lunes, 16 de febrero de 2015

MENOS OLAS, MARINERO, de Arturo Pérez Reverte - 16/2/15

Hoy me van a disculpar ustedes la frivolidad, pero voy a destripar una vieja canción.
De José Luis Perales, por más señas.
Cuando yo era todavía jovencito, una canción suya me gustaba mucho.
Se titulaba: Un velero llamado Libertad, y me ponía bastante. Me daba marcha.
Por aquel tiempo, guerras aparte - llevaba cinco o seis años dando tumbos por el mundo como reportero, con una mochila al hombro -, yo consideraba ya el mar como una solución para muchas cosas.
Y esta canción que hablaba de navegar y de amor, por ese orden, tenía su puntito.
La escuché muchas veces, quedándome de ella con la cosa náutico - poética, y luego la olvidé, como tantos otros olvidos.
Y así estuvo, aparcada durante casi cuarenta años, hasta que el otro día, por casualidad, volví a escucharla.
Ustedes la conocen mejor que yo, sin duda. Tiene una letra muy bonita, con un irresistible toque aventurero:
"Ayer se fue / tomó sus cosas y se puso a navegar".
El protagonista del asunto, un chico joven e intrépido, coge una camisa y un pantalón vaquero y se pira de casa, o de donde esté.
"Dónde irá", dice la letra.
Dónde irá.
Admirado, el oyente que hace cuatro décadas era yo se enteraba, a continuación, de que el osado mozo "decidió batirse duelo con el mar / y recorrer el mundo en su velero / y navegar, na, na, na / y navegar".
Con un par, oigan.
Recorrer el mundo en un velero no era cualquier cosa, y sigue sin serlo.
Yo también, pensaba, cuando esté hasta el cimbel de hoteles con agujeros, animales con escopeta, cebollazos y sobresaltos, quiero irme con mi pantalón vaquero y hacer lo mismo.
Pintar estelas en el mar y toda la parafernalia marinera, o sea.
Y navegar, na, na, na. Y navegar.
Ésa, sobre todo, es la parte de la canción que yo recordaba más.
Pero el otro día, como digo, escuchándola de nuevo después de tanto tiempo, caí en la cuenta de que el fondo de la historia peralesca se me había escapado por completo.
También es verdad, dicho sea en mi descargo, que ahora llevo veintidós años navegando en un velero, aunque éste no se llame Libertad sino de otra manera, y sé de qué va la cosa.
Para qué les digo que no, si sí.
Por eso empecé a mosquearme en la siguiente estrofa:
"Su corazón / buscó una forma diferente de vivir / pero las olas le gritaron: vete / con los demás, na, na, na, / con los demás".
Porque vamos a ver, concluí después de pensarlo un rato.
El pavo se larga a dar la vuelta al mundo en su velero, dispuesto a pintar estelas en el mar y a descubrir en el cielo gaviotas, na, na, na, y en cuanto sale del puerto y el velero empieza a cabecear con la marejada, y el viento y la mar empiezan a darle por saco, como a todo el mundo, descubre que las olas tienen muy mala leche y que allí se está incómodo, y la escala de Douglas le recomienda personalmente que se vaya con los demás, o sea, a tierra firme, na, na, na.
Y que deje de hacer el panoli.
Mal vamos, chaval, concluyo en ese punto de la canción, cada vez más atento a la letra.
Pero supongo que ahora, decidido a batirte en duelo con el mar como ibas, con toda una vuelta al mundo por delante, le echarás huevos al asunto, tomarás rizos a la mayor e izarás la trinquetilla.
Sin embargo, estupefacto, compruebo que, según Perales, lo que hace el muy irresponsable es bajar a la camareta y echarse a dormir:
"Y se durmió / y la noche le gritó: dónde vas."
Y claro.
No me extraña que la noche le gritara eso, dónde vas, Tomás, a un tonto del ciruelo que sale a navegar sin tener ni idea, se jiña por la pata abajo con las primeras olas, y la primera noche, o sea, todavía cerca de la costa, con todo el tráfico de mercantes tripulados por pakistaníes y rusos borrachos que hay por allí, que lo tienen a uno de guardia hasta el alba con el "I call to the motor vessel in my port" en la boca, el tío pone el piloto automático, se echa a sobar y se desentiende del asunto.
Así que la siguiente estrofa ya no me pilla desprevenido.
No me extraña en absoluto que Perales, a continuación, nos informe de que:
"En sus sueños dibujó gaviotas / y pensó: hoy debo regresar."
Porque entonces va y regresa, el tío.
Y apenas pisa tierra, una voz - supongo que de cachondeo - le pregunta
¿Cómo estás?.
Y claro. ¿Cómo va a estar ese imbécil?, concluyes.
Pues acojonado.
Un pavo que decide batirse en duelo con el mar y dar la vuelta al mundo, pero se asusta con las olas, se echa a dormir la primera noche y a la mañana siguiente da media vuelta.
Como mucho, calculas, habrá hecho treinta millas. El hijoputa.
Y entonces va Perales y le hace una canción, por la cara.
No me digan ustedes que ese intrépido navegante, que iba a comerse las olas sin pelar, no les recuerda a muchos políticos españoles.
Y sus programas.

viernes, 13 de febrero de 2015

CONTIGO, de Joaquín Sabina

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá.
Yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros,
yo no quiero sembrar ni compartir.
Yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas,
yo no quiero que elijas mi champú.
Yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta, brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde,
yo no quiero columpio en el jardín.
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata,
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes.
Yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana, sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero,

yo no quiero besar tu cicatriz.
Yo no quiero París con aguacero,
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado,
no me digas volvamos a empezar.
Yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti.
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

martes, 10 de febrero de 2015

QUIÉN BLOQUEA A QUIÉN..? CUBA E INTERNET, de Atilio Borón en revista Rebelión - 10/2/15

La accesibilidad sin restricciones a la red continúa tropezando con los grilletes del bloqueo. La «ciberguerra» que Washington le ha declarado a Cuba, un país que sigue estando escandalosamente incluido en la lista de los «patrocinadores del terrorismo», continúa su curso.
El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la «normalización» de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad.
Un ejemplo lo ofrece la columna de Andrés Oppenheimer en La Nación, del martes 2 de febrero, cuyo título lo dice todo: 
«La clave de la libertad en Cuba es el acceso a Internet».
El articulista, conocido por su visceral rechazo a toda la obra de la Revolución Cubana, se pregunta si «el régimen cubano aceptará la ayuda estadounidense para expandir el acceso a Internet».
Poco más adelante recuerda que en su discurso del 17 de diciembre del 2014 Obama dijo que «Washington eliminará varias regulaciones que impedían a las empresas estadounidenses exportar teléfonos inteligentes, software de Internet y otros equipos de telecomunicaciones, pero a juzgar por lo que me dicen varios visitantes que acaban de regresar de la isla, hay buenas razones para ser escépticos respecto de que el régimen cubano lo permita».
El remate de su artículo es de antología: «Washington debería centrarse en Internet. Y si Cuba no quiere hablar del tema, Estados Unidos y los países latinoamericanos deberían denunciar al régimen cubano por lo que es: una dictadura militar a la que ya se le acabaron las excusas para seguir prohibiendo el acceso a Internet en la isla».
Prefiero no perder tiempo en rebatir la inaudita caracterización de Cuba como una dictadura militar, que en un examen de Introducción a la Ciencia Política merecería el fulminante aplazo del estudiante que osara manifestar una ocurrencia (que no es lo mismo que una idea, más respeto a Hegel, ¡por favor!) de ese tipo.
Oppenheimer no es uno de los energúmenos que pululan en la televisión norteamericana, violadores seriales de las más elementales normas del oficio periodístico.
Pero el nerviosismo y la desesperación que se ha apoderado de los grupos anticastristas de Miami - cada vez más reducidos y desprestigiados - lo deben haber contagiado e impulsado a escribir una nota pletórica de falsedades.
Me limitaré a señalar tres.
Primero, no puede ignorar que a causa del bloqueo Cuba ingresó parcial y tardíamente al ciberespacio, y cuando se produjo la vertiginosa expansión de la banda ancha y de la Internet la Casa Blanca presionó brutalmente a quienes le ofrecían esos servicios a la isla para que los interrumpieran de inmediato, orden que por supuesto no pudo ser desobedecida por los pequeños países de la cuenca del Caribe.
Por eso, hasta la llegada del cable submarino procedente de Venezuela, hace poco más de un año, la conexión de Internet en Cuba se hacía exclusivamente por satélite.
Ahora existe ese enlace físico, pero desgraciadamente el grueso del creciente tráfico cubano todavía debe transitar a través de lentos y muy costosos enlaces satelitales, y con un ancho de banda absolutamente insuficiente. Problemas que no se deben a una decisión de La Habana sino a la obcecación de Washington.
Segundo, antes de preguntarse si La Habana aceptará la ayuda que promete Obama convendría que Oppenheimer averiguase si Washington aceptará poner fin al cerco informático dispuesto en contra de Cuba.
Su argumento parece salido de una canción para niños de María E. Walsh: «El reino del revés».
No fue Cuba quien ante el advenimiento de la revolución de las comunicaciones decidió hacerse un harakiri informático, sino que fue el imperio quien, consciente de la importancia de esas nuevas tecnologías, extendió los alcances de su criminal bloqueo para incluir también a la Internet.
Cualquiera que haya visitado ese país sabe que no se puede acceder a muchísimos sitios de la red, ni disponer de los principales instrumentos de navegación en el ciberespacio.
Si lo intenta, casi invariablemente aparecerá un fatídico mensaje de «Error 403» diciendo algo así como «Desde el lugar en que se encuentra no podrá acceder a este URL» u otro más elocuente: «El país en el que se encuentra tiene prohibido acceder a esta página».
No se puede utilizar el Google Earth, o las plataformas de desarrollo colaborativo Google Code y Source Force, o descargar libremente las aplicaciones del Android.
Y cuando se puede, el reducido ancho de banda hace prácticamente imposible trabajar con un mínimo de rapidez y eficiencia.
Todo esto, ¿por culpa del Gobierno cubano?
A mediados del año pasado el CEO de Google, Eric Schmidt, encabezó una delegación que visitó a Cuba como respuesta a las acusaciones de que el gigante informático bloqueaba el acceso a sus servicios.
Después de comprobar que varios productos de Google no estaban disponibles, Schmidt señaló oblicuamente al responsable al decir que «las sanciones estadounidenses en contra de Cuba desafiaban a la razón».
Tercero, tal vez Oppenheimer tiene razón en su escepticismo, pero no por causa de Cuba sino de Estados Unidos.
Porque, ¿cómo olvidar que a comienzos de su primer mandato Obama ya había prometido lo que volvió a prometer hace poco más de un mes: «suavizar» algunas sanciones contempladas para las empresas informáticas que tengan negocios con Cuba?
¿Qué fue lo que ocurrió? Poco y nada.
Ojalá que ahora sea diferente.
La Ley Torricelli, de 1992, había permitido la conexión a Internet por vía satelital pero con una decisiva restricción: que cada prestación fuese contratada con empresas norteamericanas o sus subsidiarias, previa aprobación del Departamento del Tesoro.
Este impuso estrictos límites y estableció sanciones extraordinarias - por ejemplo, multas de 50 000 dólares por cada violación - para quienes favorecieran, dentro o fuera de los Estados Unidos, el acceso de los cubanos a la red.
Lo que hizo Obama, en marzo del 2010, fue eliminar algunas de estas sanciones, especialmente para las empresas que faciliten gratuitamente aplicaciones de correo electrónico, chat y similares.
Pese a ello, en 2012 la sucursal en Panamá de la compañía Ericsson tuvo que pagar una multa de casi dos millones de dólares al Departamento de Comercio de Estados Unidos por violar las restricciones de exportación de equipos de comunicación a Cuba.
Como siempre: una de cal, otra de arena.
Por eso la accesibilidad sin restricciones a la red continúa tropezando con los grilletes del bloqueo. La «ciberguerra» que Washington le ha declarado a Cuba, un país que sigue estando escandalosamente incluido en la lista de los «patrocinadores del terrorismo», continúa su curso.
¿Cumplirá esta vez Obama con su promesa?¿Quién es el que «prohíbe» el acceso a la Internet en Cuba?

lunes, 9 de febrero de 2015

ESOS DELFINES VIOLADORES, de Arturo Pérez Reverte - 9/2/15

Hace un par de semanas escribí en esta página, parafraseando un antiguo dicho, que una ardilla podría recorrer España saltando de gilipollas en gilipollas sin tocar el suelo.
Y hay quien se ha mosqueado, claro.
Ya está el Reverte insultando.
Pero lo blanco y en tetrabrik suele ser leche.
Asumámoslo.
En España, por alguna razón que tiene que ver con nuestra triste historia, con nuestra tradicional, voluntaria y gozosa incultura trufada de complejos y con ese toque de demagogia oportunista que algunos, a falta de otra ocupación decente, han convertido en medio de vida, los extremos de gilipollez nacional pueden ser formidables.
Y si a los cantamañanas natos, vocacionales o simples aficionados, añades los simples tontos de infantería - otrosí llamados tontos de baba o tontos del culo -, el número de unos y otros, coincidiendo a menudo en maneras y objetivos, se hace infinito, en plan muchedumbre tan apretada que en cuanto nazcamos unos pocos más acabaremos cayéndonos al agua.
Como suele decir Carlos Herrera, que conoce a la peña hasta por las tapas, aquí hay más tontos que botellines de cerveza.
Como el espacio de que dispongo no es mucho, voy a poner sólo dos ejemplos recientes. Pero estoy seguro de que cada uno de ustedes podría aportar su buena docena y media.
O más.
Uno lo escuché en la radio y otro en la tele.
El de la radio fue en boca de una presunta señora que, indignada, reprochaba a un novelista que éste hubiera mencionado la famosa frase de Alejandro Dumas referida a sus propias novelas:
«Es lícito violar la Historia, pero a condición de hacerle hermosas criaturas».
Como habrán ustedes adivinado, la señora ponía de vuelta y media no sólo al autor de El conde de Montecristo y Los tres mosqueteros, al que calificó de machista sin escrúpulos, sino también al infeliz juntaletras que se había atrevido a citar la frase.
El uso del verbo violar ya era una agresión a la mujer, sostenía la señora.
Hasta decir «violar la correspondencia» o «violar la intimidad» lo era, sostuvo, del mismo modo que decir «el terrorismo es el cáncer de la sociedad moderna», como se había dicho un rato antes en el mismo programa, era insultar a todos los enfermos de cáncer.
Pero es que, además, según la antedicha dama, el resto de la cita dumasiana justificaba la violación y la presentaba como algo positivo y hasta lícito, lo que ya era el colmo.
De ahí pasó a mencionar las violaciones y el genocidio en Bosnia y Ruanda, asegurando que de unas cosas vienen otras, y acabó afirmando con rotundidad:
«Nunca leeré una novela de ese Dumas».
Pero lo más simpático fue que el novelista que estaba siendo entrevistado, en vez de tomárselo a cachondeo, hablar de contextos socioculturales distintos entre Dumas y lo de ahora, o recomendar a la señora que leyese a Belén Esteban, que habría sido una forma elegante de mandarla a hacer puñetas, se disculpó casi balbuciente, dándole la razón y prometiendo enmendarse en el futuro.
El muy tiñalpa.
La otra fue más bonita, si cabe.
Más zoológicamente universal.
Porque hablando de la imagen simpática que suele tenerse de los delfines, un pavo - esta vez era varón, mi primo - dijo muy serio en la tele que de simpáticos nada; pues ahí donde los ven, con su sonrisa indeleble, los machos son crueles porque «acosan a las hembras y las obligan a mantener relaciones sexuales».
A tal afirmación siguió entre los contertulios un silencio, ignoro si horrorizado o desconcertado, que duró unos segundos, antes de pasar a hablar de otra cosa, mariposa.
Y ahí, lo confieso malevo, sí eché en falta a alguien que, como la señora indignada con Dumas, se solidarizara con las pobres delfinas, forzadas por los malvados delfinos a tener relaciones sexuales contra su voluntad.
Forzadas impunemente por esos fasciomachistas con aletas en la profundidad de los mares.
Y ya puestos a ser consecuentes, que denunciara también, exigiendo soluciones urgentes, la triste situación sumisa de leonas, focas, cebras, lobas, conejas, gallinas, palomas mensajeras o sin mensaje, escarabajas peloteras, osas panda, patas azulonas, rinocerontas, tigresas de Ranchipur, urracas, murciélagas, grullas, cernícalas lagartijeras, perras salchicha, canguras australianas e hipopótamas del río Congo, entre infinidad de otras hembras oprimidas y por oprimir.
Que, todas ellas, todavía en este siglo XXI, siguen siendo forzadas al sexo con intolerable desconsideración por los machos de su especie, que van al asunto con salvaje brutalidad animal en vez de acercarse a ellas con el debido respeto y la pregunta previa de si están de humor, prenda mía, o les duele la cabeza.

viernes, 6 de febrero de 2015

MÁS DE CIEN MENTIRAS, de Joaquín Sabina

Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones, 
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un "bisnes" pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre en primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hasta siempre, te quiero,
hinchas del Aleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de curro Romero. 

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces.
Tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos Lolitas, tenemos Donjuanes;
Lennon y Mc Cartney, Gardel y Lepera;
tenemos horóscopos, biblias, coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes sin nombre, ni ley, ni rutina.
Tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobres exquisitos, ricos miserables,
Ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma.
Abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

martes, 3 de febrero de 2015

LOS CINCO SENTIDOS, de Javier Krahe

Esa piadosa costumbre de algunas mujeres,
la de alegrar mi vida con emociones mil
y aliviarme las penas
y prepararme cenas,
oiga, la mar de bien,
esa costumbre es muy buena para el organismo.

Cuando me duelen los ojos de ver casi todo
ellas suelen mostrarme su desnudo total,
y mi vista cansada
queda muy refrescada
tras un baño en su piel
y vuelvo a ver casi todo con ojos de niño.

Si se me aburre el oído de oír tantas gaitas
y tantas baterías como las que hay que oír,
ellas me lo recrean,
ellas me tararean,
palabritas de amor
que son un bálsamo para mis trompas de Eustaquio.

Y si metí la nariz en cualquier Dinamarca,
vienen con sus perfumes y su olor corporal
a entregarle fragantes
otros muchos instantes
a este olfato infeliz,
harto de efluvios viciados y de chamusquinas.

Siempre que me trago un sapo por no armar la bronca
luego me paso un lustro sin ganas de almorzar,
ellas cumplen el rito
de abrirme el apetito
con ostras y champán.
Bueno, quizás exagere, pero algo muy rico.

Bien por temor a dejar huellas dactilares
bien por tocar madera con cierta asiduidad,
se anquilosa mi tacto,
pero resurge intacto
y es un tacto sutil
cuando acaricia y conoce o explora y descubre.

Y aún os podría contar de algún sexto sentido,
un séptimo, un octavo, todos van a mejor
mientras me alivian penas
y me preparan cenas,
oiga, la mar de bien,
esa piadosa costumbre de algunas gachís.

SÁBANAS DE SEDA, de Javier Krahe

Tú que has tenido la rara fortuna de conocer
el corazón a la luz de la luna de mi mujer,

tú, que supiste cogerle el tranquillo a sus abrazos,
más de una vez te adivino en el brillo
de sus ojazos.

Aunque el ensueño se vista de seda no me entusiasma
cuando en la noche una sábana enreda y es tu fantasma.

Cuando descubre caricias ajenas sobre mi piel, 
ella, en lugar de cortarse las venas, me es muy infiel,
y aunque a mi lado fielmente regresa porque es muy buena,
puede también darme alguna sorpresa si hay luna llena.

Que si el amante de turno es despierto, y no un capullo,
ella se instala un buen rato en su huerto, mientras yo aúllo.

Si el astro loco preside el paisaje nada es soez,
e igual que a ella le viste de encaje su desnudez
da un espectáculo resplandeciente de un simple falo,
lo magnifica románticamente bajo su halo.

Y ella lo ve cual si fuera una alhaja y lo acaricia
y, pues la luna es de quien la trabaja, se hace justicia.
Pero después viene el cuarto menguante,
quieras que no desmereciendo con ello el amante,
compréndelo, entonces ella me busca por bares 
de cara oculta 
y vuelvo a ser el primus inter pares,
ella me indulta.

Y eso fue todo y se acuesta a mi lado junto a la
lumbre,
al calorcillo del fuego sagrado de la costumbre.

Yo, que de otras no soy el marido, fíjate tú,
echo de menos el tenso latido del "amour fou",
pero ese amor pasa por avatares bastante
extraños,
cuando a pesar de todos los pesares
pasan los años.

Y yo lo tuve, y está en mi cabeza, nunca lo
olvido,
y... para qué voy a hablar de belleza, tú la has
tenido.

Tú la has tenido, la rara fortuna de conocer
el corazón a la luz de la luna de mi mujer,
tú que supiste cogerle el tranquillo a sus
abrazos.
Más de una vez te adivino en el brillo de sus
ojazos.

Cuando en la noche una sábana enreda, y es tu
fantasma,
aunque el ensueño se vista de seda, no me
entusiasma.

LOS SIETE PECADOS CAPITALES, de Javier Krahe

Si me toca cantar cuando los cisnes,
si se acaba esta eterna juventud,
si la Flaca me aparta del show business,
cerrad también el pico al cerrarme el ataúd.


No digáis "se nos fue el mejor de todos",
"malogróse el cumplido cantautor", 
"era bueno y tenía suaves modos",
"sentado esté a la diestra de Dios Nuestro Señor".

Mi conducta, señoras y señores,
no es perfecta, dicho sea inter nos
si palmara en la fe de mis mayores
seguramente no le agradaría verme a Dios.

De los siete pecados capitales
me manejo como un artista en tres,
no hay violetas en mis juegos florales,
soberbia que se precie, o es soberbia o no lo es.

Porque más que tender a vanidoso
soy proclive al desplante de Luzbel
y si Dios, de por Sí, ya es quisquilloso,
figúrate tú el facha del arcángel San Gabriel.

Me pregunto qué tiene la pereza
para ser un pecado capital,
mas lo es y a mí, por naturaleza,
me aburre la hormiguita y la abejita y el panal.

A pesar de que un vago muy notorio
llegó a santo patrón de mi lugar,
yo tendría que hacerme el purgatorio
y eso es poner el alma de nuevo a trabajar.

Si la ira, la gula o la avaricia 
son peccata minuta para mí, 
de la envidia no tengo ni noticia
parece un poco raro, pero es cierto, y es así.

Aún sin ser desbocada mi lujuria,
uno, en fin, se limita a la mujer,
al obseso del papa y a la curia
les jode enormemente cuánto a mí me da placer.

Y me excluyen de sus "ego te absolvo"
y me excluyen de su Jerusalén,
cuando rinda por fin mi último polvo
tendré que decir "¡mierda!" donde hay que decir "amén".

Y tendré que buscarme alternativas
en la nada o en la reencarnación,
ambas dos, aún con cosas negativas
sin tanto ser supremo allí en perpetua exhibición.

No digáis "se nos fue el mejor de todos",
"malogróse el cumplido cantautor",
"era bueno y tenía suaves modos",
"sentado esté a la diestra de Dios Nuestro Señor".

ABAJO EL ALZHEIMER, de Javier Krahe

Sí, que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores
aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no tengo memoria.


Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden los cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.


Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso.
Incluso una suite en el Waldorf Astoria.


Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.

Descuéntame uno y van treinta y cuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro.
Ocurre que es que no tuve escapatoria.

De cinco minutos, de media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
por el via amoris de mi real gana.

Cada uno su cruz y hoy la mía es de gloria.

Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.

Van ochenta y casi me olvido
la lluvia mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca. Y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victorias.

Y a las seis menores aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.

Las ocho que faltan las guardo en secreto,que yo fui Montesco y ellas Capuleto,
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.

Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria.

lunes, 2 de febrero de 2015

LOS ASESINOS PIDEN PAZ Y TOLERANCIA, publicado por la Agencia Rodolfo Walsh

Domingo, 18 de Enero de 2015
Todo esto en un reportaje a J. Petras.

Por James Petras - La Haine
Lo que está atrás de esta movilización es una campaña para limitar la inmigración.
El llamado a la unidad de los líderes europeos en París es por un frente contra los trabajadores: es una campaña para dar cobertura al racismo que está aumentando en Europa.

Efraín Chury Iribarne: Podemos comenzar por la marcha del domingo en París, Francia, con participación de varios mandatarios.

JP: Bien, hay muchos matices que debemos considerar en relación con los incidentes de la semana pasada. Primero, debemos entender que la revista 'Charlie Hebdo' no era para nada progresista, en ningún sentido; y mucho menos tenía orientación de libre expresión.
Era una revista que constantemente, de forma muy vulgar, insultaba a los religiosos musulmanes, empezando por su dios, Alá; haciendo caricaturas, que no eran simples caricaturas, sino que expresaban un racismo profundo y extendido.
Por eso es falso ese slogan de decir 'Je suis Charlie' (yo soy Charlie) y nadie que defienda la democracia se puede solidarizar con esa revista.
Una cosa es criticar a los terroristas que cometieron los crímenes, pero hay que entender que la revista era un detonante para todos los terroristas islamófobos, antiinmigrantes, etc.
Es una revista que trata de detonar acciones represivas contra los islámicos.
Yo no sé de ninguna revista que pudiera publicar esas calumnias contra los judíos o los cristianos y no sufra un proceso judicial.
Es un indicio de que los extremistas de la derecha ahora tienen una fuerza mucho mayor de la que tenían antes.
Debemos reconocer también que los que protestaron contra el acto terrorista son muy selectivos.
Por ejemplo, cuando el gobierno mexicano está involucrado en el asesinato de los 43 normalistas, asesinados por los gobernantes locales, el ejército y los federales, no hubo ninguna protesta masiva a ninguna escala.
Y fueron 43 estudiantes, no 11 o 12.
Cuando los drones atacan y matan familias enteras en Afganistán y otros países y asesinan a cientos de personas inocentes, por parte del gobierno de Washington, no hubo ninguna movilización ni declaración ni protesta de los gobernantes y líderes occidentales que ahora reclaman la unidad contra el terrorismo.
Es terrorismo de Estado, que implica a gobernantes occidentales que han matado miles y miles de musulmanes y no lo registran los grandes medios.
Simplemente están eligiendo este tipo de protesta muy selectiva para lanzar una nueva política, porque lo que está atrás de esta movilización es una campaña para limitar la inmigración, es una campaña para dar cobertura al racismo que está aumentando en Europa.
Además, uno tiene que reconocer que en este momento, hay grandes esfuerzos para imponer nuevos planes de austeridad y restricciones sobre los trabajadores.
Esta política nueva, tanto en Italia, Francia, Inglaterra, necesitaba una distracción porque en ningún caso los gobernantes tenían el apoyo para imponer esta política derechista.
Entonces ese llamado a la unidad de los líderes europeos es para crear un frente contra los trabajadores; utilizar el asesinato como una forma de imponer la unidad contra los trabajadores, contra las exigencias para terminar la crisis, para imponer una política que condene a la miseria y a la desocupación a millones y millones en toda Europa.
Debemos reconocer entonces la función política, las implicaciones.
No tengo duda de que a partir de ahora van a fortalecer el Estado policial, van a justificar las guerras que están lanzando en Siria y en Irak, supuestamente contra los terroristas.
Por otro lado, algunos de los terroristas que cometieron estos crímenes en Francia venían de organizaciones de Medio Oriente que son apoyadas por los gobernantes occidentales. Por ejemplo, uno de los asesinos estuvo en Siria y allí tenía conexiones con las organizaciones que están peleando contra (el gobierno del presidente) Bashar Al Assad.
Entonces, por un lado Francia está estimulando a los terroristas en Siria y por otro lado, cuando los mismos terroristas vuelven a Francia a cometer crímenes, son denunciados.
Esa doble política de apoyar terroristas en el exterior y después protestar y denunciar a los terroristas cuando vuelven a Francia, son dos lados de la misma moneda.
Y nadie habla del hecho de que Francia estaba implicada, y por eso además, no bloquearon la salida de franceses para estos países, pasaron de Francia a Turquía y otros países de OTAN para cometer crímenes en Siria.
Cuando cometen crímenes en Siria contra el gobierno de Bashar Al Assad, no hay ninguna protesta, ninguna denuncia, no hay nada. Simplemente lo pasan como parte de lo que llaman la “oposición democrática”.
¿Cómo pueden ser “oposición democrática” en Siria y “terroristas” en Francia?
Todo este montaje que hemos visto en Francia, la gran movilización, es muy peligroso porque por primera vez los gobernantes en Europa han tenido la capacidad de movilizar dicen que a tres millones de personas.
Entonces, la ideología de la derecha, tanto en el frente económico (la austeridad) y la política anti islámica, anti inmigrante, van a tener una base más firme ahora.
Esta movilización y las nuevas políticas representan un fortalecimiento de la derecha, que estaba muy deteriorada en Europa; y es una forma de utilizar como pretexto esta situación en Francia para fortalecer la guerra en el exterior, los gastos militares; fortalecer el estado policial y eliminar los derechos civiles; e imponer otras medidas contrarias a los intereses democráticos y populares.

EChI: En efecto, la presencia del presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reafirman esto que mencionabas.

JP: Si. Es surrealista. Netanyahu, que mató más de dos mil civiles palestinos el año pasado, estaba en primera fila con Hollande, Merkel, etc.
El mayor asesino en Medio Oriente, el carnicero de los palestinos, que destruyó más de cincuenta mil casas en Gaza, estuvo participando de la marcha de la unidad…
Es una unidad de asesinos, contra asesinos.
Es la marcha de los terroristas destacados en el último período, contra los asesinos minoristas actuales.
Porque hay terroristas mayoristas, que matan en masa, como Netanyahu; y los terroristas o asesinos minoristas, que matan a pequeña escala.
Ambos son terribles, pero debemos poner las cosas en proporción.
En vez de estar en primera fila en la marcha contra el terrorismo, Netanyahu debería estar en la cárcel, siendo procesado por los crímenes de lesa humanidad contra Palestina, la destrucción de casas, hospitales y escuelas, encarcelando niños menores de 15 años, etc.
Pero en esta mezcla que tenemos ahora hay mucha gente bien intencionada pero que entiende mal para qué sirve la marcha, y por otro lado los asesinos políticos están encabezando e instrumentando estas acciones para su propio uso.
Ahora, hay una cosa más que debemos anotar. ¿Cómo es que estos terroristas supuestamente vigilados por la policía pudieron comprar fusiles automáticos, ametralladoras y demás?
Y supuestamente – como lo describió la Policía - dejaron un documento de identidad en el auto que utilizaron para escapar.
Sospecho que alguien más está involucrado en la acción de los terroristas; creo que tal vez la Policía estaba muy consciente de lo que era la acción.
Y no parece una provocación; porque cualquier asesino lo primero que hace es esconder sus documentos para reservar su identidad y no lo deja en el asiento del auto de escape.
Es poco creíble.
Además, cómo tipos que supuestamente están vigilados por la Policía, consiguen armas pesadas y con capacidad de imponer mucho daño a la sociedad.
Creo que atrás de todo esto hay una intriga, una provocación.
Tenemos que preguntarnos quién se beneficia con todo esto: y la respuesta es los gobernantes, la policía, los militares.
Y a quién perjudica: a los musulmanes, los inmigrantes, los trabajadores y todos quienes están sufriendo la política actual.
Debemos abrir una investigación, o pedir una investigación, pero no al gobierno, porque sabemos que siempre esas investigaciones se utilizan para justificar lo que el gobierno está haciendo.
Debería investigar un comité independiente, para esclarecer cómo es que dejaron un documento de identidad, dónde consiguieron las armas; por qué la policía y las autoridades permitieron a este grupo operar, a este pequeño núcleo, y no evitaron la acción.

EChI: Bien Petras, ¿hay algún otro tema que nos quieras comentar?

JP: Si, el único tema que quiero comentar refiere a las indicaciones que hay en proceso en América Latina, de reconsiderar el proyecto de depender de las exportaciones agro minerales. Los precios han caído, los mercados en Asia han bajado, no es suficiente ahora simplemente exportar productos agrícolas y materias primas. Entonces se está considerando cómo actuar, qué giro hacer en la política.

Los indicios en Brasil son negativos.
Están dando vueltas para traer nuevos capitales especulativos, hay señales de tratar de bajar los beneficios sociales, revertirlos; también en Ecuador hay mayores acuerdos con China pero no son acuerdos que faciliten la diversificación de las industrias sino que están hipotecando el petróleo del futuro.
Lo mismo con Venezuela, no hay nada que indique que se estén desarrollando industrias alimentarias para ser más autosuficientes.
Pero en todo caso, el modelo de los últimos diez años ya no funciona, es la oportunidad de dar la vuelta hacia algo más progresista o a algo más reaccionario, volver al modelo neoliberal; tomar medidas más socializantes o ir hacia el pasado, a las políticas neoliberales de los ’90.
Eso es lo que está en juego.
Mientras tanto en Washington estamos en la misma situación, porque ahora la economía ha mostrado una recuperación, mientras los salarios quedan atrasados y a la baja; las ganancias han crecido enormemente y los recortes sociales se han profundizando.
Entonces, la recuperación en el norte es una forma de aumentar las desigualdades.
Las crisis en el sur, en América Latina, con las materias primas, es una oportunidad para los grandes capitales de entrar y comprar barato grandes extensiones de tierra, minas, petróleo.
Estamos en el cruce de la política, lo que era el progresismo de la última década, donde se podían complementar exportaciones primarias con algunos programas sociales, ha terminado y debemos ahora estar en guardia preparándonos para una nueva ofensiva contra cualquier vuelta hacia el neoliberalismo.

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