lunes, 16 de septiembre de 2019

LA JUSTICIA SE ESPABILA, de Horacio Verbitzky - 15/9/19

La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo ordenó al PEN informar sobre el acuerdo con el FMI


Apenas cuatro días después de que El Cohete a la Luna informara que el acuerdo stand - by por el que el Fondo Monetario Internacional prestó 57.100 millones de dólares al gobierno argentino del Presidente Maurizio Macrì estaba flojo de papeles, la sala III de la Cámara Federal de Apelaciones en los Contencioso Administrativo ordenó que el Poder Ejecutivo y el Banco Central suministraran toda la información necesaria para que los ciudadanos pudieran controlar la regularidad del procedimiento.
Y que lo hicieran en los términos solicitados por los autores de un recurso de amparo y de un reclamo de acceso a la información pública.

Quienes los presentaron fueron Pedro Biscay, ex director del Banco Central, designado por Alejandro Vanoli y despedido por Federico Sturzenegger a raíz de los memorándums que le envió advirtiéndole sobre el peligro para la economía argentina de la bola de nieve de Letras que se iban acumulando a velocidad vertiginosa.
A lo largo de la tramitación del amparo, el Ministerio de Hacienda reconoció que el expediente administrativo se había iniciado nueve días después de concedido el préstamo cuya necesidad debía fundamentar, en cumplimiento de las leyes de procedimiento administrativo y de administración financiera, que exigen que los actos de gobierno sean debidamente fundados por dictámenes técnicos.

El domingo 8, en el programa por streaming El Destape Web fui invitado a exponer sobre este caso, del que había escrito en la edición de ese mismo día de El Cohete. Inmediatamente antes hubo una entrevista a la mamá de un nene de 13 años, que expuso sobre la infernal burocracia del Instituto de Obra Médica Asistencial de la provincia de Buenos Aires (IOMA) para obtener un remedio oncológico. Mostró las distintas planillas que debía firmar, las varias sedes a las que le reclamaban que asistiera, y concluyó narrando que el medicamento Vincristina llegó cinco días después de la muerte del pibe, quien no pudo tomarlo en el momento que correspondía según el tratamiento prescripto por el médico.
Todos en el estudio estábamos llorando cuando me tocó contrastar ese laberinto con el hyperloop de alta velocidad que recorrió la solicitud de 57.100 millones de dólares.

Esa cifra es el mayor empréstito de la Argentina en sus dos siglos de existencia; el mayor préstamo concedido por el Fondo Monetario desde su creación por los acuerdos de Bretton Woods de 1944; la mayor deuda tomada por cualquier país del mundo en el mismo lapso; y equivale al 60% de la totalidad de la cartera prestable del FMI.
Es más rápido y exige menos requisitos endeudarse por el 10% del producto interno bruto de un año que conseguir la dosis de una droga oncológica que puede prolongar la vida de una criatura.
Biscay fue el único director del Banco Central que permaneció en funciones una vez que concluyó el gobierno de CFK y renunció el presidente del Banco, Alejandro Vanoli. Durante un año y medio envió diversas comunicaciones formales al presidente del directorio, como era su obligación, advirtiendo que la política en curso era insustentable.
En julio de 2017 fue cesanteado por cuestionar la política de su presidente, Federico Sturzenegger (que el propio gobierno abandonaría cinco meses más tarde) y la emisión descontrolada de Letras del Banco Central (LEBACs), para esterilizar los pesos que se adquirían con los dólares prestados por los mercados voluntarios de crédito.
En febrero de 2018, esos mercados cerraron sus puertas en las narices del gobierno argentino, que entonces debió recurrir al FMI.
Sturzenegger fue reemplazado por Luis Caputo, El Primo Toto.
Las sucesivas comunicaciones internas de Biscay pueden leerse en las ediciones anteriores de El cohete a la Luna, e hicieron un primer amago de cumplirse en mayo de 2018.
El 15 de mayo vencían letras por 30.000 millones de dólares y ante la imposibilidad de afrontar el pago y el temor a que no se renovaran, el gobierno acudió al Fondo Monetario Internacional.

Jueces y jueces


Cuando se anunció que los enviados volvían con el crédito otorgado, menos de un mes más tarde de que Macrì anunciara la apertura de negociaciones con el Fondo, Biscay, su ex compañero en el Banco también cesanteado Eduardo Codianni y el presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, Eduardo Manuel Murúa, trabajaron en un recurso de amparo con los abogados Augusto Martinelli, Andrés Bernal y Francisco Verbic, que se presentó en el juzgado federal en lo contencioso administrativo del juez Esteban Furnari.

Esteban Furnari es el juez que en 2009 anuló la decisión oficial de suspender la fusión de Cablevisión y Multicanal, del Grupo Clarín.
En 2016 intervino Oil Combustibles, del Grupo Indalo, lo cual impidió que la empresa cuyos principales accionistas son Cristóbal López y Fabián De Sousa pudieran pagar el plan de refinanciación de deudas acordado con la DGI, lo cual la condujo a la quiebra.
De Sousa denunció que ese fue el cumplimiento de una amenaza que les formuló en persona el Presidente Maurizio Macrì si no colocaban sus medios de comunicación al servicio del gobierno.
Esta semana, la jueza federal María Eugenia Capuchetti, designada por Macrì, los sobreseyó en otra causa iniciada contra ellos por el diligente juez Julián Ercolini, quien les atribuía una venta simulada del Grupo Indalo.
Ante el Tribunal Oral Federal 3, De Sousa está exponiendo sobre el intento del gobierno por apoderarse de sus medios (la señal de cable C5N, la Radio 10, los principales), que debían ponerse al servicio del proyecto de encarcelar a la ex Presidente CFK.

El encono de Macrì y la centralidad de este proyecto se verificaron en la suerte de los camaristas que dejaron en libertad a López y De Sousa: Jorge Ballestero fue jubilado de emergencia, Eduardo Farah trasladado a otro tribunal y Eduardo Freiler expectorado en juicio político.
La sala M del tribunal, conformada por Leopoldo Bruglia y Cacho Bertuzzi, trasladados a dedo sin el trámite legal y constitucional requerido, volvió a encarcelarlos.
Sobreseídos en una causa, es muy probable que sean absueltos o que sea declarada nula la otra: un peritaje de la Corte Suprema de Justicia refutó que debieran 8.000 millones de pesos, por impuestos percibidos y no ingresados, con los cuales habrían comprado nuevas empresas.
Sólo habían refinanciado 2.200 millones de pesos, de los cuales al asumir Macrì ya habían pagado 1.600.
Si no pudieron saldar el resto fue porque los detuvieron e intervinieron sus empresas.

El fiscal Guillermo Marijuan y la jueza María Servini investigan la denuncia de Fabián de Sousa anticipada en El Cohete.

Cuesta arriba


Ante la apelación de Biscay, Murúa y Codianni, el fiscal ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, Rodrigo Cuesta, dictaminó que el Poder Ejecutivo, “mediante una respuesta vaga y evasiva, se ha negado a entregar […] información pública básica sobre los empréstitos contraídos con el FMI durante el año 2018”.
Además destacó que tampoco se le informó respecto de la existencia de cláusulas de prórroga de jurisdicción, las características financieras de los acuerdos, de la normativa o actos que habilitaban la suscripción de la Carta de Intención, y tampoco se le proveyó copia de lo solicitado “con relación a los señalados pdf que el Ministerio de Hacienda públicó en su página web” (fs, 7/7 vta.)”.
Para el fiscal, el Ministerio de Hacienda omitió entregar la información requerida en “soporte digital, como expresamente se solicitó en sede administrativa. Y tampoco acompañó esos documentos en tal soporte a este expediente judicial” (fs. 147).
Agregó que “[n]o es lo mismo contar con fotocopias de los documentos en pdf impresos desde el sistema […] que con el expediente completo en formato digital. Esto último permite controlar la autenticidad, fechas de producción, inalterabilidad y otras características del documento que no pueden verificarse en una fotocopia de papel” (fs, 147 vta., énfasis del original).
Al avalar esto, Furnari “violó los principios más fundamentales establecidos por nuestra Corte Suprema de Justicia y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” (fs 148).
Para la Corte Suprema, la información solicitada de carácter público, “no pertenece al Estado sino que es del pueblo de la Nación Argentina” y que “de poco serviría el establecimiento de políticas de transparencia y garantías en materia de información pública si luego se dificulta el acceso a ella mediante la implementación de trabas de índole meramente formal”.

Después de mucho resistirse, el Ministerio de Hacienda entregó dos expedientes administrativos, de los que surge que:
El primer expediente administrativo fue iniciado por ese Ministerio el 21 de junio de 2018; esto es, una semana después de la demanda del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y nueve días después de la firma de la Carta de Intención para solicitar el crédito, el 12 de junio.
No hay constancia de que existiera un dictamen jurídico previo a la firma de la Carta de Intención.
Tampoco consta el dictamen del Banco Central sobre cómo impactaría el crédito que se pretendía tomar en la balanza de pagos (requisito exigido por el artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156).
Ningún acto administrativo expone la decisión de tomar el crédito,
El Presidente Maurizio Macrì no firmó decreto alguno al respecto.
En el expediente tampoco hay Resolución alguna del Directorio del Banco Central ni del Ministerio de Hacienda.
Por último, ni siquiera hay constancia de que se haya suscripto acuerdo alguno: sólo está la Carta de Intención y sus memorandos adjuntos. Esa Carta de Intención dice que tales memorandos son “hitos que deben usarse para el diseño del acuerdo stand-by”.

El Banco Central no entregó los dictámenes del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156 ni los expedientes donde deberían haberse emitido (tanto para el crédito de U$S 50.000.000.000 como para el posterior de U$S 7.100.000.000). En su lugar, se limitó a sostener que evaluó el impacto macroeconómico del crédito en conjunto con el Ministerio de Hacienda y con el propio Fondo Monetario Internacional, lo cual se aparta por completo de la legalidad vigente.

Esta información formó parte del artículo principal del Cohete el domingo pasado http://elcohetealaluna.com/flojo-de-papeles/.
El jueves 12, la Cámara de Apelaciones aceptó todos los planteos de los amparistas y las posiciones del fiscal general y obligó al Estado a entregarles la información en la forma solicitada.
Firmaron la resolución los camaristas Jorge Esteban Argento, Carlos Manuel Grecco y Sergio Gustavo Fernández, el hermano de Francisco Javier y Claudio, el trío más temido que circula entre los sótanos de la inteligencia y los pasillos de tribunales.
Como juez de primera instancia primero y como camarista después, Argento ha sido claro en sus pronunciamientos respecto de los crímenes de la dictadura (condenó al ex almirante Massera a indemnizar a la diezmada familia Tarnopolsky) y los motines carapintada (rechazó amparos en contra de las sanciones que les impusieron).
También investigó la formación con diputruchos de la mayoría que en 1990 votó la ampliación de la Corte Suprema de Justicia; convalidó las facultades del Congreso para regular la composición del Consejo de la Magistratura; aceptó el reclamo de la editorial Perfil por el retiro de la publicidad oficial.
Junto con Grecco revocó la medida de Furnari en favor de la fusión de los cables del Grupo Clarín, y también desampararon a La Nación en su batalla contra el Estado para no pagar impuestos.

El fallo unánime


El jueves 12, por unanimidad, los camaristas volvieron a revocar una decisión de Furnari, esta vez en el amparo por el acceso a la información pública.
Con cita de precedentes de la Corte Suprema de Justicia, la Cámara sostuvo que el “fundamento central del acceso a la información en poder del Estado consiste en el derecho que tiene toda persona de conocer la manera en que sus gobernantes y funcionarios públicos se desempeñan”. 

Agrega que la obligación de suministrarla fue predicada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos “toda vez que la información pertenece a las personas, la información no es propiedad del Estado y el acceso a ella no se debe a una gracia o favor del gobierno. Este tiene la información solo en cuanto representante de los individuos. El Estado y las instituciones públicas están comprometidos a respetar y garantizar el acceso a la información a todas las personas”. 

También señaló el Alto Tribunal interamericano que “en una sociedad democrática es indispensable que las autoridades estatales se rijan por el principio de máxima divulgación, el cual establece la presunción de que toda información es accesible” y el sistema de excepciones debe ser restringido.

El artículo 1º de la ley 27.275 de Derecho de Acceso a la Información Pública sostiene que su objeto es “promover la participación ciudadana y la transparencia de la gestión pública …” y se funda en los principios de presunción de publicidad, transparencia y máxima divulgación, informalismo, máximo acceso, disociación, no discriminación, máxima apertura, gratuidad, control por el órgano competente, responsabilidad, alcance limitado de las excepciones, in dubio pro petitor (es decir, en caso de duda a favor del peticionario), facilitación y buena fe.

Por todo ello, ordenó que el Poder Ejecutivo brinde información “clara, precisa, completa y detallada” sobre los empréstitos contraídos con el FMI.
El reclamo del amparo se refiere a:
Texto completo del contrato firmado o a ser firmado entre las partes, términos de referencia, todos sus anexos y cualquier documentación conexa o complementaria ambos empréstitos “credit stand-by” contraídos o a contraerse con el FMI;
Condiciones establecidas en el marco de dichos empréstitos. Entre ellas, informe si se han suscripto cláusulas con prórroga de jurisdicción hacia tribunales extranjeros arbitrales, administrativos /o judiciales para resolver controversias derivadas del empréstito;
Informes, dictámenes y/o cualquier otro documento donde las reparticiones públicas con competencia en la materia se hayan expedido con carácter previo a la toma de tales empréstitos, sobre el impacto y distribución presupuestaria prevista para afrontar las condiciones dispuestas por los créditos en cuestión;
Detalle de las características financieras de ambos acuerdos. Entre ellas, como mínimo, las siguientes: montos acordados, modalidad y plazo de desembolso de fondos, costos financieros (tasa de interés, cargos y otras comisiones), aforos y toda otra característica financiera que pueda incidir en la carga de los compromisos a ser atendidos;
Expediente/s administrativo/s donde se desarrollaron los procedimientos previos a la toma de las decisiones administrativas pertinentes para contraer el empréstito en cuestión. Al respecto, específicamente que informe números de expedientes y entrega de copia completa de su contenido (en especial, dictámenes, informes técnicos y documentos, donde conste la intervención de los organismos de asesoramiento y control nacionales, así como todo acto administrativo dictado en el contexto del mismo);
Respecto del documento fechado el 12/06/2018 que el Ministerio de Hacienda ha publicado en la página web, el cual correspondería a la carta de intención dirigida por Sturzenneger y Dujovne a la señora Lagarde y su anexo Memorándum de Políticas Económicas y Financieras, correspondiente al primero de los empréstitos (simples pdfs carentes de sellos oficiales, membrete, fechas auténticas o referencia a expediente alguno), se entregue copia de los documentos originales y de todos los informes o dictámenes técnicos que se produjeron con carácter previo a definir el contenido y alcance de dichos documentos;
Respecto de esa carta de intención dirigida por Sturzenneger y Dujovne a la señora Lagarde y su anexo Memorándum de Políticas Económicas Financieras correspondiente al primero de los empréstitos, informe y entregue copia de la normativa pertinente que habilitaba su suscripción por parte de dichos funcionarios, o bien del acto o actos administrativos que así lo hubiesen autorizado (v. fs. 2/3 vta.).

También dispuso que el Estado cumpla con su obligación de entregar la información “en formatos digitales abiertos, salvo casos excepcionales en que fuera de imposible cumplimiento o significara un esfuerzo estatal desmedido”. A su vez, en el decreto reglamentario Nº 206/2017, se prevé que “en caso que los sujetos obligados posean una versión electrónica de la información solicitada, deberán enviarla al particular sin costo alguno o ponerla a su disposición, comunicándole a este los datos que le permitan acceder a la misma. De no existir versión electrónica, podrán reproducir la información solicitada en copias simples, medios magnéticos, ópticos, sonoros, visuales, holográficos y otros medios”.

En lo relativo a las “cláusulas de prórroga de jurisdicción, a los actos administrativos previos y a los acuerdos aprobados por el Fondo Monetario Internacional, en caso de darse una respuesta afirmativa sobre su existencia, también se proceda a facilitar el acceso a ellas - según lo ordenado en el Considerando anterior - y a la entrega digital, en caso de hallarse en este formato”.

La negociación


La responsabilidad penal de los funcionarios que no cumplieron con los requisitos de las leyes de procedimiento administrativo y de administración financiera es insoslayable y comprendería a Macrì, Sturzenegger, Caputo, Guido Sandleris y Nicolás Dujovne. Los abogados Verbic, Bernal y Martinelli se preguntan por qué el Gobierno incumplió «los procedimientos administrativos previos que evaluaran y controlaran la sustentabilidad de la deuda. ¿Será que sabía que la deuda con el FMI no era sustentable, pero igual eligió ese camino antes que tener que admitir ante la población que en dos años de gestión se había llegado a una situación de default?»

Es improbable que la responsabilidad se extienda a los funcionarios del FMI, Christine Lagarde, David Lipton, Alex Werner y Roberto Cardarelli, que no se aventuran a tratar con los países miembro sin un completo blindaje legal, comenzando por la prórroga de jurisdicción.
No obstante, es ostensible que esta ligereza negligente favorece la posición del gobierno argentino, para el momento en que Alberto Fernández deba sentarse a discutir las condiciones del probable acuerdo de facilidades extendidas que substituirá al stand-by.
Este es el exacto reverso de la pretensión del Fondo de que Fernández suscriba las decisiones que llevaron al fracaso del Presidente Macrì y al contundente repudio que cosechó, en las urnas, en las calles y que comienza a manifestarse también en los tribunales.
La pueblada en el corazón de la clase media porteña, con indignadas personas intentando rescatar a un vendedor callejero en Acoyte y Rivadavia, al grito: “Yuta, basura/vos sos la dictadura” es un sello indeleble en el certificado de defunción de Cambiemos.

Otra prueba de ello son la intervención parcial del Correo Argentino de Macrì, por parte de la misma jueza Marta Cirulli que lo protegió durante el interminable concurso preventivo; el dictamen que la fiscal Paloma Ochoa presentó al juez Rodolfo Canicoba Corral para que se investiguen las afirmaciones de Martín Pérez Redrado de que Macrì fomentó la corrida del 12 de agosto, como represalia contra quienes el día anterior habían votado por Les Fernández; el sobreseimiento de Cristóbal López y De Sousa; la desvinculación de Cristina de los bolsos rellenos de dólares por los que fue detenido y condenado José López; la inquietud del fiscal Diego Luciani, quien ha tomado súbita conciencia de que sólo puede acusar a Cristina por la inadmisible responsabilidad objetiva en la causa de la obra pública («…no podía ignorar», dice su endeble libelo).

Los helados vientos de la política espabilan a los adormecidos magistrados, bien dispuestos a recuperar lo que se pueda del tiempo perdido.

EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA, de Ángeles Caso.

"En este momento de mi vida, no quiero casi nada.
Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos.
Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama.
El recuerdo dulce de mis muertos.
Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche.
El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas.
Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar.
Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno.
Un instante de belleza a diario.
Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada.
Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería.
No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase.
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.
Sólo quiero eso.
Casi nada o todo."

sábado, 14 de septiembre de 2019

CANTO LIBRE, de Víctor Jara

Letras


El verso es una paloma
Que busca donde anidar
Estalla y abre sus alas
Para volar y volar,
mi canto es un canto libre,
que se quiere regalar.
(Mi canto es un canto libre)


A quien le estreche su mano,
a quien quiera disparar
(Mi canto es un canto libre)
Mi canto es una cadena
sin comienzo ni final,
y en cada eslabón se encuentra
el canto de los demás.

El canto de los demás

Sigamos cantando juntos
a toda la humanidad.
Sigamos cantando juntos
(a toda la humanidad)
Que el canto es una paloma
que vuela para encontrar.
estalla y abre sus alas,
Para volar y volar.

Mi canto es un canto libre

POEMA N° 20, de Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan,
azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso; a veces yo también la quería.
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella,
y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
la noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca,
mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos verso que yo le escribo

CONFIESO QUE HE VIVIDO, de Pablo Neruda


De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón, de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa.

Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.

Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al presidente Allende y elogiaron el extraordinario pluralismo de nuestro gobierno. 
Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al presidente de Chile los delegados de todo el mundo.

Aquí en Chile se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberanía, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la ley, la democracia y la esperanza.

Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre.
Los obreros más explotados del mundo, los de las regiones del norte de Chile, no cesaron de producir inmensas cantidades de libras esterlinas para la City de Londres.

Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aún, es la más importante en la historia de Chile.
Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.

Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende.
Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadáver.
La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio.

La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente.
A renglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques, muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón, envuelto en humo y llamas.

Tenían que aprovechar una ocasión tan bella.
Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo.
Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera, aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.

Saludos...

jueves, 12 de septiembre de 2019

MACRISMO Y STALINISMO, de Ricardo Aroskind - 8/9/19

La última creación literaria de Cambiemos es que puso los cimientos del crecimiento futuro




La última creación literaria del aparato comunicacional macrista está diseñada para mostrar a la fallida gestión de Cambiemos como una verdadera gesta estratégica, en la cual se siguió un camino muy bien trazado de objetivos materiales destinados a sentar las bases del progreso argentino.

El esfuerzo gubernamental habría sido tan extraordinario, y su concentración en las grandes tareas de cimentar el crecimiento tan obsesiva, que de pronto dejó detrás de sí, o no prestó suficiente atención, a lo que pasaba con los seres humanos que habitaban el territorio donde se estaba verificando tan extraordinaria transformación.

Repasemos algunas declaraciones oficiales en esa dirección.
El ex presidente Pinedo señaló: “Perdimos porque no nos ocupamos del día a día y de la gente que nos decía ‘no llego, necesito otra cosa”.
Hernán Lombardi, principal responsable del Sistema Federal de Medios, meditó: "En nuestro afán de poner rápido a la Argentina de pie… bueno, le metimos la mano en el bolsillo a la gente… Se achicaron sus bolsillos".
El propio Presidente Macri señaló en numerosas oportunidades: “Con sacrificio pusimos los cimientos para crecer. Vamos a lograrlo juntos”.

¿Qué sería poner los cimientos?


En general la argumentación macrista trabaja más con impresiones que con conceptos precisos.
Está pensada para grandes franjas poblacionales y apela a imágenes ya existentes en el imaginario colectivo.
El argumento de que se pusieron los cimientos del progreso, debe ser rastreado según otras publicidades que hace Cambiemos, para sacarlo del ámbito metafísico y colocarlo entre las cosas discernibles.

De diversas declaraciones que han hecho economistas y políticos pertenecientes al espacio de Cambiemos, se deduce que lo que ellos llaman “los cimientos” se puede desglosar en:

  • Haber cambiado los precios relativos de la economía, restableciendo la rentabilidad adecuada para que se verifique la inversión privada.
  • Ahora, luego del ajuste obligado por el FMI, haber eliminado el déficit fiscal primario.
  • Ahora, luego del ajuste obligado por el FMI, haber obtenido superávit comercial
  • Haber creado lazos estrechos con las principales potencias de Occidente, uno de cuyos “logros” principales sería el pre-acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.
  • Haber hecho obra pública, desde cloacas, hasta obras viales, desarrollo de la energía eólica, etc.
  • Haber restablecido la reputación de Argentina como país amigo de “los mercados”, lo que constituye una señal de confianza que funcionará como atractor de inversiones externas.
Cuando se analiza uno por uno los “cimientos” que dice haber colocado Cambiemos, los resultados permiten entender aún mejor los resultados de las PASO.
El cambio de precios relativos efectivamente existió, contra los ingresos de la mayoría de la población (salarios, jubilaciones y otras transferencias) y a favor de diversos actores empresariales (agro, minería, extracción de gas y petróleo, transporte de energía, bancos).
El aumento de la rentabilidad en todos estos sectores ha tenido poca correlación con un vigoroso proceso inversor, siendo fundamentalmente una transferencia de ingresos que abultó ganancias sectoriales más que un detonador de un proceso de inversión genuino.
Sólo en Vaca Muerta se observó un avance, pero que ya había comenzado durante el gobierno anterior.
El derrumbe del mercado interno y la severísima contracción económica en marcha son consecuencia necesaria del cambio de precios relativos tal cual fue diseñado por el gobierno.
Un clima económicamente desértico no es el más adecuado para promover inversiones.
Cambiemos financió el déficit fiscal con endeudamiento público desorbitado, hasta que el corte del crédito privado los obligó a acudir al FMI, que a su vez los obligó a un recorte drástico, como el que estamos viviendo en este año. No es un equilibrio fiscal sensato, basado en eliminar gastos innecesarios y recaudar impuestos como corresponde, sino un recorte brutal en una serie de actividades de suma importancia pública (gasto social, infraestructura). Pero sería falso decir que Cambiemos resolvió - aunque sea malamente - el problema fiscal.
La verdad es que generó un drenaje fiscal en materia de los crecientes pagos de intereses de la deuda pública interna y externa, que tiende a superar la magnitud del déficit anterior.
El logro de superávit comercial actual se debe exclusivamente a la contracción grave de la actividad económica interna.
Poco y nada se hizo en materia de incrementar exportaciones, diversificarlas y conquistar nuevos mercados. La obsesión a esta altura ridícula por Europa y Estados Unidos - ambos espacios económicos con urgencias exportadoras - lleva a este gobierno fuertemente ideologizado a dejar de ver el resto del planeta, que es a donde debe apuntar la Argentina para diversificar sus mercados de destino.
Ni supermercado del mundo, ni Australia: esas imágenes que sugerían un supuesto pensamiento estratégico sobre el destino nacional, fueron apenas otros slogans para encandilar incautos.
El mundo de Cambiemos (Occidente) no nos está esperando para comprarnos nuestros productos, sino para colocar los de ellos.
Y además los pronósticos de próxima recesión en las economías atlánticas se multiplican.
Para colmo, el actual superávit comercial no alcanza en absoluto para pagar los compromisos externos adquiridos por la actual gestión.
Ya hemos señalado que el pre-acuerdo firmado con la UE es ruinoso para la producción nacional, está hecho a medida de las necesidades de los europeos, y que sólo dos gobernantes con una mentalidad profundamente satelital de los mercados (Macri y Bolsonaro) pueden aprobar lo que será un negocio para un puñado reducido de intereses locales, a costa de la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo.
Más que sentar las bases de un futuro de crecimiento y prosperidad, se pone en marcha una trituradora de empresas locales y de empleos, que será muy bien visto por las corporaciones europeas.
En los primeros dos años Cambiemos hizo obras públicas, que de todas formas no llegaron a la magnitud desplegada durante el período kirchnerista, que hizo un gran tarea de extensión de la red de agua potable y saneamiento, no superada por Cambiemos.
Con la caída en manos del FMI de la política económica, la obra pública cayó en más de un 40% y se paralizaron los discutibles programas públicos y privados (PPP), arrastrados por incertidumbre financiera en la que el gobierno metió a la Argentina.
En la Ciudad de Buenos Aires, aquejada por severos problemas de transporte público, apenas se construyeron 3 estaciones de subte, mientras se pavimentan calles ya pavimentadas.

De todas formas, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta el ideologismo neoliberal que atraviesa al gobierno, se careció de un plan nacional que apunte a un conjunto de objetivos estratégicos, que permitan “poner los cimientos” del crecimiento en serio.
No estamos al tanto sobre cuáles serán los comentarios que hacen los financistas globales cuando hablan entre ellos de la Argentina.
Lo que sí sabemos es que nuestro país ha constituido en este tiempo un extraordinario negocio financiero, de aquellos que no se consiguen en el resto del mundo.
Si bien los comentarios iniciales de la prensa conservadora internacional fueron sesgadamente favorables al gobierno macrista, con el pasar del tiempo se hizo inocultable la pésima gestión económica, que terminó de develarse ampliamente al firmarse los pedidos de ingentes sumas al FMI, los waivers, el default de deuda interna en pesos y el restablecimiento de los controles cambiarios.
Hoy no hay prestigio, ni reputación de seriedad, sino burla y desprecio en la prensa económica internacional.
El argumento macrista de la pesada herencia o de la amenaza populista futura no alcanzan en el exterior para tapar la pésima gestión.
En cuanto a la inversión extranjera directa (IED), que es la única que genera riqueza, o sea la que podría ayudar a cimentar el crecimiento futuro, “te la debo”.

El modelo soviético


Revisemos por un momento un proceso histórico donde se sentaron en serio los cimientos del progreso material, descuidando en forma ostensible el nivel de vida de la población.

Si hay un paradigma en la historia en el cual se priorizaron una serie de metas materiales de largo plazo, dejando en un segundo plano durante décadas una mejora en la calidad de vida de la población, fue el caso de la URSS.

Recordemos que en el momento en que los bolcheviques tomaron el poder, el Imperio Zarista era un vasto territorio, con una enorme población campesina paupérrima, y un muy reducido desarrollo industrial.
Rusia era mirada desde Europa Occidental con desdén, por su atraso tanto material como cultural. Era el equivalente a un muy atrasado y subdesarrollado país latinoamericano.
Los comunistas empezaron a gobernar un país destruido por la Primera Guerra continuada por una brutal guerra civil. Luego de diversas peripecias, el dictador Stalin decretó en 1928 la colectivización forzada de la tierra.
A partir de ese momento se comenzaron a aplicar sucesivos planes quinquenales dirigidos a sentar las bases de la industrialización acelerada de la Unión Soviética.
El estado soviético tenía por delante dos desafíos enormes: mostrar que el socialismo podía generar tanta o más riqueza que el capitalismo, y crear las condiciones para la autodefensa nacional, ya que la URSS era un experimento económico aislado y hostilizado por las grandes potencias occidentales.

Sin la posibilidad de participación efectiva por las características represivas del régimen, la población debió afrontar resignadamente las enormes penurias que conllevó ese gigantesco proceso de transformación de la industria y de la atrasada o inexistente infraestructura rusa. Si bien las cuestiones elementales estaban garantizadas (el alimento, la educación básica, la salud), el nivel de vida fue muy bajo durante un largo periodo.
Los planes quinquenales se sucedieron, y al momento de sufrir el ataque de Alemania, la segunda potencia industrial capitalista del planeta, en 1941 la URSS no sólo fue capaz de aguantar materialmente el embate nazi, sino que en plena guerra continuó desarrollando una descomunal capacidad industrial-militar, que superó durante el conflicto al notable potencial alemán.
La historia posterior a la segunda guerra mundial es conocida: la URSS será, hasta su disolución, la segunda potencia económica del planeta, con avances notables en el desarrollo aeroespacial y militar.
Recién en los años ’60 y ’70 empezó una paulatina mejora en las condiciones de vida de la población, dado que los sucesivos gobernantes empezaron a dar una importancia mayor al consumo masivo.

En síntesis: en ese experimento histórico, con indudables penurias materiales para la población, la planificación económica y la industrialización acelerada crearon las bases de un país mucho más desarrollado y moderno que el que encontraron los revolucionarios en 1917.
Si bien nunca lo dijo de esta forma, Stalin podría haber dicho legítimamente que “se estaban poniendo los cimientos para el futuro bienestar”.
En ese camino, más de una generación de soviéticos no pudo disfrutar de despliegue material que efectivamente estaba ocurriendo en su país.

La comparación


La ocurrente publicidad macrista, que no se rinde ni aún vencida, intenta instalar que ha existido un notable progreso, invisible a los ojos de los mortales, que aún no le ha llegado a la población, y que si bien no nos damos cuenta del todo, en estos años se “sentaron las bases” para el progreso.

Hemos tratado de mostrar como no sólo no se “pusieron los cimientos”, sino que, con el endeudamiento externo enorme y los pactos internacionales destinados a atar de manos a futuros gobiernos, se apunta a erosionar la posibilidad de que alguien pueda poner realmente los famosos cimientos del desarrollo.

Ni la experiencia soviética, ni la macrista, pueden ser puestas a esta altura como modelos o paradigmas socialmente deseables.
Pero aun así, es interesante observar las diferencias: Rusia arrancó su experiencia desde un nivel bajísimo de vida, lo mejoró muy lentamente durante décadas, pero utilizó el gran excedente productivo en la inversión sistemática en la industria pesada, en represas, ferrocarriles, maquinaria agrícola y desarrollo científico.
Sólo así se puede explicar el tránsito de un país miserable a una superpotencia mundial.

En el caso de Cambiemos, como ya está ampliamente demostrado, la inversión productiva no tuvo ningún papel significativo.
Por el contrario, el fenómeno económico más asombroso de estos cuatro años es la pavorosa fuga de capitales, que en términos de crecimiento representa el despilfarro más extremo de recursos producidos por nuestra economía: la evaporación de los fondos que necesitamos para la inversión y el desarrollo, para la mejora económica y social.
Los estudiosos de la historia económica de la URSS no han dejado de señalar los numerosos problemas de la economía soviética causados por las ineficiencias, los despilfarros, los errores de la planificación, o la falta de motivación de la población para cumplir con los planes gubernamentales. Pero esa sinfonía desafinada se hacía sobre una melodía correcta: la inversión productiva constante y sistemática y la promoción de la investigación científica.

En nuestro caso, ni las propias firmas multinacionales vieron con interés el participar en un experimento tan endeble, inconsistente y de patas cortas como el de Cambiemos.
Una cosa es que falten cimientos productivos, otra es hundir dinero en una ciénaga.
La gestión que se termina no sólo no puede hablar de cimientos construidos, sino que debería pedir perdón a la sociedad por haber provocado un extendido y profundo sufrimiento social cuya única contrapartida fue la generación de negocios puntuales para una minoría, y la creación de una deuda externa que fugaron algunos, pero que pagaremos los demás, a costa de nuestro bienestar.

FLOJO DE PAPELES, de Horacio Verbitzky - 8/9/19

El préstamo del FMI se contrajo sin cumplir con los procedimientos administrativos obligatorios





La mayor deuda contraída por el país en tan corto lapso (que al mismo tiempo es la más grande concedida por el FMI desde su creación en 1944) careció del respaldo de un decreto del Poder Ejecutivo y de un dictamen jurídico favorable. 
Tampoco existe un acto administrativo que exponga la decisión de tomar el crédito, ni un dictamen del Banco Central que evalúe cómo impactaría en la balanza de pagos, ni resoluciones del Directorio del Banco Central y del Ministerio de Hacienda que afirmaran su legalidad, oportunidad y conveniencia.
Ni siquiera hay constancia de que se haya suscripto acuerdo alguno: el expediente oficial sólo contiene la Carta de Intención y sus memorandos adjuntos.

Esa Carta de Intención dice que tales memorandos son “hitos que deben usarse para el diseño del acuerdo stand-by”.
Pero carecen de firma electrónica y membrete alguno y recién fueron presentados ante un reclamo judicial, motivos para presumir que fueron producidos después del acuerdo.
Así lo confirmó el Ministerio de Hacienda: el expediente administrativo se inició una semana después de firmada la Carta de Intención.
Difícil compatibilizar tamaña negligencia con la pretensión oficial de que valora la calidad institucional por sobre cualquier resultado económico.

Estas escandalosas constataciones surgen de varios pedidos de acceso a la información formulados por un ex director del Banco Central, cesanteado por cuestionar la política que condujo al acuerdo con el FMI y por un dirigente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.
Esto podría implicar responsabilidades penales y patrimoniales para los funcionarios que actuaron.
Tampoco puede descartarse que acarree consecuencias para los funcionarios del FMI que intervinieron, como su ex directora gerente, Christine Lagarde, y Alejandro Werner, encargado de Centro y Subamérica en el FMI.
O, en la jerga estadounidense, el “Hemisferio Occidental”.

Es prematuro predecir qué influencia podría tener en la renegociación que el próximo gobierno deberá emprender con el FMI, que de modo implícito comenzó en julio y continuó en agosto entre el candidato presidencial Alberto Ángel Fernández, Werner y el responsable de la Argentina en el Fondo, el italiano amante del bife de chorizo Roberto Caldarelli.
Implícito, porque Fernández les dijo que no adoptaría ninguna decisión como las que le proponían los funcionarios del Fondo y el gobierno de Maurizio Macrì, mientras no fuera al menos Presidente electo.
También se puede ser contundente por omisión.

El gobierno anunció un proyecto de ley para reperfilar bonos de mediano plazo, como ya hizo por decreto con los de corto plazo, pero no lo mandó al Congreso porque antes se ilusiona con obtener el respaldo de la oposición, que no tiene forma de conseguir.

Si recurriera a un segundo decreto (cuya urgencia es difícil de fundamentar, dado que no hay otros títulos que venzan antes de 2020) el peronismo reunificado no tendría fuerza para derogarlo, pero la responsabilidad sólo ensuciaría los pies oficiales.
Comprometer a Fernández para que avale la política que el Frente de Todos denunció y que el electorado repudió el 11 de agosto es una tontería poco democrática y menos viable. Si un gobierno en el ocaso no puede imponer sus políticas, hasta algunos acreedores prefieren esperar que el poder político vuelva a asentarse en Balcarce 50, a partir de diciembre.
La fantasía oficial de que Lacunza pudiera continuar como ministro de Fernández sólo mide la descomposición y el extravío con que termina la aventura amarilla.

Teléfono descompuesto


A través de sus voceros de prensa, Macrì alega que está en contacto telefónico diario con Fernández y que hay un acuerdo entre ambos para contribuir a la estabilidad cambiaria.
Pero desde España y Portugal, donde se reunió con gobernantes, dirigentes políticos, banqueros y empresarios, Fernández negó esas afirmaciones.
El Cohete ya reprodujo los dos primeros diálogos sostenidos por el Presidente que llega y el que se va, el miércoles 14 y el domingo 15 de agosto.
En ambos casos, y en los contactos posteriores, el mecanismo fue igual: Macrì envía un WhatsApp preguntando si pueden hablar, Alberto le indica en qué momento y el ex concesionario del Correo lo llama.
Le anuncia que adoptará medidas que no detalla y le solicita que lo apoye.
Horas después, por interpósita persona o con su propia voz, lo acusa en público de las siete plagas de Egipto.
Jorge Ahumada deberá extender su agenda.

Cuando despidió al ministro homeless y aceptó la propuesta de colocar en su puesto al endeudador serial de la provincia de Buenos Aires, que le presentaron Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y el Hada Buena, Macrì inquirió a Fernández con quién debería comunicarse El Vasco.
Fernández le indicó a Emmanuel Álvarez Agis, pero Hernán Lacunza nunca llamó al mediático aspirante al ministerio de Economía.

Al miércoles siguiente, Macrì volvió a comunicarse para avisarle que anunciaría medidas, pero no le dijo cuáles.
Sólo sugirió que estaba muy presionado y que las decisiones serían más afines con el gusto del próximo Presidente que con el suyo. Ese día se trató del extraño default de los títulos en pesos emitidos por el propio gobierno, cosa que azora a propios y extraños.
Lo único que le dijo el futuro Presidente fue que cuidara las reservas, en lo que no viene teniendo éxito.

El domingo 1° de septiembre le anunció que firmaría un decreto, pero de su contenido Fernández se enteró por los medios: se trataba del cepo.
Como explicó Walter Graziano en Ámbito Financiero, ese nombre no le cuadra, porque la autorización para comprar y transferir 10.000 dólares mensuales es suficiente para que se evaporen entre un tercio y la totalidad del superávit comercial (entre 500 y 1.500 millones de dólares al mes) hasta dejar la caja seca.
Esa misma noche, cuando la televisión no encontraba jugadas del Ríver - Boca recién concluido que justificaran su repetición, por internet comenzaron a difundirse las instrucciones de Marcos Peña Braun a sus granjas de trolls, para responsabilizar al Frente opositor del descontrol cambiario, tal como Macrì había hecho en su antológica conferencia de prensa del lunes 12 de agosto, aquella en que pidió que los vencedores se autocriticaran y acusó a los electores de no saber votar.
Fernández le transmitió su fastidio al diputado transformista Emilio Monzó, un ex ministro peronista cuya carrera triunfal en PRO chocó con la inquina del Hada Buena.

(Entre paréntesis: luego de las gestiones de Frigerio para apaciguar esos rencores, Macrì citó a Monzó a Olivos antes del cierre de las listas electorales.
Allí podrían acordar la reintegración del ex intendente de Carlos Tejedor a la mesa chica:

- No tengo nada que hablar con vos - fue lo único que le dijo El Calabrés.)

Se diría que Monzó no es el mejor vehículo para transmitirle nada a Macrì. Sólo sirvió como desahogo.
La última vez que hablaron, el hombre al que le quedan tres meses de mandato planteó la conveniencia de coincidir en un proyecto de ley para el reperfilamiento de la deuda en pesos a mediano y largo plazo.
Fernández replicó que la forma lógica de proceder es que el gobierno negocie un acuerdo con los acreedores y que, cuando lo tenga, envíe al Congreso la ley que lo viabilice. “Es lo que hicimos en la renegociación de 2005 con Lavagna”, explicó.
El reperfilamiento no es un invento argentino: forma parte del arsenal del FMI, en cuyos documentos se menciona como una alternativa a la reestructuración.
Uno de los documentos del Fondo sobre el tema sostiene que el reperfilamiento es beneficioso ante “niveles moderados de deuda pero debe ser evitado con niveles mayores… La existencia de un programa del FMI en el momento de la reestructuración mejora la probabilidad de éxito. Lo contrario ocurre con las condiciones globales desfavorables, alto nivel inicial de deuda y shocks exógenos”.
Siempre pasan cosas.

Está despedido


Pedro Biscay fue director del Banco Central a partir de 2014, a propuesta de Alejandro Vanoli. 
En julio de 2017 fue cesanteado, por cuestionar la política de su presidente, Federico Sturzenegger (que el propio gobierno abandonaría cinco meses más tarde) y la emisión descontrolada de Letras del Banco Central (LEBACs), para esterilizar los pesos que se adquirían con los dólares prestados por los mercados voluntarios de crédito.
En febrero de 2018, esos mercados cerraron sus puertas en las narices del gobierno argentino, que entonces debió recurrir al FMI, cuando Sturzenegger ya había sido reemplazado por Luis Caputo, El Primo Toto.
En sucesivas comunicaciones internas, Biscay había advertido al presidente del Banco que en algún momento esa bola de nieve de LEBACs podrían caer como un alud sobre la economía argentina.
Sus predicciones, que pueden leerse en las ediciones anteriores de El Cohete a la Luna, amagaron cumplirse en mayo de 2018.
El 15 de mayo vencían letras por 30.000 millones de dólares y ante la imposibilidad de afrontar el pago y el temor a que no se renovaran, el gobierno acudió al Fondo Monetario Internacional.


Pedro Biscay.

El 7 de junio de 2018 se anunció la firma de una carta de intención por 50.000 millones de dólares con el FMI.
El 8, el diario La Nación publicó una “Cronología de un programa gestado bajo extrema presión”.
Allí se explicó la secuencia de la negociación, que arrancó una semana antes del vencimiento de las LEBACs:

1) Contacto el 8 de mayo (…);
2) Luz verde, 18 de mayo (…);
3) Negociaciones técnicas (…);
4) Los condicionamientos (…);
5) Programa Nacional (…) y
6) La carta de intención…

Al leer la nota de La Nación, Biscay se sorprendió de que los funcionarios regresaran con el crédito otorgado de un viaje emprendido de urgencia a Washington, cuando sabía que semejante préstamo requiere un largo proceso previo.

Integrante del Centro de Estudios para la Integración Financiera (CINFIN), acordó con el Vasco Eduardo Manuel Murúa, del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, y con Eduardo Codianni (otro de los miembros de la subgerencia de derechos humanos del Banco Central, despedido por la gestión Sturzenegger), presentar una serie de pedidos de acceso a la información pública, para conocer el trasfondo de una negociación que desde el primer día les pareció sospechosa, por el monto, por la velocidad y por el sigilo.
Antes de endeudar al país por semejante suma de dinero, debieron haberse tramitado procedimientos, dictámenes y actos administrativos.
Debían ser conocidos, lo mismo que los términos de la carta de intención, sus memorandos adjuntos y el contenido completo del acuerdo. (Incluyendo cláusulas de prórroga de jurisdicción, por las que cualquier litigio debe dirimirse fuera del alcance de los tribunales argentinos, lo cual a la luz de la experiencia con el juez de Wall Street Tom Griesa, es más que inquietante.)


Eduardo Murúa, de camisa negra.


Eduardo Codianni

Para ello presentaron:
  • Una demanda judicial directa de acceso a información pública, con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) como actor, que fue rechazada por el Poder Judicial (Expte. N° 47456/2018).
  • Un pedido administrativo de acceso a información pública ante el Ministerio de Hacienda, con el Centro de Estudios para la Integración Financiera (CINFIN) como actor.
  • Un pedido administrativo de acceso a información pública ante el Banco Central de la República Argentina, en este supuesto para conocer el dictamen del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156 y los expedientes correspondientes, en los que se pronunciara el Banco Central sobre el impacto del crédito solicitado.
  • Y una demanda judicial por la negativa implícita a darles la información pedida (rechazada en primera instancia y actualmente a decisión de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, Expediente. N° 7651/2019).

En esa causa, hace poco más de un mes el Fiscal General ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, Rodrigo Cuesta, dictaminó que el Poder Ejecutivo, «mediante una respuesta vaga y evasiva, se ha negado a entregar […] información pública básica sobre los empréstitos contraídos con el FMI durante el año 2018. Nos referimos, entre otras cosas, al texto de los acuerdos suscriptos, a los números de expediente en los cuales tramitaron (y su contenido, por supuesto) y a los estudios técnicos que debieron precederlos” (fs. 2 vta., énfasis del original).
Además destacó que tampoco se le informó respecto de la existencia de cláusulas de prórroga de jurisdicción, las características financieras de los acuerdos, de la normativa o actos que habilitaban la suscripción de la Carta de Intención, y tampoco se le proveyó copia de los solicitado “con relación a los señalados pdf que el Ministerio de Hacienda públicó en su página web” (fs, 7/7 vta.)”.
Para el fiscal, el Ministerio de Hacienda omitió entregar la información requerida en “soporte digital, como expresamente se solicitó en sede administrativa. Y tampoco acompañó esos documentos en tal soporte a este expediente judicial” (fs. 147).
Agregó que “[n]o es lo mismo contar con fotocopias de los documentos en pdf impresos desde el sistema […] que con el expediente completo en formato digital. Esto último, permite controlar la autenticidad, fechas de producción, inalterabilidad y otras características del documento que no pueden verificarse en una fotocopia de papel” (fs, 147 vta., énfasis del original).
Al avalar esto, el juez de primera instancia «violó los principios más fundamentales establecidos por nuestra Corte Suprema de Justicia y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos» fs 148).
Para la Corte Suprema, la información solicitada de carácter público, «no pertenece al Estado sino que es del pueblo de la Nación Argentina” y que “de poco serviría el establecimiento de políticas de transparencia y garantías en materia de información pública si luego se dificulta el acceso a ella mediante la implementación de trabas de índole meramente formal” (CSJN, “CIPPEC”).


Dictamen del fiscal Cuesta.

Después de mucho resistirse, el Ministerio de Hacienda entregó dos expedientes administrativos, de los que surge que:
  • el primer expediente administrativo fue iniciado por ese Ministerio el 21 de junio de 2018; esto es, una semana después de la demanda del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y nueve días después de la firma de la Carta de Intención para solicitar el crédito, el 12 de junio.
  • No hay constancia de que existiera un dictamen jurídico previo a la firma de la Carta de Intención.
  • Tampoco consta el dictamen del Banco Central sobre cómo impactaría el crédito que se pretendía tomar en la balanza de pagos (requisito exigido por el artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156).
  • Ningún acto administrativo expone la decisión de tomar el crédito,
  • El Presidente Maurizio Macrì no firmó decreto alguno al respecto.
  • En el expediente tampoco hay Resolución alguna del Directorio del Banco Central ni del Ministerio de Hacienda.
  • Por último, ni siquiera hay constancia de que se haya suscripto acuerdo alguno: sólo está la Carta de Intención y sus memorandos adjuntos. Esa Carta de Intención dice que tales memorandos son “hitos que deben usarse para el diseño del acuerdo stand-by”.

El Banco Central no entregó los dictámenes del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera N° 24.156 ni los expedientes donde deberían haberse emitido (tanto para el crédito de U$S 50.000.000.000 como para el posterior de U$S 7.100.000.000).
En su lugar, se limitó a sostener que evaluó el impacto macroeconómico del crédito en conjunto con el Ministerio de Hacienda y con el propio Fondo Monetario Internacional, lo cual se aparta por completo de la legalidad vigente.

La documentación administrativa y judicial se encuentra disponible en la base de datos alojada en la página web https://fmiargentina.com/.

Tres meses, mucho tiempo

En las entrevistas mantenidas en Madrid y Lisboa, tanto las autoridades de España y Portugal como los empresarios que se reunieron con el próximo Presidente, expresaron la misma inquietud que el FMI: Macrì carece de todo poder y Alberto es apenas un candidato.
La solución que plantean el actual gobierno y el Fondo es que Fernández suscriba las decisiones de Macrì ante los acreedores.
Esto carece de toda racionalidad, porque esas fueron las políticas rechazadas por el electorado, que otorgó mandato al Frente de Todos para modificarlas.

Varios espontáneos bien intencionados han sugerido aplicar el artículo 88 de la Constitución, de modo que ante la renuncia de Macrì y Gabriela Michetti, el funcionario que asuma para completar su mandato convoque a elecciones. Semejante combinación sólo agravaría el vacío de poder.
Otra solución ofrece el artículo 95, según el cual «la elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente en ejercicio».
Ya hay un antecedente.
En 2002 desempeñaba en forma provisoria el Poder Ejecutivo el senador Eduardo Duhalde, designado por la Asamblea Legislativa.
En junio de 2002, cuando la policía bonaerense mató en la estación Avellaneda a los militantes populares Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el senador de Lomas de Zamora presentó su renuncia, a hacerse efectiva el 25 de mayo de 2003.
Las elecciones fueron convocadas para el 27 de abril, dentro de los dos meses que fija la Constitución y la segunda vuelta se hubiera realizado el 14 de mayo, si Carlos Menem no hubiera desistido, ante una segura derrota.
Es decir que no hay obstáculos constitucionales para que este mes se elija al nuevo Presidente.

Nadie próximo a Fernández lo sugerirá.
Es otra decisión que sólo compete al actual Presidente.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

ALLENDE, de Mario Benedetti

Para matar al hombre de la paz,
para golpear su frente limpia de pesadillas,
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
Tuvieron que congregar todos los odios,
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz.
Tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia.
Para vencer al hombre de la paz,
y acallar su voz modesta y taladrante,
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo,
y matar más, para seguir matando.
Para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces,
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército.
Pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo,
y tenía en sus manos un fusil y un mandato,
y eran necesarios más tanques, más rencores,
más bombas, más aviones, más oprobios,
porque el hombre del paz era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz,
para golpear su frente limpia de pesadillas,
tuvieron que convertirse en pesadilla.
Para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte,
matar y matar más, para seguir matando,
y condenarse a la blindada soledad.
Para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

lunes, 2 de septiembre de 2019

PARA LA JUSTICIA, JOSÉ LÓPEZ INVENTÓ QUE LOS BOLSOS ERAN DE CRISTINA KIRCHNER, de Ari Lijalad - 2/9/19


Mientras algunos medios basaron sus editoriales en una mentira, ahora se conoció la sentencia de la condena que desmiente lo afirmado por periodistas oficialistas. 


"Algunas consideraciones con relación al inverosímil descargo del imputado José Francisco López"

Así comienza el apartado en el que los jueces Adrián Grünberg, Ricardo Basílico y José Antonio Michilini, que condenaron al ex secretario de Obra Pública a 6 años de prisión, detallan lo disparatado de las distintas versiones que dio López, la última de las cuales apuntaba a involucrar a CFK en una maniobra conjunta con los medios oficialistas y el gobierno de Mauricio Macri.

Tal como informó El Destape, una cosa es lo que dijo López en su declaración y otra lo que le hacían decir los medios.


“Creí que el dinero era de Cristina”.

Eso es lo que dijo López en la declaración como arrepentido que consta en el procesamiento que dictó el juez Claudio Bonadio.
Pero Joaquín Morales Solá publicó en La Nación algo totalmente distinto: 

“José López declaró que los dólares del convento eran de Cristina Kirchner”.

Entre una y otra frase hay un abismo.
En una, se trata de una presunción de López sobre el dinero; en la otra, que lo afirmó.
Pero no fue un error.
Carlos Pagni escribió:

“José López, por ejemplo, confesó que los 9 millones de dólares que revoleó tras el muro de un convento eran de su antigua jefa”.

Hace pocos días, La Nación insitió con que Lopez dino que el dinero “era de Cristina Kirchner”.

Una línea editorial basada en una mentira.


Ahora se conoció la sentencia de la condena al ex secretario de Obras Públicas y los jueces confirmaron que se trató de un invento, que el relato de López es inverosímil, que acomodó su versión de acuerdo a la coyuntura política y que esto coincidió con su inclusión como arrepentido bajo protección del Gobierno de Macri.

domingo, 1 de septiembre de 2019

LA CIÉNAGA, de Horacio Verbitzky - 1/9/19

Macrì abandona en su huída pertrechos y banderas. Pero ni aun así se olvida de sus amigos.




Con el primer cepo dispuesto por el Banco Central (por ahora a la remisión de utilidades de los bancos); en default selectivo o restringido, según distintas calificadoras de riesgo; con la tasa de interés al 83% y la cotización del dólar a 65 pesos, el gobierno del Presidente Maurizio Macrì abandona en su huída pertrechos y banderas. 
Pero ni aun así se olvida de sus amigos.

Lo que parecía confuso, resultó diáfano.
El gobierno y el Fondo Monetario Internacional pretendieron que Alberto Fernández aceptara las nuevas condiciones del organismo para la entrega de los 5.421 millones de dólares pendientes de la penúltima cuota del fracasado acuerdo de stand-by vigente desde hace apenas un año.
Pero el triunfador en las elecciones primarias del 11 de agosto se negó y dejó por escrito que el Fondo era corresponsable de la catástrofe social resultante, que todo el dinero aportado sirvió para financiar la fuga de quienes aprovecharon las fabulosas tasas de interés con las que rodó la bicicleta financiera, que hoy se hunde en una ciénaga inevitable, y que es Macrì quien debe tomar todas las decisiones mientras dure su mandato.

La respuesta oficial fue la del nene que después de desmontar del triciclo a empujones a su propietario le pregunta: “¿Me lo prestás?”.
Así, obligó a una reprogramación voluntaria de las letras del Tesoro. Tan voluntaria, que a partir de mañana comenzarán las presentaciones judiciales de quienes la rechazan.
Entre otras cosas, porque fue dispuesta por decreto presidencial cuando debió serlo por ley, como ocurrió con la autorización para emitirlas, contenida en la ley de presupuesto.

Los detalles son intrincados, y se explican en las excelentes notas de Mónica Peraalta Ramos, Horacio Rovelli, Julia Strada, Pedro Biscay, Enrique Hidalgo y Jorge Gaggero. 
Lo esencial es que el Poder Ejecutivo decidió, por sí y ante sí, postergar el pago de cuatro tipos de letras del Tesoro por unos 7.000 millones de dólares, porque las dos últimas licitaciones de agosto fracasaron.
En la primera sólo hubo interesados por el 5% y en la última, ni siquiera, de modo que se declaró desierta, por lo que el gobierno carece de los dólares suficientes para afrontar estos pagos y al mismo tiempo vender dólares de modo que su cotización no se dispare.
Es decir que eligió privilegiar a los grandes fondos de inversión, que convierten en dólares las ganancias realizadas en la bicicleta financiera y se las están llevando a un ritmo de 5.000 millones de dólares por mes.

Durante el fin de semana, Macrì instruyó al independiente banquero central Guido Sandleris para que vuelque en forma agresiva esos recursos al mercado.
Entre quienes pasaron en esas horas por la Casa de Gobierno estuvo Luis Caputo, el primo Toto, gran amigo y asesor financiero de quienes los comprarán para ponerlos a seguro en costas del norte y guaridas fiscales, fuera del alcance de los posibles reguladores argentos que llegarán con el Frente de Todes.

Como el decreto 596 se redactó a los apurones, con una presunta preocupación humanitaria excluyó de la reprogramación a las personas físicas, que son el 85% de los tenedores pero apenas el 15% del monto.
En cambio atrapó en este neocorralito a los Fondos Comunes de Inversión, lo cual afectaría la liquidez de los bancos para responder ante sus clientes y se propagaría por toda la ya catatónica economía real. 
Aquí, Berco abunda en ejemplos.

Justo a fin de mes, hubiera sido mucho más razonable discriminar por monto de tenencias, de modo de contemplar las necesidades de las pymes, que son personas jurídicas pero deben pagar salarios a seres humanos exhaustos. Como esas letras se pagarían el 15% al vencimiento y el resto a 90 y 180 días, parte de los vencimientos se transferirían al gobierno de Alberto Fernández.
De este modo, el sexto presidente peronista recibiría la caja seca, situación ideal para que el FMI intente imponerle condiciones inaceptables.

Es improbable que las dos cámaras del Congreso rechacen el DNU, cosa que ha ocurrido muy pocas veces desde que se constitucionalizó su emisión y una ley dispuso su sanción ficta, apenas por omisión, que no es como la Constitución dice que se forman las leyes en nuestro país.
Pero otra de las medidas anunciadas requerirá del pronunciamiento legislativo: es la que contempla el canje sin quita de algunos bonos de mediano y largo plazo.

No de todos: los emitidos bajo ley extranjera según el contrato marco de 2016 con el Banco Mellon de Nueva York, tienen una cláusula de acción colectiva: basta con que la propuesta sea aceptada por quienes representan el 75% del capital de cada bono, o los 2/3 del conjunto de los bonos afectados, y asambleas con mayoría simple para cada bono. Es imposible que en los tres meses de vida que la Constitución le asigna a Macrì cualquier banco internacional pueda organizar semejante canje.

En cambio, los bonos emitidos bajo legislación local no pueden canjearse sin una nueva ley.
La de administración financiera estableció en su artículo 65 que el Poder Ejecutivo puede decretar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda, sólo si el canje mejora montos, plazos y/o tasas de interés.
En este caso no hay cláusula de acción colectiva y como no todos los tenedores resignarán voluntariamente sus derechos, sólo una nueva ley podría someterlos.
En este contexto es cualquier cosa menos casual que se redoblen las presiones para arrancarle una palabra al futuro Presidente en favor de las propuestas de Cambiemos, de modo que asuma maniatado de pies y manos.
En eso consiste el nuevo intento de comprometer al Frente de Todes con una política que impugna, denuncia y repudia.
Desde Balcarce 50 y Olivos, Nerón aviva las llamas y pide prudencia y responsabilidad.Tampoco lo conseguirá.

Lo irreparable es el daño que sigue causando a millones de personas que carecen de alguno o varios rubros indispensables para una vida decorosa: alimentación, techo, agua, luz, medicamentos.

Meses, semanas, días, horas


Si Fernández hubiera estampado su impresión dígito pulgar derecha en el formulario del FMI, junto a la del primer Presidente neoliberal electo por el voto popular, o si se dispusiera a refrendar en el Congreso las nuevas condiciones que el gobierno intentará acordar con el FMI, habría ganado o ganaría fama de estadista serio y responsable.
Como no cayó en la primera celada es un irresponsable a quien debe reclamarse por la incertidumbre económica y la angustia social, línea que se profundizará en los convulsos días por venir.
La disparada de los precios de los consumos básicos de subsistencia hace muy difícil para las organizaciones sindicales y sociales seguir conteniendo la desesperación y la ira de sus integrantes.
Nadie quiere un estallido, pero el gobierno delega en las propias víctimas la responsabilidad de impedirlo, lo cual tiene un límite.
Parecería que el tiempo que resta para cruzarlo se mide en días.

Ninguna de las previsiones de los acuerdos entre el gobierno y el Fondo se cumplió.
Uno y otro navegan con instrumental inadecuado y no entienden las reglas básicas de la economía argentina.
Por eso los documentos firmados se modificaron varias veces, se alteraron las metas y los métodos y no se alcanzó ninguno de los objetivos pregonados.
Con la diferencia de que los funcionarios del Fondo arriesgan sus carreras, mientras Don Gato y sus amigos han incrementado sus fortunas, puestas a salvo en el exterior.
Alberto había dicho en el foro del Grupo Clarín que durante su Presidencia no había posibilidad de que la Argentina entrara en default. Muy intuitivo, porque su predecesor ya dejó al país en esa situación, por el momento encubierta con eufemismos.
Los documentos que Fernández emitió luego de las dos reuniones que sostuvo con la misión del FMI, en junio y agosto, marcan el comienzo de la negociación del futuro gobierno con el organismo.

Macrì (2015-2019) fue el presidente más market friendly desde Nicolás Avellaneda (el autor de la consigna economizar sobre el hambre y la sed de los argentinos para honrar los compromisos externos); el que contrajo el mayor endeudamiento externo desde Bernardino Rivadavia en 1822, el que obtuvo el préstamo más voluminoso del Fondo Monetario Internacional desde su creación en 1944; el que antes consiguió waivers que implicaron violaciones a los propios estatutos del Fondo; el que más rápido defaulteó y el único que incumple con los compromisos que él mismo firmó. Cristina saldó en 2015 deudas contraídas por la dictadura que derrocó a Perón medio siglo antes.
Macrì sólo demoró 15 meses en faltar a su propia palabra y buscar siempre a quien echarle la culpa de sus yerros.



Esta fue la culminación de una larga serie de chapucerías, con tres presidentes del Banco Central en cien días.
Macrì acusó a los votantes que eligieron a Alberto Fernández por la inestabilidad financiera, pero el stand-by con el FMI se firmó apenas cinco meses después de la victoria electoral del oficialismo en las elecciones de medio término.
Por entonces, Fernández perdía su valioso tiempo con una figura municipal de Chivilcoy.
Macrì triunfó en octubre de 2017, y en febrero de 2018 los mercados voluntarios de crédito se cerraron para la Argentina.
En los meses siguientes el peso perdió un tercio de su valor en un día, y otro tanto en otro.
En el segundo caso, luego de que Macrì anunciara en un mensaje de apenas 100 segundos que había recibido un nuevo apoyo del FMI, cosa que ni siquiera era cierta.
Como diría un estudiante de letras, la palabra de Macrì es performática.

El primero


“Si nos toca ser oposición vamos a apoyar las cosas que estén bien”, dijo Macrì en su visita a Coninagro.
Había advertido que sólo estaría unos minutos, pero una vez que tomó el micrófono, no podía parar.
“Parecía como si le hubieran cambiado la medicación”, fue el comentario, representativo del respeto que despierta la palabra presidencial.
En un tono calmo, por completo distinto del que venía empleando en sus manifestaciones públicas, Macrì admitió la posibilidad de ser vencido en las elecciones del 27 de octubre, y el primer Presidente en no conseguir la reelección, entre aquellos que se lo propusieron desde la reforma constitucional de 1994.

Hubo quienes celebraron ese reconocimiento como su primer contacto con la tierra luego de las primarias obligatorias y simultáneas.
Es un avance demasiado modesto.
Todas las fuerzas políticas del país, sin excluir a la propia, los especuladores financieros, las calificadoras de riesgo, los grandes medios internacionales actúan en consecuencia desde la noche del 11 de agosto, cuando Macrì minimizó lo sucedido con un optimista “hemos hecho una mala elección”. Por su parte, Donald Trump acudió a Twitter para reconocer la tarea que realiza el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cuyo país “cuenta con todo el apoyo de Estados Unidos”.
De Macrì y la Argentina ni una palabra.
Sólo el jefe de gabinete Marcos Peña Braun prosigue su discurso maquinal, el automatismo de un robot y su voz sin matices ni inflexiones.
Suya fue la idea y la organización de la marcha del sábado 20, para la que pidió el apoyo de dos veteranos influencers.
Uno de ellos, el actor y ex diputado radical Luis Brandoni fue el semifinalista en el casting vicepresidencial que concluyó con la fórmula Capusotto: Juan Domingo Perdón y Micky Vainilla.

No es superfluo recordar el entusiasmo que Vainilla provocó en Wall Street en abril, cuando dijo que la Argentina cumpliría con los pagos de la deuda, lo cual le valió el ofrecimiento una vez que la hipoacusia hizo el resto.

Peña Braun se encargó también de la impresión de las pancartas, la iluminación de la Casa Rosada y la apertura de las rejas de la Plaza de Mayo.
Todo eso hizo explícita la soledad del Presidente, sólo acompañado por su fiel esposa. Cerca de Peña Braun alegan que esa imagen de la intimidad es una de las fortalezas de Macrì.
Les cuesta advertir que han pasado cuatro años desde el espontáneo beso programado por Jaime Durán Barba al concluir el debate con Daniel Scioli.
En 2019 no hay Juliana ni Balcarce que valgan y hasta las fábricas de globos van cayendo al paso de la estanflación.
La Nación no encontró a nadie menos devaluado que Pablo Avelluto para simular algún entusiasmo por esa modesta reunión de despedida.

La hipótesis de que Macrì pueda encabezar otra cosa que su familia y alguna empresa es una nueva autoindulgente expresión de deseos.
Es difícil imaginar que la alianza Cambiemos sobreviva mucho más allá del mandato presidencial cuya finalización está prevista para el 9 de diciembre, o acaso antes si Federico Pinedo fuera convocado para conducir una segunda transición.
El radicalismo no oculta sus planes para recuperar la identidad cuando esta etapa haya concluido y ya se perfilan posibles candidatos a conducirlo a partir de entonces, con dos de los tres gobernadores en primera línea, pero también el ex joven radical Federico Storani y el hermano de la democracia, Ricardo Alfonsín.
Para el ex Presidente Raúl Alfonsín, Macrì era el límite que el radicalismo no debería franquear, la derecha.
Sus sucesores justificaron el apartamiento de esa línea como sacrificio para la subsistencia del partido que en 2020 cumplirá 130 años.
El mismo argumento se esgrimirá a partir del año próximo para explicar la ruptura.
La UCR vive en estado de necesidad, como un menesteroso en situación de calle.

Precalentamiento.

Cuando responden cómo fue posible que no supieran prever un resultado electoral tan nítido, los colaboradores de Jaime Durán Barba replican que les pasó lo mismo que a un piloto que vuela por instrumentos y se topa con una montaña a 300 metros de altura, cuando el tablero le indica que está volando a 3.000.
Se consuelan pensando en lo que le ocurrió a un fondo internacional de inversiones, que contrató a un afamado encuestador de origen radical e hijo de una respetada jueza, para que realizara un gigantesco sondeo presencial. Confiado en las cifras resultantes, el comitente compró papeles argentinos por más de mil millones de dólares, que en pocas horas se redujeron a la mitad.

Luego de fomentar la polarización y anunciar un futuro plagado de motochorros, chavistas y vatayones militantes desatados, el mago ecuatoriano ahora destaca la necesidad de un entendimiento entre Macrì y Fernández para un futuro en el que su pupilo no tiene billete de entrada.
La contundente derrota del Hada Buena sugiere que si PRO se mantuviera en el gobierno de la Ciudad Autónoma, de todos modos habría perdido la proyección nacional que adquirió con el anómalo resultado de 2015, por tantas razones irrepetible.

A 57 días de la elección presidencial, la relación entre Macrì y el Hada Buena es un tire y afloje sin desenlace definido. Ella reprocha que no le haya permitido desdoblar la elección ni suministrado recursos equivalentes al extinto Fondo del Conurbano.
Macrì a su turno, se fastidia por el carácter depresivo de la gobernadora, su escaso temperamento para la lucha.
La percibe como una creación mediática, pura imagen sin sustento en la realidad.
Nadie mejor que él para saberlo.

El presidente y su Hada Buena. La revolución de la alegría.

Horacio Rodríguez Larreta es otra cosa.
Jefe político de Vidal, se asume como cabeza de la oposición al próximo gobierno.
No duda de su victoria y calcula que con repetir los guarismos de agosto, pasará del 50%, porque el porcentaje se calculará sobre una base menor que en las PASO, descontados los votos inválidos, ya sean blancos o nulos.
Pero no quiere decirlo, para no relajar el músculo de su fuerza.
Ya sin Macrì, su gobierno podría confundirse sin dificultad con el de varios peronismos provinciales.
Si, contra sus previsiones, no lograra la reelección y, forzado a una segunda vuelta, sucumbiera ante la ola que barre todas las costas, la fusión de los restos con el peronismo sería aún más rápida.

FORMULARIO DE CONTACTO

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

BUSCAR EN ESTE BLOG

SEGUIDORES

Próspera tendrá su calibana Por Rocco Carbone

En 1969 Gillo Pontecorvo – director de La batalla de Argel – estrenó Queimada , con Marlon Brando en el papel de William Walker, un “ingl...