viernes, 4 de junio de 2021

EL PATRIOTISMO COMO HERRAMIENTA DE CONTROL SOCIAL, de Giancarlo Melini - 12/9/2013



“Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.” — Arthur Schopenhauer.

En todo país del mundo, desde muy pequeños, se inculca a los ciudadanos - consciente e inconscientemente - el amor a la patria, se obliga a memorizar himnos nacionales, símbolos patrios, costumbres autóctonas y en general, se hace pensar que es un orgullo pertenecer a una nación, servirla, sacrificarse por ella y cuidarla.
El patriotismo / nacionalismo es una sensación - e ideología - tan arraigada en la mayoría de los individuos, que son muy pocos los que se aventuran a cuestionar su origen.

Siendo escéptico, me inclino a pensar que no es más que una herramienta de control social utilizada para separar a las personas, haciéndolas creer que son diferentes, únicas, especiales, o en el peor de los casos superiores, simplemente por haber nacido casualmente en un pedazo de tierra que tiene diferente ubicación geográfica.

El concepto de país, nación o patria ha variado considerablemente a lo largo del tiempo y del espacio.
En la prehistoria, éste simplemente no existía, ya que por la naturaleza nómada de la organización social y la inestabilidad de los sistemas de producción - recolección y caza -, no se necesitaba un pedazo de tierra al que nuestros neolíticos ancestros pudieran llamar “hogar”, “patria” o “nación”.

Asimismo, el concepto de propiedad tampoco estaba muy desarrollado, estando éste íntimamente relacionado con el de nacionalidad.
En tiempos de las cavernas, los humanos simplemente no tenían la vital necesidad de apropiarse - restringir el acceso a terceros - de bienes materiales que les garantizaran el sustento económico, ya que vivían en relativa abundancia; bastaba combinar el trabajo con el entorno por unas cuantas horas para abastecerse de alimento por días o semanas.
Fue con la invención - o descubrimiento - de la agricultura que se dio un drástico cambio de paradigma: la sofisticación de los medios de producción.

La revolución neolítica cambió por completo al ser humano y la forma en la que se relacionaba con los demás y con su entorno.
La tierra ahora podía manipularse, trabajarse, cultivarse para producir alimentos, criar animales - en vez de cazarlos - y construir viviendas y templos.
Esta variación del sistema socio - económico causó que los conceptos de país y propiedad comenzaran - aparejados - a desarrollarse y popularizarse, hasta al punto de que la nacionalidad y la propiedad se han convertido en un “derecho humano” según la legislación y teoría legal actual.

Junto con el sedentarismo y la consolidación de la propiedad como institución jurídico - económica, se empezaron a dar las primeras organizaciones sociales “civilizadas”: la polis, la ciudad.
Estas aglomeraciones urbanas, por ser el lugar de interrelación, trabajo y culturización entre las personas, fueron objeto de una especie de “veneración” por parte de sus habitantes.

Paralelamente a las ciudades, se dio también la figura del Estado - gobierno o autoridad - cuya función teleológica en un inicio era establecer lineamientos mínimos - o excesivos - de convivencia entre las personas.

“El patriotismo es la virtud de los depravados.” – Oscar Wilde.

Las primeras grandes ciudades registradas históricamente se situaban en la Antigua Mesopotamia (hoy Irak), y el concepto de país se enmarcaba a los límites territoriales de la urbe.
Ciudades como la famosa Babilonia exacerbaban el sentimiento de patria únicamente sobre las personas que nacían, crecían o habitaban dentro de sus murallas.

Posteriormente, en la antigua Roma, la patria o nación no sólo era la ciudad, sino también las provincias que formaban parte del Sacro Imperio.
Es por ello que en Roma existía el Ius Civile para ciudadanos romanos y el Ius Gentium para los extranjeros, esto como mecanismo de segregación poblacional y cultivo de patriotismo.

En la edad media fueron los reinos, ducados, feudos, etc.
En la edad moderna los burgos y las primeras ciudades - Estado (algunas todavía subsisten) fueron las que acapararon el sentimiento de amor y pertenencia de sus habitantes.

En la actualidad, la nación evolucionó al concepto de país.
Pero, ¿exactamente qué es esta construcción abstracta y artificial que hemos ideado los humanos para dividir territorial, política, económica, cultural y socialmente nuestro planeta?

Incluso el diccionario de la RAE es ambiguo e incapaz de proporcionar una definición concisa, indicando que país es “Nación, región, provincia o territorio”.
Estúpidamente, la RAE define nación como “Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno; territorio de ese país”. (Nótense las negritas)
¡Vaya que se entiende claramente qué es un país o una nación! 

Estas definiciones circulares y tautológicamente falaces no tienen ningún fin útil para el análisis que se pretende realizar en la presente entrada, por lo que se hace pertinente evaluar otras fuentes.

“Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él.” – George Bernard Shaw.

Personalmente, considero que se puede encontrar un concepto más claro de lo que es un país al examinar la definición jurídica de lo que es el Estado: conjunto de personas asentadas en un territorio delimitado, que se rigen bajo un ordenamiento jurídico común, emanado de un órgano que ostenta el poder público - gobierno - cuyo fin último es buscar el bien común.

Esto es entonces un país: habitantes que comparten una ubicación geográfica, se rigen bajo las mismas leyes, y adoptan ciertas tradiciones, costumbres y valores comunes.

Resumiendo, el canceroso patriotismo / nacionalismo no es más que adorar un pedazo de tierra porque se cree que de él se genera la fraternidad entre las personas, y creerlo especial por el simple hecho de haber nacido ahí.

Se comprende el hecho de que haya cierto aprecio, cariño o buenos recuerdos del lugar de crianza, pero de eso a morir por él hay una gran diferencia
¿Exactamente qué es lo que se está defendiendo tan fervientemente al morir por la patria?

¿Serán valores, costumbres o tradiciones?
Pero éstos no dependen de la nacionalidad para ser adoptados, sino de la consciencia y educación de la gente.

¿Serán los habitantes?
Pero los habitantes pueden vivir igualmente en otra locación geográfica, ya que no están inherentemente atados a una región. 

¿Serán los bienes materiales o recursos naturales?
Puede ser, aunque morir por objetos físicos no es muy honorable.
En mi opinión no es nada. Realmente no se pelea por nada al defender a la patria.

Es por eso que esta construcción artificial que hemos creado: el “país” o “nación”, me parece contraproducente para que el ser humano asimile el hecho que es interdependiente, de que somos un solo planeta.
Esta ficción es utilizada por los que ostentan el poder para manipular la consciencia de la gente y asegurarse así también el control de recursos estratégicos.
Debemos alejarnos de todo aquello que genere segregación, y entender que - parafraseando a Carl Sagan - la Tierra es un sólo organismo, y un organsimo en guerra consigo mismo está condenado a la perdición.

¿Y cómo se puede controlar a la población con el patriotismo? Fácilmente.
Un ejemplo claro fueron los ataques del 11 de septiembre en EEUU, evento que fue clave para lograr un enlistamiento masivo de personas que voluntariamente se unieron a las filas del ejército norteamericano para defender a su “amada patria”, atacada por despiadados, inescrupulosos y envidiosos terroristas.

Otro ejemplo fue el Nacional Socialismo (Nazismo), que llamaba a los alemanes a servir a una nación que supuestamente estaba por encima de las otras, que merecía reinar sobre los demás, y ya se sabe como termina esa historia.

“El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”. – Albert Einstein.

Sin el patriotismo, no habría forma de que las autoridades y grupos de poder lograran convencer a los ciudadanos para que voluntariamente se ofrecieran a matar a otros y exponerse a sí mismos a la muerte, sólo para defender una idea abstracta que en realidad no significa nada.
El patriotismo es entonces clave para las guerras, y las guerras son claves para los negocios.
Hay dinero de por medio en el patriotismo, claro que sí.

Si los humanos lográramos borrar esa barrera artificial de la nacionalidad, eliminando las fronteras territoriales y nos apreciáramos por lo que somos, habitantes de la Tierra, unidos por un vínculo natural, conscientes de que somos interdependientes, no habría forma alguna de que pudiéramos ser manipulados para aplastar a nuestro prójimo por el simple hecho de ser originario de una locación distinta.
No habría forma alguna de que nos tragáramos el cuento xenófobo de que los extranjeros representan un peligro para nuestro modo de vida y nuestras costumbres, y por lo tanto hay que combatirlos - hasta la muerte en muchos casos -.

Paul Valèry una vez dijo: 
“La guerra es una masacre entre personas que no se conocen para el beneficio de personas que sí se conocen pero no se masacran”.

Otro francés, Jean Paul Sartre, mencionó que “cuando los ricos se declaran la guerra son los pobres los que mueren”.

Ambos no podrían haber estado más acertados.
Los pobres patriotas son los que derraman la sangre en los campos de batalla, mientras los ricos, más fieles al oro que a la bandera, se sientan cómodamente a observar desde una distancia segura todo lo que sucede, esperando que el conflicto termine para recolectar los frutos.

Nathaniel Rothschild personificó lo anterior: el acaudalado indescrupuloso sin fronteras.

Pero las guerras sólo son un aspecto.
La desunión también es un interés fundamental de los manipuladores si es que su fin último es la perpetuación del poder.
Es rotundamente necesario que nos veamos los unos a los otros como alienígenas, sin objetivos en común, sin organización social para que la estructura de poder se pueda mantener.

El statu quo dejaría de preservarse si repentinamente todos nos diéramos cuenta que somos iguales, que nuestras necesidades son las mismas y que cooperativamente podemos lograr más cosas que individualmente.

No dejemos que nos dividan, no dejemos que nos venzan.
El famoso divide y vencerás de Machiavelli.
Los beneficios de la colaboración superan abrumadoramente a los de la competencia, de eso no hay duda.

Otra “aplicación” del patriotismo, es la consumista asociación de bienes y servicios comercializables con el lugar en donde se fabrican.
Se nos trata de vender cerveza, comida, vehículos, electrodómesticos, cemento, hidrocarburos, servicios bancarios, educación, etc. etc. bajo el absurdo lema de ¡Orgullo nacional!
Y lo más patético es que en efecto funciona.
Ingenuos consumidores interactúan en el mercado ciegamente, en su mayoría basando decisiones no en el precio, calidad o cantidad, si no en el lugar de fabricación de un producto.

Siendo el nacionalismo / patriotismo un as bajo la manga de los mercadólogos, se presenta como una herramienta perfecta del sistema capitalista actual, el cual sabe muy bien transformar casi cualquier cosa en lucro, y por ende en control económico. 

“No hay que ser malinchista, hay que comprar nacional” dice por ahí uno que otro perdido.

Complementariamente, es notorio que los eventos deportivos son extremadamente útiles para cultivar este abstracto sentimiento patriótico.
Repetitivos campeonatos de múltiples disciplinas se realizan todo el año en todo el mundo, esperando que las masas idiotizadas apoyen ciegamente a participantes sólo por el simple hecho de provenir de una región similar - ni siquiera de una cultura en muchos casos -.

Son acontecimientos tan irrelevantes como juegos de fútbol, carreras de carros, o cualquier otra insensatez las que hacen a las personas creer que deben agruparse las unas contra las otras.
Se levantan barreras artificiales que resaltan nuestras diferencias y opacan nuestras similitudes.

Asimismo, el desarrollo de simbología es vital para culminar el adoctrinamiento.
Banderas, escudos, marchas, himnos, saludos y cualquier tipo de señal que artificialmente cree la sensación de “unión” entre las personas.

La esvástica, el águila calva, la ceiba, el escudo de armas, La Marsellesa, la banda marcial, todos los anteriores son instrumentos de adormecimiento, de atrofiación, de supresión, de restricción del pensamiento crítico.
Ese falso sentido de pertenencia emanado del nacionalismo y todos sus derivados es una ilusión, causa más desunión entre la humanidad.

Es por eso que me gustaría invitar a la gente a reflexionar, a liberarse de esta atadura mental que restringe nuestra calidad de humanos para hacernos creer que somos diferentes, cuando realidad somos mucho más parecidos de lo que creemos, al punto de que dependemos de los demás para tener una vida plena, feliz y próspera.

Veámonos a todos como las personas que somos, no como guatemaltecos, estadounidenses, salvadoreños, italianos, africanos, asiáticos, negros, blancos, indígenas, ricos, pobres, de izquierda, de derecha, cristianos, musulmanes, creyentes, escépticos, jóvenes, viejos, mujeres, hombres, etc.

Llamémonos humanos. Seamos humanistas.

“Nunca se tendrá un mundo tranquilo hasta que se extirpe el patriotismo en la raza humana.” – George Bernard Shaw.

LATINOAMÉRICA Y LOS INTELECTUALES EUROPEOS, de Jorge Alemán - 25/8/2021


Slavoj Zizek.. Imagen: AFP

Si algo caracteriza a los pensadores posmarxistas europeos es haber sabido describir, desde distintos puntos de vista, la gran potencia actual del Capitalismo.
Especialmente cuando éste dejó atrás su periodo industrial y el mundo abstracto de los algoritmos fue capturando la realidad en todos sus confines.
El capitalismo, como lo predijo Marx, busca su propia reproducción más allá de todo límite o desplazándolos constantemente hasta erosionar todos los lazos sociales y volviendo al Estado un instrumento al servicio de este régimen de dominación.

Por supuesto la llamada subjetividad no está fuera de este proyecto capitalista: si para Marx en el capitalismo "todo lo sólido se iba a desvanecer en el aire", para los pensadores posmarxistas las subjetividades están en un principio atrapadas en este remolino de disolución de todos los proyectos políticos, afectando radicalmente a la existencia humana en su propia constitución.
Obviamente estos pensadores abrevan en distintas tradiciones para su lectura de Marx y obtienen distintas conclusiones.
Aquí presento los rasgos más representativos que tienen en común y siempre insistiré en que sus lecturas deben ser tenidas en cuenta.
En particular dan cuenta muy bien de lo que Marx determinó subsunción real del Capital sobre las otras esferas.
Dado que desde hace años que lidio con ellos y sus seguidores me permitiré señalar un aspecto con el que se sienten incómodos.

En los 44 años que vivo en Europa jamás asistí a un movimiento político transformador ni siquiera parcial o reformista, para usar la terminología que ellos emplean, según distintas variantes, unas más generosas que otras en sus caracterizaciones de los movimientos nacionales y populares.
Podemos en España intentó otra cosa pero su intento fue fallido: la hipótesis populista fue denostada por el consenso de la inteligencia posmarxista europea.

Si algo tienen en común Zizek, Berardi, Badiou, etc. es que miran al Populismo, a pesar de sus distintas procedencias filosóficas, con recelo.
Curiosamente, o no tanto, son mujeres como Nancy Fraser, Chantal Mouffe, Judith Butler y Wendy Brown las que han sabido problematizar la cuestión desde un lugar distinto al de los autores masculinos, lo que vuelve muy auspicioso a un populismo feminista.
En Latinoamérica y en España hay grandes testimonios intelectuales de esta posición.

Sin embargo los autores posmarxistas siguen mirando con sospecha teórica a las experiencias nacionales y populares de Latinoamérica, aunque ya no se trata como en los 70 de la caracterización grosera de fascismo o de bonapartismo; pero como no está Pasolini, la relación de las fuerzas plebeyas con la construcción de un Estado soberano es considerada una limitación estructural.

Sin embargo, hay que insistir que para el día a día de los hombres y mujeres de los pueblos latinoamericanos, eso que los europeos ven como tan limitado, es muchas veces cuestión de vida o muerte.
Asunto difícil de volver sensible para nuestros lúcidos profesores universitarios europeos.

Debería hablar aquí del marxismo anglosajón que sigue siendo más fiel a Marx, pero no encontraría con respecto al punto que tratamos, muchas diferencias.
En cualquier caso, el llamado marxismo occidental ha estado siempre intervenido por huellas eurocéntricas.
La paradoja es que los y las intelectuales pertenecientes al campo nacional y popular, sí enriquecen sus lecturas con los autores posmarxistas.
Asimetría que me parece enriquecedora para nuestro campo.
Nos da la oportunidad de poner en tensión ciertas lecturas.

Sobra decir que ahora la pandemia ha intensificado las diferencias, mientras los europeos hablan de colapsos, guerras civiles, explosiones sociales, todos hechos que pueden ser factibles en el devenir histórico.

Mientras tanto, en el presente latinoamericano, donde cada día es la historia de la humanidad, como en su día me dijo Laclau en las Canarias, besamos la Cruz una vez más del movimiento nacional y popular.

EXTRACTO DE "CAPITALISMO. CRIMEN PERFECTO O EMANCIPACIÓN, el nuevo libro de Jorge Alemán - 11/4/2021

El capitalismo y las posibilidades de cambiarlo

El psicoanalista y escritor acaba de presentar en Buenos Aires su última obra, en la que desmenuza el momento actual de la sociedad capitalista y se plantea si es posible cambiar un sistema que se presenta como permanente e inmodificable. 
Aquí, el capítulo sobre “El carácter ilimitado del capitalismo”.


Mural de Banksy en una pared de Palestina.

Cualquiera que sea la posible caracterización del capitalismo, en su mutación neoliberal hay un hecho destacado: el carácter ilimitado del mismo.

El capitalismo se comporta como una fuerza acéfala, que se expande ilimitadamente hasta el último confín de la vida.
Esta es precisamente la novedad del neoliberalismo: la capacidad de producir subjetividades que se configuran según un paradigma empresarial, competitivo y gerencial de la propia existencia.

El régimen de dominación neoliberal está sustentado en la “violencia sistémica” porque no necesita de una forma de opresión exterior, salvo en momentos cruciales de crisis orgánicas, y en cambio logra que los propios sujetos se vean capturados por una serie de imperativos donde se ven confrontados en su propia vida a las exigencias de lo “ilimitado”.

Desde muy temprano, las vidas deben pasar por la prueba de si van a ser o no aceptadas, si van a tener lugar o no en el nuevo orden simbólico del mercado, porque funciona como un dispositivo imperativo, ejerciendo presión sobre las vidas, marcándolas con el deber de construir una vida feliz y realizada.

Recomiendo especialmente el libro de Luciana Cadahia, Mediaciones de lo sensible, el cual desentraña con mucho rigor la lógica del funcionamiento de los dispositivos en el mundo contemporáneo.

Esas exigencias del capital explotan sistemáticamente el “sentimiento de culpabilidad” que ya formalizó Freud en El malestar de la cultura, cuyos efectos se ven en la creciente expansión del fenómeno de la autoayuda, cuya realización deviene imposible, precisamente porque el carácter “ilimitado” del capital impide la realización plena que él mismo exige y demanda de forma constante.

De este modo, las epidemias de depresión, el consumo adictivo de fármacos, el hedonismo depresivo de los adolescentes, las patologías de responsabilidad desmedida, el sentimiento irremediable de “estar en falta”, el “no dar la talla”, la asunción como “problema personal” de aquello que es un hecho estructural del sistema de dominación, no son más que manifestaciones del poderoso capitalismo contemporáneo, tal y como se confirma en la cultura norteamericana donde son nucleares los distintos relatos de “autorrealización” para sostener la primacía del Yo.

Sin embargo, las exigencias de lo ilimitado del capital conllevan un reverso obsceno que esconde la peor condena de la propia existencia, pues provocan hasta el extremo, un sentimiento de culpabilidad en los sujetos que va ligado a la propia finitud, ya que esa dominación de lo ilimitado necesita colaboradores deudores de algo imposible de satisfacer.

Al respecto, cabe pensar en que algún tipo de “santidad laica” pueda abrirse ante nosotros para salir del circuito culpabilizante de la “salud mental” neoliberal y no ceder a los designios del “consumidor consumido”, con los que se regodea el tiempo histórico que nos toca vivir.
Por eso, ahora todo esto debe ser conjugado de otro modo, pues hay ciertas ofertas del capitalismo que se organizan en un “mercado de goce” en cualquiera de sus versiones y donde lo emancipatorio es intentar no obedecer a ciertos supuestos mandatos transgresores del capitalismo.
En suma, no aceptar ver, escuchar, comprar lo que cierto mercado del “plus de gozar” viene organizando.

En ese sentido, lo relevante es que ya no se trata únicamente de la clásica alienación marxista, parte extrañada de uno mismo, pues ahora el neoliberalismo se propone fabricar un “hombre nuevo”, sin legados simbólicos, sin historias por descifrar, sin interrogantes acerca de lo singular e incurable que habita en cada uno.

Toda esta dimensión de la experiencia humana debe ser abolida al servicio de un rendimiento, que está por encima de las posibilidades simbólicas con las que los hombres y mujeres ingresan en el lazo social.
Y eso hace pensar que el carácter ilimitado de la voluntad del capital por perpetuarse, expandirse y diseminarse por doquier, introduce una inevitable pobreza de la experiencia.

Porque ¿qué significa pensar, hacer política, desear transformar lo real, operaciones siempre limitadas cuando se enfrentan al poder ilimitado del capital?
¿Qué lugar ocupan la experiencia del amor, la creación poética, la invención científica o lo político, que siempre están referidas al límite?

Y es que esa condición ilimitada del capitalismo, y por tanto sin salida, ya no se puede explicar únicamente desde el viejo panóptico ni desde el Leviatán, porque se trata más bien de una voluntad que “se quiere a sí misma”, una mezcla de Matrix con Alien, que conduce a un fin de la historia que, si no se remedia, puede resultar algo catastrófico.


El capitalismo: el mundo hiperconectado

Cuando leemos a diversos autores que describen con todo rigor las distintas mutaciones “antropológicas” desencadenadas por el capitalismo digital, financiero, algorítmico e hiperconectado, siem­pre surge la misma reserva que mantengo en lo que denomino “izquierda lacaniana”, desde la que se expone la diferencia irreductible entre el modo de producción de subjetividad propia del capitalismo actual y la invariante estructural del sujeto que adviene en Lalengua que se habla y que llega a través del Otro.
Decimos la “lengua que se habla” para no confundirla con la elaboración lógica y lingüística que se nombra como lenguaje.
Porque, tal como Lacan afirmó en el Seminario XX, el lenguaje no es otra cosa que una elucubración “científica” sobre Lalengua.

Sean como sean las mutaciones y su posible alcance en el orden antropológico, eso no conduce a un nuevo tipo de especie humana.
Dado que el “embrollo” incurable y fallido por estructura al que se enfrenta el sujeto en su existencia hablante, sexuada y mortal siempre retorna.
La operación que anuda un cuerpo y sus pulsiones a la palabra y al nombre propio, el sobrellevar como se pueda el peso de las identificaciones propias de la inconsistente y pesada novela familiar, la insatisfacción o la imposibilidad del deseo, la voz y la mirada del Otro, etcétera, siguen marcando de modo inexorable, lo que se pone en juego entre el ser hablante y su relación con la vida, impidiendo que pueda hablarse de un hombre nuevo.

En ese sentido, aunque vengo insistiendo también en dar cuenta del modo en que este mundo neoliberal incide en los avatares antes comentados, ellos no se pueden borrar de un plumazo en nombre de una constante mutación antropológica.
De hecho, en la experiencia de la cura psicoanalítica, escuchando al uno por uno, al que “dice ser”, se constata que esa famosa “mutación antropológica” nunca se ha realizado en su totalidad.

Y es que en muchos teóricos de la megaconexión actual, subyace un error político propio de su historicismo antropológico: disolver la constitución del sujeto en una subjetividad que en muchos casos es idéntica al devenir del capital.
Por eso, la apuesta de una “izquierda lacaniana” debe dar cuenta, con sus recursos teórico - clínicos, de ese error de perspectiva que considero fundamental.

Dicho de otro modo, las costuras sociopolíticas que saltan por todos lados, en el mundo del capitalismo de la info - esfera, haciéndolo crujir, pueden alcanzar su inteligibilidad si no se borra en la aparición de la nueva subjetividad capitalista aquello que en el sujeto hace objeción a sus mutaciones antropológicas.

Aunque sí es cierto, como se ha insistido ya en otros textos, que el capitalismo en su nueva fase neoliberal, se ha constituido en algo más que la extracción de plusvalía en la relación capital - trabajo porque está intentando marcar simbólicamente la vida de los cuerpos hablantes y su experiencia subjetiva.

Por ello, en este modo de producción de subjetividad, una pregunta crucial se vuelve pertinente:
¿qué parte de la vida puede eventualmente no ser apropiada por dichos dispositivos de producción?

Hace ya bastante tiempo que Lacan anticipó, en su enseñanza, dos catástrofes en el orden simbólico, lugar donde el “animal humano” se convierte en “sujeto”.
En los años 1940, en su primera profecía, Lacan señaló ya el declive de la función paterna, un punto de anclaje vital para que el sujeto se sitúe en algunas coordenadas que le permitan orientarse en la existencia sexuada, hablante y mortal.

Era la marcha incesante del discurso de la ciencia ahora devenida en técnica, la que propiciaría esa declinación de la función paterna.
El otro anticipo era su tesis sobre El discurso capitalista, que en su funcionamiento homogeneizante y circular lograría hacer ingresar y capturar a las distintas experiencias humanas en su circuito interminable, y sin corte o ruptura alguna.

Actualmente, después de estas anticipaciones lacanianas, se puede ya revisar el paisaje actual y verificar los diversos estragos del discurso capitalista.

En dicho paisaje se encuentran:

a) niños malcriados y caprichosos, pero que sin embargo son capturados desde muy temprano por distintos y rígidos protocolos de evaluación según los cuales serán diagnosticados y examinados en sus competencias, siempre en una lógica segregativa, tanto es así que esté bien que un niño se equivoque, según el criterio de los diversos expertos...

b) jóvenes que se eternizan como tales en una “vida sin causa”, porque ningún legado simbólico los invita a separarse de una apatía de goce solitario y automático;

c) adultos eternamente jóvenes, o que buscan vivir bajo ese mandato de ser joven a cualquier precio, que compran juguetes - objetos en una vida de consumidor - consumido;

d) hombres y mujeres que descubren que su experiencia no ha dejado huella alguna, porque tampoco en sus vidas recibieron un legado simbólico por el que valía la pena luchar;

e) hombres, mujeres y otros sexos asumidos, esperando lo que no llega: no llega el trabajo, no llega una verdad que sorprenda y haga que la existencia se divida, sin refugiarse más en su falsa unidad, y no llegan los recursos, mientras a su vez se sienten culpables por envejecer o morir;

f) hombres que matan a mujeres dominados por la desaparición de su virilidad y asediados por su impotencia en el amor;

g) ancianos hacinados, absolutamente destituidos en su palabra y su experiencia de saber, esperando una muerte indigna en instituciones horrendas.


Y qué decir del nefasto término “resiliencia”, que revela de un modo privilegiado las exigencias superyoicas del modo de producción de subjetividad neoliberal.
El famoso término, en absoluto es un elogio del coraje implicado en el deseo, más bien demanda una sumisión despolitizada al siguiente mandato: hagan lo que hagan contigo, vamos a premiar que lo soportes y haremos de esto una cualidad que te designa.

Es un término hecho a la medida exacta del nuevo capitalismo que reclama que por abstracta y opaca que sea la fuerza que siempre te pide más, la virtud reside en quien se somete a ella, expresando la voracidad superyoica del neoliberalismo.
Lo que evoca y vuelve indispensable la precisa indicación de
Gramsci llamando a no confundir nunca optimismo con entusiasmo.

Tal vez en este abrupto paisaje contemporáneo, donde se podrían dar muchos más testimonios de la erosión de los lazos sociales provocadas por el capitalismo, se pueda admitir actualmente que una política con trazos emancipadores debe disponer de una teoría del sujeto y las posibilidades que puede desplegar en una praxis, donde su vida no esté totalmente cautivada por la trama del mercado y su despliegue.
Finalmente se trata de pensar, por parte de la izquierda, en un orden simbólico que no sea inventado por nadie, tampoco por el capitalismo, para que pueda tener lugar la vida inapropiable, pues Lalengua habita el Común que no pertenece a nadie.

Y eso constituye un grave problema actual para aquellas elaboraciones discursivas que aún se proponen construir un esbozo de una lógica política de la emancipación.
Porque indudablemente deben tarde o temprano pasar de una lógica de la resistencia a una propuesta afirmativa de proyecto futuro.
Cuestión sumamente espinosa en un período de la historia donde el porvenir se muestra con las señales del Apocalipsis.

Incluso por difícil que sea la tarea, la cuestión de una nueva Internacional de una izquierda popular se impone como tal.
En ella se debería hacer una revisión teórica diferente de la Shoah.
El terror estalinista que luego continuó en Rusia y en China, impidió que se extrajeran y analizaran las verdaderas consecuencias del Holocausto, “sacrificio a los dioses oscuros” tal como lo designó Lacan.
Aún quedan muchas lecturas pendientes al respecto, en clave tanto marxista como lacaniana, que merecen ser desplegadas después de tantos años de las llamadas “respuestas democráticas al Totalitarismo”.

En la complejidad de semejante panorama, donde el capitalismo, en su mutación neoliberal posfascista no aparenta tener contradicciones que de modo inmanente lo conduzcan a su final, resta sólo una brecha que los proyectos nacionales, populares y emancipadores deben tener en cuenta: el neoliberalismo, en la heterogeneidad cambiante de sus formas, sólo dispone de una administración económica represiva, a la que sus representantes definen como “gobernanza”.

Dicho de otro modo, no dispone de ninguna capacidad para articular pueblo, nación y Estado.De ahí sus inevitables apelaciones al surgimiento de una identidad xenófoba y racista para darle un nuevo contenido a la nación.
Por tanto carece de legitimidad para construir un gobierno democrático.
De esta brecha y sus posibles derivas políticas depende, a mi parecer, el futuro de la condición humana.

Porque en esta brecha entre el neoliberalismo y la democracia es donde aparecen las condiciones, aún impensables, de un final del capitalismo.
Ese final para el que aún no disponemos de nominación alguna.

POPULISMO REVISITADO, de Jorge Alemán - 27/3/2021 // NEOPOPULISMO Y RETÓRICA INEFICAZ - 2/4/2021


La palabra Populismo ha sido tergiversada y alterada en su sentido por toda la derecha mediática neoliberal.
Ha sido el término maldito tanto de las élites oligárquicas como incluso de algunos sectores denominados progresistas.

Es bastante curioso observar que no solo la derecha se ocupa una y otra vez de degradar el término.
También intelectuales mundialmente reconocidos por su radicalidad política, teóricas feministas destacadas por su agudeza en la lectura de lo contemporáneo lo miran con recelo.
Existe un acuerdo tácito entre sectores discordantes o heterogéneos para impedir, menoscabar o desintegrar la hipótesis populista.

Uno de los aspectos que más contribuyó a este punto fue, a mi juicio, admitir que había un populismo de derechas y otro de izquierda.
Ese intento de extensión del concepto colaboró para su difusión confusa y para organizar su carácter amorfo y masivo.
No obstante la hipótesis populista, y digo hipótesis para mantener al término en un debate abierto, encarnaba una exigencia teórica de primer orden que ahora sintetizo en sus premisas generales.

Estas premisas las presento a través de sus interrogantes constitutivos

1) ¿Cómo puede ser sustentable un proyecto transformador cuando los sectores populares no siempre defienden necesariamente sus "intereses objetivos"? Actualmente es la contingencia y no la necesidad la que determina la construcción de lo político.

2) De qué modo una voluntad colectiva, heterogénea, compuesta por distintos segmentos subalternos: trabajadores, feministas, excluidos, logran articularse en un sujeto histórico que no borre las diferencias desde donde surge, pero que a su vez anude a los sectores explotados y oprimidos.

3) Cómo se radicaliza un proyecto democrático cuando el capitalismo neoliberal no sólo se ha adueñado de la realidad sino que presenta dispositivos ideológicos que capturan a la subjetividad hasta el punto de ir contra sus propios intereses vitales.

La hipótesis populista no solo no se opone a la tradición republicana sino que desea su reinvención.
Lo que se trasluce a partir de estos interrogantes es que la hipótesis populista es la actualización en el siglo XXI de los problemas teórico - políticos anticipados por los movimientos nacionales y populares históricos en clave posmarxista y posfundacional.
Esto último en razón de que la hipótesis populista no dispone de fundamentos constituidos a priori.

La hipótesis populista se construye y se deconstruye en el accionar de su praxis y se elabora con la trama histórica en la que se desenvuelve.

Si se la ha odiado o despreciado no es porque sea un error teórico o político sino por una vocación emancipadora donde la aparición del Pueblo histórico siempre llega antes que los intelectuales.

En efecto, hay un axioma populista que podría enunciarse del siguiente modo: sea cual sea la captura del Neoliberalismo sobre las masas, tarde o temprano, de un momento a otro, el Pueblo siempre retorna.


Neopopulismo y retórica ineficaz

Una respuesta a Jorge Alemán


En primer lugar, pido disculpas: no me agrada opinar públicamente por fuera de mis áreas de competencia profesional (justicia, seguridad y afines), pero los interrogantes que plantea la nota de Jorge Alemán (“Populismo revisitado” 27 de marzo) significaron una tentación irresistible.
Mucho se ha escrito desde hace más de cincuenta años sobre el populismo, sus significados, ambigüedades y límites.
Un tema plagado de debates internos en los que Arico y otros gastaron sus plumas.
Por eso me circunscribo a los interrogantes que propone Alemán, porque me parecen equivocados para pensar los problemas actuales del “populismo”.
Quiero discutir su pertinencia.

Nos propone, en primer lugar,

1) “¿Cómo puede ser sustentable un proyecto transformador cuando los sectores populares no siempre defienden necesariamente sus " intereses objetivos"?;
2) ¿De qué modo una voluntad colectiva, heterogénea, compuesta por distintos segmentos subalternos: trabajadores, feministas, excluidos, logran articularse en un sujeto histórico que no borre las diferencias desde donde surge, pero que a su vez anude a los sectores explotados y oprimidos”; y
3) ¿Cómo se radicaliza un proyecto democrático cuando el capitalismo neoliberal no sólo se ha adueñado de la realidad sino que presenta dispositivos ideológicos que capturan a la subjetividad hasta el punto de ir contra sus propios intereses vitales.

Es decir, las preguntas plantean la falta de claridad sobre cómo defender sus intereses en los propios sectores populares, falta de prácticas “articuladoras”, y ausencia de una red de comunicación propia de los sectores populares.
No creo que debamos volver a esos debates.
Propongo reformular las preguntas del modo siguiente;

Primera: Los sectores populares han definido con mucha claridad sus intereses objetivos y lo expresan con mucha fuerza bajo los lemas de “Tierra, Techo, Trabajo” y de fin del patriarcado como extensa práctica social que oprime a grandes sectores sociales, en particular los más vulnerables.
Además, un sector organizado de esos sectores populares lo ha convertido en un Plan de Desarrollo Humano Integral, que se ha presentado como propuesta de gobierno.

¿Cómo debemos calificar a la política que responde con extractivismo, resguardo de la financiarización de la economía, el subsidio individual como única herramienta disponible, incapaz de diseñar una política de redistribución de la tierra y el equilibrio demográfico del país, y alienta los desarrollos inmobiliarios, hasta el punto de desalojar por la fuerza a quienes trataron de construir sus pobres casas?

¿O no toman cabal conciencia de la profundidad y extensión que el feminismo moderno plantea como base de una reorientación completa de la economía, la política y la vida social?

Todo ello en nombre de los sectores populares cuyos intereses dicen representar.

¿Por qué cargarle al sector popular, que tiene claro lo que quiere, los dobleces y tibiezas de la dirigencia política que dice hablar en su nombre y subordina todos los programas a un inmediatismo permanente?
Nunca está claro el límite impuesto por las condiciones sociales objetivas y el autolímite impuesto para la lógica de las concesiones y la incapacidad de afrontar las peleas propias de las luchas de intereses, sin las cuales no se comprende el sistema democrático.

Segunda: La unidad en el nivel de las bases de los sectores populares es mucho más fácil de conseguir - y se consigue en base a una decidida labor de los dirigentes sociales -, sin la permanente política de fragmentación que se promueve desde ciertos sectores de la dirigencia política, sindical y cultural.
Dada la complejidad de la sociedad contemporánea es indispensable una nueva política, que ayude a tejer y sostener los acuerdos sociales, frente a la tendencia a la disgregación:
¿Hace esto la dirigencia política del campo nacional y popular?

O la política de fragmentación se ha convertido en una buena manera de evitar el peso de la representación, para gerenciar otros intereses de la mano del financiamiento ilegal de la política (núcleo de la corrupción que es, en todo caso, una profunda traición a los intereses populares, porque siempre implica la alianza con empresarios prebendarios).

Tercera: Cualquier política de transformación necesita una fuerte política de democratización de los medios de comunicación. 
¿Cómo hacemos para construir una red democrática de comunicación, cuando se ha abandonado el fortalecimiento de radios, páginas web, noticieros alternativos, etc., que sucumben ante las dificultades prácticas, y se sigue repartiendo el negocio de la pauta oficial entre los diarios que tienen suficiente sustento económico y luego son reconocidos como “hegemónicos”?
¿No es esto “populismo perverso”?

No lo puedo decir con toda seguridad y espero que el autor me disculpe, pero subyace la idea de que los que no entienden los postulados del “populismo revisitado” son quienes sostienen políticas neoliberales - a quienes las preguntas de Alemán no les interesan en lo más mínimo - y algunos ingenuos que le harían el juego a la derecha (la vieja y peligrosa idea de los “tontos útiles” o las “almas bellas”).

A mi juicio nada más alejado de la realidad; hace tiempo - mucho antes del actual gobierno - que está en marcha una profunda distorsión y malversación de un proyecto nacional y popular concreto y no discursivo, que los sectores populares tienen mucho más claro que sus dirigentes.

“La hipótesis populista se construye y se deconstruye en el accionar de su praxis y se elabora con la trama histórica en la que se desenvuelve” nos dice el autor que nos interroga.

Yo pondría otra hipótesis:
“Una buena porción de nuestros dirigentes “populistas”, han encontrado el modo de malversar los urgentes intereses populares, y convertir al Estado (instrumento insoslayable y esencial para esos intereses “objetivos” de los sectores populares) en una red amorfa de quioscos y quiosquitos.

Un Estado del que se ha apropiado la clase media y sirve ineficazmente al objetivo de construir las bases de la igualdad social.
Mantener a un Estado ineficiente es la gran malversación de este nuevo “populismo” coyuntural y ventajero.
Me parece mucho más útil hablar de este populismo antes que recrear los debates teóricos del pasado.



miércoles, 2 de junio de 2021

POEMAS DE ROBERTO SANTORO

 

Roberto Jorge Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. En carta a su amigo José Antonio Cedrón, fechada un 10 de mayo de 1977, escribió: 
“El ruido de las sirenas lo tenemos de música de fondo.
Dale que dale, como un organito represor y desesperado.
Oh el mundo occidental y cristiano.
Un día florecerá la vida y el sol tendrá el color que se merece.” 

Secuestrado el 1° de junio de 1977 por la dictadura militar, sigue desaparecido.


Verbo irregular

Yo amo
tu escribes
él sueña
nosotros vivimos
vosotros cantáis
ellos matan. 


Cárcel del Pueblo

Ciudadano de la clase 39,
factor rh negativo,
comunica a la división de investigaciones
policiales antidemocráticas,
haber descubierto una cárcel del pueblo.
Está ubicada cerca de mi casa:
es la villa miseria
a la que da su espalda
la Manufacturera Algodonera Argentina
Sociedad Anónima. 


Las cosas claras, 1973.

Que venga la vida y me golpee;
de nada vale cerrar los ojos.

Un hombre dormido
es un dolor que descansa

Uno de mis errores
fue creer que todos éramos hermanos,
y ahora
no se le puede cambiar el horizonte a la nostalgia.

Hay que olvidarse de las viejas sonrisas,
y andar con el dolor a cuestas
para que sirva definitivamente.


Teoría poética

La estética ética est 


De: “El último tranvía”,
Ediciones El Barrilete, 1963. IV

Se mueve con la calle,
con trole se alarga con su lance,
calar el aire 
gayola que se queda,
embalurdar la sombra

Te enfrían la vereda,
te encanan el hueso
como si tal cosa,
te lo hacen pasar por la academia

Que se queda,
que rueda con anemia.

Te lo hacen cantar
y ya nadie controla que te fuiste.
Te vas,
que alguien se queda.


Pedradas con mi patria

III

Hablando con honradez,
humanamente hablando,
algo anda mal.
Tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho.

Es preciso investigar,
dar en el clavo,
martillo poesía,
proceder con primaveras.

Es preciso desabrochar la mano,
desnudarla en la calle.
Entrar derribando la puerta de los hombres,
segundo piso a la izquierda,
expediente número ternura.

Llamado urgente,
arrinconar la muerte con un beso,
y no despertar sospechas:
un asunto muy serio se subió a mi ventana

(De Pedradas con mi patria, 1964)


Las cosas claras

Mi voz está en su sitio:
el corazón sabe algo más porque me duele.

Por eso digo:
terrible oficio
es repartir equivocadamente los abrazos,
y que el alma viva entre perros hambrientos.

Nunca dije
mi lágrima fue grande.
Sufrí,
no me quisieron.

Cada uno conoce su dolor
y sabe de qué manera hablarle a la desgracia.

Que venga la vida y me golpee,
de nada vale cerrar los ojos.

Un hombre dormido
es un dolor que descansa.

Es duro el amor cuando se niega:
un día sin embargo recuesta sus abrazos.

Apoya su misterio en mi cabeza
y me lleva a vivir al primer piso de un incendio.

No comparo,
simplemente doy mi fruto
y espero.

La semilla más humilde
puede brotar el fuego o la hermosura.

Si estoy acorralado entre dos besos,
decido acurrucarme al pie de mi corazón
y sueño.

Soy triste hasta los zapatos

A la hora del té,
mi alegría se sienta y llora conmigo.

Pero sostengo que un día,
aunque el amor sea el hermano implacable de la lluvia,
de mi casa a tus ojos
no habrá naufragios.
(De Las cosas claras, 1973)




Si usted piensa en sí mismo

Si usted piensa en sí mismo,
en sí mismo se queda.
Le pido que me escuche,
que me escuche y comprenda.

Aunque todo es difícil
y a veces no se pueda,
quiero al darle mi mano
pedirle que esté alerta.

Si va para el trabajo
y el temor lo golpea
y se sienta a su lado,
tránquele la puerta,
no lo deje pasar,
porque si no lo frena.

El enemigo sabe,
con eso se alimenta,
y si el miedo lo atrapa,
nos quitarán la fuerza.

Usted es de mi clase,
tiene el mismo problema.
La vida que nos dan
nos lleva a la miseria.

Para dejarnos quietos
nos llenan la cabeza
de amenazas, despidos,
porcentajes y ventas,
y quieren convencernos
por un sueldo de mierda.

La patria, el sacrificio,
la democracia nueva
y el estilo de vida
con un sol de grandeza,
eso que dice el diario,
es mentira bien puesta
adornada con moños
para que usted lo crea.

Estos hijos de puta,
los que matan y rezan,
con el terror nos quieren
ajustar la cadena.
Si pudieran matarnos
lo harían, sin más vueltas.

Ellos saben que el pueblo
les ganará la guerra
aunque esté desarmado
y prohíban las huelgas.

La lucha es prolongada,
y es una lucha cruenta.
Hay que buscar un arma,
el enemigo acecha.
La sangre, compañero,
todavía está fresca.

Por nosotros peleaban,
por nosotros pelean.
Ayude a levantarla,
será nuestra bandera.
Le pido que se acuerde,
que aporte lo que sepa.

Si usted nos acompaña
la victoria está cerca.
Una cosa es segura:
ajustaremos cuentas.

martes, 1 de junio de 2021

NO ES TIEMPO DE HÉROES, de Arturo Pérez Reverte - 10/5/2021

Hace poco me acompañaron ustedes en Twitter para comentar el disparate de unos libros escolares donde se introducía el doblete de judíos y judías, conversos y conversas, sospechosos y sospechosas, moriscos y moriscas.
Para ser justos, consideremos que tales estupideces, aunque impresas por editoriales escolares, no son exclusiva responsabilidad de éstas.
A fin de colocar libros en los colegios de las autonomías españolas, las editoriales aplican las exigencias de cada consejería.
En aquel caso se trataba de Andalucía, donde los responsables y responsablas del anterior gobierno local intentaron imponer el lenguaje inclusivo más extremo.
Pero los últimos textos publicados allí, según comprobé estos días, han vuelto a la normalidad.
Que en España es relativa, cierto.
Pero normalidad, al fin y al cabo.

Con los libros de texto me quedé dándole vueltas a la cosa, incluido el peligroso intento de convertir las aulas en laboratorios de ingeniería social a disposición de cualquier profesor Bacterio que se haga con una migaja de poder: la Historia glorifica imperialismos, la ortografía y la gramática son machistas y elitistas.
Todo eso.

Así, lo que tacita a tacita se vierte en ciertos textos escolares acaba calando: tanteo, reacción, retroceso y vuelta de nuevo, dejando cada vez un poquito más de daño irreparable.
Y de ese modo, de derrota en derrota, hasta la victoria final.

Frente a eso hay sólo dos oposiciones posibles: los profesores y los padres.

Entre los primeros los hay que, resignados, aceptan la barbaridad porque así figura en el libro que les colocan, y no se complican la vida.
Otros creen en ello, coinciden con el espíritu del texto y enseñan en consecuencia.
Y aquellos a quienes ideas o conocimiento sitúan en desacuerdo con el disparate, ponen de lado el texto o limitan con astucia y sentido común los estragos entre sus alumnos.
En cuanto a los padres, repiten esos comportamientos: unos pasan por completo, a otros les parece bien que sus niños hablen como pequeños gilipollas y digan que Colón fue un genocida, y otros animan a los cachorros a ser ellos mismos y no tragar.
Y es precisamente ahí donde surge el principal problema: en los que no tragan.

Hace falta mucho amor por el intelecto de un hijo, mucha entereza y mucha confianza en su carácter para convertirlo en disidente. Cuando un padre muestra a un hijo la verdad de una biblioteca, está creando un insurgente: un rebelde ante un sistema que, precisamente, desprecia las bibliotecas.
Y es curioso considerar cómo han cambiado las cosas en torno a la palabra disidente.
Serlo antes era enfrentarse al sistema.

Un disidente luchaba contra lo establecido, y por eso era un peligro para el ambiente social cuyas reglas no compartía.
Una amenaza.
Ahora es al revés: en esta falsa individualidad multiplicada por millones en las redes sociales, donde todo el mundo coincide en considerarse disidente de algo, quien de verdad destaca es el que discute los lugares comunes convertidos hoy en norma social universal, cada vez más sólida entre quienes creen jugar solos en su propio campo, que en realidad es asombrosamente idéntico al del vecino.

Ésa es la paradoja.
La sociedad actual, el sistema construido con la suma de millones de teóricas disidencias, asfixia al actual y verdadero disidente.
Gracias a las redes sociales, esa represión se ejecuta masiva y en tiempo real.
Y así, quien actúa fuera del grupo se ve reprimido e infectado por las analfabetas simplezas con que hoy se construyen las ideologías. 

Antes, un disidente era un héroe social: alguien a quien se admiraba e imitaba.
El sistema establecido le tenía miedo, pues detectaba ahí el virus de la revolución.
Hoy, un chico ajeno al sistema sólo es un apestado, un marginal sin futuro.
Nadie lo teme, pues ya no hay victoria posible.
Únicamente lo desprecian.

En el colegio, profesores y compañeros lo aíslan porque si se cuestiona el discurso oficial, si razona, si discute, es en agraz un fascista, un machista, un maltratador, un xenófobo, un asocial.
Su hijo o su hija, dicen a los padres, razona con excesiva insolencia, levanta mucho la mano, no se integra en el equipo.
No piensa según las reglas impuestas por millones de idiotas que se consideran libres porque creen haber triturado las viejas reglas sin advertir que ellos mismos son la regla nueva.

Cuando la disidencia se hace sistema, nadie admira al que todavía la practica.
En un mundo donde hasta el más menguado cree disentir de algo, y eso es precisamente lo que iguala y masifica hoy a tanto borrego, el verdadero rebelde, el agitador, no tiene ya ninguna posibilidad.

No le queda otra que, fiel a sí mismo, echarse al monte como aquellos antiguos bandoleros que acababan vendiendo cara la piel entre montes y breñas, acosados como lobos por la Guardia Civil.
¿Y qué padre desea eso para sus hijos?

UNA HISTORIA DE EUROPA (II), de Arturo Pérez Reverte - 3/5/2021

Van a permitir que también hoy me tome la libertad.
La intención de esta serie de artículos en los que ustedes y yo (si les parece bien y no me dicen que pare), iremos comentando poquito a poco los más o menos 30 siglos que, para bien y para mal, hicieron de los europeos lo que ahora somos, es largar un episodio de vez en cuando, alternándolo con los que se refieran a otros asuntos.
Lo mismo que hice en otro tiempo con aquella Una historia de España que tuvieron la amabilidad de soportar.
Lo que pasa es que, como la primera entrega de esta historia de Europa salió el domingo pasado, tal vez sea oportuno, antes de empezar con las alternancias, calentar un poquito más colocándoles otra seguida, para que la tercera, cuando se publique dentro de dos o tres semanas, aterrice ya con más ambiente.

Les decía en el primer episodio, me parece, que dos o tres influencias previas, exteriores, no pueden ser pasadas por alto respecto a los primeros balbuceos de nuestra vieja historia.
De su nacimiento, por decirlo de alguna manera.
Una es la cultura o culturas mesopotámicas, que como vimos tuvieron su intríngulis; y otra, más conocida por nosotros, es el antiguo Egipto: las pirámides, los faraones y tal.

Lo de los egipcios no es ninguna tontería porque, turismo y momias aparte, su peso en el Mediterráneo de la antigüedad fue decisivo.
Si nuestros abuelos fueron, por decirlo de alguna manera, los pueblos del mar Egeo, a mesopotámicos y egipcios hay que reconocerles la condición de tíos abuelos e incluso, en algunas cosas, tatarabuelos de pata negra.
También a los hebreos, pero cada cosa a su tiempo.

En principio fue el Nilo, y ahí está la madre del cordero.
Sin ese río larguísimo, Egipto sería un desierto.
Pero sus crecidas, que aportaban agua y limo necesarios para la vida, la agricultura, la caza y la pesca (hasta el calendario egipcio era un calendario agrícola), a partir del momento en que pudieron controlarse dieron lugar a una civilización que fue la más refinada, poderosa e influyente de la antigüedad preclásica.

El Egipto que conocemos como tal, el de los faraones, nació hacia el 3150 antes de Cristo, más o menos, con nombres legendarios a los que, dicho en cursi, velan las brumas del pasado: el Rey Escorpión, Menes (que fundó Menfis), el Rey Serpiente, e incluso una reina (la primera faraona antes de Lola Flores) que tuvo un nombre precioso: Meryt - Neit.
Entre unos y otros, sucediéndose, asesinándose y casándose entre hermanos, que eran cosas típicas de los reyes de entonces, fueron fundando dinastía tras dinastía.
Treinta y una de ellas hubo, nada menos, hasta que Alejandro Magno, como contaremos en su momento, se apoderó del país en el siglo IV antes de Cristo y se acabó la fiesta.

La historia de ese lugar asombroso se mueve entre dos tendencias por las que pasaron todos los imperios que en el mundo han sido: poder absoluto muy centralizado, que se corresponde con tiempos de máximo esplendor, y anarquía y fragmentación en pequeños reinos y principados, o sea, ruina patatera.
Pero entre pitos y flautas aquello duró mucho.

Por su situación, el antiguo Egipto tenía todas las papeletas para convertirse en potencia y encrucijada de culturas.
El valle del Nilo comunicaba por abajo con el Mediterráneo, lo que suponía intenso comercio con el Egeo, y por arriba con las riquezas del África negra.
Además, hacia levante se relacionaba con Siria, Palestina, Mesopotamia y los pueblos orientales; así que, menos por la parte occidental de Libia (habitada por gente más bien desértica y bruta), de donde solían venir los enemigos, todo estaba bajo control.

El comercio, los intercambios y la cultura circulaban en varios sentidos, había viruta y en qué gastarla.
Aquello era Hollywood.
Arquitectos a los que Calatrava sólo serviría para llevar un café, ejércitos entrenados, aliados útiles y una administración eficaz hicieron de Egipto lo que hoy fotografían los turistas: una civilización moderna, poderosa y apabullante.

No hay mucha historia escrita de allí, y es una lástima.
No conocemos historiadores egipcios como luego serían los griegos y los romanos.
En templos y edificios oficiales hubo anales y cosas parecidas, pero casi todo se perdió, y lo más viejo que se conserva, del siglo XIII - XII antes de Cristo, son listas en piedra y papiro con nombres de faraones (alguno con nombre de película de Almodóvar, como un tal Pepi).
Sin embargo, con el tiempo, sucesos que parecen sacados de una novela de aventuras y misterio iluminaron parte de ese mundo olvidado.
Pero eso, para darle emoción al asunto, se lo contaré a ustedes en el siguiente episodio.
[Continuará].

ROJO Y NEGRO, de Horacio Verbitzky - 30/5/2021


En el mapa mundial de la pandemia que el diario New York Times publicó hace diez días, el Río de la Plata se veía en un morado tan oscuro que parecía negro.
Uruguay encabezaba ese ranking terrible de casos en proporción al número de habitantes y lo seguía la Argentina, que ayer llegó a los 77.000 muertos.
Esas estadísticas cambian cada día y esta semana encabezaron la lista Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, mientras Uruguay y la Argentina cayeron 25 lugares.

Esta fue la amarga victoria de la oposición política, sus patrocinadores económicos y los medios que amplifican sus posiciones, que desde hace un año sabotean las medidas de cuidado dispuestas por el gobierno nacional, con los banderazos que comenzaron el 25 de mayo de 2020 y se repitieron en cada fecha patria, además de las algaradas policiales y civiles sobre las residencias del Presidente Alberto Fernández y del gobernador bonaerense Axel Kicillof.
El oficialismo también hizo su aporte, con la tumultuosa concentración de fines de noviembre por la muerte de Maradona.

En todo el mundo se cuestionaron los impedimentos a la circulación, las actividades económicas y los contactos sociales.
Esas críticas se manifestaron en opiniones de filósofos y constitucionalistas y protestas de afectados por sus consecuencias económicas, que implican pérdidas equivalentes a las de una guerra, que en este caso es mundial no solo de nombre.
Tampoco han faltado planteos delirantes de minorías de ultraderecha, que niegan la existencia del virus, denuncian siniestras conspiraciones detrás de las medidas de cuidado y atribuyen propiedades diabólicas a las vacunas.
Han llegado a desafiar las prohibiciones y liarse cuerpo a cuerpo con la policía en sitios históricos como la Puerta de Brandeburgo en Berlín.
Incluso el rechazo al confinamiento ha sido materia electoral, como en el Ayuntamiento de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso hizo campaña prometiendo la reapertura de las cervecerías.

Pero sólo en la Argentina las reacciones propias de franjas marginales de la sociedad caracterizadas como terraplanistas, por su aversión al conocimiento científico, forman parte del arsenal de la principal oposición política, integrada por los partidos PRO, UCR y Coalición Cívica Libertadora, cuyos líderes exhortan en forma abierta a desobedecer las normas legales dispuestas por las autoridades nacionales.

Estos son algunos ejemplos:
  • La denuncia judicial de Elisa Carrió contra el Presidente Alberto Fernández por el envenenamiento de la población que atribuyó a la Vacuna Sputnik;
  • La activa participación del diputado radical Ricardo Buryaile en las movilizaciones en la frontera con Paraguay contra las medidas de confinamiento aplicadas por el gobierno de Formosa;
  • La idea del presidente del UCR, Alfredo Cornejo, de que Mendoza se separe de la Confederación Argentina;
  • La negativa del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta a aplicar el decreto presidencial sobre el funcionamiento de bares, restaurantes y escuelas;
  • La asistencia de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, a escraches contra Fernández frente a su residencia legal en Olivos y la acusación que lanzó contra el Presidente y su ex ministro de Salud, Ginés González García, por su supuesta intención de cobrar retornos a la farmacéutica estadounidense Pfizer.
Algunas de esas decisiones han contado con el apoyo de la mayoría de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, como el regreso de personas a Formosa o la presencialidad de las clases en las escuelas porteñas, lo cual ha motivado una solicitud de juicio político, encabezada por los ex jueces Raúl Zaffaroni y Lucila Larrandart, quienes responsabilizan a Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Juan Maqueda por las muertes sobrevinientes a su decisión.
Hasta entonces, Formosa era la provincia con menos contagios y víctimas del país (3 muertos por cada 100.000 habitantes), esta semana llegó a 76 por cada 100.000, 25 veces más.

No por casualidad, las jurisdicciones más reacias a las restricciones y al control, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba, figuran entre las que mayor crecimiento de casos y de víctimas fatales registran.
Ambas anunciaron que a partir de mañana se reanudaran las clases presenciales en las escuelas.
Pero durante los tres días hábiles de la semana pasada, Horacio Rodríguez Larreta se negó a que las clases continuaran en forma virtual, por temor a que luego las familias acentuaran su resistencia a la peligrosa proximidad, como está ocurriendo en la Córdoba de Schiaretti.


Acuña, Rodríguez Larreta, Schiaretti. Ilustración de Azul Blaseotto

Autopostulaciones

Como trasfondo de estas actitudes es inocultable la campaña electoral para los comicios de medio término, que se celebrarán en septiembre y noviembre, y los posicionamientos de distintos liderazgos con vista a la contienda presidencial de 2023.
Pocas veces han abundado las autopostulaciones, con tanta antelación, todas en la alianza JxC:
Rodríguez Larreta no lo dice, pero todos sus movimientos son los del favorito por la candidatura de la oposición.
Patricia Bullrich se lanzó a bloquearle el camino.
Aun así no puede evitar que el propio ex Presidente Maurizio Macrì contemple la posibilidad de competir por un segundo tiempo, y la relegue a ella a la Capital.
María Eugenia Vidal confesó en una de las entrevistas de lanzamiento de su libro, que aspira a la presidencia, por no decir que huye con horror de la provincia.
Elisa Carrió dijo que no descarta lanzar su propia candidatura si fuera necesario para rescatar del Averno a la República.
Gerardo Morales también se anotó en la misma carrera. El carcelero de Milagro Sala comienza alegando que es necesaria la candidatura de un radical y de alguien del interior, y luego descubre que él cumple con ambos requisitos.
Alfredo Cornejo y Martín Lousteau tampoco descartan esa posibilidad.


Caerse y levantarse

Desde el Frente de Todos, nadie mira hacia 2023, que es una fecha remota. Pero nadie tampoco deja de preocuparse por 2021, que está a la vuelta de la esquina.
En casi todo el mundo los oficialismos la están pasando mal, en las calles y en las urnas.
Hay que remontarse a 1993, cuando Bill Clinton desplazó al primer George Bush, o a 1981, año de la derrota de Jimmy Carter ante Ronald Reagan, para encontrar un Presidente de Estados Unidos que no haya conseguido un segundo mandato de cuatro años, como le ocurrió ahora a Donald Trump.
Las interminables colas de automóviles a la espera de recibir un plato de comida evocaron imágenes de casi un siglo antes, durante la gran depresión de la década de 1930.
En la Argentina, Macrì fue el primer Presidente post dictatorial que fracasó en ese empeño.

Las crisis de los países modelo del neoliberalismo en Sudamérica llevan décadas de incubación, pero ni los resultados electorales de Chile ni las movilizaciones masivas reprimidas con brutalidad en Colombia eran imaginables antes de la pandemia.
Ambos viven su 2001.
“No fue por 30 centavos [de aumento en el cospel del subte de Chile]. Fue por 30 años [de políticas antipopulares]”, dijo uno de los manifestantes en la Plaza Baquedano.

En cada caso, las repercusiones económicas de la pandemia se reflejaron en el repudio electoral a los respectivos gobiernos.
Fue el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba quien destacó que “con esta pandemia, esta inflación y este encierro, el gobierno de Maurizio Macrì se hubiera caído”.
Lo atribuyó a las “instituciones que contienen el conflicto”, en una sociedad que considera corporativista, y citó como ejemplo a los dirigentes sindicales Roberto Baradel y Hugo Moyano.


Hugo Moyano y Roberto Baradel: algo más que corporativismo. Foto Diario de Cuyo.

Explicación necesaria, pero insuficiente.
Además es preciso considerar un aspecto material y otro político: la masa de recursos que el gobierno nacional volcó en auxilio de quienes peor la pasan con la pandemia, y la conciencia social de que la actual administración lidia no solo con el virus sino también con la catástrofe económica causada por los cuatro años del aconsejado por Durán Barba en la presidencia, y que está dispuesto a adoptar todas las medidas posibles para aliviar la penuria.
La Argentina se cayó cuando Macrì la gobernaba y el actual gobierno la puso de pie, con la inseguridad de un potrillo recién nacido pero con perspectivas que no hubieran existido sin el veredicto popular de 2019, cuya vigencia se pondrá a prueba dentro de 100 días.

La Argentina empobrecida, endeudada y con hambre no puede estimular la demanda agregada y el consumo en la medida en que lo plantea Joe Biden en Estados Unidos, pero eso no quita que ese sea también su norte.
Medidas como la reducción de las tarifas de servicios públicos (9% de incremento nominal, con una inflación que oscila entre el 29% presupuestado y el 50% de los pronósticos más pesimistas de los consultores de la oposición) o la decisión de postergar los pagos a los organismos internacionales acreedores de la Argentina y los distintos programas de apoyo a personas y empresas que de otro modo no podrían sobrevivir son más significativas que el corporativismo percibido por Durán Barba.

Lo que sí está a su alcance es acelerar el programa de vacunación. En ese sentido, la Argentina no es ni el mejor ni el peor del mundo. Figura en el puesto 57 en un ranking de 185 países, con el 20,4% de la población vacunada con al menos una dosis, apenas por debajo del 20,72% de Brasil y sólo precedida en la región por Chile (54,85%) y Uruguay (46,49%).
Al día de hoy tiene contratos firmados o negociaciones avanzadas por siete vacunas distintas:
  • AstraZeneca Oxford (UK). acuerdo por 22.4 millones de dosis. Las que fueron producidas en la Argentina y fueron a envasarse a México.
  • Sputnik V - Gamaleya (Rusia). acuerdo por 20 millones de dosis y producir la vacuna en Argentina, a través del laboratorio Richmond.
  • Sinopharm (China). Ya se recibieron y aplicaron 4 millones de dosis. Se llegó a un acuerdo por 6 millones más para junio/julio.
  • Mecanismo COVAX. acuerdo por 9 millones de dosis.
  • AstraZeneca Covishield (UK). acuerdo por 1.1 millones.
  • CanSino Bio (China). En fase 3. 1 dosis. Acuerdo cerrado
  • Soberana, de Cuba.

El sol del 25

El 25 de mayo, varios centenares de políticos, gobernadores, ministros, ex ministros, legisladores, economistas, dirigentes sindicales de trabajadores y de empresas, periodistas, escritores, sociólogos, historiadores, rectores de universidades nacionales, editores, constitucionalistas, psicoanalistas, sacerdotes católicos y protestantes, decanos de facultades y militantes varios publicaron una Proclama titulada “Primero la salud y la vida. Después la deuda. El presente y el futuro están en juego”, en la que proponen:
  • Impulsar la suspensión de los pagos por capital e intereses con el FMI y el Club de París, mientras se extienda la emergencia sanitaria.
  • Reprogramar los vencimientos con todos los organismos financieros internacionales con plazos acordes a las verdaderas posibilidades de pago del país.
  • Renegociar la disminución de intereses, cargos y comisiones previstos en los acuerdos vigentes.
  • Utilizar la cuota que le correspondería a la Argentina (estimada en aproximadamente 4.350 millones de dólares), de la emisión esperada de Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del FMI de U$D 650.000 millones totales, para fortalecer las reservas internacionales del BCRA, aliviando las restricciones que limitan la atención de los graves problemas derivados de la pandemia Covid-19 y privilegiando la salud, educación, vivienda, trabajo, reducción de la pobreza e indigencia, entre otros y no al pago de la deuda por capital, intereses o gastos.
  • Apoyar la querella criminal iniciada por el gobierno nacional contra los funcionarios actuantes del anterior gobierno en la obtención del préstamo stand-by con el FMI.
  • Investigar el destino de los fondos de dicho préstamo para identificar a los responsables de la fuga de capitales, puesta en evidencia por la investigación del Banco Central de la República Argentina.
  • Exigir al FMI que brinde todo el apoyo para continuar con las investigaciones, determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país”.
Entre los firmantes están Héctor Daer, Hugo Yasky, Pablo Moyano, Raúl Zaffaroni, Guillermo Wierzba, Mónica Peralta Ramos, Sonia Alesso, Marcelo Figueras, Roberto Baradel, Horacio González, Amado Boudou, Liliana Herrero, Fernanda Vallejos, Mario Secco, Héctor Amichetti, Ricardo Nissen, Alicia Castro, Andrés Gallardo, Marisa Duarte, Ricardo Aronskind, Horacio Rovelli, María Teresa García, Eduardo López, Gildo Insfrán, Milagro Sala, Gustavo Melella, Miguel Fernández Pastor, Víctor Hugo Morales.

Una vez superada la pandemia, reclaman “destinar prioritariamente los recursos del país a impulsar el desarrollo integral de nuestro pueblo y de las fuerzas productivas de forma sostenida en el tiempo, para que se recomponga el tejido social, hoy profundamente deteriorado”.
El texto completo puede leerse aquí.

Sin pérdida de tiempo, la trifecta comunicacional interpretó el texto como un escollo del kirchnerismo a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el FMI (Clarín), una disputa con el Ministro de Economía Martín Guzmán (La Nación), una presión sobre Alberto Fernández (Infoemba).
El tema produjo un chisporroteo al interior de la Unión Industrial, entre dos de sus vicepresidentes: Daniel Funes de Rioja, un ejecutivo contratado por los empresarios de la alimentación que prefieren mantenerse en un discreto segundo plano, y que el mes próximo asumirá como presidente de la UIA, objetó la firma del empresario plástico rosarino Guillermo Moretti en la declaración.


El vicepresidente de la Unión Industrial., Guillermo Moretti, firmó la Proclama del 25 de Mayo.

Alberto está de acuerdo

Una vez más, quien disintió con esta lectura fue el Presidente. Durante la interesantísima entrevista de más de una hora que concedió en Olivos a Pedro Rosemblat, Alberto Fernández introdujo el tema en forma espontánea.
Dijo que había visto la declaración y que estaba de acuerdo.
Al entrar en detalles, explicó los términos de la negociación con el FMI y el contenido de sus diálogos con su directora gerente Kristalina Georgieva y con los jefes de gobierno europeos de Portugal, España, Italia, Francia y Alemania, que tienen peso a la hora de votar en el directorio del Fondo.
Las sobretasas que el Fondo le reclama a la Argentina, por haber recibido un préstamo muy superior a la cuota que le correspondía por su participación en el capital del organismo.
La Argentina debía pagar una tasa del 1%, pero se triplicó debido al sobreendeudamiento que bajo la conducción de Christine Lagarde consiguió Macrì.
De lo que se trata ahora es de volver a la tasa original.

Los plazos de pago.
El estatuto del FMI contempla la devolución de un crédito stand-by, como el que contrajo la Argentina, en tres años, y la de uno de Facilidades Extendidas, como el que está negociando ahora, en 10, con cuatro de gracia.
Pero debido a la gravedad de la crisis y al impacto de la pandemia, el país no está en condiciones de cumplir con esos términos, por lo que solicita su extensión.
Esto lo dijo Alberto Fernández, no CFK.

También se explayó acerca de su relación con la Vicepresidenta, “a quien muchos amamos”, según el entrevistador.
Rosemblat, ex Pibe Trosko y ex Cadete, fue uno de los activistas comunicacionales en la campaña del FdT de 2019 y su mesa de los jueves en distintas plataformas de Internet se denomina Unidad Básica Virtual.
Para que no quedaran dudas, al concluir el diálogo, exclamó “Viva Perón”.
Fernández explicó que su distanciamiento de Cristina luego de la batalla perdida por la Resolución 125, y la división del peronismo, permitieron que Macrì llegara a la presidencia, el mal absoluto cuya repetición es imperioso prevenir.
Recordó su frase: “Sin Cristina no se puede, sólo con Cristina no alcanza” y narró un diálogo entre ambos.

- No alcanza porque ustedes no están -, dijo, muy enojada.

- Entonces no te alcanza -, replicó el ahora Presidente.

Cada vez que discuten llegan a un punto en el que se les aparece la imagen de Macrì y todo se encarrila.
Pero esto no quiere decir que se lleven mal.
 En las cosas de fondo están de acuerdo y sólo difieren en las formas, agregó Fernández.
Tampoco es verdadera la imagen mediática.
“Ni yo soy tan sumiso ni ella viene aquí a pegar cuatro gritos”, explicó en la descripción más detallada de esa relación fundamental.Fernández quiere aprovechar la inteligencia y la experiencia de Cristina, y tanto él como ella se preocupan por no romper la coalición gobernante.

Incluso el Presidente le dio a Rosemblat una primicia, acerca de la licitación para el dragado de la Vía Fluvial Troncal Paraná - Río de la Plata, mal conocida por el nombre de la empresa que recibió la concesión durante el gobierno de Menem, Hidrovía.
El dragado se licitará pero las condiciones del trato se invertirán: el Estado cobrará el peaje (lo que le permitirá controlar cantidad de buques y su contenido) y pagará su parte a la empresa que preste el servicio.
Además, participarán del control todas las provincias ribereñas, que integrarán un Consejo Federal.

Tal vez esta sea la entrevista más abierta e interesante que Alberto Fernández concedió desde que es Presidente.
Sin embargo, la prensa comercial e ideológica de la derecha argenta centró su cobertura en las negociaciones del gobierno con Pfizer por la vacuna, y, sólo marginalmente, Infoemba mencionó la posición presidencial sobre las negociaciones con el FMI y su acuerdo con el reclamo de mayores plazos para pagar.

Algo similar ocurrió con las decisiones de política exterior anunciadas por el gobierno esta semana: el retiro de la Argentina de la demanda presentada por el Grupo de Lima contra Venezuela ante el Tribunal Penal Internacional, y el voto en el Consejo de Derechos humanos de las Naciones Unidas, reclamando una investigación a fondo sobre las violaciones a los derechos humanos y los posibles crímenes de guerra cometidos en Israel y en los territorios palestinos que la potencia regional ocupa.
La trifecta abundó en opiniones condenatorias contra lo que definió como apoyo al terrorismo de Hamas, pero ninguno de sus medios publicó el texto aprobado, que no excluye de la investigación los cohetazos dirigidos por esa organización desde Gaza sobre ciudades israelíes.
Si te interesa enterarte, éste es el texto.
También vale la pena escuchar a la alta comisionada para derechos humanos, Michelle Bachelet, para quien Israel puede haber cometido en Gaza crímenes de guerra.

Para los indignados columnistas de la trifecta, estas decisiones harán imposible el acuerdo con el FMI que depende del voto estadounidense.
Quien ayuda a entender los motivos de esta posición, que da por supuesto que la Argentina no está en condiciones de permitirse un gesto de independencia en ningún terreno, así como la obsesión con la vacuna de Pfizer es Funes de Rioja, en su refutación a Moretti. Según el inminente jefe de la UIA, el FMI puede contribuir a lo que llamó “una solución razonable” en una agenda que enumeró así: 
“El tema fiscal, los controles de precios y el triple cepo laboral, como la prohibición de despidos y la doble indemnización, que lejos de beneficiar el proceso de transformación de la Argentina con inversión lo perjudican”.
Es, lisa y llanamente una cuestión de intereses.

Y como le dijo Alberto a Rosemblat, «yo hablo con el Fondo, pero no me olvido qué intereses represento, los del pueblo argentino».

FORMULARIO DE CONTACTO

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

BUSCAR EN ESTE BLOG

SEGUIDORES

Próspera tendrá su calibana Por Rocco Carbone

En 1969 Gillo Pontecorvo – director de La batalla de Argel – estrenó Queimada , con Marlon Brando en el papel de William Walker, un “ingl...