lunes, 8 de agosto de 2022

ADMINISTRAR LAS CONSECUENCIAS, de Horacio Verbitzky - 7/8/2022


Ilustración, Azul Blaseotto, animada por Silvia Canosa

La euforia en el acto de asunción de Sergio Tomás Massa como ministro de Economía (más las nuevas competencias de Producción, Agricultura y Comercio que obtuvo) no se compadece con la gravedad de la situación que le toca enfrentar.
Las primeras medidas que anunció tampoco son para celebrar, en el mejor de los casos inevitables ante el riesgo inmediato de males mayores, como quien amputa un miembro gangrenado.
Malena Galmarini dirigió el festejo, pero también ella tuvo que apurar un trago amargo, con la designación de Ricardo Casal como secretario legal y administrativo del Ministerio.
El alcaide mayor penitenciario Casal fue ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Daniel Scioli, y la feminista @MalenaMassa le atribuye responsabilidad en la irrupción de un prefecto en su casa de Tigre.
Las risotadas del accionista de Edenor José Luis Manzano en el Museo del Bicentenario por la llegada de su amigo a la botonera de las decisiones forman parte de una banda sonora adecuada al momento.


Foto: Santiago Filipuzzi.

Lo mismo ocurre con:la creación de un consejo asesor sobre deuda que integra Daniel Marx, un especialista en endeudamiento externo durante los gobiernos de 1983 a 2001, quien le permitió a Fernando De la Rúa dar la buena noticia del blindaje y el megacanje, y la designación como segundo a bordo de Gabriel Rubinstein.

Tranquilicen a Mirtha, que no se viene el zurdaje.

Odiador serial de Cristina, autor de tuits ofensivos contra el Presidente, la Vicepresidenta, Fabiola Yañez y hasta el perro Dylan, partidario de una fuerte devaluación (que Massa negó) y del cierre de Aerolíneas Argentinas, Rubinstein es autor de un plan de estabilización, que le hizo llegar a Cristina hace un par de semanas junto con un pedido de audiencia, que no tuvo respuesta.

Sus lineamientos son los del FMI: 
  • devaluación del 50% del tipo de cambio, con un dólar oficial a 200 pesos; 
  • suba del 100% de las tarifas de gas, luz y transporte,
  • ajuste fiscal como forma de reemplazar el impuesto inflacionario por otros o baja de gastos,
  • eliminación de transferencias a las provincias,
  • recorte de la inversión pública,
  • suba de impuestos,
  • refinanciación de la deuda pública en pesos,
  • desdoblamiento cambiario entre dólar comercial y financiero,
  • superávit comercial,
  • reducción de la brecha cambiaria al 30%, y
  • aumento de precios y salarios equivalente al de la inflación durante seis meses.
Con estas medidas, cree Rubinstein, el PBI crecería el 3% en 2023 y el 4% en 2024, y la inflación sería de 90% en 2023 y 10% en 2024.

Con el próximo gobierno, en 2024 y 2025 se aumentaría el ajuste fiscal, hasta un superávit del 1%, se acumularían 10.000 millones de dólares de reservas y se unificaría el mercado cambiario, con una devaluación del 10%.
Estas medidas atraerían capitales y, aun sin reformas estructurales, en 2026 el superávit primario sería del 3%.

Rubinstein trabajó en el estudio de Miguel Broda, donde fue economista jefe Luciano Laspina.
Es posible que el plan que Laspina atribuyó a Massa sea en realidad el de Rubinstein.
La difusión en distintos medios de sus tuits, que no contienen críticas políticas sino insultos, puso en un aprieto a Massa. 
«Hablamos técnicamente de econometría y no revisé sus declaraciones. Ahora entro en stand - by hasta el martes, cuando regrese Alberto de Colombia», dijo el ministro.
Pedirle la renuncia a alguien que aún no asumió tiene un costo, pero inferior al de conservar a semejante guarro.

Margen de maniobra

Durante dos años y medio, el Poder Ejecutivo y Mr. MaGoo pregonaron las bondades del nuevo FMI, que no imponía ni ajuste ni reformas laboral y previsional.
¿Cómo hacer ahora para satisfacer sus exigencias, que el propio Massa considera incumplibles..?
Si en seis meses no logra fortalecer las reservas, cuya caída es dramática, y bajar la inflación, que recorre a toda velocidad el camino contrario, habrá fracasado. Pero también hay quienes consideran ese plazo muy generoso y no le asignan más de 100 días, la mitad.


Pronóstico reservado.

La medida más auspiciosa para atacar el aumento de los precios ha sido la fusión de Comercio Interior y Exterior en una misma secretaría.
Esto implica que la misma persona firmará las autorizaciones para el pago de insumos al dólar oficial (los SIMI, por Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones) y los aumentos de precios al consumidor, algo tan obvio que no se entiende cómo no se instrumentó antes.

A Massa le toca administrar las consecuencias de decisiones previas en las que no tuvo incidencia, que condujeron a la actual encrucijada.
Su margen de maniobra no es el mismo que tuvo el gobierno después de las primarias de 2019, frente a una administración fallida, un Fondo Monetario corresponsable de su catastrófico final y una sociedad esperanzada y con un alto grado de movilización, alcanzado en la resistencia contra aquellas políticas.

También varió la actitud del fiscal Diego Luciani, desde entonces hasta ahora.
En 2019, luego de las elecciones primarias, buscaba contacto con la Vicepresidenta electa para explicar que estaba obligado a acusarla pero no tenía pruebas contra ella, por lo cual usaría la figura comodín de la asociación ilícita.
Usó como intermediario a un juez de San Isidro, donde comenzó su carrera, hermano de una colaboradora de Cristina.

Ahora que la oposición da por ganada la próxima elección, Luciani cascotea a CFK a metáforas y adjetivos para presentarla como la máxima corrupta de la historia nacional.
El fiscal está casado con Josefina de Abelleyra, cuyo hermano Eduardo Manuel fue directivo de empresas del Grupo Clarín hasta su muerte por Coronavirus.
Entre otras, fue Director de Torneos y Competencias.

La idea de que Néstor Kirchner le enseñó a los empresarios de la construcción cómo coligarse para defraudar al Estado es irrisoria.
Los clubes de contratistas son una práctica habitual por lo menos desde el golpe de 1976, como describí en detalle en mi libro Robo para la Corona, hace ya 30 años.
No los organiza el Estado, sino los constructores.

La coalición gobernante

Impedir un colapso como los que el país ha sufrido en el último tramo de la dictadura, del alfonsinismo, de la primera Alianza y del cambiemismo, es un camino empinado, pero el premio por recorrerlo es que no se repita aquella experiencia devastadora del cuatrienio 2015-2019.

Como explicó el documento de CIFRA y FLACSO que publicamos en la edición de la semana pasada, la alianza nacional que gobierna está formada por dos fuerzas nacionales y una nacional y popular, según la terminología gramsciana.
Con Massa, ocupa el centro de la escena una de esas fuerzas nacionales, que sostienen la necesidad del crecimiento económico, pero sustentado en el papel del capital.
Lo atípico es que haya llegado ahí con la aquiescencia de la fuerza nacional y popular, que fía el crecimiento al poder adquisitivo de los trabajadores.
La otra fuerza nacional luce desgastada por la insuficiencia de su gestión y, dentro de ella, por su debilidad ante la fracción del capital que gobernó con el macrismo, formada por los bancos transnacionales, las empresas extranjeras y su auditor, el FMI.

Por cierto, se trata de un equilibrio inestable, sujeto a tensiones contrapuestas, y cuya composición de fuerzas es difícil de predecir.
Tampoco son obvios algunos alineamientos.

Mientras Cristina insiste con un aumento inmediato de suma fija para todos los trabajadores de empresas privadas, la CGT no acepta que ese alivio preceda a las paritarias, pese a que en seis años y medio no han bastado para impedir el retraso salarial en la base de la pirámide.
También resultó llamativo que cuando asumió Massa, el ex Secretario General de la UOM, Antonio Caló, posara sonriente en el Museo del Bicentenario entre el titular de la Cámara de la Construcción, Gustavo Weiss, y el representante de las empresas alimenticias de capital extranjero, Daniel Funes de Rioja.
No es fácil amar en tiempos revueltos.


Caló entre Gustavo Weiss y Funes de Rioja. Cosas veredes.
Foto Nicolás Stulberg.

Fotos

Estas definiciones teóricas tienen reflejos visuales.
La doctora en Ciencias Sociales y licenciada en Comunicación Cora Gamarnik, investigadora adjunta del CONICET y autora del libro El fotoperiodismo en Argentina, de Siete Días Ilustrados (1965) a la Agencia Sigla (1975), difundió un análisis de las dos fotos con que se comunicó el nuevo rol de Massa, una con 
Cristina y otra con Alberto:



1 - La mesa de trabajo: en un caso hay más distancia entre ambos, léase cuidado Covid, en el otro no.

2 - Del lado de quién quedan los papeles: en un caso, del lado de Cristina, en el otro los dos comparten por igual sus hojas pero la de Massa queda un poco más levantada.

3 - Los colores de las ropas: en un caso están iguales, en el otro Cristina se queda con los colores claros.

4 - El / la anfitrión (a): en un caso no se sabe bien qué oficina es, en el otro Cristina es claramente anfitriona, está cómoda. Massa se queda con el saco puesto, como de visita.

5 - El ángulo del fotógrafo: en un lado Massa queda de espaldas, girando el torso, un tanto incómodo y Cristina de frente, sonriendo. En la otra Alberto y Massa en igualdad de condiciones, pero el ángulo hace que veamos mejor a Massa, Alberto queda de perfil. AF está como hundido en el sillón mientras Massa está más esbelto.

6 - El decorado: en un caso un cuadro de Güemes, una foto de Maradona debajo, un dibujo de Néstor y el abrazo de Néstor y Cristina cerca de las flores frescas. En el otro, títulos en la pared.

7 - El escenario: en un caso la oficina de Cristina en el Senado, colores cálidos, madera y grandes ventanales. En el otro un lugar más indescifrable, con colores muy claros por la luz que encandila.

8 - Las miradas: en un caso Massa mira a cámara con una media sonrisa, en el otro Massa mira fijamente a Alberto mientras se le frunce el ceño, casi una mirada pícara.

9 - La bandera: en un caso la bandera argentina se ve íntegra, del lado de Cristina. En el otro caso está del lado de Alberto, pero se ve entrecortada.

10 - Celulares: en una foto se ven los celulares arriba de la mesa, en la otra están sin los celulares por lo menos tan a mano.

Veinte años es nada, pero diez son una eternidad

La ruptura de Massa con Maurizio Macrì (quien intentó sumarlo a su cortejo al presentarlo en Davos como el peronista presentable con quien no le incomodaría alternarse en el poder) fue tan rápida como estridente.
Se desencadenó cuando el líder Procaz le pidió que la ley de blanqueo incluyera a sus padres.
Hace pocos meses, Massa reveló en la Cámara de Comercio estadounidense en la Argentina que su negativa fue el origen del rencor de Macrì, quien le estampó un apodo indeleble.

Fue Massa, antes que la Vicepresidenta CFK y el diputado Máximo Kirchner, quien cuestionó las políticas de Mr. MaGoo como ministro de Economía, aunque eso tenga poca prensa.
Alguien que estuvo muy cerca de todos los protagonistas atribuye la difícil situación actual a que Alberto estuvo diez años alejado del centro de las decisiones, desde su ruptura con el kirchnerismo, y que dejó la conducción económica en manos de alguien que pasó esa misma década fuera del país.

Como El Cohete contó en su momento, Massa recriminó a los gritos a MaGoo en la Casa Rosada la tasa única del 35% en el impuesto a las ganancias, sin discriminar entre las mayores empresas y los kioscos de barrio.
Atrapar con el impuesto a 70.000 pymes era tanto un disparate político como económico, ya que la recaudación que agregarían no justificaba la respuesta social imaginable.
Así lo forzó a retroceder, de modo que apenas 15.000 empresas, que son el 0,9% de aquellos que tributan, aportarán el 64% del impuesto a las ganancias.
Las empresas medianas no pagarán más del 30% y las pymes 25%.

Massa objetaba la obsesión fiscal de MaGoo, cuyo apretón impositivo y monetario fue tan fuerte que el nivel de gasto equiparó al escuálido del primer trimestre de 2019.
La caída del producto del 9,9% fue sólo inferior a la pérdida de votos del FdT en las elecciones de ese año respecto de las de 2019.
Su resultado sorprendió a vencidos y a triunfadores, salvo a la Vicepresidenta CFK, que venía advirtiéndolo desde diciembre de 2020.
En pocos días más se verificará la congruencia entre aquel cuestionamiento de Massa y la reducción de subsidios a la energía que aplicará, un asunto en el que el nuevo ministro tiende a coincidir con la línea planteada por el Poder Ejecutivo.

El esquema de segmentación adoptado procura ser progresivo en términos de ingreso de los consumidores y promover el ahorro de energía, cosa que no estaba en los planes de Mr. MaGoo.
Quedan excluidos del subsidio quienes no lo solicitaron, entre ellos, como explicamos hace una semana, quienes abandonaron el cuestionario al llegar al punto en que se autoriza a verificar los datos de la declaración jurada, levantando el secreto bancario y fiscal.
La tarifa social se mantendrá para quienes la tienen.
El subsidio se mantendrá hasta los 400 kw mensuales, y la tarifa plena se pagará por el incremento sobre ese consumo.
El 20% de mayores ingresos de la población consume la mitad de la energía eléctrica.
El 80% de los usuarios residenciales de Edenor y Edesur consume menos de 400 kw mensuales.

Verdad o consecuencia

La asunción de Massa fue recibida de este modo en los distintos medios:

  • La Nación: “El Presidente fue el invitado especial en una fiesta ajena” y (…) “pareció que la Casa Rosada cambió de dueño”. Carlos Pagni sentenció que “nadie habla ya de Fernández, es como si se hubiera ido”. Y para Sergio Berensztein el ingreso de Massa “termina de desplazar a Alberto Fernández”, convertido en lo que llama un “hipopresidente. Ni Fernando de la Rúa llegó a una situación tan lamentable”.
  • Clarín tituló “Alberto Fernández le deja el poder a Sergio Massa” y su crónica fue despiadada: “Debo tomar la palabra, ¿puedo?, le dijo Alberto Fernández al sonidista en el Museo del Bicentenario. Como si no se tratara del Presidente, sino de un visitante en la Casa Rosada que pide permiso para decir algo más, antes de retirarse y dejar al verdadero protagonista”. Al día siguiente reiteró la misma anécdota y la aderezó con comentarios vitriólicos: “Quedó relegado a un lugar secundario (…) No estaba al tanto de las medidas que iban a anunciarse. (…) “La llegada de Sergio fue la última gran decisión de Alberto como Presidente”. El infotainer Jorge Lanata adujo que “Alberto fue, dejó de ser Presidente”. Para el editorialista de ese diario, Eduardo van der Kooy, la asunción de Massa es producto de “un golpe blando encubierto”, debido a la “licuación de la figura del Presidente”.
  • Infoemba: Jorge Grispo afirmó que Massa asume “un peligroso liderazgo mientras Alberto Fernández queda aún más relegado”. Brenda Struminger afirmó que Alberto Fernández “no se resigna a ocupar, tras la llegada rimbombante de Massa, un lugar protocolar”. Según ella, el Presidente se oponía a la llegada de Massa y “la repartija de cargos y reordenamiento ministerial”. Sólo faltó Tontembaum, el único albertista que osa decir su nombre, quien ve en su odiada Cristina la raíz de todas las calamidades.
  • Berco describió en sus varias bocas de expendio “una operación de desgaste que dejó a Fernández sin más opciones que resignarse al papel de Presidente protocolar, casi a la europea, que ejercerá de ahora en más”.
  • El Cronista tituló: “El ascenso de Sergio Massa empuja a Alberto Fernández a ser un Presidente testimonial”.
  • En Perfil, su director, Jorge Fontevecchia, entiende que Massa “terminó quedándose con poder dentro del Frente de Todos que podría llegar a ser superior al del propio Alberto Fernández, reduciendo su papel al de un Presidente protocolar”. Para el jefe de redacción, Javier Calvo, “el Presidente se desliza hacia un costado protocolar, con una lapicera descargada, aunque la formalidad se mantenga. Su comunicación en redes del arribo de Massa como superministro económico (‘He convocado…’) o la de la propia Casa Rosada (‘El Presidente Alberto Fernández ha decidido reorganizar…’) sobreactúa una autoridad de la que adolece”.
  • Diego Genoud superó cualquier marca, al afirmar que ya “ni Dylan le obedece” a un “Presidente imaginario”, forzado a una “entrega anticipada del poder”.
  • Página/12. Hasta Mario Wainfeld consignó que “Fernández es el único titular del Ejecutivo según la Constitución escrita. En los hechos, el reparto es diferente. El gobierno necesitaba reorganizar su organigrama”.
  • O Globo, de Brasil, opinó que Alberto Fernández queda como “el número 3 de su propio gobierno”.
La enumeración podría continuar ad nauseam, pero esta muestra es suficiente.
Sin embargo, la presidencia de la Nación sólo refutó al Cohete, donde el domingo pasado se leyó:


La desmentida presidencial fue categórica:


El pronunciamiento oficial obliga a una respuesta pública, con algunos detalles que en la nota objetada se omitieron.
En noviembre de 2021, el Presidente llegó más de una hora tarde a una cita con Gustavo Idígoras, José Martins y Lorena Basso, representantes del Consejo Agroindustrial Argentino, con el que desde hacía meses estaba analizando el proyecto de ley para fomentar las exportaciones del sector y el empleo federal.
Para disculparse contó que la noche anterior se había quedado hasta la madrugada con Santaolalla tocando unas canciones.
Contó que se fueron a dormir pasadas las 4 y que, a la mañana, cuando se levantaron para desayunar, siguieron enganchados con las guitarras.

En la primera semana de junio de este año, el Presidente participó en la cumbre de las Américas, en Los Ángeles, la ciudad donde vive Santaolalla.
Al regresar, volvió a reunirse con el Consejo Agroindustrial.
Lo acompañaban el ministro Julián Domínguez y Mr. MaGoo, que acababa de obtener un adelanto de mil millones de dólares de las cerealeras para cumplir con las metas acordadas con el FMI.

- ¿Cómo anda la música, Presi..? -, le preguntó Gustavo Idígoras.

- Muy bien.
En Los Ángeles tenía una agenda tan cargada de protocolo que me liberé una tarde, me fui a almorzar a un hotel con Santaolalla y pasamos toda la tarde hablando de música.

Recién después de ese último encuentro, Santaolalla comenzó la gira a la que alude la presidencia.


Gustavo Idígoras, José Martins, Lorena Basso.

Hasta aquí los hechos, que Sergio Massa conoció por boca de una de las personas protagonistas.

Que un músico reconocido como Santaolalla pase una o varias noches en la residencia presidencial no tiene nada de malo, la publicación no fue crítica y la jefatura de Estado a la europea fue la cita de un colega.
Ni siquiera la hice propia, ya que concluí el párrafo con una alternativa, que es la venida de tiempos mejores, por los acuerdos en la cúpula del Frente de Todos.

En privado, Alberto exclamó: “No soy ni aceptaré ser un Presidente protocolar”.
Nunca dije que lo fuera y cometerían un error quienes subestimaran su tozudez o pensaran que no es un ingrediente indispensable de la coalición.
Sí creo, igual que Javier Calvo, que con cada sobreactuación menoscaba la autoridad que pretende afirmar.

Él puede remediarlo, si lo entiende y modifica su actitud, pero sin despilfarrar su energía en desmentir una bagatela, que además es cierta.

jueves, 4 de agosto de 2022

EL MERCADO GANÓ LA PULSEADA, de Sebastián Premici - 31/7/2022

Es como si la devaluación se hubiera consumado en los hechos


Foto, Luis Angeletti

La pulseada la ganó el mercado.
El ex ministro Martín Guzmán huyó del gobierno en el momento en que la curva del riesgo país iba en ascenso.
Se fue en el medio de una corrida cambiaria que perduró durante las semanas siguientes y podía seguirse en vivo a través de las cotizaciones de los dólares financieros.

El CCL llegó a tocar un techo de 350 pesos el jueves cerca del mediodía y bajó abruptamente a 307 pesos por los rumores sobre la inminente llegada de Sergio Massa al gabinete.
El viernes, el CCL cayó a los 289 pesos.

O el mecanismo para la formación del precio de esta cotización es muy trucho o existieron operadores de carne y hueso que apostaron al estallido inminente.
“¿Y por qué no ambas cosas a la vez?”, reflexionó un analista de mercado cercano al oficialismo.
El círculo rojo tiene sus vectores para presionar.

La brecha con el tipo de cambio oficial orilla el 130 por ciento.
Las presiones devaluatorias rondan la avenida Hipólito Yrigoyen 250, sede del Palacio de Hacienda que ahora aunará varios edificios más.
También sobre Reconquista 266, donde está alojado el Banco Central.

La salida de Guzmán aceleró la escalada inflacionaria, que en julio arrojará un guarismo más cercano a los 8 puntos y la anual más cerca del 80%.
Es como si la devaluación se hubiera consumado en los hechos.

¿Qué le habrá prometido al establishment la persona que soñaba con encolumnar detrás de su candidatura presidencial al Foro de Convergencia Empresarial?

“El establishment hoy necesita sostener al peronismo al menos hasta llegar a las elecciones del año que viene, es una suerte de pacto para que no haya un estallido social.
Y Massa es un hombre de ellos”, reflexiona un ex funcionario de este gobierno que también tuvo un paso fugaz por el gabinete.

La pregunta es por qué CFK llegó al punto de avalar esta opción.
El ex jefe de la Cámara de Diputados, dicen, ató su suerte a la Vicepresidenta ante un Alberto Fernández encerrado en sí mismo.
De este escenario, quizás, se desprende una pregunta más profunda: ¿por qué el kirchnerismo no pudo formar ni promover cuadros con peso político propio para asumir el protagonismo que este contexto demanda..?
Otra historia.

Durante los 24 días en que Batakis estuvo al frente del Ministerio de Economía no pudo frenarse la corrida cambiaria.
Los datos sobre los fondos de inversión, bancos y empresas que operaron a través del CCL, vía las sociedades de bolsa conocidas como Alycs, para generar el clima de desestabilización, están guardados en la Comisión Nacional de Valores (CNV). 

El banco de la familia Brito (Macro), financista de Massa, ¿jugó a esa desestabilización cambiaria..?
No todo es una leyenda urbana.

El tigrense quería cargarse sobre sus hombros tanto la conducción de la AFIP como la del Banco Central.
En el kirchnerismo sostienen que las negociaciones para llenar cada uno de los espacios en las segundas y terceras líneas continúa.
Pesce, algo acorralado en este contexto de avance massista desde la salida misma de Guzmán, se apuró en encontrarle la vuelta a un potencial incentivo para que el sector agropecuario vendiese la soja encanutada.
La idea de Massa era otra.

Desde Agricultura confirman que se estuvo analizando un proyecto que proponía pagarle a los productores directamente al valor de los dólares financieros, una iniciativa que tendría un costo fiscal cercano a los 100.000 millones de pesos.

Tanto Confederaciones Rurales (CRA) como la Sociedad Rural (SRA), entidades patronales que representan lo más rancio del sector agropecuario, rechazaron el incentivo anunciado por el Central.
Según el consultor Pablo Andreani, el mix ideado les mejora el tipo de cambio de liquidación en un 15%.
“El incentivo no parece razonable”, habían manifestado desde CRA el 22 de julio.
Una semana después ratifican su posición.

Si se les llegara a permitir al sector agroexportador un tipo de cambio mucho más alto, además del efecto inflacionario que traería aparejado, ¿cómo se haría luego para reducir la brecha..?
¿Con una mayor devaluación del tipo de cambio oficial que también tendría un impacto inflacionario..?
Esta es la encerrona construida por el propio Frente de Todos.

Dólar soja

Lo que queda claro es que la pulseada la ganó la especulación, sumado a un nuevo desdibujamiento de la figura de Alberto Fernández.
La misma mañana en que el gobierno oficializó a través del BCRA el incentivo para que se venda la soja guardada en silobolsas, el Presidente reiteró que los especuladores no le torcerían el brazo.

¿Quiénes tienen los casi 30 millones de toneladas que el gobierno espera que se vendan..?
Los pequeños y medianos productores responden que ellos no.
Los exportadores niegan tenerlas.
Grandes jugadores como Grobocopatel afirman que ya vendieron todo lo suyo.

El 70% de la cosecha la manejan el 20%de los productores, mientras que cinco fabricantes de aceite de soja concentran el 50% de toda la producción.
El negocio sojero está organizado alrededor de la exportación.
Por ende, es poco creíble pensar que no existen vasos comunicantes entre la dirigencia patronal que mueve este negocio tanto desde la producción primaria como la exportación. Juegan en tándem.
Y al ser un esquema tan concentrado, no son tantos los jugadores para presionar.
El tema es que Massa prometió mucho dulce a medio país.
Van a esperar por esas mieles.
Esta operación tampoco es un mito urbano.

“Se hizo todo lo posible para amortiguar el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, hubo 15 puntos de apreciación cambiaria, el sector agroexportador pedía la baja de retenciones y el gobierno fue por el lado de los fideicomisos.
La medida del BCRA fue correcta, se evitó la devaluación.
Pero si por otro lado hay quienes sostienen que ofrecerán mejores incentivos, ¿por qué van a liquidar ahora..?”, analiza Nicolás Zeolla, economista en jefe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE).

Desdoblar y no romper

El mercado, es decir los rostros reales detrás del círculo rojo, le pedirá a Massa la unificación de los múltiples tipos de cambio.
Los economistas más cercanos al arco ideológico del gobierno también ven la necesidad de avanzar en dicha unificación.
La pregunta es cómo.

“Hay que hacer un desdoblamiento formal y después dar señales de unificación. Algo se va a hacer al respecto. Pero se necesita una audacia que hasta ahora no estuvo en el BCRA”, analiza Sergio Chouza, de la consultora Sarandí.
El objetivo sería reducir la brecha lo más que se pueda, sin una brusca devaluación. Esta sigue siendo la pulseada.

¿A Massa le darán el respiro que no le dieron a Batakis..?
Su carta de presentación es su alianza innata con el establishment.
Pero tampoco tendrá mucho tiempo.
Cualquier objetivo de mediano plazo queda muy lejos.

“Esto es como una matrioshka, restricciones tras restricciones que se fueron apilando. Entonces, te llevará más tiempo.
Pero si este desarme es acompañado por un ordenamiento de la macro y las cuentas públicas, se podría lograr la unificación del tipo de cambio sin ninguna corrida cambiaria.
Pero todo debe ser dentro de una estrategia conjunta que abarque todos los aspectos económicos”, responde el analista Christian Buteler.

El ajuste que dejó firmado Guzmán luego de la revisión técnica con el FMI, avalado por Batakis en su primera y única conferencia de prensa, quedó bajo el brazo ejecutor de Massa.
¿Habrá endulzantes para la clase trabajadora..?

“Hay quienes promueven una visión más estructural que incluye un cambio en la concepción de los efectos adversos de la brecha cambiaria sobre la economía.
En ello entiendo que hay dos riesgos.
Primero, poner una dimensión estructural, multifacética, relacionada con el bimonetarismo de la economía argentina como el principal aspecto a atender de la coyuntura, es una trampa y un riesgo.
Segundo, pretender que se achique la brecha con una simultanea devaluación del tipo de cambio oficial, aceleraría la inflación, y se afectaría la recuperación, la distribución y el empleo.
Tercero, si la inflación se acelera, no está claro que eso no retroalimente expectativas negativas sobre la necesidad de una nueva devaluación”, agrega Zeolla.

El debate silenciado

La pulseada la ganó, momentáneamente, la especulación.
Y de esta manera, se pulverizó una discusión medular hacia el interior del Frente de Todos: la distribución del ingreso.

La pregunta “¿distribuir para crecer..?” yace hecha un bollito de papel en el tacho de basura.
Ya no se discute la distribución de la riqueza ni el ingreso, aunque sea un tema íntimamente relacionado con la inflación.

Según un trabajo de CIFRA sobre la distribución funcional del ingreso, los sectores industriales y del comercio fueron quienes lideraron la captación de rentabilidad en el último lustro.
Y que esa evolución de sus ganancias contables corrió en sintonía con los aumentos de precios.
Es decir, captación de ganancias netas a costa del bolsillo de los trabajadores y trabajadoras.
Los precios industriales subieron un 46% por encima de los precios del resto de las actividades, mientas que en el comercio, la suba fue del 35,4%.

Hubo empresarios, muchos que provienen de sectores concentrados, que mejoraron sus ganancias a costa de generar inflación.
Los Braun de la vida.

O, mejor dicho, el círculo rojo al que Massa seguirá endulzando.

MASSA Y LOS CULPABLES, de Horacio Verbitzky - 31/7/2022


Ilustración: Azul Blaseotto, animada por Silvia Canosa

Sólo El Cohete anticipó el domingo pasado la llegada de Sergio Tomás Massa a un superministerio de Economía.
Ahora que se produjo, periodistas y periodistos de chimentos de la farándula y psicólogos reconvertidos al indignado editorialismo político, asestan anécdotas inconexas y apreciaciones sobre la personalidad de los protagonistas que poco dicen sobre el fondo de los problemas.
Las causas estructurales de los fenómenos económicos sí fueron abordadas por el Centro de Investigación y Formación de la CTA (CIFRA), y por el área de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en su trabajo La distribución del ingreso en la etapa actual.

Una de las causas de la aceleración inflacionaria es la alta rentabilidad de las grandes empresas industriales y comerciales, que en los últimos dos años del gobierno anterior y los dos primeros del actual han aumentado en forma pronunciada su participación en el ingreso, sostienen los investigadores Pablo Manzanelli, Leandro Amoretti y Eduardo M. Basualdo.
Esto es proporcional a la caída de la participación de los trabajadores en el ingreso e incide en las tensiones internas del Frente de Todos, añaden.

El trabajo es muy técnico, pero el premio es un valioso aporte desde la Economía Política a la comprensión de los fenómenos que preocupan a la sociedad.
Quien se atreva a leerlo completo, puede hacerlo.
En el otro extremo, el campeón de los pronósticos económicos fallidos, Miguel Ángel Broda, identificó a los responsables de la crisis: Axel Kicillof y el autor de esta nota porque, escribió, asesoran a Cristina (sic).


Sólo El Cohete lo anticipó.

La liga de gobernadores y el caso Misiones

Es imposible exagerar el rol de la Liga de Gobernadores en la reestructuración del gabinete.
Se lo plantearon en forma abierta al Presidente Alberto Fernández en un tenso encuentro el miércoles 27.
Antes se habían reunido a solas, en el Consejo Federal de Inversiones.

Sabían que la noche del viernes 22 Alberto le había escrito a Cristina proponiéndole un nuevo encuentro, que tuvo lugar el sábado 23 durante el almuerzo y la larga sobremesa.
La Vicepresidenta le planteó allí la amplia reestructuración del gabinete, con el ingreso de Massa al superministerio de Economía que terminó de diseñarse una semana después, y el acceso de Jorge Capitanich a la jefatura de gabinete.
Los gobernadores también fueron informados de la reticencia presidencial a la propuesta.

En un encuentro posterior, Alberto le explicó a Capitanich que si lo hubiera designado jefe de gabinete, la prensa opositora lo hubiera golpeado por haber roto en cámara un ejemplar de Clarín, y el gobernador del Chaco respondió que estaba de acuerdo.

En la deliberación en la sede del CFI en Retiro los gobernadores acordaron respaldar a Massa, pero preservar en la jefatura a Juan Manzur, cuyo rol se ceñiría a la ejecución del presupuesto.
Al tanto de lo que bullía en el CFI, desde la Casa Rosada invitaron a los gobernadores a almorzar.
Llegaron a las tres de la tarde y no fueron diplomáticos.
Dijeron que no admitirían más aplazamientos.

Esos encuentros en el CFI se volvieron cada vez más frecuentes desde abril. Delinearon un alejamiento de las aspiraciones presidenciales a un segundo mandato, una identificación creciente con las críticas de CFK a las políticas oficiales y una preocupación cada vez menos disimulada por los compromisos asumidos por el Poder Ejecutivo con el FMI, que implicarían una reducción de las transferencias del Tesoro a las unidades subnacionales.
O dicho más fácil, de la Nación a las provincias, en lo que no hay grieta: eso también les escuece a los mandatarios uceerreístas.
Otro tanto vale para la inflación.

En una de las citas anteriores en el CFI, mientras varios gobernadores analizaban la relación entre Alberto y Cristina, el de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, contó su relación con el hombre fuerte de la política provincial, Carlos Rovira.
Hace 16 años, Rovira perdió la posibilidad de reformar la Constitución y habilitar su reelección, cuando un candidato episcopal respaldado por el cardenal Jorge Bergoglio lo batió por 13 puntos en un plebiscito.
Desde la presidencia de la Legislatura, Rovira siguió conduciendo la provincia, con tres sucesivos gobernadores que él designó.


Herrera Ahuad (izquierda) y Rovira.

El único que se animó a desafiarlo fue Sergio Lanziani, a quien Rovira había promovido como Secretario de Energía de la Nación al comenzar el actual gobierno.
Desde su cargo nacional no tuvo mejor idea que armar una interna contra Rovira, que le quedó grande: la policía misionera encontró a Lanziani durmiendo la siesta con una novia durante el aislamiento por la pandemia y ahí se acabó su carrera. “Yo soy el gobernador y tomo las decisiones. Rovira no está controlando cada cosa que hago, pero si meto la pata en alguna cosa me lo hace saber y me corrige”, explicó Herrera Ahuad.

Las cuatro estaciones de la catástrofe

Hasta las elecciones de medio término de 2017, el gobierno de la coalición Cambiante procuró que ni el empleo ni la ocupación perdieran posiciones respecto de la década ganada.
Como dijo Cristina el 1° de marzo de 2015, dejaba un país cómodo para la gente e incómodo para los dirigentes, que no podrían avanzar en su desmantelamiento con la profundidad y al ritmo que deseaban.
Pero a partir de la victoria en las primeras elecciones legislativas, todas las furias se abatieron sobre los trabajadores.

El documento de CIFRA y FLACSO sostiene que los salarios “declinan hasta 2019, se estabilizan en 2020 y se desploman en 2021”, aunque su caída es algo menor a la sufrida durante el macrismo entre 2018 y 2019.
“De todos modos, la registrada durante el Frente de Todos es más compleja porque entre esos años se acrecienta la productividad superando el nivel de 2019 y el valor agregado crece por encima del 10% en ese año, antes de que el acuerdo con el FMI fuera refrendado por el Congreso Nacional”.


En esos cuatro años los asalariados perdieron 7,7 billones de pesos de 2021, equivalentes a 70.000 millones de dólares de diciembre del 2021.
La mayor pérdida se registró durante el gobierno actual.
Fue moderada en el año de la pandemia, pero más que compensada con la caída en 2021.

En 2020, el Frente de Todos palió los efectos de la pandemia sobre los salarios y el empleo con la doble indemnización y la prohibición de los despidos, los ATP y el IFE y así atenuó el golpazo contra los asalariados.
Pero en 2021 la sangría llegó a niveles impactantes por su monto e incidencia (casi 3 billones de pesos, que representan el 7,5% del valor agregado) y porque ocurrió en un contexto expansivo.
La variable clave para concretar esa transferencia del ingreso en favor del capital, a pesar de la reactivación, fue el proceso inflacionario, como en forma insuperable graficó Federico Braun.

Los sectores donde mayor incidencia en el valor agregado perdieron los salarios fueron la industria manufacturera (-18,6 % entre 2017 y 2021), la enseñanza privada (-17,7 %), y el comercio mayorista, minorista y reparaciones (-11,6%).

La pérdida en la enseñanza privada se concentró durante la administración macrista (-17,8% entre 2017 y 2019).

En cambio, en la industria y el comercio la reducción salarial también ocurrió durante el actual gobierno.

Su magnitud es de tal importancia que la participación de los salarios en la industria cayó del 48% del valor agregado sectorial a apenas el 29,3% en 2021, y en el comercio de 36,4% a 24,7%.

Debido a esto, la participación de los asalariados en el valor agregado para el total de la economía, perdió mucho menos que en la industria y el comercio y en el resto de las actividades (es decir excluyendo industria y comercio).

Los salarios en la industria muestran una caída sistemática en el cuatrienio 2018-2021.
En 2021, la economía se expandió al 10,4%, como reitera cada comunicación oficial; la industria creció 15,8% y la productividad industrial subió 11,2% respecto a 2020 y 5,7% en relación a 2019.
Pero el proceso inflacionario se comió el 6,5% de los salarios reales.


También en el comercio mayorista y minorista los salarios reales de los trabajadores sufren una fuerte caída (-35,8% entre 2017 y 2021), que es inferior cuando se consideran los ingresos de los cuentapropistas (-18,7%).
La productividad cae un 6,7% entre 2017 y 2021, pero se recupera en 2020.
De modo que entre 2019 y 2021 se incrementó un 5,9%.

La caída del salario desde que gobierna el FdT atenúa su vértigo si se excluyen industria y comercio.
Para el “resto de la economía” la participación de los salarios en el valor agregado pasó de 56,3% a 53,5% entre 2019 y 2021.
Esto es así porque la acentuada merma de la participación de los asalariados en la industria y el comercio fue contemporánea a un incremento de la participación de los cuentapropistas, es decir del empleo precario. (Su denominación técnica es ingreso mixto bruto).

Bajo el actual gobierno se transfirieron de los asalariados al capital 4,1 billones de pesos.
De ellos, 1,7 billones en la industria y 1,5 billones en el comercio.
Esto demuestra la centralidad que tuvieron estos sectores en la regresividad distributiva actual.

Al mismo tiempo, industria y comercio son los sectores donde mayor fue la recuperación de los márgenes patronales de ganancia: en la industria nada menos que 15,5% (de 36,3% a 51,8% del valor agregado) y en el comercio de 8,2% (de 38,5% a 46,8%), bien por encima del 5,8% de recuperación en el resto de las actividades.


Ya cerca de la conclusión, los investigadores exponen la relación directamente proporcional entre esos niveles de rentabilidad y la evolución de los precios.
Entre 2017 y 2021 los precios de la industria se incrementaron 494,2%, los del comercio 451%, y en el resto de las actividades 306,9%.

Esto también puede decirse de otra manera: los precios industriales subieron 46% por encima del resto de las actividades y los del comercio 35,4%.

El juego del Senku

Varios medios se han hecho un festín con el racconto de los cambios de gabinete ocurridos desde que Cristina se refirió a los funcionarios que no funcionan, con infografía incluida.
La novedad es que los tiempos se han acortado.
Silvina Batakis apenas superó las tres semanas como Ministra de Economía y Daniel Scioli el mes y medio en Desarrollo Productivo.
Cuando la corrida cambiaria y los vientos desestabilizadores azotaron los árboles de RPO, Alberto decidió consultar con Cristina y con Massa sobre la composición del gabinete.

El resultado puede presentarse de dos maneras opuestas: como escribió Berco, Alberto se resignó a un rol protocolar, a la europea.
De ser así tendrá más tiempo para dedicarle al arreglo de sus nuevas canciones que en largas madrugadas está realizando con él Gustavo Santaolalla, alojado en la quinta de los Olivos, o las decisiones al fin son compartidas por la cúpula que gobierna.
En este caso, los días que vienen serán mejores.

Una cosa está clara: ni Alberto ni Cristina quieren romper la coalición oficial.


Alberto con Santaolalla. Otra cosa es con guitarra.

El eje confesional dejó el gobierno por razones distintas: Mr. MaGoo porque sabía que el IPC de julio volvería a empinarse; Julián Domínguez porque no aceptó pasar de Ministro a Secretario de Agricultura (otro tanto ocurrió con Scioli en Desarrollo Productivo, quien prefirió volver a Brasil, y con Batakis, que rehusó la Secretaría de Hacienda y recaló en el Banco Nación); en cambio, Gustavo Béliz se sintió desvalijado por Massa, cuando le comunicaron que pasaría a esas manos la relación con los organismos multilaterales de crédito.
O, dicho en otros términos, que se unificará la personería ante el gobierno de Estados Unidos, con el que Béliz se alineó sin dudas, murmuraciones ni éxitos.
idió la merced divina para quienes lo ejecutaron, y ni siquiera le dieron las gracias por los servicios prestados.

Su última gestión fue el intercambio de mensajes con Kristalina Georgieva, quien le escribió para preguntar qué implicaba el reemplazo de Batakis por Massa.
Quien le respondió, pero desde la dirección de Béliz, fue Alberto.
Le dijo que seguía en pie todo lo acordado, que el cambio era parte de un fortalecimiento de la coalición gobernante y que Massa era quien desde la Cámara de Diputados había gestionado la aprobación del acuerdo con el FMI.

Ese es el diálogo que dio lugar a la confusión, porque se entendió que se había tratado de un diálogo telefónico, cuando en realidad fue por escrito.
Satisfecho con su actividad, Béliz montó en furia silenciosa cuando supo que dejaría de ocupar ese rol.
Su preocupación era que se pensara que lo relevaban de la negociación con los organismos internacionales debido a su conflicto con Mauricio Claver Carone, a quien intentó desplazar de la presidencia del BID.

Habrá que ver en qué se convierte la Secretaría de Asuntos Estratégicos bajo la conducción de Mercedes Marcó del Pont, cuyo asiento en la AFIP le fue ofrecido al más próximo colaborador de Alicia Kirchner, Carlos Castagneto.


Carlos Castagneto, cuando era arquero de Temperley: los tapones de punta.

Miguel Pesce permanecerá por ahora en el Banco Central, aunque con un segundo, Lisandro Cleri, quien viene de acompañar a la camporista Fernanda Raverta en la ANSES y asumirá un rol de vocería en el BCRA.
También sobrevivieron Claudio Moroni y Vilma Ibarra, el amigo y la ex.

Juan Manuel Olmos pasará de la asesoría presidencial a la vicejefatura de gabinete, cuyo titular, Jorge Neme, irá a Economía para hacer lo que mejor sabe y más le gusta.
En sus propias palabras: “Promover las economías en el interior del país, agregar valor, crear trabajo y producir bienes exportables. Hay que lograr que el Fondo Monetario pase a ser una de las anécdotas tristes y lamentables de nuestra historia”.
Hacia fin de año es probable que emigren Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Juan Horacio Zabaleta, tres intendentes que quieren defender sus territorios.

Recién mañana Massa comenzará a definir quiénes lo acompañarán en las principales secretarías de su ministerio tradicional, concentración de poder que no se conocía desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia, pero que era la norma hasta entonces.

Anoche se consideraba posible que Gabriel Delgado asumiera como Secretario de Agricultura, y Matías Tombolini de Comercio.

En Hacienda, volvería Raúl Rigo, quien antes de la designación de Massa fue visto en el Senado de la Nación.
El Vasco De Mendiguren remolonea ante el ofrecimiento de Desarrollo Productivo.

El peso de la inercia se manifestó en el anuncio de Massa de que el miércoles anunciará medidas.

Energía seguirá en la órbita del kirchnerismo, pero no se descarta que haya un cambio de personal.
El Poder Ejecutivo está satisfecho con el resultado de la recolección de datos para la segmentación.
La idea original era que dejara de subsidiarse el consumo de la electricidad y el gas para el 10% más próspero de los usuarios, pero ahora se calcula que ese universo será mucho más extenso.
El formulario a llenar tiene carácter de declaración jurada.
Uno de los casilleros a marcar indica que el solicitante accede a que las autoridades verifiquen si los datos que suministró son correctos, accediendo a su información fiscal y bancaria.
Al llegar a ese punto, uno de cada tres solicitantes del subsidio desistió de solicitarlo.

Alianzas y contradicciones

El último apartado del documento de CIFRA y FLACSO, donde se intuye la pluma del doctor en historia Basualdo, sostiene que el gobierno del Frente de Todos es una “alianza nacional”.
Participan en ella dos expresiones políticas “nacionales” (dado que incluyen en su representación a los grupos económicos locales) y una tercera fuerza, encabezada por el kirchnerismo, que expresa al conjunto de sectores sociales que conforman la propuesta “nacional y popular”.

Cuando gobernaron “coaliciones nacionales”, con el Presidente Raúl Alfonsín y el senador Eduardo Duhalde, condujeron el proceso las fracciones del capital. Durante los gobiernos “nacionales y populares” (los primeros de Perón y el kirchnerismo, especialmente los de CFK), “la conducción estuvo en manos de los trabajadores”.
En los dos casos, a través de lo que Antonio Gramsci llamó los intelectuales orgánicos de las respectivas clases.
Ambas concepciones coinciden en la necesidad del crecimiento económico, pero las “nacionales” la sustentan en el papel que cumple el capital mientras que las “nacionales y populares” en el poder adquisitivo de los trabajadores para poder plasmar ese crecimiento.

Esa contradicción está presente en el origen mismo de este frente político y constituye la base de los enconados debates internos en la coalición de gobierno. Estas disputas fueron especialmente agudas desde mediados de 2021 y se redoblaron a principios de 2022 con el acuerdo con el FMI.

Lo que se debate es si la política económica y social debe tener como objetivo central revertir la pérdida en la participación del ingreso por parte de los trabajadores.
Ese es el contexto para ponderar qué significa, y qué aristas puede tener, el acceso a las decisiones económicas de Sergio Tomás Massa.

El falso plan Massa

En su edición digital del jueves 28, Clarín publicó un supuesto Plan Massa, organizado en torno de cuatro temas principales: dólar soja, devaluación, política monetaria y el camino para llegar a 2023.

Le atribuye al nuevo ministro la intención de permitir que las exportaciones de soja se liquiden por el dólar MEP.
De este modo se reconstituirían las reservas, luego de lo cual se devaluaría el tipo de cambio oficial.
A partir de allí, las tasas de interés serían positivas en dólares, lo cual reduciría la brecha e incentivaría la liquidación de exportaciones.
Esta “crisis devaluatoria” sería “controlada”, permitiría llegar a la liquidación de la cosecha fina hacia fines de año y “acercarse lo más posible” a la cosecha gruesa de 2023.
Así, la corrida contra el peso se frenaría, la inflación se estabilizaría y Massa podría sacarse el “gordo de Navidad en 2023”.

Clarín atribuye a “economistas ajenos al massismo que conocen este plan” la siguiente conclusión:
“A esta altura, las probabilidades de éxito son muy bajas pero es poco lo que tiene para perder.
Los caminos alternativos son aún menos auspiciosos: la inacción de Alberto Fernández y Batakis desembocará tarde o temprano en una crisis segura que podría depositar a Cristina Kirchner en el centro del poder”.

Nada de esto es cierto: el documento no proviene del entorno de Massa, sino de la oposición cambiante y es parte de la operación iniciada hace más de un mes para caotizar la economía y desencadenar una crisis social de consecuencias políticas e institucionales.
Lleva la firma de la consultora EcoAnalytic, que afirma letra por letra lo que Clarín le endilga a Massa.

Podés cotejar ambos facísimiles:

      


El plan que Clarín le endilga a Massa.



Y el que difundió una consultora de un colaborador de Macrì.

Según el Boletín Oficial, EcoAnalytic SA fue constituida el 19 de noviembre de 2019, es decir dos semanas después de las elecciones presidenciales.
Sus socios y directores son el economista Adolfo Guillermo Rodríguez Hertz y la abogada Cintia Luque.

Luque es la esposa del diputado nacional Procaz Luciano Laspina, y Rodríguez Hertz uno de sus asesores en la comisión de Hacienda y Finanzas.
Laspina la presidió entre 2015 y 2019 y desde 2020 es su vicepresidente.

En su actividad previa fue director del Banco Ciudad cuando Macrì gobernaba la Ciudad Autónoma y economista jefe del estudio M.A. Broda & Asociados.

El economista radical Eduardo Levy Yeyati reveló que la corrida cambiaria del último mes se originó por una declaración de Laspina ante fondos de inversión europeos, de que si Juntos por el Cambio volviera al gobierno el año próximo, defaultearía los títulos en pesos.


La esposa de Laspina y su asesor son los socios de la consultora.


El documento que Clarín atribuye a Massa, en realidad es de Laspina.

El sabelotodo

El empleo de Laspina en el Estudio del quiromántico de la economía Miguel Angel Broda explica el desdén por la verdad que caracteriza a ambos y que los ha convertido en favoritos de Clarín, que siempre aporta un plus: no sólo atribuye a Massa el panfleto de Laspina, además lo cita mal, al atribuir a “economistas ajenos al massismo que conocen este plan”, las conclusiones críticas del propio Laspina.

Es obvio que si el plan fuera de Massa, no contendría ese cuestionamiento.
Y si conocen al autor, es mala praxis imputárselo a Massa.

El domingo pasado, en un programa de la señal de cable que según Esmeralda Mitre pertenece a Macrì, Broda sostuvo que la causa de la crisis económica debe buscarse en los planteos de la Vicepresidenta CFK, a quien atribuyó el asesoramiento de Axel Kicillof y del autor de esta nota.

También acusó al Fondo Monetario Internacional como supuesto “cómplice de las políticas extravagantes del gobierno”.

No tan extravagantes como la idea, que también expresó el año pasado Domingo Cavallo, de que Cristina reciba asesoramiento de origen tan poco calificado (y no hablo del gobernador bonaerense).

Broda es el campeón de los pronósticos fallidos, que Alfredo Zaiat atesora con una voluntad inquebrantable y que accedió a compartir para esta nota.
Son por lo menos 20 años de brujerías y exorcismos inútiles.

En orden cronológico:
  • 2001 Vaticinó efectos tonificantes del blindaje: baja del riesgo país, flujo de capitales, crecimiento de los depósitos y del PBI. Hubo default, riesgo país explosivo, fuga de capitales, caída de depósitos, del PIB, y del gobierno.
  • 2002 Anunció que el dólar valdría 10 pesos, nivel al que recién llegó en 2015, cuatro presidencias después.
  • 2009 Cristina no podría cumplir con los vencimientos de la deuda pública y habría un nuevo default, dijo. El país cumplió con todos sus compromisos y hasta constituyó un fondo con unos 6.600 millones de dólares para pagar sus deudas de 2010.
  • 2010 La inversión crecerá apenas un 2%. La desocupación trepará al 11,1% y caeremos en un déficit fiscal del 2,5%. El año cerró con un crecimiento cercano al 9%, con un incremento de la inversión del 17%, superávit fiscal primario del 2,7% y desempleo del 7,5%.
  • 2013 La economía no crecerá mientras funcione “la máquina de hacer macanas” y el aislamiento del mundo. El crecimiento fue del 5,4%, y en el segundo trimestre llegó al 8,3%.
  • 2020 La inflación será del 50 al 55%, en una situación como las de Irak, Venezuela y el Líbano. No pasó del 36,1% y la Argentina fue uno de los pocos países en relativa calma política y social.
Una chanchada

Massa, que sí es responsable de un paper del Frente Renovador en el que ofrece a los sojeros la posibilidad de liquidar por el dólar MEP la mitad de sus ventas, luego de un parking de seis meses en plazo fijo, debe estar preparado para este tipo de zancadillas.
Por lo pronto, Laspina vaticinó que la inflación del año próximo será de tres dígitos. Lo hizo a los gritos, en la Cámara de Diputados, proponiéndole a Carlos Heller apostar un lechón a que así sería.


La chanchada de Laspina.







UNA DULCE LECCIÓN DE PACIENCIA

Cuentan que un taxista de Nueva York llegó a la dirección y tocó el claxón.
Después de esperar unos minutos volvió a tocar el claxón.
Como esa iba a ser la última carrera de su turno, pensó en marcharse, pero en su lugar, estacionó el automóvil y caminó hacia la puerta y llamó...
"Un minuto", respondió una fragil voz de anciana.

El taxista oyó algo que se arrastraba a través de la puerta.
Después de una larga pausa, la puerta se abrió.
Una pequeña mujer de unos 90 años estaba de pie ante el taxista.
Llevaba un vestido estampado y un sombrero con un pequeño velo, como alguien sacado de las películas de los años 40.
A su lado había una pequeña maleta de nylon.

El apartamento parecía que no había sido habitado durante años.
Los muebles estaban cubiertos con sábanas.
No había relojes en las paredes, ni utensilio en los mostradores.
En el rincón había una caja de cartón llena de fotos y cristalería.

"¿Sería tan amable de llevarme la maleta al coche?", dijo.
El taxista llevó la maleta al taxi y regresó para ayudar a la anciana.
Ella se agarró a su brazo y lentamente caminaron hacia la acera.
La anciana no paraba de agradecer la amabilidad del taxista.

"No es nada", le dijo. 
"Solo intento tratar a mis clientes del modo en que me gustaría que trataran a mi madre".

"Oh, usted es un buen muchacho", dijo ella.

Cuando se metieron en el taxi, ella le dio una dirección y entonces le preguntó al taxista:
"¿Le importaría llevarme por el centro?"

"No es el camino más corto", respondió rápidamente el taxista.

"Oh, no me importa", dijo ella, 
"No tengo ninguna prisa. Voy de camino a un asilo".

El taxista miró por el retrovisor.
Los ojos de la anciana brillaban.
"No me queda familia ninguna", prosiguió con una suave voz.
"El médico dice que no me queda mucho tiempo."

El taxista extendió el brazo lentamente y paró el taxímetro.
"¿Qué ruta quiere que tome?", preguntó.

Durante las siguientes dos horas, dieron vueltas por la ciudad.
Ella le enseñó al taxista el edificio donde años atrás había trabajado de ascensorista.
Pasaron por el barrio donde ella y su esposo habían vivido de recién casados.
La anciana le hizo parar frente a un almacén de muebles, que una vez había sido un salón de baile en el que ella había bailado de niña.
Algunas veces, la anciana le pedía que aminorara la marcha enfrente de algún edificio o esquina en concreto, y se quedaba mirando fijamente en la oscuridad sin decir nada.

Cuando el primer esbozo de los rayos de sol aparecían por el horizonte, ella dijo de repente:
"Estoy cansada. Vámonos ya".

El taxista condujo en silencio hacia la dirección que ella le había dado.
Era un edificio bajo, como un pequeño sanatorio, con un camino de entrada que pasaba por debajo de un pórtico.
Dos camilleros salieron tan pronto como pararon.
Eran solícitos y resueltos, observando cada movimiento de ella. Debían de haber estado esperándola.

El taxista abrió el maletero y llevó la maletita hasta la puerta.
La mujer ya estaba sentada en una silla de ruedas.
"¿Qué le debo?", preguntó buscando en el monedero.

"Nada", dijo el taxista.

"Por favor, tiene que ganarse la vida", respondió ella.

"Hay más clientes", respondió el taxista.

Casi sin pensar, el taxista se inclinó y le dio un abrazo.
Ella se abrazó a él fuertemente.
"Usted ha dado a una vieja un pequeño momento de alegría", dijo ella.
"Gracias".

El taxista caminó hacia la tenue luz de la mañana...
Detrás de él se cerró una puerta.
Fue el sonido del cierre de una vida.

El taxista no recogió ningún cliente más en aquel turno.
Condujo sin dirección alguna sumido en sus pensamientos.
Durante el resto de aquel día, apenas pudo hablar.

¿Qué hubiera ocurrido si a aquella señora le hubiese tocado un taxista furioso o impaciente por terminar el turno?

¿Qué hubiera ocurrido si él se hubiera negado a hacer la carrera, o si solo hubiese tocado el claxón una vez y se hubiera marchado?

Entonces pensó que no había hecho nada más importante que aquello en su vida.

Estamos condicionados a pensar que nuestras vidas giran alrededor de grandes momentos.
Pero los grandes momentos muchas veces nos pillan desprevenidos y por sorpresa, envueltos maravillosamente en lo que otras personas considerarían un momento sin importancia.

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