miércoles, 22 de abril de 2026

EL JUEZ BONADIO Y EL FISCAL STORNELLI APUNTADOS POR COACIÓN Y AMENAZAS EN LA CAUSA CUADERNOS: EL DRAMÁTICO RELATO DE LA MENTIRA PLANIFICADA, de Raúl Kollmann - 22/4/2026


Tres empresarios “arrepentidos” denunciaron en el Juicio Cuadernos que declararon ante Stornelli y Bonadio “bajo coacción” y que eran mentiras que tuvieron que decir para no ir presos.
Los tres dejaron constancia con escribanos antes de su “arrepentimiento”.
Insólitamente, los jueces bloquearon cualquier denuncia contra Stornelli, que sigue siendo fiscal.

El empresario Mario Rovella, declaró en el juicio Cuadernos.

“Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica.
Nunca, bajo ningún concepto entregué dinero.
Pero si no lo aceptaba, me detenían”.

La frase pertenece al empresario Mario Rovella, dueño de una de las constructoras más grandes del país, Rovella - Carranza.
Rovella contó que el día anterior a su declaración, en 2018, concurrió a una escribanía y dejó asentado que mentiría para mantener la libertad.
El dueño de otra empresa, Cleanosol Argentina, dedicada a la señalización de rutas, Oscar Sansiseña contó lo mismo: adelantó en una escribanía que mentiría en la declaración y aseguró que nunca pagó nada.
El director y gerente de la misma compañía Cleanosol, Guillermo Escolar, hizo lo propio, se presentó ante un escribano para dejar consignado que mentiría al día siguiente.
Pero, además contó cómo el juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli hicieron desfilar a un empresario detenido, Hugo Dragonetti, con casco y chaleco antibalas, para intimidarlo y exhibirle que iría preso si no declaraba como pretendían el magistrado y el fiscal.
Ante semejantes declaraciones en la causa Cuadernos, este martes, los defensores pidieron que se extraiga testimonio por el delito de coacción para denunciar a Stornelli, ya que Bonadío falleció.
Los jueces, siguiendo el alineamiento con el macrismo y el mileísmo, patearon la pelota afuera: dijeron que lo resolverán al final de juicio.

No investigar la coacción

Se van sumando los empresarios que recurrieron a escribanías para consignar que mentirían en la indagatoria u otros que demuestran que ni siquiera estaban en Buenos Aires cuando los acusan de haber entregado dinero a Roberto Baratta, número 2 del Ministerio de Planificación, o a Ernesto Clarens, un financista que se presentó como un supuesto recaudador.
Los tres empresarios que declararon este martes ratificaron el clima de extorsión que crearon el fallecido Bonadío y el fiscal Stornelli, por lo que recurrieron a escribanos para dejar en claro que mentirían para que no los manden presos.
En su momento, hasta el reciente ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, dijo públicamente que le indicaría a su defendido - Sergio Taselli - que mienta para no ir preso.
Otro empresario, Gerardo Ferreyra, que se negó a arrepentirse, relató cómo Stornelli le decía que si se arrepentía dormiría en su casa, de lo contrario, en un calabozo.
A raíz de las declaraciones de Rovella, Sansiseña y Escolar, tres defensores, Maximiliano Rusconi, José Manuel Ubeira y Federico Paruolo pidieron que se extraiga copia para que un juez investigue el delito de coacción.
La fiscal Fabiana León, una de las funcionarias más alineadas con el macrismo en Comodoro Py, empezó a los gritos pidiendo que se rechace el pedido: “quieren encontrar un juez amigo” que, de comprobarse la coacción, golpearía toda la estructura de la causa Cuadernos.

Lo de encontrar un juez amigo en Comodoro Py pareció una humorada.

El Tribunal Oral 7 - Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli - debería tener la obligación de denunciar el delito de coacción del que hablaron Rovella, Sansiseña y Escolar, pero lo esquivaron de manera escandalosa: decidieron que lo resolverían recién al final del juicio.

Una manera de eludir cualquier investigación sobre las andanzas de Bonadío, fallecido, y Stornelli, aún fiscal.
Los magistrados ya vienen de otra maniobra insólita: los arrepentidos pueden negarse a declarar.
Por ejemplo, Centeno o Clarens, que se arrepintieron diciendo que tal y tal y tal les entregó dinero, evitan ser confrontados por las defensas, por ejemplo, de los empresarios que dicen ni siquiera haber estado en Buenos Aires los días de las supuestas entregas. El derecho de defensa quedó virtualmente arrasado.

Una declaración dramática

Mario Rovella arrancó contando cómo fue construyendo su compañía a partir del año 1985.

“Hicimos 152 obras en 17 provincias. Trabajamos con todos los organismos nacionales.
En 2010 se internacionalizó la empresa y conseguimos contratos con organismos multilaterales de crédito”.
La declaración parecía transcurrir con tranquilidad."

Pero, de pronto, Rovella rompió la monotonía: “quiero decir tres cuestiones sobre la imputación.
Van a advertir una contradicción entre lo que declaré en marzo de 2019 y lo que van a escuchar ahora.
Nunca, bajo ningún concepto le entregué dinero a Clarens.
Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica.
Si no aceptaba lo que Clarens le dijo a Stornelli, para acogerse él al beneficio del arrepentido, me detenían.
Pero nada de eso existió. Yo nunca entregué dinero.
Ni esa vez ni otra”.

Rovella siguió: “en el caso de nuestra empresa, hay una clara inconsistencia.
Se dice que en dos oportunidades, Rovella - Carranza y Paolini llevamos dinero.
En ese momento, no me preocupé, porque no había ninguna sociedad registrada con Paolini. Y nunca lo comprobaron.
En las fechas que se consignan no estuve en Buenos Aires.
Yo no realicé esos pagos a Clarens.
Pero se me presentaba un dilema.
Si no declaraba, me privaban de la libertad.
Si aceptaba, tenía que arrepentirme.
La solución que intentamos con mis abogados fue, el día 28 de febrero, fui a una escribanía y colocamos una nota, que era el escrito que iba a presentar en la indagatoria.
Más otra nota que decía que lo que yo allí consignaba no era veraz. Me remito a ese material como prueba.
Es cierto que conozco a Clarens desde 2009. Pero fue una relación puramente comercial.
Necesitábamos taxis aéreos para poder llegar a las obras y visitarlas.
Vialidad Nacional nunca nos benefició. Lo contrario.
Le iniciamos 19 juicios y nos debían 50 millones de dólares”.


Con casco y chaleco

El clima de intimidación fue descripto también por el dueño y el director de la empresa Cleanosol, una compañía muy tradicional y especializada en la señalización de rutas.
Oscar Sansiseña, de 85 años, el dueño de Cleanosol, hizo una declaración breve.

“Conocí a Clarens en el año 2001 a raíz de que intervino en un problema con la empresa Gotti Hermanos.
Me acusan en base a 4 llamadas con Clarens. Hay 2 llamadas que son de 35 segundos.
O sea, que llamó al conmutador y seguramente yo no estaba.
Hay una llamada de 2 minutos en la que, efectivamente, me pidió apoyo para la campaña electoral. Le dije que lo iba a pensar.
Y hay otra llamada de más de un minuto, también por aporte electoral. Nunca aportamos nada.

El director de Cleanosol, Guillermo Escolar, detalló todavía mejor el clima de apriete.

“Teníamos que declarar el 30 de agosto de 2018.
El 25 fue a declarar Gustavo Dalla Tea. Quedó detenido.
Al día siguiente, fue otro empresario y también quedó detenido.
Y el 27 exhibieron a otro empresario, Hugo Dragonetti, que ya estaba detenido, paseándolo con casco y chaleco antibalas.
Era evidente: si no declarábamos lo que ellos querían, nos dejarían presos.
Entonces, de la mano de nuestro abogado, Diego Olmedo, fuimos a un escribano a dejar constancia de que íbamos a mentir”.

Lo que quedó claro de las declaraciones es que no hubo entregas de dinero y, en todo caso, lo que se pedían eran aportes electorales.

Quien hacía los llamados, el financista Ernesto Clarens, se supone que hablaba “en nombre del gobierno”, pero tenía vínculo esencialmente con José López, el hombre que tiró los 9 millones de dólares en el convento de General Rodríguez.

Una investigación frustrada

Buena parte de los empresarios no declaran en el juicio porque prefieren no dar batalla, en la mayoría de los casos por razones de edad.
Los que sí declaran describen la coacción a la que fueron sometidos, algo que se hizo casi público con la famosa frase de Stornelli: “apúrense que no hay sortijas para todos”.

La causa misma arrancó con una maniobra escandalosa en la que Bonadío y Stornelli debieron mandar el expediente a sorteo, pero se quedaron con el expediente con el argumento disparatado de que era conexa con la compra de Gas Natural Licuado.

El siguiente paso fue quitarle el abogado al chofer Oscar Centeno, reemplazarlo por un defensor oficial, y presionarlo para que declare como arrepentido.

Centeno declaró que quemó los cuadernos, pero después aparecieron 6 de los 8 sin rastros de humo.
O sea mintió, algo que debería haberlo llevado a prisión.
Y, además, las pericias demostraron que hubo miles de tachaduras y cambios, además de fuertes sospechas de que los textos fueron dictados.
Las irregularidades se sucedieron y continúan en el juicio, gambeteando que se abra una causa aparte por coacción.
Al mismo tiempo, blindaron a los arrepentidos decisivos, impidiendo que las defensas les hagan preguntas.

Lo cierto es que las ilegalidades impidieron e impiden que se haga una buena investigación, sana y honesta, sobre la obra pública, los peajes, el transporte, los fondos electorales.
Todo el caso se convirtió, como ocurre con Comodoro Py habitualmente, en el uso del aparato judicial para la persecución política.

Es otra comedia dramática con el final anunciado de la condena ya firmada.

lunes, 20 de abril de 2026

COLAPSO EL GOBIERNO SE MUERDE LA COLA..!, de Sandra Russo - 20/4/2026

Desde que asumió Milei, y no en secreto, comenzó a ejecutarse una política sistemática de desmantelamiento de la estructura vital y productiva de este país.
Había que quitarle su alma, su estructura productiva, sus ritmos cotidianos, sus cimientos institucionales; había que deshacer consensos básicos y exhibir permanentemente la fuerza bruta para abortar protestas.
Milei fue acompañado desde el principio por lo peor de cada casa.
Ninguno de los gobernadores que le dieron aliento hasta ahora pueden hacerse los sorprendidos ni las víctimas.
Estaba todo a vista.

La destrucción del Estado argentino no debería ser una propuesta de campaña aceptable.
Está a la vista que la destrucción del Estado implica la destrucción de la sociedad argentina, del único soberano.

El jueves y de acuerdo al plan de Sturzenegger, el gobierno dejó sin efecto mil servicios del INTI, y en el mismo acto despidió a 140 trabajadores.
A partir de ahora, nadie en este país controlará los contenidos de los alimentos ni de las bebidas.
Nadie controlará el funcionamiento de los ascensores de los edificios.
Ni si el kilo de café o de fideos contiene un kilo o menos.


Echaron también a trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional.
Un paro del SMN la semana próxima obligará a cerrar los aeropuertos.
Son ellos los que dan los horarios a los controladores.

Ninguna de estas cuchilladas a la Argentina fue mostrada ni narrada como tal ni por el “periodismo profesional” ni por sus cómplices, que fueron llamados dos años “oposición amigable”, una fórmula retórica complaciente para los colaboracionistas del fascismo.

La megadevaluación con la que debutó Milei fue una molotov mental que nubló varios meses los ánimos mientras se iniciaba el peregrinaje hacia la miseria o la muerte de muchos que entonces no lo esperaban.
Todo esto, observado desde la verdadera oposición, fue siendo señalado a los gritos pero en el desierto.

No estoy siendo dramática.
Hablando de los préstamos obscenos a los privilegiados que le votan las leyes que no leen, Milei preguntó si murió alguien.
Sí, Milei, murió mucha gente, empezando por los ciento y pico de muertos por el fentanilo que se distribuyó mal por falta de controles estatales.
Tus políticas matan, y ustedes lo saben perfectamente porque por eso las aplican.
Tienen la muerte ajena objetivada, han transformado a los otros, incluso a sus electores, en objetos de baulera que si no están no lo lamenta nadie.

Milei haría bien, si vuelve a Israel como dice, en volver a llorar desencajado en el Muro de los lamentos, porque en el país que gobierna, este pobre país, empezó la etapa de lamentos que en un instante pasan a furia y a alteración.

Milei nos alteró la vida y nos puso en la mesa de saldos, tan luego él, el presidente outlet.
Nunca este pueblo tuvo menos ganas de vivir.
Su fotofobia hace que le moleste la luz.
Que gran metáfora.

Algunas de las áreas atacadas son estratégicas, como las universidades o Nucleoeléctrica, que contenía el proyecto nuclear Carem.
No voy a hacer listas, son interminables.
Otras áreas son de estricta necesidad de supervivencia de la población, como la salud pública.

Milei, Caputo y Sturzenegger, con su mamotrética ley de “hojarasca”, envaselinaron y encadenaron a la Argentina para dejarla en un estado de máxima y agónica vulnerabilidad.
Si el proceso de destrucción de esta nación no fue visibilizado a tiempo fue porque los grandes medios y el algoritmo fueron cómplices.
Ahora están descubriendo la pólvora.
Tarde, canallas.

Esta semana colapsó el PAMI.
Milei, cuando llegó, lo recibió en condiciones inmejorables.
Sin deuda, con superávit y con todos los afiliados recibiendo su medicación.
Daba prótesis, cubría estudios complicados.
Fue una de las áreas mejor manejadas del gobierno de Alberto Fernández.
En dos años lo estropeó. Lo destruyó como destruyó todo a su paso.
No sabe hacer otra cosa.

El estrépito que causó el descuento del 50 por ciento en las cápitas a los médicos de cabecera del PAMI, chocó este lunes contra la voluminosa información que hay sobre los múltiples hechos de corrupción desbocada que protagoniza la cúpula libertaria y sus colaboradores legislativos macristas y radicales, incluyendo a peronistas que nunca se privan de una dádiva.

Es demasiado. Todo junto no cuaja.
No hay manera de compatibilizar el sufrimiento popular con la brillante dentadura de factura reciente de la señora Adorni, y sus viajes de nuevos ricos ansiosos por el all inclusive.
La plata que no había estaba en Aruba.

Es mucho. Es deforme.
Es imposible que nos pidan que no gritemos cuando tropezamos con gente durmiendo en la calle, y al mismo tiempo sabemos que a chantas amigos de Milei el banco público le prestó millonadas a treinta años para su cuarta casa.
Es nauseabundo.

En este momento hay reuniones dirigentes de todo el peronismo y otros partidos.
Gente que nos parece creíble y gente en la que no confiamos nada.
Ahora el gobierno de Milei se muerde la cola.

Es imperioso entender que el primer consenso amplio que necesitamos como pueblo para tener una chance es un primer cerco de acuerdo para volver a la cordura y deshacer la mayoría repugnante que sostiene a Milei.

Lo demás se verá, pero sin ese paso, el juicio político es imposible.

lunes, 13 de abril de 2026

LA MUERTE DEL DERECHO INTERNACIONAL, de Rodolfo Terragno - 13/4/2026


La historia de la humanidad es una sucesión de guerras y crueldades.
Ahora ya ha perdido hasta heroicidad: son los misiles y los drones los que matan, los que diezman o extinguen poblaciones.
La agresión ya no necesita ser tripulada.

Después de la impía Segunda Guerra Mundial hubo una voluntad universal de encontrar un antídoto contra la vocación guerrera.
Nació así el derecho internacional, hecho de tratados y convenciones, bajo la tutela decenas de organizaciones internacionales.

Las actuales guerras del Cercano y Medio Oriente, irredentas e ilimitadas, tienen lugar en un mundo sin principios ni restricciones, con organismos internacionales impotentes.
Un antecedente no militar del presidente Donald Trump, que munido de aranceles declaró la guerra comercial de Estados Unidos contra el mundo, sin que nadie pudiera pararlo y la Organización Internacional de Comercio no supiera qué hacer.

Conviene repasar esa parte de la historia porque Trump, siempre explícito, demostró la inexistencia del derecho internacional y, en cierta medida, también del nacional.
Los fundamentos de Trump presentan a Estados Unidos como víctima (no beneficiario) del orden económico mundial.
Las medidas que toma en consecuencia no perfeccionan ese orden sino que lo anarquizan.

Es esta la historia de Trump y sus aranceles.
La Constitución norteamericana dice que el presidente no puede “regular el comercio con naciones extranjeras” (artículo I, Sección 8)
Sólo puede negociar tratados pero no aprobarlos. (Sección 8 y Artículo II, Sección 2).

El Presidente está autorizado, sí, a imponer aranceles por razones de seguridad nacional (Trade Expansion Act) pero bajo una pesada condición.
La norma dice textualmente: “Sin investigación previa que demuestre amenaza, el Presidente no puede imponer aranceles”.
Trump usó los aranceles (o la amenaza de imponerlos) como arma política, violando las leyes de su país .
Y lo hizo sin la investigación previa que requiere la norma

Un ejemplo de los aranceles que impuso y sus fundamentos:
  • Aranceles universal de 10%.”Otros países se han aprovechado de nosotros durante muchos, muchos años” El impuesto era para todos los países por igual, y aplicable a cualquier producto.
  • Arancel de 50% “Debido en parte a los insidiosos ataques de Brasil a las elecciones libres y a los derechos fundamentales de Libertad de Expresión”. Se refería a la inhabilitación de Jair Bolsonaro.
  • Ley de Expansión Comercial (Sección 232) autoriza a imponer aranceles o restricciones a las importaciones por motivos de seguridad nacional
Se requiere una investigación previa, normalmente realizada por el Departamento de Comercio.
La investigación evalúa si las importaciones amenazan la seguridad nacional.
Tras el informe, el presidente decide si aplicar aranceles y en qué nivel.

La ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, autoriza al presidente a hacer frente a cualquier amenaza inusual y extraordinaria, que tenga su origen total o sustancialmente fuera de los Estados Unidos.
Esta ley fue invocada por Trump, pero no había una amenaza.

Por otra parte Trump presionó a la OTAN - “Nuestros contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años” - y logró que cada miembro (menos España) se comprometiera a aportar 5% de su PIB (en vez del actual 2%).
Esto representará un menor costo a Estados Unidos, y mayor capacidad de compra en los países de la OTAN, de los cuales Estados Unidos es el primer proveedor de equipamiento militar y armas.

Las relaciones internacionales están dominadas por las potencias.
La Corte Penal Internacional está encargada de juzgar a los acusados de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y el crimen de agresión.
Es difícil que se juzgue a los actuales responsables de tales delitos.

Hay poderes políticos que afectan el funcionamiento de la organización.
En 2020 una orden ejecutiva de Trump impuso sanciones contra la Corte Penal Internacional y su fiscal jefe, Karim Khan.
La medida se adoptó como consecuencia de las órdenes de arresto emitidas por la CPI contra ciertos líderes de países en guerra.
Algunas de las sanciones eran: congelación de bienes y activos de la CPI , bloqueo de cuentas bancarias e inversiones de individuos ligados a la organización y prohibición a los norteamericanos de celebrar contratos o hacer donaciones a CP . La orden ejecutiva de Trump fue anulada en 2021 por su sucesor, Joe Biden.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU sentencia: “Las violaciones de los derechos humanos se perpetúan por la falta de respuesta efectiva y la impunidad institucional".
En Europa, Cercano y Medio Oriente las indudables violaciones de los derechos humanos no deben quedar impunes.

Aunque el derecho internacional haya muerto, éticamente no se pueden ocultar los abusos que se dan en Asia, África y América Latina.

Amnistía Internacional, que monitorea las violaciones en todo el mundo, sostiene: “La violación de los derechos humanos - en cualquier lugar - es responsabilidad de todos”.

martes, 7 de abril de 2026

EL CHINO, EL NEGRO Y EL PEREJIL, de Arturo Pérez Reverte - 19/3/2026

Eran las nueve de la mañana y se me había antojado ese día hacer tabulé.
No un tabulé cualquiera, sino un tabulé de verdad: ligero, fresco, oriental.
El tabulé, además, me sabe a juventud. A Beirut.
A amigos que ya no veo.
A chicas, a aventuras, a tiempos para recordar.
A todo eso.
Así que salí de casa a buscar los ingredientes, pan y demás, y mochila a la espalda llegué al pueblo tras media hora por el camino verde que va a la ermita.
Afueras de Madrid, domingo por la mañana. Ni un alma por las calles.
Hasta el puesto de periódicos - ahora de chuches - estaba cerrado.
Pero el sitio al que yo iba estaba abierto, naturalmente.
Era la tienda del chino.

Pero ojo. No se trata de un chino cualquiera.
Este chino se llama Antonio y tiene una tienda de verdad.
Como perspicaz asiático que es - hasta en el nombre por el que pide lo llamemos lo demuestra - estudió su nicho de mercado y lo explota con precisión quirúrgica: productos frescos, verdura, fruta, pan recién hecho; y por supuesto, albahaca, tomillo y perejil, objeto principal de mi paseo.
Así que me dirigí al estante habitual.
No había perejil.
Antonio, mientras tanto, seguía viendo su programa favorito - en chino, por supuesto - en el móvil sin levantar la cabeza.
Cuando pregunté, me miró resignado y gritó hacia el fondo en sombras del local:
- ¡Abu!

Hasta entonces yo sólo había visto a Antonio y a su mujer, Carmen, también china. Entonces apareció Abu: pelo ensortijado, piel negra.
Más que negra, azul marino.

- Sube el perejil - ordenó Antonio sin levantar la cabeza del móvil.
Y Abu desapareció arrastrando los pies.
Al rato volvió con un manojo de perejil tamaño ramo de flores de funeral de Estado.

- No, Abu - dije con fraternal confianza -. Es mucho. Sólo necesito…

Antonio no me dio tiempo a terminar.
Arrebató el manojo a Abu, gritó como si se ciscara en Confucio algo ininteligible para mí - creo que también para Abu -, separó un poco y me lo dio.

- ¿Algo más?

El tono nos acojonaba a Abu y al arriba firmante.
Miré mis manos pecadoras.
Con guantes de plástico transparente, limpios y occidentales, había cogido unos tomates.

- Una barra de pan - dije, conciliador.

Antonio señaló el estante del pan y volvió a su móvil.
Abu me miraba como diciendo «no sabes con quién te la juegas, hermano; si yo te contara…».
Cogí barra, tomates, perejil, y fui a la caja, desde la que Carmen me había estado observando todo el rato con fríos ojos de francotirador serbio.
Saqué la tarjeta de crédito.

- Efetivo, pol favol.

Me sentía como Tintín en El Loto Azul.
Rebusqué en la mochila y encontré un billete de veinte euros.
Carmen lo miró al trasluz y me devolvió unas monedas como si estuviera controlándome el pasaporte en la aduana de Shanghái.
Y entonces, con la lucidez que da un manojo de perejil recién comprado, lo vi clarinete: Abu sigue donde siempre estuvo, cargando cajas, obedeciendo órdenes.
Antes fue el látigo, ahora la invisibilidad.
Es la mano de obra eterna.
Antonio y Carmen, en cambio, tocan otro registro.
No levantan la voz sino con los subalternos, no pierden tiempo en debates morales. Trabajan mucho, eficazmente, y lo hacen en silencio.
Controlan el dinero, la tecnología, la industria a pequeña y gran escala.
Fabrican lo que usamos, distribuyen lo que comemos, programan lo que miramos. Para hacerse dueños del pueblo, la ciudad o el mundo no necesitan retóricas chorras.
Les basta con la caja registradora, su cliente de las nueve de la mañana y, en cuanto pueden permitírselo, un Abu que les suba el perejil.

Y nosotros, o sea los de antes, a medio camino entre Abu por una parte y Antonio y Carmen por la otra, creyendo que vivimos en el Primer Mundo porque hay pan caliente y perejil fresco a las nueve de la mañana.
Ajenos a que el nuevo orden no es ideológico ni épico, sino operativo.
Que ya no mandan filósofos ni generales, sino quienes estudiaron el negocio y trabajan de verdad para controlarlo.
Y mientras tanto, Europa - antiguo árbitro del mundo - se deleita mirando su reflejo moral en el escaparate sin asumir que ya no manda, no produce y no decide.
Solo legisla para ella misma, mientras al resto del mundo, que se chotea con ganas, se la refanfinfla.

Y, bueno.
Cuando salgo a la calle con mi mochila, Abu, que está en la puerta fumando un cigarrillo, me mira y yo lo miro.
Y mientras él piensa «Ahora también os vais a enterar vosotros, cabrones», yo pienso que sí, en efecto.
Que ya nos estamos enterando.

SI, SOY VIEJO, Y QUÉ...??!!!, de Arturo Pérez Reverte - 26/3/2026

Envejecer bien es un arte.
De pronto te levantas con dolores nuevos y descubres que el mundo no te debe nada, sino que pasa factura. 
A menudo acudes al médico en busca de soluciones, y sin fijarte en ellas pasas ante librerías que a tu edad son más útiles que las farmacias. 
Leer a los filósofos estoicos antiguos es uno de los mejores analgésicos que conozco. 
Como las aspirinas o el paracetamol, no quitan las causas del dolor, pero ayudan a soportar el dolor. 
Y eso no es ninguna tontería.

Los estoicos no prometen felicidad, ni buenos rollitos en TikTok. 
Lo que Epicteto, Séneca, Marco Aurelio y otros colegas ofrecen es mejor: consejos para no vivir y morir como un imbécil.

Mientras los modernos manuales de autoayuda sostienen que el universo y sus mantras están de tu parte - lo que es una mentira cochina -, los viejos estoicos te miran a los ojos y dicen: «No te agobies por lo que no depende de ti, pringado, y deja de lloriquear».

Leerlos a cierta edad, cuando ya le ves las orejas al lobo, es hojear un manual de instrucciones que olvidaron darte a los veinte.
Porque explican con minuciosidad cruel que hay cosas que controlas y cosas que no, que envejecer con dignidad consiste en aceptar que el mundo no se adapte a tus achaques y manías, que los jóvenes - también lo fuiste - usen palabras para ti incomprensibles, que la música te irrite las trompas de Eustaquio y que nadie tenga la obligación de cederte el asiento en el metro.
El estoicismo prepara para el paisaje hostil con una herramienta que se llama indiferencia selectiva.
No la del pasotismo idiota, sino la del francotirador que elige bien a qué dispara y a qué no.

Los estoicos no eran vendedores de optimismo por fascículos.
Eran tipos duros que sabían que la vida no mejora por quejarse de ella y que el tiempo es un carnicero eficiente.
Por eso insistían en la fugacidad de todo: la salud, el prestigio, la belleza y hasta el pelo, que se cae y no pasa nada.

Leerlos te reconcilia con la idea de que perder cosas no es tragedia personal sino norma universal.
Y cuando todo el mundo pierde tarde o temprano, ya no hay humillación posible. Solo son las reglas.

Además, el estoicismo es una vacuna magnífica contra el patetismo tardío.
Me refiero al ridículo senil: ese impulso peligroso que empuja a fingir que tienes veinte años menos, a hablar como los adolescentes o a disparar certezas con una seguridad impropia de quien ya debería saber que, cuantos más años cumples, más certezas se van al carajo y sólo queda una conciencia exacta de la imbecilidad universal.
El estoico asume su edad como una cicatriz honrosa: no alardea, pero tampoco la esconde.
Sabe quién es y quién fue; y sobre todo, qué no necesita ya demostrar.

Hay también una forja del carácter.
Los estoicos entrenan para soportar molestias menores - frío, calor, incomodidad, achaques naturales - con una entereza insolente.
No porque seas espejo de virtudes, sino porque entiendes que protestar no mejora tu vida, molesta a los demás y además pudre el alma.
El humor estoico es seco, casi militar. No es carcajada, sino media sonrisa.
Es saber que el cuerpo falla, que la memoria traiciona y que levantarse del sofá requiere una planificación previa.

El estoico no se queja del frío ni del calor: se abriga o suda, y punto.
Esa actitud, aplicada a la vejez, evita el peor de los males: convertirse en una sirena de ambulancia o un recetario médico con patas.
Como decía el actor Antonio Gamero: «Yo a los amigos nunca les cuento mis problemas. Que los divierta su puta madre».

Otra ventaja es la elegancia moral: asumir que el silencio es una forma superior de inteligencia y, sobre todo, de elegancia.
No porque no tengas razón, sino porque no tienes ganas de explicarla tres veces. 

Envejecer con dignidad implica tener la boca cerrada y, cuando la abres, que te importen un carajo las consecuencias.
El estoico sabe que no puede educar al mundo y que discutir con necios es una pérdida de tiempo.
Así que, cuando no hay más remedio, dice lo que piensa o guarda silencio, según la coyuntura.
Después, se levanta y se va.

Y al final, naturalmente, aguarda la muerte, que no falta a ninguna cita: última pareja de baile que incomoda a todos menos a quienes aprendieron a tratarla como compañera de viaje.
Los estoicos no desean morir, pero tampoco lo dramatizan. Lo consideran parte del contrato temporal que llamamos vida.
Y ahí el estoicismo vuelve a su papel lúcidamente analgésico, porque te recuerda que cada día bien jugado es una victoria, aunque el marcador final sea la derrota. 
Morir es inevitable, pero vivir como un imbécil es opcional.

En la vida puedes ganar o perder, pero al final siempre pierdes.
Y no hay en la historia de la Humanidad héroes más admirables que quienes supieron perder con estilo.

FIN..?, de Horacio Verbitzky - 5/4/2026

El vocero que perdió la voz


Jan Matejko, 1862. 
"Stańczyk en un baile en la corte de la Reina Bona tras la pérdida de Smolensk". 
Intervenido por Navaja, aninado por Silvia Canosa

“Todo lo que quieras saber está en mi declaración jurada”, respondió cuando le preguntaron a cuánto ascendía la cuota mensual y los intereses que pagaba por el crédito hipotecario con el que compró su piso de 205 m2. 
“Muy alta. Pero todo lo que quieras saber está en mi declaración. Podés verlo todo ahí”, dijo, antes de cortar en forma abrupta el diálogo y alegando que debía atender otros compromisos. 
Su malhumor era inocultable. 
Ya había acudido a la misma explicación en programas de noticias por cable, citando la declaración jurada, luego de que El Cohete revelara la adquisición, por 340.000 dólares, de la vivienda.
Aunque todo estuviera en la declaración jurada, no se entiende por qué eso excluiría responder preguntas periodísticas acerca de la transacción.

Este párrafo no se refiere a Manuel Adorni sino a María Eugenia Vidal.
Es transcripción textual de la nota de portada del Cohete del 24 de octubre de 2021, de la que sólo se ha excluido el nombre y el género de quien responde el interrogatorio, y la ubicación de la propiedad a la que se mudó.
A partir de 2015, cuando fue electa gobernadora de la provincia de Buenos Aires, se presentó en las redes antisociales como "Mamá orgullosa de Camila, María José y Pedrito. Orgullosamente bonaerense".
Después de perder la reelección y postularse para una diputación en la Capital Federal, borró esa definición y anunció que era "orgullosamente porteña", y se mudó de Morón a Recoleta.
Pero en ninguna de sus declaraciones juradas había referencia alguna a las cuotas ni a los intereses que debía pagar, que superaban largamente sus ingresos como funcionaria.
Sólo El Cohete investigó el tema y no tuvo tratamiento judicial.

Vidal dijo que a los 49 años era lo único que poseía, que todos la conocen y saben de su honestidad, igual que Adorni.
“No tengo autos ni cuentas offshore”, explicó, en un intento de desmarcación del ex Presidente Maurizio Macrì, a quien precisamente no le falta nada de eso. 

También atribuyó los cuestionamientos patrimoniales a la campaña electoral de aquel momento, como si en ese lapso estuviera prohibido escrutar la vida y milagros de quienes se postulan a cargos electivos.
Es decir, lo contrario de aquello que es norma en todos los países del mundo, por el obvio interés público de esa información.
¿Qué mejor momento que cuando alguien pide el voto para representar a la comunidad?
"Su vida privada por desgracia es pública", dijo Adorni cuando Vidal se separó de Ramiro Tagliaferro.
Vidal se lo recordó ahora cuando él pretendió que sus propios viajes y sus propiedades eran cuestión de su vida privada.


Mi vida privada.

En las páginas electrónicas del Ministerio bonaerense de Justicia y Derechos Humanos y de la Oficina Anticorrupción no constaba ni la ubicación del inmueble que adquirió Vidal, la identidad de quien lo vendió ni las condiciones de la operación.
Los datos concretos estaban encriptados en una dependencia del Ministerio provincial y en la Oficina Anticorrupción.
Tanto la provincia cuanto la Nación respondieron que sólo era posible abrir la declaración jurada por orden de un juez.
En las entrevistas con un par de amistosos papagayos mediáticos sólo explicó que al divorciarse vendió su casa anterior y su auto y se quedó con la mitad.
Con ese fondo pagó la mitad del departamento “y la otra mitad con un crédito que saqué a diez años para pagar en cuotas”.
Dio a entender que se trataba de un préstamo bancario, pero no identificó la entidad.

El Cohete consiguió la escritura de compraventa del piso 10 de la avenida Pueyrredón 2421, en Recoleta.
Vidal entregó 140.000 dólares y contó con un préstamo hipotecario por 200.000 dólares, según ese documento.
Pero el precio de 340.000 dólares era ficticio.
Un piso no en ese barrio sino en el mismo edificio, pero 10% más pequeño, era ofrecido en aquel momento por la inmobiliaria Gómez Salmerón a 540.000 dólares.

La escritura de Vidal revela que ese préstamo excepcional por el 60% del ficticio precio de venta se lo concedió Brenda Cecilia Biondi, quien lo había adquirido apenas un año antes por 330.000 dólares.

Por su departamento registrado a 240.000 dólares, Adorni entregó 30.000 dólares al contado y 200.000 con una hipoteca no bancaria, también otorgada por quienes poseían el inmueble, que aportaron 100.000 dólares cada una.
Es decir que sólo puso el 10% y el restante 90% se lo prestaron las vendedoras, mucho más que a Vidal.
Son Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Szabo, de 64.
El diario La Nación logró comunicarse con ambas, y las dos dijeron que no conocían a Adorni.
Pero según la contadora Graciela Ocaña, Szabo califica como indigente, y la Capital Federal la subsidia con 60.000 pesos mensuales.

En cambio, la declaración jurada como candidata a diputada por la Capital de Vidal, consigna que su deuda hipotecaria es con Jorge Alfonso Gutiérrez Carrillo, que no solo conoce al Hada Buena. Es el esposo de Brenda Cecilia Biondi.
La hipoteca equivalía a 125.000 dólares, que es el 30% del precio ficticio declarado y el 23% del precio de mercado.
La incongruencia es manifiesta.

Pero hay más:

Los 140.000 dólares que dice haber pagado Vidal no son la mitad de 340.000, sino poco más del 40%.
De modo que consiguió una hipoteca por casi el 60% del precio pactado.
Una enormidad en comparación con Adorni, quien apenas puso el 10%.
Nadie acepta una hipoteca en esas condiciones, ya que en caso de incumplimiento el bien debe rematarse y en esas condiciones es imposible recuperar su valor.

Si el préstamo hipotecario de Vidal de 200.000 dólares fue a devolver en 120 cuotas, cada una sería de 1.666 dólares, más no especificados intereses.
En ese momento la remuneración bruta de cada diputada era de 330.000 pesos mensuales, sobre los cuales debía pagar impuesto a las ganancias, obra social y jubilación, luego de lo cual quedaría un neto de 230.000.
Si consiguió dólares al cambio oficial, solo le restarían 55.000 pesos mensuales para vivir con sus tres hijos.
Las expensas del piso y la cuota de uno de sus chicos en el carísimo colegio ORT ya consumían más que eso.
Y si hubiera debido pagarlos al cambio paralelo, le faltarían 88.000 pesos mensuales.

Tampoco contó de qué vivió desde que concluyó su mandato bonaerense, en diciembre de 2019, ni con qué recursos pagó las costosas reformas realizadas durante casi un año en el piso de Recoleta, que pueden rondar los 100.000 dólares, ni el viaje familiar de turismo que realizó con toda la tribu a Australia.

Es impactante la similitud de esta trapisonda de la orgullosa dirigente PROcaz y la que acaba de descubrírsele al jefe de gabinete de ministros y vocero presidencial, quien tampoco se cree obligado a dar explicaciones a quienes somos "apenas periodistas" y no jueces.
Hay diferencias, porque Adorni compró el piso de la calle Miró en Caballito, donde vive, y un jeep de 2021, sin vender el departamento que habitaba en Parque Chacabuco ni la camioneta Renault que conducía.
El nuevo alojamiento tiene 197 m2 y cochera y dice haberlo escriturado en noviembre de 2025 por 230.000 dólares.
Además, apareció a nombre de su esposa una casa de fin de semana en el country Indio Cuá.
Pero para la administración del barrio privado, el propietario es el agente bursátil Juan Ernesto Cosentino.


Mi vida privada.

Pero además de similitudes hay diferencias.
En el caso de la ex gobernadora, el padre de Brenda Cecilia Biondi y suegro de Gutiérrez Carrillo es el apoderado legal de María Eugenia Vidal ante la AFIP, Mario Biondi (h), quien durante toda su gestión gubernativa fue miembro del directorio del Banco Provincia.
¿Por eso en su última declaración, Vidal omitió el apellido Biondi, desplazado por Gutiérrez Carrillo?

El contador Biondi (h) también es el síndico de la gerenciadora de convenios farmacéuticos Preserfar, creada por los grandes laboratorios nacionales e internacionales, uno de los mayores proveedores de medicamentos a la provincia que gobernaba Vidal.Gutiérrez Carrillo es el subgerente general de esa comercializadora de drogas. Tanto él como su suegro Biondi tienen como domicilio legal Viamonte 867, piso 5°, de la Capital Federal.

El mismo domicilio declaró Vidal ante la AFIP como autora del libro Mi camino. Ningún fiscal ni juez se interesaron por determinar si estas fueron operaciones legítimas o de blanqueo de dinero ilegal.

Adorni no tiene tantas relaciones y sus acreedoras no lo conocen.
Pero la escribana que protocolizó cada salida de compras inmobiliarias, Adriana Nechevenko de Shuster, tendrá que declarar esta semana como testigo ante el juez Lijo, que con la sangre en el ojo por haber rebotado como candidato a integrar la Corte Suprema de Justicia y con la aspiración de ocupar la Procuración General de la Nación, está más curioso que nunca.

Lo más interesante es la clientela de la escribana.
Ella fue quien intervino en el caso de la efedrina, con ramificaciones que alcanzan al triple crimen de general Rodríguez.
Según el operador judicial de Clarin, Daniel Pedro Santoro, uno de los condenados por aquella causa en la que participó la escribana de Adorni fue Josué Fuks, socio de Ibar Pérez Corradi.
La extradición de Fuks fue tramitada desde Israel.
"La efedrina se importaba de China, luego se contrabandeaba a México para producir metanfetaminas destinadas a Estados Unidos. El negocio dejó 500 millones de dólares", escribió Daniel Pedro Santoro.
En la causa de Adorni, Nechevenko fue citada como testigo.
Esta es una ventaja relativa, porque estará obligada a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Otro de los empresarios a los que asistió la escribana de Adorni es Guillermo Manfredi, de Farmacéuticos Argentinos SA, quien solicitaba la autorización para importar la efedrina a la Sedronar.
Por eso, la jueza María Servini procesó al titular de esa secretaría, José Granero. 

Se diría que el tráfico de drogas trae anexa la presidencia de la Nación.
Son demasiados gobiernos involucrados en distintas maniobras que incluyen esa lucrativa actividad.
Salvo prueba en contrario, los escribanos no son responsabilizados por los actos de sus clientes que protocolizan.
Pero en el caso de Nechevenko hay indicios que requieren una explicación: en el último año visitó mes por medio al Jefe de Gabinete en la Casa de Gobierno.
Será difícil explicar la relación de esta sociabilidad con la escrituración de algo ya conocido.

La última semana, Adorni contrató los servicios del estudio Ledesma, cuyo titular es Guillermo Ledesma, el primer juez que declaró inconstitucional la autoamnistía en cuanto la promulgó la dictadura, y que luego fue uno de los que juzgaron a las tres primeras juntas.
Pero el clima político se detecta en la referencia de todos los medios a Ledesma, como "el abogado de Yabrán".
Y la denuncia de los vecinos de que usa el auto de la jefatura de gabinete para hacer las compras.
Adorni tomó esa decisión a instancias del gobierno de los Hermanos Milei, que por ahora lo ha conservado en el gabinete, pero con la condición de que deje de dar explicaciones, porque cada vez que habla el barro se torna más pegajoso.
Mañana habrá una reunión de gabinete donde tratarán de mostrar a un Adorni tranquilo y atareado en la gestión.

El vocero muteado es otra curiosidad del mileismo.
Pero ¿por qué piensan los Hermanos Milei que la presentación en la Cámara de Diputados dentro de tres semanas será distinta a una conferencia de prensa?
Es probable que, al comenzar, si ese dia llega y no prevalecen quienes señalan el último miércoles de abril como la fecha límite para que asuma un nuevo jefe de la administración general del país, Adorni advierta que sólo contestará sobre las materias de gestión que interesan al poder legislativo y no sobre las que sigue considerando cuestiones de su vida privada.
Imaginemos como respondería la policía si ese fuera el argumento de un detenido con las manos en la masa.

Tampoco se ve cómo podría eludir el gobierno preguntas sobre los créditos de centenares de miles de dólares otorgados a funcionarios y legisladores que avanzan con la libertad, por parte del Banco Nación (ése que Milei arrancaba del organigrama al grito de ¡Afuera!), o más específicamente de su presidente, Darío Wasserman.
Su esposa, Pilar Ramírez, es un alfil de la Zarina reinante.
La sesión puede terminar en un escándalo, tal como terminó la carrera del jefe de gabinete del ministerio de Capital Humano, Leandro Massaccesi, cuando Sandra Pettovello supo que estaba gestionando uno de los créditos más suculentos del Banco Nación.

El expulsado es hijo del ex gobernador radical de Río Negro, Horacio Massaccesi, quien en 1991 asaltó un banco de verdad: el tesoro regional del Banco Central en el Comahue.
Se llevó 16,6 millones de pesos (que entonces valían 16,6 millones de dólares), que estaban en custodia en la bóveda del Banco de la Provincia de Río Negro, para pagar sueldos atrasados de los jubilados, porque el ministro Domingo Cavallo no transfería los fondos automáticos de la coparticipación federal.
Por entonces Milei no había aprendido a manejar la motosierra.
En cambio el retoño más tierno de los Menem, Sharif, de 24 años, no recibió represalias por los 357 millones que le hizo prestar al Banco.


Pilar Ramírez y Darío Wasserman.
La chequera de la libertad.

Antes de imputar al jefe de gabinete y llamarlo a declarar, el fiscal Gerardo Pollicita está reuniendo toda la información necesaria.
Además del vuelo en el avión de Scatturice a Punta del Este, está rastreando las vacaciones del año anterior en un resort de lujo en Aruba.
Como sólo encontró un registro de salida hacia Perú y un regreso a la Argentina desde Ecuador, su hipótesis es que esas fueron las escalas que siguió con su familia, porque no había vuelos directos a la isla neerlandesa de Aruba.
Adorni había dicho que viajó a Vancouver, en Canadá.
La imagen pública de Adorni se derrumbó y llega al 70% el porcentaje de quienes creen que debería renunciar.

Esto es muy complejo para el gobierno, y muy en especial para la Zarina, que es quien lo ha promovido hasta su actual cargo, con la intención ulterior de que el año próximo se postule para la jefatura de gobierno de la Capital Federal.
El año pasado en las elecciones de medio término, donde encabezó la nómina libertaria a legisladores, relegó al cuarto lugar al macrismo.
La matufia con el departamento en Recoleta de María Eugenia Vidal no tuvo consecuencias penales ni patrimoniales, pero su estrella política no volvió a brillar, como con alta probabilidad ocurrirá también con Adorni, aunque el jefe de gabinete no ha tenido el tiempo o el cuidado del Hada Buena para poner en orden su papelería, y viene corriendo de atrás.

Ella, además, cultivó una sonrisa dulzona muy al gusto de la clase media, de modo que no dejó el tendal de resentidos por las agresiones que caracterizan al vocero. Su valor es que actúa como un tapón para obstruir el paso de quienes incomodan a la Zarina y a los primos Menem, ya se trate del Pequeño Caputo o de Patio Bullrich, quien no aspira a gobernar la Capital sino la Nación, si el descenso presidencial no se detiene.

Milei todavía es competitivo, pero por lo pronto ya no evitaría una segunda vuelta. No llegaría al 45% ni le sacaría el 10% al segundo.
Los últimos sondeos sobre intención de voto a Presidente, muestran un lote tupido, donde se amontonan con escasa diferencia el presidente, Bullrich, el futurismo y Cristina.

Luego de dos años de menospreciar a la ex Presidenta, el gobernador de Buenos Aires ha comprendido que si no recupera el favor de quien lo eligió, debería ir pensando en una cátedra en la UBA.
El Carlibianquismo ha comenzado a decir que es prematuro pensar en candidaturas, que es lo que venía haciendo desde hace dos años.

Dos de los tres miembros de lo que queda de la Corte Suprema de Justicia firmaron una acordada que modifica el reglamento para la designación de jueces por el Consejo de la Magistratura, según afirma con el propósito de reducir la discrecionalidad política y hacer el proceso más objetivo, transparente y basado en mérito.
Para ello, se reduciría el peso de la entrevista personal sobre la selección de la terna a elevar al Poder Ejecutivo.
Se reforzaría el peso de los exámenes y los antecedentes, se aseguraría el anonimato de las evaluaciones.
También se harían los concursos antes de que se produjeran las vacantes, con criterios claros y puntajes verificables.
La decisión seguirá de todos modos a cargo del Consejo de la Magistratura, porque así lo marca la Constitución.

Primero yo

Como Horacio Rosatti no firmó la Acordada, las firmas de Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz no formaron la mayoría de tres, lo cual debilita aún más esa aspiración.
Sin embargo, contó con amplia adhesión del estamento leguleyo, incluyendo la Asociación de Magistrados, el Colegio Público de Abogados de la Capital, el Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires, y también el G6 (que forman las principales cámaras patronales).
Entre las 200 ternas acumuladas por el Poder Ejecutivo hay una para la Cámara Federal de la Capital, ilustrativa del funcionamiento del sistema que Lorenzetti y Rosenkrantz quisieran cambiar.
En abril de 2024, la resolución 71 del Consejo de la Magistratura elevó al Poder Ejecutivo la siguiente terna para un tribunal oral de Santa Fe:
  • Emilio Rosatti
  • Gonzalo Fernández
  • Sofia Chiambretto
Rosatti es funcionario de ese tribunal desde hace ocho años.
Pero en la evaluación de antecedentes, había ocupado el 9° lugar, con 62,2 puntos y en el examen escrito 2°, con 88 puntos.
El orden de mérito resultante de ambas evaluaciones técnicas dejó a Baby Rosatti en 4° lugar, con 150,45 puntos, detrás de Gonzalo Fernández (con 172,75 puntos); Walter Alberto Rodríguez (155,70 puntos); y Patricio Octavio Longo (153,95 puntos), que en consecuencia integrarían la terna electa.

Luego de las entrevistas de los candidatos con los miembros de la Comisión de Selección, integrada por nueve consejeros (Hugo Galderisi, Miguel Piedecasas, Alberto Lugones, Álvaro González, María Provitola, Jimena de la Torre, Agustina Díaz Cordero, Sebastián Amerio y Diego Gustavo Barroetaveña), Rosatti ya había saltado a la garrocha a los demás competidores.

En la entrevista, dice el acta, “demostró un cabal conocimiento de la jurisdicción en concurso, fundado en su trayectoria profesional en el tribunal concursado”.
Es lo que se llama un final feliz.

Según la radio rosarina Red Boing , el 8 de enero de 2022, midió 2,24 en un control de alcoholemia.
Pero lejos de requisarle el vehículo lo acompañaron hasta su casa en la misma máquina.

El intendente de San José del Rincón, Andrés Sopérez, alegó que no había grúas para el acarreo y que el corralón local estaba colmado de autos.
Emilio Rosatti anunció que retiraba su candidatura, luego de otro episodio manejando en estado de ebriedad.
Compromiso Vial y otras 30 organizaciones de la sociedad civil solicitaron al Consejo de la Magistratura que se rechazara su pliego.

Emilio Rosatti también fue denunciado por violencia de género por su esposa, quien le atribuyó una relación paralela con la esposa de un compañero de trabajo, cuando ella llevaba tres meses de embarazo.


Fragmento de la denuncia presentada por la ex pareja de Emilio Rosatti a la justicia.

Otra de las situaciones que revela la demanda judicial es la violencia ejercida contra su pareja y su hija pequeña.
Al ser descubierto en una situación aparentemente de infidelidad, el demandado sacó de la cuna a su hija y la tiró contra la cama matrimonial.
“Esa noche fue el punto final de mi tolerancia”, señaló la denunciante.
Pero en lugar de irse, Rosatti le gritaba a su esposa que llame al 911, porque la “iba a matar”, siempre según el relato de la denunciante a la justicia.

Al día siguiente y en presencia de la mujer que trabajaba como niñera para la familia, el denunciado accedió a irse del hogar.


Rosattijo: denuncia por violencia de género. Jueces de calidad.

En agosto de 2020, cuando ya la pareja se había separado y se había establecido un régimen de visitas para la hija en común, se produce una discusión en la puerta del domicilio de la ex mujer de Rosatti.
La madre de la niña notaba que cada vez que la pequeña volvía de estar con su papá, llegaba llorando.
Y entonces le hizo una advertencia a su ex marido, que reaccionó con violencia y pegándole una patada a su ex.
La situación derivó en la intervención policial.
De allí surgió una medida judicial, previa inspección médica a la víctima, que estableció una distancia de 100 metros obligatoria para el hijo del presidente de la Corte.
“Si bien lo he visto en actitudes violentas en reiteradas oportunidades, rompiendo cosas de la casa y/o empujándome a mí, jamás imaginé que podría poner en peligro la vida de mi hija”, planteó.

Se comprende que Papá Rosatti no tenga ansiedad por mejorar el proceso de selección de nuevos magistrados.

lunes, 6 de abril de 2026

NADA PEOR QUE UN ESTÚPIDO, de J. Edelstein y M. Kuperman - 27/3/2026

Las leyes de la estupidez de Carlo Cipolla ofrecen un marco preciso que nos permite entender mejor lo que pasa en nuestro país y en el mundo, así como sus previsibles consecuencias.

(Guadalupe Lombardo)

En 1988, lejos de nuestro aquí y ahora, el historiador económico italiano Carlo Cipolla publicó su ensayo “Las Leyes Fundamentales de la Estupidez Humana”, un texto que comienza con aire irónico, casi caricaturesco, pero que con el correr de las páginas revela una férrea arquitectura conceptual que permite analizar el impacto de nuestras acciones en sociedad.
Un marco que nos permite reflexionar sobre la naturaleza del contrato social y que aporta una refrescante mirada sobre los efectos secundarios de nuestras claudicaciones éticas.

Comencemos por enunciar con precisión matemática las cinco leyes de Cipolla.

La primera establece que siempre e inevitablemente subestimamos el número de estúpidos en circulación.
En sociedades complejas esta legión parece menguar por la vaporosa ilusión de racionalidad, pero lo cierto es que prolifera en silencio.
En debates sobre la educación pública, por ejemplo, caeremos en el error de pensar que son pocos los que apoyan su demolición calladamente, sin reflexionar sobre el colapso colectivo que estarían provocando.

La segunda ley enuncia que la probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica; no discrimina clase, educación o ideología.
Nadie está exento a priori de ser estúpido.
Aquí podríamos hacer un añadido que no fue considerado por Cipolla.
Acaso el estúpido no tenga manera de saber o constatar que lo es.
No existe una prueba diagnóstica inapelable que le permita tratarse a tiempo. 
La mayor parte de las veces, la estupidez se padece de manera asintomática.

El núcleo del trabajo de Cipolla reside en la tercera ley.
Allí se define la estupidez, clasificando a la población en cuatro grupos bien diferenciados según el impacto que sus acciones tienen sobre ellos mismos y los demás.
Las personas lúcidas son aquellas que a través de sus acciones benefician tanto a los demás como a sí mismas.
Las egoístas son personas que actúan con malicia, causando daño a los demás para su propio beneficio.
El tercer grupo está compuesto por las personas incautas que, en su sostenido intento de beneficiar a los demás, terminan perjudicándose a sí mismas.
Y, finalmente, están las estúpidas, aquellas personas cuya acción causa daño a los demás sin obtener beneficio alguno, incluso perjudicándose a sí mismas.

La cuarta ley señala que las personas no estúpidas siempre subestiman el poder destructivo de los estúpidos, y en esa subestimación naufraga la ilusión de poder neutralizarlos.

Casi un corolario de ésta, la quinta y última ley nos dice que una persona estúpida es el tipo más peligroso que puede existir, combinando el daño del egoísta con la imprevisibilidad del incauto.

Cipolla incluso llegó a conjeturar que un estúpido en el poder es peor que diez bandidos (así es como llama a los egoístas).
No imaginó que a dos décadas de su muerte esta conjetura llegara a ser demostrada matemáticamente y, a la postre, para desgracia de todos, en el infausto devenir de la historia.

Las leyes de Cipolla y sus afirmaciones pueden ponerse a prueba usando las clásicas herramientas de teoría de juegos que los economistas suelen avalar. En dos trabajos publicados en 2020 se demostró que la presencia de actores sociales estúpidos disminuye la riqueza de toda la sociedad, dañando la viabilidad de iniciativas colectivas económicamente productivas.
Las personas estúpidas no solo se hacen daño a sí mismas sino que corroen el sistema.

Estas conclusiones se mantienen incluso si la estupidez es transitoria y afecta, en momentos distintos, a diferentes personas.
Es decir, no se trata de ser estúpido sino de comportarse estúpidamente, aunque sea de modo ocasional.
Después de todo, es difícil distinguir al estúpido de un egoísta ofuscado o un incauto resentido.

Si se caracteriza el nivel de estupidez de una sociedad con un parámetro que va desde 0 (ninguna persona es estúpida) hasta 1 (todas las personas actúan en todo momento estúpidamente), se encuentra un resultado alarmante: si bien niveles bajos de estupidez son reversibles, a partir de un valor crítico la sociedad está irremisiblemente condenada, sin vuelta atrás.

De afectar a individuos sueltos la estupidez deviene sistémica y hace metástasis en instituciones o políticas que, por diseño o inercia, generan daño colectivo sin racionalidad.
Se trata de un fenómeno emergente que resulta de la implementación de normas, automatismos o mecanismos burocráticos que generan daño colectivo sin que ni siquiera sus diseñadores obtengan beneficio neto.
El asalto brutal al sistema de universidades públicas e instituciones científicas argentinas - desfinanciamiento rampante, estrangulamiento salarial, despidos masivos y ataques frontales a la gratuidad - desnuda la estupidez en su forma más vil y destructiva.

Cipolla nos obliga a enfrentar la verdad cruda: subestimamos antes y ahora a la horda de estúpidos que impulsan esta demolición, incapaces de anticipar ni entender el abismo colectivo que desatan sobre el futuro entero del país.

Estos necios - doctores en ignorancia camuflada de ideología - encarnan mejor que nadie la tercera ley: estúpidos absolutos que laceran el bien público sin cosechar un solo beneficio, solo ruinas y autolesiones.
¿Dónde quedan las personas lúcidas que forjan prosperidad compartida? Arrasadas por egoístas codiciosos y atribulados incautos, todos embriagados de estupidez.

La cuarta ley nos señala a todos: o bien somos parte de esa caterva calamitosa o, en el mejor de los casos, somos víctimas de nuestra arrogante subestimación de su poder corrosivo; naufragamos creyendo que se podía contener esta plaga virulenta.

No supimos comprender la verdad matemática de la quinta ley de Cipolla que hoy se nos clava como un puñal: un estúpido en el poder es una catástrofe sin igual, infinitamente peor que cualquier combinación de egoístas e incautos.

Como una lava fundente que emana del corazón del poder, la estupidez sistémica arrasa con aulas y hospitales, programas sociales y comunitarios, institutos de investigación científica y entes culturales.
Políticas perversas e instituciones ahogadas que vomitan daño colectivo por inercia pura, sin lógica ni rédito, en un caos irracional que perpetúa desigualdad y atraso, un perjuicio colectivo en el que, en definitiva, todos pierden.

Si no estamos seguros de que la lucidez nos acompañe, las leyes de Cipolla recomiendan taxativamente ser egoístas o incautos, antes que estúpidos.
No es que sea edificante el egoísmo ni virtuosa la candidez.
Pero a pesar de que en ese terreno puedan medrar la corrupción y el clientelismo, la ambición y la imprudencia, también allí se refugian la conciencia de clase y la fraternidad.

El individualismo desclasado y la mezquindad insolidaria son rasgos del corazón rencoroso que casi siempre late en el indolente pecho del estúpido.
Por eso no hay que votar con el corazón sino con la cabeza.
Si hay candidaturas lúcidas, mucho mejor, pero si no las hay, es matemático: antes un egoísta o un incauto que un estúpido.

José Edelstein es físico teórico, IGFAE, Universidad de Santiago de Compostela (jose.edelstein@gmail.com)
Marcelo Kuperman es físico teórico, Instituto Balseiro y Conicet (mkuperman@gmail.com)

domingo, 5 de abril de 2026

LA SALUD DEL MAMÍFERO, de Sandra Russo - 4/4/2026




(TOMAS CUESTA/Getty Images via AFP)


Hace varias décadas que, por mi trabajo, observo la realidad como un mosaico, o como un rompecabezas, aunque ahora es la realidad la que rompe cabezas, cuerpos y sensibilidades. 
La realidad que Perón decía que era la única verdad, lo sigue siendo, por más fakes, dobles varas, o gente que la niegue. 
Hay un instante en el que, por más deforme que sea la época, la realidad se cuela por el estómago y llega al intestino como un vacío indigerible; y los estúpidos, y los que ya rumiaban, sienten al mismo tiempo que ya no pueden más.
Hay un instante en el que el artificio no puede negar la verdad. 
Ya se escucha el estruendo que provoca la fascinación imbécil chocando contra ella.

A lo largo de cincuenta años de barrer la realidad buscando conexiones o consecuencias, nunca hasta ahora el lenguaje me resultó insuficiente para expresar el desconche que expresa hoy esta banda bizarra de chantas y viciosos elevados a tope. 
Así son las distopías: siempre hay uno que sale de la caverna, ve la luz y tarda en convencer a los demás de que la oscuridad no es lo único que hay. 
Qué haríamos sin las parábolas..?

Yendo a Adorni, el chanta es un personaje estereotípico de una argentinidad que es la que subyace al genocidio. 
Era parte del “ser nacional” con el que nos adoctrinaban en la dictadura. 
Es Brandoni en Esperando la Carroza. Eran las tres empanadas. 
El chanta es el argentino que se siente piola porque se roba la toalla del hotel. 
Y que obviamente, es “apolítico”.

Estos especímenes sacados de la televisión de cable de hace veinte años se roban la toalla, la biblia y el calefón. 
Roban a discapacitados, a jubilados, a las provincias, a los docentes, a los científicos, a los asalariados. 
No lo hacen como quien roba, sino como quien respira
Milei lo dijo en uno de sus lapsus: “Están calientes porque les curramos los curros”
A eso se reduce todo en el fondo: a ese equívoco de un hombre limitado, que no entiende mucho de nada ni nada del todo, y que es gobernado por sus bajos instintos.

En el caso Adorni hay detalles que describen a todos los personajes, no solo a él. Un personaje que apenas tiene el gran curro de su vida corre a comprarse todo lo que puede, sin olvidarse del Rolex.
Vivimos bajo en yugo de una mala junta entre traders ladrones y pichones de buitres que se sienten condes o marqueses, y lúmpenes angurrientos que les piden a los Granaderos que les toquen Abba.

Adorni no solo tiene que explicar sus inconsistencias pueriles y groseras; también repugna saber que mientras ejercía de censor, adjetivador despectivo y odiador parlante, estaba haciendo él lo que decía que hacían los pobres diablos a los que condenó al agravio. 
Su propia vida no es otra cosa, por lo que vemos, que una sucesión de radiografías de colas de perro.

Hoy no encuentro las palabras para expresar lo que veo, porque este desmoronamiento argentino es parte del derrumbe del mundo que lidera Trump. 
Es económico, cultural, civilizatorio. 
La ruptura del derecho internacional es cacareada, pero no detenida. ¿y eso que significa? 
Que Trump convirtió al mundo en un neo far west. 
Empezó una guerra con el estrecho de Ormuz abierto y la termina con el estrecho cerrado y la inflación galopando.

La propaganda iraní habla de “las fuerzas EpStEin”
Más allá de la opinión que se tenga de esta guerra, de lo que no cabe duda es de que los archivos Epstein existen, están sobre la mesa, y líderes como los europeos parece que se hacen los tontos. 
No se hacen los tontos. “Occidente” chorrea excremento intelectual y vaho amoral.

Hay un hilo conductor que hace sentido en lo que se hace difícil aceptar, concebir, enfrentar. 
La tríada de presidentes que votó hace días a favor de la esclavitud africana es la misma que ancla en el visceral odio a los niños y las niñas. 
A los de Gaza, donde se ve la fuerza bruta arrancando la semilla de un pueblo, a las niñas de Irán, a las niñas y adolescentes violadas y abusadas durante años por lo más alto de la elite bicontinental, a estos niños nuestros que crecen en este delirio y reaccionan con lo que tienen a mano

En Santa Fe, en la localidad de San Cristóbal, había una ametralladora.

El ataque es a la especie y lo que regenera la especie son los niños. 
Estos niños y niñas argentinos entre los que circulan las adicciones y los trastornos de ansiedad, los que apuestan on line o presentan un buzo de egresados simulando un pelotón de fusilamiento, como en Ciudad Jardín, o que padecen nuevos males silenciosos y un día estallan, como aquel hermoso puber de Adolescencia, que en su cuarto y a solas había mutado en asesino de mujeres.

Estos mamarrachos vulgares roban a cuatro manos mientras les pudren las cabezas y les debilitan los cuerpos a los niños. 
El ataque a sus padres es el ataque a sus familias. 
¿Qué les toca a los niños y las niñas que están creciendo ahora? Nada

Son generaciones que maman exactamente el mensaje que necesita el narco para prosperar: trabajar no sirve o no se puede. Estudiar no sirve ni se puede.

Una cosa podemos hacer por nosotros mismos y por los que amamos, y es lo que desde el fondo de esa historia que niegan han hecho los pueblos estafados.

Desinvestirlos. Desnudarlos. Desoírlos. Desconocerlos. Denunciarlos.
Detenerlos como cualquier mamífero sano detiene al predador que viene a comerse sus crías.

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