miércoles, 27 de mayo de 2026

NORMALIZACIÓN Y ANONADAMIENTO, de Raúl Zaffaroni

La reiteración de algo anormal, sea un hecho o una conducta humana, puede hacer que dejemos de reparar en su anormalidad, fenómeno que usualmente se denomina normalización, que otros llaman naturalización.
Según algunas opiniones bastante difundidas, en la Argentina caemos con mucha frecuencia en la normalización, en especial en la política.
Sin embargo, si analizamos con un poquito más de atención lo que nos sucede en los últimos años, veremos que no se trata de una auténtica normalización, sino de algo muy diferente: se suceden hechos anormales por completo distintos, haciéndolo tan vertiginosamente que la anormalidad de los posteriores impide detenerse lo suficiente en la de los precedentes.
No se trata de un habitual proceso de normalización, sino de anonadamiento: lo que se normaliza es precisamente el estado de anonadamiento que padecemos.

Estar anonadado es estar cerca de la nada, que Sartre – discutiendo con Heidegger – decía que era la negación de la plenitud del ser, pero sin perdernos en mayores honduras ontológicas, es claro que se trata de algo que al menos buena parte de los argentinos vivenciamos.

El vértigo hace imposible seguir el curso de los hechos anormales, pero el primero que salta a la vista por ser único en nuestra historia es el del presidente de la Nación con sus frecuentísimas crisis de insultos groseros, de elevado contenido sexual y escatológico, contra todo lo que al parecer le molesta, sea oposición, periodistas, artistas y meras opiniones divergentes de la suya.

Esto nunca había sucedido en nuestra historia, pero lo grave no es sólo el modo y el lenguaje, que al fin todos conocemos, sino que la crispación con que lo hace denota un serio desequilibrio emocional, una suerte de descontrol contra cualquier molestia.
Además, proporciona datos que no son ciertos, como los variables millones de habitantes que dice haber sacado de la pobreza.

Respecto de estas y otras afirmaciones obviamente contrarias a los datos incluso oficiales y a las vivencias, suele decirse que el Presidente miente, aunque eso sería menos preocupante que si realmente creyese en lo que dice, es decir, si no se tratase de mentiras, sino de una alienación de la realidad.

Los pibes del barrio dirían que está chapita, pero esto no podemos tomarlo a broma pues, aunque no nos guste, nuestro sistema es presidencialista, el Ejecutivo es una única persona, un individuo, que es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país (art. 99, inc. 1º CN) y además es comandante el jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación (art. 99, inc. 12 CN).
Sin embargo, la sucesión de hechos anormales no nos da tiempo y quedamos anonadados.
Y no es para menos, cuando escuchamos de labios del ministro de Salud que el costo del sistema sanitario es muy alto porque hay ahora muchas personas de la tercera edad y unas 6.000 que incluso superan los cien años.
Es posible que eso sea verdad, pero si la respuesta es reducir el presupuesto y los medicamentos incluso oncológicos, no puedo llegar a otra conclusión que la de Binding - Hoche en 1919: hay vidas sin valor vital en las cuales no vale la pena invertir recursos.
Este texto, veinte años más tarde de su publicación, fue retomado y su tesis la llevó a la práctica el nazismo con el asesinato de enfermos y discapacitados, aunque Hitler impartió la orden verbalmente, porque no se animó a dejar constancia escrita.

Aquí parece que hoy ni siquiera se toma ese cuidado.
Aquí ponen las firmas: reducen el presupuesto, las jubilaciones y las pensiones a discapacitados y todavía mandan a la policía a golpear a jubilados y discapacitados, sin inmutarse ni temor alguno a que algún día los llamen a rendir cuentas.

Pero no podemos detenernos en eso cuando, entre las afirmaciones gratuitas del Presidente, surge su particular dogma de que el aborto baja la natalidad, porque nadie le explicó que desde siempre se sabe que ese fenómeno tiene lugar en tiempos de recesión económica.
Y como si esto fuera poco, ante una manifestación masiva contra el desfinanciamiento de las universidades y de la investigación, responde desafiando con insultos y la reafirmación de no dar cumplimiento a la ley del Congreso.

En una de sus frecuentes crisis afirma que es una simple manifestación opositora.
El colmo es que uno de los escasos comunicadores que todavía lo apoya, con un caradurismo sin par, retorció como trapo de piso un argumento sensible: los universitarios son privilegiados que pagamos nosotros, porque hay muchos pibes que viven en lugares lejanos que no pueden acceder a los estudios.
¿No te das cuenta que subestimás al público, que lo considerás idiota?
¿Solo alguien separado de la realidad – idiota – puede ignorar que el acceso a la universidad se amplió en las décadas anteriores y que debe seguirse ampliando y no limitarlo?
¿Porque todavía no alcanza a todos, la solución es acabar con la universidad? ¿Privar de su derecho a la movilidad vertical a través del conocimiento a todos? ¿Querés volver a antes de la Reforma de 1918?
Solo un enorme papanatas puede por esta vía llegar a sostener que un derecho que todavía no alcanza a todos debe ser suprimido porque los que ya lo ejercen son privilegiados.
Aquí parece que no hay un cortocircuito neuronal, sino falta de jugadores.

Todo esto está adornado por el caso Adorni que, si bien es escandaloso, no pasa de ser un enriquecimiento ilícito de un glotón que ni siquiera aprendió nada de cualquier ladrón común, que sabe que no puede ponerse a gastar su botín de inmediato porque llama la atención.
Se trata del vocero que siempre fue antipático, sobrador, langa, es decir con las condiciones más negativas para la función; comparémoslo, por ejemplo, con la habilidad del Corach de Menem, que hacía bromas y repartía facturas, y tendremos la contracara.
Sin embargo, fue elevado a jefe de gabinete de ministros que, entre otras funciones, tiene la de ejercer la administración general del país (art. 100 inc. 1º CN).

Por cierto, se trata de un escándalo que raya en el ridículo, pero como ya el departamento, la cascada y otras cosas van cansando, reaparece la figura de Espert, elevado de sus alas de angelito inocente por el Presidente, que ignora – o pretende ignorar – que la negociación o plea bargaining de los gringos (que aquí llamamos juicio abreviado) no es lo mismo que un sobreseimiento ni una absolución.

Pero mientras este hecho anormal se difunde, no nos da tiempo a barajar hechos anormales de mucha mayor gravedad, como afectar al Servicio Meteorológico Nacional, con la consecuencia de poner en riesgo la seguridad aeronáutica.
Tampoco reparamos lo suficiente en la tentativa de privatizar nuestra energía nuclear, dándole el control de nuestras centrales nucleares a empresas extranjeras, para lo cual ya se les habilita el acceso a aspectos que hacen a la seguridad nacional.
¿Qué garantías puede ofrecer una empresa privada extranjera, naturalmente movida por el interés pecuniario, porque ninguna es Santa Isabel de Hungría, sobre la seguridad de las centrales nucleares argentinas?

Tampoco nos damos cuenta de algo de mucho mayor volumen desde el punto de vista del patrimonio estatal: se está a punto de privatizar AySA y la Hidrovía (el rio Paraná) nada menos que por tres décadas.
Ya tuvimos la experiencia de AySA privatizada con los franceses que sólo se ocuparon de mandar los dólares a París – no lo olvidemos – y, en cuanto al Paraná (ahora llamada Hidrovía, en cuyas barrancas Belgrano alzó nuestra bandera), sin hacerme cargo de la versión, se dice que podría ser la salida de droga por el Atlántico, mientras el jovencito de mirada perdida de la oligarquía bananera guayaquileña que preside Ecuador se encargaría de exportar bananas rellenas por el Pacífico y su país alcanza la mayor tasa de homicidios del continente.

De todas formas, es verdad que cuando algún amigo o colega de América o Europa me habla no deja de mencionar a nuestro Presidente, por lo menos para tomarme el poco pelo que me queda, de modo que puede ser verdad que sea uno de los tres personajes más famosos del mundo, aunque siempre cabe preguntarse ¿fama de qué?

Es obvio que alguien que pronuncie discursos con la intención de que le otorguen el premio Nobel en economía y no pierda la oportunidad de asistir a cualquier invitación de reaccionarios concentrados o dispersos, llama la atención.
Mucho más cuando Trump se encuentra un tanto en baja, incluso ante los gobiernos europeos de derecha sin vueltas (como Metz o Meloni) y nuestro Presidente le rinde la mayor pleitesía y va a Israel y nos compromete verbalmente en una guerra en la que no tenemos nada que ver, todo sin anuencia del Congreso y rompiendo la tradición argentina de neutralidad activa, sostenida históricamente por conservadores, radicales y peronistas.

Si de actos anormales se trata, es más que obvio que no puede dejar de hacerse famoso quien pretende salir de la Organización Mundial de la Salud en el preciso momento de riesgos sobre los que se advierte al mundo en las últimas semanas.
Pero como quiere hacerlo sin la aprobación del Congreso, se cuenta que su canciller forzó a su asesor jurídico a dictaminar que era posible y, además, con muy particular tacto diplomático, mandó un cable secretísimo a todos nuestros embajadores para que hiciesen gestiones ante todos los gobiernos para que no objetasen la salida de la Argentina de la OMS en función del trumpismo extremo de nuestro ejecutivo.
Por supuesto, como era de esperar, el cable secreto se publicó aquí en los diarios.

Es un hecho normal en nuestra política que los vicepresidentes se lleven o acaben a las patadas con los presidentes (González con Alvear, Martínez con Yrigoyen, Castillo con Ortíz, Teisaire con Perón, Gómez con Frondizi, Álvarez con De la Rua, Cristina con Alberto), pero la actual vicepresidenta lo acusa nada menos que de debilitar la Defensa Nacional y maltratar a las Fuerzas Armadas, lo que tiene toda la cara de verdad.
Esto se remonta a Luis Petri, el compañero de fórmula de la cambiante Patricia, que hoy toma distancia del ejecutivo emocionalmente inestable y en su trepada sin límite mira con cariño la banda presidencial.
Este ministro, que le había tomado el gusto a la ropa de fajina, antes había contribuido decididamente a destrozar el código penal como legislador, con el voto de quienes siempre hacen creer que todo se resuelve con alaridos de borracho en la madrugada de un café de barrio (¡El que la hace la paga!) y también de los que temen perder votos que no saben conservar de mejor manera.

Ahora hay algunos proyectos de quitarles el uso del celular a 50.000 presos, porque los usaron algunos para cometer unas 300 estafas.
En lugar de hacer lo normal en el caso – controlar el uso ilícito – hacen lo anormal, que rompería el precario equilibrio de las cárceles provocando motines y muertos, es decir, un juego criminal de cadáveres que puede ser útil al gobierno o a cualquier interna.

No lo de las Fuerzas Armadas, pero todo esto último, lo podría enmendar en buena parte la Corte Suprema.
Pero allí nos encontramos con el triángulo institucional de las Bermudas, fuente de otra larga y numerosa serie de hechos anormales, como elevar a un tribunal local a alzada de jueces nacionales, a sostener que la condena a la presidenta del principal partido opositor no tiene trascendencia institucional, a devolver vigencia e inmediata eficacia a un texto legal derogado por el Congreso, sin contar con las públicas rencillas de poder de los tres miembros del triunvirato, ninguno de los cuales había sido juez con anterioridad.
Tenemos algo único en el mundo: en el derecho constitucional comparado sólo en nuestro país hay una Corte o Tribunal Supremo con tres miembros que, además, parecen provenir del planeta Krypton (el de los comics, se acuerdan?), pues emiten una decisión cada veinte minutos, sin dormir e incluyendo sábados, domingos y feriados y sobre cualquier materia jurídica.
Como si todo esto fuese muy poco anormal, se hace pública la carta de un suicida frustrado acusando de su muerte no sobreviniente a Rosatti.

Simultáneamente otro miembro del triunvirato en una declaración periodística manifiesta que para él sería un sacrificio personal ser presidente de la Nación.
Hace mucho que se prohibieron las llamadas declaraciones espontáneas en las comisarías y los jueces no toman indagatorias en dependencias policiales, justamente para evitar que los detenidos sean coaccionados a declararse culpables, pero como de actos anormales se trata, ahora resulta que veintisiete personas han sido coaccionadas por un juez y un fiscal federales para declararse autores de delitos en los tribunales.
Esto surge en medio de un juicio oral en que la acusada también es la presidenta del principal partido opositor y los jueces no extraen testimonios para remitirlos al ministerio público para que se investigue el concurso de delitos que implica por parte de los funcionarios intervinientes.

Podríamos seguir con la imparable andanada de anormalidades fuera de toda institucionalidad, hasta llenar muchas páginas de hechos que nos anonadan, en un mundo que tampoco se queda muy atrás, con un alucinado por el poder que amenaza con borrar un país del mapa, niega el cambio climático que puede acabar con nuestra especie y tiene al alcance de sus dedos el pianito nuclear, no se priva de groserías en sus discursos y en alguna estampita hereje de IA aparece como sanador, pese a lo cual nuestro crispado Presidente no deja de rendirle pleitesía.
De cualquier modo, no todos se anonadan y una de las voces más fuertes y nada anonadada es la del Papa León XIV, que le recalca que no le tiene miedo porque no hace más que cumplir con el mandato cristiano.

Pero volviendo a nuestra aldea sudamericana, cabe preguntarnos si aquí acaso es tan difícil superar el anonadamiento.
En realidad, es bastante sencillo, porque si bien el anonadamiento es continuo, no es acumulativo: basta con desconectar el televisor y la radio, apagar el celular y – para los que todavía leen – cerrar el diario, es decir, vencer la curiosidad o la tentación de conocer las anormalidades que siguen sobreviniendo.
Como toda nueva práctica, requiere a veces cierto esfuerzo, porque es necesario neutralizar la inercia que produce la previa sucesión vertiginosa, para lo cual es necesario algo así como la reversa de empuje de los aviones para frenar y, sin embargo, los aviones aterrizan, o sea que nosotros también podemos aterrizar.
Cuando unos cuantos logren aterrizar, se irán alejando de la nada y recuperando el ser, las anormalidades se irán ralentizando hasta que podamos sacarnos de encima a los anormales y dimensionar el enorme daño que han hecho.

(*Nota publicada en La Tecl@ EÑE)

viernes, 15 de mayo de 2026

MUJERES ENMASCARADAS, de Arturo Pérez Reverte - 7/5/2026

Vivimos tiempos de charlatanes y falsos profetas, entre palabras tan manoseadas que pierden el sentido original.
Libertad es una de ellas, sobre todo cuando se la utiliza, paradójicamente, para justificar la sumisión.

Ahí tenemos el debate siempre aplazado, siempre incómodo, sobre el burka y el niqab: prendas que cubren por completo el cuerpo y el rostro de algunas mujeres musulmanas - el hiyab es otra cosa, simple pañuelo en torno a la cabeza -.
Y que, según notables idiotas con voz pública, son expresión legítima de identidad y autonomía.

Pero eso es mentira.
Burka y niqab no son símbolos culturales, sino lamentables imposiciones religiosas - viví en países árabes tiempo de sobra para saberlo -: responden a una concepción masculina de la moral sexual donde el cuerpo de la mujer es motivo de tentación y debe taparse en favor del orden social.

Quienes defienden aquí su uso suelen apoyarse en argumentos básicos: si una mujer decide libremente llevarlas, ¿cómo prohibírselo?…
El problema es que la palabra decidir se mueve en terreno equívoco.
Porque a menudo la libertad depende del entorno; y una elección realizada bajo presión constante, marginación, violencia o imposición asumida desde la infancia, no es libre en absoluto.

El Islam extremo inculca a las mujeres, desde niñas, que su cuerpo despierta turbios instintos en los hombres, y que la virtud consiste en ser invisibles excepto en casa para el esposo y la familia.
Aquí la frontera entre convicción e imposición se vuelve difusa: portavoces del feminismo y la izquierda radical que denuncian el control del cuerpo femenino en otros ámbitos - presión estética, cosificación, explotación sexual -, sostienen que prohibir el burka o el niqab es un atentado contra la libertad de esas mujeres.

Pero el feminismo surgió, entre otras cosas, para cuestionar a quienes imponen cómo vestir, comportarse o mostrarse.
Defender esas prendas, por tanto, es admitir la desigualdad según la identidad

Algunas voces de la más imbécil supuesta izquierda española sostienen que una prohibición de estas prendas sería islamófoba y racista, confundiendo así la crítica a una práctica indigna con el rechazo a una religión o una comunidad.

Ninguna libertad es absoluta.
Europa no permite la mutilación genital femenina aunque haya quienes la defiendan como tradición, ni acepta el matrimonio forzado aunque se invoque la cultura.
El límite está en la dignidad y los derechos fundamentales de la persona.
Y ni el burka ni el niqab respetan eso.
Es cierto que en España el número de mujeres que los lleva todavía es reducido; pero también lo es que en Francia, Bélgica, norte de Italia, algunas zonas del Reino Unido o de Alemania, su uso va cada vez a más en comunidades donde las interpretaciones rigoristas del Islam ganan terreno.
Pensar que España es inmune a eso resulta ingenuo.

Un argumento habitual es que prohibir estas prendas en espacios públicos castiga a las mujeres, dejándolas más aisladas.
Eso esquiva la cuestión: qué mensaje transmite una sociedad cuando acepta que parte de ella viva cubierta, invisible, sometida a normas religiosas.

No es casual que, en países donde el burka o el niqab son obligatorios, las mujeres también tengan prohibido el acceso a la educación, el trabajo o la participación política.

Se da, por tanto, una evidente incongruencia en ciertos discursos feministas extremos: al mismo tiempo que reivindican la visibilidad de las mujeres, defienden su invisibilidad física.
En Europa, debido al auge del radicalismo religioso en la creciente - e irreversible - población musulmana, hay demasiadas mujeres atrapadas en estructuras de poder complejas, donde la presión no siempre es violencia explícita: miradas reprobadoras, defensa del honor, miedo a qué dirán el imán o los vecinos.
Además, cada una de esas prendas transmite un mensaje a las niñas que miran, musulmanas o no.
Les dice que es posible - y tal vez deseable - que la mujer se cubra mientras el hombre lleva el rostro descubierto.

Quienes rechazan una limitación legal argumentan que el Estado no debe decidir sobre la vestimenta.
En realidad el Estado ya regula aspectos de la indumentaria, por seguridad, por identificación, por neutralidad en determinados espacios.

La cuestión es con qué criterio hacerlo y para proteger qué valores.
Urge desmontar los argumentos de quienes, por miedo a coincidir con la derecha radical, sostienen lo insostenible: una postura, ésta, muy estúpida y muy española.

Pero desde cualquier punto de vista, el burka y el niqab son sumisión a una teocracia extrema, repugnante, oscura y siniestra; y decirlo en voz alta es simple higiene moral.
A Europa le costó siglos y sangre librarse de sacerdotes y tiranos, y es intolerable que nos los traigan de nuevo.

UN PISO EN PALOMERAS, de Arturo Pérez Reverte - 14/5/2026

Hay un subgénero cinematográfico - a estas alturas, género consagrado.. - que narra la redención inmobiliaria del urbanita desencantado de la vida.
Trama común: él, ejecutivo con barba de tres días, o ella, editora neoyorquina con trauma afectivo y agenda hasta las trancas, hereda, o se tropieza, con una casa en ruinas en algún lugar donde el tiempo quedó detenido porque así es la vida.
La Toscana, por supuesto.
O como alternativa, un viñedo francés o una casa portuguesa.
El patrón es fijo: protagonista roto, cansado, divorciado o traicionado, descubre que su vida anterior era una estafa piramidal emocional.
Y entonces aparece la casa.

No es una casa cualquiera, claro.
Está hecha polvo, pero tiene su puntito de glamour. 
Ruinas con encanto.
Y ahí viene el detalle: nadie en estas pelis es mensaka de Amazon o reponedora de Carrefour.
Siempre hay viruta, arquitecto bohemio, indígena simpático, cuadrilla de obreros salidos de un casting de perfume italiano.
Y, por supuesto, mucho tiempo para contemplar la puesta de sol con una copa de vino en la mano mientras se seca el yeso.

Y así, entre azulejos y buganvillas, el o la protagonista entienden que su vida anterior, la ciudad, el estrés, el tráfico, las cenas de compromiso, era un error.
Lo suyo es elegir baldosas, discutir con un albañil búlgaro que cita a Platón y, sobre todo, enamorarse.
Porque siempre hay amor, eso no falla.
Aparece en forma de vecino taciturno, viticultor melancólico, profesora local o cultivadora de tomates.
Al principio una y otro se caen mal, pero luego no.
Y entre andamios, espaguetis, fuagrás o bacalao, nace una pasión madura, serena, feliz hasta que llega la primera inspección de Hacienda.

Me extraña que el cine español no trabaje ese registro.
Imaginen lo que daría de sí una casa en Orejilla del Huevo: abogado madrileño que, tras heredar una casa en el pueblo de su abuela - once habitantes y un bar -, descubre el sentido de la vida mientras rehabilita la choza y se enamora de una pastora de cabras extremeña.
O mejor aún, que la vivienda la herede en la Euskadi profunda: caserío, lluvia, con el protagonista que buscando paz interior encuentra amigos entrañables, acogedores con los forasteros, junto a los que aprende que la verdadera felicidad consiste en cortar leña, recoger setas, rolex o lo que se tercie, decir todo el rato «aivá la hostia» y aplaudir a los heroicos gudaris y gudaras cuando el estado represor les permite volver a casa.

Tampoco estaría mal la versión andaluza: una casa en primera línea de playa de la desembocadura del Guadalquivir, donde mientras la protagonista - catedrática de Filosofía, solterona y con pocas ilusiones en la vida - rehabilita la vivienda con currantes rumanos a los que paga en negro, traba amistad con Mohamed, apuesto piloto de narcolanchas que la lleva a dar románticos paseos marítimos y a masacrar impunemente a guardias civiles mientras florece el amor.

Aunque otra bonita posibilidad es que la cosa transcurra en Cataluña: por ejemplo, que un funcionario del ayuntamiento de Murcia herede una masía en Lérida y acuda allí para venderla, pero acabe descubriendo que su verdadera vocación es hacer butifarra, bailar sardanas, votar a Junts y colocar cada Navidad un caganer en el belén de la iglesia del pueblo.

No todo deben ser variantes rurales, claro.
También una casa en lugares amontonados puede dar juego.
Imaginen que un empleado de banca de Orense hereda de un tío suyo un piso en Magaluf, corre como una flecha para librarse de él lo antes posible, pero una vez allí descubre que la felicidad consiste en respirar cada amanecer el aroma a vómitos y meados que asciende de la calle, y en observar regocijado cómo los anglosajones borrachos se estrellan cada noche al querer saltar, los hijoputas, de los balcones a la piscina, contabilizándolos con rayitas de tiza en la pared.

Objetarán ustedes que eso no es igual que la Toscana, Provenza o el Algarve.
Que no hay glamour en una gotera española, en el fontanero que no se encuentra, en discutir con funcionarios, en aprender utilísimas lenguas vernáculas para que te atiendan en el ayuntamiento.
Aun así, reconozco que me gustan esas películas: tienen mucho de mentira piadosa, de consuelo elegante.
Uno las ve y cree que todavía está a tiempo de comprar una casa en ruinas y descubrir, entre escombros y plantas trepadoras, una versión mejor de sí mismo. 

Me recuerdan aquel anuncio que oía mucho en la radio cuando era jovencito: 
Qué bonito es el amor cuando se quiere de veras
Qué bonito es el amor con un piso en Palomeras.

AGUAS ABAJO, de Horacio Verbitzky - 10/5/2026


Diseño, Alejandro Ros. Animación, Silvia canosa

La exacerbación del Presidente Javier Milei y el matiz depresivo que se insinúa en su hermana corren paralelos a la dificultad del jefe de gabinete Manuel Adorni por dejar en reposo la máquina de empeorarlo todo, sin por ello perder el tono de superioridad que vuelca contra quienes suponía que acudirían en su rescate.


Tricota.

La agresión de su amigo Marcelo Grandío contra la secretaria de la línea aérea privada en que los Adorni volaron a Punta del Este, porque se negó a destruir la documentación del viaje, está en línea con el maltrato habitual que el jefe de gabinete dedica a los periodistas en sus conferencias de prensa.
También con la declaración de las dos jubiladas que dijeron no conocer a Adorni y sin embargo le vendieron un departamento por el que sólo les entregó 30.000 dólares, y restan 70.000 en una hipoteca, que vencerá en noviembre.

El contratista Matías Tabar le facturó obras y servicios por 245.000 dólares, para remodelar otro departamento, que según Adorni le costó 120.000 dólares. Los fue cobrando en cuotas pero al contado y sin dejar registro.
Que la hipoteca otorgada por el vendedor triplique el efectivo entregado por el comprador, y que el gasto en las refacciones insuma el doble que la propiedad, son desproporciones inusuales, sobre todo si la deuda no está documentada, como afirman.
¿O tal vez proviene de un origen aún menos confesable?

Adorni llamó al contratista para condicionar su declaración pero Tabar lo rechazó, porque le habían advertido que, de mentir bajo juramento, podía terminar en la cárcel.
Es decir, amigos que sabían que la versión oficial era falsa.

El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo fueron escépticos desde el primer día con las afirmaciones del jefe de gabinete, pidieron todo tipo de documentos, levantaron el secreto fiscal y bancario del matrimonio Adorni, encararon la reconstrucción del patrimonio previo a su ingreso a la función pública, y examinan las variaciones patrimoniales antes y después de ese hito.
Pero recién llegarían a la indagatoria y eventual procesamiento luego de un peritaje contable del que surgiera una contradicción ostensible entre ingresos y gastos y/ o entre testimonios y documentos.
Todo depende de la calidad del dibujo.

La diligencia del fiscal y el juez guardan relación con la voluntad de Lijo de cobrarse la humillación a la que fue sometido con su candidatura a la Corte Suprema de Justicia, que no alcanzó los votos necesarios.

Lo que no está claro todavía es si Lijo persigue una simple venganza, o si su juego es más complejo: de ser así, cuando ya haya ceñido el nudo en torno del cuello de Adorni podrá negociar aflojarlo a cambio de su designación como Procurador General de la Nación, un cargo que también apetece el actual Ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

La secuencia descripta sugiere que el caso está atrancado en el barro, lo cual repercute sobre todo el gobierno.
Pocas cosas enfurecen más a Milei que una pregunta sobre las líneas internas en su gobierno.
Cuando terminó de entender que no podría evitarlas comenzó a responder que la diversidad de puntos de vista amplía el conocimiento.
Pero diversidad con balas dum dum no es la munición más adecuada para un diálogo cordial.
Hasta Tchouameni y Federico Valverde son más precavidos cuando discuten en el vestuario del Madrid.

Además, el lanzamiento de la criptomoneda y el consiguiente tironeo de alfombra le sirvieron a Milei como un curso rápido de carrera de obstáculos, equilibrando el Código Penal sobre la cabeza.
Si en esa causa, donde centenares de personas de distintos lugares del mundo perdieron en unos minutos centenares de millones de dólares, a nadie le tocaron un pelo pese a las filmaciones y grabaciones que documentan los hechos, no es tan irracional la empecinada defensa de Adorni por los Hermanos Milei.



¿Internas? Nada que ver, basuras.

Al fin y al cabo estamos en la Argentina, donde sobran los antecedentes.
Por ejemplo, en 1987, el Presidente Raúl Alfonsín despidió a su subsecretario de cultura, el médico y novelista cordobés Marcos Aguinis, porque el secretario, Carlos Gorostiza, le informó que Aguinis utilizaba el auto oficial para los menesteres domésticos de su esposa.
Aguinis me amenazó con un juicio, pero Gorostiza confirmó el episodio y Aguinis eligió otra venganza: puso a otro resentido en contacto con medios sedientos de escándalo, para que desacreditara a quien dio la noticia.
Nadie les creyó, como les ocurre hoy a los Hermanos Milei y su tropa.

Hoy un juramento

Patio Bullrich es quien dispara con más persistencia sobre Adorni, tanto en conversaciones privadas con el Presidente como en declaraciones públicas.
La última semana dijo que debía presentar ya mismo su declaración jurada de bienes.
Desde Estados Unidos, Milei dijo que Patio Bullrich espoileaba el acto de Adorni, una forma de ocultar que la senadora obligó a adelantar esa prueba.
Y el aludido recurrió a su mejor sonrisa para decir que Bullrich es "una fenómena".
¿De algún circo?

Desde el primer momento, Adorni se excusó en que tenía tiempo hasta el vencimiento del plazo para presentar la declaración jurada, a fin de julio.
Pero nunca intentó explicar cuál era la ventaja de esperar hasta el último día, con la fuerte erosión que el episodio atrae sobre todo el gobierno.
A 17 meses de la elección presidencial está por verse el efecto sobre el electorado que tendrá tanto estrépito y tal cantidad de dólares que circulan por donde no deben.

Una porción creciente de LLA ya dice sin reparos que la ofensiva bullrrichonista apunta directamente contra la Zarina.
Y él decodifica: si vienen por mi hermana, después vienen por mí.
Todo un razonamiento.
En la reunión de gabinete del viernes, con asistencia de Adorni, Milei refutó las observaciones, pero también los temores, de sus colaboradores: "No lo voy a liquidar por ganar una elección".
Esto indica que los secretos del vocero son más graves de lo que creemos.
Vamos a indagar en ellos, ya que por preservarlos no importa perder la elección.
¡Outsiders nunca más!

Ante los primeros episodios (ANDIS, Calvete, $Libra, los laboratorios medicinales), Milei confiaba en la aprobación a sus políticas por parte de los gobiernos y los grandes capitales del primer mundo
Lo decía irónicamente, con la frase "Fenómeno Barrial", que es como otras fuerzas políticas lo llamaban para tranquilizarse cuando comenzó a crecer en las encuestas.
La grabación sobre "el 3% es para Karina" comenzó a inquietarlo y la letra especial para la Guantamera inauguró una nueva etapa.

El 5 de mayo la revista de economía más antigua del mundo, The Economist, varió el enfoque y el tono hacia Milei.
Hasta entonces, todo era encomio.
Pero la semana pasada mutó hacia la advertencia, desde el título, Javier Milei está en serios problemas.
También dijo: La aprobación neta de Milei se ha desplomado recientemente. No llega a 30 puntos, la peor desde que llegó al gobierno.
Los escándalos de corrupción proliferan en una economía en dificultades.
Milei arremetió furioso contra periodistas…


Ya es tarde

Tal vez ahora Milei preferiría retornar al casillero de fenómeno barrial.
Pero ya es tarde.

La Argentina, y específicamente Milei, tienen un lugar prevaleciente en un nuevo plan de intervencionismo de Estados Unidos en la región, que Trump puso en práctica desde que regresó a la presidencia: sus amenazas a Panamá, Groenlandia y Canadá, a las que se sumó el secuestro de Nicolás Maduro de su residencia blindada en un cuartel de Caracas.
La guerra con Irán puede demorar los siguientes pasos e incluso frustrar el plan estadounidense, dado el poder militar persa, su solidez ideológica, el apoyo que le brindan China y Rusia y el temor de los países del golfo a la generalización de la guerra que agote sus recursos.
Si esto no ocurre así, o si Estados Unidos supera el obstáculo y apura los pasos siguientes, los próximos blancos designados son Colombia y México, con una escala posterior en Brasil, si es que Bolsonaro (jr) no recuperara el poder por medios más o menos legítimos en las próximas elecciones.
Y cuando Trump considere conveniente, prepararía el zarpazo contra Cuba, que apenas tiene combustible para unas pocas funciones vitales de su economía, pero que no tendría cómo poner al país en pie de combate para resistir a la superpotencia.

Ante semejante desigualdad, el desenlace depende del frente interno estadounidense.
El heroísmo de los cubanos ante la invasión en Bahía de los Cochinos en abril de 1961, y la resistencia de Vietnam hasta el retiro de Estados Unidos en 1975, levantaron un fuerte malestar al interior del país, en especial entre jóvenes y afro - estadounidenses, con Muhammad Ali como símbolo.
Sólo un tímido reflejo de eso se ha producido ahora con las guerras que Trump se atribuye terminar.
Esa locura tiene su lógica.
Sabe tan bien como el resto del mundo que el pueblo estadounidense puede ser indiferente a una guerra e incluso apoyarla, siempre que no implique que sus botas pisen el suelo, y desde aquellos conflictos del siglo pasado, la tecnología ha reemplazado el aporte humano, de modo que sólo haya bajas del otro bando.
La guerra con Irán sólo produjo 13 muertes estadounidenses.
La jactancia de Trump, quien dice que en La Habana lo harán Presidente de Cuba, su imagen como Cristo y disparates por el estilo, tienden a reforzar su convicción de que el mundo lo ama.



Trump reencarna en Castro, IA GPT.

Como parte de ese plan, la última semana la fiscalía federal de Wall Street, que la Argentina conoce bien, dictó orden de arresto y pidió la extradición del gobernador, del senador y de ocho funcionarios del Estado mexicano de Sinaloa, el del Chapo Guzmán.
Las denuncias contra Rubén Rocha Moya comenzaron durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.
El secuestro de Maduro en Caracas anticipó la intención de Estados Unidos de detener a gobernantes en funciones.
La actual Presidenta Claudia Sheinbaum leyó en una de sus conferencias diarias la respuesta de México.
Declara su acatamiento al marco legal vigente, pero afirma que para su aplicación hacen falta pruebas, que aquí faltan, por lo cual no se concederá la extradición solicitada.
Este es uno de los momentos más difíciles en la siempre compleja relación de México con su vecino que en la guerra del siglo XIX le arrebató más de la mitad de su territorio.
Ese 55% de superficie comprende 2,1 millones de km2, en los actuales estados estadounidenses de Texas, California, Nevada, Utah y grandes partes de Arizona, Nuevo México, Wyoming, Colorado, Kansas y Oklahoma.

Desde los últimos días de abril las plataformas Diario Red / Canal Red América Latina, vinculadas al líder político español Pablo Iglesias, y Hondurasgate.ch, un sitio suizo creado ad hoc, está publicando 37 grabaciones y documentación asociada que incluyen una conversación entre el Presidente de Honduras, Nasry Asfura, y el ex Presidente Juan Orlando Hernández.
Asfura se impuso por un mínimo margen, con el explícito apoyo de Trump, denuncias de fraude y el indulto al ex Presidente Juan Orlando Hernández, quien cumplía una pena a 45 años de prisión por narcotráfico y que tendrá un rol central en el sabotaje y la desestabilización de los movimientos antiimperialistas.
Hernández cuenta en uno de los audios que Trump lo indultó, con dinero aportado por una junta de rabinos respaldada por Benjamín Netanyahu.
También le informa que se ha reunido con Milei, quien le prometió apoyo económico para montar una base de trolls, que serán operados desde Estados Unidos por técnicos aportados por Trump, para que no sea evidente que transmiten desde Honduras, donde están preparando una operación contra los ex Presidentes Mel Zelaya y Xiomara Castro.
El aporte sería de 350.000 dólares.

La Argentina, Estados Unidos y Honduras han mantenido una estrecha relación con sectores aliados y adversarios, desde tiempos de la dictadura argentina, cuando el Ejército entrenó a los contras en distintos países de Centroamérica, con apoyo del Ejército de Estados Unidos y la CIA, a espaldas del Presidente James Carter.
Mel Zelaya y Xiomara Castro han sido después de la guerra interna una pareja gobernante nacional y popular, como los Kirchner aquí.
Zelaya fue derrocado de la presidencia en 2009.
Cristina, que llevaba dos años de su primer mandato, exigió su restitución al poder y apoyó las movilizaciones encabezadas por Xiomara con el mismo fin.
Llegó a organizar su viaje para acompañar el intento de regreso de Zelaya, pero lo canceló por razones de seguridad.
En una cumbre del Mercosur y en la OEA Cristina señaló lo sucedido en Honduras como una regresión democrática e instó a no permitir la reaparición de los golpes en la región.
En 2013, Xiomara perdió la elección presidencial con Juan Orlando Hernández, con lo que también comenzaron a entrecruzarse los personajes de derecha y de izquierda (el zelayismo tiene puntos en común con el peronismo). Hernández fue reelecto en 2017 (42,9% vs 41,4%).

Acusado de fraude, Hernández enfrentó protestas masivas, encabezadas por Xiomara.
Hernández fue extraditado a Estados Unidos y condenado por narcotráfico y Xiomara llegó a la presidencia en 2022.
Uno de sus primeros anuncios al asumir fue que las familias más pobres no pagarían más de 150Kw mensuales de electricidad.

En 2026 la sucedió Asfura.
Lo primero que hizo fue volar a Mar-A-Lago para reunirse con Trump.
Y la semana pasada estuvo en el foro del Instituto Milken, que reúne a fondos de inversión, grandes empresarios, tecnócratas y operadores globales de influencia.
Su origen es turbio.
Lo creó Michael Milken, un especulador con bonos basura que en 1990 fue condenado a 10 años de prisión, pero sólo pasó 22 meses detenido.
Al ser indultado se dedicó a la filantropía para limpiar su imagen.
En 2020, Trump anuló las últimas consecuencias de su condena, porque sostenía que el castigo fue excesivo.

En su diálogo con Asfura, el ex Presidente Hernández se congratula por el excelente resultado de su encuentro con Milei.
Así se supo a qué había viajado esta vez el Presidente argentino.
Otros de los audios, que además de Asfura y Hernández incluyen a la Vicepresidenta María Antonieta Mejía, también revelan el ofrecimiento de una nueva base militar a Estados Unidos, un canal interoceánico para General Electric y legislación favorable a las empresas del mismo origen que trabajan en inteligencia artificial.
Con el aspecto de una killer de un filme de James Bond, la Vicepresidenta María Antonieta habla como una killer de una película de James Bond y postula asesinatos y represión para impedir el regreso al poder de los comunistas, pese a que dice que hicieron un buen gobierno.
Otra de las tareas es "meterle lo contrario en la cabeza a la gente".

La gangrena se extiende

Las peleas al interior del gobierno se multiplican.
La semana pasada renunció el presidente de la Obra Social del Ejército, general Sergio Maldonado, a quien reemplazó en forma transitoria el vicepresidente, general Oscar Domínguez.
El clima interno es denso.

La Obra Social tenía hace tres años un déficit de 18.000 millones de pesos, que en dos años se quintuplicó, llevó al relevo de dos sucesivos directores y a un cambio de estructura de funcionamiento y de nombre.
El año pasado un suboficial intentó suicidarse por falta de atención para un cáncer y para una infección en el cerebro, pero el disparo no afectó ningún órgano y sobrevivió.
Dejó una nota para el Presidente Milei y grabó un video, luego de lo cual reincidió, esta vez con éxito.


El vaciamiento de la Obra Social se produjo durante la gestión del ex ministro de Defensa Luis Petri, quien esta semana quedó involucrado en el escándalo de Adorni.
Uno de quienes objetaron la situación fue el general Carlos Alberto Presti, quien llegó a reemplazar a Petri, primer militar que ocupa el Ministerio de Defensa en más de medio siglo, pero ahora en actividad, cuando esa era una posición desde la que socavar las posiciones del secretario de guerra y del Comandante en jefe del Ejército.
La esposa de Petri, María Cristina Pérez, cuestionó en La Nación+ al jefe de gabinete y presentó un informe sobre sus gastos y movimientos.
Adorni le respondió desde el streaming de Fantino, quien hizo todo lo posible para que el jefe de gabinete no identificara de quién hablaba, más allá de su profesión.
Dijo que se sentía traicionado por ella y concluyó que ella y su esposo iban a viajar con él y con Angeletti, como parejas amigas.
Y después se horrorizó al aire.
Pérez respondió desde su noticiero que eran amigos, pero ella ante todo cumple su deber periodístico.
Se quejó de que se hubiera referido a ella pero no a Eduardo Feinmann, "que lo echó".
Y sentenció que "si hablás de traición, mucha gente que te votó y creyó también se siente traicionada".
Fin.

EL CASO NISMAN Y EL VERGONZOSO PROCESAMIENTO DE LA FISCAL FEIN, de Raúl Kollmann - 15/5/2026

DESESPERADOS POR SOSTENER,DÉSPUES DE 11 AÑOS, QUE AL FISCAL LO MATARON , COMODORO PY INVENTO EL ENCUBRIMIENTO UNA ACUSACIÒN TAN DISPARATADA COMO FLOJA DE PAPELES.

El tándem del fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini dispuso este martes el procesamiento de la fiscal (jubilada) Viviana Fein por el delito de encubrimiento agravado en el caso de la muerte de Alberto Nisman.

El magistrado le achaca centralmente no haber preservado la escena, pero al configurar el delito de encubrimiento está presumiendo una intencionalidad, que tuvo conocimiento y voluntad de tapar un supuesto delito - el homicidio del fiscal -, algo totalmente disparatado, más todavía cuando todo Comodoro Py, incluyendo el fiscal Taiano y el juez Ercolini, saben que Fein fue una funcionaria super - honesta que, además, ni siquiera era directa responsabilidad en algunas cuestiones técnicas de la preservación de la escena.

Por ejemplo, le imputan de no haber tomado la temperatura del baño donde apareció el cuerpo o que no detectó un ventiluz del aire acondicionado por donde podía haber entrado o salido una persona, algo que luego se comprobó que no ocurrió.

El procesamiento de Fein, transcurridos 11 años de la muerte de Nisman, exhibe la desesperación de Taiano - Ercolini por reafirmar la hipótesis del homicidio, de la que no encontraron ni una sola prueba en más de una década.

Por ejemplo, no obtuvieron ni el menor indicio de que alguien haya entrado o salido del complejo Le Parc, del departamento cerrado por dentro del piso 13 y menos todavía del baño.

No hay ni el menor rastro de una pelea o que algo haya cambiado de lugar, teniendo fotos del lugar de trabajo de Nisman del día anterior.

Pero como el caso sirve para la persecución política, se utiliza lo que sea - ahora la actuación de Fein - para seguir imputándole la muerte del fiscal a un ilusorio “comando iraní - venezolano - kirchnerista”.

La base del procesamiento dictado por Ercolini es la siguiente:

*Que Fein no preservó toda la escena sino únicamente el departamento. Debió evitar que las personas sigan circulando por el complejo Le Parc.

*Que tardó casi una hora y media en llegar. La realidad es que a la fiscal le avisaron a las 00.15 de un domingo y llego a las 1.40. Ella ni siquiera tenía obligación de ir y, según coincidieron varios funcionarios judiciales consultados por Página/12, no es irrazonable que a esa hora tardara ese tiempo para vestirse y trasladarse a Puerto Madero.

*Al llegar no adoptó medidas para revertir la situación de descontrol.
 
Cuando Fein llegó, ya hacía una hora que estaba el juez, que no dispuso ningún cambio de nada. Y habían transcurrido casi 4 horas desde que la madre de Nisman, Sara Garfunkel, lograra entrar al departamento después de aportar llaves de la puerta de servicio y que un cerrajero abriera esa misma puerta. La Prefectura tenía el control del lugar y se supone que tenía técnicamente el conocimiento de cómo se preserva una escena. También intervinieron peritos de la Policía Federal.

*Ingresó a la escena sin la ropa adecuada. No se recuerda un reproche similar a ningún fiscal.
A Fein le cuestionaron - estuvo 9 horas en el lugar - que se sentara en la cama.

*Permitió que circularan personas que carecían de roles asignados. Efectivamente fue un hecho muy conmocionante y había prefectos, policías y, por períodos breves, funcionarios de Seguridad.

*Permitió la manipulación de elementos probatorios sin la debida autorización. Hay referencias al arma, por ejemplo, que fue desactivada por un balístico de la Federal para evitar cualquier accidente y que corrió la sangre con el dedo para ver la numeración y tratar de rastrear la pistola rápidamente.
Se le achaca la responsabilidad a Fein.

*No recopiló ni advirtió la existencia de elementos de prueba esenciales. 
Lo que se puntualiza es que no detectó que había una especie de pasadizo del aire acondicionado que conectaba con la otra unidad del piso, alquilada por un ejecutivo de la empresa japonesa NEC.
Se comprobó luego que por ahí no salió ni entró nadie.

*En alguna parte de las 114 páginas del procesamiento se cuestionó a Fein porque no se tomó la temperatura del baño, algo que debían hacer o no hacer los técnicos de la Policía Federal que actuaron esa noche en el levantamiento del cuerpo, los rastros, las huellas.

Lo real es que el lugar esencial, el baño, se filmó y fotografió antes que ingresara cualquier persona y que todas las partes - incluyendo los peritos de la familia Nisman - usaron las manchas de sangre para sostener su hipótesis de homicidio. 

Lo mismo hizo la Gendarmería, el Cuerpo Médico Forense, la junta médica y la junta de criminalistas, la mayoría sosteniendo tácitamente que el fiscal se disparó a sí mismo.

Es más, los criminalistas dictaminaron que no había nadie en el baño en el momento del disparo.
Más allá de las conclusiones, no existieron cuestionamientos o sospechas de que se alteró la escena.

Lo más grave del texto de Ercolini es que describe el delito de la siguiente manera: “será reprimido con prisión de 6 meses a 3 años el que, tras la comisión de un delito ejecutado por otro, en el que no hubiera participado, ocultare, alterare o hiciere desaparecer los rastros, pruebas o instrumentos del delito." 
Todos los juristas consideran el encubrimiento como un delito doloso, intencional, o sea, borrar pruebas para tapar el delito anterior. 

“Conocimiento, voluntad, intención de beneficiar al que cometió el ilícito”, le explicó un jurista a este diario.
La realidad es que la fiscal Fein no buscó tapar nada e incluso su actuación ni siquiera fue cuestionada por el juez que estaba allí presente.

Transcurridos más de 11 años de aquel 18 de enero de 2015 la partitura es siempre la misma: utilizar cualquier caso para la política, aunque no aparezca ninguna prueba.
En esta ocasión apuntan - nuevamente - contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Y, para eso, se lanzan contra una funcionaria, Fein, que toda la comunidad judicial considera, aun cuando le pudieran plantear discrepancias, una fiscal intachable que siempre actuó de manera honesta y hoy vive normalmente de su jubilación.

Fein, asistida por el abogado Lucio Simonetti, obviamente va a apelar la decisión de Ercolini.
Tendrá la palabra la Sala II de la Cámara Federal.

jueves, 7 de mayo de 2026

LA JUSTICIA PERDIÓ EL JUICIO (vergüenza de tener esta "justicia"), de Irina Hauser -

CAUSA CUADERNOS: VEINTISIETE “ARREPENTIDOS” RELATARON LAS COACCIONES SUFRIDAS PARA INVOLUCRAR A CRISTINA KIRCHNER

UNA PERSECUCIÓN POLÍTICA EJECUTADA CON APRIETES JUDICIALES

Nada menos que 27 de los “arrepentidos” en la causa Cuadernos denunciaron que fueron coaccionados por el fiscal Stornelli y el juez Bonadío para involucrar a Cristina Kirchner. Ante semejante despliegue en directo de la corrupción de Comodoro Py, el tribunal intenta salvar el juicio bloqueando la investigación de ese escándalo y hasta puso en veremos la transmisión en vivo de las audiencias.

El tribunal decidió no transmitir las audiencias luego de que en las últimas indagatorias se revelaran presiones del fiscal Carlos Stornelli y el exjuez Claudio Bonadio. Oscar Centeno y Ernesto Clarens, claves en sostener el caso, se negaron a declarar.

Arrepentidos que se arrepienten de haberse arrepentido.
Empresarios que ahora denuncian aprietes judiciales.
Están los que mintieron para no quedar presos y fueron liberados.
Pero también los que se negaron a decir lo que el fiscal y el juez pretendían y fueron a la cárcel.
Amenazas, robos, seguimientos y advertencias para “involucrar a De Vido y a Cristina”.
Hombres de la obra pública que blanquearon lo que era un secreto a voces: que fueron a escribanías a dejar asentadas las irregularidades.

Fueron 27, entre ex funcionarios y empresarios, los que relataron presiones sufridas dentro y fuera de tribunales cuando comenzaba la causa “Cuadernos”, y que en las últimas semanas durante las indagatorias destaparon esta olla en el juicio oral.
En paralelo, los principales arrepentidos - como el chofer Oscar Centeno y el financista Ernesto Clarens -, cuyos relatos sostienen la causa, optaron por no declarar, se negaron, o sea que no dijeron ni una palabra de lo que ya habían relatado al aceptar ser colaboradores o delatores siete años cuando acusaron a otros para salvarse.
Después de todo esto, el Tribunal Oral Federal 7 (TOF7) decidió que las audiencias no se transmitan más por Youtube desde el martes próximo, cuando comience el desfile de testigos.

La medida fue cuestionada por la defensa del ex subsecretario del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, a cargo de Marcos Aldazabal y Elizabeth Gómez Alcorta, y enseguida se sumaron otras.
Hasta la fiscal Fabiana León se alineó.
“Debe ser la primera vez que coincidimos en algo”, bromeaban los abogados.
Los jueces - Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canero - tienen que decidir esta semana si dan marcha atrás o sostienen la nueva restricción.
Son tantas las anomalías que brotan a borbotones que los planteos de las defensas no cesan.
¿Por qué los arrepentidos pueden no declarar?
¿Cómo se defienden los acusados por ellos?
¿Qué otras pruebas hay?
¿Por qué no declaran los encargados de detenciones humillantes?
¿Y los escribanos que labraron actas del desaguisado que ocurría en Comodoro Py?
Si fuera por el sentido común, todo esto debería conmover el desarrollo del juicio. Habrá que ver si los jueces mantienen la tónica de seguir pateando las decisiones para el final, que podría ser en un año o dos.

Entre los primeros testimonios están citados el periodista de La Nación Diego Cabot, quien recibió las fotocopias de los cuadernos de Oscar Centeno que dieron origen al expediente, y más de un año después alguien le dio seis originales; la ex esposa de Centeno, Hilda Horovitz, quien durante la etapa de instrucción relató que sabía que el chofer escribía los cuadernos y que planeaba entregarlos (no sabe a quién) “en caso de que Baratta, al terminar la gestión en el Ministerio, no lo ubique en otro trabajo”; la ex secretaria de Néstor Kirchner Miriam Quiroga, famosa por haber instalado la leyenda de bolsos llevados a Olivos a Santa Cruz en una denuncia que fue cerrada por inexistencia de delito; el policía retirado Jorge Bacigalupo, quien guardó los cuadernos y les hizo enmiendas; y el arrepentido de “la ruta del dinero K” Leonardo Fariña.
Es solo el comienzo: serán más de 600.

SILENCIOS, MENTIRAS Y DENUNCIAS

En la lista de los arrepentidos que por ahora decidieron callar, Centeno y Clarens no fueron actores de reparto: los cuadernos del remisero, las listas del financista (de quienes dijo que le entregaban dinero que recaudaba) y sus relatos de 2018 ante el fallecido juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli, determinaron la acusación contra una cadena de dueños y CEOs de la obra pública y funcionarios, que - a la vez - si no se arrepentían quedaban privados de la libertad.

Guardaron silencio también en el juicio ciertos empresarios que habían asumido el papel de imputados colaboradores: desde Angelo Calcaterra y su mano derecha Javier Sánchez Caballero (IECSA), Aldo Roggio (Grupo Roggio), Marcela Sztenberg (Equimac), Miguel Aznar (Vialco S.A y Decavial), Gerardo Cartellone, Gabriel Romero, Gabriel Losi hasta Patricio Gerbi, entre otros.

Otros empresarios introdujeron matices.
Juan Carlos De Goycochea, de la española Isolux, rectificó lo dicho como colaborador: reconoció pagos, pero dijo que eran aportes de campaña, que no habían sido 17 sino siete, y que Centeno le adjudica entregas en fechas en las que estaba de viaje.
Sobre el chofer, que había declarado en España, señaló: “Centeno dijo que no tenía idea de qué era Isolux, quién era, quiénes éramos, qué montos pagábamos y no conocía siquiera si los domicilios eran de Isolux”.

Carlos Mundin, el dueño de la constructora BTU, recordó que lo pasearon esposado ante periodistas a modo de “humillación”, aseguró que “jamás” entregó dinero “bajo ningún concepto” y que le ofrecieron arrepentirse pero no iba a mentir.

Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, uno de los pocos que ya había detallado los aprietes, volvió a compartir ese relato.
Le decían que su familia lo esperaba en el pasillo y si colaboraba se podía ir con ellos en libertad.
Cuando él preguntó “¿arrepentirme de qué?” la respuesta fue “de haber colaborado con estos mugrientos” (mientras señalaba a la Casa Rosada).
No aceptó y quedó más de un año preso.

La mayor sorpresa llegó en los relatos de empresarios, algunos arrepentidos, que admitieron que mintieron para no perder la libertad.
“Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica. Nunca, bajo ningún concepto entregué dinero.
Pero si no lo aceptaba, me detenían”, declaró Mario Rovella, dueño de la constructora Rovella - Carranza, una de las más grandes del país.
Rovella informó que el día previo a su declaración fue a una escribanía y dejó asentado que iba a mentir para mantener la libertad.

El dueño de Cleanosol Argentina, dedicada a la señalización de rutas, Oscar Sansiseña relató lo mismo: adelantó en una escribanía que mentiría en la declaración y aseguró que nunca pagó nada.

El director y gerente de la firma, Guillermo Escolar, hizo lo propio.
Daniel Pitón, de José Eleuterio Pitón S.A también dijo que armó un relato para evitar la cárcel. 
“A Clarens no le entregué ni un peso, ni a Clarens ni a nadie”, se despachó. 

Rodolfo Perales, de Perales Aguiar S.A, empresa de ingeniería vial y civil, fue breve y contundente: “Lo que dije de entregar dinero a Clarens, no fue. La declaración que hice fue por miedo de quedar detenido si no lo hacía”.

En algunos casos fueron los defensores de los empresarios quienes asumieron el relato.
El defensor de Carlos Wagner, extitular de la Cámara de la Construcción - cuyo relato como arrepentido llevó a otras detenciones - aseveró: “Wagner hubiera confesado que integraba la banda del Gordo Valor, Wagner hubiera confesado que hizo el túnel en su calidad de ingeniero para robar el Banco Río en Acassuso, el tema era gozar de la libertad”.

El letrado de Roggio, Jorge Valerga Aráoz (hijo) repasó que cuando Bonadío quería que dijera que había pagado retornos a cambio de subsidios para Metrovías, dijo dos veces que no había pagado nada. 
“¿Por qué no lo piensa?”, le aconsejó el juez en tono de amenaza. “El que avisa no traiciona”, agregó el juez.
El abogado dijo que sabían que si no decía lo que Bonadío quería escuchar, iban a detenerlo.

Cristóbal López y Fabián de Sousa - del Grupo Indalo - sorprendieron con un dato: fueron involucrados cuando Clarens, bajo amenaza de quedar detenido tras seis declaraciones, cambió su relato original, en el que había involucrado al Grupo Petersen en pagos ilegales que él recaudaba pero de pronto dijo que se había confundido una sigla: que no era PTC (Petersen, Thiele & Cruz de la familia Eskenazi) sino CPC, la constructora de Indalo.
López y De Sousa dicen que no conocen a Clarens y que el punto es que Bonadio era amigo de Sebastián Eskenazi.

LOS EX FUNCIONARIOS TAMBIÉN

Entre los exfuncionarios indagados, el exsecretario de Obras Públicas, José López, aseguró: “Nunca vi a Cristina Kirchner como organizadora o jefa de una asociación ilícita, tampoco lo vi en ese sentido a Julio de Vido”.

Hubo una indagatoria en particular, la de Juan Pablo Schiavi, ex secretario de Transporte, que evidenció el mecanismo con el que iban “cayendo” los funcionarios implicados, en base a lo que decían “arrepentidos” cuyos relatos al día de hoy no tienen evidencia que los respalden, con el problema agregado de que se niegan a declarar.
¿Vale la sola palabra de ellos?

Gabriel Romero, en su caso, declaró para evitar la cárcel que “había visto en los medios que Roggio manifestó en el marco de un acuerdo de colaboración que su empresa debía pagar a los funcionarios del gobierno anterior un 5% de los subsidios que cobraba. Esto es cierto, lo puedo confirmar”.
Schiavi explicó que no respondería preguntas si sus abogados no pueden interrogarle a Romero, pero se tomó un buen rato para refutar la acusación y explicar por qué es imposible que le endilguen asociación ilícita y cohecho.

El ex asesor legal de Planificación, Rafael Llorens, relató que Stornelli “me intentó hacer confesar cosas que no quería confesar ni que pensaba confesar y que tampoco habían pasado”.
A su esposa le hacían llegar mensajes para que se arrepintiera.
Estuvo ocho meses detenido.
En un día de visitas en la cárcel, que fue el 17 de octubre, a un amigo que había ido a verlo le robaron la camioneta en la puerta del penal, y esa misma tarde a su esposa se le metieron en su vehículo en Banfield y le quitaron solo el celular

Baratta contó que cuando estaban por detenerlo en un caso vinculado, conocido como GNL, lo pararon en la calle y le dijeron que la única forma de evitarlo “era que involucre a Julio De Vido y a Cristina Kirchner” y cuando lo arrestaron el propio Stornelli le dijo lo mismo a su esposa.

Oscar Thomas, ex director de Yacyretá, recordó que su abogado, José Manuel Ubeira, le reprodujo lo que Stornelli decía: “había sortijas para pocos”.
Él decidió afrontar la detención.

Más de un ex funcionario se vio en la situación de ponerse a explicar que tanto la fiscalía como la Unidad de Información Financiera ponen sospechas en cuestiones que son mecanismos habituales.
Nelson Periotti, extitular de la Dirección de Vialidad, lo señaló respecto de las redeterminaciones de precios, que son habituales en contextos inflacionarios y con insumos dolarizados.
Tampoco serían per se delictivos los pagos de certificados de obras y los llamados entre empresarios y funcionarios.

DILEMAS DEL JUICIO

El martes 14 de abril, ningún arrepentido quiso declarar.
Así, sobre las “confesiones” de 2018 de esos imputados colaboradores, ningún defensor puede preguntar.
“Hay imposibilidad de contrainterrogar” y así se “vulnera el derecho a defensa del señor Julio de Vido”, advirtieron los abogados del ex ministro de Planificación, Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro.
La mayoría de las defensas comparten la postura.

La del ex funcionario de Vialidad, Sandro Férgola, por caso, dijo que el silencio de los arrepentidos impide “otorgarle cualquier tipo de valoración” como prueba a su relato y que el acuerdo de colaboración “se tornaría estéril”.
¿El único apoyo documental son los cuadernos de Centeno y las listas de Clarens?
El reclamo es que el tribunal oral reconsidere el beneficio otorgado a los arrepentidos (hablan a cambio de una pena morigerada) si callan y no hay forma de verificar lo que dijeron, tal como exige la ley.

Junto con eso, dice Rusconi, “el devenir de las audiencias está llevando a un lugar insostenible la decisión de la fiscal de no investigar el contexto profundamente inmoral, antijurídico, violatorio del estado de derecho donde nació esta investigación”.
Por ahora, los pedidos de extraer testimonios para denunciar y que se investiguen los aprietes denunciados en las audiencias, fueron rechazados por los jueces, que dijeron que al final del juicio lo van a considerar.

MEDIDAS PEDIDAS

El martes último, Carlos Beraldi - abogado de CFK - hizo una extensa presentación ante el tribunal, donde recopila los casi 30 relatos de aprietes e irregularidades escuchados en las últimas semanas en el juicio.
Con eso pidió, con adhesión de otras defensas, una serie de medidas: la nómina de agentes del Servicio Penitenciario, Policía Federal y Gendarmería que participaron en traslados de los detenidos para que declaren; que testifiquen los escribanos que protocolizaron los relatos de empresarios que dejaron constancias de anomalías y coacción y que se rastree (vía Colegio de Escribanos) la posible intervención de otros escribanos; testimonios de familiares de Baratta y Llorens; se certifiquen causas contra el hijo de Bonadio (que explicaría la aparición de Sebastián Eskenazi respaldándolo con un mutuo) y que la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO) informe contactos de Esquenazi y/o el Grupo Petersen con Bonadío.

lunes, 27 de abril de 2026

AYER EN LA INAUGURACIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO 2026, de Gabriela Cabezón Cámara

Ayer en la inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires, la escritora Gabriela Cabezón Cámara dijo:

Sin agua no hay cóndores,
no hay vino,
no hay helados,
no hay flores que florezcan
ni patitos.

Sin agua no hay colores,
no hay vacaciones,
no hay frutillas para el postre
ni pelopinchos.

Sin agua no hay trabajo,
no hay mundiales,
no hay cultivos,
no hay fiestas para bailar
ni papanoeles.

Sin agua no hay cuentos,
no hay viajes,
no hay Perlongher,
no hay Lamborghinis,
no hay Libertad
Demitrópulos
ni mariposas.

Sin agua no hay poesía,
sin agua no hay fotosíntesis,
sin agua no hay vida
y libros tampoco.


LA LEY DE GLACIARES NO SE TOCA...!!

miércoles, 22 de abril de 2026

EL JUEZ BONADIO Y EL FISCAL STORNELLI APUNTADOS POR COACIÓN Y AMENAZAS EN LA CAUSA CUADERNOS: EL DRAMÁTICO RELATO DE LA MENTIRA PLANIFICADA, de Raúl Kollmann - 22/4/2026


Tres empresarios “arrepentidos” denunciaron en el Juicio Cuadernos que declararon ante Stornelli y Bonadio “bajo coacción” y que eran mentiras que tuvieron que decir para no ir presos.
Los tres dejaron constancia con escribanos antes de su “arrepentimiento”.
Insólitamente, los jueces bloquearon cualquier denuncia contra Stornelli, que sigue siendo fiscal.

El empresario Mario Rovella, declaró en el juicio Cuadernos.

“Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica.
Nunca, bajo ningún concepto entregué dinero.
Pero si no lo aceptaba, me detenían”.

La frase pertenece al empresario Mario Rovella, dueño de una de las constructoras más grandes del país, Rovella - Carranza.
Rovella contó que el día anterior a su declaración, en 2018, concurrió a una escribanía y dejó asentado que mentiría para mantener la libertad.
El dueño de otra empresa, Cleanosol Argentina, dedicada a la señalización de rutas, Oscar Sansiseña contó lo mismo: adelantó en una escribanía que mentiría en la declaración y aseguró que nunca pagó nada.
El director y gerente de la misma compañía Cleanosol, Guillermo Escolar, hizo lo propio, se presentó ante un escribano para dejar consignado que mentiría al día siguiente.
Pero, además contó cómo el juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli hicieron desfilar a un empresario detenido, Hugo Dragonetti, con casco y chaleco antibalas, para intimidarlo y exhibirle que iría preso si no declaraba como pretendían el magistrado y el fiscal.
Ante semejantes declaraciones en la causa Cuadernos, este martes, los defensores pidieron que se extraiga testimonio por el delito de coacción para denunciar a Stornelli, ya que Bonadío falleció.
Los jueces, siguiendo el alineamiento con el macrismo y el mileísmo, patearon la pelota afuera: dijeron que lo resolverán al final de juicio.

No investigar la coacción

Se van sumando los empresarios que recurrieron a escribanías para consignar que mentirían en la indagatoria u otros que demuestran que ni siquiera estaban en Buenos Aires cuando los acusan de haber entregado dinero a Roberto Baratta, número 2 del Ministerio de Planificación, o a Ernesto Clarens, un financista que se presentó como un supuesto recaudador.
Los tres empresarios que declararon este martes ratificaron el clima de extorsión que crearon el fallecido Bonadío y el fiscal Stornelli, por lo que recurrieron a escribanos para dejar en claro que mentirían para que no los manden presos.
En su momento, hasta el reciente ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, dijo públicamente que le indicaría a su defendido - Sergio Taselli - que mienta para no ir preso.
Otro empresario, Gerardo Ferreyra, que se negó a arrepentirse, relató cómo Stornelli le decía que si se arrepentía dormiría en su casa, de lo contrario, en un calabozo.
A raíz de las declaraciones de Rovella, Sansiseña y Escolar, tres defensores, Maximiliano Rusconi, José Manuel Ubeira y Federico Paruolo pidieron que se extraiga copia para que un juez investigue el delito de coacción.
La fiscal Fabiana León, una de las funcionarias más alineadas con el macrismo en Comodoro Py, empezó a los gritos pidiendo que se rechace el pedido: “quieren encontrar un juez amigo” que, de comprobarse la coacción, golpearía toda la estructura de la causa Cuadernos.

Lo de encontrar un juez amigo en Comodoro Py pareció una humorada.

El Tribunal Oral 7 - Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli - debería tener la obligación de denunciar el delito de coacción del que hablaron Rovella, Sansiseña y Escolar, pero lo esquivaron de manera escandalosa: decidieron que lo resolverían recién al final del juicio.

Una manera de eludir cualquier investigación sobre las andanzas de Bonadío, fallecido, y Stornelli, aún fiscal.
Los magistrados ya vienen de otra maniobra insólita: los arrepentidos pueden negarse a declarar.
Por ejemplo, Centeno o Clarens, que se arrepintieron diciendo que tal y tal y tal les entregó dinero, evitan ser confrontados por las defensas, por ejemplo, de los empresarios que dicen ni siquiera haber estado en Buenos Aires los días de las supuestas entregas. El derecho de defensa quedó virtualmente arrasado.

Una declaración dramática

Mario Rovella arrancó contando cómo fue construyendo su compañía a partir del año 1985.

“Hicimos 152 obras en 17 provincias. Trabajamos con todos los organismos nacionales.
En 2010 se internacionalizó la empresa y conseguimos contratos con organismos multilaterales de crédito”.
La declaración parecía transcurrir con tranquilidad."

Pero, de pronto, Rovella rompió la monotonía: “quiero decir tres cuestiones sobre la imputación.
Van a advertir una contradicción entre lo que declaré en marzo de 2019 y lo que van a escuchar ahora.
Nunca, bajo ningún concepto le entregué dinero a Clarens.
Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica.
Si no aceptaba lo que Clarens le dijo a Stornelli, para acogerse él al beneficio del arrepentido, me detenían.
Pero nada de eso existió. Yo nunca entregué dinero.
Ni esa vez ni otra”.

Rovella siguió: “en el caso de nuestra empresa, hay una clara inconsistencia.
Se dice que en dos oportunidades, Rovella - Carranza y Paolini llevamos dinero.
En ese momento, no me preocupé, porque no había ninguna sociedad registrada con Paolini. Y nunca lo comprobaron.
En las fechas que se consignan no estuve en Buenos Aires.
Yo no realicé esos pagos a Clarens.
Pero se me presentaba un dilema.
Si no declaraba, me privaban de la libertad.
Si aceptaba, tenía que arrepentirme.
La solución que intentamos con mis abogados fue, el día 28 de febrero, fui a una escribanía y colocamos una nota, que era el escrito que iba a presentar en la indagatoria.
Más otra nota que decía que lo que yo allí consignaba no era veraz. Me remito a ese material como prueba.
Es cierto que conozco a Clarens desde 2009. Pero fue una relación puramente comercial.
Necesitábamos taxis aéreos para poder llegar a las obras y visitarlas.
Vialidad Nacional nunca nos benefició. Lo contrario.
Le iniciamos 19 juicios y nos debían 50 millones de dólares”.


Con casco y chaleco

El clima de intimidación fue descripto también por el dueño y el director de la empresa Cleanosol, una compañía muy tradicional y especializada en la señalización de rutas.
Oscar Sansiseña, de 85 años, el dueño de Cleanosol, hizo una declaración breve.

“Conocí a Clarens en el año 2001 a raíz de que intervino en un problema con la empresa Gotti Hermanos.
Me acusan en base a 4 llamadas con Clarens. Hay 2 llamadas que son de 35 segundos.
O sea, que llamó al conmutador y seguramente yo no estaba.
Hay una llamada de 2 minutos en la que, efectivamente, me pidió apoyo para la campaña electoral. Le dije que lo iba a pensar.
Y hay otra llamada de más de un minuto, también por aporte electoral. Nunca aportamos nada.

El director de Cleanosol, Guillermo Escolar, detalló todavía mejor el clima de apriete.

“Teníamos que declarar el 30 de agosto de 2018.
El 25 fue a declarar Gustavo Dalla Tea. Quedó detenido.
Al día siguiente, fue otro empresario y también quedó detenido.
Y el 27 exhibieron a otro empresario, Hugo Dragonetti, que ya estaba detenido, paseándolo con casco y chaleco antibalas.
Era evidente: si no declarábamos lo que ellos querían, nos dejarían presos.
Entonces, de la mano de nuestro abogado, Diego Olmedo, fuimos a un escribano a dejar constancia de que íbamos a mentir”.

Lo que quedó claro de las declaraciones es que no hubo entregas de dinero y, en todo caso, lo que se pedían eran aportes electorales.

Quien hacía los llamados, el financista Ernesto Clarens, se supone que hablaba “en nombre del gobierno”, pero tenía vínculo esencialmente con José López, el hombre que tiró los 9 millones de dólares en el convento de General Rodríguez.

Una investigación frustrada

Buena parte de los empresarios no declaran en el juicio porque prefieren no dar batalla, en la mayoría de los casos por razones de edad.
Los que sí declaran describen la coacción a la que fueron sometidos, algo que se hizo casi público con la famosa frase de Stornelli: “apúrense que no hay sortijas para todos”.

La causa misma arrancó con una maniobra escandalosa en la que Bonadío y Stornelli debieron mandar el expediente a sorteo, pero se quedaron con el expediente con el argumento disparatado de que era conexa con la compra de Gas Natural Licuado.

El siguiente paso fue quitarle el abogado al chofer Oscar Centeno, reemplazarlo por un defensor oficial, y presionarlo para que declare como arrepentido.

Centeno declaró que quemó los cuadernos, pero después aparecieron 6 de los 8 sin rastros de humo.
O sea mintió, algo que debería haberlo llevado a prisión.
Y, además, las pericias demostraron que hubo miles de tachaduras y cambios, además de fuertes sospechas de que los textos fueron dictados.
Las irregularidades se sucedieron y continúan en el juicio, gambeteando que se abra una causa aparte por coacción.
Al mismo tiempo, blindaron a los arrepentidos decisivos, impidiendo que las defensas les hagan preguntas.

Lo cierto es que las ilegalidades impidieron e impiden que se haga una buena investigación, sana y honesta, sobre la obra pública, los peajes, el transporte, los fondos electorales.
Todo el caso se convirtió, como ocurre con Comodoro Py habitualmente, en el uso del aparato judicial para la persecución política.

Es otra comedia dramática con el final anunciado de la condena ya firmada.

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