lunes, 9 de diciembre de 2019

LA ORUGA Y LA MARIPOSA, de Horacio Verbitzky - 8/12/19


Estos hechos colmaron una semana política intensa y sobre todo, preanunciaron el giro de 180° que, tema por tema e institución por institución del Estado, se verificará a partir del martes, cuando se instale el nuevo gobierno:

  • el lunes en Comodoro Py, Cristina firmó la partida de defunción de la farsa judicial montada para criminalizar la política;
  • el martes, las nuevas autoridades de la Cámara de Diputados y de los distintos bloques mostraron la unidad alcanzada, con Sergio Massa como presidente del cuerpo y Máximo Kirchner al frente del FdT;

  • el miércoles se presentó el bloque mayoritario de Senadores también unificado, bajo la conducción de José Luis Mayans y Anabel Fernández Sagasti, con la ex gobernadora santiagueña Claudia Ledesma Abdala como presidente provisional del Senado; el cordobés Carlos Caserio aleccionado por Alberto y Cristina sobre las ventajas de pensar antes de hablar, y hasta el riojano Carlos Menem y el puntano Adolfo Rodríguez Saa disciplinados en sus bancas, todos convencidos de que el adversario es el neoliberalismo, que podría volver si se dispersan;
  • el jueves, Macrì enlatado en su ensoñación de despedida del país que le hubiera gustado dejar. Cuando se le pasó la sedación para ese tape, insultó como traidores a tres diputados de partidos aliados que formaron un interbloque. El único dato cierto de toda su perorata es que normalizó el INDEC, vandalizado por Guillermo Moreno, lo cual permite medir con exactitud el agujero negro económico - social que dejaron sus cuatro años de experimentos sobre seres vivos. Ni siquiera la magia comunicacional le funcionó: el Observatorio Social de la PUCA había anunciado hace un mes que el 5 de diciembre daría su informe 2019 y Macrì eligió el mismo día para su performance. El 40,8% de pobreza fue lapidario para quien había pedido ser juzgado por su promesa de reducirla a cero. Nada de lo que dijera importaría de ahí en más. Él le llama cimientos sólidos a la fosa en la que sepultó la industria, el comercio, la educación y el empleo. Como cantó María Elena Walsh: no es lo mismo ser profundo, que haberse venido abajo;
  • el viernes, primer encuentro del Presidente electo con el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde tiene su sede el gobierno nacional. Allí Horacio Rodríguez Larreta profundizó su diferenciación de Macrì y, como jefe de la oposición, abrió un diálogo terso con su vecino de la otra cuadra. Se ofreció a quitar las rejas que instaló Patricia Bullrich en la Plaza de Mayo y demandó atención financiera para terminar obras en marcha;
  • Alberto en la presentación oficial de su gabinete el mismo viernes, con el rol predominante de su persona de mayor confianza, Cecilia Todesca, como vicejefa de gabinete, y el asistente argentino de Joseph Stiglitz, Martín Guzman, en el Ministerio de Economía. Mezclando cargos de distinta jerarquía mostró un equipo con 27% de mujeres. Eso incluye desde íntimas conocidas, como su ex pareja Vilma Ibarra, hasta su reciente descubrimiento, Eli Gómez Alcorta, cuyas últimas exposiciones públicas lo deslumbraron. Con planes de reforma de la Justicia que oscilan entre la reasignación de funciones entre jueces federales y nacionales, cuya jurisdicción se prorrogaría más allá de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la aceleración de la puesta en práctica de la reforma procesal penal, que pone la investigación en manos de los fiscales y reduce a los magistrados a jueces de garantías. En Seguridad y Defensa, Sabina Frederic y Agustín Rossi deberán cortar con nitidez pero sin estrépito los lazos con que Patricia Bullrich y Oscar Aguad ataron al país a los designios y las concepciones del Comando Sur, la DEA, la CIA y el Departamento de Estado. No será una tarea simple. Según el Security Assistance Monitor, una organización ciudadana que releva la asistencia estadounidense en Seguridad y Defensa a todo el mundo, en los años del gobiernos de Macrì (2016 - 2019) el total mundial se redujo de 19.053 a 18.805 millones de dólares. En cambio la porción argentina creció 21 veces, de 584.000 dólares en el primer año de Cambiemos, a 12,3 millones este año. En 2020, ya sin Macrì, volverá a 600.000 dólares.
  • el amenazante núcleo duro del antiperonismo salió a las calles de la Ciudad Autónoma el sábado, un día después de que Horacio Rodríguez Larreta visitara al Presidente electo en sus oficinas. Ahí se perfila el conflicto interno del PRO, entre HRL cuyo temor es que la política del odio abra el camino a un Bolsonaro argentino, y Macrì quien se jacta: - Esse Bolsonaro argentino serei eu..!

¿Podremos relajarnos el domingo?

El martes 10, Día Internacional de los Derechos humanos, asumirán Alberto y Cristina en medio de una fiesta popular. Los detalles de su gobierno se irán viendo cada día, pero los lineamientos centrales son claros:
  • medidas de emergencia contra el hambre;
  • privilegio de la producción sobre la financiarización;
  • rápida recuperación de los salarios y asignaciones que más perdieron en los cuatro años de la hecatombe;
  • aumento de impuestos allí donde hubo superganancias y existe capacidad contributiva ociosa;
  • remonetización de la economía;
  • control de precios para que bolsillo no mate corazón y la carrera del IPC no lime en uno o dos meses los acuerdos que se alcancen en la próxima semana;
  • postergación de pagos de la deuda externa;
  • desdolarización de tarifas de servicios hoy impagables;
  • provisión de bienes sociales que son salario indirecto.

Preguntas

Cristina definió en los tribunales las prácticas que deberían ser desterradas, demolió las acusaciones en su contra y concluyó con una sentencia tomada de la historia y otra que hará historia.
Parafraseando a Fidel Castro mas con la potencia arrasadora de su recién descubierto feminismo, dijo que sabe que su condena está escrita pero la historia ya la absolvió y en cambio condenará a sus ejecutores judiciales. Después remató:
- ¿Preguntas? Ustedes van a tener que contestar preguntas..!!

Se dirigió así a los jueces del Tribunal Oral Federal 2, a raíz de una intervención del fiscal Diego Luciani, quien debe haber sentido alivio al escuchar esa respuesta.
Después de las elecciones primarias de agosto, Luciani habló con un juez de San Isidro, donde empezó su carrera.
Se declaró angustiado porque no tenía pruebas contra la ex Presidente pero igual estaba obligado a acusarla y pidió que le hiciera llegar ese mensaje bochornoso, a través de una persona de la familia del juez, de acceso frecuente a Cristina.

Por esa ausencia de pruebas, agregó Luciani, sólo podría conjeturar que ella no podía desconocer los presuntos delitos cometidos por otros funcionarios y calificarla como jefa de una asociación ilícita (la figura que se usó contra sindicalistas y anarquistas hace un siglo y contra guerrilleros hace medio, porque permite detener y dictar la prisión preventiva aunque sea imposible demostrar algún delito). 
Acusada de la jefatura de cuatro distintas asociaciones ilícitas, indagada por Glock en ocho causas en un mismo día, relumbra el propósito de estigmatizar a Cristina y antes que ella a Néstor Kirchner, como los jefes de una banda que llegó al gobierno para saquear al país.
Esto ni siquiera coincide con el tipo penal de la Asociación Ilícita, que requiere formar parte de una banda de al menos tres personas para cometer una cantidad indeterminada de delitos, no quedarse con plata de un solo origen.


Fiscal Diego Luciani, el hombre vacío.

Delincuentes idiotas

En las causas por el alquiler de los hoteles a Lázaro Báez, que, para querellantes, fiscales y jueces, sería el pago de una coima por la asignación de obras viales, Cristina ironizó: “Se realizaron obras por 16.000 millones de pesos, y alquilamos el Hotel Calafate durante cinco años por 20 millones de pesos, el 0,1%.
Como delincuentes, la verdad que somos idiotas.
¿Qué querían, que se lo diéramos gratis al hotel?”
Los contratos están en regla, las transferencias fueron bancarizadas, los precios son los de mercado.

El 11% de la obra vial que el Presupuesto nacional votado por el Congreso asignó a Santa Cruz es proporcional a su superficie, del 10% del territorio nacional.
A nadie se le ocurrió citar a los diputados y senadores que lo aprobaron.

Baez ganó las 51 obras que realizó por licitación, sin que sus competidores lo impugnaran, pero perdió las más grandes, como las represas Kirchner y Cepernic, para las que se había asociado con Angelo Calcaterra, el primo de Macrì que manejaba las empresas familiares.

Cristina pidió que se peritaran todas las obras realizadas en el país, para que la comparación hablara, pero se lo negaron.
Apenas se ordenó un peritaje de 5 de las 51 obras incriminadas, a cargo del ingeniero Eloy Pablo Bona.
CFK lo recusó, por la catarata de declaraciones públicas que suscribió, insultantes hacia ella, sus hijos y hasta su nieto Néstor Iván, de 6 años. Pero el tribunal lo confirmó.

Según la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos humanos, la persona imputada tiene derecho a una comunicación previa y detallada de la acusación, para preparar su defensa.
Debe ser completa, expresar con claridad las razones y los delitos por los cuales se pretende atribuirle responsabilidad.
En este caso se violó ese derecho al segmentar la prueba, ya que sólo se realizó un muestreo parcial de un porcentaje mínimo de las obras ejecutadas.
El colaborador de Cristina Juan Martín Mena comentó: “Te acusan de diez homicidios pero se ordena una sola autopsia. Se comprueba que murió de muerte natural. Después aparecen vivos los otros nueve”.
Fernández sentenció: “Si plantea esas cosas en un examen, lo repruebo”.

Dos en mil millones

Nueve de diez causas que se le siguen a CFK fueron asignadas al doctor Glock en presuntos sorteos. El resto recayeron en el juzgado de Julián Ercolini, el discípulo del que Alberto Fernández reniega.
Según el matemático Adrián Paenza, la probabilidad de que esto ocurra de verdad es de dos veces cada mil millones de sorteos.
Algunos abogados de políticos querellantes, como la Elisa Carrió de cabotaje, Margarita Stolbizer, dicen que no todas fueron por sorteo, que algunas llegaron por conexidad.
Es el viejo truco, que Glock y Ercolini manejan con puntería, de la causa gemela dormida que se despierta en el momento oportuno para apoderarse de la que está molestando.

Es lo que ocurrió a partir del 2 de agosto de 2016, cuando el fiscal Eduardo Taiano pidió información sobre a qué empresas se ordenó pagar sí o sí.
La respuesta incluyó en el sexto lugar a Construcciones Austral, de Lázaro Báez (de quien Cristina dijo que nunca fue amiga) y en octavo a IECSA, de la familia Macrì.

Taiano es un hombre apocado pero quiso hacer bien su trabajo y también pidió el listado de lo percibido por cada empresa en todo el país entre 2003 y 2015.
Esto incluía a IECSA, Austral y las 30 principales contratistas, y señaló que a esa altura no había personas imputadas de delitos.
Bastó esa comunicación del fiscal para que se desempolvara una denuncia idéntica presentada en 2008 por Carrió.

Ercolini la usó como imán para atraer a la otra.
Bastaron 48 horas para que el fiscal Gerardo Pollicita, a quien se le adosó como ad hoc Ignacio Mahiques, solicitara la conexidad, que Ercolini declaró de inmediato, desplazó a Taiano y les delegó la instrucción a estos dos “fiscales a la carta”, según la frase de Cristina.
Apenas una semana después, el 12 de agosto. Pollicita y Mahiques pidieron el procesamiento de Cristina, Báez, Julio De Vido y otras 27 personas.


Maestro Glock, con discípulo Ercolini. La satisfacción del deber cumplido.


“Por la velocidad, Macrì debería haber enviado a la Corte a Pollicita y Mahiques, en vez de a Rosenkrantz y Rosatti”, agregó la Vicepresidente electa.
A pedido de estos “corsarios judiciales” y con “estrépito mediático”, Ercolini la citó a declaración indagatoria y en diciembre de 2016 le trabó un embargo por 10.000 millones de pesos, una cifra extravagante y desproporcionada a su patrimonio, tal como consta en su declaración jurada.
Sólo se hubiera podido llegar a esa suma si Austral Construcciones no hubiera hecho un solo metro de ruta.

“No sabía de dónde salía esa cifra. Pero al día siguiente, Macrì anunció un plan de obras públicas… por 10.000 millones de pesos y entendí todo.
Obran de mala fe. La gente no tiene tiempo para pensar.
Si un peronista tiene plata debe ser corrupto, a los otros se les presume honestidad, aunque se hayan hecho millonarios con la deuda externa.
Los medios dicen que el sol sale por el Oeste y terminan por creérselo.
Y los fiscales y los jueces firman cualquier cosa si coincide con el relato de los medios”.

El mutante 

Cristina bautizó El Mutante, a Ercolini.
El mismo juez que en 2016 la procesó y le dictó el embargo, en 2011 se había declarado incompetente para investigar la misma denuncia por sobreprecios en la pavimentación de rutas provinciales.
Cinco años antes de su mutación adujo que los recursos nacionales habían ingresado a la administración provincial, que realizó tanto las licitaciones, como las adjudicaciones y el control de las obras, a través de Vialidad Provincial, del Tribunal de Cuentas, de la Fiscalía de Estado y de la Cámara de Diputados, por lo que invocando jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia remitió la causa a la justicia de Río Gallegos.
Pollicita apeló la incompetencia, pero el fiscal general Germán Moldes no sostuvo su recurso y la decisión quedó firme.

La Justicia de Santa Cruz desestimó la denuncia y la archivó en 2012.
Pero en 2013, luego de un show del Infotrainer Jorge Lanata, la achichincle de Carrió, Mariana Zuvic, presentó una denuncia por Asociación Ilícita en el juzgado federal de Río Gallegos contra los responsables de custodiar el patrimonio provincial.
En 2014, la jueza federal de Río Gallegos, Andrea Askenazi, también se consideró incompetente y remitió todo a la Justicia provincial de Santa Cruz, que en 2015 sobreseyó a los Baez por fraude.

A las demás violaciones al debido proceso se suma esta negación de un principio general del derecho como el nec bis in ídem¸ por el que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
Ercolini retomó la causa sobreseída, procesó a Cristina y la remitió al Tribunal Oral, que no apreció que fueran idénticas. 

El lunes sus integrantes debieron escuchar la catilinaria de su perseguida:
“Los jueces son el ariete del flagelo de identificar a los gobiernos populares con corrupción. ¿Por qué no son sinceros y dicen ‘no nos gustan los negros o los pobres’? Venían a hacer lo que hicieron. Ellos endeudaron al país por un PBI, con comisiones, Toto Caputo y Sturzenegger. Había que convencer que éramos chorros, para que fuera más fácil hacer lo que hicieron. No es la grieta, que se olviden de la grieta, son los intereses de los empresarios que perdieron sus empresas, de la gente que duerme en la calle. ¿Es tan difícil entenderlo? Había que condenar al gobierno que desendeudó el país, traer de nuevo al FMI. Convencer de que quien nos desendeudó era un chorro. Por eso estoy yo aquí”.

También dijo que no quería cargar las tintas sobre Glock y Ercolini, porque hay un sistema de alzada que tampoco defendió los derechos y garantías.
Cuando el juez Sebastián Casanello decidió que no tenía pruebas para llamarla a indagatoria, la Cámara Federal presidida por Martín Irurzun le ordenó que lo hiciera. Casanello la citó, pero luego le dictó la falta de mérito porque no encontró delito a reprocharle.
Tortuga Casanello lo bautizó un showman del Grupo Clarín.
Buscar pruebas, no condenar sin ellas es de inadaptado a este tiempo de los ligeros.

Sin dominio del hecho

En derecho penal no existe la responsabilidad objetiva, que sí forma parte del Código Civil. Nadie puede ser considerado responsable de un delito penal, si no tiene dominio del hecho que lo provocó. De otro modo se sancionaría a alguien por quién es y no por aquello que hizo.
En eso consiste el derecho penal del enemigo, calificación afín pero más asentada en la doctrina que la del lawfare, que se dice en inglés pero se practica en árabe, castellano, portugués, ucraniano, aymara y zawili.

Desde hace medio siglo se discute la responsabilidad penal de las personas jurídicas y sus directorios por los hechos de sus dependientes.
Al actuar, las empresas realizan actividades que ponen en riesgo bienes jurídicos supraindividuales como la seguridad pública o el medio ambiente.
Para impedir la impunidad de los dirigentes empresarios por los hechos de sus empleados, el penalista alemán Claus Roxin tipificó la responsabilidad penal por infracción a los deberes específicos de cuidado, a la usanza de lo que pasa en el derecho civil.
Pero eso sólo vale para delitos culposos, cuando a Cristina se le reprochan delitos dolosos, es decir, no por desatención o falta de cuidado sino intencionales.
Ni la Constitución, ni el derecho administrativo establecen un deber jurídico presidencial en relación a las ejecuciones presupuestarias, que corren a cargo del Jefe de Gabinete.
Su única responsabilidad es la promulgación de la ley de presupuesto.

El derecho administrativo es delegativo, porque si el Poder Ejecutivo fuera responsable de lo que sucede en la mesa de entradas de cada repartición pública sería imposible gobernar, dijo Cristina.
En su caso, estaba a trece niveles jerárquicos de los hechos que se le imputan.
En cambio, Paolo Rocca fue sobreseído porque no tenía por qué saber que su principal colaborador había tomado algunos millones de la caja de Techint para pagar coimas en Venezuela.
Doble vara escandalosa.

La mordaza

La primera parte de la exposición flamígera de Cristina estuvo dedicada al sigilo con que los jueces quisieron amortiguar sus palabras, cuya transmisión en directo por TV prohibieron.
Cuando se enoja es única.
Enhebra en velocidad largas frases sin fallar un verbo o un adjetivo y alternando la ironía para ilustrar un concepto. Mejor estar lejos si se dirige a uno.

Tanto el sistema europeo como el interamericano de protección a los derechos humanos avalan su posición.
Para el Tribunal Europeo, la publicidad de la audiencia pública en el proceso penal es obligatoria y las únicas excepciones son las previstas en el artículo 6.1 de la Convención Europea: para proteger los intereses de los menores o la vida privada de las partes, o si fuera estrictamente necesario para los intereses de la Justicia. Ninguno de esos supuestos se da en este caso.

La Convención Americana de Derechos Humanos consagra el derecho a la publicidad del proceso penal en su artículo 8.5
Para la Corte Interamericana, este es un elemento esencial de un Estado democrático y se garantiza en la etapa oral. «Tiene la función de proscribir la administración de Justicia secreta, someterla al escrutinio de las partes y del público. Se relaciona con la necesidad de transparencia e imparcialidad de las decisiones que se tomen” y “fomenta la confianza en los tribunales”, que es lo que falta en la Argentina.

La pretensión del TOF 2 de que en un país de 45 millones de habitantes ese derecho se satisface con la presencia de los ciudadanos interesados en una sala con 64 asientos, es ridícula, pese a la jerga pomposa en que se afirmó.
Una empleada del tribunal y el jefe de seguridad de Comodoro Py cortaron la transmisión en circuito cerrado a la sala de periodistas, para impedir que las señales de cable C5N y Crónica siguieran transmitiendo la audiencia.
Ni ADEPA, ni FOPEA, ni AIR protestaron por esta flagrante violación a la libertad de prensa, solo porque la ordenaron tres jueces arbitrarios.
Yo cumplo órdenes es la voz de mando de la mediocridad argenta.

La Asociación de Magistrados escandió su cacofónica solidaridad “con los magistrados que han resultado atacados” y que “han debido tolerar situaciones que desandan la cordialidad y respeto que, con reciprocidad, se deben jueces y partes”.
Cordialidad rima con reciprocidad, pero no con Cristina, a quien la corporación judicial maltrató como sólo había hecho con Perón, pero nunca de cuerpo presente como a ella.
La patética declaración fue impulsada por la Agrupación Compromiso Judicial, que integra el presidente del TOF 2, Jorge Gorini.
Nada dijo la Asociación cuando en el juicio por el encubrimiento del atentado a la DAIA y la AMIA, el ex juez Juan Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia trataron de corruptos kirchneristas a los querellantes y a los jueces y fiscales que sostuvieron la acusación.
Presidía ese tribunal el mismo camarista Jorge Gorini, tan ofendido ahora.
Más doble vara.

Tiene razón, pero marche presa

En cuanto asumió Macrì, su director de Vialidad, Javier Iguacel, ordenó una auditoría, sólo en la provincia de Santa Cruz, sobre las obras realizadas por Lázaro Báez.
Sus conclusiones fueron categóricas: se realizó con buena calidad y en plazo todo lo pagado, y aún más; sólo faltaron 2 km en una ruta de 2200, es decir un ínfimo 0,09%.

Báez ganó las 51 obras que realizó por licitación, sin impugnaciones de sus competidores, pero perdió las más grandes, como las represas Kirchner y Cepernic, para las que se había asociado con Angelo Calcaterra, el cuñado de Macrì que manejaba las empresas familiares.
Otro tanto se intentó con Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, que en asociación con una empresa china construía las represas de Santa Cruz que perdió Báez. Ambos terminaron en la cárcel, por el delito de kirchnerismo.

Cristina pidió que se peritaran todas las obras realizadas en el país, para que la comparación hablara, pero se lo negaron.
Apenas se ordenó un peritaje de 5 de las 51 obras incriminadas, a cargo del ingeniero Eloy Pablo Bona.
CFK lo recusó, por la catarata de declaraciones públicas que suscribió, insultantes hacia ella, sus hijos y hasta su nieto Néstor Iván, de 6 años.
Pero el tribunal lo confirmó.

Es clara la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos humanos: la persona imputada tiene derecho a una comunicación previa y detallada de la acusación, para preparar su defensa.
Debe ser completa, expresar con claridad las razones y los delitos por las cuales se pretende atribuirle responsabilidad.
En este caso se violó ese derecho, al segmentar la prueba, ya que sólo se realizó un muestreo parcial de un porcentaje mínimo de las obras ejecutadas.

Pusilánimes y hedonistas

Nada de todo esto hubiera sido posible si la Corte Suprema de Justicia no hubiera sido un modelo de intrigas y pusilanimidad.
Desplumado por los jueces de origen peronista, su presidente Carlos Fernando Rosenkrantz intenta ejercer facultades disciplinarias de las que carece en temas tan trascendentes como la persecución a su chofer, Guillermo Mercado, suspendido por una semana porque no rescató de un auto enviado a reparación objetos personales del Emperador.
Rosenkrantz lo sancionó sin instruirle sumario, lo cual implicaría el derecho de defensa del acusado, quien alega que esa no era su responsabilidad.
Mercado, de 60 años, tiene una pequeña unidad básica en la zona de Lugano. Como buen peronista decidió no soportar el atropello en silencio y lo hizo trascender.

Entre los muchos asesores que Rosenkrantz contrató, no parece haber buenos consejeros en derecho administrativo. En dos años, designó a una docena y media de funcionarios con sueldos promedio de 300.000 pesos mensuales, lo que constituye una de las pocas pymes exitosas en estos años de malaria.
Estos son sus integrantes, con sus cargos y remuneraciones mensuales, que van de 500.000 a 80.000 pesos:


La Secretaría de Desarrollo Institucional a cargo del hedonista Thury Cornejo es el sueño de una noche de verano laboral: solo imprime un boletín por semana que retrata los salones del palacio de justicia y en el que se comentan series y películas de Netflix.

Este despilfarro ostentoso alienta las expectativas del Obispo de Rafaela de recuperar la presidencia de la Corte, para lo cual ha hecho llegar un ofrecimiento de adhesión incondicional al Presidente electo, el mismo que formulara la década pasada a la presidente CFK.
Alberto Fernández sabe que Lorenzetti no sólo faltó a esa promesa, sino que fue la fuerza impulsora de la acumulación de causas en contra de Cristina.
Son públicos sus discursos ante una audiencia de jueces en contra de la corrupción; el video que compiló alegando que la muerte del fiscal general Natalio A. Nisman era un asesinato impune, lo cual marcó el camino que luego siguieron jueces y fiscales bajo su protección; su encuentro con el entonces juez y hoy ministro de Justicia de Brasil Sergio Moro y el juez argentino Claudio Bonadío; la designación sin sorteo del camarista Martín Irurzun para conducir la oficina de Escuchas y Filtraciones de la Corte Suprema.


El obispo sonríe satisfecho entre Moro y Glock.

El Presidente electo conoce que el Obispo reunió a los jueces federales con causas contra CFK y les prometió respaldarlos si avanzaban, porque uno de los asistentes se lo contó, y no sólo a él.
Irina Hauser narra en su libro Rebelión en la Corte que la denominada doctrina Irurzun (que permitió mandar a la cárcel a docenas de ex funcionarios en cuanto los jueces Julián Ercolini y Glock los procesaron y antes de que la presunción de inocencia hubiera sido destruida por una condena) en realidad debería llamarse Doctrina Lorenzetti, porque fue él quien redactó la resolución que los demás jueces de la Corte Suprema se negaron a firmar.
Ante ese rechazo, se la hizo llegar a Irurzun, un camarista cuya relación con los servicios de Inteligencia es de índole familiar.

Esta serie de agachadas culminó en abril y mayo de este año, cuando la Corte pidió al TOF 2 la remisión del expediente de la causa de Vialidad, antes de decidir sobre un recurso de la defensa de Cristina, y los de otros siete procesados, que señalaban las arbitrariedades y abusos en la instrucción que afectaban su derecho de defensa, y a los que se refirió CFK el lunes 2.

Faltaban poco más de cien días para las elecciones primarias del 12 de agosto y la decisión de sentar a Cristina en el banco de los acusados era la cima del plan oficial de destrucción de su imagen pública.
El gobierno se jugó en pro de su plan y montó una algarada de sus partidarios frente a la Corte, que retrocedió a una velocidad que ojalá tuvieran todos los actos judiciales. Devolvió el expediente y emitió un comunicado, que no es su medio habitual de expresión, cuyos artículos 7 y 8 sostuvieron que el pedido de autos no suspendía el juicio oral, que serían devueltos a la brevedad y que de ese modo “podrán satisfacerse simultáneamente por un lado la necesidad de que los procesos judiciales en temas tan delicados avancen, y por el otro, el respeto del derecho de defensa de los imputados”.

La Corte Suprema terminará por declarar la nulidad de lo actuado, como consecuencia de las groseras violaciones al debido proceso acumuladas, una vez constatado el fracaso de la estrategia oficial y el respaldo popular a la ahora Vicepresidente electa a pesar del menoscabo al que fue sometida, ella y su familia.
Mientras Cristina informaba en Comodoro Py que eran los jueces quienes deberían contestar preguntas, Rosenkrantz departía en la Casa de Gobierno con Marcos Peña Braun.

La cifra impar

Esta recapitulación necesaria describe el dilema que se le plantea al nuevo gobierno.
Las promesas del burlador serial de Rafaela son increíbles;
Alberto Fernández no confía en Horacio Rosatti, desde que renunció como ministro de Justicia de Kirchner, alegando que había detectado actos corruptos en una licitación para construir cárceles, pero ocultando que el Presidente y su jefe de gabinete le habían dicho que tenía las manos libres para anularla y convocar a otro concurso.
Juan Carlos Maqueda prefiere mantener una vida reposada y no se interesa por presidir el cuerpo.
La única solución racional es incrementar el número de miembros de la Corte y diluir el poder de chantaje que pueden ejercer.
Pero el inminente jefe del Poder Ejecutivo no ve con simpatía esa hipótesis.

Este será uno de los nudos más arduos de desatar a partir del martes, cuando la fea oruga eche a volar como una bella mariposa pero en un país y un mundo pleno de acechanzas.

martes, 3 de diciembre de 2019

AQUÍ NO HA PASADO NADA...??, de Ricardo Aroskind - 1/12/19


El neoliberalismo se resiste a entender el sentido de las luchas populares y del voto




Puede haber un error de cálculo en los sectores dominantes en la Argentina. Parecen pensar - y de hecho lo hacen - que aquí no ha ocurrido nada.
Que lo que aconteció en los últimos meses fue un “traspié electoral”, producto de la “mala praxis” macrista, pero, como diría Melconián, le ponen un 10 a las metas que tenía el gobierno de Cambiemos.

Y que como la malograda gestión macrista sacó el 40% de los votos, en realidad no le quedaría margen a Alberto Fernández - acosado a su vez por los acreedores externos -para realizar grandes patriadas ni heterodoxias impensables.

Habrá que aguantarle al nuevo Presidente su cháchara contra el hambre, poner allí unas monedas y después reconducir la gestión albertista en la dirección que “todos sabemos” que se debe recorrer.

Con la misma convicción que no casualmente tienen todos los gobiernos de derecha de América Latina: reformas laborales precarizantes, reformas previsionales diseñadas para otorgar formidables rentas a los bancos, reformas tributarias que alivien a los grandes y castiguen a los chicos, tratados de libre comercio con los países centrales de Occidente, tan necesitados de nuevos mercados en los que volcar su producción.

Un recetario que poco tiene que ver con las necesidades del desarrollo y del progreso regional, pero mucho con la alianza cada día más estrecha entre las élites regionales y los poderes centrales.


Cuando los especialistas en subdesarrollo dan consejos


En las últimas semanas asistimos a un verdadero festival de aportes constructivos al éxito del próximo gobierno, de parte de quienes protagonizaron todos los fracasos económicos desde el “Proceso de Reorganización Nacional” hasta la actualidad.

Revisemos algunos de los más destacados.

Uno, que reúne todos los requisitos del derechismo más intransigente - se diría, un programa de máxima - es el publicado por el diario La Nación, proveniente de la Fundación Libertad y Progreso, cuyo director es el ex funcionario procesista Manuel Solanet.


“Un documento con 10 medidas que debería tomar Alberto Fernández en sus primeros 100 días como Presidente”.

Si se implementaran las medidas, permitirían «absorber el millón de jóvenes que ingresarán en ese periodo al mercado laboral, además de un millón de empleados públicos, un millón de receptores de planes sociales y un millón de personas que hoy están en la economía informal».

Entre los objetivos explícitos, figuran lograr el superávit fiscal y reestructurar sin quita la deuda pública, lo que permitiría desbloquear los desembolsos pendientes del FMI.

Las reformas que atraerían la futura lluvia de inversiones serían:

  • La Reforma Laboral, que incluiría acuerdos a nivel de empresa, libertad sindical y la supresión hacia adelante de la indemnización por despido.
  • La Reforma de la administración nacional. “Para alcanzar una mayor eficacia, eficiencia y reducir el número de empleados de la administración nacional”, proponen decretar una nueva estructura del Empleo Público y tener sólo seis ministerios y una Jefatura de Gabinete. “Una vez completado el reencasillamiento del personal, los que no fueron reubicados cobrarán sueldos por uno o dos años para evitar el costo social de que queden sin ingresos.”
  • Reducción gradual de planes sociales. «Se deben transformar los planes sociales en empleo». Proponen suprimir los fondos asignados a la Economía Popular.
  • Continuar con la reducción de los subsidios a la energía y al transporte.
  • Elevar la edad jubilatoria.
  • Reforma de la Coparticipación Federal. Proponen “alinear los incentivos y propender a gastar menos y mejor».
  • Eliminación gradual del impuesto al cheque y de los derechos de exportación. Esta medida deberá aplicarse a medida que se disminuya el gasto público.
  • Formalizar Tratados de Libre Comercio. Proponen concretar el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, acordar con Brasil la reducción del arancel externo común e iniciar la negociación de otros tratados bilaterales de libre comercio.
  • Permitir el uso de otras monedas. Proponen corregir las normas que impiden el uso de otras monedas y derogar el curso legal forzoso del peso.
Como se puede apreciar, parte de estas medidas ya estaban prefiguradas en el proyecto macrista y seguramente serían profundizadas en el segundo tramo que se iniciaría el 10 de diciembre, gracias al cheque en blanco que le darían las urnas al macrismo.
Otras forman parte del patrimonio histórico de la derecha ultra, cuyo vocero actual es Espert, y que apuntan a una derrota histórica del bloque popular, sin la cual no se puede concretar la famosa expulsión de 1.000.000 de trabajadores estatales para “bajar el gasto público”, y así concretar la eliminación de “impuestos distorsivos”, e incrementar la ganancia del agronegocio y otros actores.

El lanzamiento al mercado de un millón o más de trabajadores generaría a su vez la completa flexibilización laboral de hecho en toda la actividad privada, que sería acompañada por las innovaciones laborales que ya están diseñadas desde hace décadas.

Completo disciplinamiento laboral luego de un período indeterminado de represión, reducción del Estado a un mínimo africano, liberación de actividades sociales básicas como salud, educación, seguridad a las empresas privadas - como en Chile -, endeudamiento eterno y cumplimiento perfecto con el capital financiero global, disponibilidad de divisas libres para la fuga, son las brillantes ideas que promueven grupos locales que alimentan con “ideas” al imaginario neoliberal local.
Pero hay más.


Pablo Guidotti, ex funcionario del menemismo, ha planteado en el diario Ámbito Financiero la realización de una “devaluación compensada”, colocando el dólar a 100 pesos, lo que contribuiría a estabilizar las expectativas devaluatorias, bajar la tasa de interés y cerrar el déficit fiscal. Nada dice del comportamiento real de los actores domésticos en materia remarcatoria, ni del efecto - que cree neutral - de esas medidas sobre el nivel de vida de la población.
Como no propone la desdolarización de las tarifas, ni otras medidas que protejan a las mayorías, de hecho le está sugiriendo a la próxima administración que baje varios escalones más en materia distributiva.

Un gurú histórico del alto empresariado, Ricardo Arriazu, formuló diversos escenarios posibles para la gestión albertista.

Para él, la mejor opción sería una de “moderación” del gasto público, incrementando retenciones y moderando subas tarifarias adicionales, para acompañar la renegociación de la deuda.
Eso sí, habría que adoptar las “reformas estructurales” previsionales y laborales reclamadas por el FMI (y por el capital concentrado argentino).
Según Arriazu, el primer tramo sería duro, pero ya en el segundo semestre se empezarían a ver los resultados positivos.

Rodolfo Santángelo, otro consultor de empresas, sugiere con delicadeza, dado el peso de las transferencias sociales sobre el gasto total del Estado: “desindexar las partidas sociales del gasto público”, lo que implica que crezcan por debajo de la inflación, o sea, que se achiquen en términos reales.

En otros términos, que sigan declinando los ingresos de los más sumergidos.

Es decir que todos los amigos derechistas que se acercan sugieren consolidar la herencia distributiva del macrismo, e irla administrando o profundizando, según las circunstancias. Ninguna redistribución sería posible ni deseable.

Al contrario: el superávit fiscal reclamado se lograría con la baja del gasto público que mayor capacidad para promover la expansión económica tiene.

Con los acreedores externos deberían hacerse las máximas concesiones posibles, para lograr la confianza internacional. 

La inversión genuina (para producir bienes y servicios reales) nunca se sabe de dónde ni cuándo vendría, pero siempre queda supeditada a una serie de pruebas de confianza que implican la autodestrucción del Estado en sus capacidades regulatorias, el ataque y derrota de las organizaciones populares y los sindicatos y la plena sumisión del sistema de partidos políticos a los poderes fácticos globales.

Temor y temblor


La ola de protestas sociales por las medidas neoliberales se está extendiendo en la región sudamericana.

Lo que sorprendió en el caso ecuatoriano y se transformó en una verdadera rebelión profunda en el caso chileno, se manifestó con claridad y contundencia inesperada también en Colombia en la última semana.

Así como los gobiernos neoliberales parecen tener un solo norte que es la maximización de las ganancias corporativas, de espaldas a sus respectivos países, los sectores populares ven con creciente claridad que todas esas “reformas estructurales” no sólo apuntan a despojarlos de derechos y conquistas, sino también de un horizonte de esperanzas.

Esta ola anti “reformas neoliberales” es ya un dato político insoslayable, al punto que ha impactado en uno de los gobiernos más extremistas y agresivos de la región, el de Brasil.

El temor del gobierno de Brasil a esta ola de indignación hizo que considere demorar las próximas reformas, casualmente la reforma impositiva y de la administración pública (para permitir la reducción de salarios y afectar las estabilidad de los trabajadores estatales)… y que redoble las amenazas represivas, en tanto trata de construir una imagen mediática de Lula como un agitador peligroso y violento.

Bolsonaro plantea reglamentar las protestas sociales, clasificándolas desde aceptables hasta terroristas, lo que merecería la intervención de las Fuerzas Armadas, a las que se les garantizaría la impunidad de sus actos, como hizo en sus primeros días y debió rectificar después el gobierno golpista boliviano.

Pero queda claro que el problema no es sólo Bolsonaro.
El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, hombre del sector financiero global, sugirió aplicar el Acta Institucional 5 de la dictadura militar para suspender garantías constitucionales y así “avanzar con las reformas”.
Cabe recordar que la economía de Brasil no funciona, precisamente después de varios años de ministros de economía neoliberales bajo diversos presidentes: Dilma Rousseff, Michel Temer y el actual Bolsonaro.

El límite de Alberto


Mientras el pensamiento de la derecha económica argentina permanece fijado en sus obsesiones permanentes, que ya tuvieron su oportunidad bajo el gobierno macrista, la realidad social de la región está mostrando un estado de rebelión frente a los experimentos que expresan estas ideas.

Consolidar los efectos de la herencia macrista es lo que le piden, con la yapa de nuevas reformas estructurales para complacer a los mercados, o sea, a ellos.

Es una dinámica de contracción y achicamiento, para beneplácito de los poderes fácticos.

¿La derecha económica pide agudizar la situación del 40% de pobres, del 12% de desocupados que deja el macrismo, además de incrementar el agobiante 45% de capacidad ociosa en las firmas industriales?

Sí. Pide eso, y avanzar con más y mayores negocios privados.

Como en nuestro país, afortunadamente, no hemos tenido que pasar desde 2002 por graves conmociones sociales, con muertos, destrozos y otras calamidades, parece que la derecha considera que aquí no ha pasado nada.

Pretende olvidar, junto a sus medios de prensa, las numerosas y nutridas manifestaciones de protesta y resistencia pacífica ocurridas en todos estos años.
A pesar de haber sido eyectada en la primera vuelta, después de ejercer el monopolio comunicacional y judicial durante 4 años, la derecha argentina pretende que aquí nada ha pasado.

Este malentendido no debe ser el que prime en el gobierno del Frente de Todos.
Las conmociones que cubren otras regiones de nuestro continente no llegaron a producirse en nuestro país debido a las aceptables condiciones de vida que quedaron del gobierno anterior, y que el macrismo deterioró prolijamente en cuatro años.

El derrumbe del último año y medio encontró un canal de canalización política y de esperanza pacífica en la estrategia político - electoral que diseñó Cristina Kirchner, lo que no significa que no exista una fuerte base de malestar y frustración en amplios sectores de la población.
Nuestra sociedad, en su inmensa mayoría, no quiere violencia, ni muertos, ni daños.

Pero lo que hasta Bolsonaro comprendió - que gobernar para el 1% tiene sus límites -, también debería quedar claro en nuestro país: el próximo gobierno no viene a profundizar reformas estructurales neoliberales, sino a buscar un rumbo autónomo de progreso e inclusión.
No viene a arrasar derechos ni a aplastar resistencias sociales, sino a desplegar todas las potencialidades que tiene la sociedad argentina.

No viene a servir minorías retrógradas, que perdieron hace rato el sentido de la pertenencia nacional, sino a restaurar la posibilidad de vivir y pertenecer a una comunidad que garantiza derechos y libertades.

domingo, 1 de diciembre de 2019

SEÑOR PASTORIZA, de Eduardo Sacheri

(José Omar Pastoriza, símbolo de mucho fútbol, nació el 23 de mayo de 1942. Un texto emblemático de Eduardo Sacheri lo recuerda tan intenso como para sacudir la piel y el corazón)


Cuando me enteré, casi no pude decir palabra sobre su muerte, señor Pastoriza.

No sé muy bien por qué. Aunque supongo que siempre me ocurre eso con las cosas que me lastiman.
No puedo nombrarlas mientras me duelen, o mientras me duelen mucho, o mientras son un dolor nuevo y desconocido, un dolor que busca su sitio en el cementerio de tristezas que todos tenemos en algún lugar del alma.

Pero al mismo tiempo supe, desde el momento mismo en que me enteré, temprano en la mañana, mientras escuchaba la radio al afeitarme, que iba a tener que escribirle estas líneas, u otras como éstas, señor.
Eso también es algo que me ocurre con las cosas que me duelen. Se me traban en la lengua pero se me destraban en palabras, cuando las escribo.
Aunque con la muerte nunca sea sencillo.
Siempre es más difícil con la muerte, señor Pastoriza.

Pero si tengo la necesidad, casi la obligación, de escribirle por lo menos estas líneas, señor Pastoriza, es por algo que le debo desde hace muchos años, y que no pude agradecerle correctamente en su momento. 
Espero sepa perdonar, a medida que yo avance en este relato, semejante dilación por mi parte.
Digamos que tiene que ver con eso de lo difícil que es lidiar con la muerte, señor Pastoriza. Con todas las muertes.
Pero dicen que nunca es tarde, de modo que tal vez sea éste el momento de darle las gracias, mis propias gracias, esas que tengo demoradas desde hace tanto tiempo.
Ahora que se fue usted, señor, siento que es el momento de decírselo, o de escribírselo, que - como ya apunté - es mi modo de decírselo.

Usted no necesita que yo le recuerde, señor Pastoriza, esa hazaña de enero de 1978 cuando Independiente, con ocho jugadores, consiguió un empate imposible contra Talleres de Córdoba, como visitante y con medio mundo en contra, en la final del Campeonato Nacional de 1977.
Lo ganaba Independiente y lo dio vuelta Talleres, con un gol mentiroso, convertido con un manotazo impúdico que el árbitro no tuvo la hombría de anular.
Sí tuvo la hombría de echar a tres jugadores de Independiente que le fueron a gritar su indignación.
Y la historia estaba escrita.
Todos querían irse, llenos de bronca y de impotencia.
Pero estaba usted, señor Pastoriza. Usted estaba y los detuvo. Los detuvo y los hizo volver.
Los hizo volver y les dijo: "Jueguen". Les dijo "jueguen" y ellos le hicieron caso, señor Pastoriza.

Esa noche yo no supe nada, señor Pastoriza.
Me habían enviado a Villa Gesell, junto con mi hermana, a veranear con unos tíos.
Esas cosas que pasan y que cuando uno es chico no se da cuenta de que lo están engatusando.
¿Cómo era posible que me fuese de vacaciones sin mis viejos ni mi hermano mayor, con lo que a todos nos gustaba el mar? Tendría que haberme dado cuenta de que había una matufia rara, con ese viaje a la playa.
Pero a los diez años a veces uno se distrae y pierde las marcas, señor Pastoriza.

De manera que esa noche yo ni me enteré.
Usted estaba con los brazos en alto frenando a los jugadores de Independiente, arengándolos, sosteniéndolos, y yo dormía como un bendito.
Mi viejo, allá en Castelar, fumaba como la chimenea de un acorazado con la radio pegada a la oreja, y yo soñaba como si tal cosa, fíjese qué barbaridad.
Usted mandaba a la cancha a Bertoni, medio lesionado y todo, y yo no me enteraba de nada.
El corazón de mi viejo latía al ritmo frenético de la pared que armaban Biondi, Bertoni y Bochini, y yo seguía en la nube más distante de los sueños.
Bochini empujaba el balón hacia la gloria y yo roncaba a pata suelta.
Mi viejo gritaba en la puerta de casa, para que se enterasen los vecinos, y yo como si nada, bien metido bajo la frazada porque las noches geselinas por entonces eran frescas.
Recién a la mañana siguiente algún hincha del Rojo me puso en autos de la hazaña.
Yo me sentí raro.
Para mí, Independiente campeón eran los cantitos con mi viejo, los saltos por la casa, las banderas rojas colgadas de los muebles. No esa noticia atrasada, a cuatrocientos kilómetros de Castelar, traída por un desconocido.

Pero usted no sabe lo que fue a la vuelta, señor Pastoriza. Usted no se imagina. Con mi hermana llegamos de noche, y fue mi papá el que nos abrió la puerta.
Se lo escribo y lo estoy viendo, señor Pastoriza.
Alto. Levemente encorvado. Pelado.
La bata que llevaba bien atada a la cintura y que no podía ocultar la ponchada de kilos que había perdido en esos meses.

Creo que primero me dio un abrazo. No estoy seguro.
De lo que sí tengo certeza, porque me acuerdo de cada uno de los diez pasos que di, es que me llevó de la mano desde la puerta hasta la mesa del comedor.
"Vení, tipito", me dijo. "Vení que te guardé todo".
Cosas que tiene la vida.
Yo tenía diez años y él no podía decirme que se estaba muriendo. Pero podía ingeniárselas para preparar sobre la mesa todos los recortes de esa noche de fábula del 2 a 2 con ocho hombres, señor.
La Nación. Clarín. La Razón. El Gráfico. Goles.

Entre todas las noticias y las fotos, eligió una para leérmela en voz alta. "El gol lo hice con la mano" era el título, y el autor del segundo gol de Talleres confesaba la trampa.
Mi papá lo leyó eufórico, airado, saliéndose de la vaina. Era la prueba definitiva de que nos habían currado y ni así, señor, ni así nos habían podido sacar el campeonato.
Y había otro recorte que hablaba de usted, señor Pastoriza.
De cómo se plantó y los plantó y les dijo jueguen.

Y en la noche de enero mi viejo me mostraba cada titular. Cada foto.
Y yo miraba los recortes y lo miraba a él.
Y miraba las fotos y lo miraba a él.
Mierda que era invencible. Flaco y todo. Enfermo y todo. Medio muerto y todo.
Señalaba con el dedo los papeles y el partido se levantaba desde la mesa para que yo lo viera.
Los marcaba con el dedo índice y era Moisés abriendo de punta a punta las aguas del mar Rojo.
Adán tocando la mano de Dios.
Bochini empujando la bola, dos a dos y a cobrar.
Usted no sabe lo que era ese hombre, señor Pastoriza.

Tengo esos recortes guardados en mi casa. Tal vez alguna vez junte el valor de ir a buscarlos.
No lo sé.
Temo que si abro la bolsa verde en la que los tengo escondidos se escapen, también, todas las lágrimas.
Pero mi debilidad no tiene que ser ingratitud.
Por eso, gracias, señor Pastoriza.
Por ese campeonato de leyenda que me dio la oportunidad de dar la última vuelta olímpica con mi viejo, sobre la mesa del comedor, mientras él le hacía las últimas gambetas a la muerte.

Ya ve que no es porque sí, que usted se muere y yo me acuerdo de estas cosas.
Será más bien que Independiente es un puente que perpetuamente me conduce hacia mi viejo.
Y bueno.
Usted estuvo siempre parado en ese puente. Así que gracias, señor Pastoriza.
Gracias y hasta siempre.

EL REY ESTÁ DEESNUDO, de Graciaza Peñafort - 1/12/19

Y cuando decimos el rey, decimos el Poder Judicial argentino

 

A Gastón Aita lo conocí sin conocerlo en la casa de mi amigo Pablo Slonimsqui.
Marichu, su mujer, abrió la puerta que conduce a las escaleras infinitas de su casa y en uno de los primeros escalones había una hermosa y extraña escultura, con un hombre caricatura con pico de pájaro.
Fue amor.


La casa de Pablo es además de una inmensa y adorable biblioteca, el refugio amoroso de un número indeterminado de perros y gatos, y también la galería no oficial de la obra de Gastón Aita.
Tan bellas como perturbadoras, sus esculturas, nacida de cosas que la gente desecha, personajes que recuerdan a los goblins de Laberinto, esa genial película de los ’80.
Me impacta cómo Aita trabaja la piel de sus esculturas.
Son pieles mórbidas, correosas, grisáceas, que le dan el toque de decadencia que representan sus personajes.
Son piezas grotescamente hermosas.

Tan decadentes y grotescas como las imágenes que vemos desfilar desde el Poder Judicial argentino.
Pero estas no tienen belleza alguna. Y tampoco gracia.

Empiezo a escribir esta nota antes que concluya la declaración de Carlos Stornelli ante el juez Ramos Padilla, en Dolores.
No es que me guste escribir sin que los hechos estén consumados, pero mi némesis personal, Horacio Verbitsky, me ha pedido que entregue las notas con un margen razonable de tiempo, que sea compatible con la vida - sobre todo la de Horacio y la del santo de Marcelo Figueras -, así que aquí estoy: no precisamente feliz, pero sí haciendo algo que me gusta mucho, como es escribir estas notas.
Dios te da, Dios te quita.

Entiendo que la decisión de Carlos Stornelli de presentarse a brindar su declaración indagatoria es correcta. Sé que no es la que hubiese deseado el fiscal, pero una serie de eventos desafortunados terminaron de convencerlo. Creo que el más determinante es aún desconocido a los ojos de buena parte de la opinión publica.

El 10 de noviembre de este año el periodista Raul Kollman públicó la noticia respecto a que el fiscal expresó su voluntad de concurrir a declarar el “día en que se enteró que tres de los cinco fiscales que componen el consejo evaluador votarían por aconsejar el inicio de un proceso de destitución.
No se trataba de un dictamen vinculante, pero al procurador ya no le quedaría margen para manipular las cosas”.

Después de un prolongado proceso, cuyos plazos se extendieron hasta el absurdo, a principios de noviembre se supo que a decisión de los fiscales era promover la destitución de Stornelli debido a su rebeldía contumaz. Pero no fue esa la explicación del fiscal. Como señaló la periodista Catalina D´Elia,“la explicación formal de por qué después de seis llamados a indagatoria Stornelli aceptará ahora recorrer los 200 kilómetros que lo separan de Dolores para volver de allí con un más que probable procesamiento es que la causa Cuadernos está a salvo"

Lo que la periodista no dice y el fiscal tampoco, es a salvo de qué exactamente.
En efecto, tramos importantes de la causa N° 9608/2018, conocida como Cuadernos, se encuentra elevada ya a juicio oral.
Quedan aún en etapa de instrucción capítulos interesantes, como por ejemplo la nunca concretada declaración de Eskenazi, que fuese reclamada a Bonadío en diciembre de 2018 por la Cámara de Apelaciones, y la situación de los arrepentidos de Techint, milagrosamente salvados por la Cámara de Apelaciones.
Es precisamente por esta circunstancia que los abogados defensores, en el marco de esta causa, seguimos recusando a Stornelli.,

También parece prudente señalar que no entiendo de qué modo la elevación a juicio oral pondría a salvo la causa.
En una incomprensible sentencia que me notificaron hace horas, Bonadío señala que “cabe destacar que para dictar un auto de procesamiento no es necesario comprobar con certeza plena la materialidad de un hecho y su autoría penalmente responsable, sino la existencia de los presupuestos que justifiquen la realización de un juicio”. Entonces vuelvo a preguntar: si no hay certeza, ¿qué es lo que estaría a salvo ahora que la causa se elevó a juicio, que no estaba hace nueve meses cuando Stornelli entro en rebeldía?


En lo legal visible, absolutamente nada.
Pero sí voy a arriesgar como hipótesis que en estos meses de rebeldía Stornelli intentó arreglar las cosas, para sobrevivir a las consecuencias de sus propios actos.
Porque se ha dispuesto la libertad de la mayoría de los detenidos en la causa Cuadernos, que a decir verdad solo continúa con dos detenidos en complejos penitenciarios: Julio De Vido y Roberto Baratta.
Al resto, sea por vía de excarcelación o por vía de detención domiciliaria, se los ha sacado de la cárcel.
Control de daños, que le dicen.
También y en la misma lógica se ha dispuesto que respecto a algunos personajes importantes se dicte la falta de mérito, es decir no sujetos al juicio oral en lo inmediato.

Los pasillos de Py dan cuenta además de reuniones celebradas bajo el auspicio de un juez de instrucción, entre Stornelli y abogados que intervienen en la causa Cuadernos, a los fines de acercar posiciones.
No puedo mencionar con quiénes se reunió, porque no son más que rumores.
Pero cuando analizo la conducta de los abogados, los rumores cobran verosimilitud.

Hace no mucho le pregunté a un juez, al que por cierto estimo, por qué seguían en Comodoro Py sosteniendo la insostenible situación de Stornelli.
Me miró raro - no supe leer lo que me decían sus gestos - y contestó:
“Porque nos da lástima”.
Yo le pregunté si no le daban lástima los detenidos arbitrariamente. No me contestó y con enorme habilidad cambió de tema.
Supe que no debía insistir, pero aun hoy espero que Comodoro Py me dé una respuesta.
En estas épocas tan horribles que hemos vivido, mi escala de pretensiones se ha degradado mucho.
Sigo pidiendo justicia y aplicación de las leyes, pero tengo plena conciencia de que no serán los jueces de instrucción de Comodoro Py quienes ordenen el desastre que ellos mismos hicieron.
De los jueces de instrucción sólo espero dos cosas a esta altura. Una es que no vuelvan a hacer lo mismo a nadie más. La segunda es una respuesta. Y voy a seguir esperándola hasta el ultimo día de mi vida.
Porque lo que hicieron me resulta tan inhumano como incomprensible.


Y mientras yo espero una respuesta, Cristina Fernández de Kirchner se apronta a darlas en el juicio de Obra Pública. Al que llamaría, en tono jocoso: “El extraordinario y misterioso caso del juicio sin pruebas”.
Pero de chistoso no tiene nada.
Como tampoco tiene pruebas, porque el tribunal se ha negado a permitir que la defensa las produzca.
Una vez, ese animal mitológico que llamamos Corte Suprema casi ordenó – dicen - que se autorizase la producción de pruebas de la defensa.
Unicornios azules como los que perdió Silvio.

Me acuerdo del apuro que tenían en hacer el juicio de obra pública. El trémulo rubor de excitación casi sexual que demostraban algunos periodistas al imaginar a Cristina sentada como acusada.
Incluso me resulta inolvidable la imagen de un programa que armó una escenificación del juicio con maquetas con las caras de los acusados.
El juicio avanza, un poco manco y un bastante sin pruebas, y este lunes brindará su declaración como acusada la hoy Vicepresidenta electa de la Argentina.

La defensa de Cristina pidió que la declaración fuese televisada. Creo que nadie discutirá que es un tema de evidente interés público.
La dos veces Presidenta del país y recientemente electa como Vicepresidenta, declara como imputada por delitos que le son imputados en el ejercicio de la función pública.
Pero el tribunal, con su ya conocida costumbre de negarse a todo lo que pidan las defensas, contestó que no autorizaría tal televisación.

Mas allá de toda consideración que uno pudiese hacer, al leer la noticia me acordé de algo que pasó en agosto del 2013.
A finales de ese agosto, la Corte Suprema dispuso la realización de audiencias publicas en un tema que revestía también interés público, esto es la discusión entre el Grupo Clarín y el Estado Nacional, respecto a la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
En aquella oportunidad, la Corte dispuso no sólo su transmisión en circuito cerrado a través del sistema del CIJ (Centro de Información Judicial), tal como sucederá el lunes cuando declare Cristina, sino que además autorizó la televisación y transmisión en directo de esa audiencia.

Las dos jornadas de audiencias por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se transmitieron completas, sin cortes ni ediciones ni recortes ni manipulación alguna de sus contenidos.
Y entonces la sociedad pudo ver de modo completo cuándo y cómo se discutían cuestiones como la concentración de medios de comunicación, su impacto en la democracia y la verificación de prácticas anticompetitivas por parte del mayor grupo de medios del país.
Hasta esa fecha y más allá del debate público que se había dado durante esos años, la discusión había tenido mas de intercambio de slogans que de debate de fondo.
Y cuando en el marco del debate ante la Corte desaparecieron los slogans, aparecieron los argumentos: los de verdad, los que se pueden enunciar, los que no se maquillan ni son manipulados.

El resultado final fue un fallo en el que la Corte Suprema determinó que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual era constitucional.
Y lo fue hasta que en los últimos días de diciembre de 2015, un recién asumido Mauricio Macri abrogó buena parte de las cláusulas constitucionales de la ley con un decreto de necesidad y urgencia.
Pero en agosto de 2013 aún faltaba mucho tiempo para que Macri ganase las elecciones y la discusión por la necesidad de un sector audiovisual desconcentrado fue posible y, además de posible, fue pública y televisada.

Fue esa discusión publica lo que determinó que la Corte Suprema actuase conforme a derecho y no bajo las presiones de los grupos mediáticos.
Fue la televisación lo que no solo protegió a la ley de posibles tergiversaciones nacidas en oscuros despachos y caros hoteles, sino que además protegió a los jueces para que fueran libres de decidir conforme argumentos y no conforme editoriales de los diarios y los canales de TV. Porque cada vez que alguno de estos editoriales aparecía, estaban las imágenes de las respuestas o de su ausencia en cada uno de los puntos discutidos en esa audiencia pública.

Incluso recuerdo un maravilloso libro que publicó Fabian Rodríguez Simón, entonces abogado vinculado al Grupo Clarín y luego ungido como miembro de gobierno de Macri. Pero mucho antes de ser funcionario de Macri ya era lo que siempre fue, un operador judicial con cómoda llegada a los despachos de los jueces, inclusive de los supremos.
El libro que publicó Pepín - tal es el cariñoso sobrenombre de Rodríguez Simón - era un manual de instrucciones respecto a cómo la Corte Suprema debía resolver el caso Clarín.
Fue la apuesta final de sectores del poder para disciplinar a la Corte.
Afortunadamente no funcionó, porque la Corte estaba blindada por lo que la sociedad había visto en las audiencias públicas, sin ediciones, ni recortes, ni trucos de magia.
Y sin operaciones.
Porque donde entra la conciencia de una sociedad cuya opinión no es manipulada, lo que sale de juego es la posibilidad de presionar y operar, un poco a escondidas, sobre los resortes del poder y sobre los jueces.


La información pública tiene ese efecto: hace fuertes a las sociedades que opinan y deciden con información. Información que no está manipulada.
Información que la sociedad recibe sin intermediarios.

Hace años que la opinión pública es bombardeada con información tergiversada, editada y expuesta de modo tendencioso para convencer a la sociedad de que Cristina Fernández de Kirchner es culpable de delitos.
“Ze dobadon todo», gritan con más voluntad que pruebas los fariseos de la información.
Como pasó con el libro de Pepín, muchos libros se han escrito para argumentar cómo y por cuáles delitos debería ser condenada la actual Vicepresidenta electa.
Sin vergüenza, pero sobre todo sin disimulo, se presiona a jueces y fiscales para que sigan con atención el libreto de la culpabilidad ya escrita y declamada desde las tribunas donde desangran sin piedad a la presunción de inocencia, al debido proceso y al derecho a defensa.

No me sorprendió que el tribunal que juzga a CFK se negase a permitir la televisación de la declaración indagatoria de Cristina.
Esos jueces tienen miedo de que Cristina pueda hacer lo único que no quieren que haga.
Que cuente su verdad y que relate detalladamente cada una de las violaciones a sus derechos y garantías que se han verificado en ese juicio y que han hecho desde ese tribunal y desde otros tribunales.
Que hable de la prueba que no existe, de los arrepentidos a la fuerza o a la conveniencia. 
Que hable sin que la editen o tergiversen.
Que hable.

El Poder Judicial esta desnudo señores, está desnudo aun cuando no quieran decirlo y no quieran verlo.
Desnudo de excusas y de pretextos.
Desnudo aun cuando encubran a los Stornelli sin más argumentos que la lástima y sin mejores respuestas.
Desnudo aun cuando no dejen que los acusados hablen de cara a los jueces, pero también de cara a la sociedad.
Desnudo cada vez que se vulneran garantías procesales.
Desnudo de pruebas, aun cuando mientan.

No son los libros, ni las editoriales furibundas ni las presiones solapadas las que pueden vestir al Poder Judicial, desnudo de todo cuanto debería protegerlo para que pueda ejercer la misión que le acuerda la Constitución.

El Poder Judicial esta desnudo de Justicia y de humanidad, señores.
Y lo estamos diciendo.

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