viernes, 11 de marzo de 2022

PONETE EN SU LUGAR, publicado en Revista Sudestada - 11/3/2022

Un hilo de twitter se hizo viral: un varón hizo el simple ejercicio de ponerse en el lugar de las pibas y razonar desde ahí, cuestionando sus privilegios. Se llama empatía, y hace mucha falta.


Cosas que aprendí en este último tiempo
A la noche, para cualquier piba soy un posible violador.
Mido 1.85 y soy grandote. Me tienen miedo.
No a mí personalmente, es su instinto tenerme miedo, soy varón.
Y no me ofende que sea así, lo entiendo.

Entonces:
- si me deja bajar primero del bondi, no insisto para que pase ella antes.
Me deja pasar por miedo, no por educación.

- si camino atrás de ella en la calle, trato de pasarla, para que no necesite tenerme miedo.
Si acelero y ella acelera más, la dejo que tome distancia.
No es una carrera.

- Todo esto ¿por qué?
Porque soy varón y puedo caminar tranquilo por cualquier lado de noche. Ellas no.
Ellas tienen un miedo instintivo.
Por años de abusos, violaciones y acosos.

"Pero yo no soy violador".
No, no lo soy, pero ellas no saben eso,

Y eso nos convierte a todos en potenciales victimarios.
Vamos de vuelta, su miedo es un mecanismo de defensa instintivo, no es personal conmigo.
Lo único que puedo hacer es darle cierta seguridad con mi comportamiento y mostrar que no soy una amenaza.
Y aún así, ni siquiera estoy seguro de que eso le sirva a la piba que va caminando adelante mío de noche.
Y es una cagada que tenga que ir caminando mirando para todos lados, con miedo de ser otra víctima.
Y eso, amigos, es el patriarcado.
Que yo pueda caminar tranquilo por ser varón es un privilegio.
Y los privilegios son una mierda.
Porque si yo lo tengo es porque alguien más no lo tiene.
Y hasta que eso deje de ser nuestro privilegio, no va a haber igualdad de género.

El patriarcado se va a caer.
Nuestros privilegios se van a terminar.
Ellas lo van a lograr.
Y yo voy a estar ahí, mirándolas desde un costado, y las voy a aplaudir.

Vale aclarar. Todo esto no lo descubrí ni aprendí solo.
Todo esto nace de una mujer que me sentó y me explicó.
Y yo escuché y aprendí.
Y sigo aprendiendo, todos los días.

martes, 8 de marzo de 2022

A VOS...!!

A vos, que luchaste durante siglos
para no ser la sombra invisible de nadie;
que zurcías calcetines para guardar monedas
y pegabas parches en pantalones rotos.

Que estirabas diez pesos para
poder llegar a fin de mes;
que levantabas el alba ordenando ropas
y lo cerrabas con una sonrisa paciente.

Que hacías pucheros con dos avíos
para comer cinco.

A vos, que dejaste de ser la huella de nadie
para levantar el muro de tu independencia;
que huiste del miedo
y construiste tu voz propia.

Que llenaste universidades para mostrar
inteligencia y talento, constancia y esfuerzo;
que inventaste el tiempo para trabajar
y sacar a tus hijos adelante.

Que buscas fuerzas como nadie, que eres bastón y guía,
faro de mar y estrella de noche.
A vos, mujer, a vos, "que has bailado la vida con dos corazones
y respirado con cuatro pulmones".

Que has cambiado el negro
para pintar paisajes de colores;
que has dicho basta a la injusticia
y te has convertido en protagonista.

Que eres aire, brisa,
huracán y tormenta...

A vos,mujer, mi admiración y mi respeto.

lunes, 7 de marzo de 2022

LA INVESTIGACIÓN QUE RASTREA LA DEUDA DE MACRI CONFIRMA LA FUGA Y VA POR LOS AUTORES, de Néstor Espósito - 5/3/2022

La investigación que rastrea la deuda de Macri confirma la fuga y va por los autores


La documentación que pidieron la jueza Capuchetti y el fiscal Picardi se encamina a demostrar la salida escandalosa de capitales y por qué el expresidente está virtualmente confeso del delito.

La toma de deuda externa por parte de un gobierno soberano es una decisión política no judiciable.
Pero la toma de deuda a nombre de un Estado por el cual el tomador - su presidente - no habrá de responder es una estafa, cuanto menos.
Ese es el meollo de la causa 3561/19, que tramita ante la jueza federal María Eugenia Capuchetti y el fiscal Franco Picardi, dos de los funcionarios judiciales menos contaminados de los tribunales federales de Retiro.

El viernes por la tarde, cuando el edificio de Comodoro Py 2002 estaba prácticamente vacío, y la letra fina del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional apenas había ingresado al Congreso, alguien le preguntó a la jueza Capuchetti:
¿qué pasaría si el acuerdo incluyera, como ocurrió con las vacunas del laboratorio Pfizer, una suerte de cláusula de indemnidad respecto del préstamo contratado durante el gobierno de Cambiemos..?

La magistrada se sorprendió, porque hasta entonces nadie había hablado de tal cosa.
Más aun, durante el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Alberto Fernández dijo expresamente (y en ese momento se retiraron los legisladores del PRO): 
“Este acuerdo tampoco releva al Poder Judicial de avanzar en esa investigación.
Los argentinos y las argentinas tienen el derecho de saber cómo ocurrieron los hechos y quiénes fueron los responsables de tanto desatino”.

Entonces, ¿por qué la oposición blandió el argumento de las decisiones políticas no judiciables, que no respetó - por ejemplo - en las causas Dólar Futuro y Memorándum de Entendimiento con Irán..? 
La respuesta es: porque no hay tal cláusula de indemnidad, porque la documentación que pidieron la jueza y el fiscal se encamina a demostrar la fuga escandalosa de capitales y, sobre todo, porque el ex presidente Mauricio Macri está virtualmente confeso del delito.

El 15 de noviembre de 2021, la jueza Capuchetti reservó en la documentación del expediente un pendrive que presentó la Procuración del Tesoro que contiene la entrevista que Macri concedió a la CNN, en la que reconoció: 
“La plata del FMI la usamos para pagarles a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo”.
Ese día, de manera imperceptible, se reactivó la causa que se inició en 2019 pero avanzaba en tribunales con la agilidad de una tortuga con artritis.

La jueza reclamó en las últimas horas una batería de medidas y decidió que, una vez recabada toda esa información, la causa pasará “a estudio”.
Eso significa que habrá llegado la etapa de evaluar si formula imputaciones concretas, en ese caso contra quiénes, y como consecuencia lógica, los llamados a indagatoria.

La documentación recabada hasta el momento y la reclamada como medidas de prueba muestran la fuga de divisas.
Un total de 24.679 millones de dólares fueron comprados por “cien agentes” entre diciembre de 2015 y octubre de 2019. 
¿Fue legal..? Probablemente.
Pero eso es fuga; solo falta ponerle los nombres y las fechas.

Diez personas compraron 7945 millones de dólares para Formación de Activos Externos (FAE).
Es decir, compra de dólares para atesoramiento.
Eso significa que diez personas compraron en cuatro años unos 800 millones de dólares en promedio y los guardaron en el colchón, en una caja de seguridad, en una caja fuerte o los sacaron del país de manera clandestina.

Un grupo no cuantificado de personas jurídicas (empresas, bancos, corporaciones) compró 41.124 millones de dólares.
Con la flexibilización de las posibilidades de enviar dividendos al exterior, ese dinero también desapareció de la superficie argentina.

Pero entre las medidas ordenadas por la jueza a instancias del fiscal hay una perla, enigmática, que amenaza con completar el presunto cuadro delictivo.
¿Quién fue “la persona física que habría realizado operaciones por la suma de U$S 40,5 millones, en el período de referencia”?

En mayo de 2018, Macri anunció que la Argentina volvía a pedirle dinero prestado al FMI.
En 2021, en aquella entrevista con la CNN (el entrevistador fue Marcelo Longobardi), reconoció que con ese dinero se les pagó a los bancos que huían por supuesto “temor al kirchnerismo".

¿Qué hicieron la jueza y el fiscal..?
Le ordenaron a la Caja de Valores SA que “en su carácter de agente depositario central de valores negociables y agente de custodia, registro y pago”, precise quiénes fueron “las personas jurídicas y físicas que desarmaron sus posiciones en títulos de deuda Lebacs en pesos desde enero de 2018 hasta diciembre de 2019, incluyendo los depositantes y comitentes desde y hacia los cuales se efectuaron las transferencias”.

El negocio consistía en traer dólares especulativos, convertirlos a pesos, colocarlos en letras Lebacs, obtener rentabilidades superiores al 70 por ciento, retirar los pesos y volver a comprar dólares antes de que se disparara su precio.
¿Alguien tenía información privilegiada que confirmaba lo que había anticipado el economista macrista Carlos Melconian en junio de 2007, cuando advirtió: 
“Ojo, que todo se puede ir a la mierda..”?
Eso, también, es fuga.

El dato que corrobora que el dinero del FMI como ingresó salió le fue reclamado al Banco Central.
La jueza pidió un detalle sobre “cómo fue la variación/ evolución operada de las reservas internacionales con posterioridad a la acreditación del empréstito adquirido con el Fondo, y hasta la fecha”.
Esos gráficos existen y se pueden obtener fácilmente en Internet.
La curva cartesiana es demoledora: con cada desembolso del FMI las reservas crecían, pero pocas semanas después regresaban a prácticamente el mismo nivel anterior.
Eso, también, es fuga.

El último Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina fue de unos 383 mil millones de dólares.
Nadie podrá decir que durante el gobierno de Cambiemos desapareció “un PBI”.
Eso también era un disparate cuando los voceros pagos de Cambiemos afirmaban que durante el kirchnerismo “se robaron un PBI”.

Sin embargo, los aproximadamente 74 mil millones de dólares que se fueron del país entre 2015 y 2019 representan casi un 20 por ciento del PBI argentino.

O, lo que es lo mismo, como dice el diputado Leandro Santoro, “se fugaron un FMI”.

BATIMENTO, de Julián Centeya

En el "chau pinela" no vale ni importa
si vos fuiste bueno, si estuviste en todas,
si sos de la joda, si andás a la moda,
si afanaste el palo al ciego de turno
y el patrón y soto te mandó al humo.

En el embagaye lo mismo se emponcha
el que no hizo ruido y el que hizo roncha.
El que nunca tuvo un cacho e’speranza
y aquél que de sopa se llenó la panza.

El vivo, el salame, el que llegó cola,
el que hizo el bagayo y la fue de piola,
cualquier gil de cuarta, el millonario,
el cofla de al lado, el chantún otario.

El que chupateta sangró el persupuesto,
el que sudó el alma pa’guardar el puesto.

El ascensorista y el ejecutivo,
el boncha con ganas, el que fue de vivo,
el que tiró el roca y vivió de upa,
el ortiba inmundo, el viudo y la puta.

El que vino un día y se llenó el grilo,
el pobre escarparo y el que te dio filo.

El hijo de puta que enlazaba al perro,
ése más que nadie merece el entierro.
Todos, te lo bato, formaremos fila,
para hacer más alta todavía la pila.

Y entonces ¡el Garpe..!, todos a ponerse,
bandera y campana, habrá que moverse.
¡Uidioca..! ¡Qué joda será el entrevero..!
Si venís de atrás, no olvides, te espero.

ESTO NO TIENE REMEDIO, de Julián Centeya

Se nos están yendo las cosas, negro,
y esto no tiene remedio.

Te digo, por ejemplo,
la diaria costumbre de las costumbres simples,
como el hecho de darle cuerda al reloj,
salir a mirar la lluvia,
saludar al vecino de enfrente,
preguntar por la salud al boticario
- al que sabemos alquilarle una cuota de sanguijuelas -,
interesarnos por la viuda de la vuelta
y devolverle el diario al almacenero.

Se nos están yendo las cosas, negro,
y esto no tiene remedio.

Te digo, por ejemplo,
que se nos van perdiendo cosas:
el hábito de enviar una tarjeta postal
con en el rostro de una muchacha
librando una paloma
entre un rubor de rosas,
sacar a pasear nuestro perro,
darle los buenos días al cartero,
ordenar las sillas en la vereda
a la hora en que la tarde, en puntas de pie,
entra al barrio y convoca al vecindario
que espera al organillero.

Se nos están yendo las cosas, negro,
y esto no tiene remedio

¿Quién es..?
¿Quién viene a llevarse estas costumbres pequeñas
que hacían nuestra felicidad pequeña..?

De muchas cosas vamos enviudando, negro,
ahora que no tenemos tiempo para tener tiempo,
ahora que sabemos que fuimos, cómo fuimos
e ignoramos del todo cómo seremos.
Y no te exagero si te digo
que hasta podríamos llamarnos de otro modo,
si apenas somos nosotros de tanto ser otros.

Se nos están yendo las cosas, negro,
y esto no tiene remedio.

LA RECHIFLADA, de Julián Centeya

Siempre te rechiflás,
por cualquier cosa la broncás
y te da el ataque.
Mirá, un día de estos
te via dar un saque
y vas a quedar en cama
bien mormosa.

Ya no te aguanto más María Melato
esgunfia como estoy
le doy un corte
y buscate urgentemente
quien te soporte,
ese es mi trato.

La naifa lo escuchó,
y dulcemente le clavó la mirada
frente a frente
y con un hilo de voz
le dijo al hombrón
que andaba en movimiento:
"Anda ¡chabón!
barreme bien la pieza."

MI VIEJO, de Julián Centeya

Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao de un barrilete.

Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo, un atorrante
que la va de verso y se hace el raro.

Mi viejo carpintero era grandote,
y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.
Su vida no fue más que un despelote
y un poco, claro está, por culpa mía.

Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.
Tres hijos, la mujer, a más un perro.
Como un tungo tenaz la fue de tiro.
Todo se la aguantó: hasta el destierro.

Y aquí palmó... aquí está adormecido
mi viejo el pobre tano laburante.
Se la tomó una cheno de descuido
y me dejó un recuerdo lacerante.

¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?
Si es que hay un mundo pa' los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.

EL HOMBRE QUE NOS ENSEÑÓ S TENER FRÍO, de Juan Forn

Horacio Quiroga adoraba a Martínez Estrada como a un hermano menor y le regaló una hectárea de su propia tierra en Misiones, para tentarlo de que fuera su vecino.
La desmontó él mismo a machete limpio, le mandó por correo el título de propiedad y los planos de la casita de madera que podía construirle con sus manos.
Hasta los muebles le ofrecía hacer (y eran famosamente cómodos los muebles que hacía Quiroga, con ayuda del mensú devenido carpintero Jacinto Escalera).

Martínez Estrada tenía un trabajo de cuarta en el Correo Central y detestaba el ambiente literario de Buenos Aires, pero no se decidía a partir a Misiones, así que Quiroga apeló a un último recurso para convencer a su melómano amigo: le mandó un violín hecho en madera de timbó.
“Era tan chato de pecho y espalda como el propio Quiroga, tenía un clavijero prehistórico, las efes labradas torpemente a gubia y emitía un sonido de gato en celo, mitad hipnótico y mitad horripilante.” 
Martínez Estrada entendió con el corazón estremecido que así sería la vida como vecino de Quiroga en Misiones, pero se libró de escribir esa carta cruel porque su amigo apareció por Buenos Aires.

Venía a hacerse ver por los médicos una molestia que no lo abandonaba.
Era un cáncer terminal, pero no se animaban a decírselo.
Lo tenían de residente en el Hospital de Clínicas con permiso ambulatorio, mientras le hacían creer que lo sometían a estudios y lo preparaban para una operación.
Un día vagando por el sótano del hospital encontró un paciente llamado Batistessa.
Lo tenían ahí escondido por su aspecto físico, causado por una neurofibromatosis conocida como elefantiasis.
Quiroga exigió que Batistessa fuera sacado del sótano y trasladado a su habitación, y en las horas muertas le contaba historias de la selva. 

Un día Batistessa oyó hablar a los médicos y fue a decirle a Quiroga que la operación proyectada era una simple y dolorosa postergación de la muerte.
Quiroga avisó que salía a caminar, fue a una ferretería a comprar cianuro, regresó al hospital, mezcló el polvo en un vaso con whisky y se lo tomó.
“Se mató como una sirvienta”, dijo Lugones, que un año después se suicidaría de igual forma en el Tigre. 
“No se vive en la selva impunemente”, escribió Alfonsina Storni en un poema que le dedicó antes de suicidarse ella también, en los acantilados de Mar del Plata.

Ni Lugones, que había sido su maestro y protector, ni Alfonsina, que había sido su amante, acompañaron las cenizas del difunto al Uruguay.
Borges, en cambio, que había dicho que Quiroga era “una superstición uruguaya, que escribía mal lo que Kipling escribió bien”, sí fue de la comitiva.
Eran fechas de Carnaval y contó que el corso se interrumpía al paso del cortejo y que los niños pedían tocar la urna de madera de algarrobo en donde el escultor ruso Stepan Erzia había tallado la cara del difunto.

A veces los opuestos coinciden: a Arlt le pasó algo parecido con Quiroga; él también lo había escarnecido.
En una aguafuerte sobre la fundación de la SADE, creada para defender los derechos de los escritores, escribió: “La idea debe ser de Quiroga, hombre que gasta barba sefaradí y una catadura de falsificador de moneda que espanta”.

Pero cuenta Onetti que, el día en que murió Quiroga, Arlt estaba sentado al fondo de una larga mesa, ignorando con fiereza los comentarios sobre el muerto, hasta que llegó su amigo Kostia y contó que tres días antes se había cruzado con Quiroga por la calle. Iba vestido como un clochard, la barba le devoraba más de la mitad de la cara, venía siguiendo desde el Parque Japonés a la última mujer que siguió por la calle, una beldad que cortaba la respiración. Era la famosa viuda de Gómez Carrillo, que por entonces noviaba con Saint - Exupéry.
Kostia se lo estaba diciendo cuando el francés salió del Hotel Plaza al encuentro de su dama y la abrazó.
Quiroga, contemplando la escena, murmuró: “Me hubiera gustado ser aviador”, y se fue, envuelto en su sobretodo con el pijama abajo en pleno enero, rumbo a su cama en el Hospital de Clínicas.
Desde el fondo de la mesa, detrás del humo de su cigarrillo, se oyó la voz de Arlt: “He cambiado mi opinión de Quiroga”.
No podía ser de otra manera.
Quiroga había dicho: “Soy el primer infectado por Dostoievski en América del Sur”.
Arlt fue el siguiente.

Como Arlt, Quiroga carecía de lo que algunos llaman tacto, otros hipocresía y otros relaciones públicas.
A los veinte años partió de Montevideo a París vestido como un dandy, en camarote propio.
Volvió tres meses después, en tercera clase, con los pantalones raídos y las solapas levantadas para que no se viera que no tenía cuello en la camisa.
“¿Por qué escriben como españoles si son argentinos..?”, le dijo en la cara a Larreta cuando llegó a Buenos Aires.
“No soporto los gauchos de Carnaval”, le dijo a Lugones. Escandalizó a Manuel Gálvez con su Historia de un amor turbio, basada en su relación con Ana María Cires, la muchacha que se llevó a vivir a Misiones y le dio dos hijos y después se suicidó de manera atroz.

A esos hijos los crió en el amor a la selva, dejándolos dormir solos arriba de un árbol o sentarse durante horas al borde de un precipicio, para horror de su madre.
Cuando ella murió, volvió con esos hijos a Buenos Aires, vivió primero en un sótano de la calle Canning y después en un caserón en Vicente López, donde tenía un coatí llamado Tutankamón, un búho llamado Pitágoras y la yacaré Cleopatra, además de una enorme canoa aerodinámica que calafateaba infinitamente, y que no parecía una embarcación sino una criatura de las aguas.

Lo acusaban de escribir para asustar a la gente, de traer la selva a la ciudad, de arrimar la barbarie a la civilización.
Cuando publicó su famoso decálogo del perfecto cuentista, Nalé Roxlo dijo que parecía el manual del maestro ciruela escrito por el Viejo Vizcacha. 
“Es un anarcoindividualista que se conforma con su propia libertad. No le importa que todos los hombres sean libres”, dijo Alvaro Yunque cuando lo invitó a la URSS y Quiroga le contestó que prefería volverse a la selva.

Y eso hizo, con una segunda esposa treinta años más joven que él, que prefirió abandonarlo antes de enloquecer.
Tampoco en la selva lo entendían: se burlaban del hermoso laberinto de bambúes que había hecho para su segunda esposa, con un jardín de orquídeas en el medio.
Las cuadrillas que pasaban y lo veían deslomándose al sol le gritaban: “¿No tiene personal, patrón..? ¡No le robe trabajo a los peones..!”.

Supo adorar por igual a Tolstoi y a Dostoievski, a Jack London y a Thoreau, a Maupassant y a Baudelaire (“ebanistas capaces de sacar de un solo golpe de garlopa trece rizos de viruta”). Hablaba como si siempre tuviera fiebre y padeció frío hasta en la selva misionera.
En la última carta a sus hijos les dijo: “Busco lo que casi nunca se encuentra. Soy capaz de romper un corazón por ver lo que tiene adentro, a trueque de matarme yo mismo sobre los restos de ese corazón”.

Martínez Estrada escribió después de su muerte: “Con él aprendimos a contar en serio”, y si miramos la literatura argentina desde acá, no hay manera de no estar de acuerdo.

viernes, 4 de marzo de 2022

FUERZA AMIGA, de Gabriela Sosti - 20/2/2022

La relación de la casta empresaria con los genocidas en Zona Norte


Dálmine-Siderca (hoy Tenaris) cedía su hotel en Campana para los represores que perpetraban el aniquilamiento.
Imagen tomada de “Responsabilidad Empresarial”, de Jonathan Perel.

Durante el imperio de las picanas y el despliegue orgiástico de todos los modos inimaginables de hacer sufrir, alrededor de las mesas más o menos ovales de la oficinas de Inteligencia de ese infierno a cielo abierto que fue Campo de Mayo se sentaban los sujetos de Inteligencia que craneaban el holocausto (durante la dictadura la inteligencia del Ejército era, por reglamento, la responsable primaria del exterminio), silla de por medio con representantes de la Iglesia pero sobre todo con los empresarios de la Zona Norte, donde asoló la zona de Defensa 4.
Los dueños de las empresas cuyo trabajadores estaban siendo destrozados en las mazmorras ardientes a pasitos de donde departían tomando café con los asesinos.

Vale la pena detenerse, leerlo despacio, porque fue brutalmente perturbador escuchar a Bernardo Caballero - uno de los 20 acusados por los crímenes horrendos en el centro clandestino El Campito - referirse en el debate a esa concurrencia habitué de los dueños de la fabricas de la región (1).
Iban a Campo de Mayo a “maquinar” con los exterminadores.
Lo reafirmó ante cada repregunta.
No cabe la polisemia.
De ese modo sellaron y avalaron el pacto de sangre.
Dicho sea no tan de paso, esos empresarios permanecen aún impunes.


El movimiento obrero en aquellos días exigía sus derechos constitucionales: el cumplimiento de los convenios colectivos. Luchaba por condiciones laborales que no los llevaran al hambre y a la enfermedad o la muerte, porque eran inhumanas.
En los Astilleros Astarsa, debido a esas condiciones, murió José María Alessio.
Los obreros navales formaron una Comisión Obrera de Higiene y Seguridad bajo la consigna “Queremos un astillero, no un matadero”.

En Mercedes Benz los obreros se enfermaban de saturnismo, tenían plomo en sangre; se intoxicaban con la comida en mal estado que les daba la empresa que refugió a Adolf Eichmann; debían trabajar bajo temperaturas superiores a los 40 grados y los alemanes se negaban a poner extractores.
Varios de esos trabajadores lo contaron en el juicio.

En la autopartista Del Carlo, “las condiciones de explotación eran muy duras, la gente sufría mucho, los empresarios imponían un extenuante ritmo de producción”, dijo Oscar Bonato.

Pero para la angurria de esos empresarios los reclamos eran un estorbo. La respuesta fue la tortura y la desaparición.
Héctor Ratto recordó que el 16 de febrero de 1976 hubo un lockout patronal que fue determinante para “darle luz verde” al golpe.

Desde la hora 0 de la usurpación del poder, los camiones del Ejército entraban a las fábricas y los llenaban de trabajadores para llevarlos a las mazmorras.
Eran arrancados de sus puestos de trabajo bajo la mirada atenta de los capataces y en muchos casos bajo la guía de esos jerarcas de las empresas, que armaban y entregaban a los exterminadores listas con nombres, domicilios y otras informaciones que se complementaban con las que iban almacenando - oh casualidad - los enclaves de la Inteligencia: la DIPBA, el Batallón 601, por nombrar sólo a dos.

La Inteligencia almacenaba la información que las empresas les facilitaban para producir los secuestros.

Ejemplos:

Laboratorios Squibb. Legajo DIPBA a la vista de los jueces.
Se lee: “Aparte de lo expresado que hacen llegar las autoridades de la firma Squibb a esta dirección, figura un anexo que dice…”
Y lo que dice son los nombres y demás datos de trabajadores que secuestraron y asesinaron.

Mercedes Benz.
La DIPBA tenía fotos de legajos laborales que solo la empresa pudo habilitar, y a su vez la empresa sabía que en la casa de un obrero secuestraron “libros marxistas”.
Intercambio de información que muestra el contubernio.
Ramón Ayala, ex trabajador allí, contó a los jueces que los militares subían a las oficinas de personal y bajaban con listas confeccionadas por los patrones.

Del Carlo.
Los ex trabajadores Oscar Bonato y Nilda Delgado fueron rotundos: “La empresa mandaba a secuestrar.
Entró el Ejército con camiones y militares armados y se llevaron a Mastedolfo y Apaza mientras los porteros de la fábrica les franqueaban la entrada”.

Cuando se llevaron al Negrito Avellaneda buscaban al “trabajador de Tensa”, su papá.
Más testimonios abrumadores.
El gerente de producción de Mercedes Benz entregó los datos de Diego Núñez mientras se llevaban secuestrado a Héctor Ratto.

En Dálmine Siderca (hoy Tenaris) el Ejército deambulaba a sus anchas por la fábrica interrogando y secuestrando obreros.
Había sujetos de Inteligencia a sueldo de la empresa “marcando” trabajadores que molestaban a los patrones.
En otro documento de la ex DIPBA se solicita la identificación de activistas sospechosos de promover medidas de fuerza u otro tipo de agitación sindical en la empresa.
Por su parte Dálmine cedía su hotel en Campana para que los militares se instalaran cómodos a perpetrar el aniquilamiento.
Y habilitaba recursos para reformar calabozos en la Comisaría, según declaró Julio Botchner.

Los genocidas a disposición de esos empresarios. Y estos devolviendo favores.
Y la justicia, sin investigar.
El que no se amansaba era tirado de un avión.
Los que sobrevivían debían ceder porque otra amenaza era perder el laburo.
Así hicieron desaparecer de esta patria que supo enorgullecerse con el ascenso social y la dignidad de les trabajadores, todo un andamiaje de derechos que propiciaba un país un poquito menos injusto.

No es déjà vu

Ni la mesa oval, ni el encuentro confabulador entre empresarios y sujetos de Inteligencia.
Ni los pactos.
Ni la impunidad con la que se siguen moviendo hoy a puertas abiertas, a plena luz del día y con total desparpajo.
Ni los objetivos: domesticar a la clase obrera, terminar con los gremios que la defienden.

Recordemos: el 67 % de las personas masacradas y desaparecidas eran trabajadores.
En aquellos días algunos de esos patrones decían que la Argentina era inviable porque los obreros eran demasiados holgazanes y onerosos, exigían salarios excesivos y condiciones de trabajo exorbitantes, hacían mucha huelga.
Porque para la gula de esos patrones el problema siempre eran los trabajadores y los derechos de los que gozaban al menos desde el ‘45.

Ellos buscaban aumentar la productividad pero sobre todo sus ganancias, para apropiárselas sin distribuir más que mendrugos. Querían más guita, como siempre, como ahora, y para eso había que destruir ese andamiaje jurídico de protección y garantías laborales, sociales.
Antes como ahora.

Por eso no estamos teniendo un déjà vu cuando escuchamos a un ex ministro de Trabajo provincial queriendo terminar con los sindicatos, y a la casta empresarial exigiendo a gritos reformas laborales.
Encarnan un modelo de sociedad/ país que persiste en idénticos propósitos: transferir la mayor cantidad de recursos de la sociedad a unos pocos (ellos) y que la mayoría del pueblo se ajuste y pague sus fiestas.

Aumento de productividad en aquellos días significaba trabajar más horas por el mismo salario.
Más horas los motores encendidos, sin importar que dentro de esas máquinas quedaran atrapados los dedos de algún trabajador agotado.
Aumento de productividad era no gastar un peso en garantizar la salubridad e higiene, y la seguridad laboral.
La mayoría de los testigos de la megacausa mencionada, ex trabajadores de esas empresas, fueron lapidarios explicándoles a los jueces qué pasaba dentro de las fábricas en los ‘70.

Es imposible en esta breve opinión relevar la contundencia de todas las declaraciones, pero los juicios son públicos y es fundamental escuchar esos testimonios que permiten entender nuestra historia de devastación, y quiénes fueron todos sus responsables.
Allí se ilumina la opacidad de cierto relato y queda en evidencia la participación de la casta empresarial en ese destrozo.
Es un buen ejercicio ciudadano para evitar tantas recurrencias tóxicas.

La última dictadura llenó a la patria de muerte, pero también de desocupados, recesión, inflación.
Desnacionalizó la economía, tomó deuda ilegítima, dio rienda suelta a la especulación financiera.
Recordar eso nos autoriza a sostener que la recidiva macrista no fue un déjà vu.
Son los factores de poder de ayer y los de hoy, empresas más, empresas menos.

Las fábricas para el Ejército

Las Fuerzas Armadas fueron tallando a puño de picana una matriz económica a pedido de empresarios que querían ganancias fabulosas a cualquier costo, aunque fuera la pauperización o la salud de los productores de esas riquezas: sus trabajadores.

Una de las directivas de exterminio del Ejército, la 504/ 77, señala que las fábricas eran un ámbito clave para la lucha antisubversiva.
Y analizan el rol de la “fuerza empresarial amiga” (eso eran los empresarios para los asesinos en masa) como participante activa en el proceso de lucha activa contra los trabajadores.
Esto es textual de la directiva.

A partir del golpe, las empresas desconocieron las conquistas logradas en los años previos gracias a la lucha gremial, colectiva. Ese impulso los siguió y los sigue animando cada vez que intentan forzar la quita de derechos laborales.
Siguen pensando que son los trabajadores los que le cuestan al país, y no quienes se apropian de la renta nacional para fugarla o hipotecar el futuro del pueblo con una deuda que se fuman en pipa.

Hambre y muerte.
Destrucción del aparato productivo y anclaje de larvas que aún nos carcomen.
Hace 46 años la sangre de los torturados y asesinados alimentó arcas y privilegios de esa casta empresarial que andaba codo a codo con los dictadores visitando los alrededores de los centros clandestinos.

Durante el imperio de la recidiva neoliberal macrista circularon orondos por reuniones oficiales donde se soñaba con la policía secreta estatal alemana, pieza vital del genocidio nazi.
Y así como durante el último genocidio no tuvieron empacho en avalar y propiciar la metodología del flagelo, tampoco ahora se los vio golpeando la mesa, indignados ante la añoranza de una Gestapo y la proposición de inventar denuncias.

Esta vez la domesticación deseada no usó la electricidad.
Intentó armar causas buscando el escarnio social mediante comunicadores adictos y encarcelamientos de cuestionable legitimidad.

Una vez más - ayer como hoy - miembros de la casta empresarial vuelven a hacer su aporte esencial.
El affaire Gestapo macrista es el botoncito de muestra.

Y es apenas un registro del accionar de uno de los convidados a esa entente, integrada al parecer por funcionarios del Ejecutivo, miembros de la Justicia, y - obviamente - operadores del aparato de inteligencia estatal.

Eterno retorno de los modos de perseguir e intentar eliminar.


(*) Gabriela Sosti es auxiliar fiscal en los juicios de lesa humanidad.
(1) Causa 3005 y acumuladas, en trámite ante el Tribunal Oral Criminal 1 de San Martín.

SARASA DE LA PELIGROSA, de Graciana Peñafort - 20/2/2022

Así como es ilícito el armado de causas judiciales, lo mismo sucede con la realización de escuchas ilegales


El 10 de febrero de 2019, Joaquin Morales Solá escribió: 
"La Justicia determinó que la operación contra Stornelli salió de la cárcel donde están los ex funcionarios.
Algunos presos kirchneristas son los autores intelectuales de la campaña mediática contra Stornelli".

Así el editorialista comenzaba la difusión de la campaña de defensa del hoy procesado y sumariado fiscal Carlos Stornelli, que fue descubierto en una relación conspicua con señores que se dedicaban a la inteligencia ilegal, entre ellos Marcelo D’Alessio, con quien el fiscal Stornelli planeó plantarle cocaína al ex marido de su actual mujer.
Si, así como leen.

A lo que refería Morales Sola con "la Justicia determinó" era a una serie de trascripciones de escuchas que de modo “anónimo” en el caso de Stornelli y no tan anónimo en el caso de Elisa Carrió, les fueron remitidas a ambos y que ellos presentaron en Tribunales como prueba del presunto complot.
Las escuchas provenían del penal de Ezeiza, donde se alojaban muchos empresarios y ex funcionarios del kirchnerismo que entonces estaban en prisión preventiva.

Porque hay que decirlo con todas las letras: el macrismo y su mesa judicial no solo determinaron prisiones preventivas en completa violación al Código Procesal Penal - prisiones preventivas que por cierto firmaban los jueces, hay que decirlo - sino que a tal situación le añadían el berretín de acumular los detenidos en pabellones especiales del penal de Ezeiza donde podían escuchar sus charlas privadas, mediante un sofisticado sistema de interceptación de llamadas telefónicas - incluso las que los detenidos tenían con sus abogados - , sino además con un sistema de cámaras y micrófonos instalados en los pabellones para tales fines.

Respecto a dichas escuchas y sus transcripciones, lo único que determinó la Justicia es que las mismas son ilegales.
La fiscal Cecilia Incardona, en un extraordinario trabajo de investigación, señaló que "por medio del Área de Asuntos Jurídicos de AFI procedieron a la escucha ilegal de conversaciones telefónicas mantenidas por las personas privadas de la libertad, alojadas en el IRIC que correlativamente incluyeron a sus abogados, familiares, allegados y organizaciones políticas y sociales con las que ellos se vinculaban.
Para ello, se valieron del acceso al producido de intervenciones telefónicas de los teléfonos públicos de los pabellones del penal de Ezeiza, al que tenían acceso por una intervención en causas judiciales vinculadas a otro objeto procesal completamente ajeno a las personas que escucharon y a las que además por expresa orden judicial no debían escuchar".

"Asimismo - continúa -, mediante información distorsionada, desde la Dirección de Jurídicos a la que previamente se le había insertado potestad y personal para realizar escuchas que nunca había tenido, se instó y logró la ampliación de las intervenciones a más teléfonos públicos de otros pabellones, lo que multiplicó la escucha ilegal a quienes se encontraban en ellos.
Al menos parte de la información así obtenida tuvo una efectiva utilización, al ser filtrada y tomar estado público".

Y añade la fiscal en directa relación a los que Morales Solá llama "la Justicia determinó": las trascripciones que presentaron Carrió y Stornelli en Tribunales "son la muestra cabal de que desde el área de Asuntos Jurídicos de la Agencia Federal de Inteligencia se practicaba la escucha telefónica ilegal de conversaciones de las personas alojadas en los pabellones IRIC antes mencionados, y que parte de las transcripciones de esas escuchas fueron filtradas a terceras personas, todo ello con finalidades que se encontraban manifiestamente por fuera del objeto procesal de la causa en la que las escuchas habían sido dispuestas y que a esta altura, vale recordar, se vinculaba con que una persona detenida en el penal, sin relación con estos temas, podría haber estado intentando hacerse de explosivos".

Cuando estalló el escandalo D’Alessio y se difundió su vinculación con Stornelli, el juez Claudio Bonadío requirió esas escuchas y la oficina de escuchas - que depende de la Corte Suprema - se las proporcionó.
Curioso detalle es que la propia orden del juez que había ordenado las escuchas señala que el organismo autorizado era la Dirección de Contrainteligencia.
Pero resulta que no las tenía.
Así que fue la DAJUDECO de la Corte Suprema quien se las proporcionó a Bonadío… en el marco de la causa Cuadernos, en la que curiosamente Carlos Stornelli - quien buscaba esas transcripciones de escuchas para su propia defensa - era fiscal. Cosas vederes…


Hoy sabemos que era la Dirección de Jurídicos de la AFI de Mauricio Macri quien hacia las transcripciones y no la Dirección de Contrainteligencia, que era la oficina autorizada.

También sabemos que en la Dirección de Jurídicos de la AFI escuchaban y transcribían todo y no solo que contaba con autorización judicial.
Lo sabemos porque la AFI en esta nueva gestión se presentó ante el juez que investiga la causa de espionaje ilegal, donde se expresó que "a través del entonces Servicio Jurídico de la AGENCIA se requerían intervenciones telefónicas ante los magistrados a cargo de distintas investigaciones; luego, diligenciaban la autorización judicial pertinente ante la Dirección de Captación de Comunicaciones del Poder Judicial de la Nación (DAJUDECO), para finalmente recibir el material a través de un sistema de contenido de audios y transcripciones que funcionaba en un servidor ubicado en el Organismo".

"Dicho sistema implicaba una conexión de enlace tipo punto a punto que conectaba la DAJUDECO con la Agencia Federal de Inteligencia.
A través de ese enlace, los audios eran enviados directamente al Organismo desde donde el Servicio Jurídico, en principio, procedía a la transcripción de las comunicaciones recibidas y luego se las derivaba al área que se encargaba de su análisis".

"En definitiva, la información obtenida mediante la interceptación telefónica impulsada por la AFI y efectivizada por la DAJUDECO era recibida prácticamente en tiempo real, toda vez que las ‘escuchas’ eran transferidas a más tardar al día siguiente de realizadas en un formato de archivo ‘zip’".

Y también Cristina Caamaño le hizo saber a juez Martínez Di Giorgi que “así se han podido contabilizar aproximadamente 105.000 escuchas guardadas, cuyo impulso, procesamiento y análisis realizaron diversos agentes durante la gestión anterior del organismo de acuerdo con el entramado que se viene describiendo en diversos procesos penales en curso".

A esto debe sumarse que el propio juez Martínez Di Giorgi ya había señalado en esa causa el hallazgo de más de 240 transcripciones de las conversaciones de abogados con sus defendidos.

Cuento esto porque el tema de estas escuchas ilegales lo venimos peleando con Alejandro Rúa desde el año 2019.
Apenas aparecieron las primeras, las que contaba Joaquín Morales Solá en febrero, denunciamos su existencia y pedimos su destrucción.
En aquella oportunidad contamos con el apoyo del Colegio Publico de Abogados de Capital Federal.
Van casi tres años de pelea pidiendo lo mismo, que se busque a los culpables de haber realizado esas transcripciones ilegales de escuchas no autorizadas por ningún juez y que las mismas sean destruidas. Y que se implementen garantías de no reiteración.
Hasta la fecha, el reclamo no ha sido escuchado por el Poder Judicial argentino.

Frente a esta sordera, Alejandro Rúa ha reiterado al Relator de Independencia de Magistrados y Abogados de Naciones Unidas que es necesario que intervenga, a los fines que el organismo reclame "la destrucción de los registros amparados por la confidencialidad de las consultas entre los abogados y sus defendidos, de conformidad con los Principios Básicos sobre la Función de los Abogados adoptados por las Naciones Unidas y en amparo de los derechos reconocidos en los instrumentos internacionales y locales que fueran ya reseñados; y de todas aquellos otros que se hayan obtenido sin legitimidad a propósito de las actividades de espionaje ilegal desplegada por las autoridades nacionales en las unidades carcelarias".

Y también que "se promueva y respalde la investigación de forma eficaz, rápida, completa e imparcial", para "la verificación de los hechos y la revelación pública y completa de la verdad" y "la aplicación de sanciones judiciales o administrativas a los responsables de las violaciones", entre otros aspectos de la «reparación adecuada, efectiva y rápida del daño sufrido» que se debe a las víctimas, de conformidad con los Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del derecho internacional humanitario".

Las siguientes garantías de no repetición y según los términos de esos mismos Principios y Directrices de la ONU, contribuirán a la prevención, en orden al:
  • "ejercicio de un control efectivo por las autoridades civiles sobre las fuerzas… de seguridad”, penitenciaras y de los servicios de la inteligencia;
  • “la garantía de que todos los procedimientos civiles se ajustan a las normas internacionales relativas a las garantías procesales, la equidad y la imparcialidad”;
  • “el fortalecimiento de la independencia del Poder Judicial”;
  • “la protección de los profesionales del derecho… así como de los defensores de los derechos humanos”;
  • “la educación, de modo prioritario y permanente, de todos los sectores de la sociedad respecto de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario y la capacitación en esta materia de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, así como de las fuerzas… de seguridad”, penitenciarias y de inteligencia; 
  • “la promoción de la observancia de los códigos de conducta y de las normas éticas, en particular las normas internacionales, por los funcionarios públicos, inclusive el personal de las fuerzas de seguridad, los establecimientos penitenciarios, los medios de información…” y los servicios de la inteligencia.
Quiero señalar algo que me parece importante.
Mientras nosotros discutimos, siguen circulando escuchas ilegales que hizo el macrismo.
Y ese revoleo de escuchas se tiene que acabar.
Por una sencilla razón: que existan escuchas ilegales viola los derechos humanos de todos.
Que exista espionaje ilegal lo prohíbe la ley.
Y si no se hace algo al respecto, puede venir otro gobierno y hacer lo mismo.
Violar la ley.
Y violar tus derechos, o los míos y los de cualquiera.

El estado de derecho no admite ciertas prácticas.
Así como acaban de llamar a indagatoria a los que formaron parte de la reunión que conocemos como "la Gestapo de Vidal", porque el armado de causas judiciales es una actividad ilícita, lo mismo sucede con la realización de escuchas ilegales.

Investigar a los responsables de haber llevado adelante esa actividad ilícita, sancionarlos, tomar las medidas preventivas para que no suceda más y finalmente hacer lo que corresponde: destruir toda escucha ilegal.

El resto es sarasa pero una muy peligrosa, porque pone en riesgo los derechos de todos.

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