¿Adónde te irás volando por esos cielos
brasita negra que lustra la oscuridad?
Detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan
¡la inmensidad... la inmensidad!
Veleros de las tormentas, se van las nubes;
en surcos de luz dorada se pone el sol.
Y como sílabas negras, las golondrinas
¡dicen adiós... dicen adiós!
en surcos de luz dorada se pone el sol.
Y como sílabas negras, las golondrinas
¡dicen adiós... dicen adiós!
Vuela, vuela, vuela, golondrina;
vuelve del más allá.
Vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar,
cruzando el mar.
vuelve del más allá.
Vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar,
cruzando el mar.
Un cielo de barriletes tiene la tarde,
el viento en las arboledas cantando va.
Y desandando los días, mi pensamiento
¡también se va... también se va!
el viento en las arboledas cantando va.
Y desandando los días, mi pensamiento
¡también se va... también se va!
Cuando se acorten los días junto a mi sombra
y en mi alma caiga sangrando el atardecer,
yo levantaré los ojos pidiendo al cielo
¡volverte a ver... volverte a ver!
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