lunes, 7 de febrero de 2022

"SI LA HACEMOS, LA HACEMOS BIEN", de Alejandra Dandan - 30/1/2022

Marcelo Villegas en la historia de la detención de la UOCRA Bahía Blanca


La mano de Villegas

Cuando terminaba la reunión del Banco Provincia, Marcelo Villegas les dijo a los empresarios que había estado treinta años en el sector privado y que no estaba donde estaba para perder más tiempo.
“Yo estuve 30 años en el sector privado.
No estoy acá para pasar más de lo mismo, no voy a ser candidato a nada.
Si aprovechamos, lo hacemos bien, y después hay que seguir”, dijo.
Y enumeró: “Bahía Blanca, los químicos”.
Luego, todos se levantaron de las sillas.

La UOCRA Bahía Blanca no era sólo Bahía Blanca.
Era cabeza de la CGT Regional y tenía jurisdicción sobre un vasto territorio de once localidades: Patagones, Villarino, Puán, Adolfo Alsina, Coronel Suárez, Saavedra, Tornquist, Pringles, Monte Hermoso, Punta Alta y Bahía Blanca.
Ganaban internas desde 2005.
Y enfrentaron al gobierno con las organizaciones en la calle.

La Rosada tenía otros planes para el lugar: siete parques de molinos eólicos.
Marcelo Mindlin ganó la primera licitación en octubre de 2016. Mauricio Macri la inauguró en mayo de 2018.
Entre uno y otro momento, los 14 integrantes de la Comisión Directiva quedaron detenidos.

La causa de Bahía Blanca no empezó con un anónimo, como el expediente de Juan Pablo Medina, pero tuvo actores muy parecidos con nado sincronizado.
Una causa de oficio que se inició a partir de una declaración pública de la gobernadora María Eugenia Vidal, solicitadas y declaraciones de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara de la Construcción; tapas, columnas y artículos en el diario La Nueva, cuyo propietario Gustavo Elías es vicepresidente de la UIA.

Todo en septiembre de 2017, cuando se detuvo en Buenos Aires al Pata Medina.
El periplo incluyó, sin embargo, otro dato importante: en octubre viajó Marcelo Villegas y selló a viva voz y ante las cámaras de televisión un acuerdo parecido al que había hecho en secreto en el Banco. Juntó a las constructoras, municipio y al gremio intervenido.
Se llamó Acuerdo de Convivencia.

¿Para qué servía..?
Abría una etapa de revisión de todos los convenios entre empresas y la vieja conducción de la UOCRA y recibía denuncias de los empresarios por lo que llamaban “aprietes” y “extorsión”.
Luego, los empresarios declararon en la causa penal, como lo hicieron en La Plata después de presentar notas y cartas en un expediente administrativo del Ministerio de Trabajo.
Mismo método, uno clandestino y oculto que meses más tarde se repetía a la luz del día.
¿Habrá sido así también en otros lugares..?

La historia

El 20 de septiembre de 2017, la gobernadora María Eugenia Vidal viajó a Bahía Blanca en plena campaña para entregar títulos de vivienda.
Ante los canales de noticias, dijo: 
“Hoy hay cuatro rutas, ejemplo ruta 51, ejemplo ruta 60, que están paralizadas, y tienen serias dificultades por decisión de un delegado de la UOCRA, (José) Burgos.
No sólo pide una remuneración que no estaba en el convenio, sino que además quiere obligar a los contratistas a contratar determinados proveedores de comida, transporte, equipamiento, en un acto claramente corrupto, es una mafia que afecta el trabajo de la gente”.

Y advirtió: “La Justicia va a tener que intervenir”.

Un día después, la UIA de Bahía Blanca y la Cámara de la Construcción publicaron declaraciones y solicitadas en el diario La Nueva.
La UIA publicó: “Negociar no es imponer” y dijo que había que “terminar con estas prácticas mafiosas que atentan contra la previsibilidad y la competitividad de las empresas”.

Su titular agregó que los empresarios se quejaban de la UOCRA por los contratos.
Inmediatamente, se sumó el intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay.
Y el 26 de septiembre de 2017, mismo día que detenían al Pata Medina, el fiscal general de Bahía Blanca, Juan Pablo Fernández - subordinado del procurador bonaerense, Julio Conte Grand - abrió la causa de oficio y pidió aportes de empresarios: 
“Se viene hablando desde hace mucho tiempo de todo esto”, dijo y agregó: 
“Los privados hagan su parte y aporten pruebas para el desarrollo de la investigación”.

“Ahí empieza todo”, dice Guillermo Molina, ex secretario de Finanzas de la UOCRA local, que se encuentra detenido. 
“La causa se abre de oficio después, a pedido de la gobernadora, no a pedido de un particular.
Hizo una conferencia de prensa y pidió que se nos investigue.
Nos empezó a tratar de mafiosos y de corruptos.
Dijo que estaban todas las obras paradas, pero era mentira: sólo había una obra parada, que pertenecía al presidente de la Cámara de la Construcción, Pablo Quantín.
La obra estaba sobre la ruta 51 y estaba parada por salarios caídos, la única.
Y Quantín después también se presenta en la causa.
Pero no empezó de un día para otro.
Hubo una escalada de denuncias periodísticas durante cuatro meses.
Hablaban Santiago Nardelli, el intendente Gay y Villegas”.

Urgente con Gerardo Martínez

Entre los actores, jugó un rol muy importante la conducción de la UOCRA nacional.
El secretario general del gremio de Bahía Blanca era Humberto Monteros.
En esos días recibió un llamado de Rubén Pronoti, secretario adjunto de la conducción nacional y mano derecha de Gerardo Martínez.
Pronoti le pidió que viaje urgente a Buenos Aires.
Monteros subió a un auto y viajó hasta el edificio de la calle Belgrano.
Guillermo Molina iba en uno.
“Empieza la causa un día y el viernes 29 somos citados a la central por el secretario de Organización”, dice. 
“Llegamos en un par de coches de la Comisión Directiva: éramos seis compañeros y llegamos tipo nueve de la noche al edificio de la calle Belgrano.
Ahí estaba Marta Pujadas, apoderada legal del gremio a nivel nacional, y nos pide que demos un paso al costado, que renunciemos, a lo cual yo le digo: 
‘¿Por qué nos quieren hacer renunciar?’ 
Ella me dijo que era para que la Justicia trabaje tranquila y que después, cuando todo esto se termine, volvíamos al gremio, que todo esto iba a durar unos días.
Entonces se hizo el acta.
Firmamos la renuncia voluntaria y después, nunca más”.

- Firmaron, ¿y se quedaron sin fueros..?

- Nos quedamos sin trabajo, sin nada, y nos pagaron una suerte de indemnización.

- El interventor que asumió, ¿lo nombró el Ministerio de Trabajo..?

- No. Lo nombró la central, Gerardo Martínez, para normalizar la seccional, una seccional que estaba recontra normalizada y que tenía todos los balances al día, todas las comisiones internas con mandato vigente.

Gerardo Martínez aparece varias veces en la historia de persecución al gremio.
El periodista Hugo Alconada Mon publicó que la ofensiva se coordinó durante un viaje al Reino de Holanda de Mauricio Macri con Gerardo Martínez.
Durante los meses siguientes, apareció públicamente y celebró la detención del Pata Medina en IDEA.
Para entonces, ya era, y aún es, representante de la CGT en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El interventor que nombró en Bahía Blanca le pidió a un abogado que revise la causa de Monteros.
El abogado revisó, volvió y le dijo que el caso debía ser presentado ante la OIT porque tenía todos los elementos de una persecución política.
Gerardo Martínez no sólo no lo hizo. Durante dos años pidió la expulsión de los integrantes del gremio de Bahía Blanca en el Congreso anual de la organización, según explican alrededor del abogado.
La presentación ante la OIT recién la hizo el último 6 de enero como consecuencia de la difusión de la reunión del Banco Provincia.
La CGT lo acompañó, pero seguramente para Martínez fue un trago incómodo.
Marcelo Villegas habla de la relación entre ellos en el final del video del Banco Provincia.
Uno de los empresarios le sugirió que debía contactarlo.
Villegas dijo que era un gran amigo: 
“Lo quiero, pero no los controla.
Es más - agregó -, va a ponerse muy contento con todo esto”.


Su pasado en el Batallón de Inteligencia 601 en El predador.
Ilustración: Revista Crisis.

Los molinos

Guillermo Molina creció en La Plata y se mudó a Bahía Blanca con el Rodrigazo.
Era taxista, había comprado el auto con la hipoteca de la casa: perdió todo.
En Bahía habían nacido sus padres.
En esa vuelta, se graduó en Trabajo Social, trabajó en educación, creó el SUTEBA local y entró en la construcción con la crisis de las cuasi monedas y el trueque.
Estuvo en una cooperativa de trabajadores desocupados de la construcción, levantó vuelo, volvió a caer y sus compañeros lo buscaron cuando decidieron disputar la conducción del gremio local. Era 2005. Ganaron.

En 2012 se transformó en el secretario de Finanzas.
Militó en el Frente Grande y fue concejal suplente del Frente de Todos.
Hoy cree que uno de los disparadores de las causas fueron los negocios de Macri.
A fines de 2016, Nación proyectaba parques eólicos en Bahía Blanca.
En octubre de ese año, el Programa RenovAr adjudicó la primera licitación de los siete que se hicieron a Pampa Energía, del amigo Marcelo Mindlin.
Gay celebró con bombos: inversión de 140 millones de dólares y 300 puestos de trabajo.

Las obras arrancaron en mayo de 2017.
No parecía haber conflictos: el diario La Nueva decía que los puestos iban a ser ocupados por la UOCRA y el secretario de Prensa del gremio celebró el proyecto.
Sin embargo, también había otra cosa: según Molina, el gremio había cerrado un convenio muy importante con quienes habían ganado la licitación por otro parque eólico en La Castellana.

“Nosotros teníamos incorporado al dedillo toda la legislación de la construcción y todo se hacía por libre albedrío”, dice Molina. “El aprendizaje y la experiencia de esa legislación es muy compleja: no cualquiera está preparado para sentarse con una empresa y discutir los términos de los convenios, tanto de seguridad e higiene como laboral, mucho menos ante empresas multinacionales, con Paolo Rocca, por ejemplo.
No sé si te acordás, pero cuando Macri asumió declaró automáticamente la emergencia energética del país.
En Bahía Blanca ya se habían hecho dos centrales termoeléctricas y tenía que hacerse una tercera que iba a dar trabajo a 1.800 personas durante dos años, pero el negocio al parecer era otro porque Macri se pone a proyectar los parques eólicos en el territorio de la seccional Bahía Blanca de la UOCRA.
Y yo digo, ¿por qué era importante sacarnos del medio..?
Porque lo primero que hacíamos cuando había una obra era negociar con la empresa para generar un ingreso y mejorar la calidad laboral de los trabajadores.
Lo hicimos con el primer parque y después nos detuvieron.


La ventana de Guillermo Molina, dentro del penal.

- ¿Qué lograron con ese primer acuerdo..?

- Logramos que los ingresos fueran del 45% sobre el valor de paritarias de todo el país porque te marcan el piso, pero no el techo.
Logramos doble presentismo, viandas, transporte a la obra, seguridad e higiene.
En realidad, lo que ellos querían era trabajar de otra manera, por eso viene el armado de la causa.

- ¿Cómo fue el acuerdo con la empresa..? ¿Dónde se hizo..? ¿Cómo se homologó..?

- Vos tenés que hacer un acuerdo con la empresa dueña de la obra que después subcontrata a otras.
El acuerdo corre para todas las subcontratistas.
 No se resuelve en media hora. Lleva 15 ó 20 reuniones.
Nos juntábamos y pasábamos a cuarto intermedio, se llegaba a un borrador.
Las reuniones se hacían en el gremio, en el hotel de la gente que venía a Bahía Blanca o en la empresa.
Eran avances y una vez que se llega a un acuerdo se concurre al Ministerio de Trabajo y se le da lectura.
Están las dos partes, se firma y se imprimen tres juegos y cada uno se llevaba uno.
Eso, a partir de ahí pasa a ser ley.
En la causa judicial, el fiscal dijo que eran prácticas extorsivas y que todos esos acuerdos habían sido hechos bajo amenaza y presión.
Ahora, suponete que la empresa había sentido temor, yo digo: en el Ministerio está la empresa, hay gente del Ministerio y la policía.
Si ellos no querían firmar podían quejarse, pero no lo hicieron.

- ¿Qué paso con los convenios cuando ustedes quedaron presos..?

- Cuando somos desplazados se presenta la figura de un interventor designado por Gerardo Martínez, primero uno que estuvo tres meses, Aldemar Rodríguez, que era secretario general de Trenque Lauquen y luego otro.
Los trabajadores sufrieron destrato: en la construcción hay un principio que dice que las obras deben ser construidas por los trabajadores del lugar, pero él traía gente de otros lados.
Tuvo que respetar el acuerdo con los españoles (de La Castellana), aunque fue quitando beneficios, como la figura del delegado de obra.

- ¿Con los otros parques..? ¿Qué acuerdos se terminaron haciendo..?

- Por una cuestión legal, no pudieron obviar ese acuerdo aunque el fiscal haya dicho que era ilegal y extorsivo.
Sé que se mantuvo un porcentaje del salario por encima de paritarias, no sé cuánto.


Acuerdo marco con La Castella, antes de la homologación.

A la vista de todos

En la reunión del Banco Provincia de junio de 2015, Marcelo Villegas les pidió a los empresarios notas y cartas institucionales con quejas sobre la UOCRA seccional La Plata.
Les dijo las palabras que tenían que poner.
Luego recibió esas cartas y las presentó en el expediente del juzgado federal de Quilmes para dar “volumen” a la investigación del juez Luis Armella.
En Bahía Blanca hubo una escena parecida.
Nadie la escondió, pero sirvió de la misma manera.

Villegas juntó a empresarios, al intendente y a la nueva dirección de la UOCRA y suscribió un Acuerdo de Convivencia que permitía revisar los convenios y hacer denuncias.
Se firmó en octubre de 2017.

Habló Villegas y su diccionario.
Primero dijo: “Estamos desplazando a las mafias que se disfrazan de sindicalistas”.
Y después de aclarar que no iban a bajar salarios y anunció la recepción de denuncias:
“Estamos generando una instancia negocial a través de las cámaras con todas las empresas, con presencia del Estado municipal, provincial y nacional (…) para que puedan denunciar todos los acuerdos que fueron firmados en el ámbito de la jurisdicción de la UOCRA de Bahía Blanca con vicio de la voluntad, porque muchos fueron firmados bajo amenaza y/o presión.
El objetivo es que puedan discutir nuevas condiciones de esos convenios”.

Pasaron octubre, noviembre, diciembre.
La conducción fue detenida el 11 de enero de 2018.
En mayo de 2018, Macri viajó a Bahía Blanca para inaugurar el primer parque de molinos de viento.
Al lado, estaba Mindlin, Guillermo Dietrich, Gay y un grupo de obreros con sus cascos.
Monteros murió el año pasado, enfermo de Covid, con asma y HIV. Era tarde cuando lo llevaron al Hospital Penna.

Los espías

Monteros era objetivo de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), por lo menos, desde abril de 2017.
Para entonces, la base AMBA Bahía Blanca produjo un informe llamado Abril 2017 con los nombres de los principales dirigentes: cada ficha tenía foto, organización, antecedentes de la persona y las articulaciones en la calle.

Monteros tenía una ficha, también HIJOS, la Liga Argentina por los Derechos Humanos o SUTEBA.
El juez Alejo Ramos Padilla procesó al responsable de la base en febrero de 2021.
Dijo que esos papeles tenían como objetivo identificar opositores políticos. 
“Las características de este documento se condicen con un mapa político de la ciudad de Bahía Blanca - dijo el juez -.
Las referencias a la afinidad ideológica de personas y organizaciones, su carácter de opositoras al gobierno, la reseña de las actividades políticas más relevantes y las imágenes no permiten otra interpretación.”

El gremio había empezado a disputar la calle desde el comienzo del gobierno de Macri.
Cuando Macri ganó, dice Molina, “nos pusimos a pensar estrategias porque, como buenos peronistas, sabíamos había ganado la oligarquía.
Además, el gremio estaba al frente de la CGT Regional.
Y en abril de 2016 fuimos los primeros que declaramos a María Eugenia Vidal persona no grata: ella vino de visita a Bahía Blanca para el aniversario.
Preparamos la manifestación en la calle porque ya teníamos 2.000 desocupados, teníamos un costo importante, con pymes cerradas.
Participamos con otras agrupaciones, SUTEBA y la CTA.
No sé si recordarás ese día, pero el intendente Gay hizo vallar la plaza como hacían en el 1900 para que no entraran las vacas.
El acto terminó con represión, gases lacrimógenos y la gobernadora prácticamente huyó de la ciudad”.


“¿Qué es lo que nos pasó?”, dice.

“Nos pasó lo mismo que se viene saliendo publicado desde hace cinco semanas y llena las páginas de los diarios cuando tomaron la decisión de ir contra la UOCRA.
Acá hubo muchos objetivos, empresarios, políticos.
Y es la razón por la que nos sacan a toda la conducción: no a uno o a dos.
De todos los allanamientos, el único que dio positivo fue Monte Hermoso (la casa de Monteros), sin embargo, nos detuvieron a los 14 y nos dictaron prisión preventiva a los 14 como si todos los allanamientos hubiesen dado positivo.
El único hecho que registra la humanidad así, de sacar a la conducción completa de un gremio, es en Italia con la Cosa Nostra”, dice, y termina.
A su lado, en la celda está José Burgos.

TE ESTAMOS MIRANDO, de Horacio Verbitzky - 30/1/2022


Diseño Alejandro Ros. Animación, Silvia Canosa

El principal anuncio fue que el viernes la Argentina pagó el vencimiento de 721,5 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, a los que hay que adicionar otros 368,4 millones de intereses que vencen el martes 1°.
A cambio, el FMI anunció que había llegado a “un entendimiento con la Argentina”.

El acuerdo real, con la hoja de ruta y la firma de ambas partes, deberá alcanzarse antes de fin de marzo, porque los vencimientos del 21 y el 22 de ese mes, de 2.835,8 millones de dólares, exceden la capacidad de pago del país, más allá de su voluntad.
Al comunicarlo en conferencia de prensa, el Ministro de Economía confirmó el viernes 26 las modificaciones acerca de las características del trato, que había adelantado a los gobernadores el 5 de enero y que El Cohete fue el único medio en advertir.

La semana pasada, este pequeño medio digital señaló la diferencia entre la reestructuración de la deuda contraída por el anterior gobierno, de la que Alberto Fernández habló desde antes de asumir la presidencia, y la refinanciación que se revela ahora.
Quien la mencionó por primera vez fue el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, en una entrevista de hace dos meses: “Los fondos del nuevo programa van a financiar los vencimientos del programa anterior”, dijo en noviembre.

Martín Guzmán se negó a hablar de reestructuración en las comunicaciones con el organismo internacional e insistió en que sólo se mencionara su refinanciación.
Menos bizantino, el Fondo no habló de reestructuración, de refinanciación ni de deuda, sino de inflación, consolidación fiscal y financiamiento monetario, planteó la reducción de los subsidios a la energía (que es el modo técnico de referirse al aumento de tarifas) y anunció que si en las próximas semanas los técnicos del Fondo llegan a un acuerdo con las autoridades argentinas, aún restaría la aprobación por el directorio.

En buena medida, estas imprecisiones se deben a que hay todavía una serie de asuntos importantes que deben definirse entre el staff del FMI y el Ministerio de Economía.
La insistencia de Guzmán en eludir el verbo reestructurar se debe a que el estatuto del Fondo no permite tal cosa dentro de un programa vigente.
Por eso, se trata de iniciar un programa nuevo.

Como el año pasado la Argentina pagó 4.500 millones de dólares, la deuda actual con el organismo es de 40.000.

Un punto en duda es si habrá una correspondencia estricta entre los vencimientos de este año y los desembolsos del nuevo programa.
Un miembro del equipo económico lo negó: eso caería dentro del territorio que los estatutos del FMI prohíben.
Si esto es así, el primer desembolso sería muy fuerte: incluiría cerca de un tercio de todos los vencimientos de este año, que suman 18.900 millones de dólares, que en realidad se recibirán y se pagarán en la moneda del Fondo, y que equivalen a 13.400 millones de Derechos Especiales de Giro o DEGS.

Lo mismo ocurrió en 2018 durante el gobierno anterior: sobre un acuerdo por 35.379 millones de DEGS (equivalentes a unos 50.000 millones de dólares), el Fondo realizó un primer pago el 20 de junio de 2018 de 10.600 millones de DEGS (unos 14.800 millones de dólares) y la primera revisión recién ocurrió el 15 de septiembre.
Ese tercio que la Argentina recibiría a la firma del acuerdo equivale a unos 6.300 millones de dólares, a los que habría que sumar los 4.500 millones de lo ya pagado que será devuelto.
La devolución será dentro de un Programa de Facilidades Extendidas, a lo largo de 10 años contados a partir de cada desembolso y con cuatro de gracia.

Con cerca de 11.000 millones de dólares, el gobierno confía en ingresar al año electoral de 2023 con margen suficiente para evitar el default en ese momento crítico, aún cuando no fuera aprobada la revisión trimestral.
Esa discordancia de versiones sobre un tema central, revela todo lo que falta acordar.

Un diálogo al respecto entre dos amigos de Alberto Fernández:

- Yo soy ateo, pero…

- Rezar sirve.
Si las exportaciones de 2021 hubieran sido de 64.000 millones de dólares como antes de la pandemia, ya estaríamos desahuciados.
Pero fueron de 80.000, y para este año pueden llegar a 82.000 u 83.000, además terminó la sequía.

Cherchez la femme

Horas antes de este anuncio, Cristina había asistido en Honduras a la asunción de la Presidenta Xiomara Castro.
En su discurso de investidura, la esposa de Mel Zelaya anunció que la electricidad sería gratuita para el millón de personas más pobres de la población y que la empresa estatal que la provee lo compensaría con un aumento equivalente a las más ricas.

El miércoles, Alberto intentó convencer en RPO a Máximo Kirchner sobre las bondades del acuerdo con el FMI que se procura, pero sin éxito.
El jefe de la bancada de diputados del Frente de Todos le reprochó el mal trato que a su juicio el Presidente dispensa a la vice.

- Le hiciste perder las elecciones de 2017 y te ayudó a llegar a donde estás.
A Esteban Bullrich, que durante aquella campaña se la agarró con su hija, lo llamó y se puso a su disposición cuando se enfermó.
Y te aclaro que yo no estuve de acuerdo con tu candidatura así como no apruebo ahora esta negociación.
Por eso, creo que te va a ir mejor con ella, que es la jefa de ese espacio político.

No obstante, Kirchner permitió que 38 diputados del bloque fijaran su posición sobre los anuncios, cada cual según su perspectiva.

También visó que Axel Kicillof y Eduardo De Pedro declararan que se evitó una catástrofe.
Sobre el trámite en el Congreso, se niega a adelantar un punto de vista hasta no ver algo más que el catálogo de buenos propósitos conocido hasta ahora.
Lo dijo por primera vez en una entrevista en la calle al frente de una columna de La Cámpora a 100 metros de la Plaza de Mayo.
Guzmán lo llamó y le dijo: 
«No te equivoques. El acuerdo lo escribe la Argentina».
Si así fuera, no se explica por qué el déficit fiscal comprometido para este año con el FMI es del 2,5%, cuando en la ley de presupuesto que el ministro envió al Congreso, era de 3,1%.

La contradicción entre la permisividad que según el anuncio contemplaría el FMI y la dureza de las metas exigidas es uno de los puntos que por ahora quedan en la oscuridad.
Para Máximo, es como exigir que en dos semanas alguien adelgace de 74 a 63 kilos, sin descuidar su salud y su alimentación.


Máximo Kirchner: hable con ella.

Diez trimestres con la daga al cuello

El FMI se arroga el derecho de supervisar cada aspecto de la política económica, mediante misiones trimestrales que condicionarían las medidas que pudiera adoptar el gobierno nacional en ejercicio de la soberanía.
Esto forma parte de la rutina del Fondo para todos sus miembros, pero Guzmán no lo había mencionado en forma explícita antes del 5 de enero.
Lo reiteró el viernes con todas las letras: durante dos años y medio los desembolsos estarán sujetos a las diez revisiones que el Fondo realizará en el país.

Entre las hipótesis aún en discusión se analiza la posibilidad de que sólo se sancionaría el incumplimiento luego de dos trimestres consecutivos sin alcanzar las metas.
O que baste cumplir dos de las tres metas.
Esto presupone la buena voluntad de las potencias que controlan el FMI.

Quienes no comparten ese optimismo señalan que los premios a Christine Lagarde (que luego del FMI pasó al Banco Central Europeo), su ex segundo David Lipton (quien ahora acompaña a Janet Yellen en el Tesoro de Estados Unidos) y Mauricio Claver - Carone (presidente del BID luego de haber operado en el FMI como representante del gobierno del ex Presidente Donald Trump en favor del crédito excepcional concedido para apoyar la reelección de Macrì) tornan ingenua esa visión.
Lo mismo podría decirse de la designación como representante del FMI en la Argentina del economista británico Ben Kelmanson, en el 40° aniversario de la guerra en las Malvinas.

Ni Fernández ni Guzmán revelaron cuándo se devolverían los nuevos préstamos, por el mismo monto que comprometió Macrì, pero a partir de este año ratificados por Alberto.
Una encuesta nacional de Analogías (que no forma parte del dispositivo neoliberal) realizada entre el 23 y el 24 de enero entre 2661 personas en todo el país sostiene que para la mayoría un acuerdo con el Fondo no permitirá a la Argentina crecer y desarrollarse en los próximos diez años.
Casi el mismo porcentaje opinó que el actual gobierno incrementó la deuda externa más que el anterior.
Que esta falsedad goce de semejante consenso es un grave fracaso de la política oficial.


En todas las comunicaciones oficiales, desde que se abrieron las negociaciones hasta el anuncio del viernes 28 sobre el pago de los 721,5 millones de dólares de capital que vencieron el viernes 28 (a los cuales el 1° de febrero hay que sumar otros 368,4 millones por intereses), tanto el Presidente en su comunicación de 4 minutos y medio, como el Ministro de Economía en su conferencia de prensa de 47 han reiterado que no se adoptará ninguna medida que afecte la recuperación económica, que en 2021 fue de las más altas del mundo, con 10,5% de crecimiento del producto.
Más en detalle, ambos sostuvieron que no habrá reforma laboral ni previsional, ni salto devaluatorio, ni reducción de la inversión en obra pública, el gasto social y en ciencia y tecnología.
El simultáneo elogio de la CGT y de la Asociación Empresarial Argentina (que conducen Paolo Rocca, Héctor Magnetto y Luis Pagani) anticipa que allí hay un cortocircuito que se hará sentir.

Aire de familia

Todo esto genera un fenómeno de déjà vu, de una experiencia que la sociedad argentina ya atravesó, a la salida de la dictadura cívico - militar que desató el primer ciclo del endeudamiento externo.
Las circunstancias tienen puntos de contacto y diferencias.
En ambos casos, gobiernos que ganaron las elecciones con promesas de crecimiento y redistribución, chocaron con las limitaciones impuestas por la deuda contraída por sus predecesores. Entonces, se trataba de deudas de empresas privadas contraídas con bancos internacionales, que en las postrimerías de la dictadura fueron endosadas al Estado.
Ahora, de un compromiso del Estado Nacional con el FMI (al que deben sumarse también las deudas de las provincias que autorizó el gobierno nacional, las de las empresas y los bonos reestructurados en manos de fondos de inversión).
Sumando todos los vencimientos, este año habría que pagar 28.000 millones de dólares y el próximo 30.000.
Estos son los datos oficiales suministrados por Guzmán el 5 de enero.
De esos 58.000 millones, 37.000 corresponden al FMI.
Tanto aquel gobierno como éste presentaron el acuerdo como un respaldo a las políticas que les permitieron derrotar a sus rivales, si bien en aquel caso el componente económico no fue el principal.

La afortunada circunstancia

Un libro reciente (Diario de una temporada en el quinto piso, del sociólogo e historiador Juan Carlos Torre) rememora aquella negociación con el FMI.
Militante de la izquierda reconvertido al liberalismo, Torre integró el equipo económico de Juan Sourrouille.
Su posición es clara desde la primera página, allí donde dice que llegó al gobierno por la “afortunada circunstancia de la derrota del partido peronista en las elecciones de 1983”.
O, como lo describió Sourrouille, “un modelo populista y facilista que frena el despliegue de las potencialidades del país”.

Ocuparon la Secretaría de Planificación desde el primer día del gobierno de Raúl Alfonsín, y el Ministerio de Economía a partir de febrero de 1985, cuando desplazaron a Bernardo Grinspun, contra quien confiesan haber conspirado en forma sistemática.
Es un libro útil, porque sus autores comparten los puntos de vista del Fondo Monetario y así es posible atisbar cómo se ve a la Argentina desde su sede.

Conviene no perder de vista que Alberto no es Alfonsín ni Guzmán es Sourrouille y que tanto el país como sus fuerzas políticas han experimentado grandes cambios en estas cuatro décadas.
Además, Alberto no padece la estrangulación del comercio exterior que arrinconó a Alfonsín.
La lectura del libro puede alimentar el optimismo al verificar las diferencias, o el pesimismo al vislumbrar cuántas cosas aún no se conocen y qué interesadas obsesiones guían la actitud del Fondo Monetario.
De sus páginas también surge la importancia de la acción política y de la movilización social para apuntalar la posición del gobierno y poner límite a la pretensión de los acreedores.


Del optimismo al ajuste

Lo que sigue es una serie de afirmaciones sobre la situación de entonces, propias de Torre o de los otros integrantes del equipo, a quienes identifica en cada caso:

“Se ha decidido ir al Fondo Monetario para solicitar ayuda financiera y se sabe que los que van a golpear esa puerta suelen regresar con un programa de ajuste bajo el brazo.
Pero ¿cómo poner en práctica medidas de ajuste sin contar con un mínimo acuerdo con las fuerzas de oposición..?
Si ese entendimiento no existe es muy probable que sobrevenga una escalada de conflictos laborales y que se produzca un aislamiento político del gobierno”.

“Los funcionarios del Fondo van a hablar de filosofía económica, pero básicamente lo que quieren ver es la cuenta fiscal, la cuenta exterior y la cuenta monetaria. (…)
A todo eso el Fondo le agrega además política de salarios, política de devaluación, etc., pero en verdad con esas tres cuentas las otras políticas están implícitas, ya que al poner una hipótesis de déficit fiscal ya está definiendo los salarios públicos, y en buena medida, el resto de los salarios”.

“Alfonsín reitera su filosofía económica: las soluciones del país deben pasar por tres grandes ejes: la reactivación de la economía, el incremento del salario real y el freno a la inflación. (…)
En consecuencia, no pensaba autorizar ningún acuerdo con el FMI sobre una pauta de déficit que descansase en una caída de los salarios”.

“Al comienzo de su gestión le dijeron, y Alfonsín quiso creerlo, que era posible a la vez aumentar los salarios, bajar la inflación y reactivar la economía”.

“Alfonsín hizo una confesión dramática.
Dijo (que) nos estamos yendo a la mierda. (…)
Me miro al espejo y veo el rostro del doctor Illia.
Esto es, el de un gobierno paralizado”.

“Grinspun espera que prevalezca un enfoque político de la deuda externa y que el gobierno norteamericano apriete a las autoridades del Fondo para que nos den el aval.
[Según José Luis Machinea] el FMI estaba en una actitud más negociadora que en los meses anteriores”.

El ministro “dijo que si el lunes o el martes no había acuerdo, el gobierno argentino iba a romper la relación con el Fondo”.

“Está para firmar cualquier cosa.
Presionado por los pagos que debe hacer, no tiene demasiado margen de maniobra.
Y este pareciera ser el final de toda esta ardua tramitación que comenzó con una carta unilateral de la Argentina como demostración de autonomía y está por concluir con la tácita aceptación de las recomendaciones de política del Fondo Monetario”.

“Fue sugestiva la forma como se presentó el acuerdo con el FMI. (…)
Parecía que la Argentina había ganado una medalla en los juegos olímpicos, cuando en verdad se había comprometido a implementar un duro programa de austeridad”.

“Esto es consecuencia de una política de rigor que no se confiesa a sí misma. (…)
El gobierno se mueve hacia la austeridad y no sabe lo que está haciendo. (…)
La firma de los acuerdos con el FMI ha llevado al gobierno a hacer suya la posición que el Presidente había criticado durante la campaña electoral”.

“La política de corto plazo está siendo dirigida desde Washington por [el funcionario del Fondo] Joaquín Ferrán y un nuevo ministro de Economía no tendría otra opción que ajustarse a ese libreto, cumpliéndolo quizás con más prolijidad, pero sometiéndose a sus objetivos.
Por eso, según Mario [Brodersohn] es conveniente que Grinspun continúe en el cargo de modo tal que haga toda la experiencia hasta el final y recaigan sobre sus espaldas los efectos políticos de su propia gestión”.

“El gobierno (…) si bien se entrega de tanto en tanto a efusiones nacionalistas y se lamenta de la avaricia de los usureros del Norte, se ha puesto en sintonía con las exigencias del Fondo Monetario. (…)
El Fondo ha oficiado de gran pedagogo y sacado al gobierno de sus fantasías”.

Alfonsín dijo que “el 4% de crecimiento para el periodo de su gestión (…) le parecía una tasa demasiado modesta.
Curiosa actitud del Presidente, como dijo Adolfo [Canitrot] al conocerla: ‘Le están rematando la casa y piensa comprarse un Rolls Royce’”.


El Rolls Royce.

Los acuerdos secretos

“Además del memorando de entendimiento existen dos acuerdos que no se hicieron públicos: uno firmado por [el presidente del Banco Central Enrique] García Vázquez y Grinspun, y el otro producto de una conversación de Grinspun y [el director gerente del FMI Jacques] de Larosière, y ambos completaban el conjunto de los compromisos tomados por el gobierno.
En el primer caso se proponía una devaluación. (…)
En el segundo, Grinspun se había comprometido a que los ajustes en la política salarial serían ya no trimestrales sino semestrales”.

Alfonsín dijo que “hemos logrado que se aceptaran nuestras tesis sobre la manera de encarar la lucha contra la inflación (con) instrumentos que no figuran tradicionalmente en los esquemas del Fondo Monetario.
El gobierno ha llevado a cabo las negociaciones a partir de sus propias convicciones”.

“Si el gobierno argentino acuerda un déficit de 3 puntos con el FMI, y los recursos del Banco Mundial en vez de adicionarse como un punto más, es decir crear un déficit de 4, son incluidos en esos 3 puntos admitidos, no hay un punto más de nuevos recursos.
Así el crecimiento está fuera de lugar”.

El staff del Fondo se empecinó en rechazar el déficit del 3%. Machinea recurrió entonces al segundo de Larosière, Richard Erb.
Le solicitó una reunión a solas y le pidió certidumbre sobre el próximo desembolso prometido, “porque no podemos seguir pendientes de la discusión interna del FMI”

- ¿Nos están formulando un ultimátum? -, preguntó Erb.

- No, pero tenemos que saber bajo qué términos se producirá el desembolso -, respondió Machinea, antes de embarcarse de regreso a la Argentina.

Luego de varios días Erb respondió que el desembolso se produciría “si la Argentina se comprometía a un aumento de tarifas para mejorar las cuentas públicas”.

[Para cumplir con el prometido déficit del 3%] “es preciso contemplar un aumento en las tarifas de YPF (pero eso) puede echar por tierra las negociaciones con empresarios y sindicatos".

El gobierno estadounidense también sorprendió a los negociadores argentinos.
Cuando Machinea pidió apoyo crediticio al Banco Mundial para privatizar empresas del sector siderúrgico, su interlocutor le respondió que el representante de Estados Unidos se opone a toda inversión que pueda mejorar la eficiencia de los competidores de la siderurgia estadounidense.

En septiembre de 1987, luego de la derrota electoral, Sourrouille sugirió a presidentes de bancos acreedores en Nueva York que se suspendería por seis meses el pago de intereses de la deuda externa, “a la vista de las condiciones inaceptables que nos pone el FMI”.
En su lugar, el gobierno recibió un “préstamo puente del gobierno de Reagan”.


Alfonsin con Reagan en la Casa Blanca.

Acuerdo - Incumplimiento - Acuerdo

“El objetivo del gobierno fue lograr un tratamiento más flexible por parte de los acreedores externos y del FMI.
La primera tentativa terminó en un fracaso en 1984; luego, con el plan Austral, tuvo mejor suerte porque pudo imponer sus propios criterios.
Pero la historia posterior fue menos glamorosa y se ajustó a un libreto conocido de la relación entre países endeudados y el FMI: firma reluctante de compromisos de política, incumplimiento de las metas acordadas, suspensión de desembolsos, peligro de moratoria, urgentes negociaciones de alto nivel, presiones cruzadas sobre el país y el FMI para arribar a un nuevo acuerdo, que una vez alcanzado fue a su vez el prólogo de una posterior secuencia parecida”.

“La moratoria como alternativa me genera muchas preocupaciones, por tratarse la Argentina del país que es.
Al conocer una eventual declaración de la moratoria, todo aquel que tenga un dólar, desde los empleados hasta los grandes capitalistas, buscará ponerse a salvo.
A la hora de hacer el balance, el saldo puede ser negativo cuando se compare el monto de la fuga de capitales con el de los recursos que se ahorren por la decisión de no pagar a los acreedores externos. (…)
Devaluaciones como las de Brasil sólo se pueden hacer en Brasil; en la Argentina la resistencia a la caída de los salarios que trae aparejada una gran devaluación es conocida; de allí que sea un recurso de última instancia de gobiernos contra las cuerdas”.

“Veo y escucho a través de la ventana de mi oficina sobre Plaza de Mayo, primero a empleados del Banco Hipotecario que acusan a Machinea de seguir instrucciones del FMI con su propuesta de racionalizar la irresponsable política de redescuentos del banco; luego son los docentes que saltan y cantan: 
"A ver, a ver, quién decide los salarios, si el pueblo unido o el Fondo Monetario”.

El 31 de mayo de 1988, Alfonsín postuló en la Sociedad de las Américas “que se redujera a la mitad la tasa de interés sobre los servicios de la deuda externa”.
Era una propuesta de Brodersohn, quien convenció al Presidente contra la opinión de Machinea, que advertía “que no hay clima para ser escuchados en el Norte.
Lanzar una propuesta que no se hace efectiva, que no cambia el statu quo, tiene un alto costo”.

“El presidente del Banco Mundial, Barber Conable, anunció el préstamo de 1.250 millones de dólares a la Argentina, para financiar reformas estructurales.
Era el mayor préstamo otorgado hasta entonces por el Banco Mundial.
Destinado en rigor a auxiliar a un gobierno en apuros, había sido otorgado en condiciones fuera de lo común, sin el visto bueno del FMI”.

El 4 de febrero de 1989 Machinea negoció en Nueva York con los representantes de los veinte bancos acreedores de la Argentina. “Nuestra estrategia siempre había sido pagar la mitad de los intereses adeudados y pedir nuevos créditos para la otra mitad. Uno por uno, los banqueros nos fueron diciendo que eso no era posible y reclamaron, además, que nos pusiéramos al día.
El último banco en hablar agregó una razón adicional por la que no nos podían prestar más plata.
Fue Richard Handley, el representante del Citibank, quien nos hizo saber que un emisario del probable futuro Presidente, Carlos Menem, les había dicho que si nos volvían a prestar plata no esperaran que el próximo gobierno la devolviera”.

Por Krieger Vasena supieron luego que el emisario era Domingo Cavallo.

Cuatro días después y cuando la pérdida de reservas se hizo insoportable, el Banco Central anunció que dejaría de vender dólares.
“El impacto sobre el tipo de cambio fue el previsible”.

Al día siguiente Pieter Borrelier, un alto funcionario del Banco Mundial se disculpó ante Sourrouille, “casi con lágrimas en los ojos, por tener que informar contra el desembolso del Banco Mundial, ya que no se habían cumplido ciertas metas del acuerdo”.

El 3 de marzo se hizo pública la postergación de los desembolsos del Banco Mundial y la brecha cambiaria llegó al 111%, como parte de “una fuerte presión por instrumentar un fuerte ajuste cambiario”.

El 31 de marzo, Sourrouille renunció y fue reemplazado por el político UCeReista Juan Carlos Pugliese, quien quiso frenar la hiperinflación hablando con el corazón, pero le contestaron con el bolsillo.

El epílogo del libro es un homenaje de Torre a su amigo Sourrouille, quien murió a sus 80 años cuando la obra estaba en proceso de edición.
El autor consigna que el ex ministro no estuvo de acuerdo con la publicación.
Tampoco la hubiera aprobado Alfonsín. Se entiende bien por qué.
Ningún enemigo hubiera dañado tanto la memoria de ambos.

domingo, 6 de febrero de 2022

HISTORIAS MÍNIMAS DE AMOR, de Flavio Rodríguez - 6/2/2022

Estela Vignoli, toda su vida quiso ser Doctora.
Tenía 19 años en 1968, y su familia habitaba una portería sobre la Av. Callao, en el paquete barrio de la Recoleta.
De clase media trabajadora, era prácticamente un deseo impensable el afrontar la carrera de medicina si no se disponía de un muy buen pasar económico.
No digo que hubiera que ser millonario, pero las cuentas para la época mucho no cerraban...

Estela ahorraba: cuidaba niños, le hacía las compras diarias a Daisy Chopitea del 8vo. (que las más de las veces ni una propina le daba) o le cocinaba casi diariamente un churrasquito con ensalada a la ya muy anciana madre de Susana Lafont de Blaquier del 10º (Susanita "bolsillos cosidos" como la llamábamos, ya que consideraba que Estela ya tenía suficiente pago moral con atender a su maravillosa madre. Pero de una moneda ni hablemos).

Párrafo aparte merecen los niños que cuidaba en el paquete edificio de Callao al 1800: eran los Saubidet.
Cinco pibitos de entre 7 y 12 años (a quienes el mismo Satán no se hubiera atrevido a cuidar), que quedaban al cuidado de Estela generalmente los viernes y los sábados por la noche, mientras los papis Santiago y Carola Lafinur cumplían con sus "obligaciones" sociales de fiestas, vernissages y mucho champagne y ostras hasta altas horas de la madrugada.
Los Saubidet Lafinur, un gran matrimonio, joven, de grandes apellidos y respaldo de estancias de a docenas....pero que a Estela le pagaban el "servicio" como si fuese por un solo pibe y nunca (pero nunca) por cinco.
Y las más de las veces el pago del viernes incluía (decidido solo por ellos, claro) el "servicio" del sábado.

Eso sí, cada vez que se cruzaban con Aníbal (el portero, su papá) le hablaban maravillas de su hija:
"Aníbal, que bien Elenita, la verdad que su hija es divina", a lo que Aníbal se sonreía, sin aclarar nunca que su hija era Estelita, y no "Elenita".

Decidió hablar poco Aníbal, ya que sabía (porque los había escuchado en un cruce de ascensores) que en realidad se referían a su hija como "la morochita hija del portero"...
Pero bueno, Carola era la presidente del Consorcio...y había que cuidar el trabajo, que escaseaba.

Y no tenía encima Estela una gran personalidad, era más bien tímida y vergonzosa, por lo que pese a que esas actividades le consumían casi todo el tiempo y le redituaban más que poco, igual las hacía, por la responsabilidad contraída y para no dejar mal a su padre, que la había recomendado.

Dinero para sus estudios, poco. Y desesperanza, mucha.
Solo tenía a una amiga para contarle todas estas cosas que le pasaban.

Era "Moma".
Una dulce e indigente señora, cuya única posesión era un carrito de supermercado (changuito?).
"Moma" tenía unos 60 a 65 años (en aquellas épocas, las mujeres parecían casi abuelas a esa edad), tenía un rostro regordete y una mirada siempre entre dulce y divertida, que nunca la abandonaba pese a las evidentes adversidades de la vida.
Vestía en verano una especie de túnica colorida, base blanca con grandes flores naranjas, a la que le había abierto un agujero para pasar la cabeza y otros dos a los costados para pasar los brazos: era en realidad un mantel de hule.
En invierno, se emponchaba con una especie de edredón de lana pesada, el cual si se mojaba por unos días desprendía un intenso olor a humedad: era en realidad una frazada a la que también le había realizado el trabajito ese de los agujeros.
La buena noticia (si es que había una) era que también poseía una frazada de algodón, para noches no tan extremas.

Tres diarios La Razón enrollados y atados con piolines, oficiaban de forzosamente ecológica almohada.
Esta "almohada" la renovaba una vez al mes, o al día posterior a una lluvia.
Nunca supimos lo que vestía por debajo, ya que ni mantel ni frazada se quitaba de sobre sus hombros.
También, tal vez para reforzar la imagen del personaje, les servirá que les cuente que siempre utilizaba sobre su cabeza una cofia de baño (o de ducha).
Se sabe de su cabello negro, porque siempre se lo cepillaba a las medias tardes.
Siempre unos zapatos canadienses, de esos de cordones de cuero, que habían conocido mejores épocas.
Unas medias celestes, siempre impecables y limpias.

A las mañanas aparecía con su carrito (changuito?) ascendiendo lentamente por la cuesta de Av. Callao desde Libertador, hasta Av. Quintana, donde estaba (creo que todavía está) un conocido supermercado cuyo nombre recuerda un negro círculo de vinilo, con agujero al centro.
El supermercado sacaba las sobras tipo 5 de la mañana, a esa hora pasaban los "basureros".
"Moma" aprovechaba para seleccionar rápidamente lo que todavía podía consumirse:
Panes y bizcochos un poco duros, bandejitas de fiambre cortado, algún salamín medio pasado, lechuga, tomates y peras o manzanas con algún moretón, casi siempre algún botellón de leche, quesos con algún incipiente hongo y membrillos medio aguados eran las apetitosas elecciones de "Moma".

Aunque nobleza obliga, hay que decir que el exigente gerente del súper (el eterno, calvo y anteojudo Sr. Gandolfo, de quien nunca se supo su nombre de pila) siempre como "al pasar" junto a los diarios deshechos comestibles, adjuntaba un paquete perfectamente cerrado que contenía latas de sardinas al aceite, polenta, harina y yerba, frascos de guindas y aceitunas y eventualmente algún vinito, que para nada (para nada) estaban vencidos...
"Moma" identificaba ese paquete, y acompañada de una agradecida y dedicada sonrisa, lo acomodaba en su carrito (changuito?).

En aquel Buenos Aires del '68, los vecinos te daban una mano solidaria. 
Difícil que un indigente (hoy lo llamaríamos "homeless") no pudiera subsistir en la diaria.
Siempre alguien les brindaba comida, o dinero.
Lo que no se podía hacer en aquellas épocas de Onganía, era dormir en la calle.
Los indigentes por las noches debían estar convenientemente ocultos a la vista de la sociedad, para no denotar algunas miserias.

"Moma" vivía de noche en uno de los mugrientos galpones de Puerto Madero.
Para ser precisos en el que hoy se ubica en las exclusivas Alica Moreau de Justo y Macacha Güemes, frente al Dique 4, a unos pocos metros del hoy Puente de la Mujer...
No era lo que es hoy, claro. "Moma" llegaba casi de noche, todas las noches. Y se acomodaba en un rincón que ella había limpiado de cucarachas y ordenado un poco.
Una pobre simulación de hogar.

Prendía generalmente una vela: más allá de la débil y sibilante luz, la realidad es que en el resto de esa oscuridad las palomas muertas, la suciedad y las ratas, eran ya un poco sus amigas.
De día, después de las 3 de la tarde, caminaba con su carrito (changuito?) hasta el hueco que dejaba el ingreso al Banco Supervielle, sobre Callao y Libertador, y allí se acomodaba.
Ella y sus pertenencias.
Una o dos veces en la semana, recibía la visita de Estelita, la hija de Anibal, el portero de Callao y Quintana.
Estelita caía con la pava ya caliente y no tenía rispideces en compartir con ella sus bizcochos semiduros (aunque a veces unas facturas) mientras tomaban mate.
Y Estelita le contaba a "Moma" sus desventuras: que los Saubidet Lafinur, que los Chopitea, que los Lafont Blaquier, y sus tristes esperanzas de juntar unos dineros para aunque sea pagar sus primeros libros de medicina, tan caros ellos y alejados de sus posibilidades...

Pero Estelita no es que se quejaba, solo había tomado a "Moma" un poco como a una tía a quien contarle sus desventuras.
Como un cable a tierra con quien dialogar un poco y pasarla bien, dentro de una realidad que pintaba bastante amarga...
"Moma" la escuchaba siempre atentamente, y preocupada por su situación siempre le preguntaba cosas, que iba a hacer, cuáles eran sus expectativas, etc.
Y Estelita le contaba que su sueño no era tener una caja de ahorros explotada de dinero y solo preocuparse por sus vacaciones en Mar del Plata, sino más bien vestir un delantal blanco, atender a los niños de la Casa Cuna y empezar a devolver un poco de lo que todavía nunca había tenido (y a lo mejor nunca iba a tener).
Servir a los demás, no imaginaba una mejor definición de la felicidad...

Luego Estelita le consultaba a "Moma" sobre las cosas que andaba necesitando, que le dijera así ella se las compraba.
Algún papel "toilé", algún perfumito para la ropa, algún pañuelito tal vez bordado.
Estelita todo anotaba y, pese a sus más que magros ingresos, para la próxima tomada de mate, le llevaba amable y felizmente el humilde pedido....y así seguía esa hermosa unión, casi una relación familiar.

No era para menos, Estelita conocía a su indigente amiga desde los 10 años.
La niña iba a la primaria ahí a unas dos cuadras de su casa, y a la salida siempre se había cruzado con "Moma", quien un día comenzó a regalarle, casi todos los días que se cruzaban, un chupetín.
Una relación de ya unos nueve años.
Más durable que muchas.

Una tarde, extraña y misteriosa, "Moma" le preguntó a su joven amiga que cuando iban a verse nuevamente...
- "Momita, esta semana ya no puedo.
Esperame el jueves que viene, dale?"

- "Bueno, dale!", le respondió Moma.
- "Te espero a las 3 con facturas..! Para festejar..!"

- "Jajajaa para festejar..?
Bueno, vengo con más ganas entonces..!
Mirá que traigo la pava!!", le respondió Estelita divertida....
Y ahí se fue Estelita, con sus preocupaciones varias sobre su vida, y sus escasas probabilidades futuras como doctora.
Otra vez una semana de trabajar el doble, o el triple de la semana anterior. Y nada.
Poco le reconocían su esfuerzo o su dedicación.

Lo que nunca, había sumado el planchar día por medio toda la ropa de los Olaguer Feliú, que le ofrecieron 250 pesos a la semana, y le habían liquidado escasos $40 por falta de efectivo ya que (decían, literalmente) "disculpas, pero las vaquitas esta semana estuvieron comiendo un poquito de más.."...
Había sumado más trabajos, y había ganado menos dinero que el pensado.

Mas desesperanzada que con bronca, decidió allí mismo ir a buscar trabajo a Grafa o a la Compañía Envasadora, y dejar de lado sus deseos más deseosos.
Y así ayudar a sus padres: estaban viejos y ya sabía que la jubilación no les iba a alcanzar para nada...
Era jueves, y había quedado en verse con "Moma", pero ya eran las 6 de la tarde.
Tardísimo.

Corriendo alocadamente, bajó casi tropezando el declive de Callao hasta casi Libertador.
Cuando llegó al hueco de la entrada al Banco Supervielle, se asustó:
había un patrullero.
El carrito (changuito?) con las pertenencias de "Moma" estaba custodiado por tres policías uniformados.
Y dos empleados del banco se encontraban en la puerta, con rostros serios y adustos.
"Moma", por ningún lado.

Estelita esperaba lo peor.
Le corrió un frío por la espalda cuando, temerosa, le preguntó a los dos empleados por su amiga:

- " Perdón señores...a la señora dueña de este carrito le pasó algo..? Se encuentra bien..?"

- " Ud. es la señorita Estela Vignoli, amiga de la señora?"

- "Si..!!! Por favor que sucedió con mi amiga..???"

- "Sígame, por favor. Disculpe el apuro, pero es que ya nos quisiéramos ir..."

Ingresaron.
El largo pasillo del Supervielle pareció más largo aún.
Interminable.
Una vez atravesada una pesada mampara de grueso vidrio, el empleado le hizo señas de que se sentara:
De un lado y presidiendo el escritorio, el gerente del banco.
Del otro y haciendo divertidas señas para que se sentara a su lado, su amiga "Moma".

- "Vení nena, sentáte acá.
Estaba hablando con el señor, y le contaba que decidí regalarte algo, porque sos muy buena y querés ser Doctora.
Al señor le pareció bien.
Que pecado que viniste tan tarde, estas gentes ya deben querer estar con sus familias...vení, vamos a hacerlo rápido".
- "Bueno Joaquín, puede proceder entonces.." le dijo Moma, esta vez ella misma con una mirada de hielo y un rostro sorprendente serio.

El gerente del Supervielle desapareció sin preguntas.
Y cuando aún Estelita seguía confusa y sorprendida, volvió a sentarse con ellas, esta vez munido de un grueso maletín de cuero con una enorme hebilla automática de bronce, del tipo que utilizaban los antiguos e importantes médicos en sus visitas domiciliarias.

- "Esto es para vos", le dijo Moma.
"Solo te pido que lo disfrutes, y lo uses para bien"

- El.........maletín..??", preguntó Estelita, mientras miraba alternadamente a Moma, al gerente y al empleado que la había acompañado.
Si ese señor no estuviera interpuesto en ese instante en su camino, estaría corriendo hacia la salida, sin dudas...

- "No tonta..!! Lo que está adentro..!!!"
Gritó Moma riéndose con ganas, mientras volcaba el maletín sobre el escritorio:

Una copiosa lluvia de cientos de billetes de distintos colores y denominaciones se derramó sobre el escritorio, el piso y el regazo de la atónita Estelita, que no entendía nada....

- "Vos sos como la hija que nunca tuve, y estás en una necesidad.
Cómo no voy a ayudarte a que cumplas tus sueños, si también son los míos..?.
Sé que le vas a dar buen destino...guardá todo...!!!"

Estelita, con la humeante pava todavía sostenida en su mano izquierda, miraba azorada los 2 millones de pesos moneda nacional en efectivo, desparramados por todas partes.
Monique Marie "Moma" Von Holstein-Ledreborg, viuda de Bertouch Lehn, viuda de Vissau Morra Basualdo, viuda de Ballester Molina le había hecho a su "hija" Estelita un regalo equivalente en 1968 a unas treinta carreras de medicina juntas.
O a doce autos cero kilómetro.
O a cuatro departamentos de cuatro ambientes totalmente equipados.

- "Señora, podemos cerrar la sucursal y por favor, retirarnos..?", casi rogó el gerente del Supervielle...
- "Claro Joaquín, proceda. Y disculpe la hora.
Pero por estas cosas es que confío mi dinero a su banco y también a Ud....y ahora Estelita....a cebar mate y comer esas facturas, mocosa..!!"

ALGUNAS POSTDATAS

Estelita Vignoli durante cuarenta años salvó a miles de niños siendo una de las pediatras más recordadas en toda la historia de la Casa Cuna primero, y en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez después, sin abandonar nunca la atención gratuita a los más desprotegidos.

Lo que "sobró" de su carrera (y sobró mucho) fue oportunamente donado (en contantes y sonantes PESOS ARGENTINOS) al Hospital Ricardo Gutiérrez, afrontando con ello la remodelación y actualización tecnológica más importante que se haya hecho nunca en un centro de salud del país.

Tal vez porque Estelita ya está jubilada pero aún nos sigue viva, ni una plaquita nos recuerda tamaño desprendimiento.
Tal vez, quien nos dice, en 50 años tengamos suerte.

Así que esta es solo una parte de la historia de "Moma", que falleció casi veinte años después de estos hechos que les relato, muy feliz y siempre cariñosamente atendida por la ya prestigiosa Dra. Vignoli.

Ya hablaremos más de esta millonaria que decidió un día vivir en la calle. 
Porque esa también es una historia que (les aseguro), van a desear conocer...

Son estos personajes que están en mi corazón, sabiendo que ningún historiador los irá nunca a rescatar.
Son parte de mis recuerdos, algunas viejas entrevistas que nunca me publicaron, unos recortes de diario, alguna cinta que me recuerda algunas voces, libros de memorias (que vaya a saber porqué) se cayeron durante una noche desde una polvorienta biblioteca.

Me parece injusto que estas historias se las lleve el viento hacia los yermos pantanos del olvido, es todo.
Espero que a alguno le haya interesado: les aseguro que con eso ya gané una pequeña batalla, un montón para mí.



Seguimos colocando el link de Cafecito, para los que deseen estar cerca:
https://cafecito.app/historiasminimas

EL MEJOR ENEMIGO: EL NEGRO VILLERO, de Alberto Sarlo - 6/2/2022

A menos de 24 horas del fallecimiento de 23 pibes pobres por consumo de cocaína envenenada, la Policía Bonaerense detuvo a 10 supuestos narcotraficantes y al supuesto Jefe Narco, Joaquín "El Paisa" Aquino.
El Paisa, estaba prófugo de la justicia hace un año y medio, pero una vez consumada la masacre sanitaria, el prófugo imposible de apresar apareció ante las narices de la bonaerense en cuestión de horas...

Todos los que hacemos territorio, todos los que conocemos pibes rotos o pibes que zafaron por un pelo de quedar rotos, todos los que militamos los derechos humanos en centros de tortura, todos los que pateamos un poquito la villa, SABEMOS Y TENEMOS MUY CLARO QUE EL PAISA ES UN PEREJIL.

No estoy diciendo que el Paisa sea un santo o que sea inocente, no se confundan, estoy diciendo que la receta de manipular los medios de comunicación para calmar los miedos del hombre blanco, es una estrategia no solo racista, sino que es funcional a los verdaderos narcotraficantes.
El nivel de desinformación de la prensa blanca y la hipocresía criminal de funcionarios ministeriales y judiciales es aberrante.

NO ES LO MISMO UN JEFE NARCO QUE UN TRANSA.
NO ES LO MISMO NARCOTRÁFICO QUE NARCOMENUDEO.
En 12 años pateando cárceles NUNCA ME CRUCE UN SOLO NARCOTRAFICANTE.
A los centros de tortura no mandan narcos.
A los centros de tortura mandan a las mulas, los transitas o los pibes de los mandados.

Por favor hablen con los familiares de las villas, hablen con las Madres contra el Paco, hablen con las mujeres que día a día se enfrentan cara a cara con los narcos en serio y déjense de joder.
El circo que están haciendo con una detención inmediata y mediática no se la cree nadie.
MURIERON 23 PIBES, NO HAGAN POLÍTICA CON SU MEMORIA.

Encima siguen fomentando el racismo y el pánico colectivo de una sociedad ya de por si muy racista.
La exposición mediática del supuesto narco fue imponente y abrumadora.
Fotografiaron la detención del Paisa como la gilada necesitaba que sea presentada: primer plano de un hombre negro, con tatuajes, pelo cortado a lo tumbero.
Es el mismo dispositivo que utiliza el cine y los medios para describir y estigmatizar a las víctimas de los centros de tortura.

Al Paisa lo presentan como alguien radicalmente ajeno, algo monstruoso, un narco disfrazado de narco, tatuado, rostro estereotipado del habitante del conurbano, un marrón villero bien jodido como les gusta a los que ven la serie "El marginal'...
Esta visión del villero como un Frankenstein del siglo XXI ha sido fomentada por el discurso oficial, por los caretas productores de series televisivas racistas, por periodistas mediocres y por el sentido común de nuestra sociedad.

Hablemos claro: el narcotráfico fundamentalmente necesita Bancos y Financieras para lavar toda la guita que juntan.
El narcotráfico fundamentalmente necesita de comisarios, fiscales y jueces que los cubran para juntar toda la merca que venden.
El narcotráfico fundamentalmente necesita invertir en campañas políticas con guita que entrega gente blanca de traje y corbata y que reciben operadores políticos blancos con traje y corbata.

Como expuse en mi anterior posteo: todos los detenidos son villeros, marginados, negros, marrones, nadies.
Ningún detenido es un hombre blanco, ningún detenido es un financista, ningún detenido es un empresario inmobiliario lavador el dinero, ningún detenido es comisario, ningún detenido es gerente de un banco, ningún detenido vive en Puerto Madero ni en Nordelta.

La sociedad mira para otro lado ante lo evidente.
La sociedad necesita llenar las cárceles de mulas, soldaditos y perejiles.
La sociedad necesita calmar su pánico colectivo hacia el perfecto enemigo de nuestra era: el negro villero.

Alberto Sarlo, abogado y fundador de la
Editorial Cuenteros, Verseros y Poetas.

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