viernes, 26 de diciembre de 2025

ANALÍA KALINEC EN PRIMERA PERSONA DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN DE SU PADRE GENOCIDA, 23/12/2025

Todavía conmocionada por la liberación de su padre genocida, Analía Kalinec, fiel a su ser parte de Historias Desobedientes, comparte sus primeras sensaciones en este texto escrito para La Retaguardia.
Aún en shock. En carne viva.

Redacción: Analia Kalinec (Especial para La Retaguardia)


Mi mamá me estaría pidiendo que no hable, que no diga nada.
El mandato familiar sigue vigente: soy su hija, es mi papá.
Pero soy una hija indigna y él es un padre genocida.

Estaba escuchando con atención las palabras de alumnos/as de 5° 10ª del Nacional Buenos Aires.
Mi hijo Bruno terminó 5° año (aunque terminó es una manera de decir, ya que quedaron algunas materias). 
Ceremonia de entrega de medallas y cierre de una etapa. 
Obvio que estaba llorando, emocionada de verlo tan grande, tan lindo. 
De escucharlos tomar la palabra con sus 17, 18 años, hablando de etapas de la vida, de certezas, de agradecimientos, de incertidumbres. 
De esfuerzo, de trabajo conjunto, de educación pública y de calidad.

Vibra el celular en mi cartera, debe ser Gino, pensé. 
El mensaje me perturbó, no era de Gino: “Ana, largaron a tu viejo”
¿Qué significa esto? 
Desconcierto.

En ese momento el egresado orador recordaba a las 108 víctimas del Terrorismo de Estado, alumnos/as y ex alumnos/as del Nacional. 
Brotes de esperanza.

Aplausos, fotos, el nombre de Bruno en el micrófono; abrazos, más fotos.
Vuelta a casa, subte. 
Le cuento a Gino: su abuelo está libre. 
Le cuento a Bruno, que no conoce a su abuelo.

Empiezan a llegar los mensajes. ¿Qué decir?
No quiero que sea una opción quedarme callada. Es el mandato: no hablar.
Tengo que poder decir algo.
Es parte de la desobediencia decir algo.

¿Qué decir?
Lo primero: mi solidaridad con las víctimas y sus familiares. 
Les acompaño en la búsqueda de verdad y justicia. 
Conozco sus dolores, me los han compartido, nos hemos abrazado. 
No hay manera de reparar el daño que mi padre ha causado y sigue causando. Sus crímenes, su falta de arrepentimiento y su silencio respecto del destino de los detenidos/as - desaparecidos/as y bebés nacidos en cautiverio, son hechos imperdonables e imprescriptibles que ofenden la condición humana. 
Duele.

Su participación activa como querellante en la causa por el atentado en Coordinación Federal que pretenden llevar a juicio es un indicador claro de dónde está parado hoy mi padre Eduardo Kalinec: bien lejos del arrepentimiento y de poder reconocer sus crímenes
Alineado a grupos de poder pro genocidas que reivindican y justifican los crímenes cometidos por parte del Estado. 
Grupos de poder integrados ampliamente por hijos e hijas obedientes de familias de genocidas.

Le otorgaron la libertad condicional, ya está en su casa. 20 años preso. 
Cadena perpetua. ¿Cumplió su condena? 
Esto es aún muy discutible en términos jurídicos. 
Debemos dar esa discusión pensando prioritariamente en las nuevas generaciones que integran las Fuerzas Armadas y las de Seguridad.

No es poco el camino andado: fue juzgado y condenado en tribunales orales y públicos con todas las garantías constitucionales. 
Sus crímenes no quedaron impunes
La sociedad, sus hijas, nietos y nieta pudimos saber de sus crímenes. 
Cada quien gestiona estos hechos y el vínculo con el genocida como puede y como decide, pero no podemos ampararnos en la ignorancia.

Fue dado de baja de la Policía Federal, aunque tardíamente, en el año 2023. Durante muchos años, ya condenado por crímenes de lesa humanidad, continuó en situación de Retiro y, por lo tanto, detentando “estado policial”
Desde Historias Desobedientes siempre denunciamos la necesidad institucional de dar de baja de las fuerzas a los condenados por crímenes de lesa humanidad, insistiendo en que la baja de la institución a quienes cumplieron órdenes criminales es un mensaje claro y necesario para las nuevas generaciones de militares y policías.

Guillermo Costabel, juez del Tribunal Oral Federal en lo Criminal N°2, no está de acuerdo pero dicta la libertad condicional. 
Debe cumplir órdenes de la Cámara Federal de Casación Penal. 
La obediencia debida sigue vigente.

Este juez consideró, en primer lugar, que hay que tener en cuenta la gravedad de los hechos por los cuales fuera condenado Eduardo Emilio Kalinec, calificados como delitos de lesa humanidad
Argumentó que la Ley de ejecución de la pena vigente al momento de los hechos -  que es la que se aplica - exige un pronóstico de resocialización, reforma y comprensión de los crímenes juzgados y condenados. 
Esto no ocurre con mi padre, tal como se advierte en el informe del Equipo Interdisciplinario de Ejecución Penal: no se arrepiente de sus crímenes

En este informe, consta que mi padre genocida no registra una actitud responsable respecto de los hechos por los que fuera condenado, que no ha realizado ni considera pertinente realizar tratamiento psicológico y que, en síntesis, no ha mostrado una actitud reflexiva. 
No se vislumbra que hubiera adquirido la capacidad de comprender la gravedad de sus actos (artículo 1° de la ley 24.660). 
Entiende entonces que se configuran los factores de riesgo incluidos en la ley de ejecución, y es, a su criterio, el motivo fundamental por el que el paso del tiempo no implica el surgimiento de un derecho a la libertad.

Asimismo, hay que considerar también que el delito por el cual fue condenado implicó no solo una violación al ordenamiento jurídico interno que nos rige, sino también al derecho internacional de los Derechos Humanos, y que el Estado Argentino asumió obligaciones internacionales en esa materia, que implican que cualquier transgresión a los principios que caracterizan la naturaleza misma de dichos delitos, configuren una violación a tales compromisos internacionales.

Por su parte, los jueces de Casación Gustavo Hornos y Javier Carbajo revocaron esta decisión desestimando la falta de arrepentimiento y la falta de colaboración de mi padre respecto del esclarecimiento de los crímenes (el destino de los desaparecidos/as y bebés nacidos en cautiverio) y decidieron dar preponderancia al informe del Sistema Penitenciario Federal que señala que mi padre tiene buena conducta y una buena “adaptación a las normas intramuros”…. bochornoso.

Me siguen llegando mensajes. 
“Estoy para lo que haga falta”, respondo ante el mensaje de cariño que recibo de quien tiene a su padre desaparecido. 
“Hace falta estar y ahí vamos”, me dice. 
Lloro.

Se hace de noche ya… me quedan un par de conversaciones pendientes con Gino y Bruno.

viernes, 19 de diciembre de 2025

EL PAYASO DE LAS BOFETADAS, de León Felipe

Lo sustantivo del español es la locura y la derrota...
y Don Quijote está loco, y vencido..., desterrado además...
Y con unos sueños monstruosos.....
- Pero...Don Quijote....¿está loco y vencido?
¿No es un héroe?
¿No es un poeta prometeico?
¿No es un redentor?

- Silencio!

¿Quién ha dicho que sea un redentor?
Está loco y vencido y por ahora no es más que un
clown......un payaso...
Claro que todos los redentores del mundo han sido
locos y derrotados.
Y payasos antes de convertirse en dioses.

Tambien Cristo fue un payaso.
Los que le abofetearon siempre.....
Los grandes empresarios eclesiáticos que han vivido de
la divina resistencia de Jesús para las bofetadas ahora quieren
hacerlo Rey.... Rey de verdad, con cetro de oro, duro de verdad...

Ya le han explotado bastante como clown, como Rey de pantomima,
con su cetro de caña de escoba y su corona de sarmientos...
Ahora quieren explotarlo como tirano y dictador ejecutivo....

Un día bendecirá el Papa la bomba atómica y se la pondrá en la mano al
niño Jesús en lugar de la esfera y la cruz....con esta leyenda debajo: "Ojo...el que se mueva!
Viva Cristo Rey...

Y otro día Franco hará lo mismo con Don Quijote.
Si ven los falangistas españoles que es negocio y un buen artificio para enmascararse
volverán a levantar el brazo y con el negro gesto criminal saludarán al caballero:
"Viva Don Quijote emperador."
Pero Don Quijote no es más que un clown. 
El gran payaso ibérico de las bofetadas.

También la pirueta grotesca y funambulesca es española.
Don Quijote es el clown por antonomasia.

Diré como nació.
Cuando Cervantes tenía 57 años...el mundo se moría de tedio.
Los antiguos héroes no hacían más que relatar vanidosamente las viejas hazañas clásicas que todos se sabían de memoria y que a nadie divertían ya.
Hubo que echarlos de la escena como a los cómicos malos, e inventar un espectáculo nuevo.
Entonces, es cuando nace la farsa.
Cuando el héroe se hace clown y la hazaña pantomima.
Cuando aparece Don Quijote y entra España en la Historia.
Llegan los dos con el célebre truco de la "justicia", que todos conocéis. Y el mundo se puso de fiesta.

Hubo risas para todos.
El primero que se ríe de Don Quijote es Cervantes.
¿Cuántas veces, en los primeros capítulos la carcajada incoercible le hace parar la escritura, Ja! Ja! Ja!
Y el primero que se ríe de España es Dios.
Nuestro Dios; ese Dios ibérico a quien yo veo aún creándonos y deteniendo sus dedos temblorosos de risa en la arcilla tierna que ya se moldeaba como una pirueta divertida, al conjuro tan solo de la palabra justicia. Ja! Ja! Ja!

Después te reíste tú... y me reí yo
se rieron los del Norte...
y se rieron los del Sur...,
se rieron los americanos
y los viejos mediterráneos...
Se rieron todos... Todos.
Los pueblos y los siglos,
las piedras y los astros,
los piojos y los dioses.

Yo oigo aún la risa de los hombres de hace 400 años, cuando las piedras primeras cayeron sobre la espaldas del payaso manchego, en la aventura de los galeotes....
y la de los hombres de hace diez años nada más....

Cuando en Barcelona las toneladas de trilita cayeron sobre los nietos indefensos de este pobre payaso...que es el hombre más valiente y más legítimo que ha nacido en este planeta podrido y abominable....

Sobre este gran inventor de la justicia.

QUÉ LÁSTIMA..!!, de León Felipe

¡Qué lástima que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!

¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!

¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.

¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.

Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!

Una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
(que me contaran
viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala)
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.

¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!

Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!

Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.

Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.

Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.

Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.

Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.

Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.

¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se le veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...

Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

jueves, 18 de diciembre de 2025

LA ULTRADERECHA, UN EXPERIMENTO FUNDAMENTALMENTE PSICOPOLÍTICO, de Nora Merlín, Psicoanalista - 18/12/2025

La guerra de colonización no convencional

La estrategia central no es solo la promesa económica, sino el debilitamiento de lo social, la angustia y la siembra del miedo.


Seguidores de José Antonio Kast en Chile. (AFP -)

En Argentina y en diversas geografías del mundo, presenciamos un fenómeno social y político tan desconcertante como doloroso: el avance de modelos neofascistas que, como el representado por La Libertad Avanza (LLA), han logrado capturar la voluntad de una mayoría social a pesar de que sus plataformas atentan directamente contra sus propios intereses.

Se trata de proyectos que buscan el desfinanciamiento de lo público, debilitan las democracias, se oponen a los derechos sociales, desmantelan el Estado cuidador y la solidaridad.

El panorama es de una asfixia social palpable y un agotamiento colectivo.
Sin embargo, en esta atmósfera de hastío, el cuerpo social vota a su propio verdugo.

¿Cómo se explica esta irracionalidad?

El experimento de la ultraderecha es fundamentalmente psicopolítico.
Su estrategia central no es solo la promesa económica, sino el debilitamiento de lo social, la angustia y la siembra del miedo.
Es una campaña de algoritmos y emociones, una verdadera guerra de colonización no convencional.

El capitalismo demuestra una vez más su capacidad de sobrevivir a las crisis y de utilizarlas funcionalmente.
La pandemia de covid 19 resultó ser un escenario perfecto: el miedo, la angustia y el pánico fueron cooptados por una arenga anti - Estado (la “cuarentena más larga”, “el Estado te tiene encerrado”, etc.), que sirvió de catalizador para el avance ultraderechista.

Esta intensa estrategia afectiva y de shock produjo dos efectos devastadores en el tejido social, neutralizando la capacidad de respuesta:

1. Neutralización de la resistencia: el agotamiento generalizado, sumado al terror y a la naturalización de la motosierra lleva a la sociedad a deponer la defensa de sus derechos y el debate crítico.
La prioridad se reduce a la promesa, ilusoria o no, de una estabilidad mínima.


2. La coartada de lo irremediable: se impone el mantra del “¡No hay otra opción!” o “¡No hay plata!”, frases que funciona como un mantra para justificar medidas masivas y rápidas.
El objetivo es maximizar el shock antes de que la sociedad tenga tiempo de percatarse del alcance real del desguace y logre organizarse.


A esto se suma la estrategia afectiva del odio.

Al construir un enemigo claro - la “casta”, los “kukas”, la “chorra” - se ofrece un chivo expiatorio donde volcar toda la hostilidad acumulada, justificar el ajuste y la crueldad.
El odio - pasión por un lado es disolvente de la política pero por otro, se convierte en el pegamento social que forja una nueva y destructiva identidad colectiva.

Este avance no es un fenómeno aislado; es la expresión de una transformación estructural mucho más profunda: el tecnofeudalismo.

Se trata de una alianza entre el neoliberalismo y las grandes corporaciones digitales.
Hemos sido colonizados digitalmente.
Las tácticas de imposición han dejado de ser visiblemente militares o económicas para volverse psicopolíticas.

La manipulación opera con el miedo y la angustia a través de los algoritmos, diseñando una obediencia inconsciente que nos deja inermes.
El poder manipula los afectos para generar pasiones tristes (miedo, culpa, angustia) que, al deprimir nuestra energía, nos debilitan para la acción.

La victoria de LLA trasciende el marco de lo económico, es un experimento social que se despliega en dos niveles interconectados y devastadores:

1. El Nivel Geopolítico (La Soberanía de la Patria): la manifestación más visible en el desguace del Estado, la liquidación de lo público y la consecuente entrega de los recursos naturales, lo que se traduce en una pérdida de autonomía a escala nacional.

2. El Nivel Subjetivo (La Soberanía Anímica): la anulación de nuestra capacidad individual y social para sentir, resistir y pensar críticamente, dejándonos en un peligroso estado de hipnosis colectiva, agotados y paralizados por el miedo y la bronca.


Estamos tan exhaustos, tan bombardeados por el miedo y la bronca que se va perdiendo la capacidad para la resistencia y para imaginar un futuro diferente.
No podremos defender la soberanía de la Patria si no recuperamos la soberanía anímica y declaramos la desobediencia popular a las pasiones tristes.

En consecuencia, la pregunta que define el presente es: ¿cómo rompemos esta hipnosis colectiva, esta obediencia inconsciente?

Nuestra respuesta debe ser radicalmente contraria a la estrategia del miedo, es un llamado a la acción triple y urgente:

1. Pedagogía emancipatoria: es vital reinstaurar la educación en el pensamiento crítico.
Necesitamos herramientas para desarmar el relato algorítmico, restituir la relación a la verdad como categoría distinguiéndola de la manipulación.

2. Batalla sensible: debemos desinstitucionalizar la tristeza e instituir afectos expansivos.
Es necesario que la política vuelva a cultivar pasiones como el amor y la dignidad, las únicas capaces de generar la energía colectiva para la transformación.

3. Invención colectiva: asumir la tarea política de pensar cómo queremos que sea el futuro.
Dejar la agenda del verdugo y comenzar a diseñar entre todos la alternativa.


Margaret Thatcher lo expresó: ‘La economía es el método; el objetivo es el alma’.

El ajuste brutal no es más que la herramienta para un despojo mayor: el psicopolítico.
Nos robaron la capacidad de soñar, nos colonizaron la mente y nos paralizaron con el miedo.

Es tiempo de revertir la ecuación: la resistencia hoy es la tarea de restaurar la soberanía anímica, la dignidad colectiva y la recuperación de nuestras almas.




miércoles, 17 de diciembre de 2025

SALIMOS A DECIR LO NUESTRO, de Raúl Tellechea

Salimos a decir lo nuestro
por la radio, así nomás,
sin apuro y sin demás,
hablando como en el centro.
De la escuela quedó el gesto
de mirarnos y seguir,
el tiempo quiso insistir
pero no pudo con eso:
la amistad, sin hacer ruido,
se quedó para existir
.

Y un día el aire pidió cuerpo,
la charla cruzó la escena,
radio y teatro, misma pena
de contar lo que es cierto.
Vinieron voces de encuentro,
artistas al micrófono,
música, historias, tono
de decir quiénes somos hoy.
No fue un programa de radio,
fue hablarse desde la voz..!

sábado, 6 de diciembre de 2025

ELEGÍA, de Miguel Hernández

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

CUANDO LE PIDAS ALGO A DICIEMBRE…, de autor portugués anónimo.

Cuando le pidas algo a diciembre, pídele que te traiga regalos que no se vendan en las tiendas: un “me gustas mucho”, un “gracias por existir”, un “estoy aquí para ti, siempre”.

Cuando le pidas algo a diciembre, pídele que te traiga abrazos apretados, carcajadas fuertes, regazo de quienes más quieres, manos tomadas todo el año, hombros que te sostengan en corazones donde vivir sin fecha de caducidad.

Cuando le pidas algo a diciembre, pídele que te traiga ojos que brillen por ti y para ti, palabras que te protejan y cuiden como el sol en los días fríos, las pequeñeces que valen todo en la vida, lo esencial que ocupa, sin pesar, el lado izquierdo del pecho y la levadura de la alegría que hace que la vida valga la pena.

Cuando le pidas algo a diciembre, pídele que te enseñe a vivir con el corazón abierto y creer - así como así - que hay una luz al final del túnel para cada oscuridad que tengas que enfrentar.

Para qué pedir algo si lo tenemos todo…

¿Y qué quieres que te traiga el año venidero?

Nada, no quiero que me traiga nada, lo único que quiero es que no se lleve…

Que no se lleve lo que ya tengo,
que no se lleve el techo que nos cobija,
el plato que nos alimenta,
la manta que nos abriga,
la luz que nos ilumina,
la sonrisa de mis hijos,

La salud como tesoro,
el trabajo como sustento,
la amistad, la compañía,
los abrazos,
las caricias,
los “te quiero”
los “te amo”
los besos…

Que no se lleve los sueños
ni los trocitos del corazón
que los forman cada persona
que llevo ahí dentro.


jueves, 4 de diciembre de 2025

LAS NOVIAS DE LOS HÉROES, de Arturo Pérez Reverte - 28/8/2025

Los manuales escolares - los de antes, quiero decir - nos vendían la historia de dos héroes enfrentados al destino, la guerra y el mar. 
Uno fundaba Roma y otro regresaba a Ítaca. 
Ya saben: dioses haciendo la puñeta, naufragios y todo eso. 
Pero no es lo mismo leer la Odisea y la Eneida con quince años que hacerlo cuando ya has rebasado la línea de Plimsoll
A estas alturas y relecturas, lo que encuentras en esos relatos no es solo épica clásica, sino también un pintoresco tour sentimental entre princesas enamoradas, ninfas inmortales y reinas abandonadas. 
Porque alguien tiene que decirlo: si aquellos fulanos tardaron tanto en llegar a casa, no fue solo por los obstáculos divinos.

Empecemos por Ulises. 
A éste lo conocemos como el hombre de las mil tretas. 
O sea, de los que siempre tienen una buena excusa cuando llegan a casa de madrugada, manchados de pintalabios y espolvoreados de coca - «Mi vida, no te lo vas a creer: me he peleado con un payaso» -
Tardó veinte años en volver a Ítaca, entre la guerra de Troya y los rodeos que dio luego; y aún logró, y para eso hay que valer, que su legítima lo recibiera con los brazos abiertos. 
Ulises regresó muy despacio porque tenía una facilidad pasmosa para caerle bien a toda señora o señorita con túnica y tiempo libre
He hecho mis cuentas y me salen éstas.

Calipso, dueña de una islita privada. Cama y comida incluidas, enamorada hasta las cachas. 
Ella, ninfa inmortal; él, marino con barba y trauma post-Troya. 
Ulises decía que no quería, que amaba a Penélope, pero no tanto como para irse. Y así, sufriendo, se quedó siete años. 
Siete, oigan. 

En cuanto a Circe, que vino luego, hechicera profesional, transformó a los compañeros de Ulises en cerdos - metáfora de asombrosa precisión - y se fumigó a éste durante un año entero, lo que tampoco puede considerarse una relación fugaz porque hay matrimonios que duran menos. 

Pero es lo de Nausícaa, la que vino después, lo que tiene más delito: una princesa adolescente lo ve salir desnudo del mar y decide que se casará con él. 
Amor a primera vista. 
Ulises, en su papel de hombre mayor y viajado, la torea con elegancia y la deja hecha polvo con su vitola de veterano de guerra y náufrago irresistible: «No, pequeña, tienes que buscar un novio joven, aunque yo puedo enseñarte los rudimentos del amor, ya que insistes»
Por supuesto, a pesar de la discreción de Homero todos imaginamos lo que hubo: intercambio de microbios, velas al amanecer y si te he visto no me acuerdo, feacia. 

Y al fin del periplo tenemos a Penélope, la esposa fiel, la mujer que tejía y destejía, que esperó veinte años rechazando pretendientes con más tozudez que lógica mientras su marido pendoneaba por el Egeo. 
Y en cuanto él aparece, claro, gotea agua de limón.

Pero seamos justos. 
El de Ulises es un historial limpio si lo comparamos con Eneas: el viudo serio que rompía corazones sin querer. 
Porque ese cabrón toca otra tecla. 
No seduce, se lamenta. No promete, pero tampoco avisa. 
Es un pájaro más serio, más romano, más pelmazo. 
Sufre porque tiene que fundar Roma y eso le da una pereza de cojones. 
Y mientras Ulises engañaba con estilo griego - astucia, mitología y promesas vagas -, Eneas lo hace a la romana: poniendo cara de deber moral

Creusa, su esposa, se pierde, o eso dice él, en el caos de la caída de Troya. 
La busca, o sea, pero no mucho
Así que el héroe llora, pero sigue adelante. 
Y en el azaroso camino se encuentra con Dido, la gran víctima. 
Aquí no hay equívocos. 
Reina de Cartago como es, ama con la intensidad hexamétrica que las mujeres de la Antigüedad dedicaban a ese menester. 
Le da su cama, su reino, y Eneas se queda hasta que los dioses le recuerdan que tiene una misión: fundar Roma
Así que el macario, con cara de sufrir mucho, la deja plantada. 
Ella, claro, se suicida - a ver qué otra cosa iba a hacer una reina despechada -. 

Y en cuanto a Lavinia, último episodio, sosa como un yogur desnatado, es el premio final del viaje. 
No tiene ni una línea de diálogo en la Eneida, pero termina siendo cofundadora de Roma. 
O sea, la nada emocional. 
Un vientre útil con corona incluida. 
Virgilio no se molesta en que la amemos ni admiremos: es trofeo y futuro, nada más.

Ulises, Eneas… 
¿Quién vence en este dúo dinámico de la antigüedad clásica? 

Si vamos al número, Ulises se lleva el premio; pero es Eneas quien deja un rastro de destrucción emocional. 
Ulises seduce y huye, pero se despide
Eneas se va sin mirar atrás
Uno hace suspirar y otro provoca tragedias. 
Es Ulises el embaucador simpático que siempre cae bien, y Eneas el viudo melancólico que nadie retiene. 

En resumen: si eras mujer mediterránea y te cruzabas con uno de estos dos hijos de puta, lo mejor que podías hacer era remangarte el peplo y correr en dirección contraria.

NINFÓMANAS Y PICHABRAVAS, de Arturo Pérez Reverte - 20/11/2025

El lenguaje es una trampa elegante, una máquina de poder disfrazada de diccionario.
Lo dijo un fulano con acento francés y barba de catedrático: quien nombra, manda.
Porque las palabras no solo describen, sino que deciden a quién aplaudir y a quién llevar al paredón.
Y en esa tómbola del idioma español pocas palabras son tan significativas de lo que somos, fuimos o nunca dejamos de ser, como ninfómana y pichabrava.
Las dos calcan con precisión quirúrgica nuestra moral sexual de toda la vida. La primera viene del griego - nýmphē, ninfa; manía, locura -.
O sea, una ninfa loca.

El término viajó con toga romana, pasó por los conventos medievales y aterrizó en el siglo XIX, donde los médicos de entonces, entre cigarro y cloroformo, diagnosticaban ninfomanía a cualquier mujer que demostrara más apetito sexual del que su esposo estaba dispuesto a conceder.
Era el tiempo en que la histeria femenina se curaba con masajes pélvicos y duchas de agua fría, y el deseo femenino se clasificaba como patología nerviosa.
Freud hizo negocio con eso. Si goza, está reprimida; y si no goza, también, dijo el muy cabrón.
Ciencia moderna, la llamaban.

La ninfómana fue la gran invención médica: una excusa elegante para decir «no es que le guste la candela, es que está enferma».
Así, la sociedad podía ir tranquila a misa de ocho.
Pero el varón no necesitó diagnóstico.
Cuando un pavo mostraba idéntico apetito no lo medicaban, sino que lo felicitaban.
Se inventó para él otro mito más simpático: el sátiro, criatura del bosque.
En los libros de mitología, el sátiro era un sinvergüenza adorable; en los de medicina, ni salía.
Su exceso de deseo era prueba de buena salud.

En la América hispana tuvo su versión criolla: pichabrava.
Maravillosa palabra, de las que se sueltan entre risas y con una palmada en la espalda.
El pichabrava es un campeón, un héroe de cantina.
El término no insulta, admira.
Es vocablo de potencia, virilidad, éxito, elogio fálico con denominación de origen.
Y qué ironía: ambas palabras - ninfómana y pichabrava - nombraron lo mismo, el deseo desbordado.
Pero uno venía con camisa de fuerza y otro con medalla de oro y la próxima copa la pago yo.
El lenguaje popular, en su infinita sabiduría, siempre ha sabido a quién fusilar en la cuneta.
A las mujeres, adjetivos punitivos: ninfómana, histérica, desvergonzada, ramera.
A los hombres, epítetos de campeones: donjuán, conquistador, castigador, burlador, semental.
Y aunque el castellano se moderniza, ni el diccionario que lo observa se libra: la virgen es virtud; el donjuán, seductor; la ninfómana, insaciable.

Lo divertido es cómo cambia la forma y se conserva el fondo.
Durante el XIX, la cosa pasó de los consultorios a los salones.
Los novelistas inventaron señoras que morían de deseo mal encauzado.
Luego la cosa cambió a diagnóstico psiquiátrico.
Sólo hace poco se suavizó en los manuales, sustituida por el más aséptico trastorno hipersexual.
Mismo perro, otro collar.

El lenguaje cumpliendo la vieja función social de policía.
Y mientras, el jacarandoso pichabrava siguió feliz, riéndose en los casinos y los bares.
Ningún comité médico le metió mano.
El deseo masculino, naturalizado; el femenino, fiscalizado.
Así estuvimos siglos: ellos con licencia para picotear, ellas con obligación de justificarse.
Y así seguimos, a pesar de los que ahora, ellos, ellas y elles, se dicen rompedores, los tiñalpas, echando la culpa al diccionario que, por fortuna, levantó acta notarial de todo.
Como si eliminar un sustantivo desmontara treinta siglos de estructura mental.

Las verdaderas revoluciones femeninas no las hicieron los lingüistas espontáneos de Twitter, sino las mujeres que sin hashtag ni pancarta se jugaron el cuello desde siempre.
Ahí están Rahab, Tamar, Judit, Betsabé, María Magdalena y compañía, esas pecadoras bíblicas que torearon leyes divinas y humanas a fuerza de inteligencia y coraje, haciendo feminismo antes de que la palabra existiera. Después, Cervantes las metió en la literatura: Marcela, Dorotea, Preciosa… 
Mujeres que no se pintaban la cara de morado ni alardeaban de idiotas sin complejos, pero tenían más dignidad que todo un Parlamento español.

Porque todavía hoy (2025) enarcamos una ceja ante el deseo de una mujer y miramos al macho de turno - hasta que pierde los papeles como Errejón - con la misma indulgencia que al torero.
El lenguaje no cambia si no cambia la mirada, que es más vieja que las palabras.
Así que deberíamos sobar menos el diccionario y mirar más la Historia.
Ahí están las auténticas rebeldes, las que amaron y sobrevivieron mientras les poníamos crueles etiquetas: ninfómanas, rameras, pecadoras.
Cuando sólo eran mujeres libres.

Y todavía hoy, en esta España más falsa que un euro de mortadela, ser de verdad libre sigue siendo lo más grave.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

CIERRO LOS OJOS Y ESTOY EN MEDIO DEL MAR, de Eduardo Galeano (Días y noches de amor y de guerra)

Vida gitana.
Las cosas me acompañan y se van.
Las tengo de noche, las pierdo de día.
No estoy preso de las cosas; ellas no deciden nada.

Cuando me separé de Graciela, dejé la casa de Montevideo intacta. 
Allí quedaron los caracoles cubanos y las espadas chinas, los tapices de Guatemala, los discos y los libros y todo lo demás. 
Llevarme algo hubiera sido una estafa.
Todo eso era de ella, tiempo compartido, tiempo que agradezco; y me lancé al camino, hacia lo no sabido, limpio y sin carga.
La memoria guardará lo que valga la pena.
La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.

Fiebre de mis adentros: las ciudades y la gente, desprendidos de la memoria, navegan hacia mí: tierra donde nací, hijos que hice, hombres y mujeres que me aumentaron el alma.

A QUIEN CORRESPONDA, por Raúl Zaffaroni

No sé a quiénes dirijo estas líneas.
No tengo nombres ni apellidos de destinatarios.
Quizá incluso no existan.
La ex- ministra de Seguridad (no de Justicia) anunció que el ejecutivo enviará un proyecto de Código Penal al Congreso y delineó sus principales caracteres.

No me dirijo a los políticos ni promuevo la antipolítica.
En la política - como en toda actividad - hay de todo y también politicastros movidos por afán de poder, fuera de toda ética. Tampoco me dirijo a los medios de comunicación concentrados: buscan rating, que trae publicidad y, por ende, dinero.
En esos casos sus conductas no son justificables, pero son explicables los fuertes motivos que los impulsan.

Me dirijo a eventuales docentes, penalistas o gente de derecho que - se dice, aunque puedo estar equivocado - elaboraron o intervinieron en ese proyecto.
Su conducta no solo me resulta injustificada, sino también inexplicable.
Si existen, me pregunto qué los mueve a intervenir en ese disparate.

Muchachos: no estamos discutiendo dónde está el dolo ni la imputación objetiva.
Están jugando con la vida y la libertad de los habitantes.
¿Quieren llenar las cárceles de perejiles?
¿No se dan cuenta de que las cárceles superpobladas acabarán manejadas por bandas de delincuentes?
¿Que habrá motines, con descuartizados y decapitados?
¿Podrán dormir tranquilos cuando pase eso?
¿No ven ejemplos como el de Ecuador?
¿Creen que van a resolver eso con la privatización de las cárceles?
¿No saben que es un negocio que no funcionó en ningún lado?
¿Ignoran que el servicio federal norteamericano lo rechazó siempre?
¿No se dan cuenta que tenemos casi la mitad de nuestros presos sin condena, en prisión preventiva?
¿Están instigando a que los autos de prisión preventiva pasen a ser penas de muerte eventuales?
¿Se olvidaron de las cárceles sanas y limpias de la Constitución? ¿Creen que de este modo los van a reinsertar como dice la Constitución?
¿No se dan cuenta que con eso se reproduce la delincuencia?
¿Con penas perpetuas y cárceles mortíferas quieren reinsertar cadáveres en los cementerios?
¿Se olvidaron que la prescripción se establece porque el tiempo elimina pruebas?
¿Creen que un degenerado psicópata que comete un crimen aberrante va a intimidarse con la pena perpetua?
¿No saben que no es bueno agregar más y más tipos penales?
¿A cada noticia sensacionalista agregan un tipo penal?
¿Creen que si ponen el cáncer en un tipo penal no habrá más cáncer?
¿Creen en serio que los homicidios bajaron solo en el último año?
¿No saben que vienen bajando desde hace más de diez años?
Y podría seguir.

¿Y la presunción de legítima defensa para los policías?
No sé si nadie les avisó que existe y siempre existió.
El policía no me defiende legítimamente si quiere - como puede hacerlo mi vecino -, sino porque es su deber y todo funcionario público que ejerce su función se presume que lo hace en cumplimiento de su deber, salvo que se pruebe lo contrario.

Nadie, absolutamente nadie deja de presumir que el policía que detiene a un sospechoso lo hace en cumplimiento de su deber y no comete un secuestro.
¿Para qué escriben lo que siempre existió?
¿Quieren engañar a los policías?
¿Hacerles creer que no les soltarán la mano, como hacen siempre que se equivocan y se los largan a los leones?

Muchachos: sé que saldrán muchos a decir que es un proyecto fascista.
No lo es.
Nunca pensé que me vería obligado a ponderar algo del código fascista.
El Codice Rocco es fascista, sí, sin duda, resume la filosofía de Gentile, pero está bien armado, es un edificio coherente en su ideología, me asusta y lo rechazo porque es fascista, pero es un código, en lugar esto es un disparate populachero mediático carente de ideología.
¿Por qué? ¿Por qué hacen esto?

En nuestra materia - como en todas - cuando pasan los años se recuerdan nombres malditos como el de Vyshinski o el de Freisler, explicables por el tremendo afán de poder de sus regímenes.
¿Pero ustedes, muchachos, de qué poder me hablan?
¿Para qué convertirse en un futuro nombre maldito?
No están peleando por poder en la máquina del régimen nazi ni en el estalinista.
Con sinceridad y en el lenguaje más popular les pregunto: ¿salieron al campo y los picó una vaca?

Si en realidad existen, si no me equivoco y no me dirijo a nadie, les ruego que caigan en la cuenta de que están traicionando la tradición de todo el penalismo argentino de todos los tiempos, más allá de dónde cada uno haya querido poner el dolo o imputar el resultado o discutir cualquier otra cuestión menor.

Les ruego que pongan distancia de esto, que Dios los ilumine y no queden gratuitamente contaminados.
Ojalá me equivoque y estas líneas no tengan destinatari
os.

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