martes, 17 de marzo de 2020

LA DESIDIA, de Luciana Bertoia Mar - 15/3/20

Ni protocolos activados ni atención del SAME: el relato de la primera muerte por coronavirus en Argentina



Guillermo Abel Gómez es el primer muerto por coronavirus en la Argentina. 
Estaba por cumplir 65 años cuando un amigo lo cargó hasta la guardia del Hospital Cosme Argerich después de tres llamadas infructuosas al SAME. La cabeza le pesaba y casi no podían mantenerlo sentado en la silla que el guardia del centro médico le había cedido a Gómez.

Estuvieron casi seis horas para que lo atendieran, mientras otros pacientes y usuarios del centro sanitario pasaban por allí.

Gómez murió a los tres días.
Los vecinos del barrio denuncian desatención del SAME y los trabajadores del Hospital que no se activaron los protocolos para tratar al Covid-19.

Gómez había estado de visita en Francia. Había ido a ver a su hija. Él mismo había vivido en Francia junto con su compañera Nélida para huir de la represión de la dictadura en Argentina.
Había sido militante del Movimiento Villero Peronista.
En Buenos Aires, vivía en la calle Balcarce - a unas cuantas cuadras de la Casa Rosada -, en el barrio de San Telmo.
Por ahí, era común escucharlo hablar de su militancia en los ’70, con los más jóvenes que se acercaban a las actividades políticas.

En París, sus compañeros del exilio lo recuerdan como el Gordo Guillermo.
Trabajaba en la cantina del Banco de Francia y tenía mucha actividad en la CGT francesa.
Nelly se ganaba la vida allá como cocinera de unos religiosos.
Los dos solían participar en las actividades de solidaridad que organizaban los exiliados en la capital francesa.

Este verano Guillermo volvió a Francia, y regresó a Buenos Aires el 25 de febrero.
No tenía síntomas del coronavirus, por lo que se dio varias vueltas por el barrio.
Tuvo contacto con otros vecinos y vecinas - varios que integran los grupos de riesgo por superar los 65 años -.

Estuvo dos veces en una pizzería del barrio que solía frecuentar por la mañana. Su muerte sorprendió a los trabajadores del local, que también sabían que sufría de varias enfermedades.
Tenía diabetes (insulinodependiente), hipertensión, bronquitis crónica e insuficiencia renal.

Para el 28 de febrero, los síntomas ya empezaron a manifestarse,  según comunicó oficialmente el Ministerio de Salud de la Nación.
Tos, dolor de garganta y fiebre.
Su ingreso al Hospital Argerich quedó registrado recién el miércoles 4 de marzo.


La espera


Luis Contreras tiene 79 años y vive en El Jagüel, Monte Grande.
Fue compañero de militancia de Gómez en el Movimiento Villero Peronista.
Estaba en su casa cuando recibió el llamado de Nélida, la compañera de Gómez. Estaba muy preocupada.
Contreras se apuró y se fue para San Telmo.

Llamaron al 107 - el número del SAME -, que depende del Gobierno de la Ciudad.
Pidieron ayuda, explicaron que había estado en Francia y que tenía mucha fiebre.
Luis bajó para esperar la ambulancia. Pensó que iba a llegar rápido, pero se cansó de esperar.
Volvieron a llamar y les dijeron que la ambulancia estaba en desinfección.
Hubo un tercer llamado. En este caso, fue el mismo Luis quien se comunicó.
Le contestaron que estaba restringida la ambulancia - según contó el lunes en El Destape Radio.

Lo vistieron como pudieron y Luis, con sus 79 años a cuestas, bajó como pudo a su amigo desde el primer piso. Se tomaron un taxi hasta el Argerich.
Para su sorpresa, al llegar, vieron que había tres ambulancias del SAME estacionadas frente al hospital.
Nélida fue a sacar un número a la guardia y Luis le pidió una silla al guardia del hospital porque Guillermo no se sostenía en pie.
Estuvieron desde las 12.30 hasta las 18 para ser atendidos.
Cuando lo vio una médica, dijo que debían haberlo ingresado antes. Quedó en un box en la guardia.

Luis volvió a visitarlo el viernes. Estaba alojado en el segundo piso. Había otras personas.
“Vi que ya estaba muy mal”, contó.
En la mañana del sábado, lo llamó Nélida. 
Había fallecido.
Le dijeron que era una pulmonía, que se había complicado por la insuficiencia renal.

Al día siguiente, en el Hospital Malbrán, el hisopado que le habían hecho dio que la verdadera causa de la muerte era la enfermedad que estaba haciendo estragos en varias partes del mundo. 
Covid – 19. Coronavirus.


El aviso


Una vecina de San Telmo que conocía a Guillermo del barrio se preocupó cuando empezó a circular la información de la primera muerte por COVID–19. Lo había visto en algunas actividades.
Él le había hablado de Francia y de sus militancias. Le había contado cuántas ganas tenía de volver.

El domingo pasado leyó la noticia de la primera muerte por coronavirus en la Argentina. Con los datos que circulaban tuvo pocas dudas de que se trataba de Guillermo.
Además, encontró varias llamadas perdidas en su celular. No tenía el número registrado.
Pudo reconstruir que se trataba de Nélida, que quería avisarle. No pudo hablar con ella, pero se comunicó con una familiar.

La vecina también llamó al 107.
Esta vez, para consultar qué tenían que hacer quienes habían estado en contacto con Guillermo después de su regreso de Europa.
No era su caso, pero quería acercarle la información a otros vecinos y vecinas.
El primer mensaje que recibió fue que quienes habían visto a Gómez tenían que ir al Hospital Muñiz.
El mensaje varió en la segunda comunicación: No debían concurrir a ningún hospital público.

Ella les ofreció pasarles los contactos para que se comunicaran con estas personas que podían estar contagiadas, como sucede con los pasajeros que comparten el avión con personas que dan positivas en el test.
No les interesó.

- Nosotros no podemos salir a cazar gente - le dijeron en la última comunicación.


El protocolo


El lunes 9, el médico Roberto Veneroni, jefe de guardia de los días lunes, comunicó que estaban en colapso operativo en el Argerich.
Para entonces, una asamblea de trabajadores se había congregado en las escaleras del centro médico. Denunciaban que, a diferencia de lo que decía el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, no se había activado ningún protocolo.
Ni barbijos ni áreas restringidas. Nada de nada.

- ¿Por qué sucedió eso? - preguntó El Cohete a uno de los representantes de los trabajadores.

- Porque decían que venía de Francia y que no era una de las zonas de riesgo.
A Guillermo lo testearon, según relataron fuentes, por insistencia de la jefa de infectología.
Ese hisopado fue analizado en el Malbrán y el resultado se conoció el domingo, cuando el hombre ya llevaba varias horas muerto.

Según contó Eduardo Paredes, delegado del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA), se confeccionó una lista de personas que estuvieron en contacto con Guillermo durante los tres días que estuvo internado en el Argerich.
En la lista hay médicos, enfermeros y camilleros.
También se empezó a trasladar a pacientes de cuidados intensivos a otros hospitales.

La lista, por lo que informaron a este medio, era, al principio, de 60 personas.
Se depuró y terminó conformada por unas 40 personas, que están licenciadas y en cuarentena.

Sin embargo, la lista no contempla a todos los que pasan por el Hospital de La Boca o que tienen contacto con quienes lo hacen.
Por ejemplo, el sábado por la noche hubo una fiesta de cumpleaños a la que acudió personal que había estado en contacto con el paciente.
Estas personas también están en riesgo.
Pero también para quienes acuden a diario a la guardia o incluso para quienes van a dormir al Argerich porque no tienen un techo donde hacerlo.
Las Asambleas del Pueblo, por ejemplo, comunicaron que muchas de las personas en situación de calle con las que sus militantes trabajan durmieron en los bancos de la Guardia, a metros de donde estaba Guillermo.
Después concurrieron al comedor de la Asamblea, ubicado en Chacabuco y México, o al Merendero Darío Santillán (México 640), pudiendo portar el virus y transmitirlo a otras personas.
El riesgo de contagio es enorme.
Por eso, desde el lunes, no abrirán las puertas ni el comedor ni el merendero, y, en su lugar, entregarán viandas.

Estas son las historias que el Gobierno de la Ciudad no cuenta, ni hace videos para explicar sus propios errores, como lo hizo con el estornudo de Rodríguez Larreta.
Pero son las historias que pueden cobrarse vidas.

PAREN EL MUNDO, de Horacio Verbitzky - 15/3/20



El blooper del alcalde porteño fue revelador de la falta de preparación ante la pandemia del coronavirus.
Pero no tiene sentido ensañarse con Horacio Rodríguez Larreta, cuyo control de daños desacartonado le permitió salir con gracia del enredo.

Está buenísimo que este video se haya viralizado porque lo importante es que el mensaje de cómo cuidarnos del coronavirus llegue a la mayor cantidad de gente posible.
Por eso vuelvo a compartirlo, porque no se trata de mí sino de generar conciencia.



Más notable es la conducta de los medios comerciales, que recién informaron sobre el episodio un día después, pero no sobre el estornudo, sino a partir de la explicación del funcionario, que es un anunciador importante.

Miren lo que hizo una funcionaria de salud pública de California, Estados Unidos, donde los niveles de improvisación superan ampliamente las falencias locales. Pero también los recursos disponibles.
Por otro lado, si se compara la reacción ante esta emergencia con lo que ocurrió con la pandemia de N1H1 en 2009, la Argentina ha dado pasos gigantescos.

En aquel momento, al frente del ministerio de Salud había una contadora, sin el menor conocimiento sobre epidemiología y cuestiones sanitarias, y el médico consultado como si se tratara de una eminencia era un vendedor de vacunas, muy conocido por el marketing de su empresa.
Maurizio Macrì directamente eliminó el Ministerio de Salud, lo cual no lo privó de alardear de su ignorancia, comparando la enfermedad con lo que él llama populismo, que en este caso equivale a la adopción de medidas adecuadas de prevención y protección.
Días después recomendó «estemos unidos, cuidémonos entre todos», como si a alguien le importara su comentario de vecina.
El actual ministro, Ginés González García, cometió un error inicial, al pensar que el virus originado en China y replicado en Italia no llegaría aquí antes del invierno, pero esto forma parte de la incertidumbre que en todo el mundo acompaña la aparición del Covid-19.
Ya en 2006 el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Michael Leavitt, sintetizó que «todo lo que digas antes de que ocurra una pandemia es alarmista; cualquier cosa que digas después, es inadecuada».

Ginés lo reconoció e intervino en forma activa en la extensión de la emergencia sanitaria, que la Argentina adoptó antes que Estados Unidos, pese a que allí el virus comenzó a circular dos meses antes.
Habrá que aguardar que la plaga se agote para medir con exactitud la tasa de mortalidad, que con los datos conocidos hasta ahora parece de una inquietante magnitud.
Pero igual que en criminología, donde lo único seguro es la cifra de homicidios dolosos, que cuesta ponderar sobre el total de delitos cometidos porque se subdeclaran, aquí no se conoce más que la cantidad de víctimas fatales previamente diagnosticadas.
Los números de afectados son apenas tentativos.
Cuando más significativa sea la subdeclaración de casos, menor será la verdadera tasa de mortalidad.

GGG también dijo en los primeros días que le preocupaba más el dengue que el coronavirus. Hasta ahora no hay elementos que desmientan esa apreciación.

Por ejemplo, en la provincia de Jujuy, el gobernador Gerardo Morales cerró las escuelas por dos semanas sin consultarlo con las autoridades nacionales, suspendió la distribución de las tarjetas AlimentAR pero nada dijo en su conferencia de prensa sobre el centenar de casos sospechosos de dengue informados por el interventor del Hospital Oscar Orias en Libertador General San Martín, César Mulqui.
Entre ellos, 39 en Yuto, 4 en San Salvador de Jujuy, 3 en Fraile Pintado, 2 en Monterrico y 1 en Villa Jardín de Reyes, Libertador, San Pedro y Lozano. Al mismo tiempo, los enfermeros se movilizan denunciando que carecen de elementos de bioseguridad ante el virus, el "traje de astronauta", como dijo uno de ellos.

El monitoreo de Twitter y Facebook realizado por la empresa de Big Data Social Now, sostiene que entre quienes escucharon la cadena nacional del Presidente hubo quienes lo criticaron por «hipócrita», «mentiroso» y «apátrida» y quienes destacaron su temperamento y sensibilidad al tratar la crisis sanitaria.
También se contrapone la ira de quienes destacan la tardanza en tomar medidas con el sentimiento de anticipación y el reconocimiento de ONGs europeas por las medidas tomadas, con pocos casos en el país.


Sobre el filo

El gobierno nacional se está moviendo sobre un filo muy delgado: en coordinación con la Ciudad Autónoma ha suspendido reuniones masivas en espectáculos artísticos o deportivos y está difundiendo todas las precauciones que cada persona debe tomar, pero no ha cerrado los lugares de abastecimiento de comestibles ni las escuelas, medidas que sólo deberían tomarse si el contagio se espiralizara. Entretanto, trata de evitar un colapso, con cierres de fuentes de trabajo y crecimiento del desempleo, como en la depresión económica que se inició hace nueve décadas con el crack de Wall Street.

La Cámara Federal de Casación Penal dispuso tramitar en forma urgente todas las cuestiones planteadas por personas privadas de su libertad que conformen grupos de riesgo por sus condiciones preexistentes y solicitar a las autoridades que adopten un protocolo específico para la prevención y protección del Coronavirus en contexto de encierro, para las personas privadas de su libertad y sus familiares.
La enfermedad no ocurre en el vacío ni en un laboratorio.
Se inserta en una trama de relaciones sociales, con las que interactúa.

Entre los factores que no pueden soslayarse figuran:
  • la guerra comercial de Estados Unidos con China, con sus componentes militar y tecnológico;
  • la financiarización de la economía mundial,
  • la tirria de Donald Trump contra quienes desde la Segunda Guerra Mundial fueron los principales aliados de su país, salvo el socio estratégico británico;
  • la posición de Estados Unidos en el mercado mundial de petróleo, a partir del desarrollo de los recursos no convencionales, que lo colocaron como primer exportador por delante de Rusia y el mundo árabe,
  • el descomunal endeudamiento de su economía.

Punto por punto estas cuestiones afectan a la Argentina, que procura alguna forma de equilibrio en sus relaciones con Washington, Beijing y Moscú; que se ha endeudado hasta las orejas para que un sector privilegiado participara en el festín de la financiarización; que busca en el contacto con Europa una forma de equilibrar las asimetrías con la Madre Patria; que no puede hacer frente a los vencimientos próximos con acreedores privados y con el FMI y que confiaba en los yacimientos de esquistos bituminosos de Vaca Muerta para generar los dólares de los que carece.

La impresión general es que la pandemia y la abrupta caída del precio del petróleo no harán más que agravar las difíciles situaciones previas, ya sea en la cotización del dólar, la inflación, la recesión, la desocupación y la pobreza.
Ante esto, el presidente analizó algunas propuestas de reactivación con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, que involucrarían a gobernadores e intendentes.


Del impresionismo a la realidad

Pero del impresionismo a los efectos reales de la nueva situación media una distancia que no conviene recorrer demasiado aprisa, porque puede contener contradicciones. Por lo pronto, el cuadro actual ratifica la vigencia de algunas afirmaciones que se arriesgaron desde El Cohete en contra de los lugares comunes que se repetían como inapelables. Por ejemplo, ya nadie duda de la dureza negociadora del Ministro de Economía Martín Guzmán, quien detrás de sus suaves modales, no tendría reparos en defaultear la deuda externa si los acreedores privados y el FMI no se allanaran a negociar condiciones realistas que aseguren la mentada sustentabilidad.

Ese fue su planteo cuando la provincia de Buenos Aires negociaba con sus acreedores el vencimiento del bono BP 21 y no le fue fácil al Presidente convencerlo de lo contrario durante una extensa reunión en una habitación de hotel durante la visita a Berlín.
En ese sentido, la vulgata mediática pretende que el gobierno no tiene plan o no sabe qué hacer.
Esta es apenas una expresión de deseos de esos medios que representan poderosos intereses y que implica desconocer lo que Alberto Fernández viene diciendo desde los días de la campaña electoral, que ha reiterado en todas sus apariciones públicas desde que asumió la presidencia, que todo su equipo económico comparte y que por supuesto conversó con Cristina: no se firmará un arreglo que no se pueda cumplir, ni se aceptará una política que, como escribió Rodolfo J. Walsh en su Carta Abierta de 1976, es “dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia [y] sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales”.

La disputa entre Rusia y Arabia Saudita precipitó la baja del precio del petróleo hasta los 33 dólares por barril, cuando hace dos años pasaba de los 100 y luego se estabilizó alrededor de los 50.

Los cuatro países con las principales existencias de shale atraviesan una crisis severa:
Sobre China no hay demasiados datos, pero se sabe que el Estado absorbe la diferencia entre precio internacional y costos de producción.
En Canadá las empresas están abandonando los pozos en producción y el ente federal que se encarga de la remediación de los daños carece de recursos para cumplir esa tarea, lo cual provoca la protesta de los propietarios de la superficie, que reciben sus tierras en condiciones que hacen imposible la producción agrícola o ganadera.
En Estados Unidos los bancos se apoderan de las petroleras que no pueden pagar sus créditos.
Y en la Argentina, las compañías se sostienen por el subsidio estatal.

Luego de desdolarizar las tarifas eléctricas y mientras los flamantes reguladores de la electricidad y el gas, Federico Basualdo y Federico Bernal, comienzan a estudiar los beneficios extraordinarios que las distribuidoras obtuvieron durante el cuatrienio del espanto, del que en su momento deberán rendir cuentas, es inimaginable que un Estado exhausto subsidie la extracción de petróleo.
Sólo el sindicato de petroleros privados está demandando que vuelva a instaurarse el denominado Barril Criollo, en realidad un precio de fomento, de 50 dólares, que durante la última crisis permitió que no se cayera la producción y hubiera despidos.
Pero ese no parece ser uno de los reclamos de las empresas.
La cuenta de resultado de las empresas multinacionales no podrá seguir alimentándose con tan escaso esfuerzo.


El Presidente Alberto Fernández se lo dijo al titular de YPF, Guillermo Nielsen:

- Tu enamoramiento con Vaca Muerta no es sostenible en la realidad. No te engañes, conozco bien el tema.

En las últimas semanas, Nielsen comenzó a interiorizarse de las condiciones para la recuperación terciaria de los pozos preexistentes, mediante la inyección de polímeros, una actividad mucho más en escala con las posibilidades de YPF, en la que con una inversión menor, parte de la cual ya fue desembolsada, pueden obtenerse resultados significativos en muy corto plazo.

No sólo eso: sin ingresos en dólares y con el crédito reducido a salvatajes de emergencia, como los 35 millones de dólares que aportó el BIRF para comprar respiradores y otro aparataje necesario para enfrentar la pandemia, también se pone a prueba uno de los sacrosantos postulados de la ortodoxia monetarista sobre el vínculo entre emisión e inflación.
Con independencia del gusto de cada uno, en el actual panorama la monetización del déficit es la única alternativa a un ajuste salvaje que según el FMI sería insostenible, económica y políticamente.
El gobierno no pierde la ilusión de que el Fondo incluso cuantifique la quita que los acreedores privados deberían resignar para que la Argentina lograra la anhelada sustentabilidad.
Tal vez sea un exceso de optimismo, porque el Fondo actúa desde siempre como auditor, pero es el auditor de los capitales transnacionales, no de los países endeudados.
La diferencia que el gobierno considera importante es que esta vez hay constancias del compromiso de la organización con las políticas ruinosas que llevaron a esta encrucijada, y además enterró una porción significativa de su capital en la Argentina y sólo podrá recuperarlo si no se lo llevan los bonistas. Se verá.


Encefalograma chato

El bajo costo del dinero ante el riesgo cada vez más cierto de una recesión global, no es la peor noticia para los negociadores argentinos.
El encefalograma chato de las tasas de interés de la FED y del Banco Central Europeo, torna más atractiva una oferta incluso dura, porque cualquier porcentaje es mejor que cero.
Y a la inversa, el país que paga entre el 7,5 y el 10% (según los títulos) obtendría un verdadero alivio si pudiera bajar esa tajada a 3 o 4% anual.
Esto abre la posibilidad para un trato donde todos ganen algo, o al menos pueda argumentarse ante los inversores en los grandes fondos de riesgo. 
a trepada del Riesgo País por encima de 3000 puntos recuerda que ese camino no surca un campo de rosas.

La caída adicional de los bonos argentinos implica el riesgo de que los fondos de inversión se desprendan de ellos para sanear su cartera y que los compren los fondos buitre especialistas en el litigio ante la justicia federal de Nueva York.
Ya hay allí una causa, incoada ante la jueza de Wall Street, Loretta Preska, por quienes recibieron cupones atados al crecimiento en las reestructuraciones de 2005 y 2010.
Su argumento es que la manipulación estadística practicada por Mario G. Moreno, les privó de cobrar varios miles de millones de dólares que afirman les hubieran correspondido.
Este pleito tiene alguna viabilidad, porque el toqueteo de los números fue grosero.
El gobierno entiende improbable que los buitres puedan repetir la jugada de la década anterior. Quien compre estos títulos después de la declaración del FMI de que la deuda argentina no es sostenible, tendrá una grave presunción legal en contra, sostienen los funcionarios.


Negocios y expresión de deseos

También es posible que al profundizarse la recesión cesen las operaciones político-publicitarias como la que emprendió la Cámara de Empresas Estadounidenses en la Argentina, AMCHAM, que invitó de viaje a periodistas de los diarios de negocios, como La Nación.
La intención trasparente es enfrentar a les Fernández.


Uno de esos turistas de lujo, el famoso machirulo Pablo Fernández Blanco, 
publicó hace diez días una nota en el diario de los Mitre y los Saguier, en la que afirmó que “los lobbistas a cargo de tender puentes entre la Casa Blanca y Latinoamérica deslizan una mirada con matices, pero expectante, sobre la gestión del Frente de Todos. No hay que poner a Alberto Fernández, traducen sus diálogos con los funcionarios, en un rincón que lo incline a relacionarse más con China o, en el peor de los casos, con Nicolás Maduro. Desde la mirada norteamericana, repitieron casi como un guión varias fuentes consultadas aquí, el lugar en el que está situado el Presidente es un terreno desde el que se puede edificar. Después de todo, Alberto Fernández permaneció en el Grupo de Lima, y no es lo mismo que Cristina Kirchner”.

Al día siguiente insistió: “El sector privado internacional comenzó a desarrollar sensaciones particulares con respecto a Alberto Fernández y la gestión el Frente de Todos. Dicen y repiten que el Presidente no es Cristina Kirchner. Pero creen que la moneda que definirá el rumbo político, la relación con el mundo y con las empresas está todavía en el aire. Es un indicio que los incita a tener paciencia”.

Notas calcadas se publicaron en Clarín e Infobae, pero glosarlas constituiría una sobredosis capaz de provocar daños a la salud.
Es ostensible que subestiman a los integrantes del binomio presidencial.
Si a alguien no podrán convencer es a ellos dos, que aprovechan esa ventaja.


Cosas que no se negocian

Luego del anuncio de créditos de la CAF (la Corporación Andina de Fomento, rebautizada Banco de Desarrollo de América Latina), Fernández comió con el boludo que estornuda en la mano y con el carcelero de Milagro Sala.

Durante la sobremesa se planteó el envío al Senado del pliego del juez Daniel Rafecas para desempeñarse como Procurador General de la Nación.
Los cambiemitas dijeron que podrían apoyar su postulación, pero que había algunos temas a negociar a cambio.

- ¿Cuáles?– inquirió el presidente.

- Los 131 pliegos de jueces que Macrì envió al Senado y que vos retiraste - le respondieron.

Fernández asintió:


- Voy a enviar de nuevo muchos de esos pliegos, pero no los que quieran ustedes sino aquellos que me parezcan capacitados para desempeñar esos cargos.
Y cambiando el tono, agregó:

- Y el pliego de Rafecas no lo negocio. Lo mando al Senado y ustedes deciden. Si quieren rechazarlo están en su derecho. Pero en ese caso los voy a forzar a un debate público, porque a Rafecas no lo conocí en el gimnasio. Es un académico sobresaliente, un gran juez y un hombre honesto e independiente.

Aludía así al caso de Inés Weinberg de Roca, a quien el Senado le negó el acuerdo como Procuradora General que había solicitado Macrì, con quien pedaleaban juntos en las bicicletas fijas del gimnasio Ocampo.


Inesita con MM, Rafecas con AF: cada cual con su cada cuala.

El gobierno quedó con la impresión de que le sobrarán los votos para la confirmación de Rafecas.
Entre los antecedentes que el Poder Ejecutivo menciona en el mensaje de remisión del pliego al Senado, menciona que Rafecas participó del Concurso N° 396 del Consejo de la Magistratura para cuatro vacantes en la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, en el cual obtuvo el mayor puntaje y quedó ubicado en el primer lugar del orden de mérito de la primera terna.
Agrega que Macrì envió al Senado la solicitud de acuerdo para esa designación.
Es difícil argumentar que estaba bien si lo proponía Macrì pero no si el pliego lo firma Fernández.

En aquella reunión, Fernández acordó con Morales que ambos solicitarían a la Corte Suprema de Justicia que se pronunciara lo antes posible en el recurso de queja interpuesto por Milagro Sala contra la condena a 13 años de prisión que le impuso la justicia jujeña en la causa Pibes Villeros, donde se violaron todos los derechos y garantías de la fundadora de la Organización Barrial Túpac Amaru, quien ya ha cumplido cincuenta meses privada de su libertad, situación que ahora se cierne por violación sobre el renunciado presidente del Superior Tribunal de Justicia, Pablo Baca.

jueves, 12 de marzo de 2020

LA N´DRAGHETA DEL CONO SUR, de Rocco CArbone - 23/2/2020

Tercera y última parte de la serie de Rocco Carbone sobre la mafia calabresa y la Argentina

Ni error ni exceso, sólo una señal para la 'ndrina

Con esta nota concluye la serie del académico calabrés Rocco Carbone sobre la ‘Ndrangheta y su proyección en la Argentina.
Carbone revela el significado mafioso del gesto que Maurizio Macrì repite en lugar de persignarse y que todo el país comentó pero sin comprender qué implicaba.

El local.

Es el lugar en el que operan la sociedad menor y la mayor. Está integrado por varias ‘ndrine y debe tener al menos 49 afiliados.
Cada local tiene un jefe, que se llama capo locale o padrino.
Cuenta también un contador, que se ocupa de las finanzas.
Este gobierna la bacinella (literalmente: palangana; la caja). Cuenta también con un crimine: el hombre que se ocupa de las actividades económicas del local.

Los locales son muy importantes porque sostienen la estructura ‘ndranghetista. El local toma su nombre del pueblo, barrio, o del lugar en donde opera la estructura mafiosa.
Teóricamente, en cada local deberían coexistir la sociedad mayor junto con la menor (matones y “gente respetable”), pero esto no siempre acontece, es decir, puede existir una sola de ellas.

La sociedad mayor es conocida como Santa y sólo cuando en el local existe la Santa se suele hablar de onorata società, para establecer una diferencia con el local que contiene sólo la sociedad menor.
Para abrir un nuevo local hay que pedir permiso a la estructura ‘ndranghetista madre, ubicada en San Luca (provincia de Reggio Calabria), municipio en cuyo territorio está ubicada la iglesia de Polsi.
El permiso se concede bautizando el nuevo local. Ese acto se lleva a cabo enviando un emisario calabrés. 

Una fórmula ritual posible para bautizar un local - pues hay distintas variantes - y formar la società es: 

“En nombre de nuestros tres viejos antepasados yo bautizo el local y formo la sociedad como bautizaban y formaban nuestros tres antepasados si ellos bautizaban con hierros cadenas camisas de fuerza yo bautizo y formo con hierros cadenas y camisas de fuerza si ellos bautizaban y formaban con flores de rosa y jazmines en la mano yo bautizo y formo con flores de rosa y jazmines en la mano. Si antes este era un lugar de tránsito y de paseo de este momento en adelante es un lugar sacrosanto e inviolable cualquiera que lo viole será castigado con entre tres y cinco puñaladas en la columna vertebral con palabras de humildad y bautizado el local y formada sociedad”. 

Este extracto es la transcripción del siguiente documento:



El alfabeto secreto - en italiano - para descifrar este documento es:

La ‘ndrangheta se funda en una relación indeclinable - “de filiación”- entre una ‘ndrina de origen, de pertenencia, ubicada siempre en Calabria y las manifestaciones del crimen organizado calabrés en el mundo (sea donde fuere que funcione un local).
Antonino Belnome, un colaborador de justicia italiano, perteneciente a la famiglia Gallace - Novella de Guardavalle (provincia de Catanzaro), explicitó ese vínculo diciendo que “un local es fuerte cuando tiene su origen en Calabria, si no es como una balsa en mar abierto”.

El negocio.

Por lo que concierne a los ámbitos propios de la ilegalidad la estructura descripta hasta ahora, en parte, está puesta al servicio del contrabando de armas - un negocio interesantísimo puesto que al crimen organizado calabrés le permite interactuar con actores de Estados en guerra, con otros actores propios de Estados por los cuales transitan mercaderías ilegales, con servicios secretos de varios países -, del tráfico de personas y del contrabando internacional de droga.
De hecho, tal como señalé en Mafia capital (Buenos Aires, Luxemburg, 2019), hoy la ‘ndrangheta es el cartel europeo más potente que se ocupa del tráfico internacional de droga.
Esta llega a Italia desde Afganistán, Medio Oriente y América Latina, especialmente, Colombia.
En un artículo publicado en L’Espresso se proporcionan muchas precisiones acerca del tráfico internacional de droga.
Su fuente, entre otras, es la Direzione centrale antidroga y señala que a nivel global el tráfico internacional de cocaína permite recaudar al menos “300.000 millones de euros por año por una producción total de más o menos 2.000 toneladas”, esto es, 2 millones de kilos. 
“Según los cálculos de la Europol, la agencia de coordinación de las policías de los países de la Unión Europea, en 2018 llegaron a Europa 700 toneladas de cocaína, o sea, la mitad de lo que se exporta a EE.UU. La mayor parte del polvo blanco, más o menos dos tercios del total, llega desde Colombia”.

En este negocio juega en primera fila la organización criminal calabresa, que ha ubicado a sus representantes en los lugares de producción de droga a través de alianzas comerciales con bandas narcos o matrimonios entre familias. En España “un kilo de droga puede tener un precio que varía entre los 38 y 40.000 euros’, explica una fuente del CITCO, la división en contra del crimen organizado del Ministerio del Interior de Madrid.
El costo de producción no llega a los 1.000 euros por kilo y en la venta minorista las dosis tienen un precio de al menos 50 euros por gramo.
En este sentido, no es difícil entender porqué el tráfico de cocaína es la principal actividad de organizaciones criminales como la ‘ndrangheta, que gracias a su potencia económica, de al menos 50.000 millones de ingresos anuales, se impuso como el interlocutor más confiable de los narcos sudamericanos […].

"Las familias Pelle - Vottari, Romeo y Giorgi, todas originarias de San Luca, son capaces de coordinar la importación de toneladas de droga a través de los puertos de Amberes y Rotterdam”, además del puerto clásico calabrés de Gioia Tauro.

Complementariamente: en octubre de 2019 La Repubblica publicó un artículo con un título sugerente: “Palermo, ríos de cocaína de Argentina a Sicilia. Los mulos llegaban al aeropuerto de París”.
Rescato apenas dos pasajes: “Desde Argentina la droga llegaba en paquetes pequeños, escondida en el doble fondo de las valijas. Los mulos viajaban en avión hasta París, luego iban en tren o en auto hacia Palermo. Un mecanismo bien aceitado, que siguió durante meses”.
El texto se refiere a los vínculos entre la Argentina y Sicilia articulados por Cosa nostra, pero desde París, en auto o en tren, para llegar a Sicilia hay que pasar necesariamente por Calabria. 

Dos: “Explica un investigador: ‘En la Argentina, un kilo de cocaína con un principio activo del 80%, esto es, de gran calidad, sale alrededor de 1.500 euros. Ese kilo, luego de cortarlo químicamente, se transforma en cinco, y en el mercado de Palermo cada kilo sale no menos de 35.000 euros […]. Una dosis, de un cuarto de gramo, sale entre 50 y 100 euros, así que de los 1.500 euros invertidos al comienzo se llega a una ganancia que puede variar entre 200.000 y 400.000 euros por kilo».

De esta parte del océano: en diciembre del año pasado, en Uruguay se incautaron casi cinco toneladas de cocaína contrabandeada como harina de soja. El cargamento estaba ubicado en dos contenedores estacionados en el puerto de Montevideo. Como destino tenían la capital de Togo y ese cargo fue valuado en “40 millones de dólares en el mercado local” y en “230 en el mercado europeo”. 
Según Almendras: “Maniobras [de] estas características y de esta magnitud, obviamente no son operaciones aisladas de autoría individual, sino todo lo contrario, forman parte de una poderosa red de narcos y requieren el concurso de un muy bien aceitado aparato criminal, del cual no sería nada ajeno la ‘Ndrangheta, eventualmente en sociedad con otros carteles o grupos mafiosos operativos en el Río de la Plata”.

¿Y en la Argentina?
Una noticia fresca, en El Tribuno. Hace unas semanas un jet privado que tenía como destino una isla caribeña hizo una escala (¿legal?) en Salta. Antes de llegar a Cozumel fue interceptado por autoridades mexicanas.
En la aeronave se encontraron “800 kilos de cocaína, valuada en unos 12 millones de dólares”.
Además de Salta, parece que los pilotos hicieron otra escala en Chimoné, una localidad ubicada en el departamento de Cochabamba, en Bolivia, país en el que hay en curso uno de los golpes más aberrantes de la historia latinoamericana del siglo XXI.
El texto de El Tribuno enfatiza que se está tratando de establecer si “los pilotos bolivianos trabajaban para una organización internacional vinculada a la Ndrangheta”.
El caso en la Argentina está siendo investigado por Ricardo Toranzos, fiscal federal de Salta.

Cambiemos.

El diario La Nación en plena época cambiemita, noviembre de 2018, publicó una nota muy informada: “Ndrangheta, la multinacional del crimen” (ya no es posible ubicarla en la página del diario).
El artículo mostraba nítidamente que los circuitos ‘ndranghetistas latinoamericanos pasaban por Colombia, Brasil, Bolivia, Perú. Esto significa(ba) que en Argentina el crimen organizado, el crimen complejo no era un problema nacional, según la lectura sesgada que proponía esa tribuna de doctrina.
En diciembre de 2019, ya en el contexto del gobierno del Frente de Todxs, el diario modifica su opinión y publica otra nota, también muy informada, de Elisabetta Piqué, corresponsal en Italia y el Vaticano.
Ahí dice que la ‘ndrangheta es “una mafia ‘presente desde siempre en la Argentina’, país que fue meta de inmigración calabresa y hoy es zona de tránsito del narcotráfico”. En otro pasaje extraordinario señala que “si se sigue a este paso, el poder económico de la ‘Ndrangheta se transformará en poder político”.
Pues bien, esto ya aconteció entre 2015 y 2019 pero los autores italianos a los cuales refiere la nota de Piqué - Gratteri y Nicaso, muy respetables por cierto - lo ignoran.
Por cierto, no debería hacerlo La Nación, pues El Cohete viene insistiendo de manera nada esporádica sobre este asunto.

Es consabido, Macrì es un empresario exitoso y como señalaba en la segunda entrega (de la semana pasada), se asume calabrés.
Luego de haber sido presidente de Boca, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y presidente de la Argentina, ahora saltó a la Fundación de la FIFA.

Apostilla: la FIFA está conducida por Gianni Infantino, dirigente deportivo italiano, naturalizado suizo, y cuyo padre es originario de Reggio Calabria, la misma provincia de donde proviene la familia Macrì.
Además de la FIFA, el ex Presidente Macrì está diseñando otra fundación: la CEPLA (Cambiar es Posible en Latinoamérica).
Luego de cambiar Argentina, hay que exportar los magnos logros cambiemitas a todo el continente latinoamericano.
Ese salto de fundación en fundación es más bien la expresión descarnada de una internacional de las derechas. 

El gobierno macrista definió un modelo de acción tendiente a la destrucción de la clase trabajadora mientras acumulaba ganancias de manera desorbitada (para sí, para la familia, para los amigos, para la clase). Acumulación que hoy se especifica en una deuda monstruosa que pesa sobre el pueblo argentino.
Ese modelo empalmó con una modalidad peculiar del ejercicio del poder, que tiene un signo ‘ndranghetista.
Esta hipótesis, que he desarrollado en otros trabajos, ahora quiero sustentarla en la semiosis mafiosa, apoyándome en la manifestación de ciertos códigos secretos y - paradójicamente - visibles a los ojos de todxs.

En un artículo publicado en el diario La Repubblica, en diciembre de 2017, se registran las informaciones proporcionadas a la justicia italiana por Francesco Galdi, un arrepentido que declaró en el proceso Minotauro bis que se llevó a cabo en Turín. “Francesco Galdi, licenciado, ex profesor, dice ser uno de ellos”.
O sea, un ‘ndranghetista y en lo específico un custodio de los códigos de la organización: un vangelista. 

Dice haber ordenado y escrito las instrucciones relativas a los rituales: “Los boss Carmine Chirillo y Franco Giampà me encargaron escribir las reglas, yo era uno de los pocos custodios, habremos sido cuatro o cinco, teníamos que corregir las fórmulas y los rituales porque habían sido escritos con muchas faltas gramaticales. […] Me enseñaron reglas, signos convencionales para reconocerse recíprocamente, creados con el objetivo de evitar que las fuerzas del orden pudieran captar esos signos”.
Ya dije que todas las dotes que integran la cultura ‘ndranghetista encuentran un correlato en la religión católica y que la cúpula de la ‘ndrangheta se junta una vez por año en una iglesia que está ubicada en el pueblo de San Luca d’Aspromonte.
La parte más relevante que revela Galdi acerca de la dote de santista es esta: “Existen frases, líneas convencionales, también signos como tocarse el mentón o rozarse la barbilla, es una manera de presentarse como santista porque recuerda a Garibaldi y Mazzini que tenían barba”. 
Las declaraciones de este arrepentido, más ampliadas, están registradas también en el estudio académico de Arcangelo Badolati, Santisti e ‘ndrine. Narcos, massoni deviati e killer a contratto (Cosenza, Pellegrini Editore, 2018).
En ese texto se retoman otras declaraciones del propio Galdi: “Para declarar la ‘Santa’ […] se hace referencia a Giuseppe Mazzini, Giuseppe Garibaldi e Ferdinando La Marmora, todos masones […]. La señal de reconocimiento es tocarse el mentón” (p. 354).

En mayo de 2018 el entonces Presidente de la Nación asistió al Tedeum en la Catedral Metropolitana.
Según los medios y las redes hizo un papelón por su incapacidad de persignarse y aparecieron notas, memes, chistes, videos, etc.: pequeñas formas de la venganza del campo popular.
Pues bien, la hipótesis que me gustaría formular aquí es distinta.
Mientras el cura estaba leyendo el evangelio “según San Lucas” - en San Luca se ubica la iglesia de la Madonna di Polsi -, Macrì se tocaba el mentón luego de trazarse una línea sobre el pecho partiendo de la izquierda hacia la derecha, que - según Badolati (p. 354) - es la seña del Trequartino.
Detrás de Macrì estaba otro político que en vez de hacerse la señal de la cruz se tocaba también el mentón.

Pruebas: (ver video de dichos sucesos en YouTube)

Una manifestación fenoménica es una manifestación, pero dos ya permiten adivinar una tendencia.
El año anterior, en 2017, en el Tedeum de la celebración de los 207 años de la Revolución de Mayo, en el video que está a continuación aparece de nuevo la misma señal de reconocimiento: tocarse el mentón.

Existe una frase célebre adjudicada a Schiller que dice: “No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”.

En la Argentina resta investigar sistemáticamente, a nivel político, social, científico, educativo, militante sobre esas fuentes profundas, pues parecen estar emparentadas con los sótanos de la democracia.
Si es que no son lo mismo.

jueves, 13 de febrero de 2020

DÉJENME MORIR TRANQUILO, de Arturo Pérez Reverte - 24/4/2005

He escrito alguna vez que vienen tiempos duros, predicción para la que tampoco hace falta ser muy perspicaz.
Nunca hubo tantos imbéciles imponiendo su dictadura, ni tanta gilipollez elevada a la categoría de norma obligatoria.
Nunca al qué dirán y a lo socialmente correcto se le dio tanto cuartelillo.
Nunca condicionó tanto nuestras vidas el capricho de las minorías, la demagogia de los oportunistas, la estupidez de los tontos del culo.

El ejemplo de cómo ese delirio vuelve a las sociedades enfermas e irreales lo tenemos en aquellos países que nos preceden en el asunto; pero en vez de ponérsenos los pelos de punta al advertir los riesgos y el abismo, nos adherimos con el entusiasmo desaforado del converso.
En esta España a menudo escasa de cultura y de criterio, cuando se pone de moda una estupidez, en vez de llamarla por su nombre y ocuparnos de cosas más urgentes, nos ponemos a considerarla con toda seriedad.
Ninguno de nosotros se la traga de verdad, pero miramos de reojo a los otros, vemos que nadie protesta y que todos - que a su vez nos miran de reojo a nosotros - parecen aprobar la novedad.
Así que, haciendo de tripas corazón, nos resignamos a esa enésima vuelta de tuerca.

No deja de tener siniestra gracia que Europa, que alumbró palabras como democracia y derechos del hombre, y que pese a lo que está cayendo permanece como referente moral de lo que aún llamamos Occidente, en sus comportamientos sociales tenga como referencia las actitudes, los valores de una sociedad tan enferma e hipócrita como la norteamericana.
En materia de sanidad, por ejemplo, y me refiero a hospitales, dolor, muerte y todo ese cuello de botella por el que, tarde o temprano, la mayor parte de nosotros termina pasando, sospecho que vamos a terminar como en los Estados Unidos, donde nadie se atreve a poner una inyección si no es delante de su abogado, porque en cuanto le irritas un poro a un paciente, te denuncia y te saca una pasta flora, en un país donde un fulano se fuma tres paquetes diarios durante cincuenta años, y encima, cuando palma, su familia le trinca una millonada a las tabacaleras.

De ayudar a bien morir, ni te digo.
Y no hablo de eutanasia, sino de que te alivien el trámite cuando estás listo de papeles.
Pero allí, con semejante presión, teniendo en la chepa a los meapilas, a los que buscan pasta y a los bobos de nacimiento, no hay médico que se atreva a tomar una decisión de ese tipo. Que los alivie su padre, dicen.

Y me temo que en España vamos camino de lo mismo, con toda la cobertura mediática de la Schiavo aquélla a la que le daban matarile o no se lo daban, como a la Parrala; y las consejerías de Sanidad suspendiendo a médicos por sedar a pacientes en las últimas, como si lo ético fuese que palmes aullando y nadie haga nada.
Al final van a poner esto difícil de narices.
Y cuando me llegue el turno, seguro que me joden vivo. Ni aspirinas me van a dar.
Para que todos esos capullos en flor puedan alardear de socialmente correctos, voy a terminar echando espumarajos, como un perro.
Mentándoles a la madre.
Así que aprovecho para ponerlo negro sobre blanco, y que esta página de El Semanal valga como documento notarial, llegado el caso.
Si cuando me toque decir hasta luego Lucas no consigo organizarlo a mi aire, si el mar no colabora espontáneamente en el asunto, o el Alzheimer no permite que me acuerde de dónde está el gatillo de la pistola, y por mi mala estrella termino en un hospital, con las limpiadoras afiliadas a Comisiones Obreras - las del folleto feminista del otro día - pisándome el tubo del oxígeno, háganme un favor.
No es lo mismo acortar la vida que acortar la agonía, así que no me fastidien.

Tampoco vengan a darme la murga con gorigoris, velitas encendidas y pazguatos arrodillados en la acera con los brazos en cruz bajo pancartas proclamando que mi vida es sagrada.
Mi vida - lo dice el propietario titular - no es más sagrada que la de mi labrador Mordaunt o la de los millones de seres humanos que, como el resto de los animales y las plantas, han pasado por este mundo cochambroso a lo largo de los siglos y la Historia, y seguirán pasando.
A ver quién puñetas se han creído que somos.

Por eso, el médico que, con mi consentimiento o el de los míos, decida aliviarme el trayecto ahorrándome sufrimiento inútil, nunca será un asesino, sino un amigo.
Mi último amigo.
Que otros hagan lo que quieran con sus vidas, pero a mí permítanme no perder la compostura.
Déjenme morir tranquilo.

miércoles, 12 de febrero de 2020

PRESOS POLÍTICOS...??, de Graciana Peñafort - 9/2/20

Por qué es posible disentir con Cafiero y entender a su jefe el Presidente


Es claro que no acuerdo con Santiago Cafiero respecto de que en la Argentina no hay presos políticos. Porque los hay.
Y añado, también aquellos presos que lo están por pobres, son presos de una política judicial que no les reconoce a los pobres el derecho a defensa, ni el derecho a un juicio justo ni mucho menos el estado de inocencia.
Nunca encontré la cláusula de la Constitución que excluyese a los pobres de las garantías procesales.
Pero no haberla encontrado en forma expresa no evita que, desde hace años, vea cómo se aplica inexorablemente.

Que no esté de acuerdo con Santiago Cafiero no quiere decir que vaya a salir a defenestrarlo. 
Lo vi una vez en mi vida, hace casi un año, cuando me lo crucé en un programa de TV.
Recuerdo que me pareció buen mozo y su mujer, con quien charlé mientras él daba la entrevista, me pareció muy amable.
No tengo obligación ni compromiso alguno por el cual defenderlo.

Distinto me pasa con Alberto Fernández, su jefe y Presidente de la Nación. Y mi amigo, además.
No soy su exégeta ni pretendo serlo. 
Yo creo entender por qué Alberto no puede llamar presos políticos a los presos políticos. Básicamente porque Alberto es el Presidente de la Nación y no puede decir que en su gobierno hay presos políticos.
Cierto es que él no los puso presos, ni los persiguió ni mucho menos presionó a jueces y fiscales para que hubiese gente presa por motivos políticos.
Llegó a Presidente y había presos por motivos políticos.
Algunos en prisión preventiva, otros por condenas que no están firmes.
La enorme mayoría de quienes ya cuentan con condena - aun no firme, reitero - fueron condenados en procesos que están sospechados de vicios tan severos y jueces tan arreglados que, si fuesen revisados por un tribunal medianamente ecuánime, serían anulados y se ordenaría un nuevo juicio.
Pero, estando en instancia de revisión sus sentencias, es decir no estando firmes sus sentencias, esas personas están en prisión.

Detenidos por opositores


Es precisamente lo que señala Alberto Fernández.
En particular, como hizo en enero de este año en la reunión con organismos de Derechos Humanos: 
“Un preso político es una persona que fue detenida sin proceso. En la Argentina lo que hay son detenidos arbitrarios, que es otra cosa. Es gente que podría soportar sus procesos en libertad, pero los detienen porque son opositores”.

Mi amigo Lao mandó un mensaje que comparto y que dice algo que me pareció sensato: 
“Si el Poder Ejecutivo llegara a sostener, sin probar judicialmente, que los compañeros presos políticos son presos políticos, estaría obligado a actuar en el marco de sus competencias. Esto es, utilizando la herramienta constitucional del indulto.
Esto, sin dudas, pondría fin a una injusticia brutal sufrida por varios compañeros.
Sin embargo, traería consigo la paradoja de la culpa (el indulto perdona, no prueba inocencia) para quienes sean inocentes con lo que se enfrentan, entonces, el honor y la libertad, la alegría de ver a nuestros compañeros con sus familias y la afrenta de dar por cierto aquello de que nuestro gobierno fue una asociación ilícita de 12 años».
«Además el Presidente faltaría a su palabra. Él sostuvo en campaña que el indulto era una rémora monárquica que no pensaba utilizar».

«Por ello, el Poder Ejecutivo no puede sostener que son presos políticos. Por eso sostiene que están detenidos arbitrariamente. Yo pienso que hace bien».

«Sostener que son detenciones arbitrarias no es correrle el cuerpo».

De más está decir que yo creo y afirmo sin espacio para dudar o titubear, que son presos políticos, porque esos procesos están viciados de modo que ninguno de los mismos podría ser calificado como un proceso legítimo.

Tengo además clarísimo, al menos en el caso de Amado Boudou, de quien soy abogada defensora, que Amado no quiere ni de casualidad que lo indulten.
Lo que quiere Amado es que se revise su juicio y se le permita ejercer el derecho a defensa y que no le paguen desde el Estado a los testigos para que declaren contra él.
Quiere un juicio justo.
Eso que le negó el Poder Judicial bajo las órdenes de Mauricio Macri.

También tengo clarísimo que no es el Presidente de la Nación quien debe dictaminar sobre los procesos, sino esos señores tan raros que llamamos jueces. Y que hasta ahora han permanecido en su habitual, irritante e injusto silencio.
Y creo que estaría siendo tiempo que dejemos de presionar al Poder Ejecutivo con cosas que no puede hacer el Poder Ejecutivo y miremos y reclamemos a los que deben hacer lo que no hacen.
A los jueces y al Poder Judicial.

¡A ver si van moviendo el culo, Vuestras Señorías!
Y no es que quiera ser irrespetuosa, es que estoy harta y cansada de que no hagan nada.
Hubo gente que se murió sin que ustedes dijeran una palabra, como Héctor Timerman.
Hay gente presa arbitrariamente y ustedes siguen sin decir una palabra.

También sé que Alberto Fernández acompañó a Milagro Sala en su injusta detención, mucho antes de ser siquiera candidato a Presidente. Como lo hizo Alberto Rodríguez Saá.
Y he sostenido hasta el cansancio que la situación de Milagro Sala es y fue una línea divisoria en términos éticos y políticos.
No es que no pueda hablar con dirigentes que no se manifestaron en contra de una situación de tan evidente injusticia, pero asumo que considero especialmente valientes y buenas personas a quienes, en épocas de pocas garantías elevaron su voz para decir NO.
Pese al macrismo.
Y pese a lo poco redituable en términos mediáticos que eso resultaba en el apogeo del gobierno de Macri.

Lo que ya ha hecho en materia de Justicia


Conozco además lo que ha hecho, en materia de Justicia, Alberto Fernández como Presidente, en apenas dos meses de haber asumido como tal. Intervino la AFI y puso a una de las mejores fiscales que conocí nunca a conducir esa intervención.
Casi todos los días tenemos novedades sobre los desaguisados que se descubren. Y como abogada he sufrido, junto con mis defendidos, los efectos de esos desaguisados.
Pero a una semana de haber concluido la feria judicial de enero, tal vez lo más dramático que he visto es precisamente lo que no he visto.
Hay caras que no se ven más en los pasillos de Comodoro Py.
No sé si es como una lluvia de verano, si concurren a los despachos en otros horarios o se juntan en otros lugares, pero hay caras que yo sabía lo que implicaban cuando los veías salir de los despachos y que ya no veo más.
Me reía hoy con un colega, cuando a las 13.30 me iba de Comodoro Py y comenzaba la desinfección por el hallazgo de murciélagos en ese edificio y le decía: 
“Bueno, ahora van por los vampiros sin traje”.
Casi que quiero interpretarlo como un presagio favorable.

También ha propuesto a Daniel Rafecas como procurador. Yo estoy contenta y conforme con eso.
Espero que los votos lo acompañen, porque cuando nadie hacia valer las garantías constitucionales, Daniel Rafecas como juez sí lo hizo.
Y yo que lo vi tres veces en mi vida, una de ellas en un ascensor, nunca tuve la valentía de pararlo y agradecerle, porque leía en los diarios los costos que pagó por hacer lo que ordena la ley y no lo que ordenaba la mesa judicial del macrismo.
Y aunque nunca pude agradecérselo, nunca olvidé quiénes fueron las poquitísimas personas que no se olvidaron de la ley en estos años.
Daniel Rafecas fue una de ellas y me alegra, por justo, el reconocimiento.

También ha retirado los pliegos que había enviado Mauricio Macri para las designaciones de jueces.
Muchos de esos pliegos son de personas que sin lugar a dudas serán buenos jueces. Pero correspondía la revisión de las propuestas, para corregir aquellas donde la mano invisible - para nada invisible, a decir verdad - hubiese intervenido.

Y para qué negarlo, estoy que me muerdo los codos de intriga y ansiedad por el proyecto de reforma del Poder Judicial.
Voy a confesar desde mi ego herido que, si había dos cosas que quería hacer el día después de la asunción de nuevas autoridades eran:
a) irme de vacaciones (las últimas vacaciones que tuve fueron en enero de 2013 y las pase mayormente en un hospital con una infección renal) y
b) trabajar en el proyecto de reforma del Poder Judicial. Verán que la concreción de lo que quiero no parece el espacio más feliz del mundo ni el más satisfactorio.
Pero más allá de mis frustraciones, estoy emocionada y mucho con la idea de esa reforma.
¡Es tan necesario hacerla!

Pero mientras muchos se peleaban con el Cafiero junior y buen mozo, a mí me sacudía de un golpe una nota de Ari Lijalad que salió publicada en El Destape y que se reproduce en esta edición del Cohete.
En esa nota, Ari publicaba la información sobre el legajo como testigo protegido de Alejandro Vandenbroele.
En ella se daba cuenta del dinero que le había pagado el Estado Nacional conducido por Mauricio Macri a este señor, para declarar como testigo en contra de Amado Boudou en la causa por la compra de Ciccone Calcográfica.
Condena que NO está firme, pero pese a ello ha implicado la prisión de Amado hasta el día de la fecha.

La historia es bastante simple.
Acusaron a Amado Boudou de una serie de delitos vinculados a la compra de esa empresa.
Lo llevaron a juicio oral conforme un cronograma electoral.
Antes de eso, buscaron la famosa foto de Amado con Vandenbroele para probar que se conocían.
Pero pese incluso a la denuncia de periodistas que constan en el expediente, respecto a que en tal o cual hotel había un video que daba cuenta de una reunión entre ambos, al final nunca apareció.
Y miren que lo intentaron.

Como no apareció la foto fueron por Vandenbroele en persona. Y lo presionaron para que declarase conforme el régimen de testigo arrepentido.
Pero mientras Patricia Bullrich y sus asesores le ofrecían arrepentirse, Vandenbroele parecía más interesado en no ir a la cárcel y en recibir dinero a cambio de poner su cara en una foto. Cuestión de prioridades, imagino.

El gobierno de Macri quería a Boudou preso y Vandenbroele no quería ir preso. Negociaron muchísimo tiempo, con idas y venidas.
Tanto tiempo insumió la negociación que, para cumplir el cronograma electoral, tuvieron que elevar la causa Ciccone a juicio, aunque la mitad de la causa no se elevó. Lo cual, claro, era un absurdo jurídico, pero salvo para unos pocos, el detalle les pareció irrelevante.
Por ejemplo, le pareció irrelevante al Poder Judicial, ante la premura del gobierno macrista por tenerlo sentado a Boudou en el banquillo de los acusados.
Porque entre cumplir la ley y complacer al macrismo, en esas épocas a Comodoro Py le resultaba mucho mejor inversión complacer a Mauricio.
Cuestión de prioridades, imagino.
Por ahí se asesoraban con Dujovne.


Operación Vandenbullrich


Con todo el tiempo que perdió Patricia Bullrich, con su habitual ineficiencia de malos modales, no consiguió que Vandenbroele se arrepintiese a tiempo en la causa Ciccone. Y para cuando Vandenbroele se arrepintió, habiendo conseguido todo lo que le había pedido a Patricia, esto es libertad y dinero - que por cierto demostró ser una negociadora peor que los que negociaron con los buitres y les dieron todo y más -, ya era muy tarde para que Vandenbroele declarase como arrepentido en la causa Ciccone, porque como la causa ya estaba elevada a juicio, la ley no lo permitía.

Pero ya sabemos lo que le importaba la ley al macrismo - y a Patricia Bullrich - y por dónde se las pasaban - pobrecitas las leyes de mi país -, así que hicieron que Vandenbroele se arrepintiese igual en otra causa.
Y lo mandaron a declarar de nuevo en la causa Ciccone.
Fue tan absurdo todo el episodio que quien oficiaba de defensor de Vandenbroele comenzó el pedido de declaración pidiendo disculpas.
Cosas que vimos en Py estos años, que cuando las contás no te las creen.

Por supuesto que protestamos y pataleamos, sin que nos dieran ni un poquito de atención los tribunales.
Condenaron a Boudou y lo metieron en cana ese mismo día.
Y por supuesto dejaron en libertad a Vandenbroele.

Durante el juicio, la defensa de Boudou - o sea nosotros, Alejandro Rúa y yo - reclamamos los antecedentes del “arrepentimiento” de Vandenbroele.
Nos dijeron que NO.
Fuimos a Casación con el mismo reclamo. Nos dieron solo una parte y omitieron los antecedentes que pedimos específicamente sobre el proceso de “arrepentimiento” de Vandenbroele y lo que estuviese en agencias del Poder Ejecutivo Nacional.

Le contamos esta situación donde no nos daban los antecedentes que necesitábamos para ejercer la defensa al mejor procesalista que tiene la Argentina, el doctor Julio Maier. Quien además de ser brillante y sabio, es una bella persona.
Y se conmovió y nos dijo:
Yo me presento y le explico a esos jueces que eso está mal y que ustedes como abogados tienen el derecho a acceder a esa documentación y que, si no se las dan, esa sentencia debe ser dejada sin efecto, porque es nula. Nunca puede ser válida una sentencia donde el acusado no tuvo acceso a todos los elementos para su defensa y donde no sabemos cómo alguien llegó a ser arrepentido.
Así lo hizo Julio Maier. ¿Y adivinen qué?
También le dijeron que NO.

Presentamos un recurso extraordinario pidiendo esos antecedentes. Nos rechazaron el recurso.
Y entonces fuimos en queja a la Corte Suprema… que nunca nos contestó, hasta la fecha.


Pero el primer día hábil judicial de este año, el 3 de febrero, Ari Lijalad publicó una nota con la información a la que no habíamos podido acceder, pese a reclamarlo insistentemente. 
Y en esa información apareció una nota oficial del responsable por la custodia del testigo protegido Alejandro Vandenbroele.

En esa nota, Carlos Linsalata, entonces responsable por Vandenbroele en el programa, el 24 de agosto de 2018 decía:
“Solicito al Sr. Director Nacional del Programa de Protección a Testigos e Imputados, se otorgue al protegido de marras la suma de pesos un millón y medio ($1.500.000) para dar cumplimiento al proyecto laboral que le brinde al protegido la posibilidad de una relocalización definitiva y autosustentarse.

Y señalaba: 
“Cabe destacar que el día 07 de agosto pasado fueron condenados a prisión con cumplimiento efectivo por más de 5 años el Ex Vicepresidente de la República Argentina el Sr. Amado Boudou. Confirmada la prisión de los nombrados, por ante la Cámara de Casación Penal, Sala IV, en el día de ayer”.


La nota de Linsalata

En pocas palabras, lo que decía Linsalata es que ya habiendo obtenido la condena y la prisión de Amado Boudou, había que pagarle a Vandenbroele $ 1.500.000.

Lo curioso del tema - y lo trágico - es que NO fue en la causa donde condenaron a Boudou donde Vandenbroele declaró como arrepentido.
Le estaban pagando por una causa donde Vandenbroele también había sido condenado, como Amado, aún cuando no ordenada su prisión.

El Ministerio de Justicia, que entonces conducía el inefable German Garavano, autorizó e hizo el pago.
En pocas palabras, Vandenbroele había obtenido lo que siempre pidió: no ir a prisión y, que le pagaran por declarar.

Y Patricia Bullrich había fracasado en su misión de conseguir un arrepentido de verdad. Consiguió un falso arrepentido y encima carísimo.
El jueves 6 de febrero, el juez que había admitido a Vandenbroele como arrepentido en una causa distinta a la que determinó la condena de Boudou, ordenó la extracción de testimonio de esas actuaciones y junto con la nota de Ari Lijalad, envió la causa a sorteo.
Pareciera que, junto con «los horribles», como los llama Tato Young, y los murciélagos, también estaría desapareciendo ese hábito, bastante ilegal, de no cumplir con las leyes.

Paradojas de la vida, se ve que aún no actualizaron el servidor de sorteos fraudulentos de Comodoro Py y sigue funcionando como cuando gobernaba Macri.
Salió sorteado el juzgado que pertenecía a Claudio Bonadío.
Como Bonadío había solicitado licencia por el mes de febrero, ya habían sorteado el juez que lo reemplazaría.
Era Sebastián Casanello.
Un juez insospechado de ser influenciado por el macrismo.

La última vez que Comodoro Py se olvidó de “actualizar el sistema” fue cuando se sorteó la causa de la muerte de Nisman. Se hizo el sorteo y de pronto el monitor se puso negro. Había salido sorteado Sebastián Casanello.
Nunca nadie explicó cómo ni por qué se le terminó asignando la causa a Julián Ercolini.

Frente a la súbita certeza de que Bonadío no regresará a su juzgado, alguien debe haberse golpeado la cabeza diciendo: “Maldición, olvidamos actualizar el sistema”.

La Cámara de Apelaciones de Py, lenta en actualizar sistemas pero rápida en reaccionar, ordenó un nuevo sorteo para que otro juez cubra el juzgado de Bonadío.
Será quien investigue el curioso caso de cómo un gobierno le pagó a un arrepentido para que declarase y adjuntó la prueba de dicho pago a un expediente.
Al menos en la causa del encubrimiento del Atentado de la AMIA, el menemismo tuvo el decoro de pagar en negro.

Sospecho y temo que, para entonces, ya habrán actualizado el sistema.
El domingo que viene les cuento.

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