lunes, 29 de marzo de 2021

HA MUERTO UN HOMBRE LIBRE, de Horacio Verbitzky - 7/3/2021

Covid-19 acabó con la vida de Jorge Watts, un testigo esencial en el juicio de 1985

Fuentes del Partido de la Liberación, derivado de la maoísta Vanguardia Comunista, anunciaron la muerte por Covid-19 de su militante Jorge Watts, quien durante la dictadura fue secuestrado y torturado en el centro clandestino El Vesubio y luego formó una comisión de familiares, sobrevivientes y compañeros de las víctimas.

Su testimonio en el juicio a las juntas de 1985 fue decisivo para el esclarecimiento de lo sucedido.
En una de esas audiencias contó el blanqueo de treinta y cinco cautivos de El Vesubio en el invierno de 1978.
En grupos de cinco o siete eran atados dentro de una camioneta que después de un trayecto variable se detenía.
Luego de unos minutos, oficiales uniformados del Batallón Logístico 10 de Villa Martelli, del Regimiento de Infantería 7 de La Plata o de otras tres unidades militares, abrían el vehículo, cortaban las ligaduras con tijeras que previsoramente traían, tomaban del bolsillo de cada preso la declaración firmada bajo torturas en el chupadero y sobre esa base simulaban un Consejo de Guerra.

Jorge Watts dijo que fue interrogado en El Vesubio a cara descubierta por el mayor Hernán Tezlaf, quien luego fingió sorpresa al encontrarlo dentro de la camioneta abandonada.
Por lo bajo le preguntó cómo estaba de la rodilla golpeada.

Como Watts se negó a ratificar la declaración firmada bajo torturas en el simulacro de Consejo de Guerra, el capitán Arquímedes García llamó a un cabo del Batallón Logístico 10 y representó el juicio.

- ¿Cómo se llama? -, preguntaba Arquímedes.
- Jorge Watts -,  contestaba el cabo.

El testigo Alvaro Aragón escuchó otro original interrogatorio.
Un jefe torturaba a un gendarme raptado en el edificio Centinela.
Le hacía preguntas y el hombre contestaba: “Sí, mi comandante”.

En uno de esos tránsitos de la nada a la pena el testigo Juan Antonio Frega oyó refunfuñar a los uniformados por una distracción de sus camaradas de civil: “Estos boludos se llevaron las llaves de la camioneta”.

A 24 horas de su testimonio, Watts se sentó entre el público para asistir a la audiencia siguiente.
El defensor del ex Presidente Roberto Viola, José Orgeira, que llamaba detenidos a los testigos, reclamó a la Cámara Federal por esa presencia.
Luego de un cuarto intermedio, el tribunal rechazó esa pretensión, con un decisorio que comenzaba: 
“El testigo Jorge Watts es un hombre libre”.

En aquel juicio sólo fueron condenados los ex comandantes en jefe, pero luego de la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida se abrieron nuevos procesos contra los autores inmediatos de los crímenes.

Los condenados en 2011 por los crímenes del Vesubio, a penas que fueron desde perpetuas hasta 18 años de cárcel, fueron el general Héctor Humberto Gamen; el coronel Hugo Ildebrando Pascarelli; los funcionarios del Servicio Penitenciario Federal Ramón Antonio Erlán, José Néstor Maidana, Roberto Carlos Zeolitti, Diego Salvador Chemes y Ricardo Néstor Martínez.

Pudo eludir la condena el ex jefe del Vesubio, coronel Pedro Alberto Durán Sáenz, porque murió durante el juicio.
Su especialidad era violar a las detenidas-desaparecidas, aún embarazadas.
A una de ellas, Elena Alfaro, la obligaron a bautizar al hijo de dio a luz y designaron a un coronel para que oficiara de padrino.

Entre las víctimas que pasaron por allí se cuentan entre otros Haroldo Conti, Héctor Oesterheld, Raymundo Gleyzer, la joven alemana Elizabeth Kasseman, el niño de 14 años Pablo Míguez , Laura Feldman, Ana María Di Salvo, Luis Gemetro, mi concuñado Diego Guagnini, Elena Alfaro, Susana Reyes, Rosa Taranto, Teresa Trotta, Roberto Castelli y Elías Semán.

El tribunal que pronunció las condenas estuvo integrado por Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y José Gorini.

Watts fue uno de los testigos más articulados en ambos procesos, y además publicó un libro en el que narra el infierno del que sobrevivió.


Este empecinado hombre libre tenía 72 años.

¿OTRA VEZ, PAGNI?, de Horacio Verbitzky - 28/3/2021


Por cuarta o quinta vez en pocos meses, Carlos Pagni me cita como fuente de autoridad para cuestionar la existencia del lawfare.

De modo genérico en televisión, con mayor detalle por escrito, aduce que “quien mejor desbarató la tesis de esa maquinación persecutoria fue Horacio Verbitsky refiriéndose a las peripecias de Amado Boudou.

Explicó que en la totalidad de las instancias del proceso intervienen no menos de diecisiete jueces y seis fiscales.

Más allá de la opinión que puedan merecer todos ellos, sostuvo Verbitsky, nadie puede poner en duda con alguna seriedad que están dadas todas las garantías de transparencia y ecuanimidad”.

Más adelante, Pagni agrega que “como sostuvo Verbitsky, el sistema penal argentino, con sus imperfecciones, garantiza, por la sucesión de revisiones, una aceptable calidad en los procesos.

Lo experimentó anteayer el juez Marcelo Martínez de Giorgi, a quien los camaristas Mariano Llorens y Leopoldo Bruglia ordenaron desarchivar las operaciones a través de las cuales el supuesto farmer Pedro Etchebest intentó corroer la causa por los cuadernos de Oscar Centeno. El famoso Operativo Puf.

Etchebest es un personaje del submundo kirchnerista, asociado en su momento al falso abogado Marcelo D’Alessio.

El modo en que montó su denuncia contra el fiscal Carlos Stornelli no fue bien investigado por De Giorgi, según los camaristas.

Tampoco se sabe lo más interesante: si hubo empresarios procesados que financiaron la maniobra.

Temas para Julián Ercolini, a cargo ahora del caso”.

En primer lugar, debo agradecerle a Pagni su atención hacia mi trabajo.

Pero luego debo agregar algunas precisiones imprescindibles:

  • La nota fue publicada el 15 de junio de 2014, cuando la guerra judicial contra CFK aún no había comenzado, tal como muestra la cronología que sigue al final de esta respuesta. Aún gobernaba Cristina, Boudou era su Vicepresidente y Maurizio Macrì ni soñaba con nombrar dos ministros de la Corte Suprema en comisión.
  • Aún así, mi texto mencionaba la denuncia del entonces senador bonaerense Mario Ishii, según quien “la Secretaría de Inteligencia controla al 98 por ciento de los jueces y señaló como responsables al director de operaciones, Antonio Stiuso, y al auditor general de la Nación, Javier Fernández”.
  • Yo acoté que “ese aparato construido con la promesa de servir a las autoridades sólo defiende sus propios intereses y suele desertar cuando se lo necesita, como se advirtió aquí desde el principio, algo obvio a la luz de la experiencia de gobiernos anteriores. En esa materia, tanto o más que en otras, el mejor negocio es la honestidad”. Ese despegue de Stiuso y su operador comenzó a partir de la firma del memorándum de entendimiento con Irán, porque es ostensible que el servicio de inteligencia tenía mandantes más poderosos que el gobierno nacional.
  • En la misma nota conté que “las huellas de ese sistema que coloca jueces y abogados también se detectan en la causa contra Boudou, que se inició por la denuncia del ‘ciudadano común’ Jorge Orlando Pacífico, según la candorosa presentación que de él hizo Clarín. Pacífico no tiene nada de común. En realidad es un sargento del Ejército, especialista en explosivos, comando en la guerra de las Malvinas, participante en los levantamientos carapintada de Aldo Rico y Mohamed Seineldín, dirigente del MODIN y vendedor de un producto tan poco común como helicópteros artillados. Pacífico declaró haberse enterado de delitos de acción pública por una conversación en un café entre hombres a quienes escuchó decir que The Old Fund ‘resulta ser una pantalla de la familia Ciccone’ y de una persona ‘políticamente expuesta, alto funcionario del gobierno nacional, para recuperar la empresa antes fallida’. Este cuento infantil dice que no pudo ver a esos hombres, porque estaba de espaldas. El 18 de julio de 1994 Pacífico apareció ensangrentado entre los escombros de la demolida sede de la DAIA y la AMIA. En 1995 fue detenido bajo la acusación de traficar armas robadas al Ejército”.
  • También narré que al concluir su indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo (que lo procesó), Boudou sostuvo que el trámite mediático de la causa constituía un mensaje de “los poderes establecidos” al sistema político.
  • No podía saber entonces que en abril de 2017, el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, deslumbrado por el protagonismo político que adquirió en Brasil el juez Sergio Moro, lo reunió en Buenos Aires con el juez Claudio Bonadio, quien llegó a tener 10 de las 12 causas que se instruían contra Cristina. Que eso ocurra por sorteo tiene una probabilidad de 1 en 500 millones de veces.
  • Tampoco podía adivinar que en octubre de 2017, Lorenzetti le daría a Martín Irurzun los lineamientos de una doctrina que no pudo incluir en un fallo de la Corte, porque aniquila el principio de inocencia y convierte la prisión preventiva en una pena anticipada, antes del juicio.
  • Tampoco que en noviembre de 2017, Lijo ordenaría la detención de Boudou en un operativo humillante en el que fue obligado a posar descalzo y en pijamas, con esposas y flanqueado por dos policías, a partir de lo cual cesaron las publicaciones escandalosas sobre sus finanzas en La Nación y Clarín.
  • La nota también consigna que “en 2011, el Tribunal Oral Federal 4 absolvió a Pacífico de la acusación de haber provisto los explosivos para el atentado (contra la sede de la DAIA y la AMIA), aunque eso no explica su presencia en el lugar a la hora de la explosión, con tanto sentido de la oportunidad como el caso Ciccone. Para completar el cuadro, en la misma semana de la indagatoria a Boudou en una causa, Lijo sobreseyó en la otra a los tres secretarios de Galeano y al ex ministro del Interior Carlos Corach”.
  • Tampoco sabía en 2014 que en abril de 2018 otro suboficial del Ejército, Oscar Centeno, quien en 1980 fue compañero de Pacífico en el Batallón de Arsenales 601 del Ejército, sería el detonante de la causa de los Cuadernos Ave Fénix, ni que en mayo de ese año, a instancias de Lorenzetti se formaría la Asociación de Jueces Federales, presidida por Lijo.
  • No podía imaginar que un fiscal, un juez y un agente de inteligencia extorsionarían a los empresarios, de modo que pagaran su rescate con denuncias falsas.
  • En ese mismo abril de 2018, el juez de un tribunal oral Leopoldo Bruglia fue trasladado a la Cámara Federal de la Capital, y en septiembre, él mismo propuso que lo siguiera en ese tránsito su colega Pablo Bertuzzi. Ante una consulta del Consejo de la Magistratura, el presidente vitalicio de la Cámara, Martín Irurzun, respondió que no era urgente ni constitucional. No obstante, sin concursar ni obtener acuerdo del Senado, ambos cubrieron vacantes estratégicas que Maurizio Macrì había obtenido a los empellones.
  • Lo hizo en cuanto asumió. En la última semana de 2015, Lorenzetti transmitió el ultimátum presidencial a los jueces Eduardo Freiler, Jorge Ballestero, Rodolfo Canicoba Corral y Norberto Oyarbide: les convenía renunciar lo antes posible. Hoy no queda ninguno: el primero fue destituido en un juicio político irregular, los otros tres se jubilaron. Otro integrante de la Cámara Federal, Eduardo Farah, fue presionado y pidió su traslado a un tribunal oral de San Martín, del que regresó este año, concluido el tornado.
  • En octubre de 2016 se promulgó la ley del arrepentido, según el modelo aportado por la cooperación judicial estadounidense, que destacó como embajador en la Argentina al juez texano Edward Prado.
  • Bertuzzi tuvo que dar una prueba de amor. En agosto de 2018 confirmó la condena de Boudou a 5 años y 10 meses de prisión en la causa Ciccone y ordenó su detención inmediata, sin esperar la apelación, tal como había solicitado el ministro de Justicia Germán Garavano, modificando una pacífica jurisprudencia. Al mes siguiente Macrì firmó su traslado a la Cámara Federal.
  • Tres semanas después de la sentencia, el testigo que incriminó a Boudou, Alejandro Paul Vandenbroele fue recompensado con un hotel boutique en Mendoza. La condena fue mencionada por el comisario Carlos Linsalata, a cargo del presunto arrepentido en el programa de protección de testigos, para abogar en favor del pago, que no fue el único.
  • El testimonio de Vandenbroele condujo a la condena de Boudou. Pero el mismo tribunal absolvió al banquero Jorge Brito, a quien el presunto arrepentido sindicó como el financista de la maniobra ilegal.
  • La Corte Suprema firmó un per saltum para prorrogar todo lo posible el traslado de Bruglia y Bertuzzi, que el mismo tribunal considera reñido con las normas constitucionales. Y cuando Boudou apeló por las irregularidades del proceso que llevaron a su condena, lo rechazó sin expresar los motivos. Porque sí.
La disposición de Bruglia que para reabrir la causa que Martínez de Giorgi había cerrado contra Pedro Etechebest esperó el turno de Julián Ercolini como subrogante en el juzgado que dejó vacante la muerte de Bonadío, señala que el mecanismo de manipulación judicial no ha cesado y que Comodoro Py está en guerra con el gobierno nacional.

Etchebest no fue asociado sino víctima de extorsión por parte de D’Alessio, cuya presencia en esta historia termina de ratificar que la operación se concibió en inglés, así como Pacífico y Centeno encarnan su componente militar.

Con leyes nuevas, testimonios pagos y designación inconstitucional de jueces obsecuentes en lugar de los titulares desplazados por la fuerza, no hay sistema que funcione.

Me atrevo a pedirle a Pagni que la próxima vez que cite aquella nota, agregue un link a ésta.


Cronología

Estas son las causas judiciales contra la Vicepresidenta CFK, con su fecha de iniciación y los respectivos denunciantes.

  • Ruta del dinero: abril 2013 (Cristina recién fue citada a indagatoria en septiembre de 2018). Denunciantes: a raíz de un informe publicado por Jorge Lanata en el canal de televisión del Grupo Clarín, presentaron denuncias, entre otros, Elisa Carrió, Ricardo Monner Sans y Fernando Miguez.
  • Hotesur: noviembre de 2014. Denunciante: Margarita Stolbizer.
  • Memorándum de entendimiento con Irán: enero de 2015. Denunciante: Natalio Alberto Nisman.
  • Dólar futuro: octubre de 2015. Denunciantes: Mario Negri y Federico Pinedo.
  • Obra pública: abril de 2016. Denunciante: Javier Iguacel.
  • Los Sauces: abril de 2016. Denunciante: Margarita Stolbizer.
  • Cuadernos Ave Fénix: abril de 2018. Denunciante: Diego Cabot.
Como se aprecia, la mayoría se iniciaron durante su gobierno y fueron parte de la operación de los fondos buitre para presionar por el cobro y del gobierno de Estados Unidos por la apertura de negociaciones con Irán.

sábado, 20 de marzo de 2021

ESTOS TIEMPOS, de Santiago Varela - 20/3/2021




(Ilustración: Pablo Blasberg)

Reconozco que hay cosas que me sacan.
La queja, el lamento, el capricho.
La gente a la que no hay picaporte que le venga bien.

El problema hoy es el calor. ¡Me derrito!
Y para colmo seguro que en agosto me muero de frío. ¡Me congelo! Así no se puede vivir.

Y no solo con el calor y el frío pasa esto.
Que no me quiero vacunar.
A ver che, ¿que por qué no me vacunan?, ¡manga de inútiles!

Con la rusa jamás, pero ojo, ni se les ocurra darme la china.
Yo la rusa o nada.
Nada en realidad no, si es del sur de China podría ser.
En una de ésas.

La de la India tampoco.
Yo puedo esperar, pero es mejor que se apuren, porque si espero pierdo tiempo y el tiempo es plata.
Especialmente para los plomeros que te cobran un dineral por media hora rompiendo azulejos.
Siempre y cuando te vengan.
Y si no vienen mejor. Ahorro.
¡Cuatro veces lo llamé!
¡Y me tiene esperando aquí como un idiota!

Pero yo no soy ningún idiota.
Yo la tengo clara.
Hay que hacerle caso al que dice la verdad.
Tal cual.
¿Alguien sabe quién dice la verdad?

Seguro: dice la verdad el que no miente.
Posta.
Eso es muy difícil, mejor buscar quien mintió y quien no mintió.
Es más seguro.
El problema es que para eso hay que laburar.
Buscar, leer.
Mucho trabajo.

Con el celu hay que ser rápido.
Muy rápido.
Te parás y te lo afanan.
Primero puteás, después salís a comprar otro.
Barato.
Los hay… afanados.
Te lo comprás, te parás, te lo afanan.
Y así, per secula seculorum.

Eso hace andar la economía.
Los chorros tienen un rol social.
Pero deberían estar todos en cana.
Sin embargo están sueltos.
Y los jueces también.

¿Qué es más peligroso un juez o un chorro suelto?
Depende, todo depende.
Lo dice Jarabedepalo.
«Que el blanco sea blanco/ Que el negro sea negro/ Que uno y uno sean dos».
Depende.

Un chorro de celus es un ladrón de gallinas moderno.
Las gallinas deberían tener una app para poder usar WhatsApp e Instagram.
Si bajás videítos con una bataraza, vas a ver como se acaban los chorros de celus.
Pero quedan los jueces sueltos.
Esos no tienen nada que ver con los ladrones de gallinas G5, esos están en otra.

¿Qué hacemos?
Para veranear tranquilo en un paraíso fiscal hay que tener una toga cerca.
Puede ser nacional o importada.
Todo depende.

La culpa es de la inflación.
Entonces remarco, aumento, me cubro.
¡Maldita inflación!
Seguro que la culpa es de otro.

A seguro también se lo llevaron en cana y le están dando para que tenga y reparta.
Les dije.
Es importante la toga.
Les avisé.

Cuando pienso que con la razón alcanza, mi otro yo se muere de risa.
Ha llegado a reírse cuatro días seguidos.
Menos mal que era otro yo, no yo.
Reconozco que este encierro, este virus, esta pandemia, me está enredando el moño.
Pero…
¿Qué hacemos con la toga?

Publicado en la Revista Acción (IMFC)

jueves, 11 de marzo de 2021

DEMOCRACIA EN SERIO O SEMI COLONIA, de Ricardo Aroskind - 7/3/2021

El endeudamiento sin inversión productiva es una sangría constante de recursos y bienestar para el país



En Shanghái, la gigantesca segunda ciudad de importancia de China, existe una zona sumamente turística que se llama el Bund, al borde del río Huangpu.
Sorprende allí la edificación diferenciada del resto de la ciudad: fueron los intereses británicos, franceses, alemanes y belgas, cuando China estaba postrada frente a las diversas potencias occidentales, quienes levantaron característicos edificios europeos para conducir sus negocios hechos a costa de China y de su soberanía.

Sobre todos esos edificios, flamea hoy la bandera de la República Popular China.
Enfrente a este barrio, del otro lado del río, se encuentra Pudong, un barrio que hace décadas era despreciado por su pobreza, y que es donde actualmente se puede observar un imponente muestrario de espectaculares edificios, fruto del crecimiento acelerado y planificado por las autoridades chinas.
Lo que medió entre aquel momento colonial y el presente de progreso en China fue una impresionante revolución social y nacional, que a lo largo de décadas supo desarrollar las capacidades potenciales del país, y usar el contexto mundial a favor, y no en contra de las necesidades del pueblo chino.
Tiene que ver con una visión nacional, desde los intereses estratégicos chinos, sobre cómo estar en el mundo.


Bund y Pudong.

En nuestro país, sucesivas olas de gobiernos antinacionales han logrado hacernos recorrer el camino inverso.
Nuestro país ha sido puesto a disposición de diversos intereses globales para que se potencie el progreso de otras regiones del mundo, a costa del bienestar de los argentinos.

No otro es el significado de lo que se ha puesto de manifiesto esta semana.
Aparece cada vez más claro, en la superficie de la vida social, el régimen de colonización económica que ha sufrido la Argentina desde el golpe cívico - militar de 1976, su modus operandi financiero y político, y los dilemas nacionales que aún están por resolverse.


El endeudamiento como una práctica política

El Presidente de la Nación al inaugurar el 139º período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, realizó un discurso que tuvo varios puntos sobresalientes.
Queremos centrarnos sólo en uno de ellos.

Alberto Fernández anunció su decisión de entablar una querella criminal contra los autores y partícipes del gobierno macrista por administración fraudulenta y malversación de caudales públicos en relación al acuerdo firmado irregularmente con el Fondo Monetario Internacional, afirmando que era necesario que esos episodios de endeudamiento reiterado del país no queden impunes y que exista una sanción por el daño producido.

Más allá de los eventuales resultados que pueda deparar el poco confiable Poder Judicial argentino, la determinación presidencial sirve para poner en el centro del debate público uno de los problemas más graves que tiene nuestro país desde 1976, que se reitera sistemáticamente, y que no termina de ser comprendido por la mayoría de los ciudadanos.

El endeudamiento sistemático de la Argentina ha sido la condición para que parte de la riqueza nacional se vaya reiteradamente al exterior todos los años, sin que pueda ser usada ni para consumo ni para inversión local.

Esos son los “servicios” de la deuda externa: intereses que se pagan por grandes sumas que se le suministran al país, y que jamás van a parar a actividades que aumenten la capacidad de producción o de exportación de la economía nacional.

Fondos que siempre terminan envueltos en gigantescas maniobras bancarias y cambiarias que generan compromisos impagables que sirven para encadenar al país a los requerimientos de bancos, fondos de inversión u organismos financieros internacionales, comandados a su vez por los países centrales, en los cuales dichos bancos y fondos de inversión tienen sus casas matrices.

En términos económicos, el endeudamiento en esas condiciones (sin inversión productiva) termina significando una sangría constante de recursos y por lo tanto menos bienestar para la mayoría del país.
No es gratis, todos los años, desperdiciar 2 ó 3 puntos de la riqueza nacional, teniendo que transferirlos a acreedores externos (que, debemos decirlo, en muchos casos son residentes argentinos poseedores de deuda del país).

En términos políticos, el endeudamiento refuerza la dependencia política de las principales potencias occidentales, y una mayor capacidad de injerencia de esos centros en los asuntos domésticos de Argentina.
No sólo en las políticas económicas, impulsando medidas que agreden el desarrollo nacional, sino que también habilitan intervenciones sobre las políticas educativas, sanitarias, tecnológicas, etc.

Ya ocurrió en tres oportunidades: con la dictadura, con el menemismo y con Macri.
Insistimos, no es nuevo el fenómeno del endeudamiento, ni es casual.
Es un modus operandi.

A medida que se reiteran los episodios de endeudamiento, y aparecen similares personajes y protagonistas, y similares grupos de poder y comisionistas, y determinados estudios jurídicos y centros de pensamiento liberales, se puede observar que existe un lobby muy fuerte y organizado, dedicado a impulsar el endeudamiento externo en determinadas coyunturas favorables.

Estas coyunturas son muy claras políticamente.
Cada llegada de un gobierno que se autotitula “liberal”, “amigo de los mercados” o “abierto al mundo”, es una garantía de rápido endeudamiento, sin ningún fin productivo, en el que se malgastarán los fondos que ingresan - muchas veces son embolsados por la propia minoría endeudadora -, y que es lógicamente bienvenido y felicitado por la comunidad financiera internacional y por los gobiernos “líderes” de Occidente.

“Por fin hacen las políticas económicas correctas”, escriben en la gran prensa internacional.

El episodio protagonizado por Macri y Cambiemos es de manual. Implementaron una política irresponsable y aventurera en lo monetario y lo fiscal, y apenas hubo un pequeño cambio de humor en la economía norteamericana a comienzos de 2018, toda la macroeconomía se desmoronó, generando una crisis pavorosa.

La operación por la cual Estados Unidos presionó al FMI y a sus socios en ese organismo para salvar al gobierno de Macri es una de las más escandalosas de la historia del organismo.

Se le otorgaron a la Argentina 57.000 millones de dólares, porque estaba gobernada por un Presidente incondicional de los Estados Unidos y su estrategia regional.
Un verdadero representante de los intereses extranjeros en el país.

O describámoslo en forma más precisa: sus intereses individuales y los del sector empresarial que representa, su visión del mundo y su falta de compromiso con su país, calzan como anillo al dedo con la visión que en el norte tienen de la región sudamericana: un espacio para la provisión de materias primas y recursos naturales a los países en serio.

Si bien no se desembolsó todo el crédito, alcanzaron los 44.000 millones para que más allá de la suerte electoral que tuvo el pésimo gobierno macrista, el país como tal quedara supeditado a las presiones y restricciones que intenta imponer el núcleo de principales países miembros del FMI.

La acusación presidencial al macrismo es de una gravedad extraordinaria, acorde al daño que han hecho a la Argentina.
Que Mauricio Macri todavía hoy ocupe un lugar central en esa formación política, siendo responsable de la degradación del país hacia los escalones más bajos de deuda y miseria, habla de lo poderosos que son los intereses antinacionales en ese espacio político partidario, y lo debilitada que está la conciencia nacional en la sociedad argentina en general.


El FMI todavía con el dedito levantado

Por otra parte, que el gobierno nacional haya encarado acciones judiciales formales en relación al episodio del endeudamiento, aunque parezca extraño, constituye una muy bienvenida “intromisión” en los asuntos internos del FMI.

En este momento se realiza en el seno de ese organismo una auditoría para determinar qué fue lo ocurrido con el mega préstamo a la Argentina, que violó todas las reglamentaciones internas y todos los límites crediticios, para establecer las responsabilidades que competen a los diversos niveles de decisión de ese organismo tan prolijo y tan profesional.

Por supuesto que todo es un formalismo hipócrita, ya que se sabe que Macri le pidió a Trump que salvara a su gobierno neo colonial, que Trump accedió y presionó a Christine Lagarde, quien comprendió la urgencia del mandatario norteamericano y pisoteó todas las disposiciones y regulaciones internas, ante la mirada incómoda, pero cómplice, de los europeos.

La “investigación” interna, de no mediar ningún escándalo, está destinada a perderse en el olvido, porque de alguna forma todos estaban de acuerdo en rescatar a Macri, dentro de la estrategia más general de subordinar a toda la región sudamericana a las necesidades de la globalización neoliberal e implantar en esta zona gobiernos serviles como fuera.

El golpe a Evo Morales, aceptado y avalado por todos los líderes de los países “democráticos”, fue un ejemplo de la prioridad que le dio Occidente a la restauración de gobiernos semicoloniales en la región a costa de lo que fuera.

La decisión oficial argentina de jerarquizar políticamente el episodio no puede dejar de impactar en ese proceso formal dentro del FMI. Cuanta más difusión global tenga lo ocurrido, menos será posible resolverlo con un arreglo burocrático interno, y más se fortalecerá la comprensión universal de la irregularidad del episodio y de la necesidad argentina de un tratamiento diferencial del problema generado.

Hace dos semanas trascendieron declaraciones de un funcionario fondomonetarista, que intentaban desvincular las irregularidades cometidas en el préstamo al macrismo de las negociaciones en marcha con el actual gobierno, como si se tratara de una mera “violación de un reglamento interno”, que ya quedó en el pasado. Una desprolijidad que debería quedar en el olvido, pero eso sí, con la Argentina atada a la noria de un endeudamiento impagable.

La magnitud descomunal del crédito irregular otorgado parece diseñada para condicionar con mucha fuerza a la Argentina y subordinar su política económica - de vuelta - a los lineamientos ajustadores diseñados para mantenerla establemente en el subdesarrollo.

Todos, ellos y nosotros, sabemos que cuando los créditos son de menor magnitud, pueden llegar a ser saldados por autoridades con una visión nacional de los problemas, como fue el caso de Néstor Kirchner, o de Lula da Silva en Brasil.
Si Kirchner se hubiera encontrado con un monto de deuda del tamaño de la dejada por Macri, poco hubiera podido hacer para sacarse de encima el corset subdesarrollante del FMI, salvo sostener choques reiterados con el organismo y sus mandantes, además de desestabilizaciones internas permanentes.

Nuestro país está en una negociación muy difícil con el organismo, y no puede aceptar condiciones como las que se exigían en el pasado. Hay una situación de pandemia mundial con durísimas consecuencias sociales, y hay un grosero préstamo concedido con fines políticos inadmisibles.

Mostrar públicamente la brutalidad del episodio puede servir para aflojar el lazo que se le quiere colocar al país.


Decir lawfare no es un chiste

Que aún continúe el juicio popularmente denominado “dólar futuro” es un indicio de que el entramado judicial que se empezó a construir desde la época del menemismo, y que se vio fortalecido por las acciones del macrismo, continúa en plena vigencia.

Algunos conocedores del ambiente judicial prefieren pintar a ese micromundo como un espacio más bien oportunista, que va para donde “corre el viento”.
Sin embargo, el comportamiento del sistema judicial no parece haber recibido ninguna noticia del cambio de viento.
Hasta las causas más aberrantes y ridículas siguen su camino.
No es un poder veleta.
Es un poder donde un sector muy relevante tomó partido por la militancia judicial para sostener a los representantes del proyecto semicolonial y la persecución a quienes no aceptan ni se resignan a tal situación.

La ex Presidenta Cristina Kirchner realizó en la audiencia ocurrida esta semana un poderoso alegato, no sólo contra este juicio insólito, sino contra el comportamiento político del Poder Judicial y su complicidad con la entronización del macrismo en el poder.
Es un problema que no puede reducirse a una cuestión politiquera: no es que apoyan a amigos, a miembros de su sector social, sino que apoyan una política que viene destruyendo a la Argentina. 

Apoyaron, y hoy protegen, a los que hicieron el trabajo sucio del endeudamiento, el ataque a la educación, la salud, la ciencia y tecnología nacionales.
Un poder colonial no lo podría haber hecho mejor, y con menos costo para el imperio.

Antes mencionamos a Brasil, y volvemos a hacerlo: el Poder Judicial de Brasil también es cómplice y culpable de la entronización en el poder del gobierno más irresponsable, entreguista y dañino de la historia de ese país.
Con dos grandes avales, la alta burguesía brasileña que ha perdido completamente el rumbo nacional, y el apoyo de los Estados Unidos. 
Brasil y Argentina, hundidos y separados.

Los señalamientos realizados por Cristina son de un crudeza paralela a la insoportable verdad que enuncian: su análisis desborda el problema de jueces malos, o jueces vendidos, y conduce en la dirección de la funcionalidad del Poder Judicial en el entramado de intereses que se mueven para promover gobiernos semicoloniales en nuestro país.

Especialmente aguda es la idea de “hacer desaparecer políticamente a las personas, no físicamente”.

En el mundo de las prácticas mafiosas se decía “que parezca un accidente”, cuando se quería ocultar un crimen. 

“Que parezca más o menos un juicio”, se diría ahora para ocultar la persecución, proscripción o aniquilación pública a los políticos que defienden lo nacional.
En vez de dictaduras abiertas, noticias fake, instituciones judiciales fake, democracias fake.

La continuidad de estos regímenes semicoloniales civiles, con las dictaduras semicoloniales de otra época, se vuelve indisimulable. Cambian los métodos y las sutilezas, pero las políticas de desmantelamiento nacional son similares y reiteradas.

El entramado de intereses locales e internacionales que se cruzan en el lawfare es impresionante.
Sin embargo, la necesidad de organizar un sistema de persecución tan vasto evidencia que se deben gastar ingentes recursos materiales y humanos para ir manipulando sociedades que sin esa intervención seguirían otros rumbos.

No sabemos cómo será el devenir de estas estruendosas verdades, ni cómo las procesará la sociedad argentina.
Lo que sí sabemos es que es muy saludable que sean enunciadas.

Y que son necesarias, porque desnudan realidades profundas y ayudan a salir de ensoñaciones y ficciones que sólo sirven para perpetuar la dominación.

SIMULTÁNEAS, de Horacio Verbitzky - 7/3/2021


Al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso, Alberto Fernández planteó temas que deberán ser seguidos por acciones concretas que bajen el discurso a la realidad.
Y la Vicepresidenta CFK abundó acerca de la Justicia, en su flamígero alegato ante la sala de la Cámara de Casación que trata la causa del dólar futuro.
Son como partidas simultáneas que se juegan en distintos tableros, pero a diferencia del ajedrez, lo que suceda en uno puede influir en los demás.

Como un eco a lo que CFK dijo sobre las manipulaciones típicas de años electorales, reaparecieron Florencio Randazzo y Guillermo Moreno, para comunicar su voluntad de restarle votos al Frente de Todos.
Ambos se declaran contra la polarización entre macrismo y kirchnerismo pero sus ataques se concentran en el Presidente y la Vice.
El macrismo se ilusiona con que se replique, en contra del gobierno, la molestia que significan para sus propias fuerzas José Espert y Javier Milei.
El 5% que Randazzo obtuvo en 2017, bastó para que el larguirucho Esteban Bullrich prevaleciera sobre CFK, pero ella se consolidó como la fuerza hegemónica en el peronismo.
Ahora, sin la asesoría de Alberto Fernández ni los recursos del Movimiento Evita, que lo sostuvieron entonces y que intentaron rescatarlo de su propio ego en 2019, propiciando un acuerdo con Cristina, es improbable que Randazzo llegue al porcentaje de hace cuatro años.
Y en sus excursiones electorales, Moreno nunca pasó del 1%. Pasión de minorías.


Temporada de mosquitos.

Algunas de las cuestiones planteadas por Alberto y Cristina dependen de la relación de fuerzas con la oposición y los poderes fácticos, pero también procuran modificar ese desequilibrio y hacer más fluida la acción de gobierno.


La querella y el Fondo

El Presidente anunció la presentación de una querella penal contra su predecesor, Maurizio Macrì, y los funcionarios que lo acompañaron en la gestión ante el Fondo Monetario Internacional. Los antecedentes del endeudamiento los publicamos hace dos años y la identidad de quienes fugaron esos recursos, el año pasado: primero las personas jurídicas, y luego las personas físicas.
Una radiografía del poder económico y el sometimiento de la Argentina.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía negocia con el FMI un nuevo acuerdo que dé sustentabilidad a un endeudamiento descomunal que la Argentina no está en condiciones de pagar en los términos acordados por la administración anterior.

Los medios de la trifecta opinaron que el anuncio de Fernández obstaculizaba la gestión de Martín Guzmán ante el Fondo.
Un comunicador obsecuente con los acreedores le preguntó si podía sentarse con la conducción del Fondo después de que el Presidente le mojara la oreja a aquel a quien iría a «pedirle ayuda», al considerarlo cómplice de Macrì.

La lógica presidencial es la inversa: dado que los equipos técnicos del FMI revisarán la negociación mantenida con la Argentina en 2018 y 2019, las acciones que el actual gobierno emprenda sobre el tema contribuirán a ablandar la posición del organismo en la búsqueda de una salida al dilema que sus propias acciones crearon.

Guzmán respondió con calma a la provocación del interrogador tan trivial como solemne: no vamos a pedir una ayuda, el Fondo es responsable por haber otorgado ese préstamo impagable.
«Mirá si porque estemos negociando no nos vamos a decir en la cara cómo fueron las cosas».

Si Macrì confió en su relación privilegiada con Donald Trump, Fernández cree que contará con el apoyo de Joe Biden y de los gobernantes de Europa Occidental.
El tiempo dirá si no es una ingenuidad como la de Adolfo Rodríguez Sáa, quien se ilusionaba con el apoyo de George W. Bush, porque Texas y San Luis se habían declarado provincias hermanas.

Fernández citó varias veces la declaración del ex representante de la Casa Blanca en el FMI, Mauricio Claver - Carone, quien luego fue encargado de Seguridad Nacional para Subamérica y ahora presidente del BID.
Durante un seminario en Chile, el hijo estadounidense de exiliados cubanos anticastristas dijo que el megapréstamo del FMI al gobierno argentino en 2018 fue una decisión política dirigida a propiciar la reelección de Maurizio Macrì en las elecciones del año siguiente.

Fernández ya se lo había oído en privado.
Durante su viaje a México antes de asumir la presidencia, el Departamento de Estado le pidió que recibiera a Claver.
Durante ese encuentro se jactó de su intervención para que el Fondo concretara los préstamos solicitados por Macrì.

- ¿Y quiere que le agradezca? - lo petrificó la respuesta.
El Fondo es corresponsable del desastre que ocurrió en la Argentina.

Enviado por Trump a la asunción presidencial de Fernández, Claver se retiró de la Asamblea Legislativa cuando vio que entre los invitados había un ministro venezolano, ya que también fue uno de los inspiradores de la fallida estrategia de derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro, a la que la Argentina no se plegó.

El presidente tomó nota de que el propio Macrì se jactó de la intervención de Trump para financiar su campaña pasando por encima de los estatutos del Fondo, en un diálogo con el periodista argentino de CNÑ Marcelo Longobardi, que El Cohete también reprodujo en su momento, asignándole la importancia política que merecía.
Macrì se hablaba encima, pero revisando sus deposiciones se encuentran tesoros.


El más bajo del mundo

«Endeudar al país de ese modo, permitir que los recursos que ingresaron solo hayan posibilitado la más asombrosa fuga de divisas que nuestra historia registra y que la toma de semejante crédito haya sido resuelta entre gallos y medianoche, sin intervenciones jurídicas y técnicas previas, con total irresponsabilidad y a espaldas de este Congreso Nacional, no puede ser visto de otro modo que no sea una administración fraudulenta y una malversación de caudales públicos», leyó Fernández ante la Asamblea Legislativa.

Tres de los responsables de ese proceso, Alfonso de Prat Gay, Guido Sandleris y Hernán Lacunza, replicaron que la deuda contraída por el macrismo se utilizó para pagar deudas anteriores, que atribuyeron a CFK.
Desde el pasado llegó la voz de Nicolás Dujovne para desmentirlos.

En junio de 2016, seis meses antes de suceder a De Prat Gay en el ministerio de Hacienda, y tres años antes de que Sandleris lo reemplazara, Dujovne dijo que la Argentina que heredó Macrì tenía un nivel «bajísimo de endeudamiento».
Calculó que al concluir el gobierno de Cristina la deuda estatal en moneda extranjera no pasaba del 8% del Producto Interno Bruto, el endeudamiento de las empresas no llegaba a un tercio de su patrimonio, las familias sólo dedicaban el 5% de sus ingresos al pago de deuda.

Llegó a sostener que era el nivel más bajo del mundo y lo consideró «una bendición».
Ante una observación de su interlocutor en la fundación brasileña del ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, admitió que acaso Corea del Norte o algún país del África subsahariana tuvieran menos deuda.


Todo se relaciona con todo

Ante una consulta para esta nota, el ministro Guzmán negó que la investigación y la denuncia penal que anunció el Presidente perjudicaran sus gestiones.
Esto no quiere decir que todos coincidan en la coalición gobernante sobre cómo llevar la negociación y qué políticas internas aplicar, relacionadas con los programas del Fondo y con el año electoral.

Mientras el gobernador bonaerense Axel Kicillof objeta cualquier limitación al gasto público, cuando los efectos de la pandemia no se han superado, y la Vicepresidenta retacea los aumentos de tarifas de servicios públicos, Guzmán pone el acento en el déficit fiscal y la emisión monetaria.
En la Argentina las elecciones se pierden cuando el dólar se sale de control, piensa.
El Presidente sopesa el mérito de cada argumento y busca una bisectriz.
El presupuesto contempla 600.000 millones de pesos en subsidios y lo que se discute es cuál debería ser el aumento para que esa tajada no crezca y que las tarifas no repitan la performance intolerable que les imprimió Macrì.

Una sugerencia del presidente de la Cámara de Diputados intentaría conciliar posiciones divergentes: declarar la emergencia energética y autorizar al Poder Ejecutivo a aumentar las tarifas hasta el 80% del incremento en el salario de los trabajadores formales, medidos por el índice Ripte.

El propio Sergio Massa está trabajando en ese proyecto de ley, que no permitiría una suba tarifaria superior al 30% y que, teóricamente, debería favorecer la recuperación del poder adquisitivo de los salarios registrados.
Al mismo tiempo, Alberto Fernández intenta poner a punto un programa informático que permita segmentar a los usuarios, de modo de descargar el peso sobre los sectores altos que pueden pagarlo, ser más moderado con los medios, y no aumentar ni un peso a la base de la pirámide.
Pero es dudoso que esté listo en menos de seis meses.


La corresponsabilidad

La investigación del Banco Central sobre la deuda con el FMI fue realizada por su directora Betina Stein, quien concluyó que el acuerdo careció de control de legalidad y de legitimidad.

Hace 25 años, Stein representó a Daniel Tarnopolsky en el juicio contra el Estado y contra el ex dictador Emilio Massera, por los daños materiales y morales provocados por la desaparición forzada de sus padres, dos hermanos y una cuñada.
El Estado debió pagarle un millón de pesos/ dólares, y el ex marino 150.000.
Ahora el gobierno no encara un proceso civil sino penal, que no es la especialidad de Stein.
Las conclusiones fueron enviadas a la SIGEN, a la Oficina Anticorrupción y a la Unidad de Información Financiera, cuyos titulares Carlos Montero, Félix Croux y Carlos Cruz abastecerán a la Procuración del Tesoro a cargo de Carlos Zannini.
Se verá cuáles de ellos tendrán a su cargo la presentación judicial.


Directora del Banco Central Betina Stein.

Al analizar el acuerdo stand - by suscrito con el FMI en junio de 2018, y su ampliación en octubre de 2018, Stein repasa el marco normativo:
  • La Constitución Nacional otorga al Congreso de la Nación en forma exclusiva la facultad de contraer empréstitos y el arreglo del pago de la deuda interna y externa del país.
  • La ley permanente de presupuesto ordenada en 2014 faculta al Poder Ejecutivo a contratar préstamos con Organismos Internacionales para financiar inversiones en obras y servicios para el desarrollo nacional, siempre que se ajusten a los términos y a las condiciones usuales, lo cual requiere opinión favorable del Jefe de Gabinete de Ministros, previo dictamen del Ministro de Economía y Finanzas.
  • Según la ley de procedimientos administrativos, hay una serie de requisitos ineludibles, entre ellos un dictamen jurídico.
  • La ley de administración financiera y de control del sector público nacional y su decreto reglamentario imponen que el endeudamiento esté contemplado en la ley de presupuesto o en una ley específica, que debe indicar el tipo de deuda, el monto máximo autorizado, el plazo mínimo de amortización y el destino del financiamiento, y requerir una opinión del Banco Central sobre el impacto de la operación en la balanza de pagos. Sin eso, las operaciones de crédito público «son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen».
Quienes defienden lo actuado por el macrismo alegan que la misma ley exceptúa de esos requisitos a los créditos con los organismos internacionales como el FMI.
Pero Stein sostiene que esa excepción, contemplada en una ley de 1992, previa a la firma de los acuerdos con el FMI y a la reforma constitucional de 1994, hubiera requerido una revisión del Congreso, porque implicaba delegación legislativa en el Poder Ejecutivo.

En este caso, agrega, no se han cumplido los requisitos enumerados:
  • Las condiciones del préstamo stand-by de acceso excepcional por 57.000 millones de dólares, con un plazo de devolución de 36 meses, no son las usuales, tal como las enumera la normativa del FMI.
  • Tampoco se utilizó en inversiones fundamentales para el desarrollo económico declaradas de interés nacional por ley o por el Poder Ejecutivo.
En el expediente administrativo del primer acuerdo se verifica que las cartas de intención fueron suscritas sin solicitar el dictamen jurídico previo, y se justifica en que fue «una decisión de política económica».
También se afirma que la nulidad del acto fue subsanada con un dictamen posterior.

Stein no admite este presunto saneamiento, ya que no se analizaron todos los aspectos jurídicos normativos mencionados.
Tampoco se solicitó el informe del Banco Central sobre el impacto de la operación en la balanza de pagos.
Para la ampliación del préstamo, los dictámenes fueron previos, pero tampoco analizaron si los órganos que la decidieron estaban facultados para ello, ni se requirió el informe al Banco Central.

Una comunicación dirigida por el Banco Central a la SIGEN sostiene que del informe “Mercado de cambios, deuda y formación de Activos externos 2015-2019”, elaborado a pedido del Presidente de la Nación, surge que “entre mayo de 2018 y hasta que fueron establecidos los controles cambiarios más estrictos en octubre 2019, del total pautado con el FMI llegaron a desembolsarse cerca de 44,5 mil millones de dólares. Estos fondos junto a las reservas internacionales, abastecieron una fuga de capitales del sector privado, que alcanzó los 45,1 mil millones».

Esto contraviene el artículo VI del Convenio constitutivo del FMI, según el cual «ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo».

La corresponsabilidad salta a la vista, aunque el ex ministro Lacunza y el consultor Emanuel Álvarez Agis coincidan en que se trata de una decisión política y no justiciable del gobierno.


Montos, plazos y tasas

Estas acciones no implican un desconocimiento de los compromisos asumidos, que este año incluyen pagos por más de 6.000 millones de dólares, entre el Club de París el mes próximo y el FMI en septiembre y noviembre.
Fernández ya comenzó las conversaciones con los principales gobiernos de Europa Occidental para refinanciar ese primer vencimiento con el Club de París y ha recibido buenas noticias desde Madrid, donde tiene su sede la Conferencia Iberoamericana.
Su secretaria general, la ex Vicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, quien integra el Panel de Alto Nivel del G20 sobre Financiamiento de los Bienes Comunes Globales para la Preparación y Respuesta a una Pandemia, anticipó en una carta enviada el jueves al Financial Times, una de las propuestas que presentaría el 15 de abril en la conferencia remota de ministras y ministros de Relaciones Exteriores de Iberoamérica.


Rebeca Grynspan, secretaria de la Conferencia Iberoamericana.

Grynspan sostuvo que la emisión ampliada de Derechos Especiales de Giro que está analizando el FMI para enfrentar los efectos devastadores de la pandemia, no debería beneficiar sólo a las naciones pobres, sino también a las de ingresos medios, donde viven cerca de 2/3 de los pobres del mundo.
Pone el ejemplo de los países de América Latina, India, Asia, Medio Oriente y África del Norte, que son considerados «demasiado ricos para recibir ayuda internacional, pero son demasiado pobres para escapar de esta crisis por sí mismos».

Según las reglas vigentes, la mayor parte de los nuevos DEG «irían a las economías avanzadas que no los necesitan, lo que indica la necesidad de desarrollar mejores instrumentos para la reasignación de los DEG no utilizados», agrega su carta.

A su juicio, estos instrumentos también deberían incluir a los países de ingresos medios, «ya que el único vehículo actualmente en vigor (la estrategia del FMI Fideicomiso para el crecimiento y la reducción de la pobreza) solo beneficia a las economías de ingresos bajos».

Si la asamblea del directorio del FMI que sesionará en octubre aprobara esta propuesta de la Conferencia Iberoamericana, los países más prósperos podrían ceder su cuota a los de ingresos medios y bajos.
La Argentina ya ha iniciado contactos en ese sentido con México, España y Portugal, que de concretarse le permitirían disponer de 15.000 millones de dólares, prestados a una tasa de interés que en este momento es del 0,05% anual.

Una versión que llegó a Buenos Aires sin confirmación añade que entre los nuevos instrumentos que Rebeca Grynspan contempla, también figuraría una duplicación del plazo de repago de los préstamos del FMI: de 3 a 6 años para los stand-by como el que firmó el gobierno anterior, y de 10 a 20 para los de Facilidades Extendidas como el que negocia el actual.

El 26 de febrero había dicho algo parecido Kristalina Georgieva, durante la reunión virtual de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20: 
«Me resulta muy alentador el creciente apoyo a una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) con el fin de incrementar las reservas de todos los países miembros de manera transparente y responsable. También los llamados a un mecanismo adicional que permita a nuestros países miembros más ricos apoyar a los países de bajo ingreso mediante el préstamo de parte de los DEG que les corresponden».

Pero Grynspan y Georgieva saben que estos asuntos no los decide la burocracia institucional, sino los gobiernos que controlan al Fondo.


Dar la cara

En menos de una hora, la Vicepresidenta trazó un cuadro completo de la interrelación entre poder económico, corporación judicial y grandes medios informativos, pasando de su situación procesal en la causa del dólar futuro, a las consecuencias para el conjunto de la población de las políticas que así se impulsan y se justifican, en este caso la devaluación de la moneda dispuesta por el anterior gobierno y el descomunal endeudamiento externo contraído.
Esta caracterización es un avance respecto de la visión más simple, según la cual los jueces responden a los gobiernos.

La trifecta mediática advirtió con espanto la ostensible coordinación de este alegato con el mensaje presidencial del 1° de marzo, lo cual sepulta la fantasía de una ruptura entre ambos miembros de la fórmula y, por supuesto, sentenció que marcaba la completa kirchnerización de Alberto.

El matutino La Nación, colonizado por el ex Presidente Maurizio Macrì, no perdió un minuto en calificar las palabras de la Vicepresidenta como una «fenomenal muestra de poder», que inauguró el año que culminará con los comicios de medio término.

En realidad, Cristina dejó en evidencia el uso electoral de las causas en tribunales, algunas tan infundadas como ésta, que comenzó con una denuncia presentada por los diputados opositores Mario Negri y Federico Pinedo cinco días después de la primera vuelta de 2015 entre Daniel Scioli y Maurizio Macrì.

El 17 de noviembre, cinco días antes del balotaje, el doctor Glock allanó la mesa de dinero del Banco Central en pleno horario de operaciones, con la ostensible intención de provocar un caos financiero y eventualmente una devaluación.

Los denunciantes fueron patrocinados por Bernardo Saravia Frías, quien era uno de los abogados personales de Macrì y luego fue su Procurador del Tesoro.

La causa se mantuvo abierta durante más de cinco años, en los que se negó la producción de la prueba solicitada por Cristina y los otros imputados: su ministro de Economía, Kicillof, el presidente y vice del Banco Central de entonces, Alejandro Vanoli y Miguel Pesce, entre otros.

La instrucción del doctor Glock fue tan deficiente, que una vez que la elevó a juicio, el Tribunal Oral ordenó medidas complementarias previas al debate, entre ellas el peritaje de las operaciones impugnadas, por tres peritos contables de la Corte Suprema, más los de las partes.

Kicillof, Vanoli y Pesce explicitaron sus conclusiones:
  • no hubo delito alguno,
  • el Banco Central registró ganancias y no pérdidas,
  • esas operaciones corresponden a las facultades que le asigna la Carta Orgánica en defensa de la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social,
  • siempre se realizaron y también acuden a ella las autoridades monetarias de otros países,
  • no comprometieron reservas porque se realizaron en pesos,
  • hubo otros vendedores además del Banco Central,
  • la emisión para pagar los contratos fue ínfima,
  • las pérdidas las provocó la devaluación que Macri había prometido no hacer,
  • fueron sus amigos y empresas las que compraron y luego de la devaluación embolsaron la ganancia, como Nicolás Caputo, Mario Quintana y Chery Socma,
  • y nadie vinculado con el gobierno de Cristina.
Al vencimiento de los contratos, el nuevo presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, consultó con el doctor Glock si debía pagarlos y el juez le respondió que sí, prueba adicional de que no había ningún delito de por medio.
El peritaje fue tan contundente que el juez del tribunal oral Adrián Grunberg sostuvo que el juicio no debía realizarse.
Y en su alegato, Kicillof lo equiparó con la aparición con vida de la víctima en un proceso por homicidio.


Cómo seguir

El Presidente no dejó dudas en su respaldo a las palabras de la Vice, quien «dijo la verdad», e insistió en las reformas que ya sancionó el Senado pero la oposición traba en la otra cámara, entre ellas la ley del Ministerio Público.

En uno de sus últimos diálogos con Cristina, reiteró su absoluta confianza en Daniel Rafecas, el de mejor formación intelectual y mayor integridad personal de los jueces federales, y desestimó la posibilidad de propiciar otra candidatura, en apariencia más sensible a los intereses políticos.

Es llamativa la ausencia en estos debates de la ministra de Justicia, Marcela Losardo.
Sin militancia en ninguna agrupación política, más próxima a la Asociación de Magistrados que a Justicia Legítima, se pensaba que tendría buen diálogo con el sector mayoritario de la judicatura.
Pero la polarización arrasó con esas previsiones.

Fernández dijo que la designación de su socia y amiga en el ministerio explicitaba que él tomaría todas las decisiones.
Le tomaron la palabra, y la tratan en consecuencia, cosa que desanima a la señora Losardo, que anhela una vida más tranquila. 

 La gota que colmó el vaso fue la afirmación del fiscal Carlos Stornelli de que Losardo le había expresado su solidaridad y que es amigo del esposo de la ministra.
Aunque Stornelli y el escribano Fernando Mitjans coincidieron en cargos auxiliares en la conducción del fútbol, Losardo asegura que jamás tuvo relación alguna con el fiscal en la resistencia, que ni lo conoce y agregó que no debería seguir siendo fiscal.

Stornelli también amenazó a Fernández con «un encuentro de hombre a hombre cuando deje de ser presidente», lo cual muestra la degradación a que ha llegado en su avance a los tropezones desde que ordenó espiar al exposo de su pareja.

Ayer comenzó la ronda de candidatos en distintos medios: otros ministros, diputados del FdT, funcionarios del Senado e incluso del Frente Renovador.
Pero anoche, al cierre de esta edición, el presidente Alberto Fernández no había decidido nada, tenía pendiente un diálogo con su amiga Losardo y se preguntaba cómo se filtró a Clarín el nombre de Martín Soria y a La Nación el de Ramiro Gutiérrez.

También tenía una candidata, pero prefiere reservársela para cuando Elena Highton termine por dejar su asiento en la Corte Suprema.

Muy poca gente sabía que esos nombres estaban en consideración. Gutiérrez es un garantista arrepentido, un Zaffaroni Agrest, electo en las listas de Sergio Massa en 2017, que termina su mandato este año.
Sus acciones crecieron a partir de la caracterización de Soria como «un diputado K» que va a trabajar para lo que Clarín llama «la búsqueda de impunidad de Cristina».

El diario también afirma que Losardo no entendió que en el discurso del 1° de marzo, el presidente «había entregado a Cristina la relación del gobierno con la Justicia».
Nada de eso tiene que ver con la realidad.
Soria nunca fue parte de la Cámpora ni del mundo K.
Siempre estuvo distante de ellos.
Su padre, Carlos Soria, fue el jefe del espionaje durante el interinato del senador Eduardo Duhalde a cargo del Poder Ejecutivo.
Néstor y Cristina lo denunciaron por mandar a espiarlos.
Alberto tiene buen diálogo con el hijo, y celebra la investigación que realizó, demostrando que el camarista Gustavo Hornos visitó seis veces en su despacho a Macrì, siempre en coincidencia con momentos críticos en las causas judiciales que le interesaban.

En Olivos comienzan a advertir que si a Fernández lo tratan como a Cristina y a Losardo como a él, la cadena continuará con cualquiera que designe, no porque sea cierto sino porque se trata de una decisión política del multimedio de Hector Magnetto y del poder económico que representa.
Sólo podría evitarlo nombrando a un enemigo de Cristina, cosa que nunca hará.
Durante la semana próxima resolverá cómo seguir en esa cartera.


Stornelli y Losardo. Una solidaridad fake

Fernández también impulsa otros dos proyectos, que quien suceda a Losardo deberá impulsar:
Una comisión bicameral que ejerza la función de control que compete al Poder Legislativo sobre el funcionamiento del Judicial.
La idea del fiscal Carlos Rívolo y de los precandidatos Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, de que eso comprometería el sistema constitucional republicano de división de poderes, no es más que una consigna agitativa.

El macrismo creó una con nombre y apellido para hostigar a la Procuradora Alejandra Gils Carbó y funcionan otras 30 que tratan de distintas materias.
Sólo en el enrarecido clima que genera la oposición se explica que Losardo haya debido explicar que no tendrá capacidad sancionatoria, que la Constitución reserva al juicio político por el Congreso para los miembros de la Corte Suprema, y al Consejo de la Magistratura en el caso de los jueces inferiores.

Un Tribunal Federal de Revisión de Sentencias Arbitrarias, integrado por 24 jueces y juezas, en igual proporción, uno o una por cada provincia.
Cada gobierno provincial propondría a una mujer y un hombre, y el Presidente elegiría asegurando la paridad de género.

Una propuesta similar, pero para reformular la Corte Suprema de Justicia, fue presentada por el Senador bonaerense Francisco Durañona, quien lo explicó en El Cohete hace dos meses.
Pero la Corte tiene cinco miembros, que sólo podrían cesar por juicio político.
En cambio este Tribunal Federal de Revisión de Sentencias Arbitrarias no requeriría otra cosa que «tratados parciales para fines de administración de justicia», que el artículo 125 de la Constitución Nacional faculta celebrar a los gobiernos provinciales.

Esto plantea un par de problemas:
  • el Poder Ejecutivo debe acordar su creación con los gobernadores.
  • cómo asegurar que las decisiones de este tribunal, que según la propuesta de los miembros del Consejo Consultivo Andrés Gil Domínguez y Marisa Herrera, revisarían las sentencias definitivas o equiparables subsumidas en causales de arbitrariedad dictadas por Cámaras Federales y Superiores Tribunales de Provincia no terminen en el embudo de la Corte Suprema.
El gobierno analiza dos posibilidades:
  • que al momento de recurrir la sentencia definitiva, el justiciable deba decidir si presenta el recurso ante el nuevo tribunal por arbitrariedad o ante la Corte Suprema por inconstitucionalidad.
  • que deba hacer ambas presentaciones, de modo que cada tribunal se pronuncie sobre el aspecto de su competencia.
En cualquier caso, esto llevará tiempo y requerirá sortear obstáculos, ya que los sistemas perversos y podridos no se entregan mansamente.

martes, 9 de marzo de 2021

AQUÍ, MOJÁNDOME, de Arturo Pérez Reverte -- 8/3/2021

Llevo unos años asomado a Twitter, y sigo en ello porque me parece una poderosa herramienta de comunicación para lo bueno, que es mucho, y para lo malo, que tal vez sea más.
En pocos lugares como ése se advierte lo mejor y lo más despreciable de la condición humana.
Por eso permanezco atento a la pantalla.

Lo hice al principio de forma combativa y lo hago ahora de modo más contemplativo.
No debato con nadie: planteo asuntos, miro y aprendo pese a mis años.
También me hago viejo y me canso.

Eso hace que algunos seguidores me lo reprochen.
Mójese, don Arturo. No escurra el bulto, juzgue, opine.

Olvidan, quienes eso plantean, que Twitter, o por lo menos el mío, no es un servicio público, sino un rincón propio y libre.
La barra del bar donde tomo copas con los amigos.
Y que a nada obliga.
Pero hay algo más, y de eso quiero hablarles hoy.

En lo de mojarse, llevo haciéndolo casi 30 años, desde que dejé de ser reportero.
Los viejos lectores de esta página y los tuiteros más veteranos lo saben: lamenté que Felipe González nos arrebatase la fe en las cosas hermosas, que la arrogante ambición de Aznar nos llevase al desastre, que la imbecilidad de Zapatero iniciase la demolición del Estado, que la desvergüenza de Rajoy y sus cuarenta ladrones dejase a España hecha una piltrafa, que la cínica chulería de Sánchez nos lleve al borde del abismo y que la siniestra catadura de Pablo Iglesias - el único que, paradójicamente, no pretende engañar a nadie - no haya disparado ya todas las alarmas democráticas entre quienes todavía lo aplauden.

Todo eso lo dije por escrito y de viva voz, nunca por defender a los míos frente a los otros, pues los míos están en mi biblioteca y nada tienen que ver con tanta basura.

Por decirlo he pagado los precios correspondientes, algunos muy altos e incómodos.
No fui el único, por supuesto, pero sí de los pocos.
Ahora decirlo suena raro, pero apelo a la memoria de ustedes para recordar que durante muchos años quienes se la jugaron en público fuimos cuatro gatos.

Otros opinadores y/o novelistas, algunos de ellos mostrando una admirable capacidad de succionar lo que hiciera falta, navegaban entre dos aguas, barrían para casa, hablaban muy bajito para su pandilla e incluso afeaban el desgarro de quienes dábamos la cara.

Ahora es diferente, claro.
En el descojone general están más arropados y cacarean.
Pero esos humos podían haberlos soltado en Despeñaperros.

Este año cumpliré los setenta y estoy cansado.
España no se respeta a sí misma y ha conseguido que nadie la respete fuera, convirtiéndose en el pitorreo de Europa y América.
Pese a los repetidos toques de alerta de quienes lo vimos venir, este patio de Monipodio es al fin un disparate en manos de demagogos, oportunistas e irresponsables de todos los colores y parlas.
Que, no lo olvidemos, son elegidos por aquellos millones de españoles a los que sin duda representan.

Por eso quiero que esta página sirva hoy de manifiesto personal.

Me borro de debates y otras mierdas.
Me aparto del debate político, de la pandemia, del feminismo ultrarradical que tanto perjudica al de verdad, de las palabras con tilde o sin tilde.

Me niego a comentar la actualidad, a puntuar el día a día de nuestra estupidez y nuestra vileza.
No excluyo que si alguna vez se me sube la pólvora al campanario alce la voz para ciscarme en los muertos de alguien; pero quiero envejecer tranquilo, y gracias a ustedes puedo hacerlo.

Seguiré tecleando artículos semanales, tuiteando y escribiendo novelas, mientras las lean.
Y cuando quiera aludir al presente, ya que mis propias palabras me aburren de tanto repetirlas, buscaré hacerlo como hago últimamente en Twitter, con voces tomadas de esa biblioteca que es a la vez consuelo y analgésico.
Demostrando que somos tan estúpidos que creemos nuevo lo que, simplemente, ignoramos o hemos olvidado.

Así que ya saben.
Quienes quieran buscarme, aquí me encontrarán mientras la salud y la vida lo permitan, imaginando y contando historias, que es mi oficio. 

En cuanto a largarme a Andorra o a Groenlandia, que también podría, no entra en mis planes.

Ésta es mi tierra y ésta mi gente.
Amo a España por desgraciada, como a esas huerfanitas de las radionovelas antiguas: por lo mucho que sufre y ha llorado, y todavía va a llorar.

No quiero mirarla cobarde y a salvo, desde lejos.

Y no estoy dispuesto a que una pandilla de hijos e hijas de puta - seamos paritarios en eso - a los que financio cada año con la mitad de mis ingresos, logre echarme de mi patria.

Aunque como español ya sólo tenga fe en el jamón ibérico, en Miguel de Cervantes y en la Guardia Civil.

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