viernes, 16 de febrero de 2018

DIOS o NATURALEZA, de Baruch Spinoza

Dios hubiera dicho:

"Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.
Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. 

Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.
El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría.
Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...
¡No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo.
Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo.
Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.
Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... de libre albedrío
¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti?
¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice?
¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad?
¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; ésas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.
Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. 
Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso.
Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera.
Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.
Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar 
¿Te gustó?... ¿Te divertiste?
¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?...

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar.
Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo.
¿Te sientes mirado, sobrecogido?... ¡Expresa tu alegría!
Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí.
Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.
¿Para qué necesitas más milagros?
¿Para qué tantas explicaciones?
No me busques afuera, no me encontrarás.
Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti".

martes, 13 de febrero de 2018

REY, QUERIDO, EL INTI ESTÁ CONTIGO - 13/2/18

Tecnalia y Repsol como ariete de las multinacionales.

Tal vez el origen de todo esto haya que buscarlo en las celebraciones de julio de 2016, cuando Mauricio Macri le dijo al “querido rey Juan Carlos” que los patriotas “claramente deberían tener angustia de tomar la decisión de la independencia”.

Poco después, aquí y ahora, la angustia acabó. Los despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) parecen explicarlo.
El conflicto estalló cuando los trabajadores accedieron informalmente a la lista de 250 despidos, en el contexto de un megaplan de reforma, llave en mano, impulsado por la mayor corporación tecnológica española y entre las cinco europeas.
Hasta aquí se conocieron aspectos del plan con propuesta de fusión de centros de investigación, venta de bienes patrimoniales para generar ingresos y un modelo que piensa la relación del Instituto con la industria en términos de unidades de negocios.
Pero hasta ahora no se conocía qué es Tecnalia Corporación Tecnológica ni la escala de lo que significa dejar en sus manos nada menos que la elaboración del modelo de política productiva de país: desarrollo, innovación tecnológica y soberanía industrial.

Tecnalia Corporación Tecnológica no es sólo una consultora: es un gigantesco conglomerado de centros de innovación tecnológica conducidos por la industria. Con sede madre en el país vasco, está gobernada por un patronato de 44 integrantes, 75 por ciento de los cuales pertenece al sector privado. 
Entre los capitales hay multinacionales de energía y del sector financiero.
El presidente es de Petronor, filial de Repsol en la zona norte de España y el tercer lugar de la compañía está en cabeza de Kutxabank, un banco originado por la fusión de tres cajas vascas: BBK, Kutxa y Vital. Durante su existencia —cuyo origen data de 1955—, la corporación recogió denuncias de robo de patentes y en 2017, en espejo con Argentina, “con un plan de ajuste y despidos que incluyó un millón de euros en indemnizaciones en 2015″, la situación financiera en Tecnalia arrojó un saldo positivo después de años perdiendo dinero”, según publicó Gananzia.com.

El desembarco de Tecnalia en el INTI puede actualizar fantasmas del saqueo menemista pero en realidad se parece a la segunda parte de una serie recargada.
En el mundo de la innovación tecnológica, Tecnalia es vista como un emergente de una tendencia global muy opuesta al paradigma del desarrollo de las instituciones de los estados nacionales como el INTI. Se trata de la nueva manera en la que se mueven los Estados neoliberales en su relación con los centros de investigación y la industria.
Un mundo donde los gobiernos ponen representantes de las empresas privadas en los centros de investigación, gente con capacidad de lobby en temas muy delicados como energía, transporte y alimentos.
Los centros de investigación de la era Tecnalia pueden tomar a cargo nada menos que el diseño estratégico de las políticas productivas de un país (Argentina), pueden direccionar líneas de desarrollo en un modelo de mundo-maquila (soja y trasporte de soja) y por lo general buscan, además, líneas de subsidios y financiamientos millonarios aplicando a programas como en la Unión Europea.
Uno de sus principales saberes parece ser buscar subsidios por sobre todas las cosas. Saben vincular laboratorios con empresas, la industria española tiene un nivel de necesidades más alta que la argentina.

A diferencia del INTI que es una institución pública nacida para promover el desarrollo industrial argentino, Tecnalia nació como empresa. El INTI se creó en 1957. Tecnalia, en 1955 a partir de un centro de investigación llamado Labein Tecnalia creado “con una clara orientación empresarial”, según la web oficial.
A lo largo del tiempo, la compañía tuvo distintos momentos. Uno de los saltos de crecimiento importante ocurrió en 2010 con la creación del nombre Fundación Tecnalia Research & Innovation (TRI) a partir de la fusión de ocho centros de investigación: Labein Tecnalia, Robotiker, Fatronik, Cidemco, ESI (European Software Institute), Inasmet, Euve (European Virtual Engineering) y LEIA.
Hoy la Fundación Tecnalia Research & Innovation es además parte de la Corporación Tecnalia integrada por otros dos centros tecnológicos: Azti, Neiker.

En la presentación oficial, se describen como un centro tecnológico privado vasco creado para contribuir al desarrollo científico y tecnológico de las empresas y de la sociedad. Su estrategia de fusión ha sido aunar masa crítica para ser más competitiva en el mercado de la tecnología global, señalan. Y en la actualidad cuenta con 1.437 empleados e ingresos de 121 millones de euros anuales, es la primera entidad de España en retornos del FP7 y cuenta con un millón de euros de ingresos por licencias.
El gobierno del TRI está dirigido por un Patronato de 44 miembros: 33 (75%) representantes de entidades privadas (26 de empresas y 7 personas relevantes); 6 del Gobierno Vasco; 3 de las diputaciones; uno de la Administración del Estado y uno de la Universidad del País Vasco.

Aquí, algunos de esos perfiles:

1) Desde 2016, el presidente de Tecnalia es Emiliano López Atxurra, directivo de Petronor, la refinería más grande de España, cuestionada por numerosos hechos de contaminación. Petróleos del Norte S.A. fue constituida en Bilbao en 1968. Tras diferentes modificaciones de su composición accionarial, los socios que la componen en la actualidad son: Repsol (85,98%) y Bilbao Bizkaia Kutxa-BBK (14,02%). Los archivos de la web recuerdan cuando Petronor decidió patrocinar a los jugadores del Athletic Club de Bilbao.
“Desconozco si con renovadas energías (cambioclimáticas) bajo el mentón el mítico club de fútbol vasco meterá más goles, pero lo que es seguro es que en Muskiz, población de la comarca del Gran Bilbao, la institución deportiva va a perder unos cuantos aficionados. Esta localidad soporta desde hace muchos lustros las actividades de una refinería de petróleos de Petronor y en breve puede que se amplíe con una planta de producción de coque; los conspiradores tóxicos tienen la máquina a tope para que así sea”, escribió en su blog, el periodista Miguel Jara.

2) La vicepresidencia de Tecnalia está a cargo de un ejecutivo de Ingeteam, otra empresa con problemas.
En marzo del año pasado, trabajadores de la compañía ocuparon la sede de Bizkaia en protesta por la venta por tercera vez desde 2008 sin que ninguno de los compradores, dijeron, “haya sido capaz de encontrar el rumbo”.
Según relató el diario El Correo de Bizkaia, “como resultado de esta deriva, Ingeteam se encuentra en una delicada situación, lo que le llevó a iniciar un proceso de venta de alguna parte de sus empresas.
Operaciones que comenzaron con el traspaso de la empresa alavesa Ingeteam Power Plants a un grupo industrial chino”.

3) La secretaría de Tecnalia está en manos de Kutxabank: “El 1 de enero de 2012 inicia la actividad Kutxabank, un banco que surge del proceso de integración de las tres Cajas Vascas —BBK, Kutxa y Vital—, las tres únicas accionistas de la nueva entidad, a la que traspasan su negocio financiero.”

Un rápido paseo de noticias del mundo muestra otras dos situaciones complicadas. El 9 de octubre de 2015, quince ingenieros involucrados en el desarrollo de un coche eléctrico vasco denunciaron a Tecnalia por robo de patente. La edición del diario El Mundo de ese día señalaba que los “trabajadores afectados por el fracaso del proyecto de coche eléctrico vasco Hiriko, que se tragó unos 18 millones de euros en ayudas públicas de los Gobiernos central y autonómico, han denunciado que Tecnalia y AIC ‘copian’ la tecnología desarrollada en Hiriko al presentar una ‘motorrueda’ que guarda muchas similitudes tecnológicas con la ‘roborrueda'”.

El otro dato es una situación en espejo con Argentina. El sitio vasco de negocios Gananzia.com señaló que “ la situación financiera en Tecnalia parece haberse estabilizado en 2017.
Tras seis años perdiendo dinero, las cuentas de los últimos doce meses han arrojado un saldo positivo, según ha adelantado la corporación tecnológica.
Ajustes, despidos incluidos (en 2015 se gastó un millón de euros en indemnizaciones por ceses), y un incremento de la facturación están detrás de esta mejora de los resultados en los países vascos”.

Algo de esto es lo que se puso en escena en las últimas asambleas dentro del predio de Migueletes.
Julián Beviglia es experto en adhesivos del Centro especializado de Caucho, y desarrolla la patente de un adhesivo para la industria maderera, alternativo al formaldehido, prohibido por cancerígeno en la Unión Europea y Estados Unidos. Es uno de los despedidos.
En una asamblea resumió el modelo Tecnalia en dos líneas: “Los intereses de ellos chocan de lleno con las necesidades de nuestro pueblo que necesita un INTI abierto a la comunidad”, dijo. “Esto que están haciendo no es un descuido porque Tecnalia viene a hacer lobby por las empresas que importan estos equipos desde la Unión Europea.
Hacen lobby para que no hagamos esos equipos en el país, para que los compremos importados y para que desarrollemos aún más la primarización de la economía porque ellos solo quieren desarrollar la biotecnología para el campo y el transporte para sacar la soja del país”.

Tecnalia aparece en varios proyectos de la Unión Europea, a veces como un laboratorio de la red europea y a veces como coordinador de proyectos.
Quienes trabajan en esas redes, señalan que los programas de la Unión Europea vinculados a Ciencia y Técnica están cada vez más dirigidos a experiencias aplicadas.
Por esta razón, cada vez es más necesario armar consorcios de laboratorios y/o empresas.
En ese esquema, Tecnalia aparece como una gran consultora de tecnología asociada a empresas y laboratorios o en nombre propio en un mapa que la muestra con bastante penetración europea.

Enrique Martínez fue director del INTI entre 2002 y 2011. Dice que esta convocatoria es una locura que no ocurrió nunca teniendo en cuenta los 60 años de historia que generaron la creación del INTI, INTA y Conicet: “Desprenderse del Instituto de Tecnología es desprenderse de la política productiva”, dice.
Y señala entre los problemas del masterplan el que piensa la relación del INTI con la industria como unidad de negocios y evaluaciones en términos inmediatos y de corto plazo, cuando la investigación y desarrollo se hizo en todos los lugares con resultados tremendamente positivos pero que llevaron más de una década.
“Y es muy relevante advertir todo lo que implica esto para lo verdaderamente estructural: porque con este modelo lo periférico y lo pequeño latinoamericano queda afuera absolutamente de foco. Es decir, nosotros estábamos trabajando con organizaciones del Impenetrable chaqueño, del este salteño, del interior de Misiones, situaciones con la agricultura familiar, y con comunidades rurales del norte de Santa Fe, eso ni siquiera está escrito en el masterplan de Tecnalia. No se les ocurre que eso exista. Por eso, estoy absolutamente estupefacto. ¡Como se puede desarrollar un programa de cooperación con Tecnalia como si fuésemos un país desarrollado! Acá se trata de millones de personas que tienen que pensarse en términos más eficientes desde el punto de vista productivo. Y esa lógica de organización eficiente que resuelve todos los problemas acá no sirve. A Tecnalia lo podría contratar un condado alemán o alguno de Francia, pero no la Argentina. Acá no estamos hablando de optimizar variables de un sistema que ya existe, esto es un sistema que hay que crear”.
La certificación de productos y procesos que hace el INTI para empresas y artículos importados o exportables, es otro de los ejes que Martínez pone en foco.
Y con el desarrollo también hace hincapié en las líneas de investigación o innovación cuyas cabezas directrices van a estar en otra parte.

En tanto el miércoles 14 será un día clave en el Instituto.
La presidencia anunció que reabrirá las puertas.
Los trabajadores están decididos a continuar con el paro hasta tanto no se resuelvan los despidos.

EL HEXAEDRO DE QUINTILIANO, de Horacio Verbitzky - 5/2/16

La detención en Brasil del ex presidente Lula por una horas, de una ex amante del presidente Evo Morales en Bolivia y de la fundadora de la Organización Barrial Tupac Amaru, Milagro Sala, en la Argentina, así como las investigaciones en Chile contra el hijo de la presidenta Michelle Bachelet, forman parte de una ofensiva coordinada a escala continental contra los gobernantes populistas que en la última década transformaron el panorama económico, político y social de Sudamérica y contra los líderes de los movimientos sociales que los impulsaron y sostuvieron.

Todos ellos son acusados por supuestos hechos de corrupción, de diferente gravedad y verosimilitud.
Eso es lo que debería dirimirse en un proceso equitativo y transparente, que es lo que no abunda, y no mediante la vociferación escandalosa de los comunicadores indignados que claman justicia con tanta seriedad como una buena señora en pantuflas con la bolsa de la feria.
Perseguir y humillar a esos líderes es necesario para desacreditar la política que llevaron adelante y que hoy está en frenético curso de reversión, por distintos motivos en cada país pero en el contexto del derrumbe de los precios de las materias primas que exportan, antes de que pudieran cambiar la estructura productiva de sus países.
Así puede entenderse mejor la citación a la ex presidente CFK a declarar por la operatoria del Banco Central con dólares a futuro y la declaración de incompetencia de la jueza Fabiana Palmaghini en la causa por la muerte del fiscal general Natalio Alberto Nisman, para que se haga cargo la justicia federal.

Hasta el jefe opoficialista Sergio Massa consideró absurdo involucrar a Cristina en la causa por el dólar futuro, una operación legítima de estabilización del tipo de cambio, con la que el Banco Central ha obtenido grandes ganancias en el pasado.
Si en este caso padeció quebrantos es porque el actual gobierno dispuso la devaluación del peso, que al momento de los contratos era apenas una hipótesis entre otras.
Si por el contrario hubieran mantenido la cotización del dólar dentro de los parámetros contemplados en el presupuesto nacional, en vez de pérdidas hubiera obtenido beneficios. Con tan escaso sustento el doctor Glock intenta convertirse en émulo del juez brasileño Sergio Moro, así como el Grupo Clarín hace la misma labor de ariete que la revista brasileña Veja, difundiendo informes de la Inteligencia estadounidense e israelí que nunca se comprueban, pero cuya repetición abre camino para cualquier arbitrariedad posterior.
Si el juez entiende que hubo una defraudación debería procesar a los banqueros y a otros apostadores que se beneficiaron con la transferencia patrimonial y a los funcionarios que devaluaron, negociaron con los ganadores y les pagaron, sin los cuales la maniobra no se hubiera cumplido.
Y si entendía que era un delito, ¿por qué no impidió que se consumara?
Al mismo tiempo que esto ocurre, el Poder Ejecutivo defendía en el Congreso el proyecto de ley exigido por el juez de Wall Street para consumar un pago exorbitante a los fondos buitre.
Vale la pena recordar que representantes de los fondos buitre financiaron a los caceroleros argentinos luego de una reunión en San Pablo y que una empresa del principal socio de Paul Singer y de la task force Argentina, Sheldon Adelson, giró a Nisman, entre 2010 y 2014, 280 mil dólares a una cuenta del Bank Hapoalim en Uruguay.

Como lo anticipé en mis primeras notas de este año, la pieza central en el intento del gobierno por enjuiciar a la ex presidente nada menos que por traición a la patria es el ex jefe de Inteligencia Antonio Horacio Stiuso, cuyo regreso al país anuncié el 3 de enero (“Apunten a la cabeza” y “La vida no vale nada”).
Completa este cuadro el proyecto de ley elaborado por el ministro de Justicia Germán Garavano que instituye las figuras del arrepentido, el agente revelador y el informante para la investigación de fraudes contra la admnistración pública y otros “delitos cometidos por funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones”.
El fundamento alegado es la investigación de delitos complejos y el articulado enumera otros que predisponen favorablemente a la opinión pública, como los vinculados con estupefacientes, armas, asociaciones ilícitas, prostitución de menores y pornografía infantil, financiación del terrorismo, lavado de dinero y trata de personas.
Que esto es sólo un pretexto queda claro en el último inciso del artículo 2, que los enumera, y agrega: “Cualquier otro delito que por las circunstancias particulares del caso, el juez evalúe que para resolverlo dada su complejidad, es viable la aplicación de los instrumentos que se prevén en la presente ley”.
La infiltración “de agentes de las fuerzas de seguridad o policiales en actividad, o de los organismos de inteligencia para que actúen en forma encubierta” será blanqueada por el juez, que “dispondrá que simulen participar en la comisión de los delitos”.
Es la herramienta de la que dispone en Brasil el juez Moro y que necesita aquí el doctor Glock para conseguir falsos testimonios contra la ex presidente y la que el contador Gerardo Morales aplica en Jujuy, aunque allí no haya ley del arrepentido: quienes acusan a Milagro Sala de algún delito que sirva para mantenerla privada en forma ilegal de su libertad son protegidos aunque se hayan auto incriminado al confesarlo, mientras aquellos que no desertan de la organización popular son perseguidos por la policía y la Justicia.

La sala de la Cámara de Apelaciones que preside Mario Filozof debe confirmar o revocar la decisión de Palmaghini, quien durante años fue su secretaria letrada y que hasta hoy no da un paso sin consultarlo.
La posición de Filozof ya es conocida, porque anticipó su voto en encuentros con periodistas, a quienes les explicó las razones procesales que justificarían el cambio al fuero de excepción.
En esos encuentros exhibió una copia de la declaración testimonial de Stiuso, un privilegio que Palmaghini no le confirió ni siquiera a la fiscal Viviana Fein.
Esto es apenas una muestra gratis de lo que se avecina cuando la causa sea depositada en el nido de víboras de Comodoro Py.

Ante la solicitud de la exposa de Nisman Sandra Elizabeth Arroyo Salgado, Palmaghini ratificó el 12 de febrero su competencia porque no podía determinar por qué murió; el 24 de febrero el fiscal de Cámara Ricardo Sáenz, organizador de la marcha de los paraguas hace un año y de su penoso remedo este opinó que había sido asesinado a raíz de su denuncia contra la ex presidente y la semana pasada la misma apreciación fue vertida ante la jueza por los agentes de Inteligencia Carlos Rodríguez a) Moro, y Stiuso. Aunque ninguno de los tres aportó prueba alguna de sus presunciones, y el abogado de Stiuso admitió que no las tenía, Palmaghini revisó su decisión de dos semanas atrás y se declaró incompetente.
Además presentó una denuncia penal contra la fiscal Fein porque Stiuso dijo que ya en su declaración de enero de 2015 había dicho que fue un asesinato pero la fiscal no lo consignó en el acta.
Un juez penal de otra jurisdicción analizó así el fallo.
“Para sostener la hipótesis de un homicidio no basta con decir a Nisman lo mataron, hay que dar respuesta al hexaedro de Quintiliano: quién, cómo, dónde, con qué medio, por qué, cuándo.
Y en este caso no se sabe por dónde entró el asesino, cómo sucedió el hecho, por qué no hay huellas al salir del baño, cómo es posible que nadie lo viera y no saliera en ninguna filmación de todas las cámaras de video de la zona más segura de la Argentina.
Hay que tener una explicación para un homicidio y hasta ahora nadie pudo reconstruir el hecho de manera verosímil a excepción de la hipótesis del suicidio, que sufre cada vez que hablan incompetentes como Parrilli y compañía.
La afirmación de Stiuso sobre Fein tampoco se sostiene: el acta fue leída por el secretario en su presencia y la de su abogado, luego de lo cual la firmó sin objeciones. Creo que Palmaghini debió denunciar a Stiuso por omitir información relevante (delito de falso testimonio) y no a Fein”.

LA ANARQUÍA EXPLICADA A LOS NIÑOS, de Marcelo Figueras - 9/2/18

Para la escritora Liliana Bodoc, la muerte era apenas otra forma de emprender el regreso.

Voy a poner hechos recientes en orden, apostando a que la sucesión lineal me ayude a construir sentido.

(Aunque no estoy seguro. El tiempo es raro. Nosotros lo simplificamos para que no sea un problema y se vuelva convención, un elemento funcional: si dije a las cinco era a las cinco, si ocurrió antes no puede haber ocurrido después. Pero el tiempo es una criatura más compleja. Una quimera —el animal mitológico, mezcla de león, cabra y dragón— a la que tratamos como a un perrito faldero. A veces creo que es como la cuerda de un instrumento: puedo tañirla a la altura de la caja, del mástil o cerca del clavijero, pero la toque donde la toque, aunque suene diferente, vibrará siempre toda, del principio al fin.)

El 14 de enero me escribe Mariana Caviglia, co-directora de la revista Maíz de la Universidad de Periodismo de La Plata. Planea un número dedicado a los pueblos indígenas y pregunta si quiero escribir, a partir de los textos del escritor Equis.
Le digo que Equis no me entusiasma y propongo trabajar en cambio sobre La saga de los confines, de Liliana Bodoc.
La respuesta es positiva.
Mariana dice, además, que la trilogía de Bodoc “es la lectura de verano del colegio de mi hijo”.

El 22 de enero muere la escritora Ursula K. Le Guin. Releyendo sus textos, me intereso por vez primera en las cuestiones del Tao y del anarco-pacifismo. (Kropotkin, ante todo.)

El 3 de febrero celebro mi cumpleaños, cuatro días después de la fecha oficial. Julieta Obedman, mi editora en Alfaguara, me regala la reedición argentina de un librito español de 1931: La anarquía explicada a los niños.

No le pregunto por qué, descuento que ha chusmeado el artículo sobre Ursula que escribí para El Cohete A La Luna. Pero aprovecho para pedirle la trilogía de Bodoc, que alguna vez tuve pero perdí durante una mudanza.

El 6 de febrero —ya es martes, dice el almanaque— le agradezco por mail que haya venido a la reunión y le recuerdo el pedido.

Poco después, en plena comunicación telefónica con mi amiga Miriam, la charla sobre dolores personales se interrumpe para que me diga: Murió Bodoc.

Miriam es de Mendoza, donde Bodoc vivió buena parte de su vida. Por eso sus co-provincianos la abrumaban con mensajes desde allí, refiriendo todos la misma noticia.
…………………………………………………………

"ANARQUÍA, queridos niños, es la doctrina que no conformándose con la organización que se ha impreso a la humanidad, desde los tiempos en que empezaron a crear la Sociedad, intenta dar una constitución a la vida basada en los principios sacrosantos del amor universal y de la solidaridad humana.
Su misión es hacer cesar la desigualdad reinante entre los seres que los divide en pobres y ricos, explotados y explotadores, esclavos y dominadores. Que la Vida sea tal cual debe ser: la libre manifestación de las facultades, la espontaneidad de los actos, la liberación final destruyendo las causas que se oponen a que la sociedad se base en la más plena libertad y en la más absoluta independencia
."

(La anarquía explicada a los niños, José Antonio Emmanuel, 1931.)
…………………………………………………………

La noche del 6, durante mi programa de radio, hablo con el escritor y músico Antonio Santa Ana, que editó el primer volumen de La saga de los confines cuando todas las demás editoriales lo habían rechazado.

Recuerda que Bodoc le dejó una copia defectuosa del original, le faltaban las cuatro o cinco líneas finales de cada página. Empezó a llamarla y mandarle mensajes porque le interesaba el libro, pero también —imagino— a causa de la intriga que le producía la frustración.
¿Qué clase de escritor, o de aspirante a escritor, presenta a la editorial un original incompleto?
Al día siguiente leo a Antonio en Twitter.
Dice que no suele revisar las entrevistas que da, pero que escuchó la grabación de la noche anterior y percibió que seguía hablando de Liliana en tiempo presente.
…………………………………………………………

El tiempo es raro. Esto es obvio. A menudo creo que ocurre todo junto, lo cual no tiene nada de obvio y es todavía más raro.
La persona que se vanagloria de vivir sólo en el presente me da un poco de pena, como la que entra al cine con la película empezada o la que toma coca light: se pierde lo mejor.
Yo creo que el tiempo funciona como la sintonía de una radio. Al común de la gente le gusta elegir una estación, a la que pretende nítida y sin interferencias. Pero eso no significa que uno no pueda mezclar dos o más estaciones: no implica que la sincronía sea imposible.
Hasta no hace mucho se consideraba imposible que cupiese un universo entre dos átomos, y cabe.
¿Por qué desechar la idea de que en la radio del tiempo pueda oírse en simultáneo la historia de la humanidad?


(Kamchatka, Marcelo Figueras, 2003.)
…………………………………………………………

¿Por qué me conmueve tanto la muerte de Bodoc?
La primera explicación que me doy es obvia: era demasiado joven, 59 años, tres más que los que acabo de cumplir.
Me parece que se fue temprano, antes de tiempo.
Además me jode que se haya ido en este momento de mierda, tan desangelado, desde el que todavía no se vislumbra lo que ha de venir.
Si algo caracteriza a este régimen es su voluntad de proscribir el futuro, de clausurarlo, de abolirlo mediante un MegaDNU.
La explicación no alcanza.
Pruebo suerte con la importancia que le atribuyo a la saga, que en su momento valoré ante todo (lo admito, esa cosa de los pueblos originarios como protagonistas me dejaba frío) por animarse al género épico en este país por primera vez desde la derrota de los ’70.
La saga de los confines es una trilogía publicada entre 2000 y 2004 —o sea, durante un período negro de nuestra historia reciente—, que narra la defensa de un territorio que por supuesto no es sólo físico, también supone una cultura, un estilo de vida.
(¿Un estado de ánimo? ¿Un tiempo, el tiempo?)
El asunto sigue sin cerrar.
Apelo a las contadas veces que me crucé con ella, porque me desarmó desde el principio: una mujer cálida, franca, campechana, que cruzaba las barreras antes de que uno tuviese tiempo de bajarlas.
No había en ella la menor pretensión.
Hablaba como quien sabe pero no con sabiduría de biblioteca o de academia, el suyo era un saber al alcance de todos.
La tarde del 6, enterado de que sacaré a Santa Ana por la radio, Damián Blas Vives me envía un link de YouTube.
A Damián lo conozco desde 2015, cuando me invitó a abrir el Segundo Encuentro Internacional de Literatura Fantástica en la Biblioteca Nacional.
“El año anterior a tu apertura —me dice—, el Encuentro lo abrió Lili”.
El video es del 9 de mayo de 2014.
Allí Liliana Bodoc habla de la muerte.
…………………………………………………………

El miércoles 8 abro por primera vez La anarquía explicada a los niños, imaginando que me deparará un deleite nostálgico.
Me sorprende, en cambio, la vigencia de su texto, la forma en que identifica y define a su adversario: el Militarismo (o sea, la violencia), el Clericalismo (o sea, el llamado a someterse a un orden inalterable) y el Capitalismo. (“Quiere que su ‘ley’ sea acatada y obedecida por todos”, dice. “Cuenta para ello con los sicarios y escribas para hacerla cumplir”)
Le atribuyo la resonancia a la circunstancia en que el libro se publicó.
Su autor, José Antonio Emmanuel, creó la Biblioteca Anarquista Internacional en Barcelona; le tocó vivir un tiempo de rebeldías y esperanzas, hasta que Franco lo arruinó todo.

A nosotros nos toca un tiempo arruinado por otro Franco, aquel que concibió a Maurizio.
Me cuestiono cuánto tiempo llevamos —lo que va de nuestros antepasados a nosotros— peleando exactamente la misma batalla.
.…………………………………………………………

La Anarquía aspira a suprimir todas estas causas que sumen a la humanidad en el letargo del opio. No quiere Estados que, por el solo hecho de existir, lleven en sí desigualdades irritantes e injusticias cruentas. Al dinero opone el libre intercambio de productos; al trabajo remunerador para los privilegiados, opone el trabajo distribuído a cada cual según sus fuerzas; al egoísmo insano de los poderosos, opone que las necesidades de cada uno sean cubiertas con arreglo a las necesidades de todos. A la ley opresora, opone la ley del amor. Al egoísmo, opone la tesis de que la tierra pertenece al que la trabaja y produce.
Esto es la Anarquía, amados niños.


(La anarquía explicada a los niños, José Antonio Emmanuel, 1931.)
…………………………………………………………

A veces pasan cosas —o no ocurren y eso también importa— que demandan explicación. Nos preguntamos por qué.
Y siempre hay respuesta a mano.
El repertorio depende de la personalidad del explicante: hay quien busca por el lado de la psicología amateur (‘Si mi madre me hubiese tratado de otro modo…’), hay quien se pone fatalista (‘Estaba cantado, tenía que pasar’), hay quien apela a las interpretaciones religiosas (‘Si esa fue la voluntad de Dios…’).
Lo que nunca pero nunca hacemos, es involucrar al tiempo en el asunto.
Apelamos a todas las racionalidades posibles, menos a la temporal.
Nunca decimos, por ejemplo: entre otras razones también válidas, hice esto, o no hice esto, porque aunque no lo había advertido hasta entonces, era el momento; porque había llegado la hora.
Achacarle al tiempo nuestros actos u omisiones suena determinista, lo sé: una forma de eludir la responsabilidad personal.
Pero el tiempo no es Dios ni el destino. Es una entidad maleable, a la cual moldeamos mientras nos moldea, aún sin darnos cuenta.
Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene un cuándo, de modo inescapable. Y sin embargo, lo ignoramos de plano. Nunca integramos el factor tiempo a la ecuación de nuestras causalidades, a pesar de que ese olvido inclina el resultado hacia el error.
Cuando uno escribe un artículo informativo responde a lo que se llama el Hexaedro de Quintiliano (me enteré hace un par de años, leyendo a Horacio Verbitsky): quién, cómo, dónde, por qué medio, por qué, cuándo.
Por más que el artículo esté primoroso, si uno se saltea la temporalidad, el edificio de la información se vendrá abajo. No es lo mismo si ocurrió ayer que si tuvo lugar hace sesenta años.
Y sin embargo, en nuestra vida personal seguimos minimizando el valor temporal de la oportunidad.
Lo que pasa en nuestra vida —o lo que no ocurre, y eso también importa— nos lo explicamos de mil maneras, pero también tendríamos que hacerlo en función del tiempo: entre otras razones, eso pasó —o no pasó— porque hasta entonces no era posible y entonces, finalmente, sí.
Nunca ocurre nada ni un segundo antes, ni un segundo después, de que pueda ocurrir.…………………………………………………………

Einstein sostenía que este tiempo físico, provisto de forma como un ánfora o un piano, se transforma constantemente. Más que transcurrir, ocurre.
Y todo a la vez, sin que se pueda dirimir dónde empieza o termina.
¿Acaso el piano no conforma una sola pieza?
El teclado suelto no es piano, la pedalera sola no es piano.
El presente a secas no puede ser llamado tiempo, el tiempo es todo —pasado, presente y futuro, coexistiendo en simultáneo.
La idea suena insensata, porque estamos cableados para percibir el tiempo de manera lineal.
Pero la carretera (como toda carretera, por más que su flecha indique un único sentido) conecta de ida y vuelta.
El pasado moldea el presente, el futuro moldea el presente, el presente moldea el pasado, el pasado moldea el futuro.
Es como una familia grande. Todo el mundo desquicia a todo el mundo, por el simple hecho de existir.
Un equilibrio inestable que nunca deja de ser equilibrio. Cada tirón de una hebra del tiempo altera el tejido en su conjunto.
¡No puedo romper una tecla o quitar un pedal sin modificar el piano entero!
Parece un disparate y sin embargo no lo es. El deseo de obtener algo en el futuro (un tiempo que experimentamos como irreal) condiciona mis actos en el presente. Cada cosa que hago se convierte en un atajo hacia un hecho que ya existe, en la porción del tiempo que está más allá de mi percepción. El hecho futuro, esa masa, está esperando que yo abra la compuerta entre dos momentos complementarios: no existiría el uno sin el otro ni el otro sin el uno. Pero el futuro no espera de brazos cruzados: me llama, me seduce —me atrae con su «gravedad»
.


(Aquarium, Marcelo Figueras, 2009)

………………………………………………………

Más vueltas le doy a La saga de los confines, más me asombra.
Ya no pienso tanto en el género épico, como en el hecho de que los protagonistas sean pueblos originarios.
(A esta altura, Santiago Maldonado mediante, el tema ya no me deja frío. Más bien me tiene caliente, bien caliente.)
Y me maravilla el hecho de que Liliana haya reinventado un género que, hasta hace poco, era patrimonio de escritores masculinos.
El fenómeno Ni Una Menos es de este siglo y Bodoc dejó su primer libro en manos de Santa Ana durante 1999.
Acá el cuándo importa y a la vez —así suele ocurrir, siempre que el tiempo mete la cola— es desconcertante.
¿Cómo explicar que haya escrito durante el siglo pasado un libro que parece hecho a medida para hoy, puntada a puntada?
La cuestión temporal parece haber pesado sobre Bodoc.
Es el único elemento común a todos los títulos de la saga: Los días del venado, Los días de la sombra, Los días del fuego.
¿Qué título le vendría bien a nuestros días?
…………………………………………………………

—El Tiempo que conocimos y amamos se ha ido sin remedio. No estamos para llorarlo, sino para pelear por el que vendrá—, dijo Dulkancellin antes del combate.

(Los días del venado, Liliana Bodoc, 2000)
…………………………………………………………

El tiempo también es anarquista.
Como Kropotkin, como Emmanuel, como Le Guin.
No respeta autoridad alguna por encima de su propia libertad para hacer lo que se le canta, y como se le canta.
El tiempo se lo permite todo.
Pero la especie lo trata como si fuese una verdad revelada, y por lo tanto monolítica, olvidando que a lo largo de la Historia las culturas crearon modos distintos de insertarse en él.
Aun hoy, cuando todos convenimos en respetar una hora mundial, nos relacionamos con su plasticidad de forma también creativa.
Hay culturas a las que se las llama monocrónicas, donde se hace de a una cosa por vez y se privilegia la eficiencia: en los países de habla inglesa, por ejemplo, así como en Suiza, Alemania y Japón.
Otras culturas somos policrónicas: tendemos a hacer mil cosas a la vez y nos relacionamos con el tiempo de manera más laxa.
El tiempo no es un tirano, para nosotros. Más bien es un colega, que a veces nos hace la gamba y a veces nos caga.
Para el budismo, tanto el tiempo como la vida funcionan en un ciclo inagotable: no lineal sino circular y retroalimentable. Los dramas del existir se desdramatizan, desde que es lógico que un gobierno suceda a otro, que a un tiempo agradable le siga un Monzón, que la noche reemplace al día. Esa alternancia es lo esperable, lo predecible: no hay tensión entre los movimientos, sino complementariedad.
Por eso, para explicar la actitud de los orientales respecto del tiempo, suele decirse que lo consideran como una enorme piscina. Caminan y caminan, rodeándola, hasta que consideran llegado el momento de zambullirse.
En vez de tirarse de una, a nuestro estilo, la circunvalan hasta que cae de maduro que llegó el momento.
En cambio el Tao cree en el tiempo como un mar que no tiene principio y tampoco conoce fin, donde el Todo y la Nada son interdependientes y, en más de un sentido, la misma cosa.
Por eso se lleva tan bien con la física moderna.
Para ambos el tiempo es una noción paradojal, dentro de la cual se verifican todas las variables de los universos potenciales.
No hay dialéctica, no hay oposición, sino unidad y permanencia dentro de lo que es percibido como una transformación constante.
Por eso la muerte no sería lo opuesto a la vida. Apenas la cara oculta de esa luna.…………………………………………………………

Vuelvo a escuchar lo que dice Bodoc en el video de YouTube. Especialmente aquella parte donde se refiere a “la potencia consoladora de lo fantástico. Que nos acerca soluciones nuevas. ¿Irracionales? Ponganlé. Pero que simbolizan la posibilidad”.
Me gusta cuando habla de sus padres muertos y dice que no puede persuadirse de que están en alguna parte, pero que “tampoco tengo manera de creer que no están en ninguna parte. Y no tengo por qué imponerme creer que no están en ninguna parte. No me siento menos inteligente cuando elijo creer que están en alguna parte”.
“En el vacío de la nada —dice—, la fantasía instala el símbolo de la posibilidad del reencuentro. Y eso lo hicieron nuestros pueblo originarios, cuando hablaron de la muerte como un regreso”.
…………………………………………………………

El tiempo es raro.
A veces pienso que es como un libro. Está todo contenido ahí entre tapa y contratapa, la historia entera, de pe a pa, uno podría reunir a varias personas y entregarles copias de la misma edición y pedirles que abran en cualquier página y lean lo que ven y voilá, la historia estaría ocurriendo toda al mismo tiempo en voces simultáneas, como si oyésemos varias estaciones de radio a la vez.
Claro que sería difícil entender lo que dicen, de la misma forma en que es difícil abrir un libro cualquiera por el medio, leer un párrafo y entender a fondo lo que significa, uno supone que entendería mejor si hubiese leído todo lo que venía antes, pero no siempre es tan así, a veces uno agarra la Biblia o el I Ching o Shakespeare y los abre en cualquier parte y le parece que el párrafo sobre el que cae dice lo que ansiaba saber, lo que necesitaba, lo esencial.
Puede fallar, lo acepto. Imaginen que cualquiera me oye cuando estoy hablando del sapo, va a pensar que soy biólogo o que estoy contando un cuento infantil, es cierto. Pero también puede darse que me oiga en este preciso instante, por ejemplo, cuando yo digo: amen con locura, a aquellos que los conocen pero sobre todo a los que los necesitan, porque el amor es lo único real, el faro, el resto es sombras, y a lo mejor el tipo entiende todo sin necesidad de haberme oído desde el principio, sin que necesite cuestionar mi autoridad moral, sin que le haga falta saber por qué digo eso, sin que tenga que saber lo que perdí, lo que todos perdimos.

(Kamchatka, Marcelo Figueras, 2003)
…………………………………………………………

Entre las cosas de Liliana que me caen encima como alud, encuentro un poema que le escribió a Santiago Maldonado.

Al final dice así:
Donde sea, en la vida o en la muerte, / Santiago está esperando.
Qué tentación de reemplazar un nombre por otro.…………………………………………………………

Santa Ana me contó que hace ya unos cuantos años, recién separado de su pareja de entonces, se zambulló en la edición de uno de los libros de Bodoc.
Imagino que lo hizo con fervor de zelote, abrazándose a aquella tarea que, en pleno naufragio, lo ayudaba a no hundirse.
En ese estado del alma hizo una observación respecto del texto.
Y en vez de responderla directamente —en vez de lanzarse a la piscina—, Bodoc la rodeó para preguntarle: 
“¿Quién es el que me habla? ¿Sos vos, o es tu tristeza?”
Esta que habla es mi tristeza.
Esta es la orilla a la que hoy me asomo, no tengo resto para arrimarme a otra — hoy no doy más.
Mañana, claro, será otro día.

lunes, 12 de febrero de 2018

GENERAL, De Bertolt Brecht

General, tu tanque es más fuerte que un coche.
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
puede pensar.

RESOLUCIÓN DE LOS COMUNEROS, de Bertolt Bretch

I
Considerando nuestra debilidad,
ustedes hacen leyes para avasallarnos.
En el futuro, esas leyes no serán cumplidas
considerando que no queremos seguir siendo vasallos
Considerando que ustedes entonces
nos amenazan con fusiles y cañones,
hemos acordado temerle, más que a la muerte
a esta vida amarga que llevamos.

II
Considerando que ahí están las casas
mientras ustedes nos dejan sin abrigo,
hemos acordado mudarnos a ellas
pues no estamos cómodos en estos agujeros.
Considerando que ustedes entonces
nos amenazan con fusiles y cañones,
hemos acordado temerle, más que a la muerte
a esta vida amarga que llevamos.

III
Considerando que nos quedamos con hambre
mientras permitimos que ustedes nos roben,
vamos a comprobar que sólo unas vidrieras
nos separan del buen pan que nos falta.
Considerando que ustedes entonces
nos amenazan con fusiles y cañones,
hemos acordado temerle, más que a la muerte
a esta vida amarga que llevamos.

IV
Considerando que existe demasiado carbón
mientras nosotros sin carbón nos helamos,
hemos acordado ir a buscarlo ahora mismo,
considerando que así podemos calentarnos.
Considerando que ustedes entonces
nos amenazan con fusiles y cañones,
hemos acordado temerle, más que a la muerte
a esta vida amarga que llevamos.

V
Considerando que ustedes no consiguen
brindarnos un buen salario,
nos hacemos cargo de las fábricas,
considerando que sin ustedes podemos bastarnos.
Considerando que ustedes entonces
nos amenazan con fusiles y cañones,
hemos acordado temerle, más que a la muerte
a esta vida amarga que llevamos.

VI
Considerando que no confiamos
en lo que siempre promete el gobierno,
hemos acordado, bajo nuestra propia dirección,
hacer feliz nuestra vida desde este momento.
Considerando que sólo obedecen a los cañones
- ustedes no podrán entender otro idioma -
nos vemos obligados, y eso si valdrá la pena,
¡ a enfilar contra ustedes los cañones !

EL ESTAFADOR ANACRÓNICO, de Arturo Pérez Reverte - 12/2/18

Aeropuerto de Barajas, media mañana.
Me dirijo al control de pasajeros caminando ante los mostradores de Iberia, cuando un individuo me sale al paso. Tiene al lado una maletita con ruedas y viste correcto. Únicos puntos en contra, ojeras excesivas y manos de uñas descuidadas. Por lo demás, bien.
Me aborda en un inglés elemental y después pregunta si hablo italiano. Me defiendo, respondo, y en esa lengua me cuenta que tiene a su mujer –que está embarazada– en el chequeo de equipajes, que tienen exceso de peso, y que casualmente su tarjeta de crédito no funciona.
Que tiene que abordar su vuelo y que si puedo ayudarlos.

No le doy un beso porque estoy mayor para esas cosas, y además podría ser malinterpretado.
De pronto, su torpe intento me suscita recuerdos estupendos, de películas, compadres y peripecias del pasado.
No se han extinguido, me digo con malévolo agrado.

A pesar de que todo cambia, ellos siguen ahí, de toda la vida, adaptándose a los nuevos tiempos y situaciones.
Como aquellos formidables Tony Leblanc y Antonio Ozores en Los tramposos, obra maestra de la picaresca nacional; o Pepe Isbert en Los ladrones somos gente honrada; o Arturo Fernández y Paco Rabal en Truhanes; o el inmortal estafador encarnado por Vittorio de Sica –esa escena en la que se hace amo de la comisaría– en Peccato che sia una canaglia, con Sophia Loren y Mastroianni, que aquí se tituló La ladrona, su padre y el taxista: película que si no han visto ustedes todavía, no sé a qué diablos están esperando.

Pero en mi caso, además, llueve sobre mojado. Porque no se trata sólo de cine.
Este fulano del aeropuerto, de estilo más bien cutre, me trae a la memoria a varios viejos, queridos y ya fallecidos amigos, como los que en aquellos años fascinantes de La ley de la calle se asomaban al programa legendario –periodistas, putas, yonquis, choros, policías– que hicimos en RNE hasta que un mal sujeto llamado Diego Carcedo se lo cargó por turbias razones personales.
Como mi querido Ángel Ejarque, el rey del trile y el morro urbano –sus reglas eran nunca gente mayor, nunca viudas–, artista del rollo callejero que mejor encarnó a la selecta aristocracia del barrio, que dejó de fumar el año pasado y de quien ya he escrito en esta página.
O del fino y mítico Pepe Muelas, el hombre que vendió el tranvía 1001 e inventó los timos geniales del telémetro, el abrigo de visón y el Stradivarius, y a quien la última vez que detuvieron estaba numerando con tiza las piezas de la Cibeles, a las cuatro de la madrugada, para vendérsela a un millonetis gringo.

Me acuerdo de todo eso, como digo, y no puedo evitar una oleada de súbita ternura ante el italiano chapucero que, creyéndome un pringado sin conocimientos del arte de tangar incautos, sigue soltándome su rollo con cara de estar asfixiado.
Y al fin, en homenaje no a él, que es más bien torpe, sino a los viejos colegas con los que ya no puedo tomarme una caña en un bar de Atocha, le digo que sí, que vale, que lo ayudo. Que me lleve hasta su mujer, y a ella le daré el dinero que necesita para facturar ese equipaje.
Y entonces el fulano, en vez de sonreír estoico y decir, vale, me has pillado, o salir por peteneras, o echarle morro y llevarme por la cara hacia donde está su mujer –que a lo mejor está allí de verdad, tangando a incautas– tiene un mal detalle, algo que le pillo en la jeta, en la forma de torcer la boca y de mirarme con una súbita y atravesada mala baba. Y de pronto se me esfuma la simpatía, le digo «Mi dispiace» y sigo mi camino.

Nada que ver, me digo alejándome de él.
Un torpe aficionado de medio pelo, anclado en maneras viejas, sin cintura, sin temple, sin capacidad de reacción ante una clientela que ya no es la crédula inocente de otros tiempos.
Qué diferencia, pienso, con aquel chico joven con chaqueta, corbata y maletín de ejecutivo –los zapatos sucios y malos eran su único fallo– que me abordó hace unos meses en la calle Capitán Haya de Madrid, diciéndome que le habían robado la billetera y el móvil y que si podía prestarle dos o tres euros para el autobús.
Con una cara de buena persona que casi te convencía, con una educación extrema, me asestó un rollo macabeo impecable, tan bien hilado que al acabar saqué un billete de cinco mortadelos y le dije: 

«Toma, por lo bien que te lo has currado. Pero la próxima vez, ponte unos zapatos buenos».

Y el fulano, con mucho aplomo y mucha casta, se miró los calcos, se echó a reír y se guardó con mucha sangre fría los cinco euros.
Mirándome a la cara como un señor.

LOS HÉROES ESTÁN AQUÍ, de Arturo Pérez Reverte - 1/1/18

Octavio y yo somos amigos hace más de veinte años.
Es, sin embargo, mucho más joven que yo.
También es melancólico e inteligente; lo que no le impide, por fortuna, conservar cierta noble ingenuidad.
Vivió la emigración reciente a la que están condenados tantos jóvenes españoles, aunque hace poco tuvo la suerte de volver.
Como buena parte de su generación, tiempo atrás, al comienzo de nuestra amistad, hablaba de sus padres con ese distanciamiento, tan común en esa etapa, propio de los pocos años.
Algo natural en quien todavía no había hecho guardia en las duras trincheras de la vida.
Con los años y la experiencia, ese despego se transformó en comprensión y afecto.
Pero hasta ahora, nunca lo había oído hablar de sus padres con admiración. Con tan sereno y lúcido orgullo.

Ocurrió el otro día, Reverte, me cuenta.

Y antes de proseguir se queda un rato mirando la cerveza que tiene delante con ese gesto de quien, como buen gallego, posee un sentido más bien trágico de la vida: el de quien sabe, al fin, que ésta es un camino demasiado largo hacia un lugar demasiado oscuro, bajo un cielo demasiado gris, donde se pasa siempre demasiado frío.

Mis padres, continúa al fin mi amigo, son, ya sabes.
Son eso, padres.
Mayores, trabajadores, honrados, de su tiempo. Octogenarios, fíjate. Él y ella.
Siempre los quise más por lo que eran que por lo que hacían o les veía hacer. O así era antes.
Y de pronto, un día, zas. Los miras y ves a otros.
A unos que también estaban ahí, aunque tú no los vieras. Y te lo juro, viejo camarada.
Te emocionas como un chiquillo.

Fui el otro día a comer a su casa,
sigue contando Octavio. Lo hago de vez en cuando, añade.
Y me lo dijeron casi a regañadientes, tras uno de esos largos silencios en los que suelen habitar cuando se trata de sí mismos.
La vecina de arriba aporreando la puerta.
Fuego, hay fuego, le gritó a mi madre, señalando la puerta de al lado.
Mi madre llamó a mi padre y salieron todos al rellano.
El olor del humo se mezclaba con los gritos que sonaban en el interior de la casa. La vecina estaba dentro y pedía ayuda. Tiene cáncer en fase avanzada y estaba en la cama, sin poder valerse.
Todo el edificio lo sabe. Lo sabía.

Mis padres siempre han tenido llave de esa casa; es frecuente entre vecinos de toda la vida.
Así que figúrate la escena: mis padres mandan a la vecina a llamar a Emergencias, mi padre se hace con uno de los extintores de la escalera y se mete en el pasillo lleno de humo sin ver nada, seguido por mi madre.
Ocho o diez metros de pasillo negro, asfixiante, y al fondo la voz de la vecina que sigue pidiendo auxilio.
Imagínatelos, allí, a los dos abuelos.
Mi padre llega hasta la cocina, donde combate el fuego, y mi madre se mete en la habitación de la vecina, carga con ella hasta la ventana y la abre para que pueda respirar aire fresco.
Al fin llegan los bomberos.
Fin del episodio. Final del drama.

¿Te das cuenta, Reverte?…
Yo los escuchaba contar aquello –a mi madre, que era la que hablaba– sin dar crédito.
 Mis padres tienen ochenta años, te repito.
¿Qué habría pasado si se hubieran desmayado, si se hubieran dado un golpe al no ver entre el humo negro y tóxico?…
Y sin embargo, mi madre me lo refería sin darle importancia, mientras seguía cocinando.
Mi padre permanecía sentado junto a la mesa de la cocina, leyendo el periódico, a lo suyo, porque ya conocía de sobra la historia.
Habían pasado cuatro o cinco días y el olor a quemado y humo en el edificio era todavía insoportable.
Imaginé a los dos allí dentro y me puse a temblar, te lo juro.
Asombrado de que siguieran en su casa, cocinando y leyendo el periódico.
Tan tranquilos. Vivos y tan tranquilos.

En ese momento, Reverte, le pregunté a mi madre cómo se decidieron a entrar.
Si no hubiera sido más prudente esperar a los bomberos, o a la ambulancia, antes de meterse en aquel humo negro a jugarse la vida, entrando de cabeza en la boca del lobo.
Y entonces, sin soltar el cuchillo con el que seguía cortando patatas, haciendo un ademán circular que abarcaba con naturalidad la escena vivida, el pasillo oculto por el humo y a ellos dos en el umbral, cada uno con sus ochenta años de vida, y tras mirar brevemente a mi padre, que seguía leyendo el periódico como si no le interesara demasiado la conversación, mi madre, fíjate, respondió a mi pregunta resumiéndolo todo en ocho sencillas palabras:

«Pero hijo, ¿y cómo no íbamos a entrar?»

MARÍA, LA SIRVIENTA, de Juan Gelman

Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años,
era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos,
pero lo importante fue que en la valija le encontraron
un niño muerto de tres días, envuelto en diarios de la casa.

Qué manera era esa de pecar, de pecar,
decían las señoras acostumbradas a la discreción,
y en señal de horror levantaban las cejas,
con un breve vuelo no desprovisto de encanto.

Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros
de la prostitución, o de la falta de prostitución,
rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas
y decían severos: desde luego querida.

En la comisaría fueron decentes con ella,
sólo la manosearon de sargento para arriba. 
pero María se ocupaba de soñar.
Los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas.

Había mucha gente desagradada con María,
por su manera de empaquetar los resultados del amor,
y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia
o por lo menos francamente la haría menos bruta.

Aquella noche las señoras y señores
se perfumaban con ardor.
Por el niño que decía la verdad.
Por el niño que era puro.
Por el que era tierno. 
Por el bueno, en fin.
Por todos los niños muertos
que cargaban en las valijas del alma,
y empezaron a heder súbitamente,
mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

ALGO DE LUNFARDO

En este hermoso país que es mi tierra, la Argentina,
la mujer es una mina y el fueye es un bandoneón,
el vigilante, un botón, la policía, la cana,
el que roba es el que afana, el chorro un vulgar ladrón,
al zonzo llaman chabón y al vivo le baten rana.

La guita o el vento es el dinero que circula,
el cuento es meter la mula, y al vesre por al revés.
Si pelechaste, tenés, y en la rama si estás seco.
Si andás bien, andás derecho; tirao, el que nada tiene,
chapar es, si te conviene, agarrar lo que está hecho.

El cotorro es el lugar donde se hace el amor.
El pashá es un gran señor que sus mangos acumula.
La vecina es la fulana, el tordo es algún doctor,
el estaño un mostrador donde un curda se emborracha,
y si es que hacés pata ancha te la das de sobrador.

El que trabaja, labura; quien no hace nada es un fiaca,
la pinta es la que destaca los rasgos de tu apostura.
Mala racha es mishiadura, que hace la vida fulera.
La cama es una catrera y apoliyar es dormirse,
rajar o piantarse es irse, y esto lo manya cualquiera.

Y que te van a contar, ya está todo relojeado,
aquello visto, es junado, lo sabe toda la tierra.
Si hasta la Real Academia, que de parla sabe mucho,
le va a pedir a Pichuco y a Grela, con su guitarra,
que a esta milonga lunfarda me la musiquen de grupo.

FORMULARIO DE CONTACTO

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

BUSCAR EN ESTE BLOG

SEGUIDORES

Próspera tendrá su calibana Por Rocco Carbone

En 1969 Gillo Pontecorvo – director de La batalla de Argel – estrenó Queimada , con Marlon Brando en el papel de William Walker, un “ingl...