martes, 5 de julio de 2022


El nene, unos ocho añitos, estaba ahí parado al lado del gigantesco negro de levitón con botones dorados, moño y galera con el nombre del local, bajo la congelada noche.
El nene, de todas las maneras e ingenios posibles, trataba de convencerlo para que lo dejara entrar aunque sea un ratito, a ver los espectáculos que se desarrollaban ahí adentro, sobre el escenario de ese mítico cabaret...

Paraná 440, el cabaret de los sueños porteños: El Chantecler.

El mocoso, pelo rubión y peinado a la gomina, parecía no tener frio. Simpático y entrador, vestía una polera de hilo azul grueso, pullover escote en V encima, una bufanda de lana marrón medio agujereada por todos lados, pantalón corto marrón a la rodilla, medias 3 / 4 blancas y mugrientas de tanto jugar al fútbol por las tardes, lamparones de barro seco en las rodillas que le habían dejado los rebotes de la "Pulpo" y unos rotos y agujereados tamanguitos obreros (que hoy los pitucos llamarían "canadienses"), también amarronados, aunque por la mugre del potrero.
Tamanguitos sin cordones, que los había perdido hacía ya meses, andá a saber donde.

Nieves, su mamá, no podía retenerlo ni por las noches, ese cabaret con sus luces lo perdía.
En esa casa de humildes laburantes de Barracas, Beto (así le decían) hacía lo que quería, luego de la escuela.
Y quería mucho.
El mocoso era de esos que no paraban.

Noche por medio, de Barracas se iba caminando hasta el Centro.
Llegaba muerto de hambre, un poco por el ejercicio, otro poco porque en casa no sobraba el morfi, con papá trabajando en un galpón de mala muerte del Ferrocarril Belgrano, y con mamá de costurera cuando había algo de trabajo.

Pero pasaba por Guerrín, una pizzería que recién se había abierto en ese año.
Unas morisquetas al jefe de salón, un guiño a los mozos, se paraba el Beto a sus ocho años en la puerta del local, y en medio de la vereda y del frio desangelado, empezaba a vociferar:

-“Que Guerrín Guerrín, señoras y señores, donde se come del principio al finnnnnn”- .

O la más simpática: 

-“Lindo es amar y ser amado, pero más lindo es una Guerrín que un asssssado”.

Todo a los gritos, con voz de pito, y una desfachatez llamativa.
Los transeúntes se reían con ganas, y más de uno entraba al local a saborear una pizza.
No pasaban cinco minutos que el jefe de salón le hacía un gesto al mozo, que iba a buscar dos porciones de muzzarela y un vaso de Bidú, una especie de bebida cola de la época, pero nacional.

El mocoso, con la precocidad que solo brinda el hambre, ya sabía de antemano que esa “promoción al paso” daba resultados, y se iba a llenar un poco el estómago, que ya le hacía ruidos de motor...
Y ahí se iba, tipo 9 de la noche, hasta las puertas de ese lugar al que soñaba ingresar, a convencer a todo el mundo de que lo dejaran pisar ahí adentro, a un costadito, sin llamar la atención.

Pero no había caso. Ramón, el morochazo de la puerta, era una frontera impasable.
Después de dos o tres semanas de insistirle, lo único que había podido lograr fue que le regalara un par de guantes pitucos, que algún habitué había dejado olvidado.
Ramón sabía lo que era el frio y el muchachito le caía bien, aunque nunca se lo iba a reconocer…

Entre las 9 y las 10 de la noche…QUÉ no hacía el muchachito: le hablaba, le hacía chistes (algunos picaros), saltaba, hacia payasadas, promocionaba el cabaret en la vereda como hacía con la pizzería, le cantaba….de todo.
Mientras desplegaba todo este bagaje de “actividades”, iban llegando los clientes, que se reían de él e incluso le daban siempre algunas monedas. Iban llegando los empleados, que lo palmeaban en la espalda o le desacomodaban el jopo, felicitándolo.

O llegaban una tras otras las “francesas”, que le traían algunos caramelos de leche o un pedazo de torta.
Todas las francesas, pero todas, no se perdían la oportunidad de abrazarlo y darle un par de besos en la frente o la mejilla mientras le pellizcaban el cachete o le hacían cosquillas.
Algunas de esas francesas y criollas, serían legendarias.

Pero con Ramón, no había caso.
Así que llegaban las 10 y (pese a que su mamá le había enrollado en la muñeca un pequeño rosario de piedritas, como eficaz protección para evitar todos los males nocturnos), se regresaba “pateando” a su casa antes de que la noche profunda lo alcanzara, o peor aún, los “amigos de lo ajeno”.

Pero una noche, la del 23 de Julio de 1940, estaba el Betito haciendo su tradicional paso de morisquetas a los ojos de Ramón y (mientras le cantaba un tango al mismo tiempo que masticaba una fugazetta y se tomaba un vaso de naranja), baja de un portentoso y larguísimo auto negro un tal Angel Sanchez Carreño.
Al Betito se le cayó la mandíbula apenas lo vio: no lo conocía hasta ese momento por su nombre, pero sabía perfectamente su sobrenombre: “El Príncipe Cubano”.

Sanchez Carreño fue el perfecto cabaretier, quien tuvo a su cargo las relaciones públicas del local, el manejo del personal y la presentación de todos los espectáculos del mítico Chantecler.
Era el que chequeaba que los mozos estuviesen impecables, con zapatos acharolados lustrados cada dos horas y un peinado decente, con raya a la izquierda.

También tanto las “francesas” como las “criollas”, debían mostrarle sus uñas, limpieza y peinado de su cabello, así como el vestido a utilizar cada noche.
No permitía que ninguna saliera del Chantecler hasta que la función finalizara e imponía (muchas veces con rudeza) a sus novios (en realidad “cafishios” o amantes), que debían esperar a sus mujeres hasta tres cuadras a la redonda del cabaret, sin acercarse a buscarlas jamás a la puerta.

El Príncipe Cubano, ya para 1940 era una leyenda.
Pero el Príncipe (duro, frio, autoritario, inapelable), pasó al lado del mocoso, se rió, y dijo:
-“Vení pibe, sacáte las ganas, vení a ver lo que es un tangazo de hombres pero ojo, ahí a un costadito y sin chistar, te afanás algo de alguien y yo no llamo a la taquera, te rompo una mano.
Te chupás un vino o un champán sin permiso y te arranco la lengua.
Te quedás chito ahí, ya te alcanzan un café con leche y pórtate bien, que la noche no es para chambones ...”-

De golpe Betito, arrastrado hacia adentro del Chantecler como un huracán, casi en el aire y tomado de la nuca, no tuvo ni tiempo para protestar, ya que (primero) QUÉ le iba justo a protestar al Príncipe Cubano..?
A los mayores no se les contestaba, y mucho menos a uno al que se le asomaba la culata de un “Seisluces” del bolsillo interno del deslumbrante saco blanco.

Estaba ahí, en el lugar de sus sueños, apabullado por los palcos, el escenario, las luces imponentes, las orquestas típicas y las de jazz que se sucedían una tras otra en el escenario giratorio.
Las “francesas”, las “criollas”, las “milongas” y absolutamente todas las mujeres que trabajaban en el lugar, se acercaron casi corriendo hacia él apenas lo vieron.

Salió gordo esa noche: las señoritas de la noche, todas vestidas de largo y satén hacían su número y antes de ir al camarín le ordenaban a los mozos diversas masitas, sanguchitos, canapés, licuados y vasos de naranja, mandarina o pomelo a raudal, todo para el personaje de pantalones cortos.
No faltaron las cosquillas y los pellizcones.

Desde esa noche mágica, el mocoso no faltó ningún jueves ni viernes ni sábado ni domingo por las noches (negociado con Nieves, su mamá, que fue a hablar con los dueños del lugar, el tano Amadeo Garesio y su pareja, la legendaria Reina de la Noche Lucia Teresa Comba, a la que a veces llamaban Giovanna Ritana, pero que durante las madrugadas era conocida como “Madame Jeannete” y hablaba con acento francés).

La pareja le aseguró que lo iban a cuidar y mandar a hacer algunos encargos a cambio de un plato de mondongo, bebida y una sopa bien caliente.
Y que lo iban a llevar a la casa.
Nieves, la mamá, se quedó tranquila, era mejor que el Beto (inquieto como era) se quedara fijo, calentito y bajo techo, en ese lugar, que se hiciera un atorrante….
Entonces Beto, el mocoso inquieto, entró de cabeza a sus ocho años en ese lugar mítico, nocturno y peligroso, donde se juntaban todos los pesados de la burguesía, del ambiente artístico y también del bajo fondo.

Barría, limpiaba mesas, cortaba papas, pelaba gallinas, llevaba tragos….y a veces, cuando el presentador de orquestas (Jorge Loguarro) no llegaba a tiempo, tomaba la posta y las presentaba él mismo, con una desenvoltura y seguridad impactante a sus recién cumplidos 12 años que ya hubiera querido otro presentador, siempre ante la sorpresa de los habitués, los suspiros de las “criollas” y, claro, las orgullosas sonrisas de las “francesas”.

Presentaba ocasionalmente en el Chantecler a sus jóvenes 12 años a pesos pesados como Juan D’ Arienzo (quien era algo así como su papá adoptivo), y se iba a sentar al fondo del local, en un banquito junto a la cuidadora del baño de mujeres (quien oficiaba para el Beto ya como una mamá postiza de la noche, digamos) que se llamaba Josefa Calautti pero a la que todos conocían como Pepita Avellaneda, quien lo aconsejaba sobre los pasos seguros a pisar en las sombras de la noche.
Tenía 14 años cuando se despidió de ese Cabaret: había que juntar plata en serio, para mantener a la familia.
Y desapareció de la noche, por años….

Una tarde, Jorge Loguarro, el presentador oficial del Chantecler, se sintió agotado: quería dedicarse a la actuación y le había salido un bolo, cuyo horario coincidía con las noches de Chantecler.
Habló con Garesio, y lo convenció de ir a buscar al Beto a su casa, y ver si se animaba a ser el presentador suplente, con posibilidades de ser el estable.
Al dueño le pareció bien, apreciaba a ese muchachito, y envió a Ramón a buscarlo.

Esa misma noche, luego de aceptar la propuesta, ahí estaba el Beto (con jóvenes 17 años pero ya conocido ampliamente por todo el staff y los habitués) presentando a las típicas y al jazz, y a todos los números de varieté de la noche, puntual, certera y profesionalmente, como si hubiera nacido para ello.
Los artistas todos, lo miraban pasmados.
No fue una prueba, fue (simplemente) una confirmación.

Apenas corrió la bolilla en los camarines del "regreso" del mocoso pródigo, todas las “francesas”, las “criollas”, las “milongas” y absolutamente todas las mujeres que trabajaban en el lugar, se acercaron corriendo hasta el borde del escenario.
No para ver a los artistas consagrados, para nada: sino a “él”.

Esa noche Beto, podemos decir, nació otra vez.
A partir de allí, inventó todo lo que vino después.
Y, con el tiempo, se hizo leyenda.
El más famoso. El más admirado.
El protegido de Carrizo.
El padre del corazón de Fernando Bravo.
El ÚNICO al que el gran Héctor Larrea se refiere a él, aún hoy, como “Maestro”.
Eso sí, el Beto se puso otro sobrenombre, total, ya que había nacido de nuevo…

Y fue el Cacho de las sentencias, de la sabiduría de la noche y el mostrador.
El Cacho tanguero, vestido de smoking y moñito entre el dorado champagne y las rubias del Chantecler.
Cacho “Con Seguridad..!”.
Sonrisa gardeliana, quien sino él iba a tener los dientes tan perfectos como propaganda de dentífrico.
El presentador del Nobel para Leloir, el que transmitió las emociones que nos daba un chueco Nicolino Locche directo desde Japón, o a Sandro en directo, triunfando en el Madison.
El de Odol Pregunta, Teleshow y los ratings imposibles.
El de los 14 Martin Fierro y tantos premios más…

Hoy, por suerte, lo seguimos conociendo como Cacho Fontana.

Pd1: Es para que se comprenda el porqué, al presente, se lo admira (y se lo admirará toda la Eternidad) incondicionalmente.

Pd2: Ojo, al presentador oficial, Jorge Loguarro, también le fue bien como actor: lo conocimos como Carlos Carella.

CHAU BETITO, CHAU CACHO...!!!

HASTA QUE EL PRÓXIMO SHOW (O PROGRAMA) NOS VUELVA A JUNTAR, QUIEN SABE DONDE.
DESPUÉS DE TODO, QUE ES LA VIDA SINO UN CAPÍTULO MÁS..!!

HASTA LUEGO CACHO FONTANA..!!
HASTA SIEMPRE LEYENDA..!!!

lunes, 4 de julio de 2022

CLASE MEDIA, de Santiago Varela - 4/7/2022

Como representante de la Asociación de Menesterosos, Pobres y Desahuciados (AMEPODE) nos dirigimos a los cosos de la Clase y Media y decimos:

Nosotros sabemos que ustedes siempre aspiraron a tener más y poder acceder a la Clase Alta.
Sabemos que lo que está sucediendo ahora en el país los pone de la nuca.
Sabemos de la úlcera que les está saliendo en estos momentos por estar bajando en lugar de trepar un poquito más.

El problema es que abajo, hacia donde ustedes están cayendo, estamos todos nosotros corriendo el riesgo de que ustedes nos aplasten.
Que quede claro que los Menesterosos, Pobres y Desahuciados no tenemos la culpa de lo que les pasa a ustedes.

Nosotros siempre estuvimos abajo, no jodíamos a nadie, cada tanto, algunos, o muchos, podían subir y se transformaban en Clase Media.
Pero ahora, seguramente por la deuda, los precios y la inflación, a ustedes la cruel realidad los está echando del palo de arriba del gallinero, pero eso no justifica que nos hagan la vida imposible a nosotros, que más abajo no podemos ir.

Sabemos que muchos dicen que ustedes son una clase en extinción, de ser así deberían recurrir a alguna ONG de esas, por ejemplo, que se ocupan de cuidar al Pingüino de Pies Planos, que también está desapareciendo, para que les den una mano.
Es una idea.

Lo que queremos evitar es que invadan nuestro mundo.
Antes nadie se metía con nosotros por miedo al contagio, teníamos nuestros rebusques, nuestros lugares exclusivos, nuestro mundo privado.
No queremos competir con la señora del licenciado por un cogote de pollo, una remera trucha de un mantero o una muestra gratis de un champú antipiojos.

A nosotros nos perjudica muchísimo llegar a la verdulería del barrio y enterarnos de que las sobras del cajón de lechuga y la fruta machucada se la levantó, con cajón y todo, la señora del médico, con la excusa del loro y el gato.
¡¿Adónde vamos a parar..?!
Entendemos que pasar del «Deme dos» en Miami al «Deme medio para dos» en Punta Lara hay un salto, más bien una caída, muy grande.

Sabemos que es difícil de asimilar.
Sabemos que cuesta no poder tomar otro café, dejar de comer facturas y poner como excusa estar haciendo régimen o, con la misma excusa, no subirse a un taxi o a un bondi y patearse las diez cuadras.
El problema es que si largan las prepagas terminan apareciendo en la cola del Durand… ¡que es donde estamos nosotros...!

Respetuosamente les pedimos que solucionen sus problemas. Traten de que alguien hable con los dueños de todas las cosas y les explique los beneficios de tener a los cosos de la clase media 
gordos, satisfechos… y tranquilos.

Nosotros se lo agradeceremos.

domingo, 3 de julio de 2022

EL INFIERNO ES DE TODOS, de Graciana Peñafort - 3/7/2022

Lo que padece Milagro Sala no es sólo un sufrimiento personal: expresa un infierno que nos concierne a todos


El 26 de diciembre de 2019 todos estábamos llenos de esperanza. Acababa de asumir la formula Fernández - Fernández y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que hasta la fecha había sido un testigo mudo e inmóvil de las barrabasadas del macrismo, apareció de pronto y dijo algo que muchos abogados esperábamos que dijera, después pasar casi cuatro años peleando contra la Doctrina Irurzun. 

Expresó la Corte Suprema en el caso “Rojas, Lucía Cecilia; Jara, Ricardo Omar; Vázquez, Cristina s/ homicidio agravado”, que “esta Corte Suprema considera oportuno recordar que cuando en su artículo 18 la Constitución Nacional dispone categóricamente que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo, establece el principio de que toda persona debe ser considerada y tratada como inocente de los delitos que se le reprochan, hasta que en un juicio respetuoso del debido proceso se demuestre lo contrario mediante una sentencia firme (Fallos: 321:3630)”.

Cuando la Corte Suprema (de pollo...) dijo eso, teníamos las cárceles llenas de personas presas sin sentencia firme, en prisión preventiva.
Esto es, personas que ante la ley aún eran inocentes y estaban siendo tratados como culpables.

¿Permite eso la ley argentina..?
Sí, lo permite excepcionalmente en dos supuestos que habilitan la prisión preventiva: cuando se acredita que el acusado puede evadir la acción de la Justicia - por ejemplo, darse a la fuga - o cuando se acredita que puede entorpecer la investigación.

El gran Alberto Bovino escribió hace unos años que:
“no se puede dictar una privación de libertad sobre el pronóstico de hechos futuros por la existencia de circunstancias que solo indican la mera posibilidad de que algo suceda (v. gr., la fuga).
Por ser hechos futuros, no es posible probarlos, pues aún no han sucedido.
Lo que sí es posible demostrar son los motivos por los cuales se puede sostener, razonablemente, la probabilidad de que el imputado se fugue o entorpezca el proceso de investigación.

En este sentido, la Corte IDH ha dicho:
"La Corte, por tanto, desestima dichos argumentos debido a que el peligro procesal no se presume, sino que debe realizarse la verificación del mismo, fundado en circunstancias objetivas y ciertas del caso concreto (Caso Argüelles y otros vs. Argentina, 20/11/2014)’.
Lo que se pide, entonces, es un juicio fundado sobre la probabilidad de que la fuga o el entorpecimiento ocurrirán.
En este sentido, es esencialmente importante no confundir ‘posibilidad’ con ‘probabilidad’.
La posibilidad de que algo suceda no alcanza para fundar la existencia del peligro procesal».

«A modo de ejemplo,
‘tener facilidades para abandonar el país o para permanecer oculto’ solo indica que para el imputado es posible (podría) abandonar el país u ocultarse, es decir, que él posee la aptitud o los medios para hacerlo.
La probabilidad, en cambio, es otra cosa, significa cualidad de probable, que puede suceder, es decir, que hay buenas razones para afirmar que lo hará.
La posibilidad contesta si estoy en condiciones de realizar algo; la probabilidad contesta si lo haré”

Al finalizar al gobierno de Mauricio Macri, muchos de los detenidos en prisión preventiva lo estaban por motivos políticos.
Procesos plagados de violaciones a sus derechos y garantías que los hacían ilegales por completo y una clara violación al régimen de Derechos Humanos.

Afirmo sin miedo a equivocarme, y asumiendo que para algunos será injusto, que de estos procesos ilegales, el ejemplo paradigmático es la prisión preventiva que tiene detenida a Milagro Sala.
La primera presa política del macrismo.

Enunciar la increíble cantidad de violaciones a sus derechos y garantías me insumiría mas espacio del que tengo.
Pero lo voy a resumir en estas palabras de Ernesto Sanz - político radical y amigo confeso del gobernador Morales -, que explicó que: “la detención de Milagro Sala no estuvo bien hecha, pero a los tres días se corrigió el error y hoy está detenida por otra causa, en otro expediente y por una razón absolutamente distinta de la protesta”.

Sanz explicó que Sala “hoy está detenida por asociación ilícita, malversación de caudales, por defraudación, por extorsión, por medio Código Penal y está bien detenida”.

Por si quedara alguna duda, aclaró los verdaderos motivos del encarcelamiento de Sala: 
“¿Por qué ocurre esto en Jujuy..?
Esto es realpolitik, vamos a hablar de una confesión real - política.
Gerardo Morales asume el día 10 de diciembre, si Morales no hacía lo que hizo, el día 11 de diciembre, en 24 horas, dejaba de ser gobernador de Jujuy».

Una confesada detención política. Que no ha se ha modificado hasta la fecha.
Hace unos días, hablando del tema Milagro con compañeros, alguien me recordó algo que yo había dicho en ese diciembre de 2019.
Lo que dije entonces lo sigo pensando este 3 de julio de 2021.
Desde que asumimos el gobierno en diciembre de 2019, justo desde ese día Milagro Sala es nuestra presa política.

Corresponde que señale que Milagro estuvo en prisión preventiva por causas de jurisdicción federal y también por causas de jurisdicción provincial.
Es decir, por delitos que investiga y juzga la justicia federal, tal como fue la causa que conocemos como la “del escrache o los huevos” y por causas que investiga y juzga la justicia provincial.
En estos días, esta presa por una causa provincial que los abogados conocemos como “Pibes Villeros”.

Mientras Milagro tuvo causas de jurisdicción federal, sostuve que el Presidente debía indultarla.
Siempre supe y lo expliqué, que ese indulto no llevaría a la libertad de Milagro, porque seguiría pesando sobre su cabeza la prisión preventiva por la causa provincial en la que también estaba detenida. Pero al promover el indulto de Milagro, yo tenía en la cabeza la idea de un documento que señalase todas y cada una de las aberraciones que debió tolerar; un documento que denunciase la persecución política, judicial y mediática - que conocemos como lawfare - y que fuese el puntapié político para discutir de verdad el lawfare en la Argentina y en particular algo que aun nos afecta, que es la participación del Poder Judicial en esa persecución.

Porque, señores: hoy nos siguen juzgando los mismos jueces y fiscales que llevaron adelante el lawfare y eso implica en sí mismo la imposibilidad de tener un Poder Judicial que respete derechos y garantías o que aplique el derecho mínimamente.

Pero mi idea no prosperó, no indultaron a Milagro Sala por la causa federal.
Tampoco el Poder Judicial se autodepuró - a la vista está -, la reforma judicial quedó dormida en el olvido polvoriento de la Cámara de Diputados y Daniel Rafecas sigue esperando que la oposición se digne a votar su pliego como procurador.
Verán ustedes que la estructura judicial que permitió y llevo adelante la persecución está indemne y goza de buena salud y mi crudo pesimismo - yo lo llamo realismo con información - me indica que todos estos fracasos en materia de reforma judicial son algo que podríamos lamentar más adelante.

Atento a que la causa federal prescribió, es decir que la acción penal se extinguió por el transcurso del tiempo, ya no puede el Presidente de la Nación indultar a Milagro.
El único que sí podría indultarla es su carcelero - el Visir de la Puna, como lo llama mi amigo Rinconet -, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

Parece poco probable que lo haga.
De hecho, para decir por qué no lo hace suele usar dos falacias auto-contradictorias y ciertamente mentirosas.
Una es que no indulta a Milagro Sala porque la sentencia no está firme.
Hace años la Corte Suprema consideró valido el indulto sin sentencia firme.
Los casos de “Riveros, Santiago Omar y otros s/ privación ilegal de la libertad, tormentos, homicidios, etc.” (Fallos: 313:1392) y “Daleo, Graciela Beatriz s/ eximición de prisión” (Fallos: 316:507).

La otra falacia es que no la indulta porque tiene sentencia firme.
Se trata de un caso de amenazas que, por cierto, es una causa provincial.
Y al respecto, el tiempo de detención que lleva cumplida Milagro ha excedido ampliamente la pena que le fue impuesta por la causa de amenazas.
Pero como sea, verán que en su argumentación Gerardo Morales le hace pito catalán al principio de no contradicción, aquel que señala que una cosa no puede ser y no ser en un mismo tiempo y lugar.
O no la indulta porque Milagro carece de sentencia firme o no la indulta porque Milagro tiene sentencia firme.
Una de las dos o ambas deben ser falsas.
Lo que no pueden ser ambas verdaderas.
Y sabemos que no son verdaderas sino meras excusas de ocasión. Resumiendo: en términos peronistas, “Gerardo Morales no indulta a Milagro Sala porque no se le cantan las pelotas”.
Digámoslo con claridad.

Hay quien sostiene que el Presidente debería haber presionado a Morales para que saque el indulto.
Y propone presiones que llaman “caja y látigo”.

Yo me pregunto si en efecto esos son modos válidos de presionar. ¿Estamos dispuestos a hambrear a 787.000 jujeños..?
Hay quienes sí dicen estar dispuestos.
Yo me sigo preguntando acerca de si es un método válido y legitimo ese que proponen.
Me hace acordar mucho a un clásico dilema de la filosofía moral que se pregunta si es válido torturar a un presunto terrorista para conocer la ubicación de una bomba colocada en un jardín maternal.
Y sé cuál es la respuesta legal a ese dilema.
Pero no me atrevería a universalizar mi respuesta moral.
Y a mi incertidumbre debería añadir un par de detalles institucionales que, por lo visto, sortean con más facilidad quienes están de acuerdo con esta tesis.

También están los que predican la panacea de intervenir la provincia de Jujuy. Y en particular su Poder Judicial.
En mi humilde opinión, razones hay de sobra, porque ese Poder Judicial es un desastre.
Veo dos obstáculos, uno de procedimiento: deberían conseguir los votos para que lo haga el Congreso.
El otro es - digamos - judicial.
Supongamos que la intervención sale por Decreto del Poder Ejecutivo (Hay antecedentes.)
Y que entonces Morales va a la Corte Suprema a quejarse.
¿Cuál creen que seria la respuesta de la Corte, si no quiso ni sostener la suspensión de clases dispuesta por el Poder Ejecutivo motivada en razones de pandemia..?

Ven, he ahí otro de los problemas que resultan de no haber reformado esa Corte de Morondanga que tenemos hoy.
Y sin ánimo de desanimar a nadie, quiero señalar que, si se declarase nula la intervención, también serían nulos todos los actos dictados en razón de dicha intervención.
Incluyendo la libertad de Milagro.
Con lo cual Milagro tendría que afrontar una decisión cruel: o volver a su prisión o darse a la fuga, como hizo Pepín.
Y puedo garantizar que Milagro es infinitamente mas digna que Rodríguez Simón.

¿Entonces no se puede hacer nada..?
No, se pueden hacer muchas cosas, la primera de ellas es no dejar sola a Milagro Sala.
Acompañar como Estado Nacional cada uno de sus reclamos ante organismos internacionales.
Denunciar en cada foro político la arbitraria detención.
Hacer del tema un tema de la agenda publica y no un secreto vergonzante.
Y hacer política de la persuasión, esa de la que habla Alberto Fernández sobre Gerardo Morales, de modo tal que no tenga más remedio que indultar a Milagro.
Que ni pueda soñar con ser candidato a algo sin haber indultado a Milagro.
Que no pueda siquiera aparecer sin que el nombre de Milagro aparezca de inmediato.

Escribo esta nota porque me enoja mucho como por cuestiones políticas muchos se acuerdan de Milagro para pegarle al gobierno nacional, que en efecto hasta la fecha ha fracasado en su voluntad de liberar a Milagro.
Pero jurídicamente no hay mucho más que pueda hacer, al menos con la lapicera.

A esos seres de cuarta los invito a reflexionar sobre sus dichos irrealizables y que piensen un poquito en Milagro Sala presa y la angustia que debe sentir además cuando aparece los decidores de disparates irrealizables.
Saben que los presos se aferran a cualquier ilusión para pensar que la libertad es posible.
Pero Milagro no merece ilusiones vanas.
Merece la verdad y que su nombre sea bandera de todos para seguir peleando por su libertad… ¡y obtenerla..!

El Indio Solari dijo en un concierto, hace pocos años:
“Los que estamos acá tendremos algún amigo, algún hermano que está en prisión.
Esta canción no es para ellos, porque melonear cuando estás adentro no es bueno.
Es para que nosotros nos demos cuenta que están sujetos al pésimo infierno”.

No nos olvidemos de Milagro.
No abandonemos a Milagro.
Y sigamos peleando por su libertad y por el fin de su infierno.
Que es nuestro también, aunque a veces no nos demos cuenta.

ASÍ PASE MEDIO SIGLO, de Mariano Alfredo Humberto Camps - 3/7/2022

Los Familiares de Trelew seguimos en busca de Memoria, Verdad y Justicia por los 19 fusilados.



Las imágenes del juicio son dibujos del ilustrador oficial Carlos Llerena Aguirre


Roberto Guillermo Bravo, quien el 22 de agosto de 1972 fuera torturador, responsable operativo y principal fusilador de los 19 presos en la Base Aeronaval Almirante Zar, vive hoy como hace más de 49 años en los Estados Unidos y fue encontrado responsable por el fusilamiento de 19 presos políticos, por un jurado de siete miembros, en un tribunal de Miami.

Mi papá, Alberto Miguel Camps, quien se encontraba último en la fila, logró sobrevivir a los disparos de ametralladoras PAM arrojándose dentro de su celda.
Dichas ráfagas mataron en el instante a la mayoría de sus compañeros. Luego vendrían los tiros de remate.
Bravo caminó impune entre ellos con su Colt 45 en mano, dando el tiro final a los que gritaban de dolor o aún respiraban.

Cuando llegó a la celda de mi padre, lo obligó a formarse junto a su compañero Mario Delfino, con las manos en la nuca, y les dio la opción de firmar una declaración.
Ante la negativa, mi papá recibió un tiro a la altura del abdomen, quedando gravemente herido.
Mario Delfino murió ese día a manos de Bravo: la misma oferta, la misma respuesta y el mismo disparo.
Mi papá fue depositado durante horas en uno de los pasillos de la base mientras se desangraba junto a otros cinco compañeros.
Tres lograron sobrevivir, entre ellos mi padre.

Cincuenta años después, dentro del edificio de la corte de Miami, Bravo camina delante de nosotros con una tobillera que vigila sus movimientos.
El mismo estado que lo protegió y brindo toda su comodidad durante décadas hoy lo monitorea dentro del tribunal, donde se lo llama a dar explicaciones por la masacre.

Bravo causa horror con frases como «le disparé a Pujadas varias veces y seguí hasta que se me acabaron las balas», «la de Lanusse fue una dictadura benévola, él buscaba la democracia», o «me fui porque la Argentina no era un país seguro para vivir».
Su abogado, mister Davis, en un intento desesperado de defensa, suelta: «Bravo no tenía intenciones de matar a nadie y todos sabemos que en la Argentina los militares sí sabían como matar gente »

Los siete miembros del jurado - en su mayoría, trabajadores de Miami - deben asistir a la macabra escena de un hombre mayor explicando que no quiso matar abriendo fuego con una ametralladora a un grupo de 19 personas que se encontraban frente a él en un pequeño pasillo.



El perito Pregliasco.

El peritaje

La indiscutible perla del juicio fue el testimonio del doctor en física del Instituto Balseiro, Rodolfo Pregliasco, a cargo de la reconstrucción de la escena.
Su cálculo de la trayectoria y dirección de un disparo fue clave para el jurado, dejando el argumento de Davis fuera de combate. Pregliasco partió de la foto de una revista en la que se veían dos orificios de bala.
Según Bravo, Pujadas le arrebató el arma al capitán Sosa, cayeron al suelo y desde allí Pujadas disparó contra Bravo, quien respondió a la agresión.
El perito pudo acceder a la base, encontró la puerta, le quitó la pintura y la masilla con que habían tapado el orificio.
Trazó la proyección del cono y constató una inclinación según la cual Pujadas debería haber disparado desde arriba de la cabeza, tal como en esta foto muestra el propio perito.
Esto fue fundamental para convencer al jurado.

Veredicto

Tras dos horas de deliberación, los siete miembros del jurado dieron su veredicto en forma unánime, encontrando a Bravo responsable de la Masacre de Trelew.

Alberto Miguel Camps sobrevivió a sus gravísimas heridas, como así también María Antonia Berger y Ricardo Rene Haidar.
Juntos declararon la verdad sobre el operativo de la Masacre de Trelew y sus testimonios se convirtieron en base documental para este juicio civil en los Estados Unidos, pero también para el juicio penal que se desarrolla en nuestro país y que ahora requiere la extradición de Bravo para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad.

Mi padre honró a sus compañeros fusilados dándome tres nombres: Mariano, por Pujadas; Alfredo, por Kohon y Humberto, por Toschi.

Por los 19 fusilados y por los 30.000.
Presente ahora y siempre.

La Armada sacó a Bravo de la Argentina para preservarlo, y durante más de tres décadas no se conoció su paradero.
Lo esclareció en 2008 el tenaz investigador periodístico Diego Martínez, autor de la más completa reconstrucción sobre los crímenes de la dictadura en su ciudad, Bahía Blanca.

Esta nota sobre Bravo no ha perdido interés en tres lustros.

POR AHORA, NO, Horacio Verbitzky - 3/7/2022

Guzmán renunció mientras hablaba Cristina, quien aun no definió una candidatura


La renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán, difundida mientras Cristina hablaba ayer en Ensenada, ratifica algo que debería haber sido obvio desde el primer día: la imposibilidad de llevar adelante políticas que no sean compartidas y/ o respaldadas por la conductora del Frente de Todos, para quien el intendente Mario Secco pidió respeto, luego de recordar que gracias a ella el peronismo está en el gobierno.
Guzmán firmó un texto triunfalista y autocelebratorio, difícil de conciliar con un alejamiento.

También el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Tomás Massa, reclamaba el cambio de una política cuyos resultados acercan la inflación anual a los tres dígitos.
Su planteo era mucho más amplio y reclamaba una reorganización general del gobierno, no sólo económica sino también política.
Massa sufría en la cancha de Tigre cuando se conoció que Guzmán se rendía a la evidencia.
Por una vez, el ex ministro lo primereó, pero el que ríe último ríe mejor.

Días después de la presentación de la Vicepresidenta en una universidad chaqueña, un allegado le preguntó si consideraba la posibilidad de ser candidata a la presidencia el año próximo.
“Por ahora, no”, fue la parca respuesta.

La cuestión tomó dimensión pública, cuando el senador José Mayans dijo que debería serlo porque tiene la experiencia y el respaldo popular imprescindibles para gobernar la Argentina, y el Cuervo Larroque agregó que nadie más podría recrear la esperanza y enfrentar a los poderosos.

Al llegar a Ensenada CFK fue recibida con el cántico “Cristina Presidenta”.
Pero quienes conocen de cerca sus sentimientos entienden que no aspira a ocupar por tercera vez el Poder Ejecutivo.
No obstante, la frase también indica que no está segura de poder evitarlo.
Al concluir el acto de ayer dijo que su única ambición era que quienes “hoy tienen responsabilidades más altas hagan ganar al peronismo en 2023, como hice yo en 2019”.
No hace falta aclarar a quién se refería ni qué le sugería.

Tampoco es una novedad su desprendimiento personal.
En 2015 rechazó la posibilidad de encabezar la nómina de la provincia de Buenos Aires para la Cámara de Diputados.
En 2017, recién a último momento decidió presentar su candidatura al Senado.
En 2019 integró la fórmula presidencial, pero cedió el primer lugar a su ex jefe de gabinete.
El acto de ayer en Ensenada en el aniversario de la muerte de Perón muestra su decisión de participar en forma cada vez más activa en las decisiones políticas pendientes, pero no resuelve la incógnita sobre su rol electoral.
Alguien debería ayudarle al Presidente a entender que Cristina desea ayudarlo a salir del marasmo en que está sumido el gobierno de ambos.

Una candidatura fallida

A pocos meses de ser reelecta en 2011 con el mejor resultado después del de Perón en 1973, Cristina recibió un duro golpe con el accidente ferroviario de la estación Once, en febrero de 2012.
Pese a que se probó en la causa judicial que el choque contra los paragolpes de la estación se debió a un error del maquinista y no al mal funcionamiento del freno, quedó instalada la idea de que ese medio centenar de muertes eran responsabilidad del gobierno, lo cual se expresó en la vistosa consigna “la corrupción mata”.

En junio, la secretaría de Transporte fue transferida al Ministerio del Interior, que ocupaba el contador de Chivilcoy Florencio Randazzo, y dotada de un enorme presupuesto para la renovación de material rodante e infraestructura ferroviaria.
La madre de una de las víctimas comenzó una carrera política en el PRO.

Los resultados electorales de 2013 desvanecieron la hipótesis de una reforma constitucional que permitiera una nueva elección de la Presidenta en 2015.
El gobierno alentó en cambio la Fantasía Randazzo, que a poco se redujo a un fantasma.
Wado de Pedro era el encargado de transmitirle las recomendaciones de Cristina.
Primera y principal: que se abstuviera de ataques personales contra el gobernador bonaerense Daniel Scioli.
Con una envidiable seguridad en sí mismo, Randazzo hacía todo lo contrario.
En medio de risotadas soeces llegó a decir que con Scioli “el proyecto quedaría manco”.
Es difícil encontrar una frase más repulsiva.

Con cada una de esas intervenciones subían los índices de aprobación de Scioli, hasta que Cristina se allanó a su candidatura. Randazzo tuvo un ataque de nervios.
Cristina le ofreció que compitiera por la gobernación de Buenos Aires, pero Randazzo se negó.
Le parecía poco para él.
En un último intento, CFK le ofreció que enfrentara en primarias a Scioli y Carlos Zannini por la presidencia, con Axel Kicillof como candidato a vice.
En medio de lágrimas y reproches, Randazzo se retiró ofendido.

Se dice de mí

Ante el riesgo de que la desconocida María Eugenia Vidal se alzara con la gobernación bonaerense, Cristina recibió la sugerencia de encabezar la lista de candidatos a la Cámara de Diputados por la provincia de Buenos Aires.

- Noooo. Van a decir que estoy buscando fueros -, lo descartó.

- ¿Y qué no han dicho ya de vos?
No depende de lo que hagas.
Además, ¿no sabés que en cuanto termine tu gobierno te van a perseguir a sol y a sombra..?

Así fue.
Tan temprano como el 3 de enero de 2016 describí ese operativo en una nota que se perdió entre las olas y la arena del verano.

Cristina fue acompañada por una multitud bajo la primera lluvia del otoño, a declarar a los tribunales de Retiro, por una de las causas fraguadas en su contra.
En un palco improvisado sobre la avenida Comodoro Py lanzó la idea de una unidad ciudadana ante el avance neoliberal sobre los derechos colectivos, “porque hay gente que nunca va a ser kirchnerista y está bien, pero las cuentas hay que pagarlas y los changos los tienen que llenar igual».

Dijo que no se callaría ante la persecución judicial y reclamó la libertad de Milagro Sala, que llevaba dos meses privada de su libertad.
El Movimiento Carolina comenzaba a recibir los contratos que le quitaron a la Túpac Amaru.
Cristina también tuvo palabras críticas para los Pichettos y los Bossios que llegaron al Congreso por el Frente de Todos pero consintieron el despojo de derechos propiciado por el macrismo.

Recién un año después, cuando la Unidad Ciudadana había crecido como una bola de nieve, Cristina aceptó presentarse para el Senado.
Sintió que no podía defraudar las expectativas que había despertado en la gente más humilde.
La acompañó Jorge Taiana, quien intentó una gestión de último momento para zurcir el desgarro.

Cristina le ofreció a Randazzo encabezar la lista de diputados, una movida que también apoyó Alberto.
Pero Randazzo exigía la lista completa de diputados.
Con ostensible financiamiento del gobierno provincial de María Eugenia Vidal, su objetivo no era ganar la elección sino impedir la victoria de Cristina, aunque se ilusionaba con reunir más que la pijotería del 5,3% que lo prefirió.

La reconstrucción

Como Perón en 1965 en la elección mendocina, Cristina perdió frente al candidato conservador Esteban Bullrich, pero su 37,3% en la principal provincia del país ratificó su centralidad política y electoral.
El desafío era sumarle dos años después el 11,3% de Massa y el 5,3% de Randazzo y reconstruir así el 54% con que ella venció en 2011.
Alberto puso fin a una década de alejamiento y hostilidad hacia la ex Presidenta y acuñó la consigna: “Sin Cristina no se puede; sólo con Cristina no alcanza”.
El 17 de mayo de 2019, cuando ella le anunció que lo acompañaría como candidata a Vicepresidenta, Alberto ya había corregido aquella evaluación.

- ¿Por qué, si vos ganás..? - le opuso.

- Pero después no me dejan gobernar -
, replicó la electora.

Esta recapitulación es imprescindible para entender cómo se llegó a la situación actual, en la que la Vicepresidenta marca líneas estratégicas en discursos públicos y Alberto las sigue a regañadientes y afirmando que ya estaban en carpeta, tal como ocurrió en la última semana de junio con las restricciones a la venta de dólares al precio oficial.
Es un procedimiento enervante, pero en los primeros días de aplicación las reservas crecieron en casi mil millones de dólares, cosa que no había ocurrido en los años previos y se cumplieron las metas en ese sentido acordadas con el FMI.

El viernes Alberto conmemoró en la CGT el día de Perón, luego de una desgastante negociación.
Conversó esa posibilidad con su amigo Héctor Daer.
Pero el resto de los secretarios generales se enteraron por una invitación de la presidencia a un encuentro en su propia casa, mientras el gobierno seguía sin resolver sus demandas crematísticas.
Fastidiados, decidieron anular la cita.
Como Cristina había postergado un día su acto para no superponerse, el desaire de la CGT lo colocaba en una posición de extrema debilidad.
Ante la súplica oficial, la CGT puso como condición compartir la convocatoria con el Partido Justicialista (un sello que Alberto tiene sobre su escritorio) y que la representación política fuera menos rala. Aun así, solo asomaron seis gobernadores, dos de los cuales son inequívocamente kirchneristas: Axel Kicillof y Jorge Capitanich.

En sus apuntes sobre la historia del peronismo, Fernández dijo que el poder no pasa por la lapicera sino por la capacidad de convencer a millones de argentinos, como hizo Perón.
El humorista riojano Jorge Yoma replicó que Perón tuvo la lapicera más grande de la historia.
El solitario bombo del Tula (quien concurrió a la CGT ilusionado con conseguir un sponsor) terminó de darle al encuentro el tono de nostálgica representación de cámara de un pasado irrepetible.

Al día siguiente, Cristina dijo en Ensenada que Perón «cazó la lapicera y no la soltó más», y enumeró alguna de las cosas que firmó con ella: estatuto del peón, aguinaldo, justicia del trabajo, vacaciones pagas, reconocimiento legal de las asociaciones profesionales.

También leyó un párrafo del manual de conducción política de Perón: «Yo no persuadía a la gente con palabras, sino con hechos y con ejemplos».

Claro que convenció a millones, y lo hizo empuñando la lapicera contra los que Evita se pronunció mil veces.
En La razón de mi vida escribió: 
“Mi sectarismo es un desagravio y una reparación.
Durante un siglo los privilegiados fueron los explotadores de la clase obrera.
¡Hace falta que eso sea equilibrado con otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores..!”

¿Cómo apagar este incendio apasionado hasta reducirlo a una brasa consensualista..?

En una ironía dirigida a Julián Domínguez, Cristina dijo que incluso Jesucristo algunas cositas tuvo que hacer para que lo siguieran, como la multiplicación de los panes y los peces y la resurrección de los muertos.

Nadie quiere abandonar al Presidente como un náufrago, pero menos hundirse con él.
La visita de Daer a Cristina es el símbolo inocultable de esa decisión.
La mesa chica cegetista tiene una desconfianza profunda hacia la Vicepresidenta, que es correspondida, pero la suma y la resta son operaciones aritméticas simples, que todos están en condiciones de comprender.
Cristina reveló ayer que en ese encuentro le había dicho a Daer que no son posibles sindicatos fuertes con políticas de Estado débiles.
La Liga de Gobernadores hoy respalda los cuestionamientos a la política económica.
Uno de los motivos debe buscarse en el último documento del Fondo Monetario.
El organismo exige una reducción de las transferencias a las provincias, de las jubilaciones y de la obra pública.

La Vicepresidenta también reveló la génesis de su reunión con el economista neoliberal Carlos Melconián, solicitada por la presidenta de la Fundación Mediterránea Pía Astori, y algunos de sus tópicos. 
En cuanto dijo que Melconián coincidía con Guzmán en cuanto a la incidencia del déficit fiscal en la inflación, se difundió la renuncia del ministro que vino a tranquilizar la economía.

Cristina insistió con una idea que viene macerando desde diciembre de 2020, cuando difundió su primer documento sobre las consecuencias de la economía bimonetaria.
Ayer dijo que era imprescindible un acuerdo político para encarar la cuestión porque de otro modo nadie podrá gobernar.
«Me voy a reunir con quien tenga que reunirme», anunció.

El problema que no mencionó es que el único dirigente de la oposición capaz de comprender el problema es Horacio Rodríguez Larreta, pero los dogos de su coalición lo destrozarían si se sentara a discutirlo con Cristina, salvo que pudieran mantenerlo en absoluta reserva hasta lograr algún acuerdo, cosa harto improbable.

Amigos son los amigos

Las denuncias de corrupción nunca probadas y el hostigamiento judicial sirvieron para perseguir a Perón y también a Cristina.
La Corte Suprema de Justicia es un instrumento básico de esa tarea.
El 21 de junio, por unanimidad, rechazó los recursos y las medidas de prueba que ella propuso en la causa por la obra pública en Santa Cruz.
Una reconstrucción del trámite interno señala que la apariencia jurídica provino de penalistas colaboradores de Juan Carlos Maqueda, y las frases mordaces y despectivas se originaron en la presidencia del tribunal, con aportes de pluma del periodista Silvio Robles.

El viernes 1° de julio, Robles comió en el exquisito restaurante nisei peruano Sipan, en compañía de su amigo Matías Kulfas.


Silvio Robles y Matías Kulfas.

Antes de trabajar con Rosatti, Robles fue vocero de Ricardo Jaime y de José López, otros dos grandes productivistas.

viernes, 1 de julio de 2022

LA ECONOMÍA POPULAR NO EXISTE, EXISTE LA INJUSTICIA SOCIAL,


Había una vez un mundo en que se generaban emprendimientos para agregar valor a los recursos naturales, hasta llegar a obtener bienes de consumo y maquinarias utilizadas para producir esos bienes.
El punto de partida era la tierra.

Los campos cultivados y la minería eran el primer escalón en que sumar trabajo.
A partir de allí, comenzaba el proceso de transformación de esas materias primas, basado en la inventiva de millones de emprendedores, que a su vez se apoyaba en la tradición oral transmitida por generaciones; en las fuentes de energía disponibles, para reducir el esfuerzo humano y aumentar la productividad; en el apoyo económico brindado por los Estados y por el sistema bancario, en permanente evolución.

La historia del capitalismo es imposible de resumir en pocas páginas y a la vez es un imán apasionante para entender las mutaciones sociales producidas en unos tres siglos desde la primera revolución industrial hasta el presente.

En concreto, en aquel inmenso trajinar sin techo a la vista para la producción y la productividad; desde el origen mismo de ese flujo; la distribución de los excedentes generados por la productividad creciente y su apropiación asimétrica, ocuparon el centro de la escena.
Los dueños del capital aumentaban su patrimonio sin pausa, mientras sus dependientes debían luchar día a día por su subsistencia.

Tanto aumentaba el patrimonio de los capitalistas, que rápidamente excedió sus niveles de consumo controlables y también las oportunidades de inversión en nuevos emprendimientos, con lo cual se pasó a una etapa que se extiende hasta ahora: el exceso de capital en pocas manos, que adquiere autonomía respecto de aquellas densas cadenas de valor que nacían en la tierra.

La hegemonía de las finanzas y la expansión a escala planetaria de las corporaciones más poderosas, buscando reducir sus costos y ampliar sus mercados, consiguieron dos males simétricos:

Primero: la evaporación del sueño americano del crecimiento infinito y sin pausa, al vaciar a los países centrales - especialmente EEUU - de infraestructura productiva.

Segundo: el reemplazo de la dependencia colonial de gran parte del mundo, sostenida militarmente, por la alianza entre los sistemas bancarios y las filiales de corporaciones, que se hicieron cargo progresivamente de gran parte de los negocios de mayor rentabilidad en todos y cada uno de los países periféricos.

Este proceso, que tiene vigencia sostenida desde mediados de la década del ´70 del siglo pasado, cuando se completó la recuperación del capital fijo destruido en la Segunda Guerra Mundial, ha dividido al mundo periférico en tres grupos:

a) Aquellos países que representan esencialmente fuente de recursos primarios para las corporaciones, donde el mercado interno no tiene gran potencial para ellas y en todo caso es abastecido por importaciones, ya que las exportaciones - sobre todo mineras - generan la capacidad de compra suficiente.
O sea: Exportar recursos e importar bienes.
En nuestra región, eso sucede en Chile, Perú, Ecuador, Colombia.

b) Aquellos países que entraron a la década del ´70 con un mercado interno abastecido por empresas locales y con una fracción de la población con buena capacidad de compra.
En Latino América esto sucede solo en Argentina, en Europa en varios países pequeños y en Italia o España, aunque con características propias.
Aquí las corporaciones desarrollaron algunas actividades nuevas, pero les sumaron a ellas la compra de gran parte de las empresas líderes nacionales, junto con las actividades de servicio público que estaban a cargo del Estado.
La propensión a exportar de todo ese conglomerado es mucho menor que en los países del grupo anterior y además, el contenido de insumos importados es alto.
Esto causa que la balanza de pagos es crónicamente deficitaria, aun en casos como el nuestro que tiene sectores exportadores netos, pero ese beneficio se ve ampliamente compensado por las empresas que se aplican al mercado interno, tanto por sus insumos importados como por los giros de utilidades y regalías, que hacen que muchas filiales multinacionales tengan saldo negativo en su balance de divisas.
De los tres escenarios, este es el que tiene más flancos de inestabilidad, por el déficit sistemático de divisas que afronta.

c) Los países con mucha población, que se utilizaron como plataforma ensambladora de bienes de consumo durables, para atención de mercados regionales.
Es el caso de Brasil, India, Vietnam, Tailandia. China y Corea del Sur pertenecieron a este grupo, pero desarrollaron políticas de independencia económica y tecnológica que les han dado perfil propio hace décadas.
En estos casos, la “ventaja” diferencial para las corporaciones, es el bajo costo local del trabajo.

Los escenarios descriptos no son rígidos a escala de fronteras nacionales.
Argentina puede tener atributos del tercer grupo, cuando se deterioran sus salarios o podría pertenecer en parte al primer grupo, si se expandiera su minería y su extracción de petróleo.
Lo que interesa señalar es que ese ordenamiento mundial ha sido definido por la lógica empresaria de las multinacionales y en tal carácter su dinámica depende esencialmente de la capacidad de esas corporaciones de encontrar mercado para la oferta que generen.

En el primer caso - exportaciones de recursos - y en el tercero - trabajo barato - se construyen escenarios que son poco deseables para los países, pero pueden tener cierta estabilidad en el tiempo.

En el segundo caso, que nos involucra con fuerza, la estabilidad depende de generar las divisas para que quienes venden autos, heladeras o computadoras en el mercado interno, hasta las franquicias de café, comida rápida, taxis y muchas otras similares, puedan seguir girando las divisas que reclaman sus casas matrices. 

Allí hay intereses en conflicto, al interior del universo de las corporaciones, que provocan la pérdida de horizonte y que esos actores solo podrían resolverlo convirtiendo a nuestro país en un miembro del primer o del tercer grupo de naciones, ambas cosas de concreción muy compleja, aunque estamos en pleno intento de lograr lo primero: ser grandes exportadores de recursos minerales y a la vez lo tercero: reducir el salario real por debajo de Brasil.

En tanto el conflicto no tenga “solución”, estamos en el peor escenario imaginable:

▪︎ La puja distributiva, propia de todo momento del capitalismo, se resuelve a favor de capitalistas que se llevan, legalmente o no, sus excedentes del país, con lo cual la inversión se deteriora, además de causar o agudizar los problemas de divisas ya comentados.

▪︎ La contradicción de que la fuente de ganancias de las corporaciones es el mercado interno, el cual se debilita por el accionar de esas mismas corporaciones, es la causa de que esos actores recurran a la inflación como forma de incrementar sus ganancias, en un proceso de deterioro general que suele llevar a devaluaciones periódicas, a la caída más abrupta aún del ingreso popular y a un ciclo de recuperación posterior, en que las empresas sobrevivientes son cada menos y con más poder relativo.

▪︎ En tal contexto, la financiarización de la economía es acelerada; lo proyectos de inversión tienden a desaparecer y el sistema pierde por completo su capacidad de generar trabajo, no solo para los compatriotas que van ingresando a la vida adulta, sino para todos y todas aquellas que tengan alguna dificultad relativa en un mercado de trabajo con mucha mayor oferta que demanda.

Estos procesos no son de coyuntura, se desarrollan a través de más de una generación.
Recordemos que el mayor salario real promedio del país se alcanzó en 1974, con muy baja desocupación.
Nueve años después, comenzó el gobierno de Raúl Alfonsín a distribuir cajas de alimentos a población indigente, en una escalada de necesidades asistenciales que con algunas oscilaciones no se detuvo hasta hoy, sin que en 40 años tengamos una caracterización adecuada y mucho menos un camino de salida a la vista.

LA ECONOMÍA POPULAR

Los millones de compatriotas que van quedando fuera del trabajo en relación de dependencia, de ocupar un puesto en la empresa tipo que nos muestran los libros y nos cuenta la historia, no se limitan a estar atentos a los sucesivos programas de asistencia oficial, que han tenido variantes infinitas en todo este tiempo democrático.
Necesitan encontrar otras fuentes de ingresos.

Esos recursos surgen inexorablemente estableciendo vínculos con la que llamaremos economía tradicional, ya que integrantes de ella son los que pagan.
Sea servicios personales de la más variada condición - a los que se engloba en el término changas - o sea tareas que conectan con alguna cadena de valor industrial, como son típicamente la recolección de residuos urbanos para entregar a empresas procesadoras o las tareas de confección domiciliaria de partes de indumentaria para empresas que articulan esos aportes individuales.

En los casos más favorables, en que se tiene acceso a un pedazo de tierra, aunque sea en condiciones precarias, también se encaran proyectos alimenticios de cercanía, que si se procesan y entregan en la propia comunidad cubren necesidades alimenticias, pero no generan ingresos; si buscan acceder al mercado, normalmente dependen de intermediarios, que se apropian de buena parte del valor agregado.

Toda esta gama de actividades, que no ha dejado de crecer, pero paradojalmente lo ha hecho fuera de programa oficiales de contención y protección pública, es lo que desde los propios actores se auto califica de economía popular.

La somera descripción que antecede debería bastar para entender que no se trata de un sistema aislado y separado de la economía tradicional sino, por el contrario, de un subsistema específico, en que quienes trabajan allí, no cuentan con los beneficios sociales que forman parte de la legislación laboral que se ha generado desde hace más de 80 años.
Ni aguinaldo, ni vacaciones, ni indemnización, ni licencia por maternidad, ni carrera laboral interna, ni obra social, ni capacitación gratuita.
Ni, ni…

¿Quién proveería esos marcos de contención, si los y las trabajadoras no tienen empleador..?

Una de dos: o cada uno de los trabajadores, porque generan ingresos que permiten su auto seguro, o un fondo especial público aplicado al efecto.
La primera opción es válida solo en el caso que esa forma de trabajo se desarrolle por opción concreta y no por falta de posibilidad de sumarse a la economía tradicional.
La segunda, parece ser el camino más efectivo y posible.

Pero no es esto lo que queremos discutir a esta altura del documento, sino la naturaleza de la llamada “economía popular”.
Quienes luchan por agregar derechos a este universo de trabajadores sostienen que el capitalismo ha entrado a una fase de deterioro que no genera trabajo para todos, al contrario: genera cada vez menos trabajo.
De allí el surgimiento y crecimiento de la economía popular a la cual reclaman reconocer como sujeto.

Nuestra caracterización, por lo hasta aquí expresado, es diferente.

1. El origen del problema es la integración al capitalismo global como país dependiente de las decisiones de corporaciones multinacionales.

2. Esa integración, para la Argentina, y paradojalmente, se concretó esencialmente a través de la transferencia de empresas que controlan el mercado interno.
Este hecho nos crea un problema serio de estrangulamiento en la disponibilidad de divisas, la presión para tomar deuda externa, para devaluar y la tendencia de las empresas que ven reducirse el mercado interno a usar la inflación como generador coyuntural de ganancias.

3. Esa secuencia es auto destructiva y congela el crecimiento, expulsando millones fuera del trabajo en relación de dependencia.

4. Ese colectivo busca identidad propia y a partir de ella reclama derechos al Estado, similares a los que tienen los demás trabajadores.

5. Hasta el momento los gobiernos populares no han tenido esta caracterización, ni de la secuencia completa, ni de los reclamos de los trabajadores de la economía popular, sino que han pensado que el crecimiento resolvería el problema, cubierto con asistencia social en el interín.

LOS CAMINOS POSIBLES

Planteadas las cosas como antecede, las opciones son bastante claras.

Como país, podemos:
a) Integrarnos al capitalismo global agregando a nuestra estructura la capacidad exportadora de Chile o Perú en materia de minerales que, sumada a nuestro potencial agropecuario, desatarían el nudo de las divisas, permitiendo que la dependencia que representa el mercado interno controlado por multinacionales se pueda prolongar.

b) Realizar lo anterior, dentro de un proceso de argentinización sostenida de la producción que pueda ser controlada por capitales nacionales, eliminando los flancos de uso de divisas innecesarios y la pérdida de potencial inversor que representa el giro de utilidades al exterior.

Como administradores del tejido social:
a) Asumir que la obligación de cualquier gobierno popular es crear condiciones para maximizar la ocupación de la población económicamente activa, con trabajo de calidad.
El desempleo nulo o solo friccional, debe ser una meta superior.

b) Entender que esa meta se ve obstaculizada con fuerza por la forma dependiente en que el país está integrado al capitalismo global.

c) En simultáneo con las acciones estratégicas que modifiquen nuestras relaciones dentro del capitalismo, entender que existe una fuente enorme de trabajo potencial: la atención de las necesidades sociales que quedaron fuera del horizonte de negocios corporativos.

d) Algunas de esas necesidades son:

• Mas de 3 millones de viviendas.
• Generación de energía fotovoltaica a escala domiciliaria, en millones de viviendas.
• Saneamiento integral de los cauces hídricos y sus riberas.
• Sistemas de cuidado integral de población que lo necesite.
• Sistemas de abastecimiento de alimentos con producción de cercanía.
• Mercados populares de productores, con administración público - privada.
• Red nacional de prevención sanitaria.
• Mantenimiento integral de caminos rurales.
• Producción de equipamiento para la agricultura en pequeña escala y para la agroindustria correlativa.
• Centros de Organización Territorial de servicios técnicos personales, articulados con el actual sistema de educación técnica y de formación profesional.
• Sistemas eficientes de recuperación, reciclado y reutilización de residuos urbanos e industriales.

e) Concebir y poner en marcha, junto con organizaciones sociales hoy integrantes de la economía popular, planes para cada una de las necesidades a atender, que comprendan definición de metas, recursos humanos y materiales necesarios, formas de capacitación y retribución necesaria en cada momento para los compatriotas intervinientes.

f) Eliminar de los planes oficiales la concepción de que la solución para el trabajo es calificar la oferta, esperando que encuentre la demanda en el mercado.
A la inversa, preparar compatriotas para atender las demandas que ya están esperando.

g) Como componente del programa, entender las formas de equiparar los derechos de los trabajadores sin relación de dependencia, pero con clara función social, con aquellos que pertenecen a la economía tradicional.

El título de nuestro documento es provocativo, porque pretende ir al hueso de la cuestión.
No existe la economía popular.
Existe la injusticia, que nace en la dependencia.

Si esta no desaparece, subsistirán la inflación, la inestabilidad económica, el bimonetarismo, la deuda externa, la caída del salario real, la falta de inversión.
Y la economía popular.

Enrique M. Martínez
Instituto para la Producción Popular
23.6.2022

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