lunes, 24 de mayo de 2021

SIN CONJETURAS, de Juan Carlos Tealdi - 23/5/2021

La derecha argentina debe desprenderse de los mercaderes de la muerte que agitan el odio y la irracionalidad


Conjeturas

“Meramente conjeturales”, fue el calificativo que aplicó el incalificable presidente de la Corte Suprema en su voto del 4 de mayo contra las medidas de cuidado que establecía el Decreto de Necesidad y Urgencia presidencial del 15 de abril ante la gravedad sanitaria que los expertos que asesoran al gobierno nacional proyectaban para las semanas siguientes, y a las que el jefe de gobierno de la Ciudad se opuso.

Un mes después del DNU, violada por el oportunismo político y los votos cortesanos la esencia misma de la salud pública que es el pensar y actuar políticamente en modo preventivo dando ejemplo a la población, el drama proyectado ya es una realidad agravada que obliga a hacer, después de 13.615 muertos, lo que había que haber hecho antes.

Las políticas contra las pandemias tratan de reducir el tiempo de duplicación del número de infectados, que si se mantiene constante y de tiempo corto lleva rápidamente a una curva exponencial de centenares de miles de casos.
Hay dos métodos para estimar el tiempo de duplicación.
Uno es “simétrico” o retrospectivo, considerando el tiempo transcurrido desde el primer caso hasta el número de casos actuales. Otro, el “proyectivo” o prospectivo, estima en base a un cálculo estadístico proyectual cuál será el tiempo de duplicación futuro considerando la velocidad de crecimiento actual, lo cual permite políticas más efectivas.
Pareciera que Horacio Rodríguez Larreta aplicó el método retrospectivo y la Corte que nada sabe de salud pública tomó la decisión política de convalidarlo.
Y parece también que la realidad del último mes mostró el acierto proyectivo del Presidente Alberto Fernández y sus asesores en su diagnóstico e indicaciones de tratamiento.

En línea con el abordaje de Larreta y la Corte, y despojada de algunos rasgos propios de humanidad como la racionalidad moral y la compasión, en una entrevista del domingo pasado en el canal TN Elisa Carrió afirmó: 
“Yo prefiero un niño con Covid pero que socialice”.

Un conocido proverbio antiguo advertía: 
“Aquel a quien los dioses quieren perder, primero lo vuelven loco”. 

Pero estos son tiempos en los que es muy frecuente ver en el terreno de la oposición política que del cumplimiento de un actuar con extraviada desmesura no se deriva castigo alguno de los dioses ni de quienes no lo son.

Quizá no se trate más que de una barrera de oposición diferencial a las preferencias del Presidente, que a comienzos de la pandemia dijo: 
“Prefiero tener un 10% más de pobres que 100.000 muertos en la Argentina”.
Y quizá se trate de promover el fracaso de ese intento.

Pero sea como sea: ¿qué pena corresponde a aquellos políticos, jueces y medios de comunicación que han promovido y alentado la irresponsabilidad individual y colectiva ante la enfermedad y la muerte con el cinismo de una manipulación impiadosa de las ideas de libertad y de derechos?

El 3 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que “lo que está ocurriendo en la India y en Brasil podría ocurrir en otros lugares a menos que todos tomemos estas precauciones de salud pública que la OMS ha estado pidiendo desde el comienzo de la pandemia”.
La cercanía de Brasil con la Argentina nos aplicaba ese alerta en modo inmediato pero al día siguiente, en su sabihondo desprecio por la iuris - prudencia, la Corte se expidió contra el principio precautorio en salud pública.

Estamos en un contexto de perversión generalizada en el que se puede subordinar la vida o hacerla equivalente a la educación, el libre mercado, la libre circulación o la libertad de reunión.

Hecho esto, como lo hizo Rodríguez Larreta y lo convalidó la Corte Suprema de Justicia de la Nación en medio de una proyección angustiante en el crecimiento de infectados y de muertos, Elisa Carrió no hizo más que dar voz al mandato moral sancionado en los estudios de la legislatura de ese tercer poder que son los medios concentrados de comunicación.
Así, la población se ve convocada por esta república paralela al desenfreno seudolibertario de un “Viva la muerte”.


Sala de situación

El 16 de abril teníamos 29.472 nuevos casos de Covid sumando un acumulado de 2.658.628 de casos confirmados, lo que suponía a una persona infectada entre 16,92 habitantes, registrando entonces un total de 59.084 muertos.
El 20 de mayo esos datos eran de 35.884 nuevos casos, 3.447.044 infectados en el acumulado - un infectado cada 13,05 habitantes - y en esas semanas habían muerto 13.615 personas más.


Argentina, 2021. Evolución de casos confirmados y fallecimientos 16/04 a 20/05.

El 16 de abril contábamos 1.312,98 muertos cada millón de habitantes y el 20 de mayo esa cifra había aumentado a 1.615,53 muertos por millón.

De esa mortalidad general, aunque Larreta decía en su burbuja escolar que tomaba sus políticas basado en datos y evidencias, la Ciudad bajo su gobierno registraba como dato a la mortalidad más alta de todas las jurisdicciones.
Pero ni él ni el ministro de Salud ni ningún funcionario presentaban las evidencias requeridas para explicar causalmente esa mortalidad ni su efecto de expansión en el AMBA y el país como sí lo hicieron en Nueva York.
Datos y evidencias que tampoco fueron exigidas por la Corte para emitir su fallo.


Argentina. Tasa de mortalidad por millón de habitantes – 14 de mayo, 2021.

Esa omisión pudo verse como otras veces, aún dentro de un tono de mayor moderación, en la presentación de Larreta el jueves por la noche al no mencionar las palabras muerte, mortalidad, muertos, fallecimientos o cualquiera otra de esa familia semántica, y hablar en cambio de “la situación” de la pandemia.

Un término polivalente, ya que la situación de la pandemia si bien abarca a los muertos - sin nombrarlos - también abarca a los vivos, como Stéphane Bancel, el presidente de Moderna, fabricante de una de las dos vacunas que Estados Unidos ha promovido, que pasó a poseer 4.300 millones de dólares por la situación de la pandemia, y a Ugur Sabin, presidente y cofundador de BioNTech, la compañía productora con Pfizer de la otra vacuna USA, que con su esposa fue promovido por medios como el New York Times como un ejemplo de científico emprendedor, y que a diferencia del Sabin que desarrolló la vacuna oral contra la poliomielitis y renunció a toda rédito económico por ello, tiene hoy 4.000 millones de dólares gracias a “la situación” de la pandemia.

Esa es la razón que explica el carnal lobby por Pfizer de Patricia Bullrich como portavoz del ideario del macrismo y su ya conocida estrategia de hacer negocios propios con los grandes negocios del capital concentrado.
Es la situación y no la mortalidad lo que les importa.


Preferencias

Carrió dijo preferir a un niño con Covid con la desbocada impunidad con la que habla habitualmente, mientras en el mundo científico, social y político se han abierto graves interrogantes por la gran mortalidad de niños con Covid en Brasil y por los trastornos asociados al virus que se observan en niños, niñas y adolescentes en diversos países.

El Ministerio de Salud brasileño informó que desde febrero de 2020 hasta marzo de 2021 habían muerto por Covid 832 niños menores de 5 años.
Es sabido que hay un gran subregistro de datos sanitarios en ese país, como en otros, por lo que una especialista como Fatima Mourinho, epidemióloga de San Pablo, llevó esa cifra a más de 2.200.
No se sabe por qué se registra una mortalidad diez veces más alta que en otros países pero entre las hipótesis se consideran la sobrecarga en el sistema de salud y el acceso desigual a la atención.

En la Argentina, según el Ministerio de Salud de la Nación, al 10 de marzo de este año se registraban 193.296 casos positivos de menores de 20 años lo que representaba a un 8,86% de los 2.169.694 casos notificados.
El 3 de mayo, el 9,7% de los casos confirmados de Covid en la Argentina eran menores de 20 años y 185 de ellos habían muerto. Se registraban 8.612 menores de un año contagiados con coronavirus desde el comienzo de la pandemia, 44 de los cuales murieron por Covid.

Por otro lado, ya en mayo del año pasado la Sociedad Brasileña de Pediatría alertaba sobre un trastorno agudo grave caracterizado como síndrome inflamatorio multisistémico en niños de 6 meses a 16 años, que se había presentado en 71 casos con tres muertes y parecía estar asociado a la infección por Covid.
En julio el Ministerio de Salud de Brasil pasó a monitorearlo.


Atención pediátrica en Ceará, Brasil.

El Reino Unido había sido el primer país en alertar sobre este nuevo fenómeno y en agosto de 2020 ya se registraban más de 300 casos en España, Italia, Francia, Estados Unidos y Canadá.
Los Centros de Control de Enfermedades (USA) sugirieron utilizar el término “Síndrome inflamatorio multisistémico asociado a Covid-19” (MIS-C) diciendo que para la definición de caso era necesaria la confirmación de la infección Covid, o la seroconversión o la exposición por contacto estrecho en las cuatro semanas previas al inicio de los síntomas.

Un artículo de enero de este año en The Pediatric Infectious Disease Journal encontró que de 409 chicos menores de 18 años con diagnóstico positivo de coronavirus y una edad media de 3 años, estudiados en 14 establecimientos de salud de México, Colombia, Perú, Costa Rica y Brasil, 95 tuvieron diagnóstico de MIS-C, 191 fueron internados, 52 tuvieron que ser ingresados a terapia intensiva y 29 necesitaron asistencia respiratoria mecánica.
En modo comparativo, la pandemia se presenta a escala pediátrica con formas más severas en América Latina que en otros países.

Como puede verse, algunos de los niños que enferman de Covid - preferencia de Elisa Carrió - mueren por Covid y otros enferman gravemente.
De modo que o bien la preferencia de Carrió es la de alguien inimputable o se trata de algo siniestro.

Hay que ser una persona profundamente desalmada para preferir que un niño enferme de Covid a no ser socializado (según ella) por no tener asistencia presencial a una escuela.
Y no hace falta siquiera contar con las evidencias antes mencionadas para tener un juicio moralmente racional.
Cualquier persona sabe distinguir lo primario y lo secundario ante el dilema vida/muerte.


Convivencia

Convivir es celebrar la vida juntos.
El banquete como celebración era entre los griegos una reunión para beber (symposio) seguida de un diálogo acerca de un tema en particular en el que se privilegiaba la palabra, pero entre los romanos pasó a llamarse una reunión para vivir (convivium).
Y así banquete significó también al convite de otro a esa celebración.

Queda claro que para la convivencia es necesario que haya al menos dos personas que se reúnen con la convicción de que la vida es el bien mayor que cada uno de nosotros tiene.
Pero hay que cuidar cada palabra porque si en lugar del término latino de origen - convivium - usáramos uno casi idéntico pero con una letra distinta - convicium -, el significado pasaría a ser injuria, afrenta o ultraje, es decir un vicio frente a los otros, y los actores en lugar de ser convivientes (convivator) pasarían a ser conviciosos (convitiator).
Esta mutación es la que se observa en varios ejemplares de la oposición política, mediática y judicial.

Sin convivencia no hay supervivencia, y las conductas irresponsables, mercantilistas, crueles e inhumanas ante la pandemia, o la política israelí con la Franja de Gaza, o las migraciones forzadas en Centroamérica o el norte de África, no son más que esa revelación.

Quienes así no lo entienden practican conductas y políticas de la muerte.
La derecha argentina debe desprenderse de esos mercaderes de la muerte que agitan el odio y la irracionalidad.
Nuestra población merece dejar de padecer tanto desprecio por la vida y por la democracia como forma de convivencia.


Eduardo Kobra, Convivencia, 2021.

PEPÍN, LA EXMA Y EL MERCOSUR


El operador judicial de Horacio Rodríguez Larreta y Maurizio Macrì, Fabián Rodríguez Simón, fue recibido por el juez uruguayo que entiende en su caso, pero no logró lo que buscaba: por segunda vez su recurso de hábeas corpus fue denegado.

El destino de quien solicitó refugio en el Uruguay alegando una persecución que pone en peligro su libertad y su seguridad, dependerá de cómo transcurra el encuentro presencial del Mercosur del martes 8 de junio, luego del tercer fin de semana de confinamiento estricto.
Ese día deberían llegar a Buenos Aires los cancilleres de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia para continuar cara a cara los tensos encuentros virtuales del 26 de marzo y el 26 de abril.

En el de marzo, el Presidente del Uruguay, Luis Lacalle Pou, dijo que la inflexibilidad normativa del Mercosur era un lastre para el desarrollo de su país, y el Presidente argentino Alberto Fernández le respondió que en tal caso se tomara otro buque.
En el de abril, los ministros de Economía de la Argentina y Brasil discutieron sobre las doctrinas económicas de las universidades norteamericanas donde se formaron.
Martín Guzmán, de Columbia, dijo que la mano del mercado es invisible porque no existe, y Paulo Guedes replicó que la mayoría de los premios Nobel provienen de la de Chicago.


Desmemoria

Uruguay llegó incluso a condicionar su apoyo a la postulación ante la UNESCO del Museo de Sitio de la EXMA como Patrimonio de la Humanidad al resultado de esa cita.
Y no porque el gobierno de Montevideo ignore el valor simbólico de la memoria sobre los crímenes de las respectivas dictaduras: pocos días antes, el Cuquito Lacalle había hecho un show publicitario con el presunto hallazgo de documentos sobre la represión, que en realidad se conocen desde hace 15 años, como narró El Cohete el domingo 16.

La pirotecnia entre los Presidentes y sus ministros refleja una crisis profunda del Mercosur, que dentro de dos semanas puede saltar en pedazos.
La Argentina es el único de los cuatro fundadores que postula atenerse a dos reglas de oro de la institucionalidad vigente:
  • Un elevado arancel externo común, y
  • La negociación conjunta de acuerdos con otras naciones y/o regiones del mundo.
Brasil y Uruguay procuran liberarse de esas normas, que consideran restrictivas de sus posibilidades, pero cada uno se enfoca en un punto distinto.
La combinación de ambos es deletérea.
El gobierno de Jair Bolsonaro pretende una rebaja general del 20% sobre el arancel común, que se produciría en dos rebanadas iguales, una ahora y otra a fin de año.
Así, una importación gravada con el 15%, bajaría al 12% a partir de 2022. Además reivindica la adopción de rebajas específicas sin consulta previa con los socios de esa unión aduanera que, a sus 30 años recién cumplidos, comprende a casi 300 millones de personas e intercambia bienes y servicios por unos 500.000 millones de dólares al año. Paraguay admite la flexibilización que sostiene Uruguay, pero no la rebaja arancelaria reclamada por Brasil.
De todos modos, su posición es frágil, dado que la presidencia de Mario Abdo Benítez pende del hilo del juicio político que en cualquier momento podría detonar su predecesor Horacio Cartes, el Macrì de Asunción, un banquero acusado por lavado de dinero.


Ecos del 55

El progresismo battlista hegemónico en el Uruguay desde principios del siglo XX fue alérgico al peronismo.
De fuerte impronta masónica, al punto de que los diarios orientales escriben dios con minúscula y en vez de la Semana Santa celebran la semana del turismo, su afinidad principal fue con el socialismo de Alfredo Palacios y [Norte]Américo Ghioldi y con el radicalismo de Ricardo Balbín.
Allí se radicaron muchos de los golpistas de 1951, como el joven oficial del Ejército Carlos Guillermo Suárez Mason, que sobrevivió vendiendo vinos.
Abundaron las escapadas turísticas de clase media al otro lado del charco, para asolearse en Piriápolis, cuando Punta del Este aún era una aldea sin groseros monobloques, comprar conjuntos de Ban - lon, el hilado de nylon que fue furor en la primera mitad de la década de 1950, y para ver las películas prohibidas en Buenos Aires, como El gran dictador, de Chaplin.


Ban-lon y Chaplin, la democracia que la clase media argenta compraba en Uruguay.

En junio de 1955, los pilotos navales y aeronáuticos que bombardearon la Plaza de Mayo fueron recibidos como héroes en el Uruguay, junto con los políticos que los azuzaron.
El cambio de régimen, apenas tres meses más tarde abortó el incipiente conflicto diplomático.

El nacionalismo herrerista acogió en cambio a los exiliados del peronismo perseguido.
Recién la atípica presidencia de Pepe Mujica valoró la relación con la Argentina, más allá de los desencuentros, aún estridentes, y puso fin al conflicto por la instalación de la papelera Botnia, que el kirchnerismo no supo, no quiso o no pudo moderar.
La peripecia de Rodríguez Simón intenta recrear aquel clima, contra el trasfondo de las dificultades estructurales del Mercosur.

La Argentina aceptaría una rebaja tarifaria para insumos industriales, pero no para productos finales.
Si la reunión no se posterga por razones sanitarias, Brasil y Uruguay desembarcarán en son de guerra.
Brasil ya comenzó a aplicar medidas unilaterales, como la rebaja del arancel para la importación de telefonitos, computadoras y aparataje médico, y la supresión de todos los aranceles que no pasen de 2%. El peor escenario sería que los cancilleres de Bolsonaro y Lacalle Pou intercambiaran apoyos a las respectivas exigencias.


Que dos siglos es nada

Estas negociaciones se vinculan con la decisión argentina de dragar el canal Magdalena, de más de 60 kilómetros de largo, 150 metros de ancho y hasta 14 metros de profundidad, que proyectó el gobierno de CFK.
Los pliegos para la licitación estuvieron listos el 9 de diciembre de 2015, el último día de su mandato, pero Macrì lo paralizó ante el malestar uruguayo, dado que beneficiará a los puertos argentinos de Bahía Blanca, Quequén y La Plata en detrimento del de Montevideo, donde atracan los buques con carga desde o hacia Buenos Aires. Concebido por Gran Bretaña en el siglo XIX como un tapón al predominio argentino, Uruguay se resiste a abandonar esa función, aunque hoy la fuerza hegemónica ya no sea Londres.

Fueron el primer ministro Canning y el enviado al Río de la Plata Lord Ponsomby, exiliado por sus amoríos con quienes no debía, quienes instigaron la independencia uruguaya en 1828 para debilitar a Brasil y las Provincias Unidas y potenciar un puerto alternativo al de Buenos Aires para dominar la navegación y el comercio.

Para eso fue necesaria la traición de los ganaderos y los comerciantes a José Gervasio de Artigas, quien además de la independencia imagina la revolución agraria y el proteccionismo industrial, pero cae derrotado por los ejércitos portugueses y la deserción porteña.
Apenas 17 años después se libraría la batalla de Obligado, en la que Rosas resistió el intento de Francia e Inglaterra por forzar la libre navegación del Río Paraná, eso que hoy se denomina Hidrovía y que en realidad constituye la Vía Fluvial Troncal Paraná-Río de la Plata.

La privatización del dragado y de los puertos decidida por Carlos Menem hace un cuarto de siglo ha puesto fuera del control público el grueso del comercio exterior argentino.

Como explicó en El Cohete el senador Jorge Taiana, el Canal Magdalena tiene una importancia estratégica ya que representa la “salida directa al mar desde los puertos fluviales hacia los puertos de nuestro litoral marítimo, y viceversa, y la entrada y salida de las cargas de nuestro comercio exterior, sin tener que navegar desde El Codillo por el Canal Punta Indio, ni pasar por Montevideo, independizando nuestras exportaciones e importaciones de la logística de ese puerto, a la vez que integraría la Argentina fluvial con la marítima, hoy segmentadas y desintegradas por la dependencia de la navegación por Zona Alfa, administrada por el Uruguay”.

Que al mismo tiempo se esté discutiendo el contrabando y la evasión en el comercio externo de carne vacuna y sus precios en el mercado interno, completa un cuadro, que Canning, Ponsonby, Artigas y Rosas entenderían mejor que muchos de nuestros contemporáneos, porque en algún sentido, dos siglos es nada.


El vizconde Ponsomby, en un retrato de sus últimos amos años: al río de la Plata para alejarlo de la amante del Rey.

No sólo Macrì

Con independencia de su orientación política, el conjunto de la prensa local identifica a Rodríguez Simón como asesor de Macrì. Cierto, pero incompleto, desde que se omite su relación con Rodríguez Larreta.

Antes de mudarse a Montevideo, Rodríguez Simón vivía sobre la Avenida del Libertador a pocos metros del alcalde porteño, con quien mantenía contacto permanente.
Incluso organizaba en su domicilio encuentros discretos con personas con las que el jefe de gobierno prefería no ser visto en público, y que llegaban al piso de Rodríguez Simón en momentos distintos previamente pactados y podían entretenerse con su pinacoteca y su biblioteca mientras aguardaban al comensal.

La causa por la que fue citado a defenderse lleva como carátula Macrì, Maurizio y otros s/Asociación Ilícita, fue iniciada por Fabián de Sousa y en parte versó sobre la presión de Rodríguez Larreta sobre Cristóbal López, su socio en la explotación del juego Federico Achával y el propio De Sousa.

El motivo era la negativa de López al “pedido expreso de Macrì” para que “las empresas de medios del Grupo Indalo estuviesen a su disposición para encarcelar a la ex presidenta CFK”.

A Achával le habrían exigido que pagara el impuesto a los ingresos brutos por la explotación de máquinas tragamonedas en el Hipódromo de Palermo.
Achával se negó, aduciendo que la concesión fue iniciada por el gobierno nacional antes de la autonomización porteña, pero terminó por aceptar ante la amenaza de encarcelarlo, como a De Sousa y López.
En julio de 2016, luego de una reunión en la Casa de Gobierno, donde le transmitieron el ultimátum, Achával se dirigió a una escribanía, donde dejó constancia de lo sucedido.

La defensa mediática de Rodríguez Simón es precisamente que lo persiguen por conseguir que los empresarios del juego paguen impuestos, como repitió su valedora Elisa Carrió, quien cree en las esencias platónicas: López y De Sousa “son ladrones” y Alberto Abad “el mejor funcionario público de la historia argentina” (sic).
Pero por razones que no ha explicado en forma convincente, Rodríguez Simón prefirió negarse a la indagatoria a la que lo citó Servini, que sin duda giraría sobre hechos y no en torno a ideas filosóficas.
Entonces sí, la jueza lo declaró en rebeldía, pidió su captura internacional con fines de extradición, dispuso la inhibición general de sus bienes y le congeló las cuentas bancarias.

Tampoco ella fue demasiado precisa: Interpol le reclamó más información sobre el imputado y el delito que habría cometido, antes de tramitar la solicitud.
La propia resolución judicial dice que no se estableció en forma fehaciente su condición de funcionario público.
Servini explicitó que los delitos que investiga no son políticos. También precisó que hasta ese momento no había adoptado ninguna medida restrictiva respecto de Rodríguez Simón.
Tampoco hay miembros del actual gobierno entre los querellantes.

Esta semana, la jueza recibió el segundo informe de la Dajudeco con los entrecruzamientos telefónicos que había pedido y que el hombre fuerte de la Cámara Federal, Martín Irurzun, intentó restringir, a solicitud de Macrì, su jefe de asesores José Torello y Rodríguez Simón.
Pero los camaristas de Casación Liliana Catucci, Juan Carlos Gemignani y Don Eduardo Riggi revocaron esa decisión.
Sería excesivo decir que Irurzun y Pepín son amigos, pero tienen la familiaridad de quienes estuvieron cerca de convertirse en consuegros, hasta que cesó el noviazgo entre sus hijos.

En su nota de esta edición, Alejandra Dandan cuenta que según el informe de la Dajudeco, Torello, quien compartía despacho en la Casa Rosada con Rodríguez Simón, mantuvo numerosos contactos telefónicos con Marcela Díaz Alberdi, prima hermana de Rodríguez Larreta, en el preciso momento en que el gobierno intentaba que el Grupo Alberdi se hiciera cargo de las autopistas que debía dejar Cristóbal López.
Consultadas para esta nota, fuentes próximas al alcalde dijeron que no tiene relación habitual con su prima, quien en cambio es amiga desde hace años de Rodríguez Simón.


Los Rodríguez, Simón y Larreta.

En marzo, Servini anunció que le tomaría declaración indagatoria dos meses después y le prohibió salir del país.
De inmediato el abogado de Rodríguez Simón informó que ya estaba en el Uruguay y acompañó copia del pasaje de regreso para el 15 de mayo.
Había salido del país el 8 de diciembre de 2020.

“En plena etapa de aislamiento social preventivo y obligatorio vigente en nuestro país Rodríguez Simón pudo viajar a la República Oriental del Uruguay, incluso con las restricciones que en aquella oportunidad tenía establecidas el vecino país, lo que demostraba el arraigo que tenía fuera del territorio nacional. De tal manera sostuve que las condiciones expuestas eran elocuentes en cuanto demostrarían la existencia de un riesgo concreto de parte del imputado, no sólo de poder sustraerse del accionar de la Justicia, basado en los contactos que tenía en los diferentes estamentos de poder y el arraigo en el exterior del país, sino también su intento de entorpecer en su momento el trámite de este expediente”, escribió la jueza.

El 6 de abril, el abogado Gustavo de Urquieta informó al juzgado que Rodríguez Simón asesoraba a inversores argentinos, uruguayos y europeos sobre oportunidades, condiciones y marcos jurídicos para realizar negocios en la Argentina y en dos emprendimientos en el Uruguay: uno comercial en Maldonado y otro inmobiliario turístico en Rocha.
La fecha de la audiencia se reprogramó para el 17 de junio.

Rodríguez Simón pudo ingresar a Uruguay porque le concedieron una “residencia temporaria”, cosa que desde el cambio de gobierno oriental, el consulado en Buenos Aires otorga con prodigalidad a quienes acreditan buenos contactos políticos y capacidad económica.
Esto ha acrecentado la colonia argentina en la Rodelú, integrada entre otros por grandes empresarios como Marcos Galperín y Gustavo Grobocopatel, políticos como el ex senador Eduardo Duhalde y operadores mediáticos como Daniel Hadad.

Los dos últimos tienen la ciudadanía oriental, que se otorga a hijos y hasta nietos de uruguayos, (Duhalde es nieto, y Hadad hijo).
Los costosos abogados orientales que defienden a Rodríguez Simón son Didier Opertti, ex canciller de Julio Sanguinetti, y Martín Risso, ex decano de la universidad católica, del Partido Nacional.
Es decir, representantes emblemáticos de la coalición de gobierno, como para colegir que Rodríguez Simón sea la punta de lanza de una operación política mayor.


La orden de María Servini

Uruguay es una pieza significativa en el empeño de Duhalde y Hadad por la deslegitimación del gobierno argentino.
El ex intendente de Lomas de Zamora se escuda en su deterioro cognitivo para quebrar los límites admisibles de la política.
Hadad dirige una cloaca con sede central en Estados Unidos, a la que el gobierno trata con llamativa deferencia mientras lo cascotean por sus intentos de renegociar las deudas contraídas por el gobierno anterior que ellos apoyaron, de controlar el alza de los precios de alimentos y artículos de consumo popular, y, como dijo Cristina hace seis meses, alinear precios y tarifas con salarios y jubilaciones.


Hadad-Duhalde, una operación mayor.

Intentos loables, pero no siempre eficaces.
De hecho, ni siquiera la mayoría de los funcionarios concernidos (o excluidos) son entusiastas del cierre temporario de las exportaciones de carne bovina, mientras se procura un denominado ordenamiento de su comercialización, para asegurar el surtido a precios posibles de la parrilla dominguera.
La idea de una negociación con los exportadores es razonable, pero el gerente del consorcio ABC, Mario Ravetino, no parece la persona apropiada para sentarse a la mesa, como tampoco lo es Jaime Campos en AEA, gerentes profesionales sin capacidad de decisión. Los acuerdos deberían ser más fáciles en momentos de abundancia, con los precios de la producción primaria por las nubes, tanto agrícolas como ganaderos, pero las patronales exhiben un ánimo belicoso, coherente con la rebeldía de Rodríguez Simón.

El frente patronal no está unido, y la Sociedad Rural de Córdoba, presidida por el ganadero Pedro Salas, llamó al diálogo con el gobierno a los exportadores, que “deberán transparentar sus operaciones de Comercio Exterior, y llevar los precios del mercado interno a valores razonables, que se adecuen a los ingresos de los argentinos en este momento de crisis”, porque no le parece admisible “un capitalismo salvaje, que lleve a uno sola de las partes a quedarse con la ganancia del resto de los integrantes de la cadena de comercialización”.
El decreto está bien fundado, pero faltan instrumentos que obliguen a los frigoríficos y seduzcan a los ganaderos chicos y medianos.
En la reunión previa con el consorcio ABC, cuando los funcionarios advirtieron que se podría llegar al cierre de las exportaciones, los frigoríficos no se inmutaron.

- Háganlo -, dijeron, y se retiraron.

La secretaria de comercio Paula Español tiene tantas raíces políticas como un clavel del aire.
Los ministros de la Producción y de Economía, Matías Kulfas y Martín Guzmán, no están felices con esa restricción.
El sonriente ministro de Ganadería, Luis Basterra, se enteró de la decisión cerca de la medianoche del jueves, cuando le llevaron el decreto para que lo firmara.
Ni él, ni el coordinador político del ministerio, el sociólogo Ariel Martínez, ni el subsecretario de ganadería, el veterinario Cachi Romero, atienden los llamados de los pequeños y medianos ganaderos inquietos por la situación, porque no saben qué decirles de una medida en cuya elaboración no intervinieron.

Mientras, la Mesa de Enlace incrementa su beligerancia, azuzada por el presidente de Confederaciones Rurales, el ex diputado de la UCR Jorge Chemes, quien en 2009 dio rienda suelta a su aprecio por el sistema republicano y representativo.
Durante una asamblea con la que la SRA y CRA intentaban revivir el clima tumultuario del año anterior, el productor santafesino Daniel Stechina cuestionó los intentos de negociación y dijo que los productores «están dispuestos a que esta porquería que está en el gobierno se vaya a patadas».
Propuso lisa y llanamente «destituir y hacer desaparecer a toda esta gente, porque no es una institución el problema, el problema es la gente que está dentro del gobierno”.

El tambero entrerriano Chemes asintió y también dejó volar su imaginación: “Como en la guerra, hay que ir matando a los de la primera fila. Hay que barrer a la mayoría, a la mugre, para después sí empezar a remar… Hay que cortarles la mano a los Kirchner porque vienen por más”.
El también tambero Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural, cuida más las formas pero coincide en el fondo.


Tercero excluido

El actual gobierno desafía la lógica aristotélica, o al menos su principio del tercero excluido, por el cual si una proposición afirma lo que otra niega sólo una de ellas es verdadera.
Para comprender su funcionamiento, en lo que respecta a las relaciones entre sus socios principales, puede resultar más útil la física cuántica, con su principio de incertidumbre.
Al menos así lo sienten desde hace años los líderes de la oposición política, el gremialismo patronal y los grandes medios que representan sus intereses.
Cada vez que creen haber aprehendido la situación y caracterizado a los protagonistas y sus relaciones, se llevan una sorpresa.

En 2017 decretaron la muerte política de Cristina porque Florencio Randazzo le restó el puñado de votos que le faltaron para batir a Esteban Bullrich por la senaduría bonaerense, sin advertir que, como Perón en la elección mendocina de 1965, había ratificado su liderazgo excluyente dentro del peronismo, aunque un conservador irrelevante ganara la elección.

En 2018 daban por sentado que el encuentro en Córdoba de Sergio Massa, Juan Schiaretti, Miguel Pichetto y otras estrellas menores de la misma constelación, a la que luego Pichetto sumó a Roberto Lavagna, implicaba que los gobernadores peronistas se unirían para cerrarle el paso a la ex Presidenta.
Pero bastó que ella anunciara en la sede del PJ que no sería un obstáculo para la unidad, y que nominara como candidato a la presidencia a su ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, para que esas combinaciones se disolvieran.

Su inclusión en la fórmula como Vice también tiene un precedente en la historia del movimiento: en 1962 el entonces proscripto Perón anunció su candidatura a la vicegobernación bonaerense, secundando al sindicalista Andrés Framini.
El presunto antagonismo entre peronismo y kirchnerismo es una de las mayores tonterías disponibles en el mercado de las ideas. Massa, que en 2017 perdió hasta en su bastión de Tigre, se trepó al último vagón de ese tren en movimiento cuando advirtió que su proyecto alternativo al kirchnerismo ya medía tan poco como el de Randazzo.

Para sorpresa y desilusión de esos apostadores, Massa sobreactuó la reducción de su avenida del medio a una humilde senda vecinal. Durante el viaje a Córdoba para la misa en el primer aniversario de la muerte de José De la Sota, después de las primarias y antes de la general de 2019, le dijo a Wado de Pedro:

- ¿Viste que yo también canté ‘Vamos a volver’?

Cuando De Pedro bajó la mirada hacia su teléfono y contestó con un sonido gutural, Massa no se arredró:

- Hasta nombré a la Jefa -, insistió.

Una vez que les Fernández arrasaron al macrismo, comenzaron las apuestas a una ruptura de Alberto con Cristina.
El Presidente se cansó de repetir que no volvería a pelearse con su Vice y de desalentar los intentos de algunos amigos por crear un presunto albertismo.Les llevó tiempo convencerse de que Alberto hablaba en serio, y desde entonces fantasean que se sometió a Cristina y perdió toda autoridad.

La corrida cambiaria del año pasado, la escalada inflacionaria del primer cuatrimestre de 2021, la telenovela turca sobre los celos entre Martín y Federico, representan las esperanzas perdidas de ese sector, que hoy considera irrecuperable al Presidente y lo destrata como si fuera la mismísima Cruella de Vil.


CFK, ese oscuro objeto de deseo.

Hábil declarante, Massa pasó de anunciar que metería presos a Cristina y a su hijo Máximo, a ofrecerse como armador del panperonismo de la victoria y facilitador de las relaciones con grupos empresariales del país y del exterior.
Los límites de su pragmatismo son inconmensurables, como los de un político mexicano.
Nunca lejos del presupuesto.

El último aporte de esta saga de expresiones de deseos disfrazadas de noticias fue el de la presunta disidencia entre Cristina y La Cámpora, que seguirá el mismo camino hacia la nada de las demás fantasmagorías.
La pandemia requiere entretenimientos y estos son los más baratos que se consiguen, sobre todo ahora que hasta el fútbol entró en stand-by.


Gritos y susurros

La gritería en que se solaza la oposición es doble faz.
Lejos de las cámaras sus dirigentes son más racionales de lo que les gusta parecer.
Por eso el Congreso no detiene su actividad a pesar de las restricciones y la posibilidad de acuerdos está siempre abierta.
El último fue acerca de la postergación por un mes de las elecciones primarias y de las generales.
Y está sobre la mesa la reforma de la ley del Ministerio Público.

Un sector de la oposición propone morir en forma heroica, abrazado al Procurador interino Eduardo Casal.
Pero otros entienden lo insostenible de la situación y comienzan a ver con buenos ojos al candidato del Poder Ejecutivo, Daniel Rafecas, de los mejores jueces federales de la democracia post-dictatorial.

Es posible que este viraje haya obedecido al menos en parte a la aprobación del dictamen de mayoría en las comisiones de la Cámara de Diputados, con las enmiendas que el ministro de Justicia Martín Soria acordó con los gremios profesionales de fiscales y de jueces, y a la reiteración de Rafecas de que declinará la postulación si se ablanda el requisito infraconstitucional de los dos tercios para su nombramiento, prueba irrefutable de que no es peronista.
De todos modos, hasta ahora el oficialismo no alcanza la mayoría necesaria para sancionar la reforma, que luego debería volver al Senado para que ratifique las modificaciones introducidas al texto en Diputados.
Tampoco lo dice en forma abierta. Mecánica cuántica al palo.

Mientras, la Corte Suprema sigue haciendo precalentamiento para votar sobre el desembarco del supermercado Farmacity en la provincia de Buenos Aires, donde la ley lo prohíbe. Carlos Fernando Rosenkrantz, que se excusó por haber sido abogado de esa empresa, llevó sin embargo al acuerdo un asunto de derecho público municipal, con audiencia pública incluida, que abre camino a la cadena de supermercados con sede en una guarida fiscal.

Junto con Elena Highton, entendieron que el municipio cordobés de Arroyito invadió la competencia del Congreso de la Nación, al prohibir que los supermercados abran los domingos.
En cambio Ricardo Lorenzetti, Juan Maqueda y Horacio Rosatti rechazaron la pretensión de un supermercado chino y apoyaron la autonomía municipal, consagrada en todas las constituciones, prosiguiendo con la demolición de la unidad nacional ya golpeada por el fallo sobre las clases presenciales en la Capital.
Así se construyen precedentes.

Aunque no lo veamos, Rosenkrantz está.

UN BARRIO SACRIFICADO, de Jonatan Baldiviezo y María Eva Kotsovitis - 31/5/2020

La especulación inmobiliaria ante todo



Antonio Berni, Juanito Laguna

El poder inmobiliario devenido gobierno (el triunvirato Macri - Caputo - Larreta) tenía estudiado que las únicas tierras disponibles en la ciudad de Buenos Aires para grandes proyectos inmobiliarios eran los playones ferroviarios y las tierras de las villas.
Desde su perspectiva, las primeras están ociosas y las segundas subutilizadas.

Primera Etapa.

Diseñaron un Plan muy ambicioso.
Para empezar, decidieron procurar la venta de estos predios vacíos. La asunción de Macri como Presidente aceleró y casi cumple con este objetivo.
Se autorizó la venta (inconstitucionalmente) por decreto y se concretaron numerosas subastas de parcelas principalmente pertenecientes a playones ferroviarios como Catalinas Norte 2, Catalinas 2, de Palermo, de Caballito, de Liniers, de Villa Urquiza, de Colegiales, de Villa Crespo, de Retiro.

Las parcelas que no pudieron subastar, Macri se las transfirió a la Ciudad antes de dejar su mandato y Rodríguez Larreta inmediatamente autorizó su venta para negocios inmobiliarios a través de su escribanía personal, la Legislatura.
Seguimos a la espera de que la AABE finalice el informe, ordenado por el Decreto Nº 145/2000, sobre la legalidad de cada uno de estos traspasos.
Aproximadamente 500 hectáreas de tierras públicas se privatizaron en estos últimos 12 años.
Privatización histórica para la Ciudad como resultado de un Plan Sistemático.

También se reprivatizaron todos los servicios públicos.
Una reedición de la década de los ’90, multiplicada por cinco (5).
La clase política - especuladora - inmobiliaria aprende de sus errores, pero mucho más de sus éxitos. La Escuela - Shopping actualmente sería una pequeña travesura.

Nuestros grandes especuladores inmobiliarios, con estas tierras van a poder jugar con la ciudad (una especie de Simcity para ellos) durante 10 a 15 años.

Segunda Etapa.

Mientras tanto, haciendo ejercicio de su agudeza previsora van preparando los negocios inmobiliarios en los terrenos de los Barrios Populares.
¿Cuál es la estrategia?
La entrega de títulos de propiedad para incorporar estos suelos al mercado inmobiliario (uno de los más desregulados del mundo), endeudamiento de las familias, demora en garantizar los servicios públicos para no consolidar el barrio y titularizar la precariedad.

Con este espíritu de fondo, se iniciaron los tramposos “procesos de integración social y urbana” en la gestión de Larreta.
La primera decisión clave fue la construcción de viviendas nuevas para ir fragmentando y vaciando estos predios en vez de destinar todos los recursos para garantizar los servicios públicos a las 400.000 personas que viven en los Barrios Populares.
A cuatro años del inicio de estos procesos y miles de millones de pesos gastados, sólo se ha mejorado la vida a unos cientos de familias reubicadas en las viviendas nuevas mientras otras cientos de miles siguen padeciendo diariamente la falta de servicios.
Esta decisión ha sido clave para mantener la fragilidad de estas comunidades ante la epidemia de dengue y la pandemia del coronavirus.

A cuatro años, en el Barrio Carlos Mugica las familias utilizan la misma infraestructura sanitaria porque las obras no se terminaron.
El Secretario de Integración Social y Urbana, Diego Fernández, prometió en televisión que estarían terminadas a fines de 2018.
Ninguna conexión domiciliaria fue regularizada, ni siquiera la de las viviendas nuevas.

Por otra parte, las viviendas nuevas del Barrio Carlos Mugica tienen fallas de construcción graves.
Fueron levantadas con el sistema Steel framing, son casas de cartón, como las llaman en el barrio.

Los complejos habitacionales nuevos son cárceles por la estética proyectual ya que se asemejan a containers cubiertos de rejas.
Familias endeudadas con viviendas en mal estado, parte de la ecuación que da como resultado que las familias decidan desprenderse de sus viviendas tentadas por los montos de dinero que ofrezca el “sector privado”.
La ecuación se completa con el estímulo del GCBA a la renovación urbana de todo el contorno ribereño que genera 
una mayor presión inmobiliaria sobre el barrio.

El camino hacia la construcción de una nueva fractura y desigualdad socio - espacial en la ciudad y de una división urbana entre la CABA ribereña y la CABA mediterránea. Esto se llama gentrificación, una modalidad de la misma se está implementado en todo el entorno ribereño alcanzando también al Barrio Rodrigo Bueno.
Es una expulsión lenta planificada de una población, por intereses inmobiliarios y bajo la consigna del “desarrollo urbano”, es decir, aumento del valor de la tierra.


Nueva oportunidad, la pandemia
En este contexto, de necesidades previas sin respuestas apareció la pandemia de coronavirus Covid - 19 y la epidemia del dengue.

El Barrio Carlos Mugica es el sector del país con más contagiados de dengue. Además, al 24 de mayo tenía 1.665 casos confirmados de Covid-19.
Es decir, tiene el 64 % de todos los casos de los Barrios Populares de la Ciudad y el 30% de todos los casos de la Ciudad.
La curva no se aplana y la desigualdad se amplifica.

Esta alarmante crisis sanitaria constituye un acto deliberado del gobierno que seguramente utilizará a futuro argumentos sanitarios para acelerar sus pretensiones inmobiliarias en la zona.
Enfatizará la necesidad de vaciamiento y erradicación, y no la de una verdadera integración social y urbana de este barrio.
No puede comprenderse de otra forma la cantidad de errores y omisiones en que ha incurrido el GCBA.

Apostó pasivamente al “aislamiento comunitario” sin prever ninguna medida preventiva en forma simultánea.
Desoyó desde el mes de diciembre los problemas graves de falta de agua potable y continuó con su irresponsabilidad en los 12 días más críticos.
Aún cuando un tribunal de la ciudad lo obligó a garantizar agua potable en los Barrios Populares, el GCBA decidió apelar la medida.
La orden judicial apelada aún sigue vigente e incumplida.

Para los adultos mayores como grupo de riesgo dispusieron unos refugios, una especie de paradores a los que nadie quiso ir.
No creyeron conveniente dejar sus viviendas por temor a que fueran ocupadas, para ir a hacinarse.
Menos ahora con el antecedente de que el 85% de las personas en situación de calle del parador de Retiro se contagiaron a pesar de haber aplicado los protocolos correctamente, según expresaron desde el gobierno.

Varios comedores están cerrando en el barrio Carlos Mugica porque se contagiaron las personas que los sostienen. Falleció Víctor Giracoy, coordinador del comedor “Estrella de Belén”.
También falleció Ramona Medina, coordinadora de Salud de la Casa de la Mujer de la organización La Poderosa y Agustín Navarro, otro coordinador de un merendero de Barrios de Pie.

Más tarde que temprano, el GCBA impuso un improvisado protocolo donde los criterios de testeos no son claros, y sin mecanismos de protección para los niños en caso de que alguno de sus padres tenga que ser internado, sin dispositivos para las situaciones de violencia de género y con demoras interminables en pabellones de hospitales donde los habitantes del barrio fueron trasladados con lo puesto en micros sin asistencia sanitaria ni alimentaria para esperar los resultados del testeo.

En este contexto, la Legislatura premia a Rodríguez Larreta
 otorgándole la suma del poder público.
Podrá suspender la vigencia de leyes. Una Ley estará vigente sólo si Rodríguez Larreta decide cumplirla.
Este superpoder no lo tuvo ningún Poder Ejecutivo democrático. Podrá distribuir a voluntad la totalidad del presupuesto sin límites.

En este contexto, debemos respetar el uso obligatorio del tapabocas pero no dejar que nos callen la voz.
Buscar la forma de protegernos, de no permitir que parte de la ciudadanía sea declarada prescindible, explotada y abandonada.
Pedir una clase política que responda a la comunidad porteña.
Luchar por la Democracia Participativa y la ciudad como nuestro Bien Común.

jueves, 20 de mayo de 2021

QUEDÁNDOTE O YÉNDOTE, de Luis Alberto Spinetta

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz.

El sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

Y deberás amar,
amar, amar hasta morir.
Y deberás crecer
sabiendo reír y llorar.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

De tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz.
Y deberás luchar
si quieres descubrir la fe.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego.
La voz que responde por tí,
por mí...

Y esto será siempre así,
quedándote o yéndote.

DIAMANTE, de Jorge Fandermole

Me han regalado un diamante,
y no sé qué hacer con tanta luz.
Abro mi mano un instante
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.

Es sobre todas las cosas
mi piedra preciosa invisible en su faz.
Y en el envés transparente
su forma latente se vuelve real.

Quién sabe por qué misterio
elige mi pecho para anidar.
De qué incendiado silencio vendrá,
de qué punto del mapa estelar.

Me agujereó la camisa
marcándome adentro su cronicidad.
Su pulsar de lejanía,
con relojería de puro cristal.

Ahora voy ya sin aliento,
planeando en el viento
y llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma,
entre el agua y la duna,
y a verlo brillar.

No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo,
esta piedra lunar
en mi campo oscurecido.
Su luz de infinito
no puede durar.

Y él fulgura, fulgura.
Y me ciega su precioso don.
Fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.

A veces llega del cielo
un presente que nunca nadie previó.
Pero existe uno tan bello
del que no quisiera tomar posesión.

Vino su luz del vacío
y me duele ponerlo de nuevo a viajar.
Este regalo tardío
no puede ser mío sino del azar.

BELLO BARRIO, de Mauricio Redolez

Descubrí un bello barrio en Santiago de Chile
Es un bello barrio en que los camaradas no han desaparecido aún, 
y los bares son color anilina, que puede leerse al revés igual.

Descubrí un bello barrio de luces antiguas y gente amable.
Las mujeres son bellas ánimas aún más que una madre,
atraviesan las calles en aeroplano.

Y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos, 
y hay avisos antiguos envueltos en gasa y paños sencillos.
Y el blues vive en la sangre y aún no ha llegado la hora de los asesinatos

Es más aún, la banda de asesinos todavía es tramitada en las fronteras del Polo Sur.


Descubrí un bello frágil barrio al suroeste de Santiago de Chile.
Su belleza es tal que aún mi hermano tiene el rostro recompuesto, antes de la fiebre verde y los fierrazos.

Es bello, porque parece ser Londres 1956 por Bethnal Green 
O Buenos Aires 1950, con equipos de fútbol y barras de emigrantes.
Y Gato Barbieri es chico, con olor a chocolate y naranjas.

Hay arreglos de guitarra imaginativos y tengo amores
con una muchacha que es casi de este barrio.

Hay la alegría de esa utopía que nos negó este siglo.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse.
Aquí nadie discrimina a los negros porque todos somos negros.


Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros.
Aquí nadie discrimina a las mujeres porque todos somos mujeres.
Aquí nadie discrimina a los chicanos porque todos somos chicanos.

Aquí nadie discrimina a los comunistas porque todos somos comunistas.
Aquí nadie discrimina a los chilenos porque todos somos chilenos.
Aquí nadie discrimina a los cabros chicos porque todos somos cabros chicos.

Aquí nadie discrimina a los rockeros porque todos somos rockeros.
Aquí nadie discrimina a los punkies porque todos somos punkies.
Aquí nadie discrimina a los mapuches porque todos somos mapuches.

Aquí nadie discrimina a los hindúes porque todos somos hindúes.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse.

Bello barrio, bello barrio, bello barrio, bello barrio bello.
En que los cines dan las películas del Guatón Ruiz,
y la música de Los Jaivas no ha sido destruida a hachazos

Bello barrio con b larga y a corta, 
en que el proyecto cultural no ha sido culeado, 
ni tampoco nos borraron los murales que anuncian
la venida del afamado grupo chicano de rock Los Lobos,
y la emigración de viejos chipriotas y hermanas negras
traen la comida y la música que nadie les pisoteará,

Porque acá nadie discrimina a los chipriotas porque todos somos chipriotas, y en donde tú vas con tu sueño y la ternura viva en los labios.
Porque acá nadie discrimina a los que van con su sueño
y la ternura viva en los labios.


Bello barrio en que los dinamitados aún tienen los dedos
pegados a las manos y el páncreas dentro de su cuerpo
y van por ahí tranquilos

Más tranquilos que son esos Barrios
donde existen horas que después
no fueran necesarias.

Barrio de lluvia y gotas como estufa
y hay una sinceridad de panadería
que me pone nostálgico y sureño.

Y la guerra no está ni en las historietas del kiosco.
Porque en esas historietas vienen sólo colores 
y gritos de gozo.

Iba un hombre mitad pez y mitad hombre
y todos lo quieren y le preguntan: Cuál es tu nombre amigo?
Y él ríe con sus ojos anaranjados de pez.

Barrio donde ese loco de Miraflores y Merced salió hace cincuenta siglos, la mañana en que el tiempo ajeno fue el tiempo.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse.

Barrio con cuadernos de hojas verdes y gruesas
donde el lápiz conversa con el cuaderno al escribir,
y son amigos.

Barrio donde Soledad Fariña pinta su primer libro.
Barrio donde Téllez organiza un primer tucaneo.
Descubrí un bello barrio en que el oxigeno es bello
y puedo llorar cuando escribo.

Descubrí un bello barrio donde nadie discrimina a los allanados, porque todos nos hemos hallado.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse.


Barrio donde los misterios son misterios bellos y entretenidos.
Barrio donde las chimeneas echan oxígeno
y la gente puede perder un paraguas,
pero nadie le devuelve una metralleta, conchetumadre.

Barrio en que en la tele aún sale el Perro Olivares
y Cortázar y Arlen Siu y Víctor Jara y Roque Dalton y John Lennon.
están posibles con la posibilidad que vivieron.
Barrio en donde los accidentes son accidentales.

Acá el presente no ha acontecido, es más aún,
las balas que desgarrarán los tiernos pezones de los desaparecidos, aún son plomo en lejanas minas de un continente aún no descubierto.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse.

En donde las librerías de viejos están llenas de obras,
que luego la memoria tendrá que someter a la fantasía.

Barrio en donde los poetas aún dialogan con la muerte, de madrugada, bebiendo pisco y no se han enemistado con ella.

Acá el futuro se vive en su pasado,
noticias vulgares en radios vulgares.
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Se llega por recorridos de micros inexistentes.
Se llega por calles subterráneas.
Ven a esta bella barriada a encender el ultimo fuego, amor.

lunes, 17 de mayo de 2021

UNA HISTORIA DE EUROPA (I), de Arturo Pérez Reverte - 26/4/2021

Ahí donde la vemos ahora, decrépita, insegura y llena de achaques, regida por incompetentes, mediocres y sinvergüenzas, tal vez podamos engañarnos sobre ella.
Mirarla por encima del hombro, sobre todo cuando la memoria de lo mucho que fue ha sido borrada de los planes escolares por sucesivas generaciones de ministros de Educación y Cultura, de gobiernos y políticos analfabetos tanto en Bruselas como en Madrid. Eso despista, claro. Difumina la magia.

Hace olvidar que hubo un tiempo en que Europa fue grande e iluminó la Historia.
De ella salió casi todo lo importante que conformó el mundo: la cultura, el derecho, la filosofía, las libertades, las grandes paces y las grandes guerras.
En sus aproximadamente tres mil años de historia más o menos documentada, Europa ha sido tan criminal y tan ilustre como todas las grandes civilizaciones; pero como conjunto y heredera de muchas de ellas, las superó a todas.

Nació en el Mediterráneo, y la primera luz que iluminó ese Mediterráneo vino de su parte oriental, de Levante.
Donde confluyeron, además, dos poderosas influencias.
Una procedió de un lugar situado entre dos grandes ríos, el Tigris y el Éufrates, y otra de las orillas de un río largo y caudaloso: el Nilo.
De Egipto y Mesopotamia.

A Mesopotamia, que pese a su importancia nos pilla a los europeos un poco lejos, la despacharemos en primer lugar, y en corto.
Los historiadores antiguos la consideraban un solo espacio geográfico y casi histórico, pero los investigadores modernos pusieron esa idea patas arriba.

Sumerios, acadios, norte y sur, la Babilonia, la sanguinaria Asiria y el resto de la peña tocaban diferentes músicas, aunque desde aquí, simplificando, los veamos como un todo.
Lo que importa es que entre unos y otros inventaron ciertas cosas que luego, vía intermediarios y en plan efecto dominó, tendrían enorme importancia en nuestro futuro de europeos.

Puestos a hacer frases que sinteticen las cosas, podríamos decir que el urbanismo lo inventaron ellos.
Entre el IV y el III milenio antes de que naciera Jesucristo, calculen la barbaridad de tiempo, los mesopotámicos construyeron templos y ciudades facilitando la vida en colectividad, vinculada allí a la agricultura y la ganadería.
Ciudades modernas, por decirlo de alguna manera, aunque todavía sin semáforos.

Cómo eran éstas tenemos que imaginarlo, porque allí no había piedra, hubo que construir con ladrillo y eso se conserva fatal: tierra y polvo.
Y si llueve, para qué contarles: barro.
Sin embargo, lo del barro dio lugar a grandes progresos en alfarería, entre ellos la invención del torno, que fue una revolución artesana y artística.

De otras cosas tampoco anduvieron mal: trabajaron el hierro y otros metales, construyeron edificios altos, y una antigua leyenda les atribuye la famosa Torre de Babel, con la que pretendían alcanzar el cielo, y que hay quien afirma se les vino abajo en plan torres gemelas, por chulos y por fantasmas.
Y además se les trabó la lengua y no se aclaraban entre ellos.
O eso cuenta la Biblia.

Ya en plan más serio, tres especialidades mesopotámicas tendrían influencia en el devenir de la futura Europa, que en términos históricos no era entonces más que un lugar de confusas sombras. 

Uno fue la astronomía.
Como no había luz eléctrica, aquellos fulanos se pasaban las noches a oscuras mirando el cielo, y el sol y la luna señalaban las horas y los momentos.
Así se hicieron expertos en la materia, y ellos construyeron, al parecer, los primeros observatorios astronómicos.
Nada menos que 4500 años antes de que se rodara La guerra de las galaxias, allí eran capaces de predecir con tiempo un eclipse de sol. Que tiene su mérito.

Los otros dos inventos, o sucesos, también darían mucho de sí.
Uno, el de los códigos y las leyes, lo simboliza bien cierto rey babilonio llamado Hammurabi, que unos 1700 años antes de Cristo dejó grabado en piedra un famoso testimonio que figura entre los primeros textos legales de la Humanidad, y donde por primera vez se habla de proteger a viudas y huérfanos.

Y eso fue posible gracias a otro invento que tendría trascendencia universal: la escritura, o intento de condensar en una pequeña superficie un pensamiento complejo, primero con fines burocráticos y religiosos y después literarios.

Al principio eran dibujos - como la primera de las escrituras egipcias, de lo que hablaremos otro día -, pero al tener que hacerlos sobre tabletas de arcilla, que toleraban mal las líneas curvas, se acabó transformándolos en pequeñas incisiones en forma de cuña.
Y así, tatatachán, señoras y señores, nació la escritura cuneiforme. Una especie de precursora, o tatarabuela muy lejana, de la nuestra.

EL CAPITÁN DE KÖPENIK, de Arturo Pérez Reverte - 19/4/2021

A veces, sólo a veces, la suerte guiña un ojo a los desgraciados y éstos tumban el patito de la feria, en ocasiones para toda la vida y otras para sólo un rato.
Sin embargo, acabe como acabe el episodio, el momento de triunfo y de gloria ya no lo borra nadie.

Pensaba en eso hace unos días, cuando al hilo de unas lecturas di otra vez, al cabo de medio siglo, con el nombre de Wilhelm Voigt: un pobre infeliz que acabó pasando a la historia como el capitán de Köpenick y cuya estatua se encuentra ahora, con todos los honores, en la entrada del ayuntamiento de esa ciudad.
Conocí el asunto y me deslumbró siendo casi un niño, a principios de los años 60, cuando vi en el cine una película sobre su aventura, protagonizada por Heinz Rühmann.
No la olvidé nunca, y ahora me la tropiezo de nuevo.
Una historia, ésa, que contiene interesantes lecciones sobre la desesperación, la audacia, el militarismo irracional y también la gregaria estupidez que a menudo demuestra el ser humano.

Ocurrió en 1906.
Voigt, un desgraciado de 57 años al que el sistema social y judicial alemán había machacado hasta la miseria, desesperado y sin empleo, compró en un ropavejero un uniforme de capitán del ejército y se fue en metro hasta Köpenick, un pueblecito cercano a Berlín. 

Por el camino se cruzó con un grupo de diez soldados que iban camino del cuartel y tuvo el cuajo de ordenarles que se pusieran a sus órdenes.
Misión especial, dijo. Síganme.
Convencidos por el uniforme y por el marcial bigotazo prusiano del capitán chungo, los soldados lo secundaron sin rechistar; y con ellos, siempre en metro, se presentó en el pueblo.

El primer acto oficial fue invitar a su fiel tropa a unas cervezas. Después entró por la cara en la oficina de correos y telégrafos y prohibió las comunicaciones con Berlín mientras los empleados - como buenos alemanes de toda la vida, al ver un uniforme y recibir órdenes se les hizo el ojete agua de limón -, se ponían dando taconazos a su servicio sin pedirle ni siquiera un documento de identidad.

Luego fue a la gendarmería y puso a todos los gendarmes a marcar el paso de la oca - más taconazos y más jawohl, herr hauptmann -.
Y al fin, dispuesto a rematar la hazaña, el supuesto capitán se dirigió al ayuntamiento seguido por su fiel tropa, que a esas alturas estaba entusiasmada con el nuevo jefe.

La verdad es que en el ayuntamiento también lo bordó, el tío.
Con todo cristo impresionado por el uniforme, suscitando nuevos taconazos a su paso, el impostor Voigt arrestó al desconcertado alcalde, acusándolo de deslealtad - no tendría la conciencia tranquila cuando se dejó convencer tan fácilmente - y se apoderó de 3.600 marcos, unos 20.000 euros de ahora, que un diligente cajero le ayudó a contar y guardar en un talego a cambio de un recibo que Voigt firmó con el apellido de su último director de prisión.

Y después, tras exigir al acojonado alcalde la palabra de honor de que no iba a darse a la fuga, lo metió en el metro con los soldados y con su esposa, que no quiso abandonarlo en el trance, y lo mandó a presentarse a la policía de Berlín, donde fue recibido con el natural estupor.
La última vez que se vio al supuesto capitán fue sentado a solas en la estación de ferrocarril, tomándose tranquilamente una cerveza, antes de desaparecer con el dinero sin dejar rastro.

El escándalo ocupó durante semanas los periódicos, suscitando la simpatía general.
La opinión pública convirtió en un héroe al impostor que había burlado a la implacable maquinaria del Estado.
Se alabó su audacia, ingenio y sangre fría, y cuando al fin fue apresado - naturalmente, en un burdel - por denuncia de un amigo, pues ofrecían una cuantiosa recompensa, la ola de opiniones en su favor hizo que sólo fuera condenado a cuatro años de cárcel; cuando antes, por dos delitos menores y casi insignificantes, le había caído un total de 27 años de presidio.
Y aun así, fue tal el entusiasmo popular por el personaje que el Káiser se vio obligado a indultarlo tras pasar sólo 22 meses en la cárcel.
Lárgate de aquí, le dijeron. Y no vuelvas.

El resto de su vida, si no de fortuna, Voigt disfrutó de la gloria. Recibido en todas partes como héroe popular, convertido en símbolo antimonárquico y republicano, hizo giras por Alemania, Francia y Holanda, y acabó estableciéndose en Luxemburgo, donde trabajó como camarero y zapatero.

Murió en 1922, y sobre su hazaña se escribió una exitosa obra de teatro y se rodaron varias películas.
Hoy, su bronce vestido de uniforme se encuentra junto a los peldaños de la entrada al ayuntamiento que lo hizo inmortal.

La tumba está en el cementerio de Luxemburgo, y rara vez faltan flores.
En ella está inscrito algo que arrancaría una sonrisa irónica al viejo truhán, si pudiera leerlo: Wilhelm Voigt, el Capitán de Köpenick.

CONVERSACIÓN EN UN BURDEL, de Arturo Pérez Reverte - 5/4/2021

Ocurrió hace tanto tiempo que a veces pienso que fue en otra vida, o le ocurrió a otro que no era yo.
Quiero decir que el joven de veintipocos años que vivió aquella conversación no era el mismo que casi medio siglo después teclea estas líneas.
Nadie vive impunemente.

Si miro alguna vieja foto de entonces, a quien veo es a un muchacho de ojos ingenuos que miraba el mundo por el que se movía, la violenta topografía que dibuja el ser humano, con el interés casi escolar de quien pretendía confirmar lo aprendido, o lo intuido, en los muchos libros que junto a un mar viejo y sabio amueblaron su infancia y su todavía reciente juventud.

Había aterrizado en una ciudad oriental buscando lo que yo buscaba entonces.
Y algo que aprendí pronto fue que, por seguro que uno crea estar de sí mismo, en determinados lugares es necesaria la humildad profesional.
Sobre todo, allí donde ir de listo puede costar el pellejo.

Así que mi procedimiento habitual era acercarme a quien controlaba el asunto, decirle acabo de llegar y no tengo ni puta idea, y cuéntame de qué va esto.
El método de hacerse adoptar siempre me dio resultado hasta que, con el paso del tiempo, un día comprendí que quien adoptaba era yo, y que de Tintín había pasado a capitán Haddock.
Pero ésa es otra historia.
El caso es que en aquellos primeros tiempos, gracias al método mencionado, aprendí mucho e hice amigos de ambos sexos que conservé para siempre.

El de aquella ciudad era un viejo corresponsal de un importante diario español. Para mí era un mito vivo, y a él acudí.
Había pasado en el extranjero toda su vida, y en ese lugar exótico y turbulento encarnaba todas las virtudes y vicios propios de tal época y clase de personajes.

No eran tiempos de correcciones políticas, ni mucho menos.
Era, simplemente, el mundo real.
Lo acompañé de antro en antro: yo aguantaba bien la bebida, pagaba copas sin que me doliera quedarme sin un dólar y, sobre todo, era callado respecto a mí y eficaz escuchando.

Además, lo admiraba; así que le caí bien a ese viejo periodista cínico, drogadicto, alcohólico y putero.
De su mano comprendí muchas cosas sobre mi oficio.
Nos hicimos muy amigos.
Y una noche, en un burdel del que era asiduo, rodeados de chicas de a diez dólares que lo llamaban por su nombre de pila, me dijo algo que cambió mi vida para siempre.

Estábamos apoyados en la barra y él miraba las botellas alineadas enfrente como pensando cuál vaciar a continuación.
Yo acababa de preguntarle qué iba a hacer cuando se jubilara - era un hombre mayor - y si podría adaptarse a una vida normal en Barcelona o Madrid.

Se volvió despacio a mirarme y movió la cabeza. 
«Esta es la vida normal», dijo. 
«O al menos es la mía».

Era realmente bueno haciendo frases.
Pensé en su casa, su soledad, su desarraigo, vi el cansancio de las ojeras en su rostro fatigado. 
«No es un sitio para envejecer», aventuré.

Y entonces me miró sorprendido, cual si hasta ese momento me hubiera tomado por un chico listo y de pronto descubriese que podía ser tan estúpido como cualquiera. 
«¿Y a dónde quieres que vaya?», respondió. 
«Salí hace treinta años de una ciudad en la que ya no conozco a nadie. De un país que detestaba y ahora no me importa. No tengo nada en ninguna parte, ningún otro lugar a donde ir».

Encendió otro cigarrillo, señaló al camarero y a las chicas y añadió: «Prefiero estar aquí cuando me reviente el hígado, entre gente que me respetará mientras le pague».
Después me pasó un brazo por los hombros y me atrajo hacia él, amistoso. «Piénsatelo, chaval, para cuando te llegue el turno. De ciertos lugares nunca se vuelve».

Pienso en él a menudo, pues lo he estado recordando durante toda mi vida.
En realidad, si ahora vivo como lo hago, si tengo una casa y una biblioteca, escribo artículos y novelas, poseo una retaguardia hacia la que empecé a replegarme cuando intuí que la barra de un triste burdel también podía acabar siendo mi hogar y que tal vez fuese yo quien un día contara allí mi historia a un jovencito que empezase el oficio, es seguramente porque aquel viejo reportero me alertó sobre ello.

No tengo, fue lo que dijo esa noche, otro lugar a donde ir.
Ya he dicho que era muy diestro haciendo frases, y no hay más exacto resumen que ése.

En cuanto a él, murió unos años después, alcoholizado, cirrótico, deshecho, en un hospital español.
Lo supe por una noticia de veinte líneas en un rincón de su propio periódico.
Devuelto, a su pesar, a una tierra donde al final fue más extranjero que en la otra.
Y, bueno.

Como digo, a él debo esto de ahora.
Me hizo asomar sobrecogido, de su mano, a esos lugares de los que nunca se vuelve.
Y gracias a él nunca me quedé allí del todo.

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