sábado, 19 de diciembre de 2020

EN EL CENTRO DEL RING


Esta semana coincidieron los aniversarios del primer gobierno constitucional posterior a la última dictadura cívico - militar y de la condena a Videla, Massera & Cía en el juicio a las Juntas, la media sanción de la ley que termina con la clandestinidad del aborto, la modificación en el Senado de la fórmula de actualización previsional, los anuncios sobre el comienzo de la vacunación contra Covid-19 y el debate público entre el Ministro de Economía y el empresario más poderoso del país.

Cada uno de esos acontecimientos muestra bien plantado en el centro del ring al gobierno de Alberto y Cristina, que el jueves cumplió su primer año, ante una oposición fragmentada y sin liderazgo, temerosa de la prueba electoral de 2021, donde su máxima aspiración será acotar las pérdidas inevitables, ya que se renovarán las bancas conseguidas en su mejor desempeño previo, en 2017.
La política de bloqueo parlamentario a la que recurrió en 2010 desde el infausto Grupo Ahhhh… la condujo al desastre electoral de 2011, antecedente que no pueden ignorar ahora.


El juicio a las juntas

En cuanto asumió la presidencia, el 10 de diciembre de 1983, Raúl Alfonsín creó una comisión nacional investigadora sobre la desaparición forzada de personas y promovió el enjuiciamiento penal a los jefes de la dictadura.
Creyó equilibrarlo con la simétrica denuncia contra unos pocos sobrevivientes de las exterminadas cúpulas guerrilleras, en una equiparación forzada y vergonzosa.

Su razonamiento explícito fue poner fin a la ajuridicidad iniciada con el golpe de 1930, al que siguieron no menos de uno por década, de modo que en ese lapso hubo más gobiernos elegidos por las botas que por los votos.
La lógica subyacente de Alfonsín fue mantener a los militares ocupados con la defensa de sus jefes, de modo que no se dedicaran a monitorear la política económica, las relaciones exteriores ni las costumbres de los ciudadanos (el largo del pelo de los hombres y de las polleras de las mujeres), como se había naturalizado en esas cinco décadas, en las que sólo dos Presidentes electos terminaron un mandato constitucional, entonces de seis años.
Ambos eran generales del Ejército (Agustín P. Justo y Juan D. Perón) y fueron los respectivos herederos de los golpes de 1930 y 1943.
El primero se consagró merced a lo que se denominó fraude patriótico, y el segundo fue derrocado luego de reformar la Constitución y ser elegido para un segundo mandato.


La valentía de Alfonsín al promover ese juicio único en el mundo no puede exagerarse, lo mismo que su actividad como cofundador de la APDH en 1975 y como defensor de presos políticos durante la dictadura.
Pero como su finalidad era pragmática, nunca tuvo una palabra de reconocimiento y afecto hacia las víctimas, e incluso repitió acusaciones burdas contra las Madres de Plaza de Mayo, descalificándolas por el financiamiento internacional que recibían.

Es notable el contraste con Patricio Aylwin, líder del ala de la democracia cristiana chilena que favoreció el golpe de Pinochet en 1973.
Pero ya como Presidente post - dictatorial, al presentar el informe de la comisión Rettig, creada a imagen y semejanza de la Conadep argentina, imploró el perdón de las víctimas, que fueron asesinadas sin proceso legal.
Aquí fue necesario esperar hasta 2004, para que el Presidente Néstor Kirchner hiciera lo mismo.
Para completar un cuadro complejo, cuando se reanudaron los juicios que él había intentado detener, Alfonsín comprometió su apoyo a la nueva situación.

Las instrucciones a los fiscales, las leyes de punto final y de obediencia debida no bastaron para cerrar ese ciclo que él había abierto.
La pretensión de condenar sólo a los ex comandantes se reveló imposible.
Sin mayoría propia en el Senado, Alfonsín debió aceptar que el Movimiento Popular Neuquino de Felipe Sapag (dos de cuyos hijos, hermanos de la actual senadora Silvia Sapag, fueron asesinados por la dictadura) incluyera también a los responsables de hechos aberrantes y atroces.
Por esta ventana se coló el resto, porque la propia concepción y todos los procedimientos de la guerra sucia militar contra la sociedad argentina fueron aberrantes y atroces.
Por eso, cuando asumió Carlos Menem había centenares de procesados, que el nuevo Presidente dejó en libertad con una serie de decretos de indulto.


Una historia extraordinaria

Por unos años pareció que esa historia había concluido, hasta que la confesión del marino Adolfo Scilingo, en 1995, desvaneció también esa ilusión.
Por iniciativa de Emilio Mignone, dio origen a los juicios por la verdad que, junto con los procesamientos de criminales argentinos en tribunales de Europa y Norteamérica, abrieron el camino para la remoción de los obstáculos legales al enjuiciamiento local.
El CELS lo solicitó en 2000, calculando que las movilizaciones populares en el 25° aniversario del golpe neutralizarían la constante presión de los poderes fácticos y permitirían a la Justicia pronunciarse con libertad.
En marzo de 2001, tres semanas antes del aniversario, así lo dispuso el juez Gabriel Cavallo, y lo confirmó la Corte Suprema en 2005.

Esa es la extraordinaria historia, impulsada por los familiares de las víctimas y los organismos defensores de los derechos humanos, que impidió que la crisis de fin de siglo diera lugar a un nuevo golpe y no permitió que Maurizio Macrì y los jueces que introdujo por una ventana de la Corte Suprema de Justicia mediante un decreto, pudieran detener el proceso de Justicia, que recién se extinguirá con el último de los verdugos.

Como consecuencia, en ningún país de América, y en pocos del mundo, la subordinación castrense a la soberanía popular es tan completa y el riesgo de un nuevo golpe tan remoto.


Por otros medios

Uno de los subproductos de esta saga es el rol que han asumido los jueces y los medios de comunicación en la defensa de los intereses económicos y corporativos que en otros tiempos eran servidos por el golpismo militar.
A eso se refiere la carta que el 9 de diciembre difundió la vicepresidenta CFK, sobre la vigencia del lawfare.
Con la visión estratégica que caracteriza a su liderazgo, Cristina coloca el acento sobre la Corte Suprema de Justicia y su capacidad para condicionar, extorsionar y/o hacer fracasar al gobierno.
En defensa de la Corte se pronunció el Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires, que representa a los grandes estudios que atienden a las mayores empresas locales y extranjeras.
Perón enseñaba que había que pegarle al chancho para que apareciera el dueño.

La idea de que el único poder contramayoritario pueda subrogar las decisiones de los originados en la soberanía popular recibió un duro golpe el viernes en Estados Unidos, cuna y modelo del sistema representativo que la Argentina adoptó en su Constitución hace más de siglo y medio.
Incluso los tres jueces designados por Donald Trump rechazaron la pretensión del Estado de Texas, de que la Corte Suprema anulara las votaciones realizadas en otros cuatro estados (Georgia, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin) y forzara a las respectivas legislaturas a designar a otros electores, que a partir de mañana elegirán al nuevo presidente.
En su respuesta a la presentación, el Procurador General de Pennsylvania, Josh Shapiro, dijo que Texas pretendía que «la Corte deseche los votos del pueblo y elija al próximo presidente de los Estados Unidos», lo que constituiría «un sedicioso abuso del proceso judicial».

Los lectores del Cohete saben que la ofensiva en la Argentina comenzó antes que el gobierno de Macrì.
Tanto, que fue una de las condiciones de su posibilidad.
La inspiraron los fondos buitre, que chantajearon en forma directa al gobierno de Cristina.
El 26 de agosto de 2014 la columnista de finanzas del diario The New York Post, Michelle Celarier, escribió que el principal buitre acreedor de la Argentina, Paul Singer, contrató al ex secretario en el gabinete del presidente George W. Bush, Carlos M. Gutierrez, para extorsionar al gobierno argentino.
Gutiérrez presidía el Meridian International Center y era socio de la ex secretaria de Estado demócrata Madeleine Albright en la consultora Albright Stonebridge Group.


Carlos Gutierrez, el cubano enviado por los buitres para extorsionar a Cristina.

El New York Post, una especie de Clarín que compite con el New York Times, agregó que Gutierrez viajó a la Argentina “tratando de movilizar la oposición al gobierno”.

El ministro de Economía Axel Kicillof y CFK revelaron el contenido de esa gestión: Gutiérrez amenazó al entonces jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, con un ataque especulativo contra el peso hasta forzar una nueva devaluación; ataques y denuncias mediáticos internacionales para desgastar a Cristina; impedir el pago local de los vencimientos de la deuda reestructurada y el acceso a cualquier financiamiento internacional.
Esto ayudaría a instalar en 2015 un gobierno favorable a un acuerdo con los fondos buitre.
Gutiérrez también habría mencionado la contratación de periodistas y dirigentes sindicales para que contribuyeran a esa estrategia.

Meridian es una organización de enlace entre el Departamento de Estado y las mayores corporaciones.
Sus sponsors son Chevron, Coca Cola, Goldman Sachs y VISA.
Otro de sus directivos es el abogado de Nueva York Charles H. Camp, cuya especialidad es descubrir y recuperar fondos ocultos para que sus clientes cobren deudas impagas de deudores deshonestos.
Para ello cuenta con “una red de ex agentes de Inteligencia”.

En febrero de 2015, en representación de Meridian asistió a una audiencia del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la diplomática y empresaria Bonnie Glick, quien dijo que “el liderazgo de Cristina Kirchner es tan corrupto que ahora parece que, en complicidad con Irán, Kirchner puede estar detrás del asesinato del fiscal Alberto Nisman”, quien había aparecido muerto en el baño de su departamento de Puerto Madero el mes anterior, luego de denunciar a Cristina por encubrimiento de los ex funcionarios iraníes que, según su dictamen, habrían organizado la voladura del edificio porteño de la DAIA.

El 24 de enero de 2015 publiqué una planilla con los pagos en dólares que Nisman recibió del diario Israel Hayon, propiedad del socio de Paul Singer, Sheldon Adelson, quien explota casinos en Las Vegas y en enclaves coloniales de Asia y financió las campañas de Donald Trump en Estados Unidos y Biniamin Netayahu en Israel.
Las transferencias se realizaron entre 2010 y 2014, a una cuenta del Bank Hapoalim de la ciudad de Colonia, de la República Oriental del Uruguay.
La planilla, que tuve a la vista para anotar los datos, pero no se me permitió fotocopiar, lleva el membrete de la sucursal en la ciudad uruguaya de Colonia del BHI (Bank Hapoalim).

La cuenta bancaria internacional de referencia se identifica como 9700-7548-MAJ-6325-AC874 y como titular de pago (Holder paid) figura Nisman, Natalio.
La primera transferencia se acreditó el 26 de octubre de 2010, un mes después de un seminario sobre la penetración de Irán en América Latina, co - organizado por la DAIA, el Congreso Judío Latinoamericano y la fundación Israel Allies Caucus, financiadas por Adelson, durante el cual Nisman se reunió con Roger Noriega, cuyo American Enterprise Institute también es sostenido por el Rey del Juego.
Transferencias similares, siempre por 23.500 dólares cada una, se realizaron otras once veces en los años siguientes, hasta totalizar 282.000 dólares.
Al mes siguiente de la muerte de Nisman, el Hapoalim decidió el cierre de su sucursal Colonia, que era la puerta de salida para la fuga de capitales desde la Argentina hacia Israel.


Los pagos de Adelson a Nisman.

Bonnie Glick tuvo destinos llamativos, en el equipo del Departamento de Estado que defendió en las Naciones Unidas la Operación Tormenta en el Desierto y en las embajadas en Etiopía al finalizar el gobierno comunista, y Nicaragua, luego de caída del sandinismo.
Es decir, es una experta en la delicada especialidad del cambio de régimen.

Lorenzetti se sumó con entusiasmo a la operación, que desgastó al gobierno de CFK en el año electoral.
Se anticipó a sostener en un video institucional que Nisman había sido asesinado y recibió con un abrazo y un beso a Macrì el día en que asumió la presidencia.

Ya durante ese gobierno, redactó la resolución que permitió detener bajo prisión preventiva a ex funcionarios con la peregrina idea del poder residual, y como no consiguió que la Corte la hiciera propia, se la entregó en adopción a Martín Irurzun, que la acunó con amor.
También absorbió la oficina de escuchas judiciales que cumplió un rol importante en las acusaciones por corrupción contra miembros del anterior gobierno, y apadrinó la creación de una asociación de jueces federales, presidida por Ariel Lijo.

En marzo de 2015 el operador judicial del Grupo Clarín, Daniel Pedro Santoro, publicó la primera de una serie de notas aduciendo que Nilda Garré y Máximo Kirchner compartían diversas cuentas bancarias secretas, en Irán, Estados Unidos y las islas Caimán, en las que habrían manejado depósitos por más de 109 millones de dólares.
Tres años después, el juez Marcelo Martínez De Giorgi los sobreseyó cuando hasta Estados Unidos informó que nunca existieron tales cuentas.

Hay entretelones sabrosos.
Luego de evocar el encuentro de Ricardo Lorenzetti con el juez brasileño Sergio Moro, quien con una orden de detención sin pruebas quitó a Lula del proceso electoral, y con su colega argentino Claudio Glock, quien no se animó a hacer lo mismo con CFK porque sabía que, como dijo Pepe Mujica, en tal caso “dan vuelta Buenos Aires”, Cristina evocó una reunión con jueces federales de Comodoro Py, en la que Lorenzetti “les aseguró que todas las instancias superiores les iban a confirmar y convalidar todas las decisiones de primera instancia que dictaran contra los dirigentes y ex funcionarios kirchneristas. Lawfare al palo”.


Lorenzetti entre Moro y el doctor Glock, que de tan nervioso se prendió el saco como la Chilindrina.

El contenido de esta reunión de Lorenzetti con los jueces federales se conoció por el testimonio de uno de los invitados, Daniel Rafecas, el candidato a la Procuración General del Presidente Alberto Fernández, cuyo pliego la oposición se niega a tratar.
Esto contradice las versiones que atribuyen a Cristina el bloqueo a Rafecas para que ocupe el cargo que hoy detenta el interino Eduardo Casal.
La misma veracidad tiene la pretensión de que la carta de Cristina perturba la estrategia judicial de Alberto.
Por el contrario, le abre el espacio para encarar el tema, al que se refirió como central desde la campaña proselitista del año pasado.
Y en su primer discurso presidencial dijo:

“Nunca Más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos.
Nunca más a una Justicia que decide y persigue según los vientos políticos del poder de turno.
Nunca más a una Justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno.
Lo digo con la firmeza de una decisión profunda: Nunca más es nunca más”.

El propio Presidente se encargó de precisar que comparte la visión de su Vice sobre la justicia, aunque su estilo no incluya personalizar con los nombres y apellidos de los jueces.
Lo declaró dos veces en un día: por la mañana en la conferencia de prensa en la que anunció que en diciembre comenzará la vacunación contra el virus; por la noche en la entrevista que concedió a Minuto Uno.
En el medio, recibió el informe final del Consejo Consultivo que recomendó una reforma profunda del modo en que funciona la Corte Suprema y participó junto con Cristina en la entrega de los premios nacionales de derechos humanos Azucena Villaflor, que el gobierno anterior discontinuó durante cuatro años.


Cristina y Alberto, juntos y sonrientes en la EXMA.

También dos veces ponderó Cristina la tarea del Presidente por la devastación económica que dejó el macrismo y ante la pandemia, en su carta y en la ceremonia en la EXMA.
Esto desconcierta la estrategia de la trifecta mediática cuyo monotemático objetivo es provocar la ruptura y el enfrentamiento entre los dos integrantes de la fórmula presidencial.
Ella con sus actos, él en sus constantes entrevistas, reiteran que no les darán el gusto.
Pueden disentir en algunas cuestiones, pero en lo fundamental no tienen más que acuerdos.

Una primera prueba para esta Corte activista será la presentación del Banco Central, que el viernes solicitó que declarara inconstitucionales las leyes de la Ciudad Autónoma que gravan con el impuesto a los ingresos brutos “las operaciones de pases, los activos subyacentes o colaterales, y operaciones sobre títulos, bonos letras, certificados de participación y demás instrumentos emitidos y a emitir en el futuro por el Banco Central”.
Según Miguel Pesce, la cuestión tiene la máxima gravedad institucional porque puede afectar al conjunto de la economía nacional.

El mismo argumento mencionó otro de los condenados en la causa Ciccone, el ex funcionario de la AFIP Rafael Resnick Brenner, para fundamentar un pedido de reposición a la propia Corte Suprema, frente a cuya sede comenzará el martes un acampe del Frente Milagro Sala por el Trabajo y la Dignidad, en demanda de la libertad de la fundadora y los demás militantes de la Organización Túpac Amaru, próximos a cumplir cinco años de detención, en represalia por alzarse como una alternativa popular a los poderes fácticos.


De 4 a 14

La Cámara de Diputados aprobó por 131 a 117 votos el proyecto de ley que termina con la clandestinidad e inseguridad del aborto.
El proyecto fue parte de esos acuerdos entre Presidente y Vice.
Esta diferencia de 14 votos entre ambas posiciones robustece las chances de su aprobación en el Senado, que comenzará a partir de mañana su tratamiento en comisiones y aspira a convertirlo en ley el 29 de diciembre.
Hace dos años, la votación fue dramática y se resolvió apenas por 4 votos de diferencia, 129 a 125.
Tan o más significativo que el incremento de dos votos a favor es la merma de 8 en contra, indicador de que la resistencia celeste ha perdido fuerza, que las intimidaciones no surten efecto (salvo en el caso del peronista jujeño Julio Ferreyra, cuyo voto verde se destiñó a abstención por las amenazas a su hija) y que el compromiso político del gobierno nacional no mengua las adhesiones transversales. Ferreyra es una persona muy especial.


El diputado peronista jujeño Julio Ferreyra, que cambió su voto por las amenazas

De los 131 votos, 82 pertenecen al Frente de Todos, 42 a JxC, 2 a la izquierda trotskista, 3 al interbloque federal de Roberto Lavagna (Eduardo Bucca, Jorge Sarghini, Enrique Estévez) y 2 al Interbloque Unidad Federal para el Desarrollo (la misionera Flavia Morales y el rionegrino Luis Di Giacomo).
Luego se aprobó la ley denominada de los 1.000 días, de apoyo estatal a las mujeres que quieren continuar el embarazo y dar a luz, hasta los tres años de la nueva persona que nazca.
Este texto, complementario del otro, obtuvo 196 votos a favor y ni uno en contra.

Los cambios introducidos para extender las adhesiones incluyen la denominada objeción institucional de conciencia, un artilugio que en Estados Unidos aceptó la Corte Suprema conservadora y que en localidades pequeñas del interior de la Argentina puede obstaculizar las prácticas que se intenta legalizar.

También puede ser problemática la exigencia de que las pibas de menos de 16 años deban contar con el consentimiento y la asistencia de sus progenitores.
En cambio, no se modificó el límite de 14 semanas para autorizar la interrupción del embarazo.
El debate giró en torno de posiciones a favor o en contra y no se planteó la dificultad para distinguir un aborto de un infanticidio, más allá de la décima semana.
Quien lo plantea en el Senado es la neuquina Lucila Crexell, quien estaría dispuesta a votar el proyecto si en vez de 14 semanas dijera 12.


Foto: Luis Angeletti.

Igual que en 2018, cuando en la pantalla gigante se exhibió el resultado de la votación, hubo una eclosión de gritos y abrazos entre las manifestantes, y otro tanto ocurrió dentro del recinto.
Esto forma parte de la laxitud con que la sociedad (y también el Estado) están tomando el riesgo de contagio, con un virus que sigue circulando a sus anchas.
Se percibe en este sentido un fetichismo de la vacunación, pese a que el ministerio de Salud ha sostenido que no deben relajarse otros cuidados.
Pero una declaración o un aviso no reemplazan la actitud que se transmite desde la conducta oficial hacia los ciudadanos, que no ha sido ejemplar.


Ni devaluación ni baja de impuestos

Mientras en una cámara se votaban estas leyes, en la otra se modificaba la fórmula de actualización jubilatoria, que ahora volverá a Diputados.
Los aumentos serán trimestrales y no semestrales, y el empalme incluirá como piso inicial el aumento del 5% concedido este mes.

El mix de actualización promediará la recaudación de los impuestos de los que coparticipa Anses y el mejor índice salarial (entre el de los trabajadores registrados, que lleva el Ministerio de Trabajo y que se conoce como Ripte, y el del conjunto de los trabajadores, tal como lo mide el INDEC).

El discurso vocinglero de la oposición por haberse suprimido de la fórmula la inflación del periodo anterior, sólo puede explicarse por ignorancia o mala fe.
Lejos de perjudicar a los jubilados, les quita el techo que les puso Macrì, lo cual no descarta el aumento de los precios al consumidor, que está implícito en la recaudación de impuestos.
De hecho, en el último trimestre, la recaudación creció más que el IPC.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, asistió al seminario anual de pymes que organiza la organización Techint con sus proveedores.
Allí dialogó con Paolo Rocca, il capo di tutti gli svalutazionisti.

Fallida la presión para que se devalúe el peso ante el dólar, Rocca renunció a los ATP cuando el Estado puso como condición para recibir ese auxilio, que las empresas no distribuyeran dividendos entre sus accionistas.
Esta es una confesión de que les ha ido muy bien.

Sus ganancias en 2019, sumando Tecpetrol, Tenaris y Ternium rondaron el billón de pesos.

Rocca reconoció que lo peor de la crisis quedó atrás y que las perspectivas para 2021 son alentadoras.
Pero no se privó de insistir en otro de los puntos centrales de su prédica: la reducción de impuestos, “para que las empresas, los emprendedores, puedan producir”.
Con su estilo que aúna serenidad y firmeza, Guzmán le respondió que el rol que el Estado debe cumplir no permite reducir los ingresos fiscales, que por el contrario es preciso aumentarlos.


Martín Guzman y Paolo Rocca, puños cerrados.

Pero aunque no le reduzcan los impuestos, Rocca goza del subsidio del Plan Gas, que aún reducido respecto del que pagaba el macrismo, sigue caracterizando al capitalismo prebendario que pesa sobre la sociedad argentina, lo cual confirma que los gobiernos pasan, pero Paolo queda.

Desde el centro del ring, el gobierno nacional no cesa de moverse y lanza el jab para mantener a distancia a un rival temible.
¿Es poco o es bastante? Según cómo se mire.
Falta lanzar un uppercut o un cross de derecha que definan el combate.

No es un momento para celebraciones porque demasiados compatriotas la están pasando muy mal.
Según el último informe de CIFRA sobre empleo y salarios, los salarios registrados que habían comenzado a recuperarse en enero antes de la pandemia, volvieron a caer y en septiembre de este año «se ubicaron prácticamente al mismo nivel que en septiembre del año previo y 15,8% por debajo del promedio de 2015».
Los del sector público, aún peor: casi 25% menos de poder de compra respecto a 2015.

Pero cuando pasen algunos años podrá valorarse mejor la catástrofe que impidieron las políticas activas del gobierno nacional, a las que se refieren otras notas de esta misma edición.

LA MAR ESTABA SERENA, de Horacio Verbitzky - 6/12/2020


Esta pareció una semana tranquila, sin corridas cambiarias ni velatorias.
El Banco Central ha obturado la hemorragia de divisas, que el último mes fue cinco veces menor que en los días de locura que precedieron a las últimas medidas de control.
Entre ellas, la prohibición de operar en granos y en el mercado de cambios a la comercializadora D{iaz & Forti, bajo cuyo nombre continuaban enmascaradas las operaciones de Vicentin.
Esa pequeña empresa realizó transacciones por 4 millones de dólares en 2019, pero saltó a 630 millones en 2020, de los cuales sólo ingresó la mitad.

Esa operatoria ilegal fue descripta con detalle en el informe final del Banco Nación sobre esa gran estafa, realizado por Alejandro Gaggero y Gustavo García Zanotti, que podés leer ac{a.
Hasta el juez provincial santafesino Fabián Lorenzini dispuso la intervención de Vicentín, que había frustrado cuando el gobierno nacional la solicitó.
El semestre transcurrido fue aprovechado para avanzar el vaciamiento que en junio se intentó evitar.


Ecos

Las disputas entre allegados a Maradona continuarán durante años, pero no a bordo del Cohete, que navega a demasiada distancia de tan humanos menesteres.
Esta semana se fueron apagando los ecos de aquellas jornadas extenuantes y es de desear que decanten como experiencia para no repetir errores.

Por ejemplo, el Presidente Alberto Fernández le planteará al alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta que la Nación debe tener jurisdicción sobre la Plaza de Mayo y las manzanas aledañas, sin lo cual se torna muy complejo garantizar la seguridad de las instituciones federales que la rodean, como la propia Casa de Gobierno, el Banco Nación, la Agencia Federal de Inteligencia, el Ministerio de Economía y la AFIP.
Sería una forma de atenuar, aunque sea en parte, la errónea reforma constitucional de 1994, apenas mitigada por la Ley Cafiero, de 1995, que buscó garantizar los intereses del Estado Nacional en su sede. 

También sería recomendable que la sede gubernativa tuviera rejas a prueba de trepadores intrépidos, que las usaron como escalones para llegar al otro lado.

Aunque el federalismo argento es menos extremo que el estadounidense, tampoco aquí la Nación puede disponer los modos de intervención policial en las jurisdicciones subnacionales.
Esa imposibilidad está en el origen del problema que se produjo cuando la policía de la Ciudad desató una represión desaforada sobre manifestantes pacíficos.


Con esa violencia innecesaria y no provocada, politizaron una ceremonia popular, en la que se mezclaban la consternación y el festejo, tal como ocurre en los velorios humildes del interior.

El Poder Ejecutivo presentó una denuncia penal contra el jefe de gobierno y su vice y encargado de seguridad, Diego Santilli, cuyo discurso sobre la incapacidad organizativa de la Nación olvida lo que le ocurrió a él hace apenas dos años, cuando la final de la Copa Libertadores de América debió jugarse nada menos que en Madrid, porque el gobierno de Buenos Aires no podía garantizar su seguridad.
Los simpatizantes del Querido Rey no parecen advertir la aberración de que la copa Libertadores se defina en el Reino de España.



A sola firma

El equilibrio inestable entre la Nación y la Ciudad se mantuvo mientras cada jurisdicción tuvo un gobierno de diferente color político, pero derrapó en cuanto ambas quedaron en manos del PRO, a partir de 2016.
Entre sus primeras medidas de gobierno, el Presidente Maurizio Macrì dispuso a sola firma de decreto una descomunal transferencia de recursos a Rodríguez Larreta, quien había sido durante ocho años su jefe de gabinete de ministros.

Es lo que vino a corregir ahora la ley que fija la transferencia en lo que esa fuerza de inseguridad realmente insume, y no en las cifras fantasiosas que Macrì detrajo del pozo común para engordar su propio distrito.
En su lamento público, el jefe de gobierno dijo que el recorte equivale al 88% del presupuesto de salud, a once meses del salario docente, a la construcción de 217 escuelas o 13.000 viviendas en barrios vulnerables.
Si ese dinero se aplicaba a la seguridad, tal enumeración es ociosa demagogia.
Si no, se parece demasiado a una confesión, que justifica el recorte.

En su conferencia de prensa, Rodríguez Larreta dijo que había presentado una demanda ante la Corte Suprema de Justicia contra el primer decreto oficial.
También había acordado con Fernández diferir el desenlace a la resolución del tribunal.
Pero junto con la demanda presentó una medida cautelar, que el presidente del tribunal, Carlos Fernando Rosenkrantz, puso en circulación.
Cuando el gobierno lo supo, apuró la sanción de la ley, lo cual anuló aquella jugada y obligó a HRL a presentar otra demanda distinta, de viabilidad más dudosa.
No es lo mismo ir contra un decreto que contra una ley.


Santilli y HRL: una cautelar contra la ley.

Durante el debate, representantes cambiemosos intentaron una desafortunada comparación: Carlos Menem incrementó las transferencias a La Rioja, y Néstor Kirchner a Santa Cruz, sus respectivas provincias.
Hay dos diferencias fundamentales: lo hicieron mediante aportes del Tesoro Nacional, creados por un artículo de la última ley de coparticipación, de 1988, para atender situaciones de emergencia y desequilibrios financieros.
En estas tres décadas, gobiernos de todos los signos los han usado a discreción en distintas provincias y municipios.
En cambio Macrì lo hizo por decreto, en exclusivo beneficio de su propio distrito y en base a un cálculo engañoso acerca de lo que cuesta la policía transferida por la Nación.

Por eso Sergio Massa y Máximo Kirchner no tuvieron dificultad en sumar votos para llegar a la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados en favor de la poda.
Ante la queja estridente de Macrì, para quien una votación sólo es democrática cuando lo favorece, los diputados cordobeses le respondieron con datos duros.
Según ese bloque, presidido por la esposa del gobernador Juan Schiaretti, Alejandra Vigo, mientras Córdoba cuenta con 35.000 millones de pesos para 22.000 policías, la Ciudad Autónoma recibió 67.000 millones para menos de 20.000 policías.
Es decir, 1,6 millones por cada policía cordobés contra 3,3 millones por cada uniformado porteño, menos de la mitad.
Además, el territorio que cubren los azules cordobeses es casi mil veces más grande que el porteño.


La camiseta de Boca

Rodríguez Larreta, que quiere jugar en las grandes ligas, padeció la misma prestidigitación que los cordobeses practicaron con el kirchnerismo en 2015 y 2019: hasta último momento le hicieron creer que lo apoyarían, o que al menos se abstendrían, y en el momento de decidir giraron 180 grados.
Nada personal, El Gringo es así.
Para votar el recorte a los porteños, Vigo reclamó que se difiriera la suma exacta que recibirá Buenos Aires a una negociación directa con el Poder Ejecutivo, y de no haber acuerdo la fijará la Comisión Federal de Impuestos.
Una picardía más: en la CFI están representados los gobernadores, de los cuales 19 ya se pronunciaron en el sentido que deseaba Fernández.
Son los mismos que el viernes firmaron el Consenso Fiscal (al que Rodríguez Larreta se opuso porque compromete a no recurrir a la Justicia ni endeudarse en moneda extranjera), y luego almorzaron en Olivos.
Lo firmaron incluso la mitad de los gobernadores de JxC, los de Corrientes y Jujuy.

En las presidenciales, Schiaretti no tuvo inconveniente en apoyar a su viejo compinche de la FIAT, pero lo que ocurrirá dentro de diez meses es una elección legislativa, en la que macristas y radicales no serán sus aliados sino los competidores a batir.
Por eso no puede darse el lujo de prescindir del caudal kirchnerista, que según los años y los candidatos oscila entre el 9% de Pablo Carro y el 15% de Carolina Scotto.
No es un porcentaje ganador, pero sí puede decidir el triunfo o la derrota de Alejandra Vigo y su amante esposo.
También necesita del gobierno nacional para refinanciar su abultada deuda en dólares y sostener algunos gastos en moneda local.

Además, por primera vez, la relación de la Casa Rosada con el cordobesismo no está en manos de hombres de negocios turbios o de intelectuales bienintencionados pero con poca calle sino de un político fino, como el ministro del Interior Eduardo De Pedro.
Este acercamiento del líder del antikirchnerismo mediterráneo al gobierno nacional, anticipa la paliza que la oposición podrá llevarse en esos comicios, que le permitirían al oficialismo acercarse a la mayoría en la Cámara de Diputados.

La camiseta de Boca que mostró el mapa político del año pasado está en mutación.
La franja de las provincias del centro que en 2019 se vistió de amarillo, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza, entre las azules Peronia del Norte y Peronia del Sur, se tornará azulada o al menos verdosa.
Ni la economía ni la salud pública serán peores en el año electoral de lo que son ahora.

Los ex jóvenes democristianos Carlos Leyba y Domingo Cavallo podrán argüir que el crecimiento previsto es magro y comparar con sus respectivos años gloriosos, 1974 y 1991, pero las personas concretas que viven hoy, muchas de las cuales no habían nacido entonces, agradecerán en las urnas ese alivio.
La clave de las dificultades que padecen se halla en los cuatro años devastadores del neoliberalismo, sobre los que cayó una plaga que no exceptuó ningún rincón del mundo.

Nada menos que Gran Bretaña anunció que su Producto Interno sufrirá este año la peor caída en tres siglos.
La experiencia de casi cuatro décadas de democracia señala que todos los gobiernos ganaron la primera elección de medio término, con la única excepción de Fernando De la Rúa, por mérito propio y circunstancias externas.
Sólo alguien que confiesa no estar bien psicológicamente, como el ex senador Eduardo Duhalde, puede equiparar a quien lo batió en las urnas en 1999 con el Presidente Fernández.


El Rubio y el Uno

La contracara de la represión violenta desatada por los escopeteros de la policía porteña fue el ingreso a dependencias internas de la Casa Rosada de una cantidad de dolientes que querían despedir a Maradona.
Para el gobierno nacional, no fueron más de 50.
Algunos testigos, imágenes de señales de cable y filmaciones caseras permiten multiplicar esa cifra hasta por diez.

El número no es lo fundamental.
Las interpretaciones de cada autoridad son antagónicas: para la Nación, la estampida se originó en los apaleos, gaseos y cauchazos desatados por la fuerza represiva porteña a nueve cuadras, sobre las avenidas 9 de Julio y de Mayo.
Para la Ciudad, se debió a la actitud permisiva de las fuerzas federales.

Con cierta reticencia, el Poder Ejecutivo Nacional terminó por aceptar que su responsabilidad de origen fue acceder a los deseos de dos hijas y de una ex compañera sentimental de Maradona, sin prever las consecuencias cuando se hiciera evidente que una amplia mayoría de los presentes no podría cumplir su propósito.
Para peor, esto trascendió de la peor manera, no por un anuncio oficial acompañado de una propuesta alternativa, sino gracias a las corridas que provocó la agresión policial sobre la fila que aguardaba su turno.
Tanto autoridades del gobierno como funcionarios de planta de la Casa Rosada, concuerdan en que si no se hubieran abierto las rejas, la estampida podría haber derivado en una Puerta 12, con centenares de muertos.

El Presidente cuenta que cuando se acercó al ver personas trepadas a las rejas, en las puertas que dan frente a las sedes de la AFI y del Banco Nación, se identificaron como hinchas de Almirante Brown, uno de los clubes en los que no jugó nunca Maradona.

- Cállense muchachos que ahí viene el Uno.

Ése fue el interlocutor al que se dirigió Fernández poco después, cuando otros hinchas amagaban con descolgarse de las rejas hacia el interior.

- Eh, Rubio -, le gritó, antes de señalarle lo que estaba sucediendo.

Los demás descendieron a una seña del Rubio, quien saludó al Presidente con un pulgar levantado.


El eje Bullrich - Berni


Berni, según Barcelona y en opinión de Bullrich

El orgullo del gobierno es que en ese contexto, las fuerzas de seguridad hayan cumplido la orden de orientar la salida de quienes deambulaban entre el salón de los bustos y el patio de las palmeras, sin que hubiera ni un herido ni un vidrio roto, un cambio de paradigma luego de tantos años de Doctrina Chocobar y palo libre. No está mal, si además se entiende que es mejor prevenir que curar, para no verse en semejante situación.

Esta apreciación se potencia cuando se sabe, como informó el blog Pájaro Rojo, que el jefe de la policía porteña, comisario Gabriel Berard, incluyó en la orden del día de la fuerza una felicitación a los efectivos que participaron en el brutal ataque a los manifestantes. 

Otro tanto hizo el ministro bonaerense de Seguridad, el cirujano Sergio Berni, quien para ello tergiversó los hechos. 
“El barrabrava que tira piedras, palos y botellas en medio de una multitud está cometiendo un delito. Aquellos que eligen no hacer nada por falta de coraje y dejan actuar libremente a un puñado de energúmenos, ¿qué acto están cometiendo? ¿Cómo podemos calificar esa conducta?”, escribió.


Santilli y comisario Berard: el palito de abollar ciudadanía.

Los agredidos en las avenidas 9 de Julio y De Mayo no eran barrabravas ni habían tirado nada, cuando la policía los atacó. Patricia Bullrich se jactó de que Berni coincide más con ella que con Sabina Frederic, lo cual es muy cierto.
Pese a su gravedad, la felicitación de Berard y el elogio de Berni merecieron menos atención que unas declaraciones pedorras de tres rugbistas.
Como es difícil tomar esa cuestión en serio, mejor que sumar comentarios a un tema tan menor es compartir varios videos de Ezequiel Campa y su gran personaje, Dicky del Solar, que lo dice todo.


De pura ley

El oficialismo apuró el tratamiento legislativo de varios significativos proyectos de ley.
La derogación de la clandestinidad del aborto llegará al recinto de la Cámara de Diputados el jueves 10, y tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo, los cálculos sobre cómo será votado en cada cámara son optimistas.
En forma discreta pero eficaz, Alberto y Cristina están trabajando en asegurar algunas voluntades y en neutralizar otras, sobre la hoja de ruta trazada por Elizabeth Gómez Alcorta.
Esto se refleja en la exasperación de quienes se oponen, que se han permitido escraches violentos incluso a familiares de legisladores y legisladoras y en las expresiones vertidas por algunos de los invitados del sector confesional a exponer.
El sacerdote José Di Paola hizo evidentes sus escasas luces.
Ni siquiera leyendo pudo dar coherencia a su exposición, que giró sobre dos ejes de palmaria falsedad:
Que las personas pobres, cuya representación se arrogó, son celestes, mientras el verde está circunscrito a las elites porteñas.
Que se debe a la insistencia en este proyecto que el Papa Francisco no venga a la Argentina.

El pastor Osvaldo Carnival, contratado por Rodríguez Larreta para adoctrinar a sus policías, fue amenazante.
Dijo que quienes defendieran el proyecto no podrían vivir tranquilos durante medio siglo y que no habría lista sábana capaz de esconderlos.

El otro proyecto que mueve pasiones es el aporte extraordinario sobre las 12.000 mayores fortunas del país, que se convirtió en ley el viernes, sin ninguna de las modificaciones en el Senado que pretendían varias cámaras patronales, como la UIA.

Lo mismo ocurrió con otro proyecto de Máximo Kirchner, que prohíbe por 30 años dedicar un terreno que se haya incendiado a otra actividad distinta a la que se realizaba antes del fuego, que se duplican a 60 si la destrucción hubiera afectado al bosque nativo. Pese al torrente de informaciones sobre la molestia del Ministro de Economía Martín Guzmán y del propio Presidente Alberto Fernández, ambos fueron incluidos por el Poder Ejecutivo para su tratamiento más allá del periodo de sesiones ordinarias, que concluyó el último día de noviembre.

Otro tanto sucedió con la ley de sustentabilidad de la deuda pública y con la fórmula de movilidad jubilatoria.
En ambos casos, los proyectos del Poder Ejecutivo recibieron enmiendas sugeridas por el bloque de senadores que responde a la Vicepresidenta CFK.
Lejos de la historia de Pimpinela que apasiona a la trifecta mediática, los cambios fueron aprobados por Alberto y por Martín Guzmán y mejoran proyectos que ya eran buenos.

La ley de sustentabilidad de la deuda externa fue fundamentada por Guzmán como un respaldo a la negociación con el FMI.
Exige que tanto los préstamos en moneda, legislación y justicia extranjeras como los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional cuenten con la aprobación previa del Congreso.

n un seminario virtual organizado por la Unión Internacional de Trabajadores de Capacidades y Servicios, Guzmán dijo que en la negociación con el FMI se procura “reemplazar el programa actual por uno nuevo que se base en principios completamente diferentes, entendiendo que no hay restauración de la estabilidad macroeconómica sin la recuperación del crecimiento económico”.

En el futuro los programas del Fondo deberían basarse en premisas apropiadas, y ser considerados legítimos a nivel nacional, porque den “suficiente alivio al país para que se puedan implementar las políticas que sean necesarias para la recuperación económica”.
En el Senado se agregó que no se admitirá la emisión de deuda pública para sufragar gastos corrientes.

Es comprensible que esto incomode a quienes participan del negocio financiero del endeudamiento y la fuga, pero no al gobierno, que recibe así un respaldo importante para la negociación.
Fernández lo incluyó en extraordinarias para que Diputados ratifique esa cláusula.

La fórmula de actualización previsional suprimió la inflación pasada como medida, ya que de ese modo los ingresos siempre quedarían por debajo de ese techo, y la substituyó por un mix entre los salarios tal como los mide el Ministerio de Trabajo (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables, o RIPTE) y la recaudación de los impuestos destinados a financiar la ANSES.
Con la fórmula que se aplicó durante los gobiernos de Cristina, los jubilados y pensionados vencieron a la inflación por un 25%, con la del macrismo quedaron 20% por detrás, en apenas dos años.

La mejora posterior de la fórmula consistió en que el 5% que se cobrará este mes, fijará el piso a partir del cual se aplicarán los próximos aumentos y no se tomarán a cuenta de la primera mejora de 2021.
Además, las actualizaciones serán trimestrales y no semestrales, y como valor salarial se tomará el RIPTE sólo si supera al indicador que mide el INDEC, que prevalecerá de ser mayor.
Desde hace varios meses, la recaudación supera al Índice de Precios al Consumidor, relación que de mantenerse beneficiará a los jubilados.

Esta sucesión de acuerdos entre las distintas alas del FdT ha perturbado algunas determinaciones de la trifecta, y permitido que, aún con timidez, se asome la realidad.
Al referirse “a la expresión bicéfala, cuyas cabezas habitan en la Casa Rosada y en el Senado”, el columnista de La Nación Claudio Jacquelin consigna que esa relación transcurre “no sin conflicto, pero tampoco con diferencias irreconciliables ni perspectivas cercanas de ruptura. Los enemigos están afuera”.
Lentos, pero inseguros, era hora de que se fueran dando cuenta.


La injusticia que no cesa

La República Autónoma del Cuarto Piso y el Estado Libre Asociado de Comodoro Py continuaron su batalla corporativa contra los ex funcionarios de las tres administraciones kirchneristas, orientada por el gobierno de los Estados Unidos, como confesó el embajador Edward Prado en la audiencia de confirmación en el Senado de su país.

La Corte Suprema de Justicia despachó en pocas líneas el recurso extraordinario del ex Vicepresidente Amado Boudou en la causa Ciccone, y la Cámara de Casación Federal consideró validas las declaraciones de los arrepentidos de la encuadernadora Bonadío - Stornelli, pese a que no fueron registradas por medios técnicos idóneos como exige la ley.

Está fuera de discusión que Boudou padeció una abierta represalia por su rol decisivo en la estatización del sistema previsional.
La Corte Suprema utilizó para confirmar su condena el artículo 280 del código procesal civil y comercial, cuya constitucionalidad y convencionalidad ha sido cuestionada por el sistema interamericano de derechos humanos , ya que permite descartar un caso sin explicar por qué, tal como también objetó el Consejo Consultivo convocado por el Poder Ejecutivo.

Las dos causas falladas esta semana se iniciaron significativamente por la actuación de sendos suboficiales del Ejército, los sargentos primeros Jorge Orlando Pacífico y Oscar Bernardo Centeno, del arma de Ingenieros igual que el teniente coronel Atilio Stornelli, el padre del fiscal.
Está documentado que Pacífico y Centeno se conocen por lo menos desde 1980, cuando compartieron el curso de mantenimiento de camiones Mercedes Benz dictado en el Batallón de Arsenales 601, en plena dictadura.
Completa el cuadro un tercer suboficial, éste de la policía federal, Jorge Bacigalupo, un amigo de Centeno que se declaró admirador del jefe de la Triple A, comisario Alberto Villar, y ávido de venganza contra el kirchnerismo por su política de enjuiciamiento de los crímenes de lesa humanidad, que entregó los cuadernos al diario La Nación.


Los suboficiales Pacífico, Centeno y Bacigalupo.

En noviembre de 2011, pocos días después de la victoria electoral de la fórmula Cristina Kirchner - Amado Boudou, Clarín mencionó por primera vez la denuncia de “un ciudadano común, Jorge Pacífico”, quien dijo que tomó conocimiento de delitos de acción pública por una conversación oída en un café entre hombres desconocidos.
No los vio porque estaba de espaldas, pero los escuchó decir que The Old Fund “resulta ser una pantalla de la familia Ciccone” y de una persona “políticamente expuesta, alto funcionario del gobierno nacional, para recuperar la empresa antes fallida”.

En realidad, Pacífico es especialista en explosivos, fue comando en la guerra de las Malvinas, participó en los levantamientos carapintada de Aldo Rico y Mohamed Seineldín, fue dirigente del MODIN y vendedor de un producto tan poco común como helicópteros artillados.
En 1995 fue detenido bajo la acusación de traficar armas robadas al Ejército y se constituyó en el primer hilo de la pista carapintada en el atentado del 18 de julio de 1994 a la sede de la DAIA.
Esa mañana Pacífico apareció ensangrentado entre los escombros del edificio demolido.
Su explicación fue que se había citado en un bar de Corrientes y Pasteur con el apoderado del Modín, Jorge Rodríguez Day, y con otros dos dirigentes partidarios, para ir a ver un auto importado ofrecido en un aviso.
Al producirse el estallido “estuve ayudando a las víctimas”, dijo.

Ese fue el espurio comienzo de la causa que concluyó con la condena del ex Vicepresidente a 5 años y 10 meses de prisión, que comenzó a cumplir el mismo día, aun antes de que se dieran a conocer sus fundamentos y pudiera apelarla.

El testigo que lo incriminó es Alejandro Paul Vandenbroele, quien fue recompensado por el gobierno del ex Presidente Maurizio Macrì con un bello hotel boutique en Chacras de Coria.
Al demandar un millón y medio de pesos para que comenzara a instalarlo, el responsable de Vandenbroele en el programa de protección de testigos, el policía porteño Carlos Linsalata, informó a sus superiores que tres semanas antes había sido condenado Boudou y que había llegado la hora de pagar.
Esto consta en el expediente que consultó Ari Lijalad.
Estas son algunas de las evidencias que la Corte se negó a considerar.
Además, el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti anunció el fallo a la trifecta antes que a las partes.


Boudou y su acusador


La Masía, el hotel boutique con el que se pagó la declaración.

El mismo procedimiento de rehusar pronunciarse siguieron los jueces Diego Barroetaveña y Daniel Petrone para rechazar el recurso de queja presentado por Cristina Fernández de Kirchner, que estaba en condiciones de ser tratado desde hace un año.
Alegaron que era inadmisible, porque no iba en contra de una sentencia definitiva.
En consecuencia, nada dijeron sobre la bien fundada presentación del defensor Carlos Alberto Beraldi, quien no planteó la inconstitucionalidad de la ley del arrepentido (tema más que opinable) sino por el origen ilícito de la causa, el procedimiento de fórum shopping para que se hicieran cargo el doctor Glock y su fiscal Stornelli, la persistente violación de secretos, la extorsión a varios de los arrepentidos y la ausencia de los registros técnicos que la ley exige para que los arrepentimientos sean válidos.

En cambio sí abrieron el recurso de Julio De Vido, que tampoco iba contra una sentencia definitiva, y como era previsible afirmaron la constitucionalidad de la ley impugnada.
Los mismos jueces, al mismo tiempo, dicen blanco en un caso y negro en el otro, seguramente sin ponerse colorados.
La próxima semana, Beraldi presentará el recurso extraordinario para llegar a la Corte Suprema.

Ahora, el Tribunal Oral Federal 7 podrá avanzar en el trámite procesal y citará a juicio para que las partes ofrezcan los medios de prueba con los que se habrá de desarrollar la audiencia.
Esto va a demorar mucho tiempo y como las partes van a plantear instrucciones suplementarias, no es seguro que se fije audiencia en 2021.
La estrategia corporativa no es apurar el trámite para que se declare que la Vicepresidenta es culpable o no, sino la dilación constante, para mantenerla en la indefinición perpetua, que la trifecta mediática convierte en presunción de culpabilidad.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

DIEGO MARADONA, por Julio Velasco - 28/11/2020

“Italia y el mundo respetan y admiran a Maradona, los argentinos y los napolitanos los amamos."

El mundo entero lo honra: lo lloramos.
En el fútbol nunca tuvimos dudas, fue el mejor de todos: como jugador, como líder, como motivador.
Él era el súper estrella y el hombre de equipo: combinación difícil, tal vez único.
Nadie fue amado tanto por los camaradas.
Siempre fue uno de nosotros.

Podrías imaginarlo en zapatillas recogiendo a un compañero con nadie, disparando mierda, bailando o cantando, festejando.​

Diego no era blasfemo cuando fue llamado Dios.
Él no era el Dios cristiano, islámico o judío.
Él era, y es, un dios griego, con las pasiones y defectos humanos que caracterizaban a los dioses de la mitología griega antigua.
De hecho, era un mito mientras estaba vivo, y mucho más ahora.​

La figura de Diego me recuerda a Vasco Rossi: ¿cómo logró hacer el concierto más grande de la historia europea en una ciudad de 120.000 habitantes como Módena?
El hecho de que sus canciones son hermosas?
¿Por qué canta mejor que los demás?

Creo que el misterio es que las personas, las comunes y las menos comunes, se sienten identificadas.
En un verso, en una canción o en la vida de Vasco, contradictorio, simple y complejo, con errores y triunfos, con alegría y amargura. Maradona también hace que las personas se identifiquen, especialmente aquellos en dificultades, pero también otros.
Fue transversal.

​¿Cómo explicas que su muerte ha eclipsado incluso al Covid? ¿Cómo se puede entender este fenómeno mundial?
No lo sé.
Pero en cambio, sé que no solo puedes usar la lógica y el razonamiento.
Se trata de emociones.
Como solo los deportes y la música pueden dar.
Para ciertos fenómenos no puede usar las herramientas habituales.
Esta es la magia de los diferentes.

Hay algunos, o muchos, no importa, que dicen que no fue un buen ejemplo.
Siempre dijo que no quería ser un modelo a seguir para nadie, lo que quería era ser uno como los demás.
Esto le fue negado, sin embargo él no se quejó.
Él pagó sus pecados en efectivo.
No se justificó a sí mismo. No buscó una coartada.
Ni siquiera por su adicción a la cocaína.

Sin embargo, me pregunto: ¿cuánto valen ciertos valores, en los tiempos que tenemos que vivir?

Nunca hizo una mueca o protestó por el pase equivocado de un compañero.
Cuando tuvo que hacer una corrección a un compañero esperó a que se vaciara el vestuario, especialmente si era joven, como cuenta Ciro Ferrara.
Nunca se quejó de faltas y sufrió muchas.
Siempre defendió a sus compañeros, no solo eso, siempre los consideró los más fuertes que podrían estar allí.
Los hizo sentir mejor.

Podía llegar tarde al entrenamiento, pero siempre jugaba para el equipo.
Siempre ha jugado, lesionado, enfermo o sin entrenamiento.
Estaba condicionado por su adicción a la cocaína, pero nunca por su motivación.

La tiene con los fuertes, nunca con los débiles: con el presidente de los Estados Unidos, de la FIFA, de la AFA (la Federación Argentina de Fútbol), con Matarrese.
Dijo cosas que muchos de nosotros hubiéramos querido decir.
Lo pensamos, pero medimos las consecuencias.
Él no midió, actuó.

Lo traicionó su amigo de la infancia y más tarde, incluso su “representante” de confianza, pero continuó creyendo en las personas.
Él vivió para sí mismo, pero también para la gente.
Fue un líder, tanto en Nápoles como en Argentina. Su gente también lo amaba porque sentían que el más grande de todos los amaba.
Se sentían entendidos, no juzgados.

No es fácil entender el fenómeno de Maradona en Argentina y Nápoles si no se pueden poner del lado de los que están en los suburbios, más pobres, a veces menos educados, a veces maltratados, a veces insultados, casi nunca se consideran algo conmiserados.
Maradona era la venganza, el orgullo, el líder.
Fue tan contradictorio como nosotros.
Pero era nuestra contradicción, auténtica, genial.

No es posible entender a Maradona hasta el final sin saber desde la realidad dónde comenzó su historia.
La vida de las familias que viven en barrios pobres en las afueras de Buenos Aires no se puede comparar ni siquiera con la de los peores barrios de Italia.
Gestionar todos esos cambios vertiginosos, la nueva riqueza, la fama, el uso que tantos querían hacerle fue muy difícil.
Lo manejó todo lo mejor que pudo, sin renunciar nunca a su identidad, sus orígenes y su cultura.
Muchas veces me he preguntado: si yo hubiera nacido en Villa Fiorito en lugar de en una familia de clase media en La Plata, ¿habría podido manejarlo mejor?
También desde ahí viene mi admiración por Diego.

Poco se ha dicho sobre la inteligencia de Maradona y no hablo de fútbol.
Nadie podría haber logrado todo sin inteligencia especial, y la inteligencia no es erudición.
Diego usó por primera vez expresiones que hoy se han convertido en parte del lenguaje común.

Los famosos dos goles que Diego hizo contra los ingleses en el Mundial de 86, para todos nosotros, los argentinos, tenían un significado especial.
Aquéllos que no conocen la historia argentina no pueden entenderla completamente.
Después de la conquista de la independencia, Argentina fue durante mucho tiempo una colonia económica de Inglaterra, con todas las condiciones desventajosas que los británicos siempre impusieron en los países que dominaban.
En más de cuatro años antes de esa Guerra Mundial había habido la Guerra de las Malvinas, una guerra absurda de la que es responsable no solo la Thatcher sino también de la dictadura militar del general Galtieri.
Personalmente nunca la he apoyado, aunque afirmo que las Malvinas son argentinas.
Cientos de jóvenes soldados murieron a manos del Ejército Británico. Solo cuatro años después de esa guerra estaba el partido con Gran Bretaña.
Ganamos con dos goles de Maradona: un gol de engaño y el mejor gol de la historia.
Para todos los argentinos fue una satisfacción inimaginable, porque la “mano de Dios” hubiera sido una impropiedad; había sido experimentada por tantos como la respuesta a todas las impropiedades experimentadas por los ingleses; había sido la venganza de los débiles sobre los poderosos.
El otro objetivo, bueno, el otro no necesita presentación: podríamos haber sido mejores que los ingleses.
Diego podría haber sido mejor.

El mundial 90 sigue siendo una herida abierta.
Ver a Maradona llorar como un niño nos hizo llorar a todos.
Sufrir una injusticia como el penal contra Alemania fue difícil de digerir, pero escuchar el silbido de nuestro himno nacional por nuestros “primos” italianos nos hizo aún más daño.
Al menos para mí y estoy seguro que para Diego también.

Conocí a Maradona una vez en el Olimpico de Roma, junto con Gianni Minà.
Me saludó con un gran abrazo.
Sabía todo sobre todos los argentinos que estaban en el extranjero y especialmente en Italia.
Parecía un viejo amigo.
Me gustaría conocerlo mejor. Tomar un mate juntos, comer un asado, conocer a su familia porque como dije Diego era uno de nosotros

Me gustaría terminar con una frase de otro gran Argentino, el “Negro” Fontanarosa:
“A decir verdad, no me importa lo que Diego hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía”.
De hecho, a todos nos importaba lo que hacía con la suya, pero era demasiado doloroso pensarlo.

Gracias Diego, te queremos mucho.

martes, 1 de diciembre de 2020

EL PRESIDENTE DE TODOS LOS FUTBOLISTAS, de Carlos Ulanovsky - 29/11/2020

El interés de Maradona por la política, que eligió y defendió con absoluta conciencia


Con Hugo Chávez en Mar del Plata, en 2005.

La vida de Maradona estuvo signada por la política en su mejor y más genuino sentido.
Primero por la decisión de no olvidar sus orígenes tan humildes en Villa Fiorito, también como homenaje a sus padres y además por sus elecciones ideológicas permanentes sintetizada en uno de sus dichos:
“Yo soy zurdo del todo: de pie, de fe y de cerebro”.

Revisar aspectos de su existencia permite verificar su abierto afecto y libre adhesión por gobiernos populares, como los de Lula y Evo, Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Ni hablar de su incondicional amor por Cuba, país que lo recibió y protegió en momentos difíciles de su vida.
Esa cercanía con la isla la llevaba en la piel: en su brazo derecho mostraba con orgullo un tatuaje del Che Guevara, así como en la pierna izquierda dejó para siempre una imagen de Fidel Castro.

A propósito: vaya coincidencia, el comandante de la revolución murió en la misma fecha.
Y, ampliando las casualidades, en otro 25 de noviembre pero de 1956 (todavía faltaba para que Diego llegara a este mundo) partía del puerto de Veracruz, México, el legendario barco Granma con 82 revolucionarios a bordo, entre ellos Fidel.

Nunca le gambeteó al compromiso.
Lo demostró en el 2005 integrando la comitiva del llamado Tren de la Esperanza que trasladó a Mar del Plata a miles de militantes que rechazaban la Cumbre de las Américas que, con la repudiada presencia del Presidente norteamericano George Bush, se llevaba a cabo en Buenos Aires.

En diversas circunstancias estuvo en los despachos más encumbrados, como asistente principal y porque todo líder sumaba prestigio si obtenía una fotografía al lado suyo.

En 1995 la Universidad de Oxford lo distinguió con el título de “maestro inspirador de los estudiantes soñadores”.

Apoyó con devoción y convicción a las gestiones de Néstor y de Cristina así como el 26 de diciembre de 2019 llegó a la Casa Rosada para saludar y manifestar su pertenencia al nuevo gobierno del Presidente Alberto Fernández, que como hincha de Argentinos Juniors lo tuvo como ídolo.
En esa circunstancia salió al más simbólico de los balcones, como lo había hecho 33 años antes, en 1986, de regreso como campeón mundial.
Esta última vez tiró besos, se tocó el corazón, saludó con el puño izquierdo erguido y jugó con una réplica de la copa que había ganado en México.

Y hace muy poco, cerca de su cumpleaños, volvió a marcarle territorio a Macri.
Fue cuando el ex Presidente había sugerido al peronismo desligarse de Cristina “así como yo, cuando era presidente de Boca, me tuve que desprender de Maradona”.
Esta declaración fue velozmente respondida por Diego:
“Vos, Mauricio, no me echaste de ningún lado. Fui yo el que dejó el fútbol para proteger la salud de mis viejos… Vos sabés que tus decisiones les cagaron la vida a dos generaciones de argentinos… Hacete cargo, querido, ya lo dijo tu padre”.

A mediados de la década del ‘90, con colegas como el francés Eric Cantoná, el liberiano Weah, el colombiano Valderrama, el brasileño Bebeto, el italiano Vialli, el búlgaro Stoichkov, el sueco Brolin y el danés Laudrup, entre otros, participó de la fundación de la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales.
Tenía claro que la FIFA, por su avidez por los negocios, había transformado al fútbol en un enorme negocio y había condenado a los jugadores a ser, en el mejor de los casos, una mercadería, y en el peor un esclavo.

Las que se leerán a continuación son frases de Diego Armando Maradona que tienen inequívoca afinidad con uno de sus principales intereses, que eligió y defendió a absoluta conciencia: la política.

“Todos saben lo mismo que yo, pero pocos se atreven a poner la cara contra Blatter, Havelange y Grondona.
El jugador de fútbol es lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte”.

“Crecí en un barrio privado de Buenos Aires.
Privado de luz, de agua, de teléfono”.

“Cuando entré al Vaticano y vi todo ese oro, me convertí en una bola de fuego”.

“El juez Bernasconi (Hernán, juez del famoso caso del jarrón de Guillermo Cóppola) es muy rápido.
Es capaz de meterle un supositorio a una liebre”.

“No soy ningún mago.
Magos son los que en Villa Fiorito viven con mil pesos por mes”.

“Mi viejo fue peronista; mi vieja adoraba a Eva y yo fui, soy y seré siempre peronista”.

“Yo quería ir a los Estados Unidos, pero el cabeza de termo de Clinton no me deja entrar”.

“Cuando viví en Cuba, en el inodoro tenía la foto de Clinton.
Un día se la mostré a Fidel y me dijo, refiriéndose a Bush: 
‘El que viene es peor’.
Y no se equivocó”.

“Yo, al Presi (se refiere a Fernando de la Rúa, en el 2001) le pediría que se despierte… sé que es capaz, pero la siesta terminó”.

“Se le escapó la tortuga”.
(Inspirada en algo que le pasó al hijo del embajador norteamericano en la Argentina James Cheek cuando se le extravió una tortuga.
Varias veces se la dedicó a Julio Grondona).

“Pensé que el que venía era Berlusconi, pero me encontré con el cartonero Báez”
(La frase aludía a quien entonces era el presidente de Boca, Mauricio Macri.
Maradona era jugador).

“A Neustadt le digo sanguchito, porque está siempre cerca de la torta”.

“Si lo veo a Duhalde en el desierto, le tiro una anchoa”.

“Bush es un asesino.
Prefiero ser amigo de Fidel”.

“Mi ídolo es el Che Guevara, y Néstor tenía muchas cosas del Che”.

“A los políticos les saco una ventaja.
Ellos son públicos. Yo soy popular”.

MI AMOR EN BLANCO Y NEGRO, de Arturo Pérez Reverte - 16/11/2020


Ahora que estoy a diez días de empezar el taco de almanaque número 69 puedo confesarlo sin complejos: mi verdadero amor cinematográfico, la mujer de mi vida en celuloide, no es Ava Gardner, aunque anduvo cerca de serlo en Mogambo, ni la Claudia Cardinale de Un maledetto imbroglio; tampoco la Marlene Dietrich de El expreso de Shanghai, la Romy Schneider de La piscina, la Grace Kelly de Atrapa a un ladrón, ni la Sophia Loren que sale gloriosamente mojada del agua en La sirena y el delfín.
Ni siquiera, lo que ya es ponerme entre la espada y la pared, la Lauren Bacall de Tener y no tener, con todas sus consecuencias.
Todas ellas fueron, o son.

Pero el verdadero amor de mi vida, o de esa parte contemplativa de mi vida, se llama - tales amores nunca envejecen ni mueren - Louise Brooks, y es probable que a algunos de ustedes, los más jóvenes o menos cinéfilos, no les suene de nada.
Pero tiene arreglo: tecleen en Google o Youtube, y luego me cuentan.

Louise Brooks, Lulú para la posteridad, fue una actriz norteamericana de intensa y breve carrera: entre 1925 y 1938 intervino en veinticuatro películas, dos de las cuales, rodadas en Europa, la situaron en la gran historia del cine: La caja de Pandora y Tres páginas de un diario.
Su característico corte de pelo, ese escueto casco negro que acentuaba su aspecto a ratos andrógino, a veces agresivamente femenino y tan imitado en su momento, en películas que incluso rozaron el lesbianismo y el incesto, acabó convirtiéndola en un icono de su época; aunque la definitiva y eterna fama cinematográfica no le llegaría hasta más tarde, a los cincuenta años, muy lejos ya de todo aquéllo.

Su carácter independiente, su desinhibición sexual, el modo en que se ponía el mundo y a los productores de Hollywood por montera - libérrima de costumbres, ajena al pudor, nunca quiso, sin embargo, acostarse con ninguno de ellos -, fue proscrita por el mundo del cine y puesta en una lista negra de la que no salió nunca, destruyendo así su carrera.

Pero cuando en los años 50 destacados cinéfilos europeos y norteamericanos redescubrieron sus películas, en especial aquellas dos obras maestras que rodó en Alemania con el director expresionista Georg Wilhelm Pabst (Pandora’s box y The diary of a lost girl), la gran historia del cine la acogió para siempre con los brazos abiertos.
Y ahí sigue, hecha leyenda, la mujer que escribió con pleno conocimiento de causa: 
«Mi madre tenía el mismo instinto maternal que un caimán» y «Una chica bien vestida puede conquistar el mundo, incluso si no tiene dinero».

Señalo escribió y no dijo, porque Louise Brooks fue, tras dejar el cine, una escritora excepcional.

Cuando a mediados de los 80 conocí sus películas, descubrí también Lulú en Hollywood, libro de memorias donde, con deliciosa sencillez, gracia y sutil mala leche, ajusta cuentas con Hollywood, el mundo, los hombres y algunas mujeres, y que contiene, entre otras cosas, un notable capítulo sobre Humphrey Bogart - uno de sus muchos amantes -, otro sobre William Wellman y otro, Gish y Garbo - también pasó por la cama de esta última - contando la presión de los estudios cinematográficos sobre las actrices famosas.
Esa sorprendente transmutación de actriz a escritora acaba no sorprendiendo cuando te adentras en su vida y averiguas que era lectora desde niña, que en los rodajes se encerraba a leer a Proust, Darwin o Goethe, y que nunca viajó sin libros en el equipaje.

Los tenía, los libros, incluso en la habitación del hotel Ambassador donde, tras tirar la llave, vivió una semana de sexo intenso con Charles Chaplin, teniendo ella 18 años y él 36.
Y después de haber sido bailarina, amante promiscua - pobres o ricos, siempre elegía ella -, actriz deseada, hembra impúdica, prostituta de lujo a ratos, indómita siempre, y tras permitirse el valiente lujo de fracasar a los 25 años, fue la literatura la que le dio refugio y consuelo hasta que la gloria definitiva llegó tres décadas después, cuando los cinéfilos la reivindicaron como suya y Lulú en Hollywood fue un éxito.

Homenajeada en varias películas, Guido Crepax basó en ella su cómic Valentina, suscitó canciones como Pandora’s box y Lulú, y fue su imagen la que inspiró aquel famoso Oui, c’est moi del perfume Lou Lou de Cacharel.
Para entonces ya era vieja, alcohólica y malhumorada, pero vivió lo suficiente para saborear la dulce revancha de su propio mito.

Murió a los 78 años con el pelo gris, una botella de ginebra y un libro en la mesilla de noche, fiel a su bronco carácter, después de escribir a su hermano una carta en la que resumía su fascinante vida: «Fracasé en todo: como actriz, esposa, amante, puta, cocinera, amiga.
Y no me disculpo con la excusa fácil de que no lo intenté.
Lo intenté con toda mi alma».

NO SUPIERON MORIR DE OTRA MANERA, de Arturo Pérez Reverte - 14/4/2020


Me quedan vivos un par de amigos espías, o que lo fueron, o están a pique de dejar de serlo.
Espías de verdad, quiero decir, de los de antes, con alguno de los cuales comparto intensos recuerdos africanos que, hace ya diez o quince años, mencioné por encima en esta misma página.

Con otro de ellos, más reciente, comí hace poco para charlar de nuestras cosas; y en el transcurso de la conversación me pidió que algún domingo dedicara un recuerdo a los siete compañeros que - noviembre de 2003, hace poco se cumplieron diez años - murieron en el combate de Latifiya, Iraq.
Y aquí me tienen ustedes. Cumpliendo.

Eran espías de verdad, no hurones de cloaca especialistas en Corinnas, Bárbaras y braguetas reales.
Tengo ante mí en este momento la carta de uno de ellos a su familia; y yo mismo, que vivo de contar historias, no podría narrar mejor lo que aquellos siete compatriotas nuestros, más el que sobrevivió del grupo, hacían allí, en un podrido rincón del mundo.

Si han visto ustedes aquella película - buenísima - de Leonardo DiCaprio y Russell Crowe sobre agentes en Iraq, dejarán poco espacio a la imaginación: hacían exactamente lo mismo, con la diferencia de que, en vez de tener detrás el respaldo de la nación más poderosa del mundo, tenían lo que ustedes y yo tenemos aquí.
Fotografiaban a miembros de Al Qaeda cuando salían de las mezquitas, se entrevistaban con líderes chiítas radicales, vestían como árabes, trataban con traficantes de armas y asesinos, falsificaban los documentos de sus propios coches, bebían cerveza camuflada en latas de refresco, dormían con una pistola debajo de la almohada y salían cada día a la calle, a hacer su trabajo - eran humildes soldados de España, sin uniforme, en misión en el extranjero - pensando que quizá ése iba a ser el día en que los secuestraran y llevaran a una casa remota, escondida; y allí, donde nadie pudiera oír sus gritos, los torturaran durante días, como a bestias, antes de degollarlos ante una cámara de vídeo para que sus padres, mujeres e hijos pudieran verlo a gusto en Internet.

Hacían todo eso que dije antes, cada día, recorriendo Bagdad, tragándose el miedo mientras escuchaban canciones de Sabina en el radiocasete del coche, o como se llame eso ahora.
Hacían su trabajo con valor y decencia.
Se ganaban el jornal. Hasta que un día, en la ruleta de la suerte, o de la vida, salió su número. 

Hay por ahí unos viejos versos un poco cursis, pero cuyo final es hermoso:
No supieron querer otra bandera
no supieron morir de otra manera.

Y así sucedieron las cosas aquel día en la localidad de Latifiya,
cuando los malos - en toda guerra, no importa el bando, el malo siempre es quien te dispara - les tendieron una emboscada.
Iban cuatro comandantes, dos brigadas y dos sargentos: ocho hombres en dos coches.
Los estaban esperando y los achicharraron a tiros.

No fue un atentado de hola y adiós, sino un ataque militar prolongado, con intensa potencia de fuego: Kalashnikovs contra pistolas y un par de subfusiles de corto alcance.
Con los coches a un lado de la carretera, medio volcados y hundidas las ruedas en el barro, los supervivientes se reagruparon como pudieron, manteniendo la cohesión del grupo según habían aprendido en la escuela militar, tumbados en el fangal, defendiéndose como gatos panza arriba, tiro a tiro.

Tres ya estaban muertos, otro se desangraba.
Los supervivientes enlazaron con Madrid por teléfono satélite, pero allí sólo pudieron transmitir las coordenadas a los americanos y escuchar disparos hasta que se cortó la comunicación.

Prosiguió el combate bajo un fuego intenso, ya sin otra esperanza que vender caro el pellejo, no regalarlo.
Sin munición, encasquillado el subfusil, un sargento recibió orden de buscar ayuda o encontrar un coche que funcionara.

«Si sales ahora te van a freír», le dijeron.
Lo último que oyó, a su espalda, fue: «Me han dado».

Después, disparando sus últimos cartuchos, los que aún podían disparar lo cubrieron mientras corría agazapado.
Casi lo matan cien veces, pero logró salir de la zona de fuego.
Los otros siguieron disparando hasta agotar la munición y morir uno tras otro. Los atacantes tuvieron que rematarlos con granadas.

Cuando el superviviente volvió al lugar con una patrulla de la policía iraquí, sus compañeros estaban muertos.
Todos, exactamente en el mismo lugar en que los había dejado combatiendo.

Eran ocho españoles.
Estaban muy lejos de casa, haciendo su trabajo, y murieron resignados y profesionales, como quienes eran.
Como supieron ser.

Se llamaban Zanón, Merino, Martínez, Lucas, Baró, Rodríguez, Vega y Sánchez.
No está de más que hoy los recordemos en esta página.

Himno a los caídos:

"Los demandó el honor y obedecieron,
lo requirió el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubricaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,
querer a España su pasión eterna,
servir en los Ejércitos su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,
no quisieron andar otro camino,
no supieron vivir de otra manera
".


Las últimas fotos de los 8 héroes del CNI antes de ser masacrados por esbirros de Sadam Husein. 

Fernando Rueda, en 'Destrucción masiva', resuelve muchos de los misterios de la Guerra de Irak y rescata historias olvidadas.


Ocho son las tumbas de espías distribuidas por la geografía española. Siete pertenecen a los agentes asesinados el 29 de noviembre de 2003 en la denominada Emboscada de Latifiya, y una a otro muerto a tiros el 8 de octubre. Todos ellos sufrieron ataques demoledores en una misión en el extranjero en Irak. Estos agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) -esta misma semana se conoció el nombramiento de la primera mujer al mando de este órgano- arriesgaron sus vidas para proteger a las tropas españolas que el Gobierno de José María Aznar, entonces presidente del Gobierno, había enviado en apoyo a las fuerzas estadounidenses que invadieron Irak para acabar con el régimen de Sadam Husein. 

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