jueves, 8 de abril de 2021

EL ESCRIBANO DE LA OLIGARQUÍA, de Horacio Verbitzky - 4/4/2021



En el libro Escribano, 60 años de periodismo y poder en La Nación, pueden encontrarse algunas claves acerca del rol que los grandes medios comerciales juegan en relación con los intereses económicos, las clases sociales y los gobiernos argentinos, que ellos intentan presentar como cuestión de principios y valores.

Sus autores son Hugo Caligaris y Encarnación Ezcurra, dos periodistas de La Nación, donde Claudio Escribano fue un ícono sacro durante muchos años, primero como redactor, luego como columnista político, jefe de la redacción, subdirector, representante en Papel Prensa y, hasta hoy, miembro del directorio de la Sociedad Anónima que lo edita.

El acopio documental de Caligaris y Ezcurra es encomiable y da pie para el diálogo con Escribano, quien además les permitió hurgar en sus archivos.
Si bien es manifiesta la simpatía por el personaje, en varios tramos lo exponen a una luz que no lo favorece.

Es recomendable acompañar la lectura del libro con algunas de las entrevistas que la señal de noticias por cable de La Nación, a la cual se asoció con una millonaria inversión en dólares el ex Presidente Maurizio Macrì, puso a disposición de su numen, como plataforma de lanzamiento y pedestal, con una actitud menos objetiva que la de Caligaris y Ezcurra.

A los 83 años, Escribano se mantiene lúcido y estructurado, es capaz de desarrollar un razonamiento a pesar de las interrupciones de un entrevistador, sin perder el hilo ni desviarse del argumento que intenta demostrar, de modo que algunas de sus afirmaciones intrépidas o escandalosas no pueden atribuirse a ninguna suerte de deterioro o decrepitud.
Expresan el pensamiento puro y duro de la oligarquía aborigen y sus asociados internacionales, en Washington, Nueva York y/o su embajada.


Con Alberto y Néstor

La relación con los Presidentes Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández es uno de los temas centrales del libro.
El punto de partida es una nota que publiqué una semana antes de que Kirchner asumiera la presidencia, el 18 de mayo de 2003, titulada Los cinco puntos.

Como bien dice Escribano, dado que él no habló conmigo (omite que no respondió a mis llamados) las fuentes no podían ser otras que sus interlocutores en el desayuno del 5 de mayo descripto en la nota: Kirchner y/ o su jefe de campaña Fernández.
Es cierto, como toda obviedad.

El encabezado de la nota decía que Escribano usó a La Nación como instrumento de “una operación política para condicionar a Kirchner. Le comunicó que su gobierno duraría sólo un año y le presentó un asombroso pliego de condiciones”:

“La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional.
Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos.

No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión.
Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente.

Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar.

No puede ser que no haya recibido a los empresarios.
Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted.

Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos.

Es muy grave el problema de la inseguridad.
Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.


Si Washington lo dice

El 15 de mayo de 2003, Escribano ocupó con una proclama la portada del diario de los Saguier.
No sólo escribió que “la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”, sino que además atribuyó la frase a un amenazador ente genérico que denominó “Washington”.

Según mi nota, “ese indisimulado llamamiento golpista lo habría formulado alguien que Escribano no se tomó el cuidado de identificar, durante la última reunión del Council of Americas, que describió casi como una organización filantrópica interesada en América Latina. Según propia confesión, sus fuentes no le dijeron si fue una opinión personal o un juicio compartido por el resto de los miembros del Council que, en sus palabras, ‘congrega a cuantos tienen en los Estados Unidos una opinión de peso que elaborar, tanto en el campo político como empresarial, sobre los temas continentales, desde Colin Powell a David Rockefeller’ (sic)”.

Escribano agregó que consideraba necesario imponer a Kirchner lo que ceremoniosamente llamó “los postulados básicos” de La Nación porque “seremos inflexibles en su defensa”, agregaba la nota.
En el libro, Escribano cuenta un diálogo con William Rhodes, el hombre fuerte del Citibank durante más de medio siglo.

- La Nación es una institución que comparte el mismo sistema de valores que usted ha asumido a lo largo de su vida - le dijo Escribano en la puerta del baño en que le interceptó el paso.


Dos instituciones se saludan, en la puerta del baño.

Por eso, en 2001, el Citi asumió el liderazgo del salvataje de la institución gemela, que había declarado en default su deuda de 150 millones de dólares.
Queda todo dicho.

En aquel editorial, Escribano fulminaba el discurso de Kirchner cuando se supo que diez días después asumiría la presidencia dado que Menem no se presentaría a la segunda vuelta.

Si para Kirchner era una maniobra destinada a minar la legitimidad democrática de su mandato, Escribano le agradeció a Menem «por haber liberado a quienes jamás han votado por candidatos del PJ, pero tampoco lo han hecho nunca con el signo negativo del voto en blanco o anulado, de la encrucijada morbosa que acechaba en el cuarto oscuro».

También sostuvo que Kirchner «se permitió la temeridad de sembrar dudas sobre cuál será el tono de su relación con el empresariado y con las Fuerzas Armadas», es decir dos de los puntos que planteó en el desayuno.


El abrigo y el paraguas

Escribano se propone desmentir las afirmaciones de aquella nota, pero en una lectura cuidadosa, las confirma, siempre que se decodifique al lenguaje corriente las palabras ampulosas y solemnes que emplea el abogado de La Nación (de quien su propia esposa dice que parece salido de un aviso de la funeraria Lázaro Costa).


Su propia esposa lo dice.

Su principal argumento es que, al describir la reunión en un libro publicado ocho años después, Políticamente incorrecto, Alberto Fernández escribió que Escribano “tomó su impermeable y su paraguas y se despidió de nosotros”.
Con aire triunfal acota que ese era un día de sol “y sólo un loco saldría con piloto y paraguas”.

Fernández, quien no leyó el libro y se sorprendió ante una consulta para esta nota sobre el episodio, formulada el día de su cumpleaños antes de que se le detectara el virus, dice que tiene un recuerdo fotográfico.

“Tal vez no era un piloto sino un sobretodo. Pero recuerdo con exactitud la escena. Escribano llegó antes, dejó el paraguas y el abrigo sobre un sillón y, cuando llegó Néstor, pasamos al comedor, que está en L con el living. Volvió a pasar por allí al salir, recogió el paraguas y el abrigo y se despidió ceremoniosamente”.

Escribano dice que tuvo varios encuentros con Fernández (el Presidente sólo recuerda tres), y el gesto del piloto y el paraguas puede haber ocurrido en otro de ellos.

En todo caso, a partir de la imprecisión de un detalle trivial el directivo de La Nación desacredita toda la transcripción del diálogo.
Sería como desechar la carrera de Escribano porque el 20 de mayo de 1974 escribió que “Perón vive y da la sensación de gozar de su mejor estado de salud en mucho tiempo”, un mes y diez días antes de su previsible muerte.


Perón vive y goza de su mejor estado de salud en mucho tiempo, sostuvo Escribano 40 días antes.


No aclares, que oscurece

Lo más importante es que el propio Escribano ratifica casi todos los puntos del pliego de condiciones, en sus propios términos engolados. 
La cuestión no es de veracidad, sino de interpretación:
“Le dije que el destino nos había colocado en un lugar de Occidente donde la opinión de los Estados Unidos no la podíamos desconocer alegremente.
Más todavía: que debíamos ser parte de una política que contemplara la mejor relación posible con los Estados Unidos”.

“El debía esperar del diario una defensa consistente, perseverante, del valor de la seguridad jurídica” y “tuve una referencia de defensa a la Corte Suprema”.

“El diario iba a pedir en sus editoriales idéntico tratamiento a los responsables del terrorismo de Estado como a los que le habían dado lugar, con un terrorismo que había dejado unos mil muertos en la Argentina”.

“El diario iba a defender el orden público desde la perspectiva de que sin orden público no hay libertad que valga.
Porque en la anarquía los derechos, como las libertades, quedan conculcados. (…)
El problema de fondo, es el descrédito de la palabra represión, que huele cada vez más a dictadura, pero que para mí es una facultad legítima que tienen los Estados, especialmente los democráticos”.

La única negativa rotunda de Escribano fue haber hablado de Cuba, pese a “las críticas que un Estado totalitario pueden suscitar en mi ánimo”.

Acerca del anuncio de que el gobierno no duraría más de un año, Escribano insiste una y otra vez que no lo dijo él, sino que lo escuchó en el Consejo de las Américas.


Para Escribano el problema es el descrédito de la palabra represión.

Para alguien cuyos biógrafos señalan que “fue más que un mero cronista de la historia argentina porque intervino como uno de sus protagonistas”, esta pretendida diferencia entre lo que dijo una fuente que no identifica y su amplificación en un editorial publicado en la tapa del diario de registro no se sostiene.

Sobre todo cuando él mismo reconoce que “no les acreditaba a los Kirchner la posibilidad de ejercer el gobierno por los tres ejercicios que efectivamente tuvieron”.

Es como si yo dijera que la idea del pliego de condiciones pertenece a la fuente y que yo sólo la reproduje, por deber informativo, y no soy su responsable.

Escribano lleva al extremo su actuación de ingenuidad, cuando dice que aún le llama la atención “que nadie del Consejo de las Américas saliera a aclarar que él no había tenido nada que ver con aquella declaración crítica” y que la Directora del Council, Susan Segal, haya mantenido en los años siguientes “una muy buena relación con los dos Kirchner”, lo cual contradice sus propias evaluaciones.


Una cuestión de tono

Escribano reconoce que Kirchner mantuvo una actitud serena durante toda la conversación y que “quien tuvo el tono más sostenido fui yo, (…) me di cuenta de que estaba siendo duro con él.
Era un tono deliberado de mi parte (…) Y él fue muy respetuoso a lo largo de la conversación. Un tanto prevenido, pero sumamente cortés”.

Añade que “después yo escribí un artículo muy crítico” (Caligaris y Ezcurra son menos indulgentes: lo califican de “temerario” y para que no queden dudas lo reproducen completo, lo cual habla de la calidad profesional de su trabajo.

Es aquel en el que “Escribano pronosticaba que el nuevo gobierno no dudaría más que un año, cosa que el tiempo se encargaría de desmentir doce veces”).

Su aversión a Kirchner es inflexible.
“No puede referirse a él o a su gobierno sin alguna frase descalificatoria.
Hasta dejó de usar mocasines de Guido porque los usaba el gobernador santacruceño”, consignan Caligaris y Ezcurra.

Cuando le preguntan si no subestimó a Kirchner, lo admite y dobla la apuesta: “Lo sigo subestimando, pero por otras razones, no por su capacidad de perdurar en el poder, que demostró tener.
Tampoco me pude imaginar que podía apelar a la capacidad de recursos que utilizaron tanto él como su mujer para permanecer en el poder. Entonces, subestimé una cosa y subestimé la otra”.

Aunque tampoco aprecie a Cristina, es evidente que ella lo fascina, porque “hay pasión, hay fuego. Puro fuego. Punto.
Es una comunicadora, mucho mejor comunicadora que su marido. (…)
Ella es más de una pieza, más constante en su pasión y hasta en su violencia en el ejercicio de la militancia política. (…)
La política se mueve en sucesivas capas. Ahora: hay gente que conoce solo una. Yo no me imagino a Cristina Kirchner manejándose en dos.
Ella es más de una pieza. Tal vez peor que su marido, en algún sentido. Pero en otros es más auténtica”.

Por Alberto Fernández sólo transmite desdén: “Me transmitía la impresión de un muchachito. Un muchacho que le hacía la campaña a Kirchner”, dice en un tramo.

La casa de Fernández, donde se produjo la famosa reunión con Kirchner, le pareció “una mueblería, porque todos los muebles eran iguales”.

También afirma que “Alberto Fernández tiene mucho de pastelero. Cuando lo traté, en modo alguno veía en él a una autoridad, y mucho menos a un estratega (…) nunca me pareció un estadista».

Lo compara en forma desfavorable con Carlos Corach, «un tipo con más cosas para decir que Fernández”.

A su juicio, “el 40% del electorado que en 2019 prefirió a Macrì antepuso los valores de la decencia, la libertad, la independencia de poderes y un orden mínimo para la seguridad física y la convivencia ordinaria a las angustias y la bronca, tan comprensibles cuando la economía se desliza barranca abajo”.


El carnet de baile de Escribano: aversión por Kirchner, fascinación con Cristina y desdén hacia Alberto.


No te pedían tanto, Claudio

Otro contrapunto que aborda el libro enfrenta a Escribano con Jacobo Timerman.
Secuestrado y torturado por la dictadura, cuando fue expulsado del país y privado de su nacionalidad argentina, el editor de La Opinión publicó en Estados Unidos un libro sobre su experiencia que no sólo se convirtió en un best seller sino que tuvo una enorme repercusión nacional e internacional.

Cuando la universidad de Columbia y la SIP le otorgaron su premio María Moors Cabot, los periodistas y editores argentinos que lo habían recibido antes lo devolvieron en repudio por la, para ellos, incómoda compañía. Entre ellos, Escribano.

En la Asamblea de la SIP de 1981 Escribano pronunció un discurso descalificatorio del colega perseguido y despojado por la dictadura militar. 
No sólo eso.

En la columna política de mitad de la semana, que redactaba Escribano, se publicó el 9 de julio de ese año una nota inolvidable.
Un diario por lo general cuidadoso como La Nación igualó en bajeza a los pasquines de propaganda oficial del tipo Gente o Para Tí.

El artículo decía que el general Ramón Camps estaba preparando un libro para contrarrestar la conmoción internacional que había causado Prisionero sin nombre, celda sin número, que acaba de editarse en Nueva York.

La Nación añadía que junto con Camps trabajaban los directores de La Prensa, Máximo Gainza, y de El Día de La Plata, Raúl Kraiselburd, que una “cabeza política” había concebido “la operación” y “conseguido desde ya producir un impacto político sensacional”.

La participación de Kraiselburd, decía, “es un golpe de doble efecto para el Sr. Timerman: lo alcanza en su propio terreno, el del periodismo, y termina rematándolo en la lona de su propia raza”. Ocurre que Kraiselburd es judío.
La información era vil, pero falsa: Kraiselburd no colaboró con Camps.


Jacobo Timerman y Ramón Camps.

Caligaris y Ezcurra abordan el tema, que enerva a su entrevistado. Dicen que “por su enorme talento”, Timerman fue “el nombre más célebre del periodismo gráfico argentino en el siglo XX.
Esto no le gusta a Escribano”.

Luego de la diatriba pronunciada en la SIP, Timerman respondió: “Esta intervención de Claudio Escribano merece un comentario.
Es curioso: yo dije que uno de nuestros colegas fue asesinado en una celda al lado de la cual yo estaba, que lo vi: Rafael Perrotta, y a nadie realmente le conmueve el hecho.
¿No habría ahí algo más importante para que nos ocupáramos?
¿Es realmente ese el tema de esta asamblea?
¿No pasó nada en la Argentina, absolutamente nada?
¿Hay que determinar todos los detalles de mi vida, lo que hice, lo que no hice, para de ese modo poder justificar o no los miles de desaparecidos en la Argentina?
¿Es eso lo que mis colegas de la Argentina están tratando de hacer?
¿Demostrar que yo soy un delincuente para justificar el asesinato de Edgardo Sajón, de Perrotta, de todos los demás?
Verdaderamente creo que están haciendo un muy triste papel.
Yo creo que el gobierno argentino no les exige tanto.
Pueden hacerlo por mucho menos”.

Cuando se cruzó con Escribano se lo dijo en la cara: “No te pedían tanto, Claudio”.


Gardel y la raza

Ante sus entrevistadores, Escribano atribuyó el episodio a “la distancia personal que yo siempre había tenido con Timerman”, que atribuye a la forma en que su colega había “tratado de socavar la presidencia de Illia, (…) asociado con la conducción militar de entonces”, como si La Nación hubiera sido un bastión de la democracia representativa y las libertades públicas y nunca hubiera apoyado a un gobierno de facto.

Sobre la asamblea de la SIP donde se enfrentaron, Escribano dice que Edgardo Sajón “fue un gran amigo mío. Él había sido jefe de prensa durante el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse, a comienzos de los años ’70. Creo que lo han torturado tratando de sacarle información sobre alguna cuestión empresaria que tenía en común con Timerman, y se murió.
Lanusse bregó mucho por su aparición.
El general Lanusse fue un militar íntegro, que por esa razón llegó incluso a correr peligro en tiempos del Proceso. Era un hombre de coraje, un hombre valiente. 
Lo de Perrotta, director de El Cronista Comercial, nunca lo entendí. Nunca supe por qué lo buscaron, porque nunca hubo datos de que podía ser un blanco…”.

Cuarenta años después, ni una palabra de condena, sólo anécdotas, y elogios al ex dictador Lanusse. 
Sajón «se murió».


Alejandro Lanusse, el único elogio de Escribano.

Caligaris y Ezcurra transcriben los principales párrafos de la nota agraviante que Escribano tituló Andá a cantarle a Gardel, en lo que su amigo Joaquín Morales Solá desdeña como “prosa barriobajera” (pero nunca aplicada a Escribano).

“La referencia a esta polémica dejó a Escribano pensativo unos segundos.

- No es un tema que me encante volver a insistir sobre él porque, más allá de nuestras disidencias ideológicas, yo tengo que reconocer que Timerman hizo con Primera Plana y con La Opinión un periodismo de muy alta calidad.
Fue un innovador en el periodismo argentino”.

Como si lo que se analizara fuera la calidad periodística de Timerman.

- ¿Piensa que ser judío agravaba la situación de los perseguidos por la última dictadura militar..? - le preguntan.

- Durante el Proceso hubo gente detenida que sufrió más que otra por su condición de judíos.

En la atmósfera general de las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad siempre había latido un sentimiento antisemita, más allá de que las cabezas de ese momento no lo eran tanto.
Ese sentimiento nacionalista y antijudío, que yo nunca he tenido, había sido muy fuerte en el golpe de 1930, en el ’43, en la caída de Perón y en el episodio de azules y colorados.
A Massera y a Videla se los podrá juzgar por otras cosas, pero no eran antisemitas.


Videla y Massera: «Se los podrá juzgar por otras cosas, pero antisemitas no eran».

Un monumental esquive de responsabilidad, como si él fuera una autoridad académica sobre el antisemitismo en las Fuerzas Armadas y no un explícito portador de ese virus, en el caso concreto de una de sus víctimas.

Los autores tienen la piedad de no consignar que ese golpe bajo fue ilustrado por una caricatura en la que se veía a Timerman, con estereotipados rasgos judíos, con los ojos hinchados a golpes y caído entre las cuerdas de un ring.
Tampoco objetaron su respuesta ni le repreguntaron.


Pasado, presente y futuro

Esta lectura del libro no es un ejercicio retrospectivo, sino que ayuda a encuadrar el presente y pensar el futuro, porque Escribano bombardea al actual gobierno tal como lo hizo con los anteriores. 

Desde la señal de cable de La Nación, donde lo tratan con obsecuencia, Escribano especuló esta semana con la posibilidad de que CFK asumiera la presidencia en lugar de Alberto Fernández.
Lo hizo en forma insidiosa: 
“¿Qué puede hacer la Vicepresidenta si llega al gobierno?
¿Quién la recibe en el mundo?”

Poco antes ha dicho que su intuición le dicta que ella no buscaría un tercer mandato.

También dijo que “a este paso sólo un milagro salva a la Argentina. 
Si este gobierno cesara mañana y la sociedad no cambiara, si no pasara a tener una visión clara de lo que quiere hacer con su destino, de poco valdría que este gobierno se fuera”.

https://www.elcohetealaluna.com/el-escribano-de-la-oligarquia/

No un milagro, sino la lucha de los organismos defensores de los derechos humanos y los juicios impulsados en su momento por Alfonsín y luego por los Kirchner y Alberto Fernández, impiden que proclamas de este tipo sean seguidas por marchas y bandos militares, en el país de la desmemoria, el engaño y la injusticia que Escribano y su cría llaman República.

DALE CAMPEÓN, de Horacio Verbitzky - 4/4/2021

Borinsky tenía dos motivos para excusarse en la causa del memorándum, donde falló en contra de CFK


El juez de Casación Federal Mariano Borinsky no sólo tiene el récord de visitas judiciales a Maurizio Macrì en el Polideportivo de Olivos, donde según los registros oficiales jugó al fútbol, al tenis y al paddle, mientras se sustanciaban en su tribunal causas de especial interés para el entonces Presidente.

Además intervino en el expediente por el memorándum de entendimiento con Irán, pese a que el abogado de la DAIA, Santiago Kaplún, es socio del concuñado del juez, Ramiro Rubinska, razón por la cual Borinsky se había excusado en otra causa tres años antes.

Como los principales agitadores de PRO en el Congreso, Borinsky es deportista.
Fernando Iglesias fue profesor de vóley, Waldo Wolff arquero de Atlanta y Borinsky campeón en los torneos de tenis que organiza la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos (FACCMA), de los que participan socios de Hebraica, Macabi, Hacoaj y otras cuarenta instituciones, centros comunitarios y clubes sociales y deportivos judíos.

Ante la denuncia del fiscal Natalio A. Nisman contra Cristina, alegando que la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán implicaba el presunto encubrimiento del atentado contra la sede de la DAIA en 1994, el juez federal Daniel Rafecas declaró que no había delito y la sala I de la Cámara Federal lo confirmó.
Pero la DAIA inventó una causa melliza con tal de reabrir el expediente, a partir de una grabación clandestina.

El presidente de la asociación propietaria del edificio destruido por explosivos, Guillermo Borger, le recriminó al entonces canciller que negociara con Irán.
Héctor Timerman le respondió que no podía negociar con Suiza, porque la bomba la pusieron los iraníes, que es lo mismo que el gobierno argentino sostuvo siempre en público.
La DAIA grabó en forma clandestina la conversación y denunció a Timerman y Cristina por traición a la Patria.
Con esa argucia, consiguió que se reabriera una causa que ya era cosa juzgada.
Cuando el tema llegó a la Cámara de Casación, el fiscal general Javier De Luca se opuso a la reapertura.

Pero Borinsky y Gustavo Hornos desestimaron su planteo, aceptaron a la DAIA como querellante, apartaron a Rafecas y a los camaristas y ordenaron un nuevo sorteo que, como era de imaginar, recayó en el infaltable Doctor Glock, quien procesó a Cristina y a Timerman.

Ambos jueces habían sido recusados por Timerman, porque en la causa Ribelli, conexa con la del atentado, se habían excusado: Hornos como juez en mayo de 2012 y Borinsky como fiscal en marzo de 2013.

Eran titulares de la sala IV de la Casación y subrogantes en la Sala II, donde juntos formaban mayoría, lo cual les daba un enorme poder, sólo comparable al de Martín Irurzun en la Cámara Federal.

En la misma causa Hornos y Borinsky se negaron a que declarara el ex director de Interpol, Ronald K. Noble, quien había sostenido en público que ni Timerman ni Cristina pidieron jamás el levantamiento de las alertas rojas, sino todo lo contrario.
Hasta el día de hoy su testimonio no forma parte del expediente.

En octubre de 2013, Borinsky se excusó en la causa Fleing, Victoria, alegando su parentesco con el defensor particular de la mujer, Ramiro Rubinska.
Borinsky y Rubinska están casados con las hermanas Evelkyn e Ingrid Meischenguiser, hijas del dueño de Perramus, Carlos Meischenguiser.
Ramiro Rubinska comparte el estudio desde hace muchos años con Santiago Kaplún, el defensor de la DAIA en la causa del Memorándum.
Pero además, en marzo de ese mismo año 2013, Borinsky se había excusado de intervenir en cualquier expediente sobre el atentado y su investigación, porque había sido fiscal de la causa.
Lo mismo había planteado Hornos en 2012.

Quienes conocen a Borinsky de Tribunales se asombraban por la seguridad con que el magistrado confiaba en ser nombrado ministro de la Corte Suprema.
Ahora queda claro de dónde provenía esa confianza.

miércoles, 7 de abril de 2021

OPERACIÓN OLIVOS III, de Franco Mizrahi - 7/4/2021

Angelici fue 18 veces a Olivos: coincidió con la detención de D’Alessio y los allanamientos a Gils Carbó

Daniel Angelici tuvo mucho poder en el gobierno de Mauricio Macri a pesar de que no ocupó un cargo formal.
Además del fútbol y las reuniones políticas en la quinta, registra 25 ingresos a la Casa Rosada.
Tenía un celular encriptado de la AFI.
Sus vínculos con el mundo del espionaje y las presiones a Alejandra Gils Carbó.


Daniel “Tano” Agelici fue un hombre con mucho poder en el gobierno de Mauricio Macri a pesar de que no tenía un cargo formal en el Poder Ejecutivo.
Sindicado como un operador judicial con influencia en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), durante la era cambiemita registró 18 visitas a la Quinta de Olivos -así se desprende de los documentos de la Operación Olivos-, 25 a la Casa Rosada y hasta tuvo un celular encriptado de la ex SIDE.

No es casual que haya sido denunciado en la causa de la Mesa Judicial Pro que tramita en Comodoro Py y que se lo mencione en las presiones que sufrió Alejandra Gils Carbó cuando era procuradora.
Tampoco parece producto del azar que haya ingresado a la residencia presidencial el día que detuvieron al espía ilegal Marcelo D’Alessio ni a la Casa de Gobierno cuando allanaron la casa del falso abogado.

Hay más de una referencia a Angelici en el D’Alessiogate, la causa por el espionaje ilegal macrista que se instruye en la justicia de Dolores.
Lo vinculan con los jefes de D’Alessio.


“La línea Angelici” en la AFI

El Tano Angelici registra 18 ingresos a la Quinta de Olivos, según las planillas de entrada a la residencia presidencial a las que accedió El Destape y que dieron pie a la Operación Olivos.

Una de esas entradas ocurrió el 15 de febrero de 2019.
Ingresó con su chofer y tuvo una audiencia a las 10.55.
Se retiró 11.30.
Siete minutos antes quien entró a la quinta fue el periodista de La Nación Joaquín Morales Solá.
No parecen coincidir en el destino.

Ese 15 de febrero no fue un día más para el macrismo: fue detenido el espía ilegal Marcelo D’Alessio.
La noticia fue portada de Clarín al día siguiente, con un titulo sugestivo: “Detuvieron al abogado acusado de extorsionar en nombre de Stornelli”.

La Nación, por su parte, también llevó el tema en su tapa pero no como título principal: “Detuvieron a D’Alessio, acusado de extorsión”, se informó.


D’Alessio continúa detenido hasta el día de hoy.
En la investigación que sustanció el juez Alejo Ramos Padilla en los tribunales federales de Dolores se fueron conociendo muchos de sus vínculos.
Uno de los nombres que aparece en la causa es el del “Tano” Angelici.

El nombre del expresidente de Boca surgió apenas iniciada la pesquisa.
En una resolución de Ramos Padilla del 21 de octubre del 2020, se recordó que “D’Alessio mantuvo comunicaciones telefónicas” con “Paula Oliveto y Carlos Stornelli, y que conversaron respecto de escuchas telefónicas, esta investigación, la AFI, la línea Angelici y otros temas vinculados con esta causa y las operaciones llevadas a cabo por la organización”.

Es que tras el allanamiento a la casa de D’Alessio y antes de ser detenido, el espía ilegal le envió un audio a la diputada de la Coalición Cívica, Oliveto, en el que hizo referencia a Angelici: 
“Mirá Pau, el que armó esto es un AFI que es de la línea de Angelici puro. Yo ya no entiendo cómo es esto de la interna, de la interna, de la interna, donde se vincula un tipo de Angelici con un operador CFK. No entiendo un porongo. De esto yo no entiendo. Pero sé quién es”.
D’Alessio le envió un mensaje similar a Stornelli.

Con el correr de la investigación ese mensaje quedó más claro.
Todo indica que el jefe directo de D’Alessio, el ex AFI Ricardo Bogoliuk, estaba relacionado a Angelici.
Lo mismo quien fue el superior de Bogoliuk cuando este estuvo en la agencia de inteligencia: el espía Pablo Pinamonti.

Pinamonti fue el jefe del proyecto AMBA, iniciativa por la que la ex SIDE comandada por Gustavo Arribas desembarcó en la provincia de Buenos Aires con nueve bases.
Bogoliuk estuvo a cargo de la dependencia de Ezeiza.
El proyecto AMBA, desde el que se practicó un espionaje ilegal masivo en territorio bonaerense, se terminó levantando en pleno macrismo.
Entonces, Bogoliuk dejó la central de inteligencia.
Se dedicó al espionaje ilegal.

En la mentada resolución de Ramos Padilla (que supera las mil páginas) se destacó: 
“En lo que hace a la existencia de una supuesta ‘línea Angelici’ dentro de la AFI, a la que responderían el agente inorgánico y ex funcionario Bogoliuk y el directivo Pinamonti, que le encomendaban las tareas a D´Alessio (…), lo cierto es que se han hallado grabaciones concretas en las que el propio Ricardo Bogoliuk reconoce que su ingreso a la Agencia de Inteligencia habría ocurrido a través de Daniel Angelici”.
Bogoliuk está detenido en el marco de esta causa de espionaje ilegal.

En la investigación judicial se halló un audio digital, remitido por la intervención actual de la AFI, del que surge “de palabras del propio Ricardo Bogoliuk, que ingresó a la Agencia por gestiones realizadas personalmente por el ‘Tano’, quien podría tratarse del Sr. Daniel Angelici”.

“En ese audio, Bogoliuk hace referencia a otro agente que trabajó como Gerente de Seguridad del Club Atlético Boca Juniors, al menos hasta el año 2013, es decir, durante el tiempo en que Angelici ya estaba presidiendo esa institución deportiva”, señaló el magistrado en su escrito.

En ese audio, Bogoliuk, le cuenta a otros dos agentes que integraban la base Ezeiza que estaba con el “Tano” en Mar del Plata, en el balneario 12, cuando le propuso ir a la AFI: 
“Estábamos tomando un café y me dice: “¿Estás para laburar?”. “¿Para laburar en qué?”, le digo.
“Para trabajar, para ir a trabajar”.
“¿Quién te dijo que iba a trabajar, Tano?”.
“Y me dice, bueno, pero a laburar en serio, a ir, a ponerte, a voltear secuestradores, narcotraficantes.
Pero en la estructura, me dijo”.

De acuerdo al relato de Bogoliuk, luego lo llamó Pinamonti quien le dijo que fuera a la agencia “en 2 o 3 días”.

Pinamonti llegó a la AFI desde la Policía Metropolitana.
Tras el cierre del proyecto AMBA, el 14 de diciembre de 2017, se lo reacomodó en la dirección de Asuntos Jurídicos de la agencia, que estaba bajo la órbita de Juan Sebastián “El enano” De Stéfano, otro hombre del riñón angelicista, y que fue uno de los enviados a presionar al juez Luis Carzoglio para que detuviera a Pablo Moyano.

Actualmente, De Stéfano está procesado por espionaje ilegal en la causa de Lomas de Zamora.
Se le achaca responsabilidad en el armado de causas y realizar escuchas ilegales en la cárcel de Ezeiza, donde se espió a dirigentes opositores.
Esas escuchas que tuvo la AFI se filtraron a Stornelli y Elisa Carrió y dieron pie a la Operación Puf, con la que se buscó derribar el D’Alessiogate.

La Operación Puf fue recientemente reabierta por los camaristas Mariano Llorens - quien visitó la Quinta de Olivos - y Leopoldo Bruglia - quien fue puesto a dedo en ese tribunal revisor -.

Al día de hoy De Stéfano - considerado el N°3 de la AFI macrista - mantiene su relación con el Tano.
Recientemente, fue candidato a presidente de la Comuna 2 en las internas radicales de la Ciudad en la lista angelicista.


Por todas estas relaciones no debiera sorprender que Angelici tuviera un teléfono encriptado de la AFI a pesar de no ser funcionario del gobierno.
Sus vínculos, evidentemente, se extendían hasta los sótanos de la democracia.


Visita a la Rosada y allanamiento a D’Alessio

Angelici también ingresó a la Casa Rosada en otra fecha clave del D’Alessiogate.

Según los registros de entrada a la Casa de Gobierno que hizo públicos la ONG Poder Ciudadano, el Tano estuvo en la Rosada el 7 de febrero de 2019, jornada en la que Ramos Padilla terminó de allanar la casa de D’Alessio en el country Saint Thomas (el operativo judicial se inició el 6 de febrero y se extendió al día siguiente).
Aquel 7 de febrero, Angelici fue a ver a Macri a su despacho.
Ingresó a las 16.48 y se retiró a las 18.07.
Es día se había provocado un punto de quiebre en el devenir del Lawfare.

El mismo 7 de febrero, después de que finalizara el allanamiento, Carrió subió un tuit en el que sostuvo que estaba en marcha “una operación para ensuciar a Stornelli”.
La “Operación Puf” empezaba a mover sus engranajes.

Para ese entonces, la dirigente de la Coalición Cívica ya había recibido el material que la ex SIDE había recopilado de forma ilegal en la cárcel de Ezeiza.
Eran las transcripciones de las escuchas ilegales que Carrió llevó al día siguiente a Comodoro Py - vía Mariana Zuvic y Oliveto - para darle impulso a la causa que creó la AFI M para derribar el caso D’Alessio.
Allí luego Stornelli se convirtió en querellante.



Operación PUF: cómo la AFI le pasó las escuchas ilegales a Carrió

El apriete a Gils Carbó

Otro de los ingresos de Angelici a la Quinta de Olivos se dio el 13 de abril de 2017.
Fue a ver a Macri. La reunión se realizó en el chalet.
Ingresó a las 9.50 y no se dejó anotado el horario de salida.
Todo indica que estuvo con el Presidente a solas.
Ese día, en la planilla solo fueron registrados como visitas un personal trainer y el Tano.
Nadie más.

Ese mismo 13 de abril, Clarín tituló en portada:
“Suiza confirmó que Báez tiene allí una cuenta con 25 millones de dólares”.

No fue el único título judicial en la tapa del matutino porteño.
Otro, sentenció:
“Allanan 4 oficinas de Gils Carbó por la compra de un edificio”. Esta última decisión corrió por cuenta del juez Julián Ercolini y del fiscal Eduardo Taiano.

Según publicó Clarín en su versión digital el día del allanamiento, “efectivos de la Policía Federal allanaron cuatro sedes de la Procuradora General de la Nación, que conduce Alejandra Gils Carbó, una inmobiliaria y el domicilio de un funcionario de ese organismo, para esclarecer la polémica compra en 2013 del edificio del organismo ubicado de la calle Perón 667 de esta capital”.
Se trata de la causa que le armaron a la jefa de los fiscales para correrla del cargo.

De acuerdo a la reconstrucción que hizo este medio, antes del armado de la causa, a principios de 2016, a Angelici se le adjudica haber enviado mensajes a allegados de Gils Carbó pidiéndole la renuncia de la Procuración.
Lo hizo a través de un intermediario vinculado a Juan Bautista Mahiques, quien era representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura y tenía fluida relación con el Tano (también está denunciado en la causa de la Mesa Judicial Pro con Angelici).

Como el macrismo no logró su cometido luego hubo un cambio de estrategia: se buscó un esquema de cooptación de la entonces procuradora.
Pretendían que Gils Carbó dictaminase en sintonía con los intereses del gobierno en casos clave como el de tarifas.
Como eso también fracasó, la estrategia dejó de ser “política” y la embestida pasó a ser judicial.

En otra coincidencia de fechas, tres días después de que Gils Carbó presentara la renuncia al Ministerio Público Fiscal, el 2 de noviembre de 2017, Angelici ingresó al despacho de Macri en la Casa Rosada. Estuvo poco más de una hora: desde las 16.36 a las 17.42.


Otros casos

Otro ingreso de Angelici a la Quinta de Olivos fue el 8 de marzo de 2017.
Fue a ver a Macri a las 16.05. No se registró el horario de salida.
Ese día también concurrió a Olivos el camarista de la Casación, Gustavo Hornos.
Ingresa a las 17.50.
Como no hay registro de salida de Angelici no está claro si se cruzaron o no. Ambos fueron al mismo destino.
Hornos fue denunciado por sus visitas a Macri.

El 4 de mayo de 2018, Angelici volvió a estar con Macri en la residencia presidencial, desde las 18.26 a 19.30.
El mismo día había salido en tapa de Clarín que Elisa Carrió - adversaria interna del Tano - había estado en la Casa Rosada.
Por aquel entonces, el dólar seguía su escalada y Macri salía a ratificar a su equipo económico.

El domingo 6 de mayo, dos días después de la visita de Angelici a la quinta, uno de los títulos de La Nación fue: 
“Pidieron la quiebra personal de Cristóbal López”.
En el caso del Grupo Indalo se investiga el rol de la Mesa Judicial PRO, entramado político - judicial donde se le adjudica participación a Angelici.

El Tano también estuvo en Olivos el 3 de agosto de 2018 para ver a Macri.
Ingresó a las 10.55 y se retiró a 12.26.
Coincidió con Mario Quintana.
¿Qué sucedía aquella fecha?
Ese día Clarín tituló en su portada: 
“Vinculan los U$S 65 millones de un secretario de Kirchner con las coimas”.

Al lado, en la foto de portada del matutino, se ve a Stornelli caminando con el chofer y ex militar Oscar Centeno.
El epígrafe de la foto, sentencia: 
“Arrepentido. El remisero Oscar Centeno llega al juzgado a declarar junto al fiscal Stornelli”.

Por su parte, La Nación tituló: 
“El chofer declaró como arrepentido y dio detalles de los sobornos”.
La tribuna de doctrina también llevó a portada otra noticia vinculada a CFK: 
“Bonadio acusa a Cristina de ‘comandar’ una asociación ilícita y pide allanarla”.


Un día antes había estado en la residencia presidencial el juez de la Cámara de Casación Mariano Borinsky.

martes, 6 de abril de 2021

OPERACIÓN OLIVOS II, de Roberto Navarro, Franco Mizrahi y Ari Lijalad - 1/4/2021

El juez clave en la persecución a CFK fue 15 veces a la quinta a ver a Macri.


El juez de Casación Mariano Borinsky se reunió con Macri en fechas coincidentes con fallos clave contra la ex presidenta como los casos de Obra Pública, Dólar Futuro, la Ruta del dinero K y la denuncia de Nisman, entre otras.

El Destape consiguió las planillas de entrada que revelan que el lawfare no es una teoría conspirativa: es una realidad y puede probarse.

Mariano Borinsky, juez de la Cámara de Casación Penal que intervino en casi todas las causas contra CFK, visitó al menos 15 veces al entonces presidente Mauricio Macri en la quinta de Olivos. Esas visitas coinciden con las fechas de sus fallos en casos de alto impacto político como la reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la mediática “Ruta del dinero K”, la causa Dólar Futuro, la de la Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz y hasta el caso Ciccone contra Amado Boudou.

Todas pasaron por Borinsky, al cuál Macri recibía con excusas variopintas como jugar al paddle, tenis o fútbol pero donde el objetivo claramente era otro.
En todas el juez falló en contra de CFK y sus ex funcionarios.


Hornos y Borinsky compartieron varias de las causas contra CFK mientras se reunían con Macri.
Hornos, quien actualmente preside la Casación, tiene dos accesos a Olivos y al menos 6 reuniones con Macri en la Casa Rosada.
Fue denunciado penalmente y ante el Consejo de la Magistratura, donde le pidieron la remoción.

El caso del fiscal Plee también es clave.
De estrecha relación con Macri desde su época en Boca, es un peso pesado en Comodoro Py e intervino en muchas de estas causas contra CFK y en el intento de apartar al juez Alejo Ramos Padilla de las investigaciones por espionaje ilegal desplegadas por el gobierno de Macri.

Era evidente que Macri tenía bien aceitados los contactos con la máxima instancia de control de todo lo que sucedía en Comodoro Py.


Macri, Arribas y el fiscal Plee: reunión cumbre del Laufare en Olivos.


La quinta de Olivos, como base de operaciones

Estos documentos que hoy revela El Destape son la prueba de que Macri utilizó la quinta de Olivos como base de operaciones para reunirse con jueces y fiscales, y que mientras jugaban al paddle o comían en el chalet presidencial por el que también transitaban periodistas y dueños de medios, se orquestaba la persecución judicial y mediática con el objetivo de distraer la atención sobre el plan económico que implementaron y que someterá a la miseria planificada a generaciones de argentinos y argentinas.

Las visitas de Borinsky coinciden en varias oportunidades con la presencia en la Quinta de Olivos de integrantes de la Mesa Judicial de Macri, como el viceministro de Justicia Santiago Otamendi, el Secretario Legal y Técnico Pablo Clusellas o el asesor todo terreno José Torello.
También con otros miembros del gabinete e incluso comunicadores y famosos a los cuales no pareció llamarles la atención la presencia del juez.



El juez Hornos también estuvo con Macri en Olivos.

Esta información, hasta ahora desconocida, revela el grado de involucramiento de Macri con el máximo tribunal penal del país, por el que pasan todas las causas avanzadas en Comodoro Py.

No hubiera habido un juez como Claudio Bonadio tan dañino sin Borinsky y Hornos como sus superiores.
Si Bonadio fue a Olivos tuvo la precaución de no figurar en el registro de ingresos.
Borinsky y Hornos dejaron los dedos marcados.

Este capítulo central del lawfare también tenía en vista el calendario electoral. El ejemplo de la reapertura de la falsa denuncia de Nisman contra CFK es claro.
Desestimada en todas las instancias judiciales, fueron Borinsky y Hornos los que lograron reabrirla el 29 de diciembre de 2016 y entragársela a Bonadío para que el tema siguiera en las tapas de los diarios en el siguiente año electoral.
Una de las 15 reuniones de Borinsky con Macri fue justo antes de ese fallo.

Los ingresos de los jueces Borinsky, Hornos y otros jueces y fiscales a la Quinta de Olivos durante la era Macri surgen del registro que lleva la Casa Militar que resguarda la residencia presidencial, a la que El Destape accedió a partir de un pedido de acceso a la información pública tal como marca la ley 27.275.

Durante su mandato Macri y la actual oposición, apoyados por el Grupo Clarín y sus satélites, montaron un circo alrededor de una falsa reunión entre CFK y el juez Sebastián Casanello. Esa reunión no existió, se demostró que habían conseguido testigos truchos y que incluso intervino la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) en la operación. Ahora es todo lo contrario: los ingresos de estos jueces (y también de los operadores mediáticos que fueron parte de esas maniobras) quedaron registrados en documentos oficiales.



Una revelación que conmueve la escena política y judicial.

Las visitas a la quinta de Olivos y los fallos.

Los 15 ingresos del juez Borinsky a Olivos tienen relación cronológica con fallos vinculados a CFK, Boudou y otros ex funcionarios kirchneristas.
Y no hay lugar para las coincidencias.

La cronología de las visitas a Olivos y los fallos de Borinsky es la siguiente:

  • 1ra visita: 11 de agosto de 2016 – Ruta del dinero K
En su primera visita registrada a Olivos el juez Borinsky figura entre los que fueron a jugar al fútbol.
Era jueves, día de semana, pero se anotaron en el picadito Torello, Clusellas y Otamendi por la Mesa Judicial, además del secretario privado de Macri, Darío Nieto, el escriba Hernán Iglesias Illia, el tenista Gastón Gaudio y el animador Mariano Iúdica.

Ese día, el Centro de Información Judicial (CIJ) publicaba dos fallos en los que intervinieron Borinsky y Hornos, que tres días antes se había reunido con Macri en la Casa Rosada.
Uno de los fallos estaba vinculado a la mediáticamente bautizada “Ruta del dinero K” y otro contra Aníbal Fernández.

  • 2da visita: 24 de agosto de 2016 – Dólar Futuro
La segunda vez Borinsky fue a jugar al tenis con Macri.
Estaban los acompañantes habituales de esas citas, el tesorero de River Ignacio Amui y el amigo presidencial Ramón Ulloa.
Era miércoles pero según los registros también había fútbol en Olivos y coincidió con Clusellas y Otamendi (de la Mesa Judicial M) que se pusieron los cortos al igual que Diego Santilli, Lucas Llach, Hernán Lacunza, Andrés Ibarra, Rogelio Frigerio, Alfonso Prat Gay, Miguel De Godoy, Emilio Basavilbaso, Alejandro Rozitchner y Hernán Iglesias Illia, entre otros.

A los dos días del tenis en Olivos el juez Borinsky confirmó a Bonadío al frente de la causa Dólar Futuro.
Firmó junto a Hornos.
Y lo que firmaron fue el rechazo a un recurso que interpuso CFK. Hoy está en juicio.

  • 3ra visita: 7 de septiembre de 2016 – Informe sobre causas contra funcionarios
Borinsky fue nuevamente a jugar al tenis con Macri un miércoles. Estaban los habitués Ulloa y Amui.

Al día siguiente la Sala IV de la Cámara de Casación informó que había concluido una auditoría ordenada por el Consejo de la Magistratura sobre las causas vinculadas a funcionarios públicos desde 1996.
La Sala IV la presidía Juan Carlos Gemignani, que hoy pende de un hilo por reiterados casos de violencia de género, y lo secundaban Borinsky y Hornos.

  • 4ta visita: 15 de septiembre de 2016 – Ruta del dinero K
Ese jueves el juez Borinsky fue a jugar al paddle con Macri a Olivos, junto a los infaltables Ulloa y Amui.
También había fútbol, así que coincidió con Clusellas, Llach, Lacunza, Carlos Melconian, Francisco Quintan, Sebastián De Luca, Jorge Aguado, Ricardo Buryaille, Rodrigo De Loredo, Fernando Niembro y Martiniano Molina, entre otros.

Ese mismo día Borinsky firmó un fallo en la mediática “Ruta del dinero K” donde rechazaron la recusación contra el juez Casanello que había presentado Leandro Báez.
Dos semanas después la misma Sala IV, con Gemignani, Borinsky y Hornos, rechazó un planteo contra Casanello pero esta vez de Daniel Pérez Gadin.

  • 5ta visita: 6 de octubre de 2016 – Dólar Futuro
Otra vez un jueves de paddle entre Macri y Borinsky.
En esta ocasión estuvieron acompañados por Amui y Diego Sacerdote.

Ese mismo día, Borinsky firmó un fallo donde ratificó a los jueces que intervenían en la causa Dólar Futuro. Lo hizo junto al juez Hornos.
El cuestionamiento lo había planteado CFK.
Los jueces apoyados por Borinsky y Hornos eran Bonadío y los camaristas Martín “Doctrina” Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah.

  • 6ta visita: 23 de diciembre de 2016 – Denuncia de Nisman
En la sexta visita de Borinsky a Macri no figura que hicieran deporte. Borinsky llegó a las 17 y se fue a las 18.59.
Coincidió con los habituales del paddle, Ulloa y Amui, pero también con Leandro Cuccioli, por entonces al frente de la AFIP.

Seis días más tarde Borinsky fue clave para la reapertura de la denuncia de Nisman contra CFK, Héctor Timerman y otros funcionarios, una farsa sin sustento jurídico que había sido desestimada dos veces en primera instancia y dos veces por la Cámara Federal.

La decisión la tomó la Sala I de la Cámara de Casación integrada por Borinsky, el visitante de Olivos, y Hornos, el visitante de la Casa Rosada.
La tercera jueza, Ana María Figueroa, denunció tiempo después en la causa de la Mesa Judicial Pro que la visitada era ella en su despacho de Comodoro Py y que el visitante era Juan Bautista Mahiques, pieza clave de la persecución en la era Macri.

Los medios hegemónicos presentaron a Borinsky y Hornos como los artífices de la reapertura de la denuncia de Nisman.
No se equivocaban.

Con esa decisión, los camaristas le entregaron el caso a Bonadío, que había hecho una de sus habituales maniobras de armado de una causa paralela para luego absorber ésta.
Y apartaron del caso al juez Daniel Rafecas y a los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Freiler.
Macri se ocupó de que Romina Manguel dijera en televisión que quería sacar a los tres de Comodoro Py.
Con Ballestero y Freiler lo logró.

  • 7ma y 8va visita: 16 de marzo y 21 de diciembre de 2017 - Milagro Sala, CFK, Vanoli y Clarín
Dos jueves de paddle entre Borinsky y Macri con los habitués Ulloa y Amui.
Se sumaron Josefina De Elizalde en el primero y Matías Novaro, Nacho Ledesma y Urbano Ratazzi en el segundo.
Ambos jueves Borinsky llegó apenas pasadas las 18 y no figura horario de salida.

Entre la séptima y octava visita de Borinsky a Macri en Olivos hubo una serie de fallos en los que intervino el camarista como integrante de la Sala IV de la Cámara Federal junto a Hornos (que por esas fechas visitaba a Macri en la Casa Rosada) y Gemignani:

- El 22 de junio confirmaron una condena contra Milagro Sala.

- El 31 de octubre Hornos visita a Macri en su secretaría privada de la Casa de Gobierno.

- El 2 de noviembre ratificaron el procesamiento contra CFK en la causa por el Grupo Austral y un exorbitante embargo de 10.000 millones de pesos.

- El 9 de noviembre avalaron la realización del un juicio contra José Sbatella, ex titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), supuestamente por violar secretos del Grupo Clarín.

- El 16 de noviembre, Hornos vuelve a visitar a Macri en la Casa Rosada.

- El 17 de noviembre habilitaron la realización de un juicio contra el ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli por abuso de autoridad impulsado por el Grupo Clarín.

  • 9na visita: 2 de agosto de 2018 – Denuncia de Nisman
Otro jueves de paddle entre Borinsky y Macri con Ulloa y Amui.
El juez llegó a las 18.15 y se fue a las 20.25.

Una semana después Borinsky rechazó los planteos de CFK, Oscar Parrilli y Luis D’Elia en la reabierta causa por la denuncia de Nisman.

El 13 de agosto, su compañero de sala Hornos volvió a ver a Macri en la Casa Rosada.

El 22 de agosto Borinsky, Hornos y Gemignani confirmaron la prisión de Boudou.

  • 10ma visita: 12 de septiembre de 2018 – Causa Vialidad
Esta vez fue un miércoles donde los registros dicen que Marci recibió a Borinsky para jugar al paddle.
El juez llegó a las 17.40 y se fue a las 20.15.

Seis días antes, la inefable Sala IV de Borinsky, Hornos y Gemianani había confirmado un embargo contra Julio De Vido por 10.000 millones de pesos en la causa Vialidad, donde se acusó a CFK y sus funcionarios del direccionamiento de la obra pública en la provincia de Santa Cruz.
En el juicio que está en marcha cada nuevo testimonio demuele la acusación.

  • 11ma visita: 14 de febrero de 2019 – Boudou
Ese día de los enamorados, que cayó jueves, la reunión entre Macri y Borinsky fue en el chalet de la quinta de Olivos.
El juez llegó a las 18.20 y se fue a las 20.20.
También estuvieron Ulloa, Amui, Carlos San Martin y Leandra Protolongo.

A los cuatro días de esa juntada los jueces Borinsky, Hornos y Gemignani ordenaron la inmediata detención de Boudou en la causa Ciccone.
Vale recordar que, como reveló El Destape, el macrismo le puso un hotel boutique a Alejandro Vandenbroele, testimonio clave contra Boudou, y premió con un cargo al juez Pablo Bertuzzi, fundamental para su condena en juicio.


  • 12ma visita: 20 de junio de 2019 – Ley del arrepentido
Otro jueves donde según los registros Macri y Borinsky jugaron al tenis junto a Ulloa y Amui.
En la quinta de Olivos también había fútbol ese día, y estaban los miembros de la Mesa Judicial Otamendi y Clusellas junto a Frigerio y el diputado Waldo Wolff, que al día de hoy preside la Comisión de Libertad de Expresión pese a que denunció penalmente a los periodistas que escriben esta nota por escribir un artículo semejante.

Poco antes, el 6 de junio, la sala IV de Casación integrada por Borinsky, Hornos y Javier Carbajo respaldó la validez de la Ley del Arrepentido, tan (mal) usada en la farsa de las Fotocopias de los Cuadernos Fénix.


  • 13ra visita: 15 de agosto de 2019 – Lázaro Báez
Los registros dicen jueves de paddle entre Borinsky y Macri acompañados por Ulloa y Amui.
El juez llegó a las 18.17 y se retiró a las 20.28.
Habían pasado 4 días después de las PASO donde Macri quedó 15 puntos por debajo de Alberto Fernández.

Quince días después Borinsky, Hornos y Carbajo denegaron una serie de quejas que interpuso Lázaro Báez.


  • 14ta y 15ta visita: 4 y 23 de septiembre de 2019
Los últimos encuentros de Borinsky con Macri en la quinta de Olivos figuran registrados para el paddle y tenis.
Participaron Ulloa, Amui y Martín Soto.


Como si todo esto fuera poco, el propio Borinsky fue uno de los dos jueces que decidió en febrero pasado que la causa del espionaje ilegal macrista que tramita en Lomas de Zamora - y preocupa a Macri - pase a los tribunales de Retiro.

Luego de que se conocieran las visitas de Hornos a Macri (que reveló este medio a la par que el actual ministro de Justicia Martín Soria hacía la denuncia pública) estalló el escándalo en la Cámara de Casación.
Hornos respaldó sus contactos con Macri ante sus colegas: dijo que mantenía una “relación social” con el entonces presidente, lo que no hizo más que indignar más a muchos sus compañeros de tribunal. 
¿Qué dirá Borinsky de sus ingresos a la Quinta de Olivos para jugar al paddle, tenis y fútbol con el entonces presidente a la par que firmaba fallos que perjudicaban a los opositores de Macri?


OPERACIÓN OLIVOS I, de Franco Mizrahi, Ari Lijalad - 5/4/2021

Ante un pedido de Poder Ciudadano Macri había ocultado el ingreso a Olivos de Magnetto, Morales Solá, otros periodistas, jueces y fiscales

Mientras los grandes medios intentan naturalizar los frecuentes ingresos de jueces, fiscales y periodistas a la residencia presidencial, se conoció que Macri eliminó sus nombres de la documentación que le entregó a una ONG ante un pedido de acceso a la información pública en pleno Lawfare.


El gobierno de Mauricio Macri ocultó las visitas a la Quinta de Olivos de jueces, fiscales, periodistas y del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, entre otros directivos del multimedios, en pleno lawfare.

La maniobra se revela al comparar los registros de ingreso que obtuvo El Destape en la investigación Operación Olivos con el material parcial e impreciso que la gestión macrista le entregó a Poder Ciudadano cuando la ONG le exigió, vía un pedido de acceso a la información pública, que facilitara una copia de los registros de entrada a la residencia presidencial.
Las omisiones revelan la importancia que tenían esas visitas para Macri.
No es para menos: dejan a la vista los engranajes de la persecución que se desató en la era cambiemita.

En 2018, ante la negativa del gobierno de Cambiemos de facilitar la documentación, Poder Ciudadano elevó un reclamo al Poder Ejecutivo, que finalmente “respondió con un listado de personas incompleto y con irregularidades”, según indicó la ONG a finales de enero de 2019, cuando hizo público el material.
No está claro hasta qué fecha abarca la nómina de entradas que entregó el macrismo. 
“Nunca lo aclararon”, señalaron en Poder Ciudadano.

Según pudo reconstruir El Destape incluyen los ingresos de los años 2016 y 2017 (fue el pedido original).
Y todo indica que contiene, al menos en parte, encuentros de 2018 ya que la nómina se conoció en 2019.

Entre las omisiones que detectó este medio al comparar las nóminas, se destacan: la de Magnetto pero también la de otro directivo de Clarín, Jorge Rendo.
La de los camaristas Mariano Borinsky y Gustavo Hornos (el magistrado Mariano Llorens ingresó en 2019 después de que se entregara la lista). La del fiscal general Raúl Pleé. Y la de los periodistas de La Nación, Joaquín Morales Solá y Carlos Pagni, así como las del N° 1 y el N° 2 del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa, respectivamente.

Las ausencias “judiciales” fueron reveladas por Página12 este sábado, cuando llevó la “Operación Olivos” en su portada bajo el título: “Las huellas de la mentira”.


Los nombres que el macrismo ocultó

A continuación se enumeran algunos de los nombres que el macrismo ocultó cuando entregó a Poder Ciudadano la lista trucha con quienes ingresaron a Olivos.

  • El CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto
El 17 de julio de 2017, a las 17.45, Magnetto se reunió con Macri en la Quinta de Olivos en uno de los tantos cónclaves que sostuvieron accionistas, gerentes, jefes y periodistas del Grupo Clarín con el titular del Poder Ejecutivo entre 2015 y 2019.
Como publicó este medio, ese mismo día el juez Claudio Bonadio detuvo en Río Gallegos a Víctor Manzanares, el ex contador de Cristina y Néstor Kirchner.
El día después, la tapa de Clarín fue: “Detienen al contador de los Kirchner por intentar eludir el embargo judicial de fondos”.

Magnetto volvió a Olivos el 5 de febrero de 2018 y el 4 de julio del mismo año.
Pero Macri no lo incluyó en la nómina que pasó a la ONG que le reclamaba el material.


Magnetto, Lanata, Majul: las reuniones de Macri con la pata mediática del lawfare.

  • El directivo de Clarín, Jorge Rendo
Estuvo en la Quinta de Olivos el 25 de octubre de 2017.

  • El juez Mariano Borinsky, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal.
El camarista, quien convalidó causas emblemáticas de persecución judicial, registra, al menos, 15 ingresos a la Quinta de Olivos.

Según los documentos a los que accedió El Destape, en la mayoría de las ocasiones iba a jugar al paddle, tenis o fútbol.
Su primer ingreso es del 11 de agosto de 2016.
Aquel año visitó la residencia presidencial en 6 ocasiones.
En 2017 fue al menos dos veces.
En 2018 volvió dos veces.
Las restantes cinco fueron en 2019.
En cada momento, el camarista tuvo en su manos causas de alto impacto político e interés para Macri.
Falló siempre en contra de los dirigentes kirchneristas acusados, como la actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Entre las distintas causas en las que participó, figuran: la reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la mediática “Ruta del dinero K”, la causa de Dólar Futuro, la de la Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz y hasta el caso Ciccone contra Amado Boudou.

Su nombre tampoco está en la lista que se pasó a Poder Ciudadano.

  • El juez Gustavo Hornos, actual presidente de la Cámara Federal de Casación Penal
Durante el macrismo compartió la sala IV del máximo tribunal penal del país con Borinsky así como la cobertura de las vacancias en la sala I.
En esta ocasión, Hornos visitó Olivos en dos ocasiones.
La primera, el 9 de noviembre de 2016, un mes después de la quinta visita de Borinsky a Macri.
El segundo ingreso del camarista a la residencia del Presidente fue el 8 de marzo de 2017.
De acuerdo a los registros, entró a las 17.50 y se retiró a las 18.34.
Ninguno fue informado por el macrismo en la lista que entregó ante un pedido de acceso a la información pública.

Hornos ya tenía en su haber, al menos, seis ingresos al despacho de Macri en la Casa Rosada, lo que le valió recientemente una denuncia penal y un pedido de remoción en el Consejo de la Magistratura.

Intervino junto a Borinsky en las mismas causas de persecución judicial mencionadas anteriormente.


  • El fiscal ante la Cámara de Casación, Raúl Pleé
El fiscal Raúl Pleé es uno de los más poderosos de Comodoro Py y se reunió en la Quinta de Olivos con Macri y el entonces jefe de la AFI - ahora procesado por espionaje ilegal - Gustavo Arribas.
El encuentro se realizó el 23 de marzo de 2018.

Pleé intervino en causas clave como la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la causa Dólar Futuro, la farsa de las Fotocopias de los Cuadernos, el desguace del Grupo Indalo y la investigación por espionaje ilegal (tanto en la que está procesado el fiscal Carlos Stornelli como en la de Lomas de Zamora. Pidió que pasen a Comodoro Py).


  • El N° 1 y el N° 2 del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa
El N°1 de Clarín, Ricardo Kirschbaum, estuvo el 24 de julio de 2017 y el 5 de abril de 2019 en la Quinta de Olivos.
El primer encuentro, que se extendió entre las 13.35 y las 15.50, debiera haberse contemplado en la lista que entregó Macri pero no estaba.
El segundo fue después de que se haya entregado el material.

Por su parte, Ricardo Roa, N° 2 del diario, ingresó a la residencia de Olivos el 3 de marzo de 2017.
Su visita tampoco se informó cuando se entregó el listado a Poder Ciudadano.

  • Tampoco figuran en la lista trucha que entregó Macri, los periodistas de La Nación Joaquín Morales Solá (ingresó una decenas de veces a Olivos), Carlos Pagni y Diego Cabot.
  • El periodista de Clarín Nicolás Wiñazki, que visitó tres veces la residencia, también brilla por su ausencia.
  • Por el contrario, sí estaban anotados Luis Majul y Jorge Lanata, aunque no se especificaba cuántas veces habían ingresado ni a quién habían ido a ver.
  • En lo que hace al camarista Mariano Llorens como al empresario Paolo Rocca y Fernan Saguier, principal accionista de La Nación, visitaron la Quinta de Olivos en 2019 luego de que se entregara la nómina trucha.



El planteo de Poder Ciudadano

El 29 de enero de 2019, la ONG Poder Ciudadano informó que tras sus insistentes pedidos al gobierno de Macri, en “diciembre 2018, la Agencia de Acceso a la Información intimó a la Secretaría General de Presidencia de la Nación a entregarle a Poder Ciudadano una copia de los registros de ingresos a la Quinta de Olivos”.

Pero en aquella ocasión, la Secretaría de la Presidencia, comandada por la mano derecha de Macri, Fernando De Andreis, “sólo entregó un listado de nombres y apellidos de personas que habrían visitado la Quinta Presidencial de Olivos en algún momento determinado sin otro tipo de aclaración”.

La ONG cuestionó el material porque “el listado no muestra: la fecha de ingreso a la residencia, las veces que ingresó cada persona, la hora de entrada y salida, ni tampoco el motivo de la visita. Toda esta información forma parte del registro y debió ser entregada por el Gobierno”.

También destacó que “el listado está incompleto ya que se comprobó que faltan personas que efectivamente visitaron la Quinta de Olivos y que en su momento fue difundido por diversos medios de comunicación”.

Entre otras cuestiones, Poder Ciudadano resaltó “lo llamativo y preocupante” de la situación de aquel entonces porque cuando al gobierno de Macri “se le pidió copia de los mismos registros pero correspondientes al periodo del gobierno anterior (NdelR: es decir, el kirchnerista), en ningún momento cuestionaron si se trataba de información sensible o no, y tampoco presentaron oposición alguna al respecto. Inclusive en esa oportunidad se informó sobre los primeros meses de la gestión del Presidente Macri”, señalaron.

“A pesar de que la Agencia de Acceso a la Información confirmó el derecho de Poder Ciudadano a acceder a la información solicitada, se siguen negando a hacerla pública”, cerró su comunicado de principios de 2019.

Tas recibir el registro trucho, Poder Ciudadano realizó una demanda ante el fuero en lo Contencioso Administrativo que terminó ganando y esta semana recibió el mismo material al que accedió El Destape por la vía de un pedido de acceso a la información pública.


Ante el escándalo que provocó la difusión de la "Operación Olivos", un intento de defensa por parte de Clarín y de dirigentes cambiemitas fue que el registro de ingreso a la quinta presidencial es público y que no hay que sorprenderse por el encuentro de periodistas con un mandatario.
Lo cierto, es que no es frecuente el nivel de visitas que tuvo Macri en la residencia presidencial.
Por caso, resulta muy difícil para ese sector poder defender los ingresos de jueces y fiscales a Olivos.

El contexto de las visitas no puede soslayarse: durante el macrismo se desató una persecución judicial de opositores que contó con el apoyo de los medios de comunicación hegemónicos y los servicios de inteligencia.

Así las cosas, ¿por qué Macri entregó una lista trucha cuando se vio obligado a comunicarla a una ONG?

Las omisiones en la que incurrió no hacen más que demostrar la importancia que tuvieron esos encuentros que, evidentemente, se intentaron esconder.

lunes, 5 de abril de 2021

LLEGAR A VIEJO, de Joan Manuel Serrat

Si se llevasen el miedo,
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente...
Si se llegase entrenado
y con ánimo suficiente...

Y después de darlo todo
- en justa correspondencia -
todo estuviese pagado
y el carné de jubilado
abriese todas las puertas...

Quizá llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable,
más duradero.

Si el ayer no se olvidase tan aprisa...
Si tuviesen más cuidado en donde pisan...

Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota...
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo...

Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda...
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida...

Quizá llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible,
más transitable.

¡Ay, si la veteranía fuese un grado...!
Si no se llegase huérfano a ese trago...

Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes...
Si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase,
y las piernas respondiesen...

Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados...

Quizá llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate,
un final con beso.

En lugar de arrinconarlos en la historia,
convertidos en fantasmas con memoria...

Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina...
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima.

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