viernes, 7 de junio de 2019

LOS DOS MAURICIOS, de Alejandro Fernández - 26/5/19

Macri y Chicho Serna: fútbol, política y narcotráfico



Durante 2018 hubo un “affaire” que pasó desapercibido para el mundo político - académico, ya que sólo se difundió en algunas páginas policiales y deportivas de los diarios de la Argentina y Colombia.
Se trata de episodios que tienen como protagonistas a un ex jugador de fútbol de Colombia y la Argentina: Mauricio “Chicho” Serna, y al ex presidente de Boca Juniors y actual primer mandatario argentino, Mauricio Macri.

Como se sabe, el fútbol está vinculado al poder y a la economía subterránea.
La tesis de este ensayo es que la novelesca trama del procesamiento de Serna podría tener mucha importancia para desentrañar vínculos ocultos de la economía ilícita con gobiernos de la región.

Declaraciones insólitas


En agosto de 2018 el Presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, formuló en Colombia unas enigmáticas declaraciones. Al arribar al aeropuerto en ocasión del triunfo de Iván Duque, en las elecciones presidenciales dijo lo siguiente:

«Queremos estar cada día más cerca del pueblo colombiano y encontrar más cosas en las cuales colaborar, como colaboraron Chicho Serna, Bermúdez y Córdoba en aquella serie histórica de Boca cuando me tocó ser presidente»

Estas breves declaraciones en boca de un Jefe de Estado generan perplejidad, aunque tratándose de Mauricio Macri no es la primera vez que en encuentros de primer nivel sólo habla de fútbol.
Sin embargo, pareciera que esta vez hay otras claves.
El jugador de fútbol que encabeza la lista de agradecimientos del primer mandatario es Mauricio “Chicho” Serna, oriundo de Medellín y conocido en ciertos ambientes.
Fue un destacado jugador de Boca Juniors, de la selección colombiana y del Atlético Nacional de Medellín, donde empezó y terminó su carrera futbolística.
Es también un conocido empresario con actividades en la venta de jugadores de fútbol y en bares temáticos, como el famoso Soccer Club de Medellín.

Antiguos conocidos

Los dos Mauricios se conocen desde hace unos 20 años.
El colombiano era un joven jugador del Atlético Nacional de Medellín, donde se consagró campeón nacional en 1991. Según algunos periodistas era muy allegado al “patrón” del Club, don Pablo Escobar Gaviria, quién lo invitaba a jugar “picados” en su residencia (Lindner, 2017:332).
El argentino era el joven directivo de una empresa que formaba parte de una UTE, junto al grupo Solarte, para obras viales en el Valle del Cauca; y además flamante presidente del Club Boca Juniors.
En esa época Mauricio Macri participó en la compra de los jugadores colombianos Serna, Bermúdez y Córdoba.
La más famosa fue la del último, ya que según el periodista del multimedio argentino Perfil, Franco Lindner, se concretó en un penal con el jefe del Cartel de Cali.
(Lindner, 2017: 325-335).


Macri visitó a un jefe narco en un Penal, ¿para hablar de la compra de un Jugador?
Fuente: www.cerpsur.org


El trío de futbolistas colombianos triunfó en Boca Juniors, aunque hubo conductas personales distintas.
Bermúdez y Córdoba le reprocharon públicamente a Macri el haberse quedado con alguna comisión indebida.
Serna siempre mantuvo una gran lealtad y apoyó la proyección política de Macri. Incluso prometió sumarse a la Intendencia de Morón durante el año 2017 en un programa para incluir niños con el deporte, según anunció en una presentación pública con el alcalde Ramiro Tagliaferro en diciembre de 2016.
Cabe aclarar que Tagliaferro es un importante dirigente de la coalición oficialista y que fue consorte de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.



Serna y el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro.
Fuente: http://demos.itego.com.ar


Un colombiano en problemas

Serna nunca se convirtió en funcionario del Municipio de Morón ya que en 2017 surgieron los problemas.
Primero se conoció la noticia de que en Colombia había sido denunciado por estafar a jóvenes futbolistas, y luego se lo mencionó en temas judiciales de la Argentina, como el denominado caso del “Café de los Angelitos”, donde se investigaba una red de lavado de dinero.
El problema mayor surge en junio de 2018, cuando un Juez penal de Morón procesa a Mauricio Serna por lavado de dinero junto a la viuda y el hijo de Pablo Escobar, residentes en Argentina.
Serían partícipes necesarios de una asociación ilícita que lavó activos del narco del Bajo Cauca, José Piedrahita Cevallos.
Parte de la defensa de Mauricio Macri a su “tocayo” habría sido su insólita declaración al llegar a Colombia en el mes de agosto de 2018.

Pero el asunto no termina ahí.

En los meses de octubre y noviembre de 2018 Mauricio Serna es invitado especial del Presidente argentino para jugar al fútbol en la Quinta presidencial de Olivos, en picados en los que participan Macri, otros funcionarios como el Jefe de Gabinete Marcos Peña o Fulvio Pompeo y algunos ex jugadores de Boca y River.
Estos picados tuvieron gran difusión porque eran considerados como “la previa del partido del siglo” entre River y Boca.
Un fallo de la Cámara Federal de San Martín emitido a fines de noviembre de 2018 que confirma el procesamiento de Serna, y la derrota de Boca Juniors ante River Plate en la Copa Libertadores de América en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, parecieran bajar el telón.
Dicho sea de paso, Macri logra que el “partido del siglo” se juegue en el Club presidido por el empresario Florentino Pérez, su amigo y socio en alianzas transitorias de empresas concesionarias de peajes.



Serna, procesado por lavado de activos entra a la Quinta presidencial de Olivos.
Fuente: www.ole.com.ar


¿Lealtades estratégicas?

Pero quizás la historia continúe.
La defensa de Chicho Serna por Macri podría involucrar viejas lealtades.
Según expertos anti - mafia como Francesco Forgione y Roberto Saviano, la amistad de discípulos de la familia Macri de Calabria y el entorno de Pablo Escobar se remonta a fines de los años ’80 y principios de los ’90.
En efecto, dicen que jefes del Grupo Siderno fundado por el Capo Ntoni Macri apodado el “Jefe de Dos Mundos”, como Roberto Pannunzi y Vincenzo Macri, trabaron una alianza estratégica con el cartel de Pablo Escobar, y que el vínculo entre antioqueños y calabreses continuó con el paramilitar Salvatore Mancuso.
(Saviano, 2014: 269-310; Forgione, 2010: 52-66).

Recordemos que Mauricio Macri pertenecería a una genealogía mafiosa de Calabria y que su apellido originario era Macrì, con acento grave (Beinstein, 2017, Fernández, 2018).
Por alguna razón, en el mundo de los negocios es conocido como el “Calabrés”, aunque sólo su abuelo paterno nació en esas tierras.
Vincenzo Macrì, hijo del antiguo Capo y presunto pariente de Mauricio, fue detenido en Brasil en 2017 y acusado de negocios con cárteles colombianos.

Surgen algunas preguntas inmediatas de este episodio que hasta ahora sólo se ha ventilado en algunas páginas policiales y deportivas.

¿No era la lucha contra el narcotráfico una de las tres prioridades del Gobierno de Macri?

¿Por qué no se aplica en el caso de “Chicho” Serna la doctrina judicial de que corresponde prisión efectiva para los que pueden entorpecer la investigación?

¿Aparecerá Daniel Angelici, actual presidente de Boca Juniors y reconocido operador judicial de Macri, para lograr una absolución de “Chicho” Serna?

¿Por qué no se aplica a Serna la “mano dura” que propicia el (inconstitucional) decreto de Macri que establece que un extranjero que delinque en el país debe ser expulsado?

Pedirán la causa de Serna los magistrados judiciales federales, aliados de Macri y ex funcionarios del Club Boca Juniors bajo la presidencia de Macri en esa entidad deportiva, como el juez Ariel Lijo y los fiscales Carlos Stornelli, Gerardo Pollicita y Raúl Plee?

¿Qué informes brindará a la causa de Chicho Serna la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) dirigida por Gustavo Arribas, experto en compra - venta de jugadores y presunto socio de “Chicho” en algunas transacciones?

¿Eslabones de una trama mafiosa?

Pero además surge otra duda de mayor envergadura.
¿No será el movedizo ex volante de Boca Juniors una pieza de una trama mafiosa de mayor alcance?
No parece casual que otro miembro de la familia Macri, el primo del presidente y alcalde de Vicente López, Jorge Macri, haya sido procesado por complicidad en operaciones de lavado de dinero del cártel de los Urabeños
(Maradeo-Damiani,2018:295-307).

Hoy se sabe que el cártel de los Urabeños es un reagrupamiento de antiguos miembros de los cárteles de Medellín y Cali, y de los grupos paramilitares
(Mc Dermott, 2018).

Además se vincula a Chicho Serna con el asesinato en 2008, de dos colombianos en un centro comercial de Buenos Aires - ya que uno de ellos había tenido contactos con el ex jugador antes de su muerte - y con una banda de narcos colombianos.
Diez años después de los asesinatos del centro comercial Unicenter, según el cronista policial Mauro Szeta, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) desarticuló una banda narco y descubrió que uno de los integrantes vivía en un country de Moreno, en una casa que le alquilaba a “Chicho” Serna.

Es posible que estemos en presencia de eslabones de redes mafiosas internacionales y es necesario profundizar la investigación. El mundo académico no puede seguir mirando para otro lado con la excusa de que las noticias deportivas o policiales no son serias.

Como dice el Maestro Manuel Castells:
«Si se reconoce un fenómeno como una dimensión fundamental de nuestras sociedades, e incluso del nuevo sistema globalizado, debemos utilizar cualquier dato disponible para explorar la conexión entre estas actividades criminales y las sociedades y economías en general» (Castells, 2004: 201)

El caso de “Chicho” Serna podría encuadrar en la hipótesis de la presencia en la Argentina de una red internacional donde interactúan cárteles colombianos y la ‘Ndrangheta italiana. Hipótesis sostenida no sólo por publicistas italianos como Saviano o Forgione sino por sólidos investigadores universitarios argentinos como Jorge Beinstein, profesor Emérito de la Universidad Nacional de La Plata y Catedrático del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, recientemente fallecido.

En un artículo póstumo, Beinstein afirma lo siguiente:
«La llegada de Macri a la presidencia aparece como una curiosidad desde el punto de vista global, en mi conocimiento no existen antecedentes de que un personaje sobre el que pesan fuertes sospechas de ser un miembro orgánico de una de las organizaciones mafiosas más importantes y peligrosas del mundo: la ‘Ndrangheta, ocupe la primera magistratura de un país»
(Beinstein, 2018: 143).

En suma: el caso de Mauricio Serna bien puede servir de insumo para una nueva novela de Roberto Saviano.

Pero también puede ser un elemento para una investigación seria sobre la ruta del dinero de grandes mafias “invisibles” que operan en la Argentina y Colombia con sospechosa impunidad.

jueves, 6 de junio de 2019

CUANDO HAY UN VOTO POR ODIO, ESO VUELVE CONTRA LA PROPIA PERSONA, de Oscar Ranzani - 6/6/19

El psicoanalista Sebastián Plut analiza por qué hay gente que vota a un gobierno que la perjudica

En su último libro, indaga en la psicología de los votantes de la derecha, analiza la ideología del odio, expresa la ambigüedad del término “cultura” en un gobierno como el actual y conjetura acerca del “vecino” como destinatario de las políticas neoliberales.

Es un misterio, pero por estos días muchos se preguntan por qué algunas personas votan a un gobierno que las desfavorece.
El doctor en Psicología y psicoanalista Sebastián Plut lo toma como punto de partida en el libro El malestar en la cultura neoliberal (Editorial Letra Viva), aunque, como es de suponer, no hay una única respuesta.
El mismo Plut detalla que el libro está estructurado en tres secciones.
La primera aborda el neoliberalismo como “cultura” y cómo opera la antinomia “civilización o barbarie” en sus votantes.
La segunda sección, a partir del análisis del discurso del presidente Mauricio Macri, intenta comprender la eficacia de su subjetividad en la configuración de sus estrategias como conductor político.
La tercera parte tiene ocho ensayos sobre los medios de comunicación, la opinión pública y cómo en ese contexto instalan determinadas ideas y formas de pensar vinculadas con el individualismo.

¿Existe una cultura neoliberal o es una ironía?

El problema de la pregunta, según Plut, es la “o” porque “puede existir y ser una ironía al mismo tiempo”.
Este psicoanalista hace una disquisición sobre el término “cultura” y cierta ambigüedad que puede tener, “ambigüedad básicamente derivada de los múltiples usos que tiene el término y que forma parte de nuestro repertorio social y general”.
Posteriormente, pasa a formular una conceptualización desde la perspectiva de Freud de lo que es la cultura.

“En ese sentido, entiendo que efectivamente existe una cultura neoliberal en tanto modelo de práctica social, modelo de ciertos valores, metas, acciones, producción de servicios y de regulación de los vínculos pero que, al mismo tiempo, contiene su propia tendencia a la aniquilación de la cultura. Tiene esa paradoja”, explica Plut.

- No hay una única respuesta al por qué la gente vota a un gobierno neoliberal. Desde su perspectiva psicoanalítica, ¿cuál le convence más, al margen de que el psicoanálisis trabaja caso por caso?
- Yo preferiría no tener que quedarme con alguna respuesta que me convenza más, no porque todas las hipótesis valgan lo mismo o sean igual de consistentes sino porque la heterogeneidad está en la masa de votantes de un gobierno neoliberal.
Si uno lo dice de manera simple, hay quien vota a un gobierno neoliberal claramente porque se beneficia económicamente.
Puede haber otros que lo votan porque el incentivo es moral, más allá de cuál es la moral que se sostiene en cada caso; quiero decir, que prefieren esos valores o modelos sociales, más allá de que se les deteriore la vida en otros terrenos, como el económico. Eso dicho en un plano descriptivo.
Yo creo que la gente vota a un modelo neoliberal también para satisfacer cierta cuota de sadismo.
Y lo que es más enigmático aún (y digo enigmático porque es la palabra que Freud usa para el concepto que voy a utilizar ahora) es que también creo que es por una cuota de masoquismo.

- Parte de la gente que votó a Macri y que no le había ido mal en el gobierno anterior, ¿decide racionalmente o por odio a una figura política?
- También hay odio, por eso yo decía una cuota de sadismo. Puede haber una cuota de ingenuidad, pero yo creo que en muchas personas ha prevalecido el odio.
Vuelvo al punto anterior: cuando hay un voto por odio finalmente eso termina volviéndose contra la propia persona.
Y ahí es donde yo incluyo la categoría masoquismo.
- ¿Por qué alguien que está mal por este gobierno no es capaz de reconocerlo ni de evaluar la decisión que tomó en su momento?
- Es buena la pregunta porque usted recién preguntaba por la decisión de quienes votaron a Macri en 2015 y uno se pregunta si hoy es lo mismo; quiero decir, si las razones que determinaron el voto en 2015 pueden estudiarse del mismo modo que las razones que determinarían el volver a votarlo hoy.
Por supuesto, siempre estamos hablando de los conjuntos amplios de la sociedad, no de los pequeños grupos que se van a beneficiar o que se han beneficiado económicamente o que están detrás de todo esto.
Yo creo que hay varias razones para volver a votarlo. Incluso, me he preguntado si votan a Macri por odio a lo anterior, por odio al populismo o en qué medida este gobierno les permite justificar el vehículo de un odio.
Si uno quisiera atribuir cierta ingenuidad al voto inicial o el hecho de que le hubieran creído a las propuestas o promesas de la “Revolución de la Alegría”, es más difícil de pensar al día de hoy que eso pueda ser un factor tan eficaz porque la realidad es contundente.
Por eso, introducía el concepto de masoquismo, que aclaro que no quiere decir “Pegame que me gusta” ni nada eso sino que masoquismo son las conductas o los pensamientos que desarrollamos que no impiden que aumente el displacer. Más bien incrementan el propio displacer.

- ¿Por qué está instalada la idea en muchos votantes de Macri de que “los millonarios no necesitan robar”?
- No sé por qué está instalada.
Creo que la han instalado y que ha sido una campaña instalar este tipo de pensamientos que da para hablar muy extenso y sobre sus implicancias.
Por supuesto, en primer lugar yo considero que esa frase es falsa.
Pero más allá de que sea falsa, lo más interesante de esa frase es que rompe con toda lógica porque no hay ningún nexo lógico entre el patrimonio de un sujeto y su honestidad. En todo caso, uno es honesto y, eventualmente, logra hacer dinero, o es deshonesto y por serlo logra hacer dinero.
La honestidad y la deshonestidad pueden ser los factores que a alguien lo lleven a hacer dinero o no.
Pero tener dinero no es un factor causal de la honestidad.
La frase se propone como un nexo causal: “Como es millonario, no necesita robar”.
De ese modo, lo que se logra es establecer un nexo entre dos premisas que no tienen nexo alguno.
La frase, además de ser falsa, implica distorsionar la capacidad de pensar de los ciudadanos cuando la sostienen porque se sostiene algo que no tiene ningún fundamento y que rompe con la lógica, con lo cual se empieza a pensar de un modo carente de fundamento y de lógica.
Por supuesto que esa frase tiene otras derivaciones como, por ejemplo, que si Macri es millonario y no necesita robar, los que necesitan robar son los pobres o aquellos que llegaron a la política para hacer dinero; es decir, los que no tenían dinero. Es una frase que también está al servicio de la estigmatización y que está al servicio de la ruptura de la lógica; o sea, de la perturbación de la capacidad de pensar. 

- Usted señala que en la antinomia “Civilización o Barbarie” intervienen los mecanismos de expulsión y de exclusión. ¿Se puede asociar con que en las ideas de los votantes de Macri la civilización es la adherencia a sus políticas y la barbarie sería el retorno al kirchnerismo?
- Claro, el problema de la antinomia “Civilización o Barbarie” es suponer que los grupos sociales están claramente divididos en sus rasgos psicológicos.
O sea, que los civilizados están de un lado, los bárbaros están del otro; los buenos de un lado; los malos, del otro.
La categoría a la que yo recurro, que es la de antagonismo, implica pensar los conflictos no en una división radical entre grupos o sectores sino los conflictos que se dan en todos nosotros.
¿Por qué se sostiene la antinomia?
Yo creo que cuando se realiza esa operación de “Civilización o Barbarie” (o los nombres que pueda tener más en la actualidad del tipo “No hay izquierdas ni derechas, somos el centro y el equilibrio” o “Somos la normalidad”) se sostiene tan radicalmente porque aquello que se deposita en ese otro denigrado no sólo son un conjunto de rasgos que ese otro puede tener o no sino que también se proyecta en ese otro el propio desvalimiento.
- En estos momentos se cambió la idea de “adversario” por la de “enemigo” en la vida política argentina, pero también a nivel de la sociedad. ¿Esto se puede relacionar con el concepto psicoanalítico del yo placer purificado?
- Claro, el yo placer purificado, dice Freud, expulsa de sí todo lo que es displacentero y se arroga para sí todo lo que es placentero.
Freud utiliza una frase que es algo así como “Yo, lo bueno; lo malo lo escupo”.
Eso tiene que ver con lo que hablábamos recién: no sólo yo creo que es malo lo que el otro tiene como atributos o rasgos sino que, además, parte de eso que le coloco al otro es propio.
Y ahí es donde está la necesidad tan intensa de mantener la escisión radical en tanto me permite a mí considerarme normal, bueno, intachable, impecable, limpio de toda corrupción.
Y creo que ahí es donde está la fuerza de la antinomia. Caetano Veloso tiene una canción que dice “De cerca nadie es normal”.
Y eso es lo que pasa: nadie es normal, pero en la antinomia se pretende que sí.

- Hay una idea de que el rico es por el esfuerzo que hizo y que el pobre es un subsidiado que no se merece ascender económicamente. ¿La denominada “meritocracia” anula cualquier posibilidad de lazos sociales y solidarios?
- La meritocracia anula y abomina de todo lazo solidario porque la meritocracia es el “sálvese quien pueda”. Esa frase aparece bajo la forma del pánico cuando entra una crisis, pero si yo lo que tengo es porque sólo me lo merezco yo y, entonces, tengo derecho a ciertos privilegios, cualquier acción colectiva aparece como amenazante de mi carrera personal.
La meritocracia desestima por completo toda idea de lo colectivo, lo solidario; en términos freudianos, “todo aquello que sea la denegación del propio poder”.
Por ejemplo, la justicia desde la meritocracia se entiende como la atribución de ciertos privilegios, el que tiene más versus el que tiene menos; mientras que la justicia según lo entiendo - y en esto también sigo a Freud - es entendida como una renuncia pulsional; o sea, como una denegación del propio privilegio: renunciar uno para que el otro también deba renunciar.

- Muchos votantes del neoliberalismo que discutían de política en el gobierno anterior ya no lo hacen en estos momentos. ¿Esto tiene que ver con un sentimiento de vergüenza?
- Es llamativo que no lo hagan cuando antes lo hacían intensamente. Y si lo hacen, es sólo para hablar del gobierno anterior.
Ese es un dato que me asombra enormemente.
Y lo digo independientemente de las posiciones que cada quien tenga: a lo votantes del macrismo (hablo de los ciudadanos, no hablo de los funcionarios, dirigentes ni militantes) no los suelo escuchar hablar del gobierno al que votan.
Entonces, ¿qué es lo que ocurre que no pueden decir una palabra?
Creo que hay una cuestión de silencio ligada a la vergüenza, quizás con alguna especie de expectativa inconsciente de que el día de mañana podrán decir “Yo nunca defendí el gobierno de Macri”.

- ¿Por qué Macri le habla al “vecino”?
- En principio, el vecino es aquel con el que uno tiene una cercanía espacial en términos de definición conceptual. Tengo un consultorio en Palermo y el que lo tiene en Flores no es mi vecino. Es más: el que tiene un consultorio a diez cuadras del mío no es mi vecino.
Más allá de que cuando él empleaba la palabra “vecino” para hablar de toda la ciudad de Buenos Aires, en realidad la idea de “vecino” implica, por un lado, aludir al que está cerca, “está en mi mismo sector, o es como yo, o piensa como yo”. La idea de vecino alude al que supuestamente es un idéntico, con lo cual, en el fondo, cuando Macri le habla al “vecino”, en realidad no le habla al otro (otro entendido como diferente).
Y éste es uno de los problemas del llamado “consenso”, sobre el cual este gobierno habla tanto, como el “trabajo en equipo”, “estar juntos”.
El consenso es el nombre que el neoliberalismo le da a la democracia.
Pero lo que no está explicitado en esa idea de consenso es cuál es el destino que se le reserva al que piensa diferente.
En realidad, yo sé cual es el destino que se le reserva al que piensa diferente: la exclusión, la criminalización, la persecución, etcétera.
Pero en el discurso no hay un lugar para aquel que piensa diferente, en tanto “todos debemos tirar para el mismo lado, estar juntos, trabajar en equipo”.
En el neoliberalismo se pretende suponer que del otro lado nunca hay un adversario, un rival, un enemigo, se llame de cualquiera de estas tres maneras.
Creo que lo que se intenta pensar es que el otro es idéntico porque sólo así se puede suponer que “todos vamos juntos para el mismo lado”, lo cual no tiene ningún correlato con lo que ocurre en los hechos.
En los hechos, no todos tiramos para el mismo lado.
Eso no ocurre.

- ¿Es cierto que en épocas de crisis la población refuerza posiciones de derecha?
- Algunos han dicho que en épocas de crisis se refuerzan posiciones de derecha, pero también se ha visto que en épocas de bonanza también se refuerzan posiciones de derecha.
Podría haber mil problemas para la época del 2015, pero no es lo mismo que una situación de crisis social, política y económica si se reforzaron posiciones de derecha.
Quizás habría una diferencia.
Uno podría decir: “Si las cosas están muy mal, si hay una crisis y yo quiero votar algo diferente y me voy para la derecha” puede decir “a lo sumo me equivoqué, pero busqué una solución a un problema que existía”.
Más curioso es cuando las cosas andan más o menos bien y uno dice: “Voy a cambiar”.
¿Las dos situaciones distintas dan el mismo desenlace? ¿lo económico no es el factor?, porque ya sea por crisis o por bonanza en una sociedad puede haber un incremento del voto hacia la derecha.
Creo que no hay una respuesta clara o por lo menos yo no la tengo, pero sí diría que para ciertos sectores hay un conflicto cuando la clase media se acerca con la clase baja.
Entonces, eso puede ocurrir por bonanza (porque la clase baja empieza a subir) o por crisis (que la clase media empiece a bajar).
Y esto es lo que explota cierto sector dirigencial: los conflictos entre clase media y clase baja, entre los que se sacrifican y los subsidiados.

miércoles, 5 de junio de 2019

EL NEOLIBERALISMO ES PARA LOS POBRES - 2/6/19

Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas con valores invertidos

   Noam Chomsky

En marzo de 2018, al cumplir 90 años, Noam Chomsky recibió en su despacho de la Universidad de Arizona a Babelia, la revista cultural del diario español El País, del Grupo Prisa.
Su conexión entre el neoliberalismo y la manipulación mediática (o fake news) tiene absoluta actualidad en la Argentina, donde el lingüista es un autor de culto.

Chomsky remonta el problema a cuatro décadas atrás, cuando «el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto.
La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general.
La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores.
El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo.
Ya no se confía ni en los mismos hechos».

Esa «desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos.
Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos.
Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie».

El neoliberalismo, agrega, sólo existe para los pobres.

«Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas pero con los valores invertidos.
Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege.
Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse…
Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas.
Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción.
¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor».

Se vive la ficción de que «el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales
Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar?
Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes?
Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales.
En cambio, lo que vemos es un coche volando, piloteado por un actor famoso.
Tratan de socavar al mercado. Las empresas no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos.
De otro modo, colapsarían».

Cuando Chomsky entró en la adolescencia, su familia de clase trabajadora padecía la desocupación y no tenían educación.
Objetivamente, la Gran Depresión «era un tiempo mucho peor que ahora, pero había un sentimiento de que todos estábamos juntos en ello.
Había un Presidente comprensivo con el sufrimiento, los sindicatos estaban organizados, había movimientos populares…
Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido.
Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros».

En apariencia, la contestación social frente a esto es muy débil.
Para Chomsky «hay muchos movimientos populares muy activos, pero no se les presta atención porque las élites no quieren que se acepte el hecho de que la democracia puede funcionar.
Eso les resulta peligroso. Puede amenazar su poder.
Lo mejor es imponer una visión que te dice que el Estado es tu enemigo y que tienes que hacer lo que puedas tú solo».

SUBURRA DEL SUR, de Horacio Verbitzky - 2/6/19

En medio de la crisis económica y el desplome político, Macri quiso mostrar fortaleza y evidenció debilidad




“Suburra, sangre sobre Roma” es una serie italiana de Netflix, recomendable para entender la política argentina de los últimos años. Las semejanzas de los personajes con la realidad no son pura coincidencia.
El autor del libro es el juez penal de Roma Giancarlo de Cataldo. Trata sobre la relación entre la mafia del sur, los políticos del norte, los negocios con el espacio urbano y el juego y la Iglesia Católica, que es el financista de última instancia.

La pública exhibición del Presidente Maurizio Macrì junto al fiscal rebelde Carlos Stornelli y al traficante de parafernalia de seguridad e inteligencia Mario Montoto, nada menos que en la celebración por el Día del Ejército, perfila hacia arriba los alcances de la asociación ilícita para la extorsión y el espionaje definida por el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, y transmite un mensaje ominoso al conjunto de la sociedad.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue la vocera oficial que respondió al asombro por estas presencias y dijo que no había de qué sorprenderse.
Esto es por completo cierto, aunque no en el sentido que ella intentó darle.

Montoto estaba sentado a una fila de Macrì, entre Stornelli y el Secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco.
El ahora detenido agente de inteligencia Marcelo Sebastián D’Alessio, sobrino del escribano general del gobierno de Macrì, Carlos Marcelo D’Alessio, le dijo a la última de sus víctimas, Pedro Etchebest, que su jefe era Mario Montoto. Etchebest documentó la extorsión a que lo sometía D’Alessio y lo denunció. Por eso en el expediente consta que según D’Alessio, Montoto es uno de los hombres más poderosos de la Argentina, que opera en las sombras, que lo introdujo en el círculo íntimo de Patricia Bullrich y que es copropietario de Infobae.
No mencionó al nieto de la ministra.

El 26 de enero, D’Alessio le informa a Montoto que resultó “perfecta la extracción de los 4 objetivos de la embajada”, le anuncia que volverá por 48 horas a Venezuela y le manda bendiciones para el “Sumo Pontifice si podés verlo”.
En sus charlas con Etchebest, D’Alessio dijo que Montoto había sido uno de los recaudadores que consiguió el dinero requerido para levantar la quiebra del banco del Vaticano, de modo que Jorge Bergoglio fuera electo Papa. Pero aquí no se está floreando con un incauto; el diálogo es con el propio Montoto.
Los amigos argentinos del Pontífice presionaron para que esta parte no se publicara. Sólo fracasaron con El Cohete a la Luna.

Montoto preside la Cámara de Comercio Argentino-Israelí y ha sido el valedor de Bullrich ante la industria israelí proveedora de aparatos de espionaje y para la represión del conflicto social. Stornelli le escribió a D’Alessio que Montoto era su hermano.
El traficante también es íntimo amigo del juez Claudio Bonadío, con quien comparte la pasión por las armas.
A Bullrich la conoce desde los tiempos en que ella era la cuñada de Rodolfo Galimberti y usaba el nombre de Cali, y Montoto dirigía la seguridad de Mario Firmenich, como Pascualito.
Ya entonces estaban vinculados con el conflicto de Medio Oriente, pero del otro lado: estuvieron entre los organizadores del entrenamiento de montoneros en Líbano, Siria y Palestina.
Una pregunta usual es si cambiaron, y cuándo, o si se pusieron en evidencia.

En marzo de este año, Pascualito invitó al doctor Glock a ser el principal expositor en un seminario sobre “Lavado de activos y financiación del terrorismo en la Triple Frontera”, que organizó en el regimiento de Patricios de Palermo.
Cables de Wikileaks muestran que Montoto también es habitué de la embajada de los Estados Unidos, el país que impulsa esas actividades como pretexto y encubrimiento del control social en lo que el senador republicano Lindsey Graham llamó esta semana “nuestro patio trasero”, al reclamar la intervención militar en Venezuela.


Senador Lindsey Graham: el patio trasero.

En una de las agendas secuestradas a D’Alessio figura un número anotado como Patricia Bullrich S6.
El Ministerio de Seguridad tiene seis Secretarías. La 6ª en su página web es la de Seguridad.
Su objetivo N° 6 es proponer y desarrollar acuerdos y mecanismos de cooperación con organismos nacionales e internacionales en materia de seguridad y control del tráfico ilícito de estupefacientes, aquello de lo que se encargaba D’Alessio, desde el otro lado del mostrador.
El titular de esa secretaría es el vecino de Montoto y Stornelli en el Colegio Militar el Día del Ejército, Eugenio Burzaco.

Nicky Burzaco fue el organizador de la policía porteña y en 2002 viajó a Estados Unidos con Macrì y Francisco De Narváez para presentar el lanzamiento político de ambos empresarios y mostrar compromiso con los temas de la agenda estadounidense de seguridad y control social.
En 2007, cuando Macrì era candidato a la alcaldía porteña, apoyaba para la presidencia al gobernador de Neuquén Jorge Sobisch, a quien Burzaco también asesoraba en temas de seguridad y adquisición de instrumental represivo. Pero luego del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, Macrì tomó prudente distancia de Sobisch.

En 2015, cuando Alejandro Burzaco, CEO de Torneos y Competencias, fue detenido en Nueva York por el pago de coimas para conseguir contratos de transmisión de partidos de fútbol en la operación que el FBI denominó FIFAGATE, su hermano Nicky fue el recaudador de la fianza de 30 millones de dólares que le permitió recuperar la libertad. Alejandro inscribió a Eugenio como responsable en la cuenta secreta que tenía en el banco Merril Lynch.


Alejandro y Nicky Burzaco: los hermanos sean unidos.

¿Fuerte o débil?

Macrì concibe estos desplantes como una demostración de fuerza y una advertencia de que no se rendirá.
Es el tipo de manifestación de los débiles cuando sienten que todo se resquebraja a su alrededor.

La compañera sentimental de Stornelli, Florencia Antonini Mondet, intentó convencer al padre de sus dos hijas, el piloto peruano - estadounidense Jorge Christian Castañón, de que no declarara ante Ramos Padilla porque Macrì le había dicho a Stornelli que esa semana lo echaría. La fecha coincide con la solicitud de juicio político al juez que Macrì ordenó presentar al ministro de Justicia Germán Garavano.
Stornelli le había pedido que espiara a Castañón y D’Alessio sugirió ponerle droga en el equipaje para que fuera detenido. Pero ese fue un diálogo privado, que trascendió por la desesperación de Stornelli y Compañía.
Sentar a su diestra al fiscal rebelde en un acto público es otra cosa. En su breve mensaje por el Día del Ejército, Macrì aderezó una ensalada entre Defensa y Seguridad.

Antonini Mondet fue una de las personas que asistieron a la sesión de la Legislatura porteña donde recibió acuerdo como fiscal general de la Ciudad Autónoma el subsecretario de asuntos penitenciarios del ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques, de quien depende el Servicio Penitenciario Federal.
El SPF es fundamental para el espionaje sobre los presos alojados en los penales de Ezeiza y Marcos Paz.
Su hermano Ignacio es uno de los fiscales que acusa a CFK en la causa Vialidad.
En un pasillo de la Legislatura, Antonini Mondet increpó a los representantes de ONGs que impugnaron la candidatura de Mahiques y la del secretario de Justicia, Santiago Otamendi, que recibió acuerdo como juez del Superior Tribunal de Justicia.

El propósito de Macrì de cubrirse las espaldas antes de concluir su mandato fue frustrado por los partidos opositores en el Senado, que le negaron el acuerdo para una lista de siete docenas de jueces federales.

La decisión de Cambiemos es sostener a Macrì como candidato por al menos tres razones:
Él cree que aún puede evitar un triste y solitario final.
Si declinara su candidatura, el vuelco de campana del naufragio hundiría también al resto de la alianza.
La única alternativa a la vista sería el Hada Buena. Pero en tal caso no tendrían reemplazo en el principal distrito del país.

Pero aún así, la idea ronda el pensamiento hasta de su círculo íntimo, como muestran los sucesivos actos fallidos de Diego Santilli y Marcos Peña Braun.
El ex vicepresidente Julio Cobos relanzó la candidatura del Hada Buena.
El vicejefe de gobierno de la Capital le respondió en un reportaje radial:

- Nuestro candidato es María Eu… Mauricio Macri.-
Peña Braun no sólo es jefe de gabinete sino también responsable de la campaña de Macrì por su reelección.
En un encuentro con los responsables de las campañas de varias docenas de candidatos a gobiernos municipales, quiso descartar alternativas:

- Sólo hay tres tipos de votantes. Los nuestros, los que quieren a Cristina y los que tienen el dilema de Macri o Vidal - le salió.

- Perdón, entre Macri y Cristina -, se corrigió.

Sólo el núcleo duro


Esto avala la opinión del director de Poliarquía, Eduardo Fidanza, quien dijo al blog Artepolítica que no ve motivos para que alguien más que el núcleo duro de Cambiemos vote por Macrì y consideró brillante la decisión de Cristina de postular a Fernández para la presidencia, porque vació el discurso antigrieta y fulminó toda pretensión de que ella no pertenece al sistema democrático (como intentó instalar el gobierno con la absurda y machacona identificación con Venezuela y Maduro).
Fidanza piensa que tampoco la economía mejorará lo suficiente antes de las PASO.

Pese a las posiciones críticas que ha tenido frente al kirchnerismo, Fidanza le atribuye responsabilidad en haber impedido un avance de la extrema derecha, como en Brasil y Europa. 
«Si uno analiza las reglas básicas de la democracia, todas han sido respetadas en los doce años de kirchnerismo: el resultado de las elecciones, el funcionamiento de las cámaras legislativas, la libertad de reunión, de opinión, de asociación, etcétera. Hay otro elemento muy importante: el discurso de los derechos humanos, que aleja a esta fuerza de cualquiera de los típicos discursos de la derecha. De todos modos, no ha habido una emergencia de este tipo de figura. Hay elementos que permiten suponer que la democracia argentina tiene los anticuerpos suficientes”.
Por último, minimiza la posibilidad de capitalizar ese voto con el discurso duro de Patricia Bullrich, ya que “hoy cuando uno pregunta en las encuestas que es lo que más preocupa a nivel individual y familiar, la gente dice: economía, economía, economía. La inseguridad pasó a ser un tema local.
No hace falta hacer mucha filosofía para comprender cuál es la gran causa si Cambiemos pierde y no alcanza la reelección: será la economía”.

El péndulo demoledor


Tal vez por todo esto, ni siquiera la condescendencia de Juan Schiaretti, Juan Urtubey y Micky Vainilla con Macrì pudo impedir que el Congreso del Frente Renovador comisionara a Sergio Massa para negociar una coalición más amplia contra el macrismo, es decir hacia el Partido Justicialista y la Unidad Ciudadana y su fórmula Fernández, de Kirchner.
Es evidente que Schiaretti, que está de salida, Urtubey que tiene una vida por delante, y Vainilla, que ha elegido actuar como ariete contra Cristina, prefieren cuatro años más de Macrì, aunque el país se hunda.

Massa manejó mal los tiempos y no contó con buena información.
Fueron dos de sus colaboradores en el FR los que lo desconcertaron: Alberto Fernández, que volvió al redil kirchnerista y obtuvo mucho más de lo que buscaba, y Roberto Lavagna, cuyos zigzags destrozaron tanto a la Alternativa Federal cuanto a los rebeldes de la UCR, un partido que se conforma con muy poco.
Eyaculador político precoz, el ex ministro de Economía disputa con Jaime Durán Barba la denominación del colaborador más valioso de Macrì.
Y a diferencia del ecuatoriano, lo hace gratis.
Lavagna fue y volvió tantas veces con su cántaro, del radicalismo a la Alternativa Federal, que todo terminó por romperse.
Massa no supo qué hacer y mientras él se decidía, Alberto fue lanzado como candidato por Cristina, quienes también patrocinaron la fórmula bonaerense Axel Kicillof-Verónica Magario.

Massa quedó arrinconado entre esa espada y la pared de la estructura que lo acompañaba y que temió quedar a la intemperie.
Fernández le había ofrecido la candidatura bonaerense, que Massa no aceptó porque desde los 17 años viene repitiéndole a su mamá política, Graciela Camaño, que él será presidente, y teme los coscorrones si no cumple. Cuando ella recordó ese diálogo infantil en el Congreso renovador, Massa y su esposa moquearon con los ojos líquidos.


Lágrimas por lo que no fue.

Graciela Camaño fustigó flamígera al gobierno anterior, al que responsabilizó por la victoria de Macrì.
En cambio, Massa y el documento programático aprobado por unanimidad, sólo dirigieron sus invectivas a Macrì y Cambiemos, cuya derrota es el único objetivo esbozado, para lo cual postularon “una coalición opositora amplia, plural y federal”.

Cada día que pasa hay menos espacios para ofrecer.
La última propuesta fue lugares para los suyos en las listas nacionales y provinciales y un cargo en el gabinete para él.
Camaño fue quien más resistencia planteó al acuerdo.
Raúl Pérez, Cecilia Moreau (quien no puede ocultar su filiación) y el intendente de Necochea, Facundo López, presionaron para que se despegara del Peornismo Federal.
Pérez y el ex ministro duhaldista Juanjo Álvarez son los negociadores de Massa con Máximo Kirchner y Wado de Pedro.
Todos ellos desmienten las versiones según las cuales Massa estaría pidiendo cajas para los suyos, como YPF y la ANSES, con vistas a 2023.

Igual que en el PJ, también en el Frente Renovador los intendentes bonaerenses inclinaron la balanza.
El primero fue el de Tigre, Julio Zamora, quien en las elecciones de 2017 estuvo al filo de perder el control del Consejo Deliberante. Zamora le explicó a Massa que otra elección similar implicaría resignar a manos del kirchnerismo el municipio en el que Massa cimentó su carrera política. También empujaron en la misma dirección diversos dirigentes sindicales, desde los Gordos Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez, al combativo federal Sergio Palazzo.
El golpe decisivo lo aplicó Héctor Daer, uno de los dos secretarios generales de la CGT, quien ante una pregunta directa respondió que si Massa no acordaba con el Frente Patriótico, el apoyaría a su amigo Alberto Fernández.
Los intendentes le transmitieron un ultimátum similar.

Despacito


Una imitación extraordinaria de Massa, en cuerpo y alma, describió la parábola que lo llevó a esa encrucijada. Quien mucho abarca, poco aprieta.

En cambio, la instalación de Kicillof y Magario fue un trabajo lento y sutil.

En 2012, cuando expuso en el Senado por qué era imprescindible la expropiación de YPF, su carisma no era obvio como lo es hoy.
Así lo describió un columnista de Página/12: 
“Su defensa del proyecto tuvo algo de la intensidad y la persuasión de las clases semanales de Perón en la CGT. Kicillof se expresó con notoria facilidad y sin nervios porque hasta que no recibió un mensaje de texto de su esposa, no supo que la sesión se estaba transmitiendo en directo por varias señales de cable. Su impacto fue tan grande que hizo incurrir a un servicial veterano como Roberto García en el exceso de postularlo como eventual sucesor de Cristina”.

En 2015, Cristina había pensado en su ministro de Economía como alternativa presidencial a Scioli, pero por entonces el nivel de conocimiento de Kicillof era bajo y ninguna proyección le daba más del 7%.
El elegido para eludir a Scioli fue otro ministro, el de Transporte, Florencio Randazzo, quien tampoco remontó vuelo pese a la generosa billetera para el reequipamiento ferroviario que le entregó el gobierno.

Desinteresado de una estrategia de conjunto, Randazzo basó su campaña en ataques a Scioli, algunos autodescalificatorios como la burla al brazo perdido por Scioli en un accidente, pese a que Cristina le hizo saber que a cada intento por esa vía mermaba su intención de voto. Cuando se anunció la fórmula Scioli - Zannini, Randazzo tuvo una crisis de nervios y rehusó la candidatura bonaerense que estaba a su disposición (lo mismo que Massa ahora).
Cristina le sugirió entonces que seleccionara a Axel como vice y se presentara a las PASO contra Scioli, pero Randazzo tampoco aceptó.

En las elecciones legislativas de 2017 enfrentó a Cristina y luego de su estruendoso fracaso, se retiró de la política.
Aún se está lamiendo las heridas, mientras la ex Presidente cosecha los frutos de aquella decisión de negarle la interna, que no todos entendieron en su momento.

Aunque se lo suele identificar con La Cámpora, Kicillof nunca integró esa organización.
Por afinidades ideológicas y generacionales siempre estuvo cerca, pero nunca como orgánico. De hecho, su instalación bonaerense fue una decisión personal, avalada por Cristina.
Los camporistas preferían su inscripción en la Ciudad Autónoma, que ha sido un distrito reacio al kirchnerismo.
A poco andar, todos percibieron el fenómeno que provoca cada aparición de Axel.

La Liga de Intendentes llegó a un acuerdo tácito con Máximo a fines del año pasado: él podría encabezar la lista de diputados bonaerenses e Insaurralde sería candidato a gobernador.
El rol de Máximo no fue simple.
Por un lado actuaba como representante de su madre pero al mismo tiempo conducía una organización de la que ella procuraba distanciarse.
La ampliación del espacio comenzó por allí y antes del regreso de Alberto, el hijo presidencial inició la recuperación de diálogos y alianzas perdidos.

Mientras, Axel recorrió los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires. C
oncluyó la primera vuelta este fin de semana, con sus visitas a Pila, Chascomús y Dolores.
Lo hizo sin prensa que reprodujera las muestras de adhesión que recogió en el Conurbano pero también en el interior de la provincia, donde se sentó a discutir cara a cara con las patronales agropecuarias, que no lo aplaudieron pero lo escucharon con interés.
Lo mismo ocurrió con su presentación en el Wilson Center de Washington, donde expuso sobre los lineamientos del posible cuarto gobierno kirchnerista.

Es obvio que la catástrofe macrista ayuda a disolver odiosidades de ayer, pero nada ocurre por sí solo.
Cuando los intendentes quisieron acordarse, ninguno de ellos pasaba del 10% de adhesiones mientras Axel superaba el 30%.
Con su invariable pragmatismo, los intendentes masticaron su frustración y el propio Insaurralde fue el primero en anunciar su apoyo a la fórmula Kicillof - Magario, que Cristina y Alberto Fernández habían instalado sin palabras, sólo con una foto de los cuatro en el acto de Merlo.



Al mismo tiempo, el aparato de inteligencia del Estado se ponía en movimiento para justificar la quinta inasistencia de Stornelli a ejercer su defensa, con las escuchas ilegales a los presos en unidades del Servicio Penitenciario Federal.
El Consejo de la Magistratura presionaba con una investigación a Ramos Padilla, los publicistas Luis Majul y Jorge Lanata difundían el domingo 26 de mayo las mismas escuchas ilegales a los presos en Ezeiza y la dirigente cambiemita Elisa Carrió reactivaba una denuncia contra el juez de Casación Alejandro Slokar.
El objetivo es recusarlo para que no intervenga en la apelación del fiscal Juan Manuel Pettiggiani contra el fallo de la Cámara Federal de Mar del Plata que ratificó la competencia de Ramos Padilla.

Delito no es falta disciplinaria


Completa la maniobra la protección del fiscal que está en forma interina a cargo de la Procuración General, Eduardo Casal, quien ordenó instruir un sumario contra Stornelli.
El Reglamento para Magistrados del Ministerio Público Fiscal de la Nación establece el régimen disciplinario al que se sujetarán sus funcionarios, quienes tienen el deber de observar buena conducta dentro y fuera del ejercicio de sus funciones. Esto implica no incurrir en las faltas graves y leves que enumeran los artículos 68 y 69 de la ley orgánica del Ministerio Público, que el artículo 70 prevé sancionar con multas o remoción. Las faltas leves son llegar tarde o faltar al trabajo, no cumplir instrucciones, ser irrespetuoso, no cuidar los muebles. Las graves, lo mismo pero en forma reiterada; violar reglas de confidencialidad, filtrar documentación reservada; ser negligente, no informar a la víctima, perder actuaciones, no excusarse cuando corresponde, interferir en actuaciones judiciales en las que no tenga ninguna intervención oficial; actuar como abogado salvo en asuntos propios; desempeñar profesión, empleo público o privado; recibir dádivas, no presentar la declaración jurada patrimonial, ser maltratador en sus funciones o acumular cinco faltas leves en un año.

Pero la Cámara Federal de Mar del Plata le ordenó a Ramos Padilla que pidiera el juicio político y desafuero de Stornelli por delitos que no tienen relación con sus actos funcionales como fiscal y que están tipificados en el Código Penal, que rige para todo ciudadano, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón, porque la Constitución niega los fueros personales.
Es inimaginable que la comisión de fiscales dictamine que Stornelli no debe presentarse en Dolores, cosa que excede el ámbito de sus atribuciones, por lo que la única función que cumplen es ganar tiempo mientras reiteran las maniobras para alejar a Ramos Padilla del expediente.

domingo, 2 de junio de 2019

EL PÉSIMO INFIERNO, de Graciana Peñafort - 26/5/19

La muerte que administra el Estado siempre recae sobre los mismos: los más débiles



La ministra de seguridad Patricia Bullrich llegando al Tedeum del 25 de Mayo de 2016.

El domingo 13 de abril de 2014, en el programa televisivo Periodismo para Todos, un sereno Jorge Lanata entrevistó a dos personas presentadas como “sicarios”, es decir asesinos a sueldo, por encargo.

En esos días se discutía a nivel nacional la modificación del Código Penal, proyecto elaborado y presentado al Poder Ejecutivo por una comisión de notables entre los que estaban Raúl Zaffaroni, León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, María Elena Barbagelata y Federico Pinedo. Este último rápidamente se alejaría políticamente del proyecto que había ayudado a redactar.
La política legislativa en materia penal empezaría así a circular por los andariveles de la política electoral y de la demagogia punitiva que se convertiría en slogan de campaña y caballito de batalla del macrismo.

Durante la entrevista, uno de los sicarios - con una claridad académica asombrosa, para ser un señor que declaraba minutos antes vivir de matar gente - tuvo este dialogo con Lanata:

JL: ¿Qué pensás que te pasaría si te agarran?

Sicario Estudioso: ¿Con la ley nueva? Salgo en dos minutos.
JL: ¿Y con la vieja?

Sicario Estudioso: En un mes…
Lanata no repreguntó.
No faltó el mal pensado que lanzara la sospecha de que el sicario en realidad no era sicario, y que la respuesta estaba superguionada para que se pusiera en discusión un proyecto, que huelga decir, jamás se convirtió en ley.

El sicario que conocía perfectamente el código penal vigente y que había estudiado en profundidad el proyecto de reforma, nos deparo a la mayoría de los abogados de este país, horas de chistes y carcajadas.
No faltó el colega que sugiriese contratarlo como asesor. O el que amenazó llamarlo como perito experto.
El “sicario experto en legislación penal actual y futura” se volvió una celebridad entre los abogados, aun cuando jamás supimos su nombre.
Luego la realidad se volvió mucho menos chistosa en materia penal, cuando los jueces y fiscales parecieron empezar a resolver las causas con tanto conocimiento o estudio como demostró mi querido y desconocido Sicario Estudioso.
Hace unos días recordé, con algo parecido al afecto, las interminables horas de risa que nos regaló.
También me acordé de otro detalle curioso: el Sicario era de Rosario y su principal enemigo era el narcotráfico.
(Cualquier parecido con la realidad actual, y con ciertos discursos, tal vez no sea pura coincidencia. ¿Cómo saberlo?)

En febrero de 2019 se hizo pública la denuncia de un empresario llamado Pedro Etchebest por extorsión.
El extorsionador denunciado se llamaba Marcelo D’Alessio, quien se presentaba como abogado, contador, experto en seguridad y agente de inteligencia de la CIA, la DEA y también de la AFI argentina.
A la fecha, Marcelito está preso, imputado por extorsión y otros delitos vinculados a la existencia de un dispositivo de inteligencia ilegal que al parecer no solo extorsionaba, sino que pasaba buena parte de su tiempo prestando útiles - e ilegales - servicios al Poder Judicial, en lo que se refería al armado de causas contra los ex funcionarios del gobierno kirchnerista.
Estos servicios consistían en la “fabricación” de testigos falsamente arrepentidos y en la presión - “puesta en emergencia”, dicen ellos - para que personas fueran a declarar judicialmente en contra de “objetivos específicos” que siempre eran ex funcionarios kirchneristas.
Entre los señalados como receptores y beneficiados por los buenos oficios de la “loca banda de Marcelito” figuraban Carlos Stornelli, fiscal de la causa basada en arrepentidos, conocida como “Causa Cuadernos”; el juez de dicha causa (a quien con toda honestidad y humanidad le deseo una pronta recuperación); el Ministerio de Seguridad conducido por la carismática Patricia Bullrich; algunes diputades conocides por sus constantes denuncias de corrupción, siempre contra el kirchnerismo; y por insólito que suene, hasta la AFI de Gustavo Arribas parece haber tercerizado en la banda de Marcelito algunas de sus tareas específicas.
Lo que se dice, una mala conjunción de espías oficiales holgazanes y espías paraoficiales proactivos.

Al principio, los funcionarios públicos involucrados negaron siquiera conocer a Marcelito. 
Pero cuando empezó a surgir la abundante prueba que se secuestró en el marco de la investigación, a regañadientes comenzaron a reconocer que lo conocían.
Stornelli dijo que D’Alessio había ido una o dos veces a su fiscalía a aportar información.
Luego se supo que además había ido a visitarlo en Pinamar, para una larga reunión que incluso estaba filmada.
Un detalle conmovedor que proporcionó Marcelito: primero negó la reunión de Pinamar, pero cuando aparecieron las fotos señaló que había sido un encuentro casual y saltaron los chats que revelaban que la reunión había sido concertada con días de anticipación, se llamó al silencio.
Say no more, concluiría Charly.
Debería recomendarle al fiscal Stornelli que se presente ante la Justicia y dé las explicaciones del caso, en lugar de refugiarse en las bambalinas de colegas que con cada día que pasa y cada foto que irrumpe se comprometen aún más en una defensa que no pueden explicar.

Patricia Bullrich negó conocer a D’Alessio hasta que aparecieron fotos de Marcelito y ella juntos.
Cuando no tuvo mas remedio que admitir que lo conocía, señaló que siempre lo había considerado un “loquito”, que se lo habían presentado pero no había vuelto a tener contacto.
Luego aparecieron unos chats que daban cuenta de una operación con un usuario identificado en el teléfono de D’Alessio como “Patricia Bullrich S6”.
Desde el ministerio de Seguridad, los siempre informales voceros señalaron que había que verificar que en efecto se tratase del celular de Patricia Bullrich.
Está claro que se debía verificar la identidad del usuario, porque dentro de los chats entre “Patricia Bullrich S6” y D’Alessio había mensajes que daban cuenta de tareas de inteligencia ilegales desarrolladas en Santa Fe.



La respuesta de Movistar fue que el usuario identificado en el celular de Marcelito como “Patricia Bullrich S6” era, en efecto, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.



Los informales voceros de la ministra difundieron rápidamente dos datos vitales.
El primero: la ministra consideraba que la difusión de la nota de respuesta de Movistar era una intromisión en su privacidad y que iniciaría acciones legales.
Rara respuesta por parte de la ministra que hace meses impulsó un plan para que los usuarios de celular - incluyendo los usuarios de líneas prepagas - registraran la titularidad de sus líneas telefónicas.
Y quiero creer que no habrá sido una amenaza contra los periodistas que publicaron la respuesta de la empresa, por eso de “campeones de la Libertad de Expresión y coso” que promulga el archidiácono macrista Hernán Lombardi.
La respuesta de la empresa Movistar esta glosada en un expediente judicial, que es público para las partes y difundió el periodismo, toda vez que se presenta como una información de indudable interés público.

Extraño concepto de reserva de la privacidad de un ministerio que se ha mostrado displicente con la pornográfica difusión de fotos de detenciones (sobre todo de kirchneristas), incluyendo fotos realizadas en la intimidad de la casa de la persona que se estaba deteniendo, a las seis de la mañana - hablo de Amado Boudou, obvio -, en pijama y descalzo.

Ni hablar de la frecuente participación y opinión de la ministra en programas de televisión donde es usual la difusión de escuchas telefónicas, cuyo origen declarado son las actividades como runner del conductor del programa.
No escuché a la ministra opinar sobre la vulneración del derecho a la privacidad que significa la difusión de esas escuchas.
Y acabo de revisar la Constitución Nacional y aseguro fehacientemente que no diferencia entre kirchneristas y no kirchneristas en la oportunidad de consagrar el derecho a la intimidad y la confidencialidad de las comunicaciones.

Sin ánimo alguno de ser maledicente, estoy casi convencida de que, si la ministra investigase con ahínco la filtración de fotos y de escuchas, daría con el responsable de la filtración de la nota de respuesta de Movistar que identifica a “Patricia Bullrich S6” como Patricia Bullrich.

La segunda cuestión fue la preocupante respuesta de los voceros informales de la ministra.
La respuesta fue que el celular era utilizado para jugar por el nietito de Patricia Bullrich.
Todos coincidimos en que el pibe es un fenómeno extraordinario en materia de expresión verbal y escrita.
Se comunicaba con D’Alessio con una propiedad en el lenguaje que deberían envidiar e imitar buena parte de los funcionarios del macrismo, empezando por el excelentísimo señor Presidente Ojitoz de Cielo, que alguna dificultad manifiesta de modo constante en esa área.

Alguno sugirió que se podría designar al niño en cuestión en alguna área de comunicaciones del Poder Ejecutivo, atento a sus sorprendentes habilidades comunicativas.
Y su enorme gama de intereses, también sorprendentes a tan tierna edad.
Podría haberle pedido a D’Alessio vidas en Candy Crush, pero el nietito decidió interiorizarse sobre lo que Marcelito le comentaba que sucedía en Rosario. Prolijo como pocos, el pibe pidió precisiones sobre el barrio donde sucedían los hechos denunciados.
Voy a afirmar sin miedo que, desde la aparición de la maravillosa Ofelia Fernández en el plano público dándole voz a los jóvenes que siempre eran hablados por otros, no había surgimiento político de cuadro de la juventud mas asombroso que el del nieto de Patricia Bullrich.

Preocupados por la relevancia pública del jovencito, los voceros un poco más formales de la ministra se comunicaron con el diario Perfil y corrigieron lo publicado.
El sábado 25 salió una nota firmada por Agustino Fontevecchia que se expresa que “juzgar si es correcto que un niño juegue con un teléfono de la flota del Ministerio de Seguridad, que pelea contra el narcotráfico y las mafias - y que además esta hackeado -, no fue nuestra intención. Lo que buscábamos era poner el foco sobre un elemento central de la causa D’Alessio: si la ministra Bullrich estaba al tanto y si recibía información de parte de una banda de espías paraestatales que además son acusados de extorsión".

El jueves, en el programa Corea del Centro que dirigen María O’Donnell y Ernesto Tenembaum en Net TV, la ministra confesó estar “indignada” por las versiones que involucraban a su nieto y el celular que tenía agendado D’Alessio. “Es mentira”, dijo, agregando que Perfil lo habría deducido en base a que su vocero nos había dicho que “lo único que tiene son jueguitos”.

Del irrisorio episodio del nieto de Bullrich rescato dos elementos.
El primer elemento es que en el informe remitido por Movistar consta que D’Alessio se comunicó en varias oportunidades en el teléfono de Bullrich. No solo llamó sino que recibió llamados de él, amén de mensajes de texto y felicitaciones de fin de año con música de Frank Sinatra.

El segundo elemento es que tengo que decir - muy a mi pesar - que por ahí Bullrich es una gran ministra de Seguridad de la Nación.
No me consta ni comparto en lo absoluto su discurso de mano dura con los débiles, y sus análisis pseudosociológicos sobre los temas de seguridad. Ni su pasión incontenible por detonar pollos y deportar personas.
Digamos que todo eso es opinable.
Pero estarán de acuerdo en que darle a un niño un celular hackeado y donde constan agendados falsos espías y extorsionadores, habla pésimo de las habilidades como abuela de la ministra.

También queda claro que no habría sido del todo honesta respecto a la naturaleza y verdadera entidad de su relación con D’Alessio, quien con toda ingenuidad invocó el nombre de Patricia Bullrich para evitar el allanamiento de su domicilio en aquel febrero donde todos - todavía - conocían a D’Alessio.

Tremendo destino el de los Sicarios estudiosos y el de los nietos superdotados.
Servir de pantalla para inescrupulosas operaciones de prensa. Convertirse en chiste.
Volver superficial y cómico lo que es en realidad una tragedia: el punitivismo plagado de absurdos e ignorancia de una parte de la sociedad que ha decidido creer que eliminando o encarcelando a otra parte de la sociedad, los que queden estarán mejor.
A ellos quiero decirles que esa es una ficción que no se sostiene en evidencia alguna.
La violencia, las causas armadas y las cárceles solo han demostrado ser terreno fértil para más violencia, más causas armadas y mas cárceles.
Cárceles que están a años luz de lejos de aquel mandato constitucional que consagra: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”.

En enero de 2017, en una comisaria de Pergamino donde había detenidos, se produjo un incendio en el cual murieron 10 personas.
Y aunque la policía señaló ser ajena a lo sucedido, uno de los chicos que murió allí alcanzo a enviar un mensaje de texto a su mamá diciendo: “Vení, que nos están matando”.
A Santiago Maldonado lo persiguió la gendarmería y murió ahogado en circunstancias que aun no terminamos de dilucidar.
A Rafael Nahuel le disparó un integrante del grupo Albatros, y pese al intento de acusarlo de participar en un tiroteo, las pericias señalaron que fue muerto por la espalda y sin tener un arma.
A Facundo Ferreyra le dispararon por pobre y morocho, un policía que pareció olvidar que él también era pobre y morocho.
Hace nada la policía en San Miguel del Monte le disparó y mató a cuatro pibes, que de tan jóvenes es casi imposible imaginar muertos. Pero están muertos.
Definitiva e inexorablemente.
Y aunque aparten a los policías y a otros miembros de las fuerzas de seguridad que provocaron esas muertes, por algún horrible motivo los que portan armas en nombre del Estado siguen considerándose habilitados para matar.
Y para encubrir esas muertes.

Cuando dejamos de reírnos por un segundo, comprendemos que un sicario, aun cuando estudie la legislación penal, mata personas. Que seguramente el nieto de Bullrich no habló jamás con D’Alessio. Y que la muerte, reitero, es inexorable, definitiva y dolorosa.

Como deseo irrenunciable, como exigencia a quienes nos gobiernan hoy y a quienes nos gobernaran mañana, quiero vivir en un país donde la muerte no sea administrada por el Estado.
Siempre volcada sobre los mismos.
Siempre sobre los débiles.
Siempre sobre aquellos que, por el motivo que sea, no pueden defenderse.

QUÉ NOS DICE HOY EL BEATO ANGELELLI, de Oscar Campana.

La beatificación de Angelelli, Murias, Longeville y Pedernera es sólo el principio de un camino a recorrer

Resuenan aún los ecos de la enorme y emotiva celebración del 27 de abril pasado en el Parque de la Ciudad de la capital riojana. Ese día tuvo lugar la beatificación de Enrique Angelelli, Wenceslao Pedernera, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longeville, ya conocidos por todos como “los mártires riojanos”.

La alegría popular; la fiesta extendida desde los días anteriores en las carpas instaladas en la Plaza 25 de Mayo de La Rioja y que pasando por el acto central de la beatificación se dirigió hacia Sañogasta, Punta de los Llanos y Chamical, sitios martiriales; la permanente romería de peregrinas y peregrinos que se reconocían con la mirada; el reencuentro de tantas y tantos que compartían la bendita complicidad de la memoria…

La complicidad de la memoria, como la forma de contrarrestar el “conjuro del silencio” que hace ya tantos años denunciara el padre obispo Jorge Novak.
Mucho se habló en esos días del arduo y trabajoso camino que llevó de los asesinatos de julio y agosto de 1976, perpetrados por el terrorismo de Estado, hasta este momento de extraño júbilo por el asentimiento institucional a una convicción, la del martirio, de la que muchos fueron testigos desde el primer momento.

Pero lo acontecido el pasado 27 de abril no puede ser el fin de un camino, que deje a nuestros mártires en una estampita y en el calendario litúrgico.
No puede ser tampoco, como suele advertir Marcelo Colombo, la pasteurización y el alindamiento de la figura de Enrique Angelelli.
No puede ser, digo yo, la domesticación de la memoria, finalmente siempre molesta.

En la figura de Angelelli se agolpan y concentran muchas de las cuestiones que la Iglesia en Argentina debe aún abordar, en algunos casos constituyendo una lista de pendientes de muy larga data.

– La primera de ellas, evidente y significativa, es la renovación pastoral nacida del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965), releída en la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968) y adaptada para nuestro país en el Documento de San Miguel (1969).
De aquella renovación Angelelli fue una figura paradigmática a partir de la pastoral de conjunto desarrollada en la diócesis de La Rioja entre 1968 y 1976, como así también por su activa participación en la Conferencia Episcopal Argentina de entonces, en las comisiones y equipos que impulsaban las reformas conciliares. Es esa pastoral, no otra cosa, la que fue martirizada (“mártires de los decretos conciliares” los llamó el cardenal Angelo Becciu en la misa de beatificación). Y el reconocimiento “oficial” de su martirio debiera llevarnos, como Iglesia, a recuperar sus intuiciones, su estilo, sus apuestas, sus concreciones. Sino estaríamos leyendo sólo una parte del mensaje que dicho reconocimiento propone.

Si además desglosáramos todas las dimensiones y todos los actores que Angelelli puso en juego en aquella pastoral de conjunto, su sola mención definiría incluso una agenda para los tiempos que corren…

Una segunda cuestión, no menor, es el de la connivencia del episcopado de entonces con el poder militar de la dictadura.
¿Cómo celebrar hoy la aceptación oficial de la Iglesia de nuestros mártires sin recordar la complicidad de las autoridades eclesiásticas de entonces?
Resulta absolutamente imposible historiar a Angelelli sin recalar una y otra vez en este punto.
¿Cuándo y cómo la Iglesia católica en Argentina, en sus instancias de conducción, hará un público y claro reconocimiento de aquella complicidad, sin medias tintas, dándole la palabra a tantos cristianos y no cristianos que fueron capaces de señalar desde el primer momento el lugar estratégico que la cúpula episcopal de entonces tuvo en la existencia y el desarrollo de la última dictadura?
La espera ha sido larga, muy larga.
Por eso, responder cabalmente a esta pregunta es acuciante. Más aún cuando hoy asistimos a proyectos académicos en nuestro ámbito teológico que pretenden abordar el estudio del período 1966-1983 sin apelar, salvo excepciones, a las personas idóneas que podrían dar cuenta de un conocimiento de dicha etapa.

Nuestros mártires, nuestros hermanos asesinados entre tantos miles de víctimas de la última dictadura, no nos dejan ser complacientes. La traición, el abandono, la negación y el olvido de la cúpula episcopal de entonces, tampoco.
Otra cuestión es la de la relación Iglesia-Estado, que podría desplegarse, al menos en el plano institucional, en dos grandes temas pendientes: el de la existencia del obispado militar, por un lado, y en la del “sostenimiento” del Estado a parte del clero, por el otro.
En las dos cuestiones sigue reverberando la cuestión anterior, habida cuenta del rol –criminal y nunca reconocido por la Iglesia– que el entonces vicariato castrense tuvo durante la última dictadura militar, y habida cuenta, también, de que toda la legislación que regula aquel sostenimiento del clero procede de dicha dictadura.

Sin dudas, muchas otras cuestiones, que deben sumarse a esta lista, podrían plantearse desde la beatificación de los mártires riojanos.

Al preguntarse por el legado de los mártires, dice Jon Sobrino, quien conoció el martirio en lo que él llamó su “familia”:
“Legado es lo que tenemos que poner a producir, no sea que escuche­mos el reproche de Jesús, en la parábola de los talentos. […]
Para poner a producir hoy el legado de los mártires, hay que reconocer en qué mundo lo recibimos.”
Y concluye citando a su hermano mártir Ignacio Ellacuría: “[…] ‘sólo manteniendo el recuerdo de los mártires, como cosa real, tendremos esperanza para cambiar este mundo’” (“El legado de los mártires de cara al futuro”: Revista Latinoamericana de Teología 94, 2015, 10).

Los mártires, como “cosa real”…

El reconocimiento del martirio y la beatificación de Angelelli y sus compañeros mártires no puede constituir un punto de llegada, sino más bien una evangélica provocación a la conciencia cristiana para seguir andando en los difíciles tiempos que corren

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