Alvear se aloja en una casa
de Bedford Square, a un costado del Museo Británico. Es una zona elegante,
donde habitan abogados y peces.
Dicen que esta noche Alvear irá ala Opera Italiana , donde Gioachino Rossini, que se
halla en Londres, dirigirá El Barbero de Sevilla. El General no quiere
encontrarse con su viejo camarada y Alvear prefiere no ver a San Martín.
Hace trece años partieron juntos de aquí, rumbo al Río de Plata. Viajaron en la fragata George Canning, y al llegar a Buenos Aires quedaron hermanados enla Logia Lautaro. Poco
después dieron por tierra con el Primer Triunvirato, y 26 días más tarde,
cuando San Martín desposó a Remedios, Alvear fue el padrino de velación.
Hoy, Alvear abomina a San Martín por "su tiranía y crueldades en Chile; su carácter detestable; sus tendencias al absolutismo; su cobardía en las funciones de guerra en Chile y Perú; sus irregularidades en Lima, su conducta en la familia en la que se ha enlazado en Buenos Aires y con su esposa, Doña Remedios de Escalada".
El distanciamiento comenzó en 1813, cuando Alvear presidióla Asamblea del año XIII.
Esa Asamblea no declaró, como San Martín pretendía, la defini¬tiva
independencia de las Provincias Unidas.
Tampoco estableció un régimen de gobierno que, haciendo partícipe al interior, diera cohesión al nuevo Estado.
No sólo eso: rechazó, con argucias, los diplomas de los diputados orientales, que obedecían a Artigas.
San Martín temía que un gobierno centralista, renuente a la independencia y ofuscado con Artigas, terminara obsequiándole las Provincias Unidas a Portugal o Inglaterra.
El temor creció cuandola
Asamblea , además de concentrar el poder en un solitario
Director Supremo, nombró como tal a un tío de Alvear, Gervasio Antonio de
Posadas. Éste declaró traidor a Artigas y le puso precio (6.000 pesos) a su
cabeza.
Se gestaba así una dictadura porteña, ante la cual se alzarán Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, unidas a los orientales de Artigas enla Liga de
los Pueblos Libres.
Fue para luchar contra esa liga que, años después, los gobiernos porteños le reclamaron infructuosamente a San Martín su retorno a la patria.
De cualquier manera, la relación con Alvear se dañó, pero no se fracturó, en el 13. Fue Posadas, en definitiva, quien designó a San Martín Gobernador de Cuyo, permitiéndole "establecerse en Mendoza", como preveía Maitland.
La ruptura se produjo cuando Alvear, sucesor de su tío en 1815, pretendió hacer de las Provincias Unidas un protectorado in¬glés.
Eso probó que San Martín había interpretado bien las señales, aunque su presagio no había llegado al extremo de anticipar que Al¬vear pudiera escribirle al Primer Ministro inglés: "Estas provincias desean pertenecer ala Gran Bretaña ,
recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso.
Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pue¬blo
inglés, y yo estoy dispuesto a sostener tan justa solicitud para li¬brarlas de
los males que las afligen. Es necesario que se aprovechen los momentos, que
vengan tropas que impongan a los genios díscolos,y un jefe autorizado que
empiece a dar al país las formas que sean del beneplácito del rey y de la
nación, a cuyos efectos espero que V.E. me dará sus avisos con la reserva y
prontitud que conviene preparar oportunamente la ejecución".
Dicen que esta noche Alvear irá a
Hace trece años partieron juntos de aquí, rumbo al Río de Plata. Viajaron en la fragata George Canning, y al llegar a Buenos Aires quedaron hermanados en
Hoy, Alvear abomina a San Martín por "su tiranía y crueldades en Chile; su carácter detestable; sus tendencias al absolutismo; su cobardía en las funciones de guerra en Chile y Perú; sus irregularidades en Lima, su conducta en la familia en la que se ha enlazado en Buenos Aires y con su esposa, Doña Remedios de Escalada".
El distanciamiento comenzó en 1813, cuando Alvear presidió
Tampoco estableció un régimen de gobierno que, haciendo partícipe al interior, diera cohesión al nuevo Estado.
No sólo eso: rechazó, con argucias, los diplomas de los diputados orientales, que obedecían a Artigas.
San Martín temía que un gobierno centralista, renuente a la independencia y ofuscado con Artigas, terminara obsequiándole las Provincias Unidas a Portugal o Inglaterra.
El temor creció cuando
Se gestaba así una dictadura porteña, ante la cual se alzarán Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, unidas a los orientales de Artigas en
Fue para luchar contra esa liga que, años después, los gobiernos porteños le reclamaron infructuosamente a San Martín su retorno a la patria.
De cualquier manera, la relación con Alvear se dañó, pero no se fracturó, en el 13. Fue Posadas, en definitiva, quien designó a San Martín Gobernador de Cuyo, permitiéndole "establecerse en Mendoza", como preveía Maitland.
La ruptura se produjo cuando Alvear, sucesor de su tío en 1815, pretendió hacer de las Provincias Unidas un protectorado in¬glés.
Eso probó que San Martín había interpretado bien las señales, aunque su presagio no había llegado al extremo de anticipar que Al¬vear pudiera escribirle al Primer Ministro inglés: "Estas provincias desean pertenecer a
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