domingo, 3 de julio de 2022

POR AHORA, NO, Horacio Verbitzky - 3/7/2022

Guzmán renunció mientras hablaba Cristina, quien aun no definió una candidatura


La renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán, difundida mientras Cristina hablaba ayer en Ensenada, ratifica algo que debería haber sido obvio desde el primer día: la imposibilidad de llevar adelante políticas que no sean compartidas y/ o respaldadas por la conductora del Frente de Todos, para quien el intendente Mario Secco pidió respeto, luego de recordar que gracias a ella el peronismo está en el gobierno.
Guzmán firmó un texto triunfalista y autocelebratorio, difícil de conciliar con un alejamiento.

También el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Tomás Massa, reclamaba el cambio de una política cuyos resultados acercan la inflación anual a los tres dígitos.
Su planteo era mucho más amplio y reclamaba una reorganización general del gobierno, no sólo económica sino también política.
Massa sufría en la cancha de Tigre cuando se conoció que Guzmán se rendía a la evidencia.
Por una vez, el ex ministro lo primereó, pero el que ríe último ríe mejor.

Días después de la presentación de la Vicepresidenta en una universidad chaqueña, un allegado le preguntó si consideraba la posibilidad de ser candidata a la presidencia el año próximo.
“Por ahora, no”, fue la parca respuesta.

La cuestión tomó dimensión pública, cuando el senador José Mayans dijo que debería serlo porque tiene la experiencia y el respaldo popular imprescindibles para gobernar la Argentina, y el Cuervo Larroque agregó que nadie más podría recrear la esperanza y enfrentar a los poderosos.

Al llegar a Ensenada CFK fue recibida con el cántico “Cristina Presidenta”.
Pero quienes conocen de cerca sus sentimientos entienden que no aspira a ocupar por tercera vez el Poder Ejecutivo.
No obstante, la frase también indica que no está segura de poder evitarlo.
Al concluir el acto de ayer dijo que su única ambición era que quienes “hoy tienen responsabilidades más altas hagan ganar al peronismo en 2023, como hice yo en 2019”.
No hace falta aclarar a quién se refería ni qué le sugería.

Tampoco es una novedad su desprendimiento personal.
En 2015 rechazó la posibilidad de encabezar la nómina de la provincia de Buenos Aires para la Cámara de Diputados.
En 2017, recién a último momento decidió presentar su candidatura al Senado.
En 2019 integró la fórmula presidencial, pero cedió el primer lugar a su ex jefe de gabinete.
El acto de ayer en Ensenada en el aniversario de la muerte de Perón muestra su decisión de participar en forma cada vez más activa en las decisiones políticas pendientes, pero no resuelve la incógnita sobre su rol electoral.
Alguien debería ayudarle al Presidente a entender que Cristina desea ayudarlo a salir del marasmo en que está sumido el gobierno de ambos.

Una candidatura fallida

A pocos meses de ser reelecta en 2011 con el mejor resultado después del de Perón en 1973, Cristina recibió un duro golpe con el accidente ferroviario de la estación Once, en febrero de 2012.
Pese a que se probó en la causa judicial que el choque contra los paragolpes de la estación se debió a un error del maquinista y no al mal funcionamiento del freno, quedó instalada la idea de que ese medio centenar de muertes eran responsabilidad del gobierno, lo cual se expresó en la vistosa consigna “la corrupción mata”.

En junio, la secretaría de Transporte fue transferida al Ministerio del Interior, que ocupaba el contador de Chivilcoy Florencio Randazzo, y dotada de un enorme presupuesto para la renovación de material rodante e infraestructura ferroviaria.
La madre de una de las víctimas comenzó una carrera política en el PRO.

Los resultados electorales de 2013 desvanecieron la hipótesis de una reforma constitucional que permitiera una nueva elección de la Presidenta en 2015.
El gobierno alentó en cambio la Fantasía Randazzo, que a poco se redujo a un fantasma.
Wado de Pedro era el encargado de transmitirle las recomendaciones de Cristina.
Primera y principal: que se abstuviera de ataques personales contra el gobernador bonaerense Daniel Scioli.
Con una envidiable seguridad en sí mismo, Randazzo hacía todo lo contrario.
En medio de risotadas soeces llegó a decir que con Scioli “el proyecto quedaría manco”.
Es difícil encontrar una frase más repulsiva.

Con cada una de esas intervenciones subían los índices de aprobación de Scioli, hasta que Cristina se allanó a su candidatura. Randazzo tuvo un ataque de nervios.
Cristina le ofreció que compitiera por la gobernación de Buenos Aires, pero Randazzo se negó.
Le parecía poco para él.
En un último intento, CFK le ofreció que enfrentara en primarias a Scioli y Carlos Zannini por la presidencia, con Axel Kicillof como candidato a vice.
En medio de lágrimas y reproches, Randazzo se retiró ofendido.

Se dice de mí

Ante el riesgo de que la desconocida María Eugenia Vidal se alzara con la gobernación bonaerense, Cristina recibió la sugerencia de encabezar la lista de candidatos a la Cámara de Diputados por la provincia de Buenos Aires.

- Noooo. Van a decir que estoy buscando fueros -, lo descartó.

- ¿Y qué no han dicho ya de vos?
No depende de lo que hagas.
Además, ¿no sabés que en cuanto termine tu gobierno te van a perseguir a sol y a sombra..?

Así fue.
Tan temprano como el 3 de enero de 2016 describí ese operativo en una nota que se perdió entre las olas y la arena del verano.

Cristina fue acompañada por una multitud bajo la primera lluvia del otoño, a declarar a los tribunales de Retiro, por una de las causas fraguadas en su contra.
En un palco improvisado sobre la avenida Comodoro Py lanzó la idea de una unidad ciudadana ante el avance neoliberal sobre los derechos colectivos, “porque hay gente que nunca va a ser kirchnerista y está bien, pero las cuentas hay que pagarlas y los changos los tienen que llenar igual».

Dijo que no se callaría ante la persecución judicial y reclamó la libertad de Milagro Sala, que llevaba dos meses privada de su libertad.
El Movimiento Carolina comenzaba a recibir los contratos que le quitaron a la Túpac Amaru.
Cristina también tuvo palabras críticas para los Pichettos y los Bossios que llegaron al Congreso por el Frente de Todos pero consintieron el despojo de derechos propiciado por el macrismo.

Recién un año después, cuando la Unidad Ciudadana había crecido como una bola de nieve, Cristina aceptó presentarse para el Senado.
Sintió que no podía defraudar las expectativas que había despertado en la gente más humilde.
La acompañó Jorge Taiana, quien intentó una gestión de último momento para zurcir el desgarro.

Cristina le ofreció a Randazzo encabezar la lista de diputados, una movida que también apoyó Alberto.
Pero Randazzo exigía la lista completa de diputados.
Con ostensible financiamiento del gobierno provincial de María Eugenia Vidal, su objetivo no era ganar la elección sino impedir la victoria de Cristina, aunque se ilusionaba con reunir más que la pijotería del 5,3% que lo prefirió.

La reconstrucción

Como Perón en 1965 en la elección mendocina, Cristina perdió frente al candidato conservador Esteban Bullrich, pero su 37,3% en la principal provincia del país ratificó su centralidad política y electoral.
El desafío era sumarle dos años después el 11,3% de Massa y el 5,3% de Randazzo y reconstruir así el 54% con que ella venció en 2011.
Alberto puso fin a una década de alejamiento y hostilidad hacia la ex Presidenta y acuñó la consigna: “Sin Cristina no se puede; sólo con Cristina no alcanza”.
El 17 de mayo de 2019, cuando ella le anunció que lo acompañaría como candidata a Vicepresidenta, Alberto ya había corregido aquella evaluación.

- ¿Por qué, si vos ganás..? - le opuso.

- Pero después no me dejan gobernar -
, replicó la electora.

Esta recapitulación es imprescindible para entender cómo se llegó a la situación actual, en la que la Vicepresidenta marca líneas estratégicas en discursos públicos y Alberto las sigue a regañadientes y afirmando que ya estaban en carpeta, tal como ocurrió en la última semana de junio con las restricciones a la venta de dólares al precio oficial.
Es un procedimiento enervante, pero en los primeros días de aplicación las reservas crecieron en casi mil millones de dólares, cosa que no había ocurrido en los años previos y se cumplieron las metas en ese sentido acordadas con el FMI.

El viernes Alberto conmemoró en la CGT el día de Perón, luego de una desgastante negociación.
Conversó esa posibilidad con su amigo Héctor Daer.
Pero el resto de los secretarios generales se enteraron por una invitación de la presidencia a un encuentro en su propia casa, mientras el gobierno seguía sin resolver sus demandas crematísticas.
Fastidiados, decidieron anular la cita.
Como Cristina había postergado un día su acto para no superponerse, el desaire de la CGT lo colocaba en una posición de extrema debilidad.
Ante la súplica oficial, la CGT puso como condición compartir la convocatoria con el Partido Justicialista (un sello que Alberto tiene sobre su escritorio) y que la representación política fuera menos rala. Aun así, solo asomaron seis gobernadores, dos de los cuales son inequívocamente kirchneristas: Axel Kicillof y Jorge Capitanich.

En sus apuntes sobre la historia del peronismo, Fernández dijo que el poder no pasa por la lapicera sino por la capacidad de convencer a millones de argentinos, como hizo Perón.
El humorista riojano Jorge Yoma replicó que Perón tuvo la lapicera más grande de la historia.
El solitario bombo del Tula (quien concurrió a la CGT ilusionado con conseguir un sponsor) terminó de darle al encuentro el tono de nostálgica representación de cámara de un pasado irrepetible.

Al día siguiente, Cristina dijo en Ensenada que Perón «cazó la lapicera y no la soltó más», y enumeró alguna de las cosas que firmó con ella: estatuto del peón, aguinaldo, justicia del trabajo, vacaciones pagas, reconocimiento legal de las asociaciones profesionales.

También leyó un párrafo del manual de conducción política de Perón: «Yo no persuadía a la gente con palabras, sino con hechos y con ejemplos».

Claro que convenció a millones, y lo hizo empuñando la lapicera contra los que Evita se pronunció mil veces.
En La razón de mi vida escribió: 
“Mi sectarismo es un desagravio y una reparación.
Durante un siglo los privilegiados fueron los explotadores de la clase obrera.
¡Hace falta que eso sea equilibrado con otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores..!”

¿Cómo apagar este incendio apasionado hasta reducirlo a una brasa consensualista..?

En una ironía dirigida a Julián Domínguez, Cristina dijo que incluso Jesucristo algunas cositas tuvo que hacer para que lo siguieran, como la multiplicación de los panes y los peces y la resurrección de los muertos.

Nadie quiere abandonar al Presidente como un náufrago, pero menos hundirse con él.
La visita de Daer a Cristina es el símbolo inocultable de esa decisión.
La mesa chica cegetista tiene una desconfianza profunda hacia la Vicepresidenta, que es correspondida, pero la suma y la resta son operaciones aritméticas simples, que todos están en condiciones de comprender.
Cristina reveló ayer que en ese encuentro le había dicho a Daer que no son posibles sindicatos fuertes con políticas de Estado débiles.
La Liga de Gobernadores hoy respalda los cuestionamientos a la política económica.
Uno de los motivos debe buscarse en el último documento del Fondo Monetario.
El organismo exige una reducción de las transferencias a las provincias, de las jubilaciones y de la obra pública.

La Vicepresidenta también reveló la génesis de su reunión con el economista neoliberal Carlos Melconián, solicitada por la presidenta de la Fundación Mediterránea Pía Astori, y algunos de sus tópicos. 
En cuanto dijo que Melconián coincidía con Guzmán en cuanto a la incidencia del déficit fiscal en la inflación, se difundió la renuncia del ministro que vino a tranquilizar la economía.

Cristina insistió con una idea que viene macerando desde diciembre de 2020, cuando difundió su primer documento sobre las consecuencias de la economía bimonetaria.
Ayer dijo que era imprescindible un acuerdo político para encarar la cuestión porque de otro modo nadie podrá gobernar.
«Me voy a reunir con quien tenga que reunirme», anunció.

El problema que no mencionó es que el único dirigente de la oposición capaz de comprender el problema es Horacio Rodríguez Larreta, pero los dogos de su coalición lo destrozarían si se sentara a discutirlo con Cristina, salvo que pudieran mantenerlo en absoluta reserva hasta lograr algún acuerdo, cosa harto improbable.

Amigos son los amigos

Las denuncias de corrupción nunca probadas y el hostigamiento judicial sirvieron para perseguir a Perón y también a Cristina.
La Corte Suprema de Justicia es un instrumento básico de esa tarea.
El 21 de junio, por unanimidad, rechazó los recursos y las medidas de prueba que ella propuso en la causa por la obra pública en Santa Cruz.
Una reconstrucción del trámite interno señala que la apariencia jurídica provino de penalistas colaboradores de Juan Carlos Maqueda, y las frases mordaces y despectivas se originaron en la presidencia del tribunal, con aportes de pluma del periodista Silvio Robles.

El viernes 1° de julio, Robles comió en el exquisito restaurante nisei peruano Sipan, en compañía de su amigo Matías Kulfas.


Silvio Robles y Matías Kulfas.

Antes de trabajar con Rosatti, Robles fue vocero de Ricardo Jaime y de José López, otros dos grandes productivistas.

viernes, 1 de julio de 2022

LA ECONOMÍA POPULAR NO EXISTE, EXISTE LA INJUSTICIA SOCIAL,


Había una vez un mundo en que se generaban emprendimientos para agregar valor a los recursos naturales, hasta llegar a obtener bienes de consumo y maquinarias utilizadas para producir esos bienes.
El punto de partida era la tierra.

Los campos cultivados y la minería eran el primer escalón en que sumar trabajo.
A partir de allí, comenzaba el proceso de transformación de esas materias primas, basado en la inventiva de millones de emprendedores, que a su vez se apoyaba en la tradición oral transmitida por generaciones; en las fuentes de energía disponibles, para reducir el esfuerzo humano y aumentar la productividad; en el apoyo económico brindado por los Estados y por el sistema bancario, en permanente evolución.

La historia del capitalismo es imposible de resumir en pocas páginas y a la vez es un imán apasionante para entender las mutaciones sociales producidas en unos tres siglos desde la primera revolución industrial hasta el presente.

En concreto, en aquel inmenso trajinar sin techo a la vista para la producción y la productividad; desde el origen mismo de ese flujo; la distribución de los excedentes generados por la productividad creciente y su apropiación asimétrica, ocuparon el centro de la escena.
Los dueños del capital aumentaban su patrimonio sin pausa, mientras sus dependientes debían luchar día a día por su subsistencia.

Tanto aumentaba el patrimonio de los capitalistas, que rápidamente excedió sus niveles de consumo controlables y también las oportunidades de inversión en nuevos emprendimientos, con lo cual se pasó a una etapa que se extiende hasta ahora: el exceso de capital en pocas manos, que adquiere autonomía respecto de aquellas densas cadenas de valor que nacían en la tierra.

La hegemonía de las finanzas y la expansión a escala planetaria de las corporaciones más poderosas, buscando reducir sus costos y ampliar sus mercados, consiguieron dos males simétricos:

Primero: la evaporación del sueño americano del crecimiento infinito y sin pausa, al vaciar a los países centrales - especialmente EEUU - de infraestructura productiva.

Segundo: el reemplazo de la dependencia colonial de gran parte del mundo, sostenida militarmente, por la alianza entre los sistemas bancarios y las filiales de corporaciones, que se hicieron cargo progresivamente de gran parte de los negocios de mayor rentabilidad en todos y cada uno de los países periféricos.

Este proceso, que tiene vigencia sostenida desde mediados de la década del ´70 del siglo pasado, cuando se completó la recuperación del capital fijo destruido en la Segunda Guerra Mundial, ha dividido al mundo periférico en tres grupos:

a) Aquellos países que representan esencialmente fuente de recursos primarios para las corporaciones, donde el mercado interno no tiene gran potencial para ellas y en todo caso es abastecido por importaciones, ya que las exportaciones - sobre todo mineras - generan la capacidad de compra suficiente.
O sea: Exportar recursos e importar bienes.
En nuestra región, eso sucede en Chile, Perú, Ecuador, Colombia.

b) Aquellos países que entraron a la década del ´70 con un mercado interno abastecido por empresas locales y con una fracción de la población con buena capacidad de compra.
En Latino América esto sucede solo en Argentina, en Europa en varios países pequeños y en Italia o España, aunque con características propias.
Aquí las corporaciones desarrollaron algunas actividades nuevas, pero les sumaron a ellas la compra de gran parte de las empresas líderes nacionales, junto con las actividades de servicio público que estaban a cargo del Estado.
La propensión a exportar de todo ese conglomerado es mucho menor que en los países del grupo anterior y además, el contenido de insumos importados es alto.
Esto causa que la balanza de pagos es crónicamente deficitaria, aun en casos como el nuestro que tiene sectores exportadores netos, pero ese beneficio se ve ampliamente compensado por las empresas que se aplican al mercado interno, tanto por sus insumos importados como por los giros de utilidades y regalías, que hacen que muchas filiales multinacionales tengan saldo negativo en su balance de divisas.
De los tres escenarios, este es el que tiene más flancos de inestabilidad, por el déficit sistemático de divisas que afronta.

c) Los países con mucha población, que se utilizaron como plataforma ensambladora de bienes de consumo durables, para atención de mercados regionales.
Es el caso de Brasil, India, Vietnam, Tailandia. China y Corea del Sur pertenecieron a este grupo, pero desarrollaron políticas de independencia económica y tecnológica que les han dado perfil propio hace décadas.
En estos casos, la “ventaja” diferencial para las corporaciones, es el bajo costo local del trabajo.

Los escenarios descriptos no son rígidos a escala de fronteras nacionales.
Argentina puede tener atributos del tercer grupo, cuando se deterioran sus salarios o podría pertenecer en parte al primer grupo, si se expandiera su minería y su extracción de petróleo.
Lo que interesa señalar es que ese ordenamiento mundial ha sido definido por la lógica empresaria de las multinacionales y en tal carácter su dinámica depende esencialmente de la capacidad de esas corporaciones de encontrar mercado para la oferta que generen.

En el primer caso - exportaciones de recursos - y en el tercero - trabajo barato - se construyen escenarios que son poco deseables para los países, pero pueden tener cierta estabilidad en el tiempo.

En el segundo caso, que nos involucra con fuerza, la estabilidad depende de generar las divisas para que quienes venden autos, heladeras o computadoras en el mercado interno, hasta las franquicias de café, comida rápida, taxis y muchas otras similares, puedan seguir girando las divisas que reclaman sus casas matrices. 

Allí hay intereses en conflicto, al interior del universo de las corporaciones, que provocan la pérdida de horizonte y que esos actores solo podrían resolverlo convirtiendo a nuestro país en un miembro del primer o del tercer grupo de naciones, ambas cosas de concreción muy compleja, aunque estamos en pleno intento de lograr lo primero: ser grandes exportadores de recursos minerales y a la vez lo tercero: reducir el salario real por debajo de Brasil.

En tanto el conflicto no tenga “solución”, estamos en el peor escenario imaginable:

▪︎ La puja distributiva, propia de todo momento del capitalismo, se resuelve a favor de capitalistas que se llevan, legalmente o no, sus excedentes del país, con lo cual la inversión se deteriora, además de causar o agudizar los problemas de divisas ya comentados.

▪︎ La contradicción de que la fuente de ganancias de las corporaciones es el mercado interno, el cual se debilita por el accionar de esas mismas corporaciones, es la causa de que esos actores recurran a la inflación como forma de incrementar sus ganancias, en un proceso de deterioro general que suele llevar a devaluaciones periódicas, a la caída más abrupta aún del ingreso popular y a un ciclo de recuperación posterior, en que las empresas sobrevivientes son cada menos y con más poder relativo.

▪︎ En tal contexto, la financiarización de la economía es acelerada; lo proyectos de inversión tienden a desaparecer y el sistema pierde por completo su capacidad de generar trabajo, no solo para los compatriotas que van ingresando a la vida adulta, sino para todos y todas aquellas que tengan alguna dificultad relativa en un mercado de trabajo con mucha mayor oferta que demanda.

Estos procesos no son de coyuntura, se desarrollan a través de más de una generación.
Recordemos que el mayor salario real promedio del país se alcanzó en 1974, con muy baja desocupación.
Nueve años después, comenzó el gobierno de Raúl Alfonsín a distribuir cajas de alimentos a población indigente, en una escalada de necesidades asistenciales que con algunas oscilaciones no se detuvo hasta hoy, sin que en 40 años tengamos una caracterización adecuada y mucho menos un camino de salida a la vista.

LA ECONOMÍA POPULAR

Los millones de compatriotas que van quedando fuera del trabajo en relación de dependencia, de ocupar un puesto en la empresa tipo que nos muestran los libros y nos cuenta la historia, no se limitan a estar atentos a los sucesivos programas de asistencia oficial, que han tenido variantes infinitas en todo este tiempo democrático.
Necesitan encontrar otras fuentes de ingresos.

Esos recursos surgen inexorablemente estableciendo vínculos con la que llamaremos economía tradicional, ya que integrantes de ella son los que pagan.
Sea servicios personales de la más variada condición - a los que se engloba en el término changas - o sea tareas que conectan con alguna cadena de valor industrial, como son típicamente la recolección de residuos urbanos para entregar a empresas procesadoras o las tareas de confección domiciliaria de partes de indumentaria para empresas que articulan esos aportes individuales.

En los casos más favorables, en que se tiene acceso a un pedazo de tierra, aunque sea en condiciones precarias, también se encaran proyectos alimenticios de cercanía, que si se procesan y entregan en la propia comunidad cubren necesidades alimenticias, pero no generan ingresos; si buscan acceder al mercado, normalmente dependen de intermediarios, que se apropian de buena parte del valor agregado.

Toda esta gama de actividades, que no ha dejado de crecer, pero paradojalmente lo ha hecho fuera de programa oficiales de contención y protección pública, es lo que desde los propios actores se auto califica de economía popular.

La somera descripción que antecede debería bastar para entender que no se trata de un sistema aislado y separado de la economía tradicional sino, por el contrario, de un subsistema específico, en que quienes trabajan allí, no cuentan con los beneficios sociales que forman parte de la legislación laboral que se ha generado desde hace más de 80 años.
Ni aguinaldo, ni vacaciones, ni indemnización, ni licencia por maternidad, ni carrera laboral interna, ni obra social, ni capacitación gratuita.
Ni, ni…

¿Quién proveería esos marcos de contención, si los y las trabajadoras no tienen empleador..?

Una de dos: o cada uno de los trabajadores, porque generan ingresos que permiten su auto seguro, o un fondo especial público aplicado al efecto.
La primera opción es válida solo en el caso que esa forma de trabajo se desarrolle por opción concreta y no por falta de posibilidad de sumarse a la economía tradicional.
La segunda, parece ser el camino más efectivo y posible.

Pero no es esto lo que queremos discutir a esta altura del documento, sino la naturaleza de la llamada “economía popular”.
Quienes luchan por agregar derechos a este universo de trabajadores sostienen que el capitalismo ha entrado a una fase de deterioro que no genera trabajo para todos, al contrario: genera cada vez menos trabajo.
De allí el surgimiento y crecimiento de la economía popular a la cual reclaman reconocer como sujeto.

Nuestra caracterización, por lo hasta aquí expresado, es diferente.

1. El origen del problema es la integración al capitalismo global como país dependiente de las decisiones de corporaciones multinacionales.

2. Esa integración, para la Argentina, y paradojalmente, se concretó esencialmente a través de la transferencia de empresas que controlan el mercado interno.
Este hecho nos crea un problema serio de estrangulamiento en la disponibilidad de divisas, la presión para tomar deuda externa, para devaluar y la tendencia de las empresas que ven reducirse el mercado interno a usar la inflación como generador coyuntural de ganancias.

3. Esa secuencia es auto destructiva y congela el crecimiento, expulsando millones fuera del trabajo en relación de dependencia.

4. Ese colectivo busca identidad propia y a partir de ella reclama derechos al Estado, similares a los que tienen los demás trabajadores.

5. Hasta el momento los gobiernos populares no han tenido esta caracterización, ni de la secuencia completa, ni de los reclamos de los trabajadores de la economía popular, sino que han pensado que el crecimiento resolvería el problema, cubierto con asistencia social en el interín.

LOS CAMINOS POSIBLES

Planteadas las cosas como antecede, las opciones son bastante claras.

Como país, podemos:
a) Integrarnos al capitalismo global agregando a nuestra estructura la capacidad exportadora de Chile o Perú en materia de minerales que, sumada a nuestro potencial agropecuario, desatarían el nudo de las divisas, permitiendo que la dependencia que representa el mercado interno controlado por multinacionales se pueda prolongar.

b) Realizar lo anterior, dentro de un proceso de argentinización sostenida de la producción que pueda ser controlada por capitales nacionales, eliminando los flancos de uso de divisas innecesarios y la pérdida de potencial inversor que representa el giro de utilidades al exterior.

Como administradores del tejido social:
a) Asumir que la obligación de cualquier gobierno popular es crear condiciones para maximizar la ocupación de la población económicamente activa, con trabajo de calidad.
El desempleo nulo o solo friccional, debe ser una meta superior.

b) Entender que esa meta se ve obstaculizada con fuerza por la forma dependiente en que el país está integrado al capitalismo global.

c) En simultáneo con las acciones estratégicas que modifiquen nuestras relaciones dentro del capitalismo, entender que existe una fuente enorme de trabajo potencial: la atención de las necesidades sociales que quedaron fuera del horizonte de negocios corporativos.

d) Algunas de esas necesidades son:

• Mas de 3 millones de viviendas.
• Generación de energía fotovoltaica a escala domiciliaria, en millones de viviendas.
• Saneamiento integral de los cauces hídricos y sus riberas.
• Sistemas de cuidado integral de población que lo necesite.
• Sistemas de abastecimiento de alimentos con producción de cercanía.
• Mercados populares de productores, con administración público - privada.
• Red nacional de prevención sanitaria.
• Mantenimiento integral de caminos rurales.
• Producción de equipamiento para la agricultura en pequeña escala y para la agroindustria correlativa.
• Centros de Organización Territorial de servicios técnicos personales, articulados con el actual sistema de educación técnica y de formación profesional.
• Sistemas eficientes de recuperación, reciclado y reutilización de residuos urbanos e industriales.

e) Concebir y poner en marcha, junto con organizaciones sociales hoy integrantes de la economía popular, planes para cada una de las necesidades a atender, que comprendan definición de metas, recursos humanos y materiales necesarios, formas de capacitación y retribución necesaria en cada momento para los compatriotas intervinientes.

f) Eliminar de los planes oficiales la concepción de que la solución para el trabajo es calificar la oferta, esperando que encuentre la demanda en el mercado.
A la inversa, preparar compatriotas para atender las demandas que ya están esperando.

g) Como componente del programa, entender las formas de equiparar los derechos de los trabajadores sin relación de dependencia, pero con clara función social, con aquellos que pertenecen a la economía tradicional.

El título de nuestro documento es provocativo, porque pretende ir al hueso de la cuestión.
No existe la economía popular.
Existe la injusticia, que nace en la dependencia.

Si esta no desaparece, subsistirán la inflación, la inestabilidad económica, el bimonetarismo, la deuda externa, la caída del salario real, la falta de inversión.
Y la economía popular.

Enrique M. Martínez
Instituto para la Producción Popular
23.6.2022

jueves, 30 de junio de 2022

LA UTOPÍA DE LA CIUDAD COMPARTIDA (Entrevista de Alejandra Dandán al ex Decano de la Facultad de Arquitectura de la UBA JAIME SORÍN) - 22/2/2017

Entrevista al arquitecto Jaime Sorín sobre el barrio de la Túpac Amaru en Jujuy.


El ex decano de la Facultad de Arquitectura (UBA) reflexiona sobre El Cantri, ciudad construida por la organización liderada por Milagro Sala, y lo define como una experiencia donde “la vivienda se trabajó como un problema integral de inclusión”.

Cuál fue su primera impresión en el barrio..?

- Fue una sorpresa encontrar una estructura urbana nada común en barrios tradicionales de planes federales, pensados como barrios dormitorio.
Pero lo segundo es que al entrar en el barrio no sólo ves una trama urbana, sino una estructura social que sostiene un proyecto de vida.
Además de viviendas, hicieron fábricas, talleres que contribuían a la aparición de las casas.
Pero al fondo encontrás el Parque de los Dinosaurios, por ejemplo, que es realmente impresionante porque nadie espera que en medio de un barrio exista un parque de diversiones para chicos, con actividades para familias, con espacios de sombras y quinchos.
Luego, la enorme explanada de agua, que no tuvo profesionales que la piensan a través de geometrías.
Y al subir al templo, lo que se ve desde arriba es notable, porque habla sobre todo de otra manera de mirar la vida, que no es la de los profesionales, ni del Estado.
Desde allí, se ve el valle con los tanques de agua con imágenes de Túpac, el Che y Evita.
Y luego están las frases que van apareciendo en las paredes.
Cuando te metés en la textil - donde hay una disciplina de trabajo que envidiarían muchos talleres comerciales -, una pared tiene un enorme cartel que dice: "Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza".
Todo es sumamente impactante, una ciudad hecha por desocupados, porque el Colegio de Arquitectos pasó honorarios muy elevados y tampoco hubo una universidad para articular el trabajo.
La gente se autoformó."

“El barrio no sólo resuelve vivienda, resuelve la salud, la educación, el trabajo“.
Si este gobierno lo entendiera (el de Macri), la experiencia del barrio de la Túpac le aportaría muchísimo, porque lo que hizo la organización fue hacer realidad los objetivos del milenio establecidos por la Unesco.”.

Jaime Sorín es arquitecto, ex decano de Arquitectura de la UBA, y en esta entrevista reflexiona sobre la ciudad construida por la organización que lidera Milagro Sala en el Alto Comedero: El Cantri de la Túpac Amaru, visitado por especialistas europeos - cuenta - que la vieron como posible modelo de ciudad poscapitalista.

El entramado de casas con escuela, centro comunitario, centro de salud y parque acuático, tiene como mirador el templo Kalasasaya, réplica del espacio sagrado de las comunidades aymaras en Bolivia. Sorín está convencido de que ese punto en lo alto del valle también explica por qué fue posible hacer esa ciudad. 

“Al convertir un instrumento de política de vivienda en ‘otra’ política, que ponía el centro en la reivindicación de derechos sociales y económicos de sujetos hasta entonces estigmatizados por un ordenamiento jerárquico, étnico y social, la Túpac Amaru impuso el derecho a la ciudad como espacio socialmente compartido, introduciendo la posibilidad de construir una ciudad en la que todos tengan derecho a transformarla para vivir dignamente”, dice Sorín.

- Recién habló del templo. ¿De que habla una ciudad cuando está atravesada por esa dimensión simbólica..?

- El templo es el lugar desde donde se ve la ciudad.
Pero también, el lugar para la celebración (NdR: del Inti Raymi, del día de la Pachamama, entre otras ceremonias).
Ahí te dabas cuenta por qué se pudo hacer este barrio.
Cuando ves la planimetría de un barrio hecho por el Estado, notás la mano profesional.
En cambio, acá notás la mano de la vida.
Te aparece la escuela. El centro social. El centro de salud.
Esa escuela impresionante para quienes tienen capacidades diferentes.
Y después, los lugares de trabajo.
Creo fue lo que impactó muchísimo afuera, por lo que fue tomada como ejemplo por revistas europeas.

- Usted opuso este modelo a los barrios dormitorio y al paradigma del viviendismo, de pura construcción de metros cuadrados.
¿Hay otros modelos así..?

–No. Desde los barrios construidos por los ingleses en adelante, tenés barrios dormitorio, algunos más integrados a la trama urbana, otros menos.
En los últimos 30 años se hicieron, además, barrios afuera con lógica de operaciones inmobiliarias.
Barrios en el conurbano y en el interior del país con viviendas a dos o tres kilómetros de los centros.
Cuando la gente tiene un problema de salud, debe ir con urgencia a una ciudad.
Lo mismo con la educación.
Esto empezó a cambiar en los últimos años con el desarrollo de los centros de integración comunitaria.

- Cuando usted conoció el barrio, habló de construcción de ciudadanía.

- Es central. El que tiene un problema de vivienda no es el primer problema que tiene.
Para llegar a un problema de vivienda es porque hay muchos problemas previos: un problema de trabajo, unido en general a problemas de salud y educación.
El problema de vivienda es el último eslabón de una cadena de problemas de una persona que termina excluida.
Por eso discutimos la idea de resolver el déficit habitacional a partir de la construcción de una casa.

Por eso, la experiencia de la Túpac también es singular, porque la vivienda se trabajó como un problema integral de inclusión. Ahí se ve una apuesta a construir ciudadanía a través de la inclusión.
El barrio no sólo resuelve vivienda, resuelve la salud, la educación, el trabajo.
Cuando se junta todo eso, la persona se siente incluida como ciudadano.
En ese sentido, creo que el barrio de la Túpac, a este Gobierno, si lo entendiera, le aportaría mucho porque lo que hizo la Túpac Amaru fue hacer realidad los objetivos del milenio, que fueron establecidos por la Unesco.
Se trata de ocho puntos entre ellos, vivienda, salud, educación.
No estaba el trabajo.

El trabajo fue el punto 9 y lo incluyó el gobierno nacional en 2004, como “trabajo decente”.
Los otros ocho están monitoreados por Naciones Unidas.
Y la verdad es que el único barrio, la única obra, que puede tener una puntación positiva en todos estos años, dado que cumple con la totalidad de los objetivos, es ese barrio.
Es decir, que incluso al Estado le sirvió mucho.
Es cierto que también el Estado en la última década construyó mucho, pero con la lógica del viviendismo: hacer metros cuadrados.

- ¿Los planes Procear..?

- Todo es metro cuadrado.
Sólo en 2009, cuando aparece el Programa de Integración Socio Comunitaria, se empieza a entender la necesidad de que los barrios contengan lógicas de integración.
Se hicieron reuniones de los ministerios y tuvieron financiamiento luego de entender que con viviendas no se resolvía la emergencia habitacional.
Que la emergencia no era solo poner un techo, sino integrar a poblaciones a lo que son los derechos ciudadanos.
Desde 2009 en adelante, el financiamiento de la Túpac llegó en el marco de ese Plan que permitía pensar otro tipo de obras y habilitó la formación de cooperativas, porque las obras eran para cooperativas.

- En la Túpac cuentan que al comienzo no les creyeron que iban a hacerlo.

- Les dieron la primera obra pero les dijeron: ya sabemos que no lo van a hacer, pero les damos seis meses para intentarlo.
Lo hicieron en cuatro.
Ahí, el Gobierno notó que había una realidad distinta en Jujuy y continuaron.
Esa es otra característica: se hizo con financiamiento del Estado pero sin intervención del Estado.
Organizaron la producción con cuadrillas de trabajadores distintas al sistema privado para aprovechar mejor tiempo y recursos.
Los ahorros producidos por esta administración comunitaria se reinvirtieron en otro tipo de obras.

- Entonces, ¿por qué la persecución?

- A las empresas no les conviene para nada todo esto.
Les crea un problema, porque muestra que todo se puede resolver a menor costo y más rápido.
A las burocracias estatales tampoco les conviene, porque les quita poder.
Y a los agentes inmobiliarios tampoco.
Uno de los problemas más grandes es el manejo de la tierra. Cuando las cooperativas se expanden, discuten también esto.
Y evidentemente molestó a las empresas constructoras de Jujuy.
La Túpac se quedó con una producción enorme.


Más información.

Ante las dudas que despierta El Cantri, les paso información para seguir la discusión.
Alto Comedero, a 10 Km de San Salvador, inicia con viviendas espontaneas a inicios del 1980, en 1986 comienza a ordenarse como unidad urbanística por decisión del gobernador del momento.
Vale decir cuando en 2003 se inicia el Cantri, ya habitaban el lugar 150.000 personas, el barrio de la Tupac sigue la tendencia de crecimiento hacia el sur, según la disponibilidad de los terrenos.

En la disciplina adquiere notoriedad a partir del artículo de
Justin McGuirk, publicado en Domus el 24|11|2011
https://www.domusweb.it/en/architecture/2011/11/24/welcome-to-the-country-club.html

Reproducido en medios locales
https://www.quepasajujuy.com.ar/nota/noticia-18971/

Videos en gestación
https://www.welcometothecantri.com/es/

Renovación urbana del 2018, donde no se incluye El Cantri, en página 156 se menciona PMB
https://issuu.com/urban.design.lab/docs/udljujuy_finalreport_te_issuu.compr


Presencia nacional de la Tupac en el 2015 con 150.000 afiliados y 5.000 trabajadores.











jueves, 23 de junio de 2022

CURIOSA HISTORIA DE LA FAMILIA GRIMOLDI



Me llaman Lilo pero mi verdadero nombre es Liselotte Leiser de Nesviginsky.
Tengo 94 años, nací en Berlín, en una familia judía que era dueña de una importante cadena de zapaterías y llegué a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.
Soy viuda luego de haber estado casada más de 50 años con un hombre extraordinario, buen compañero de vida y aventuras.
Mi único hijo se llama Jorge, 58 años.
Soy, también, una sobreviviente del nazismo.
Claro que ese calificativo no alcanzaría para definirme como persona, pero creo que es una forma posible de empezar a presentarme.
Voy a ir por partes.

La cadena de zapaterías de mi familia, "Leiser", llevaba nuestro apellido y tenía más de treinta y cinco sucursales.
Para el año 1933 aproximadamente estuvo de visita en uno de nuestros negocios Alberto Enrique Grimoldi, el conocido fabricante argentino de zapatos, hijo a su vez de quien fundó esa empresa en 1895.
Alberto había venido para aprender en los negocios de mi familia todo lo relacionado con la atención al cliente, la venta de calzado al público, la comercialización del
producto.
Recuerdo como si fuera hoy que Alberto se sentó en banquito de madera de esos que se usaban entonces para ver en detalle, en vivo y en directo como se dice ahora, el procedimiento que utilizaban los vendedores de la firma.
Ninguno de nosotros podía imaginar la importancia que tendría ese hombre que de tal modo se cruzó con nuestras vidas para siempre.

Pasaron los años y la oscura estrella de Hitler siguió ascendiendo en una Alemania que se volvía cada vez más peligrosa y temible.
En el año 33 la cadena Leiser, cuyas fotografías pueden verse hoy en el Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, fue "arianizada" y, como consecuencia de ese despojo cruel y racista, mi familia fue obligada a "asociarse" en forma compulsiva con una persona no judía y así pasar el negocio a manos "arias".
En noviembre de 1938 se produjo la tristemente célebre noche de los cristales rotos, esa que quedó en la historia de Alemania con el nombre de Kristallnacht.

A partir de ese episodio vinieron ataques permanentes y cada vez más duros contra los judíos con persecuciones de todo tipo.
Sin ir más lejos, ya unos años antes, yo asistía a un liceo de señoritas hasta que a la edad de catorce años fui notificada por una profesora diciéndome, con una sonrisa entre cínica y fría, pero también como un alerta de lo que se venía, que debía buscar inmediatamente otro lugar ya que por ser judía no podría continuar estudiando en ese liceo.

Cuando la situación se volvió intolerable para todos nosotros, mis padres decidieron viajar conmigo desde Berlín a Holanda procurando buscar un lugar más seguro y tranquilo.
Recuerdo ese momento crítico y angustiante con el mayor detalle que mi débil memoria permite. Íbamos a embarcarnos, creo, en un avión de la línea Lufthansa.
En la aduana los SS nos desnudaron por completo para comprobar que no lleváramos joyas escondidas en el cuerpo.
Así era la vida entonces.

En Amsterdam mi familia poseía también una cadena de zapaterías conocida como Huff, no tan grande como la de Alemania, pero igualmente importante y prestigiosa.

En el nuevo destino no disfrutamos de la suerte esperada.
En mayo de 1940 también ese país fue invadido y ocupado por los nazis.
Ante el riesgo de perder también los negocios en Amsterdam se produjo la segunda y milagrosa intervención de Grimoldi, quien se hizo cargo de la cadena en Holanda mediante una operación comercial obviamente ficticia y con la promesa de devolver el patrimonio recibido no bien terminara la Guerra.
Un verdadero pacto de caballeros.
También aunque yo era muy joven para conocer el detalle sé que cuando mi familia aún estaba en Alemania le envió dinero a él con la sola promesa de palabra de que luego lo devolvería.
Y así fue.

A veces me preguntan por qué mi familia confió tanto en Grimoldi.
La respuesta es mucho más simple de lo que podría suponerse.
Mis padres decidieron asumir el riesgo y, así, aferrarse a la promesa de ese hombre que, en un mundo que se les caía encima, les generaba confianza.
A veces en la vida hay que dar un espacio a los valores permanentes de la condición humana.

Lo que pasó después es algo muy triste de contar y evocar para mí. Un día, a las seis de la mañana yo estaba parada y como perdida en la puerta de nuestra casa en Amsterdam; en la noche anterior había salido a bailar con unos amigos en un bar de las cercanías cuando llegaron los de la Gestapo.
Debo advertir que un poco antes de eso, en un último y desesperado intento de prevención y anticipo de la tragedia inminente, mi familia obtuvo a cambio de una fuerte suma de dinero pasaportes costarricenses.
Fueron otorgados por el conde Rautenberg, cónsul por entonces de ese país centroamericano.
Me animo a decir que la posesión de esos documentos que nos brindaron la ciudadanía de un país que jamás conocimos nos salvó la vida.
Y no exagero.
De no contar con ellos nuestro destino seguro eran las cámaras de gas de Auschwitz.

Pero aún con esa ventaja adicional nos llevaron primero a un colegio grandote donde dormíamos en el piso en condiciones muy precarias y finalmente terminamos alojados en el campo de concentración de Westerbork, un lugar de tránsito en realidad.
Fue el mismo donde estuvo Ana Frank, la autora del famoso diario íntimo, antes de ser trasladada a Auschwitz para matarla como ya lo habían hecho los nazis con una tía mía, su esposo y su pequeña hija.

En Westerbork dormíamos en barracas ruinosas y fuimos tratados como animales o menos que eso.
De un lado pusieron a los hombres y del otro a las mujeres.
Hacíamos nuestras necesidades en letrinas asquerosas, simples agujeros cavados en el piso, y nos limpiábamos con papel de diario cuando había.
Las camas, de dos o tres pisos de alto, eran de hierro y con colchones de paja.
Por las mañanas nos lavábamos como podíamos en los mismos bebederos que se usaban para el ganado.
Tengo de esa época un recuerdo insignificante pero, quién sabe por qué, muy importante para mí.
Secretamente me hice una almohadita rellena con crines de caballo que llevé y usé en todos los lugares por donde anduve en la vida. Aún hoy la conservo.

Dentro de todo, y en comparación con los demás, tuve suerte porque una prima mía ya estaba en el campo y se había hecho amiga de uno de los médicos que trabajaban ahí.
Si no me equivoco se trataba del doctor Spanier, también judío y obligado a trabajar como todos en el hospital del lugar.
Yo, usando un brazalete que todavía conservo al igual que la estrella amarilla que nos obligaban a llevar en todo momento, trabajé en el hospital como cocinera.
Para alimentar a mis padres y a otras personas juntaba a escondidas viejas cáscaras de papas, zanahorias o batatas y con eso, más algunos huesos que encontraba por ahí, preparaba una especie de sopa horrible que sin embargo sirvió de alimento para muchos.

Lo que sigue a esta historia tiene que ver con la ansiada liberación. Llegó al lugar una autoridad de la cancillería alemana y constató la autenticidad de nuestros pasaportes costarricenses.
Hacia 1944 nos trasladaron entonces a un campo de refugiados en Francia llamado la Bourboule.
Una semana después se produjo el desembarco en Normandía y, qué emoción me da contarlo ahora, nos abrazamos todos llorando y corrimos hacia los alambrados de púas, los cortamos casi con los dientes y gritamos la palabra libertad, libertad, libertad, una, dos, cien veces.
Una nueva vida empezaba para mí en ese instante.
Y lo vivido entonces fue inolvidable para mí, para mis padres y para las demás víctimas judías o de otro origen que habían conseguido sobrevivir a una vida espantosa en el mejor de los casos, o a una muerte segura.

Dado que conocíamos a gente amiga y familiares en Uruguay nos embarcamos hacia ese país, más precisamente a Montevideo, donde, en el barrio de Pocitos, permanecimos alojados durante aproximadamente nueve meses en una pensión.
Queríamos ingresar a la Argentina pero eso no parecía posible por razones políticas: sabemos que la Argentina puso trabas para la inmigración de los judíos durante esa época.

Es entonces cuando se produce la tercera y nuevamente milagrosa aparición de Alberto Enrique Grimoldi, a quien por supuesto no olvidábamos.
Él tenía contactos a diferentes niveles gubernamentales de Argentina y actuó como garante personal para permitir nuestra llegada a este país.
Parece que le dijo al gobierno, presidido entonces por Perón, que nuestro conocimiento era fundamental para potenciar sus planes en la empresa.
Acto seguido Grimoldi devolvió a mi familia el dinero y todo el patrimonio de los negocios de Holanda que habían quedado a su nombre, un gesto que mi familia conoce muy bien y que rescato en mi memoria como un tesoro inapreciable y eterno.
Es curioso lo que pasó después o... lo que no pasó.

Junto a mi marido me dediqué a la actividad turística, llegamos a organizar el primer contingente de viajeros argentinos a la Antártida, la vida siguió su curso.
Pero lo cierto es que finalmente perdí todo contacto con los Grimoldi. Alcancé a saber que el hombre que nos había ayudado tanto en momentos de grave riesgo para mi familia había muerto si no me equivoco en 1953.
Todo lo vivido pareció entonces perderse para siempre en el olvido.

Un día, no sé por qué, me puse en campaña junto a Virginia, una gran amiga y asistente, para ubicar a los Grimoldi.
Fue como querer retomar en parte el hilo que se había roto.
Ayudó en tal sentido un artículo aparecido en un diario donde se mencionaba a esa familia y su historia con algún detalle. Virginia, bastante más moderna que yo en el manejo de Internet y esas cosas, se ingenió para dar con Grimoldi hijo, el actual presidente gerente de la empresa.
Le enviamos juntas un mensaje electrónico y así se retomó el vínculo.

Fui invitada a una reunión convocada en la fábrica con toda la familia para que yo contara el comportamiento que tuvo Alberto con nosotros.
Eso fue muy emocionante para todos.
Lo que dije en ese encuentro lo repito ahora.
Ojalá todos los hombres actuaran como lo hizo Grimoldi.
Su hijo, Alberto Luis, es el actual presidente y gerente de la empresa y más allá de eso es, debo decirlo con todas las letras, un amigo permanente de la familia que nunca se olvida de nosotros

Tengo 94 años y pese a todo lo pasado y sufrido estoy feliz de estar aún en el mundo.

sábado, 18 de junio de 2022

ESPERANDO LA ESPERANZA, de Ricardo Aroskind - 12/6/2022

Esta gestión carece de una lectura realista sobre las vulnerabilidades y sobre la urgente tarea de superarlas


Salvador Dalí: bailarina en la cabeza de la muerte

Nuestra economía sigue transitando aguas turbulentas, a pesar de que el contexto internacional propicia el ingreso de más divisas a nuestro país.

El Banco Central no logra prácticamente acumular reservas - una de las metas pactadas con el FMI -, la enorme evasión impositiva vinculada a la exportación ilegal no se reduce y los precios internos siguen su curso incremental sin encontrar obstáculos.

En la última semana se agregó un clima de incertidumbre en el mercado local de títulos públicos en relación al manejo de la deuda interna, promovido por declaraciones de economistas opositores, que hablaron sobre la posibilidad de un nuevo “reperfilamiento” de los bonos de deuda internos, que es otra forma de decir que se postergaría el pago de los mismos para lograr una mayor viabilidad financiera de la economía en el corto plazo o luego de 2023.

El problema de la deuda interna debe ser abordado por el gobierno, porque crece a la velocidad de la inflación - el sistema financiero no le prestaría al gobierno, si ofreciera rendimientos negativos, inferiores a la inflación -, lo que la tornaría inmanejable en poco tiempo si no se hace algo tanto en el frente fiscal, para acotar la necesidad de fondos prestados, y en el frente de los precios, donde se requiere cortar la inercia alcista.

El desequilibrio macroeconómico legado por el macrismo fue muy grave, y ha sido potenciado por la pandemia.
La neutralización de estos desequilibrios requeriría de un esfuerzo colectivo coordinado del Estado, la producción y las finanzas.

Sin embargo, dirigentes vinculados a la producción y las finanzas se desentienden de los resultados del gobierno macrista que ellos promovieron, y acusan al actual gobierno de ser “el peor de la historia”, mantra que repiten sus empleados en todos los medios de comunicación.
El desentendimiento de sus responsabilidades políticas, pero también económicas es evidente, y no se puede esperar otra cosa dada la trayectoria pública de estos actores en los últimos 40 años.

El déficit fiscal se ha incrementado considerablemente en mayo, producto del aumento en el gasto en programas sociales, subsidios económicos y subsidios energéticos.
El aumento de las erogaciones en los programas sociales tiene el trasfondo de la inflación doméstica en alimentos - acelerada por el contexto internacional -, y los subsidios energéticos reflejan un impulso alcista dado especialmente desde afuera de nuestras fronteras.

Ninguno de estos problemas es irresoluble, ni constituye una situación que vaya a precipitar necesariamente alguna catástrofe.
Sin embargo, el comportamiento de los actores económicos internos - y sus terminales políticas -, combinado con el estilo de gestión y el enfoque político del actual gobierno, tienen la potencialidad de complicar más aún el panorama económico y social actual.

La patota de la demolición

Como ya lo ha comentado Luis Juez, la principal tarea política de la derecha en el corto plazo es evitar que el gobierno pueda gobernar.
Trabar, impedir, boicotear cualquier medida, cualquier iniciativa parlamentaria, cualquier disposición administrativa, cualquier proyecto inversor.
Eso, en una situación de fragilidad financiera del Estado y en un contexto internacional sumamente volátil, es preocupante.

Para observar los planes a mediano plazo de la derecha local, deben ser tenidas en cuenta las recientes expresiones del juez Rosenkrantz en Chile y las de Mauricio Macri en Brasil, referidas a Hipólito Yrigoyen.
Ninguno se caracteriza por ser pensador relevante sino más bien por ser hombres de negocios.
Pero ambos se han ocupado de lo que pomposamente, con aires académicos, llaman el “populismo”.

Es evidente que el libreto se lo escriben otros, pero todos los representantes públicos del bloque neoliberal - conservador - políticos, jueces, “periodistas independientes” - pasan a repetirlo como loritos, poniendo cara de sesudos filósofos políticos.
No hay ninguna duda que este sector social usa la palabra populismo como un eufemismo para tratar de denostar a todas las políticas populares, progresistas o soberanas.

La construcción de una idea de democracia opuesta a la voluntad de reconocer y ampliar derechos es parte de este arsenal ideológico que preparan para la confrontación que imaginan.
La inclusión de Don Hipólito en el panteón de los malditos populistas blanquea lo que late en el corazón profundo de la derecha local: la vuelta a la Argentina pre - 1916, donde la elite oligárquica ni siquiera tenía que soportar el voto universal (masculino).

El hilo conductor de esta campaña anti popular es el “reformateo autoritario” de la sociedad argentina, anhelado por sectores del gran capital y planteado prematuramente por el periodista de derecha Longobardi: una democracia sin derechos ni garantías para las mayorías, pero garante de la hiper - rentabilidad de las corporaciones y blindada contra la demandas populares.

Ese trabajo para la formación de un nuevo “consenso” ideológico reaccionario es lo que están haciendo en este momento, en función de una futura gestión que abandonaría los “buenos modales” del macrismo anterior, y que embestiría desde el primer día - las primeras 100 horas de Larreta - contra las leyes e instituciones que amparan y protegen a la mayoría de la población.

En esa línea se encuentran las frecuentes declaraciones de Patricia Bullrich, o las más deslenguadas de Florencia Arietto: 
“A la provincia (de Buenos Aires) hay que entrar con metra”.

Dejan traslucir “escenarios” que imagina la derecha en relación a las campañas que tendrán que emprender contra el ya menguado nivel de vida de las mayorías, y sobre todo contra las fuerzas políticas que se interpongan en sus planes.

Dicho sea de paso, los planes de la derecha son muy pocos y muy pobres, casi no merecen el título de planes.
Porque la nebulosa ideológica derechista tiene que ver con un conglomerado de sectores empresariales que no tienen un gran plan sobre la Argentina, sino negocios particulares a partir de los rinconcitos que podían encontrar en la globalización pasada.

Para esta gente que siempre está mirando para atrás, al Centenario, a la Década Infame o a los “felices ’90”, la globalización ya no es lo que era, y el peligro de “fragmentación geopolítica” mencionado por el FMI es real y está en pleno desarrollo, impulsado por su propio líder espiritual y fuente de todo pensamiento, Estados Unidos.

Para librar esa batalla contra los derechos de las mayorías, la derecha local tiene que enrolar a una masa social que avale la represión y la violencia, resignificadas como “defensa de la democracia frente al populismo”.

Sueñan con represión exitosa, que quiebre el espinazo de la organización popular, pero saben también que a la mayoría de nuestra sociedad no le gusta la violencia ni la sangre.

La pregunta es si serán capaces de crear un clima de furia reaccionaria en capas medias, como lo intentan los discursos más extremos de sus periodistas pagos, que avale o al menos haga la vista gorda frente las tropelías anti - derechos que están soñando.

También en esto el gobierno de Alberto Fernández tiene una gran responsabilidad: no permitir situaciones económico - sociales que favorezcan el crecimiento de los discursos furiosos de la derecha.

Es también una responsabilidad política de todos las fuerzas que constituyen el Frente de Todos: dejar en claro a toda la sociedad que el anti-populismo es simplemente un discurso corporativo para atacar a las grandes mayorías, a sus intereses, sus derechos y su nivel de vida.

Este Godot que no viene…

El 31 de mayo, en un acto ante militantes y funcionarios, el Presidente declaró: «Los ladrones de guante blanco andan dando cátedra. Estoy esperando que la Justicia los llame a rendir cuentas de lo que han hecho, que un juez los llame y les pida explicaciones por la deuda que tomaron en nombre de la Argentina».
Estos comentarios los efectuó luego de revelar que en la licitación para la ampliación de un 20% de la capacidad de producción de energía eléctrica de Yacyretá, su gestión junto con la del actual Presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, habían logrado reducir drásticamente lo presupuestado sospechosamente por la gestión de Mauricio Macri con su colega paraguayo Horacio Cartes.

No puede dejar de señalarse lo contradictorio del mensaje presidencial.
Por una parte, es sumamente positivo que desde el Estado se denuncian las groseras maniobras de corrupción con la obra pública, en colusión con otros Estados.
Pero al mismo tiempo, al enviar esa denuncia a un agujero negro de impunidad que ninguna persona informada puede ignorar, refuerza la sensación de inmovilidad de la realidad y de burla a toda la sociedad por parte de los poderosos del país.

Es a ese agujero negro de impunidad, de negligencia, de arbitrariedad sistemática a favor de los poderes fácticos, al que el Presidente le pide que los llame y les pida explicaciones.

Unos días después, el 7 de junio, luego de que se conociera un fragmento de la reunión de la Asociación Empresarial Argentina, en la cual el dueño de una de las grandes cadenas de comercialización del país confesó, entre risas extendidas, que su reacción frente a la inflación era remarcar constantemente, el Presidente señaló: 
“Yo les pido a los empresarios argentinos que comprendan la dimensión del problema económico mundial, que está afectada por una guerra que pone en crisis la seguridad alimentaria del mundo. Lo que tenemos que hacer es trabajar con responsabilidad. No me parece responsable que se le pregunte a un empresario de esa magnitud y su respuesta sea ‘remarcar’ precios”.

El Presidente les pide a los empresarios locales que trabajen con responsabilidad.
Se lo pide a los que remarcaron durante toda la pandemia, mientras millones la pasaban realmente mal, en algunos casos superando el nivel promedio de inflación.

En ese mismo encuentro de AEA, en el que se rechazó un legítimo tributo a las ganancias extraordinarias producto de la guerra, también hubo reiteradas quejas sobre la “elevada presión tributaria” que supuestamente existiría en la Argentina, y hasta se escucharon justificaciones sobre el uso de diversos instrumentos, como las guaridas fiscales, para eludir el pago de impuestos.

El Presidente no puede aducir desconocimiento de lo que es el espectro empresarial argentino, especialmente en sus estratos más elevados.
Sin embargo hace estas declaraciones públicas que muestran una preocupación por el tema, pero cuyo efecto queda supeditado a lo que los propios irresponsables tengan voluntad de hacer.

Seguramente la apelación presidencial generó también algunas risas en el sector privado, dado que ya conocen que no estará acompañada por ninguna medida pública para que la responsabilidad solicitada tenga premios, y la irresponsabilidad, castigos.

Lo hemos señalado en más de una oportunidad en El Cohete: el gobierno de Alberto Fernández no trabaja para consolidar la gobernabilidad económica, salvo que tenga una mirada muy limitada del fenómeno, que reduzca la construcción de gobernabilidad a acordar con los acreedores externos, tanto públicos como privados.

Desde su origen, esta gestión parece carecer de una lectura realista sobre las vulnerabilidades económicas y sociales, y sobre la urgente tarea de irlas superando para ganar en gobernabilidad política.

Se trata de un gobierno que parece no estar preparado para ninguna contingencia con margen de maniobra propio, y que por lo tanto reposa en la “buena voluntad” de los factores de poder económicos, a los que - por lo tanto - no hay que enojar ni amenazar, aunque sean ellos mismos, en diversos casos, la fuente de inestabilidad.

En el diario Ámbito Financiero del 10 de junio, ante los movimientos especulativos que se registraron en los mercados locales, se señaló: "Hay bonos argentinos que rinden igual que los de Ucrania o Sri Lanka, un país en guerra y otro en default".

Pero, ¿es que nos parecemos en algo a la situación de Ucrania..?
¿Tiene objetivamente algo que ver lo que ocurre en nuestro país con los acontecimientos de Sri Lanka..?
No. Definitivamente no.
¿Y por qué entonces este trato de país basura, que le propinan los propios actores económicos locales..?
¿Qué visión tienen del país quienes ponen a los bonos argentinos en el mismo escalón que los de países en estado de catástrofe..?

La inmensa mayoría de los argentinos, que no participamos en estos juegos financieros y tenemos que trabajar todos los días para vivir, nos preguntamos cuál es la catástrofe que justifica tal nivel de pesimismo en relación a nuestro país.

Dado que los movimientos financieros que hoy presionan sobre el dólar pero también amenazan al sector público son dirigidos por una reducidísima minoría, cabe pensar que “nuestra catástrofe” es la mentalidad de una parte de la dirigencia económica argentina, que no está integrada a la nación, que considera al país como una mera base de operaciones económicas, y que trata a la dirigencia política como su empleada que se tiene que ocupar de garantizar la “gobernabilidad” de sus negocios.

No va a ser consultando con esa gente de donde provenga la solución de los problemas nacionales.

Conclusión

No es tarde para que el gobierno comprenda la necesidad de dar respuestas urgentes frente a la turbulencia interna e internacional.

Ni Kristalina Georgieva, ni Joseph Biden, ni la aprobación de las metas trimestrales por parte del staff del Fondo pondrán a salvo al gobierno de Alberto Fernández de los remarcadores seriales, de los timberos con el dólar, de los vaciadores de las reservas del Banco Central o de los grandes evasores impositivos.
Ni de los caza - populistas.

El terreno de la disputa política es aquí y ahora, y las apelaciones a la buena voluntad futura de jueces y empresarios que saben perfectamente lo que están haciendo, sólo generan más desazón que esperanza en quienes aún esperan una política popular efectiva.

Ya pasamos por la triste experiencia de un Presidente que confesó en su último discurso que “no pudimos, no supimos o no quisimos”, y creo que la mayoría preferiría un Presidente que luche con decisión por la victoria de los intereses populares, incluso si fracasara.
Así como están las cosas, las presiones y los vetos del poder económico garantizan que el fracaso ya esté a la vuelta de la esquina.

Tampoco queremos escuchar, de la boca de nuestro Presidente, una frase que nos sonaría a triste presagio: 
“Estoy esperando que un puñado de miserables paren con la desestabilización económica”.
No queremos escuchar la frase, pero sobre todo no queremos que ocurra.
Y no tenemos la lapicera.

Tal vez la lapicera popular sea una enérgica movilización de partidos, gremios y organizaciones sociales por la defensa y profundización de los derechos que las minorías privilegiadas tienen la ilusión de arrebatarnos.

LOS CUADERNOS FÉNIX A PERITAJE, de Horacio Verbitzky - 12/6/2022

Cuatro años después del escándalo, recién se estudiará científicamente la presunta prueba


Armando Loson (derecha), con Juan José Aranguren en 2017

Un factor que no se puede subestimar en el caso del gasoducto es la reverencia que en los tribunales se practica hacia Paolo Rocca, primer sobreseído en el expediente de los cuadernos del suboficial del Ejército Oscar Centeno, pese a que los cargos estaban probados y hasta confesos.

Los ritmos del Estado Libre Asociado de Comodoro Py son impredecibles.
La semana pasada, cuatro años después de la estruendosa aparición de los cuadernos Fénix, por primera vez se ordenó que fueran peritados los ejemplares numerados 4, 7 y 8.
Lo dispuso el juez Marcelo Martínez De Giorgi, a solicitud del empresario Armando Loson, uno de los detenidos y extorsionados por el fenecido ex juez Claudio Bonadío.

Cuesta creer que fueran necesarios 1.400 días para que alguien se interesara por verificar con medios científicos la autenticidad de la única prueba sobre el principal escándalo que sacudió al sistema político y a la comunidad de negocios del país, cuyas propiedades mágicas envidiaría David Copperfield.

En el momento de su detención en un operativo espectacular preparado para la prensa que formaba parte del dispositivo, Loson llevaba 40 años como presidente de la sociedad anónima Albanesi SA, de capitales privados nacionales, que nunca fue constructora, ni proveedora del Estado, ni realizó una sola obra pública.
Se trata de una generadora de energía eléctrica y comercializadora de gas, que posee once centrales generadoras distribuidas en distintas zonas del país.
Eso no fue óbice para que la información oficial del juzgado lo presentara como constructor de obra pública.

Luego de recuperar su libertad y delegar la actividad empresarial en sus hijos, Loson abordó la lectura minuciosa de los cuadernos del suboficial Centeno, en las imágenes digitalizadas que se conocían, y al descubrir numerosas anomalías encargó a un estudio de calígrafos un peritaje minucioso.
De ese modo, se detectaron cerca de 1.600 adulteraciones e irregularidades, entre tachaduras, correcciones, testados y sobre escritos.

Martínez de Giorgi pidió que los peritos calígrafos determinen si los cuadernos fueron escritos por una sola mano, si se aprecian sobre escritos, testados, o cualquier tipo de adulteración y/ o modificación y, en caso de encontrarse sobre escritos que modifiquen el texto original, que se estudien y cuantifiquen.

Según las anotaciones del suboficial Centeno, en Alem 850 Roberto Baratta y su secretario recibieron dinero de «Armando».
Pero el peritaje de la versión electrónica detectó que debajo de ese nombre decía «Marcelo», que fue tachado con tinta blanca y sobre escrito.

En el mismo edificio donde tenía sus oficinas Albanesi estaban las de Odebrecht, donde recibía su presidente, el ahora detenido y condenado Marcelo Odebrecht, socio del ex Presidente argentino Maurizio Macrì.

Loson también arguye en su favor que en una fecha en la que el suboficial Centeno dice haber conducido a Baratta hasta su oficina, él estaba en otra ciudad, y ofrece las pruebas documentales y testimoniales que lo demuestran.

Loson cedió a la extorsión y se declaró arrepentido para quedar en libertad.
Reconoció haber hecho aportes económicos para una campaña electoral, algo que practica desde hace décadas con todos los partidos, agregó.

Al presentar el peritaje y la denuncia a la Justicia hace dos meses, Loson dejó constancia de que no pretendía cuestionar el contenido de la totalidad de los cuadernos sino únicamente aquello que «me involucra maliciosamente para implicarme y perjudicarme».

No obstante, si se confirmara la falsificación, las implicancias serían mucho mayores.

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