miércoles, 20 de noviembre de 2019

MACRI LO SUPO UNA SEMANA ANTES, de Alejandra Dandán - 17/11/19

El 4 de noviembre Luis Fernando Camacho pidió asilo al consul argentino en Santa Cruz si fracasaba



El gobierno argentino supo con seis días de anticipación que se preparaba el golpe en Bolivia.

Luis Fernando Camacho convocó a una reunión a los representantes diplomáticos de los consulados de Santa Cruz de la Sierra. La reunión que originalmente iba a hacerse el viernes 1° de noviembre pasó al lunes 4. Ese día se reunió con los representantes locales de la Argentina y de España. Pidió asilo al consulado argentino ante un eventual fracaso de lo que llamaba insubordinación civil. Asilo que el consulado no podía brindar porque la atribución le correspondía a la embajada en La Paz.
Pero en ese contexto, les dijo que 48 horas mas tarde las Fuerzas Armadas iban a entrar en la casa de gobierno.

La información quedó volcada en un cable que el consulado argentino envió a la Cancillería.
Y de acuerdo a información de primera mano obtenida por El Cohete A La Luna, los dos cónsules buscaron disuadir al fanático empresario de lo que consideraban una locura.
Bajo esa perspectiva quienes intervinieron del encuentro creyeron haberlo convencido.

Las Fuerzas Armadas de Bolivia estaban encabezadas hasta el domingo pasado por el general Williams Kaliman, cercano al Presidente. Hasta último momento Kaliman no se pronunció sobre la situación cada vez más grave del país. Primero emitió un comunicado. Después se mantuvo en silencio hasta que, al final, sugirió la renuncia del Presidente. 

El director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, Alfredo Serrano, que siguió de cerca los acontecimientos en Bolivia, explicó en estos días que es muy probable que al interior de las FFAA hubiera división, y todavía la haya.

Pese a las presiones ejercidas primero por Camacho para la sublevación con movilizaciones de miles de personas en las calles, «las Fuerzas Armadas tuvieron varias horas de desconcierto, no se aprovecharon del vacío institucional y en ningún momento asumieron el control de las riendas del país. Esto no les exime de responsabilidad porque se fueron acoplando al tsunami golpista», dijo.
«A partir de ahora veremos qué ocurre porque la partida aún no está cerrada. Hasta el momento, la autoproclamada Presidenta ha cambiado al comandante de las Fuerzas Armadas, lo cual quiere decir que no se fía del anterior ni de su ascendencia sobre otros mandos intermedios».

El viernes a la noche, la partida parecía comenzar a perderse.
Bajo el mandato de Áñez, los militares asesinaron a cinco manifestantes en Cochabamba.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos difundía en sus sitios oficiales los videos que se viralizaron de la represión con los muertos y decenas de heridos.
Y describía un «uso desproporcionado de la fuerza policial y militar».

La trastienda

Hasta un mes antes de este tsunami, los representantes de consulados extranjeros en el oriente rico de Bolivia no conocían a Luis Fernando Camacho. 
Hay que pensar su emergencia no sólo asociada a las movilizaciones del último tiempo.
Uno de los detonantes que observa el cuerpo diplomático en esta furiosa movida comenzó a preanunciarse en septiembre con los incendios de Chuquisaca.
Ellos creen que en aquellos sucesos de incendios en la zona de la Amazonía boliviana hubo una mano negra que acicateó a la oposición de un país sin crisis económica, con 75 por ciento de su población entre los sectores de clase media.

Camacho es conocido en Santa Cruz como empresario.
Es un abogado de 40 años, con posgrado en Barcelona que proviene de una de las familias económicamente más poderosas de la región más rica del país con inversiones en negocios de seguros, sistema financiero e hidrocarburos.
La élite a la que pertenece hoy representa el 5% de la población, que en realidad también pueden pensarse como supervivientes del esquema de poder que menguó hasta quedar reducido durante el gobierno de Evo.
Ese universo de empresarios, sin embargo, no es homogéneo. Entre ellos existe un sector que creció económicamente con el gobierno y con el que el masismo contaba como retaguardia.

Pero Camacho es además el hombre de la Biblia y el rosario. Un hombre que aglutinó alrededor de esos dos símbolos la representación de católicos integristas, fundamentalistas y protestantes, símbolos que podían levantar la idea de la corona española frente a los tradiciones indígenas o la celebración a la Pachamama de los pueblos originarios que confluyeron en el gobierno.

Formalmente es presidente del Comité Cívico de Santa Cruz de la Sierra, una organización que nació en los años ’50 de la mano de los petroleros y empresarios de hidrocarburos que disputó por regalías con el Estado.
La organización nuclea actualmente a una veintena de asociaciones diversas con apoyo de sectores medios blancos y ramas más radicales como la Unión Juvenil Cruceña, con formación falangista, conocida en los últimos días por la virulencia de los ataques racistas.

Ya en 2008 el sociólogo Ricardo Eid describía a los unionistas en esos términos: la táctica es sorprender y atacar en grupo, con armas contundentes a personas desarmadas, aisladas, débiles, se alimenta con la impunidad que los protege, pues la Unión es parte del poder regional que hasta entonces, decía, no tenía oposición apreciable en la ciudad.

El Comité Cívico de Santa Cruz es, además, parte de una estructura más amplia. Tiene representaciones en los nueve departamentos de Bolivia.
Y esa es la estructura que funcionó como estado paralelo desde las elecciones del 20 de octubre para paralizar el país con bloqueos, convocatorias al paro y reclamos encabezados vía Twitter por el propio Camacho.

Para las elecciones argentinas del 27 de octubre, el consulado en Santa Cruz debió negociar con los integrantes del Comité local la apertura de pasos para quienes acudían con sus documentos a la sede de la votación.
Los cívicos funcionaban en los hechos como autoridad de control territorial.

En las elecciones bolivianas primero desconocieron los resultados y exigieron balotaje.
Y luego radicalizaron la postura con el correr de los días. Cuando Evo Morales aceptó convocar a un balotaje, exigieron su renuncia.

La reunión


Una revisión de los acontecimientos que ocurrieron entre el 1° y el 5 de noviembre permite entender qué discutió Camacho ante el Consulado.
Ese 1° de noviembre, ya exigía vía Twitter la renuncia de Morales.
Poco después lo emplazaba a tomar una decisión con plazos perentorios. Tiene 48 de plazo, decía. Y luego, sólo le quedan 24 horas.
Finalmente el día 5 de noviembre anunció a qué se refería con esa línea de tiempo: dijo que tenía escrita una carta de renuncia de Evo Morales. Y que él mismo se encaminaba a llevarla al Palacio del Quemado.

Pero, ¿eso iba a anunciar? ¿Una carta? ¿O ese plazo hablaba del golpe?

Los cónsules se reunieron el 4 de noviembre. 
Hubo un café. Por la Argentina estuvo Roberto Dupuy y por España Agustín Uña Rodríguez.
Dupuy es radical. Cree en los procesos democráticos. Y tal vez sirva decir que en la página web del Consulado se lo ve dando clases en escuelas con proyecciones del Simón Bolivar de Zamba.

Dupuy avisó a la Cancillería que iba a hacerse esa reunión. Y también le avisó a su jefe político, el embajador argentino en La Paz Normando Alvarez García, otro radical, amigo de Gerardo Morales, hermano de Julio Rolando Alvarez García, «Pampero», estudiante de derecho en Tucumán, y militante de la JUP, desaparecido en agosto de 1976.
La idea del encuentro provocó ciertas tensiones entre embajada y consulado. Pero según lo que pudo reconstruir El Cohete en una semana caliente, los diplomáticos de Santa Cruz de la Sierra sabían que las Fuerzas Armadas comenzaban a tener fisuras. Que Camacho encabezaba movilizaciones de un millón y medio de personas. Y que tenía información de primera mano que ellos necesitaban conocer para reportar a sus gobiernos.

Algo de esa reunión trascendió esta semana.
Algunas versiones señalaron que la Argentina ofreció un salvoconducto a Camacho como protección si fracasaba el intento de golpe, pero eso no es cierto.
De acuerdo a los datos de El Cohete, fue al revés.
La reunión se hizo a instancias de Camacho. Y el cónsul argentino no dio apoyo sino que intentó disuadir.

La agenda tocó por lo menos dos temas:
Asilo. Camacho pidió asilo al consulado si fracasaba en el avance contra el gobierno.
Como se dijo, el consulado volcó el pedido en uno de los varios cables que emitió. Y le dijo que el asilo sólo lo podía otorgar la embajada, que no estaba en Santa Cruz sino en La Paz.
Fuerzas Armadas. Supieron que se preparaban para intervenir militarmente 48 horas más tarde. Es decir, el 6 de noviembre.
Ese primer intento de golpe es aparentemente lo que, si esa versión es como dicen, ellos lograron demorar. Y que terminó con un golpe de otras características, y la renuncia de Evo.

Chuquisaca


Los orientales responsabilizaron erróneamente a Evo por los incendios.
El gobierno central había desplazado habitantes de Occidente al Oriente como parte de sus políticas. Las quemas son parte de una práctica naturalizada en la Amazonía como parte de los mecanismos de expansión de la frontera agraria.
Alrededor de los incendios hay otras hipótesis.
Pero en Santa Cruz creen que los blancos de la clase media achacaron la responsabilidad a los desplazados de occidente, los recién llegados, los cabecitas negras bolivianos.

La campaña para salvar la selva y paliar el fuego se propaló en las redes sociales.
Camacho, cuyo padre había encabezado un intento de golpe diez años antes, emergió con voz aglutinadora en ese contexto.

Para entonces la Argentina envió brigadas especializadas en control de fuego. También lo hizo Gerardo Morales.
Esta semana se habló de esa ayuda para ligar a Morales con el golpe. Morales desmintió todo y, pese a la tensión que mantuvo con Evo, encuadró los sucesos en Bolivia como golpe de Estado.
Pese a eso, hay una escena en la que vale la pena detenerse. No por Morales, sino por la foto.

Morales envió brigadistas y fue a buscarlos el 4 de septiembre. Ese mismo día a la noche llegó a la provincia de Jujuy la hija del Presidente Donald Trump.
Ivanka viajó a apoyar la acción de una ONG llamada Pro-Mujer, creada en los años ’90 en Bolivia.
A partir de este año, esa organización cuenta con financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo, USAID.
Eso explica la participación en primer plano de celebridades del Departamento de Estado de Estados Unidos en una foto tomada al pie del cerro de los siete colores en Purmamarca.


La delegación estadounidense integrada por el Subsecretario de Estado, John Sullivan; el Jefe Interino de la Corporación Privada de Inversiones en el Extranjero (OPIC), David Bohigian; la Subsecretaria Interina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chung y el Administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Mark Green. El embajador Edward Prado, El canciller Faurie, Ivanka Trump, Gerardo Morales y su nueva esposa, Tulia Snopek.

La USAID tiene larga historia en la región.
Creada en 1961 en el marco del Plan Marshall como programa de asistencia y fortalecimiento para diversas geografías del mundo, hoy es uno de los dispositivos que depende del Departamento de Estado y canaliza fondos de acuerdo sus prioridades programáticas.
Los líderes progresistas latinoamericanos la denunciaron en diversas ocasiones como mascarón de la CIA y usina de financiamiento para proyectos de desestabilización.
Lo hicieron Hugo Chavez, Rafael Correa y en 2013 Evo Morales.
El Presidente de Bolivia echó a sus representantes y acusó a la USAID de interferir en los asuntos internos y «seguir conspirando» contra su gobierno.

Ivanka permaneció menos de 24 horas en Jujuy. Llegó el 4 a las 21 horas. Y se fue a la tarde del día siguiente.
Durante ese día visitó a una panadera de Palpalá en las afueras de la capital de la provincia. Y el negocio familiar de una costurera en la capital.
Pachama hace ropa que combina diseños de tela occidental y aguayos indígenas diseñados por Alejandro Polo, el hijo del matrimonio.

Polo fue candidato del Frente Unidad Ciudadana.
Terminó metido en aquella escena porque su madre lleva catorce años dentro del Programa Pro-Mujer, que en los hechos es un sistema de micro-créditos que le permite obtener una suma de 45.000 pesos cada cinco meses al 7% de interés. El dinero no le permitió sortear la crisis de estos años.
Y el proyecto Pachama, con seis años de vida, perdió en los últimos cuatro las bocas de venta en cuatro provincias y estuvo o está a punto de reconvertirse a vinos.
Polo sabe que el mecanismo del programa no resuelve sus problemas de estructura económica, pero aceptó la visita de Ivanka porque la foto podía darle publicidad.

Algo así puede pensarse también de la visita de la hija de Trump. El montaje para una foto.
Cuando estuvo adentro del local, le pidió a los varones que estaban adentro que salieran porque necesitaba una imagen sólo de mujeres.

Alejandro salió. Luego volvió. Y consiguió lo que quería. No pudo lograr que se probara una ropa porque ni su madre se atrevió a pedírselo. Ni lo hizo la única empleada que queda en el local. Pero pudo pedirle que posara con los dedos en V.



La V.

La hija de Trump salió después a Paraguay.
Oscar Laborde del Parlasur recordó en un artículo a Mark Feierstein, administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la USAID en 2012 quien aseguró que Washington prioriza el apoyo a fuerzas opositoras que «están luchando por los derechos humanos y la democracia”.
Para entonces, habló de sus apoyos a Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.
E incluyó también a Bolivia como parte de los espacios de la no-democracia.

martes, 19 de noviembre de 2019

LA GUERRA AL MALÓN, de Horacio Verbitzky - 17/11/19


El pronto reconocimiento de Estados Unidos a las Fuerzas Armadas bolivianas por su participación en el golpe que desalojó del gobierno al Presidente Evo Morales no es una sorpresa, sólo sigue una línea coherente en defensa de intereses económicos y geopolíticos.

Cuando se habla de la influencia del Comando Sur en los asuntos de nuestros países no siempre hay conciencia de la importancia que la región tiene para Estados Unidos.
Una fuente fundamental de información es el propio Comando Sur, tanto las presentaciones de su comandante ante las comisiones del Senado de su país como los documentos públicos sobre estrategia.

En 2004, cuando debatí en Miami con el entonces jefe del Comando Sur, general James T. Hill, quien propiciaba que los militares se ocuparan de la seguridad interior, la región (y dentro de ella básicamente Venezuela) proveía un tercio del petróleo que importaba Estados Unidos, es decir más que todos los países del Medio Oriente juntos; implicaba un intercambio comercial equivalente al que Estados Unidos tenía con toda Europa y, para 2010, se estimaba que superaría al que Estados Unidos tendría con Europa y Japón juntos.
En 2001 Estados Unidos vendió a los países del Mercosur más que a China y la India sumadas.
Cada vez que menciono estos datos encuentro gestos de asombro.
Son datos básicos que no suelen tenerse en cuenta.

En mayo de este año el almirante Craig Faller difundió el documento de estrategia del Comando Sur a su cargo, titulado Enduring Promise for the Americas.
Allí dice que «los países de la región mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos de más de 1,8 billones de dólares cada año»(trillions, en inglés).
Esto triplica el volumen del comercio de mercancías de Estados Unidos con Europa, que segun las estadísticas oficiales de la Unión Europea, en 2018 fueron de 673.000 millones de dólares.



El comercio de Estados Unidos con Europa es un tercio de la relación comercial con América Latina

El informe de Faller también dice que entre 2013 y 2017, «la inversión directa estadounidense en América Latina y el Caribe superó los 655.000 millones de dólares», es decir un promedio de 130.000 millones por año. En 2018, según el informe de la UNCTAD, el total de la Inversión Extranjera Directa de cualquier origen en América Latina fue de 151.000 millones.


En junio, Faller visitó Buenos Aires y ante cadetes de la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas advirtió contra la amenaza de China y Venezuela.




Jefe del Comando Sur, almirante Faller y Jefe del Estado Mayor Conjunto argentino, general Sosa.

En julio, ante la subcomisión de amenazas emergentes de la comisión de FFAA del Senado de su país, señaló que China intenta desplazar a Estados Unidos como socio principal en la región.
La misión del Comando Sur es impedirlo.

De las viejas nuevas amenazas…
Desde principios de este siglo, el Comando Sur insiste sobre las «nuevas amenazas» contra las que deberían actuar los militares de América Latina y el Caribe.
En marzo de 2000, al inaugurar el Curso Superior de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa Ricardo López Murphy enumeró entre esas «nuevas amenazas» que se cernirían sobre la sociedad:

  • la pobreza extrema,
  • la superpoblación y migraciones masivas,
  • el terrorismo internacional,
  • el narcotráfico,
  • el fundamentalismo religioso
  • las luchas étnicas y raciales.
Estas visiones paranoides recibieron un enorme estímulo a partir de los ataques terroristas en Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, sobre cuya autoría faltan décadas para que se abran los archivos.

Desde el Estado Mayor Conjunto, el general Juan Carlos Mugnolo redactaba informes con mapas en los cuales Brasil se escribía con Z y las fronteras eran señaladas como international boundaries.
A aquellas amenazas se sumaron luego el populismo radical y el indigenismo.
Para el pelirrojo y pecoso general Mugnolo, era un problema que el 30% de los militares brasileños asignados en la Amazonía «son indígenas».
La misma impronta racista sobrevolaba el capítulo dedicado a Ecuador, según el cual «persiste el problema del indigenismo en el país (47 por ciento)» que «agravará los conflictos internos».
Para el Ejército argentino, que suprimió el indigenismo local con la campaña al desierto del siglo XIX, el indigenismo ecuatoriano es uno de los factores que sume a ese país «en una ola de decadencia e inestabilidad».
Ni qué hablar de Bolivia, donde la dictadura argentina condujo en 1980 el golpe que instauró la narcodictadura represiva de Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

…a la militarización del conflicto tecnológico.

En los últimos años, los informes del Jefe del Comando Sur son menos detallados acerca de la importancia económica de la región para Estados Unidos, pero siguen los lineamientos del documento sobre Estrategia de Seguridad Nacional que el Presidente Donald Trump firmó en diciembre de 2017, donde desplaza el eje de las amenazas terroristas y el narcotráfico a la confrontación global con potencias hostiles, como China, Rusia e Irán.

Ese documento presidencial fundamenta la militarización de la política exterior, en el combate con China (y su aliado menor, Rusia) por la supremacía tecnológica.

Trump postula allí que “Seguridad Económica es Seguridad Nacional” y señala algunos objetivos para lograrla:

  • Rejuvenecer la Economía Doméstica (es decir el mercado interno);
  • Ser Líder en Investigación, Tecnología, Invención e Innovación;
  • Promover y Proteger nuestra Base de Seguridad Nacional en Innovación (contra la penetración de competidores como China);
  • Afirmar el Predominio Energético.
Para cada objetivo se fijan diversas prioridades.
Una es ocuparse de los “anacrónicos gobiernos izquierdistas autoritarios de Venezuela y Cuba”, que permiten la acción de los competidores de Estados Unidos, China y Rusia, que “buscan expandir sus vínculos militares y la venta de armas en la región”.
Pero además China busca atraer a la región a su órbita mediante “inversiones y créditos estatales”.
La tercera prioridad es Combatir la Corrupción en el extranjero, “apuntándoles a los funcionarios extranjeros corruptos y trabajando con los países para que mejoren su capacidad de enfrentar la corrupción, de modo que las empresas de los Estados Unidos puedan competir en forma limpia en un entorno de negocios transparente”.

Esto es de primordial importancia para la Argentina, donde
está radicada la mayor inversión externa china en todo el mundo (la construcción de las represas Condor Cliff y Barrancosa, por 5.000 millones de dólares);
se asienta la mayor base de observación satelital china, que intervino en el exitoso alunizaje en la cara oculta de Selene y en cuya operación participa el Ejército Rojo;
la petrolera estatal China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) es una de los nueve concesionarios de áreas en Vaca Muerta, asociada con British Petroleum y los accionistas de Bridas, esposos de Bettina Guardia y Nunzia Locatelli.
Cerca de allí, Estados Unidos erigió una base de ayuda humanitaria, de potencial uso militar.
El Grupo Clarín convino el desarrollo de la tecnología 5G con la empresa china Huawei, que está en el centro del conflicto sino-gringo.
Un tercio de las escasas reservas del Banco Central están constituidas en la moneda china, vulgarmente denominada Yuan.
China financiará el 85% de la instalación de la cuarta y quinta central nuclear argentinas, que se construirán en asociación con INVAP. Esta suma asciende a 8.000 millones de dólares.

Durante el encuentro en México con el Presidente electo Alberto Fernández, el delegado para Subamérica en el Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, el hijo de cubanos Mauricio Claver, dijo que comprendía la necesidad argentina de mantener las mejores relaciones con China, pero pidió que se abstuviera del trato con Huawei.
Alberto tomó nota y no se pronunció.
No es posible descartar que cuando asuma, la cuestión haya perimido, porque las concesiones que los chinos acordaron hacer en términos comerciales a Estados Unidos, tienen como contraparte el levantamiento de la cuarentena mundial contra Huawei.

Volver al radar


Desde la primera guerra del Golfo, hace tres décadas, hasta las intervenciones estadounidenses en Irak, Afganistán, Libia y Siria, América Latina salió del radar estadounidense.
Esta bendición coincidió con el fin del ciclo de las dictaduras militares.
Hubo de todos modos una serie de episodios que pusieron en evidencia el hielo fino sobre el que patinaban los gobiernos populistas: el fallido golpe contra Hugo Chávez en Caracas, en 2002; la crisis haitiana de 2004, que culminó con el derrocamiento del primer Presidente electo por el voto popular, el sacerdote y teólogo tercermundista Jean Aristide; la rebelión de las patronales agropecuarias argentinas y el simultáneo alzamiento de la Media Luna contra Evo Morales en 2008; el derrocamiento del Presidente de Honduras Mel Zelaya en 2009; la destitución express del Presidente de Paraguay Fernando Lugo en 2012; la desestabilización del gobierno argentino a partir de la muerte del ex fiscal Natalio Alberto Nisman, con una ofensiva de desinformación financiada por los fondos buitre, que ya habían recibido la promesa del candidato opositor Maurizio Macrì de pagar todo lo que le exigían sin discusión; la destitución por el Congreso de la Presidente de Brasil Dilma Rousseff y la detención de Lula para impedirle presentarse y ganar las elecciones de las que emergió como Presidente el capitán del Ejército Jair Bolsonaro, quien reivindica en forma estridente no sólo la dictadura, sino las torturas a sus prisioneros.

Decenas de miles de cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks desde las misiones diplomáticas de Estados Unidos en la región describen el apoyo económico y estratégico que recibieron fuerzas que confrontaron con Evo Morales en Bolivia y CFK en la Argentina, en las revueltas paralelas de las patronales agropecuarias en 2008.
Ya en 2007, cables de la embajada en La Paz destacaban el apoyo a la oposición en la Media Luna, “para reforzar a los gobiernos regionales como contrapeso del gobierno central”. La agencia de ayuda USAID tiene una Oficina de Iniciativas de Transición (Office of Transition Initiatives, OTI) que aprobó subvenciones por milloones de dólares para financiar a los opositores a Chaves y Evo.
Cuando los departamentos de la Media Luna organizaron protestas violentas en las que murieron 20 partidarios del gobierno, Cristina, Michelle Bachelet y Lula sostuvieron al gobierno de Morales, mientras Estados Unidos mantenía una comunicación regular con los líderes del movimiento violento, separatista y racista que se proponía “volar por los aires los gasoductos” y considerar la "violencia como posibilidad para forzar al gobierno". 
Incluso un cable menciona que un Comité de Acciones de Emergencia y el Equipo de Evaluación Situacional del Comando Sur “desarrollarán un plan de respuesta inmediata en caso de emergencia inesperada, por ejemplo un intento de golpe de estado o la muerte del Presidente Morales".
El reformateado ABC con Cristina, Lula y Bachelet equilibró las fuerzas en la región.

En 2009, durante la campaña por la reelección de Evo, se estableció que terratenientes y empresarios de Santa Cruz de la Sierra habían reclutado a mercenarios centroeuropeos y carapintadas argentinos (entre ellos el coronel seineldista Luis Enrique Baraldini y el capitán Jorge Mones Ruiz) para actuar como fuerza de choque y comando asesino.
Uno de los líderes de aquel alzamiento fue el empresario boliviano de origen croata Branko Marinković Jovićević. Mones Ruiz fue creador de Unamérica, una confederación de organizaciones regionales de ultraderecha, como contracara de la UNASUR.
En abril de 2009 la policía boliviana detectó una célula encabezada por el aventurero boliviano de origen húngaro Eduardo Rózsa Flores, quien luego de su participación en la guerra de los balcanes obtuvo además la nacionalidad croata; el húngaro Árpád Magyarosi y el irlandés Michael Martin Dwyer, quienes se proponían matar a Evo.
Los tres fueron abatidos al resistir el arresto.

Estados Unidos aprestó su IV Flota, mientras su instrumento de propaganda radial, la Voice of America, expandió sus transmisiones hacia países “cuyos líderes son críticos estridentes de Estados Unidos”, según la calificación del Washington Post en 2009.
La nota de Juan O. Tamayo mencionaba a Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua.
En todas esas crisis, Lula, Cristina y sus colaboradores Marco Aurelio García y Jorge Taiana se mantuvieron en contacto, con clara comprensión de que no hay países pequeños e irrelevantes y que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.
Pero este año, Trump comenzó a mirar fijamente al sur.

La reaparición de las FFAA como actores políticos en toda la región es uno de los aspectos más desgraciados de la situación. Esto ocurre de Norte a Sur, con pocas excepciones.
La Argentina es la principal, debido al rol de los organismos defensores de los derechos humanos, que hicieron posible un proceso único en el mundo de Memoria Verdad y Justicia. Estuvieron ahora entre los primeros en repudiar el golpe en Bolivia, y mañana participarán con organizaciones sindicales y sociales en la movilización de respaldo a Evo Morales y denuncia del golpe.
Las fotos que siguen son elocuentes:


Nicolás Maduro con militares en Venezuela


Lenin Moreno con militares en Ecuador


Martín Vizcarra con militares en Perú


Piñera con militares en Chile


Jeanine Añez con militares en Bolivia


Militares sin Evo en Bolivia



Los financistas

En el portal de periodismo de investigación The Grey Zone, es decir La Zona Gris, Jeb Sprague informa que los jefes del Ejército y de la policía de Bolivia que forzaron la renuncia del Presidente Evo Morales fueron entrenados por Estados Unidos en la Escuela de las Américas y en el FBI.
El ahora ex comandante de las fuerzas armadas de Bolivia, Williams Kaliman, quien en conferencia de prensa sugirió que Morales renunciara (esa sugerencia está contemplada en la Constitución ante situaciones graves de seguridad, pero nunca para temas políticos) fue agregado militar de la embajada de Bolivia en la capital estadounidense.
En 2003 asistió al curso de Comando y Estado Mayor de WHINSEC, la sigla del Instituto de Seguridad del Hemisferio Occidental, que funciona en Fort Benning, Georgia, desde que se le cambió el nombre a la Escuela de las Américas, dada su ligazón imborrable con los golpes y las dictaduras militares de décadas pasadas.

Según The Grey Zone, los principales jefes policiales golpistas participaron en el programa de intercambio APALA, que se encarga de reclutar a los agregados policiales de las embajadas latinoamericanas en Washington.

Hace apenas seis meses, el 20 de mayo de 2019, se publicó un informe de la periodista Eva Golinger titulado La silenciosa invasión de USAID en Bolivia (cuyo inocente nombre oficial es agencia para el Desarrollo Internacional, que también es un juego de palabras, ya que significa Ayuda de Estados Unidos).
Golinger y Jeremy Bigwood obtuvieron documentos secretos mediante el programa de Libertad de Información (FOIA) según los cuales USAID invirtió en Bolivia 97 millones de dólares en proyectos de descentralización y autonomía regional y en el apoyo a partidos políticos, desde 2002; que financió en 2003 y 2004 los intentos por impedir que el líder cocalero Evo Morales llegara a la presidencia, y a partir de entonces para derrocarlo y eventualmente dividir Bolivia en dos repúblicas, una gobernada por la mayoría indígena y la otra por descendientes de europeos y mestizos, que habitan en las áreas ricas en recursos naturales, como agua y gas. USAID se convirtió así en el principal financista de los movimientos separatistas promovidos en la Media Luna del Oriente Boliviano, la sede de Camacho, quien hoy preside el comité departamental de Santa Cruz.
Hace tres décadas lo presidió su padre José Luis Camacho Parada.
El hermano mayor del líder golpista, Camacho Miserendino, se encarga de los negocios familiares.


Yuri Calderón Mariscal, tercero desde la izquierda, durante su entrenamiento en Estados Unidos.


Sobre las empresas de la familia Camacho y sus conexiones con otros grupos económicos versa el artículo de Magdalena Rua Retrato de una oligarquía que se publica en esta misma edición de El Cohete a la Luna.
Rua cuenta la expropiación de la empresa de producción y distribución de gas de los Camacho dispuesta por Morales. Según la base de datos Offshore Leaks, compilada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación con los informes de los Panama Papers, entre los accionistas de la empresa insignia de los Camacho, Navi International Holdings, está Radmila Jovicevic de Marinkovic, la madre de Branko.


Camacho con Marinkovic, que lo precedió en la presidencia del comité cívico y en el golpismo.



Una comisión legislativa investigó la participación de Camacho en los Panama Papers y concluye que actuó como intermediario en el esquema offshore para favorecer el ocultamiento de fortunas, el lavado de dinero y evasión de impuestos.

Las reuniones preparatorias de miembros de los comités cívicos con oficiales de las Fuerzas Armadas, fueron registradas en una docena de audios que se publicaron en diversos medios independientes, como La Época y Elperiodico.cr.
Allí se menciona la planificación para oponerse a la reelección de Evo Morales, las denuncias de fraude que se preparaban y el desconocimiento de los resultados si el Presidente resultara reelecto. Incluso hay una referencia a contactos con los senadores estadounidenses de origen hispano Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Menéndez.
Las voces identificadas son las del ex alcalde de Cochabamba y ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, ex alumno de WHINSEC, que actualmente reside en los Estados Unidos; el general Remberto Siles Vasquez (audio 12); Coronel Julio César Maldonado Leoni (audios 8 y 9); Coronel Oscar Pacello Aguirre (audio 14) y Coronel Teobaldo Cardozo Guevara (audio 10).
Todos asistieron a la Escuela de las Américas.

En otra nota, Alejandra Dandan reconstruyó la reunión previa al golpe en la que Camacho le pidió al cónsul argentino en Santa Cruz, Roberto Dupuy, asilo preventivo por si fallaba el golpe.
En otra nota de esta edición, Fernando Latrille entrevistó a Edgardo Salmoiraghi, presidente de la Sociedad Rural de San Pedro (que fue uno de los epicentros de los bloqueos de 2008 para desabastecer a las ciudades).
Con un discurso explícitamente antipolítico y en un tono exasperado, Salmoiraghi rechaza cualquier aumento de las retenciones.
En una solicitada oficial la SRA de San Pedro se declara en estado de alerta y reprocha a las autoridades nacionales de la Rural su pasividad y silencio ante «la inminente aplicación de medidas de confiscación para productores con la implementación de una nueva medida de incremento de retenciones».
Además afirma que Alberto Fernández «será embestido por su compañera de fórmula».

A dios rogando
El factor religioso no puede menospreciarse.
En un video proveniente de Bolivia se muestra una congregación protestante en una sesión en la que el pastor alude al futuro golpe, en sus propias palabras, lo profetiza, lo mismo que el carácter cristiano del futuro Presidente y su origen en la Media Luna, específicamente Santa Cruz.
(ver blog El Cohete a la Luna).

Pero también el Episcopado Católico emitió un mensaje en el que justifica el derrocamiento de Evo Morales, afirma que no se trató de un golpe e insta a las Fuerzas Armadas a defender… la propiedad.
(idem)

La mescolanza ideológica y religiosa fue manifiesta en la biografía de Eduardo Rózsa Flores: de madre judía, militó en el Opus Dei católico pero luego se convirtió al Islam.

Los golpistas mudaron la sede del gobierno al palacio Quemado, alegando que la Casa del Pueblo construida por Evo era un emblema de corrupción.
Al estilo del golpismo porteño de 1955, organizaron una visita al dormitorio de Evo, alegando que era fastuoso, cosa que no mostraban las imágenes.
En una imperdible entrevista con la BBC, la presidentítere Añez dijo que con ella Cristo y los Evangelios volvían a la Casa de Gobierno, acusó a Evo de ateo y cuando el asombrado reporter inglés le señaló que Bolivia seguía siendo un estado laico, le respondió maternalmente que el 80% de los bolivianos eran hombres de fe.
En el minuto 8.24 describe como «enemigos internos a los hermanos campesinos».

Los insultos que se dirigen a Evo son muy similares a los del integrismo católico contra el Papa Francisco, a quien acusan de profanar la basílica de San Pedro por haber permitido durante el Sínodo Amazónico la colocación de una imagen de la Pachamama, la Madre Naturaleza, a la que consideran un ícono pagano. 
«Quien se sube a la canoa de la Pachamama se baja de la barca de Pedro», proclaman.
El racismo también está presente en la quema de la Wiphala y en el acto policial de dejar sólo la bandera boliviana en su placa identificatoria, luego de arrancar la imagen adyacente multicolor, es decir multicultural.
Y no es que los policías del altiplano sean reclutados en Escandinavia.

Mito y verdad del litio

Entre los factores económicos a los que se atribuye incidencia en el golpe está la explotación del litio, crucial para el reemplazo de combustibles fósiles por electricidad en el transporte. Bolivia, Chile, la Argentina y Perú poseen las mayores reservas mundiales, y Bolivia se propuso no exportar la materia prima para que otros la elaboren, sino desarrollar desde una empresa estatal la tecnología necesaria para producir y exportar la batería terminada. Para ello abrió negociaciones con una empresa alemana (contrato que Evo Morales anuló en uno de sus últimos actos de gobierno) y otra china, lo cual razonablemente no era del agrado de Estados Unidos.
Sin embargo, la revista Foereing Policy relativiza su importancia.


El cuadrilátero del litio: la Argentina, Chile, Perú y Bolivia.


Según FP, Bolivia tiene no menos del 30% de los recursos globales de litio, pero sólo una parte sería económicamente viable. Las reservas de la Argentina y Chile son de mayor calidad y en condiciones climáticas más favorables, lo que las hace más atractivas.
Las compañías mineras dejan la salmuera al sol para que se evapore, cosa más fácil en las áridas mesetas de Chile y la Argentina, mientras las formaciones bolivianas están en tierras más bajas y húmedas, lo que incrementa los tiempos de secado y el costo.
Además tienen menor concentración del mineral y 20 veces más de magnesio que en la Argentina y tres veces más que en Chile.
Separar el magnesio también sube el costo.

Es imposible para un lego determinar si estas son objeciones razonables o interesadas. Por eso sólo se consignan.

Hacia dónde mirar

Al finalizar la dictadura, el Presidente Raúl Alfonsín se rodeó de académicos e intelectuales, como el canciller Dante Caputo, y propició un debate sobre la democracia y sus formas.
En simposios, conferencias y artículos sobre la transición abundaban las referencias a los procesos de España, Portugal, Francia e Italia.
Hace poco Eduardo Rinesi recordó que los jóvenes estudiantes de entonces encontraban en mis artículos dominicales el descenso de esas especulaciones a tierra.
Lo que yo decía entonces era: «Muchachos. Para conocer la democracia argentina y sus posibilidades no miren a Europa, sino a Bolivia».

Sigue siendo un consejo válido, cuatro décadas después.

domingo, 3 de noviembre de 2019

SANTA EVITA, de Horacio Verbitzky - 3/11/19

Su beatificación solicitada por la CGT probaría la inigualada habilidad de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana


Podría tomarse como un homenaje a Tomás Eloy Martínez, o a los humildes anónimos que siguieron con flores, velas y devoción el itinerario clandestino de su cuerpo embalsamado.
Pero la beatificación de Evita solicitada por la CGT tiene una trama subterránea, porque terminaría de saldar uno de los debates más dramáticos del siglo XX argentino, prueba de la inigualada habilidad de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Este año se cumplió un siglo del nacimiento de la compañera sentimental y política de Juan D. Perón, cuya elevación a los altares simbolizaría la victoria de la institución eclesiástica sobre el movimiento político que le disputó la primacía en los corazones de las masas.
Y su propia rama sindical lo pide, aquella a la que con mayor persistencia cortejó la jerarquía.
La carta con el pedido fue entregada al Arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, pero dirigentes sindicales afirman que hubo un contacto previo con el predecesor de Poli en esa Arquidiócesis, el actual Papa Francisco, quien alentaría el complejo procedimiento.

En 2017, Francisco dictó un motu proprio por el que incluyó entre los santos de su iglesia a quienes «ofrecieron heroicamente su propia vida por el prójimo, aceptando libre y voluntariamente una muerte cierta y prematura». De este modo el pontífice argentino abrió un resquicio para iniciar el tránsito de Eva María Duarte Ibarguren a la adoración religiosa.

Quienes dentro de la misma Iglesia Católica cuestionan a Francisco, niegan que Evita pueda ser considerada mártir porque no murió perseguida a raíz de su fe religiosa. También dicen que Evita no realizó el milagro que exige el rito (aunque eso siempre se puede arreglar, de otro modo no habría 7.000 santos).
Más del 10% de ellos fueron creación de Francisco, quien ha incurrido en el mayor número de beatificaciones de un mismo Papa en los 22 siglos de la Iglesia Católica: 892, contra 482 del papa Wojtyla, hoy San Juan Pablo II, por iniciativa del propio Jorge Mario Bergoglio.

Estas ceremonias son parte de la batalla eclesiástica por la subsistencia.


Como casi todo lo que hace Bergoglio, esta eventual canonización podría leerse en claves distintas. La más evidente es la de la CGT y de los autores del libro Evita, Santa del Pueblo.
La Iglesia Católica se limitaría a reconocer la devoción popular “con el tiempo, la distancia, y con los ánimos más calmados”, como dijo uno de los autores y al mismo tiempo editor del libro, Fabián D’Antonio. El prólogo del volumen lleva la firma del Padre Pepe, uno de los curas villeros de Bergoglio, cuyo nombre allí certifica la autenticidad de la operación.
Hace medio siglo se relacionó con Guardia de Hierro, una organización política que luego del golpe de 1976 se colocó bajo la protección del dictador Emilio Massera y terminó convirtiéndose en una secta religiosa.

El estímulo a esta iniciativa reforzará la odiosidad que las clases más acomodadas sienten hacia Bergoglio y que se ha expresado en el reciente proceso electoral.
Esto parte del equívoco, compartido por quienes lo aman, de que está gobernando la sede romana como un dirigente peronista, cuando lo más ajustado sería decir que Perón creó y condujo su movimiento como un papa católico, con sus ramas, sus alas, sus delegados y su política pendular que desmiente el dicho popular de que poco aprieta quien mucho abarca.
Disciplinario de la teología de la liberación como provincial jesuita en la década de 1970, poco importa si por inspiración propia o a órdenes superiores, la reivindica como Papa, ahora que ya no existe como fuerza activa de “las revoluciones explosivas de la desesperación”, según la frase de Paulo VI durante la conferencia del Episcopado Latinoamericano de Medellín en 1968.
En 1976 ordenó que los jesuitas que realizaban trabajo social en las villas dejaran esos barrios o la Compañía de Jesús.
Dos décadas después impulsó el trabajo de los curas villeros (a uno de los cuales incluso hizo obispo), pero ya sin ribetes revolucionarios sino como asistentes sociales contra las consecuencias del capitalismo realmente existente.
Aún así, hace una ostensible diferencia con sus predecesores.

El espejo

Perón irrumpió en la vida política con el golpe de 1943.
El grupo de oficiales nacionalistas que lo protagonizó, recibió su formación en la década anterior, que fue la del renacimiento católico luego de medio siglo de laicismo militante.
Perón se inspiró en la denominada doctrina social de la Iglesia Católica, iniciada en 1891 por el papa León XIII con De Rerum Novarum, como puntapié inicial de la competencia ideológica por el ascendiente sobre el pueblo trabajador con socialistas, comunistas, liberales y masones y actualizada en 1931 por Pío XI con Quadragesimo Anno, cuando Perón tenía 36 años. La novedad fue que Perón se la tomó en serio y no como un argumento retórico.
A los 40 participó de la recepción en el puerto de Buenos Aires al cardenal Eugenio Pacelli, enviado papal al Congreso Eucarístico Internacional.

Farrell, Perón, Pacelli y Justo, en 1934.

Pero sus mismos camaradas lo encarcelaron por la resistencia que provocó en las clases elevadas su política social.
Luego del alzamiento popular de 1945 que lo rescató de la prisión, y de las elecciones presidenciales que ganó en 1946, organizó su Partido Peronista en espejo con el modelo que dos décadas antes había elegido Pío XI para su Acción Católica, dividida en ramas, masculina, femenina, juvenil y sindical.
Además de su tarea de dignificación de los trabajadores, obispos y militares recelaban de su relación extramarital con la actriz de radionovelas y cine Eva Duarte, a su vez concebida fuera del matrimonio.
El casamiento, luego de un año de convivencia, fue su reivindicación social, que también incluyó el reemplazo de su partida de nacimiento para que no figurara como hija natural. Su célebre desplante a las damas de beneficencia y la creación de la Fundación de Ayuda Social que, en sus palabras, no practicaba caridad sino reconocía derechos, la expuso a la maledicencia que la acompañó hasta después de muerta.
Las agresiones que en estos tiempos ha recibido Cristina, son un tibio reflejo de las que acompañaron a Evita y que culminaron con la triste pintada “Viva el cáncer”.
La Iglesia Católica alentó esa inquina contra quien rompía todos los moldes asignados a una mujer.


Choque de soberanías

Los cuestionamientos eclesiásticos mezclaban asuntos de interés para la Iglesia, como el sostenimiento del culto, la educación y la familia, con la política social del peronismo, que provocaba una reacción clasista.
Por ejemplo, en 1948 el director de la revista extraoficial del Episcopado, Criterio, objetó la cantidad de feriados y el nivel de la protección en el trabajo, porque aminoraba los incentivos y la ambición de los obreros, a lo cual atribuía ausentismo laboral y paros.

En 1949 la reforma de la Constitución defraudó las expectativas de la Iglesia, que aspiraba a eliminar la referencia a la soberanía del pueblo del artículo 33 (que subsiste idéntico hasta hoy), y reemplazarla por “el reconocimiento del origen divino del poder”.

Sobre el artículo 2 había un proyecto de mínima (“Siendo la Religión Católica Apostólica Romana la de la mayoría de la Nación Argentina, el Estado la reconoce y la sostiene y ampara su culto”) para el caso de que no prosperara el de máxima (“La Religión Católica Apostólica Romana es la del Estado”), en lugar de la ambigua fórmula de la Constitución de 1853 que en el artículo 2 sólo mencionaba el sostenimiento del culto católico pero en el 14 reconocía la libertad de ejercer cualquier otro.
La propuesta del Episcopado también declaraba el reconocimiento y el amparo estatal a “la familia constituida por el casamiento con vínculo indisoluble” y el reconocimiento civil del matrimonio canónico entre católicos, con la sola inscripción del acta religiosa en un registro.
La enseñanza religiosa, que los golpistas de 1943 impusieron por bando y Perón convirtió en ley, adquiriría rango constitucional.

Encontré la nota de la Comisión Permanente a Perón de enero de 1949 en el archivo de la Conferencia Episcopal bajo el título Papeles del Venerable Episcopado remitidos por la Curia de Buenos Aires, 1938-1954.
El único tema de interés eclesiástico contemplado en la nueva Constitución fue la declaración de los derechos de la familia. La definió como “núcleo primario y fundamental de la sociedad” y reconoció “sus derechos en lo que respecta a su constitución, defensa y cumplimiento de sus fines”.

El miembro informante del Justicialismo, Raúl Mendé, dijo que se refería a la familia cristianamente constituida, que se funda en el matrimonio indisoluble.
Sin embargo, el texto aprobado proclamó la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad y nada dijo sobre su indisolubilidad.

El Vaticano declaró 1950 Año Santo.

Perón respondió instaurando el Año del Libertador, al cumplirse un siglo de la muerte de José de San Martín.
La Iglesia fue presionada por el gobierno para adherir a ese nuevo culto que, en forma indirecta pero transparente, aludía al del propio Perón.
El presbítero Franceschi encomió en Criterio una serie de rasgos del Libertador, como la austeridad, la modestia, su rechazo a la demagogia y el personalismo, que implicaban una crítica a Perón.

La Santísima Trinidad vs. la pareja presidencial

Identificado con el Cristo que expulsó a los mercaderes del templo y con el prócer de la Independencia americana, Perón ocupaba todos los espacios: ya fueran públicos o privados, inmanentes o trascendentes, pasados, presentes y, creía él, futuros. Cada día se hablaba menos de catolicismo y más de cristianismo.

Con el agravante para la jerarquía de que las figuras de culto de ese cristianismo que el discurso oficial denominaba auténtico y de fondo, y opuesto a otro que se desdeñaba como clerical o de forma no eran las tres personas de la Santísima Trinidad sino las dos de la pareja presidencial.

En octubre de 1950 Perón otorgó la personería jurídica a un grupo espiritista que empapeló Buenos Aires con carteles que proclamaban Jesucristo no es Dios y organizó un congreso en el Luna Park. Los retratos de Perón y su esposa decoraban el estadio.

La jerarquía se sintió amenazada y los jóvenes de la Acción Católica fueron a romper el acto con sus consignas Jesús es Dios y Viva Cristo Rey e impedir a gritos que se leyera un saludo presidencial a la Escuela Científica Basilio.

La réplica de la Acción Católica ubicó a la Iglesia como el único espacio de oposición al peronismo, enfurecida ante la intromisión en su coto reservado.

Faltaban casi cinco años para que cayeran bombas sobre Buenos Aires desde aviones con la señal de la cruz pintada en su fuselaje y para que ardieran la catedral y decenas de templos, pero el reloj de arena ya se había dado vuelta.

Una religión política

Durante el Congreso Eucarístico realizado ese año, el delegado papal decidió alojarse en la residencia de la familia Pereyra Iraola, un emblema de la oligarquía, a la que el gobierno acababa de expropiar tres estancias de 10.000 hectáreas, en las que creó un parque de acceso público bautizado “Derechos de la Ancianidad”.

Las celebraciones públicas de ese Congreso se tiñeron de un novedoso matiz antiperonista, cuando los militantes juveniles de la Acción Católica coreaban Jesús es Dios, el grito de batalla católico a partir del acto espiritista.

Perón y su esposa se hincaron para besar el anillo del legado papal y el Presidente proclamó que también él en Jesús veía a Dios, a quien agradeció haberle inspirado una doctrina de justicia y amor.

Sin embargo, afirmó que “no es un buen cristiano aquel que va todos los domingos a misa” si “paga mal a quien le sirve o especula con el hambre de los obreros”.
Terminó exaltando “el cristianismo práctico justicialista”.

La Comisión Permanente presentó a la Asamblea Episcopal de ese año un borrador interno en el que reconoció que “los hombres de la Revolución del ’43 y del actual gobierno” se habían afirmado en el poder más allá de la acción y de la voluntad de la Iglesia, lo cual creaba un cuadro nuevo que la condicionaba.

“Han operado en el país una honda transformación en el orden político, económico y social, basados en la mayoría ciudadana que los acompaña y en la legislación que han creado. (…) Si no intervenimos decididamente en esta transformación para salvar la permanencia rectora de los principios religiosos de la Iglesia, quedaríamos al margen”. La Asamblea lo discutió en su plenario de noviembre de 1950.

Según el documento, Perón pugnaba por “superar dificultades inherentes a convicciones no cristianas de la masa obrera” y había conseguido “cambiar la orientación anticristiana de sindicatos adheridos a la CGT”.

La presión del gobierno por la secularización continuó con un decreto que exigió a los empleados públicos trabajar en los días del año que la Iglesia reserva para la rendición de honores a Jesucristo, María y los santos.
Sólo se respetaron la Navidad y el Viernes Santo.

En 1951 el gobierno también bajó del calendario secular las festividades de San José, San Pedro y San Pablo y la Ascensión de Jesucristo.
En 1952, trató de legalizar la prostitución.

Además de Criterio también la impugnaron el Consorcio de Médicos Católicos y la Corporación de Abogados Católicos, dos de las organizaciones intermedias creadas por la Iglesia.
Su finalidad había sido oponerse a la concepción atomística de la sociedad que atribuían a liberales y colectivistas.
Pero en este caso confrontaban con la Comunidad Organizada según el peronismo, competitiva de su propia visión orgánica de la sociedad y por ello cada día más difícil de tolerar por la jerarquía.
Como en la educación, el problema no era esa arquitectura que ambos compartían sino quién ocupaba el vértice: Cristo o Perón.

Al catolicismo integral, que Pío XI expresó en su Encíclica Quas Primas como «la realeza social de Cristo», se oponía el peronismo integral y la simetría entre ambos haría feroz la pugna, como una guerra de religión. Este cuadro se repetiría, agravado, un cuarto de siglo después.
Osvaldo Soriano advirtió que el peronismo estuvo en ambos extremos de la picana eléctrica pero no llegó a percibir el perfume de sacristía de la escena.

En mayo de 1952 grupos de jóvenes de Acción Católica lanzaron petardos en los cines de cinco provincias para protestar por el estreno de una película que consideraban indecente, Bárbara Atómica, con la bailarina cubana Blanquita Amaro y sus Mulatas de Fuego.
El Ministerio del Interior los acusó de formar parte de una campaña internacional contra el pueblo argentino.




En los libros de lectura primarios, Eva Perón era asociada con las principales festividades religiosas: enviaba los juguetes que los chicos les pedían a los Reyes Magos y las bebidas y los alimentos para celebrar el nacimiento de Jesús en Navidad. Pero ella misma era un ángel del cielo o una santa enviada por Dios.

Una religión política

El peronismo se transmutó en una religión política, con la erección de altares a Perón y Evita, los asuetos denominados San Perón después de las grandes concentraciones populares, el juramento de los legisladores por Perón y la jefa espiritual de la Nación en lugar de por Dios y los Evangelios, el uso de vocablos como devoción, fe, fervor o veneración hacia el Líder y Evita.
Los mensajes de Navidad de Eva Perón homologaron la figura de Perón con la de Cristo, cada año en forma más explícita.
El Cristo de Evita no era el que proclamaba el amor y la dulzura, sino aquel que vino a traer fuego a la tierra, como Perón.

El deslizamiento fue gradual pero incesante, a medida que el modelo de organización política de los sindicatos se extendió a otros campos.
La declaración de los Derechos del Trabajador, en 1947, fastidió a la Iglesia, que los consideró inspirados en la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Revolución Francesa: ambos eran concesiones de la ley positiva y no el reconocimiento de derechos preexistentes de inspiración divina.
Algo similar ocurrió en 1949 con la creación de la doctrina oficial justicialista, que la Iglesia asociaba con la religión civil de Rousseau. Ambas tomaban importantes elementos del cristianismo pero los separaban de la Iglesia, cuyo espacio moral y espiritual se proponían ocupar.

El peronismo sólo se parecía en la superficie al clericalismo, el nacionalismo y el corporativismo.
En realidad, la Iglesia percibía que el peronismo “era esencialmente moderno y confiaba en la movilización de masas, las elecciones y las nociones de nacionalidad y voluntad popular nacidas en 1789”, como explica el historiador católico británico Austin Ivereigh, secretario del cardenal irlandés de Westminster, Cormac Murphy-O’Connor.
«Vos tenés la culpa», le dijo Bergoglio en la primera audiencia posterior a su elección papal.

La muerte de Eva Perón, en julio de 1952, agudizó esas contradicciones.
Las interminables exequias públicas y la unción de Evita como Jefa Espiritual de la Nación escenificaron para la Iglesia los peores excesos de un culto pagano.
El 17 de octubre el locutor oficial leyó en presencia de Perón desde los balcones de la Casa Rosada, el documento que Eva Perón dictó en los últimos días de su vida, Mi mensaje.

El capítulo dedicado a Las jerarquías clericales es tremendo: “Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía. Les reprocho haber traicionado a Cristo que tuvo misericordia de las turbas. Les reprocho olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan. (…) El clero de los nuevos tiempos, si quiere salvar al mundo de la destrucción espiritual, tiene que convertirse al cristianismo”.

Mientras, el antiguo adalid católico del mundo del trabajo y la justicia social, Gustavo Franceschi, había pasado a ser cicerone en el viaje a Europa de señoras y señoritas de la oligarquía, que luego de recorrer París, Londres, Suiza e Italia, llegaban al Vaticano en procura de la audiencia con el Santo Padre incluida en el tour.

Entre los integrantes de la excursión que Franceschi guió entre enero y marzo de 1952 estaban las señoras Marta L. Acevedo, “muy conocida en los mejores ambientes de Buenos Aires y propietaria de latifundios”; María Teresa Álvarez Escalada, “miembro activo de la Acción Católica”; Elena Argerich, “perteneciente a una de las más antiguas familias de la Argentina, conocidísima en los ambientes de la buena sociedad”; Florencia Bullrich, “de una de las familias más importantes de ganaderos y propietarios rurales”; y María Harriet, “esposa de un importante industrial de Buenos Aires”.
Casi todas viajaban acompañadas por sus hijas adolescentes.

En los abundantes registros que la embajada argentina guardó de esos tours sólo una pareja que llegó sin acompañamiento episcopal, en vez de la audiencia con el Papa solicitó una credencial que le permitiera el acceso libre durante un año a los museos vaticanos: la señorita Aurora Bernárdez y el señor Julio Cortázar.



El golpe

El golpe de 1955 no fue militar, sino eclesiástico y oligárquico.
Los folletos de propaganda se imprimían en conventos y colegios católicos, donde el Hermano Septimio Walsh, primo de Rodolfo, almacenaba las armas.
Los curas organizaban los comandos civiles y ponían en contacto a los pocos militares, en su mayoría retirados, que se plegaban a la conspiración.

La procesión de Corpus Christi de junio de 1955 fue la señal de largada.
El 16 de junio aviones de la Fuerza Aérea y de la Armada bombardearon la Plaza de Mayo, el santo y seña del alzamiento de septiembre fue Dios es Justo.
El Vaticano accedió al pedido del dictador Pedro Aramburu, transmitido por el oficial Alejandro Lanusse, de esconder fuera del país el cadáver embalsamado de Evita para que no se convirtiera en objeto de culto y peregrinación.
Recién fue restituido a Perón en 1971.

Hasta el día de hoy, la jerarquía católica no ha hecho un mea culpa ni pedido perdón por aquel bombardeo en el que murieron 300 personas ni por los fusilamientos con que el golpe triunfal reprimió el débil alzamiento cívico-militar de junio de 1956.

A sacerdotes como Enrique Angelelli, Carlos Mugica o Jaime de Nevares, que fueron activos partícipes en la conspiración, les bastaron unos días para comprender la terrible revancha social que habían contribuido a generar, e iniciaron un proceso personal y luego institucional de acercamiento con el pueblo. Las misas por Evita fueron una constante en los años de la resistencia.

El mismo repelús que los obispos de mediados del siglo pasado sintieron ante la condescendencia de Perón con espiritistas y pastores evangélicos como Billy Graham, sobresalta a sus sucesores cuando ven a Maurizio Macrì haciéndose bendecir por un pastor evangélico durante un acto de campaña electoral o dibujando un garabato en el aire en vez de la señal de la cruz.

Con una perspicacia superior a la media, Bergoglio usó la fuerza del sector reaccionario agrupado en la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas, ACIERA, para dar calor de multitud a la oposición católica a la reforma de la ley de matrimonio, y más tarde, a la derogación del aborto inseguro y clandestino.
Como presidente de la Conferencia Episcopal, instó a librar “una guerra de Dios” contra la ley de matrimonio igualitario, que consideró inspirada por el demonio.

La luz verde a la beatificación de Evita es la más hábil respuesta celeste a esos dilemas, como ya nos explicarán los periodistas bergoglianos, arqueólogos de viejos discursos antiabortistas de Perón y su esposa.

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