viernes, 10 de diciembre de 2021

MI MAMÁ ME DECÍA...., (créditos a quien corresponda...!)


"Para saber quien es un buen amigo, organiza una fiesta hermosa, lleva buenas cervezas y vinos... Consigue buena comida y que la música de fondo sea hermosa, que pueda acoger a todos.

Pónganla alta, pero no demasiado, para que puedan escuchar sus diálogos.

Invita a amigos, me decía, invita a muchos, invita a todos los amigos que conoces y luego cuando terminé la fiesta deja que cada uno tome el camino que prefiera.

No fuerces a nadie a quedarse, deséales buenas noches a todos y observa.

Observa bien quien por su voluntad se queda a ayudarte: quien te ayuda a lavar los platos, quien te ayuda a arreglar las cosas.
Éstos, serán tus buenos amigos, ésos que se quedan a tu lado cuando la música y el vino se acaban.
Los buenos amigos son los que se quedarán".

Incluso cuando tu vida solo tendrá que ofrecer migajas y desorden, al final de todo, me decía mi padre:

"Recuerda al final de cada hermosa fiesta, al final de cada momento épico, de cada gran éxito y de cada empresa exitosa, ya verás que a tu lado siempre quedarán muy pocas personas, pero las muy pocas, recuérdalo siempre:

"SON LAS QUE VALEN TODO".

jueves, 9 de diciembre de 2021

LA SENTENCIA DEL JUICIO A LAS JUNTAS, de Pablo Llonto - 9/12/2021


Con la sentencia del Juicio a las Juntas Militares la sociedad sintió que la democracia había llegado en serio.
No era todo, pero era suficiente.


Los libros de historia, los noticieros, unos cuantos documentales y miles de periodistas pasaron buena parte de estos 36 años evocando el Juicio a las Juntas.
Ese ayer, que vuelve cada tanto para hablarnos de un acto fundacional de la democracia argentina, fue - sin dudas - el primer paso para demostrarnos que nunca más toleraríamos un golpe.
Que la democracia sería para toda la vida.

Exageradamente colocados en el patrimonio histórico del país, los integrantes de la Cámara Federal que dictó la sentencia (Arslanián, Gil Lavedra, Torlasco, Ledesma, Valerga Araoz y D`Alessio) y los dos fiscales (Strassera y Moreno Ocampo) siempre forman parte de una celebración que olvida la columna principal de aquel juicio llamado el Nuremberg argentino: casi ochocientos testigos, mujeres y hombres, que dejaron en aquella silla de la calle Talcahuano el desgarro, el dolor y el coraje de dar cuenta, en cinco meses de audiencias, los relatos de aquella barbarie tan hitleriana como argentina.

Quienes cubrimos periodísticamente aquel Juicio a las Juntas, jamás olvidaremos las dos horas de testimonio de Adriana Calvo, sobreviviente de los campos de exterminio en el Sur bonaerense, que impregnaron la sala de una verdad dolorosa y silenciada: secuestro, tortura, parto clandestino, compañeros y compañeras de cautiverio que ahora se confirmaba estaban desaparecidos, muerte.
La veintena de abogados defensores privados que tenían los nueve acusados (solamente Videla eligió un defensor oficial) no le hicieron una sola pregunta a Adriana.

Invocar aquel juicio, ensancha siempre a nuestra sociedad como tal.
Cuando los seis jueces se dispusieron para dar a conocer una condena (parcial), no sabían que eran la voz de un pueblo que pretendía que hablasen por él.
Mayoritariamente, la voluntad popular esperaba el juicio y castigo a todos los responsables y había luchado, sobre todo en los tres años anteriores, para que los asesinos no saliesen de la cárcel.


A la Argentina de entonces no le sobraba Justicia.
Todo lo contrario.
Para diciembre de 1985 la mayoría de los juzgados y cámaras de apelaciones del país estaban colmadas de jueces y juezas de la dictadura.
La voz del diván diría: “era lo que había”.
Muchos se “acomodaban” a la época y las circunstancias, entre ellos algunos de los juzgadores de las Juntas.

Ante los ojos del mundo entero se encontraba la prueba de fuego.
La única manera de comprobar si la democracia argentina iba en serio, sería si se escuchaba una sentencia condenatoria para los máximos responsables del golpismo y el genocidio.

Se olfateaba que no sería una sentencia para tirar cohetes.
Y así fue, no se tiraron.

Cuando el presidente de la sesión León Arslanián, leyó el veredicto, cinco fueron condenados: Videla y Massera a prisión perpetua; Viola a 17 años de cárcel, Armando Lambruschini a 8, Agosti a 4 años y seis meses.
Los demás absueltos, incluyendo el bochornoso nombre de Leopoldo Galtieri.
Además, Alfonsín había dejado a la cuarta Junta (1982-1983) fuera de este juicio por razones que él se llevó como secreto a la tumba.

El murmullo general, pese a todo, fue de aprobación.
Había - al menos - un comienzo de justicia, luego de un recorrido de décadas de golpismo, para la Argentina que siempre olvidaba.

Por entonces, pocos advertían que el aspecto trascendental de la sentencia estaba debajo de todo.
Era el punto 30 que ordenaba extender la acción penal a los oficiales superiores y a los responsables operativos de la represión.
Se trataba de la base para el futuro.

Los organismos de Derechos Humanos, atentos a consecuencias que luego llegarían, convocaron esa misma noche y los días siguientes a marchas para repudiar las absoluciones y advertir que debían ser juzgados todos.
Desde un general hasta un cabo, todos.


Pertenecemos a la generación de argentinas y argentinos que necesitábamos aquella sentencia.
Muchas y muchos en todo el país aquella tarde del 9 de diciembre apretábamos el puño a la espera de una voz que dijera “culpables”.

Por primera vez en el desarrollo del juicio la audiencia se trasmitía por televisión en directo y con sonido (las anteriores jornadas no fueron televisadas por orden de Alfonsín quien temía que la abundante publicidad de los crímenes y el horror inquietara las aguas castrenses) y se terminaban los resúmenes de medianoche con apenas una tibia imagen sin voz que pasaban los informativos.

Los cobardes genocidas ese día no concurrieron a la sala de Tribunales en la calle Talcahuano.
Uno fue la excepción. Pertenecía a la fuerza aérea.
Se puso el uniforme, a sabiendas de que sería absuelto, y se mostró como aviador: Rubens Graffigna, integrante de la Junta Militar que había causado en 1982 la tragedia de una guerra en la que no combatió.
Su gorra militar sobre la mesa, mientras escuchaba la sentencia, parecía la imagen de quien coloca un símbolo sobre un cajón. Quizás, definitivamente, perecía la dictadura.

Cuando Arslanián leyó las absoluciones, la más digna de las personas allí presentes, tomó el pañuelo blanco, se lo puso sobre la cabeza y enfiló para la puerta de salida.
Era Hebe de Bonafini, quien había prometido que ante el más leve perdón, se marcharía.
Lamentablemente Arslanián, al verla agarrar su emblemático símbolo blanco, ordenó a un subcomisario que “procediera”, pero la velocidad de Hebe pudo más y se marchó ante la mirada de los medios del país y el mundo que registraban su modo de protesta.

La foto de los seis jueces que dictaron el fallo los ha mostrado siempre como hombres serios, bastante jóvenes, y preocupados por la escena.
Se diría que hasta parecen hombres buenos.
No todos lo fueron.

Con los años, dos de ellos se convirtieron en defensores del mal: Valerga Araoz defiende actualmente al gerente de la Mercedes Benz, Juan Tasselkraut acusado por los crímenes de obreros de la empresa alemana en 1977.
Ricardo Gil Lavedra, defendió al ex juez de la dictadura Ricardo Lona, condenado por el secuestro y la desaparición del ex gobernador de Salta, Miguel Ragone en 1976.

Pero pese a ello, el brillo viejo de aquella sentencia ilumina las de estos días.
Desde 2003, cuando se reanudaron los juicios por delitos de Lesa Humanidad después de quince años de variada impunidad, más de un millar de genocidas fueron condenados y no hay sentencia hoy que no contenga la referencia al Juicio a las Juntas bajo su nombre jurídico: “la causa 13”.

Las juventudes que contemplan aquel 9 de diciembre de 1985 y por alguna razón se emocionan, deben saber que el momento de celebración real será el día en que podamos decir, éste es el último juicio.
El día en que la sentencia al último de los genocidas haya sido leída.
No hay más impunes en la Argentina.
El primero importa y mucho.
El último también.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

EL ABUELO, de Eduardo Galeano (de El libro de los abrazos)

Un hombre, que se llama Amando, nacido en un pueblo que se llama Salitre, en la costa del Ecuador, me regaló la historia de su abuelo.

Los tataranietos se turnaban haciéndole la guardia.
En la puerta le habían puesto candado y cadena.
Don Segundo Hidalgo decía que de ahí le venían los achaques:

- Tengo reuma de gato castrado -, se quejaba.

A los cien años cumplidos, don Segundo aprovechaba cualquier descuido, montaba en pelo y se escapaba a buscar novias por ahí.

Nadie sabía tanto de mujeres y de caballos.
Él había poblado esa aldea de Salitre, y la comarca, y la región, desde que fue padre por primera vez, a los trece años.

El abuelo confesaba trescientas mujeres, aunque todo el mundo sabía que habían sido más de cuatrocientas.
Pero una, una que se llamaba Blanquita, había sido la más mujer de todas.

Hacía treinta años que había muerto Blanquita, y él la convocaba todavía, a la hora del crepúsculo.
Amando, el nieto, el que me regaló esta historia, se escondía y espiaba la ceremonia secreta.
En el balcón, iluminado por la última luz, el abuelo abría una talquera de otros tiempos, una caja redonda de aquéllas con ángeles rosaditos en la tapa, y se llevaba el algodón a la nariz:

- Creo que te conozco - murmuraba, aspirando el leve perfume de aquel polvo -.

Creo que te conozco...
Y muy suavemente se balanceaba, dormitando murmullos en la mecedora.

Al atardecer de cada día, el abuelo cumplía su homenaje a la más amada.
Y una vez por semana, la traicionaba.
Le era infiel con una gorda que cocinaba recetas complicadísimas en la televisión.

El abuelo, dueño del primer y único televisor del pueblo de Salitre, jamás se perdía ese programa.

Se bañaba y se afeitaba y se vestía de punta en blanco, como para una fiesta, el mejor sombrero, los botines de charol, el chaleco de botones dorados, la corbata de seda, y se sentaba bien pegado a la pantalla.

Mientras la gorda batía sus cremas y alzaba el cucharón, explicando las claves de algún sabor único, exclusivo, incomparable, el abuelo le hacia guiñadas y le lanzaba furtivos besos.

La libreta de ahorros del banco asomaba en el bolsillo de arriba del traje.
El abuelo ponía la libreta, así, insinuadita, como al descuido, para que la gorda viera que él no era un pobre pelagatos.

ENSEÑAR LAS VERGUENZAS....!!!!, de autor Anónimo.


Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar.

Y aprendí a escuchar a la vergüenza al desnudarme, no vaya a ser que me sintiera cómoda en mi cuerpo, y me acostumbrara a enseñar(me)lo sin miedo.

Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente.

Y dejé de bailar, de reír a carcajadas, de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, de comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir sin pintar, de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, de llamar a quien echo de menos, de tomar la iniciativa, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de vanagloriarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada.

Y, a base de sentirme cada día más avergonzada, entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada.

Así que busqué a mi sinvergüenza interna.
Y le costó salir un poco, le daba vergüenza.

Pero acabó sacándome a bailar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la cara sin lavar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían avergonzar...

Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza.
ESTOY OCUPADA VIVIENDO!!

lunes, 6 de diciembre de 2021

CARTA DE AMOR URGENTE A LA TIERRA DE MIS HERMANOS, de Pedro Aznar - 6/12/2021

Columna vertebral de la América del Sur,
erguida de tus pies en los hielos
hasta tu frente en los desiertos,
besada por el mar
y acunada por gigantes minerales.

No me defraudes,
no a mí, extranjero en los papeles,
que no puede ni debe exigirte nada.
No me defraudes a mí, cantor,
a mí, buceador de la palabra.

No tú, tierra de poetas.
Si alguien no puede permitirse olvidar
el dolor de sus hijos,
el llanto de sus hijas,
es un suelo donde crecen los mejores versos.

Un canto de sirena pretende arrastrar
tu nave hacia las piedras del odio
de la separación,
de la necia negación de un pasado de sangre,
que dejaría la puerta abierta
a que se repitiera el abismo.

El mundo endureció su corazón,
y el lucro deja morir a la intemperie
a la súplica del hambre,
a los ojos sin abrigo,
a la mano ajada por el frío de la indiferencia.

No tú, tierra de poetas.
No nos defraudes,
no des vuelta la cara al fuego de un corazón abierto,
a la hermandad esencial,
al reconocimiento de la dignidad intrínseca,
a la igualdad garantizada en el amor,
al derecho a ser único e irrepetible,
a la libertad de poder ser todos juntos y diversos
en el ejercicio pleno de la democracia.

Esa palabra pequeñita
que los oportunistas del desencanto
soportan de mal grado,
como si fuera un lastre de tiempos superados.

Esa grandiosa palabra
lleva en su vientre
la única música digna de lo por venir.
Tú, tierra de poetas,
lo sabes de sobra.

No cambies los logros de tu pueblo valiente
por la cobardía de los mercaderes de un sueño,
acuñado en brillos falsos.
No derrames tu vino
a los pies de un ídolo inhumano.

Todos hemos celebrado
tu despertar querido Chile.
No te duermas ahora
en la fiebre fatal
de una pesadilla.

REPORTAJE AL MINISTRO DE SGURIDAD AN{IBAL FERNÁNDEZ, de Jorge Fontevecchia

Nosotros nos vimos una vez hace 15 años en la casa de Magdalena Ruiz Guiñazú.
Nunca más nos volvimos a ver desde entonces.


Así es. No que yo recuerde.

Quiero empezar con un tema de actualidad que tiene que ver con la impunidad y le propongo algo un poco abstracto, pero que puede ser figurativo.
Imagine que le cuentan que Mauricio Macri tiene un emprendimiento en el interior de la Argentina con sus hermanos y que para desarrollarlo contó con dinero prestado de Nicolás Caputo.
También que parte de la devolución de ese dinero se produjo a través de una sesión de noches en el emprendimiento que serían utilizadas por empleados de Caputo en una obra a miles de kilómetros y que incluso no siempre fueron utilizadas esas habitaciones por quienes debían usarlas.
¿Qué pensaría usted sobre el caso?
Sería importante que la situación se investigue y llegue por lo menos a juicio oral?

¿Usted conoce de hotelería?

Como usuario.

Como usuario, no como administrador.
Supóngase que por cualquier razón los dos nos hacemos de un hotel.
¿Es más sensato que nos reinventemos como administradores de hoteles o que busquemos a alguien que lo sepa hacer y se lo alquilemos?
En el caso de alquilárselo.
¿Es nuestra responsabilidad ir a ver qué sucedió o cómo se resolvieron esos temas? No.

“Ningún argentino puede estar tan loco como para pensar que puede haber un default.”

Normalmente, las grandes empresas de hoteles, las grandes cadenas, venden licencias para que los administren personas locales.
Hasta ahí es correcto.
Pero aquí me parece que hablamos de otra cosa.

En este caso, la discusión sigue siendo otra.
Lo que se plantea en este caso primero es como si no se pudiera alquilar.
La segunda es cómo, si se alquiló, no se utilizó.
Y si no se utilizó, no es responsabilidad en todo caso.

Usted es un hombre inteligente, Aníbal...

Miremos un poquitito más profundo, porque la discusión no es la que estábamos viendo.
La discusión es que en algún momento se quiere imponer que hubo lavado de dinero que no existió.
No puede un dinero blanco transformarse en negro.
Es imposible.
No hay formas técnicas de resolverlo.

¿Usted dice que otros tribunales están llevando adelante la causa por lavado?

Nunca dije que las causas no tuvieran que avanzar como corresponden.
Lo que digo es que del análisis de las causas, resulta absolutamente antojadizo y plagado de nulidades que la Corte nunca resolvió.
Si esas nulidades se hubiesen resuelto, hubiese sido más simple, porque las hubieran explicado.

La pregunta también alude a la cuestión ética.

El artículo 303 del Código Penal es muy concreto al respecto.
Cuando habla de lavado, dice que uno tiene bienes adquiridos en forma ilegal e intenta incorporarlos dentro del sistema para que tengan características de vía legal.

¿A usted no le parece que amerita una sospecha que una persona, que al mismo tiempo ha sido beneficiada con la contratación de obra pública, contrate semejante cantidad habitacional sin usarla?
¿Usted qué diría si se tratara de Macri?

Lo de Macri es mucho peor.

Le hablo de este caso.

Lo de Macri es mucho peor.
No dejaron de hacer negocios de toda característica él, su familia y sus amigos.
Licitaron tierras del Estado que termina comprando la familia Blanco Villegas.
En el marco de esa discusión, entonces lo primero es si se puede alquilar. Se puede.
¿El dinero es negro? No.
¿Las aplicaciones o las obras que se pueden haber discutido o llevado a la práctica tienen cosas para decirse? Tienen cosas para decirse.
¿En la discusión en la cual estamos analizando el tema, hay elementos para profundizarlo? Hay elementos para profundizar. Hay causas.


En el propio fallo, el juez menciona veinte causas o fallos para mostrarle al fiscal lo que está diciendo.

Él mismo pidió fallos de estas características.
El juicio termina suspendiéndose porque acabará de una sola forma.
No puede terminar de otra manera estando en juicio oral.
Lo que cabe mirar es cuántas opciones hay.
En el fallo Granillo Ocampo de 2014 la Corte dice específicamente que si se aplica siempre la mejor situación que usted puede tener respecto de las leyes, siempre es a beneficio del acusado.
En el año 2017, hay otra gráfica cuando se va el magistrado. Es el caso Muiña.
En aquel caso habían firmado Ricardo Lorenzetti y había firmado Juan Carlos Maqueda.
En este caso firman Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton de Nolasco.
¿Por qué ellos tres y no los otros jueces cortesanos? Porque Lorenzetti y Maqueda tenían dicho que no operaba el 2x1 cuando eran delitos de lesa humanidad.
Allí terminó tomando la decisión el magistrado, que tiene que ver con todos esos fallos.
Pero hay jurisprudencia de la Corte.
Y va a terminar así.


En la sospecha de que puede haber una devolución por favores relacionados con la corrupción, ¿la Justicia debe investigar?

Si está investigando en otras causas, que siga.
Nadie ha pedido semejante cosa.
Y en ésta causa en particular, la Justicia se expidió.


Desde el orden exclusivamente ético, ¿le parece bien que le alquile el hotel a la persona que al mismo tiempo, tiene relaciones con el Estado?

No me parece mal.
Se lo contesto de una manera distinta.
Las obras que tiene con el Estado son un millón respecto de los dos pesos que puede significar el valor de los alquileres.
No es mucho dinero. Es muy poquita la plata.


Hay 86 millones de pesos.

¿En cuántos años?
En una cantidad de años fenomenal es una moneda.


Finalmente, para usted ocurre lo mismo que se decía de Lula con un departamento en un lugar que podría compararse con Mar del Tuyú.

Que nunca fue de Lula. Peor.

Si lo fuera, lo que usted está diciendo es que no se justificaría por lo pequeño del monto.

Dentro del marco de la propia jurisprudencia argentina está también la consideración de la bagatela.



(Foto: Juan Obregón)

HOTESUR

“Se quiere imponer que hubo lavado de dinero que no existió”.
“Éticamente no me parece mal.
Las obras que tiene con el Estado son un millón respecto de los dos pesos que puede significar el valor de los alquileres.
No es mucho dinero. Es muy poquita la plata”.



¿Qué le pasó al ver que Carlos Menem falleció sin un fallo definitivo de la Corte en aquellas causas que había sido condenado..?

Tuve una relación muy buena con Carlos Menem.
No voy a negarla porque esté muerto.
Sigo creyendo exactamente lo mismo.
Cada vez que fue llamado a declarar, estuvo siempre a derecho.
Si tenía que purgar pena, deberían haberlo resuelto antes.


¿Como abogado le parece bien que duren 25 años?

No tiene ningún sentido. En absoluto.

¿Hay alguna autocrítica que debería hacer el kirchnerismo, con los temas relacionados con la corrupción entre el año 2003 y 2015?

Debe haberlas.
No rompe platos el que no los lava.
Hemos lavado millones de platos y seguramente se rompieron muchos.
En mi caso, me persiguieron por arriba, por abajo, me dieron vuelta como una media tantas veces como quisieron.
Cada vez que me ausenté presenté una nota diciendo: “Señores, yo me voy por tantos días, voy a tal lugar, estoy en tal hotel y vuelvo tal día”. Fue mi conducta.
La primera vez fue durante un viaje que nunca habíamos hecho con mi mujer. Nos propusimos ir a Estambul y a Praga.
En ese caso, estaba en Praga.
Me llama un periodista, Tuny Kollman.
Le dije: “Me vine diez días, a ver si me desengancho”. Fue en febrero de 2016.
Su comentario fue: “Quería ver si querías hacer una nota por el procesamiento”.
“¿Qué procesamiento?”, le dije.
“Te procesó Claudio Bonadio”, fue la respuesta.
Le habían presentado la nota hacía cinco días. No tenía sentido. Finalmente tuve que hacer el reportaje. Me sirvió para explicar.
Algunos afirmaban: “Está en República Checa porque no hay tratado de extradición”.
Una estupidez sin sentido.
Me avisaron que el día 23 tenía que presentarme a notificarme.
No podía llegar, el vuelo aterrizaba a la noche.
Pedí que me permitan notificarme al día siguiente, cosa que me concedieron.
Fui, me notifiqué y cuando terminó, le digo a la secretaria: “¿Puedo hablar con el magistrado?”.
Entro, le digo que yo quería hablar con él, salió, sacó a todo el mundo, me dio un beso.
Somos amigos hace treinta años. No lo recusé.
Por el honor de mi madre que la tengo viva, juro que me dijo: “Aníbal, no sé qué hacés en esta causa”.
Era Qunitas.
“No sé qué haces en esta causa. Supongo que en algún momento la Cámara te sacará. Ni vos ni Juan Manzur tienen nada que ver”.
Me lo dijo aquel que fue mi amigo y a quien yo no recusé. Nunca.
No hablé nunca más con él. No volví a su despacho por ninguna razón.
“Nunca dije que las causas de CFK no tuvieran que avanzar como corresponde.”


¿Cuál es su visión de su acción como juez?

Hizo muchas cosas con una vocación exagerada de participar de la discusión política.
Eso no fue algo jurídico.

La última carta de Cristina fue a pocos días de quedar absuelta en la causa de Hotesur.
Muchos asociaron ambos hechos: que le daba a Alberto Fernández mayor autonomía porque se sentía complacida de que sus causas estaban siendo resueltas favorablemente.

En la historia hubo muchísimos hombres y mujeres de la política que establecieron un sendero de costumbres epistolares. No tiene nada de novedoso.
Algunos hablan hasta por los codos.
Cristina no es de mucho hablar en esta época.
Puso cuatro cartas que dicen mucho y obligan a que le presten atención. Todos hablan de esas cartas.
De hecho, lo estamos haciendo nosotros en este reportaje después de varios días de escritas.
Es sumamente útil lo que plantea.
Ningún argentino puede estar tan loco como para pensar que puede haber un default.
Hablamos seriamente de un acuerdo que no ponga en riesgo el crecimiento.
Néstor Kirchner decía que los muertos no pagan deudas.
No hay que poner en riesgo el crecimiento para poder juntar lo necesario para pagar.
Estoy convencido de que llegaremos a un punto común que nos sirva a todos.


Esa carta vino dos días después.

No le asigno ninguna relación.
La carta tiene que ver con la política de los argentinos.


¿Pero por qué esas asociaciones resultan plausibles para una parte importante de la sociedad argentina?

¿Asociaciones?

Que le da una mayor libertad ejecutiva a Alberto Fernández.

Cristina es el cuadro político más importante que tiene la Argentina. No necesita un gesto de esa característica.
Por qué muchos están de acuerdo con esa asociación es una conjetura. No me corresponde juzgarla.


¿Por qué cree que a un 40% de la sociedad le resulta verosímil?

Hay muchas usinas. Les hago honor a ustedes.
Cuando tienen que decir blanco, dicen blanco y cuando deben decir negro, también lo dicen.
Pero hay usinas que son batidoras del parche permanente contra Cristina.
Si no colaboran a establecer ese pensamiento, el hombre y la mujer común que no conocen tan profundamente el derecho o lo que puede significar el poder la verán seguramente con preocupación.
No tuve tal preocupación. Me cayó bien.
Me gustó la carta y se lo hice saber al Presidente.

En su presentación de Twitter usted dice “incondicional de Alberto y de Cristina” ¿Es un orden protocolar?

Porque es el Presidente y porque lo acompañaré de la mejor manera que pueda.
No sé cuántos fueron ministros de cuántos presidentes en este país como yo.
Creo en esa figura y creo fuertemente en eso de respetar, acompañar y trabajar denodadamente para el fortalecimiento de las decisiones sobre políticas públicas.
Pero yo no dejo de reconocer que Cristina es casi mi familia.
Un micrón de esta construcción me pertenece.
La hice yo.


¿Para que Alberto y Cristina estuvieran juntos?

Aprendí a ser frentista con Juan Perón, que esa construcción tiene que seguir existiendo.

Usted dijo que “el candidato de Cristina va a ser Alberto en 2023”. ¿Por qué?

Lo peor para Alberto ya pasó.
Encontró un país devastado, hecho pedazos, económicamente con vencimientos en el 20, 21, 22, 23. Tuvo que resolver el tema de los acreedores privados; después, el tema de Club de París que viene desde 1957, cuando la revolución fusiladora toma un préstamo de 700 millones de dólares, so pretexto de pagarlos con lo que generara.
La misma tarea de ahora con el Fondo Monetario Internacional.


También dijo: “La máquina arranca y hasta que se calienta hace una diferencia en tiempos de resultados positivos, que cayeron antes de la elección y el Presidente usufructuó al menos un pedacito de eso”.

El Presidente tuvo una ventaja que no tienen otros: pudo ver lo sucedido primero en Europa con la pandemia.
Analizar las decisiones en términos políticos con el diario del lunes.
Algo de eso lo venía aplicando pacientemente.
Las cosas que se decían respecto de los acuerdos con los holdouts eran fenomenales.
Pero un día apareció Martín Guzmán diciendo “bajamos 37.700 millones”.


¿Hubiera sido mejor un acuerdo con el Fondo previo a las elecciones?

Depende de cómo sea el acuerdo. A cualquier precio, no. No hubiese ayudado.
Siempre hay que bregar por un acuerdo razonable e inteligente que les permita a los argentinos vivir para poder pagar.


¿Un acuerdo con las características que usted describe electoralmente hubiera sumado votos?

No.

Hay un nuevo jefe de Gabinete desde las PASO, Juan Manzur. Usted ocupó ese cargo dos veces.

Creo ser único también en eso.

Es un cargo creado a mediados de los 90.

94. Forma parte del Pacto de Olivos.

Manzur podría representar a una Liga de Gobernadores, como la de 2002.

Pero al mismo tiempo aparece otro gobernador, Juan Schiaretti, de Córdoba, que plantea también crear una suerte de club de gobernadores, por fuera del Frente de Todos

¿Hay un conflicto entre el proyecto de Manzur y el de Schiaretti?

La relación es muy buena.
Es muy buena la relación del Presidente y los ministros con los gobernadores.
También, la relación de Manzur con los gobernadores.
Schiaretti muestra lo que fue siempre.
Cuando fui jefe de Gabinete, un día me llamó Cristina para que me sentara con Schiaretti a encontrarle una salida a ver cómo hacíamos alguna cosa común. Después de haber discutido tres o cuatro horas, no pudimos hacer nada.
Es la visión que siempre tuvo.
Tiene todo el derecho, no la objeto. Pero lo que hace ahora lo hizo siempre.



(Foto: Juan Obregón)

¿Los gobernadores no seguirán ese camino?

No es tan fácil.

¿Cuál es el rol de los intendentes del Conurbano, tan importantes en la recuperación de noviembre?

Usted está haciendo una comparación entre la PASO y la elección general que no corresponde.
Compara un partido de waterpolo con otro de básquetbol. No tienen nada que ver.
PASO significa “primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias”.
Significó que en muchos de los lugares donde se daba por sentado que había tantas diferencias teníamos un solo candidato.
Muchos sintieron que era una elección insípida.
Cuando le tocamos el timbre y le dijimos que lo necesitábamos, el vecino podía reaccionar de dos maneras: contestar que sí. y la otra, que conteste que lo pensaría.
Después fueron y pusieron el voto.
Quilmes es un ejemplo. Se perdía por 7 puntos.


Usted fue intendente de Quilmes. Lo conoce.

La intendenta terminó ganando por 3.500 votos.
Tocó timbre y la acompañaron porque vieron la tarea que desarrolló hasta ese momento.


¿Los intendentes tienen el peso de un gobernador?

Hay treinta intendentes grandes, por llamarlos de alguna manera, que son la mayoría del Frente de Todos. Hay buena relación con todos ellos y un trabajo que se viene multiplicando.
La presencia de Martín Insaurralde en la Jefatura de Gabinete de la Provincia le genera músculo a esa política indispensable.
Hay mucho trabajo por hacer en estos próximos dos años.
Alberto recién empezaba a hacer la curvita hacia arriba.
Por eso hablo del pedacito que usufructuó. Pero es muy chiquitito.
Empezamos a ver una Argentina con crecimiento.
El presupuesto dice 5,5%. Pero estará en 10,5%.


Doble de crecimiento y doble de inflación, también.

Pero también se suma que no bajaron las reservas y tenemos 30% más de inversión.
Inversión real, no financiera.
Hay mejoras en las exportaciones, industria, empleo.


¿En términos económicos es optimista sobre los últimos dos años?

Altamente. Alberto cosechará todo el desarrollo que se pudo durante la pandemia.

¿Hay un empoderamiento del Presidente dentro del peso específico de la coalición?

Sí. Pero no estaba desempoderado.
Pareciera que tener de vicepresidenta a una ex dos veces presidenta condiciona su situación. No es así.
El que muestra un juego distinto al que todo el mundo presagiaba es el propio presidente.


¿Estaría de acuerdo con que Cristina Kirchner representa 20% del total de los votos?

Representa una parte del núcleo duro.


“Me gustó la última carta de Cristina y se lo hice saber al Presidente.”

¿Y que para ganar hace falta otro 25% que aportaba el peronismo?

Es un viejo concepto de Néstor Kirchner: “Con el peronismo no alcanza, sin el peronismo no se puede”.

Sería dos veces: con Cristina y con el peronismo.

Hay que hacer el cambio.

Con Cristina no alcanza, sin Cristina no se puede.

Es todo un trabajo que se tiene que generar y que estará acompañado de la tarea que le comento.

¿Coincide en que la pérdida de votos entre 2019 y 2021 se atribuye a que el FdT se cristinizó?

No es ese el tema.
Los invito a mirar qué pasó en el mundo con los poderes ejecutivos.


Los oficialismos que perdieron durante la pandemia.

Le pasó incluso a Winston Churchill en el fin de la guerra.
Gana la guerra y pierde las elecciones.
Le insistí a todo el mundo con que no hablen de la pandemia.
Cuando uno se aboca como este presidente y esta gestión a resolver la problemática y buscar las vacunas sea donde sea, no se lo facture a la sociedad, que no se lo va a permitir.
Le pasó a Juan Manuel de Rosas con la unidad nacional, a Hipólito Yrigoyen con la clase media, a Juan Perón con la justicia social, a Raúl Alfonsín con la recuperación de la democracia, a Carlos Menem con los primeros tiempos de la convertibilidad.
Lo que es del pueblo le pertenece a él. Y este tema el pueblo tomó como propio.
Es tarde para creer que eso puede generar votos.
En el mundo muchos pensaron “una vacuna, un voto”, y eso los llevó al diablo en el análisis.


¿Los próximos años serán más de Alberto y menos de Cristina?

Los dos son contestes de que debe ser de esa manera.
Alberto tiene mucha vocación de trabajo y de generación de cosas nuevas.
La obra pública nos dará mucha mano de obra, fortalecerá un mercado doméstico que deberá ser abastecido por pymes que den trabajo.


Sigamos en la prospectiva que Alberto Fernández será presidente en 2023.
¿El ministro de Economía será Martín Guzmán?

Sin duda.
No soy quién para evaluarlo.
Pero como dirigente político, es un enorme ministro que supo interpretar con su corta edad muchas de las situaciones reales que vive nuestro país.
No me preocupa que me diga que no. Es su rol.
El que debe decir sí es el Presidente.


Juan Grabois dijo que Cristina no sería la líder del futuro. ¿En 2023 también debería ser candidata a vicepresidenta o a senadora?

Yo jamás diría de nadie que ya fue.
Senadora no será, porque en 2023 no se eligen senadores en Santa Cruz...


Puede serlo por la Provincia.

En provincia de Buenos Aires sí se eligen.
Si tuviera la lapicera, firmaría la misma fórmula para 2023
.

¿En la Provincia el candidato será Axel Kicillof o Máximo Kirchner?

Hay que dejar que Axel desarrolle su política.
Tendrá muchas ventajas temporales que le tocarán a Alberto Fernández.
Hay que ver cómo le da la proyección a Kicillof.
No estoy siguiendo tan de cerca la Provincia, pero habrá muchos elementos que lo beneficiarán.
Hay que ver si eso junta votos.


Desde que usted es ministro de Seguridad, ¿tuvo conversaciones con Cristina Kirchner?

Suelo hablar siempre con Cristina.

¿Y con Máximo Kirchner y con Sergio Massa?

Me cruzo con ambos.
No es que fijemos encuentros.
Nos hablamos por teléfono por alguna determinada razón.
Sigo en contacto con todos.


¿Cómo analiza el episodio de las bombas molotov en la puerta de “Clarín”?
¿Le recordó lo que pasó en la puerta de PERFIL en el 92 y el 95?

Repudié ese tema.
Dimos con uno de los responsables en 48 horas.
No soy policía, no juego al policía, pero tomo decisiones suprapoliciales.
Son las que se llevan a la práctica.
Las ejecutan los profesionales, que son muchos y muy buenos.
Vi que había un radio del que se tomaban las cámaras para ver exactamente quiénes habían actuado.
En ese campo seguían con capuchas.
Se amplió y en algún momento se ve cuando se pierde la capucha. Se ven las caras.

Con la tecnología de hoy esas cosas se pueden apreciar. Así se llegó a la ubicación de este señor.
Para mi gusto, hubiera esperado un poco más para practicar las detenciones.
Pero la decisión es del magistrado.
Esperando un poco más, se podría haber “caminado” a esa persona.
Se hubieran investigado más sus relaciones.


¿Le genera alguna preocupación que sea contra Clarín?

Me parece un espanto.

¿Pero no le genera preocupación?

¡Sí, claro!

¿Puede haber una escalada?

De ninguna manera.

Se presenta como “batallador mediático”. ¿Cómo define ese rol..?

No es un término mío batallador.
Alguien pudo haberlo puesto, pero no porque yo lo haya utilizado.


¿No lo colocó usted?

No utilizo ese término (n. de la r.: ver https://www.anibalfernandez.com.ar/).

¿Sale airoso de esas batallas?

Cuando fui joven, 14 o 15 años, la situación del país era una muy complicada.
Los pibes, en el 73, 74, 75 empezaban a relacionarse con armas. Yo también.
Soy un tirador fenomenal, pero sin embargo no me llamó la atención nunca.
Sí tenía facultades para ser un cuadro político que pudiera defender las ideas del peronismo.
Es algo que sí conquisté.


¿Su batalla es con la palabra?

Sí.

Sobre la foto del cumpleaños de Fabiola Yañez, usted dijo, una recordaba frase: “La señora hizo una comida que a lo mejor puede ser criticable. ¿Qué va a hacer el marido? ¿Cómo en la Edad Media, 1200 años atrás? ¿Llegar y cagarla a palos porque cometió un error de esas características? No existe más eso, señores”.
¿Se arrepiente?

Cuando digo las cosas, las pienso y pienso que es así. ¿Qué tiene de malo que eran 12 personas y que él llegó? ¿Se equivocó?
Y, se equivocó en todo caso, si es que fuera cierto.
No soy quién para hacer esa valoración.
Como todo el mundo salió a comerle los ojos, era una cosa desmedida porque había pasado hace 13 meses, lo dije. ¿Qué razón tenía esa discusión?
“A veces digo las cosas para “arrastrar la marca”, como se dice en el fútbol.”


Creo que hay un hilo estilístico. Con la audiencia, quiero descubrir el origen. ¿No le parece contraproducente para el Gobierno haber polemizado con Nik escribiéndole por Twitter “muchas escuelas y colegios de CABA reciben subsidio del Estado y está bien. Por ejemplo, el colegio ORT. ¿Lo conocés? Sí que lo conoces. ¿O querés que te haga un dibujito?

Lo llamé porque yo tenía buena onda con él. Vino a mi oficina, me regaló dibujos.
Cuando me dijeron que había dicho que se preocupaba, yo estaba en Tucumán.
Lo mandé llamar por un colaborador que también está hoy presente en la entrevista.
Habló con él, le dijo que hablaríamos.
Llamé rápidamente, y como no podía hablar en ese momento, puse dos tuits.
Uno que lo puse en la contestación a un periodista. Alguien me dijo que las contestaciones no son leídas por todos.
Así puse otro tuit en el cual dije que tengo ninguna vocación de perjudicar a nadie.
Lo del dibujito es claro. Hay mil dibujitos de ORT, escuela de la que tengo el mayor de los respetos.
Tengo hijos de amigos en la escuela, amigos que se recibieron y que son profesores.


Pero asumamos que usted no quiso producir lo que siguió.

Si se produjo, es porque pude haberme equivocado. ¿Puedo hacer otra cosa que pedir disculpas..?

¿Fue contraproducente para el Gobierno?

Es posible.

¿Qué importancia tiene intervenir en el discurso público para responder?
En la cuenta Nik Gaturro dice: “Regalar heladeras, garrafas, viaje de egresados, planes, platita, lo que sea, lo que venga. Qué triste no escuchar la palabra trabajo, esfuerzo, futuro, porvenir”.

No es la primera vez que debatimos con Nik.

¿Aporta al debate?

Nada.

Siendo usted ministro…

Me equivoqué.

Muchos años antes usted también se hizo famoso, porque cuando Cristina Fernández en el año 2015 siendo presidenta, citó a un texto de la FAO diciendo que Argentina solo tenía 5% de pobreza y 1,27% de indigencia.

La charla de ese momento era que no lo decíamos nosotros, sino la FAO.


(Foto: Juan Obregón)

ACUERDO CON EL FMI.

“Néstor Kirchner decía que los muertos no pagan deudas. No hay que poner en riesgo el crecimiento para poder juntar lo necesario para pagar. Estoy convencido de que llegaremos a un punto común que nos sirva a todos”.


Era obvio que Argentina no tiene menos pobres que Alemania.

No lo decimos. ¿Pero alguien se tomó el trabajo de leer las estadísticas alemanas..?
¿Alguien lee las estadísticas alemanas de pobreza..?
Tienen una forma de medir distinta que la nuestra. Desearía con toda mi alma que se midiera así.


¿Sinceramente cree que es comparable la situación de la pobreza?

¿Ustedes saben cuál es la pobreza en Alemania..?


“Si yo tuviera la lapicera, firmaría la fórmula Alberto - Cristina para 2023.”

Me está diciendo que en Alemania, como en Estados Unidos, hay pobreza.

Hay un importante nivel de pobreza.
En aquel momento, la FAO pudo haberlo contemplado.
¿Por qué me preguntan a mí por el 5% de la FAO?


No si usted hubiera dicho que lo decía la FAO.

Lo dijimos. Lean lo que dije específicamente.

¿Hoy a usted le parece que Argentina tiene menos pobres que Alemania?

No, no los tiene. Pero vean cuánto tiene Alemania.

Otra frase que se ha convertido en una frase nacional, es “la inseguridad es solo una sensación”.

Nunca dije tal cosa.
Mencioné que el diario La Nación lo publica hace muchos años.
Les pasé el link a todos los que quisieran publicarlo antes que Néstor Kirchner fuera presidente.
Siempre midieron la sensación de la inseguridad con el mismo consultor: el Centro de Estudios Públicos de la Universidad de Belgrano.
El error que cometí en ese momento fue comentarlo. Nada más.
Lo publica el diario La Nación desde antes que Néstor Kirchner fuera presidente de la Nación.


Hay una verborragia que usted tiene. Evidentemente habla con sujeto y predicado, rápido, tiene una sintaxis oral de la que otros carecen. ¿Esa verborragia puede transformarse en un bumerán?

Puede ser. No niego mis errores.
Lo de Nik no me gustó.
Creí que estábamos discutiendo como he hecho tantas veces antes y nada más.
Lo del diario La Nación ya es añejo.
Pasó hace 15 años.


Claro, y fíjese que la frase es un clásico argentino.

Pero no es mío.
Lo publica el diario La Nación.

Pero al citarlo lo convirtió en algo nacional.

Es posible.

¿Se psicoanalizó?

Sí. Ahora no, pero sí alguna vez.

¿Habló de esa verborragia?

Son demasiadas cosas que uno busca expresar y decir.
¿Usted no se equivocó nunca?


Mucho.

También me equivoqué.
Hasta ahora, me mencionó tres casos. No tres mil.


Déjeme tratar de encontrar este hilo estilístico.
Usted llamaba recurrentemente a Mauricio Macri bobo.
A Martín Redrado, cuando no quiso renunciar a la presidencia del Banco Central, también. ¿Utilizar figuras más populares, a veces malas palabras, quizá sea una manera de llegar a más audiencia?

Arturo Jauretche solía decir que uno tenía que hablar para que lo entiendan los criollos.
Me esforcé siempre por hablar llano.
Puede ser que haya utilizado términos no tan académicos, no porque no los tenga. Me interesa más que me entiendan los criollos.
Esas expresiones pueden estar sostenidas por lo que pienso.
Con Redrado hablamos mucho.
El que le pidió la renuncia a Redrado fui yo, cuando no quiso irse del Banco Central.
Tengo un concepto horrible de la persona de Macri.


Supongo que en terapia pudo haberle aparecido una clásica pregunta de los psicoanalistas. El analizado le cuenta sus problemas y el analista le pregunta: “¿Y qué tiene que ver usted con lo que le pasa?”.
Se generó una polémica, desmentida claramente, que se había escapado en un baúl de un auto en el año 94, que lo habían acusado. O que después se lo haya acusado de haber sido “la Morsa” en el triple crimen de General Rodríguez.
¿Usted se pregunta a sí mismo por qué?

Me pregunto lo contrario. Me pregunto por qué me buscan o les molesta lo que yo digo.
No soy tan importante.
Las cosas que digo hacen un strepitus fori grande. Obliga a que todo el mundo en las verdulerías y en la cancha de fútbol y en los cines no pare de hablar de eso que dije.
Pero no soy un tipo tan importante.
Digo cosas que van a doler, porque las digo para que duelan.
Cuando yo digo las cosas, hasta aquellas en las que me equivoqué, las pensé.
Busco que una discusión tenga un color y correrla a un lugar o arrastrar la marca, como se dice en el fútbol. Discutir de otras cosas me sirve desde lo político.
Son reglas del juego.
Puedo equivocarme. ¿Cómo no me voy a equivocar, si hago tantas cosas durante el día?


Su firma es una raya así.

No le busque la vuelta porque no la va a poder explicar nunca.
Tenía un profesor en contabilidad con una firma muy parecida. Empecé a garabatearla y un día se me pegó.


¿Y su psicólogo le dijo en algún momento que podía tener alguna tendencia narcisista y que hay un ególatra en ese hablar de la manera en que usted habla?

Demos vuelta la cosa.
¿Usted cree que yo soy un narcisista? ¿Usted qué piensa? ¿Que yo voy a perder medio segundo de mi vida en preguntarme si soy un narcisista o soberbio?
No pierdo el tiempo.
Yo trabajo. Todo el día.
Soy un workaholic hecho y derecho.


Nobleza obliga, déjeme decirle que desde el punto de vista de los periodistas, esas expresiones producen una herida enorme.

¿Cuáles?

Haber hablado del colegio de las hijas de Nick, por ejemplo.

No hablé de los hijos de nadie. Ese tuit no dice eso.
Se lo hicieron decir.
Dice una cosa bien llanita para alguien que debatía conmigo.


Dado que usted es ministro de Seguridad, un puesto muy importante en la Argentina, le pido por favor que en el uso del lenguaje, en el que usted evidentemente tiene una gran habilidad, trate de moderar su egolatría.

¿Me ve haciendo otra cosa en los últimos tiempos?

Lo veo más moderado.

Bueno, yo también aprendo las lecciones.


“El Presidente no pierde ni un segundo de su vida con lo que dice Berni”

¿Cómo evalúa la gestión de sus predecesoras: Sabina Frederic o Patricia Bullrich?

No hago eso.
Sobre Bullrich tengo una visión muy fea. Lo dije durante su gestión. No conoce la función.
Dejaron cosas sueltas de la peor manera.
Con mi compañera, ya está. Mirar para atrás no tiene mucho sentido.
Cuando acepté el puesto, muchos amigos me decían que era un ministerio con muchos líos. Mi respuesta es que lo tomaba justamente por los líos.
Hay que corregirlos.
Como conozco de esto, dado que cinco años manejé las fuerzas federales, me reconozco con la habilidad para trabajar sobre ese punto.
Estamos en Río Negro, estuvimos en Pino Hachado, detuvimos a los chilenos que pasaban con municiones. Estamos en el Conurbano, Rosario, Salta, Misiones. Hace cuarenta días que estamos.


¿No es un problema comunicacional para el Frente de Todos las públicas divergencias del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, con el Presidente?

Es un problema de Berni. El Presidente no pierde medio segundo de su vida.
Si Berni no está de acuerdo y dice cosas inconvenientes, es su historia.
Para mí lo son y se lo dije.
No me voy a detener ni un solo segundo a ver cómo hacemos para que Berni deje de opinar de tal o cuál manera.
Argentina tiene muchas cosas por cambiar. Es lo que hace el Presidente.
Nadie incentiva a Sergio para hacer esas cosas.
No es bueno. Deberá darse cuenta en algún momento.



“Mi padre quería llamarme Juan Domingo y mi madre, Aníbal Alberto”

Usted nació en el 57. Trate de imaginarse un ratito si hubiera nacido en el 77, como Máximo Kirchner.
¿Sería dirigente de La Cámpora?

Empecé de muy pibe.

14 años.

Sí, tengo 64. Hace cincuenta años. Mi padre era muy peronista.

Su segundo nombre es Domingo.

Nací el 9 de enero del 57, mi padre me quería poner Juan Domingo y mi madre, Aníbal Alberto, como sus dos hermanos varones.
El fallo salomónico fue Aníbal Domingo.


¿Sus hijos también son peronistas?

Todos.
Mi hijo mayor, que tiene 37 años, es pediatra y
peronista. No tan militante, pero dispuesto a la colaboración.
Y mi hija, que es periodista, María Pilar, tiene 25 años.
Es muy peronista también.


Su tuit fijado es un video de Eva Perón en el que ella dice: “El peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente. Por eso es una convicción y es fe”.
¿Cómo explicaría ese sentimiento?

Respeto por los trabajadores, columna vertebral de su movimiento.
Recordarlo como movimiento, no como partido, entendido como herramienta electoral. Un movimiento en el que los trabajadores ocupan el lugar fundamental.
Además, en el que la mujer ocupa un lugar fundamental desde hace mucho tiempo. Ahora, de manera más clara y contundente.
Tampoco le quito valor a lo emocional.


Sus últimos tuits tienen mucho mensaje del papa Francisco.
¿Hay asociación entre el peronismo, la doctrina social de la Iglesia y esa fe?

Siempre lo hicimos.
“Mater et Magistra”, “Populorum Progressio”.
Encíclicas que tuvieron que ver con la constitución y el pensamiento del peronismo propiamente dicho.


Usted pone “ricotero”.
¿Ser ricotero también es una definición metafísica? ¿Es algo que se siente?

Perdí mucho tiempo en la política hasta darme cuenta de que no tenía recuerdos con mi hijo.
Cuando tendría 12 años, empecé a buscar qué me podría unir.
Éramos los dos de Quilmes, no pasaba por ahí.
Estaba la música. Yo no entendía nada.
Empecé de a poquito a aprender y me gustó.
Mi condición de ricotero va más allá de mi hijo. Pero nos satisface a los dos tener canciones que unifican.
La ventaja que tienen las letras del Indio Solari es que son de metáfora libre.
En Etiqueta Negra, dice: “No hubo caricias para su celo moro”.
¿Qué le sugiere?


Nada. Supongo que a usted sí.

Otelo era el moro de Venecia. Allí hay una simbología.
¿Qué le sugiere?
El “celo moro” para mí es eso.
Pero, ¿esas 500 o 600 mil personas del último recital lo interpretan igual..?
La metáfora es libre.


¿Esa polisemia es comparable a la que Ernesto Laclau ve en el peronismo?

El peronismo está plagado de intereses. El Indio, no.

Hay una frase de Perón que es “peronistas somos todos”.

Hay una nota muy buena que le hace Sergio Villarroel, un periodista inmenso. Cordobés.
Allí Perón grafica lo que representa.
Habla de un abanico muy amplio, y que por esa razón la izquierda no tiene tanta presencia en este país.
Eso se fuga a alguien que está teniendo muchas razones de ser en sus posiciones políticas, que discuten o rebaten banderas de otros.
Es imposible no verlo.

viernes, 3 de diciembre de 2021

EL FONDO Y LA LAPICERA, de Horacio Verbitzky - 28/11/2021


La carta de la Vicepresidenta CFK apoyando los términos de la negociación con el FMI que planteó el Presidente Alberto Fernández en su discurso del último 9 de julio, se produjo el sábado 27, luego de varios encuentros con el Ministro de Economía Martín Guzmán quien, a pedido de Alberto, le expuso las alternativas en consideración.

El Poder Ejecutivo piensa enviarlas al Congreso alrededor del 10 de diciembre, dentro del proyecto plurianual, que se tratará en conjunto con el Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional correspondiente al Ejercicio Fiscal 2022.

Desde la casa histórica de Tucumán, Alberto dijo que todos los días pelea “porque la Argentina se ponga de pie, y contra los de adentro que quieren ver a la Argentina arrodillada” y que se irá a su casa antes de firmar “algo que arruine la vida del pueblo argentino, nunca, nunca”.

Cristina también escribió que la lapicera a la que aludió Clarín hace diez días, no la tiene ella sino el Presidente, porque así lo dispone la Constitución, y recuerda que la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública, de cuya sanción se cumplirá un año el martes próximo, dispuso que “todo el programa de financiamiento y operación de crédito público realizados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como también cualquier ampliación de los montos de esos programas u operaciones, requerirá de una ley del Honorable Congreso de la Nación que lo apruebe expresamente”.

Además señala que la oposición, responsable de haber contraído esa deuda, y vencedora en las últimas elecciones, debe hacerse cargo de ejercer esa representación.
Según Cristina, "la definición que se adopte y se apruebe, puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento con inclusión social de nuestro país".

Aclara que “nadie está hablando de desconocer deudas” y reitera que el peronismo y su momento kirchnerista ha pagado a lo largo de la historia las deudas que generaron otros gobiernos.

Como legisladora y Presidenta, “siempre voté de acuerdo a mis ideas y convicciones, lo que no pocas veces me deparó algún que otro inconveniente.
Hoy, como marca la Constitución y la ley 27.612, no es Cristina… son los y las 257 diputados y diputadas y 72 senadores y senadoras quienes tienen la responsabilidad legal, política e histórica de aprobar o no cómo se va a pagar y bajo qué condiciones la deuda más grande con el FMI de todo el mundo y de toda la historia”.

El Poder Ejecutivo entiende que:
  • El acuerdo podría firmarse antes de fin de año.
  • No habrá pagos al FMI antes de 2024.
  • La Argentina podrá usar los 4.300 millones de dólares de la última ampliación de los derechos especiales de giro (DEG) para paliar las consecuencias de la pandemia, tal como se dispuso al anunciarse en Washington su emisión. El FMI devolverá al país lo que ya haya pagado.
  • Aumentará cada año el presupuesto dedicado a salud, educación y obras públicas.
  • No habrá reforma previsional ni laboral.
  • Al mismo tiempo se reducirá el déficit primario, por el crecimiento de la economía, del consumo y de la recaudación.
  • Para cumplir con los pagos que comenzarán dentro de tres años, el país contaría con asistencia crediticia por 26.000 millones de dólares del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina.
  • También está abierta una negociación con los Emiratos Árabes Unidos para un swap de monedas como el que la Argentina tiene con China. Turquía está haciendo otro tanto, aunque el paquete argentino sería cuatro veces mayor. El canciller emiratí se reunió en el Congreso con Sergio Tomás Massa.
  • Además, el país recibiría fondos del fideicomiso de resiliencia y sustentabilidad que decidió crear el FMI.
  • Más recursos provendrían de la relación bilateral con otros países que no necesitan los DEG que les asignó el FMI, como México, Portugal, España, Francia y la Federación Rusa, aunque no se conoce el avance de las respectivas negociaciones.
  • Cualquier mejora futura de condiciones que acordara el FMI a otro país miembro se extendería a la Argentina.
  • Estados Unidos dejó saber que no vetaría en el directorio del FMI los términos que la Argentina acordara con los equipos técnicos y con la dirección que ejerce Kristalina Georgieva.
Por supuesto, habrá que verlo por escrito, sin ingenuidad ni voluntarismo.

Crecimiento y distribución

En cada acto público y en los medios que no forman parte del dispositivo de acoso y derribo, el gobierno destaca la recuperación económica, el crecimiento superior al 10% para este año, por encima de todas las previsiones tanto propias como ajenas; la mejora interanual de la construcción y de la industria; el récord del comercio exterior, por cantidades y por precio; la explosión de consumo en los shoppings; las nuevas inversiones directas extranjeras; la mayor integración nacional de autopartes; la creciente exportación de servicios basados en el conocimiento; los niveles récord de producción, venta y exportación de maquinaria agrícola.

¿Cómo se explica, entonces, que el justicialismo haya hecho la peor elección de su historia, al menos en la parte en que no padeció proscripciones..?

Acerca de la distribución de esos progresos económicos, desde el oficialismo sólo se afirma que el salario le ganará este año a la inflación.
Esto es cierto para los trabajadores formales de algunos gremios poderosos, pero no como un rasgo general de la economía.

Aun cuando así fuera en 2021, cuyos números estarán disponibles el año próximo, está pendiente la recuperación de lo perdido en los cuatro del macrismo, cuando el salario real de los trabajadores registrados cayó el 16,8%.
Comenzó a recuperarse en el primer trimestre del actual gobierno, pero volvió a bajar con el aislamiento impuesto por la pandemia a partir de marzo de 2020.

El promedio de los trabajadores perdió el 20% del poder adquisitivo de sus ingresos desde la noche en que Cristina se despidió de una multitud en la Plaza de Mayo.
La merma fue mucho más pronunciada entre los estatales (29% entre aquel día y el primer año del actual gobierno) y rondó el 33% para aquellos sin un empleo formal.

Por qué se gana y se pierde

Dentro de tres semanas se cumplirá un año del acto en el estadio único de La Plata, en el que Cristina dijo que era necesario “alinear salarios y jubilaciones con precios, sobre todo de alimentos, y tarifas”, para que el crecimiento esperado en 2021 “no se lo queden tres o cuatro vivos”.

También dijo que “el 65 ó 70% de la actividad económica la mueve la demanda, que sólo puede lograrse con buenos salarios y jubilaciones, y con precios accesibles de los alimentos.
Se puede hacer, como lo hicimos durante doce años y medio.
Y por eso volvimos, además de por la unidad.
Si uno no sabe cómo llegó, es probable que tampoco sepa cómo ir”.

Faltaban nueve meses para las primarias abiertas de septiembre de 2021, donde aquella advertencia se materializó en forma contundente.


Nueve meses antes de las PASO, la advertencia de Cristina en La Plata.

Es posible analizarlo con mayor detalle, cotejando la cantidad de personas empleadas por el sector privado, entre 2003 y 2021, y las remuneraciones percibidas.
Estos cuadros ayudan a entender mejor qué quiere decir la trifecta mediática cuando afirma que las elecciones de este año marcan el final de un ciclo político.
Lo que dan por terminada es la era del pleno empleo y las altas remuneraciones.

La semana pasada, el autor teatral Roberto Cossa publicó en El Cohete a la Luna un artículo en el que expresa su temor de que cuando los intelectuales progresistas de clase media como él se acercan al peronismo, los trabajadores se alejen.
Al día siguiente recibió el llamado de un funcionario de la presidencia, quien lo invitó a tomar un café y le dijo que lo mismo estaban discutiendo los peronistas.

Sería pertinente agregar que el funcionario proviene de otra fuerza política, si no fuera porque hace ya medio siglo Perón dijo en una entrevista célebre que “peronistas somos todos”.
Si cumple con la invitación al café, valdría la pena preguntarle si los trabajadores se están alejando del peronismo o si el gobierno en el que este hombre tiene un rol prominente no se alejó de los trabajadores.

El primero de los cuadros muestra la cantidad de personas ocupadas en el sector privado registrado, por rama de actividad en siete momentos decisivos:
  • 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner;
  • 2007, cuando lo sucedió CFK;
  • 2011, cuando ella fue reelecta con el mayor porcentaje de los votos, 55%, y la mayor diferencia con la segunda fuerza de la democracia post dictatorial (casi 40 puntos), sólo por detrás del último Perón y su asombroso 62% de 1973.
  • 2015, año en que la ofensiva neoliberal y la falta de una fórmula representativa del proyecto en curso permitió la llegada al gobierno del hombre de negocios dudosos con el Estado Maurizio Macrì.
  • 2019, cuando la resistencia popular a sus políticas, su brutal manejo de la economía, y la inteligencia táctica de Cristina impidió que gozara de un segundo mandato para completar su obra destructiva.
  • 2020, primer año de gobierno de Alberto Fernández, y
  • 2021, el estado actual del empleo privado registrado.

Empleo y salarios

Hay una pauta que se repite: en casi todas las ramas de actividad el empleo privado crece entre 2003 y 2015 y declina o se estanca a partir de allí, con picos llamativos en la industria metalúrgica, la construcción, el comercio.
Entre las escasas excepciones sólo se pueden destacar los servicios vinculados con la asistencia social y la salud, como consecuencia de la pandemia, la enseñanza privada y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura.
Esto es aún más notable si se cotejan los salarios que cobraban esas personas en cada uno de los años seleccionados.

Remuneración promedio trabajadores privados registrados por rama de actividad, en dólares


Entre 2003 y 2015 hay ramas en las que el salario medio se cuadruplicó (el conjunto de la Industria Manufacturera, Construcción, Comercio, los Bancarios), quintuplicó (Minería, Servicios de Electricidad, Gas y Agua, Gastronómicos, Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones) y hasta sextuplicó (Camioneros).
El RIPTE (remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino, que perciben los trabajadores en relación de dependencia, declarados en forma continua durante los últimos 13 meses, que se toma en cuenta para el cálculo de jubilaciones e indemnizaciones) creció cinco veces, y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, casi siete veces.

También fue general el movimiento inverso a partir de 2015, cuando las remuneraciones en casi todas las ramas se redujeron a la mitad, igual que el RIPTE y el Salario Mínimo, Vital y Móvil.

En 2021 estos dos últimos rubros cayeron aún más respecto del final del macrismo: el RIPTE de 884 a 876 dólares y el Salario Mínimo, Vital y Móvil de 285 a 265 dólares.
En la Industria Manufacturera, Construcción, Comercio, Transporte, Servicios de Electricidad, Gas y Agua, el salario también volvió a caer.

Si estos datos se vuelcan en un gráfico con distintos colores por rama de actividad, la conclusión es impactante.
Algunas tuvieron mejor desempeño que otras, pero todas repiten el mismo diseño: fuerte mejoría entre 2003 y 2015; caída abrupta a partir de entonces y suave desde que concluyeron los experimentos del macrismo sobre seres vivos, en 2019.


Tres o cuatro vivos

Aquella frase de Cristina sobre el crecimiento y quiénes se lo apropian resonaron el miércoles pasado en Campana.

Ante la complacida mirada del mandamás de la UIA, Paolo Rocca, y del gerente que la preside, Daniel Funes, un abogado de empresas cuya especialidad es la racionalización de personal, la reducción de derechos y el ajuste salarial, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, les anunció que como el crecimiento de este año recuperará todo el empleo perdido en la pandemia, en 2022 no se aplicarán ni la prohibición de despidos (que el año pasado Rocca desacató, en desafío al gobierno) ni la doble indemnización.

Pero el Ministro de Economía no está de acuerdo: cree que es razonable levantar la prohibición absoluta, pero sin eliminar la doble indemnización, ya que, de concretarse el apresurado anuncio de Moroni, se produciría una masacre y una fuerte conflictividad en los lugares de trabajo.


Funes, Moroni y Paolo: juego de masacre.

Esto realza la funcionalidad de los dos sectores que organizaron la plaza del 17 de noviembre: una dirigencia sindical más preocupada por los beneficios estamentales que por la conservación del empleo y el salario, y movimientos sociales especializados en administrar la miseria, como intermediarios entre los fondos estatales y las personas necesitadas de ese auxilio.
No es descaminado listarlos entre los principales responsables del mal desempeño en las elecciones.

Esta lectura no es unánime en el gobierno.
El Presidente, que en los últimos días ha tenido diálogos a fondo con la Vicepresidenta, telefónicamente, y con su hijo, Máximo Kirchner, en RPO, cree que la principal causa del mal desempeño electoral debe buscarse en el stress postraumático de la pandemia, equivalente al de una guerra, y asume como un error propio no haberlo advertido a tiempo.
Cita en ese sentido un consumo de antidepresivos superior en un 25% a lo habitual, y un incremento del 13% en el suicidio de adolescentes y señala sus diálogos con dirigentes de otros países, como Jill Jacobs de Biden, Emannuel Macron y el ex juez y ministro Baltasar Garzón, quienes le describieron cuadros similares en Estados Unidos, Francia y España.

En el encuentro con Kirchner, Alberto fundamentó su predilección por las elecciones primarias para elegir las candidaturas a todos los cargos en 2023, de lo que no se excluyó.
Ese año se cumplirán dos décadas de la asunción de Néstor Kirchner y cinco de la de Raúl Alfonsín.
En esos últimos 20 años, 16 habrán sido con gobiernos que define como kirchneristas.
Cuando Fernández comenzaba su militancia política, el peronismo sufrió un duro golpe con la derrota de un político conservador para la presidencia y de un matón sindical en la provincia de Buenos Aires.

Esto forzó a una renovación, que encarnaron en los años siguientes Carlos Grosso, Carlos Menem y Antonio Cafiero.
Alberto plantea que esta vez la renovación debe darse en el momento de la elección presidencial, no después de una derrota, y que las primarias son el mejor método para ponerla en práctica.
Le dijo a Máximo que ellos podrían ser los mayores beneficiados, pero no es seguro que lo haya convencido.

La carne y el Fondo

Liberado de todo cargo formal, Juan Pablo Biondi opera con mayor libertad, a través de medios con terminales lejanas al interés público, como Infoemba.
Pero aunque algunos antiguos asociados le respondan, el ex Secretario de Comunicación no puede impedir que poderes superiores hagan sentir su influencia bajo el mismo sello.

Fue evidente en la llamativa cobertura sobre el acto en el Día Internacional de la Construcción, que se realizó en la restaurada confitería del Molino.
According to Daniel Hadad’s website, a los asistentes "los sorprendió el discurso del primer mandatario, considerado poco preciso.
En cambio, ponderaron, en el lujoso salón, las palabras que había brindado, minutos antes, Sergio Massa.
El titular de Diputados le aseguró a la CAC y a la UOCRA que se aprobarán, en lo sucesivo, dos proyectos que estaban esperando hace meses, con prioridad para la postergada prórroga del blanqueo de capitales, que en el sector consideran extremadamente importante; y la creación de un fondo hipotecario que facilitará créditos con tasas accesibles para la construcción. (…)
Más allá de la ausencia física de Alberto Fernández (quien se comunicó por pantalla), recibieron el discurso presidencial con sabor a poco".

Mientras en una nota apuntan contra Cristina, en otra le disparan a Alberto.
Es llamativo no advertirlo, y poco inteligente alimentarlo.

El Índice de Precios al Consumidor, y en especial la canasta de alimentos, tiene una incidencia política imposible de disimular o exagerar.
Durante la campaña electoral de hace dos años, un cartel cambiemita afirmó que la reelección de Macrì aseguraba no volver al pasado.
Un chusco borró la P y la consigna se viralizó.

 


Volver.

El Monitor de Precios del Centro de Economía Política (CEPA) muestra que los precios de la carne vacuna al mostrador crecieron el 75% en 2020 y otro 35% en el primer semestre de este año, bien por encima de la inflación.
El congelamiento dispuesto por la secretaría de Comercio frenó las subas e incluso forzó una leve baja.


Pero aún así los incrementos excedieron largamente al nivel general de precios, y en noviembre volvieron a registrarse subas alarmantes.

En ese contexto, el Secretario de Comercio Roberto Feletti dijo que estaba en consideración un incremento de las retenciones para la exportación de carne vacuna.
Su nivel actual es del 9% y el Poder Ejecutivo puede subirlo hasta el 15% sin consultarlo con el Congreso.
No hay otro instrumento más eficaz para desacoplar los precios internos de los internacionales.

Le respondió públicamente el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.
Dijo que Feletti había teorizado, y que un funcionario no debería pensar en voz alta sobre temas en análisis.

Consultado para esta nota, Kulfas dijo que su desacuerdo no fue con la hipótesis del incremento de las retenciones, que es una de las posibilidades en estudio, sino con su discusión pública cuando no hay nada decidido.
Prometió más precisiones, que al cierre de esta edición, cerca de la medianoche del sábado, no llegaron.

La portavoz Gabriela Cerruti anunció que pronto habría novedades sobre el precio de la carne.
Como quien dice que pasarán cosas.
Se comprende: lo que no hay es consenso entre los ministros.
Kulfas no es entusiasta de las retenciones, el Ministro de Agricultura Julián Domínguez se opone en forma tajante a su aumento.
Por el contrario, las cadenas agroindustriales de la soja, el maíz, el girasol y el trigo reclaman una rebaja gradual de las retenciones. Pero Guzmán coincide con Feletti: en este momento son necesarias.

Cada episodio tiende a interpretarse sobre el eje de la relación entre los integrantes de la formula electa en 2019, lo cual no siempre responde a la realidad.
Desde RPO se intenta afirmar la autoridad presidencial, que nadie con alguna relevancia discute.
Pero desde el Senado se prevén las consecuencias de las decisiones.

Al terminar el acto del 17 de noviembre en la Plaza de Mayo, Alberto declaró a los periodistas que le salieron al paso cuando regresaba a su despacho que esperaba el tratamiento por el Congreso de un paquete de leyes elaboradas en el Consejo Económico Social: de hidrocarburos, de desarrollo agro - industrial, de electromovilidad y de la industria automotriz.
Todas procuran un incremento de la inversión que permita el crecimiento de las exportaciones, un objetivo central del gobierno, que Kulfas expuso en octubre del año pasado en el documento El desarrollo productivo en la Argentina pospandemia.

A partir de la página 18 se refiere a las exportaciones.
Para el editor de Clarín Rural, Héctor A. Huergo, quien presidió la Asociación Argentina de Biodiesel e Hidrógeno, el levantamiento del cepo a la carne y la adopción por el gobierno del programa del Consejo Agroindustrial Argentino constituyen "una capitulación del gobierno ante el sector tantas veces vilipendiado".
Ese proyecto descarta cualquier modificación impositiva.
Su aprobación por el Congreso es por ahora sólo conjetural.

En una o dos semanas, el Poder Ejecutivo debe enviar al Congreso el proyecto plurianual que anticipó Alberto, con las líneas centrales de la negociación con el FMI.
Su tratamiento no podrá disociarse de la consideración del Presupuesto 2022, que ya ha tenido entrada en el Palacio Legislativo, y de las cuatro leyes mencionadas por Alberto.

Ese será el momento en que sin picos, palas ni serruchos, llegue para gobierno y oposición la hora de la verdad.

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