lunes, 9 de octubre de 2023

LA MAR ESTABA SERENA, de Horacio Verbitzky - -8/10/2023


Ilustración, Tyler Foust. Animación, Silvia Canosa

Esta noche, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, cuando se realice el segundo de los debates previos a las elecciones del 22 de octubre, es probable que el Ministro de Economía Sergio Tomás Massa deba ocuparse de la navegación por el Mar Mediterráneo de Martín Insaurralde con una fotomodelo que, con supremo candor, dijo para disculpar sus regalos que siempre tuvo novios adinerados.
El domingo 1°, el tema apenas apareció de refilón, en boca de Patio Bullrich y Myriam Bregman.

Massa no se dio por aludido.
Sin embargo, tenía su respuesta preparada, pero se la guardó para más tarde, porque nadie hizo hincapié en el episodio, cosa que los medios de la oposición, Clarín, La Nación e Infoemba, reprocharon hasta el hartazgo a sus representantes políticos.
Cuando un movilero de la señal de noticias por cable de La Nación corrió a la camioneta ministerial para descerrajarle su pregunta, la contestación del candidato fue tajante: el Romeo de Lomas de Zamora "cometió un error, renunció a la jefatura de gabinete, también debe renunciar a la candidatura a concejal".
El candidato era un adolescente, cuando en las calles se cantaba: "No hubo errores, no hubo excesos…".
Cuando dio esa entrevista, Massa ya sabía que Insaurralde también desistiría de su imposible candidatura.

El ex alcalde de Lomas de Zamora había comunicado la decisión de apartarse a Máximo Kirchner, quien a su vez habló con la Vicepresidenta CFK.
Ella urgía una respuesta inmediata, porque entendió que era un golpe dirigido a las candidaturas de Unión por la Patria, la presidencial de Massa y la bonaerense de Axel Kicillof, y no perdió tiempo en especular sobre los hábitos de Insaurralde y las vinculaciones de su compañera de travesía.
La chica registró las imágenes incriminatorias, las subió a sus redes antisociales y, como no tuvieron una inmediata repercusión, a pocas horas del debate arrobó a Insaurralde (en el sentido informático de la palabra, en el otro lo estaba en exceso, por decirlo con una palabra nuevamente de moda).

Violencia moral

La divulgación de imágenes de la anterior exposa de Insaurralde, Jesica Cirio, en otro yate de crucero por el Mediterráneo, que ella misma difundió en sus redes, reforzó el escándalo.
La primera señora Insaurralde, Liana Toledo, es la secretaria del juzgado del juez Federico Villena, donde el ex asesor legal de la embajada de Estados Unidos, Gastón Marano, denunció a Insaurralde por enriquecimiento ilícito.
De la segunda mejor olvidarse: era su concuñada.
Cuando se levanta una piedra tan grande, emerge todo tipo de bichos.
Incómodo ante la exposición con tanta luz, Villena se excusó por "violencia moral".
La causa quedaría en manos del juez subrogante en ese juzgado, Ernesto Kreplak, hermano del ministro de Salud de Kicillof.
El fiscal que insta la acción es Sergio Mola (el mismo que le hizo la segunda voz a Diego Luciani en el alegato contra Cristina por la causa Vialidad).
Mola es uno de los que pidió el apartamiento de Villena.

Gracias al padre de Liana (Hugo Toledo, ex ministro y ex secretario general de la gobernación de Eduardo Duhalde), el jovencísimo Insaurralde primero ingresó y luego quedó al frente del juego legal en Buenos Aires, principal activo de su carrera política.
Las fotos de la boda, con el novio flanqueado por Duhalde y Carlos Menem, lo dicen casi todo.


Insaurralde, entre Duhalde y Menem.
Sólo perdió el pelo.

En Santiago del Estero, Bullrich apenas nombró a Insaurralde, como un comentario marginal. Javier Milei ni siquiera eso.
Ella, porque tenía un guión estricto del que le costaba apartarse.
El gatito mimoso del poder económico (Bregman dixit) tiene el mejor manejo de redes, y le basta con su referencia genérica a la casta para capitalizar un episodio que no necesita la sobreactuación de terceros para producir un porrazo de consecuencias impredecibles.
Juntos por el Cambio no parece en condiciones de aprovecharlo.
Para no ir más lejos, su candidato en Lomas de Zamora es Guillermo Viñuales, quien durante años fue el Insaurralde de Insaurralde.
Ahora dice que renunció porque previó lo que ocurriría con su ex jefe, una de las tantas afirmaciones inverificables en esta contienda.
Y el candidato cambiante a la gobernación, Néstor Grindetti, desechó el tema como una cuestión de la vida privada. Es reincidente en esto.
En 2016, cuando su nombre apareció en los Panama Papers, dijo que la empresa offshore y la cuenta en Suiza eran "un tema personal".
Bullrich sigue complicada por las flores que Maurizio Macrì no deja de arrojarle a Milei.
Con la candidatura de su primo en la Capital Federal, Macrì se da por satisfecho. El resto, que se hunda, como Rodríguez Larreta.
Hombre generoso, el calabrés.

El helado de Durán Barba

La mayoría de los consultores cree que la difusión del viaje de Insaurralde no modificará el resultado de las elecciones presidenciales.
El ecuatoriano Jaime Durán Barba, que pasó de la JP de los '70 en Mendoza a la asesoría a Maurizio Macrì en el siglo XXI, sostuvo que "a la gente no le importa el yate. Es divertidísimo para la prensa, pero para la gente no".
A su juicio, "la gente se mueve en su metro cuadrado, solo le importa el que le permita poder darle un helado a su hijo".

Carlos Fara tampoco cree que se traduzca en un corte de boletas que dañe a Kicillof. 
"Al gobernador todo el mundo le reconoce honestidad, más allá de la responsabilidad del cargo".
Otros creen que no afectará a Massa, aunque no están tan seguros sobre qué pasará en Buenos Aires.
Lomas de Zamora es el segundo partido más poblado de la provincia detrás de La Matanza, y una caída allí podría incidir en el resultado provincial.
Kicillof lideró el despegue, con la disolución de la jefatura de gabinete que propuso a la Legislatura, sin conversarlo con nadie del gobierno nacional.

Cuando desciende de la camioneta de Milei y pone pie en tierra, Carolina Píparo hunde los pies en una realidad que no conoce.
Mirá este video, grabado en Florencio Varela.
Comienza ante una calle de tierra intransitable, que atribuye al kirchnerismo. 
“No corten boleta. El 22 de octubre kirchnerismo o Avanza Libertad”, llegó a decir, antes de que los vecinos la desmintieran: la tierra removida era parte de los trabajos que el municipio acababa de comenzar para arreglar esa calle.

https://www.youtube.com/shorts/DL6PS-KyTpc

Con una regularidad que aburre, Clarín detectó una nueva "rebelión contra Máximo Kirchner", por parte de "intendentes sindicalistas y dirigentes con peso territorial, quienes pusieron en la mira al líder de La Cámpora. Reclaman desplazarlo de la conducción partidaria y empoderar al gobernador" Kicillof.
Pero el texto de la nota no menciona a ningún peso pesado, sino a una agrupación de Vicente López, "de la que formaron parte Agustín Rossi y Santiago Cafiero", pero que ahora sólo congrega a figuras de tercer orden: 
  • el ex intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, quien no logró apoyo para disputar la interna;
  • el candidato a intendente de Vicente López, Lucas Boyanosky (quien perdió las PASO frente a la heredera de Jorge Macri, Soledad Martínez, por 55% a 20%);
  • la senadora massista Sofía Vanelli, co - partícipe de esa derrota en Vicente López;
  • el secretario del Ministerio de Vivienda, Gustavo Aguilera, y
  • María Eugenia Giroldi, vicepresidenta del PJ de Campana (que perdió en las primarias por 53% a 23% frente a JxC).
La agrupación se llama Mayoría Peronista, en una simpática expresión de deseos.
Es posible que se hayan envalentonado, al saber que Kirchner no piensa postular a la reelección como presidente del Justicialismo bonaerense.
Además, Boyanosky milita en La Cámpora y no alienta el reemplazo de Kirchner.

A mí no

Según Clarín, Máximo asistió al acto de Ensenada hace dos miércoles pero no le permitieron subir al escenario, así como no pudo imponer a Insaurralde como candidato a vicegobernador.
Cerca de la gobernación dicen otra cosa: Wado de Pedro se comunicó con los organizadores para solicitar que en el escenario sólo estuvieran Massa y Axel. Máximo se retiró en cuanto concluyó el acto porque estaba con 39° de fiebre y quería salir rápido.
La promoción de Insaurralde a la vicegobernación nunca estuvo en la agenda del kirchnerismo.
Máximo tanteó la posibilidad de que quien acompañara a Axel fuera la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, del Movimiento Evita, con la intención de impedir la interna en La Matanza, que fue una sangría para el justicialismo, y que Walter Correa se presentara en Moreno.
Pero ese sondeo no llevó a nada y la propia Cristina le confirmó a Verónica Magario que mantendría su vicegobernación en un eventual segundo mandato de Kicillof.
El gobernador no participa en esta ofensiva contra Kirchner.
En una entrevista con la señal C5N dijo que ni a él ni al jefe del justicialismo bonaerense podría pasarles lo que le ocurrió al ex alcalde de Lomas.

Esta novela es similar a la de 2017, el segundo año de la presidencia de Macrì, por entonces triunfal.
El 25 de febrero de ese año, Infoemba no solo escarneció a Máximo Kirchner. También dijo que la unidad del partido pendía de un hilo y puso en boca de un anónimo dirigente del PJ bonaerense que "Cristina perdió el liderazgo el mismo día en que dejó de ser Presidente".
Además, "un amplio grupo de dirigentes e intendentes prefiere que no participe de la nueva etapa del peronismo, aquella que empezó el día que se terminó su gobierno".
En esa visión, "los votos de la sociedad argentina cambiarán la historia del PJ. Y, sobre todo, serán determinantes en el nacimiento de un nuevo liderazgo en el peronismo".
El 16 de mayo, Clarín sostuvo que "veinte intendentes pegaron el faltazo a un acto que encabezó Máximo".
El 21 de mayo agregó que Cristina reprocha a los intendentes del PJ que no entienden que hay que frenar a Macrì.

Si en algo acertaron fue en el carácter ordenador de los votos, pero el vaticinado nuevo liderazgo tuvo el rostro de Cristina, que perdió la elección general por unos pocos puntos con Esteban Bullrich, pero aplastó la opción impulsada por aquellos dirigentes e intendentes, personificada en el irrelevante Florencio Randazzo.

Aun luego de esa tunda, nada menos que el 25 de diciembre de 2017, el portal Letra P citó "fuentes partidarias" para afirmar que "la flamante conducción del PJ bonaerense, presidida por el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, organizaba reuniones de cúpulas para sumar a los dirigentes Florencio Randazzo y Sergio Massa".
Entre ambos no llegaban a la mitad de los votos obtenidos por Cristina:
  • CFK 37,25%
  • Sergio Massa: 11,32%
  • Floro Randazzo 5,31%
Fue el acercamiento de Máximo a Insaurralde el que permitió pacificar las disputas entre los intendentes, apoyar la candidatura de Axel en 2019 y, ya como jefe de gabinete, curar las lastimaduras de la elección perdida en 2021.
Luego de la bien ganada eyección de Insaurralde, la inquietud es quién se encargará de esa tarea y, sobre todo, de articular con los denominados sin tierra, los dirigentes peronistas que no gobiernan sus distritos, e impedir su diáspora.

El sábado esas fantasías rupturistas se chocaron con la imagen de Massa, Axel, Máximo, El Cuervo Larroque, Verónica Magario y Fernando Espinoza en la camioneta que encabezó la caravana al paso por La Matanza.
Antes, Massa y Máximo habían estado juntos en el Bajo Flores, donde hace veinte años hizo un acto célebre Néstor Kirchner.


La caravana que desmiente las versiones rupturistas: Verónica, Máximo, Espinoza, Massa, Axel y El Cuervo.


https://www.youtube.com/watch?v=CSKk6jcQ6Rk&ab_channel=Televisi%C3%B3nP%C3%BAblicaNoticias

El peor enemigo

En esta elección tan particular, cada candidato es su propio peor enemigo.
Massa está haciendo una campaña impecable, adoptando todas las políticas que el doctor Fernández rechazó porque las proponía Cristina, pero la disparada de los precios y del dólar hacen todo más arduo.
Se derriten como el helado al hijo que mencionó Durán Barba.
Milei se siente vencedor y trata con sorna a sus rivales, propone políticas extravagantes que, o no podrá aplicar o desencadenarán el caos, y se refiere a la represión de 1976 a 1983 en los mismos términos de los dictadores, como excesos cometidos en el marco de una guerra.

Deslenguado, acusó a Bullrich de haber puesto bombas en jardines de infantes, algo que nunca nadie hizo en la Argentina.
Ella lo demandará ante la Justicia (se supone que sabe que los tipos penales de calumnias e injurias no se aplican en casos de interés público, como este), pero muestra un alarmante desconocimiento no sólo de la economía, sino también de los temas institucionales y de seguridad, que en teoría serían su fuerte.
Cómo será que un relator de partidos de fútbol debió advertirle que escuchar las conversaciones de las personas privadas de la libertad con sus abogados defensores entraría en colisión con la Constitución Nacional y con la Convención Americana de Derechos Humanos. (El artículo 18 de la Constitución, que rige desde 1853, es decir que tuvo tiempo de enterarse, declara "inviolable la defensa en juicio", así como "la correspondencia epistolar y los papeles privados".
Y el artículo 8.2.d del Pacto de San José, que tiene rango constitucional, garantiza el derecho de "toda persona inculpada de delito" a "comunicarse libre y privadamente con su defensor".)

Respecto de los crímenes de la dictadura, una novedad inadvertida llegó desde Roma, donde el Papa Francisco está presidiendo el Sínodo de Obispos en el cual pretende avanzar su agenda innovadora.
Ante las objeciones de cinco cardenales conservadores, Bergoglio respondió acerca del rol de la mujer en la institución, la unión civil de personas del mismo sexo y el perdón.
Este último punto tiene especial interés en el país del pontífice.
Según el Papa, el arrepentimiento es necesario para la absolución e implica la intención de no pecar, pero “hay muchas formas de expresar arrepentimiento” y el mero hecho de acercarse a la confesión “es una expresión simbólica” del mismo.
Desde la década de 1980 en adelante, Juan Pablo II y el Episcopado argentino negaron el perdón a los criminales del terrorismo de Estado porque el catecismo católico exige para ello que se arrepientan, detesten el error y se comprometan a no repetirlo.
El relajamiento de estas condiciones es un paso hacia la impunidad que, por supuesto, no será evitado por los ingenuos proyectos de represión al negacionismo.
Nadie en el país se dio por enterado de esta peligrosa innovación del ídolo bergogliano.


En la inauguración del Sínodo.
Tal vez no haga falta detestar el error, ni prometer no repetirlo.

El frente internacional, sin embargo, estuvo copado por el nuevo estallido bélico en Medio Oriente.
Los ataques de Hamás, que tomaron por sorpresa a la sofisticada inteligencia israelí, fueron condenados de inmediato por Massa, Bullrich, Milei, Macri y Cristina. Pero la Vicepresidenta fue la única que además de repudiar los ataques y solidarizarse con los centenares de víctimas, reiteró que es preciso el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas que insisten en la solución de los dos estados.
Precisamente, el ataque de Hamas es respuesta al endurecimiento de las posiciones de Israel, que reivindica el régimen de apartheid denunciado por Amnesty y Human Rights Watch y avanza en acuerdos con el reino saudita, encaminados a encapsular a los palestinos y fortalecer a los colonos que siguen desplazándolos de sus tierras.
Así procura controlar a la Corte Suprema para que no ponga límites a esas medidas impulsadas por el sector supremacista del gobierno israelí, sin el que Netanyahu no tendría la necesaria mayoría parlamentaria para sostenerse en el poder.
Y también para que no avance en las investigaciones sobre sobornos recibidos por el primer ministro.

https://www.youtube.com/watch?v=ViShS-O74Qw&ab_channel=RTVENoticias

El frente judicial

Además de prepararse para el debate, Massa no descuida el frente judicial, donde tiene más contactos y palanca de lo que se menciona, aun luego de la sentida pérdida de Claudio Bonadio.
Aun en reserva, ya tiene un candidato para el Ministerio de Justicia: es el académico de Lomas de Zamora Diego Molea, quien con una singular habilidad para la rosca logró formar un bloque de tres miembros en el Consejo del Magistratura, lo cual le da un manejo desproporcionado a su inserción política.

Respecto del acuerdo que el Senado prestó para que la camarista de Casación Ana María Figueroa continuara en su cargo otros cinco años, una vez cumplidos los 75, se especula con la posible posición de la Corte Suprema, que ya había jubilado de oficio a Figueroa.
Ante el nuevo acuerdo que le prestó el Senado y el decreto ratificatorio que firmó el Presidente Fernández, se presume que la Corte Suprema eludirá el conflicto de poderes y acatará la decisión.
Con una salvedad: aceptaría el voto del Senado que otorgó cinco años más de mandato a Figueroa, pero convalidaría lo actuado por la Cámara Federal de Casación Penal en su mes en el limbo, que revocó los sobreseimientos a CFK en los expedientes del Memorándum con Irán y Hotesur - Los Sauces, de los Tribunales Orales Federales 5 y 8.
En definitiva, lo que importaba era que los jueces de la lista bordó Daniel Petrone y Diego Barroetaveña aprovecharan la ausencia de Figueroa para reabrir esos expedientes contra la Vicepresidenta, sin una molesta disidencia que los expusiera por la endeblez de sus argumentos.

También apartaron para cuando se realicen los respectivos juicios a los titulares de ambos TOFs, Daniel Obligado, José Antonio Michilini, Gabriela López Iñiguez y Adrián Grünberg.
Resta por ver a quiénes designarán a dedo para ejecutar la condena a Cristina, luego de años de juicio innecesario.
La ausencia de Figueroa es uno de los fundamentos de la apelación presentada por el defensor de Cristina, Alberto Beraldi.


Massa y su posible ministro Molea.

Cada uno es cada cual

La prensa opositora martilla sobre la situación económica, no sólo acerca de los índices de precios al consumidor, que mes tras mes superan récords negativos de décadas.
Su abominación principal es el kirchnerismo y, dentro del kirchnerismo, Cristina.
Pero incluso objetan la gestión de Juan D. Perón.

Tanto Macrì como Milei la han emprendido también contra Hipólito Yrigoyen, y el economista que Milei eligió para el Banco Central, Emilio Ocampo, cuestionó hasta a José de San Martín.
Nos vamos acercando al descubrimiento de América.

Para entender cómo les fue a la economía y a la sociedad en cada momento es útil desagregar liderazgos y periodos.
Ese es el trabajo que emprendió Manuel Máximo Cruz, asesor en política pública, estrategia y desarrollo económico del Ministerio de Desarrollo Productivo. Graduado en la Universidad Nacional de La Plata y con un master en Corea del Sur, Cruz cotejó el crecimiento del Producto Interno per cápita de cada gobierno de las cuatro décadas post - dictatoriales.
En cada caso, se toma 100 como el valor base al comenzar cada gobierno.
Los resultados son contundentes.
Los gobiernos kirchneristas arrojaron un crecimiento señalado, seguido a buena distancia por el de Carlos Saúl Menem.
El actual, de Alberto Fernández, se mantiene apenas por encima del punto inicial, y los de Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa y Maurizio Macrì se desploman.


En el lapso 1983-2022, el producto creció el 24,27% durante las gestiones del peronismo y cayó 7,78% durante la coalición PRO-UCR y 10,48% bajo la alianza UCR-Frepaso.


Si estos datos básicos estuvieran incorporados a la conciencia colectiva, no habría dudas sobre el resultado de las próximas elecciones.

NE ME QUITTE PAS, de jacques Brel

Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
À savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
À coups de pourquoi
Le coeur du bonheur
Ne me quitte pas

Moi, je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs couurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est, paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas?
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
À te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Mais
Ne me quitte pas



TRADUCCIÓN

No me abandones.
Hay que olvidar
todo se puede olvidar,
lo que ya pasó
Olvidar el tiempo
de los malentendidos
y el tiempo perdido.
Saber como
olvídar estas horas
que a veces mataban
a golpes de porqués
el corazón de la felicidad.
No me abandones.

Yo te ofreceré
perlas de lluvia
llegadas del país
donde no llueve.
Cavaré la tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y de luz.
Haré un dominio
donde el amor será el rey,
donde el amor será ley,
donde serás reina.
No me abandones.

No me abandones
Yo te inventaré
palabras absurdas
que tú comprenderás.
Yo te hablaré
de estos amantes
que vieron dos veces
sus corazones abrasarse.
Yo te inventaré
la historia de este rey.
muerto por no
poder encontrarte.
No me abandones.

A menudo hemos visto
Renacer el fuego de
un antiguo volcán
que se creía demasiado viejo
Es verdad que las
tierras quemadas
dan más trigo
que el mejor abril.
Y cuando llega la noche
para que un cielo brille
el rojo y el negro
acaso no se unen..?
No me abandones.

No me abandones
no lloraré más
no voy a hablar mas
me esconderé allí
para mirarte
bailar y sonreír.
Y escucharte
cantar y luego reír.
Déjame volverme
la sombra de tu sombra,
la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.
No me abandones.

jueves, 5 de octubre de 2023

SIETE PRIMEROS PLANOS DE EVA PERÓN, de José Pablo Feinmann

Primero

Ella es bastarda.
Su padre, que se llama Juan como su único hermano, es una presencia fugaz que sólo pareciera tener el destino de embarazar a su madre.
Son cinco los hijos que le entrega, que le abandona.
Se muere en medio de su familia legal y Eva siente el rechazo de los legítimos cuando su madre los lleva al entierro.
Ahí, más que nunca, o quizá por vez definitiva, sabe que la bastardía es su destino.
No tiene linaje. No tiene nada detrás. Ningún derecho la respalda.
Deberá hacerse a sí misma, inventarse como el bastardo sartreano.
No sólo es existencialista sin saberlo, sino antes del existencialismo.
Sartre, también sin saberlo, escribirá sobre ella en el Saint Genet, ya que toda escritura sobre la bastardía la incluye.

Segundo

Ella tiene un cuerpo y lo utiliza como herramienta de poder.
Si el bastardo tiene que inventarse, darse el ser que no tiene por esencia, la primera certeza de Eva para ser es la de su cuerpo.
Descubre que es bella y que eso no es poco para someter a los hombres en su búsqueda ascendente.
Llega a Junín ese cantante meloso, acosado por la bobería de las solteronas, y es presa fácil para Eva, que lo seduce y lo obliga a rescatarla de la siesta interminable de ese pueblo con destino de corte y confección.
Aquí, quienes habrán de odiarla, empiezan su coro rencoroso, profieren la palabra que la marca: con el vaho del odio dicen prostituta, una y otra vez, siempre, prostituta.
Eva está más allá o más acá de eso.
¿Qué puede importar en una vida de sucesos vertiginosos un epíteto nacido del alma católica de la Argentina gorila?
Eva quería trepar, quería ser eso que dirán que fue: la más grande trepadora después de la Cenicienta.
Y qué..?
¿Quién puede acusar de algo a esa muchacha que buscaba el ser con lo único que tenía, con su belleza, con su cuerpo?
Prefiero imaginarla cerca de Naná, de Griseta, de Lola - Lola, no de la Virgen María.
Prefiero imaginarla una mezcla de Rosa Luxemburgo y Margarita Gautier.
Habrá desatinado muchas camas, o acaso no tantas, nunca lo sabremos, pero cuando llegó a la que quería se detuvo, se quedó allí para siempre.
Era la cama de Perón.

Tercero

Ella es la mina del hombre con más poder en la República.
Es la mina de Perón.
Ella es, también, el más grande agravio que ese coronel populista le infiere a la oligarquía: se mete con Eva Perón, esa actriz, esa puta.
De Perón se podrán decir todo tipo de cosas, buenas y malas, pero sólo una es innegable: entre 1944 y 1952 tuvo a su lado una mujer excepcional. De verdad.
No un florero como tuvieron todos los señores presidentes de este país desdichado, sino una mujer, ella, Eva, que lo cubrió de elogios para neutralizarlo, para tenerlo de su lado, para llevarlo al territorio del pueblo y no al de los cuarteles, de donde él venía y de donde tal vez nunca salió del todo.
¿O no reclamó en seguida, en 1973, sus galas de teniente general, su rango de milico y se sacó montones de fotos que abrumaron las paredes de los sindicatos, donde habitaban sus aliados y sus patotas?

Cuarto

Ella quiere la vicepresidencia. Es una ambición política y ontológica.
Ontológica porque quiere darse el ser, ser en la modalidad de algo, quiere el ser que el Estado puede darle, quiere ser, por fin, una objetividad del mundo, una legalidad instituida y respetada.
Y política porque sabe que con ella llegan a la cima del poder los sindicalistas que le son fieles y los pobres, los grasitas, los morochos que tanto quiere, los bastardos como ella, los que nada tienen, ni tierras ni apellidos, sólo brazos fuertes, sudor, cansancio y plusvalía.
Se juega, aquí, su partida decisiva.
Llena la plaza y habla con los grasitas durante horas, le piden algo que ella ya perdió, la vicepresidencia.
La perdió por la oligarquía, por la Iglesia, por los militares y la perdió por Perón, que la dejó sola, que le tenía miedo, que sabía, como nadie, que en esa Argentina de 1951 sólo había un político a su altura, capaz de pelearle espacios de poder, de quitárselos, de relegarlo, ella, Eva.
La deja sola ante los lobos y los lobos la devoran.

Quinto

Ella tiene cáncer.
Presumen algunos que el fuego de su militancia la quemó.
Otros, los que la odian, que la quemó su maldad.
Se desliza como un fantasma por el Palacio Unzué.
Perón no quiere verla; le impresionan su delgadez, su palidez, su furia.
Ella no acepta esa enfermedad. Se resiste a estar en cama. 
“Ahí es donde todos los hijos de puta quieren que esté, en la cama, postrada, enferma, inútil, inofensiva.”
Luego del golpe de Menéndez le pide fusilamientos a Perón. 
“Si no fusilamos nosotros hoy - dice arrasada por la fiebre – nos van a fusilar ellos mañana.”
ólo otro bastardo como ella la acompaña en la agonía, Jamandreu, el que la vistió primero con los trajes Dior y luego con el traje sastre seco, austero de la compañera militante.
Jamandreu, cálido y sufriente en una Argentina de machos, cuando los homosexuales no era gays sino putos o pervertidos o invertidos, seres que carecían (como buenos bastardos) de la gran condición del patricio argentino, la hombría.
Jamandreu, que le dice: “En este país ser pobre, ser puto y ser Eva Perón es la misma cosa”.
Ella, muriéndose, quiere formar milicias populares y le compra armas al príncipe Bernardo de Holanda.
Era tarde, ya era tarde para todo.
Las armas llegan y Perón las desvía al arsenal Esteban de Luca.
En 1955, serán utilizadas por sus enemigos para derrocarlo.

Sexto

Ella se muere. Para su mal y para su bien.
Se muere en medio de sufrimientos atroces. 
“Soy muy chiquita para sufrir tanto”, ha dicho.
Juancito, el tarambana de su hermano, se pone a gritar “no hay Dios, no hay Dios” cuando recibe la noticia.
Perón le organiza funerales descomedidos. Es el 26 de julio de 1952.
Sin embargo, los que mueren jóvenes mueren intactos, mueren siendo lo que han sido.
No envejecen, no negocian, no claudican, no concilian, no engordan, no se arrugan, no se contradicen, no tienen un antes y un después sino un presente constante.
Así, Eva comparte el destino de Ernesto Guevara, o el de Marilyn Monroe, o el de James Dean, o el de George Gershwin o el de Mozart: mueren habiendo sido una sola cosa, un destello, una fugacidad sin hendijas.

Séptimo

Ella, en los setenta, se guevariza.
Es el Che de la juventud militante.
El dibujo de Carpani reemplaza al de Manteola, el que ilustraba la cubierta de La razón de mi vida.
Se recuerdan sus frases más duras. Segritan en los actos militantes. 
“La patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas.”

Hoy, en la Argentina devastada del nuevo siglo, es difícil conjeturar dónde está. Pero si de buscarla se trata o, mejor aún, si se trata de encontrar el rostro que de ella permaneció, el que la muerte dibujó para siempre, el de la militante bastarda, rencorosa, vengativa, dura, autoritaria, apasionada por los desheredados y por la justicia social, habremos de encontrarla entre las geografías del riesgo.
Entre los de abajo, entre sus vivos y entre sus muertos.

AMÉRICA LATINA: ORIGEN Y DESPOJO, de José Pablo Feinmann

Hipótesis de trabajo

Se trata de ser provocativos. Insolentes.
Y hasta de llevar la imaginación teórica a todos los extremos que pueda acceder. Para qué.?
Simple: necesitamos despertarnos nosotros.
Llevamos décadas y décadas dormidos, disminuidos, convencidos desde afuera y desde adentro de nuestra insignificancia.
Necesitamos despertar a los teóricos del Centro.
Aquí está (otra vez) América latina.
Y tiene (desde el despojo y la sangre) algo que decir.

Nada menos que esto: sin despojo de América latina no habría capitalismo occidental.
Somos el origen. La condición de posibilidad. El punto de partida.
También lo es la praxis conquistadora europea y el espíritu fiero, rapaz y obstinadamente histórico del capitalismo.
Pero el capitalismo se hizo por medio del saqueo.
Y la víctima más fructífera de ese saqueo fue el Sur.
La Periferia. Nosotros.
No estamos volviendo a la Teoría de la Dependencia.
Subyacía en ella una filosofía de la historia que no nos sirve hoy. Ya veremos por qué.
Y por fin: éstas son notas. Aproximaciones.
Señalamientos de trabajos futuros. Borradores.
Si los publicamos así, es porque no podemos esperar.
Volvió el tiempo, y es ahora.

Indias

Se llama el Capítulo I de la formidable Historia Argentina de José Luis Busaniche. (Llevo unos treinta años diciendo que es la mejor. No lo voy a decir una vez más. Aunque, en rigor, acabo de hacerlo.)

Escribe Busaniche: “Desde el viaje inicial de Cristóbal Colón, hasta que finaliza el periplo de Magallanes, va dilucidándose, en un período de casi treinta años, el enigma de los primeros descubrimientos.
Y el mundo asiste conmovido a la más portentosa revelación que se produjera desde la llegada de Jesucristo.
‘La mayor cosa desde la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo creó, es el descubrimiento de este nuevo mundo que Indias se llama’, dijo el cronista primitivo López de Gomara.
Esta frase traduce el pensamiento de la Europa cristiana frente al hecho más trascendente de su historia”
(Busaniche, p. 7).

Donde dice “Europa cristiana” hay que poner “Europa capitalista”.

Aunque, según se sabe, algo han tenido que ver el cristianismo y la acumulación del capital.
Anotemos los desbordes conceptuales, que no lo son, sino que verifican los hechos: “La mayor cosa desde la creación”, dice López de Gomara.
El “hecho más trascendente de la Europa”, dice nuestro Busaniche.
Nadie de los que habrán de enfrentarse seriamente al tema se atreverán a bajar el tono.

Adam Smith, los grandes sucesos

El gran - gran teórico del capital industrial británico empieza recurriendo a la Histoire philosophique del francés Raynal para meter en clima sus propios desbordes.

Confiesa (porque éstas, para nosotros, son confesiones) Raynal: “No ha habido acontecimiento tan importante para los pueblos de Europa que el descubrimiento del Nuevo Mundo y el paso a las Indias por el Cabo de Buena Esperanza.
Entonces ha comenzado una revolución en el comercio, en el poderío de las naciones, en las costumbres, en la industria y en el gobierno de todos los pueblos”
(Smith, Riqueza p. 556).

Y Adam se larga con todo: “El descubrimiento de América y del paso a las Indias Orientales por el Cabo de Buena Esperanza son los sucesos más grandes e importantes que registran la historia de la humanidad” (Smith, p. 556).

Y aparecen la vejación, la masacre, la tortura de los exquisitos europeos.
Cuando la civilización mata, lo hace con más crueldad que nadie. Porque le añade a la crueldad la técnica de la crueldad. O pone la técnica al servicio de la crueldad.
“En la época del descubrimiento era tan superior la fuerza de los europeos que, prevalidos de la inmunidad que ésta les confería, cometieron toda clase de injusticias en aquellos remotos países” (p. 556).

Y algo más sobre el desarrollo de la industria y el comercio: “Como consecuencia de aquellos descubrimientos, las ciudades comerciales de Europa (...) se han convertido en los manufactureros y comerciantes de los numerosos y prósperos colonos de América, y también de casi todas las naciones de Asia, Africa y América” (p. 557).

Y el desdeñoso señalamiento al ausente pathos hispánico: “Las colonias de España dan, en realidad, mayor estímulo a la industria de las naciones extranjeras que a las suyas” (p. 557).

Sarmiento y España

A Sarmiento no le gustaba España. Carecía de espíritu capitalista.
En sus Viajes anota: “Estuve en Europa... y en España”.
En Recuerdos de provincia: “Mucho se teme que trescientos años de terrífica (sic) Inquisición hayan achicado considerablemente el cerebro español”.
España no tiene espíritu capitalista. Roba de América y roba para el lujo de las cortes. Es el amo hegeliano confinado a la esfera del goce.

Inglaterra encarna el espíritu de la laboriosidad. Sobre todo, con los piratas. Los galeones españoles se llevaban el oro de nuestra América y Drake y Morgan y Errol Flynn se lo robaban para la corona británica.
Cuando Morgan se instala como gobernador de Jamaica... ¡John Lo-
cke le escribe su programa de gobierno!
“Los piratas, los filibusteros, los corsarios y los bucaneros fueron los constructores de las instituciones del capitalismo que conocemos en la actualidad” (cita que tomo del gran Enrique Silberstein, a quien las editoriales argentinas le deben una urgente reedición de su obra. A ver, muchachos y niñas: Chitarroni, Sabanes, Djament, ¿para cuándo?).

Crónica del horror

De las Casas: ¡Hubo cierta vez un cura bueno!
Tan bueno, que habría visitado y bendecido la muestra de León Ferrari.
No, desde luego: no era Bergoglio, que suele merodear por las cavernas o, al menos, por su espíritu eterno en el corazón de la Iglesia. Era otro.
Era Fray Bartolomé de las Casas.
Quería algo imposible: que los españoles no aniquilaran más indios.
Pobre, Bartolomé.
Los españoles tenían todo para matar indios sin culpa.
La misión de la Iglesia (o una de sus principales) es lavar las culpas de los asesinos.
Los nuestros, aquí, cuando los marinos bajaban de los vuelos de la muerte les decían: “Calma, hijo mío. Has cumplido con tu misión divina.
Eres parte del Plan del Señor, que es eliminar a los soldados del Demonio, que se encarnan en esos chicas y chicas que acabas, con Su aprobación, de arrojar a nuestro grande y ancho río, que crece y se dilata día a día para recibir los cadáveres de los impíos.
Ve con tu familia. Reza antes de dormir.
Que la culpa no se instale en tu alma. Y, sobre todo, regresa mañana”
.

Bien, esto lo inventaron los curas de la conquista.

“Los indios no tienen alma, hijo mío. No son seres humanos.
Son salvajes sin Dios.
Tu misión es divina. No matas a un ser humano cuando matas a uno de ellos. Matas una cosa. Una excrecencia de la naturaleza.
Y posibilitas la grandeza de España y la fe católica que estos irredentos rechazan.
Sigue con la Cruz. Y, sobre todo, que no se detenga tu Espada.
Ni ante hombre, ni ante mujer, ni ante niño.
Dios te mira y aprueba. Es por Su grandeza que matas.”


Entonces, el bueno, inusual, insólito Fray Bartolomé de las Casas (1474 - 1566) cita un sermón arrasador del padre fray Antón Montesino (es cierto: entre tanta inmundicia hubo siempre un par de tipos buenos, pero ¡qué pocos!; si hubiera habido más, no habría existido el capitalismo).



Montesino, estremecedoramente, dice: “Todos estáis en pecado mortal por la crueldad que usáis con estas inocentes gentes.
Decid, ¿con qué derechos y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios?
¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas con muertes y estragos nunca oídos?”
(De las Casas, Historia de las Indias).
Y sigue: “Esos, ¿no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales?”.

Entre nosotros, el mejor teórico del horror, Ramón Camps, dijo muy claramente: “Nosotros no matamos personas, matamos subversivos”.

Esta es la lógica profunda de todo genocidio. Expulsar al condenado a la masacre de la condición humana.
Algo más: “Estragos nunca oídos”, dice Montesino citado por De las Casas. ¿Eso hizo el surgente capitalismo en América latina en busca de su acumulación originaria?
Preguntas incómodas: ¿por qué sería tan subversivo hacer una película sobre estas matanzas?
¿Por qué Hollywood jamás la haría?
¿Por qué Spielberg no hace una peli sobre De las Casas?
¿Por qué es, en cambio, tan razonable, aceptado, justo filmar a Schindler y su lista?
¿Por qué sufrimos tanto por el Holocausto (por el cual pienso seguir sufriendo mientas viva) y nadie recuerda el genocidio americano que, según se estima, se llevó cincuenta millones de almas, por lo bajo?

Eduardo Grüner trabaja estos temas con tanta obsesividad como yo, o más. Mejor así.
Esta no es la tarea de uno.
Esta es una tarea de latinoamericanos en una hora en que acaso vislumbramos una hendija, una pequeña luz.
Dice Grüner: “Desde un punto de vista macrocultural e histórico-‘filosófico’, significó que en una dimensión decisiva el capitalismo (y más ampliamente, Occidente) fue (y es) lo que fue (y es) gracias a la explotación de lo que más tarde dio en llamarse el tercer mundo o la periferia” (texto aún inédito).
Y algo más: Occidente es “lo Mismo que se define como tal a partir de su expulsión ideológica de lo Diferente, el ‘Uno’ a partir del cual hay un ‘Otro’, como si ese Otro no hubiera hecho de él el Uno que pretende ser” (texto inédito).
Y dejamos a Marx para otra ocasión.

En suma, somos el origen y la condición de posibilidad del capitalismo en tanto despojo.
Hay un centro porque (antes y como requisito) fue saqueada una periferia, que lo fue a partir del asalto del centro.
Ahora América latina ya no se acepta como lo Otro de la Mismidad Occidental globalizadora. Buscará su Centro.
Y desde ahí dirá sus palabras del porvenir.
Al menos, ése es el proyecto
.

LA EDUCACIÓN ARGENTINA, de José Pablo Feinmann

Hay frases que deben agradecerse.
Hay personajes que no pueden dejar de ser lo que son y, por consiguiente, en algún momento se les escapa la verdad.
Tan hondamente la llevan en sus corazones.
Hacemos referencia al señor vicepresidente de la CRA (Confederaciones Agrarias Argentinas).
No sólo dijo algo que pensaba, algo de su historia personal, de su infancia tal vez, hizo una síntesis admirable de la educación argentina desde 1880 hasta el presente.
Acaso algo haya cambiado. Pero es difícil cambiar las cosas en ese ámbito.
Tan cerrado está, tan estructurado, que todo cambio es “subversivo”.

El personaje se llama Néstor Roulet.
Un argentino como cualquier otro, que se educó en la escuela argentina, bajo sus valores, bajo su visión de los hechos.
Se trata de un militante agrario. Un hombre con fe en la tierra y en Dios.
Su fe en Dios la manifestó por medio de su fe en la Virgen, que, Santa Trinidad mediante, es lo mismo.

Dijo: “Después de 120 días en la ruta, luchando, parando y gritando, evidentemente hubo una mano de arriba que nos iluminó.
Detrás de esa mano estuvo la Virgen María, pidiendo por todos los productores argentinos”.

Tal vez sea más razonable decir que la mano que los iluminó no vino “de arriba”. Aunque si tenemos en cuenta que esa mano fue la del vicepresidente del partido al que enfrentaban, hombre que cumplía, en tanto tal, su función de presidir el Senado, hombre que había llegado ahí por elección del partido gobernante, y que, súbitamente, da una voltereta y les vota a favor a los agraristas, no puede caber duda alguna: alguna iluminación celestial tuvo lugar ahí.

Sí, detrás de la mano de Cleto estuvo la de la Virgen.
Es asombrosa la intervención de los dioses en los momentos decisivos de la vida argentina.
La “mano de Dios” fue la que hizo el gol de Maradona ante los ingleses, que vengó la deshonrosa derrota del Ejército del majestuoso general Galtieri en Malvinas.
Un Ejército formado por jovencitos vejados por sus superiores más que por el enemigo y del que hasta la fecha se han suicidado 290 ex combatientes.
Pero “la mano de Dios”, que empujó la de Maradona, lavó el honor argentino.

Ahora es “la mano de la Virgen”.
Que, sin duda, empujó al Cleto a su célebre voto “no positivo”, ejemplo de la palabra dada a los compañeros de fórmula, aquellos a quienes decidió unirse, pero también ejemplo de que la libertad es la esencia de la política, de modo que si uno tiene ganas de no actuar según había prometido hacerlo y decide hacer lo contrario es porque es libre, sépase esto bien, pues se trata de un nuevo principio: la traición es la expresión suprema de la libertad.
Porque todo aquel que traiciona se libera, ante todo, de la palabra dada.
¿Qué es eso de someterse a lo que uno ha dicho?
Uno es libre. Y un hombre libre dice algo hoy y mañana otra cosa.
De modo que nadie espere nada de la “palabra de honor” de otro.
Bah, ¡esas antigüedades!

La “palabra de honor” ata al ser humano a algo que dijo en el pasado.
La “traición”, en cambio, lo mantiene en estado constante de libertad.
De decisión, de elección permanente.
Si quieres tener a tu lado a un hombre libre, no exijas mi “palabra de honor”, déjame ser libre.
O sea, clavar mi puñal en tu espalda siempre que se me antoje.
Morirás, pero a manos de un hombre libre.
Esta es la ética - Cleto.
Me he tomado la libertad de apenas esbozarla, pero prometo darle más desarrollo porque es, en verdad, revolucionaria.
Bien, según Néstor Roulet, que es el vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), la Virgen María ha pedido por todos los productores argentinos.

Esto es secundario. 
Roulet dijo algo mucho más importante.
Habló de su maestra de Historia.
Y – suponemos que con cierta nostalgia por esos años escolares de plenitud – dijo que ella le enseñó que la grandeza de esta Patria que habitamos había sido hecha, era debida a tres instituciones: la Iglesia, el Ejército y el campo.
Instó a la población en general a “activar eso” porque con esas tres instituciones y el resto de lo que hay en el país la Argentina debiera ser “realmente un país grande”.
La Argentina es un “país grande”. Difícil saber qué clase de grandeza tiene. Pero que es grande, lo es.
Y lo que Roulet cuenta de su buena maestra es cierto.

Esa es la educación que todos, no sólo él, hemos recibido: la Argentina se inicia en 1810 y ya se había insinuado en las gloriosas jornadas de 1806 y 1807 donde pueblo y Ejército, juntos, echaron al invasor colonialista británico, al que luego el señor Roulet y sus amigos le vendieron la carne durante larguísimos años.

En 1810, un abogado con marcas de viruela y un militar, Saavedra, hacen la llamada Revolución de Mayo.

En 1820, anarquía.
Porque los caudillos bárbaros del interior atan sus cabalgaduras en la Plaza de la República.

En 1826, el constitucionalismo de Rivadavia, el “más grande hombre civil de la tierra de los argentinos”, según dirá el general Mitre, y nuestro primer empréstito: la Baring Brothers se pone al servicio del desarrollo argentino.

En 1828, Lavalle, mal aconsejado, fusila a Dorrego. Pero sólo porque fue mal aconsejado.

En 1830, la primera tiranía. Rosas y la Mazorca.
Los Libres del Sur, que eran buena gente de campo, se rebelan contra el tirano.
La gente de honor huye a Montevideo.

En 1852, otra vez la libertad, gracias a los ejércitos del general Urquiza.
En Pavón, el general Mitre vence a Urquiza y se afianza la organización nacional, que se consolida en 1880, con el militar Roca, que conquista el desierto y reparte la tierra a poca gente pero buena, de su familia y de algunas otras, todas de gran alcurnia.

En 1910, el primer centenario. Somos el granero del mundo.
El país de los ganados y las mieses que canta Lugones.
Este es el gran momento. La “patria de nuestros padres y abuelos”.
Aquí la maestra del señor Roulet se habrá detenido largamente a explicar el momento cumbre de la Argentina.
Luego, la inmigración. Alguna, laboriosa. Otra, no.
Para los no - laboriosos: Ejército.
Para los laboriosos: jornales, mendrugos, pero el honor de vivir en el gran país del Sur.
La tierra sigue dando sus frutos. Es la Patria.
En sus entrañas reposa el ser nacional.

Luego, la crisis del ’29. El proyecto agrario se derrumba. Era una caricatura de país.
Pero no: Julito Roca negocia las carnes con Inglaterra y a seguir.
Sustitución de importaciones.
Y en seguida un grave inconveniente: ese general Perón, un enemigo del campo. La segunda tiranía.
El campeón de las retenciones a través de un organismo totalitario: el IAPI.
Pero ahora sí, más unidos que nunca, el campo, la Iglesia y el Ejército salvan al país. El tirano huye.
La libertad vuelve a reinar.

Hasta que regresa traído por un movimiento juvenil subversivo – marxista.
Pero se muere.
Y otra vez: la Iglesia, el Ejército y el campo y un señor de Acindar, Martínez de Hoz, hacen tronar el escarmiento.
El campo aplaude, disfruta, se siente seguro y hace grandes negocios.
La Iglesia consuela el corazón atormentado de los patriotas que tienen que hacer esos vuelos necesarios pero que solían incomodar a ciertas almas no tan seguras de la misión de la patria en ese momento.
Ahí, la Iglesia: “Hijo mío, has hecho lo que Dios te ordenó hacer. No sufras.
Si la patria te exige que arrojes jóvenes vivos al río color de león, tú lo haces. Te absuelvo por toda la eternidad”.
Y el Ejército, que estaba muy bien preparado (por la OAS y la Escuela de las Américas) para limpiar al país de la escoria antioccidental y anticristiana, lo hizo.

Y luego esa heroica gesta de Malvinas, que nuestro pueblo apoyó (y si no vean esa Plaza de Mayo vivando al Ejército en la persona del general Leopoldo Fortunato Galtieri, vean ahí a nuestro pueblo de Mayo sosteniendo otra gesta contra el imperio que buscó someternos en 1806 y 1807) y perdimos pero volveremos.

Y luego la democracia (en la que nunca nos vimos muy cómodos pero que se amoldó a nosotros maravillosamente).
Alfonsín se hizo el difícil durante dos años e injurió a los héroes de la guerra contra el marxismo, pero vino ese peronista magnífico, Carlos Menem, y nos dio todo lo que queríamos y se llevó todo lo que él pidió, para él y para sus fieles compinches, que eran muchos.
Total, esto da para todo.
Lo único necesario para que sea así es que los que no son nosotros se mueran de hambre.
Grandes días los del señor Menem, hombre de campo al fin y al cabo. Hombre del interior.

Y ahora estamos otra vez atacados por la escoria nacionalista, estatista, montonera, marxista y enemiga de la patria y de la tierra.
Pero el pueblo, como en las grandes jornadas de la patria, sigue a nuestro lado y lo demostró.
En esas cacerolas de este otoño cuya grandeza nadie podrá narrar volvió a escucharse el repiqueteo glorioso del tambor de Tacuarí.

Esta es la historia que le enseñaron a Roulet en la escuela.
La historia que él creyó porque era la de los suyos. La que siempre se enseñó.
La que todos tuvimos que aprender. La que nadie se atreve a modificar.
La naturalmente argentina.

Debo confesarlo: le tengo una enorme envidia a Roulet.
El es un argentino, no yo.
Ni yo ni todos esos que andan por ahí, con apellidos raros o con colores de piel tirando a negro, a carbón, a tierra, no de campo fértil, sino de basurero, de baldío. Yo ando estos días medio vanidoso porque publiqué un libro de filosofía de casi mil páginas.
Pero qué idiota: ¿qué le importa eso a Roulet?
El tiene mucho más. No necesita hacer nada. El país es suyo.

Uno escribe mil páginas porque tiene un apellido de judío de mierda y tiene que justificarse de algún modo. Hacerse un lugar.
¡Hola, aquí estoy!
Me eduqué en Viamonte 430, de donde salían marxistas a montones.
No me gusta la tierra.
Y creo que la oligarquía, la Iglesia y el Ejército hicieron un país para ellos, un país, diría si me permiten, de mierda y que mataron con inenarrable crueldad siempre que se vieron en peligro.
Pero no. No debo creer eso.
¡Qué lindo sería creer lo que creen ellos!
El país lo hicieron la Iglesia, el Ejército y el campo.

Creer lo que cree Roulet.
Sentirse así: con los pies sobre la tierra de uno. Con una identidad poderosa.
¡Con mucha guita, caramba!
¿Cuánto creen que voy a ganar con ese podrido libro de mil páginas? Nada.
Lo que Roulet gana con media res. Lo que le paga a un peón, al que encima después lleva a sus manifestaciones patrióticas, con bandera y todo.
Para colmo, las librerías hacen enormes pilas con un libro de Savater, que pretende ser de filosofía.
O se vende a patadas una huevada infernal de un agroperiodista que dice cómo vivir mejor y más seguro y más pleno.
Y si esos libros se venden más es porque los compra Roulet, él y los suyos. Que saben muy bien qué leer.
Ahora, lo justo es justo. Soy un resentido.
Reviento de la envidia. Pero puedo jurar algo.
Nunca se me daría por creer que la Virgen o el Mesías o Buda o Mahoma...

Pero no: no derivemos.
Roulet dijo: la “Virgen María”.
Nunca se me daría por creer que una mano me ilumina desde arriba, y que detrás de esa mano está la Virgen María pidiendo por todos los pobres filósofos argentinos.

Mi relación con lo sagrado es compleja.
Transita entre la ira, la duda y la exigua esperanza.
Por la pelotudez, nunca.
Leo a Alicia Migliano:

Tal como prometí, este el discurso ENTERO de Perón que despide y homenajea al CHE al enterarse de su muerte.
Recorté una frase que algún periodista "revolucionario" omitió en un artículo que escribió para una revista de conocida tendencia de - por lo menos - liberal.
Debajo del párrafo, que es un ejemplo de honestidad , está la carta entera.
Soy de los que cree y hasta exige que se lea y se dé a leer un texto entero.
Sobre todo en estos días en los que algunos tienen tanta rabia narcisista como tiene la derecha rabia de derrota.

Compañeros

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación.
Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación.
Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento.
La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo.
Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces?
Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen.
Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía.
Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos.
¡Vaya si el “Che” los enmendó!

En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados.
Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio.
No nos debe sorprender, ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional.
Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares.
De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible.
El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga.
Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. 

La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales.
Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten.
Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución.
Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces.

La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.
Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967

APUNTES SOBRE LA REVOLUCIÓN DE MAYO, de José Pablo Feinmann

¡Cuántos puntos de vista hemos trazado sobre la Revolución de Mayo! ¿Tendrá sentido seguir discutiendo? ¿Qué discutimos?

Puedo decir qué discutía yo en 1975 cuando escribí Filosofía y Nación y fui duro y crítico con Moreno y los suyos.
Durante esos días, la organización político - militar Montoneros se había trenzado en una guerra aparatista - al margen de todo apoyo de masas; al margen, también, de todo intento de recurrir a ellas - con los grupos terroristas de la derecha del peronismo, respaldada por el aparato del Estado que presidía Isabel Martínez de Perón bajo los mandatos de José López Rega.
Las discusiones que sosteníamos eran de superficie.

No sé si en la Orga se discutiría algo o se sometería todo a la conducción de Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja.
Años después, Perdía habría de reconocer que el “pasaje a la clandestinidad” fue el error más grande de la Orga.
Fue uno de los tantos, pero determinó la militarización y el accionar violento, la criminalidad indiscriminada, el alejamiento total de las masas, de la población y, sobre todo, del sentimiento popular, que no era el de una guerra de muertes incesantes, muchas inexplicables, o de simples policías a los que – en su totalidad – se había condenado a morir donde se los encontrara.

En esta coyuntura atroz se discutió la alternativa a la opción por los fierros, que, como siempre, fue la opción por la política.
Pero no hay política en medio de las balas.
Y tampoco hay masas ni población que se acerque a algo o que salga con cierta tranquilidad de su casa.
Era, Montoneros, la vanguardia armada.
No necesitaba del pueblo y el pueblo, para la vanguardia, siempre está al margen de la comprensión profunda de la historia.

Puesto a escribir sobre la Revolución de Mayo no me fue difícil llegar a un trazado de historias con similitudes conceptuales, que ayudaran a la comprensión.
Moreno y sus amigos eran la vanguardia ilustrada de Buenos Aires.
No voy a comparar a Moreno y a Castelli con Firmenich y Perdía, pero la política se hace con los fierros o se hace con los pueblos.
Moreno y Castelli no estaban extraviados y posiblemente fueran personajes trágicos, que le pedían a su tiempo algo que no podía entregarles.
Grave error político.

Un gran músico o un gran escritor puede – según suele decirse – “adelantarse a su tiempo”, pagará su gesto con la soledad y la incomprensión.
Estos precios no los puede pagar un revolucionario. Salvo al costo de no hacer una revolución y quedar para la posteridad como un tipo bárbaro, lleno de buenas intenciones, pero fatalmente derrotado por mediocres que no volaban tan alto como él.
¿Pasó esto con Moreno?

Concedo, si quieren, que Moreno era un enemigo del Imperio Británico.
Concedo que, en alta mar, según sugiere su hermano Manuel y afirman quienes hacen de Mariano un revolucionario, lo envenenó el capitán de la nave por órdenes del saavedrismo “reaccionario” o del mismísimo Imperio contra el que bravamente había luchado.
Confieso que el Plan de Operaciones es un gran texto político y que con gusto lo aplicaría hoy mismo en la Argentina.
Imagínense: “Centralización de la economía en la esfera estatal, confiscaciones de las grandes fortunas, nacionalización de las minas, trabas a las importaciones suntuarias, control estatal sobre el crédito y las divisas, explotación por el Estado de la riqueza minera” (J. P. F., Filosofía y Nación, p. 36 de la edición de Legasa de 1986. El libro se publicó en 1982. Lo iba a publicar Amorrortu en 1976. Por supuesto no lo hizo).

Y luego, en la parte económica del Plan, Moreno propone una de sus medidas más osadas: “Se verá que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del Estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que, siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que debe evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan”.

Sería fascinante traerlo a Moreno al presente argentino.
Decirle, por ejemplo, que, en 2008, un gobierno nacional, democrático, perteneciente al partido de masas más grande del país y de América latina, intentó meter levemente su mano en el bolsillo de los señores de la tierra, no confiscarles su propiedades, no controlar el crédito, no nacionalizar nada, sino meramente retenerles un 3 por ciento de la renta de la que gozan y estalló la patria indignada.
Tanto, que el gobierno tambaleó y si se mantuvo aún nadie sabe bien por qué, acaso porque esos mismos que quieren tirarlo tienen, a la vez, terror de gobernar el país con la gente que cuentan entre bobos traidores y malandras pendencieros.

Moreno parecía no comprender acabadamente una regla de oro de las revoluciones: nadie hace una revolución sin una base revolucionaria.
Si pretendía ser un jacobino tenía que preguntarse – ante todo – si contaba con una burguesía revolucionaria.
Jacobino sin burguesía gira locamente en el aire.
Tenía, en Buenos Aires, a los que buscaban comerciar libremente con Gran Bretaña (y ya lo hacían a través del contrabando).
A los comerciantes españoles, cada vez menos representativos.
Y a los ganaderos bonaerenses, que buscaban exportar y miraban a los países del desarrollo europeo.
Esto es tan sencillo que nada les ha costado verlo a Mariátegui, Milcíades Peña o José Luis Busaniche.
El país tenía que salir de la órbita española. Había que echar de América a ese imperio decadente, inútil.
El Plan tiene muchas concesiones a los ingleses. Si quieren no las vemos.
Pero, ¿con qué poder pensaba Moreno hacer lo que proponía ese Plan?
Puede conmovernos como Guevara en Bolivia.
Pero no llevarnos a decir que la de Mayo fue una Revolución.

Castelli puede conmovernos a orillas del lago Tiahuanaco, lugar al que convoca a las comunidades indígenas de la provincia de La Paz, a poca distancia del Titicaca.
Claro que rechazamos la broma fascista de Hugo Wast que les hace decir a los indios una burrada infame como respuesta al discurso del orador de Mayo: “¿Qué preferís? ¿El Gobierno de los déspotas o el de los pueblos? Decidme vosotros qué queréis”.
Y los indios: “¡Aguardiente, señor!”.

Pero aun rechazando la injuria, la tomadura de pelo racista, era cierto que los indios no entendían el idioma de Castelli ni éste el de ellos.
Es como Inti Peredo aprendiendo quechua en medio de la selva boliviana. 
O hablándoles a los campesinos de la Revolución Cubana.
Lo que lleva a Guevara a confesarse que los campesinos lo miran con una mezcla de incredulidad y temor.

Lo que hizo Moreno fue introducir en el Plata la Razón Iluminista.
Esta razón se centra en Buenos Aires y se desplegará desde ahí.
Desde este punto de vista (salvo el interregno “bárbaro” de Rosas) será la razón occidental, la razón del tecnocapitalismo, la razón instrumental, la que triunfará en el Plata como triunfa en todo el mundo colonial.

El único sentido lateral que hubo en este país ante esa racionalidad conquistadora fue el de las masas federales. (¿Por qué no Artigas antes que Moreno? ¿Por qué regalárselo a los uruguayos, si hasta muchos de ellos dicen que fue el más grande de los caudillos argentinos? ¿Por qué no Artigas, que era un líder de pueblos, un enemigo de portugueses y británicos y partidario de repartir las tierras a los pobres?)

Y las masas federales fueron aniquiladas por el poder de Buenos Aires.
Poder que – según nada menos que Alberdi – fue el que vino a centralizar la Revolución de Mayo estableciendo un reemplazo del coloniaje, no su sustitución.

A partir de Mayo, Buenos Aires fue la metrópoli; las Provincias, la colonia.
Esa lucha duró todo el siglo XIX y concluyó en el ’80, con la conquista del desierto y la federalización de Buenos Aires.
Luego de aniquilar a los negros, a los gauchos y a los indios, Buenos Aires festeja el centenario de su revolución en 1910.
Ahora, el Otro absoluto es nuevo y vino de afuera: es la chusma ultramarina.

La opulenta capital también sabrá castigarla siempre que intente tomar o desordenar la casa.

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