martes, 7 de abril de 2026

EL CHINO, EL NEGRO Y EL PEREJIL, de Arturo Pérez Reverte - 19/3/2026

Eran las nueve de la mañana y se me había antojado ese día hacer tabulé.
No un tabulé cualquiera, sino un tabulé de verdad: ligero, fresco, oriental.
El tabulé, además, me sabe a juventud. A Beirut.
A amigos que ya no veo.
A chicas, a aventuras, a tiempos para recordar.
A todo eso.
Así que salí de casa a buscar los ingredientes, pan y demás, y mochila a la espalda llegué al pueblo tras media hora por el camino verde que va a la ermita.
Afueras de Madrid, domingo por la mañana. Ni un alma por las calles.
Hasta el puesto de periódicos - ahora de chuches - estaba cerrado.
Pero el sitio al que yo iba estaba abierto, naturalmente.
Era la tienda del chino.

Pero ojo. No se trata de un chino cualquiera.
Este chino se llama Antonio y tiene una tienda de verdad.
Como perspicaz asiático que es - hasta en el nombre por el que pide lo llamemos lo demuestra - estudió su nicho de mercado y lo explota con precisión quirúrgica: productos frescos, verdura, fruta, pan recién hecho; y por supuesto, albahaca, tomillo y perejil, objeto principal de mi paseo.
Así que me dirigí al estante habitual.
No había perejil.
Antonio, mientras tanto, seguía viendo su programa favorito - en chino, por supuesto - en el móvil sin levantar la cabeza.
Cuando pregunté, me miró resignado y gritó hacia el fondo en sombras del local:
- ¡Abu!

Hasta entonces yo sólo había visto a Antonio y a su mujer, Carmen, también china. Entonces apareció Abu: pelo ensortijado, piel negra.
Más que negra, azul marino.

- Sube el perejil - ordenó Antonio sin levantar la cabeza del móvil.
Y Abu desapareció arrastrando los pies.
Al rato volvió con un manojo de perejil tamaño ramo de flores de funeral de Estado.

- No, Abu - dije con fraternal confianza -. Es mucho. Sólo necesito…

Antonio no me dio tiempo a terminar.
Arrebató el manojo a Abu, gritó como si se ciscara en Confucio algo ininteligible para mí - creo que también para Abu -, separó un poco y me lo dio.

- ¿Algo más?

El tono nos acojonaba a Abu y al arriba firmante.
Miré mis manos pecadoras.
Con guantes de plástico transparente, limpios y occidentales, había cogido unos tomates.

- Una barra de pan - dije, conciliador.

Antonio señaló el estante del pan y volvió a su móvil.
Abu me miraba como diciendo «no sabes con quién te la juegas, hermano; si yo te contara…».
Cogí barra, tomates, perejil, y fui a la caja, desde la que Carmen me había estado observando todo el rato con fríos ojos de francotirador serbio.
Saqué la tarjeta de crédito.

- Efetivo, pol favol.

Me sentía como Tintín en El Loto Azul.
Rebusqué en la mochila y encontré un billete de veinte euros.
Carmen lo miró al trasluz y me devolvió unas monedas como si estuviera controlándome el pasaporte en la aduana de Shanghái.
Y entonces, con la lucidez que da un manojo de perejil recién comprado, lo vi clarinete: Abu sigue donde siempre estuvo, cargando cajas, obedeciendo órdenes.
Antes fue el látigo, ahora la invisibilidad.
Es la mano de obra eterna.
Antonio y Carmen, en cambio, tocan otro registro.
No levantan la voz sino con los subalternos, no pierden tiempo en debates morales. Trabajan mucho, eficazmente, y lo hacen en silencio.
Controlan el dinero, la tecnología, la industria a pequeña y gran escala.
Fabrican lo que usamos, distribuyen lo que comemos, programan lo que miramos. Para hacerse dueños del pueblo, la ciudad o el mundo no necesitan retóricas chorras.
Les basta con la caja registradora, su cliente de las nueve de la mañana y, en cuanto pueden permitírselo, un Abu que les suba el perejil.

Y nosotros, o sea los de antes, a medio camino entre Abu por una parte y Antonio y Carmen por la otra, creyendo que vivimos en el Primer Mundo porque hay pan caliente y perejil fresco a las nueve de la mañana.
Ajenos a que el nuevo orden no es ideológico ni épico, sino operativo.
Que ya no mandan filósofos ni generales, sino quienes estudiaron el negocio y trabajan de verdad para controlarlo.
Y mientras tanto, Europa - antiguo árbitro del mundo - se deleita mirando su reflejo moral en el escaparate sin asumir que ya no manda, no produce y no decide.
Solo legisla para ella misma, mientras al resto del mundo, que se chotea con ganas, se la refanfinfla.

Y, bueno.
Cuando salgo a la calle con mi mochila, Abu, que está en la puerta fumando un cigarrillo, me mira y yo lo miro.
Y mientras él piensa «Ahora también os vais a enterar vosotros, cabrones», yo pienso que sí, en efecto.
Que ya nos estamos enterando.

SI, SOY VIEJO, Y QUÉ...??!!!, de Arturo Pérez Reverte - 26/3/2026

Envejecer bien es un arte.
De pronto te levantas con dolores nuevos y descubres que el mundo no te debe nada, sino que pasa factura. 
A menudo acudes al médico en busca de soluciones, y sin fijarte en ellas pasas ante librerías que a tu edad son más útiles que las farmacias. 
Leer a los filósofos estoicos antiguos es uno de los mejores analgésicos que conozco. 
Como las aspirinas o el paracetamol, no quitan las causas del dolor, pero ayudan a soportar el dolor. 
Y eso no es ninguna tontería.

Los estoicos no prometen felicidad, ni buenos rollitos en TikTok. 
Lo que Epicteto, Séneca, Marco Aurelio y otros colegas ofrecen es mejor: consejos para no vivir y morir como un imbécil.

Mientras los modernos manuales de autoayuda sostienen que el universo y sus mantras están de tu parte - lo que es una mentira cochina -, los viejos estoicos te miran a los ojos y dicen: «No te agobies por lo que no depende de ti, pringado, y deja de lloriquear».

Leerlos a cierta edad, cuando ya le ves las orejas al lobo, es hojear un manual de instrucciones que olvidaron darte a los veinte.
Porque explican con minuciosidad cruel que hay cosas que controlas y cosas que no, que envejecer con dignidad consiste en aceptar que el mundo no se adapte a tus achaques y manías, que los jóvenes - también lo fuiste - usen palabras para ti incomprensibles, que la música te irrite las trompas de Eustaquio y que nadie tenga la obligación de cederte el asiento en el metro.
El estoicismo prepara para el paisaje hostil con una herramienta que se llama indiferencia selectiva.
No la del pasotismo idiota, sino la del francotirador que elige bien a qué dispara y a qué no.

Los estoicos no eran vendedores de optimismo por fascículos.
Eran tipos duros que sabían que la vida no mejora por quejarse de ella y que el tiempo es un carnicero eficiente.
Por eso insistían en la fugacidad de todo: la salud, el prestigio, la belleza y hasta el pelo, que se cae y no pasa nada.

Leerlos te reconcilia con la idea de que perder cosas no es tragedia personal sino norma universal.
Y cuando todo el mundo pierde tarde o temprano, ya no hay humillación posible. Solo son las reglas.

Además, el estoicismo es una vacuna magnífica contra el patetismo tardío.
Me refiero al ridículo senil: ese impulso peligroso que empuja a fingir que tienes veinte años menos, a hablar como los adolescentes o a disparar certezas con una seguridad impropia de quien ya debería saber que, cuantos más años cumples, más certezas se van al carajo y sólo queda una conciencia exacta de la imbecilidad universal.
El estoico asume su edad como una cicatriz honrosa: no alardea, pero tampoco la esconde.
Sabe quién es y quién fue; y sobre todo, qué no necesita ya demostrar.

Hay también una forja del carácter.
Los estoicos entrenan para soportar molestias menores - frío, calor, incomodidad, achaques naturales - con una entereza insolente.
No porque seas espejo de virtudes, sino porque entiendes que protestar no mejora tu vida, molesta a los demás y además pudre el alma.
El humor estoico es seco, casi militar. No es carcajada, sino media sonrisa.
Es saber que el cuerpo falla, que la memoria traiciona y que levantarse del sofá requiere una planificación previa.

El estoico no se queja del frío ni del calor: se abriga o suda, y punto.
Esa actitud, aplicada a la vejez, evita el peor de los males: convertirse en una sirena de ambulancia o un recetario médico con patas.
Como decía el actor Antonio Gamero: «Yo a los amigos nunca les cuento mis problemas. Que los divierta su puta madre».

Otra ventaja es la elegancia moral: asumir que el silencio es una forma superior de inteligencia y, sobre todo, de elegancia.
No porque no tengas razón, sino porque no tienes ganas de explicarla tres veces. 

Envejecer con dignidad implica tener la boca cerrada y, cuando la abres, que te importen un carajo las consecuencias.
El estoico sabe que no puede educar al mundo y que discutir con necios es una pérdida de tiempo.
Así que, cuando no hay más remedio, dice lo que piensa o guarda silencio, según la coyuntura.
Después, se levanta y se va.

Y al final, naturalmente, aguarda la muerte, que no falta a ninguna cita: última pareja de baile que incomoda a todos menos a quienes aprendieron a tratarla como compañera de viaje.
Los estoicos no desean morir, pero tampoco lo dramatizan. Lo consideran parte del contrato temporal que llamamos vida.
Y ahí el estoicismo vuelve a su papel lúcidamente analgésico, porque te recuerda que cada día bien jugado es una victoria, aunque el marcador final sea la derrota. 
Morir es inevitable, pero vivir como un imbécil es opcional.

En la vida puedes ganar o perder, pero al final siempre pierdes.
Y no hay en la historia de la Humanidad héroes más admirables que quienes supieron perder con estilo.

FIN..?, de Horacio Verbitzky - 5/4/2026

El vocero que perdió la voz


Jan Matejko, 1862. 
"Stańczyk en un baile en la corte de la Reina Bona tras la pérdida de Smolensk". 
Intervenido por Navaja, aninado por Silvia Canosa

“Todo lo que quieras saber está en mi declaración jurada”, respondió cuando le preguntaron a cuánto ascendía la cuota mensual y los intereses que pagaba por el crédito hipotecario con el que compró su piso de 205 m2. 
“Muy alta. Pero todo lo que quieras saber está en mi declaración. Podés verlo todo ahí”, dijo, antes de cortar en forma abrupta el diálogo y alegando que debía atender otros compromisos. 
Su malhumor era inocultable. 
Ya había acudido a la misma explicación en programas de noticias por cable, citando la declaración jurada, luego de que El Cohete revelara la adquisición, por 340.000 dólares, de la vivienda.
Aunque todo estuviera en la declaración jurada, no se entiende por qué eso excluiría responder preguntas periodísticas acerca de la transacción.

Este párrafo no se refiere a Manuel Adorni sino a María Eugenia Vidal.
Es transcripción textual de la nota de portada del Cohete del 24 de octubre de 2021, de la que sólo se ha excluido el nombre y el género de quien responde el interrogatorio, y la ubicación de la propiedad a la que se mudó.
A partir de 2015, cuando fue electa gobernadora de la provincia de Buenos Aires, se presentó en las redes antisociales como "Mamá orgullosa de Camila, María José y Pedrito. Orgullosamente bonaerense".
Después de perder la reelección y postularse para una diputación en la Capital Federal, borró esa definición y anunció que era "orgullosamente porteña", y se mudó de Morón a Recoleta.
Pero en ninguna de sus declaraciones juradas había referencia alguna a las cuotas ni a los intereses que debía pagar, que superaban largamente sus ingresos como funcionaria.
Sólo El Cohete investigó el tema y no tuvo tratamiento judicial.

Vidal dijo que a los 49 años era lo único que poseía, que todos la conocen y saben de su honestidad, igual que Adorni.
“No tengo autos ni cuentas offshore”, explicó, en un intento de desmarcación del ex Presidente Maurizio Macrì, a quien precisamente no le falta nada de eso. 

También atribuyó los cuestionamientos patrimoniales a la campaña electoral de aquel momento, como si en ese lapso estuviera prohibido escrutar la vida y milagros de quienes se postulan a cargos electivos.
Es decir, lo contrario de aquello que es norma en todos los países del mundo, por el obvio interés público de esa información.
¿Qué mejor momento que cuando alguien pide el voto para representar a la comunidad?
"Su vida privada por desgracia es pública", dijo Adorni cuando Vidal se separó de Ramiro Tagliaferro.
Vidal se lo recordó ahora cuando él pretendió que sus propios viajes y sus propiedades eran cuestión de su vida privada.


Mi vida privada.

En las páginas electrónicas del Ministerio bonaerense de Justicia y Derechos Humanos y de la Oficina Anticorrupción no constaba ni la ubicación del inmueble que adquirió Vidal, la identidad de quien lo vendió ni las condiciones de la operación.
Los datos concretos estaban encriptados en una dependencia del Ministerio provincial y en la Oficina Anticorrupción.
Tanto la provincia cuanto la Nación respondieron que sólo era posible abrir la declaración jurada por orden de un juez.
En las entrevistas con un par de amistosos papagayos mediáticos sólo explicó que al divorciarse vendió su casa anterior y su auto y se quedó con la mitad.
Con ese fondo pagó la mitad del departamento “y la otra mitad con un crédito que saqué a diez años para pagar en cuotas”.
Dio a entender que se trataba de un préstamo bancario, pero no identificó la entidad.

El Cohete consiguió la escritura de compraventa del piso 10 de la avenida Pueyrredón 2421, en Recoleta.
Vidal entregó 140.000 dólares y contó con un préstamo hipotecario por 200.000 dólares, según ese documento.
Pero el precio de 340.000 dólares era ficticio.
Un piso no en ese barrio sino en el mismo edificio, pero 10% más pequeño, era ofrecido en aquel momento por la inmobiliaria Gómez Salmerón a 540.000 dólares.

La escritura de Vidal revela que ese préstamo excepcional por el 60% del ficticio precio de venta se lo concedió Brenda Cecilia Biondi, quien lo había adquirido apenas un año antes por 330.000 dólares.

Por su departamento registrado a 240.000 dólares, Adorni entregó 30.000 dólares al contado y 200.000 con una hipoteca no bancaria, también otorgada por quienes poseían el inmueble, que aportaron 100.000 dólares cada una.
Es decir que sólo puso el 10% y el restante 90% se lo prestaron las vendedoras, mucho más que a Vidal.
Son Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Szabo, de 64.
El diario La Nación logró comunicarse con ambas, y las dos dijeron que no conocían a Adorni.
Pero según la contadora Graciela Ocaña, Szabo califica como indigente, y la Capital Federal la subsidia con 60.000 pesos mensuales.

En cambio, la declaración jurada como candidata a diputada por la Capital de Vidal, consigna que su deuda hipotecaria es con Jorge Alfonso Gutiérrez Carrillo, que no solo conoce al Hada Buena. Es el esposo de Brenda Cecilia Biondi.
La hipoteca equivalía a 125.000 dólares, que es el 30% del precio ficticio declarado y el 23% del precio de mercado.
La incongruencia es manifiesta.

Pero hay más:

Los 140.000 dólares que dice haber pagado Vidal no son la mitad de 340.000, sino poco más del 40%.
De modo que consiguió una hipoteca por casi el 60% del precio pactado.
Una enormidad en comparación con Adorni, quien apenas puso el 10%.
Nadie acepta una hipoteca en esas condiciones, ya que en caso de incumplimiento el bien debe rematarse y en esas condiciones es imposible recuperar su valor.

Si el préstamo hipotecario de Vidal de 200.000 dólares fue a devolver en 120 cuotas, cada una sería de 1.666 dólares, más no especificados intereses.
En ese momento la remuneración bruta de cada diputada era de 330.000 pesos mensuales, sobre los cuales debía pagar impuesto a las ganancias, obra social y jubilación, luego de lo cual quedaría un neto de 230.000.
Si consiguió dólares al cambio oficial, solo le restarían 55.000 pesos mensuales para vivir con sus tres hijos.
Las expensas del piso y la cuota de uno de sus chicos en el carísimo colegio ORT ya consumían más que eso.
Y si hubiera debido pagarlos al cambio paralelo, le faltarían 88.000 pesos mensuales.

Tampoco contó de qué vivió desde que concluyó su mandato bonaerense, en diciembre de 2019, ni con qué recursos pagó las costosas reformas realizadas durante casi un año en el piso de Recoleta, que pueden rondar los 100.000 dólares, ni el viaje familiar de turismo que realizó con toda la tribu a Australia.

Es impactante la similitud de esta trapisonda de la orgullosa dirigente PROcaz y la que acaba de descubrírsele al jefe de gabinete de ministros y vocero presidencial, quien tampoco se cree obligado a dar explicaciones a quienes somos "apenas periodistas" y no jueces.
Hay diferencias, porque Adorni compró el piso de la calle Miró en Caballito, donde vive, y un jeep de 2021, sin vender el departamento que habitaba en Parque Chacabuco ni la camioneta Renault que conducía.
El nuevo alojamiento tiene 197 m2 y cochera y dice haberlo escriturado en noviembre de 2025 por 230.000 dólares.
Además, apareció a nombre de su esposa una casa de fin de semana en el country Indio Cuá.
Pero para la administración del barrio privado, el propietario es el agente bursátil Juan Ernesto Cosentino.


Mi vida privada.

Pero además de similitudes hay diferencias.
En el caso de la ex gobernadora, el padre de Brenda Cecilia Biondi y suegro de Gutiérrez Carrillo es el apoderado legal de María Eugenia Vidal ante la AFIP, Mario Biondi (h), quien durante toda su gestión gubernativa fue miembro del directorio del Banco Provincia.
¿Por eso en su última declaración, Vidal omitió el apellido Biondi, desplazado por Gutiérrez Carrillo?

El contador Biondi (h) también es el síndico de la gerenciadora de convenios farmacéuticos Preserfar, creada por los grandes laboratorios nacionales e internacionales, uno de los mayores proveedores de medicamentos a la provincia que gobernaba Vidal.Gutiérrez Carrillo es el subgerente general de esa comercializadora de drogas. Tanto él como su suegro Biondi tienen como domicilio legal Viamonte 867, piso 5°, de la Capital Federal.

El mismo domicilio declaró Vidal ante la AFIP como autora del libro Mi camino. Ningún fiscal ni juez se interesaron por determinar si estas fueron operaciones legítimas o de blanqueo de dinero ilegal.

Adorni no tiene tantas relaciones y sus acreedoras no lo conocen.
Pero la escribana que protocolizó cada salida de compras inmobiliarias, Adriana Nechevenko de Shuster, tendrá que declarar esta semana como testigo ante el juez Lijo, que con la sangre en el ojo por haber rebotado como candidato a integrar la Corte Suprema de Justicia y con la aspiración de ocupar la Procuración General de la Nación, está más curioso que nunca.

Lo más interesante es la clientela de la escribana.
Ella fue quien intervino en el caso de la efedrina, con ramificaciones que alcanzan al triple crimen de general Rodríguez.
Según el operador judicial de Clarin, Daniel Pedro Santoro, uno de los condenados por aquella causa en la que participó la escribana de Adorni fue Josué Fuks, socio de Ibar Pérez Corradi.
La extradición de Fuks fue tramitada desde Israel.
"La efedrina se importaba de China, luego se contrabandeaba a México para producir metanfetaminas destinadas a Estados Unidos. El negocio dejó 500 millones de dólares", escribió Daniel Pedro Santoro.
En la causa de Adorni, Nechevenko fue citada como testigo.
Esta es una ventaja relativa, porque estará obligada a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Otro de los empresarios a los que asistió la escribana de Adorni es Guillermo Manfredi, de Farmacéuticos Argentinos SA, quien solicitaba la autorización para importar la efedrina a la Sedronar.
Por eso, la jueza María Servini procesó al titular de esa secretaría, José Granero. 

Se diría que el tráfico de drogas trae anexa la presidencia de la Nación.
Son demasiados gobiernos involucrados en distintas maniobras que incluyen esa lucrativa actividad.
Salvo prueba en contrario, los escribanos no son responsabilizados por los actos de sus clientes que protocolizan.
Pero en el caso de Nechevenko hay indicios que requieren una explicación: en el último año visitó mes por medio al Jefe de Gabinete en la Casa de Gobierno.
Será difícil explicar la relación de esta sociabilidad con la escrituración de algo ya conocido.

La última semana, Adorni contrató los servicios del estudio Ledesma, cuyo titular es Guillermo Ledesma, el primer juez que declaró inconstitucional la autoamnistía en cuanto la promulgó la dictadura, y que luego fue uno de los que juzgaron a las tres primeras juntas.
Pero el clima político se detecta en la referencia de todos los medios a Ledesma, como "el abogado de Yabrán".
Y la denuncia de los vecinos de que usa el auto de la jefatura de gabinete para hacer las compras.
Adorni tomó esa decisión a instancias del gobierno de los Hermanos Milei, que por ahora lo ha conservado en el gabinete, pero con la condición de que deje de dar explicaciones, porque cada vez que habla el barro se torna más pegajoso.
Mañana habrá una reunión de gabinete donde tratarán de mostrar a un Adorni tranquilo y atareado en la gestión.

El vocero muteado es otra curiosidad del mileismo.
Pero ¿por qué piensan los Hermanos Milei que la presentación en la Cámara de Diputados dentro de tres semanas será distinta a una conferencia de prensa?
Es probable que, al comenzar, si ese dia llega y no prevalecen quienes señalan el último miércoles de abril como la fecha límite para que asuma un nuevo jefe de la administración general del país, Adorni advierta que sólo contestará sobre las materias de gestión que interesan al poder legislativo y no sobre las que sigue considerando cuestiones de su vida privada.
Imaginemos como respondería la policía si ese fuera el argumento de un detenido con las manos en la masa.

Tampoco se ve cómo podría eludir el gobierno preguntas sobre los créditos de centenares de miles de dólares otorgados a funcionarios y legisladores que avanzan con la libertad, por parte del Banco Nación (ése que Milei arrancaba del organigrama al grito de ¡Afuera!), o más específicamente de su presidente, Darío Wasserman.
Su esposa, Pilar Ramírez, es un alfil de la Zarina reinante.
La sesión puede terminar en un escándalo, tal como terminó la carrera del jefe de gabinete del ministerio de Capital Humano, Leandro Massaccesi, cuando Sandra Pettovello supo que estaba gestionando uno de los créditos más suculentos del Banco Nación.

El expulsado es hijo del ex gobernador radical de Río Negro, Horacio Massaccesi, quien en 1991 asaltó un banco de verdad: el tesoro regional del Banco Central en el Comahue.
Se llevó 16,6 millones de pesos (que entonces valían 16,6 millones de dólares), que estaban en custodia en la bóveda del Banco de la Provincia de Río Negro, para pagar sueldos atrasados de los jubilados, porque el ministro Domingo Cavallo no transfería los fondos automáticos de la coparticipación federal.
Por entonces Milei no había aprendido a manejar la motosierra.
En cambio el retoño más tierno de los Menem, Sharif, de 24 años, no recibió represalias por los 357 millones que le hizo prestar al Banco.


Pilar Ramírez y Darío Wasserman.
La chequera de la libertad.

Antes de imputar al jefe de gabinete y llamarlo a declarar, el fiscal Gerardo Pollicita está reuniendo toda la información necesaria.
Además del vuelo en el avión de Scatturice a Punta del Este, está rastreando las vacaciones del año anterior en un resort de lujo en Aruba.
Como sólo encontró un registro de salida hacia Perú y un regreso a la Argentina desde Ecuador, su hipótesis es que esas fueron las escalas que siguió con su familia, porque no había vuelos directos a la isla neerlandesa de Aruba.
Adorni había dicho que viajó a Vancouver, en Canadá.
La imagen pública de Adorni se derrumbó y llega al 70% el porcentaje de quienes creen que debería renunciar.

Esto es muy complejo para el gobierno, y muy en especial para la Zarina, que es quien lo ha promovido hasta su actual cargo, con la intención ulterior de que el año próximo se postule para la jefatura de gobierno de la Capital Federal.
El año pasado en las elecciones de medio término, donde encabezó la nómina libertaria a legisladores, relegó al cuarto lugar al macrismo.
La matufia con el departamento en Recoleta de María Eugenia Vidal no tuvo consecuencias penales ni patrimoniales, pero su estrella política no volvió a brillar, como con alta probabilidad ocurrirá también con Adorni, aunque el jefe de gabinete no ha tenido el tiempo o el cuidado del Hada Buena para poner en orden su papelería, y viene corriendo de atrás.

Ella, además, cultivó una sonrisa dulzona muy al gusto de la clase media, de modo que no dejó el tendal de resentidos por las agresiones que caracterizan al vocero. Su valor es que actúa como un tapón para obstruir el paso de quienes incomodan a la Zarina y a los primos Menem, ya se trate del Pequeño Caputo o de Patio Bullrich, quien no aspira a gobernar la Capital sino la Nación, si el descenso presidencial no se detiene.

Milei todavía es competitivo, pero por lo pronto ya no evitaría una segunda vuelta. No llegaría al 45% ni le sacaría el 10% al segundo.
Los últimos sondeos sobre intención de voto a Presidente, muestran un lote tupido, donde se amontonan con escasa diferencia el presidente, Bullrich, el futurismo y Cristina.

Luego de dos años de menospreciar a la ex Presidenta, el gobernador de Buenos Aires ha comprendido que si no recupera el favor de quien lo eligió, debería ir pensando en una cátedra en la UBA.
El Carlibianquismo ha comenzado a decir que es prematuro pensar en candidaturas, que es lo que venía haciendo desde hace dos años.

Dos de los tres miembros de lo que queda de la Corte Suprema de Justicia firmaron una acordada que modifica el reglamento para la designación de jueces por el Consejo de la Magistratura, según afirma con el propósito de reducir la discrecionalidad política y hacer el proceso más objetivo, transparente y basado en mérito.
Para ello, se reduciría el peso de la entrevista personal sobre la selección de la terna a elevar al Poder Ejecutivo.
Se reforzaría el peso de los exámenes y los antecedentes, se aseguraría el anonimato de las evaluaciones.
También se harían los concursos antes de que se produjeran las vacantes, con criterios claros y puntajes verificables.
La decisión seguirá de todos modos a cargo del Consejo de la Magistratura, porque así lo marca la Constitución.

Primero yo

Como Horacio Rosatti no firmó la Acordada, las firmas de Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz no formaron la mayoría de tres, lo cual debilita aún más esa aspiración.
Sin embargo, contó con amplia adhesión del estamento leguleyo, incluyendo la Asociación de Magistrados, el Colegio Público de Abogados de la Capital, el Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires, y también el G6 (que forman las principales cámaras patronales).
Entre las 200 ternas acumuladas por el Poder Ejecutivo hay una para la Cámara Federal de la Capital, ilustrativa del funcionamiento del sistema que Lorenzetti y Rosenkrantz quisieran cambiar.
En abril de 2024, la resolución 71 del Consejo de la Magistratura elevó al Poder Ejecutivo la siguiente terna para un tribunal oral de Santa Fe:
  • Emilio Rosatti
  • Gonzalo Fernández
  • Sofia Chiambretto
Rosatti es funcionario de ese tribunal desde hace ocho años.
Pero en la evaluación de antecedentes, había ocupado el 9° lugar, con 62,2 puntos y en el examen escrito 2°, con 88 puntos.
El orden de mérito resultante de ambas evaluaciones técnicas dejó a Baby Rosatti en 4° lugar, con 150,45 puntos, detrás de Gonzalo Fernández (con 172,75 puntos); Walter Alberto Rodríguez (155,70 puntos); y Patricio Octavio Longo (153,95 puntos), que en consecuencia integrarían la terna electa.

Luego de las entrevistas de los candidatos con los miembros de la Comisión de Selección, integrada por nueve consejeros (Hugo Galderisi, Miguel Piedecasas, Alberto Lugones, Álvaro González, María Provitola, Jimena de la Torre, Agustina Díaz Cordero, Sebastián Amerio y Diego Gustavo Barroetaveña), Rosatti ya había saltado a la garrocha a los demás competidores.

En la entrevista, dice el acta, “demostró un cabal conocimiento de la jurisdicción en concurso, fundado en su trayectoria profesional en el tribunal concursado”.
Es lo que se llama un final feliz.

Según la radio rosarina Red Boing , el 8 de enero de 2022, midió 2,24 en un control de alcoholemia.
Pero lejos de requisarle el vehículo lo acompañaron hasta su casa en la misma máquina.

El intendente de San José del Rincón, Andrés Sopérez, alegó que no había grúas para el acarreo y que el corralón local estaba colmado de autos.
Emilio Rosatti anunció que retiraba su candidatura, luego de otro episodio manejando en estado de ebriedad.
Compromiso Vial y otras 30 organizaciones de la sociedad civil solicitaron al Consejo de la Magistratura que se rechazara su pliego.

Emilio Rosatti también fue denunciado por violencia de género por su esposa, quien le atribuyó una relación paralela con la esposa de un compañero de trabajo, cuando ella llevaba tres meses de embarazo.


Fragmento de la denuncia presentada por la ex pareja de Emilio Rosatti a la justicia.

Otra de las situaciones que revela la demanda judicial es la violencia ejercida contra su pareja y su hija pequeña.
Al ser descubierto en una situación aparentemente de infidelidad, el demandado sacó de la cuna a su hija y la tiró contra la cama matrimonial.
“Esa noche fue el punto final de mi tolerancia”, señaló la denunciante.
Pero en lugar de irse, Rosatti le gritaba a su esposa que llame al 911, porque la “iba a matar”, siempre según el relato de la denunciante a la justicia.

Al día siguiente y en presencia de la mujer que trabajaba como niñera para la familia, el denunciado accedió a irse del hogar.


Rosattijo: denuncia por violencia de género. Jueces de calidad.

En agosto de 2020, cuando ya la pareja se había separado y se había establecido un régimen de visitas para la hija en común, se produce una discusión en la puerta del domicilio de la ex mujer de Rosatti.
La madre de la niña notaba que cada vez que la pequeña volvía de estar con su papá, llegaba llorando.
Y entonces le hizo una advertencia a su ex marido, que reaccionó con violencia y pegándole una patada a su ex.
La situación derivó en la intervención policial.
De allí surgió una medida judicial, previa inspección médica a la víctima, que estableció una distancia de 100 metros obligatoria para el hijo del presidente de la Corte.
“Si bien lo he visto en actitudes violentas en reiteradas oportunidades, rompiendo cosas de la casa y/o empujándome a mí, jamás imaginé que podría poner en peligro la vida de mi hija”, planteó.

Se comprende que Papá Rosatti no tenga ansiedad por mejorar el proceso de selección de nuevos magistrados.

lunes, 6 de abril de 2026

NADA PEOR QUE UN ESTÚPIDO, de J. Edelstein y M. Kuperman - 27/3/2026

Las leyes de la estupidez de Carlo Cipolla ofrecen un marco preciso que nos permite entender mejor lo que pasa en nuestro país y en el mundo, así como sus previsibles consecuencias.

(Guadalupe Lombardo)

En 1988, lejos de nuestro aquí y ahora, el historiador económico italiano Carlo Cipolla publicó su ensayo “Las Leyes Fundamentales de la Estupidez Humana”, un texto que comienza con aire irónico, casi caricaturesco, pero que con el correr de las páginas revela una férrea arquitectura conceptual que permite analizar el impacto de nuestras acciones en sociedad.
Un marco que nos permite reflexionar sobre la naturaleza del contrato social y que aporta una refrescante mirada sobre los efectos secundarios de nuestras claudicaciones éticas.

Comencemos por enunciar con precisión matemática las cinco leyes de Cipolla.

La primera establece que siempre e inevitablemente subestimamos el número de estúpidos en circulación.
En sociedades complejas esta legión parece menguar por la vaporosa ilusión de racionalidad, pero lo cierto es que prolifera en silencio.
En debates sobre la educación pública, por ejemplo, caeremos en el error de pensar que son pocos los que apoyan su demolición calladamente, sin reflexionar sobre el colapso colectivo que estarían provocando.

La segunda ley enuncia que la probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica; no discrimina clase, educación o ideología.
Nadie está exento a priori de ser estúpido.
Aquí podríamos hacer un añadido que no fue considerado por Cipolla.
Acaso el estúpido no tenga manera de saber o constatar que lo es.
No existe una prueba diagnóstica inapelable que le permita tratarse a tiempo. 
La mayor parte de las veces, la estupidez se padece de manera asintomática.

El núcleo del trabajo de Cipolla reside en la tercera ley.
Allí se define la estupidez, clasificando a la población en cuatro grupos bien diferenciados según el impacto que sus acciones tienen sobre ellos mismos y los demás.
Las personas lúcidas son aquellas que a través de sus acciones benefician tanto a los demás como a sí mismas.
Las egoístas son personas que actúan con malicia, causando daño a los demás para su propio beneficio.
El tercer grupo está compuesto por las personas incautas que, en su sostenido intento de beneficiar a los demás, terminan perjudicándose a sí mismas.
Y, finalmente, están las estúpidas, aquellas personas cuya acción causa daño a los demás sin obtener beneficio alguno, incluso perjudicándose a sí mismas.

La cuarta ley señala que las personas no estúpidas siempre subestiman el poder destructivo de los estúpidos, y en esa subestimación naufraga la ilusión de poder neutralizarlos.

Casi un corolario de ésta, la quinta y última ley nos dice que una persona estúpida es el tipo más peligroso que puede existir, combinando el daño del egoísta con la imprevisibilidad del incauto.

Cipolla incluso llegó a conjeturar que un estúpido en el poder es peor que diez bandidos (así es como llama a los egoístas).
No imaginó que a dos décadas de su muerte esta conjetura llegara a ser demostrada matemáticamente y, a la postre, para desgracia de todos, en el infausto devenir de la historia.

Las leyes de Cipolla y sus afirmaciones pueden ponerse a prueba usando las clásicas herramientas de teoría de juegos que los economistas suelen avalar. En dos trabajos publicados en 2020 se demostró que la presencia de actores sociales estúpidos disminuye la riqueza de toda la sociedad, dañando la viabilidad de iniciativas colectivas económicamente productivas.
Las personas estúpidas no solo se hacen daño a sí mismas sino que corroen el sistema.

Estas conclusiones se mantienen incluso si la estupidez es transitoria y afecta, en momentos distintos, a diferentes personas.
Es decir, no se trata de ser estúpido sino de comportarse estúpidamente, aunque sea de modo ocasional.
Después de todo, es difícil distinguir al estúpido de un egoísta ofuscado o un incauto resentido.

Si se caracteriza el nivel de estupidez de una sociedad con un parámetro que va desde 0 (ninguna persona es estúpida) hasta 1 (todas las personas actúan en todo momento estúpidamente), se encuentra un resultado alarmante: si bien niveles bajos de estupidez son reversibles, a partir de un valor crítico la sociedad está irremisiblemente condenada, sin vuelta atrás.

De afectar a individuos sueltos la estupidez deviene sistémica y hace metástasis en instituciones o políticas que, por diseño o inercia, generan daño colectivo sin racionalidad.
Se trata de un fenómeno emergente que resulta de la implementación de normas, automatismos o mecanismos burocráticos que generan daño colectivo sin que ni siquiera sus diseñadores obtengan beneficio neto.
El asalto brutal al sistema de universidades públicas e instituciones científicas argentinas - desfinanciamiento rampante, estrangulamiento salarial, despidos masivos y ataques frontales a la gratuidad - desnuda la estupidez en su forma más vil y destructiva.

Cipolla nos obliga a enfrentar la verdad cruda: subestimamos antes y ahora a la horda de estúpidos que impulsan esta demolición, incapaces de anticipar ni entender el abismo colectivo que desatan sobre el futuro entero del país.

Estos necios - doctores en ignorancia camuflada de ideología - encarnan mejor que nadie la tercera ley: estúpidos absolutos que laceran el bien público sin cosechar un solo beneficio, solo ruinas y autolesiones.
¿Dónde quedan las personas lúcidas que forjan prosperidad compartida? Arrasadas por egoístas codiciosos y atribulados incautos, todos embriagados de estupidez.

La cuarta ley nos señala a todos: o bien somos parte de esa caterva calamitosa o, en el mejor de los casos, somos víctimas de nuestra arrogante subestimación de su poder corrosivo; naufragamos creyendo que se podía contener esta plaga virulenta.

No supimos comprender la verdad matemática de la quinta ley de Cipolla que hoy se nos clava como un puñal: un estúpido en el poder es una catástrofe sin igual, infinitamente peor que cualquier combinación de egoístas e incautos.

Como una lava fundente que emana del corazón del poder, la estupidez sistémica arrasa con aulas y hospitales, programas sociales y comunitarios, institutos de investigación científica y entes culturales.
Políticas perversas e instituciones ahogadas que vomitan daño colectivo por inercia pura, sin lógica ni rédito, en un caos irracional que perpetúa desigualdad y atraso, un perjuicio colectivo en el que, en definitiva, todos pierden.

Si no estamos seguros de que la lucidez nos acompañe, las leyes de Cipolla recomiendan taxativamente ser egoístas o incautos, antes que estúpidos.
No es que sea edificante el egoísmo ni virtuosa la candidez.
Pero a pesar de que en ese terreno puedan medrar la corrupción y el clientelismo, la ambición y la imprudencia, también allí se refugian la conciencia de clase y la fraternidad.

El individualismo desclasado y la mezquindad insolidaria son rasgos del corazón rencoroso que casi siempre late en el indolente pecho del estúpido.
Por eso no hay que votar con el corazón sino con la cabeza.
Si hay candidaturas lúcidas, mucho mejor, pero si no las hay, es matemático: antes un egoísta o un incauto que un estúpido.

José Edelstein es físico teórico, IGFAE, Universidad de Santiago de Compostela (jose.edelstein@gmail.com)
Marcelo Kuperman es físico teórico, Instituto Balseiro y Conicet (mkuperman@gmail.com)

domingo, 5 de abril de 2026

LA SALUD DEL MAMÍFERO, de Sandra Russo - 4/4/2026




(TOMAS CUESTA/Getty Images via AFP)


Hace varias décadas que, por mi trabajo, observo la realidad como un mosaico, o como un rompecabezas, aunque ahora es la realidad la que rompe cabezas, cuerpos y sensibilidades. 
La realidad que Perón decía que era la única verdad, lo sigue siendo, por más fakes, dobles varas, o gente que la niegue. 
Hay un instante en el que, por más deforme que sea la época, la realidad se cuela por el estómago y llega al intestino como un vacío indigerible; y los estúpidos, y los que ya rumiaban, sienten al mismo tiempo que ya no pueden más.
Hay un instante en el que el artificio no puede negar la verdad. 
Ya se escucha el estruendo que provoca la fascinación imbécil chocando contra ella.

A lo largo de cincuenta años de barrer la realidad buscando conexiones o consecuencias, nunca hasta ahora el lenguaje me resultó insuficiente para expresar el desconche que expresa hoy esta banda bizarra de chantas y viciosos elevados a tope. 
Así son las distopías: siempre hay uno que sale de la caverna, ve la luz y tarda en convencer a los demás de que la oscuridad no es lo único que hay. 
Qué haríamos sin las parábolas..?

Yendo a Adorni, el chanta es un personaje estereotípico de una argentinidad que es la que subyace al genocidio. 
Era parte del “ser nacional” con el que nos adoctrinaban en la dictadura. 
Es Brandoni en Esperando la Carroza. Eran las tres empanadas. 
El chanta es el argentino que se siente piola porque se roba la toalla del hotel. 
Y que obviamente, es “apolítico”.

Estos especímenes sacados de la televisión de cable de hace veinte años se roban la toalla, la biblia y el calefón. 
Roban a discapacitados, a jubilados, a las provincias, a los docentes, a los científicos, a los asalariados. 
No lo hacen como quien roba, sino como quien respira
Milei lo dijo en uno de sus lapsus: “Están calientes porque les curramos los curros”
A eso se reduce todo en el fondo: a ese equívoco de un hombre limitado, que no entiende mucho de nada ni nada del todo, y que es gobernado por sus bajos instintos.

En el caso Adorni hay detalles que describen a todos los personajes, no solo a él. Un personaje que apenas tiene el gran curro de su vida corre a comprarse todo lo que puede, sin olvidarse del Rolex.
Vivimos bajo en yugo de una mala junta entre traders ladrones y pichones de buitres que se sienten condes o marqueses, y lúmpenes angurrientos que les piden a los Granaderos que les toquen Abba.

Adorni no solo tiene que explicar sus inconsistencias pueriles y groseras; también repugna saber que mientras ejercía de censor, adjetivador despectivo y odiador parlante, estaba haciendo él lo que decía que hacían los pobres diablos a los que condenó al agravio. 
Su propia vida no es otra cosa, por lo que vemos, que una sucesión de radiografías de colas de perro.

Hoy no encuentro las palabras para expresar lo que veo, porque este desmoronamiento argentino es parte del derrumbe del mundo que lidera Trump. 
Es económico, cultural, civilizatorio. 
La ruptura del derecho internacional es cacareada, pero no detenida. ¿y eso que significa? 
Que Trump convirtió al mundo en un neo far west. 
Empezó una guerra con el estrecho de Ormuz abierto y la termina con el estrecho cerrado y la inflación galopando.

La propaganda iraní habla de “las fuerzas EpStEin”
Más allá de la opinión que se tenga de esta guerra, de lo que no cabe duda es de que los archivos Epstein existen, están sobre la mesa, y líderes como los europeos parece que se hacen los tontos. 
No se hacen los tontos. “Occidente” chorrea excremento intelectual y vaho amoral.

Hay un hilo conductor que hace sentido en lo que se hace difícil aceptar, concebir, enfrentar. 
La tríada de presidentes que votó hace días a favor de la esclavitud africana es la misma que ancla en el visceral odio a los niños y las niñas. 
A los de Gaza, donde se ve la fuerza bruta arrancando la semilla de un pueblo, a las niñas de Irán, a las niñas y adolescentes violadas y abusadas durante años por lo más alto de la elite bicontinental, a estos niños nuestros que crecen en este delirio y reaccionan con lo que tienen a mano

En Santa Fe, en la localidad de San Cristóbal, había una ametralladora.

El ataque es a la especie y lo que regenera la especie son los niños. 
Estos niños y niñas argentinos entre los que circulan las adicciones y los trastornos de ansiedad, los que apuestan on line o presentan un buzo de egresados simulando un pelotón de fusilamiento, como en Ciudad Jardín, o que padecen nuevos males silenciosos y un día estallan, como aquel hermoso puber de Adolescencia, que en su cuarto y a solas había mutado en asesino de mujeres.

Estos mamarrachos vulgares roban a cuatro manos mientras les pudren las cabezas y les debilitan los cuerpos a los niños. 
El ataque a sus padres es el ataque a sus familias. 
¿Qué les toca a los niños y las niñas que están creciendo ahora? Nada

Son generaciones que maman exactamente el mensaje que necesita el narco para prosperar: trabajar no sirve o no se puede. Estudiar no sirve ni se puede.

Una cosa podemos hacer por nosotros mismos y por los que amamos, y es lo que desde el fondo de esa historia que niegan han hecho los pueblos estafados.

Desinvestirlos. Desnudarlos. Desoírlos. Desconocerlos. Denunciarlos.
Detenerlos como cualquier mamífero sano detiene al predador que viene a comerse sus crías.

viernes, 27 de marzo de 2026

DONDE MUEREN LAS PALABRAS, de Horacio Verbitzky - 24/3/2026

En 1978, el Episcopado católico sabía y encubrió.


Aramburu y Primatesta. Los amigos de Videla

El dictador Jorge Videla le confesó a la cúpula de la Iglesia Católica argentina en 1978 que los detenidos - desaparecidos habían sido asesinados.
Los prelados informaron al Vaticano y se ofrecieron para asistir a la Junta Militar en el manejo del tema, pero resolvieron no pronunciarse en público.

En el bicentenario del 25 de mayo de 1810, el arzobispo de Mercedes - Luján, transmitió a la entonces presidenta CFK, una solicitud de indulto firmada por Videla, Benito Bignone y un centenar de los principales represores de la dictadura.
Revelé ambos episodios en el diario porteño Página/12, pero no hubo medios ni organizaciones que siguieran el tema.

Durante semanas, las mayores celebraciones populares de la historia argentina tuvieron lugar por el Bicentenario.
El Episcopado Católico realizó dos ceremonias litúrgicas.
Una en la catedral porteña, donde se leyó un texto sobre la reconciliación, y otra en la Basílica de Luján, a cargo del arzobispo Agustín Radrizzani.
Al concluir la liturgia, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, que me había llevado en su automóvil, me guió por los laberintos internos de la Basílica, hasta el camarín de Radrizzani.

Luego de un diálogo cordial, durante el cual se descargó de los atuendos litúrgicos, el obispo le entregó a Oliveri un papelito con una cruz manuscrita, a guisa de certificación de autenticidad, y junto con ella varias hojas mecanografiadas y con las firmas ológrafas de los ex dictadores Videla y Bignone, del general Santiago Omar Riveros, el comisario Miguel Etchecolatz y el sacerdote Christian von Wernich, el ex jefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Carlos Tepedino y su especialista civil en organizaciones religiosas Julio Cirino, varios miembros del grupo de tareas de la ESMA, los procesados por la masacre de Margarita Belén y un centenar de ex militares, marinos, policías, penitenciarios y agentes civiles de Inteligencia detenidos.
Como la jerarquía eclesiástica obvió el protocolo y entregó la solicitud al Ministerio en forma extraoficial, sin una nota introductoria, el gobierno decidió no contestar.

El Episcopado Católico siempre repitió que el sacramento de la reconciliación o la penitencia requiere algunas condiciones ineludibles: el reconocimiento de los yerros, su detestación y la búsqueda de posibles caminos de reparación.
Pero la carta que entregó Radrizzani no cumple con ninguna de esas condiciones.
Los represores rechazan la justicia y no tienen la humildad de pedir perdón, por crímenes que no reconocen ni se arrepienten.
Sólo ofrecen olvidar el mal que les habrían hecho a ellos y no vengarse.


EL indulto que gestionó el Episcopado

Preguntas sin respuesta

En el almuerzo con los tres obispos, Videla dijo que le gustaría brindar la información que le solicitaban, pero que en cuanto se comunicara que los detenidos - desaparecidos habían sido asesinados comenzarían las preguntas acerca de quién mató a cada uno, cuándo, dónde y en qué circunstancias y qué destino se dio a sus restos.

La respuesta a esas preguntas sigue pendiente 34 años después.
Hace dos semanas se identificaron los restos de 12 personas sepultadas en Loma del Torito, terrenos de la guarnición del Cuerpo de Ejército III, en La Calera, Córdoba.
Pero no fue debido a información suministrada por quienes les quitaron la vida, sino a partir de testimonios de víctimas sobrevivientes, de algún militar resentido porque le negaron el ascenso y por equipos multidisciplinarios que utilizaron métodos e instrumental científico.
Con el Equipo Argentino de Antropología Forense colaboró el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.

Videla habló con la mayor franqueza, como se hace entre amigos: dijo que “el gobierno no puede responder sinceramente, por las consecuencias sobre personas”, un eufemismo para referirse a quienes se encargaron de que los restos de las víctimas desaparecieran por el agua, la tierra o el fuego.
Al eludir las explicaciones, la Junta Militar puso bajo sospecha a la totalidad de los cuadros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, algo que recién comenzó a disiparse con la reapertura de los juicios, en los que con las garantías del debido proceso se establecen las responsabilidades que la Junta ocultó.

Hasta esta semana se han pronunciado 1231 condenas y 250 absoluciones.
En total quedan 504 detenidos, de los cuales 425 cumplen su condena en prisión domiciliaria, 18 en el Servicio Penitenciario Federal y 61 en la U34 de Campo de Mayo.
Ese 84,3% que vive en su casa, sin instrumentos de sujeción, con permisos regulares de salida para ir al médico, hacer las compras, visitar a un pariente o pasear al perro, muestra que en democracia nadie está condenado de antemano, que puede ejercer su derecho a defensa y que recibe mejor trato que los procesados o condenados por un robo o un homicidio sin tinte político.


Es hora de pasear

En el documento secreto sobre este diálogo, que encontré en la carpeta que ocupaba el sitio 24 - II del Archivo de la Conferencia Episcopal, la afirmación de Videla sobre la protección a quienes cumplieron sus órdenes criminales está agregada a mano por el cardenal Raúl Primatesta, que presidía la Conferencia Episcopal y que fue acompañado en la reunión por sus dos vicepresidentes, Vicente Zazpe y Juan Aramburu.
En abril de 2012 la jueza federal de San Martín, Martina Forns, interrogó a Videla en forma exhaustiva sobre su contenido.

Un sistema, no excesos

El 10 de abril de 1978, Emilio Fermín Mignone, cuya hija Mónica Candelaria había sido secuestrada en mayo de 1976, redactó sin pausa tres densas carillas a un solo espacio y las envió con un mensajero a la sede de la Conferencia Episcopal.
También esa carta se conserva en el archivo secreto que el Episcopado guarda en su sede de la calle Suipacha, en la carpeta titulada “Personas detenidas y desaparecidas, 1976-1983”.
Mignone escribió que a dos años y medio del golpe, era indudable que la desaparición forzada de personas constituía “un sistema y no excesos aislados”.

El fundador del CELS describió ese sistema: el secuestro, el robo, la tortura y el asesinato, “agravado con la negativa a entregar los cadáveres a los deudos, su eliminación por medio de la cremación o arrojándolos al mar o a los ríos o su sepultura anónima en fosas comunes”
Y se realizaba en nombre de “la salvación de la ‘civilización cristiana’, la salvaguardia de la Iglesia Católica”, colocando “como valor supremo la denominada ‘seguridad colectiva’ sobre cualquier otro principio o valor, incluso los más sagrados”.

Añadió que “sobre la mentira nada perdurable puede fundarse”
Mignone insistió en la necesidad de que el gobierno informara “cuál ha sido la suerte de cada ‘desaparecido’, la inmensa mayoría de los cuales, todos lo sabemos y también los obispos, han sido arrestados por organismos de las Fuerzas Armadas o de Seguridad.
Y esto, monseñor, es lo que le pedimos que ruegue, exija, obtenga del Presidente de la República esta mañana”.

Al día siguiente, Zazpe le informó a Mignone que la Comisión Ejecutiva le había transmitido a Videla “todo lo que dice su carta”
Dijo que habían sido “tremendamente sinceros y no recurrimos a un lenguaje aproximativo” pero le advirtió, como si se tratara de una accesoria cuestión técnica, que había una “divergencia con su carta” acerca de la publicidad o reserva de esta entrevista.
“En esta ocasión volvió a recurrirse a la reserva.”

Primatesta informó luego a la Asamblea Plenaria que los obispos le plantearon a Videla los casos señalados en su carta por Mignone, de presos que en apariencia recuperaban su libertad pero en realidad eran asesinados; que se interesaron por sacerdotes desaparecidos, como Pablo Gazzarri, Carlos Bustos y Mauricio Silva, y por otros detenidos de los que pidieron la libertad y/ o el envío al exterior.
Pero el desarrollo completo de la reunión sólo está contenido en una minuta preparada por la propia conducción episcopal para informar al Vaticano y que nunca fue publicada antes de mi nota del 6 de mayo de 2012.

Primatesta, Zazpe y Aramburu la redactaron en la sede de la Conferencia Episcopal al terminar el almuerzo antes de que los detalles se desvanecieran en su memoria.
El gobierno negaba que hubiera presos políticos porque todos los detenidos eran “delincuentes subversivos y económicos”, incluso los sacerdotes arrestados.
Las desapariciones de personas eran obra del terrorismo para desprestigiar al gobierno, que compartía las inquietudes de los obispos.

Los tres agradecieron a Videla por haber reconocido la existencia de excesos en la represión pero dijeron que no conocían que se hubiera castigado a los responsables, que era otra de las reflexiones de Mignone.
En un clima que Aramburu describió como cordial, Primatesta lamentó que Videla no pudiera tomar “todas las medidas que quisiera”, con lo cual lo exculpaba de los hechos por los que le reclamaban.
En un tono lastimero, Videla dijo que no era fácil admitir que los desaparecidos estaban muertos, porque eso daría lugar a preguntas sobre dónde estaban y quién los había matado.

Primatesta hizo referencia a las últimas desapariciones producidas durante la Pascua, en San Justo, “en un procedimiento muy similar al utilizado cuando secuestraron a las dos religiosas francesas”.
La minuta redactada al concluir el almuerzo reconstruye la réplica textual de Videla ante la solicitud: “El presidente respondió que aparentemente parecía que sería lo más obvio decir que éstos ya están muertos, se trataría de pasar una línea divisoria y éstos han desaparecido y no están.
Pero aunque eso parezca lo más claro sin embargo da pie a una serie de preguntas sobre dónde están sepultados: ¿en una fosa común?
En ese caso, ¿quién los puso en esa fosa?
Una serie de preguntas que la autoridad del gobierno no puede responder sinceramente por las consecuencias sobre personas”, es decir los secuestradores y asesinos.


Emilio Mignone

Primatesta insistió en la necesidad de encontrar alguna solución, porque preveía que el método de la desaparición de personas produciría a la larga “malos efectos”, dada “la amargura que deja en muchas familias”
Videla asintió
También él lo advertía, pero no encontraba la solución
Este diálogo de extraordinaria franqueza muestra el conocimiento compartido sobre los hechos y la confianza con que se analizaban tácticas de respuesta a las denuncias que ambas partes sentían como una amenaza.

Las actitudes de los eclesiásticos tenían sutiles matices. 
Zazpe preguntó: “¿Qué le contestamos a la gente, porque en el fondo hay una verdad?”
Según el entonces arzobispo de Santa Fe, Videla “lo admitió”
Aramburu explicó que “el problema es qué contestar para que la gente no siga arguyendo”, cómo sacárselos de encima. 
Los jefes del Ejército y de la Armada descargaban su responsabilidad, cada uno en el otro, y la Iglesia les seguía el juego. 

Según Aramburu, cuando Videla repitió que “no encontraba solución, una respuesta satisfactoria, le sugerí que, por lo menos, dijeran que no estaban en condiciones de informar, que dijeran que estaban desaparecidos, fuera de los nombres que han dado a publicidad”
Primatesta explicó que “la Iglesia quiere comprender, cooperar, que es consciente del estado caótico en que estaba el país” y que medía cada palabra porque conocía muy bien “el daño que se le puede hacer al gobierno con referencia al bien común si no se guarda la debida altura”

Tal como le dijo Videla al primer periodista que lo entrevistó, el español Ricardo Angoso, de Cambio 16, “mi relación con la Iglesia Católica fue excelente, muy cordial, sincera y abierta”, porque “fue prudente”, no creó problemas ni siguió la “tendencia izquierdista y tercermundista”

Condenaba “algunos excesos”, pero “sin romper relaciones”
Con Primatesta, hasta “llegamos a ser amigos”

Sobre el conflicto interno, que Videla llama guerra, “también tuvimos grandes coincidencias”
Zazpe murió en 1984, Aramburu en 2004, Primatesta en 2006 y Videla en 2013. Pero los documentos sobre ese diálogo entre amigos siguen hasta hoy en el archivo secreto del Episcopado.

A raíz de la confesión de Videla a Ricardo Angoso y a Ceferino Reato, la jueza federal de San Martín, Martina Forns, a cargo de la investigación sobre los restos de Mario Santucho, citó a declarar al ex dictador. 
Videla dijo que él había decidido ocultar el destino de los restos para evitar homenajes pero que quien sabía qué habían hecho con ellos era el entonces jefe de Campo de Mayo, general Santiago Riveros

Videla respondió sin rodeos: dijo que los detenidos  -desaparecidos eran “condenados” y “ejecutados” y que ese método se había adoptado por comodidad porque creían que “no provocaba el impacto de un fusilamiento público”, que “la sociedad no iba a tolerar”
Agregó que “era difícil pensar que tantas personas podían ser juzgadas y la Justicia estaba asustada por la persecución que habían sufrido los jueces” del Camarón, el tribunal especial que actuó entre 1971 y 1973 durante la penúltima dictadura. 

Cuando Forns lo interrogó sobre las listas de personas detenidas - desaparecidas, Videla contestó que eran incompletas y que no se publicaron, porque contenían errores e inexactitudes y no hubo acuerdo entre las tres Fuerzas Armadas que compartían el gobierno. 
Agregó que la información sobre el destino de cada persona es “una obligación moral” pero que no es fácil cumplir con ella “por la forma tabicada en que se procedía y en algunos casos no hay rastros de eso y no puede publicarse a medias”
Como se ve, en su explicación ante Primatesta, Zazpe y Aramburu, Videla fue mucho más sincero, porque hablaba entre amigos.

Luego de la publicación, la jueza Forns solicitó la entrega del documento a la Conferencia Episcopal. 
Sin dilación, recibió una copia. 
De este modo, la máxima conducción católica de la Argentina corroboró en un expediente judicial que tanto la Iglesia argentina como la Santa Sede, para la que se confeccionó esa minuta, estaban al tanto del asesinato de las personas cuya desaparición era denunciada por sus familiares y por los organismos defensores de los derechos humanos.

Junto a esta nota se puede ver el facsímil que obtuve en forma subrepticia, con la complicidad de personal laico y religioso de la sede de la calle Suipacha que el propio Videla donó a la Conferencia Episcopal antes de dejar el poder, en 1981. Arriba a la derecha del documento se observa el número con que está archivado, lo cual da una idea de la magnitud de ese archivo cuya misma existencia la Iglesia negó, en una nota que en el año 2000 me dirigió su presidente, cardenal Estanislao Karlic

El mismo documento, pero sin ese número que el Espiscopado suprimió, fue el remitido a la jueza Forns.
Arriba a la izquierda se lee “Es Copia Fiel” y abajo a la derecha consta el sello de la Conferencia Episcopal Argentina. 
En ambos ejemplares de ese documento secreto se observa que la afirmación de Videla sobre la protección a quienes cumplieron sus órdenes criminales está completada a mano por Primatesta.

Videla le dijo a Ricardo Angoso que “mi relación con la Iglesia Católica fue excelente, muy cordial, sincera y abierta”, porque “fue prudente”, no creó problemas ni siguió la “tendencia izquierdista y tercermundista” de otros Episcopados. 
Condenaba “algunos excesos”, pero “sin romper relaciones”
Con Primatesta, hasta “llegamos a ser amigos”
Se nota.


Videla: mi amigo Primatesta

Buenos oficios

Videla también habló con una revista de Córdoba sobre la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. 
Pio Laghi, Primatesta y otros obispos de la Conferencia Episcopal no sólo asesoraron a la Junta sobre cómo manejar la cuestión de los detenidos - desaparecidos. 
También le ofrecieron sus “buenos oficios” para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran público
Se comprende por qué hasta hoy la Iglesia no excomulgó a Videla.

La entrevista con la revista cordobesa El Sur, que edita en Río Cuarto Hernán Vaca Narvaja, fue realizado en tres partes por el periodista Adolfo Ruiz, en la cárcel de alta seguridad de Bouwer, donde el ex jefe de la Junta Militar estuvo detenido entre el 26 de junio y el 23 de diciembre de 2010, mientras se extendieron las audiencias del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la cárcel de Córdoba conocida como UP1. 
Videla fue condenado en ese proceso a prisión perpetua por los asesinatos de 31 prisioneros dentro de la cárcel o mediante fraguados intentos de rescate en ocasión de traslados
Justificó el plan que aplicó la Junta Militar por los “decretos de aniquilación” firmados por el ex presidente interino Italo Luder, que constituyeron “una licencia para matar concedida por un gobierno democrático”

Cuando el periodista le inquirió si esa licencia incluía las torturas, el robo de bebés y el saqueo de los bienes de las víctimas, dijo que esas “bajezas humanas” se debieron al gran “poder y libertad de acción otorgados al Ejército”, situación en la cual “es inevitable que muchos utilicen esas libertades en beneficio propio”
Agregó que con los juicios él y sus camaradas pagan el costo de “no haber blanqueado” los métodos dispuestos entonces. 

Videla sostiene que “hacia el final de mi mandato, entre el ’80 y el ’81, se llegó a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos”.
Explica que “no era tan fácil, porque además íbamos a estar expuestos a la contra pregunta. 
Si a una madre le decíamos que su hijo estaba en la lista, nadie le impediría que preguntara ¿dónde está enterrado, para llevarle una flor? ¿quiénes lo mataron? ¿por qué? ¿cómo lo mataron? 
No había respuestas para cada una de esas preguntas, y creímos que era embochinchar más esa realidad, y que sólo lograríamos afectar la credibilidad. 
Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo”

El razonamiento es idéntico al que Videla suministró a la Comisión Ejecutiva del Episcopado. 
Pero la fecha es muy anterior a la que menciona el dictador. 
El almuerzo de Videla con la Comisión Ejecutiva del Episcopado tuvo lugar el 10 de abril de 1978, no tres años después. 
En el reportaje con El Sur, Videla describe un grado de complicidad de la Iglesia Católica con los crímenes de su gobierno superior a lo que se conocía y con un carácter institucional que comprende tanto al Episcopado local como a la sede central en Roma. 
No se trata sólo de callar lo que sabían para no “hacer daño al gobierno”, como dijo Primatesta aquel día de 1978.



Las condiciones de Videla para la entrevista con Sur

El dictador le dijo al periodista: "La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. 
En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. 
Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. 
Con el nuncio apostólico Pío Laghi. 
Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. 
En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto"
La Iglesia, añade, comprendió que la repregunta es un derecho de todas las familias tienen y asumió los riesgos.
Hasta la expresión impersonal escogida por Videla (“se lo planteó”, “se les dijo”) trasluce la identidad entre Iglesia y Dictadura.

El rol de Laghi

La minuta para el Vaticano también muestra el conocimiento de la Iglesia sobre el secuestro de las religiosas francesas Alice Domon y Léonie Duquet
Sin embargo, cuando la superiora de las monjas en la Argentina, Evelyn Lamartine, y la religiosa Montserrat Bertrán recurrieron a Laghi, el nuncio las miró “como si fuéramos bichos asquerosos, y nos dijo: ‘Nosotros no sabemos nada, por algo habrá sido’
Montse se arrodilló y le rogó que hiciera algo. 
El se la sacó de encima, instintivamente, describe Evelyn, que entonces pensó: ‘Dios no se olvida de lo que dijiste’.

En 1995, bajo la conmoción de las revelaciones del ex capitán Adolfo Scilingo sobre el asesinato de prisioneros arrojados al mar, la esposa del secuestrado periodista Julián Delgado, María Ignacia Cercós, contó que el Comandante en Jefe de la Armada Armando Lambruschini consultó con Laghi acerca del destino de 40 detenidos - desaparecidos en la ESMA, que su antecesor, Emilio Massera, le había entregado al retirarse. 
Lambruschini no quería matarlos pero temía que si los dejaba en libertad contaran lo padecido en la ESMA, tal como ocurrió, y le preguntó a Laghi qué hacer. 
Según Cercós, el conocimiento de Laghi sobre lo que sucedía en aquel campo de concentración llegaba hasta la nómina de los prisioneros que aún quedaban con vida. 
Ante el pedido de María Ignacia, Laghi consultó esa lista y “me dijo que Julián no estaba entre ellos. Quiere decir que tenía pleno acceso a la información”

En aquel momento, Massera defendió a Laghi de tales “noticias calumniosas”.
Sus amigos Alcides Jorge Pedro Casaretto, Carlos Galán, Domingo Castagna, Emilio Bianchi di Carcano y Oscar Justo Laguna (quien al morir estaba procesado por la justicia federal de San Nicolás, por haber mentido en su testimonio sobre el asesinato de su colega Carlos Horacio Ponce de León), sostuvieron que declaraciones como la de María Ignacia Cercós podrían “reinstalar entre nosotros no ya la violencia de las armas sino la de la venganza”
La esposa de Julián Delgado dijo entonces que durante años estuvo agradecida a Laghi por sus gestiones. 
“Pero ahora sé que no puedo perdonarle su silencio cómplice. 
Me siento un monstruo por haber escuchado esas cosas sin reaccionar.” 

El propio jefe máximo de aquella Junta Militar, sin el menor asomo de crítica, confirma tres décadas después el asesoramiento de Laghi sobre el secreto más horrendo y peor guardado de la dictadura
Un año después de recibir el informe del Episcopado, Laghi le dio la comunión a Videla.

La Eucaristía

Recuerdos coincidentes tienen muchos sacerdotes que en aquellos años frecuentaron a Laghi. 
Uno de ellos, Hugo Collosa, de Rafaela, le narró al periodista Carlos del Frade que Laghi visitó esa ciudad santafesina luego de la muerte de su obispo, Antonio Alfredo Brasca, incendiado por un cáncer en 1976. 
La enfermedad se adelantó a las Fuerzas Armadas, que lo tenían en su lista corta de aversiones. 
Brasca se había manifestado en apoyo del movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo junto con los obispos Enrique Angelelli, Ponce de León y Alberto Devoto
Laghi almorzó en un comedor para chicos de la ciudad y allí, a varios sacerdotes, "nos contó de los vuelos de la muerte, de los secuestros, las desapariciones y las torturas. 
Es decir que ellos ya sabían lo que estaba pasando con lujo de detalles desde mucho antes que 1978. 
Y hablaba con fundamento de lo que hacía cada una de las tres armas", contó Collosa. 
"Después lo mandaron a Cassaretto que hizo una pastoral totalmente distinta a la de Brasca y bien cercana a los sectores dominantes de la ciudad”

La primera entrevista de Videla con el periodista cordobés se interrumpió cuando lo trasladaron al Hospital Militar para tratarse de una incipiente bronquitis. 
Formaba parte de la comitiva que buscó a Videla “un hombre canoso que venía, cáliz y alba en mano, a darle la Eucaristía”
Es decir que pese a las sucesivas condenas por los más graves delitos, la Iglesia Católica no consideró necesario excomulgarlo, pena eclesiástica que impide la recepción de los sacramentos y se aplica a los pecados graves. 
El no considerar como tales los delitos de Videla certifica la prolongación en el tiempo de la complicidad eclesiástica con ellos.




El Episcopado confirma la autenticidad del documento

El siempre más episcopal

La actual Comisión Permanente del Episcopado Católico intenta convertirse en la antítesis de sus predecesores, en relación a las políticas que se impusieron entonces por el terror, pero también a las del actual gobierno. 
Este 10 de marzo, el triunvirato gobernante emitió un documento que resume esa intención: "Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa", se titula. 
Lo preside el abogado por la UBA Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza, quien fue ordenado cura en la diócesis de Quilmes en 1988, cuando persistía la impronta de su primer obispo, Jorge Novak
Por eso, su praxis fue próxima a la del grupo de sacerdotes católicos en opción por los pobres. 
Eso se nota en este documento.

En 1981, aquel Episcopado advirtió que la dictadura sólo tenía pasado, que ese pasado era sangriento y que su exposición detallada salpicaría sus cómplices sotanas
Rescatar a los militares de la dictadura requería repudiar sus actos para preservarse. 
El documento que firmó entonces, Iglesia y Comunidad Nacional es el equivalente al mensaje de la Navidad de 1944 en el que el papa Pío XII hizo las paces con la democracia como única forma de organización social aceptable, luego de un siglo de alianza con cuanto totalitarismo alcanzó el poder en Europa. 
Desde entonces la jerarquía argentina habla en forma reiterada de, justicia, reconciliación y perdón
Pero no llegó al cuestionamiento a quienes llama "nuestros hermanos mayores".

Este documento sin las pretensiones teológicas habituales, cita un par de veces al anterior Papa Francisco y una al actual, León XIV
No pretende que ese club de gerontes celibatarios sea la luz que ilumine y oriente a la sociedad.

En mayo de 2000, en una entrevista con la directora de Página/12, Nora Veiras, el jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, reveló que el arzobispo porteño Bergoglio le transmitió la consigna de "memoria completa"
Un cuarto de siglo después, conscientes de que ese contrabando no pasó la aduana histórica, sus sucesores acuden a una consigna más sutil: una memoría íntegra y luminosa.

Pero no obstante el documento toma posiciones claras y estimables:
  • el terrorismo de Estado fue una tragedia
  • la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y de la Iglesia
No se puede dar vuelta la página. Nunca se avanza sin una memoria íntegra y luminosa.
Hay que mantener viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió que despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas.
Mutilar la historia abre la puerta a la posibilidad de repetir los mismos errores
Hacer memoria, en cambio, nos permite comprometernos con los desafíos del presente y orientarnos hacia un futuro mejor
Que esta memoria sea íntegra y luminosa en cuanto sea posible es algo que estamos llamados a intentar, una y otra vez, porque “la verdad nos hará libres” (Jn 8, 31-32).

La libertad para una Nación nunca se construye por la vía de la violencia y la violación de los derechos humanos de otros hermanos y hermanas. 
La memoria del terrorismo de Estado ha de conducirnos hacia una vida democrática más justa.

Construir la amistad social no solo exige el acercamiento entre grupos que tomaron posiciones diferentes en algún período histórico difícil, sino también un renovado encuentro con los sectores más empobrecidos y vulnerables de la sociedad.
El desarrollo humano integral es, hoy, el nuevo nombre de los derechos humanos. 
Un desarrollo que abarque a todos porque mientras una parte importante de nuestro pueblo sufre la miseria, ¿cómo podemos ser felices?

Una democracia justa no puede ser indiferente a las necesidades básicas de la canasta familiar y al deterioro creciente del trabajo digno.
Cuando las instituciones democráticas favorecen la creación de trabajo digno para los adultos y aseguran una educación de calidad para niñas, niños, adolescentes y jóvenes, están llevando adelante, en definitiva, la mejor política de seguridad.
Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. 
Un tiempo en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles.
Es imprescindible recuperar el diálogo al servicio de una verdadera amistad social. Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación. 
Se trata de un diálogo que sabe respetar, no excluye a nadie y que, por ser cultural, no puede dejar de ser político y social.

¡Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor! 
Debemos renunciar a todo tipo de violencia, sabiendo que su espiral comienza con el discurso y escala hacia la acción. 
No podemos naturalizar la violencia en las redes sociales, en nuestros barrios, en el Congreso de la Nación.

Es clave una presencia inteligente y eficiente del Estado que vele por la dignidad de las personas, la igualdad de todos los ciudadanos y garantice su participación plena en la vida de la comunidad. 
La Constitución Nacional es la ley suprema, si en todo el territorio del país se garantizaran los derechos y se cumplieran las obligaciones que esta manda, todos viviríamos con mayor dignidad.
En la carta magna está la base de todo proyecto de Nación que se precie de tal. 

Un proyecto estratégico de desarrollo, que abra un horizonte de mayor dignidad, paz social, trabajo y prosperidad, privilegiando a las puntas de la vida (los ancianos y los niños) daría lugar a la esperanza activa y la no violencia que tanto necesitamos.

 

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