lunes, 8 de abril de 2019

PERFUME DE MUJER, de Horacio Verbitzky - 7/4/19

Stornelli es irrecuperable, pero quien ahora lucha por la supervivencia es el doctor Glock.

La reunión no duró más de diez minutos.

Suficiente para que el doctor Glock confiara al camarista Martín Irurzun su desazón por el agravamiento del caso iniciado con la denuncia de extorsión contra el fiscal Carlos Stornelli.
Nos está llevando al cementerio”, dijo el encuadernador principal.
La revelación por parte del ex agente de la AFI Hugo Rolando Barreiro (h) sobre el rol de la abogada María Alejandra Zizzias como intermediaria entre Bonadío y los empresarios en dificultades apunta todos los reflectores sobre el juez, que está perdiendo la calma.


Alejandra Zizzias (der) en una fiesta en el Círculo Militar

Stornelli experimenta las amarguras de la soledad.
Una convocatoria en su apoyo reunió a 46 personas.
Cabían en nueve Uber y tres taxis.
Damas jubiladas, unos pocos consortes, carteles pidiendo el destierro de Cristina, notoria ausencia de las flamígeras diputadas Elisa Carrió, Marcela Campagnoli, Paula Olivetto, Mariana Zuvic y Graciela Ocaña, quienes no están para pedir explicaciones sino para darlas.




El defensor de Macri

Cuando se fue Glock, ingresó al despacho el abogado Fernando Archimbal, quien precedió a Irurzun en el juzgado federal 5 y en la sala II de la Cámara Federal, antes de volver a la profesión como letrado de la SIDE.
Fue uno de los que representó a Maurizio Macri en la causa por las escuchas ilegales, en la que fue sobreseído en cuanto terminó de bailar su primer número en el balcón de la Casa Amarilla.

Sindicado por el ex secretario presidencial Pablo Barreiro como titular de un estudio jurídico que se disputaba con Marcelo Sebastián D’Alessio su representación ante Stornelli y Bonadío, también Archimbal hizo saber a Irurzun su preocupación por las repercusiones cada día menos controlables del episodio Stornelli.

Pablo Barreiro aportó incluso grabaciones en las que Archimbal y su socio Luis Vila lo adoctrinan sobre cómo atribuir a Cristina y no a Julio De Vido la relación con el transportista José López y le cobran 40.000 dólares sólo por sentarse frente al fiscal Stornelli, con quien hacen gala de una relación íntima.

Si a Stornelli aún no le soltaron el último dedo de la mano es por temor a que opte por sentarse del otro lado del mostrador de los arrepentidos, como ya hizo su colega de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, y como plantearon hacer el espía parlanchín D’Alessio y el espía junior Hugo Rolando Barreiro, Rolo, quien no guarda relación alguna con el ex secretario presidencial Pablo Barreiro.

El fiscal de Dolores Juan Pablo Curi ya no sabe cómo evitar que se encienda la mecha de estos petardos vivientes, pese al asesoramiento que recibió durante su última visita a la Procuración General, a cargo en forma interina del fiscal Eduardo Casal.
El arrepentimiento de D’Alessio podría competir con los espectáculos de Marcelo Tinelli (con polleritas y tijera, no con cara seria de preocupación por el país).

Casal hace lo que puede


Las objeciones de Curi fueron refutadas en forma precisa por el juez federal Alejo Ramos Padilla: la competencia ya fue resuelta por él y nada le impide avanzar hasta que la Cámara de Mar del Plata confirme o revoque su decisión; el expediente puede consultarse en el juzgado y nadie sabe mejor que Rolo Barreiro en qué caso podría violar un secreto de Estado.

El 25 de marzo, Casal anunció que al día siguiente sortearía a los representantes de la Procuración que integrarán el tribunal de enjuiciamiento del ministerio público.
El 27, notificó que los elegidos habían sido lxs fiscales generales Juan Carlos Paulucci (titular) y María Gloria André (suplente) y lxs fiscales de primera instancia María Alejandra Obregón (titular) y Martín López Perrando (suplente).

A diferencia de lo habitual, la realización del sorteo no fue anunciada al mailing de fiscales con antelación, como si no hubiera interés en que asistieran a acompañar a la suerte.

Hay demasiados aspectos llamativos:

  • López Perrando fue el segundo de Stornelli en el ministerio de Seguridad Bonaerense. Llamativa elección cuando el caso más notorio que aguarda al Tribunal es el de su ex jefe.
  • André y Obregón pertenecen a la misma jurisdicción: Mendoza. Ambas se opusieron a que la Secretaría de Derechos Humanos se constituyera como querellante en juicios por Crímenes de Lesa Humanidad. André pidió la prescripción de una causa del INADI y la DAIA contra el banquero Raúl Pedro Juan Moneta por sus declaraciones antisemitas en un programa de televisión. Obregón, junto con una sobrina de Hugo Anzorregui, fue designada en 1997 sin concurso lo que motivó una protesta masiva de fiscales.
  • Paulucci fue uno de los fiscales subrogantes designados por la ex procuradora Alejandra Gils Carbó.
  • El fiscal Eduardo Miragaya lo denunció por ello.
  • Miragaya es ahora uno de los más próximos colaboradores de Silvia Madjalani en la AFI, a cargo de la relación con el fuero federal.
  • En la investigación de Dolores, Stornelli está acusado de integrar una Asociación Ilícita con funcionarios de la AFI, por lo que Paulucci debería excusarse.

No será como la fortuna de Bonadío (dos veces cada mil millones de sorteos es la probabilidad matemática que calculó Adrián Paenza para que Cristina haya quedado encadenada a este contertulio del embajador Edward Prado en nueve de las diez causas que se le siguen) pero también deja mucho que desear.

Malas relaciones

Irurzun es un vasco discreto, que escucha más de lo que habla, pero que tiene clara conciencia del berenjenal en que todos ellos están metidos.
Debe extrañar a Horacio Cattani, quien antes de la enfermedad que lo apartó de la Cámara, le hubiera aconsejado no internarse por esos senderos poco aptos para gente de bien.

Son de ramas distintas de la familia judicial:
Glock viene del peronismo y más específicamente del grupo que hace tres décadas formaban José Luis Manzano, Germán Moldes, Carlos Corach y los hermanos Anzorregui.
Irurzun giró siempre en la órbita de la UCR, durante cuyo primer gobierno postdictatorial fue designado juez y luego camarista, y su hermano Santiago se hizo habitué de La Secretaría.
Por ese entonces una información oficial anunció su nombramiento, pero fue de inmediato desmentida.
Hay cosas que se hacen, pero no se dicen.

En 1990 Martín Irurzun produjo un hecho sin precedentes: allanó la SIDE y constató una interceptación ilegal a los teléfonos del asesor de la presidencia Alvaro Alsogaray.
Tal vez ese antecedente haya sido considerado por Ricardo Lorenzetti, para encargarle por sorteo las escuchas que Macri derivó de la Procuración General a la Corte.

La relación de Irurzun con Bonadío fue conflictiva durante el cuarto de siglo que compartieron en sus respectivos cargos.
Glock fue designado juez federal en 1994, el mismo año en que Irurzun ascendió de juez a camarista, como cuota parte radical en el Pacto de Olivos, defendida en las mesas de negociación por Enrique Nosiglia.

Desde la sala II de la Cámara Federal, Irurzun revocó a repetición resoluciones de Glock, lo amonestó por irregularidades e insuficiencias, le ordenó medidas de prueba como si la Cámara fuera la instructora, y elevó las actuaciones al Consejo de la Magistratura, donde lo más desagradable que le pasó fue una multa.
El peor juez del fuero, lo llamaba sin reparos.

El ariete


Hasta que a partir de 2013 y por impulso extraterritorial, Glock se convirtió en el ariete contra la entonces presidente CFK.
Irurzun lo respaldó desde la Cámara Federal.
Por encima de ellos sostuvo el paraguas protector el Obispo de Rafaela, quien aún mandaba en la República Autónoma del Cuarto Piso.

Así comenzaron a acumularse causas en contra de la ex Presidente y sus hijos, con más repercusión mediática que sustancia jurídica.
El bipartidismo histórico cerró filas contra los vándalos del kirchnerismo que no respetaban los pactos preexistentes, ni con el Grupo Clarín, ni con el diario La Nación, ni con la Sociedad Rural, ni con la omnipresente SIDE, que reconvirtió en Agencia Federal de Inteligencia luego de despedir a su patrón.

Es a partir de entonces que comienzan a quedar a la vista las capas geológicas sedimentadas en la magistratura y entre los espías.
Irurzun es hijo del juez Víctor José Irurzun, así como el padre del espía Hugo Rolando Barreiro, de sus mismos nombres, fue director de asuntos jurídicos de la SIDE en la década de 1990.
Podrían llenarse páginas con ese tipo de lazos.

Cherchez la femme


Por entonces, la mendocina María Alejandra Zizzías colaboraba con Roberto Dromi.
Luego pasó a trabajar con el numen radical de Cambiemos, Ernesto Sanz, pero su relación principal en el presente es con el hombre de negocios vinculados con la justicia Alfredo Lijo, hermano del juez Ariel Lijo.

También es muy amiga del doctor Glock, con quien no se ve sólo en lugar y horario de tribunales.
Un dato no menor es que Zizzias fue la abogada elegida por el Grupo Macri para reclamar las sumas que la familia presidencial entiende que el Estado le debe por la caducidad del contrato del Correo Argentino.
Las causas penales por el vaciamiento del Correo están en el juzgado de Ariel Lijo.

El diario La Nación publicó una serie de notas con una información de minucioso detalle sobre los bienes del juez Lijo y de su hermano Freddy, el amigo de Zizzias.
La abogada mendocina representó a Freddy Lijo en el divorcio con su exposa, Carla Lago.

Las relaciones entre los consortes separados no quedaron en los mejores términos. 
Lago denunció que los dos hermanos eran dueños del haras La generación, y el oficialismo abrió la investigación en el Consejo de la Magistratura, feliz de tener de dónde agarrar al juez del Correo.

El diputado de PRO Pablo Tonelli fue el instructor, y cuando convino pidió que se cerrara el expediente sin sanciones para el juez porque no aparecieron papeles que le atribuyeran la propiedad del haras ni de los matungos.
Pero se negó a extender la encuesta al conjunto de los bienes del magistrado.


Los hermanos Lijo, la cruzada contra la corrupción.

La Emperatriz del Oxímoron


El ritmo de avance de la investigación sobre el Correo sugiere que entre apretadores y apretados hay un metalenguaje común.
Todos entienden de qué se trata, aunque para los observadores externos ese diálogo sea tan incomprensible como el trino de los pájaros.

A través de los Macri, Zizzias también consiguió ser designada por el Hada Buena como síndica de Aguas Bonaerenses, la empresa que preside Rafaelle Sardella, miembro al mismo tiempo del directorio de SIDECO.
Pero hace ocho meses, Zizzias debió renunciar, ante una denuncia contra Freddy Lijo presentada por la Emperatriz del Oxímoron, Elisa Carrió, quien defiende a Macri para luchar contra la corrupción.


Raffaelle Sardelle, los dos lados del mostrador.

En ese momento se supo que Zizzias representaba a los Macri en el Correo, pero también a Freddy Lijo en el fideicomiso Settimo Trust, por varios millones de dólares, en Nueva Zelanda.
La cotización de su hermano Ariel creció esta semana, cuando la Cámara de Apelaciones en lo Comercial terminó por autorizar a la infatigable fiscal general Gabriela Boquín a peritar los libros de SIDECO y SOCMA, las empresas de los Macri, a las que el Correo Argentino transfería fondos pese a que está inactivo desde hace añares.
Los avances de Boquín en la causa comercial pueden tener consecuencias penales en la de Lijo.
O no. Todo depende de la dependedura.


Éxtasis


Cuando la oficina de escuchas judiciales fue transferida a la Corte Suprema, Lijo consiguió que Irurzun designara como director ejecutivo al secretario de su juzgado, Juan Tomás Rodríguez Ponte.
Su esposa es la fiscal Alejandra Mangano, elegida para su confesión espontánea por el mercedino fiscal Bidone.

Los hilos que se cruzan entre todos ellos trazan un gráfico de relaciones que dejó en éxtasis al columnista de La Nación Carlos Pagni, un entendido.

Durante casi una década, Pagni estuvo procesado junto con sus compañeros de Ámbito Financiero en tiempos de Julio Ramos (Juan B. Yofre, Edgard Mainhard y Roberto García) por las escuchas ilegales que Yofre realizaba junto con el general Daniel Reimundes (el hijo del Dragón Verde, coronel Manuel Reimundes) y con el seprinador Héctor Alderete, que los otros consumían.

Una de las diversiones de Roberto García en la redacción era leer en alta voz las tiras de computadora con la transcripción de mis conversaciones telefónicas, como narró alguien que asistió a una de esas tenidas.
Ya un ministro del Presidente Raúl Alfonsín me había pedido que tomáramos determinadas precauciones para encontrarnos porque el Presidente le había reprochado su contacto conmigo, exhibiéndole una grabación suministrada por Facundo Suárez, jefe de la SIDE.
Estas cosas ocurrían antes de que Kirchner fuera intendente de Río Gallegos, su primer cargo público, y mucho antes de que les enseñara a los Macri, los Roggio, los Rocca cómo se carteliza la obra pública.
La causa por las escuchas, que Yofre distribuía desde la sincera dirección electrónica Kristalnacht45@gmail.com, culminó con la nulidad que habían pedido los procesados, porque fue iniciada por dos agentes encubiertos de la SIDE que a su vez escucharon a los conspiradores, en violación de garantías constitucionales.
Ese dato estaba en la primera foja del expediente, pero Arroyo Salgado lo descubrió diez años después, cuando la investigación estaba concluida y sólo restaban el debate y la sentencia.
La Cámara de Casación se lo reprochó con énfasis.

Arroyo estuvo casada con el fiscal general Natalio A. Nisman y ambos formaban parte de la escudería Stiuso.
Después de la muerte de su ex, la jueza designó como perito al ex jefe de la policía bonaerense, Daniel Salcedo, quien renunció a esa tarea cuando los directivos de la AFI Pablo Pinamonti, Silvia Majdalani y Gustavo Arribas le encomendaron organizar el proyecto AMBA, una serie de subunidades de inteligencia en el conurbano bonaerense, junto con los comisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi (hijo a su vez de un ex jefe de esa maldita policía).


Pablo Pinamonti, izquierda

Como le contó Marcelo Sebastián D’Alessio a Pedro Etchebest, el Hada Buena y Christian Ritondo pusieron el grito en el cielo y la patrulla avanzada regresó a base.
Esta semana, Arribas y Majdalani negaron como era de esperar que alguno de los implicados tuviera dependencia orgánica de la Agencia. Pero admitieron que enviaron a dos funcionarios a reunirse con el juez Luis Carzoglio para preguntarle si ordenaría la detención de Pablo Moyano y qué previsiones de seguridad habría que adoptar en tal caso.
Carzoglio replicó que no preguntaron sino que ordenaron en nombre de Macri la detención del camionero y que incluso le enviaron la orden de detención ya redactada, que guarda en una caja fuerte.

¿A eso se refería Carrió?


Zizzias, Lago y Boquín no son las únicas mujeres con roles protagónicos en esta historia.
A ellas hay que sumar a la abogada Giselle Robles, quien hasta agosto de 2016 fue la defensora de Leonardo Fariña, el imaginativo testigo protegido que dijo que los Kirchner se habían robado un producto bruto (es decir cinco veces más que toda la obra pública nacional realizada entre 2003 y 2015), sin que los bien preparados periodistas que lo interrogaron ni siquiera pestañearan.
En una de las grabaciones que le tomó Pedro Etchebest, D’Alessio dijo que Patricia Bullrich pagaba 200.000 pesos mensuales por la defensa de este locuaz personaje, a quien los servicios de informaciones alimentaban con datos falsos para que enchastrara a terceros.

Fariña y su defensor, Rodrigo González, lo desmintieron.
Por un lado no coincidían las fechas mencionadas por D’Alessio, quien además no era abogado. Pero el avance de la investigación en Dolores muestra que, aunque no estuviera matriculado, el hijo del titular de la consultora D’Alessio, Irol & Berensztein y sobrino del Escribano General del gobierno de Macri participaba en las definiciones estratégicas de las causas en las que firmaba González.

Y su ex abogada Robles no sólo confirmó que el valijero cantor repetía un guión suministrado por el gobierno, sino que reveló que ese fue un acuerdo celebrado en persona por el ministro de Justicia Germán Garavano, en un encuentro en su despacho con Fariña y ella.
Robles le dijo a Perfil y a Página/12 que la AFI le envió a Fariña por mail los lineamientos sobre los que debía ampliar su declaración indagatoria, con datos sobre la obra pública que involucraran a la ex Presidente, tema sobre el que todo lo ignoraba.
La letrada hasta conserva el chat con el ministro y los mails de la AFI, lo cual explica el tono despectivo con el que Carrió se refiere a él.
Robles se presentó al saber que Rolo Barreiro declaró que D’Alessio la había espiado cuando dejó la defensa de Fariña.
El contacto con Garavano lo realizó el emprendedor gastronómico Luis Majul, homónimo del autor del libro Los dueños de la Argentina.
Garavano admitió la reunión, pero pretendió que fue para atender quejas de Fariña por el alojamiento que le dieron como testigo protegido.
Robles cuenta, en cambio, que ante una inquietud de Fariña por los juicios pendientes, Garavano le anticipó que el gobierno se desembarazaría de los jueces Eduardo Freiler (fue destituido), Carlos Rozanski (renunció ante la inminencia de su destitución) y Daniel Rafecas (resistió los embates con el apoyo de numerosas personalidades e instituciones que se dirigieron al Poder Ejecutivo y al Consejo de la Magistratura, avalando su labor como el mejor juez del fuero).

Como jefe de seguridad de Boca Juniors, Stornelli trabó lazos profundos con sus barrabravas, lo cual fue documentado en un programa de la televisión española, que Alejandra Dandan comentó aquí.
En 2014, dos de los jefes de esa barra fueron juzgados por el homicidio de un vecino en un incidente barrial ocurrido en 2011.
A Mauro Martín lo defendió Rodrigo González; a Maxi Mazzaro, Giselle Robles.
Ambos fueron absueltos, porque hubo dudas sobre quién le pegó el golpe letal al vecino Ernesto Cirino.

Y con la Corte también


Promiscuidad ya parece una descripción desteñida para esta trama de relaciones.
Esa palabra evoca los humores y los aromas de la relación sexual, que a su vez connotan júbilo y placer, cuando aquí todo es oscuro y apestoso.

Entre los materiales secuestrados a D’Alessio y la confesión de Rolo Barreiro, se estableció que el espionaje se había extendido a los ministros de la Corte Suprema de Justicia Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y al ex socio del primero, Gabriel Bouzat.
En el acuerdo del jueves los jueces hablaron de formalidades, pero no se descarta que la procesión estalle más adelante.
Bouzat confirmó como testigo que la nómina de entradas y salidas del país que le mostraron, coincide con muchos viajes que recuerda, sin bien aclaró que la repetición de Panamá se debe a que es escala habitual para vuelos a Estados Unidos.

Bouzat, pero también Rosenkrantz y Ricardo Gil Lavedra, están más pendientes de otra cosa: el inminente fallo de la Corte que disponga cómo debe pagar el Estado Nacional los 45.000 millones de pesos que adeuda a la provincia de Santa Fe, por los tres casos impositivos por la detracción de fondos de la coparticipación federal y de la ley del cheque para financiar el sistema previsional y la AFIP.
También regulará los honorarios de ambos estudios, que tomaron la tarea por contratación directa, en 2008.
Ese monto puede ser otro escándalo en la Argentina de la mishiadura.

Mirar para otro lado


Todo esto hizo que nadie prestara la menor atención a dos decisiones importantísimas de la Corte.
Una de ellas terminó de desfederalizar la Justicia porteña, equiparada desde ahora a la de las demás provincias.
La instancia decisiva no será ya la Corte Suprema de la Nación sino el Tribunal Superior de la Ciudad Autónoma, donde el alcalde Horacio Rodríguez Larreta tiene dos vacantes sobre cinco miembros.
Elena Highton se opuso, porque como ex jueza civil no quiso enfrentar el malhumor de los jueces del fuero por esta decisión que consideran una capiti diminutio, ya que dejan de ser jueces nacionales.
Rosenkrantz también votó en contra porque así crece en forma exponencial el poder de Daniel Angelici, el adversario de su amigo del alma, Fabián Rodríguez Simón.


No todos los boquenses están tristes.

A favor votaron los constituyentes del ’94, Horacio Rossati y Juan Carlos Maqueda, y formó mayoría con ellos Lorenzetti, cuyas razones se filtran a través de la sangre que le brotó en el ojo cuando el golpe de palacio lo privó del poder que ejerció durante más de una década en soledad.

La otra decisión fue revocar el cese de la prisión preventiva de siete procesados por Crímenes de Lesa Humanidad, entre ellos el ex ministro de la dictadura Jaime Lamont Smart y el médico de la tortura Jorge Antonio Bergés.
En este caso, Rosenkrantz se confirmó en su empecinado rol de minoría automática.
En cambio Highton, Lorenzetti, Maqueda y Rosatti consideraron que el cese de la prisión preventiva de personas imputadas por la comisión de numerosos delitos de lesa humanidad configura un supuesto de gravedad institucional.
También señalaron que la Cámara Federal de Casación se había apartado injustificadamente del criterio sostenido por la Corte en el precedente “Acosta”, de 2012, y que en consecuencia se encontraban en riesgo los compromisos internacionales asumidos por la Nación respecto de estos delitos.

A diferencia de Brasil (donde el gobierno encomia el golpe de 1964), o Uruguay (donde el jefe del Ejército cuestionó la acción de la justicia en casos similares y su sucesor consideró que no violaba el honor castrense la tortura, asesinato y desaparición del cuerpo de un estudiante, como explica aquí el escritor oriental Andrés Alsina), los valores de Memoria, Verdad y Justicia están profundamente arraigados en la conciencia popular argentina y, en consecuencia, las instituciones no pueden ignorarlo.

Aunque no parezca, eso también ayudará a encontrar la salida del chiquero judicial-mediático-financiero.

TEXTO DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Cuando Gabriel García Márquez se retira de la vida pública por padecer cáncer linfático, envió una carta de despedida a sus amigos, y gracias a internet está siendo difundida.
Es verdaderamente conmovedora; está escrita por él; uno de los latinoamericanos más brillantes de los últimos tiempos.
Dice así:


“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres….
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subirla escarpada.
Me apartaría de los necios, los habladores, de las gentes con malas costumbres y actitudes.
Sería siempre honesto y mantendría llenas de amor y de atenciones a las personas a mi alrededor, siempre trataría de dar lo mejor…
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”, “por favor” , “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos.
Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.
Gabriel García Márquez

domingo, 31 de marzo de 2019

EL SANTUARIO DE LOS GUARDIAS VALIENTES, de Arturo Pérez Reverte - 4/3/19

Una advertencia previa a los sectarios y los tontos: eviten este artículo. Hoy hablo de héroes, y eso tiene mala acogida entre cierta gente.
Sin embargo, para los ecuánimes, capaces de reconocer la virtud en sus adversarios, los héroes no tienen etiqueta.
Aquí hablé varias veces de ellos sin distinción de bando: guerras antiguas, divisionarios en Rusia, maquis antifranquistas, republicanos liberadores de París.
Y hoy le toca a Picolandia, con una historia de hace ochenta y dos años.
Un episodio admirable por el que todos pasan de puntillas: el santuario de Santa María de la Cabeza.

Intentaré resumir: sublevación contra la República, guardias civiles que en Jaén se unen a los rebeldes. 
Unos cruzan las líneas y otros quedan en zona roja, con sus familias.
El capitán Santiago Cortés, que se hace con el mando - duro, decidido, implacable -, se atrinchera en el cerro de Santa María de la Cabeza, santuario donde no quedan frailes porque los milicianos los han fusilado a todos. Con trescientos veintidós combatientes (230 guardias y 92 voluntarios) armados con fusiles y novecientos no combatientes - mujeres, ancianos y niños - refugiados en el santuario, Cortés decide pelear y resistir, esperando una ayuda que no llegará nunca.
El 14 de septiembre de 1936, un primer intento de las milicias republicanas por hacerse con el cerro es rechazado. Y así empieza el asedio.

Raras veces en la historia de España se dieron casos de tan extrema tenacidad.
La noticia de lo que ocurre en el santuario se extiende por todas partes, y eso lo convierte en serio problema de imagen para la República. Hay que acabar con aquello, y sobre el cerro se lanza de todo: intensos bombardeos, ataques ladera arriba con carros blindados, oleadas de infantería que incluyen tropas de las brigadas internacionales y efectivos españoles bien armados y disciplinados, muy diferentes a los torpes milicianos de los primeros días.
La ofensiva republicana es lenta, metódica, brutal.
Se producen algunas deserciones; pero la mayor parte de los guardias, gente hecha al oficio, profesionales bajo el mando de otro profesional, vende cara su piel.
En los sótanos, sin radio, sin apenas alimentos, sin medicinas, se amontonan heridos y civiles aterrados mientras los muros tiemblan bajo las bombas.
Transcurren así ocho meses de combates y agonía.
Ocho meses de desesperado coraje en los que se va estrechando el cerco.

Poco a poco, con muchas bajas, los republicanos avanzan ladera arriba.
Desbordados, aprovechando la noche y la lluvia, los guardias que no han muerto en la posición avanzada de Lugar Nuevo se retiran con sus familias al santuario, donde siguen combatiendo.
Al amanecer del 1 de mayo, apoyados por ocho carros de combate, 10.000 atacantes dan el asalto definitivo, peleando y muriendo por cada palmo de terreno que les disputa el centenar escaso de hombres que, entre las ruinas, aún está en condiciones de luchar.
Algunos hijos de guardias, niños de 12 a 14 años fogueados por el asedio, toman las armas de los caídos, y cinco de ellos defienden durante horas una de las últimas posiciones. No hay rendición, pues nadie la pide.
Cuando los republicanos llegan al cerro, cada cual pelea como puede a tiros y culatazos, cuerpo a cuerpo, ya sin mando ni orden ninguno, pues Cortés ha sido herido por una esquirla de metralla.
A las cuatro de la tarde, cuando no queda nadie a quien disparar, 46 defensores son hechos prisioneros, ninguno ileso o en condiciones de luchar.
Los demás están muertos o heridos.

Lo que sigue es un ejemplo de humanidad muy raro en esa guerra. Hay fotos e incluso una filmación: los vencedores republicanos, admirados, respetuosos, dejan con vida a los prisioneros y ayudan a salir del sótano a mujeres, niños y ancianos.
Algunas mujeres de los muertos visten las guerreras de sus maridos, y se registra la conmovedora imagen de un guardia enflaquecido, agotado, que camina ladera abajo con un hijo pequeño en brazos y otro de la mano.
También hay una foto del capitán Cortés, agonizante, puesto en una camilla por los republicanos que no han querido rematarlo: barbudo, flaco, mirando al fotógrafo con ojos febriles y los puños apretados, como diciendo «Volvería a hacerlo otra vez».
Aunque el mejor elogio a él y a sus hombres lo hizo el comandante Martínez Cartón, uno de los que tomaron el santuario, a uno de los guardias supervivientes:
«Con doscientos como vosotros llegaba yo a Burgos».

España, a fin de cuentas y otra vez. Ya saben.
La pobre, trágica y dura España.

EL INSPECTOR Y EL PESCADERO, de Arturo Pérez Reverte - 25/2/19

De todas las ciudades de Europa, Nápoles es mi favorita, mucho más que París, Sevilla o Venecia.
Conozco las orillas del Mediterráneo y nunca vi un lugar tan espléndida y ferozmente mestizo, al mismo tiempo oriental y occidental, turco y cristiano, arcaico y moderno, noble y pícaro, virtuoso e infame, hormigueante de vida, caótico hasta el disparate, incluso peligroso para quien no conoce el territorio o ignora las reglas.
Jamás me niego a viajar allí, y a menudo lo busco yo mismo; y cada vez lo hago sumergiéndome en esa ciudad formidable llena de nombres, palabras y resonancias españolas; paseándola desde el Lungomare y el puerto hasta las librerías de Port’Alba, desde la Feltrinelli de Chiaia hasta Porta Nolana.

En ninguna ciudad me han intentado estafar, mentir y robar tanto como en Nápoles.
En ninguna parte del mundo que no estuviera en guerra anduve nunca con tantas precauciones, mirando atrás tantas veces, como al internarme en la añeja topografía del Barrio Español.
Sin embargo, nunca fui tan feliz paseando como lo soy allí, dispuesto a pagar, con lo que el azar me imponga, el privilegio de sentirme napolitano un viernes o un sábado por la noche, por ejemplo, cuando aquello es un laberinto de motos a toda velocidad entre las que te juegas la vida mientras el Nápoles secular se echa a la calle.
Cuando debes hacerte a un lado a toda prisa para evitar que te atropelle una Vespino conducida por un crío de doce años que lleva a su hermano pequeño de pie entre el asiento y el manillar y, sentada detrás, a su hermana mayor con otros dos mocosos, casi bebés, sobre las rodillas.

Esta mañana camino por otro de mis lugares favoritos: la via Pignasecca hasta Porta Medina, bulliciosa de gente al pie de Montecalvario.
Lo hago parándome a leer admirado, como siempre, las esquelas funerarias pegadas en las paredes junto a los altarcitos con vírgenes y flores de plástico - Serenamente si é spenta la cara existenza di Bruno Palermo, detto Mastroianni -, o disfrutando con los magníficos, irrepetibles nombres que rotulan los comercios: Pasticceria Armando Scartuchio, Salumeria Tagliacozzi, o una tiendecita cuyo nombre - apellido de su propietario - sería imposible en otro lugar del mundo: Pizzeria Vitto Pitagórico.

Estoy en via Pignasecca, como digo, oliendo a carne, verdura, pescado y pizza caliente; sumergido en la multitud que compra, habla, discute, se abronca o ríe: matronas con su carrito, abuelos a los que envuelven doscientos gramos de mortadela o que fuman mientras ven pasar a la gente, fulanos tatuados y con rapados imposibles a los que no querrías encontrar en un callejón oscuro, mujeres de belleza densa y espesa, desgarradas, agresivas, típicas de los barrios populares.
El rumor de colmena mezclado con bocinas de motos y automóviles, y toda esa luz mediterránea que se cuela entre decrépitos palacios de hace tres o cuatro siglos en los que, mezclados sin complejos en salones antiguos convertidos en humildes apartamentos, conviven decadentes apellidos aristocráticos con el pueblo más llano imaginable, como si todo Nápoles siguiera siendo un bucle sin final.
Una película continua de Vittorio de Sica.

Y para corroborar todo eso, o parte de ello, veo que entre la multitud que llena la calle intenta avanzar una furgoneta; y que el conductor, un hombre joven, va muy despacio porque delante de él camina un viejecito que no se da cuenta y no se aparta.
Y en vez de darle un bocinazo o gritarle por la ventanilla, como harían en tantos otros lugares, el conductor sigue detrás un largo trecho, paciente, esperando a que el abuelete se aparte.
Y apenas dejo atrás la furgoneta me encuentro delante del mostrador fascinante de una pescadería, admirando la frescura de lo allí expuesto pese a lo cargado del gentío y del ambiente, e intento imaginar a un inspector de sanidad de los que vigilan las normas comunitarias europeas, enfrentándose a aquello.
Y mientras hago eso, imaginarme parado al inspector con su libreta y su boli, el pescadero coge un cubo de agua de dudosa procedencia y, sin cortarse un pelo, lo arroja por encima de cuanto tiene en el mostrador; dándole, en efecto, ese aspecto de frescura y recién pescado que tanto me atrajo antes.
E imagino entonces al inspector de sanidad, que tal vez estaría a punto de preguntar algo al pescadero, de pedirle un certificado o algo así, quedarse a medio decirlo, con la libreta y el bolígrafo en alto, y luego cerrar la boca, guardar la libreta y largarse discretamente, casi de puntillas.

Pensando que los del consejo de sanidad de Bruselas, o como se llame lo que hay allí, no tienen ni puta idea del mundo y de la vida real.
De Nápoles, como digo. De mi Nápoles.

NO ME TOQUEN A SÓCRATES, de Arturo Pérez Reverte - 18/2/19

Reconozco que esta vez me han pateado la bisectriz.
Después de muchos años comentando lo que estaba por venir en Cataluña - menester para el que tampoco era necesario el don de la profecía - y encajando el escepticismo de cantamañanas que me llamaban exagerado y pesimista, decidí no volver a tocar el asunto en esta página.
Tras permitir entre todos que se desbordara el asunto mediante las adecuadas dosis de pasividad, oportunismo y cobardía, ahora nos toca disfrutarlo, me dije.
Así que desde ahora, por mi parte, punto en boca y a otra cosa, mariposa.
Tal era la idea, como digo. Mantenerme lejos de toda esa basura.
Al fin y al cabo no soy un periodista con obligaciones informativas o de opinión, sino un fulano que escribe novelas y utiliza esta página para hablar de lo que le apetece.
Y en cuanto a opiniones, ahora que quienes antes callaban como putas, cantan en plan orfeón - lanzada a moro muerto, se llama la figura -, mi aporte es innecesario.
Sin embargo, como digo, acaban de tocarme el asunto.
Lo ha hecho Oriol Junqueras, protomártir del Procés, que ha mencionado a Sócrates, Séneca y Cicerón para decir que, como ellos, él tuvo la oportunidad de huir y no lo hizo, afrontando con coraje su destino.
Y, bueno.
Como esta página la escribo con dos semanas de antelación, no sé qué más habrá dicho en ese juicio que, cuando esto se publique, estará en todo lo suyo.
Pero en cualquier caso no tengo más remedio que negarle las referencias.

Dejando aparte a Séneca y un error histórico sobre Cicerón - que sí huyó, pero lo pillaron y le dieron matarile -, me molesta mucho, incluso me ofende, que Junqueras haya puesto sus manos, sucias o limpias, sobre Sócrates, cuyo busto de palmo y medio ocupa lugar de honor en mi biblioteca.
El filósofo griego tuvo oportunidad de huir, es verdad.
Pudo incluso pedir clemencia, pasteleando con el tribunal que lo sentenció a muerte.
Pero Sócrates bebió la cicuta precisamente por obedecer las leyes. Para demostrar que, cuando la ley es justa y democrática, en toda circunstancia está por encima del individuo; e incluso, y ahí está el detalle importante, por encima de la voluntad de cualquier masa vociferante de individuos que dice hablar o actuar en nombre del pueblo.

Para entender en su profundidad moral el proceso de Sócrates y su acatamiento de la sentencia hay que remontarse a la batalla naval de las islas Arginusas, cuando los generales griegos se vieron enfrentados a un proceso, tras un temporal en el que murió gran parte de su gente.
Fue un juicio muy contaminado por la política, y Sócrates, miembro de la asamblea, habló en defensa de los acusados.
Pero cuando, con las leyes vigentes en la mano, todo parecía favorable a la absolución de éstos, sus enemigos políticos agitaron a la asamblea y al pueblo contra ellos.
Menudearon manifestaciones, escraches, testigos falsos, llorosas familias de los náufragos pidiendo justicia y otros recursos.
No faltaron sino tuiteros y tertulianos de televisión.
Era nada menos que el demos, el supuesto pueblo que allí se manifestaba, poniéndose por encima de la legalidad. Exigiendo estarlo.
Pero Sócrates, que era un tío de una pieza, se negó a tragar.
Denunció aquello, dijo que la ley estaba por encima del populismo oportunista y, por supuesto, se quedó solo. Acojonados, los miembros de la asamblea votaron lo que el pueblo pedía, y los generales fueron ejecutados.
Sócrates jamás lo olvidó, y Atenas, por supuesto, no se lo perdonó nunca: los demagogos, porque se había opuesto defendiendo la ley; los cobardes, porque los había puesto en evidencia.

Y ahí está la explicación de lo que ocurrió más tarde.
Porque cuando Sócrates se enfrentó a su propio proceso y fue sentenciado a muerte, pese al ofrecimiento de sus amigos de facilitarle la fuga, él se negó a salvar su vida huyendo.
Al contrario: consciente de que - incluso quienes lo habían condenado - toda Atenas esperaba su fuga con alivio, resolvió quedarse en la cárcel y beber la cicuta, aceptando sin protestar la muerte que el Estado, en el uso de sus leyes, le infligía.
Dando ejemplo, él sí, de ciudadanía y de coraje, y pagando con la muerte esa coherencia.

Así que no me toquen a Sócrates, por favor.
Murió precisamente por respetar las leyes, no por pasárselas por el forro de los huevos, como hicieron, y siguen haciendo, Oriol Junqueras y el resto de la peña.

No se escuden en él para salpicarlo también con la podredumbre política, social y moral propia de este país inculto, insolidario, infame, desorientado y en demolición.
Que por sus propios tristes méritos, como la Atenas de Sócrates, tiene a menudo, o casi siempre, lo que merece tener.

SOBRE LIBROS Y PAISAJES, de Arturo Pérez Reverte - 11/2/19

Alguna vez les habré comentado que leer libros modifica el paisaje. Al menos, la visión que uno tiene de ese paisaje.
Cuando una lectura previa afina la mirada, los lugares relacionados con lo que leíste adquieren dimensiones diferentes, pues lectura y vida se combinan de modo agradable.
Con el cine también ocurre, pero menos; aunque también, como digo.
Hay lugares a los que las películas vistas antes de visitarlos, como Monument Valley, el Village de Nueva York, el Pont des Arts o la plaza del Kremlin, dan un encanto especial. Que pueden emocionar, incluso, cuando te sitúas ante ellos. Pero en mi caso - tal vez porque lo que soy es un lector que accidentalmente hace otras cosas -, películas aparte, lo que de verdad me calienta son los lugares sobre los que antes leí.
Buscar en ellos el rastro, aunque sea remoto o casi imperceptible, de los libros amados. De los que dejan marca profunda o intenso recuerdo.
Pensaba en eso hace poco, sentado en la terraza del hotel Bauer de Venecia, quizás uno de los restaurantes con la vista más bonita del mundo.
Estaba comiendo cuando llegó una pareja, de cuyo comportamiento y comentarios deduje que era la primera vez que estaban allí. Admiraron con un wonderful y un so nice el panorama de la boca del Gran Canal, hicieron las fotos de rigor y luego se pasaron la comida en silencio, sin levantar la vista, absorto cada uno en su teléfono móvil
Habían cumplido con el lugar y sus ritos, y podían regresar a Internet - no me digan ustedes que tal vez para consultar sobre lo que estaban viendo, que me parto -.
Y eso fue todo.
No tenían nada que conversar ni decirse sobre el hotel, ni sobre Thomas Mann, ni sobre Peggy Guggenheim, que vivió enfrente, ni eran capaces de acechar en los gondoleros que con guasa veneciana pasaban cantando Ciao, Venezia a los que antaño remaban - y a veces no sólo remaban - para el barón Corvo o Lord Byron.
Ya tenían la foto y se limitaban a pasar por allí.

Me acordé entonces de don Francisco de Quevedo, hombre leído y viajado, y de aquel soneto suyo que empieza: 

Buscas a Roma en Roma, ¡oh peregrino! 
y en Roma misma a Roma no la hallas. 

Y concluí que era cierto y lo sigue siendo; si a Roma no vas con Roma ya hecha tuya, hay poco que rascar.
Viajar a Londres sin Dickens, a Madrid sin Galdós, a Buenos Aires sin Borges, e incluso - metamos también el cine en esto - a Nueva York sin Woody Allen o a Nápoles sin Vittorio de Sica, es pasear de la forma más tonta; seguir la rutina de la foto obligatoria sin mirar hacia atrás antes o después de que te la hagan.
Sin puñetera idea de lo que convierte esa foto en necesaria, o importante.
Ser, en fin, como aquel fulano al que hace años, en los foros imperiales romanos, vi volverse hacia sus acompañantes muy serio, muy doctoral, muy informado, y decirles con todo su cuajo: 
«Se nota que es una ciudad devastada por el tiempo».

Son los libros - y las películas, vale, pero sobre todo los libros - los que nos dan ese valor añadido. Esa dimensión.
Ir a cualquier lugar del mundo, o de la vida, con lecturas previas sobre lo que uno va a encontrar, permite encararlo todo con más inteligencia, con más placer o aprovechamiento. Sin lecturas que preparen la aventura del conocimiento unido al placer - o al dolor - de la experiencia, somos incapaces de interpretar el paisaje y hacerlo de verdad nuestro.
Huérfanos de referencias, nos pasearemos por él pisoteándolo torpemente, ensuciándolo, llenándolo con estólidos rebaños que sólo buscan la foto para poder decir «estuve allí», sin que ese allí tenga otro sentido que el prescrito por la agencia de viajes.
Haciéndolo, además, imposible para otros que sí lo merecen.

Porque, por suerte, los que sí lo merecen también existen.
El mismo día en Venecia, paseando al atardecer por los Zattere junto al canal de la Giudecca, vi a una pareja de chicos sentados en el suelo, cerca de la punta de la Aduana.
Ella era morena y él rubio.
Tenían esa belleza al mismo tiempo fresca y tibia de la juventud, y había dos mochilas en el suelo - una llevaba cosida una bandera canadiense -.
Estaban hombro con hombro, apoyados el uno en el otro, y cada cual leía un libro. Aún había luz.
El libro de la chica no pude verlo bien. El del chico tenía una portada azul con letras grandes, y me pareció que era The Golden Fleece, de Robert Graves. El vellocino de oro.
Y estaban allí los dos, ensimismados en el mejor de los mundos, nutriéndose la vida.
Ajenos a la nave inmensa, al monstruoso crucero que lentamente pasaba en ese momento por el canal, con una multitud asomada a las cubiertas donde centelleaban centenares de flashes de teléfonos móviles y cámaras fotográficas.

UNA EXTRAÑA HISTORIA DE AMOR, de Graciana Peñafort - 31.3.19

Donde hay espionaje ilegal y potencial armado de una causa, el abogado de Stornelli ve una tierna historia de amor



Son las 7 de la mañana de un sábado de marzo, el último sábado de marzo. Me levanté absurdamente temprano para terminar la nota del Cohete a la Luna y como asunto previo de las mañanas, leí los diarios mientras tomaba mi café. Y me tope con una entrevista a Claudio Bonadío, publicada en diario Perfil.
Y leí este diálogo:

Periodista: ¿Cuándo estima que estaría listo para elevar a juicio el primer tramo de la causa?
Bonadio: Es imposible fijarme una fecha. Porque ahora está terminado el trabajo sucio (dibuja comillas con sus dedos) de las llamadas a indagatorias. Falta hacer algunas resoluciones, y después dependo de la Cámara Federal y las Cámaras no tienen plazo, con lo cual no lo puedo calcular”. (La parte resaltada en negritas de la respuesta de Claudio Bonadío a resalté yo.)

Fue cuando leí este diálogo que la nota que estaba escribiendo dejó de tener sentido. Y escribí esta otra nota, que empieza con una historia. Que es fruto de mi imaginación. (Cualquier semejanza con la realidad podría ser puramente accidental.) Esta es la historia.
El 18 de junio de 2018 un programa de TV online llamado El Destape dio a conocer la investigación de un joven periodista llamado Juan Amorín, en la que se describía se cómo la alianza que gobierna un lejano país al sur de casi todo llamado Argentina había robado las identidades de beneficiarios de planes sociales para fraguar aportes electorales.
En pocas palabras, habían usado los nombres de personas en situación de vulnerabilidad para blanquear dinero de origen incierto –cuando no ilegal—, usando las identidades de esas personas para “dibujar” aportes que en realidad no habían hecho. La primera paradoja es que los supuestos aportantes no sólo no estaban en condiciones de desprenderse de dinero, dado que carecen del mismo, sino que, y mayoritariamente, son fervientes detractores de la alianza gobernante. Durante las primeras semanas, los medios de comunicación silenciaron la investigación. Mientras tanto las pruebas del fraude aparecían por doquier. No sólo involucraban ya a beneficiarios de planes sociales, sino a empleados de empresas e incluso a candidatos de esa alianza gobernante.
Diversos funcionarios del gobierno y legisladores aparecían fuertemente involucrados. Las denuncias se sucedieron, siempre en el fuero penal. Y nadie daba una explicación medianamente convincente sobre lo que había sucedido. En un intento desesperado, el gobierno envió incluso un proyecto de reforma de la ley de financiamiento de los partidos políticos que, curiosamente, derivaba la investigación de los ilícitos en materia de aportes de campaña a los juzgados con competencia electoral.
Llegó un momento es que ni siquiera los medios de comunicación pudieron continuar con la invisibilizacion del tema. El día que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, habló por primera vez del tema, fue el mismo día que ordenó al Senado de la provincia aprobar la designación como contadora general de la provincia de Buenos Aires a María Fernanda Inza, quien había sido la responsable ante la justicia electoral de la recaudación y posterior rendición de cuentas de la alianza gobernante. La designación fue brevísima: a los 5 días de designada, a Maria Fernanda Inza le pidieron la renuncia.
La economía argentina ya crujía de forma estrepitosa. El aumento de tarifas, la creciente inflación, la baja vertiginosa de los indicadores de la actividad económica y el surgimiento de la palabra “hambre” como un deja vù cada vez menos silencioso y más real. La imagen del gobierno comenzó a desmoronarse
También crujía puertas adentro del gobierno. Una enojada María Eugenia Vidal declaraba: “Es más fácil decir que son los aportes truchos de Vidal y no los aportes del frente electoral Cambiemos 2017
El motivo del enojo era la pregunta sin respuesta acerca de quién había sido el responsable de la filtración de la información.
Y aunque el gobierno nacional salió a defender a la gobernadora, con Marcos Peña a la cabeza, los rumores del origen de la filtración siempre señalaban a Balcarce 50.

Alguien tenía que hacer algo.

El 1 de agosto de 2018 nos despertamos con una noticia amplificada hasta el infinito por los mismos medios que tan reticentes habían sido para publicar la información sobre la causa de los aportantes truchos. La noticia en cuestión se refería a las detenciones de una serie de empresarios y ex funcionarios en el marco de una causa que la prensa llamaría “cuadernos”, aunque a la postre solo serian fotocopias.
Se trataba de unas fotocopias de unos cuadernos que habrían sido escritos por Oscar Centeno, remisero, chofer - y poeta - de Roberto Baratta, ex secretario de Coordinación y Gestión del Ministerio de Planificación durante el gobierno kirchnerista y que, según su contenido, daban cuenta de fabulosos sobornos pagado por las empresas beneficiarias de concesiones y adjudicaciones de obra pública a funcionarios del anterior gobierno.
La historia tenía - y tiene - vericuetos fabulosos y hasta inverosímiles.
Desde el chofer poeta y piromaníaco, amén de desmemoriado, porque recién recordó que había quemado los cuadernos cuando el fiscal de la causa (Stornelli) fue a buscarlos y no los encontró, hasta el periodista (Santoro) que aseguró en televisión que los cuadernos habían sido sometidos a pericias caligráficas, cuando ya eran para esa fecha cenizas.
El cómo llego Stornelli a ser fiscal de esa causa, merecerá sin duda un capitulo importante en la reedición del magnífico libro Fórum Shopping de Pablo Slominsqui (especialista en cacao al 70% y amigo de la casa).
Desde los primeros días de la causa de las fotocopias de los cuadernos, todo fue bastante caótico.
Pero pareció ordenarse cuando una serie de empresarios comenzaron a presentarse como arrepentidos.
Es decir, confesaban haber realizado pagos y como contrapartida no se les aplicaba prisión preventiva.
Otros tuvieron menos suerte y antes de arrepentirse, pasaron por un poco agradable hospedaje en las instalaciones del sistema penitenciario federal.
Técnica de “ablande” o invitación a la reflexión, los empresarios se acogían al régimen del arrepentido y los diarios decían que los empresarios decían cosas.
Pasaron semanas hasta que se hicieron públicas las declaraciones de los arrepentidos. 
Y cuando ello sucedió, resultó que los empresarios no habían dicho las cosas que los diarios habían publicado como dichas.
Pero la verdad no es algo que parece haberle importado demasiado a nadie en esta causa.
Porque en la causa “cuadernos”, lo
 que no hubo desde el principiol fue, entre otras cosas, cuadernos.
Tampoco mucho apego a la verdad, ni de los arrepentidos ni de los funcionarios judiciales que intervenían.
Con momentos memorables como aquel en el que un arrepentido, ex funcionario célebre por haber intentado dejar unos bolsos con dólares en un convento de la provincia, cambió su versión por cuarta vez, para ajustarla a lo que se requería para el avance de la causa.
Esta falta de apego a la verdad se trasuntó también en las declaraciones públicas del propio fiscal, señalando que había omitido consignar la totalidad de las declaraciones en las actas de los arrepentidos. Y la casi certeza de que al menos una de las personas mencionadas por un arrepentido había sido suprimida de la declaración.
De hecho, Eskenazi - tal es el apellido - de quien dicen fue suprimido de la declaración de Clarens y sigue hoy sin ser llamado a indagatoria por Bonadío, pese a la instrucción expresa de la Cámara Criminal y Correccional en tal sentido.

Dado que no soy juez sino una simple abogada, voy a señalar que no puedo, dado que carezco de los elementos necesarios, decir que todo lo que dicen las fotocopias de los cuadernos sea un invento.
Tampoco puedo asegurar que todo lo que dicen esas fotocopias sea cierto.
Pero sí puedo asegurar, sin dudas y sin titubeos de ninguna clase, que así no se investiga una causa penal.
En lugar de investigar, lo que ha hecho el Poder Judicial en la causa de las fotocopias de los cuadernos es un montaje. La Justicia como espectáculo mediático.
Y la verdad y la propia investigación, apenas como un detalle, incómodo acaso, y por cierto soslayable por completo.
A veces pienso que la causa de las fotocopias de los cuadernos es una operación muy inteligentemente ideada pero que tuvo que ser puesta en escena antes de tiempo.
Tal vez el plan era que esa causa - y por subsecuente, esa operación - estaba destinada a ser puesta a consideración del publico en el 2019.
Y que fue el alud de malas noticias y la investigación sobre los aportes lo que motivó que dicha operación debiese ser “lanzada” antes de tiempo.
Diseñada para ganar las elecciones, teniendo como contrincante a Cristina Fernández de Kirchner o al kirchnerismo, terminó siendo usada para intentar salvar a un gobierno que difícilmente pueda ser salvado de su propia naturaleza.

Por eso los cuadernos debieron ser quemados y no encontrados por el fiscal.
Por eso, en lugar de filmar a los arrepentidos y poder distribuir esas filmaciones en los canales de televisión, hubo que “arrepentirlos” sobre la marcha.
¿Qué guionista hubiese descartado la potencia comunicativa de pasar en loop contínuo la serie variopinta de testimonios de arrepentidos?
Solo un guionista apurado y que no había tenido aún tiempo de “producir” dichos “testimonios”. Apenas alcanzaron a producir los testimonios de los primeros arrepentidos.
De hecho, algunos pasillos oscuros cuentan la reunión que habría ocurrido en Tigre, el fin de semana previo a la declaración como arrepentido de uno de ellos, famoso por el único mérito de ser el primo de alguien más.
Y las operaciones “lanzadas” a la calle en forma prematura y que se van produciendo mientras suceden, necesitan mano de obra capaz de “producir” sobre la marcha.
Y ahí, en ese hueco es donde está el terreno fértil para que surjan los Marcelos D’Alessio de este mundo.
Son ese tipo de personajes los que se encargan de la tarea sucia de producir las declaraciones. Fabrican prueba. Aprietan a potenciales testigos. Se encargan de “arrepentir” a quienes pueden estar involucrados.
Esta “mano de obra” no es limpia ni actúa de modo legal. Mas bien lo contrario, a donde van dejan su estela de impudicia. Y una serie de delitos donde aparecen con los dedos tan marcados, que sólo un sistema de medios que forme parte de la operación puede esforzarse en encubrirlos hasta el punto de perder todo crédito y todo prestigio.
Pero nada de lo que hace esa “mano de obra” podría ser hecho sin la complicidad e incluso la colaboración de los funcionarios judiciales.
Que no sólo se sirven de sus “servicios”, sino que incluso los demandan. Tanto para hacer avanzar una investigación plagada de irregularidades, como para asuntos personales.
Fue en ese sentido casi conmovedora la explicación del abogado de Stornelli entrevistado por Majul, respecto del chat entre Stornelli y D’Alessio donde el fiscal le pide que investigue a la ex pareja de su actual mujer, un peruano que trabaja como piloto de aviones.
Durante ese intercambio, D’Alessio le ofrece plantarle “algo” al piloto para que lo detengan.
La respuesta del abogado de Stornelli fue impactante:
“Yo veo, en todo caso, una historia de amor”.
Debe ser que envejecí o me volví conservadora, pero en mis épocas en una historia de amor lo único que se “plantaba” era un beso, arrancado de sorpresa de quien lo recibía.

Mientras el Poder Judicial a veces reptiliano de Comodoro Py se retuerce, intentando tomar la causa que hoy investiga Ramos Padilla en Dolores, el fiscal Stornelli se ha negado a concurrir a brindar declaración indagatoria. Ha recibido cuatro citaciones y se ha amparado en sus inmunidades para no concurrir.
Se le imputa a Stornelli haber participado de maniobras ilegales de inteligencia. Con bastante mas pruebas que unas fotocopias de unos cuadernos cuya existencia dio cuenta el fuego.
Stornelli sabe que su destino, si concurre a la indagatoria sea tal vez quedar procesado. Sus explicaciones leguleyas no ocultan el evidente temor que siente.
Pero no quiero hablar tanto de las motivaciones de Stornelli, bastante obvias, sino de quienes defienden a Stornelli diciendo que si cae Stornelli cae la causa “cuadernos”.
Curioso republicanismo de algunos que están dispuestos a defender a todas luces una causa cuya investigación ha estado plagada de ilegalidades.
Pero señalo, en un mundo donde los cementerios están poblados de imprescindibles, de pronto aparece alguien que desde la perspectiva del extraño republicanismo sin estado de derecho que parecen promover, se presenta como tal.
Yo no creo que Stornelli sea imprescindible.

Como tampoco creo que necesariamente su apartamiento de la causa de las fotocopias de los cuadernos signifique el fin de dicha causa.
Sí sostengo en cambio que quienes promueven esa tesis sobre lo imprescindible que es Stornelli, en realidad actúan en defensa propia. Porque de una u otra manera aparecen involucrados también ellos en tareas de inteligencia ilegal, que se hacen con soporte material del Estado.

Párrafo aparte merece la actuación de Bonadío.

Juez que es conocido por copiar y pegar párrafos de sitios como El Rincón del Vago en sus sentencias y que no tiene ni la más mínima vergüenza en decir que un abogado “corta y pega” la descripción de los hechos efectuada por otro tribunal.
Doctor Bonadío, copiar y pegar es lo que hace usted en sus sentencias.
Lo que hizo el abogado se llama citar.
Debería a estas alturas, y después de haber pasado tantos papelones, comprender las diferencias.
Pero más allá de eso, que señalo porque con mi socio presentamos la recusación a Stornelli que rechazó Bonadío, quiero resaltar esta frase de esa sentencia “Así las cosas, se desprende claramente que los hechos alegados resultan ser manifiestamente inciertos”.

No se a qué hechos se refiere, porque los mensajes de WhatsApp entre Stornelli y D’Alessio existen y están acreditados ante la justicia, y también existen y son reales las innumerables denuncias que se hacen ante el juez de Dolores, por las maniobras para obtener testimonios de arrepentidos - tanto reales como creados para la ocasión - que habrían pergeñado Stornelli junto con D’Alessio.
¿Qué sería lo manifiestamente incierto?
Y aclaro que valoro en extremo el acto de honestidad, inadvertida sin duda, de no tacharlos de falsos directamente.
Hace varios años, un juez investigaba - o hacía como que investigaba - el mayor atentado que sufrió la Argentina desde el regreso de la democracia.

Era el atentado a la AMIA. El juez se llamaba Galeano.
Acaba de ser condenado por encubrimiento por haber desviado la investigación de ese atentado. Para satisfacer las necesidades políticas de un gobierno.
Bonadío debe recordar esa historia, porque él mismo fue acusado de ser el encubridor de ese encubrimiento.
Demasiadas similitudes, demasiados nombres repetidos para creer que solo se trata de una casualidad.
No voy a caer en el planteo maniqueo de sostener que hay que optar entre la causa D’Alessio” o la causa “de las fotocopias de los cuadernos”.

Porque ese planteo es una mentira funcional a los intereses de una u otra parte. Sean quienes sean las partes.
Creo que necesitamos un poder judicial capaz de investigar y sancionar toda conducta ilícita.
Y no un poder judicial que se retuerza, reptiliano repito, entre tolerar maniobras de inteligencia ilegales o cartelización de la obra pública.

Alla lejos y hace tiempo, un señor que se llamaba Ulpiano supo decir: “La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”.

Los tres principios en los que se basaba eran “honeste vivere, alterum non laedere et suum quique tribuere”. (Vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo que le corresponde).
Demás está decir que, en esta antigua y siempre vigente definición, no parece haber lugar para planteos maniqueos.

ENTREVISTA EXCLUSIVA A UN SECUESTRADO, de El Cohete a la Luna - 31.3.19

Desde la cárcel, Ferreyra cuenta como el gobierno desplazó a Electroingeniería de la mayor obra pública


Ayer y hoy. Las dos prisiones de Gerardo Ferreyra


De todos los empresarios encuadernados desde agosto, Gerardo Ferreyra es uno de los tres a quienes no se concedió la libertad mientras dura el proceso.
El doctor Glock suscribió la decisión oficial de presentar al conjunto de los constructores como víctimas de la extorsión oficial, en los mismos términos que el Presidente Maurizio Macri usó para referirse a su padre, idénticos también a los que usaron sus colegas italianos del Mani Pulite.
Como bien sabía el espía Marcelo D’Alessio desde una semana antes de que se firmara la resolución, la sala M de la Cámara Federal, con dos jueces designados a dedo por el Poder Ejecutivo sin seguir el procedimientos constucional, cambiaron la calificación, excluyeron a los hombres de negocios de la asociación ilícita y sólo los acusaron de cohecho, un delito con pena menor y en consecuencia excarcelable.
La heroína radical Elisa Carrió afirma que el plan consiste en aplicarles sólo una multa.
Ferreyra no se benefició con ese cambio.
El gobierno nacional tampoco oculta el propósito de desplazar a su empresa, para que la obra quede en manos del amigo presidencial Nicky Caputo.
Ex militante del PRT, durante la dictadura compartió la cárcel con el también acordobesado Carlos Zannini, lo cual le grabó la letra K en la frente por la eternidad.
Pero sólo vi un par de veces a Néstor Kirchner”, expresa y nunca tuve una relación de intimidad. Electroingeniería era una empresa importante antes de 2003”.



Maurizio y Nicky: desde el alma.


Medios tecnológicos

Ferreyra está recluido en la colonia penal de Ezeiza.
La entrevista fue realizada utilizando medios tecnológicos que los carceleros no detectaron y es transcripción fidedigna de la palabra del emprendedor privado de su libertad.

- ¿Desde cuándo está detenido?
- Desde el 1° de agosto de 2018, en la causa Asociación Ilícita. Néstor Carlos Kirchner Cristina Elisabet Fernández.

- ¿Lo tomó por sorpresa?
- No. Policía de civil había estado rondando mi casa y haciendo preguntas en la vecindad.

Desde que Macri asumió la presidencia no ocultó su inquina contra la continuación de las represas en las que Electroingeniería forma parte del consorcio constructor con una empresa china.
Ferreyra es ingeniero, accionista minoritario, vicepresidente de Electroingeniería y miembro del comité de dirección de la UTE Represas Patagonia.
Las represas fueron bautizadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic (por el ex gobernador de Santa Cruz en 1973). Macri les cambió el nombre, por el de los accidentes geográficos donde están emplazadas, Condor Cliff y La Barrancosa.
Esas represas constituyen la inversión extranjera más importante en la Argentina y la mayor obra pública en la que participan capitales chinos en el mundo.
En la primera semana de su presidencia Macri recibió a la viuda de Douglas Tomkins, Kristin, quien donó tierras para la construcción de un parque nacional.
Al hablar con la prensa, el Presidente anunció su intención de paralizar la construcción de las represas.

- Al prohibir cualquier actividad productiva, no pudo certificarse la producción ni el avance de obras. Pese a ello mantuvimos en stand-by a 500 trabajadores, en beneficio de la paz social”, explica Ferreyra.
- En febrero de 2016 me reuní por primera vez con el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Asistí junto con nuestro representante legal, el ex ministro de Fernando De la Rúa, Ricardo Gil Lavedra. Nos contó que cuando Macri le anunció la paralización de las obras, Aranguren le pidió dos semanas para estudiar los contratos.


Vencido ese plazo, el ex presidente de Shell ratificó la decisión presidencial, y sólo habilitó la realización de tareas menores, que no representaban más del 15% del proyecto pero que permitían mantener el contrato de financiamiento de Estado a Estado con la República Popular China, subordinado a la continuidad de la obra.

- ¿A cuántos trabajadores afectó?
- Había unos 1.500 entre las represas y las sedes de Beijing, Buenos Aires y Córdoba, y unos 120 millones de dólares en equipos pesados: camiones de gran porte, volcadores, grúas, retroexcavadoras, módulos habitacionales. La paralización implicó un quebranto de 250 millones de dólares entre diciembre de 2015 y marzo de 2018, de los que el Estado reconoció una pequeña parte de improductivos.

- ¿Cómo reaccionaron los chinos?-
La paralización unilateral puede hacer caer el contrato de financiamiento entre los Estados, pero no limitado a las represas, sino un default cruzado extensible a los demás proyectos binacionales, como el Belgrano Cargas o las centrales nucleares. Los bancos chinos estaban en condiciones de exigir la devolución de todo lo invertido, que se acerca a 2.000 millones de dólares. Pero el gobierno de Beijing no hizo uso de esta opción y prefirió negociar la continuidad del proyecto con el nuevo gobierno.

Esa negociación no recorrió caminos formales. En enero de 2016 el embajador argentino en China, Diego Guelar, quien igual que Ferreyra participó en las guerrillas de la década de 1970, si bien en organizaciones peronistas, le sugirió a Gezhouba (CGGC) que incorporara un socio amigo del gobierno argentino para garantizar la continuidad del contrato.

- ¿Cuál es la empresa amiga?
- Caputo -responde Ferreyra.

Como parte de esa negociación, en marzo de 2018, el gobierno nacional autorizó la reanudación de las Obras Principales.
Entre agosto de 2016 y febrero de 2018 el gobierno impuso al consorcio la inclusión de cuatro adendas al contrato. Pero el gobierno nacional incumplió lo acordado y así generó nuevas demoras en los plazos de ejecución de la obra.

- La asfixia financiera de la UTE procuraba debilitar la presencia de Electroigeniería como líder del proyecto - agrega.

Un vuelco brusco

Esto motivó una nueva ronda de negociaciones, conducidas por el Subsecretario de Infraestructura Energética, ingeniero Alberto Raúl Brusco, quien entre enero y marzo de 2018 participó en siete reuniones, en las que insistió que Electroingeniería debía ceder su lugar a una constructora de Estados Unidos.

- ¿Cualquiera?
- De ninguna manera. Debía ser Bechtel.


El ingeniero Brusco. Esta para Bechtel


Bechtel Corp es la primera constructora estadounidense.
En 2017 arrojó ganancias por 18.270 millones de dólares y el consolidado de empresas de Techint 18.495, lo cual mide su importancia global.
Pero el procesamiento de Paolo Rocca, que desmoronó las acciones de Techint en Wall Street, sumado a la devaluación, la ponen a tiro de adquisición a precio vil.
Bechtel es una constructora familiar conducida a lo largo de 120 años por cinco generaciones de la misma familia.
Pero durante la presidencia de Ronald Reagan, tres altos directivos de Bechtel ocuparon cargos prominentes en el gobierno: el secretario de Estado, George Shultz; el de Defensa, Caspar Weinberger y el subsecretario de Energía, Kenneth Davis, lo cual le aseguró buenos negocios en los que la política del gobierno generó oportunidades de explotación de recursos naturales y reconstrucción de instalaciones destruidas por los bombaderos.
El fugaz sucesor de Aranguren en el ministerio de Energía, Javier Iguacel, se reunió en la última semana de julio de 2018 con el embajador chino, Yang Wanming.

- Le pidió sin vueltas que Electroingeniería fuera apartada de la UTE.

Cuando el embajador arguyó que el contrato obligaba a una nueva licitación si se modificaba la composición del consorcio, Iguacel respondió que si fuera necesario, lo haría votar como ley en el Congreso. No tuvo tiempo de cumplir su promesa, pero pocos días después fue detenido Ferreyra.
Una acción similar emprendió en Beijing el embajador argentino Guelar, en una reunión a la que convocó a los socios chinos de la UTE.
Bajo amenaza de no pagar cinco certificados de obra, el gobierno insistió en la reducción de la parte de Electroingeniería en la UTE.

- El 14 de diciembre de 2018, la UTE solicitó autorización a la ex ENARSA, hoy IEASA , para transferir 16% de la participación de Electroingeniería al socio chino.

- ¿Y cómo quedó la parte de Electroingeniería?
- Sólo con el 20% y ya sin el liderazgo de las obras, que pasó a manos chinas.

El secuestro extorsivo fue así exitoso.

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