viernes, 14 de agosto de 2020

QUIERO SER UN GENIO DEL MAL, de Arturo Pérez Reverte - 10/8/2020

Tiene huevos la cosa.

Te pasas la vida con un álbum de fotos desagradables en la memoria resuelto a no regresar allí donde estuviste, intentando convencerte de que, a pesar de cuanto recuerdas, el ser humano no es tan malo como parece cuando lo parece.

Te pasas treinta o cuarenta años depurando los archivos, poniendo delante los buenos ratos, las historias nobles, los gestos solidarios y los momentos dignos y honrados de los que fuiste testigo, y relegando al fondo, para apenas verlos, aquellos de primera mano que nadie te contó y a los que basta echar un vistazo para que salten a la cara la estupidez, la barbarie, la maldad, la infame naturaleza que el hombre y la mujer - seamos paritarios también en la hijoputez - llevan en su esencia y suelen aflorar al menor descuido.

Dicho en corto, intentas amar a la humanidad, o como se llame esto que somos; pero no te dejan.

Y cada vez que necesitas consuelo en tal sentido, héroes a los que admirar, gestos que te conmuevan, hechos que te devuelvan lo que años y lucidez te quitan poco a poco, letras mayúsculas a palabras necesarias que parecen a punto de perderlas - Dignidad, Honor, Lealtad, Amor, Honradez, Sentido Común, Solidaridad, Cultura, Educación, Inteligencia -, resulta que la infame condición humana, ésa que durante buena parte de tu vida viste en su fúnebre esplendor, aparece de nuevo para contaminarlo.

Para sacar de nuevo, del fondo del archivo, la realidad de lo que somos y también, tan a menudo, nos gusta ser.

Pienso en eso estos días, cuando basta medio telediario para que el respeto adquirido en los últimos meses por lo mejor del ser humano se vaya al carajo en minutos: fiestas coronavíricas, playas sin un grano de arena libre, discotecas a tope, terrazas amontonadas, sanfermines sí o sí, mascarillas inexistentes, llevadas en el codo o colgadas de los cojones.

Como uno lee libros y posee recuerdos propios sabe que si algo no nos distingue es la memoria constructiva: la que sirve para prever el futuro y no tropezar en la misma piedra.
Es la del agravio y el rencor la única que de verdad nos interesa.

Uno sabe eso porque es viejo y ha viajado, pero lo sorprendente es la rapidez con que ahora se produce el olvido, y hasta la necesidad de olvidar.
Las lecciones ni siquiera son ya efectivas durante generaciones.
Se olvidan en pocos meses. En unas semanas.

El problema de todo esto es que termina atenuando la compasión; y eso es peligroso porque lleva a lugares oscuros, o hace que te asomes peligrosamente a ellos.

Y voy a serles sincero: hay días en los que ronda la tentación.
Oyes la radio, sales a dar una vuelta, y de pronto crees comprender a ciertos personajes malvados de ficción, o no tan de ficción, cuyo desprecio por el género humano los lleva a convertirse en genios del mal.
En Napoleones del crimen.

Intuyes, aunque te repugne hacerlo, algunas razones del capitán Nemo, del doctor Moreau, del profesor Moriarty, del doctor No, de Fumanchú, de tantos y tantos malos de ficción - o no tanta, en realidad - que en el mundo han sido.
Y entonces, durante un siniestro instante, sonríes maléfico y te das miedo a ti mismo, imaginando.

Millonetis, o sea.
Imaginas, por ejemplo, ser millonetis a tope.
Estar forrado de pasta y poder comprar cualquier cosa: una isla como base secreta, un ejército de sicarios o sicarias, una pandilla de hackers de élite, unos laboratorios fabricantes de virus sin vacuna, una flotilla de submarinos con misiles nucleares o gas de la risa… 
Cualquier cosa que haga la puñeta muy en serio.

Y entonces, tatatachán, desde un búnker en esa isla, bien provisto de una biblioteca con primeras ediciones del Quijote, Conrad y Tintín, con las paredes cubiertas de cuadros de Velázquez, Paolo Uccello y Ferrer-Dalmau, dedicar el resto de tu vengativa vida a darle por saco a la Humanidad.
A sacudir el mundo con crímenes y conspiraciones; no chapuzas guarras sin sentido fomentadas por idiotas, como ocurre ahora, sino tramas siniestras planificadas y ejecutadas con brillantez y precisión quirúrgica.

Imaginen qué pasada, oigan, contratar a un profesor Bacterio para que invente un virus selectivo y mortífero que extermine a los irresponsables y los imbéciles.
O a los políticos.
O a los que entran en los restaurantes en chanclas y calzoncillos.
Cómo se despejarían las discotecas y las fiestas del tomate.

Y mientras acaricias a tu perro o a tu gato según los gustos, y mientras Monica Bellucci o Brad Pitt - también según los gustos - te dan masajes en la espalda o donde proceda el masaje, observar el mundo en pleno desparrame mediante pantallas panorámicas mientras emites, juás, juás, juás, escalofriantes carcajadas.

martes, 11 de agosto de 2020

REFLEJOS VIEJOS, de Ricardo Aroskind - 9/8/2020

Es necesario aceptar y defender la necesidad del desequilibrio fiscal en las actuales circunstancias



El indudable alivio provocado por la evaporación de la opción del default - instancia económico-política para la cual ni el país ni el gobierno estaban preparados - abre la agenda pública a nuevos temas que se refieren al tránsito de nuestra economía hacia la “normalización”.
Hay respiro fiscal, reducción de obligaciones acuciantes y tiempo para construir otro perfil - uno mejor - de comercio exterior.

El gobierno podrá desplegar, más libremente, políticas expansivas para salir de la postración macristo-pandémica.
Sin embargo, la normalización parece una tarea imposible, básicamente porque no se podrá volver al pasado económico ni local, ni internacional.

En principio porque una vez despejada esta primera incógnita en relación a la deuda pública con bonistas del exterior, nos encontramos con que la pandemia continúa, y acota y limita acciones de reactivación, hasta que aparezca una vacuna disponible y aplicable, que esperamos ocurra en 2021.

En el próximo año deberemos enfrentar otro tramo de la pesada herencia macrista: la renegociación con el FMI, donde reaparecerán las demandas de cambios estructurales a favor del capital.
Quizás el contexto global de serio desorden económico nos ayude indirectamente a suavizar los condicionamientos de ese organismo internacional.
Pero nadie deberá sorprenderse si, superado el episodio epidemiológico, nos encontremos con que el mundo de 2022 no es igual, sino peor, al del 2019.

La vuelta de una página, de las varias páginas que tiene salir de la pesadilla del endeudamiento externo, ha vuelto a abrir la agenda para las discusiones sobre el rumbo de la política económica y social, y los embates de los sectores conservadores para disputar la dirección del país en función de sus propios intereses.
Son estos sectores quienes quieren apelar a viejos reflejos aprendidos en nuestra sociedad, para solucionar los nuevos problemas que tenemos que enfrentar.


¿Equilibrio fiscal con extremo desequilibrio social?

Según proyecciones realizadas por UNICEF Argentina, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020, la cantidad de chicas y chicos pobres pasará de 7 a 8,3 millones.
UNICEF estima que el porcentaje de niños y niñas pobres en nuestro país alcanzaría el 62,9% del total hacia fin de este año.

Este dato estremecedor debe colocarse en el contexto del crecimiento de la pobreza e indigencia, el aumento del desempleo, la informalidad y la precariedad laborales.

La contundencia de la información disponible ayuda a resolver dilemas económicos cuyo debate pudo tener sentido en épocas normales, pero no ahora.
El gobierno ha sabido reaccionar en la dirección correcta en materia de protección masiva, y debe seguir haciéndolo todo el tiempo que haga falta hasta que el tejido productivo empiece a proporcionar empleos e ingresos a millones de personas.
Pero es evidente que más allá de la pandemia existe un cuadro de falta de inclusión estructural que deberá ser abordado.
Por lo pronto no hay que ignorarlo, y seguir cubriendo sin reticencias las necesidades básicas de la población.

Para seguir protegiendo y cuidando, habrá que saber darle la espalda a reflejos ideológicos del pasado. Sacarse de encima el latiguillo del equilibrio fiscal, cosa ya obsoleta - no solo aquí, sino en los países centrales - para épocas comunes, pero que la excepcionalidad del momento actual vuelve a subrayar.

La supervivencia de una parte de los argentinos no puede estar sujeta a diálogo o conversación, con sectores de una insensibilidad social increíble.

En muchos casos, quienes reclaman en la actualidad equilibrio fiscal, son los mismos que no están dispuestos a aportar absolutamente nada en situación de pandemia, y que planifican radicaciones en el Uruguay para no pagar impuestos en la Argentina, donde realizan sus negocios y amasan sus fortunas.

Como son parte de la élite social, con control sobre el aparato de comunicación social, no reciben el repudio que en una sociedad normal merece tal desprecio por su país y por la vida de sus semejantes.


Fracaso de la ortodoxia económica en pandemia

Israel ha sido un caso exitoso de integración de un país pequeño en la globalización neoliberal.
Eso se logró aprovechando ingredientes desarrollistas promovidos a partir de las necesidades de las industrias de defensa del país, la promoción del desarrollo de tecnologías de punta con fines múltiples militares y civiles, reforzadas por la llegada de miles de científicos e ingenieros que en su momento migraron desde la ex URSS.
Esas capacidades tecnológicas construidas han dado la base para construir el mito del “país start up”, como si eso deviniera de la economía de mercado.

Justamente, hace décadas que el sistema político israelí está completamente hegemonizado, en el terreno del pensamiento económico, por la ortodoxia. Este sesgo ha generado serias disparidades sociales, pero la exitosa inserción externa permitió mantener un claro consenso neoliberal en la sociedad, que abarca a los principales partidos del espectro político.

La pandemia obligó a tomar un conjunto de medidas protectivas como en la Argentina, con la diferencia que el mercado laboral israelí está ultra flexibilizado, dependiente del presente de las actividades productivas.
La paralización provocada por las medidas oficiales para frenar la pandemia arrojó rápidamente a más de un millón de personas a la calle, sobre un total de 9 millones de habitantes.
La cuarentena dio buenos resultados sanitarios, pero fue rápidamente cuestionada tanto por los grandes empresarios, como por los miles de ciudadanos “independientes” que no tenían cómo ganar su sustento.
A diferencia de la Argentina, dónde en medio de una grave situación económica heredada, el gobierno salió con mucha convicción a extender una red protectora a decenas de millones de ciudadanos mediante diversos tipos de transferencias y subsidios, la visión económica ortodoxa del gobierno israelí llevó a no tomar medidas paliativas, y a apostar a que una rápida reactivación resolviera las angustias de los ciudadanos, sin tener que desembolsar recursos adicionales.
Lo cierto es que la pandemia no pasa, sino que va y viene, y nuevamente los números de contagiados e internados en ese país comenzó a dispararse.

La tensión entre el Ministerio de Salud y el de Economía fue en aumento, zanjándose a favor de criterios neoliberales, aflojando las medidas de protección, para evitar aumentar el gasto público y sobre todo no incrementar el déficit fiscal, vaca sagrada del neoliberalismo.
Fiscalismo extremo, en condiciones sociales completamente excepcionales.

Lo que se presenció a continuación fue una furia social extendida, expresada en una sucesión de movilizaciones masivas de amplios sectores que no tienen objeciones con el discurso neoliberal, ni con el modelo económico, pero que están demandando protección y ayuda.
Para ver la índole despolitizada de las manifestaciones, en algunas de ellas “no se aceptan políticos”.

Netanyahu, personaje reaccionario pero con astucia política, percibió la bronca y lanzó hace dos semanas un pago de suma fija a todo el mundo, insuficiente pero imprescindible, para frenar el descontento.
Desde el Ministerio de Economía, una fuente consultada señaló: “Por este camino podemos llegar a ser Venezuela…”.
El neoliberalismo es en serio una ideología cerrada a la realidad.

Esta parece ser una característica universal de la pandemia: crea realidades sociales extremas, que se imponen incluso por sobre las ideas de los protagonistas.

Una sociedad que en ningún momento cuestionó al neoliberalismo, y en la cual la primera minoría vino acompañando durante los últimos 12 años al derechista Netanyahu, se volvió en gran número a atacar al gobierno y a reclamar su renuncia, porque se trata de necesidades que no admiten dilación en su tratamiento.

Lo que es completamente ajeno a la concepción neoliberal es la comprensión de que este es un momento de cuidado y de contención, y no de ahorro fiscal.
Por razones políticas y sociales, pero también por razones económicas.
A diferencia de Israel, en la Argentina no reina un consenso neoliberal y la ortodoxia económica que protagonizó el desastre 2015-2019 fue arrojada a la oposición.
Lo que no quita que los protagonistas políticos y empresariales de la debacle le reclamen al gobierno que se suicide políticamente.

Es necesario aceptar y defender la necesidad del desequilibrio fiscal en las actuales circunstancias, acompañando esta realidad con medidas protectivas adicionales: fortalecer la recaudación mediante ingresos fiscales provenientes de los sectores perceptores de altos ingresos y rentas monopólicas, y aplicar medidas efectivas de contención de aumentos especulativos de los precios, especialmente de los alimentos.

Por otra parte, la reactivación que ya se observa en algunas áreas, y que comenzará a extenderse en los próximos meses, ayudará también en materia recaudatoria.

Si el gobierno fuera sensible a la vocinglería de la ortodoxia que reclama equilibrio fiscal, aunque fuera por razones de relaciones públicas, arriesga paradójicamente una situación fiscal más desequilibrada - por contribuir a acelerar desde el Estado el derrumbe económico -, o un malestar social extendido por su inacción en este momento excepcional.
Malestar que sería aprovechado por la incitación de la derecha desestabilizadora, que busca cualquier flanco para desgastar a la actual gestión.
Hoy, cuidar es, en todo sentido, la mejor opción.


Impulsar exportaciones en un mundo proteccionista

Otro ejemplo de viejos reflejos ideológicos, aprendidos en otras épocas más expansivas del capitalismo, es la supuesta “salida exportadora”.

Esta idea reaparece en paralelo a que se va renegociando la deuda externa, y el horizonte no inmediato se empieza a poblar de vencimientos de deuda significativos, aunque no dramáticos.

La forma más sofisticada de salida exportadora fue pensada en la época de Sourrouille, incluido Lavagna, como salida agraria e industrial.
Lástima que no encontró protagonistas concretos para llevarla a cabo entre la élite económica argentina.

Luego llegó el boom sojero, y transitoriamiente pareció que todo se resolvía, hasta que se pinchó la burbuja que duplicaba el precio de las commodities y todo volvió a una realidad menos promisoria, que requería políticas públicas más sofisticadas, que no llegaron a concretarse.

En el interludio de pensamiento mágico llamado macrismo, nada bueno ocurrió, sino que al contrario el mercado norteamericano comenzó a cerrarse cada vez más a la producción argentina.

El acuerdo del Mercosur con la Unión Europea fue otro episodio lamentable de abdicación de los intereses estratégicos regionales en aras de negocios puntuales de algunos empresarios locales.

Además, fueron los propios europeos los que trabaron su avance, porque reclaman aún más asimetría en el acuerdo.

La realidad es que la frazada corta de la globalización neoliberal, que concentra sistemáticamente los ingresos mundiales en una élite ínfima, creo crecientes problemas para la colocación de la producción, lo que se ha exacerbado por la irrupción de China como gran fábrica mundial.
Trump es hijo de esas tensiones proteccionistas, y de las frustraciones sociales extendidas que genera esta forma concentradora de funcionamiento del capitalismo actual.
Así llegamos a fines de 2019 con una tregua en la guerra comercial USA-China, debido a razones electorales norteamericanas.
Pero la pandemia trastocó todo y las tensiones se relanzaron, más potentes que nunca.

Todas las economías nacionales, sobre todo en Occidente, se han encogido fuertemente, y si 2021 será el año de la vacuna contra el Covid-19, 2022 verá la reaparición en escena de todas las tensiones internacionales vinculadas a que la demanda mundial estará severamente contraída, y todos buscarán aprovechar los “mercados externos” para compensar la demanda que no encuentran en los propios mercados domésticos.

Dado que no es previsible un vuelco redistributivo global, ni tampoco una reducción sustancial de la deuda mundial para que Estados, empresas e individuos puedan gastar más, el escenario será aún más complicado que en 2019.

La Argentina debe saber que no la estarán esperando para comprarle sus productos, especialmente en la zona del Atlántico.
Incluso puede ser que diversos actores, incluidos los gigantes en pugna, la desplacen de algunos mercados que considera ya consolidados.

Más allá de que siempre será bueno diversificar nuestros productos exportados y nuestros mercados de destino, la verdad es que una política de mejora de nuestra balanza comercial no se debería asentar en la esperanza de una vigorosa “salida exportadora”, simplemente porque el mercado mundial muestra un panorama muy conflictivo, y más aún si se intensifica la disputa USA-China.

En cambio hay un margen importante en materia de sustitución de importaciones, en la medida que se desarrollen políticas específicas en esa dirección.
Son también actividades que generan producción y empleo, y que ahorran divisas que antes se usaban en la importación.
Tiene el potencial de reforzar el entramado productivo local y de democratizar el panorama empresarial.

Cuando Aldo Ferrer proponía “vivir con lo nuestro”, no lo hacía desde una mirada ingenua o arcaica, como tratan de desvirtuar los liberales, pretendiendo una economía cerrada y enclaustrada.
Lo que Ferrer proponía era no recurrir al crédito externo para estar tapando constantemente los déficits de nuestro comercio exterior.
Buscaba un intercambio con el resto del mundo basado en el equilibrio, y no en el endeudamiento permanente. 

Claro, a los endeudadores seriales de la Argentina, esta visión nacional les resulta insoportable y prefieren usar los medios de comunicación para distorsionarla ante la población, presentándola como si alguien estuviera proponiendo vivir sin computadoras o tomógrafos computados.

El consejo de Ferrer sigue siendo básicamente correcto y refleja con precisión los intereses presentes y futuros de nuestro país.

A pesar de todo el daño que los experimentos neoliberales nos han provocado, el problema de la deuda externa es solucionable, por lo menos en el sentido de transformarla en un elemento que no trabe seriamente el progreso nacional.

La condición para que la deuda, a pesar de vencer en el futuro sea un problema del pasado, es que tratemos como sociedad de lograr dos metas posibles, una económica, la otra política.

Formular e implementar políticas públicas efectivas e inteligentes, que apunten a tener un crecimiento compatible con una balanza comercial equilibrada o discretamente superavitaria, que no requiera de financiamiento externo sistemático.

La continuidad en el tiempo de gobiernos nacionales que no respondan al capital financiero global y a sus socios locales, que son quienes promueven los reiterados episodios de endeudamiento argentino destinados a mantener al país anclado en el subdesarrollo.

Entre tanto, no mirar al 2022 con los ojos del pasado, y cuidarse de los “consensos” que promueve la derecha fracasada.

lunes, 10 de agosto de 2020

LUZ VERDE, de Horacio Verbitzky - 9/8/2020



Contra los peores pronósticos, el gobierno nacional ha sorteado en los últimos días varios de los obstáculos que según la mayoría de los observadores no podría salvar:
  • consiguió un alivio significativo en el pago de la deuda contraída en dólares bajo ley de Nueva York, que es de 66.240 millones de dólares;
  • pagó por ello a los bancos intervinientes la comisión más baja en toda la triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada, como Alfredo Eric Calcagno parafraseó a García Márquez en su libro clásico sobre la deuda externa. Por los 44.000 millones en los que se endeudó el macrismo entre 2016 y 2018, se pagaron en comisiones el 0,144%. Por esta reestructuración (que siempre es más onerosa que una emisión), el 0,028%, con un ahorro del 80%, bien por debajo del 0,1% que había autorizado la ley.
  • el Congreso aprobó la ley que dispone dar el mismo trato a los títulos en dólares emitidos con la ley argentina;
  • la Cámara de Diputados amplió la moratoria, no sin polémica. (La oposición de Roberto Lavagna y de sus diputados Topo Rodríguez y Oveja Sarghini, a la posibilidad de que los fondos de inversión internacionales que quedaron atrapados en pesos pudieran convertirlos en títulos en dólares, obligó a una hiperactividad de Sergio Massa para obtener los votos necesarios, incluyendo el del comunista revolucionario de La Matanza, Juan Carlos Alderete. El Ministro de Economía, Martín Guzmán, sostiene que no hay en esa situación más de 1.300 millones de dólares, cinco veces menos de los papeles que siguieron el rumbo inverso y pasaron de dólares a pesos. Esta concesión habría sido imprescindible para que ante cada vencimiento dejaran de presionar sobre las distintas variantes del dólar paralelo, generando la inestabilidad cambiaria que el gobierno busca reducir.)

Entre este año y 2024 había que pagar 42.500 millones de dólares, que con el acuerdo se reducen a 4.500.
El ahorro total considerando capital e intereses de la deuda con privados, ronda los 38.000 millones de dólares de aquí a 2030.

Entiende que ha conseguido bloquear la realización de la Asamblea virtual del Banco Interamericano de Desarrollo que el 12 y 13 de septiembre debía designar como nuevo presidente a Mauricio Claver Carone, un hijo del exilio cubano en Miami y asesor de Seguridad Nacional para Subamérica del presidente Donald Trump.

El Banco Central renovó el swap de monedas con China por 18.500 millones de dólares, sin contar con la supervisión del Fondo Monetario Internacional que figuraba en la última renovación, negociada por Federico Sturzenegger.

El Poder Ejecutivo ratificó el acuerdo con China por el cual funciona en Neuquén una estación de rastreo satelital.
Es ley desde 2015 por lo que su publicación esta semana en el Boletín Oficial debe leerse como una declaración política.

El Ministerio de Economía canceló el acuerdo de stand-by con el FMI, por lo que no recibirá los desembolsos pendientes acordados por Macrì, y en los próximos meses comenzará a negociar un nuevo trato.

Ha logrado desemblocar a buena parte de los productores agropecuarios, que se distancian de la Sociedad Rural y la Mesa de Enlace y buscan acuerdos con el gobierno para estimular las exportaciones.

Sortear obstáculos es necesario, pero no suficiente, porque con cada cambio de pantalla aumenta la dificultad. 
Pero también coloca al país más cerca de un desenlace favorable.
Como explicó Guzmán, esto quita la asfixia al sector público, que necesita de dólares para desarrollar políticas públicas con inversión en salud, educación, ciencia e infraestructura; desarrollar un mercado de capitales en la propia moneda y con la propia ley, que permita a las empresas obtener crédito más barato en pesos, cosa imposible sin estabilidad cambiaria; asegurar que las grandes empresas tengan acceso al financiamiento externo.
Todo esto debería generar las condiciones para el despegue cuando afloje la pandemia.

Guzmán dijo que fue una negociación dura, porque cada parte defendía sus intereses.
“Los nuestros son los de lxs argentinxs y su futuro”, graficó.
Con una llamativa cautela agregó que sólo se había dado un paso y reconoció que no es un acuerdo perfecto.
En el semestre que lleva la negociación, los acreedores redujeron su demanda en 70%; la Argentina mejoró su oferta en 35%, como explica en esta misma edición Julia Strada.


No dársela a los de amarillo

Los elogios al trato alcanzado que formularon dirigentes de PRO y la UCR no deberían confundir.
No es que jugamos todos en el mismo equipo, uno mete un gol en contra, pero después corre a abrazar al compañero que empata el partido.

Esta metáfora para la tribuna oculta lo que Alberto y Cristina proclaman desde que armaron la fórmula electoral, y que también forma parte del discurso de Guzmán y de Máximo Kirchner: se trata de proyectos antagónicos, con beneficiarios y víctimas distintos.

Es lo que el presidente del bloque de diputados del Frente de Todxs le dijo a Héctor Daer durante el debate legislativo sobre la moratoria: que calcule cuántos afiliados tuvo su gremio entre 2003 y 2015 y a cuántos se redujo en 2019.
El barullo que la mesa chica de la CGT armó por esta frase fue bien respondido por alguien que no integra el sector denominado Los Gordos, el secretario general de los mecánicos del sector automotor, Ricardo Pignanelli:
“Kirchner no ofendió a nadie, sólo dijo la verdad”.
Hasta José Luis Lingeri tuvo que reconocerlo.


Ricardo Pignanelli, derecha, de negro.
Máximo sólo dijo la verdad.


De todos modos, la situación interna de la CGT se ha encrespado.
El mentor oculto de Daer, Carlos West Ocampo, tuvo que ver con el espaldarazo que en la última reunión del Consejo Directivo recibió Daniel Vila, el entenado de Luis Barrionuevo en el gremio de Carga y Descarga, en su disputa con los camioneros por los afiliados que trabajan en Mercado Libre.
Ya Daer había objetado el bloqueo a la planta de la empresa de Marcos Galperín.
Esta nueva escaramuza con Hugo y Pablo Moyano aleja el objetivo de unidad sindical planteado por Alberto Fernández, tensiona la multisectorial con la CTA de Hugo Yasky y las pymes, y posterga sine die el Comité Central Confederal que debía elegir a la nueva conducción, cuya realización reclama la Corriente Sindical Federal.

“Yo tengo muy claro qué intereses represento”, ha repetido Alberto en los últimos 30 días, luego de la escenografía del 9 de julio que diseñó Gustavo Béliz. En el Mundial de Fútbol que se jugó en Italia en 1990, al volver al campo de juego para el segundo tiempo en el partido con Brasil, lo único que el técnico Carlos Bilardo dijo a sus jugadores fue:
“Tratemos de no dársela a los de amarillo”.
Es un consejo que conserva vigencia, 30 años después.


Lo que hubo de haber habido

El ex Presidente Maurizio Macrì y quien fue su banquero central y ministro de Economía, Luis Caputo, han encomiado el acuerdo en defensa propia, tanto política como de negocios.
Los radicales, como Alfonso Prat Gay y Mario Negri, señalaron que podría haberse logrado un mejor trato. 

En teoría eso siempre es posible: si mi abuelito tuviera ruedas sería un tranvía.

Inspirado por estos versos de Borges:
“Señores, yo estoy cantando / lo que se cifra en el nombre”, el grupo Grama Sana reordena las letras de un nombre y apellido para componer otras palabras. 
Algunos de esos anagramas son muy graciosos, como el de Mirtha Legrand, convertida en “Grandma Hitler”. 



Pero con el economista tucumano que pasó por todos los gobiernos de este siglo, logró su mejor obra: 
“Y… nos faltó pagar”.

Para todos ellos es muy difícil cuestionar lo que logró el gobierno.
Si dijeran que el alivio conseguido no alcanza (y está por verse si alcanza) estarían reconociendo que la deuda que ellos dejaron era aún menos sostenible de lo que decía el gobierno y luego confirmaron el FMI, un centenar de economistas conocidos en el mundo, entre ellos seis premios Nobel, un grupo de abogados expertos en la materia y el papa Francisco, cuyas gestiones agradeció en público y en privado Alberto Fernández.

Una confusión similar propicia el economista democristiano Carlos Leyba, que fue uno de los juniors en el equipo de José Gelbard en los años del Pacto Social.
Como para él todos los males de la Argentina comenzaron cuando concluyó ese momento luminoso de su vida, unifica en un solo periodo los 46 años transcurridos desde entonces, una falacia en la que no incurre ningún trabajador.
También fustiga a Guzmán y Fernández, con un razonamiento grato a los acreedores.

En un documento oficial presentado como parte de la negociación, Guzmán estimó que la tasa anual de crecimiento del PIB hasta 2030 sería de 1,7% anual y que luego se estabilizaría en el 2%.

“Si lo proyectamos en términos por habitante, nos está proponiendo duplicar el PIB por habitante en 2136. Ninguno de los presentes estaremos ahí.
No obstante, es una notable mejora con la experiencia registrada desde 1974 a la fecha: a la velocidad de esos 46 años habría que esperar no 116 años sino 390”, chicaneó Leyba.

Los fondos de inversión entendieron muy bien que esa era una carta jugada en la mesa de la disputa y respondieron que la Argentina podía pagar más de lo que ofrecía, porque su crecimiento sería mucho mayor. 
“Queremos ver un sacrificio que duela”, dijo uno de ellos.

La presentación pública de un plan, como un coro atronador le exige al gobierno, sirve para reprocharle su parvedad si es cauto, y su incumplimiento si da rienda suelta a la imaginación.
Tal vez por eso, las mentadas 60 medidas del gobierno para la reactivación, aún no se han hecho públicas y se sigue discutiendo la conveniencia de hacerlo.
Por lo pronto, el Presidente ha incrementado la cantidad de inauguración de obras, como hospitales y cárceles.


La deuda

Varios artículos del Cohete analizan la negociación que se cerrará en Nueva York dentro de dos semanas y se ejecutará el 4 de septiembre, según espera Guzmán con un porcentaje de adhesión equivalente al que logró el gobierno de Cristina en el canje de 2010, por encima del 90% de los tenedores de títulos argentinos.
Lo que el Ministerio de Economía anunció en un comunicado emitido a las 3 de la mañana (un horario Guinness, y no por la cerveza de Irlanda) fue el acuerdo alcanzado con los tres mayores grupos de acreedores, que reunían los bonos necesarios para bloquear cualquier propuesta, y que fueron liderados por Larry Fink, el CEO de BlackRock.
Esto alimentó la idea de que todo dependía de la decisión política de Trump.

Avalaban esa hipótesis dos hechos objetivos:
  • Trump contrató a Fink y BlackRock como los administradores del paquete de rescate a empresas por 750.000 millones de dólares que aprobó el Congreso de Estados Unidos. Es decir, once veces más que la deuda que quería renegociar la Argentina.
  • La afirmación de Claver Carone en un seminario realizado en Chile, que la embajada se encargó de difundir aquí, de que el megapréstamo del FMI al gobierno argentino en 2018 fue una decisión política dirigida a propiciar la reelección de Maurizio Macrì en las elecciones del año siguiente. Ya lo había dicho el propio Macrì en una entrevista con CNN pero no es lo mismo escucharlo con la voz del amo.

https://twitter.com/i/status/1152192548791869441


Este era el argumento que se empleó durante meses para presentar a los Fernández como dementes enfermos de ideología, que sopapeaban a Trump rehusándose a reconocer a los peleles Jeanine Añez y Juan Guaidó como presidentes de Bolivia y Venezuela, y oponiéndose a la candidatura de Claver Carone a la presidencia del BID, cuando dependían del Aprendiz de Presidente para sortear este primer obstáculo.
Además, los intereses de la trifecta que hegemoniza la prensa comercial argenta son los de los acreedores, de ahí el comunicado vergonzoso que la AEA le hizo firmar a la CGT y que enfureció al Presidente Fernández.

Una de las cosas que Alberto y Cristina demostraron es que aún en sus peores momentos la Argentina tiene espaldas para defender la soberanía y la dignidad nacionales, si se lo propone.
Según las más altas fuentes del gobierno, al haberse sumado Europa y Chile al eje que la Argentina formó con México, se reunieron los votos necesarios para bloquear la designación del nuevo banquero interamericano, que recién se realizaría en marzo del año próximo.
Para ese momento ya se sabrá si Trump continúa en el 1.600 de la avenida Pennsylvania o si lo reemplaza el demócrata Joe Biden, por quien se han pronunciado incluso prominentes republicanos como el ex Presidente George W. Bush y quien fue su secretario de Estado, Colin Powell.

No es que Biden sea un argentinófilo como Nicholas Schumway: una declaración de 1982 en favor de Gran Bretaña durante la guerra por las islas Malvinas, no deja dudas.
Pero en el contexto actual, procuraría no dinamitar todos los acuerdos previos de la arquitectura financiera por la cual la presidencia del BID corresponde a un latinoamericano o caribeño, la dirección del FMI a un europeo o europea y sólo la del Banco Mundial a alguien con pasaporte estadounidense.

https://youtu.be/3C9hxsRO7pI


Los principales acreedores son grandes fondos de inversión, que venden un mix de bonos de distinto origen a los pequeños inversores (los famosos carpinteros y plomeros del medio Oeste de aquella noticia falaz de principios de siglo).
Por eso el cálculo que les interesa es a cuánto podrían vender mañana los papeles que tienen en su cartera, lo que se llama su valor neto presente o actual.
Para el deudor, en cambio, lo que importa es cuánto deberá pagar y cuándo, en vez de las sumas y los plazos previstos en la emisión original.

De esa dicotomía surgen numerosos equívocos, cuando se trata de evaluar quién salió ganando o quién cedió menos en una renegociación de este tipo.
El arte de Martín Guzmán, el ministro que conoce tanto del tema como Marcelo Bielsa de los equipos rivales, fue conciliar esos intereses contrapuestos, de modo que ambas partes sintieran que se beneficiaron.
No todos los juegos son de suma cero.

A diferencia de las negociaciones de 2005 y 2010, en este caso la quita de capital fue minúscula (de alrededor del 2%) pero la ventaja estuvo en la reducción de la tasa de interés (del 7 al 3% en promedio) y el alargamiento de los plazos.
El gráfico difundido por el Ministerio de Economía muestra en azul la estructura de pagos comprometidos y en naranja (no en amarillo) su nueva conformación.



El economista Juan Valerdi sostuvo en entrevistas y podcasts que en realidad el alivio no pasa del 20%, pero hasta ahora no mostró los números que sustentan ese cálculo.


Kri kri

En cualquier caso, en la pantalla siguiente de este juego aparece el Fondo Monetario Internacional. 

Guzmán dijo en la conferencia de prensa que es imposible pagarle en los plazos que había prometido el gobierno anterior los 44.000 millones de dólares que se le deben, sobre cuya legalidad no hay una visión unánime.
En el Cohete publicamos ambas posiciones: la de Horacio Rovelli y la de la Coordinadora de Abogados de Interés Público, que disiente.
En la edición de hoy estos abogados desarrollan su propuesta: aunque la justicia declare la nulidad de lo actuado, esa decisión no sería oponible al FMI, que hizo el desembolso, y sólo sentaría un precedente para el futuro.

Al interior del gobierno hay matices respecto de esta próxima etapa.
Alberto Fernández ha contado su diálogo con Kristalina Georgieva, en el que la economista búlgara habría accedido a su pedido de que el FMI permitiera que la política a seguir fuera decidida por el gobierno argentino.
Es lo mismo que Fernández le dijo de parte de Néstor Kirchner al ex director gerente del FMI, Horst Köhler, en 2003, con una diferencia fundamental: entonces la Argentina ya estaba en default con el FMI.
Fernández también se ha referido a la relación de Georgieva con el Papa Francisco.
Es decir, pone mucha confianza en las relaciones personales.

Quien cultivó el vínculo con Georgieva fue Guzmán, pero en el Ministerio de Economía hay mucha conciencia de que por encima de ella hay un directorio integrado por los países del G-7 y por debajo un staff profesional cuya suerte depende de esa directiva.

Denunciado el stand-by sin solicitar el último desembolso, la Argentina buscará un nuevo acuerdo, “sobre otras premisas de política fiscal y monetaria”, dijo el ministro en su nada triunfalista conferencia de prensa.
En las reuniones internas del Ministerio, se preparan para una negociación durísima, en la cual “pedirán cosas que no vamos a hacer”.
Por eso, prevén una negociación larga, de no menos de cinco o seis meses, mientras desde la oposición ya se presiona por un acuerdo rápido, es decir allanándose a cualquier reclamo.
También en este aspecto el relevo de Trump por Biden podría implicar algún cambio, aunque su sentido no es evidente. En general los demócratas tienen más afinidad que los republicanos con el establishment financiero.

Sergio Massa dijo en una entrevista en Minuto Uno que la contribución extraordinaria a las 11.000 mayores fortunas del país se fusionaría con la reforma tributaria y se trataría hacia fin de año, pero en Economía no lo confirman.
Por el contrario, sostienen que la contribución extraordinaria debería tratarse ya mismo, y la reforma tributaria se enviaría al Congreso luego del canje de bonos, que será el 4 de septiembre.

Su propósito es deshacer la reforma de Macrì de 2017, basada en las Reaganomics de los años ’80, que suponía que una menor carga tributaria estimularía la inversión y que la mayor producción redundaría en un incremento de los ingresos fiscales.
Nada de eso ocurrió.
No creció la producción sino la formación de activos externos, mientras caía la recaudación.

El proyecto que elabora Economía buscará sustentabilidad, progresividad y simplicidad fiscal, y coordinará la jurisdicción nacional con las provinciales y municipales.
Desaparecerán el ajuste por inflación y la amortización acelerada.


La Justa

Otro frente de conflicto es la Justicia.
El escándalo que la oposición ha hecho por la convocatoria al defensor de Cristina, Alberto Beraldi, para integrar el Consejo Consultivo que asesorará al gobierno sobre el funcionamiento de la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público, la transferencia de la justicia penal ordinaria a la Capital y el juicio por jurados, es un modelo de hipocresía.

Nada dijeron cuando Ricardo Gil Lavedra no fue miembro de una comisión sino el asesor único del ministro Germán Garavano para el proyecto de reforma Justicia 2020, mientras era defensor de la Vicepresidenta Gabriela Michetti, quien guardaba en su casa un sobre con 50.000 dólares, y 250.000 pesos en efectivo, equivalentes entonces a otros 25.000 dólares.

Tampoco han recordado que Beraldi no es sólo el defensor de CFK sino también el de Mariano Narodowski, el ex ministro de Educación de Macrì en la Ciudad, cuyo juicio oral por espionaje está por comenzar.
Otro procesado es Ciro James.

En cuanto Macrì asumió la presidencia, la cadena de responsabilidad se cortó en Narodowski.
Nadie explicó nunca qué interés podía tener el ministro de Educación en espiar a Sandra Macrì, la hermana del jefe de gobierno, y a su pareja, el parapsicólogo Néstor Leonardo, acusado por la famiglia de ser un cazafortunas; o al empresario de las transmisiones televisivas de fútbol, Carlos Ávila.

Lo mismo pasa ahora con la causa que instruyen los fiscales de Lomas de Zamora Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide.
El juez Juan Pablo Augé ya dispuso el procesamiento del jefe y la subjefa de la Agencia Federal de Inteligencia entre 2016 y 2019, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.
Pero tampoco en este caso es fácil explicar por qué además de CFK, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Graciela Camaño, Emilio Monzó y Nicolás Massot, sus subordinados espiaban a la otra hermana de Macrì, Florencia, y su pareja, el emprendedor italiano Salvatore Pica.

El frente judicial se está poniendo muy complicado para los cambiemitas y esto se refleja en una creciente exasperación, que llega a sostener planteos insólitos:
  • Los jueces Leopoldo Bruglia y Cacho Bertuzzi, designados en forma irregular en la Cámara Federal, presentaron un amparo donde pretenden que la jueza contencioso administrativa María Biotti le ordene al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo que no cumplan con los requisitos del artículo 99, inciso 4 de la Constitución, por el cual el presidente nombra a un juez, sobre una terna propuesta por el Consejo de la Magistratura, y el Senado da el acuerdo para la designación. Nada menos.
  • Los mismos magistrados precarios confirmaron el procesamiento de Cristóbal López y Fabián de Sousa por presunto lavado de activos y el embargo de sus bienes, como para decir; «Aquí estamos, dispuestos a pelear». En disidencia el juez Mariano Llorens (el único designado de acuerdo con el procedimiento constitucional) dijo que no es delito que una empresa preste dinero a otra del mismo grupo.
  • Bruglia, esta vez junto con Martín Irurzun, restringió el cruce de llamadas del teléfono de Macrì, ordenado por la jueza María Servini en la investigación sobre la mesa judicial denunciada precisamente por López y De Sousa.
  • De Sousa los recusó a ambos, por prejuzgamiento y apeló la decisión ante la Cámara Federal de Casación. En su escrito reprodujo la foto de Irurzun con uno de los investigados, Fabián Rodríguez Simón, que El Cohete publicó el 30 de septiembre de 2018.


El asesor presidencial expone, Irurzun escucha.


Con la misma actitud, anunciada hace una semana por medio de la trifecta, la Corte Suprema confirmó una condena a tres años y nueve meses de cárcel a Luis D’Elía por su reacción contra la comisaría de la Boca ante el asesinato en 2004 de su compañero Martín Cisneros por un dealer del barrio protegido por la policía.

La Cámara de Apelaciones en lo Comercial rechazó el último recurso de la famiglia Macrì para impedir la apertura del Cramdown del Correo Argentino, es decir el período de una semana para que se presenten ofertas de salvataje de la empresa en concurso.
Si no las hay, se debería decretar la quiebra, que en este caso arrastraría a las empresas del Grupo que controlan el Correo.

Una acordada de la Cámara del Crimen consideró inconstitucional el proyecto de reforma judicial que el Poder Ejecutivo acaba de enviar al Congreso.

Lo mismo sostuvo una acordada de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Civil y Comercial sobre la parte que le toca en el proyecto, la fusión de ese fuero con el Federal en lo Contencioso Administrativo.

Un peritaje ordenado por el TOF 1 sostuvo por unanimidad que Cristina, Axel Kicillof y Alejandro Vanoli no cometieron delito alguno, ni afectaron el patrimonio del Banco Central o sus reservas con la operación con el dólar futuro por la cual el Doctor Glock los procesó.

El fiscal Jorge Di Lello dictaminó que la investigación sobre el celular de Darío Nieto, ex secretario privado de Macrì, debe seguir en el juzgado de Augé en Lomas de Zamora y no trasladarse a Comodoro Py como pretendía Nieto.

La Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados impulsará el proceso para la destitución del Procurador Interino Eduardo Ezequiel Casal para lo cual comenzó a recibir denuncias y testimonios.
Jueces y juezas de la Ciudad de Buenos Aires consideraron «procederes impropios de una democracia, como actuar de noche y de madrugada” las actuaciones de Casal contra la fiscal del caso Correo, Gabriela Boquín, quien fue recibida por la Comisión Bicameral de seguimiento del Ministerio Público.

La oposición no logra fundamentar en forma convincente por qué se niega a discutir por internet la reforma judicial, si bien en la reunión de comisión del Senado a la que asistió la ministra de Justicia, Marcela Losardo, el senador radical Martín Lousteau la acusó de haber trabajado durante un año y medio o dos años en ese mismo ministerio, cuando su titular era Germán Garavano.

https://youtu.be/r_yRXGWOqoA


La ex ENARSA, hoy Integración Energética Argentina (IEASA) se presentó como querellante en la denuncia contra Macrì y varios funcionarios de su gobierno por vender las centrales eléctricas Ensenada de Barragán y Brigadier López, a precio vil, a sus amigos y socios Nicolás Caputo y Marcelo Mindlin.

Juntos por el Cambio formó un grupo de trabajo conformado por los tres partidos que lo integran para cuestionar la reforma judicial.
Lo integran el ex ministro Garavano por la macrista fundación Pensar; Ricardo Gil Lavedra, por el Instituto Alem, de la UCR, y Paula Olivetto, por el Instituto Hannah Arendt, de la Coalición Cívica Libertadora.

En el portal Infobae, Silvia Mercado Libre le preguntó a Olivetto cómo se sentía trabajando en equipo con Garavano. 
Fuimos críticos a su gestión, que pensamos podía ser más transformadora, más incisiva en cuestiones importantes como la causa AMIA, pero nunca cuestionamos a su persona”, respondió Olivetto.

No es así: Elisa Carrió lo denunció por encubrimiento del atentado a la DAIA, le exigió a Macrì que lo despidiera, lo llamó públicamente «imbécil» y presentó en la Cámara de Diputados un pedido de juicio político.

¿No te da curiosidad imaginar qué diría Olivetto si quisiera cuestionar a una persona?
Se aceptan apuestas.

viernes, 7 de agosto de 2020

OPERACIONES PATRIAS, de Luciana Bertoia - 2/8/2020

Los espías cuentan cómo espiaron a CFK y cómo coordinaban con Bonadio
 


Antes de que llegara Alan Ruiz a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), los espías que paraban en el departamento de la calle Pilar en Mataderos tenían un grupo de WhatsApp que se llamaba Cueva.
Algunos de los integrantes de ese grupo brindaron declaraciones minuciosas ante la justicia, a las que accedió El Cohete, que permiten reconstruir cómo funcionaba el área de Contrainteligencia antes y después de la llegada del alfil de Patricia Bullrich y cómo era la coordinación con Claudio Bonadio para perseguir a Cristina Fernández de Kirchner.


Génesis

El primer encuentro fue en la diagonal del Banco Nación frente a Casa Rosada.
Ahí esperaban ansiosos Mercedes Funes Silva, Leandro Araque y Jorge Sáez. Después de un rato, llegó un hombre de trato amable.
Era Diego Dalmau Pereyra, el flamante director operacional de Contrainteligencia.

A Dalmau lo había rescatado Silvia Majdalani de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI).
Llevaba más de quince años dando clases allí, aunque los últimos meses del gobierno de Fernández de Kirchner los había pasado en la Bicameral de Inteligencia analizando los cambios a la ley orgánica.
Dalmau no era un hombre de acción. Era, en todo caso, un cuadro formado.
Había entrado al ejército en 1986 y en 1997 se había convertido en oficial de inteligencia.

Trabajó un tiempo en el viejo edificio del Batallón 601 en Avenida Callao y buscó probar otra suerte. Terminó para 1999 en la vieja Secretaría de Inteligencia.
Lo despidieron y lo recontrataron.

En el ínterin, Dalmau se hizo tiempo para cursar la carrera de Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales (FSOC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Entregó la tesina en 2009, después de haber analizado las representaciones de los estudiantes de la maestría en Comunicación y Cultura.
Quizá un trabajo de campo sobre sus compañeros de la FSOC.

Cuando Majdalani le comunicó que lo quería como director de Contrainteligencia, se comunicó con un viejo alumno de la ENI, el Turco Sáez. Le dijo que lo quería trabajando con él.
Sáez, por entonces en la Policía de la Ciudad, trajo a Araque y a Funes.
Después, el grupo se fue poblando.

Al principio, iban a la base Estados Unidos - histórico reino de Antonio Horacio Jaime Stiuso. Pero Dalmau no los quería ahí.
Los quería desenganchados de la estructura de Contrainteligencia.
Se reunían en un auto.

Cuando surgió la oportunidad de alquilar un departamento, Funes Silva ofreció un monoambiente que tenía su madre en la calle Pilar de Mataderos.
Lo pensó como una fuente de ingresos para ayudar a su hermano que vivía en el sur.
El trato les cerró a todos.
Según declaró la mujer, no hubo contrato, pero Sáez le pagaba religiosamente unos 5000 pesos que salían de la caja generosa que Dalmau les había garantizado, con la cual también pagaban a informantes.

Según relataron dos de los imputados, el único registro formal de ese departamento en la AFI fue una visita de un escribano, acompañado por Martín Coste, entonces director de Contrainteligencia y número dos de Dalmau Pereyra.


Fin de una era

Dalmau llegó un día de mayo de 2018 al departamento de la calle Pilar.
Estaba serio.
Les dijo que había discutido con Majdalani y que iba a dejar la Dirección Operacional.
El proceso de traspaso duró unas tres semanas y los espías de la cueva tuvieron que dejar todo el papelerío en orden.

Cuando Dalmau llegó a Contrainteligencia, la dirección operacional tenía un área operativa y otra de casos judiciales. Al tiempo se sumó terrorismo.
Después de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la votación de la reforma previsional de 2017, la AFI de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani modificó la orgánica.
Contrainteligencia sumó otras áreas como Reunión Interior - que reunía información de las provincias -, Delitos contra el Orden Constitucional - que, entre otras cosas, caminaba manifestaciones en Capital -, y Delitos Complejos.

A partir del 16 de diciembre de 2017, Dalmau pasó a tener 400 agentes a su cargo. Las cosas no fueron bien.
A principios de 2018, renunciaron los dos jefes del área operativa.
Según declaró Dalmau, ahí fue cuando empezó a pensar en traer a Alan Ruiz para que se hiciera cargo.
Con Ruiz se conocían desde las mesas de coordinación en las que participaban el Ministerio de Seguridad y la AFI con miras a la cumbre de la OMC.

Ruiz era un viejo conocido de Sáez y de Funes Silva.
Habían entrado en contacto cuando todos eran policías en la Ciudad y participaron de un grupo para dar con quienes habían asesinado al primer uniformado caído de esa fuerza, Leandro Rojas.
Sáez lo recordaba a Ruiz como la mano derecha de Guillermo Montenegro, jefe de la Metropolitana y actual intendente de Mar del Plata.


Trabajo político

La llegada de Alan Ruiz a la AFI fue impetuosa.
Lo presentaron como el jefe de la base de Contrainteligencia. Se quedó con los mejores autos y los mejores sueldos.
A Mechi Funes Silva la llamó un día de mayo de 2018. Le anunció que iba a ocupar un cargo importante en la AFI y quería que tanto ella como la hija del Turco Sáez, Belén, dejaran el departamento para ir a trabajar a Villa Martelli.

En el departamento, estaba desde hacía un tiempo Emiliano Matta, un ex empleado del Ministerio de Economía que se quedó sin trabajo a fines de 2015 con la llegada del gobierno de Mauricio Macri.
Su hermano policía le dio su currículum al Turco Sáez. El Turco era amigo del padre de los Matta, un federal caído en servicio.

Para septiembre de 2016, Emiliano Matta ya estaba trabajando en el Proyecto AMBA que lideraba Pablo Pinamonti.
Primero estuvo en la delegación Ezeiza y después lo mudaron a La Matanza.
En diciembre de 2017, Pinamonti reunió a todos sus agentes para decirles que la aventura en el AMBA había terminado.
Matta lo llamó a Sáez para pedirle socorro. Él intercedió y Dalmau Pereyra lo destinó al departamento de Mataderos.

Matta lo conoció a Alan cuando llegó acompañado por Dalmau al departamento de Mataderos. Después de las presentaciones y reencuentros, Alan les pidió informes sobre las líneas de trabajo.
Volvió un par de días después y les comunicó que Arribas y Majdalani no estaban interesados en el trabajo de policías.
“Es así que Ruiz nos comunica que nos iba a dar trabajo político”, declaró Matta.

En las nuevas tareas intervenían distintas áreas: Operaciones Técnicas - que se dedicaban a colocar cámaras y micrófonos - y Casos - que tenía línea directa con la Dirección Administrativa de Asuntos Jurídicos de Juan Sebastián De Stéfano.
El otro que les bajaba tareas para hacer era Fernando Di Pasquale, director de Análisis y uno de los que visitó al juez Luis Carzoglio para interesarse por la situación de los Moyano.


Un cuadro de Cristina

El 7 de agosto de 2018, una comisión del Senado discutía si Bonadio podía allanar a Fernández de Kirchner.
Hacía pocos días había estallado el escándalo de los cuadernos y CFK era la presa codiciada por Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.
En esa reunión, la senadora Anabel Fernández Sagasti denunció que habían detectado un auto de la AFI espiando en el Instituto Patria.
Lo que siguieron fueron una serie de maniobras de Arribas y Majdalani para encubrir el espionaje, así opinaron los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide y es posible que por eso los termine procesando el juez Juan Pablo Augé.

El responsable de ese auto parado fuera del Patria era Alan Ruiz.
Había enviado a media docena de agentes orgánicos de la Agencia - no a los que paraban en Mataderos - a ver si entraban o salían bolsos del Instituto o del departamento de Cristina.
Los descubrieron. Los identificaron.
El auto de la AFI salía en todos los canales mientras volteaba en U en la calle Rodríguez Peña.
Un bochorno.

El desastre del Patria bajó las acciones internas del rubio funcionario en la AFI.
Protestaba que no le atendían el teléfono, decía que tenía que preparar una declaración ante la Bicameral o que debía reunirse con De Stéfano en la sede de 25 de mayo para arreglar el problema.
Así lo contó una de las ex agentes imputadas en el juzgado de Lomas de Zamora.

De Stéfano, un hombre de Daniel Angelici, es un personaje central en la trama.
Esta semana fue con un escrito de siete carillas a la Bicameral después de haber intentado esquivar la presentación.
Su único aporte fue brindar el nombre de uno de los directores a su cargo, Hernán Martiré, como quien preparó la carta con la que intentaron defenderse Arribas y Majdalani ante la Bicameral de Inteligencia.
Esa carta es una prueba fundamental en Lomas para mostrar que intentaron esconder el espionaje.

A los pocos días del episodio del auto, Alan Ruiz reapareció en el departamento de Mataderos. Había llegado con un gráfico 2Y que habían ploteado en la base de Contrainteligencia.
Lo pegó sobre una tabla de corcho que había en la base del Turco.
El cuadro tenía información sobre Cristina porque se estaban preparando los allanamientos de Bonadio.
“En el gráfico había una columna con direcciones de viviendas, datos de financieras, datos de familiares, vínculos”, dijo Matta en su indagatoria.

Matta recuerda bien el episodio porque ese mismo día o esa misma semana recibió un mensaje de Alan.
Le preguntaba si estaba en el departamento y si podía pasarle unos datos del gráfico. Estaba en una reunión en el Ministerio de Seguridad de Bullrich.
Como era un pedido extraoficial, Matta sacó un print de pantalla del WhatsApp. Seguía el consejo que le había dado Sáez porque, desde la llegada de Ruiz, se habían terminado las formalidades.
No había planillas con órdenes de trabajo y ante cualquier consulta, la respuesta era: “Es un pedido de la línea”. La línea de mando, claro.
Y él no reportaba a su superior que era Martín Coste, sino a Majdalani.


Un pedido de Bonadio

Matta no fue el único que recibió pedidos de Alan por los allanamientos a Fernández de Kirchner, que Bonadio llevó a cabo el 23 de agosto de 2018.
A Mechi le reclamó que consiguiera una copia del acta o de los objetos que habían secuestrado.
Lo quiere la Ocho, le explicó.

También le dijo que tenía que ir desde la base de Villa Martelli hasta Recoleta porque en las inmediaciones del departamento de Juncal y Uruguay había una camioneta sacando bolsas de adentro.
“Dijo que lo estaba pidiendo Bonadio, que estaban colaborando con Bonadio”, declaró Funes Silva.

La otra pata que tenía Bonadio en la agencia era Bernardo Miguens, un ex empleado de su juzgado que oficiaba de director de oficios judiciales.
Miguens era con quien tenía que negociar palabra por palabra una abogada que trabajaba en Contrainteligencia para contestar las cédulas por el espionaje contra la ex presidenta.

A Miguens y a Martiré los esperan este martes en la Bicameral que preside Leopoldo Moreau.


La felicitación

Mechi Funes Silva vio dos veces a Silvia Majdalani.
Una fue en octubre de 2018, casi dos meses después del escándalo en el Instituto Patria.
Majdalani tenía una oficina enorme en el edificio central de la AFI, pero había ido hasta Villa Martelli, invitada por su agente estrella.
Las aguas se habían aquietado y el episodio del Patria ya empezaba a quedar en el olvido.
Majdalani destilaba simpatía.
Fue saludando una a uno de los integrantes del grupo de Ruiz.
Les preguntó sus nombres. Se interesó por el Turco Sáez, alma pater del equipo.
Él no estaba.
Antes de irse, les agradeció el trabajo que estaban haciendo.


Todos y todas al polígrafo

El fin del departamento de Pilar llegó para abril de 2019.
Se precipitó después de que Araque se metiera en la casa de su suegra en medio de un allanamiento por una causa en la que estaba involucrada su esposa, una agente de la Policía de la Ciudad.
Araque entró y la policía le sacó el teléfono, donde guardaba el material que producía el grupo.
El episodio sucedió el 27 de marzo.

Ruiz se enteró a los dos días del allanamiento y enloqueció. Estaba preocupado de que sus “trabajos políticos” empezaran a salir a la luz.
Se volvió desconfiado, declaró uno de los agentes.
Tan desconfiado que los mandó a todos al polígrafo.

A Belén, la hija de Sáez, la envió con un recado al centro.
Fue a la base Estados Unidos. Le dijeron que allí no había nada para ella.
Después Ruiz dijo que siguiera hacia 25 de mayo.
Salió cinco horas después. Temblaba.
Lo llamó para avisarle. “Quedate tranquila que ya sé que te dio todo bien”, le contestó él.

Los polígrafos fueron el juguete preferido del macrismo. Fueron la incorporación de la gestión Arribas.
Cada aparato tenía un valor que podía ir desde los 6.000 hasta los 10.000 dólares, a lo que se sumó una capacitación para quienes los operaran en México, que costó alrededor de 50.000 dólares.
Bullrich también sucumbió ante los encantos de los polígrafos, tan usados por las agencias norteamericanas.

No en vano los probó con sus agentes Ruiz, un hombre que se debatía entre su lealtad a Bullrich y Majdalani, las dos señoras de hierro del PRO.
Después de los polígrafos, Ruiz rompió todos los puentes con sus agentes. Lo vieron levantar sus cosas en septiembre del año pasado.
Ordenó que retiraran todos los discos rígidos de las computadoras que se usaban en sus oficinas. No quería que quedara la menor prueba de su paso estridente por la llamada Base 95.

Sólo cuando Bullrich mandó a su reemplazo, el ex comandante de Gendarmería Jorge Potro Domínguez, las computadoras volvieron a encenderse.
No por mucho tiempo.
El Potro llegó para preparar la retirada. Macri ya había perdido las elecciones.

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