Aún en shock. En carne viva.
Estaba escuchando con atención las palabras de alumnos/as de 5° 10ª del Nacional Buenos Aires.
Vibra el celular en mi cartera, debe ser Gino, pensé.
En ese momento el egresado orador recordaba a las 108 víctimas del Terrorismo de Estado, alumnos/as y ex alumnos/as del Nacional.
Aplausos, fotos, el nombre de Bruno en el micrófono; abrazos, más fotos.
Vuelta a casa, subte.
Empiezan a llegar los mensajes. ¿Qué decir?
No quiero que sea una opción quedarme callada. Es el mandato: no hablar.
Tengo que poder decir algo.
¿Qué decir?
Lo primero: mi solidaridad con las víctimas y sus familiares.
Su participación activa como querellante en la causa por el atentado en Coordinación Federal que pretenden llevar a juicio es un indicador claro de dónde está parado hoy mi padre Eduardo Kalinec: bien lejos del arrepentimiento y de poder reconocer sus crímenes.
Le otorgaron la libertad condicional, ya está en su casa. 20 años preso.
No es poco el camino andado: fue juzgado y condenado en tribunales orales y públicos con todas las garantías constitucionales.
Fue dado de baja de la Policía Federal, aunque tardíamente, en el año 2023. Durante muchos años, ya condenado por crímenes de lesa humanidad, continuó en situación de Retiro y, por lo tanto, detentando “estado policial”.
Guillermo Costabel, juez del Tribunal Oral Federal en lo Criminal N°2, no está de acuerdo pero dicta la libertad condicional.
Este juez consideró, en primer lugar, que hay que tener en cuenta la gravedad de los hechos por los cuales fuera condenado Eduardo Emilio Kalinec, calificados como delitos de lesa humanidad.
Asimismo, hay que considerar también que el delito por el cual fue condenado implicó no solo una violación al ordenamiento jurídico interno que nos rige, sino también al derecho internacional de los Derechos Humanos, y que el Estado Argentino asumió obligaciones internacionales en esa materia, que implican que cualquier transgresión a los principios que caracterizan la naturaleza misma de dichos delitos, configuren una violación a tales compromisos internacionales.
Por su parte, los jueces de Casación Gustavo Hornos y Javier Carbajo revocaron esta decisión desestimando la falta de arrepentimiento y la falta de colaboración de mi padre respecto del esclarecimiento de los crímenes (el destino de los desaparecidos/as y bebés nacidos en cautiverio) y decidieron dar preponderancia al informe del Sistema Penitenciario Federal que señala que mi padre tiene buena conducta y una buena “adaptación a las normas intramuros”…. bochornoso.
Me siguen llegando mensajes.
Se hace de noche ya… me quedan un par de conversaciones pendientes con Gino y Bruno.