jueves, 18 de mayo de 2023

REFLEXIONES DE MARCELO BIELSA EN SU PRESENTACIÓN COMO DIRECTOR TÉCNICO DE LA SELECCIÓN DE URUGUAY, 18/5/2023

REFLEXIONES DE MARCELO BIELSA EN SU PRESENTACIÓN COMO DIRECTOR TÉCNICO DE LA SELECCIÓN DE URUGUAY


1.- “Cuando uno es recibido en un país que no es el propio hay que ser muy cuidadoso de lo que se dice para que no se confunda con demagogia.
Voy a correr el riesgo de decir lo que le comentaba a Ignacio Alonso y sus compañeros.
Tengo una dimensión como entrenador.
El fútbol uruguayo tiene una dimensión basada en su pasado y su presente.
Si hay una desproporción, claramente, lo que ha pasado en la historia del fútbol uruguayo...en los últimos 15 años ha habido una expresión muy superior a lo que yo hice en mis últimos 15 años como entrenador.
Sí puedo describir la expectativa: desproporcionada y exagerada. Se pueden buscar datos y decir si tengo o no razón.
El fútbol uruguayo no es hoy Obdulio Varela.
Hablo de los últimos 15 años de Uruguay y de mis últimos 15 años. Si ve los desequilibrios, los verá en contra mío y a favor de Uruguay.
Ojalá ese mensaje se valore como sincero.
Yo describo una realidad verificable y ustedes proponen una interpretación que no es real”.

2.- “El fútbol es la gente y los jugadores.
Y después estamos quienes mediamos entre ambos.
Somos los entrenadores, los periodistas y los dirigentes.
Somos lo peor del fútbol, claramente. Eso se verifica.
El fútbol cada vez tiene más adeptos y cada vez se parece menos a lo que permite que un hincha se enamore del juego.
Porque los resúmenes de tres minutos no son el fútbol ni muchísimo menos.
Es como si uno viviera con la esposa sólo los sábados a la noche.
¡No hay matrimonio que fracase..!
Eso es ser espectador. Ser hincha es otra cosa.
Al fútbol lo mantienen los hinchas. Hay que evitar destruir el fútbol.
Creo que los entrenadores, dirigentes y periodistas hacemos todo lo posible para que el fútbol sea cada vez peor y lo estamos consiguiendo.

Cada vez hay menos jugadores que valen la pena ver.
Nos damos cuenta por los valores exorbitantes que se pagan por los que juegan bien.
Ni aún los poderosos como la liga inglesa pueden mantener la tradición y no dejarse absorber por la moda.
Hay dos formas de definir al fútbol uruguayo: por los jugadores que tiene jugando afuera y por los que tiene en su liga.
Lo que hace grande a un torneo es la calidad de los equipos que participan.
Si se van los mejores a Europa, los del medio a América del Norte y los buenos que quedan van a los países sudamericanos...¿de quién es la culpa..? De nadie…
Hay que encuadrar la mirada en ese análisis”.

3.- “En el mundo del fútbol hay veinte grandes equipos. No los dirigí y no me los ofrecieron nunca.
No soy uno de los grandes entrenadores del mundo. Esta regla indiscutible lo verifica.
Los seres humanos queremos ser queridos.
En el fútbol el afecto se consigue instalando en la memoria colectiva recuerdos inolvidables.
La única manera es ganando”.

4.- “Dije que cualquier decisión que involucre a algún jugador uruguayo con antecedentes históricos no puede ser tratada sin escucharlos.
Soy muy respetuoso de los ídolos: son patrimonio de la gente.
Son un metal precioso para los más pobres.
Jamás haría conscientemente algo que pueda dañar a un ídolo”.

5.- “La palabra fracaso es un alfiler que puede tocar al que puede ganar o fracasar.

Hay un jugador de básquet norteamericano que ha dado una respuesta magistral y es muy difícil replicar. La responde de un modo que yo no podría hacerlo tan bien.
Sugiero esa respuesta para evaluar lo que es éxito y fracaso.
Así en los términos con los que pregunta, significa que lo va a definir el orden con que termine en la tabla cada equipo.
Esa es una medida muy contundente y representativa.
Para algunos no es la única. Hay otras.
Los que perdemos con más frecuencia estamos muy dispuestos a discutirlo.
Estoy un poco cansado de esas discusiones sobre qué significa ser exitoso o no serlo.
Me asumo más vinculado con el fracaso que con el éxito”.

6.- "Quería que Argentina saliera campeón del mundo de cualquier manera. Después analizaríamos.
Por supuesto que la recompensa que Messi obtuvo es una recompensa mucho más vinculada a su obstinación, a su paciencia, a su aguante que a sus recursos, que obviamente son extraordinarios.
Hubo dos cosas que me encantaron de la final.
Antes del partido, hice una comparación. Puse cada jugador francés comparado con cada jugador argentino en su puesto.
Mi conclusión es que había nueve jugadores franceses mejores que nueve jugadores argentinos.
Puta, qué partido difícil.
Y Argentina no solamente mereció el triunfo, sino que dominó 80 minutos de los 90.
Ese fue el mejor elogio de todos para el entrenador y los jugadores.
Demostraron ser mucho mejores que los rivales cuando el análisis previo demostraba lo contrario.

También noté una cosa definitoria: por primera vez noté que el público iba a acompañar al equipo aunque no ganara.
Eso no es propio del exitismo argentino.
Es algo que el equipo se había ganado.
El costo social que tiene la derrota en la Argentina hace que los jugadores se potencien. Los jugadores argentinos no quieren perder.
El público fue distinto.
Desde el primer momento el mensaje fue que los iban a acompañar aunque no ganaran. 
Eso tuvo un efecto muy potenciador.
Se produjo la reunión de tres cosas muy importantes: jugadores dispuestos a superar a rivales mejores, un jugador como Messi en estado de gracia mental (con los pies lo tiene siempre) y un público que se mimetizó con su equipo sin condiciones.
Es un amor muy fortalecedor.
Te quiero, no importa si ganás o perdés.
Si uno se sabe querido de antemano es más fácil liberar todo lo que uno es capaz".

7.- "Leí el proyecto de la AUF para los próximos años. No crea que estoy elogiando porque sí.
Me parece un proyecto que no tiene ninguna fisura ni ninguna área que no esté tratada.
Y el episodio este del Sudamericano Sub 20 certifica un tránsito acertado.
Para mí es un signo de salud muy grande del fútbol uruguayo.
Como que en el diálogo se acentuó el torneo local y las falencias que tiene.
Yo vi todo ese torneo y la gran diferencia entre Uruguay y el resto fue la consistencia colectiva, agregada a las individualidades. Estaban dentro de una idea colectiva muy desarrollada.
Se sabía claramente que era un equipo que sabía a qué jugaba y estaba organizado.
Al revisar el dato de que los equipos cedieron a los jugadores para una preparación larga y que los vuelven a ceder es un índice de salud. En ningún país pasa eso.
Ningún club cede para mejorar la visión externa de su fútbol.
Mucho menos, si muchos de esos jugadores debilitaban a sus equipos”.

8.- “Primero, imponer un estilo o una forma de jugar es la combinación de las intenciones del entrenador, las posibilidades de los jugadores de concretar la propuesta y un tiempo necesario de desarrollo para que la conjugación de esos elementos cristalice. Eso es muy difícil de medirlo.
Los entrenadores si hay algo que no pueden hacer es actuar diferenciándose de lo que piensan y sienten.
Tienen la necesidad de convencer: ser sincero es inherente a proponer y que el otro asienta.
El día que Uruguay juegue con Chile el equipo se va a reunir el martes y va a jugar el jueves.
Si yo le dijera que la obtención del estilo se consigue en dos días, usted estaría en condiciones de descubrir que lo estoy engañando.
Pero el cargo no autoriza a la excusa, sino a la búsqueda de los objetivos, tanto en el diseño del estilo como en los resultados.
Hay preguntas como la suya donde uno está obligado a mentir en alguno de los dos sentidos.
Si le digo que voy a traicionar mi forma de pensar, le miento.
Si le digo que voy a transmitir mi forma de pensar inmediatamente, es muy fácil que me descubra.
Los grandes jugadores no necesitan mucho tiempo para asimilar una idea.
Como la forma en que yo pienso el fútbol la encuentro muy asimilable a los jugadores con los que imagino la construcción del equipo me permito creer que no va a ser una tarea tan dificultosa como la estoy relatando”.

9.- “No tuvieron que convencerme. Casi diría que todo lo contrario.
Lo segundo es que mi deseo de pertenecer a este proyecto tiene dos extremos muy convincentes para mí.
Uno es por los jugadores que posee Uruguay.
A mí me gusta el grupo de jugadores que han representado a Uruguay en los últimos años.
El destinatario del trabajo de una selección es el ciudadano de a pie del país del que se trate.
En ese sentido, a mí me tocó vivir una experiencia casual.
Que tuvo un peso posteriormente decisivo en lo que tiene que ver conmigo.
Los jugadores a mí no me resulta muy difícil calificarlos. Es mi oficio desde hace 40 años.
Tenía la certeza de que mi predilección era justificada.
En cuanto a la gente, vine a pasar un fin de semana a Montevideo con mi esposa. Nos fuimos quedando... Nos quedamos dos meses.
Y un día le dije que íbamos a pasar el día a Carrasco.
Volvamos en transporte público cuando la gente vuelve. Cuando se asoma el lunes y el mal humor.
Vinimos en transporte público. Estaba repleto. El viaje duró 45 minutos.
Se produjeron un montón de episodios que pusieron a prueba la civilidad de los que iban arriba del micro.
Nuestra conclusión fue de admiración por la generosidad con la que la gente interactuó.
La generosidad me refiero al respeto por niños, mayores, mujeres
”.

10.- “Una cosa es la ilusión y otra, la toma de conciencia.
Hay países a los que la toma de conciencia los autoriza a pensar en lo máximo.
Y hay países que tienen recursos y antecedentes, y los potencian con la fantasía, la ilusión y la perspectiva.
Creo que Uruguay es del grupo del medio.
Puede fantasear y tiene con qué alimentar esa fantasía”.

viernes, 12 de mayo de 2023

MEDIO PAN Y UN LIBRO, de Federico García Lorca - Septiembre de 1931

En la imagen leyéndole a su hermana Isabel García.


Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo: Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

Medio pan y un libro

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí.
'Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.

Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre.
Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.
Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.
Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento.
Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros..?

¡Libros.! ¡Libros.!
Hay aquí una palabra mágica que equivale a decir: 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. 

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: '¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!'.

Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón.

Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: 'Cultura'.

Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."

El 18 de agosto de 1936, fusilaron debajo de un olivo, en Granada a las 4:45 de la madrugada, al gran poeta español Federico García Lorca.



lunes, 8 de mayo de 2023

EL DOLAR Y LA PELUCA, de Horacio Verbitzky - 7/5/2023


Diseño, Aleandro Ros.
Animación, Silvia Canosa

En el gobierno de la Capital Federal cuentan un diálogo de su jefe con el Ministro de Economía de la Nación.
- No se confíen, porque yo le voy a ganar la interna a Patricia, ustedes pueden quedar terceros en la primera vuelta y nosotros ir al balotaje con los libertarios.

Esta fue la inmediata respuesta de Massa:
- En ese caso Milei te gana a vos, en tres meses incendia el país y volvemos nosotros.

Consultado para esta nota, Massa negó el diálogo y la reunión:
- Hace siete meses que no hablo con él. Nos tiroteamos mal.

Pero Rodríguez Larreta ratifica la versión y añade precisiones.
El encuentro fue hace tres semanas y la discusión se produjo después, cuando un periodista, habitual vocero de la embajada de Estados Unidos, llamó al jefe de gobierno para pedirle confirmación.

- Jaja. Está blefeando - cerró Massa.
(Con un neologismo derivado de bluf, del inglés bluff, que según la Real Academia Española significa "fanfarronada, acción intimidatoria hecha por quien no cuenta con los medios para cumplir su amenaza".)

Tres tristes tercios

Cualquiera sea la versión que cada quien prefiera creer, el diálogo encaja en la convicción generalizada de que esta vez el electorado se dividirá en tres porciones equivalentes y la incógnita se reduce a saber el tamaño de cada una, es decir quienes pasarán a la segunda vuelta.

Por de pronto, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio han logrado la primera coincidencia en tres años: el jovato de la peluca es una amenaza contra la democracia argentina y su propuesta de dolarización un disparate inviable. Mientras, ambos desean utilizarlo como ariete contra el otro.

Es lo mismo que hace nueve décadas intentó la burguesía alemana con Adolf Hitler, otro personaje ridículo, a quien nadie asignaba futuro más allá de la destrucción de comunistas y socialdemócratas que se esperaba de sus camisas pardas.
Lo narra en detalle Ken Burns (el autor de la imprescindible Jazz), en el documental Estados Unidos y el Holocausto que puede verse en Direct TV Go.

Antes de que algún tonto diga que esa comparación banaliza el Holocausto, conviene aclarar que ni el sujeto, ni las fuerzas sociales involucradas, ni el contexto internacional pueden parangonarse.
Incluso, Javier Milei anunció que contempla convertirse al judaísmo.

El documental cuenta que durante su prisión por el putsch de la cervecería de Munich, hace ahora cien años, Hitler encomió la conquista del Oeste estadounidense, el exterminio de los nativos y el encierro de los sobrevientes en reservas y sugiere que fue una inspiración para su política europea.
Del mismo modo, Milei sigue el surco que abrieron Macrì y Bullrich.
De la grasa militante a la casta sólo hay un paso.

Antes de todo, las distintas candidaturas deberán sortear las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, algo que sólo para Milei es un mero trámite, porque no habrá quien le dispute la vanguardia de la ultraderecha.
Distinto es el caso del PRO, donde ya están definidas las opciones, encabezadas por Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.
La influencia entre Milei y Bullrich/ Macrì es recíproca, y en conjunto escenifican el corrimiento político hacia la derecha que condiciona a Rodríguez Larreta.
El desfiladero que debe recorrer es estrecho: para que la ultraderecha no lo arrase en las PASO necesita adoptar alguna de sus banderas, pero eso es contradictorio con la posición moderada que necesita para imponerse en la elección general y, sobre todo, para gobernar, según su propia definición.

Las inquinas dentro de JxC son tan intensas, que en el simulacro de unidad de sus principales dirigentes con los economistas que acompañan a cada uno, sólo se pusieron de acuerdo en fulminar los efectos que tendría el rayo dolarizador del devenido enemigo principal.
El resto es un catálogo de buenos deseos: macroeconomía ordenada, control de la inflación, desarrollo, buenos salarios.
La felicidad, la, la, la, la.

Incluso se han producido amenazas de muerte a la madre del jefe de gobierno, Cristina Díaz Alberdi, de 83 años, visitas intempestivas de la policía de la Ciudad inquiriendo quien vivía en el edificio, y ruidos inquietantes en el departamento de la novia de HRL, Milagros Maylín, cada día más involucrada en la campaña de su pareja.
D'Alessandro Ragtime Band, tararean en la casa de cristal.

La reforma laboral

El reproche a Massa por el trascendido de la reunión que el ministro niega, se repite con la filtración (siempre en el house organ Infoemba) sobre el encuentro de Rodríguez Larreta con la mesa chica de la CGT en la última semana de abril, para analizar la reforma laboral, que es una pieza básica del discurso cambiante, con mínimos matices entre sus distintas tribus.
Según la nota, el precandidato dijo que no se proponía romper el sistema, sino modernizar la legislación a través de los convenios colectivos en la negociación tripartita.
Milei, Macrì y Bullrich hablan de dinamitarlo o prenderle fuego.

Fue Macrì, no Milei, quien dijo que con los gremialistas hay que hacer lo que se hace con los caballos cuando tienen una lesión incurable: "sacrificarlos con el menor sufrimiento posible”.
Y Bullrich quien planteó una canilla libre de despidos, eliminando las indemnizaciones.
Rodríguez Larreta anuncia que terminará con la inexistente industria del juicio, un espantajo que las patronales agitan para justificar la quita de derechos a sus trabajadores, pero sus conmilitones le reprochan que dialogue con la conducción cegetal.

Esa negociación subterránea con HRL también fue una de las razones del fiasco que produjo la CGT con su reunión de cuadros y dirigentes en Defensores de Belgrano, el 2 de mayo, porque el 1° es sagrado.
Por eso no asistieron el co-secretario general Pablo Moyano, ni los directivos de los mayores gremios industriales del país, El Perro Furlan, de los metalúrgicos, y Mario Manrique, de los mecánicos de fábricas de automotores, dos de las actividades que crecieron en forma vertical durante la década kirchnerista, se desplomaron a su finalización y se han recuperado parcialmente ahora.

El otro casus belli, que impidió a Héctor Daer continuar su discurso, por los cánticos y abucheos, fue la declarada preferencia por la candidatura presidencial de Massa, quien se limitó a enviar un cordial mensaje desde Brasil.

Furlan y Manrique integraron la delegación sindical que visitó a Cristina en el Senado para pedirle que reviera su decisión y encabezara las listas electorales. Sólo asomaron por Defensores el bancario Sergio Palazzo, la docente Marina Jaurguiberry, el aeronavegante Juan Pablo Brey.

Su compañero en la Corriente Federal, el gráfico Héctor Amichetti, lamentó que el gobierno no se hubiera apoyado en las fuerzas del trabajo y del pueblo para resolver las disputas con los sectores de poder, de modo que mientras estos siguen acumulando riquezas hay muchas personas de la clase trabajadora en la pobreza.
“Solo se puede tener éxito si hay participación y protagonismo popular. Llegamos a este final del mandato en una situación muy complicada porque el acuerdo con el Fondo es un condicionante muy grande, también con aquellos sectores que especulan con una devaluación y otros que remarcan los precios en productos esenciales en cualquier familia trabajadora.
A todo eso nos mostramos débiles cuando se podría haber contrapuesto a la clase trabajadora organizada".

Para El Gringo Amichetti, “no hay otra opción que hacer lo que no se hizo hasta ahora, llamar al conjunto de las organizaciones sindicales, pero más que una mesa de consenso con sectores que solo quieren aumentar su rentabilidad, tiene que ser el Estado con las organizaciones sindicales, con el Estado tomando decisiones muy claras.
Con esos sectores hay que dar las batallas”.

Amichetti adhirió al planteo de Cristina en La Plata, sobre la necesidad de un programa mínimo que dé cuenta de problemas determinantes como la concentración económica, el aumento de precios, las tarifas, y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que es lo que no sucedió en 2019.
Contrapuso esa propuesta con la del documento de la CGT La Argentina que nos merecemos está a tiempo, que plantea un acuerdo y un consenso con quienes no lo quieren, como la UIA o la oposición.

El cráter

En el oficialismo, nadie sobresale del cráter que dejó el anuncio de la Vicepresidenta de que no será candidata y que desde ese sector sindical y desde la CTA que conduce Hugo Yasky, y la Mesa de Ensenada, se considera posible revertir.
Esa hipótesis es alentada por la errática señal de noticias C5N, sin un solo dato concreto, mediante la técnica de encadenar comentarios de distintos dirigentes sobre una versión, como si la confirmaran.

Es un oficialismo complejo porque consta de varios partidos y coaliciones.
Se supone que el Congreso del Partido Justicialista del martes 16 debería reconstruir ese hormiguero pateado, pero tampoco es seguro, porque las tres vertientes principales que confluyeron en 2019 tienen sellos distintos.

El Presidente Alberto Fernández es también titular del Partido Justicialista, que el sábado 29 de abril salió del sarcófago a la medianoche para pronunciarse sobre un tema de primerísima importancia.
Pero Sergio Massa encabeza el Frente Renovador y CFK conserva la Unidad Ciudadana, con la cual en 2017 liquidó en la elección general a Florencio Randazzo y sus patrocinadores.

En la misma tónica de Amichetti, la CTA que conduce Yasky advirtió que la feroz ofensiva de los sectores sojeros, financieros y sus socios multinacionales procura empujar a una brutal devaluación a un gobierno al que ven con las defensas bajas por la escasez de reservas.
Lejos de solucionar los problemas, esto llenaría los bolsillos de la ínfima minoría que acumula dólares pero terminaría de vaciar la mesa de quienes cobran en pesos y pagan precios que suben al ritmo del dólar ilegal.

Responsable del endeudamiento que pone al país de rodillas ante el FMI, la oposición siembra incertidumbre para acorralar al gobierno y envía voceros al Fondo para que no flexibilice sus exigencias.
Así se intenta preparar al pueblo para que acepte la cirugía mayor que proponen los candidatos de las clases dominantes, diluyendo la memoria de los tarifazos, la caída salarial, la destrucción de pequeñas empresas y la pérdida de empleos que provocó el gobierno de los ricos para los ricos.

Ante esa ofensiva, la CTA reclama que el gobierno convoque a las organizaciones sindicales, los movimientos sociales y las representaciones empresariales comprometidas con la producción y el trabajo, de modo de frenar la desestabilización.


Del Viejo Gómez al compañero Lula

En 1933, Francisco Canaro e Ivo Pelay compusieron la ranchera ¿Dónde hay un mango..?, que Tita Merello cantaba en el teatro Maipo.

¿Dónde hay un mango,
viejo Gómez?
Los han limpiao
con piedra pómez.

Gómez era el funcionario que firmaba los billetes, cuya emisión había frenado en seco el dictador José Félix Uriburu, quien también despidió a miles de empleados públicos como receta para controlar la inflación.
Por la crisis mundial cayeron a pique las exportaciones, de modo que ya entonces no había dólares.
El remedio fue peor que la enfermedad.
Lo que desató fue una recesión profunda, que el humor popular comentó en aquella ranchera.

Esa es la propuesta de la actual oposición, mientras lo que queda del gobierno intenta por todos los medios conseguir los dólares que impidan ese desenlace catastrófico, al costo de mayor endeudamiento.

La hiperactividad de Massa se apoya en un trípode insólito formado por los gobiernos de China, Estados Unidos y Brasil.
Hasta ahora el aporte más concreto llegó desde Beijing, que habilitó el empleo inmediato de yuanes equivalentes a 1.040 millones de dólares para pagar importaciones provenientes de China y unos 800 millones cada 30 días en los próximos meses.
Esos fondos ayudarán a atenuar la recesión, que ya se estima en -4% del PIB para este año, sin tocar las reservas incandescentes de dólares.

En Washington tanto la Casa Blanca como los ministerios de Relaciones Exteriores, Seguridad y Economía se han deshecho en palabras de aliento y promesas de apoyo.
Pero el adelanto de 10.000 millones de dólares y la autorización para que esas reservas se utilicen para controlar la escalada de los dólares paralelos, todavía deben sortear varios filtros, técnicos y políticos.

Cuando Luis Caputo lo hizo, en 2018, Christine Lagarde lo bajó a codazos del Banco Central, porque el estatuto del Fondo no lo permite.
Si no se lo permitieron a Cambiemos, ¿por qué serían más indulgentes con el Frente de Todos..?
Más bien todo lo contrario, como explicó el ex encargado de Subamérica en el FMI, Alejandro Werner: si hay algún apoyo, será para el próximo gobierno.
Sobre la magnitud y la índole del préstamo, emitió un tuit clarísimo la Vicepresidenta.

Por último, el viaje a Brasil.
Lula es el mejor Presidente posible de Brasil para la Argentina y Aloizio Mercadante el presidente ideal del Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES).
A principios de siglo, cuando presidía la Cámara de Diputados de su país, Aloizio fue uno de los impulsores de los encuentros con dirigentes del kirchnerismo y del Frente Amplio uruguayo, para fortalecer coincidencias.
Pero aún así las restricciones técnicas, las relaciones internas de fuerza en Brasil y los intereses de los industriales paulistas se hacen sentir.

El swap con China es un intercambio de monedas, pero esto no pasa de una formalidad, porque China no usa los pesos.
En este momento, forman parte de las reservas del Banco Central argentino 18.000 millones de dólares en yuanes, de los cuales 5.000 ya han sido habilitados para el comercio y se convierten en deuda, que paga intereses, cuya magnitud se estima en un 6% pero es un secreto ente ambos bancos centrales.
Brasil disipó primero la fantasía argentina de una moneda única y luego la de un swap como el que rige con China.

Los industriales brasileños quieren exportar a la Argentina (porque las mejores condiciones financieras que ofrece China les ha hecho perder aquí unos 6.000 millones de dólares) pero no aceptan pagos en pesos, por lo cual para eludir el dólar es preciso que un banco brasileño corra con ese riesgo.
No será el Banco Central ni el BNDES, sino bancos privados, que no lo harán sin garantías, que es lo que resta negociar.

Las peleas a gritos entre integrantes de la mesa ratona de Alberto no favorecen el resultado.
Lula prometió interceder ante el FMI y ante los BRICS (cuyo banco que preside Dilma Rousseff podría ser el financista de última instancia para la compleja operación con los bancos brasileños) pero también cerró la puerta con la que se ilusionaba su visitante.
La risa nerviosa de Alberto ante las palabras de Lula lo dice casi todo.
No es cierto que volvió con las manos vacías, como pregona Clarín, pero hay un descalce entre las urgencias argentinas y los tiempos institucionales de Brasil y los BRICS.

Milei a prueba

Hoy se celebran elecciones provinciales en Jujuy, Misiones y La Rioja, y el próximo domingo en Tucumán, Tierra del Fuego, La Pampa, San Juan y Salta.
Los libertarios anunciaron en forma oficial que sólo reconocen a Martín Menem en la Rioja y a Ricardo Bussi en Tucumán y no a los demás candidatos que declararon su apoyo a Milei.
Menem y Bussi, dos hijos.

Luego de las palizas en Rio Negro y Neuquén, donde los libertarios no llegaron al 10% y salieron cuartos, no quieren correr más riesgos y por eso anunciaron que los “esfuerzos y recursos en términos de fiscalización y comunicación estarán (únicamente) destinados a las próximas elecciones presidenciales", lo mismo con “los símbolos e imágenes de Javier Milei 2023 y sus alianzas".

Las otras excepciones serían la Capital Federal, donde su candidato es el broker financiero Ramiro Marra, y la provincia de Buenos Aires, donde Milei ya descartó como postulante al abogado policial Fernando Burlando (el que le colocó un chip a su pareja para controlar donde se encuentra), y hasta ahora no tiene un aliado confiable.

Esta incapacidad de construir una fuerza propia abre un interrogante sobre la potencialidad electoral del propio histrión.
Dentro de una semana habrá más elementos para evaluar si se justifica tanto temor.

¿POR QUÉ LA CANCION SE LLAMA BOHEMIAN RHAPSODY?...
¿POR QUÉ DURA EXACTAMENTE 5 MINUTOS 55 SEGUNDOS ?
¿DE QUÉ TRATA REALMENTE ESTA CANCIÓN?
¿POR QUÉ LA PELÍCULA DE QUEEN SE ESTRENÓ EL 31 DE OCTUBRE?

La película se estrenó el 31 de octubre porque el single se escuchó por primera vez el 31 de octubre de 1975.
Se titula así porque una "Rapsodia" es una pieza musical libre compuesta en diferentes partes y temas donde parece que ninguna parte tiene relación con la otra.
La palabra "rapsodia" proviene del griego y significa "partes ensambladas de una canción".
La palabra "bohemian" hace referencia a una región de la República Checa llamada Bohemia, lugar donde nació Fausto, el protagonista de la obra que lleva su nombre escrita por el dramaturgo y novelista Goethe.

En la obra de Goethe, Fausto era un anciano muy inteligente que sabía todo excepto el misterio de la vida.
Al no comprenderlo decide envenenarse.
Justo en ese instante suenan las campanas de la iglesia y sale a la calle.
De vuelta a su habitación, se encuentra que hay un perro.
El animal se transforma en una especie de hombre.
Se trata del diablo Mefistófeles.

Este, promete a Fausto vivir una vida plena y no ser desgraciado a cambio de su alma.
Fausto accede, rejuvenece y se vuelve arrogante.
Conoce a Gretchen y tienen un hijo. Su mujer e hijo fallecen.
Fausto viaja a través del tiempo y espacio y se siente poderoso.
Al hacerse nuevamente viejo se siente desgraciado otra vez.
Como no rompió el pacto con el diablo, los ángeles se disputan su alma.

Esta obra es esencial para comprender Bohemian Rhapsody.
La canción habla del propio Freddie Mercury.

Al ser una rapsodia nos encontramos con 7 partes diferentes:
1er y 2o acto A Capella
3er acto Balada
4o acto solo de guitarra
5o acto ópera
6o acto rock
7o acto "coda" o acto final


La canción habla de un pobre chico que se cuestiona si esta vida es real o es su imaginación distorsionada la que vive otra realidad.
Dice que aunque él deje de vivir, el viento seguirá soplando sin su existencia.
Así que hace un trato con el diablo y vende su alma.
Al tomar esta decisión, corre a contárselo a su madre y le dice...
“Mamá, acabo de matar a un hombre, le puse una pistola en la cabeza y ahora está muerto. He tirado mi vida a la basura. Si no estoy de vuelta mañana sigue hacia adelante como si nada importara...”

Ese hombre que mata es a él mismo, al propio Freddie Mercury.

Si no cumple el pacto con el diablo, morirá inmediatamente.
Se despide de sus seres queridos y su madre rompe a llorar, lágrimas y llanto desesperado que proviene de las notas de guitarra de Brian May. Freddie, asustado grita "mamá no quiero morir" y empieza la parte operística.
Freddie se encuentra en un plano astral donde se ve a sí mismo: "I see a little silhouette of a man" (veo la pequeña silueta de un hombre).. 
"Scaramouche, vas a montar una disputa/pelea..?

Scaramouche es "escaramuza" una disputa entre ejércitos con jinetes a caballo (4 jinetes del Apocalipsis del mal luchan contra las fuerzas del bien por el alma de Freddie) y sigue diciendo "Thunderbolt and lightning very very frightening me" (truenos y relámpagos me asustan demasiado).

Esta frase aparece en la Biblia, exactamente en Job 37 cuando dice... "the thunder and lightning frighten me: my heart pounds in my chest" (el trueno y el relámpago me asustan: mi corazón late en mi pecho).

Su madre al verle tan asustado por la decisión que ha tomado su hijo, suplica lo salven del pacto con Mefistófeles.
"Es sólo un pobre chico... 
“Perdona su vida de esta mostruosidad. Lo que viene fácil, fácil se va ¿le dejarás ir?" sus súplicas son escuchadas y los ángeles descienden para luchar contra las fuerzas del mal.

" Bismillah (palabra árabe q significa "En el nombre de Dios") es la primera palabra que aparece en el libro sagrado de los musulmanes, el Corán.
Así que el mismísimo Dios aparece y grita "no te abandonaremos, dejadle marchar".

Ante tal enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal, Freddie teme por la vida de su madre y le dice "Mama mia, mama mia, mama mía let me go" (madre, déjame marchar).
Vuelven a gritar desde el cielo que no van a abandonarle y Freddie grita "no, no, no, no, no" y dice "Belcebú (el Señor de las Tinieblas) es posible que haya puesto un diablo contigo madre".

Freddie rinde aquí homenaje a Wolfgang Amadeus Mozart y Johann Sebastian Bach cuando canta... "Figaro, Magnifico" haciendo referencia a "Las Bodas de Figaro" de Mozart, considerada la mejor ópera de la historia, y al "Magnificat" de Bach.

Termina la parte operística e irrumpe la parte más rockera.
El diablo, colérico y traicionado por Freddie al no cumplir el pacto, le dice “Crees que puedes insultarme de esta manera? Crees que puedes acudir a mí para después abandonarme? Crees que puedes amarme y dejarme morir?”

Es estremecedor cómo el señor del mal se siente impotente ante un ser humano, ante el arrepentimiento y el amor.
Perdida la batalla, el diablo se marcha y se llega al último acto o "coda" donde Freddie está libre y esa sensación le reconforta.
Suena el gong que cierra la canción.
El gong es un instrumento utilizado en China y extremo oriente asiático para sanar a personas que están bajo los efectos de espíritus malignos.

5:55 minutos dura.
A Freddie le gustaba la astrología y el 555 en numerología está asociado con la muerte, no física, sino espiritual, el final de algo donde los ángeles te salvaguardarán.
555 está relacionado con Dios y lo divino, un final que dará comienzo a una nueva etapa.
Y la canción suena la víspera de los Santos por primera vez.

Una festividad llamada "Samhain" por los celtas para celebrar la transición y apertura al otro mundo.
Los celtas creían que el mundo de los vivos y de los muertos estaban casi unidos, y el día de difuntos ambos mundos se unían permitiendo que los espíritus transitaran al otro lado.

Nada en Bohemian Rhapsody es casual.
Todo está muy medido, trabajado y tiene un sentido que trasciende más allá de ser una simple canción.
Ha sido votada a nivel mundial como la mejor canción de todos los tiempos.
Este tema supuso un cambio radical en Queen como si realmente hubiera hecho un pacto con el diablo, les cambió la vida para siempre y los hizo inmortales.

[Escrito por Jorge Palazón, Madrid, España]

domingo, 30 de abril de 2023

DEL OTRO LADO DE LA PUERTA VAIVÉN, de María Moreno

Miserere quería decir «ten compasión».
Y en aquel barrio, el Once de los años cincuenta, el nombre de la plaza parecía irradiar una fe de bautismo.

La consigna de Florencio Sánchez - presentar como drama la fractura de clases a través de M’hijo el dotor - transgredió los límites del género para hacer que mi madre se recibiera de doctora en Química, dividiendo en dos un conventillo de la calle San Luis: en la parte de adelante - el living comedor -, los muebles de patas puntiagudas, la araña de caireles y la biblioteca con las obras de Pearl S. Buck y del doctor Van de Velde certificaban los emblemas de la clase media; en la parte de atrás, mi abuela conservaba la ropa de luto y el turbante en la cabeza con que remedaba sin saberlo a la Cándida de Niní Marshall.
Allí resistía el conventillo oscuro con sus despojos mobiliarios y las convivencias espurias: la gallina alcancía de yeso, la reproducción eléctrica del Sagrado Corazón y su ramo de olivos seco, las cortinas de macramé y la puerta clausurada de la letrina.

Mi madre había saltado de clase social sin mudarse, sustituyendo por un departamento completo - la planta baja - el único cuarto que la familia ocupaba cuando el aporte económico era exclusivo de su padre taxista.
Lectora de las obras del doctor Ramos Mejía, asociaba el pueblo al pecado, la infección y la barbarie.

Yo estaba entre dos fuegos: el de las pitucas de enfrente que me llamaban insidiosamente «La Paloma» en alusión al sainete y el de los atorrantes de la pelota de trapo, embravecidos por el hecho de que una chica, a la que se le prohibía dirigirles la palabra, tuviera tal surtido de revistas mexicanas e, impedida de participar en las murgas de carnaval, una colección de instrumentos réplica lograda de los de la orquesta de Xavier Cugat.

La calle San Luis, una frontera difusa entre el Once y el Abasto - la ambición le dictaba a mi madre explicarla como perteneciente al Barrio Norte -, se extendía en negocios improvisados en un zaguán, edificios de departamentos donde la novedad del incinerador ofrecía una modernidad accesible en cómodas cuotas y casonas con garaje que no acostumbraban abrir sus persianas a ese tránsito de carros cargados de verduras, botellas vacías y artículos de mimbre; de reparadores de paraguas y de afiladores de cuchillos, amén de los clásicos cuenteniques a los que se burlaba repitiéndoles el antiguo pregón de «beines, beinetas, jabones, jabonetas».

Flanqueada por dos grandes conventillos ocupados por la comunidad turca - sobre Larrea vivían los Talamán, hoy prósperos toalleros y manteleros; sobre Paso, los Dayan, dueños de varias casas puestas en alquiler que nunca quedaban más allá del bar León -, San Luis retenía las primeras décadas del siglo XX.
Un balcón de bajos, adornado con hierros retorcidos, fue mi primer mangrullo de curiosa.
Curiosa a la que todo fascinaba, aun cuando no supiera leer y escribir, y sin otra tarea que la de tomar lista a las presencias repetidas y abocadas a tareas sin mayores variaciones: la puta que enseñaba el catecismo a domicilio, el niño que dormía en un cajón, la enana que llevaba una canasta sobre la cabeza, tenían una coloratura tan natural que no hacían falta palabras para narrar.

Por otra parte, mi edad no daba para atesorar recuerdos populistas.
Mi abuela era la portera de ese edificio de departamentos en ruinas al que ahora no se llamaba conventillo por el hecho de que mi madre viviera allí y hubiera puesto en la puerta una placa donde promocionaba su laboratorio de análisis clínicos.

Yo ayudaba a mi abuela bajando la manija del automático en el tablero de las luces a la hora en que los escasos inquilinos calaveras salían para dirigirse al centro.
Mi curiosidad se satisfacía en el interior, puesto que no se me permitía bajar a la calle y sólo podía moverme del balcón para adentro.
La ocasión era la entrega de la correspondencia, que exigía la subida metódica de dos pisos por escalera.

En el departamento dos, los Unger, los Seiden y los Fleicher; en el tres, los Wundailer, las Dimant y los Rodríguez; en el cuatro, el sargento Vera y el señor Zubarán, otros Rodríguez y las Pomeranz.
Sólo la señora Mandelbaum vivía sola en un cuarto del segundo piso que antaño había sido la portería.

Recuerdo las variadas caligrafías de los sobres, la Z barroca de la hermana del señor Zubarán cuya letra ocupaba todo el sobre, los trazos torpes que rezaban un «Rodríguez» con S y, en contraste, la complicada grafía de los apellidos judíos, como recuerdo la profusión de las cartas, su frecuencia, el enigma de los remitentes que iban de Goya a Lodz, la mayoría imposibles de leer en voz alta a la altura del primer grado superior.

Los Seiden, los Fleicher y la señora Mandelbaum llevaban tatuados en los brazos números de varias cifras, algo a lo que en mi casa se aludía en voz baja y cuyo sentido ignoré durante mucho tiempo.
De la señora Ruth Seiden se decía que había estudiado pedagogía con Jean Piaget, que la pena de haber viajado desde tan lejos, de verse obligada a vivir con dos niños en un cuarto y hacer ella sola las tareas domésticas, la había desanimado de buscar la reválida de sus estudios.

Una vez me hizo un test de inteligencia a través del vidrio roto de su departamento que daba sobre el patio del nuestro.
Me mostró un zapatito minúsculo. Yo pregunté: «¿Y el otro?», asociación que fue aplaudida.
En una ocasión, llegué al departamento dos con una carta.
La señora Seiden estaba lavando ropa en la pileta.
Miré entonces, como hipnotizada, el brazo numerado que desaparecía en la espuma y luego reaparecía indemne, al ritmo de la tabla de lavar.

- ¿Le dolió el tatuaje señora Ruth..? -, se me ocurrió preguntar.

- No es un tatuaje, chirusita. Es mi número de teléfono. Tengo tan mala memoria -, dijo la señora Seiden, sin mirarme.

Cuando mi madre se enteró de este diálogo primero gritó, luego se rió y por último llamó llorando por teléfono al departamento dos.
Perdón, perdón, repetía entre lágrimas. Su llanto me hizo llorar a mí.
A través del teléfono podía casi palparse la discreción de la señora Seiden, sus palabras de consuelo y sobre todo su preocupación por mí.

Al cortar, ya más tranquila, mi madre me dio una limitada versión sobre la existencia de los campos de exterminio, explicó los tatuajes pero no las cámaras de gas, el hambre pero no la muerte.

Xenia Goldrosen, del quiosco de cigarrillos de la esquina de San Luis y Larrea, que salía a tomarse una copita en la vereda a la hora de la siesta, luego de colocar el cartelito de «Cerrado», hablaba sin que le preguntaran.

- Treblinka. Padres marieron. Hijos marieron. Marido marió. Primos, abuelos marieron. ¿Qué dijo Xenia..? ¡Mierda..!: ¡Vivir..!

Su pronunciación asociaba la muerte al casamiento. 
«Se marier» escuchaba yo, que recibía clases particulares de francés.
Y Xenia estaba mariée en segundas nupcias con el señor José Neura, al que le faltaban las dos piernas y al que ella subía y bajaba por las escaleras de su casa, luego de lanzar un grito de karateka.

Un mundo caliente de interrogantes me mostraba seres extraños que, por desgracia, casi siempre permanecían inaccesibles.
El parque Retiro, en el que moraba la terrible Flor Azteca - una cabeza parlante simulada por un juego de espejos -, los concursos de disfraz de La Enramada (mi niñera santiagueña había ganado uno como Reina de la Noche, con un vestido hecho con un trozo de organza negro y cubierto de estrellitas de papel de cigarrillo que yo había recogido en las plazas), la circulación de diferentes en un tiempo de encierros imperfectos o de solidaridades caseras, amén de la prosa de Emily Brontë traducida al radioteatro en la voz de Pedro López Lagar, me ofrecieron una constelación que jamás asocié con la tristeza, la discriminación y el genocidio, sino con la imaginación, la variedad y la mascarada.

Mi preferida era la niña gárgola del Jardín Botánico.
Diminuta, con rostro de tortuga y una piel traslúcida que transparentaba las venas, parecía mirarme sin verme.
Sentada en un banco, junto a su nurse, tomaba sol girando de vez en cuando la cabeza en dirección a un transeúnte, al movimiento de las ramas de los árboles, a un sonido demasiado agudo.
Era un Buda genético cuya vida, le habían pronosticado, sería muy corta.

La señora Mandelbaum, del segundo piso, escondía el brazo tatuado con mangas largas y a veces gemía de noche.
Como en su cuarto sólo había lugar para un calentador, a veces mi abuela me pedía que le llevara alguna comida preparada al horno.
Un día la señora Mandelbaum me recibió con un paquete envuelto en un papel de celofán que parecía usado.
Estaba sujeto con un simple cordel pero tenía un moño de cinta brillante.
Lo abrí a escondidas, calculando una posible prohibición, y no me equivocaba.
Era un barco realizado muy esquemáticamente.
Podía decirse que estaba hecho con cuatro líneas.

Mi abuela me dijo que era un barco de sal.
Lo chupé y tuve que darle la razón pero la sal no se desprendía y, por la apariencia, blanca y llena de cristalitos, era sal gruesa.
Mi madre me lo escondió en algún lugar donde no pude encontrarlo, con el pretexto de que no era un juguete sino un adorno.
Escuché murmuraciones aunque no recuerdo ningún testimonio directo.
Se decía que el barco venía de Auschwitz.

Entonces ya me parecía natural que hubiera gente con teléfonos anotados en los brazos, que los descamisados aludidos por los discursos de Perón y Evita fueran una multitud literalmente en cueros, que los forros usados y tirados en la plaza Francia, como me había contado mi madre, fueran protectores para los dedos que usaban los basureros para no lastimarse con las botellas rotas que dejaban los borrachos.
Mi idea de pueblo excluía la lucha política: era en cambio una lucha de lenguas, de puestas en escenas, de vestuarios.
Y si el positivismo de mi madre solía desalentar esos contactos populares con un algodón embebido en alcohol y la prohibición de, atravesando las rejas del balcón, ganar la calle, el Complejo de Edipo no me llevó tanto al padre como a esa feria de ingeniosos.

En cada cuarto había una patria, una etnia, una lengua.
Y en cada cuarto también la presencia consoladora del alcohol: vasos vacíos y sin lavar con su resto endurecido de vino suelto que provenía de una damajuana escondida en el ropero, copitas diminutas para el licor de huevo o comunes para el amargo envasados en botellas solitarias que se ponían a la vista de las escasas visitas sobre el hule de la mesa plegable apoyada en la pared, junto al aparato de radio y el despertador.
El delirium tremens alcanzaba de vez en cuando a algún inquilino y sus gritos se soportaban por piedad a su mujer o porque sus monas eran largas y silenciosas cuando conseguía mantener su dosis con la changa ocasional y el fiado. 

Definitivamente me gustaba «lo otro».
Sólo en dos ocasiones advertí la dimensión política.
En una, mientras yo iba de paseo con mi madre, la vecina enana que vendía pan a domicilio interrumpió mi mirada inquisidora con una fuerte patada en la rodilla. Debe haber sido mi primer encuentro con un miembro de minorías.

En otra, cuando dibujé una imagen de Eva Perón en mi cuaderno de clase (la nariz era un palito, los ojos un par de puntos, los cabellos trenzados, una batahola de garabatos), una maestra «partidaria» la sustituyó por una fotografía.
Jamás la censura me encontró tan altiva.
«A la señora le hubiera gustado», me quejé.

Cuando leí El fiord de Osvaldo Lamborghini, en la frase final («Salimos en manifestación») creí leer: «Salimos en exposición».

La palabra pueblo siempre mantuvo para mí ese fondo mítico de performance, de almacén de ramos generales del sujeto.
Y el pueblo bebía.
Desde fines del siglo pasado, el alcohol se convirtió en signo de la degeneración obrera, fractura de la familia, y fuente de enfermedad y miseria.
La imagen del dandy con la galera ladeada paseando con una copa en la mano, o la de los honestos curas de aldea que se prenden al badajo de la campana con la nariz roja y los vasos reventados bajo la piel, fue reemplazada por la de una turba grisácea que, entre la fábrica y la vivienda económica, intentaba degradarse sin las alturas poéticas de un Poe o un Baudelaire.
La alentadora metáfora «sangre de Cristo» y el hecho de que nuestro Señor iniciara su vida pública en las bodas de Caná precisamente reponiendo el vino que faltaba, parecía materia de una sociología atea y apocalíptica.

Sin embargo, cuando se cerraba una taberna, el motivo no era el embotamiento de los sentidos que amenazaba la productividad de las fábricas, sino la posibilidad de que, en ese espacio, los obreros complotaran al intercambiar información, ideando estrategias de lucha, o - mediante un cierto equilibrio en su borrachera - soltaran la lengua sin utilidad alguna para sus patrones, a fin de liberar sentimientos y sueños. 
A veces fingían la intención de beber para no despertar sospechas y expresaban en voz alta la intención de boire un litre.

En la fábrica, en el uso de la fuerza y en el movimiento de los músculos, la conciencia percibe sin cesar el gasto y, paulatinamente, la merma de las funciones. En el hogar todo evoca - alimento, sueño - la reparación para el día siguiente; la presencia de los hijos indica la cadena viviente de la que, a la larga, uno saldrá expulsado.
En el bar, en cambio, es posible el olvido de la finitud.
Y es un placer cuando el alcohol, al deslizarse por los distintos órganos de la ingestión, limpia y calienta - como si se tratara de un nuevo nacimiento - el interior del cuerpo y, al mismo tiempo, anestesia los efectos del trabajo diario.
Al beber se escapa a la red de lo útil dando un sentido jodedor al hecho de alimentar la fuerza de trabajo.

En cuanto al cliché de que en el bar están sólo los revolucionarios de café: la jabonería de Vieytes era un encubrimiento para los patriotas de la Revolución de Mayo, los socialdemócratas lo planearon todo en el Café Central de Viena, los socialistas ingleses de Sheffield en el altillo del Café Wentworth, y ¿qué hacían Lenin y Trotsky sentados en las terracitas de La Rotonde de París mientras veían emborracharse a Modigliani..?
No hay revolucionarios de café ni revolucionarios sin café, ni café que no sea metáfora del alcohol.
Y yo nunca bebí sin profundizar sobre esta teoría ni sentir que estaba obligada a hacer la revolución.

La plaza Once no sólo era el lugar de los mítines, también era el del tránsito de los habitantes de las afueras, que emergían o desaparecían en la entrada de la estación de tren con la fuerza suficiente como para hacer ilusorio el cartelito de «Prohibido pisar el césped».
De hecho, esas pisadas, que para mi madre tenían resonancias de malón, habían dejado una informe superficie terrosa en la que el verde sólo asomaba en matojos semiaplastados y la única flor sobreviviente era la del diente de león.

A pesar de ser la plaza de nuestro barrio, la Once no formaba parte del itinerario que mi madre organizaba para hacer de mí alguien saludable, y del que el aire puro, junto con la vacunación obligatoria y la prevención de las enfermedades infecciosas, era uno de los pilares.
Toda la plaza representaba para ella un foco, si no de bacterias, de las fuerzas sociales que el peronismo había alentado bajo la forma de vistosa propaganda de la felicidad.

Alex Bar, situado enfrente de la plaza, solía estar abierto, como quien dice, toda la vida.
Cerrado por una refacción ocasional o el faltazo del dueño, nos dejaba a nosotros, sus habituales clientes, a la deriva por la estación de tren donde los quioscos nos daban una impresión de horario restringido, poniéndonos nerviosos y atentos a nuestro precario equilibrio sobre los taburetes; mientras que en el Alex el tiempo sin fin iba de la primera copa a la del estribo, de la que éramos vagamente conscientes antes de la suave pero firme expulsión si comenzábamos a dormitar con la cabeza apoyada en los azulejos y repantigados en sus sillas tonet a las que solían faltarles uno o dos palitos.
La opacidad de los azulejos de Alex Bar no inhibía a mi amiga C de retirar con la mano la capa espesa de grasa hasta despejar un óvalo en donde mirarse para corregir su peinado y limpiarse el rimmel corrido - las dos solíamos narrar y llorar -.

Felpeando el aire con su trapo rejilla, Emilio regulaba la coreografía de los sucesivos clientes.
Se quitaba de encima al borracho pendenciero, defendía a la alcohólica asediada e interponía un diplomático «Usted perdone, pero está en reparaciones» a los mendigos que pedían usar el baño para darse una ducha y cambiarse de ropa.
El techo metálico y los anuncios de las puertas de vidrio eran tan tristes que, desde adentro, parecía que estaba garuando.
- Ahora nos pintó la Coca - Cola -, solía decir Emilio con desprecio.

Manolete, el barman de la calle Rodríguez Peña, había sido mozo en Queen Bess y sabía imponer algunos de los modales del servicio.
Decía que el humorista Wimpi era un caballero porque jamás gritaba «¡Mozo..!» sino que esperaba a que su mirada se cruzara con la de él para hacer un ligero movimiento con la cabeza, un cliché atribuido a la gente bien de imponer su dominio prescindiendo de la orden verbal y a su partenaire, un inferior entrenado en conocer los deseos del amo mejor que el amo mismo.
Y en cumplirlos.

Reminiscencias del mito sobre el soldado a quien el general San Martín ordenó impedir la entrada al depósito de pólvora y no eximió de cumplirla a quien le dio la orden.
Ese no era el estilo del Alex Bar.
A Emilio se le gritaba «¡Mamy..!».
Como si oyera llover, él permanecía sentado junto al estaño dando la espalda a la turba y sólo se desplazaba ante la módica interpelación de «¡Emilio..!».

No en vano el mozo de ley es la madre subrogada de los borrachos, los solitarios, los perseguidos.
Suele usar diminutivos alentadores, «cafecito», «flancito», «vinito», como para engañar a un niño anoréxico, atosigar, como si cada cliente fuera un hijo pródigo y venido de la guerra, con las porciones de pasta servidas en montículo y el tuco desbordado o en equilibrio precario, agacharse para susurrar el mal estado de un plato o su resultado fallido, de espaldas al patrón seguramente al tanto de la traición. 

«¡Ala! ¡Ala!», decía Emilio, como quien azuza a un caballo, al viudo reciente que bebía su medio litro de vino de la casa con un nudo en el estómago, y luego le aconsejaba «no pensar», prender la televisión aunque fuera sin sonido y aumentar la dosis de ese tinto hasta la hora de los remedios y la vuelta a la cama de dos plazas con el hueco de la finada en el colchón.

La coreografía maternal de Emilio tenía cuatro figuras, sólo la última de relativa distancia y punición.
Se inclinaba levemente para levantar el pedido, más como un pájaro hembra sobre el alboroto del nido que como un servidor; a la tercera copa servida hacía una mueca de muda reconvención, de un dolor contenido pero discreto de madre digna; una pelea de borrachos le hacía pasar el trapo con frenesí por toda la mesa como si quisiera borrar de dos o tres lampazos los límites de un ring o de un circo romano; que yo tuviera un ojo negro o que mi compañero me levantara la voz, provocaba el inmediato retiro del saludo, un servicio apurado y ruidoso - Emilio era mi mayor defensor de mí misma -.

En La Perla Española de Belgrano y Rioja están las madres subrogadas de la mañana: las que despabilan de la noche pasada o alimentan la fuerza de trabajo con café y medialunas, gratis para los sin techo y seguramente única comida del día.
Allí, todavía estamos de duelo por Jarrita y El 48, nodrizas de la resaca.

A Jarrita lo llamaban Jarrita porque, al pertenecer a la vieja guardia de mozos, nunca se olvidaba, si servía un café, de llenar el vaso con agua.
Recuerdo haber esperado con él bajo el toldo del puesto de diarios, durante un día de tormenta, a que abrieran el bar cuyo dueño se había retrasado.
Los dos sentíamos un orgullo parecido: él por ser el primero en llegar al trabajo, yo por ser la primera en iniciar el ritual del café y del diario.
Después siempre hablábamos del tiempo pero con una complicidad especial como si hubiéramos compartido una larga experiencia heroica.

Jarrita tenía esas pisadas cortas de buzo propia de los veteranos de su oficio.
Era un profesional sordo a las cachadas de los parroquianos y había convertido su ir y venir, la entrega de los pedidos y su sonrisa fija, en una tumba sobre su vida privada, coquetería que hacía suponer que la tenía, toda una aventura cotidiana en el Conurbano, tal vez como cabeza de familia irascible, un déspota sentado a la mesa bramando por un plato que se retrasa, el pan duro o el alboroto de los hijos; o un manolarga para el sopapo o la paliza con cinto, contracara del que se arrastraba entre las mesas de La Perla Española de siete a dieciséis, agradeciendo las propinas con una reverencia leve.

Cuando le llegó la jubilación, los hijos lo internaron en un geriátrico.
Lo imagino dando vueltas, las manos en los bolsillos, huérfanas de la bandeja, inquieto por estar sentado a la mesa ante el plato exiguo servido por otro, ya definitivamente desplazado de su lugar de nómade entre veinte metros cuadrados de baldosas, bajo el póster del escudo de armas de la provincia de Asturias sobre la esquina de Deán Funes y Belgrano.

Allí se concentra la Balvanera animada en torno al hospital: duelos con apetito, esperas junto al porrón nunca del todo helado - los cortes de luz interrumpen la cadena del frío -, de vez en cuando la irrupción de una silla de ruedas, de una cabeza rapada o de una sonda nasogástrica que hacen desviar la vista hacia la cuchara en donde se enrollan los fideos con tuco o hacia el mensaje en el celular o, al contrario, se reciben con una mirada de impostada solidaridad que por lo general es mera indiscreción.
La Perla Española cobija una rutina en donde se apuesta a que el enfermo a cuidar viva hasta el próximo menú del día.

El 48 se parecía a un pirincho sólo que retinto.
Las arrugas de la cara le formaban una serie de caminos de piel correosa, como de tierra cuarteada; todo su cuerpo tenía forma de signo de interrogación.
Su estilo era la caminata de largo aliento entre las mesas, las rodillas dobladas; seguramente el pie plano y los callos plantares, una consecuencia.
Era el servidor sacrificial, humillado desde el vamos y cuyo sometimiento le había procurado una suerte de anestesia moral combinada con el principio de inercia. 
Era un iniciado del vía crucis gastronómico con un millaje incontable en el traslado de milanesas a caballo, pingüinos de tinto de la casa, flanes con crema y dulce de leche, y resultaba asombroso que, con ese cuerpo peso pluma, la mano no le temblase nunca.

Un día, a raíz de uno de los habituales cortes de luz en la zona, dijo que vivía en una pensión y que ahí estaban viendo tele, lo había averiguado por el teléfono público del mostrador.
Otro, una vieja prostituta que tomaba su té con tostadas a media tarde, seguramente antes de ocupar su esquina, lo llamó con cierta familiaridad; él le cortó el rostro.
Los parroquianos intercambiamos sonrisas, habíamos sido testigos de la existencia de lo que juzgamos uno de sus escasos vínculos personales.
Cuando lo despidieron, El 48, todos los sábados, después de que cerraba el bar, venía a sentarse en un mojón de piedra, en la puerta de la estación de servicio de al lado.
Fumaba y miraba pasar la gente.
Un día no vino más (estas historias que parecen robadas de Larvas, el libro de Elías Castelnuovo, son tan verdaderas que adornarlas me parecería un sacrilegio).

lunes, 24 de abril de 2023

ME TENÉIS ACORRALADO, de Arturo Pérez Reverte - 27/10/2022

Me resisto cuanto puedo, pero no hay manera.
Con mi viejo Nokia en el bolsillo, que sólo sirve para hablar por teléfono y no tiene internet, ni aplicaciones, ni siquiera whatsapp - te mando un wasap, dicen, y se molestan porque no tengo -, vivo feliz y no necesito llevar otra cosa encima.
Poseo ordenador, como todos, y con eso tengo la vida resuelta, o creía tenerla. Porque resulta que no.
Desde hace tiempo, el mundo se confabula para complicármela.
Para obligarme a utilizar un maldito smartphone, o como se llame eso.
Para reventarme la puta vida.

Vamos a ver, pandilla de cabrones.
Entiendo que hay quien por su trabajo, o por gusto, necesita o desea dar con los deditos en un móvil.
Lo comprendo y apruebo, pues cada cual plantea su vida como quiere o puede. Pero dejadnos un margen de libertad a los otros, maldita sea.
Dejadnos vivir.

Y dejad, también, de dar pretextos a bancos, líneas aéreas y demás corporaciones y negocios sin escrúpulos que, con el pretexto de que facilitan tu vida, se la facilitan y abaratan ellos mientras la hacen imposible a quienes no queremos que nos la facilite nadie.

Lo que a mí me hace fácil la vida es recibir por correo, en papel de toda la vida para poder archivarlo, los recibos de la luz, el agua, los impuestos, las multas, las comunicaciones oficiales.
No tengo por qué pasar una hora descifrando si consume más el lavaplatos que la tele. Ni convertir una operación bancaria, un pago de tasas municipales o lo que sea, en complicada operación llena de claves, firmas electrónicas, confirmaciones de identidad.
Eso, en el caso improbable de que todo funcione a la primera y no haya percances cibernéticos que te manden al carajo.

Pero es que la última faena, hijos de la grandísima, es que cada vez menos cosas se pueden imprimir.
La tarjeta de embarque, la entrada de cine, la del museo, hay que llevarlas ahora en el teléfono, con su código QR.
Cada vez menos sistemas permiten pasarlo a papel.
Me ocurrió en el cine, el otro día. Y con billetes de una compañía aérea. Y con la reserva de un hotel.

El teléfono de última generación se ha convertido en herramienta imprescindible, incluso para quienes no quieren o saben utilizarla.
Si deseas viajar, gestionar algo, moverte por la vida, debes abrirte paso en una maraña de aplicaciones, viviendo en un mundo virtual de mensajes, claves y dependencias.
Es cierto que los chicos jóvenes - a los que hemos educado en la suicida negación del desastre - parece que nazcan ya adiestrados.
Mejor para ellos; pero ¿qué pasa con la gente mayor..?
¿Qué hay de quienes no pueden o no les apetece adaptarse a esa forma de vida..?
Las soluciones que oyes ponen los pelos de punta.
Cursos para la tercera edad, proponen. Para que los viejales nos adaptemos al asunto.
Para que un abuelo de 80 tacos que no tiene sobrinos, hijos o nietos sepa bajar aplicaciones y se pase lo que le quede de vida pegado al móvil.
En fin, oigan. O sea. Háganme el favor de irse a pastar.

Sé que todo eso es irreversible, claro. No hay otra que tragárselo.
Pero al menos tengo esta página para desahogarme.
Para ciscarme en los muertos más frescos de quienes me empujan al callejón sin salida, obligándome a vivir de manera insegura y humillante; y también en los muertos de quienes, borregos sumisos, se declaran felices con el sistema y son cómplices por activa o pasiva.

Ésos que se resignan o complacen jugándose el subir o no subir a un avión a que les funcione el aparatito.
Los que sostienen que hacer que su vida pase única y exclusivamente a través de ese chisme facilita encender la calefacción, tratar con el banco desde casa, poner o quitar alarmas, gestionar viajes o echar gasolina al depósito.

Los que aceptan la dependencia absoluta del móvil pero luego se declaran desesperados cuando lo pierden, se lo roban o se les escachifolla, pues pierden las fotos de familia, las aplicaciones para moverse por el mundo, su vida entera, sin dejar atrás ningún papel, ninguna constancia, nada concreto y físico a lo que recurrir para seguir tirando.
A quienes - me han hackeado el móvil, exclaman estupefactos, como si fuera imposible - los estafan o les vacían cuentas bancarias desde Singapur o la Patagonia.
A todos esos estólidos pringados.

Será porque estoy mayor y amortizado, pero juro por el cetro de Ottokar que a veces sueño con el moderno iceberg del Titanic: una tormenta solar perfecta, el gran apagón que mande todos los móviles y todas sus aplicaciones a hacer puñetas y deje a la humanidad mirándose unos a otros sin saber qué hacer ni cómo hacerlo.
Dirán ustedes que si eso ocurre, también yo me iría al diablo.
Y sí, en efecto.
Me iría, o me iré con todos. Faltaría más.

Pero podrán reconocerme entre quienes suelten carcajadas.
Aquí murió Sansón, dirá esa risa, con todos los filisteos.

IL CAPO SI È ARRABBIATO, de Horacio Verbitzky - 16/4/2023


Ilustración, Azul Blaseotto. Animación, Silvia Canosa


Después de veinte años de trabajar juntos, con una frecuentación cotidiana, Maurizio Macrì descubrió que no conoce a Horacio Rodríguez Larreta.

Ambos integraron la fórmula para el gobierno de la Capital Federal, que en 2003 fue derrotada por Aníbal Ibarra y Jorge Telerman y compartieron un proyecto de poder, con sede original en la Ciudad Autónoma y proyección al resto del país.
Altri tempi.
Hoy Ibarra integra la defensa del senador Oscar Parrilli en uno de los juicios con que es hostigado el kirchnerismo y Telerman es funcionario de Rodríguez Larreta en el área cultural, que es aquello que mejor juega y que más le gusta.

Macrì volvió a intentarlo con éxito en 2007, acompañado por María Vidal, y, en 2011, con Gabriela Michetti como vice, fórmula que repetiría luego en la presidencia, ya bajo la influencia de Rodríguez Larreta, quien durante esos ocho años fue su jefe de gabinete y en 2015 lo sucedió.
Su último mandado posible concluye este año.

Trabajo en equipo

Cuando Macrì habla de trabajo en equipo, está lisonjeando a Rodríguez Larreta, un licenciado en economía que desde muy joven se dedicó a construir la apuesta que hoy se apresta a realizar, por medio del Grupo Sophia, donde jóvenes profesionales se dedicaron a realizar estudios y formular planes para cuando llegara el día.
Entre otros, María Vidal.

Antes de encontrarse con él, en febrero de 2002, Macrì presentó su primera plataforma política.
Lo hizo ante el Jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante Joaquín Stella, durante un almuerzo en la fragata Sarmiento anclada en puerto, a la que llegó en compañía del ideólogo de la ultraderecha prodictatorial, Vicente Massot, un habitué de la ESMA cuando era el mayor campo de concentración de la Capital.

El documento titulado “Visión 2010” fue elaborado en forma conjunta por la Fundación Creer y Crecer (que dirigía el empresario Francisco de Narváez y en la que trabajaba Vidal) y por la consultora estadounidense Booz, Allen & Hamilton. Del equipo participaba también Gustavo Ferrari, gerente de las empresas de Francisco De Narváez y nexo con el Opus Dei y la embajada de Estados Unidos.

El apuro de Macrì fue tan grande, que ni siquiera supervisaron la traducción del documento al castellano.
Por eso, hablaba de “clusters” de empresas (por racimos) y “Reino de la ley” (transcripción macarrónica del Rule of Law con que los anglosajones denominan al estado de derecho).

En 2003, Macrì aún lucía su bigote mercuryal y Rodríguez Larreta conservaba algunos pelos que estorbaban el brillo de su calva.
Su marca electoral se llamó Compromiso por el Cambio.


Pro Argentina era sólo el nombre de la filial rioplatense de las actividades y negocios de la Logia Propaganda 2, instalada aquí por Maurizio Gelli, hijo del fundador, según narró en su libro El Pibe Gabriela Cerruti, cuando ejercía una profesión digna.

Ahora se dedica a zaherir a ex colegas en sus conferencias de prensa semanales, donde emula al Presidente Alberto Fernández en la presentación de un metaverso que dibuja con tintes atractivos una deprimente realidad.

El jueves 13 rechazó reclamos de mano dura y dijo que la seguridad depende de la igualdad, concepto inobjetable en boca de cualquiera que no forme parte de un gobierno en el cual la distribución regresiva del ingreso se ha acentuado y ya ni basta un empleo formal registrado para levantar la boca y la nariz por encima de la línea de la pobreza.

No parece registrar el paso de los años y de las situaciones personales, en las que ya no es una comentarista sino una de las cuatro integrantes de la mesa ratona presidencial.

Al comentar el espeluznante índice de inflación del 7,7% mensual, dijo que se detecta una "tendencia a la baja" (sic).
Fernández ha adelgazado varios kilos y sonríe con más asiduidad que de costumbre, lo cual es difícil de entender.

Tanto como la sorpresa del Calabrés ante la decisión del jefe de gobierno porteño de aplicar la ley electoral que manda elegir los candidatos locales con el sistema de boleta única.
Está por verse si su reacción exasperada es sólo un desahogo de quien se sintió burlado por quien consideraba como una pieza propia en el tablero de las grandes decisiones, o si preanuncia actitudes rupturistas, que por ahora todos niegan.

Espiado en su intimidad por los servicios de inteligencia que manejaba Macrì, forzado a blanquear una circunstancia personal que acabó con su matrimonio, habría debido tener sangre de pato para fingir que todo seguía bien.

Las decisiones fuertes de un moderado

HRL se presenta como un moderado, en busca de acuerdos y consensos, pero esto no lo inhibe de tomar decisiones fuertes.
Así ocurrió con la situación de su ministro de Seguridad, Marcelo D'Alessandro, una vez que se difundieron los pormenores de su viaje de esparcimiento a la propiedad de Joe Lewis en el Lago Escondido, por invitación del Grupo Clarín y en compañía de jueces federales, prenseros y agentes de inteligencia.
Desde el primer momento su decisión fue separarlo del gobierno, pero lo hizo en cámara lenta.
Primero le otorgó una licencia, que D'Alessandro no pidió, durante la cual el jefe de gabinete Felipe Miguel quedó a cargo del Ministerio, pero cuando el tema había salido de la atención pública, antes de que venciera el plazo, le aceptó la renuncia que el Tano no había presentado.

Por supuesto, cada vez con zalamerías por la eficiencia de su gestión, y aborrecimiento por la vulneración de su intimidad en forma ilegal.

Su planteo sobre la constitución de una mayoría del 70%, sin la cual no serían posibles las reformas que cree necesarias, se autolimita cuando excluye al kirchnerismo, tal vez por convicción o acaso por temor a ser desbordado por derecha.

Las respuestas a su decisión del ex Presidente y sus partidarios, apelaron a valores y principios.
Con la intrepidez que sólo da la ignorancia, la renunciante presidenta del PRO, Patricia Bullrich, dijo que la cuestión era muy simple.

Su alejamiento de la presidencia del PRO es una medida prudente, luego de la documentada denuncia de la Inspección General de Justicia sobre la Fundación que utilizaba como pantalla para recaudar fondos y financiar gastos de campaña, cosa prohibida por la ley.

Con comprensible confianza en los jueces, en lugar de responder a los cargos, presentó una denuncia penal contra el Inspector General, Ricardo Nissen, por "perseguir a la principal figura opositora".

También dijo que Nissen fue abogado de CFK, lo cual no es cierto.
Sus recetas económicas no son menos simplistas.
En uno de sus encuentros con empresarios dijo muy suelta de cuerpo que su eventual gobierno reduciría por igual todos los gastos del Estado en un 20% y de ese modo podría eliminar las retenciones a las exportaciones agropecuarias.
Los eventuales beneficiarios de la monumental transferencia de ingresos que esto provocaría la aplaudieron a rabiar.


Del mismo modo que Horacio Rodríguez Larreta desilusionó a Macrì, María Vidal sorprendió a quien hasta poco antes había sido su jefe político. 
"Somos el cambio o no somos nada", escribió.
Macrì adhirió, como si no hubiera sido de su inspiración.

Pero cuando gobernó Buenos Aires, Vidal se pronunció en favor de la boleta única electrónica.

La relación entre ambos se agrietó en 2021, a raíz de la investigación publicada aquí sobre el piso en la Recoleta que Vidal compró con fondos de origen desconocido. 
"No sé cómo lo financió, hay que ver su declaración jurada", se desmarcó el jefe de gobierno.

La Justicia no ha sido ágil en investigarlo, pero la imagen prístina del Hada Buena se esfumó para siempre, por más que volviera a ser orgullosamente porteña, luego de varios años de orgullo bonaerense.

La ex Vicepresidenta Gabriela Michetti recordó que, en 2015, cuando ella disputó la candidatura a jefa de gobierno, Rodríguez Larreta dijo que no había tiempo para implementar ese sistema y cuestionó el cambio de las reglas en año electoral. Entonces Macrì apoyó a Rodríguez Larreta y luego le dio a ella el caramelo de la vicepresidencia.
Michetti tuvo el cuidado de aclarar que es partidaria de la boleta única, pero no de su oportunidad.
También Macrì se enreda con su propio historial, porque desde la presidencia defendió exactamente lo contrario, con tanta convicción como ahora.

Macrì y Bullrich se jactan de aquello que Rodríguez Larreta disimula.
Pero el jefe de gobierno admitió que antes de viajar a Europa por dos días para ver a una de sus hijas, dejó grabados cuatro videos con las distintas alternativas, un método a prueba de filtraciones.

¿Más Jorge que Macrì..?

Este método soft no es menos efectivo que el enfoque duro de Macrì y Bullrich.
En diciembre de 2021, Rodríguez Larreta designó como ministro de su gabinete al intendente de Vicente López, Más Jorge que Macrì, según su publicidad electoral de aquel año.

En ese momento nadie vio un problema de principios en su cambio de distrito, que también practicó Diego Santilli, en sentido inverso.
Este desembarco del primo inteligente de Macrì fue una concesión al ex Presidente, quien ya entonces imaginó que el mismo apellido encabezara la boleta electoral de JxC en la ciudad.

Antes de anunciar que no sería candidato en las próximas elecciones, Macrì le reclamó a Rodríguez Larreta que apoyara al hijo de su tío Tonino, el filántropo y melómano de la familia.

El alcalde dijo en público que sería ideal que el PRO tuviera un solo candidato en la primaria porteña.
Pero hasta ahora no ha hecho nada para promover el desistimiento de sus competidores, los ministros Soledad Acuña y Bernaldo de Quirós, y el desdoblamiento electoral equilibra el desnivel que hubiera implicado una boleta única en la que Más Jorge que Macrì fuera el único pegado al candidato presidencial de su coalición.

Para Macrì esto implica regalarle la Capital al precandidato radical, el ex ministro kirchnerista Martín Lousteau, otro de los que en 2015 cuestionaron el sistema que ahora los beneficia.
Mal no le viene a Lousteau, pero el efecto principal es desproteger a los libertarios, ya que ninguno de sus precandidatos porteños tiene el nivel de conocimiento y de adhesiones de su estandarte nacional, el economista que quisiera ser rock star Javier Milei, quien construye su campaña en base a exabruptos, como los de su ladera Victoria Villarruel y también Ramiro Marra sobre el cierre de la agencia de noticias Telam.
En 2015, Ernesto Sanz entregó la UCR atada de pies y manos a Macrì, hasta ahora no se sabe a cambio de qué.
Habrá que estar atentos a una nueva aparición suya, en auxilio del ex Presidente.

En el libro de entrevistas Y ahora ¿qué?, Alejandro Bercovich le preguntó a Axel Kicillof cuánto de lo que hizo Macrì en su gobierno fue planeado y cuánto fue un error.
La notable respuesta es que hay tres hipótesis: “Una es que son malos, otra es que son tontos o incapaces y la tercera es que son ladrones o que priorizan sólo sus intereses.
La duda es entonces si está predominando el negocio, y el negocio arruina el plan económico; si está predominando la torpeza o la ineptitud, y eso es lo que lo arruina, o si se trata de un plan económico que arroja necesariamente esos resultados y viene acelerado o ralentizado por alguno de los otros factores.
Lo que me parece a mí es que los tres componentes están presentes”.

Concluye que es un mal plan, mal aplicado y con predominio de los negocios “del grupo que gobierna, pero en particular del entorno más cercano a Macrì y de los negocios del propio Macrì”.

Eso explicaría el desmesurado interés de Macrì por imponer a su primo.

Esta mutación de posturas respecto del sistema electoral también se manifiesta en el FdT.
Fue CFK, luego de la derrota bonaerense en las elecciones de medio término de 2009, quien propició las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
Esto es difícil de compatibilizar con el planteo formulado a fines de 2022 para que este año no se realizaran.
Es ostensible que, en todos los casos, no hay en juego ni cuestiones de principios ni razones económicas, sólo de oportunidad y conveniencia, algo legítimo pero difícil de digerir para una sociedad erizada por múltiples razones, comenzando por la concentración del ingreso en las grandes compañías que han tenido ganancias extraordinarias, mientras un porcentaje creciente de la población no alcanza a cubrir sus necesidades básicas.

El espejismo de la macro

Cristina fue la primera en advertir que eso tendría inevitables consecuencias electorales, pero chocó con la negación del Presidente, quien ha rehusado en forma sistemática cualquier corrección del rumbo, confiado en los buenos números de la macroeconomía.
El 7,7% de crecimiento del Indice de Precios al Consumidor en marzo (que en el caso de alimentos y bebidas llegó al 9,3%) supera el alarmante nivel al que lo dejó el ex ministro Mr. MaGoo y defrauda todas las expectativas de Massa por reducirlo. Faltan un par de puntos para que duplique la marca anual que dejó Macrì.

Aun así, el último informe del Centro de Economía Política (CEPA) señaló que en enero de este año volvió a crecer el empleo registrado privado, con 17.431 nuevos puestos de trabajo, un incremento del 0,3%.



Durante la crisis del Gobierno de Cambiemos (abril de 2018 / diciembre de 2019) se destruyeron 275.000 puestos de trabajo registrados privados.
A esta caída se suman los puestos perdidos a causa de la crisis sanitaria por la pandemia (-195 mil) y unos 15.000 entre enero y febrero de 2020. Desde el piso de la pandemia, en julio de 2020, se han generado 501.000 puestos de trabajo, más del 100% del total perdido desde esa fecha.

Los datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), a su vez, anticipan datos positivos para febrero, y el empleo registrado privado sostiene el sendero de crecimiento aún en meses donde se evidencia una desaceleración de la actividad económica.
Se sigue reduciendo la heterogeneidad sectorial, sin dejar de mantenerse como fenómeno específico luego del impacto de la pandemia:
  • 10 sectores dinámicos ya se encuentran por arriba de los niveles pre Covid-19, entre los que sobresalen Industria y Construcción.
  • 2 sectores se encuentran aún en recuperación, Transporte y Servicios Comunitarios, Sociales y Personales. En estos sectores se crean puestos de trabajo desde julio 2020 en adelante, pero no llegan a los niveles de febrero del 2020.
  • Otros 2 sectores permanecen en crisis computando menos trabajadores y trabajadoras respecto al piso de la pandemia, estos son: Finanzas y Agricultura. 95% de las provincias ya registran más empleo privado que en febrero de 2020, y ya no se observa una heterogeneidad regional como en meses anteriores. Todas las provincias se ubican en niveles cercanos a los registrados en pre-pandemia, excepto Tucumán.
No obstante, en enero la evolución de la mediana y media salarial quedaron sensiblemente por debajo de la inflación (6,0%): la mediana se retrajo casi 1 punto porcentual y la media incrementó su valor en 3,5%.
La mediana es el tope del salario que perciben la mitad de los trabajadores.
Es decir que esa mitad está recibiendo incrementos de menor cuantía que el promedio.



Desde que asumió el Presidente Fernández hasta el verano de 2021, ambas líneas fueron paralelas cercanas, pero desde entonces el clivaje entre ambas ha crecido. Al mismo tiempo, comienza a naturalizarse la afirmación de Macrì de que es posible un balotaje entre los cambiemitas y el Rejuntado Milei.
Un estudio reciente muestra que los posibles votos para el tío de peluca no solo provienen de JxC sino también del FdT.
Una investigación de Hugo Alconada Mon mostró el reclutamiento de Milei dentro de lo que llama la casta, con Martín Menem y Ricardo Bussi como figuras más conocidas.
Pero también atrajo a dirigentes del PRO, de la UCR e incluso algún ex kirchnerista.


De ahí la insistencia del kirchnerismo y de una porción significativa del sindicalismo en un aumento de suma fija para las remuneraciones inferiores, que está provocando menor resistencia en la conducción de la CGT. El tema fue mencionado por el secretario general de la CTA y diputado nacional kirchnerista Hugo Yasky, durante la movilización del jueves frente a la Corte Suprema de Justicia, con la consigna Democracia o Mafia y por Máximo Kirchner en el encuentro justicialista de la 6a sección electoral.


Yasky frente a Tribunales.
Foto, Luis Angeletti.

Durante la semana Yasky, junto con el bancario Sergio Palazzo, el metalúrgico Abel Furlán, los docentes Roberto Baradel y Sonia Alesso y el mecánico de automotores Mario Manrique, entre otros, habían visitado a Cristina en el Senado. Esa iniciativa fue impulsada por Palazzo durante el plenario de febrero en la sede del PJ, pero hasta ahora no había podido concretarse.
El objetivo era pedirle que aceptara ser candidata.
Cristina no se pronunció, pero les dejó una frase alentadora: no piensa dedicarse al cuidado de los nietos.

Habrá un nuevo plenario este mes y una marcha federal y concentración en la Avenida 9 de Julio el 25 de mayo, cuando se cumplan 20 años de la asunción de Néstor Kirchner y 50 de la de Héctor J. Cámpora.
De todos modos, el estudio de alternativas está a la orden del día.
La principal: que si Alberto quiere competir, deberá buscarse un candidato a la gobernación bonaerense, porque Kicillof no le compartirá la boleta.
Esta es la hora de las propuestas extravagantes:
  • En la Casa Rosada piensan en la candidatura a gobernadora de la Chica Plástica del Ministerio de Desarrollo Social, muy conocida en su casa a la hora de comer;
  • La experiencia de 2017, cuando con Florencio Randazzo como insignia, Alberto obtuvo el 5,2% en la provincia de Buenos Aires, es una marca fácil de superar.
  • El Frente Renovador no descarta que Massa pueda ser candidato en la provincia de Buenos Aires.
  • Una versión lanzó que Macrì podría reemplazar a su primo como candidato en la Capital.
  • Luis D'Elía sugirió que Fernández acompañe como candidato a Vicepresidente al embajador en Brasil. Pero si algo le falta a Daniel Scioli es un pelo de tonto. Si va a una interna, no será como representante de Alberto, y de ahí su contacto con Cristina y la Cámpora.
Mañana, a las 10, el Encuentro Patriótico y el Bloque Social por el Trabajo partirá desde Avenida de Mayo y 9 de Julio, primero hacia el Ministerio de Desarrollo Social y luego al de Defensa para repudiar la nueva visita de la jefa del Comando Sur, generala Laura Richardson, "quien ha desnudado en múltiples discursos la estrategia neocolonialista de Estados Unidos para apropiarse de los bienes comunes de nuestra Patria Grande, para ponerlos al servicio de sus cadenas de suministro y frenar el derrumbe de su prepotencia imperial. La reciente visita de Alberto Fernández ante Biden, los recurrentes gestos de obediencia de funcionarios locales de toda índole y jerarquía con funcionarios y los representantes de la embajada yanqui, la subordinación al programa económico del FMI, el favorecimiento de la apropiación de bienes comunes a grandes multinacionales, son la elocuencia de una política que tiene como destino la administración de una colonia".

El viernes, el armador político del radicalismo porteño, Emiliano Yacobitti, fue el anfitrión de la viceministra de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Wendy Sherman, quien pronunció un extenso discurso.
Dijo que su país quería competir en igualdad de condiciones con China (lo cual es una contradicción en los términos, a la luz de las precisiones de Richardson: China invirtió en la región más de 70.000 millones de dólares, mientras el Comando Sur sólo dispone de 250 millones).

Como todos los funcionarios de su país que hablan de la Argentina, mencionó alimentos, energía y litio y sentenció que los argentinos deben prepararse para sufrir en el corto plazo si quieren salir adelante.
Curioso discurso para una funcionaria política, en año electoral.

También opinó que "la democracia no se puede sostener simplemente porque se realizan marchas, o porque se eligen nuevos líderes o porque se realizan elecciones".
A su juicio, la calidad de la democracia se mide por el dolor que esté dispuesta a infligir a su pueblo.

Los viajes del Presidente y del Ministro de Economía Sergio Tomás Massa a Estados Unidos y Europa procuran un relajamiento de las condiciones del Acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional y el aporte de fondos frescos.
Ambos se congratulan por el buen resultado de esas gestiones, ya sea ante el Presidente estadounidense Joe Biden, las autoridades del FMI o fondos soberanos como el de Arabia Saudita.
Lula dijo desde China que el Fondo no debía asfixiar a la Argentina, y Alberto lo celebró aquí.
Pero no abunda la reflexión sobre el sentido del acuerdo con el organismo, cuya principal meta no es cobrar las deudas, sino refinanciarlas a cambio de concesiones siempre crecientes sobre la política económica, cada día menos independiente.
La opacidad informativa impide conocer qué es lo que se está tramando.

Los principales líderes de la oposición rindieron examen ante la Sociedad Rural y el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICYP).
Allí, Macrì reiteró su aprecio por Milei pero hizo una salvedad: él no es partidario de dinamitar todo, sino casi todo.

Habrá que aprender a rezar.

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