sábado, 10 de febrero de 2024

UN HORIZONTE SOMBRÍO, de Horacio Rovelli - 28/1/2024

Administración nacional 2023 y perspectivas para el 2024


Antes de una tormenta en el horizonte, Gustave Courbet, 1872.


La Secretaría de Hacienda de la Nación publicó a fin de enero de 2024 el resultado fiscal del año 2023, base caja (que contempla tanto los ingresos como las erogaciones percibidas, no las devengadas; esto es, no contabiliza las obligaciones del ejercicio 2023 que van a ser canceladas en el año 2024).

El gasto más significativo es el pago de los intereses de la deuda que, en el mes de diciembre de 2023, se multiplicó por seis veces con respecto al compromiso del mes de noviembre de 2023 y que representó el 54% del gasto total por intereses de la deuda del año 2023 (en un solo mes), que se explica principalmente por la devaluación de más del 100% realizada por la nueva Administración.

Paralelamente a la brutal devaluación de nuestra moneda y liberación de los precios, hubo un cambio en la contabilización de las partidas con relación a la gestión de la Secretaría de Hacienda de la Nación de Raúl Rigo (gobierno de Alberto Fernández).
En la gestión de Carlos Guberman (Administración de Javier Milei), se canceló, en diciembre de 2023, gran parte de la llamada deuda flotante del Estado, que son obligaciones ciertas pendientes de pago, constituidas por los gastos realizados en determinado periodo que por diversos motivos no habían sido abonados y que, seguramente, se debe haber acordado con el FMI que se abonen en diciembre 2023.

Todo esto en un marco en el que, desde octubre de 2023, venía creciendo el gasto corriente por subsidios a la población y transferencias a las provincias, a la par de una menor recaudación por el aumento del mínimo no imponible de la IV categoría en el impuesto a las Ganancias (el apodado “Plan Platita”).

Como resultado de lo expuesto y según la Secretaría de Hacienda de la Nación, el déficit financiero total fue de 11,4 billones de pesos y representó el 6,1% del PIB.
Y el déficit primario (antes del pago de la deuda) fue de 5,2 billones de pesos que es el 2,9% del PIB, cuando con el FMI el compromiso asumido era que iba a ser del 1,9% del PIB para el año 2023.
Y estamos hablando del déficit base caja y no del devengado (por ende, el déficit final va a ser mayor de 2,9%), si inferimos que la diferencia entre el devengado y el de base caja es menor a otros años por la imputación y cancelación de deuda flotante en el mismo año 2023.

Perspectivas 2024

El nuevo gobierno busca reducir los subsidios a la energía y al transporte, las transferencias a las provincias y frenar la movilidad previsional.

Los subsidios a la energía representaron en el año 2023 el 2% del PBI.
En el caso de la administradora mayorista del mercado eléctrico, Cammesa, que subsidia las tarifas de las boletas de luz, dado que con la segmentación tarifaria del gobierno anterior hubo aumentos en esas facturas de hasta 500%, se redujo las transferencias a la empresa.
Y en menor medida, pasó lo mismo con las facturas de gas.

La obra pública (1,8% del PBI, según lo estimado por la Secretaría de Hacienda - tal vez contemplando las obligaciones a pagar sea ese porcentaje dado que en base caja da 1,6% del PIB -) es una de las principales partidas en la mira.
La idea es dejar en pie aquellas en ejecución y frenar las nuevas, que se harían con los programas de participación privada como ya intentara Mauricio Macri en su gestión.

Otro rubro que será el núcleo del ajuste son las transferencias a las provincias, en particular los Aportes Transitorios de la Nación (ATN), una partida discrecional que incluye subsidios, asistencia social, fondos de salud y educativos.
Ese capítulo junto al gasto en programas nacionales destinados a las provincias fue de 5 puntos del PBI en el año 2023 (contempla incluso la transferencia a las provincias por 230.000 millones de pesos en los primeros días de diciembre 2023 para que estas pudieran pagar remuneraciones y las que tienen cajas previsionales, las jubilaciones y pensiones en el año 2023).

La emergencia previsional

En el Mensaje 7/23 denominado “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, al declararse la emergencia previsional, se le da amplias facultades al gobierno con la conformación del Índice de Movilidad Jubilatoria y con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (FGS).

El gasto previsional significó el 29,57% del gasto presupuestario total base caja de 2023 (1), por ende, para reducir ese gasto, el gobierno de Milei propone aumentar las jubilaciones de acuerdo con el "último dato de inflación mensual disponible al momento de comenzar el ciclo de pago de cada mes" a partir de abril de 2024.
Esto provocará, desde el momento cero, una profundización de la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados, dado que, una vez hecho el empalme, la aplicabilidad administrativa (que aún debe reglamentarse) podría implicar que el ajuste mensual se haga con un rezago de por lo menos dos meses en los datos (es decir, que en abril actualice con la inflación de febrero) y, por lo tanto, los aumentos mensuales tengan rezagos de 60 días con respecto al Índice General de Precios.

Y con respecto al FGS de la ANSES, la nueva administración dejó de cotizar los activos dolarizados al tipo de cambio oficial y usa un valor equivalente al contado con liquidación (CCL), con lo que la valuación de los activos pasó a ser 32.658 millones de dólares, contra los 76.000 millones que había informado la anterior gestión del organismo.

El secretario de Finanzas de la Nación, Pablo Quirno, en su visita a las comisiones de Diputados para explicar el proyecto de Ley Ómnibus, que en su artículo 226 autoriza la transferencia del FGS al Tesoro de la Nación (2), anticipó que la estrategia oficial es que el Tesoro rescate los títulos públicos bajo el criterio de “confusión patrimonial” (el acreedor y el deudor es el mismo), lo que permitiría limpiar algo más de 20.000 millones de dólares de deuda pública.
El resto se vendería para cubrir los pagos del sistema previsional argentino.

Las acciones en poder de la ANSES pueden ser recompradas por las empresas, entre las que figuran algunas como Ternium (del grupo Techint), Pampa Holding, Transportadora Gas del Sur (Pampa y Sieleki), Banco Macro, Grupo Galicia, Aluar y Clarín.

La devaluación

El gobierno atinó a devaluar fuertemente (el dólar oficial pasó de 400 pesos el 7 de diciembre de 2023 a 800 pesos el día 12 de ese mes y año) y paralelamente prorroga el Presupuesto 2023 para congelar el gasto, sin ajuste por inflación.

Con esa devaluación también “licuó” en términos reales los encajes remunerados del BCRA: pases pasivos (que al 22 de enero 2024 suman 27,4 billones de pesos y que se ajustan a una tasa nominal anual del 100%), más Leliq y Notaliq (de 10.075 millones de pesos, suma que es el 3,75% del total de encajes remunerados), que representaban el 11,8% del PIB en el tercer trimestre 2024 y que sería no menos de un 45% menor ante la inflación en el primer trimestre de 2024.

Pero lo que hizo es tornar cada vez más impagable la deuda en divisas (tanto de la nación como de las provincias (3).

En efecto, la devaluación explica la suba sideral del pago de los intereses de diciembre de 2023 y va a ser cada vez mayor por nuevas devaluaciones que el gobierno de Javier Milei se verá obligado a realizar ante la suba generalizada de los precios.
La inflación medida por el IPC del INDEC de diciembre de 2023 del 25,5% será sucedida por guarismos similares en enero y febrero de 2024 y, por ende, la presión de los exportadores y sobre todo de los productores, acopiadores y exportadores de la cosecha gruesa, para que se vuelva a devaluar, es una realidad.

La Bolsa de Cereales de Rosario estima la producción de maíz de 2023 - 2024 en su nivel más alto de la historia, en 59 millones de toneladas, que, sumado a un carry del ciclo previo, estimado en 4,3 millones de toneladas, arroja una disponibilidad total del grano de 63,3 millones.
Nuevamente, un “volumen récord” que supera en un 50% la oferta del año anterior. Y la estimación de la cosecha de soja es de 50 millones de toneladas.
Sin embargo, las operaciones vigentes se reducen estrictamente para afrontar los pagos inmediatos de los productores (fertilizantes, plaguicidas, mano de obra, servicios varios, impuestos, etc.), pero no liquidan su posición y retienen los granos.

En esas condiciones se debe afrontar, además del pago de los intereses de la deuda, desde la segunda parte del año 2024, la amortización del capital de los títulos de deuda canjeados el 31 de agosto de 2020.

Todo el ajuste del gasto en pesos, la venta de activos públicos, la apropiación del FGS de la ANSES, etcétera, es para hacer frente a los pagos de la deuda externa que no se investigó, y de la que no se quiere decir quiénes se beneficiaron.
Una deuda de más de 100.000 millones de dólares que se tomó en el gobierno de Mauricio Macri.

RIGI

En el proyecto de “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, que es el Capítulo II, art. 447, del Dictamen de la Mayoría (OD001/24), se crea el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de aplicación en todo el territorio de la Repú­blica Argentina, de acuerdo al Anexo II que indica una amplia gama de exenciones impositivas igual a la promoción fiscal que rige para las ensambladoras de Tierra del Fuego o la industria del conocimiento (que le ahorra a Marcos Galperín 84 millones de dólares anuales en impuestos).

Se trata de proyectos de inversión de 200 millones de dólares o más, ya sea para un desarrollo nuevo o para la ampliación de uno existente, en sectores dinámicos de la economía, como hidrocarburos, minería, agroindustria, infraestructura, forestal, tecnología, que no lo necesitan porque nuestro país tiene en ellos ventajas comparativas y naturales con respeto al resto del planeta.
Sin embargo, se pretende asegurarles a estos sectores estabilidad fiscal por 30 años y, a partir del tercer año, se les garantiza la libre disponibilidad de divisas y cero derechos de exportación.

Incluso les disminuye la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35 al 25% y lo que es peor, como la autoridad de aplicación es el gobierno nacional, este puede determinar sobre los impuestos provinciales y definir el marco regulatorio para el desarrollo de la inversión, en una delegación de facultades de manera explícita por parte de las provincias hacia la Administración nacional, que puede disponer la condonación de todos los impuestos nacionales y los provinciales.
De aprobarse la implementación del RIGI, el Poder Ejecutivo puede decidir sobre la concesión de un pozo petrolero en Santa Cruz, así como determinar las condiciones para un desarrollo minero en Catamarca.

En síntesis

El accionar del gobierno de Javier Milei, el DNU 70/23 y el proyecto de Ley Ómnibus perjudican a los trabajadores, a los jubilados y pensionados, a los inquilinos, a los consumidores, al patrimonio nacional y a nuestra soberanía, pero benefician al gran capital, tanto local como - y sobre todo - al extranjero.

Para ello solicita una suma de facultades y delegación de funciones legislativas que, de aprobarse, significaría violar el artículo 29 de nuestra Constitución nacional.
Además, al permitir el ingreso de tropas extranjeras y otras extravagancias, incurre en el incumplimiento del Acta de Independencia que afirma que somos libres del rey de España y de toda otra dominación extranjera, quien así no lo hiciere será considerado y penado por infame traidor a la patria.


(1) Después de las transferencias totales a las personas (por ejemplo AUH, plan progresar, etc.), a las universidades y a las provincias, es el mayor gasto estatal nacional.

(2) En el Orden del Día 001/24 pasó a ser el art.194 del Dictamen de la Mayoría.

(3) 
Las provincias administradas por Cambiemos imitaron al gobierno de Mauricio Macri, tomando deuda externa por un total de 14.000 millones de dólares en 2016 y 2017.

RECHIFLADO EN SU TRISTEZA, de Julia Strada - 21/1/2024

El mundo imaginario del Presidente, al desnudo en Davos


La intimidad del encuentro con Georgieva, según Navaja.

El Presidente se cree disruptivo pero su discurso en Davos estuvo plagado de datos imprecisos y vagos, conceptos falsos, y con un marco teórico atrasado y viejo.
Milei saca conclusiones en base a estadísticas de PBI per cápita y crecimiento mundial entre el año 0 y el 1800.
La base de Maddison es un digno intento de reconstrucción estadística pero lo cierto es que ¡no hay datos para las épocas remotas que Milei cita!

Hay mil años de historia (entre el año 1 y el 1000) que tienen una muy vaga estimación (por la ausencia total de fuentes estadísticas) en gran parte del planeta, es decir tres continentes: América Latina, Asia, África.

Hay 16 siglos (año 1 a 1600) donde cuatro países desarrollados de Occidente (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos) tienen el mismo valor.
En ese mismo periodo, la única variación real de aumento del PBI es la de Europa.

Lo que está claro, y es obvio para cualquiera que haya cursado historia en la escuela primaria o secundaria, es que hay un salto en el crecimiento económico desde el 1800 producto de la revolución industrial, que significó un cambio en el modo de producción.

El pasaje de la Edad Media al Capitalismo.
¡Gran descubrimiento, Milei!
Es algo que ya se sabe hace tiempo, lo dijo un economista muy relevante del siglo XIX, se llamó Karl Marx y lo escribió en El Manifiesto Comunista, adjudicándole un carácter revolucionario a la burguesía por su ruptura con el modo de producción anterior.

¿Leyó Milei al premio Nobel en economía Simon Kuznets?
Kusnetz ya había dicho que no todo era el PBI.
Publicó la obra Ingreso nacional y su composición en 1941, y ganó un premio Nobel por esta contribución, pero justamente fue él quien advirtió el riesgo de sólo mirar el PBI per cápita como única manera de medir el bienestar.

Billonarios y pobres

Milei dijo en Davos: “Si tomamos el período entre el año 2000 y el 2023, la tasa de crecimiento volvió a acelerar el 3% anual, lo que implica que podríamos duplicar nuestro PBI per cápita en el mundo en tan sólo 23 años”.

El mundo no discute si el capitalismo genera crecimiento.
La preocupación es por la desigualdad del sistema: en los últimos tres años la fortuna de los cinco hombres más ricos más que se duplicó (+114% según OXFAM).
A este ritmo, en diez años aparecerá un nuevo billonario (que para Milei sería un “héroe”) ¡pero se necesitarían 200 años más para erradicar la pobreza!

El cuento de la decadencia argentina

El Presidente dijo en Davos que la Argentina era potencia a fines del siglo XIX y que el estancamiento vino con el “colectivismo” posterior.

Eso es falso: hay que mirar bien los datos.

Entre 1860 y 1895 la Argentina tuvo un gran crecimiento que luego se frenó.
¿Por qué?

Por sus bases débiles de sustentación:

1) el crecimiento fue por expansión de frontera productiva pero con poca educación y con escaso valor agregado (5% sólo de exportación de harina), es decir demasiada dependencia del factor tierra (ya lo dijo Alberdi); y

2) La Argentina en esa época forjó una fuerte dependencia de la inserción primario exportadora, sin industria, lo cual tuvo un límite brusco por la crisis internacional de 1929.


Eran tan desastrosas las condiciones de vida durante esa época que Julio Argentino Roca, en 1904, encargó un informe a Bialet Massé para diagnosticar la situación.
Los argentinos trabajaban 16 horas, vivían hacinados y hasta cobraban en especie.
Eso luego dio origen al Departamento de Trabajo encabezado por Joaquín V. González y a la Ley Nacional del Trabajo.
Aunque Milei se esfuerce en buscar, no va a encontrar peronismo en la época: Perón tenía nueve años de edad... estaba en pantalones cortos.

Para Milei, Roca fue “uno de los mejores Presidentes argentinos”.
Pero Roca, en pos de la organización nacional, más que duplicó la cantidad de impuestos existentes y los sueldos pagados por el Estado Nacional.

Oscar Oszlak lo estudió muy bien:
En la década del ‘80 aumentó la cantidad de impuestos: en 1880 había diez rubros de ingresos, y cinco años más tarde ya había 23 (memoria Ministerio de Hacienda, 1890).
La recaudación de impuestos del Estado nacional se incrementó de forma explosiva entre 1863 y 1886: 241%.
Peor aún, para el año 1908 los impuestos per cápita ya eran 346% más altos que en 1863.
Los sueldos pagados por el Estado nacional, en su importe anual medido en oro, se duplicaron entre 1879 y 1890, con Julio Argentino Roca.

Industria y peronismo para crecer

En comparación con Estados Unidos, la Argentina tiene un muy buen desempeño entre 1945 y 1975 (1,9% versus 1,1%), época de sustitución de importaciones y desarrollo industrial, de salarios al alza, movilidad social ascendente y en camino de ser un país exportador industrial.
Sin industria, desde 1975 hasta 2002, nos fue peor.

El peor período para la Argentina fue el protagonizado por economistas liberales (Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy): nuestro país disminuyó su PBI per cápita un 0,5%.
Y nuevamente, desde 2002 hasta 2015, se produjo el mayor salto en el PBI per cápita: 4,7% anual acumulativo.


Lucas Llach y Pablo Gerchunoff (como bien señala Ezequiel Adamovsky
 en Anfibia) aportan datos contundentes para ratificar que la Argentina declina en relación a la economía de Estados Unidos desde 1913 y la caída se sostiene hasta la crisis del ‘30:

  • En 1885 el ingreso per cápita argentino era el 74% del estadounidense;
  • En 1913 cae a 64%;
  • En la crisis de 1929 la Argentina empeora más aún (29%);
  • Desde Perón al golpe de 1976, la Argentina recupera terreno: 12 puntos porcentuales es la mejora del ingreso per cápita respecto de Estados Unidos;
  • Entre 1975 y 2001 vuelve a retroceder fuertemente (29%)


Las tasas acumulativas de crecimiento argentino en el siglo XX también favorecen al peronismo:
  • La Argentina como granero del mundo, entre 1900 y 1930, creció a un ritmo de 4,5% por año;
  • La primera ISI (industrialización sustitutiva de importaciones), forzada por la crisis internacional entre 1931 y 1945, registró tasas de crecimiento anual de 2,18%;
  • El primer gobierno de Perón creció a un ritmo de casi 4% anual (3,98%) entre 1946 y 1955;
  • La segunda ISI, entre 1956 y 1974, sostuvo ese ritmo, creciendo a 3,84% anual.
  • La dictadura, el radicalismo, el menemismo y el gobierno de la Alianza significaron un periodo de crecimiento muy magro, inferior a 1% anual (0,86%) entre 1976 y 2002;
  • El gobierno de Néstor Kirchner registró la mejor tasa de crecimiento anual, con 8,74%;
  • Los gobiernos de CFK, entre 2008 y 2015, crecieron al 1,87% anual, con cambio de ciclo internacional mediante por la crisis internacional del 2008;
  • El gobierno de Macri fue catastrófico, con una caída de un punto por año (0,99% anual);
  • Por último, el gobierno del Frente de Todos, con pandemia incluida, creció a 1,49% anual.



La ilusión de elegir

Milei adscribe a la escuela austríaca, la cual niega las fallas de mercado (¡que hoy reconocen hasta los propios neoclásicos!).
Los austríacos dicen que la competencia está impedida porque el Estado la dificulta artificialmente.
Sin embargo, en los principales sectores económicos de la Argentina no hay competencia, hay cartelización, sin que pueda atribuirse al Estado.
Veamos el índice de concentración Herfindahl Hirschman (HH): da altísimo en alimentos básicos, productos de limpieza e higiene personal.


Y vean también la concentración en la venta de fideos:
seis marcas de Molinos acaparan el 80%.


En insumos difundidos directamente hay ausencia de competencia en sectores como aluminio, plástico, acero y papel.


Prepagas cartelizadas

La Coalición Cívica denunció a Claudio Belocopitt (de Swiss Medial Group y Medicus) y a las prepagas por aumentar los precios de las cuotas ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia
¿Qué plantean?
Que los aumentos de enero / febrero son por un acuerdo celebrado en el marco de la cámara de empresas que los nuclean (UAS) y que, según la legislación vigente, la mera acción coordinada de dos o más competidores para fijar los precios a los consumidores es una conducta ilegal.

Vean la facturación de los principales laboratorios en la Argentina. En millones de USD (a precios mayoristas) en 2021 (Fuente CILFA).


Para seguir analizando el discurso de Milei en Davos, su marco teórico vetusto y con poca aplicabilidad a la realidad argentina (y global), recomiendo leer el informe del CEPA.

martes, 6 de febrero de 2024

MILONGA PARA LOS ORIENTALES, de Jorge Luis Borges



Milonga que este porteño
dedica a los orientales,
agradeciendo memorias
de tardes y de ceibales.

El sabor de lo oriental
con estas palabras pinto;
es el sabor de lo que es
igual y un poco distinto.

Milonga de tantas cosas
que se van quedando lejos;
la quinta con mirador
y el zócalo de azulejos.

En tu banda sale el sol
apagando la farola
del Cerro y dando alegría
a la arena y a la ola.

Milonga de los troperos
que hartos de tierra y camino
pitaban tabaco negro
en el Paso del Molino.

Milonga del primer tango
que se quebró, nos da igual,
en las casas de Junín
o en las casas de Yerbal.

Como los tientos de un lazo
se entrevera nuestra historia,
esa historia de a caballo
que huele a sangre y a gloria.

Milonga de aquel gauchaje
que arremetió con denuedo
en la pampa, que es pareja,
o en la Cuchilla de Haedo.

¿Quién dirá de quienes fueron
esas lanzas enemigas
que irá desgastando el tiempo,
si de Ramírez o Artigas?

Para pelear como hermanos
era buena cualquier cancha;
que lo digan los que vieron
su último sol en Cagancha.

Hombro a hombro o pecho a pecho,
cuántas veces combatimos.
¡Cuántas veces nos corrieron,
cuántas veces los corrimos!

Milonga del olvidado
que muere y que no se queja;
milonga de la garganta
tajeada de oreja a oreja.

Milonga del domador
de potros de casco duro
y de la plata que alegra
el apero del oscuro.

Milonga de la milonga
a la sombra del ombú,
milonga del otro Hernández
que se batió en Paysandú.

Milonga para que el tiempo
vaya borrando fronteras;
por algo tienen los mismos
colores las dos banderas.

lunes, 5 de febrero de 2024

SEPA PORQUÉ ES USTED MACHISTA. de María Elena Walsh (publicado en la revista HUMOR (R) en 1980.


1. Porque le falta el principal de los sentidos: el del humor.

2. Porque se siente Dios, aunque no sea Ministro.

3. Porque cree todo lo que le dicen los medios (o miedos) de difusión de la Argentina actual, y ya tiene el cerebro más lavado que mate cebado por un polaco.

4. Porque su mamá es una santa, por lo tanto las demás mujeres son unas brujas.

5. Porque su mamá es una bruja, por lo tanto las demás mujeres también.

6. Porque no tiene mamá y no consigue quien lo mime.

7. Porque en realidad le gustan más los hombres, aunque no ejerza.

8. Porque quiere hacer mérito ante los centros de poder, exclusivamente masculinos: empresariado, Fuerzas Armadas, animadores de TV, deporte, sindicatos, clero, pompas fúnebres, etcétera.

9. Porque todo ese asunto de la gestación y el parto le da miedo y asquete, como la educación sexual al Ministro de Educación.

10. Porque usted tiene los mismos atributos de Woody Allen pero no le dan el mismo resultado.

11. Porque no soporta la idea de un rechazo sexual hacia usted o hacia otro, y cree que la bella siempre debe estar a disposición de la bestia.

12. Porque usted no vive en el presente (y para eso lo ayudan mucho) sino en la prehistoria mental, y se da manija con tangos del 40.

13. Porque usted es burro y en lugar de corregirlo con tiempo y esfuerzo lo disimula con agresividad.

14. Porque usted es culto pero culturiza fuera de la maceta, y leyó a Julián Marías y no a Simone de Beauvoir.

15. Porque en el fondo es antisemita, antinegro, antiobrero, antijoven, pero como eso ya no corre se desquita con la misoginia, que aquí y ahora viene con premio (pero no se descuide: por poco tiempo más).

16. Porque usted ama el orden por sobre todo, y cada cosa en su lugar: las mujeres en la cocina (o en cueros en tapas de revistas), y Pinochet, Castro y García Meza en el poder.

17. Porque cree que la inepcia es cuestión de sexo, que es como creer en la cigueña o en elecciones inminentes.

18. Porque teme que las mujeres hagamos rancho aparte, y no piensa que son los hombres quienes lo inventaron y perpetúan. (Ver punto 8.)

19. Porque supone que la mujer quiere imitar al varón, y no sabe que antes muerta que imitar a semejante fabricante de desastres, desde la guerra atómica hasta el IVA.

20. Porque le gusta que al mundo lo manejen los colectiveros.

21. Porque tiene mucha paciencia para dejarse pisar la cabeza por cualquier matón y muy poca para comprender errores de mujeres, que al fin y al cabo son, históricamente, debutantes en la mayoría de las profesiones.

22. Porque teme que las mujeres "pierdan la femineidad", cosa imposible de perder, salvo que usted llame así a cosméticos y pilchas.

23. Porque usted teme que le roben algo y no sabe bien qué, a pesar de que a diario lo saqueen y basureen, y no precisamente las mujeres.

24. Porque es sincero, y vale más machista recuperable que "feminista" patrocinante como un papito que a las pretensiones femeninas dice que sí PERO...

Ahora ya sabe.
Con estos 24 puntos usted ahorra años y fortunas en psicoanálisis.
Usted puede ser hombre o mujer, el machismo tampoco es cuestión de genes: poca gente más machista que algunas mujeres, sólo que ellas lo son por instinto de conservación, por despiste, por imitar a los hombres, por comodidad o porque así las dejan hablar por TV.

Usted también lo es por todas estas razones pero además porque se cree superiorcito: hace unos 10.000 años que le pasan el aviso y claro, usted sigue comprando un producto inexistente.
Ahora puede seguir siendo machista, pero con apoyo logístico.

No se trata tampoco de ejercer la represión desde estas páginas.
Es posible que la perseverancia le acarree aplausos y sensación de deber cumplido, amén de las palmadas de la patota.
Pero ojo que no hay premio mayor que saberse persona inteligente y civilizada.
Si no opta por eso, estará contribuyendo a la contaminación mental, que es la que nos mata.
Y no la humedad.

Estará inflando la maquinaria del prejuicio y la prepotencia y al fin se va a quedar solo como un ciempiés, de luto, convertido en drácula de utilería y en hazmerreír de las criaturas primaverales.

TÉRMINO, de MAría Elena Walsh (escrito entre sus 14 y 17 años..!!)

Yo sé que estoy en vísperas de lo desconocido:
un presagio madura tristemente en mi pulso.
Por él ¡oh despiadado! ya imagino las noches
en que andaré descalza por pasillos oscuros.

Retoños de dolor que imaginó mi frente
en rojas certidumbres florecerán mañana.
Tengo el presentimiento de mi infausto bautismo,
de la amarga parcela que me está reservada.

Que el silencio presida mi pavorosa angustia,
que nada en mí pretenda huir de lo inevitable.
Para sufrir más tarde el tiempo de las lágrimas
vivo ahora esta edad de sed y aprendizaje.

Todas las cosas deben florecer. Que el augurio
se nutra de mi sangre y cumpla mi presente.
Como él es el paisaje que habitará mi dolor
yo soy un sitio que habitará la muerte.

viernes, 2 de febrero de 2024

MILEI Y LA IDEA DEL COMUNISMO, de Daniel Álvaro - 2/2/2024

Como la anticiparon Marx y Engels desde las primeras líneas del Manifiesto comunista hace casi dos siglos, el comunismo se mueve a la manera de un fantasma.
Aparece, desaparece y reaparece. Nunca deja de asediar.
Incluso y sobre todo en los momentos en que parece estar más muerto que vivo.
Hoy en día, cuando el fantasma del comunismo ya no es reconocido como una potencia por ninguna de las potencias que dominan el orden mundial, aquel se ha convertido, sin embargo, en objeto de un renovado interés teórico.

El debate contemporáneo sobre “la idea del comunismo” - según una expresión de Alain Badiou - reúne a intelectuales de todo el mundo en torno a congresos, revistas, libros y otras instancias académicas.
Es sintomático que el debate en cuestión gire alrededor de la “idea” antes que de la “práctica” comunista.
Esto obedece a diversas razones.
Acaso la más evidente es que se trata de una discusión eminentemente filosófica, lo que desde luego no excluye reflexiones en clave histórica y política.

Ahora bien, el hecho de que los análisis en curso sobre el comunismo tengan lugar predominantemente en el seno de la academia es un indicio del lugar retirado que ocupa en el presente.
Fuera de estos medios especializados y de los reducidos espacios políticos donde la idea comunista continúa inspirando acciones con vistas a una sociedad poscapitalista, la representación corriente que se tiene del comunismo oscila entre una antigüedad ideológica que hace tiempo ya no aporta novedades y el recuerdo pavoroso de uno de los grandes regímenes totalitarios del siglo XX.
El fracaso incontestable del “socialismo realmente existente” y el sucesivo devenir capitalista del mundo contribuyeron a fijar esta doble representación del comunismo en el imaginario social.

No obstante, los pensamientos y las experiencias comunistas actuales asumen formas inéditas, esto es, formas radicalmente heterogéneas respecto de la ortodoxia filosófica y política que servía de doctrina a los Estados y partidos identificados tradicionalmente con el comunismo.

Sea como fuere, lo cierto es que la exigencia comunista de justicia, libertad e igualdad hoy sobrevive en gestos éticos y políticos francamente minoritarios si se los considera desde un punto de vista global.
La palabra misma “comunismo” perdió la fuerza y la centralidad que tuvo hasta fines del siglo pasado en el lenguaje corriente de la política.
Por eso mismo la situación actual no puede más que sorprender.

El anticomunismo extremo de Milei, primero reflejado en sus arengas mediáticas como candidato y ahora en sus discursos como presidente de la nación, tiene como mínimo un efecto paradójico.
A fuerza de invocar el nombre de un fantasma que se creía exorcizado para siempre desde el final de la Guerra Fría, el fantasma reaparece en el momento y el lugar donde menos se lo espera.
Su presencia espectral se hace sentir como símbolo de oposición y resistencia a un proyecto económico, político y cultural que tiene como objetivo fundamental favorecer al sector más concentrado del capital nacional y transnacional en detrimento de la inmensa mayoría de la población argentina.

La obsesión de Milei con el fantasma del comunismo, su compulsión repetitiva a identificarlo con la causa de los males que aquejan al sistema capitalista, colaboró en la puesta en circulación de un término que había caído provisionalmente en desuso.
En verdad, poco importa si la idea que tiene Milei del comunismo se corresponde con lo que esa palabra todavía es capaz de nombrar. Para el caso, su concepción del comunismo es tan anacrónica, y por lo demás inexacta, como su percepción del capitalismo de libre mercado.

Lo que importa es que su discurso reactiva un significante capaz de canalizar el descontento creciente de aquellas y aquellos que, más allá de su orientación ideológica o filiación partidaria, sienten la amenaza fundada de perderlo todo, incluida la posibilidad de sobrevivir con un mínimo de dignidad.
El empobrecimiento y la precarización de grandes sectores de la sociedad acaso sean las consecuencias más inmediatas y sensibles del plan de gobierno de Milei, lo que no vuelve menos acuciante la vulneración de derechos y formas de vida de una multiplicidad de actores sociales, desde los movimientos de mujeres, disidencias y alteridades, hasta las instituciones públicas vinculadas a la ciencia, la educación, la cultura y el cuidado del medio ambiente.

En semejante coyuntura, tal vez no sea inútil recordar la definición de comunismo, a la vez simple y potente, que proponía el filósofo y activista Toni Negri en una entrevista reciente, poco tiempo antes de morir:
“El comunismo es una pasión colectiva alegre, ética y política que lucha contra la trinidad de la propiedad, las fronteras y el capital”.

* Investigador del CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires.

UN HOMBRE, de Jorge Boccanera

Un hombre se me viene cayendo por la sangre,
con una copa rota entre los dientes.
No soy yo: somos todos,
La soledad.
El tajo de odio en la memoria somos.

Un hombre se me viene derrumbando
por la oscura saliva del silencio,
salpicando mis ojos con antiguas cucharas.
Lágrimas que él inventa cuando pisa
los charcos de mi sangre.

Un hombre se me viene cayendo por la herida.
No hagan música o fuego.
No soplen ni respiren.
Quiere decirnos algo

Hay un sur de rodillas preguntando
dónde estábamos todos.
Cómo fue que dejamos crecer la indiferencia
para que de una puerta salga el enceguecido,
tirando puñetazos al aire,
echando espuma por la boca.

Un hombre se me viene cayendo por la sangre
con pasos de borracho.
No hagan ruido, no escupan,
no demoren: quiere decirnos algo.

martes, 30 de enero de 2024

NIEBLAS DEL RIACHUELO, de Enrique Cadícamo

Turbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han de quedar…
Sombras que se alargan en la noche del dolor;
náufragos del mundo que han perdido el corazón…

Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar…
Torvo cementerio de las naves que al morir,
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir…

¡Niebla del Riachuelo!..
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando…

¡Niebla del Riachuelo!…
De ese amor, para siempre,
me vas alejando…

Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí…
esa misma voz que dijo: “¡Adiós!”.

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín…
Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación…

Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar…
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la “botella del figón”…

sábado, 27 de enero de 2024

NUEVA LUNA, MUNDO ARJO, de Luis Alberto Spinetta

Esta canción de amor pintó un amanecer indiferente.
Perdida y consabida idea de amar, amar por siempre.
Entonces vi sólo un rayo de luz, inconsciente aún:
lo ví nacer al olvido de los limbos.

No sé por qué, jadeante, el río despertó como una sombra,
apenas retenido por el ir y venir de sus difuntos.
Esta noche mi casa no está.
Siento miedo de que el sol por fin nos caiga.

Febrero de vinilo rojo carmesí, inútilmente,
tratando de salvar la seda de tu piel de toda fiera.
Tal vez oí una dulce oración en el plexo solar,
canción de amor contra tanta desdicha.

Tan pronto llega el día, tan pronto va a estallar.
¿Y por qué toda la poesía y toda la vida no se juntan aquí?
Este río no tendrá que parar.
Siento miedo de que el sol por fin nos caiga.

Nueva luna, sentada como un gato en este techo.
Nueva luna amiga de la paz y la verdad.
Tal vez vos me dirás: ya no repitas nunca más "yo te amo"
¿Y esta tierra que tiembla al hablar...?

Mundo arjo de argentum y dolor.
Esta noche mi casa no está.
Siento miedo de que el sol por fin nos caiga...
nos caiga.

jueves, 25 de enero de 2024

LA ANARQUÍA Y LOS MONOPOLIOS, de Ricardo Aroskind - 211/2024


Diseño, Alejandro Ros. Animación, Silvia Canosa.

Mientras en Buenos Aires continúan intensas y opacas negociaciones en torno a la agenda pro - corporativa planteada por el gobierno de La Libertad Avanza, el Presidente Javier Milei tuvo la oportunidad de exhibir su conjunto discreto de ideas en el Foro de Davos, cónclave anual de figuras influyentes de la política y los negocios a nivel global.

El discurso presidencial debió haber sido un insumo importante para enmarcar el sentido del DNU y la Ley Ómnibus que se están negociando: no se reconocen otros intereses válidos que los de las grandes empresas, sin importar si son nacionales o extranjeras.
El bien de la sociedad aparece como un residuo de la ganancia empresaria.

Queda claro que en la derecha que no está formalmente en el gobierno no existen las preocupaciones democráticas y republicanas que la atormentaban bajo los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y de Alberto Fernández.
Hoy todo es espíritu constructivo y de colaboración, por más que se pisotee un poquitito la Constitución, el derecho público e incluso lo votado hace unas pocas semanas.

El control de las diversas fracciones del capital concentrado sobre buena parte del sistema político nacional se expresa en que las pretensiones autoritarias y retrógradas del gobierno no encuentran prácticamente reparos en el personal político del pan - macrismo.

Mucho ya se ha dicho - a nivel nacional e internacional - sobre la inconsistencia de las ideas económicas expuestas por el titular del Ejecutivo argentino, la falsedad de los datos históricos citados y el grado notablemente reaccionario de las conclusiones que expresó Milei en su discurso.

Pero vale la pena remarcar algunas cuestiones sobresalientes de una exposición que causó incredulidad y estupor en la mayoría de los actores internacionales que lo escucharon.

En principio, la advertencia mileísta sobre la acechanza universal del socialismo en Occidente - en la medida en que no se adopten sus ideas - y la acusación de que casi todo el espectro político planetario comparte razonamientos colectivistas que preparan el terreno para la implantación de las ideas de Karl Marx, tiene como antecedente histórico concreto el discurso de la última dictadura militar argentina, que denunciaba a todo Occidente - en especial al Presidente norteamericano James Carter - por haber abandonado la lucha sin cuartel contra el comunismo, mostrando una comprensión nula del mundo en que vivía.
La Argentina del genocidio inconfesable era el bastión de las ideas de la libertad de Occidente.

El embate contra el Estado - sin otro adjetivo que ayude a establecer una referencia histórica concreta - es una de las piezas arqueológicas más notables emitidas en las últimas décadas por una figura institucional importante.


Milei generó incredulidad y asombro en Davos. Foto: EFE.

Ni los financistas de Wall Street, prolijamente rescatados en 2008 por el gobierno norteamericano, suscriben una visión tan irreal como temeraria del papel del Estado en la economía y en la sociedad.
El FMI, a pesar de su monocorde e invariable recomendación de ajuste para todo el mundo periférico, siempre incluye una piadosa recomendación de tomar medidas estatales paliativas destinadas a los sectores más vulnerables.

En el propio Foro de Davos se ha discutido extensamente la situación del capitalismo global a lo largo de los años, y ha crecido la idea de que el neoliberalismo tan aclamado en los ‘90 merece correcciones significativas, precisamente en cuanto a los desbordes en materia de desregulación financiera y la ausencia de regulación pública, que entrañan riesgos sistémicos.

Finalmente, la entronización del gran empresario como héroe máximo del sistema es una apuesta ideológico - cultural que tiene sentido en el marco de la tendencia a una desmesurada concentración de la riqueza y los ingresos en una ínfima minoría mundial.
Esa concentración es producto de complejos procesos históricos, como la evolución del capitalismo luego de abandonar el período keynesiano, el salto tecnológico de las últimas décadas, la financiarización, la preeminencia política norteamericana en la posguerra fría y la proyección del estilo de consumo occidental - y de sus grandes conglomerados - hacia todo el planeta.
Factores todos irreductibles a la capacidad individual de ciertos sujetos.

El enorme poderío productivo del sistema mundial y las constantes innovaciones tecnológicas son producto de un trabajo colectivo, organizativo - tecnológico, expresión de una gigantesca división mundial del trabajo que aún no ha sido asumida cabalmente por la humanidad.

Era esperable, en un contexto cultural ultra - individualista, que algunos personajes quisieran atribuirse a sí mismos los méritos del esfuerzo colectivo de la humanidad, pero es penoso que figuras públicas que representan a países se ofrezcan como voceros y publicistas del ridículo narcisismo de algunos accionistas mayoritarios. La confrontación de Milei con los neoliberales en relación al significado de los monopolios devela también los pliegues de la discusión teórica en el mundo del gran capital.
Los neoliberales son, en la práctica, pro - monopólicos, porque esa es la dirección del capitalismo histórico en su actual etapa.
Sus políticas concretas son pro - monopólicas.
Por eso han dejado completamente de lado los derechos de usuarios y consumidores, las políticas de defensa de la competencia y el combate a las corporaciones que detentan posiciones dominantes en los mercados.
Pero el neoliberalismo ha mantenido la farsa de ser la continuidad “moderna” del viejo liberalismo, que creía en la competencia como un reaseguro fundamental contra la concentración de poder, los abusos y la explotación el mercado.

Cuando se observa la práctica de política económica de la última dictadura, del menemismo y del macrismo, se hace evidente que todo favoreció el despliegue de intereses monopólicos, y que la competencia verdadera no le importó a nadie.
Sin embargo, por una cuestión de respetabilidad social y académica y en tanto relato que pretende convencer a toda la sociedad de sus bondades, los neoliberales mantienen ese discurso formal pro - competencia.
Milei viene a transparentar que se gobierna para los monopolios, que está bien que sea así, y que es lo único que importa porque supuestamente generan más riqueza.

Milei sacrifica el mundo encantado - inexistente - de una economía capitalista competitiva al servicio de los consumidores, para plantear en toda su crudeza una ideología pro - monopólica que implica una reconfiguración de todo el imaginario de la derecha económica y política.
¡Que el pez grande se coma a todos!


Una ideología perimida y disfuncional

Pero lo de Milei no es pura teoría.
Milei está a cargo de la Presidencia de la Nación argentina.
Por más extravagantes que parezcan sus planteos, por más anti - diplomáticos que sean, ya están teniendo efectos.
No sólo se trata de una ideología arcaica e inaplicable en una sociedad moderna, sino que los intentos de ponerla en práctica tienen efectos muy disfuncionales sobre nuestro país.

Por ejemplo: se puede discutir si la mejor política internacional para la Argentina es la apuesta al multilateralismo - relaciones e intercambio con todo el mundo - o sólo tratar con Occidente, al viejo estilo de la guerra fría.
Pero se entra directamente al campo del daño innecesario provocado por el fanatismo ideológico si se ofende y maltrata a la segunda potencia del mundo, como acaba de hacer la canciller Diana Mondino, jactándose de un encuentro oficial con la encargada de negocios de Taiwán.

Se puede discutir qué había que hacer con las empresas públicas que daban pérdida.
¿Mejorarlas?
¿Aceptar que a pesar de tener pérdidas traían otros grandes beneficios al resto de la economía, lo que justificaba su continuidad?
¿Venderlas a privados para que las gestionen mejor?
Ahora, en cambio, se está proponiendo vender las empresas públicas que dan ganancia, lo que transparenta el interés económico verdadero que mueve a la derecha económica y a sus políticos empleados: hay que ceder toda actividad que pueda dar ganancia al sector privado.
Al final de cuentas, Menem también privatizó empresas que daban ganancia o que fueron puestas en condiciones para hacerlo en el cortísimo plazo.

Otra obsesión ideológica presidencial es la destrucción de la moneda nacional. ¿Para qué proceder a la dolarización si es mucho mejor contar con una moneda nacional confiable?
¿Son tontos los países que sostienen sus propias monedas, los europeos, los chinos, los japoneses, los coreanos, los brasileños, o lo hacen porque tienen claras ventajas económicas al sostener su soberanía monetaria?
Se puede discutir cuál es el mejor camino para tener una moneda nacional estable, pero la obstinación en reemplazarla parte de una ideología extremista y disfuncional.
O en todo caso funcional a la destrucción de la soberanía nacional.

La dolarización es incompatible, por ejemplo, con una total apertura financiera como la que se pregona, porque en el entorno de una globalización crecientemente inestable como la actual, la estabilidad de nuestra economía quedaría completamente subordinada a movimientos impredecibles de capitales locales e internacionales, a la fuga constante que realizan los grandes capitales que operan en nuestro país, o a cualquier cimbronazo interno o externo, que tendría el efecto de vaciar en poco tiempo a nuestra economía de los recursos monetarios básicos para seguir operando con cierta normalidad.

Los costos económicos que puede traer el extremismo ideológico de derecha ya se notan en las políticas del Ministerio de Economía y del Banco Central, que apuntan a destruir el ahorro interno existente en pesos y a comprimir drásticamente el mercado interno, en pos de un experimento contraproducente para el bienestar y la estabilidad de la sociedad.

Satisfacciones para pobres y ricos

Mientras nos vamos sumergiendo en el aventurerismo económico y social, es necesario darles algún tipo de satisfacción a los votantes para mantener sus ilusiones y fantasías en pie.
El prometido combate contra “la casta” de un gobierno que tiene a Luis Toto Caputo como ministro de Economía, a Patricia Bullrich como ministra de Seguridad y a Mauricio Macri como mentor general, tiene que expresarse de alguna forma.

Así el pueblo tuvo la reconfortante noticia de la eliminación del servicio de café y medialunas en la Casa Rosada, lo que ofreció una generosa compensación por las penurias que se viven en lo cotidiano.
Pero por si esto fuera poco, se anunció que si se realizan asados en la Quinta de Olivos los comensales deberán compartir la cuenta: nada de comerse un chorizo con la plata de la gente.
Por otra parte, el Presidente viajó al cónclave de Davos en un vuelo comercial privado, y llevó consigo una reducida comitiva.

Todos estos gastos son ínfimos en relación al tamaño del PBI, del gasto público, del déficit fiscal y hasta de lo que gasta una empresa privada importante en tareas similares.
Pero, sobre todo, estos “ahorros” son insignificantes en relación al daño económico que la gestión mileísta le hace a la producción nacional, a la pérdida de puestos de trabajo y a las posibilidades de generar riqueza y exportar que tendría el país con una política alternativa.

Sin embargo, por ahora estos gestos alcanzan para mantener la mística de un gobierno “austero” que comparte con su pueblo la miseria que está generando.


Presidente en vuelo comercial, para alegría de Doña Rosa.

Pero también las empresas se ilusionan: mientras las que proveen gas sueñan con un aumento del 350%, las de colectivos sueñan con pasajes de 300, 500 y 1.000 pesos.
También las empresas propietarias de viviendas tienen su esperanza: si las dejan poner en el cielo los alquileres, afluirán de a miles los aspirantes a pagar el 70 u 80% de su salario para que ellos puedan tener una buena rentabilidad.
Todos acarician estas ensoñaciones en un clima social propicio para la formulación de delirios individuales.

Las alegrías de los votantes mileístas en cuanto a las contundentes victorias contra la casta que les ofrece el gobierno - que, se les dijo, es la causante de todos los males - están destinadas a chocar contra las fantasías desatadas de los sectores propietarios de que pueden hacer de aquí en más lo que quieran con los precios de los bienes y servicios.
Remarcan en forma salvaje porque piensan que algún Dios recóndito proveerá para que la gente pueda soportar la catarata desatada de aumentos.
Pero resulta que aquella deidad proveedora de clientes, de consumidores, se llama Estado de Bienestar, la bestia negra del Presidente Milei.

Por ahora lo único cierto es que la sociedad se encamina a una situación caótica en materia de ingresos, producto de la insensatez de la política oficial.

La reciente masacre de González Catán, en la que murieron cinco personas, ocurrió en relación a la dificultad grave para el acceso a tierras precarias por parte de población carente de todo.
El ominoso episodio de violencia habla de la urgencia de la intervención pública para atender necesidades prioritarias, de las cuales el mercado no se enteró ni se enterará.
Necesidades básicas que no pueden esperar a que un héroe corporativo del siglo XXIII se ocupe de ellas.

Sembrando una crisis económica, social y política

Vale la pena, para enmarcar el fenómeno político Milei y sus implicancias concretas, repasar los usos sociales contrapuestos de la palabra anarquía.

El anarquismo, como ideología y práctica política surgida en el siglo XIX, apareció en la escena histórica encarnando un profundo rechazo de los sectores oprimidos contra el autoritarismo de reyes y emperadores, clérigos y papas, grandes industriales y terratenientes.
Recordemos que en ese siglo continuaban extendidas las prácticas despóticas de todos los que tenían algún poder sobre el resto.
La anarquía era entonces un proyecto social que proponía la emancipación de todas las tiranías, incluyendo también la de los hombres sobre las mujeres. Igualdad y libertad colectiva plena que se lograría después de abolir las instituciones que generaban y reproducían la opresión.

Pero la acepción más utilizada en nuestra sociedad de la palabra anarquía no es la anterior, sino la vinculada a la idea de caos, de desorden.
La derecha histórica argentina siempre advirtió contra los agentes del “caos y la anarquía”, que en general eran presentados como extranjeros que venían a promover el desorden en la armoniosa y pacífica sociedad argentina.
¿Por qué extraña razón esa derecha recibe alborozada al Presidente anarco - capitalista?

La voracidad de los monopolios y el gran capital concentrado han encontrado una gran oportunidad en la Argentina, país con un enorme potencial pero que al mismo tiempo se encuentra en un estado de postración cultural, política e ideológica, producto de la compleja historia de las últimas décadas.

El actual gobierno - y aún más si se le otorgan poderes excepcionales por afuera de las instituciones de la democracia representativa - se encamina a generar un cuadro económico y social anárquico, según la utilización más difundida del término.
Es que el liberalismo desregulador, irresponsable y cortoplacista por definición, es una causa infalible de caos económico y social en nuestro país.

No es la primera vez que ocurre.
Los súper - poderes del ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, y las reformas liberalizantes irresponsables que promovió, terminaron en la crisis bancaria y cambiaria de 1980 y en la gigantesca intervención estatal a todo el sistema financiero en 1982, para salvar a la economía de un inminente derrumbe de consecuencias imprevisibles.

El liberalismo irresponsable del menemismo siguió hasta que las propias finanzas internacionales le cortaron el crédito al modelo rentístico - financiero que promovió Domingo Cavallo.
Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde, contra sus propias convicciones, debieron implementar corralitos y corralones para evitar el caos económico total.
Las provincias debieron emitir sus propias monedas por la falta de recursos públicos en la etapa declinante de la convertibilidad, para evitar el caos social que provocaría la falta de pago de los salarios públicos.

Macri, luego de jactarse de liberalizar la economía que “había trabado el populismo”, debió acudir desesperado al FMI para que lo salvara del default externo, la mega - devaluación y la hiperinflación, peligros reales que produjeron precisamente sus liberalizaciones financieras irresponsables.

Ahora Milei intenta una vez más implementar otra aventura extrema, tratando explícitamente de debilitar al único actor capaz de evitar que se produzca el caos privado: el Estado y sus capacidades regulatorias.
Es una experiencia sin antecedentes internacionales.

La teorización hecha en Davos por el Presidente twittero sólo puede ser el preludio de un caos por el cual no quiere pasar ningún país capitalista o socialista: la ausencia de regulación estatal.
Es una definición existente más allá de las ideologías, que tiene que ver con sanos instintos básicos de las sociedades.

Del cuadro de desorden que se está promoviendo serán responsables no sólo los referentes directos de la actual gestión sino todo el entramado político extra - libertario que le está ofreciendo apoyo, la prensa servil que suprimió el pluralismo crítico, el Poder Judicial amnésico de la Constitución y las leyes, y por supuesto el gran capital que ha construido el DNU y la Ley Ómnibus con sus demandas corporativas excluyentes.

El caos no es un destino inexorable.
La Argentina salió de otras situaciones que parecían terminales, y puede volver a hacerlo.

Será necesario para ello que la inmensa lista de agredidos por la actual gestión asuma la gran lección del momento: su futuro particular sólo tendrá lugar dentro de un gran proyecto colectivo, capaz de atacar las causas profundas que están en la base del actual retroceso de nuestra sociedad.

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