
ERA SPINETTA
Era de noche y estaban los milicos. Era la mortandad, el misterio y el miedo.
Pero Spinetta nos cuidaba.
Era la adolescencia, el cigarrillo, la poética de la zozobra y la soledad de ser distintos.
Pero Spinetta nos ayudaba.
Era el invierno, los lobos, las balas, López Rega, la subversión de las versiones, conocer lo desconocido, huir de los padres, de los noviazgos, los bautismos, los abismos, siempre lo mismo,el cinismo y la falta de fe.
Pero Spinetta nos comprendía.
Eran los viejos zonzos, los jóvenes viejos, las pelis de Carreras, los profes fachistas y los fachistas profesando el Verbo, lo divino preso en los cristos, los crucificados en las prisiones o en vuelos de la muerte.
Pero Spinetta nos protegía.
Era el vacío, la comedia de fingir, algún trabajo, jefes idiotas, vida inútil y ganas de embarcarse, huir o morir.
Pero Spinetta nos tranquilizaba.
Era el adentrarse en la nada, en la manada, en la bandada, en las bandas,en el desbande, la desintegración y el odio por los podios.
Pero Spinetta lo sabía.
Siempre estuvo ahí. Nunca se negó. Nunca se fue.
Nunca nos habló.
Nunca supimos si dormía vigilándonos, como un ángel insomne y poderoso.
Creemos que si.
Fuimos por él menos desdichados, más audaces y completos.
No alcanzamos a decírselo.
Era Luis un amigo mágico en serio. De los de antes. Inoxidable, invisible, rabioso y sabio.
Era Luis un amigo mágico en serio. De los de antes. Inoxidable, invisible, rabioso y sabio.
Era mucho mas que eso.
Las palabras no alcanzan. Pero el ayudó pese a todo lo imposible.
El sabia, el veía, el quería, el multiplicaba.
Era Spinetta.
Era Spinetta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.